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Fantasias de Venus Ladiva (1)

Miércoles, noviembre 17th, 2010

Estoy en el aeropuerto esperando tu llegada, por fin anuncian tu vuelo en pantalla y salgo corriendo hacia la puerta correspondiente, intentando situarme lo más adelante posible, en realidad no lo he conseguido, hay toda una familia por delante de mí, no paro de dar saltos intento verte entre tanta gente, por fin distingo tu cara y empiezo a gritar tu nombre, me oyes, pero no me ves, hay mucha gente, por fin consigo que toda la gente que hay delante de mí me deje el paso libre para encontrarme contigo, por fin nuestras miradas se encuentran y nos dirigimos el uno al otro y nos fundimos en un largo abrazo, después de tanto tiempo conseguimos tocarnos, no tenemos valor para decir nada, solo nos miramos tímidamente y a continuación nos damos un beso en los labios, tierno jugoso y después otro, de manera que enlazados se hace interminable.
Mientras me besas me diriges tus manos a mi cintura y me acercas a tu cuerpo para que pueda sentir como tu pasión se va encendiendo en tu interior, no puedo evitar sonrojarme, no puedo entender como se puede concentrar tanta grandeza en un ser, me acaricias la cara y me miras con una sonrisa pícara, recogemos las maletas y nos dirigimos a la calle para pedir un taxi, dices la dirección de tu hotel al taxista y en un instante llegamos, estamos muy nerviosos, solo tomar el ascensor volvemos a fundirnos en un beso lleno de pasión hasta llegar al piso correspondiente, una vez allí ya nos sentimos más cómodos, por fin solos, estamos un buen rato mirándonos fijamente e intercambiando dulces caricias, al principio muy inocentes y poco a poco se van convirtiendo en una fuente de placer para ambos, mientras tú besas mi cuello yo fundo mis manos en tu cabello y empiezo a suspirar, por fin la primeras palabras, te pregunto por el viaje y si estás muy cansado, me respondes que ha sido un viaje largo y pesado, pero que has dormido y no te sientes muy cansado, te propongo un baño caliente y tú aceptas encantado, nos reímos con picardía y empezamos a hacernos cosquillas hasta caer al suelo de risa.
Empezamos a quitarnos la ropa lentamente, yo estoy sobre ti desabrochando tu camisa mientras tu acaricias mis piernas por debajo de mi vestido, por fin he conseguido despojarte de tu camisa y solo ver tu tatuaje me lanzo sobre él como si fuera un tesoro perdido, lo acaricio y lo beso sin tregua, tú dibujas mi silueta con tus manos, me estás haciendo perder el control, con mucha rapidez te despojo de tus pantalones y me quedo observando tu ropa interior claramente abultada por la pasión, acaricio esa prominencia con cariño y cierro los ojos para agudizar mis sentidos, aprovechas mi distracción para quitarme el vestido, acaricias mi cuerpo con ternura y terminas de quitarme la ropa interior, yo decido hacer lo mismo contigo, nos observamos un instante y decidimos ir al baño, mientras se llena la bañera nos fundimos en un abrazo, yo tengo la mirada clavada en una zona muy particular que tu cuerpo, no puedo dejar de mirarla, te beso el cuello y la oreja, empiezas a relajar tu cuerpo, sigo besándote, ahora tu torso, perfectamente forjado, el ombligo donde introduzco un poquito mi lengua y con ella sigo mi recorrido hacia el sur de tu cuerpo hasta llegar a tu tesoro, lo acaricio y acerco mi cara a él, cierro mis ojos y con mi lengua acaricio tan solo la punta, pero poco a poco la voy introduciendo en mi boca.
Mantengo un ritmo suave, pero firme, sientes mucho calor. El baño ya esta listo, y entramos en la bañera, tú te sientas yo me coloco sobre ti, y tu miembro encuentra el camino a mi cueva sin problemas, los dos suspiramos y empezamos a movernos al unísono y aumentamos el ritmo poco a poco, con tus manos sujetas mis caderas y de vez en cuando una de tus manos sube hasta mis pechos para pellizcarme un pezón, yo estoy colgada de tu cuello y cada vez me inclino más hacia atrás, nuestro movimientos cada vez son mas rápidos, estamos apunto de explotar de placer, nuestros gemidos se oyen por encima de los chapoteos del agua, hasta que por fin tenemos una gran orgasmo. Nos quedamos un rato en el agua abrazados, sonriendo hasta que el agua termina por enfriarse del todo, notas que cada vez me acurruco más hacia tu cuerpo ya que yo también me estoy enfriando por el efecto del agua y con un gesto lleno de galantería sales tú primero de la bañera y después me ayudas a salir de ella, acto seguido buscas un albornoz y me cubres con él, y frotas mi cuerpo fuertemente para darme calor, yo te susurro al oído “gracias”, te muerdo ligeramente el lóbulo de la oreja mientras acaricio tu barba.
Ambos sentimos que una oleada de calor nos invade de nuevo, tu aferras tus manos a mis caderas y te sitúas detrás de mi y me acaricias todo el cuerpo con mucho cuidado, entre caricias y besos nos dirigimos a la cama donde nos dejamos caer con suavidad, tú estas encima de mi besándome el cuello con frenesí y yo no paro de lanzar suspiros cada vez más sonoros, mi cuerpo vuelve a estar tibio, ahora me susurras al oído “quiero descubrir a qué sabes” y poco a poco empiezas a recorrer todo mi cuerpo con tus labios, milímetro a milímetro, empiezas primero por la frente y las mejillas, después sigues bajando, pasas por mi cuello al que dedicas algo más de tiempo, más abajo están mis pechos, esperándote ansiosos, a los que además de besarlos los muerdes delicadamente hasta el punto de hacerme gemir débilmente, me miras fijamente a los ojos mientras de deleitas con mi expresión de placer y me sonríes, sigues bajando, me besas el costado, la cintura y el contorno de mi cadera, intento acariciarte el cabello, pero con tus manos inmovilizas las mías, mi placer se intensifica cada vez más y por fin llegas donde deseabas llegar, mi zona púbica, está totalmente afeitada esperando recibir las más dulces caricias, besas con cariño toda la superficie y bajas un poco más hasta encontrar la zona más cálida y húmeda y empiezas a practicarme el mejor sexo oral de mi vida.
Acaricias con tu lengua mis labios buscando el tesoro que guardan en su interior, esa pieza carnosa y palpitante que absorbes con dulzura y firmeza hasta hacerme desfallecer de placer no puedo dejar de gritar una misma palabra “así, así, así… …” me agarras con firmeza de las caderas y hacer girar sobre ti para que yo pueda marcar el ritmo de ese frenético beso que me estás regalando sobre mi parte más íntima, por otro lado yo deseo hacerte sentir el mismo placer que me estás dando y doy la vuelta sobre mí de manera que tu cabeza es apresada entre mis piernas, tu barba me hace cosquillas y me provoca risa mientras que tus labios no dejan de succionar mi entrañas y tus manos empiezan estimular el resto de la zona, dejo caer mi cuerpo hacia delante para llegar a esa zona de tu cuerpo que ya había probado con anterioridad para degustarla de nuevo en toda su longitud empezando por lamer toda su extensión, tomo con mis manos tu miembro viril y lo introduzco en mi boca para succionarlo hasta casi llegar a la base, poco a poco vamos acompasando nuestros movimientos cada vez más fuertes, cada vez más rápidos, estamos al borde del éxtasis.
Entonces tú en un moviendo muy veloz pasas de estar debajo de mi a colocarte detrás, me tienes agachada a cuatro patas ofreciéndote visión panorámica de mis nalgas que mordisqueas traviesamente, en un instante siento que tu cuerpo y el mío se fusionan de nuevo dulcemente y empiezan a moverse al son de nuestra pasión, nuestros cuerpos arden, tú te acercas a mi oído y me preguntas “¿te gusta así?” un gemido te hace pensar que realmente estoy disfrutando y la única frase que soy capaz de decir te lo confirma “no pares por favor no pares, dame más, así, así, así”, no dudas en obedecerme y empiezas a moverte más rápido y más profundo, me agarras firmemente de las caderas y mientras me acaricias la espalda me dices algo que hace me desborde “que dulce eres mi niña”, sientes como mi interior palpita una vez y otra a la vez que lanzo suspiros y grandes quejidos ”ah, ah ah, ah, sssssssssssiiiiiiiiiiiiii. Ah, ah, ah, no pares, así, sigue así, más, ah, ah, ah, ah ”estoy empezando a tener un orgasmo monumental y al momento llega el tuyo“. Aaaaaahhhh ah, ah, ah, ah, ah, ah, ah, aaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhh”. Caemos agotados sobre la cama bañados en sudor, pero plenamente satisfechos, te susurro al oído que ha sido una experiencia maravillosa, me das un beso en la frente y te quedas abrazado a mi lado, yo suspiro profundamente, cierro lo ojos y me quedo dormida junto a ti esperando a que llegue el amanecer del nuevo día.

Perdido

Miércoles, noviembre 17th, 2010

La noche parece maldita, la luna brilla de una manera increíble, pero aun así el camino esta cubierto de oscuridad, es como si me persiguieran las tinieblas.

El bosque parece no terminar nunca, llevo más de dos días a caballo y mi fiel corcel negro ya no puede mas…parece que mis heridas también le hayan afectado a él y no sea yo el único que se desangre.

Frena en seco, noto que el agotamiento del jamelgo conseguirá tumbarnos a los dos, pero la herida del costado me duele demasiado como para poder desmontar….noto que caigo…..

Con la espalda en el suelo, miro hacia arriba, el cielo negro sin ninguna sola estrella…comienza a llover, parece que el agua me despeja la mente, pero a la vez consigue que me de cuenta de que estoy al borde de la muerte…

Tantos años sirviendo a su majestad, para caer solo, abandonado en un camino, huyendo de una emboscada…malditos traidores…

Tengo frío… es lo único que nota mi cuerpo, es la única sensación que tengo… ni miedo a la muerte, ni ira…. Solo frío…

Me llevo la mano al costado….duele pero levemente…estoy vendado…mi espalda descansa en algo blando y suave, estoy limpio, mis cabellos, mi barba y bigote recortados… De un salto me incorporo…una cama enorme.

¡Dios! No recuerdo nada, tengo la cabeza como si hubiera recibido un golpe. Estoy en una habitación toda forrada en terciopelo de color granate, con borlas y lazos que la adornan en tonos dorados a juego con los escudos bordados en edredón.

Los muebles son de caoba, una cómoda, un biombo con escenas de guerra, unos candelabros con velas y un enorme ventanal del cual cuelgan cortinas en seda fina. La chimenea esta encendida, el ambiente es calido pero extraño… un escalofrío me recorre el cuerpo.

¿De noche? Vaya, juraría que he dormido días, y es de noche, pero ahora mismo lo que me preocupa es donde estoy, quien me ha traído aquí y lo mas importante…¿por qué?

Me levanto como puedo puesto que mi cuerpo aun está dolorido, pero no tanto como recordaba… me han debido poner ungüentos de los que dicen hacen en oriente que tienen unas propiedades increíbles, ya que el dolor apenas es significativo.

Hay una bata de color negro cuelga de la silla que está cerca de la cómoda. Me la pongo ya que mis ropajes han desaparecido.

El tacto es suave, se agradece después de la terrible noche… Me armo de valor y salgo al pasillo. La puerta es enorme, de madera de roble pero tratada para que parezca caoba. No se a lo que me puedo enfrentar, y junto a mis ropas también han desaparecido mis armas…pero no me quedaré aquí esperando a ver que pasa.

La puerta chirría al abrirla y retumba en esas paredes de piedra, el pasillo es largo y algo estrecho, lámparas de aceite cuelgan de las paredes, las cuales parecen tener ojos, ya que están llenas de retratos, cuyas miradas me siguen a cada paso.

Uno de los lados del pasillo sigue hacia mas habitaciones, hacia el otro lado se ve una luz tenue que parece venir del piso de abajo, me dirijo hacia allí con cautela.

Unas majestuosas escaleras me reciben vestidas con una alfombra bordada tan larga como ellas, de las paredes cuelgan candelabros de oro y plata, cuyas velas parecen disfrutar creando formas extrañas en la piedra. Giran un poco hacia la izquierda… mi pulso se acelera y un escalofrío me recorre la espalda, trago saliva y que sea lo que Dios quiera.

Al llegar abajo, cual es mi sorpresa al ver una mesa de madera y mármol, con las patas talladas a modo de garras de dragón, la luz es tenue y por el olor, ya que con un salón de tal magnitud no logro verlo entero, hay una chimenea encendida. A parte del olor a madera quemada, huele a .¡comida!

Encima de la mesa hay un banquete digno de un rey; pollo asado con patatas, verduras, pato, berenjenas rellenas, botellas de vino, tartas, pasteles y dos servicios, dos copas, dos platos y toda una gama de cubiertos. Me dirijo hacia ese festín pero me doy cuenta de que aun no se que ocurre, me dirijo por el enorme salón hacia la chimenea y cojo el atizador…soy hombre de guerra y no permitiría nunca que me cogieran desprevenido.

Ahora si, voy hacia la mesa, pensativo ya que puede ser que el anfitrión no quiera que sea yo el segundo comensal…aun así el hambre me puede, y si he de enfrentarme a algo , por lo menos hacerlo con el estomago lleno. Se me hace la boca agua a medida que tengo mas cerca esos manjares, apoyo mi mano en una de las sillas para moverla y sentarme, pero noto algo raro en el ambiente… Como una presencia…

-¡Vaya! Veo que ya habéis despertado.

Una voz masculina desde el fondo de la habitación hace que mi instinto de supervivencia se dispare, cojo el atizador con ambas manos alzándolo a modo de intimidación y me doy la vuelta rápidamente.

-Jajajaja, ¿Así tratáis a vuestro anfitrión? Os he lavado, curado y otorgado techo y reposo, bajad eso, si quisiera haberos matado, me habría bastado con haberos abandonado en aquel camino en vez de tomarme tantas molestias para luego acabar con vos ¿no creéis?

Delante de mí a unos metros hay un hombre, de una edad que no podría definir, pero no aparentaba más de 32 años.

Alto, de complexión delgada, una cabellera rubia recogida en una coleta con una cinta de seda negra. Una piel pálida casi enfermiza y unos ojos verdes que parecían dos esmeraldas talladas por las manos más expertas.

Su sonrisa me calma pero a la vez turbaba mi mente, sus ropajes eran oscuros, con las telas mas ricas que he visto en mi vida, de porte elegante, se notaba que es de alta cuna.

-¡Que maleducado! Todavía no me he presentado, soy Ladislav Yused Guirescu, pero como la pronunciación de mi nombre es imposible a no ser que sepáis el idioma de mi tierra natal, los Balcanes, podéis dirigiros a mi llamándome Lad. Y vos sois, Sir Robert de Holmwood, de la orden de Delyn ¿estoy en lo cierto?

“¿Por qué sabe mi nombre?¿como sabe todo eso de mi?

-mm así es Milord, os agradezco el que me hayáis salvado de una muerte segura, estoy en deuda con vos- al decir esto inclino ligeramente la cabeza en señal de reverencia.

Debe notar en mis ojos la incertidumbre, las dudas que me corroen.

-Bueno, ahora durante la cena hablaremos de negocios, y , respecto a lo que estáis pensando, se vuestra orden por el escudo bordado en el faldón de vuestra montura, la cual esta a buen recaudo en mis establos, recuperándose del agotamiento y las heridas y vuestro nombre, la fiebre os hacia delirar, hablabais en sueños y repetíais constantemente que vos erais Sir Robert de Holmwood.

Ese razonamiento me tranquilizo, dejo el atizador que aun estaba aferrado a mi mano y sonrío.

-Supongo que estaréis hambriento, así es que sentaros a la mesa, no os preocupéis por el acompañante, en seguida bajará de sus aposentos.

-Mas…¿no es para vos el otro servicio mí lord?

-jajaj, no no, no soporto la carne cocinada…eso se lo dejo a las bestias, nunca como carne, eso es para vos y…

Se oye un ruido desde arriba, una puerta que chirría al abrirse y luego cerrarse, unos pasos..pienso que puede ser otro soldado como yo, que ha tenido mi misma suerte..espero que no sea del enemigo, sino esta cena podría acabar en muerte.

-Ya era hora querida mía.

Al oír “querida” no pude evitar el girarme para ver quien me acompañaría en la cena.

Una silueta delicada, bañada por luces de velas se dirigía hacia la escalera, parecía flotar en lugar de caminar…

La luz por fin bañó su cuerpo y su rostro….¡Dios mío! Era un ángel…

Una joven de unos 25 años, una larga cabellera oscura con unos rizos grandes y marcados, adornada en un lado por una pequeña flor, caía hasta por debajo de sus caderas, unos enormes ojos , una nariz pequeña y unos labios finos adornaban una cara sonrosada que brillaba con luz propia.

Una de las manos, frágil y de dedos finos reposaba sobre la barandilla, un largo vestido blanco con bordados en la parte de abajo tapaba todo su cuerpo, un cuello largo y un escote que incitaba al pecado era como una visión.

-Siempre os estáis quejando de lo que hago-su voz es como una canción, una voz dulce que acaricia a cada palabra que pronuncia.

-Sir Robert, os presento a mi ahijada Mariann.

Ya la tengo delante, sus enormes ojos almendrados se clavan en mi como dagas encendidas en mi corazón, se que está mal pensar eso, pero he descansado al oír la palabra ahijada, ya que pensaba que era su esposa…pero aun así es demasiado mayor como para ser ahijada de aquel caballero, todo esto se me hace algo raro pero aun así…

Es tan hermosa…¿Qué hago pensando en estas cosas? acabo de verla, no se ni siquiera si esta casada o pertenece a alguien, solo se que la deseo como no he deseado a nada ni a nadie, ni lo que sentiría en mil victorias se puede comparar a lo que siento en este momento.

-Es un honor milady- le digo mientras sujeto tembloroso su mano y me la acerco a los labios sin tocarla.

Se acerca y besa dulcemente en la mejilla a su padrino el cual sonríe mientras me mira de reojo.

Sentada delante de mí y sin dejar de mirarme comienza una conversación y comienza a cortar el pato con cuidado.
A medida que íbamos hablando me daba cuenta de que esa mujer, no es como las demás, sabe mucho del arte de la guerra, me sorprende ya que no es normal el que una mujer pueda discutir tácticas de batalla.

Pasa el tiempo, y cuando llegamos al postre es cuando me soy cuenta de que nuestro anfitrión ha desaparecido desde hace un rato.

Ella parece notar que me he dado cuenta de la situación.

-Suele retirarse pronto a dormir, se cansa fácilmente, tiene un corazón débil.- mientras dice esto ultimo, me sonríe pero sus ojos me muestran una enorme tristeza.

La noche avanza y yo no quiero que acabe nunca, pero ya hemos terminado los postres, no quiero dejar de estar con ella, su compañía me reconforta, me siento capaz de cualquier cosa estando junto a ese ángel.

-Bueno, creo que lo mejor será que nos retiremos a los aposentos, estaréis cansado después de vuestro accidente.

- no, no milady, me pasaría toda la noche con vos..- ¿Cómo me atrevo a decirle algo así? Pensara que soy un aprovechado, o un sinvergüenza, pero solo quiero amarla, besarla, poseerla, devorarla… me estoy volviendo loco.

-Me halagáis mí lord- me sonríe pero algo en su mirada cambia, no se si es por el propio deseo que me hace ver lo que no es, pero juraría que hay un ápice de lujuria en sus ojos.

-Mas tenéis razón, tenemos que descansar-digo mientras intento esquivar su mirada, no quiero que se de cuenta de lo que en realidad estoy pensando.

-Bueno, si de veras queréis estar mas tiempo conmigo, podéis venir a mi habitación- mientras dice eso, me clava la mirada y se humedece los labios en un gesto lascivo.

Debo estar soñando… pero … ahora tengo que pensar con la cabeza y no con mi cuerpo, su padrino…no se ..Creo que esto no esta bien.

-¿venís?¿a que tenéis miedo?, mi padrino duerme tan profundamente que podría entrar un ejercito en mitad de la noche y él ni inmutarse- y al decir esto roza mi mano con cuidado, y la coge acercándosela a los labios.

Cual es mi sorpresa que mientras yo pensaba en que iría a besármela o a pasarla dulcemente por las mejillas, coge uno de mis dedos y lo introduce en su boca mientras me mira, su mirada es salvaje, desafiante y calida a la vez.

Una mezcla de sensaciones, recuerdos y sentimientos se agolpan en mi corazón que late con fuerza, solo que no es lo único que comienza a latir…

Sigo fascinado observando como Mariann, ese ángel, por momentos se convierte en un diablo de lascivia , pero no me quedo sin hacer nada, me acerco a ella y la rodeo con mi brazo, la aprieto contra mi…nota lo excitado que estoy me mira a los ojos, deja mi dedo y me ofrece sus labios…Me acerco con cuidado pero lleno de deseo, necesito probar esa miel..me voy acercando y cuando casi los rozo, ella agacha la cabeza..

-Aquí no, demasiado arriesgado, vamos a mi habitación.- me dice mientras acelera su respiración, sus pechos parecen salírsele del vestido. La sigo como embrujado, pero ya nada me importa, solo quiero poseerla.

Subimos las escaleras como alma que lleva el diablo, en el pasillo no aguanto mas, y en un arranque de pasión, la empujo contra la fría pared, la beso como nunca he besado a nadie, sus labios están calientes y húmedos, noto como respira, sus pechos se apoyan en el mío, como poseída, una de mis manos suben hasta ellos…

Esa piel suave, esos pechos tiernos, los aprieto con cuidado, ella gime y me aparta…

Me mira, con una mirada con la que nadie me ha mirado nunca, en esos ojos veo mil cosas distintas, deseo, miedo, pasión, fuego…

Sin dejar de mirarme abre la puerta de espaldas a ella y entra…yo la sigo rápidamente y cierro la puerta tras de mi sin hacer ruido.

Nos miramos durante escasos segundos y nos devoramos a besos mientras nos vamos quitando las ropas.

-Mariann, sois un ángel…os deseo, os necesito, os amo

-shhhh callad y hacedme vuestra, quiero que me llevéis al cielo o al infierno…

Mis manos se dirigen hacia la parte trasera de su traje, desato los finos cordones primero despacio, pero acelero según mi pasión y excitación se aceleran, acabo arrancándoselos de manera que el vestido se queda totalmente abierto, la miro , pongo mis manos sobre sus hombros, y tirando de las mangas con una cara entre sonriente y sin aun creerme lo que estaba sucediéndome, dejo que caiga hasta el suelo.

Allí esta ella, desnuda totalmente salvo por unas medias de algodón que le llegan hasta los muslos…

Su cuerpo es increíble, sus curvas son como dunas de un desierto, sus pechos firmes y de una piel lechosa parecen mirarme con sus pezones duros por la excitación.

Ella ni si quiera se ruboriza, simplemente me mira.

-Ahora me toca a mi- y diciendo esto, comienza a desabrocharme la lazada de la bata, al dejarla caer, ve mi vendaje en el costado..

- Ya no necesitareis esto- dice mientras me desata el nudo para quitármela.

Mi primer impulso es ir a cogerme por el dolor, pero cual es mi sorpresa, no hay marca, no hay dolor, no hay…nada, como si no me hubieran herido la noche anterior.

Acaricia mi torso mientras me besa, noto la calidez de sus manos y pasa sus uñas rodeando mis pezones, la deseo, necesito amarla, besarla, embestirla, poseerla en ese momento…

A la vez que baja sus manos por mi cuerpo, ella también va bajando, sus manos están en mi cintura y bajan mis calzones… al descubrir mi miembro, me mira y se sonríe, mi erección está casi en su estado más álgido…

Noto su aliento cerca…me esta volviendo loco, quiero que se la coma entera… Con una de sus manos comienza a jugar por toda su longitud, de abajo a arriba, esta empapada de líquido preseminal, se me escapa un gemido, y al darme cuenta e intentar callarme..

-mmm no los calléis, si os preocupa mi padrino, él disfruta tanto con esto como nosotros..- me dice con una voz casi imperceptible.

Estaba tan excitado que casi no me doy cuenta de lo que acababa de escuchar, saco fuerzas no se ni de done y la aparto

-¿Qué?¿que queréis decir con eso?- le digo sin saber ni siquiera que estoy preguntando

- Shhhh, Milord, no alcéis la voz, ¿de verdad no sabéis de lo que hablo?¿creéis que todo esto es casual? Él ha sido quien lo ha preparado todo, él os ha elegido, quiere que me poseáis, disfruta viendo como lo hacéis, disfruta viendo como gozo…

-No entiendo…

-¿Veis ese cuadro de allí? Pero hacerlo con disimulo ya que nos ve y nos oye, fijaros en los ojos…esos ojos son los suyos.

Miro de reojo un retrato de un rey y los ojos del cuadro brillan en la oscuridad, nos esta mirando.

-Pero….- no puedo acabar de decir nada, ya que ella se ha metido mi miembro entero en la boca.-ahhhh!…dios!!!

-mmmm, ¿me vais a decir que os importa que nos mire…?- y cuando dice esto , me lame de nuevo de arriba abajo, juega con la punta, sabe muy bien lo que hace, parece saber en cada momento que es lo que deseo, o lo que mas me gusta.

La situación es algo incomoda, pero mi excitación es tal que no me importa, es mas…pienso que hasta le da mas intensidad al momento, alguien mirando como gozamos, como la hago mía…

-venid aquí….-la levanto la beso con pasión y la cojo para dejarla caer en la cama.

La tumbo con suavidad y comienzo a recorrer todo su cuerpo con mis labios, dejando asomar la lengua de vez en cuando, ella arquea la espalda como una gata y gime, voy bajando por su cuello, hasta llegar a sus pechos, esos pechos que deseo desde el primer momento que vi su silueta en la escalera.

Los lamo como si de los pezones brotara el vino más delicioso que jamás hubiera probado, bajando desde el botón hasta la curva del costado.

Ella gime y eso me enciende aun más si cabe, una de mis manos ayuda a la boca a poder comérmelo entero mientras la otra se va aventurando por el costado, el torso, colando un dedo en su ombligo, su vientre…hasta llegar a su entrepierna.

Ella se estremece…

-mmm si…..- es lo único que sale de su boca, acompañado de gemidos y jadeos..

Sus caderas se mueven como indicándole a mis dedos por donde tienen que colarse, sigo bajando y acaricio suavemente su rajita…esta empapada lo cual me ayuda a…

Sin mediar palabra, introduzco mi dedo corazón en su vajina

-ahhhhh!!!!- se muerde el labio inferior y se aferra al edredón, dobla las piernas para facilitarme a mi la entrada y a ella el movimiento de su cuerpo.

Mientras mi dedo juguetea por dentro, el pulgar busca su perla…esa perla que de la excitación esta a punto de caramelo, dejo de jugar con sus pezones y le voy besando hasta llegar a su ombligo.

No dejo de penetrarla con el dedo mientras mi lengua juega en su ombligo…mientras lo hago, no se por que , miro hacia el retrato…aquellos ojos parecen brillar con mas intensidad que antes, si quiere disfrutar de esto, sabe Dios que me entregaré al máximo, me da igual lo que me ocurra después de este momento.

Donde esta mi dedo ahora paso la lengua con cuidado, ensanchándola para tener mas superficie para poder lamerla a gusto, mientras donde había solo un dedo, ahora hay dos, su calidez, su humedad, las paredes parecen aferrarse a mis dedos como si no quisieran que entrara y saliera. Los curvo un poco, ella se vuelve como loca, levanta las caderas, levantándome a mí el rostro, tengo que hacerlo, necesito penetrarla ya.

Vuelvo a subir a su boca, nos besamos con pasión, yo de vez en cuando miro al retrato, y aquellos ojos siguen allí, llenos de lujuria…

Decido entrar en el juego, la cojo por la cintura y le doy la vuelta, la pongo a cuatro patas mirando hacia el retrato, si eso es lo que quiere, eso es lo que tendrá.

A ella parece excitarle ya que se postra ante mí como si de una esclava se tratara, levantando más las caderas y bajando el resto del cuerpo para facilitar la embestida.

Sujeto mi miembro con una mano, mientras con la otra le acaricio la espalda, lo paso por toda su rajita y cuando encuentro la entrada…me detengo.

Ella se mueve hacia detrás, lo nota , tiene la punta dentro, pero quiero excitarla, quiero volverla loca al igual que ha hecho ella conmigo.

Sin ni siquiera cambiar mi respiraron y sin previo aviso, la embisto.

-AHHHH!!!!- gime de placer, echa la cabeza hacia detrás, la sujeto con ambas manos por las caderas para llevar el ritmo.
Comienzo a entrar y a salir, nuestros fluidos se mezclan, quiero marcar yo el ritmo pero ella no me deja, es ella la que se deja caer hacia detrás para marcar la velocidad.

El sudor recorre su cuerpo y la hace aun mas bella de lo que es, de repente en pleno frenesí para y se aleja de mi.

-Soy una excelente amazona y nunca he motado un corcel tan fiero- y al decir esto me besa, me tumba y se coloca encima a horcajadas.

Sus ojos vuelven a tener esa mirada, pero ahora hasta parecen estar inyectados en sangre, no me importa, solo quiero disfrutar, quiero correrme, quiero llenarla de mi.

Comienza a moverse de una manera suave y coge mis manos para llevarlas a sus pechos, en el momento que juego con sus pezones, echa la cabeza hacia detrás, su cabello cae hasta caer encima de mis piernas, se apoya en mi vientre para darse impulso arriba y abajo, hace lo que quiere, tiene una manera de moverse casi felina, comienza a hacer ochos con la cadera, noto sus paredes en toda mi erección, es casi como una mano lo que me hace disfrutar.

La velocidad aumenta cada vez mas, estamos los dos al borde del éxtasis, ella me mira, se sonríe pero su mirada ha cambiado, su mirada es hambrienta y al sonreír muestra sus dientes… sus caninos son ligeramente mas largos de lo normal… empiezo a querer zafarme, ¿Qué estaba pasando?¿quien era aquella mujer?¿donde esta aquel ángel y cuando ha llegado esta criatura? Pero no puedo parar, el deseo y la excitación, el momento del clímax a punto de llegar…

Al abrir los ojos me da un vuelco el corazón, los ojos del retrato, ya no estaban allí, los tenia mirándome fijamente desde un lado de la cama… quiero parar, tengo que hacerlo…DIOSSSS!!!!!!

Ella comienza a gemir como una loca, noto como sus músculos vaginales se contraen y se expanden, ha llegado al orgasmo y yo con ella, mi calida leche baña todo su interior, durante unos segundos olvido todo lo que acabo de ver, solo me dejo llevar por el goce del momento.

En el momento en el que vuelvo en mi, la aparto con fuerza y cojo el brasero que esta en el suelo al lado de la cama.

-¿Qué sois?¿ que ocurre aquí?¿como..?¿que..?

No me salen ni las palabras, solo levanto el brasero para golpearlos a los dos, pero miro esos ojos y vuelven a ser los de antes, su respiración aun esta acelerada por la excitación.

Él , se ha sentado en la cama sonriendo y mostrando esos colmillos y una mirada llena de excitación mientras tiene abrazada a Mariann como si de una niña pequeña se tratara.

-shhhh querida …¿Por qué no lo has hecho? no has terminado como con los otros pequeña mia.

-Esta vez no pude, padre… con él es distinto…. Me miró a los ojos y no pude hacerlo.

Alli estaba yo, sin saber que hacer, eran monstruos pero sin embargo cada vez que cruzo la mirada con ella, pierdo mis fuerzas… no puedo hacerle daño, aunque mi vida dependa de ello.

-ajjaja vamos vamos querida, no me dirás que os has enamorado ¿no? Ajaj eso es imposible a la par que estúpido.

Aquella mirada excitada se convierte en una de ira, las venas de la cara se le notan casi como si estuvieran dibujadas sobre la piel.

-Mírale, es como un niño asustado, levanta ese brasero como si pudiera lastimarnos con él jajajaj creo que esta noche jugaremos al gato y al ratón.

-NO!!!- grita ella- déjale ir, nadie le creería, lo tomarían por loco, mañana, mañana traeme otro y prometo iniciarme como lo que soy, una criatura de las tinieblas…por favor, te lo suplico.

- jajajaaj ohhhhh que ternura de verdad, si mi corazón latiera sentiría hasta lastima y todo, pero no Mariann, te dije que él seria tu primero y así lo harás.

La voz del vampiro ira cambiando a medida que salía cada palabra de su boca, pero ella…ella me estaba defendiendo…eso me da fuerzas para matar a cientos de seres como él, pero ella era distinta, aun puedo salvarla, pero a él no, su única salvación es matarle y con ello acabar con la maldición de mi ángel.

-¡Marian rapido! Detrás de mi- y diciendo esto alargo la mano para alcanzarla y alejarla de aquel ser.

-jajajaj por favor, de veras, estas escenas románticas me pueden, ¿Qué pretende un simple mortal como vos hacer con eso? ¿Matarme y rescatarla? Huir juntos y vivir felices por siempre?- se jactaba de sus propios chistes y en uno de esos descuidos….

aprovecho sus carcajadas e insultos para separar la parte gruesa del brasero en la que se depositan las brasas del palo que lo alarga, con todas mis fuerzas se lo clavo en el corazón.

-¡¡¡¡¡Muere maldito!!!!

-NOOOOOOOOOOOO ,Mariann grita como si le hubiera atravesado a ella el corazón.

-¿Qué? No puede ser, abatido por un ser tan insignificante como…arhg….

La sangre brota por su pecho y por su boca, de deja caer sobre la cama, alargando su mano hacia el rostro de Mariann, dejando un rastro de sangre por su mejilla al acariciarla por ultima vez..

-p..a..d..r..e…- Mariann se aferra a mi llorando desconsolada.

-vamos deprisa, no podemos quedarnos aquí, te llevare lejos,muy lejos, te haré feliz el resto de mi vida, ya ha pasado todo mi amor….eres libre.

Se mueve, pero es como si no me escucha, su mente esta junto a aquel hombre de porte altiva que ahora yace en el lecho de muerte de su no-vida.

Antes de abandonar el castillo, me aseguro de acabar con aquello, voy a la chimenea y prendo fuego a unos papeles, y los tiro hacia las cortinas, todo comienza a arder…parece el mismísimo infierno.
Salimos del castillo y cojo del establo a mi fiel corcel, montamos y nos marchamos al galope, no se durante cuanto tiempo cabalgamos hasta llegar a una posada, nos bajamos y pedimos una habitación.
Mariann sigue llorando pero ya mas calmada. La ayudo a desvestirse mientras le acaricio el pelo.

-Vida mía, ya eres libre, aquello terminó, seremos felices para siempre y hasta llegara un momento en el que no recordaras nada de esto.

-Estoy…cansada, necesito dormir…por favor…-se deja caer sobre la cama y se queda inmersa en el mas profundo de los sueños.

Ya es de día y ella sigue acostada, voy a despertarla pero su cara posee tanta paz que me da pena así es que decido dejarla dormir.

Bajo al mostrador y compro provisiones para el viaje, y charlo con el posadero…sin darme cuenta van pasando las horas y ya casi ha anochecido, tengo que subir a ver como esta mi ángel.

Al llegar a la habitación ella ya esta despierta pero sigue en la cama.

-mmm ven aquí amor mío-me dice mientras estira los brazos llamando a los míos para abrazarme, su cara vuelve a tener esa piel sonrosada y ese brillo en los ojos…

-Ya estas mejor ¿verdad?

-si, me noto de nuevo con fuerzas…pero lo cierto es que me esta entrando hambre-y al decir esto, noto que su expresión vuelve a cambiar, su sonrisa muestra de nuevo aquellos colmillos….se que estoy condenado, en sus manos está el condenarme a ser lo que ella es o a convertirme en su primera victima, estoy perdido, pero ahora me doy cuenta de que estoy perdido desde la primera vez que me perdí en esos ojos almendrados… noto un pinchazo en mi cuello…oscuridad….

El sueño de Aitor: la infidelidad

Miércoles, noviembre 17th, 2010

La idea me comenzó a rondar por la cabeza desde que conocí a Lucía. Y de eso habían pasado ya muchos meses. La cuestión estaba en que nada me atraía tanto como tener sexo con las dos mujeres más cercanas a mí, es decir, con mi novia Alejandra y con su mejor amiga, Lucía. Estaba tan obsesionado con estar con las dos a la vez que me ponía malo cada vez que estábamos juntos los tres. Pero no me tachéis de nada, yo no tengo la culpa de esto. La tiene mi novia y sus imaginaciones… porque muchas veces me planteaba situaciones que a mi me sacaban de mis casillas, me volvía loco la imaginación de esa chica. Alejandra era capaz de cualquier cosa. Sin embargo Lucía era un poco más tímida, pero no parecía hacerle ascos a nada y encima estaba buenísima. Pero yo jamás le había sido infiel a Alejandra.

En varias ocasiones le había dicho a Alejandra, mi novia, que me encantaría formar un trío con otra mujer. Ella me comentaba que estaba dispuesta y cuando estábamos haciendo el amor ella fantaseaba con las cosas que podíamos hacer en estos momentos, me decía en donde pondría sus manos, en donde su lengua, sus manos y sus tetas y en donde se las haría poner a nuestra compañera. Decía como me tocarían y como se distribuirían mi pene y mi semen para que ninguna perdiera ni una mísera gota. Y claro, a mi la idea me enloquecía y las descripciones que ella hacia excitaban mi imaginación y mi cuerpo al máximo. Yo soñaba con verlas desnudas acariciándose y acariciándome, sin embargo no encontraba la forma de proponérselo a las dos y hacer realidad mi fantasía, o la suya… o de quien fuera, porque a estas alturas a veces lo dudo. En cierta ocasión, Alejandra me dijo que Lucía hablaba muy bien de mi, que habían estado hablando sobre cómo era yo en la cama y esas cosas. Y eso me excitó sobremanera, porque mi novia pensaba que yo le gustaba a Lucía, y que eso le divertía. El problema estaba en cómo proponerlo…probar qué tal era Lucía.

La ocasión se me presentó como por cosa del destino. Y es que un día que fui a visitar a Alejandra y me encontré con que estaban las dos en el piso. Cuando yo llegué me dijeron que habían pensado ir a cenar fuera, así que nos fuimos los tres por ahí. Total, que entre unas cosas y otras se hizo bastante tarde y Lucía, al darse cuenta de la hora que era, se alarmó, ya que su casa estaba muy lejos del restaurante adonde habíamos ido y no se había traído el coche. Así que, obviamente, me ofrecí acompañarla. Ella aceptó de buen grado, aunque noté cierta tensión entre ambas. Nos subimos en mi coche, llevé a Alejandra a su casa porque decía que estaba muy cansada, y le prometí que después de llevar a Lucía volvería para dormir juntos aquella noche. Entonces nos quedamos Lucía y yo solos. Apenas hablamos durante el trayecto. Cuando llegamos a su casa, nos despedimos y bajó del coche. Yo esperé a que se metiera en el portal, pero vi que tenía problemas para abrir el portón y salí del coche para ver qué pasaba. Ella, al ver que me acercaba, sonrió. Me dijo que la cerradura estaba como atascada. Yo le cogí las llaves y traté de abrir, lo que conseguí al cabo de un buen rato. Mientras tanto, noté cómo Lucía, que se había quedado a mi lado, no dejaba de repasarme de arriba abajo con la mirada.
Una vez que la puerta estuvo abierta, volvimos a despedirnos, pero esta vez Lucía me abrazó, dándome las gracias y aprovechando para besarme… en las comisuras de los labios. Automáticamente me sentí excitado, comprendí que aquella era mi oportunidad y una especie de corriente atravesó mi espina dorsal. La abracé con fuerza y empecé a acariciar su espalda con ambas manos, mientras la besaba en los labios, que eran tan suaves y cálidos que acabé por ponerme malo del todo. Ella rápidamente me empujó al interior del portal, sacándose de un tirón su blusa de la falda y deslizando mis manos por entre su sostén, sentí sus pezones duros y pensé que su vulva ya estaría empapada por sus jugos. Recuerdo que en aquellos momentos pensé que jamás había deseado tanto a una mujer… tanto como para serle infiel a mi novia.

Lucía, mientras tanto, no perdía el tiempo: me bajó la cremallera del pantalón y cogió con tanta fuerza mi pene, que parecía que quería arrancarlo de su sitio. Le dije al oído que mejor subiéramos a su apartamento y ella solo me respondió con un impaciente gemido de aceptación. No sé cómo conseguimos llegar sanos y a salvo hasta el piso, pero el caso es que lo conseguimos. Al llegar, y sin dejar de besarnos, me quité los pantalones (no me gusta llevar ropa interior) y me senté en una silla. Me toqué la polla y noté que estaba muy hinchada y húmeda. Ella no lo pensó dos veces, se levantó la falda, se acomodó sobre mi y, con una mano, deslizó mi instrumento dentro de sí misma, mi enorme verga húmeda y a punto de reventar, dentro de Lucía.. Me sorprendió lo caliente que estaba, pude entrar fácilmente y ella empezó a subir y bajar sobre mí mientras yo le desabrochaba su blusa y dejaba al descubierto sus enormes pezones, sobre los que me abalancé hambriento.

Mientras yo lamía sus pechos, ella acariciaba mis bolas con su mano y no dejaba de jadear, yo sentía que me iba a correr muy pronto. Ella tal vez lo notó y dejó de moverse, entonces aproveché para meter mi lengua en su boca, jugueteamos un rato, mordiéndonos en el cuello, pero ella dijo que se estaba haciendo demasiado tarde y que al día siguiente tenía que trabajar desde temprano. A mi aquello me cortó bastante el rollo, pero no le dije nada.

Entonces se levantó de mi, se acomodó en el suelo, sobre la alfombra, con las piernas muy abiertas, mostrándome el espectáculo de su sexo totalmente abierto a mi. Me tumbé sobre ella y la penetré de nuevo, empujando con fuerza e iniciando un movimiento de adelante y atrás. Ella, con sus manos extendidas sobre mi espalda, me empujaba hacía sí misma y pellizcaba mis nalgas, hasta que alcanzó su primer orgasmo. Al rato, notando como se escurrían sus líquidos, tuve un fuerte espasmo y derramé todo si semen dentro de ella, que al sentirlo arqueó la espalda, gimiendo como una gata en celo. Cerró sus piernas, abrazándome con ellas y entrelazando sus pies por encima de mi espalda, me dijo que no me saliera, y así estuvimos un rato mientras nos besábamos y nos abrazábamos.

Luego nos levantamos, y mientras nos acomodábamos la ropa pude apreciar que por su pierna izquierda escurría un liquido que inmediatamente comprendí era una mezcla de mi leche con sus fluidos. Empecé a notar cómo mi verga volvía a despertarse, así que me despedí de Lucía y salí al aire fresco de la noche. Mientras iba hacia mi casa conduciendo, recibí una llamada de mi novia pues estaba un poco extrañada por mi retraso. Le pedí que se tranquilizara, pues ya estaba cerca y dispuesto a recompensarla por la demora. La verdad era que aun me sentía con ganas de seguir.

Cuando llegue a casa Alejandra tenía puesto un camisón corto y semi – transparente de color negro, por lo que pude notar que debajo no llevaba nada puesto. Apenas pude dejar mis cosas en el piso y cerrar la puerta cuando ella comenzó a lamerme el cuello y a deslizar lentamente su lengua por mi pecho, mordisqueando mis tetillas y masajeando mi miembro con fuerza a través de la tela del pantalón, del cual no tardé en deshacerme.

La hice bajar hasta mi pene y se lo introduje en su boca. Mientras yo estaba de pie y desordenaba su cabellera, ella, arrodillada, lamía con deseo el glande que se veía rojo y húmedo. La sensación era irresistible y ella insistía en chupar y chupar. No obstante noté como había puesto un dedo en su coño y preferí ponerla de pie y comencé a bajar deslizando mi cara, mi nariz a fin de que sintiera mi respiración, por su piel, por entre los senos y apretando con mis labios fuertemente sus pezones erectos. Poco a poco fui introduciéndome entre su pubis apartando su abundante y espeso vello con mi nariz y con mi lengua, desplazándome lentamente hacia sus labios que tenían un delicioso sabor… Alejandra estaba lista para ser penetrada por mi verga. Era como un sueño: me había follado a Lucía a espaldas de mi novia y encima me iba a acostar con Alejandra casi enseguida. Un sueño cumplido.
Alejandra se tendió de espaldas y me mostró sus partes: el clítoris estaba enrojecido y de sus labios emanaba un fuerte olor. Se acarició invitándome a penetrarla, lo cual hice inmediatamente, la cabalgue entrando y saliendo con un ritmo acelerado, ella enterraba sus uñas en mi espalda y gemía. Poco a poco entramos en éxtasis y logramos tener un orgasmo simultáneo intenso y húmedo, ella decidió que para terminar debíamos limpiarnos uno al otro para lo cual se puso sobre mí con su boca en mi pene, mientras ponía mi boca en su vulva, así limpiamos los restos de esta copulación con nuestras lenguas hasta que el sueño nos venció.

Su fantasía

Martes, noviembre 16th, 2010

Un domingo cualquiera entre como de costumbre al chat a tratar de entretenerme un rato y hacer nuevas amistades.
tengo 40 años y por lo general trato de relacionarme con mujeres acorde a mi edad,es que me llevo mejor que con las mas jovenes.
entro en un pais y me manda un privado un chico de 37 años,yo generalmente al ver que es un hombre los corto ya que no me interesa entablar conversacion pero como se fue dando el dialogo hoy fue bastante especial.
me cuenta que tiene una fantasia que no ha podido cumplir por diversos motivos.
lo que quiere es masturbar a un hombre y practicarle sexo oral.yo al leer eso senti como una descarga que me corrio por todo el cuerpo y le dio vida a mi verga que reacciono al toque.he tenido relaciones con travestis,yo siempre de la parte activa pero esto era distinto,es distinto.
realmente quiere sentirse una mujer en la cama y creo poderlo hacer.
yo estaba a mil y le dije que por el momento nuestro encuentro es virtual pero nunca se sabe las vueltas de la vida.
le dije que lo haria sentir una buena hembra en la cama,me lo cojeria (y es verdad) en cuanta posiciones quisiera,en cuatro patas,de frente de patitas hacia arriba,montado arriba mio,le daria toda la leche donde quisiera,como decimos nosotros,me lo recontra garcharia.
cuando me fui a dormir me masturbe fantasticamente pensando en mi amante virtual,que capaz un dia se pueda hacer realidad su fantasia y yo ser parte de ella.
mi fantasia es poder cojerme a una pareja,primero al varon y despues a la hembra,seria monumental pero lo dejare para otra oportunidad.

algun comentario o ayuda sera bienvenido,ventura2169@yahoo.com

Deshinibición campestre

Martes, noviembre 16th, 2010

Una vez más, me lo temía. Tras una semana de tensiones, la cosa no podía acabar peor. Habíamos estado todo el tiempo discutiendo sobre ese tema tan controvertido hoy día que es el de la “guerra de sexos”. Que si “no tienes ni idea de con quién te estás metiendo”, que si “a ver si te crees que soy una muñeca más de esas”, que si “yo valgo mucho más de lo que te piensas”… Reconozco que cuando los estribos se pierden, me sale el aire machista ese que TODOS llevamos dentro, aunque personalmente no me considero como tal. Creo que soy bastante democrático en cuanto a relaciones sentimentales se refiere.

En fin, que los ánimos habían estado caldeados durante toda la semana. De hecho, no nos llamábamos desde el lunes y ya era viernes. Lucía, mi novia, se iba el fin de semana con las amigas de “shopping” y yo no tenía previsto nada, salvo descansar y quitarme de todas las comidas de cabeza que me asolaban en esa semana. Hasta que al final, filosofando un poco llegué a la conclusión de que teníamos que relajarnos un poco más y estar un rato juntos, hablar las cosas punto por punto… Pero no en la ciudad, puesto que quieras que no, el ambiente urbano te condiciona a seguirte comportando igual; sino en el campo. Y si de paso la cosa se podía arreglar a mi manera preferida, jeje, mejor que mejor…

  1. Cariño, soy yo…
  2. ¿Tú otra vez? ¡Te he dicho que no te quiero ver ni oír!
  3. Nena, déjame que te diga una cosa…
  4. ¡Que no me llames nena! –estaba furiosa perdida.
  5. Mira, ¿sabes lo que te digo? Que si no me dejas hablar vamos a seguir igual de mal que hasta ahora y no estoy por esa labor. Te dije que quería hablar contigo a solas y fuera de presiones. Pues te tenía que proponer una cosa. Pero si no me dejas hablar, no lo puedo hacer. ¿Puedo o no?
  6. No, si encima tendrás que hablar tú…
  7. Escucha, creo que estamos demasiado estresados y que nos hace falta un descanso a los dos. He pensado en que no pasamos mucho rato juntos, nos centramos más en nuestros trabajos que en nosotros y pienso que deberíamos tomarnos un respiro. ¿No te parece?
  8. ¿Y a qué viene ese afán por “relajarse”? –su tono parecía más sosegado.
  9. Bueno, ¿tú me quieres hacer caso? –repliqué. Te digo que las últimas semanas han sido muy jodidas para ambos y que necesitamos desconectar aunque sea unas horas de todo. ¿O no?
  10. Sí, en eso tienes razón. Pero es que tengo que quedar con Fany y con Alicia para hacer las gestiones de los balances de….
  11. Oye, oye – interrumpí. Lo que te estoy diciendo va en serio, ¿eh? Solo te estoy pidiendo una tarde… Medio día… Quiero que estemos tú y yo solos fuera de aquí, merendar algo… No sé… Algo que no implique estar pendiente del trabajo. Mira, te sugiero irnos al campo, ¿ok?
  12. Pero es que…
  13. Bueno, vale, ya veo que no estás por la labor. Si quieres lo dejamos para otro día y…
  14. No, no, calla. Es verdad. –reaccionó. Venga, vale. ¿Te parece esta tarde?
  15. Lo que sea, guapa. Pero tendrá que ser a partir de las cuatro y media, ¿vale?
  16. Venga, sí. Esta tarde la dedico sólo a pensar en nosotros y ya está.

Parecía que la cosa se había arreglado, así que decidí empezar a flirtear un ratillo con ella:

  1. Sí, eso que me dices está muy bien, pero no se si te veo muy convencida… Quizá es que necesitas más tiempo para reordenar tu agenda o algo. Yo si quieres, espero a que tú me digas, ¿eh?
  2. No, tranquilo… -el tono ya iba mejorando. Esto lo arreglo yo con un par de llamadas y ya seguiré yo el lunes.
  3. Bueno, entonces a las 4:30 me paso por tu casa, ¿ok?
  4. Vale.
  5. Por cierto… -dije sugerentemente – ¿has visto cómo hablando se entiende la gente?
  6. Si piensas que con esto me vas a bajar del burro, ándate con cuidado porque no sé si todavía me conoces bien.
  7. No, no. Yo no pienso nada. Solo digo que desde que hemos comenzado a hablar te has relajado un poquito más, te noto más abierta, más suelta.
  8. ¿Te pasa algo?
  9. No, sin más. Es que noto en tu voz que estás más tranquila…

Silencio

  1. Por cierto que… ¿Te he dicho que me gusta oír tu voz?
  2. Buuuuufff. Ya estamos con el peloteo… Este huevo quiere sal…
  3. Este huevo – respondí – sólo quiere estar contigo una tarde, recordar momentos felices… Y verte sin presiones, que es cuando mejor estás. Pero bueno, que todavía no sé si creerme que vas a venirte esta tarde conmigo.
  4. Que sí, que sí. En serio. Pero no insistas mucho no sea que vaya a cambiar de opinión.
  5. Si es que cuando te pones en plan defensivo, no hay quien te haga cambiar de opinión, ¿eh? En fin, espero que por lo menos me des algo por haberte relajado un ratillo por teléfono…
  6. ¿Y qué se supone que debería de darte después de esta semanita? ¿Las gracias?
  7. Con que vengas conmigo esta tarde y me des un beso telefónico ahora, me vale.
  8. No sé si te lo mereces.
  9. Venga hombre. Encima que te saco de la rutina y te llevo fuera durante unas horas… Si hubieras sido tú ¿habrías propuesto esto? En serio, ¿eh? ¿O habrías esperado a que la cosa fuera a más? Yo es que no puedo seguir a malas con mi chica. No sé tú…

Silencio

  1. Debería de darte vergüenza después de lo que me has dicho esta semana pedirme un beso con semejante caradura.
  2. Nena, tú cuando estás cabreada ¿te lo guardas o sueltas todo lo que se te pasa por la cabeza?
  3. Lo suelto todo, por supuesto.
  4. Pues te digo que eso es lo que he hecho yo, nada más. Ambos hemos estado liados esta semana, y seguramente los dos tenemos que arrepentirnos de cosas que nos hemos dicho. Pero para eso te he llamado, para que vengas conmigo a arreglarlo, ¿vale? Y qué mejor manera de hacerlo que comenzando por un beso, aunque sea telefónico. ¿Crees que serás capaz de dármelo sin que eso te suponga un gran esfuerzo mental?
  5. Un beso – dijo al fin.
  6. Otro – pedí yo.
  7. Veenga, otro beso.
  8. Te pediría otro, pero creerás que estoy abusando de tu paciencia y no me lo darías…

Silencio

  1. Te doy otro y todos los que quieras, nene.
  2. Te quiero, belleza.
  3. Y yo a ti.
  4. A las 4:30 estoy allí, ¿vale?
  5. Ok.
  6. Un beso. Hasta luego.
  7. Adiós.

Y colgamos. La verdad es que creo que me costó tanto convencerla como escribirlo ahora. Pero la verdad, mereció la pena.

Miré al reloj. Las 11:15 casi, así que como era mi día libre, me dediqué a ordenar la casa, limpiarla un poco y sacar al perro. Preparando ya la tarde, bajé al coche  una manta, e hice un par de bocatas bien cargados, saqué algo de bebida, puse gasolina al coche, me duché y afeité, comí y me relajé viendo los reportajes de la 2 con la alarma puesta en el reloj.

Sonó el despertador a las 4, y me desperté con ganas de comenzar la tarde. Como íbamos al campo me puse el chándal, salí de casa y fui a por Lucía. Cuando llegué a su casa me sorprendió que ya estuviera fuera de ella. No porque como buena mujer haya que estar esperándola, sino porque siempre tenía que llamarla cada vez que iba a por ella y entonces salía de casa. Pero no sé por qué, me daba aquel día era todo diferente. Ni nosotros éramos los mismos.

  1. Holaaa!! ¿Qué tal la mañana? – me preguntó.
  2. Bien, bien. Relajado. ¿Vamos al Perdón? No es que sea muy alejado de la ciudad, pero…
  3. Donde quieras, guapo. No quiero pensar esta tarde. Solo dejarme llevar.
  4. Joé. Si que está la cosa cambiante –dije sorprendido.
  5. ¿Nos vamos? –Y me besó.
  6. Oído coche.

Y llegamos hasta la cima del Perdón. La verdad, el día estaba bastante claro: hacía calor, si bien en lo alto de un monte como el Perdón el cierzo está garantizado, pero se podía estar fuera del coche. Montamos el chiringuito, nos pusimos a comer y estuvimos hablando de casi todo menos del trabajo. La verdad, siempre hemos tenido buena comunicación, y no paramos de hablar casi nunca. Pienso que eso es una suerte en la pareja, y en Lucía lo había encontrado.

Era la mejor. Se expresaba con total soltura, relajada. Lejos de la Lucía que había sido esa semana. Se la veía feliz, y eso me alegraba. Cualquier discusión que hubiéramos tenido en esa semana se arregló en un pis-pas, porque era la primera vez que nos sentábamos juntos y tranquilos en esa semana, y hablamos de todo como personas adultas. Empezaba a hacer calor, puesto que el sol, al ponerse, daba sobre nuestras espaldas, así que nos quitamos las chaquetas. La imagen que el astro describía sobre ella era estupenda. Su pelo castaño-moreno brillaba y ondeaba con la suave brisa que corría en el monte. Sus ojos verdes se teñían de oro cuando miraba al sol. Llevaba una camiseta de tirantes negra ceñida pero cómoda a la vez, pero lo más llamativo era que debajo de ella, se reflejaba el sol en un sujetador transparente de esos que apenas se notan. Cada movimiento de hombros que hacía, hacía que sus pechos se movieran con total naturaleza dentro de esa lencería, y de vez en cuando no podía evitar bajar mi mirada buscando ese canalillo donde mis 2 tetas preferidas daban rienda suelta a mis más profundos instintos. En un momento dado, se levantó para coger un botellín de agua del coche, lo que hizo que se le bajara el pantalón lo suficiente como para poder ver ese tanguita negro que le regalé por el día de S. Valentín y que tantos buenos recuerdos (¿o debería de decir orgasmos?) me traía.

  1. Bonito tanga. – dije sin pensarlo dos veces.
  2. ¿Te gusta? Me lo regaló un tío muy bueno cierto día de Febrero…
  3. Pues qué buen gusto tiene el chaval. Tendré que pedirle consejo para cuando yo te regale el mío.

Se sentó a mi lado apoyando su hombro contra el mío y con nuestras caras casi rozándose.

  1. Tengo que darte las gracias por traerme aquí esta tarde.
  2. Y yo porque estás aquí conmigo. Pero es verdad que lo necesitábamos, ¿o no?
  3. Si, es verdad. Además…Me gusta que de vez en cuando tengas estas ideas.
  4. Y a mí me gusta verte así de suelta y relajada. – le dije besándole la frente.

La miré fíjamente a los ojos. Sus pupilas estaban ensanchadas. Y yo veía todo ese canalillo que me estaba llevando ya por el callejón de la amargura por no poder acceder a él así de sopetón. Así que me motivé y me inventé una excusa que parece ser que sentó muy bien.

  1. ¿Sabes cuando te he llamado esta mañana?
  2. Sí. ¿Pues?
  3. Es que si recuerdas, te pedía que me dieras un beso telefónico.
  4. Mmmh, si, es verdad.
  5. Y yo me preguntaba si sería posible que después de todo, ese beso pudiera ser real ahora mismo.
  6. Pues… Puede serlo. –Sentenció. Y me besó.

Ahora que ya estaba en el ajo no lo podía dejar pasar. Los primeros besos fueron de calentamiento: uníamos y separábamos nuestros labios cambiando de lado nuestras cabezas… Notaba que sus labios se iban humedeciendo y que su respiración se aceleraba, lo cual me incentivaba a seguir. Nos tumbamos sobre la manta, besándonos tiernamente. Ahora juntábamos más nuestros labios, y de vez en cuando sacábamos a pasear nuestras lenguas en busca de la del otro, para jugar con ella, enroscarse una con la otra… Yo le acariciaba la cara, y esa piel tan fina que tiene. Le besaba en la frente, en las mejillas, en la punta de la nariz. Mordíamos nuestros labios, los succionábamos, sonreíamos pícaramente tras ello…

La verdad, me estaba poniendo muy caliente y más el hecho de que su vello se erizaba sobre su piel, sobre su cuello… No tuve más remedio que bajar lentamente con mi lengua sobre él. Lo lamía con un vaivén lento, lento. Lo succionaba de vez en cuando, lo besaba y mordisqueaba. Veía que su respiración era profunda, la oía, le gustaba lo que le hacía. Sólo esperaba que se lo estuviera pasando bien, porque yo estaba disfrutando.

  1. ¿Cómo está mi niña preferida? – le dije.
  2. Muy bien, gracias. Pero yo también quiero jugar…

Y diciendo esto se lanzó a por mi cuello. Reconozco que me estremecí cuando lo hizo, porque un gran torrente de adrenalina cruzó mi cerebro y los escalofríos recorrían mi médula espinal como un cosquilleo continuo. Estuvo así durante el tiempo que mi cuerpo me lo pudo permitir, porque esto merecía ya un poquito más de caña. Así que me puse detrás de ella y mientras besaba y soplaba suavemente sobre su cuello, le iba quitando los tirantes de la camiseta, hasta que pude ver esa transparencia sosteniendo semejantes 2 maravillas de la naturaleza.

  1. Insisto en que no deberías de ponerte estos sujetadores, porque para vértelas así, no te quito la camiseta…
  2. Bueno, pues si no te gusta vérmelas así, podrías hacer algo, ¿no?
  3. Pues algo así estaba esperando que me dijeras…

Estaba en mi salsa. Sé perfectamente que a Lucía le gusta que le acaricie las tetas. No son muy voluptuosas, pero tienen el tamaño suficiente como para tomarlas suavemente con mis manos y sobárselas. Así que besando y soplando sobre sus hombros (cosa que ella adora) fui poco a poco y con mi boca, quitándole los tirantes del sujetador. Una vez que ambos se deslizaron sobre sus brazos, desaté el enganche de la susodicha prenda e introduje mis manos  para tomar sus pechos.

¡¡Qué sensación tan cojonuda!! Recordé las otras ocasiones en las que lo habíamos hecho, pero esta vez, no sé por qué, era especial: su piel era finísima, y podía notar cómo su vello se erizaba con cada círculo que hacía alrededor de sus tetas. Pellizqué sus pezones intensamente.

  1. Mmmmmhhh. – suspiró.
  2. ¿Te gusta, corazón?

Comencé a besarle la espalda mientras sobaba sus tetas rítmicamente. Unos lametones por aquí, unos sopliditos por allá… Cada vez que impulsaba sus tetas hacia arriba, ella pegaba su espalda contra mí y eso no hacía más que subir mi moral y mi capacidad de creación (por entonces ya saturada de ideas).

En una de estas pasó su mano por encima de mi cabeza, agarró mi pelo fuertemente y me besó. Os juro que nunca había sentido un beso de Lucía en este estado. Fue maravilloso. ¡¡Dios, como me puso!!

Harto ya de preámbulos, la tumbé sobre la manta, retiré el sujetador y comencé a comerle las tetas. Mis círculos sobre sus pezones hacían que sonriera y cada vez que se las mordía o succionaba ella levantaba su espalda en señal de gusto.

Bajé sobre su estómago. Mis besos le provocaban cosquilleo, pero esa sensación cambió cuando volví a posar mis manos sobre sus tetas para sobárselas mientras bajaba mi boca hambrienta sobre su seno. De repente se levantó.

  1. Ya te vale de ser el único que haga gozar, ¿no? ¡¡No lo acapares todo!!

Me empujó violentamente hacia el otro lado de la manta y mientras chupeteaba mi cuello y mis lóbulos auriculares, me quitaba la camiseta. Me volví loco. Fue a por mis pezones, erizados ya por toda la escenita, y sus círculos con su lengua y sus labios no hicieron más que confirmar mis ganas de follármela.

Se puso encima mía con sus piernas abiertas, lo que facilitó que llevara mis manos hacia su pantalón y masajeara desde fuera su coñito. La zona estaba ya de por sí caliente y notaba cómo sus labios sobresalían de la cuerda del tanga. Movió sus caderas adelante y atrás rozando su sexo con mi mano, mientras yo hacía círculos con ella. Sus fluídos iban empapando su pantalón y ella se movía con más rapidez. Opté por quitarle todo, para estimular mejor la zona, cosa que ella me ayudó a hacer. Hasta que se echó hacia delante, cogió mis manos y rozándose sobre mi pantalón con mi miembro debajo, se convulsionó y con un grito se corrió.

Cayó sobre mí desplomándose y se quedó quieta. En un principio reconozco que me sentí ofendido: había hecho todo lo posible para acabar follando y resulta que me había quedado a dos velas.

  1. ¿Qué? ¿Estás satisfecha? – le grité.
  2. Pozi. He tenido el mejor orgasmo de mi vida y no quería perderlo, pero no te preocupes que no me he olvidado de ti.

Lo del mejor orgasmo me dejó pasmao. Después de todas las veces que lo habíamos hecho, resulta que esta había sido la mejor. Menos mal que tocaba… Pero todos los males se me quitaron cuando por primera vez en nuestra relación, Lucía me quitó pantalones y calzoncillos y empezó a besarme y a enrollar su lengua sobre mi vello púbico. Tras la cabalgada anterior, mi polla estaba ya baja de moral, pero cuando la tomó con su mano y la introdujo en su boca, ipso facto retomó su estado. Aquello era maravilloso. Cerré los ojos dejándome llevar. Su mano cascaba mi polla casi mejor de lo que yo lo hacía; su lengua rodeaba mi glande juguetonamente y esos labios húmedos besaban y se comían todo lo que encontraban a su paso. No sé cuanto tiempo soñé que estaba en el paraíso. Cuando desperté ví el coño de Lucía acercarse a mi cara.

  1. ¿Por qué no haces que ese de ahí se sienta en el jardín del Edén? – me sugirió.

Esto era increíble. La primera vez que le iba a comer el coño y además por petición suya. O esto era un sueño, o de veras esta chavala se estaba liberando. En caso de ser lo segundo, ya preveía yo noches de auténtico desenfreno.

En fin, que recuperándome de aquel cielo en el que había estado, deslicé mis manos por su espalda y tomé su trasero de un golpe. Era redondo, con una carne apetecible, precioso, y las vistas que tenía ante mí más todavía. Lamí su rajita, cosa que le hizo temblar. Besé y mordisqueé la parte interior de sus muslos, mientras besaba el capuchón de mi botón preferido, que estaba ya a puntito de salir. Ella movía sus caderas al son de mi lengua y yo sobaba mientras su culo como si me fuera a comer todo lo que tenía delante de mí. Y era verdad…

Paró de moverse y comenzó a chupármela. No sé si desde que he probado esto del 69 vivo en un mundo diferente, pero la verdad es que volvería a repetirlo una y otra vez. Así que allí estuvimos boca a boca (en vez de mano a mano) estimulándonos uno al otro hasta que ya no pudimos más.

  1. ¡¡Estoy a punto de correrme!! –grité gozando como nunca.
  2. ¡¡Yo también, yo también!! Pero vamos a acabar como se merece, ¿no? – dijo mientras jadeaba de gusto.

Nos levantamos y nos pusimos en la postura del misionero. Es la más típica y la más romántica, sí. Pero la ocasión lo merecía, porque teníamos que agradecernos mucho aquel día. Así que introduje mi polla en su ya rojizo coño y ambos empezamos a movernos atrás y adelante cada vez más rápido. La bombeé con toda la rapidez que pude y así llegamos al orgasmo los dos, con sendos gritos de “gozor”…

Esta vez, me desplomé yo sobre ella. Jadeando después del esfuerzo realizado, saqué mi debilitado miembro del coño de mi chica y lo usé para acariciarlo suavemente mientras la besaba.

  1. Joder, nena… -dije. Esto supera cualquier alegría del mundo.
  2. Gracias… Por doble partida – respondió ella.
  3. ¿Por?
  4. Por este segundo orgasmo y por ayudarme a expresarme tal y como lo siento.

Era verdad. Lucía había sido más bien tradicional en cuanto a esto del sexo: en la cama, de noche, con previos breves o casi nulos (así que le dolía la mayor parte de las veces…)… Ya habíamos hablado del tema, pero nunca se llegaba a decidir. Sin embargo,  aquel día había superado todas sus expectativas. Y las mías, claro.

  1. Solo una cosa…
  2. Mmm? – dijo con los ojitos cerrados. Estaba preciosa.
  3. Ahora que ya lo HEMOS conseguido, solo espero que no te eches atrás, ok? Nos ha costado, pero yo creo que ha merecido la pena. Y no me tienes que agradecer nada. Lo has hecho porque has querido. Eso sí, estoy dispuesto a discutir contigo todos los días si luego al llegar el fin de semana me regalas orgasmos como el de hoy.

Y nos besamos. Aunque luego me pegó una colleja. Volvía a ser la misma…

La vuelta fue cojonuda. El beso de despedida espléndido (de esos que te dejan huella y pidiendo más) y, por supuesto, el sexo desde entonces está tomando un rumbo desconocido. Y es que nos encanta perdernos en este mundillo. Y a mí más…

Fantasía

Martes, noviembre 16th, 2010

Esto empezo hace 3 años. Los hechos que comentare son todos verdaderos. la primera vez que la vi supe que me gustaba era hermosa perfecta tez blanca cara perfecta delgada y de buen cuerpo aunque ah decir verdad no tenia muchas nalgas ni pechos a partir del 2 año tenia unos pechos hermosos y era algo casi imposible de describir,yo nunca le dije nada aunque senti ganas de hacerlo cuantas veces me masturbe pensando en esa bella mujer incontables veces .,luego supe que tenia novio entonces decidi no decir nada hasta ahora tiene novio pero en mi fantasia y tal vez algun dia sea mia yo la amo con
toda mi alma siento su belleza. si yo la tuviera algun dia la amaria el resto de mi vida me pasaria horas haciendole el amor como una fiera,esto es para que ustedes,lectores que seguramente gustan,aman o quieran a alguien es los diga sin pensar porque no hay nada mas lindo que expresar lo que uno siente haganlo despues aunque sea una negativa se quedaran tranquilos pensando al menos lo intente y no diciendose toda su vida como yo que hubiese pasado si le decia nadie puede
saberlo pero la insertidumbre me mata,espero haber ayudado a mucha gente y desde luego muchas gracias a sexycuentos.

Investigadoras

Martes, noviembre 16th, 2010

Al dia siguiente luego de una noche de intensa lucha sexual Roxana se lebanta feliz pero si adolorida por la pelea de la noche, se ducha largamente despierta a hans, y lo invita para ir al cuarto de sandra, al abrir la puerta consiguen el cuarto de la espectacular morena muy bien organizado, “muy bien hijita, me alegra ver que ya entendiste” Sandra asintio con la cabeza, se notaba cansada como si no hubiese dormido bien (claro los ruidos no la dejaron y paso la noche entre paja y paja), La bella
castaña tomo  la morena por el cabello con fuerza la acerco a ella y le dijo “recuerdas que me dijiste algo de comer coño, pues bien vine para que me lo cumplas, todas las mañanas, al lebantarte me daras una buena mamada zorra”, ante la mirada de temor, miro a hans para que hiciera algo pero este mas bien se acomodo para ver bien el espectaculo, asi que la hembra  tomo la lisa cabellera y coloco la cabeza de la otrora rebelde hija y la coloco entre sus piernas forzandola a comerle la vagina, lo hacia magistralmente pues roxana comenzo a gemir y su cara denotaba placer, sandra comenzo entonces a alternar lengua y dedos los introducia en el ano y la vagina de la castaña, con su lengua exitaba el clitoris, estaba llebando a la mujer al extasis, entonces sono un grito, “Me corrooooo, que ricooooo hummmmm!!!!!!!!!!!!!1, entonces tomo por la cabellera nuevamente a la morena y comenzo a besarla furiosa y apasionadamente mientras hans volaba de excitacion, ambas mujeres se besaban y metian mano sobaban sus tetas y nalgas apasionadamente, roxana decia “que rica estas perrota y esa cucota
que tienes te la voy a comer toda pues es mia”, siiii, si eres mi dueña soy tuya hazme lo que quieras por favor no soy tu hija sino tu perra”, entonces la castaña comenzo a comerse las tetas morenas poco a poco los pezones estaban duros como piedra, bajo acariciando el bientre con su lengua y llego a la increiblemente carnosa vagina la cual ataco con un apetito boraz a medida que su lengua acariciaba la vagina el clitoris crecia era en verdad grande aquella chica si que tenia todo un organo, sandra no aguanto y exploto en un sonoro orgasmo, roxana siendo mas experimentada y ante el tamaño del bocado consiguio alargarle las sensaciones chupando el gran clitoris, luego de varias corridas y con la boca humeda de jugos ambas
mujeres se abrazaron, hans les pregunto si el quedaria fuera de sus juegos y entonces los dos hembrones tomaron la verga del hombre dandole una espectacular mamada doble, cuando estaba a punto del orgazmo sandra chupo al tiempo que el eyaculaba con lo cual el policia encubierto se desmayo luego de acabar. Luego las chicas bajaron a preparar el desayuno y comenzar el trabajo, entendidas ya de cual era la cadena de mando.

En esa mañana y durante los dias siguientes notaron un cambio, de la noche a la mañana pareciera que se convirtieron en una familia famosa pue todos parecian querer tener que ver con ellos, cosa que facilitaba la investigacion, Sandra salia constantemente con los hijos de las otras familias, roxana y hans siempre eran invitados a reuniones, asi lograron
centrar sus sospechas en tres mujeres, cristina, gladiuska y Fedra, estas mujeres y sus familias eran las que tenian mas poder tenian un circulo muy cerrado donde el equipo logro colarse, lo mas sospechoso era uno que tenian hijos muy desarrollados para la edad caso similar a sandra que tenia 25 años y no 17 como le decian a todos, pero claro esto no era algo concluyente, dos tenian estilos de vida muy lujosos pero sin un trabajo conocido, supuestamente los maridos eran socion en una empresa de importaciones pero al investigar habian inconsistencias en sus actividades y declaraciones, pero esta evidencia era muy debil, tres estaba el hecho de que en una de las propiedades de la empresa de esta gente, habia un trafico nocturno sospechoso y es alli donde comenzarian a vigilar.

Asi que hans con el pretexto de un proyecto especial de la empresa, se ausentaba en las noches con el fin de mantener vigilado el lugar en cuestion, Roxana lo hacia igual pero en el dia y la bella Sandra investigaba  a traves del grupo de adolecentes, una noche la morena se quedo  dormir en casa de Fedra, la mas misteriosa de todas y lider del grupo, sus hijos
federico y paula, la habian invitado paula era una chica rubia de rostro angelical cuerpo pecoso senos grandes y bellos vientre plano una cintura delgada y unas nalgas grandes y lisas, su hermano parecia un modelo alto fornido y de ojos verdes, entre sandra y paula habia como una rivalidad pero la morena acepto gustosa la invitacion por las ganas que tenia de tirarse a
federico y por que era una oportunidad de oro para colocar vigilancia en casa de fedra, fue alli que paula coloco una video cinta la cual presento como el exito de la temporada, en la sala donde estaban los invitados que eran los hijos de gladiuska y cristina, estos eran betsabet una morena de 1.65, cabello liso negro labios carnosos, pechos medianos pero paraditos
culo pequeño pero respingon y su hermana susej, morena de 1.70, tetas grandes como su madre un culo parado de tamaño mediano labios carnosos y cabello negro liso (hijos de gladiuska), yalimar chica blanca cuerpo pecoso ojos claros rellenita, de pechos medianos y culo un poco grande y peter del mismo tamaño que federico pero de tes mas morena (hijos de cristina), en el video se veia el interior de la casa del equipo policial y pudieron ver con lujos de detalles la pelea de sandra y roxana asi como la mamada de la mañana siguiente, sandra no podia creerlo y paula disfrutaba con la humillacion, la morena se lebanto y detubo la cinta confiscandola, paula en tono burlon la llamo traga leche a lo cual la morena le brinco encima
comenzando asi una escena en vivo, los presentes obserbaban atentos y excitados los acontecimientos, ambas hembras rodaban por el suelo tirandose del cabello, golpendose los torsos mordiendose e insultandose,” hoy vas a tragar mi leche negra”, puta despues que te dome me voy a coger a tu hermano y tu vas a comerte mi coño”, perra, cerda, sucia, de pronto paula golpeo fuertemente a sandra en una teta y logro separarse, ambas hembras se lebantaron, y comenzaron una pelea a puños donde sandra comenzo a abentajar a paula, asi estubieron hasta que sandracon una patada en su bajo vientre tumbo a paula y  consiguio montarse sobre su rival que movia las piernas furiosamente tratando de desmontarla pero estaba agotada y el dolor del golpe la privaba, entonces con un sertero golpe la morena la nokeo, alli se lebanto ante aplausos, se dirigio a federico y lo beso profundamente, luego pidio una filmadora y desnudo a paula, la ato y coloco sobre una silla con
un palo que sostenia una bandera improbisada que decia propiedad de sandra metida en el culo, luego de eso federico comenzo a manosearle las tetas a sandra, recostandole una enorme ereccion, anda la besaba por el frente mientras peter se metia con betsabe y susej, sandra saco el enorme falo de federico y comenzo a mamarlo mientras yalimar le comia su chorreante coño el cual estaba muy mojado por la pelea, a cada lamida de la pecosa la morena hacia mas profunda la mamada, al cabo de unos minutos se corrio intensa y sonoramente en la boca de yalimar que trago todo, mientras se corria le propino una paja vertiginosa a federico haciendolo chorrear semen por toda la cara de la morena, la cual la blanca lamedora limpio hasta la ultima gota con su lengua, las hermanas mientras tanto lamian el falo de peter, una de
ellas jugaba tambien con su ano dandole un esquisito beso negro que logro hacerlo eyacular como un loco, entonces federico logro recuperarse y comenzo a penetrar a sandra la coloco en cuatro patas y empezo a follarle el culo con su lengua con la cual tambien lamia su concha mientras esta comia el coño de yalimar, la morena estaba excitadisima y la pecosa estaba gritando como posesa, a federico ya se le habia buelto a erectar el miembro y con el culo de sandra ya lubricado comenzo a cabalgarla duro, con la fuerza de cada embestida ampliaba la fuerza de la mamada, una y otra vez las dos mujeres gemian como perras, gritando palabras intendibles, peter coloco a las dos hermanas frente a frente y empezaron un verdadero show lesbi se nota que se lo montaban a menudo, se besaban y metian mano en sus respectivos culos y coños masageaban sus tetas, entonces peter tomo a betsabe y la enculo comenzo a penetrarla fuertemente mientras su hermana se hacia una paja, y le besaba la boca, era excitante ver ese par de carnosos labios intercambiar ambrientos besos, peter entonces eyaculo abundantemente en las bocas de las hermanas, en eso paula desperto en medio de la orgia atada sus manos atras con su propio sosten y amordasada con su pantaleta estaba inmobilisada solo podia ver lo que sucedia y se pajeaba con el palo que tenia en su culo, todo esto mientras la camara filmaba, Sandra entonces se percato que paula habia despertado, se lebanto y llamo la atencion del grupo, “amigos miren quien desperto la anfitriona, y miren como se pajea el culo con mi nombre
(señalando la bandera)”, “te gusta pajearte perra”, ahora vas a comer coño para que aprendas a tragar leche, entonces saco el palo del culo de la rubia la cual no habia acabado aun, le saco la pantaleta de la boca y la tomo como trofeo y pego su boca a su enorme coño el cual la chica comenzo a mamar como una becerrita, sandra chillaba de placer ” uuuuf divino que bien comes chucho perrita, eres divina te voy a llebar a casa para que mi mami se deleite tambien”, mientras, peter tomaba a yalimar y comenzaba a zodomizarla en posicion de misionero animado por la escena, y federicole daba por el culo a susej, betsabe se hacia entonces una deliciosa masturbacion, al cabo de un rato y como sincronizados todos acabaron al mismo tiempo entre gritos y jadeos, la morena casi ahoga a su rival con una abundante corrida, peter eyaculo sobre la cara de yalimar y federico dentro del culo de susej, betsabet tubo la corona de una buena paja, entonces sandra aprovecho y llamo
a las tres chicas e hizo que paula comenzara a chuparse los tres coños y culos de acuerdo a la orden de cada chica, entonces ella se encargo de los dos machos de la sala , primero mamando sus flacidas vergas y poniendolas a tono, para luego montarse en la polla de peter y ser ensartada por el ano por federico, en una doble penetrada que culmino llenando de semen todos los rincones de su cuerpo, entre tanto paula recibia las corridas de sus amigas alternadas con una que otra meadita de alguna de ellas, asi trascurrio la noche entre orgasmos, a la mañana siguiente en esa sala amanecieron todos
dormidos agotados y la filmadora ya sin cinta.

Sandra fue la primera en lebantarse y aprobecho y tomo muestras de adn de cada uno de los chicos y chicas, para luego irse llebandose por supuesto ña pantaleta ganada y el video, ya en casa se dio un largo baño y durmio largamente, hans dormia tambien luego del turno nocturno y era roxana quien vigilaba, en la noche, se encontraron los tres en la cena y luego
fueron a un area de la casa limpia donde sabian no los podian vigilar y alli intercambiaron informes, el primero vieron con asombro el video que sandra le quito a paula, era obvio que la escena fue el motivo de la repentina fama de ellos, segundo era un hecho gracias a las pruebas realizadas en su laboratorio portatil, descubrieron que esos chicos no eran familia, todo
entonces empezaba a tomar forma, el siguiente paso al ver que la vigilancia no daba los frutos deseados, era adentrarse en la vida social de la urbanizacion asi que aceptarian una invitacion hecha por cristina para una cena y alli comenzarian las nuevas investigaciones, pero ya era un hecho que cristina, gladiuska y fedra tenian hijos falsos lo cual cerraba en ellas el circulo que buscaban.
CONTINUARA……….

RECUERDEN LOS COMENTARIOS FAVOR DIRIGIRLOS A rzjlr@hotmail.com

Inesperada noche de lujuria

Martes, noviembre 16th, 2010

Todo comenzó una noche en que mi señora invito una amiga a cenar. Tras haber cenado los tres, juntamos la mesa y nos servimos vino. Estrecharla y charla las copas se vaciaban y volvían a llenar y los temas a tratar eran variados; hasta que el alcohol surtió efecto y salio el tema mas candente y gracioso: el sexo. Yo, aprovechando el encanto de tal temática, les consultarles que era lo que siempre fantasearon y nunca se animaban a permitirse el intento para que eso ocurra.
Como la compañera de mi señora no se animo a contestar trate de que suelte ella algunas palabras. Y al no animarse, decidí comentar lo mío. Dije:
“Yo sueño con dos mujeres, que me aten a la cama,  me bailen y luego comiencen a desvestirse, siempre rozando sus cuerpos con mi piel. Y luego se suban a la cama y comiencen a besarme muy suavemente por todos lados, acercando partes de su cuerpo de piel suave y hacerme desear constantemente. Luego que ambas se monten sobre mi. Una que se introduzca  mi pene en su vagina y  la otra sobre mi boca, obligándome a que la bese y beba todos sus calidos jugos”.
Fue entonces cuando vi sus carita, me incorpore, le hice unas rápidos masajes en el cuello a mi señora; seguí caminando y me pare detrás de su amiga, que estaba sentada en una silla. Comencé a masajearle el cuello, corriendo sus prendas de modo que se vean aun mas sus hombros, mientras miraba a mi señora. Entonces, mientras seguía haciendo masajes le pregunte a mi señora si le molestaba que besara a su compañera. Y como me dijo “Hace lo que quieras”, le corrí el pelo y comencé a besarle el cuello muy suavemente con los labios apenas húmedos. Rozaba mi labio superior contra su piel
rosada; y con las manos le hacia caricias en las costillas. Como veía que todo seguía igual, le roce las lolas con la yema de mis dedos a través de la ropa y me senté; esperando alguna respuesta o señal de deseo de alguna de las dos.
Como ninguna comentaba nada, decidí consultar si podía contar la fantasía de mi señora, de que me besara otra nena y ella me lo afirmo. Entonces conté la fantasía de mi chica mezclada con ilusiones de mi cabeza; a lo que ella le consulto a su amiga si deseaba cambiarse. Las dos se levantaron y se cambiaron. Cuando volvieron se habían puesto polleritas muy cortas y casi sin nada arriba; prácticamente mostrando ambas sus grandes lolas. Mi concubina encendió la luz mimosa y apago la de techo, subió un poco la música y comenzó a acariciarme.  Invito a su marido a que acaricie a su compañera. Y los mimos y caricias atrevidas comenzaron surgir espontáneamente. Como su amiga, de momentos estaba fría, le agarro la mano e
hizo que la apoye en mi endurecido bulto. Como no llevaba cinturón, parte de mi glande asomaba por arriba del pantalón por lo que mi chica paso la punta de su lengua e incito a su amiga a que se dejara besar las lolas por los labios de su caliente marido. Yo agarre las tetas muy suavemente por los costados con las puntas de mis dedos y comencé a humedecer su piel con mi lengua. Como note que mi novia gemía y su compañera abría la boquita mostrando placer, le corrí el transparente corpiño y le bese los pezones mientras apretaba el culo de mi señora con otra mano. Fu entonces cuando de pararon, se arrodillaron, me bajaron el pantalón y comenzaron a chupármela muy despacio. Unos lengüetazos una y luego la otra,
haciéndome volver loco de deseo y ganas de mojarme.  Las incorpore, les desabroche los pantalones y quise besarles los muslos a ambas, pero mi chica freno y le dijo a su amiga de ahora en mas, solo podría mirar o retirarse. Entonces me tiro al piso, se sentó sobre mi y me cogio tan fuerte como nunca antes. Los tres estábamos  como locos. Entonces su amiga se acerco y apoyo sus lolas en mis labios. Yo no aguantaba mas de la calentura. Seque a mi novia de arriba, las puse a las dos en cuatro patas, una al lado de la otra y comencé a besarles  los cachetes de la cola sin permitirles mirarme. Cuando comencé a bordearles los agujeritos de la cola a una, mientras pajeaba a la otra; con la mano libre saque el vibrador del cajón y lo introduci en una de sus vagina. Las dos suspiraban y gemían. Ya hacia mucho calor en la habitación.
Así fue que los tres nos quedamos completamente desnudos y cogiendo muy despacio entre los tres, hasta que me arrodille  y termine en las lolas de las dos. Para luego quedar los tres tendidos, cansados y con la piel con un
olor muy sexy y tentador como para comenzar a acariciarnos nuevamente.

bsamaxz@hotmail.com
Rosario.

A disposicion para cualquier aclaracion.
Desde ya muchas gracias.
Saluda muy atte..
Maximo Zurcher.

Triste realidad

Martes, noviembre 2nd, 2010

Lo veo pasar, su figura atlética, sus ojos de conquistador, su sonrisa linda y alegre… su nombre es Ricardo, mi amor platónico desde los 12 años, han pasado casi 6 años y aun me hace sentir mariposas en el estomago.

Al pasar a mi lado, solo una cruzamos una mirada, dudo que sepa mi nombre, y mucho menos sabe lo que siento por el. En ocasiones iba a verlo jugar básquetbol los fines de semana, sus fuertes brazos, sus torneadas piernas y sin perder el carisma jugando, sudando.

Es viernes en la tarde, Ricardo me ah invitado al cine, después de conocernos en una fiesta, mi corazón late muy rápido a varias horas de nuestra cita, no se que ponerme, no se que le guste, ropa ajustada para llamar su atención?, o ropa casual para decirle que soy formal?, me decido usar una combinación de ambas, sexy y formal sin caer en lo vulgar.

Seis de la tarde con diez minutos, mi corazón se acelera, se ah retrasado 10 minutos, me empiezo a preguntar si se le olvido nuestra cita o me dejaría plantada, suena el timbre, se me corta la respiración, mi hermanito abre la puerta y alcanzo escuchar su voz, -hola, le puedes hablar a Maricruz?-,  me veo por ultima vez al espejo, creo que use demasiado maquillaje, porque me hice este peinado?, ya no importa, no lo quiero hacer esperar, lo veo en la puerta, traía una camisa azul, unos jeans y zapatos cafés, me sonreía, y en la mano llevaba una rosa roja, me la da y me acerco a saludarlo de beso, lastima solo fue en la mejilla, le digo a mis padres que vuelvo pronto y nos vamos.

El manejaba el coche de sus padres, no sabia que decir, no quería mencionar algo sin sentido y quedar como tonta, no frente a el, quien esta estudiando una ingeniería muy difícil, pero el no me hablo de su carrera, supongo que no quería humillarme, me empezó a hablar de música, de sus gustos que curiosamente eran parecidos a los míos, tenemos mucho en común, nos reímos de las mismas cosas.

Al llegar al cine decidimos que película ver, el compro los boletos y yo las palomitas, entramos nos fuimos hasta lo mas alto, la parte mas oscura de la sala, una sala con poca gente, éramos los únicos en la ultima fila de sillas. Durante la película cruzamos varias miradas y algunas sonrisas, no recuerdo a detalle la peli, cada momento pensaba en el hombre de mis sueños estaba a mi lado.

De repente el tiempo se congela, giro mi rostro hacia el y me acerco a sus labios, el sonríe, cierro los ojos, nuestros labios se encuentran, dulces, suaves, un momento de romanticismo, aunque estoy emocionada, mi corazón recibe un choque de paz, amor y seguridad. Fue capaz de llevarme a las nubes, de mostrarme el paraíso y darme la oportunidad de sentirme amada.

Han pasado varios días desde nuestra primera cita, ahora estamos en mi cuarto, mis padres no están, nos besamos, mis latidos se aceleran, acaricio su pecho, su fuerte pecho, me besa el cuello y una onda de calor recorre mi cuerpo, lo deseo,  y pienso… quiero que mi primera vez sea contigo.

Tomo su mano derecha y la apoyo contra mis senos, le sonrió y cierro los ojos, el mueve su mano, me acaricia me hace sentir mujer, la excitación y el erotismo se apoderan de la situación y las mariposas en mi estomago revolotean como locas.

Me desabotono la blusa, siento vergüenza de verlo a los ojos, pero veo sus labios que vienen hacia los míos, un apasionado beso me hace querer más, quiero ser suya.

Me acaricia los senos, las piernas, me besa el cuello, con una de sus manos roza mi entrepierna, lo hace tímidamente. Al quitarme el sostén, me toca mi vientre y baja su mano hasta mi pantalón y empieza a desabrocharlo, trato de quitarle la camisa, me tiemblan las manos y siento un hormigueo en mi sexo, que con la excitación ah empezado a lubricarse.

Al ver sus pectorales y su abdomen marcado, lance un suspiro y lo acaricie, el me quita el pantalón, quedando solo con mi pantaleta rosa a rayas, nuevamente sentí vergüenza, pero me siento segura de lo que hacemos.

Estamos de pie, uno frente al otro, totalmente desnudos, estoy sonrojada y también muy excitada, el me mira a los ojos, me muestra su alma, me abraza y me besa, acaricia mi espalda, y va bajando sus manos, las detiene un momento en mi cintura, luego acaricia mis nalgas, suavemente, me encanta. Su miembro demuestra lo excitado que también esta el.

Me recuesta en la cama, me besa, me acaricia, toca mis senos de una forma tan suave, rozando con su el dorso de su mano mis pezones, nuevamente nuestras bocas se encuentran, y esta vez también nuestros genitales rozan entre si.

Lentamente su pene entra en mí, hay un poco de dolor, sin embargo, la excitación y el placer son aun mayores, y entra cada vez mas, hasta romper mi himen, paulatinamente el dolor se va, pero la excitación y mi lubricación aumentan, cierro los ojos y leves gemidos salen de mi boca, provocados por la penetración, los besos, las caricias, todo.

Acaricio su espalda, y abro mis piernas siento su pene dentro de mi, me siento cada vez mas caliente, hasta que por un momento el tiempo se detiene como en nuestro primer beso, pero ahora un choque eléctrico acaricia mi clítoris, la sensación de placer mas grande del mundo, si, tuve un orgasmo.

El vaivén de su pelvis continua, se mueve al ritmo del contoneo de mis senos, siguen los besos, al igual que la excitación.

El placer me provoca ahora ruidosos y placenteros gemidos, mi querido Ricardo, hazme tuya, te entrego mi corazón, mi alma y por supuesto, mi cuerpo.

Sin embargo, despierto, sola, en mi cuarto, todo fue un dulce sueño, una fantasía que eh tenido durante tanto tiempo, esta es mi fantasía, la historia de Maricruz y Ricardo, la historia que he inventado, aquí me encuentro sola viviendo la triste realidad…

Puta de esquina

Sábado, octubre 23rd, 2010

(Este relato no es real, es solo una fantasía. Me la ayudó a hacer un amigo)

Estoy parada en Miguel Alemán y Calle 200, alli no nos vestimos como putas, nos vestimos normalmente pero de tal forma que nos veamos atractivas y seductoras. Llevo una falda negra a la rodilla, blusa blanca y zapatillas negras de tacón alto, en la mano un pequeño bolso negro.

Son las 10 de la noche, hace calor, somos 5 putas que estamos paradas en esa esquina y de repente se acerca un auto azul oscuro, no se de que marca, y el hombre que lo conduce me llama:

- “ven, acércate, tu…” y me señala con el dedo, para no confundirme con las otras chicas.

Me acerco a su ventana y lo saludo:
- “Hola amorcito…”
- “hola preciosa, quieres ir a divertirte conmigo? vamos a pasarla muy bien”
- “Qué clase de diversión quieres ahora?”
- “Quiero toda una noche ardiente contigo, hacer de todo lo que nos venga a la mente”
- “Uuumm que rico… amorcito, llegaste a la esquina precisa”
- “Quiero amanecer contigo nena!, cogiendo hasta que amanezca!”
- “Pues amorcito, si quieres vamos, pero yo cobro 450 dolares por la noche”
- “Vamos, porque vaya que lo vales nena, eres la mejor puta de aquí!!!

Me subo, el hombre me paga, guardo el dinero en mi bolso y me pide que se la mame mientras llegamos a su casa.
- “Te ves riquísima”
- “Gracias”
- “Nena empecemos!”
- “Sácatela amorcito”

El hombre se la saca:
- “Aquí está, cómetela hermosa, se me para solo de verte”

Me agacho y se la empiezo a mamar, sin condón. la meto toda en mi boca.
- Uyyy deliciosooooo!, me encanta como me la mamas!, es riquísimooo!
Yo mamo sin detenerme

El hombre empieza a tocarme las tetas, al mismo ritmo que le estoy mamando la verga, me las aprieta. Una mano en el volante y otra en mis tetas
- “Me encantan!!!

Sigo mamando y el hombre no aguanta y eyacula en mi boca.
-”Qué ricooo me la mamas, ohhh”

Recibo todo el semen en la boca y lo boto por la ventana para no tragármelo, pues ese costo no está incluído.

Llegamos a su casa. El hombre se acomoda su verga en sus pantalones. Yo acomodo mis tetas dentro de mi blusa. Me abre la puerta de carro y bajo. Entramos a su casa y me hace sentar en un sillón mientras me dice que va por unas cervezas. Al regresar se queda mirándome, le pido que ponga m´`usica y le digo:
- “Tengo una sorpresa para ti”

El hombre pone música suave y se sienta en el sillón. Yo me pongo de pie y empiezo a bailar, desnudarme lentamente y primero dejarle ver mis tetas.
- “Tienes unas tetas perfectas”

Mi tanga de hilo negra pequeñísima deja ver todo mi coño y mi hermoso culo. Sigo bailando. El hombre se masajea su verga sobre su pantalón.
- “Estas tan rica como lo imaginé, quiero comerte toditaaa!!!

Me acerco al hombre. me arrodillo y le abro mi pantalón. Su verga ya esta bien dura y comienzo a masturbarla, a rozarla con mis tetas y luego a chuparla poco a poco. El hombre se desviste por completo. Me pide que me pare y me ponga de espaldas a él. Con su verga juega con mi coñito y mi culo. Me tiene recargada en la pared mostrandole mi culo y el rozando su verga por mis partes mas intimas

Me lleva a su habitaciónm me acusta sobre la cama se pone sobre mi, luego me besa los labios, el cuello, las tetas, el abdómen, hasta llega a mi minitanga hilo negra. Me la quita despacio y me empieza a chupar el clitoris. Después me entrega un condón para que yo misma se lo coloque. Así lo hago. Me abre las piernas, se monta y me penetra. Empieza a cogerme, primero despacio y luego mas rápido. Después se sienta en la cama y me montas sobre él.
- Mueves tu culo de forma deliciosa!!!
Le hago poner sus manos sobre mis nalgas. Me las abre y las aprieta mientras follamos.

Luego me pone de espaldas. Me agacho y mete u dedo en mi culito. Grito de placer. Lo mete y lo saca despacio.

Después abre mis nalgas y empiezo a meterme su verga bien dura. Poco a poco. Despues empieza a hacerlo mas rápido. Mis tetas se mueven demasiado.  El hombre las aprieta y hace que me las apriete junto con sus manos para detenerlas juntos. Mientras me mete la verga cada vez más y más. Hasta que el hombre se viene dentro de mi y yo grito de placer y él también. Le quito el condón lleno de semen y lo tiro en la cesta de la basura del baño. Y vamos a ver TV, desnudos en la estancia.

Diana
dianisdiaz@yahoo.com