Archive for the 'Fantasís' Category

Capitulo 5: La liberación.

Friday, January 12th, 2007

- Mira, tengo un plan (dije)
- ¿Cuál es? (Me interrogo con curiosidad)
- Después te digo, primero tengo que hacer algo, ya regreso.

Tome una cuerda que había en el lugar y un gancho, volví hacia el camarote y me colgué nuevamente sobre el costado, pero esta ves utilizando la cuerda y el gancho para poder moverme con mayor libertad.
Con la daga forcé la claraboya, la cual se abrió hacia adentro con un suave rechinar.
Me metí por ella con un poco de dificultad y me acerqué hasta la mesa con sumo cuidado, agarre las llaves y volví a salir por donde había entrado, con mas dificultad aun, una vez fuera me dirigí nuevamente hacia el calabozo.
Al llegar le mostré a Urara las llaves y le conté mi plan luego de abrir la celda.
- Escucha, este es mi plan.
- Voy a necesitar de la ayuda de todos ustedes (dije mirando a los demás prisioneros)
- Por supuesto (dijo uno, los demás asintieron con la cabeza)
- Primero ustedes se dirigirán a los camarotes de los demás piratas, en el camino pasaran por la armería y podrán tomar sus armas.
- Mientras, Urara tú te encargaras de los guardias que hay en frente del camarote del capitán.
- Mavery (dijo Urara interrumpiendo) estos dos hombres son hechiceros, también podrían ayudarnos con los guardias del frente.
- Bien, usted se encargara del guardia que esta de vigía en lo alto del mástil, y del que se encuentra cerca del timón.
- ¿Cree que podrá con ambos?
- No se preocupe, déjemelos a mi (respondió muy serio)
- Y usted servirá de apoya a los demás cuando entren en los camarotes, de acuerdo.
- Por supuesto (dijo este frotándose las manos)
- Bien cuando empiecen los gritos arriba ustedes podrán dominar a los guardias que están abajo durmiendo.
- Les daremos unos minutos para que se coloquen en posición.

Al salir tome mi daga, me acerque al sujeto que estaba durmiendo y…
Se la di a Urara, yo no podía hacer eso.
Ella con total sangre fría rebano el cuello del sujeto con una velocidad y precisión que ni siquiera se dio cuenta que había muerto.

Urara y el otro sujeto comenzaron a hablar en otro idioma, mientras movían las manos, de las manos del hechicero se desprendió un chorro concentrado de fuego que alcanzo al que estaba de vigía en lo alto del mástil, este dio un tremendo grito al sentirse abrasado por el fuego.
Inmediatamente de las manos de Urara salieron unas esferas de luz, (al menos eso parecían) e impactaron en ambos guardias que cuidaban el frente del camarote del capitán, estos se desplomaron al piso contorsionándose y gritando, como si una enorme descarga de corriente eléctrica les estuviera recorriendo el cuerpo.
Luego se quedaron inmóviles.
A todo esto el otro guardia, el que estaba cerca del timón dio la alarma, aunque con los gritos de los demás no era necesario, al tiempo que desenvainaba su cimitarra.
El capitán salio del camarote a toda prisa con su hacha en la mano y vio en el suelo a los guardias, alzo la vista y nos miro.
Su rostro se deformo al gritar, e invistió contra nosotros revoleando el hacha en el aire.
Mientras el hechicero se encargaba del otro guardia que se nos venia encima a toda velocidad, Urara derribo al capitán con otro hechizo, este se quedo quieto en el lugar cayendo al suelo como una tabla.
- ¿Qué le hiciste? (Pregunte)
- Ho, un simple encantamiento, lo congele, aunque no esta muerto, vivo vale mas.

Al despuntar el alba, el capitán y los demás piratas, los que sobrevivieron, fueron encerrados en el calabozo.

Ya de mañana, estábamos todos cansados.
- Bueeenooooo (dije bostezando), yo me voy a dormir.
- Quien estará a cargo mientras descansa capitán (pregunto uno de los sujetos)
- …¿Capitán?…¿yo? (estaba en estado de shock, no entendía)
- Si, (dijo Urara sonriendo) ahora vos sos el capitán del barco, vos los liberaste y te están agradecidos, te seguirán.
- …Bien, em… encargate tu, estarás al mando mientras yo descanse (dije con una sonrisa)
- Si mi capitán, (respondió sonriendo y haciendo un ademán con el brazo)

Estuve en la cama tendido un rato sin poder dormir, pensando, muchas cosas me daban vuelta por la cabeza, de a poco el sueño fue venciendo y quede profundamente dormido.

Algo me sacude del hombro, despierto, aun medio dormido, intento darme vuelta y seguir durmiendo, pero de nuevo me zamarrean del hombro.
Abro los ojos y veo a Urara, que estaba sentada al borde de la cama sonriendo.
- Vamos, despierta (dijo muy feliz)
- Ya es medio día, vamos, te traje el almuerzo.
- Mmmm, que… (pregunte todavía dormido)
- Que es medio día, ARIBA (grito, y me senté en la cama de inmediato, el sueño se desvaneció)
- Ey, no me grites.
- Bueno si no te despertas… ¿preferirías que te tire un balde de agua fría? (pregunto sonriendo)
- No, esta bien, ya me levanto.

Me levante, y vi sobre la mesa un suculento banquete, había un enorme pollo cocido, una gran jarra de… algo, papas asadas y otras muchas cosas.
- Me queres acompañar (le pregunte)
- Si, (dijo sentándose a mi lado) tengo mucha hambre.
- Y… ahora que, hacia donde iremos.
- Ya di las instrucciones correspondientes, en este mismo momento nos dirigimos hacia Picesla.
- Mmmm, esto esta delicioso, y en cuanto llegaremos (pregunte sin apartar la vista de mi comida)
- Mmmm, si esta bueno (respondió ella), en unos cinco meses.
- Cof, cof, (una pieza de pollo demoro en bajar por mi garganta) ¿Qué? Cinco meses.
- Si, el viaje por mar es muy largo. (dijo despreocupadamente, mientras devoraba un muslo de pollo)
- …Que se supone que aremos todo ese tiempo, yo no se nada sobre navegar.
- No te olvides que ahora sos el nuevo capitán (dijo con una sonrisa), tendrás que ser rígido y dar muchas ordenes.
- Genial, bien vos te encargaras de todo eso, yo no se nada sobre barcos.
- SI SEÑOR, (dijo en voz alta haciendo ademanes con la mano)
- JA, JA, (dije sarcásticamente) que graciosa.

Luego de acabar con la comida, ella salio del camarote, no sin antes decirme que tendría que salir a cubierta y hablar con los marineros.
Pero ¿Qué les diré?, no puedo salir y dar ordenes, no tengo ni idea de que hacer, o que decir.
Espere un rato y llamaron a la puerta.
- Señor (dijo Urara), sus hombres lo están esperando.
- Si, (respondí nervioso) ya salgo.

Me arregle un poco, (desde que llegue a este lugar estoy vestido con el pantalón vaquero y la camisa rallada que me puse en el crucero antes de todo lo que sucedió, el único calzado que tengo son un par de botas que Urara me dio, en la isla, ya que había salido descalzo de mi camarote)
Salí a cubierta y allí estaban todos los prisioneros, hombres y mujeres, esperando que les dirigiera la palabra.
- Ejem, (dije aclarándome la garganta) damas y caballeros.
- Desde ahora todas mis ordenes se las impartiré a mi segundo al mando, la señorita Urara. (Todos le dirigieron la mirada)
- Luego ella se las comunicara a ustedes. “espero que se crean esto” (pensé)
- Si nadie tiene nada que decir, por favor continúen con sus cosas.
- MUY BIEN, TODOS A TRABAJAR (les grito Urara)

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Capitulo 4: El rescate de Urara.

Friday, January 12th, 2007

Mi preocupación era, como podré colarme en el sin que me descubran.
Durante el día seria imposible, había mucha guardia, decidí esperar hasta la noche.
Ya había oscurecido y yo seguía acurrucado tras la roca observando.
Estaba adolorido y con hambre, para colmo con el apuro y la preocupación deje todo cerca del arroyo.
Observe que había solo un guardia frente a la rampa de abordaje y otros dos sobre la cubierta del barco.
Decidí que seria mejor trepar por la cadena del ancla.
Con cuidado me acerque al barco y me arroje al agua, nade un poco hasta el ancla y la alcance.
Bien solamente deberé trepar y… BLORGJ… PUAJ…
Algo se enredo en mis piernas y me jalaba al fondo.
Mire y unos tentáculos me avían aprisionado, el agua estaba fría y oscura, no podía ver muy bien que era exactamente eso, pero si no actuaba rápido moriría.
Saque la daga que Urara me había regalado y luche, hasta que logre que me soltara, me aferre con fuerza de la cadena y comencé a trepar con desesperación.
En un momento, el cual pareció una eternidad, logre trepar hasta el barco y colarme dentro.
Me dirijo hasta una entrada que estaba siendo vigilada por uno de los piratas, por suerte este dormía y no me escucho entrar.
Seguí bajando las escaleras hasta que llegue al calabozo.
Este era oscuro, solo estaba iluminado por un par de faroles y muy húmedo, se notaba un hedor a suciedad, al final había una gran celda en donde estaban los prisioneros.
- Urara, soy yo. (dije en voz baja)

Al verme ella se puso a llorar y me abrazo a través de las rejas y me besó, me besó con pasión.
- No te preocupes (le dije) te sacare de aquí, a ti y a los demás. (Por supuesto, que todavía no sabia como)
- Oye, no puedes usar magia para liberarte (pregunte bajando aun mas la voz)
- No (respondió ella en un susurro), estos brazaletes impiden que pueda mover mis manos con libertad y sin eso no podré hacer nada, tampoco puedo quitármelos, ya que me quitaron todo lo que traía conmigo.
- Bien iré a ver si encuentro algo, espera aquí… (si, me di cuenta solo, no es necesario que digan nada)

La solté y salí del calabozo, el sujeto seguía durmiendo, intente ver si tenía las llaves pero solamente tenia una botella de algún licor.
Recorrí con cuidado parte de la cubierta, hasta que llegue a un camarote que estaba protegido por dos guardias, me escabullí por uno de los costados del barco y observe por la claraboya, allí estaba durmiendo Nor Gre y sobre una mesa estaban las llaves.
Regrese al calabozo y le comente a Urara un plan que había urdido.

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Capitulo 3: El regreso de Urara a casa.

Friday, January 12th, 2007

Seguimos caminando por varias horas mientras conversábamos, en eso le suelto una pregunta.
- Urara, decime, ¿vos tenes novio?
- ¿Novio?, ¿Qué es Novio?
- Un novio es alguien de quien estas enamorada, un prometido, un amante, o algo por el estilo. Alguien con quien te sentís a gusto, con quien… tener relaciones.
- No, no tengo prometido… ¿Qué son relaciones?
- …Como te lo explico…
- Cuando vos estas a solas con un hombre y este se desnuda y vos también, luego se besan… (Me interrumpió con un sobresalto)
- No, yo…, yo jamás he estado con un hombre… (Dijo sonrojándose. No podía creer lo que estaba oyendo, aún no había tenido relaciones)
- Pero… vos… sos una mujer muy hermosa (Dije excitado), no puedo creer que nunca…
- En realidad no, (Dijo sonrojándose de nuevo, ha pesar de ser una mujer independiente y fuerte era muy tímida en ese aspecto)

Seguimos sin decir una palabra mas, yo seguía pensando en lo que había conversado con ella, posiblemente no haya tenido sexo nunca, pero de seguro lo deseaba y también se masturbaba, ya que en el lago, el observo que lo espiaba y luego la vio mas tarde agitada y sudada.
Aun inmerso en mis pensamientos y fantasías, no vi por donde caminaba y choque de frente con la rama de un árbol, el golpe me dejo tonto, caí al suelo de rodillas y apoye mis manos en el suelo.
- Mavery (grito), estas bien.
- Si (le respondí mientras corría asustada hacia mi)
- Baya tonto, no viste la rama. (Dijo ya mas tranquila al ver que no era nada serio)
- No (respondí)
- Ay (grite, mientras me apretaba la cabeza con sus brazos), no me aprietes que me duele. (En realidad me dolía, pero lamente después decir eso, ya que ella tenia mi cabeza entre sus pechos)
- Bueno (Dijo molesta) sigamos.
- “Maldición, que imbécil que soy” (Me dije a mi mismo)
- Oye, espera, lo ciento (Me disculpe con la esperanza de que siguiera con sus cuidados), no quise gritarte.
- No te preocupes, sigamos.

Si definitivamente fui un verdadero idiota.
- Mira (Dijo ella), después de esa colina esta mi nave.
- …Oye, eso me tiene intrigado, que tipo de barco es, y como lo dejaste sobre una colina.
- Ya lo veras (dijo sonriendo).
- Vamos, dime (Le dije, pensando que con todas esas cosas raras que había visto hasta el momento este seria una nave al estilo de los barcos del juego Final Fantasy)
- NO (dijo), ya lo veras.
- …Mira… (Dijo, pero de repente dejo de sonreír)
- No, esta destruida (grito mientras corría hacia la nave)
- Espera… (Al llegar a la sima me quede atónito, no era lo que yo estaba esperando, mas se parecía a un globo aerostatito con una embarcación en su base, la cual estaba completamente destruida y la tela del globo hecha jirones.)

Me acerque corriendo hasta donde se encontraban los restos de su nave.
- ¿Qué sucedió? (Pregunte)
- No se, (respondió) parece que la han desgarrado.
- Tal vez un dragón (dijo)
- …Y… ahora (pregunte)
- No se, este era mi único transporte, y esta muy dañado para repararlo.
- No habrá otra forma de salir de esta isla (Pregunte algo asustado)
- …No (respondió lentamente), a menos que consigamos otra nave o un barco.

Me sente junto a los restos de la nave mientras observaba a Urara ir de aquí para allí preocupada.
- …ESO (grite luego de un rato)
- ¿Qué, Que es? (Pregunto Urara asustada desenvainando su espada con una velocidad increíble.)
- Si, ya lo recuerdo (dije poniéndome de pie)
- ¿Qué, maldición responde? (Dijo mientras se me aproximo a una velocidad increíble.)
- Cuando llegue a la isla (dije) conocí a un hombre bajito y barbudo que perseguía a un dragón.
- Bajito y barbudo (dijo ella pensativa), sabes como se llama.
- Si, era algo como… Nogre, Norte… ha ya recuerdo Nor Gre, si así se llamaba.
- Nor Gre (Dijo abriendo los ojos), estas seguro.
- Si, Por…
- El es un pirata, un asesino y saqueador, es buscado en todos los reinos, hay una cuantiosa recompensa por su cabeza.
- Estas segura, no parecía malo, dijo ser un dragador… a propósito… ¿que es un dragador?
- Un dragador (dijo resoplando) es un cazador de dragones, y si, si estoy segura, Nor Gre es un maldito demente, si no te ataco es porque no representaste un peligro para el, o porque no tenia ganas.
- Entonces ni pensar en ir a pedirle ayuda (dije sacudiendo mi cabeza de lado a lado)
- Si, iremos (Mis ojos se abrieron tanto que parecían que se saldrían de sus orbitas)
- ¿Qué, por que me miras así?
- ¿Qué por que…? (Repetí)
- Dijiste que es un loco peligroso, ni en pedo me acerco a el.
- Tenes una forma de hablar muy extraña (Dijo mirándome fijo)
- Y tú vendrás conmigo, necesitare tu ayuda para atraparlo.
- ¿Qué? Estas loca, yo no soy un caza recompensa, no se nada sobre pelear con armas.
- La única arma que he usado en mi vida es el arco… (Rayos, por que habré dicho eso)
- Genial (dijo mientras rebuscaba en sus cosas), aquí tienes.
- Es un arco corto y también tengo treintas flechas.
- Ahora en marcha (dijo mientras caminaba)

Por que habré tomado clases de arquería cuando era pequeño, no, por que lo dije…
Caminamos unos kilómetros hacia el Sur, ya que según Urara, el único puerto disponible en la isla para desembarcar, era el puerto Maquir, que se encontraba en el extremo Sur de la isla.
- Oye, (le dije agitado) espera, descansemos un poco.
- Bien, descansamos aquí luego seguiremos viaje.
- Tu quédate aquí (dijo sonriendo), yo iré a aquel arrollo ha aprovisionarnos de agua.
- Bien, aquí te espero. (respondí también con una sonrisa)

Es increíble, siempre esta de buen humor, siempre sonriendo.
Comencé a divagar de nuevo en ella, en su cuerpo, el poder acariciarla…
Cuando un grito me saco de mi fantasía.
- Urara (grite), estas bien.

Comencé ha correr hacia el arroyo, al llegar volví a llamarla y no logre encontrarla.
Note en el suelo varias huellas, parecía que hubieran peleado, y que arrastraran a alguien, Urara…
Seguí el rastro hasta que lo perdí en un camino que se dividía en dos, uno hacia el norte, adentrándose en la isla, el otro al sur, hacia el mar, supuse que seria el camino más probable y lo seguí.
Luego de caminar por un buen rato escuche ruidos detrás, parecía una carreta.
Me escondí y vi pasar una carreta rodeada de barrotes jalada por cuatro caballos y en su interior un montón de mujeres y hombres encadenados, entre ellos estaba Urara.
No lo podía creer habían atrapado a Urarar, seguí la carreta hasta el puerto en el cual había un gran barco y muchos… marineros… mas bien parecían piratas.
Me escondí tras unas rocas y observe, bajaron a todos de la carreta y los guiaron dentro del barco.

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Capitulo 1: Mavery llego al mundo perdido.

Friday, January 12th, 2007

Al despertar, estaba mareado y aturdido, intente ponerme de pie pero las piernas no me respondieron y caí al suelo, como pude me di vuelta colocándome boca arriba y mirando al cielo comencé a recordad como había llegado ha este lugar.
Todo comenzó hace… unos meses, estaba en mi casa viendo un programa de TV, esos con premios, uno que me gusta mucho y del cual participo a menudo enviando cartas, una tarde me prepare un sándwich de queso y mortadela con mucha mayonesa, me senté a la mesa del comedor a comer y ver el programa, la conductora se llama Julia.
Es una mujer hermosa, cabello rubio, ojos azules y una figura esplendida, es muy divertido verla conducir el programa; tiene mucho humor y picardía, ese día era el programa numero seiscientos, ya hacia tres años que estaban al aire y habían preparado un sorteo especial, del cual participe, envié como treinta cartas, el premio era un viaje en crucero todo pago por el caribe, nunca havia viajado en barco y esta era una oportunidad única.
La hora de programa casi había acabado y por fin llego el momento del sorteo…
- Ahora haremos el sorteo que estaban esperando (dijo Julia), miguel, ¿listo?
- Si Julia. (respondió su asistente)
- Muy bien, comiencen ha mezclar y a mi señal sacas una. (Julia decía esto sentada tras su escritorio)
- Ahora…, muy bien, mientras Miguel me trae el sobre (mientras este corría desde el sitio donde habían realizado el sorteo, hasta el escritorio de julia, la cámara lo seguía; en un momento este resbalo y por poco cae de bruces al suelo, se aferro a un cameraman que estaba cerca y evito la caída, aunque si este ultimo no se hubiera aferrado a parte del decorado, ambos habrían caído al piso) les comento que el premio es un crucero por el caribe con todos los gastos pagos. (al parecer Julia no se percato del tropiezo, ya que levanto la cabeza y miro a los demás, mientras se escuchaban unas risas de fondo)
- Aquí esta, gracias, ¿Qué sucedió? (Pregunto esta sin comprender de que se reían)
- Es que casi me caigo. (Respondió Miguel con una risa)
- ¿De verdad?, huuu, no lo viiii.
- Si, y se llevo puesto a Roberto. (Dijo otro detrás de las cámaras y una sonora carcajada se hoyo por todo el lugar)
- Entonces esto saldrá el domingo en los bluppers de seguro.
- Bueno, continuemos… (Dijo julia con una sonrisa)
- Y el ganador es…

De más esta decir que gane, luego ese mismo día los de la producción del programa me contactaron y me dijeron que el premio lo recibiré el lunes próximo en el programa, ese fin de semana recibí la llamada y visita de amigos y familiares, felicitándome por mi oj… por la suerte que tuve.
El lunes me liste y me dirigí al canal, allí me hicieron pasar y me recibió el asistente de Julia, me dijo que me sentaría entre el publico y que el premio me lo darán al aire dentro de quince minutos.
El programa paso, y por fin llego el gran momento.
- Bien, aquí estamos de vuelta y conmigo se encuentra el afortunado ganador del viaje en crucero.
- Denle la bienvenida a Mavery, hola, ¿Cómo estas? (Me saludo dándome un beso en la mejilla, debo decir que en persona es mucho mas hermosa, y el aroma que desprendía era dulce y embriagador.)
- Nervioso (respondí viendo de reojo su escote), pero muy entusiasmado, es la primera vez que viajare en barco, es algo que siempre quise hacer pero nunca tuve la oportunidad.
- Pues ahora la tendrás y no en cualquier barco, en un fabuloso crucero de lujo.
- Toma, acá están tus pasajes, con quien tenes pensado viajar.
- No se (conteste, mientras echaba una mirada de reojo a sus hermoso senos), Como dije no estoy casado ni tengo novia.
- Si queres te invito a vos, (dije con una sonrisa) ¨Rallos, no puedo creer lo que dije¨ (pensé, poniéndome duro al ver la expresión de Julia)
- …Mmmm… ¿Es una proposición? (Dijo esbozando una picara sonrisa y entrecerrando sus ojos con malicia)
- Je, (dije riendo, mientras trataba de no parecer un idiota. Ella me dijo, acercándose a mi; que si no fuera porque tiene que seguir con el programa, se iría con migo. Por supuesto, lo dijo en joda, con intención de hacerme sentir incomodo, lo cual logro, haciéndome sonrojar de vergüenza.)
- Veré que hago (respondí entonces)

El resto del programa continuo normalmente y al terminar me dirigí ha mi casa, donde me esperaban mis amigos, los cuales no perdieron la oportunidad de gastarme por lo sucedido en el programa, “Hey galán, la tenes muerta” (Me decía Roberto, mientras se reía), “Bravo campeón” (Me decía Miguel), “No puedo creer que te atrevieras ha decirle eso” (Dijo Griselda con una sonrisa), si yo tampoco lo puedo creer (dije riendo).
El viaje comenzaría en dos semanas, por lo que pedí licencia en el trabajo (Lugar donde también me gastaron), compre algunas cosas y mucha ropa, las dos semanas habían pasado como si nada, y había llegado el gran momento.
Debo decir que como no tenia a quien llevar intente cambiar el otro pasaje, me costo convencerlos pero me lo cambiaron, aunque por la mitad de su valor, pero no me quejo, de todas formas me vino de arriba, era mas dinero para gastar en el viaje.
Al llegar al puerto me encontré con esa magnifica embarcación calculo que debió medir mas de doscientos metros de largo y unos sesenta de alto.
Era todo blanco, con una gran franja negra que lo atravesaba a lo largo y otra amarilla encima de esta. Casi al frente se leía el nombre del crucero “Nereida”
Al subir a bordo fui recibido por el anfitrión que me dio la bienvenida e índico cual era mi camarote.
El botones me guió hasta el, para llegar tuvimos que pasar por un gran y hermoso salón con una escalera central que se bifurcaba en dos, para unirse nuevamente en el piso superior en donde se encontraba el casino, según me dijo el botones, luego tomamos un ascensor panorámico que nos llevo hasta el tercer piso y atravesamos un largo y ancho pasillo alfombrado.
No podía creer la cantidad de mujeres que había, una más hermosa que la otra.
Mi sorpresa fue aún mayor cuando entre al camarote, este era enorme, nada que ver con esos camarotes que uno suele ver en las películas, en el había una cama enorme, con sabanas de ceda, un gran TV, una computadora con acceso a Internet un minibar y otras cosa, pero el baño fue lo mejor, había un enorme llacusi, nunca había usado uno.
Le entregué una propina al botones y este se fue, lo primero que ice fue prepara el llacusi para tomar un baño, mientras lo preparaba comencé ha recorrer la habitación, sobre la mesa de luz había un para de panfletos, los cuales mencionaban las distintas actividades que se podría realizar en el crucero y otro describiendo las características del mismo, lo que me llamo la atención fue el tamaño de este y su capacidad.
¨ El crucero, está valuado en unos 800 millones de dólares y tiene capacidad para 2.620 pasajeros. El buque británico cuenta con más de 345 metros de largo y más de 72 metros de alto, además de tener 17 cubiertas, cinco piscinas, amplias escalinatas, un gran salón de baile, una cubierta de paseo de 360 grados y numerosas tiendas.¨

Luego de tomar un largo bañó, salí ha recorrer el crucero, al llegar al final del corredor encontré un plano de la cubierta indicando en donde me encontraba y en donde se encontraba cada cosa en la misma.
Sin darme cuenta había pasado toda la tarde y ya era casi la hora de la cena, me dirigí a mi camarote para bañarme y cambiarme, luego fui al comedor, al entrar me dijeron que hoy seria el invitado en la mesa del capitán, eso era parte del premio, me guiaron hasta allí y fui recibido por el, se presento y luego presento a los demás invitados.
- Bien venido, soy el capitán Williamns Mc. Majan (Era un hombre delgado, con bigotes espesos y rizados en las puntas, vestía su tarje de capitán muy blanco y llenos de botones dorados), a mi derecha se encuentra el Sr. Marcus Aiwa (Un sujeto regordete, calvo y siempre estaba sonriendo.), presidente de la multinacional Aiwa inc. Y su esposa Penélope Wordbanch. (Una mujer muy elegante y refinada, con una nariz que parecía el pico de un loro)
- A su lado se encuentra el Sr. Symon Mantec (Un sujeto que tenia cara de pocos amigos y al saludarme frunció el labio superior como si hubiera olido mierda.), uno de los mas respetados cardiocirujano del mundo y su prometida la Srita Roxana Unisys (Una hermosa mujer de no mas de veintiocho años, con un cuerpo que envidiarían las mejores modelos, un trasero duro y parado, una cintura que me daba la sensación de que si la apretaba contra mi se quebraría y unos senos firmes, su rostro era radiante y de piel morena, su sonrisa brillaba, sus ojos eran negros como el azabache igual que su larga cabellera), y el señor Campos Alejo Miguel Quemes es un afamado artista plástico (El sujeto usaba una camisa hawaiana unas bermudas y zapatos sin medias, en su cabeza llevaba una boina).

Luego de las presentaciones y saludos comenzó la cena y la velada transcurría muy tranquila, para no decir aburrida, cada uno hablaba de sus negocios, de sus vidas, yo miraba el espectáculo y a Roxana, mientras pretendía interesarme por la conversación, en eso la señora Penélope Wordbanch le pregunta al capitán si realmente pasaremos por el conocido triangulo de las bermudas.
- Capitán, escuche que mañana pasaremos por el famoso triangulo de las bermudas y también que es un lugar donde han desaparecidos muchos navíos y aviones, ¿es cierto esto?
- Si señora, así es. (Respondió el capitán)
- Como su nombre lo indica (Comenzó el capitán, yo ya veía una larga y aburrida lección), es un espacio en forma de triángulo que cubre un área de 3.900.000 kilómetros cuadrados entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Melbourne. También llamado triángulo del Diablo y el Limbo de los Perdidos, este lugar fue y es testigo de fenómenos sin explicación que han recorrido el mundo. (A todo esto yo seguía observando a Roxana, la cual no me quitaba los ojos de encima)
- El fenómeno de la desaparición de barcos y aviones que han pasado por esos lugares, se atribuye a muchas causas; algunos científicos dicen que en esos lugares hay grandes campos de energía proveniente de la Tierra y es por esto que las comunicaciones se cortan; otros fanáticos de la ciencia ficción, piensan que el triángulo está relacionado ampliamente con criaturas extraterrestres y OVNI; en cambio, hay quienes piensan que en ese lugar se encuentra el portal que une esta dimensión a otra, si esta teoría sería cierta, las personas no son secuestradas, sino que son transportadas a otra dimensión. Una teoría más, es que por esos lugares se encontraría la antigua Atlántida, una ciudad que supuestamente existió hace 5000 años antes de Cristo que era muy avanzada científicamente y desapareció misteriosamente; desde esa civilización en lo profundo del mar, se estarían enviando rayos y demás. (En ese momento algo me sobresalto, algo tocaba mi entrepierna, era el pie de Roxana, ella se puso a jugar conmigo.)
- Nadie puede negar que este, un fenómeno extraño, sucede, ya que desde la mitad del siglo XX han desaparecido un total de cincuenta barcos y veinte aviones y algunos de ellos se han hecho muy conocidos como la desaparición del vuelo 19 en el año 1945. (Yo estaba algo nervioso, si alguien se daba cuenta se armaría un tremendo escándalo, pero por otra parte lo disfrutaba.)
- Pero déjeme asegurarle que no es para nada peligroso, son solamente historias, muchos han atravesado el dichoso triangulo sin que sucediera absolutamente nada.

La velada continúo…

A la mañana siguiente Salí a recorrer el barco nuevamente y por la tarde me fui a la piscina, en donde vi a Roxana, llevaba una bikini muy chiquita.
Me acerque, asegurándome que no estaba su prometido cerca y la salude.
- Hola. (Le dije)
- Hola, como estas. (Respondió ella mientras me besaba en la comisura del labio, no fue un beso casual, lo había hecho a propósito.)
- Bien, ¿Estas sola? (Le pregunte mientras seguía observándola de pies a cabeza, deteniéndome en un par de lugares)
- Si, Symon no se sentía bien y prefirió quedarse en el camarote a descansar. (Mientras decía esto, ella me observaba con la misma intensidad que yo a ella, se detuvo en mi entrepierna y no dudo que observo el bulto, que en ese momento tenia por la erección que me producía verla.)

Pase allí la mayor parte del día en un juego disimulado con Roxana, quedamos en encontrarnos en mi camarote a las doce de la noche, por la noche luego de cenar pase un rato por el casino y luego me retire a mi camarote a esperar a Roxana.
A las doce menos cinco golpean a la puerta, abro y allí estaba ella, con una falda muy corta, un top que apenas si cubría unos centímetros debajo de sus bustos y unos zapatos negros de tacón de aguja que le daban a sus piernas la apariencia de que no acababan jamás.
La hice pasar, y no bien atravesó la entrada se me echo encima y me abrazo y beso con pasión, cerré la puerta empujándola con fuerza y me abracé a ella de igual manera.
Mientras nos besábamos jugamos con nuestras lenguas, eso era mas una lucha, estuvimos besándonos y acariciándonos por un rato.
Luego la di vuelta y la apoye contra la pared, me apreté a su espalda y comencé a acariciarle los pechos, y mientras seguíamos besándonos deslice mi mano derecha hacia abajo y la introduje por debajo de su falda.
Comencé a acariciar su entrepierna a través de la diminuta ropa interior y sentía como esta se mojaba.
Nos dirigimos hacia la cama, siempre pegados uno junto al otro, y nos acostamos, ella desabrocho el botón de mi pantalón y bajo la cremallera, metiendo su mano bajo mi calzoncillo.
Comenzó a acariciarme y rodeo mi miembro con su mano, lo saco de su refugio y comenzó a moverlo de arriba hacia abajo, con suavidad, mientras me besaba comenzó a deslizarse de la cama hacia abajo, yendo de apoco hacia mi pija, al llegar a ella la beso, luego se metió la punta en la boca y comenzó a chupar, eso era increíble, yo estaba por estallar, ella siguió y se lo introdujo todo en la boca.
Comenzó a chupar de un forma salvaje, lo lamía como si fuera un helado, lo saboreaba, se lo metía asta el fondo, yo seguía agarrandole la cabeza con mis manos y cuando sentí que se venia la eyaculacion le dije, ella me dijo que quería que lo hiciera dentro de su boca y siguió.
Ya sin resistir mas acabe en su boca, mientras la veía, ella parecía saborear mi leche, se la trago y siguió chupando.
Al acabar se acostó a mi lado y yo comencé a besarla, aun tenia en su boca el sabor de lo que bebió con placer, era un sabor salado y ácido, seguí besándola mientras acariciaba sus senos, continué igual que ella hacia abajo pasando y deteniéndome un buen rato en sus pechos, luego acabe en su concha.
Comencé a besarla, y a lamerla, lamía con ganas y sentía el sabor de sus líquidos en mi lengua, continué besándola en el clítoris los cuales apretaba con mis labios.
Seguía metiendo mi lengua en su concha, moviéndola de lado a lado, de arriba hacia debajo de adentro hacia fuera, primero suave luego mas rápido, yo escuchaba sus gemidos de placer, pero no podía levantar la cabeza porque ella me agarraba de los pelos y me empujaba la cabeza hacia abajo a la vez que subía sus caderas rítmicamente.
En eso ella ahoga un grito de placer, gime nuevamente, dobla su espalda y en una especie de convulsión llega a un gran orgasmo, yo continuo, para ese momento ya tenia el pene nuevamente erecto, ella me pide que me acueste en la cama y así lo ice, se coloco sobre mi en un perfecto 69 y comenzó a chupar al tiempo que yo seguía lamiendo, estuvimos otro rato así hasta que nuevamente llego otro orgasmo mas, esto era increíble.
Al acabar nos quedamos uno acostado al lado del otro y mientras descansábamos ella me seguía acariciando la pija y yo amasaba sus tetas, al rato estaba otra vez erecto y ella se acomodo encima de mi, agarro mi miembro y se lo coloco en la entrada de su concha.
Descendió lentamente, primero entro la punta, y comenzó a meterla y sacarla de su Concha, luego en un movimiento brusco se sentó de golpe, lo cual provoco que se le metiera hasta el fondo, siguió moviéndose, adelante, atrás, adelante, atrás… cada vez mas rápido y mas salvaje, arqueaba la espalda y tiraba su cabeza hacia atrás mientras gemía.
Nuevamente acabe dentro de ella, para entonces ella ya había tenido dos orgasmos más.
Le dije que se pusiera en cuatro, y ella así lo izo, me coloque atrás y comencé a besarle las nalgas, se las acariciaba y amasaba, introduje mi dedo medio en su concha mientras le amasaba las tetas con la otra mano, luego penetre su ano con el dedo húmedo de fluidos y sentía como el esfínter se estrechaba presionándolo, luego se relajaba.
Yo movía mi dedo dentro de su ano y realizaba círculos, preparando la entrada para la penetración.
Me coloque en posición, puse la punta en la entrada y embestí, esta ves no lo contuvo, exhalo un grito y un gemido que creí que despertaría a todos en el barco.
Era algo estrecha, en tres envestidas la penetre por completo, luego seguí con mis movimientos a la vez que ella me acompañaba con los suyos, comencé a embestir con más fuerza, tuvo que sostenerse con una mano de la pared del camarote para evitar que la estrellara contra ella por la fuerza de mi envestida.
Acabamos juntos, ambos exhalamos un gemido y caímos sobre la cama, completamente transpirados, nos besamos, y nos quedamos así un rato largo, luego ella se levanto y se dirigió al baño, verla caminar completamente desnuda era un espectáculo maravilloso.
Sentí la regadera, al rato salio bañada; se acerco, me beso, se cambio y se dirigió hacia la puerta, antes de abrirla se volteo, me dijo que mañana nos veríamos de nuevo y se fue.
Yo me quede un rato mas tendido hasta que me dormí.
Una sacudida muy fuerte me lanzo de la cama y caí al suelo golpeándome el cabeza con la mesita de luz, aun medio dormido y adolorido me levante y note que las sirenas del barco estaban sonando, me coloque mis pantalones, una camisa y Salí a cubierta.
Lo extraño era que no había nadie, parecía un barco abandonado, comencé ha caminar por cubierta, las luces rojas y las alarmas sonaban y alumbraban sin cesar, no entendía nada, que estaba sucediendo.
Luego el barco se movió y sacudió con furia inclinándose a la derecha, caí al suelo, me incorpore y me dirigí a los botes, estos aún estaban allí, nadie los había utilizado, eso significaba que los demás tendrían que estar abordo, pero donde se encontraban.
Otra vez el barco se sacudió y se inclino aún mas, esta ves reaccione y me aferre a la baranda del barco y evite caer nuevamente al suelo, con miedo, me coloque un salvavidas que encontré en un bote al que subí, si el barco se hundía, al menos estaría ha salvo, eso creía, en un cuarto sacudón aún mas fuerte que los anteriores las ataduras del bote cedieron y callo, dándome una fuerte sacudida, en ese momento lo ultimo que recuerdo es que todo se oscureció.
Desperté ya de día, habría sido cerca del mediodía porque el sol estaba en lo alto y quemaba mucho, yo estaba en el bote, sin poder creer lo que me estaba sucediendo, solo y en medio de la nada, así pasaron varios días, lo único que tenia eran unas provisiones de emergencia que encontré en el bote.
Ya pasaron como tres semanas y las provisiones se me terminaron hace mucho, estoy ambiento y sediento, las fuerzas me fallan y me desvanezco.
Un extraño ruido me despierta, era de día pero no podía ver absolutamente nada, un enorme manto de niebla lo cubría todo, apenas si lograba ver el final del bote, el ruido se hacia cada vez mas fuerte, no lograba definir que era, hasta que Salí de la niebla y me di cuenta, me dirigía directo hacia unos arrecifes, sin fuerza para poder controlar el bote, este se estrello contra ellos lanzándome al agua, trate de nadar con todas mis fuerzas pero no pude y el agotamiento me venció, creí que moriría en ese momento.
Pero no, aquí estoy tirado en esta playa, cansado y con hambre pero feliz de seguir con vida.
Luego de descansar por un momento me senté, mire a mi alrededor; al frente estaba el mar, a mi derecha e izquierda se extendía una enorme playa de arenas amarillas, a mi espalda, a lo lejos se veía un bosque, me puse de pie y comencé ha andar, sin saber hacia donde, me dirigí al bosque, en eso escucho un sonido extraño, como el rugir de un animal pero… no podría explicarlo.
El sonido se acercaba y parecía como si alguien estuviera agitando unas enormes sabanas al viento.
Escuche nuevamente el rugido, venia del cielo, alce mi vista y lo vi pasar volando, no lo podía creer.

- Eso… eso… eso era un… un…
- Así es mi amigo (dijo alguien detrás de mi), eso era un dragón.
- Si, pero… como, … (Entonces reaccione)
- ¿Quién es usted?
- Ho disculpe mis malos modales, mi nombre es Nor Gre, soy un dragador.
- …¿Un dragador y eso que es? (Pregunte mientras lo observaba, llevaba una especie de armadura de cuero, un casco de metal con cuernos; una enorme hacha, de seguro yo no hubiera podido alzarla siquiera, una enorme barba, era bajito, debió medir un metro cincuenta y muy robusto, pero se notaba que era fuerte.)
- Podría decirme en don…
- Lo siento (No me dejo terminar la frase), pero debo perseguirlo antes de que lo pierda de vista, asta luego amigo. (Y salio corriendo tras ese enorme animal)
- No, esper… Oiga…
- ¿Qué….?

Esto fue extraño, me estaré volviendo loco, ¿dragones? Y ese sujeto…
Llevaba un hacha y estaba vestido como ese sujeto enano, el del hacha, en el señor de los anillos.
Luego de estar un buen rato parado en el lugar, tratando de entender lo que sucedió, mi estómago gruño, el hambre que tenia era tremendo, retome mi camino tratando de ver si conseguía algo que comer, una planta con frutas, algún animal, algo.
Pero no tenia suerte, seguí caminando hasta que oscureció, caí rendido al suelo y me dormí, de repente un aroma delicioso me despierta, trato de orientarme con mi nariz y sigo ese magnifico olor.
Al caminar por un rato llego a un campamento, veo una carpa, una olla al fuego y algo hervía en su interior despidiendo un aroma exquisito, miro por todos lados y no veo a nadie, me lanzo veloz en busca de la comida y comienzo a comer con una cuchara que encontré junto con un plato, estaba delicioso, cuando en eso siento algo puntiagudo apoyarse en mi espalda.
Me paralizo y escuche la voz de una mujer que me decía.
- Quieto ladrón, te cortare la cabeza.
- Como te atreves, nadie que me robara sobrevivió a mi ira.

Debo admitir que si no fuera porque hacia días que no comía, en ese momento hubiera ensuciado mis pantalones.
De inmediato le respondí, algo asustado.
- Disculpe, mi intención no es robarle nada, solamente estoy hambriento, hace días que no como, pero me iré de inmediato. (Un hilo de transpiración recorrió el costado de mi cabeza)
- ¿De verdad tienes tanta hambre? (me pregunto con sorpresa), lo ciento, creí que querías robarme.
- Continúa comiendo. (Dijo bajando su arma y rodeándome hasta ponerse enfrente de mi)

Sin decir mas que gracias, seguí llenándome el estomago, comí hasta que no pude mas, también bebí algo parecido a la cerveza, solo que sin gas.
Al acabar me recosté en el suelo, y sin darme cuente me quede completamente dormido.

A la mañana siguiente, al despertar siento una voz que me saluda.
- Buenos días (dijo alguien, yo aun estaba confundido), como te sentís esta mañana. (No lograba enfocar mis pensamientos, creía que todavía estaba en el crucero y la que me saludaba era Roxana, hasta que reaccione)
- Bien, muchas gracias, disculpe mi actitud de ayer pero…
- No te preocupes, mi nombre es Urara Calipso y tú como te llamas. (Me decía mientras yo empezaba ha salir de la tienda)
- Me llamo Mavery, Mavery Sopena. (Respondí, y quede helado al verla)

Ella era realmente hermosa, de unos veinte años, calculo, delgada y de no mas de un metro setenta, vestía un traje de cuero muy ajustado que dejaba ver perfectamente sus curvas, las cuales eran magnificas.
Tenia una piel suave, se notaba, color arena, ojos verdes, cabello corto y alborotado color negro.
Sus senos no eran grandes pero se notaban firmes, tenía caderas anchas, y su trasero era respingado y bien formado, la ropa de cuero se le metía por entre las piernas apretándola, marcándole todo.
Delgada pero se notaba que tenia un estado físico increíble.
- De donde eres (me pregunto, mientras mezclaba el desayuno en la cacerola)
- Soy de Argentina. (Respondí, mirándola mejor, el día de ayer casi ni la note, solo me dedique a saciar mi hambre.)
- Me podes decir en donde me encuentro. (Pregunte)
- Esta es la isla de los dragones.
- ¿Isla de los dragones? (dije), nunca escuche hablar de un lugar llamado así.
- Y yo nunca escuche de un lugar llamado Argentina, en donde queda.
- Argentina, bueno, esta en el continente americano, en América del sur.
- ¿América del sur? (Parecía no comprender de lo que le estaba hablando)
- Tampoco escuchaste hablar de ella. ¿El continente Americano? (Pregunte extrañado)
- No, en que lugar queda.
- Ya te dije, en… ¿como te explico?

Opte por dibujarle un mapa del mundo en el suelo y así señalarle el sitio preciso.
Lo dibuje, mas o menos quedo, y le señale donde estaba argentina.
Ella no me respondió, le dije que marcara en este mapa en donde nos encontrábamos, ella tomo la rama y se quedo un rato en silencio pensando.
Luego me dijo que no reconocía ninguno de esos continentes, a los cuales yo hacia referencia, se corrió un poco y dibujo algo.
Al terminar me dijo que este era el mapa que ella conocía y que nosotros estábamos en una gran isla al oeste del reino de Picesla.

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El dado mágico ( I )

Friday, January 12th, 2007

Estaba yo deambulando por mi vida cuando esta historia quebró el mundo en mi camino. Era un día cualquiera, uno entre semana para ser más cualquiera todavía. No recuerdo si martes, miércoles o lunes, daba igual, a partir de ese día todas las noches de mi vida serán sábado por la noche con cheque en blanco.

Mi novia se recostó a mi lado en la cama, a punto de dormirse. Yo me empeñé en quedarme despierto para ver la televisión del cuarto un rato más, pero mis pensamientos ese día iban en otra dirección. Mi vida se mezcla entre fantasía y realidad. Acostumbro a fantasear continuamente, cuando voy en el coche, cuando estoy trabajando, y también cuando veo la televisión en mi cuarto una noche cualquiera, con mi novia a mi lado. Fantasías casi siempre eróticas, y siempre de una imposibilidad realista. Pero de un tiempo a esta parte siempre era la misma fantasía. Mi visión de la fantasía definitiva.

Me paré a pensar un día que si se me pudiera conceder una fantasía ¿qué pediría? Podría pedir una noche de pasión desenfrenada con Isus, una amiga de mi novia y mía con la que salíamos a bailar de vez en cuando. Con Dylia, una deliciosa bailarina rubia de un local al que íbamos mucho de marcha. Y mi propia novia. Ellas tres y yo. No estaría mal, pero si sólo tengo un deseo sería desperdiciarlo. Es como aquello del genio de los tres deseos, siempre he dicho que mi primer deseo ante ese genio sería un millón de deseos más. Así que decidí que mi fantasía habría de ser perdurable. Y no siempre con la misma mujer o con las mismas mujeres, pues si algo me enseñó la vida es que hasta de beber agua todos los días te cansas. Tampoco sería algo constante, la rutina puede matar la pasión, el azar tendría que tener que ver con ello para solucionarlo. Decidí después de mucho pensar que habría de ser una combinación entre azar y fantasía apegada a la realidad, a mi realidad. Pero hasta esa noche no pude darle forma. Y lo más curioso es que no la modelé yo, por lo menos no conscientemente. Lo soñé. No os diré qué soñé esa noche porque es indescriptible, al proceso de materialización de una fantasía es muy difícil aplicarle palabras. Erotismo, azar, realidad, fantasía,  infinitas posibilidades. Lo que sucedió en mi mente sólo se podría explicar con el lenguaje de la mente. Pero lo resumiré en una imagen: un dado rojo. Entonces me desperté, y fue como volver a nacer.

La fantasía se había hecho realidad.

Me desperté y mi novia ya no estaba a mi lado, no es que hubiera desaparecido como parte de mis deseos, nunca hubiera deseado eliminar a mi novia de mis fantasías, sino hacerla partícipe. Amaba a mi novia, pero no creo que compartiera mi idea liberal del amor. Ella había acudido al trabajo, dejando su olor en la almohada, pero no era lo único que había en ella. También había un pequeño dado rojo. Era el dado de mi sueño. Mi primera reacción fue de desajuste temporal. Ya sabía porqué ese sueño tan turbante y la visión de ese dado rojo, allí mismo delante de mí tenía el motivo.

Entonces comprendí que mi sentido de la realidad me estaba engañando por primera vez, mi sueño no fue resultado de aquel dado. El dado fue el resultado de mi sueño.

Ahí estaba yo, en mi cama por la mañana recién levantado y admirando con incredulidad un dado. Creí que al parpadear desaparecería, pero no lo hizo. Tampoco cuando me froté los ojos ni cuando me pellizqué la pierna. No se cómo, pero sabía que aquel dado escondía mis fantasías mas inconfesables. En ese momento no sabía hasta que punto se ocultaban en él.

Era rojo, con números grabados en cada una de sus 10 caras. Sí,  era un dado de diez caras, del dos al once. Cómodamente instalado en mi almohada parecía pedirme a gritos que lo cogiera y lo lanzara. Pero temí muchísimo hacerlo, ¿sería todo aquello producto de mi locura? Estaba despierto, de eso estaba seguro. De lo que no estaba tan seguro es de si aquello formaba parte de mi imaginación. Pero sabía que era real, mi corazón me lo decía. No tuve completa certeza de ello hasta pasadas unas semanas.

El ruido del tráfico rebotaba en la ventana de la habitación, decidí que  ese día no iría a trabajar, llevaba casi una hora peleando con mi mente y con aquella situación. Hasta llegar a la lógica solución de que no podía ignorar más el hecho de que allí había mucho que ganar y muy poco que perder. Y mientras me regañaba a mi mismo por mi cobardía  cogí el dado. Esperaba algo, una sensación diferente al asirlo, pero no fue así, parecía no ser nada más que un dado de diez caras. Pesaba muy poco y parecía de madera. Pero el hecho de no provocar nada en mí su contacto no descartaba su posible efecto al usarlo. ¿Cuál podría ser ese efecto? Teniendo en cuenta que era producto de mi imaginación seguro que podría imaginar  ese efecto, pero temía que en una ocasión única en la vida como parecía esta acabara defraudado si me hacía muchas ilusiones.

Lo lancé sin más.

Todo lo que ocurrió entonces cambió mi vida, pero en aquel momento no pensaba en el futuro, solo en la voz que apareció en mi cabeza. “Señor, su resultado de hoy es un cuatro”.  Era una voz asexuada, de un hombre joven o una mujer decidida. Di un respingo sobre la cama, pero no se porqué ya me esperaba algo así. Efectivamente era un cuatro el resultado que anunciaba el dado, ahora en el suelo junto a la cama. Mi primer pensamiento después de recuperarme de aquello fue “es un cuatro, ¿y que?”. Y enseguida recibí una respuesta: “Señor, distribúyalo en personas y tentativas, por favor”. Ya no era consciente de que el ruido del tráfico había desaparecido y el reloj de mi mesilla había detenido su tictaqueo.

Hice un alto obligatorio, pensé que era ridículo, o que no lo entendía. Era lo segundo, porque inmediatamente el dado me ofreció una solución “¿me permite enseñarle el funcionamiento de su propia fantasía?”.

-Si, por favor.-La cosa mejoraba, ahora estaba hablando con un dado que se había metido en mi cabeza y además se ponía irónico.

Entonces fue cuando crucé todo límite de duda.

Mi habitación, en la que estaba, desapareció en un parpadeo y apareció ante mi una habitación de igual tamaño, pero blanca completamente, blancos también un gran colchón en el suelo y una bonita estatua de una mujer desnuda. Insertada en los pechos de esta mujer una pantalla de televisión. Me incorpore con una naturalidad que ahora mismo me extraña y me dirigí a ella.

Apareció un cuatro en la pantalla y la voz asexuada en mi mente:”Señor, esta es la forma de explicarle el funcionamiento de su fantasía que su propia imaginación cree mas adecuada para que lo comprenda”

De  repente un escrito apareció en la pantalla:

“Puedes repartir tu resultado en personas (mujeres) y tentativas (orgasmos) para iniciar la fantasía. Por ejemplo 1 mujer y tres orgasmos, dos mujeres y dos orgasmos o tres mujeres y un solo orgasmo”

Es decir, en chicas y orgasmos, entendido. Era como las instrucciones de un video juego, desde luego mi mente me conocía bien. La primera mujer me vino a la cabeza en un acto reflejo.

Dylia. Allí estaba en la pantalla, mi bailarina preferida. Rubia, de unos 19 años de edad, de pelo liso muy largo hasta la cintura, delgadita pero tonificada, de ojos verdes,  y belleza española, tez morena pero no en exceso. De pechos turgentes y redondos, generosos. Estaba girando poco a poco en la pantalla para poder verla por detrás. Su mirada verde enternecía de simpatía, una sonrisa perpetua en su cara, porque esa era su forma de ser. Iba vestida con un biquini azul de muy poca tela, con una faldita de seda azul transparente que solo le caía por un lado en forma de punta, pero no tapaba nada. Sin pensarlo pulsé la tecla ok que aparecía en la pantalla. Entonces apareció el mensaje: “defina actitud Dylia”. Pensé qué querría decir aquello, la voz sonó otra vez en mi cabeza. “Señor,esto quiere decir que debe definir la actitud que desea que adopte Dylia para la fantasía de hoy, solo pensándolo.” Así que decidí que quería a una Dylia deseosa de placer proveniente de cualquier modo. Así apareció en la pantalla y pulsé ok. Entonces aquello cambió de dimensión cuando la bailarina apareció tendida en la cama, sonriéndome, con unas botas azules a juego con el diminuto vestido. Y miró directamente a mis ojos. Yo estaba en calzoncillos, unos boxers blancos.

-Tranquilo, puedo esperar a que termines con tu elección, pero date prisa por favor, no se porqué pero estoy ansiosa de ti.- Dylia dijo todo aquello con una sonrisa sincera.

Sufrí una erección súbita, casi me corro instantáneamente, pero conseguí controlarme. No le dije nada y con el pene durísimo dirigí mi vista a la pantalla. Mi segunda elección podría haber sido mi novia, pero no sabría que repercusión podría tener esto en la realidad, así que me decidí por Isus, La preciosa amiga de mi novia y mí. Estaba allí y podía verla, estaba claro que la pantalla me mostraba a las chicas vestidas como más me gustaría a mí. Llevaba unos pantalones vaqueros azules de cintura baja que dejaban ver un tatuaje tribal que llevaba en la espalda encima de su precioso culito respingón,y un top muy pequeño y apretado de color negro. Isus es morena pero con mechas rubias, melena al hombro, tiene unos 19 años también, una piel morena de semanas al sol, porque ésta es una chica de la calle, bastante mal hablada pero con una simpatía desbordante. Siempre nos hemos llevado muy bien, pero yo quería poseerla.

Era bajita, un poco más todavía que Dylia, también delgada , con unos pechos pequeñitos y muy bien puestos, daban ganas de comérselos. Me moría de ganas ver sus pezones. Tiene unos ojos muy grandes y marrones y una boquita de piñon de labios esponjosos. Siempre he sospechado que Isus fumaba algo clandestinamente, esa debería ser la causa de su punto de alegría ausente.  Su cara se ilumina cuando sonríe ¿Cómo sería su cara mientras la penetro por el ano? Estaba a punto de descubrirlo. Pulsé ok otra vez. Quise que su actitud fuera como la de Dylia, y apareció en la cama junto a ella, pero sentada en el borde de la cama, y miraba a su alrededor y a mí, y se le escapaban sonrisas muy peculiares de complicidad conmigo.

-Joder, tío, esto es muy fuerte.- Dijo Isus. Yo estaba en el paraíso y pensé :- qué pasada si ellas se liaran mientras yo acabo con esto.- Inmediatamente Dylia se incorporó y con mucha dulzura abrazó por detrás a Isus, rodeando su top con los brazos.

Y mientras me miraba a los ojos con una sonrisa preciosa, le dijo algo al oído. Entonces Isus giró con los ojos cerrados la cara hacia ella y se empezaron a besar dulcemente, lengua con lengua.

Era increíble, habían hecho lo que estaba pensado - “Señor, harán todo lo que piense de aquí en adelante hasta su último orgasmo de hoy”-esas palabras sonaron como música en mi cabeza. Sabía la pantalla que mis dos puntos restantes eran para dos orgasmos. Qué pena no haber obtenido un 11 en el dado.

Pulsé ok y la pantalla desapareció. Mientras, me dirigía a la cama para deleitarme con aquellas chicas, que para mí eran dos diosas hasta hoy intocables. La voz apareció una última vez: “la próxima vez use su mente y no le hará falta ninguna pantalla”. ¿Próxima vez?

Iba a ponerme a pensar en esa cuestión cuando la imagen de Dylia, ahora encima de Isus sobre la cama, lamiéndole el tostado vientre con suma delicadeza, mientras le desabrochaba los vaqueros, pudo con toda cuestión ajena a ellas dos. Me quedé como un mirón viendo como la desnudaba completamente mientras la besaba, y pasaba su larga melena rubia sobre ella. Esto le hizo estremecerse a Isus, endureciendo sus pezones, ahora al descubierto, pequeños pero muy prominentes y tostados. Me quedé admirando la  reacción de mi amiga y sus ojos se cruzaron con los mios. Entonces se ruborizó.

-No me mires joder, que me da vergüenza.- esto con una sonrisa ruborizada que me excitaba mucho más. Para que  mi amiga se sintiera mejor me quité los boxers y me quedé completamente desnudo, con mi polla a punto de reventar. Sabía que mi primera corrida llegaría pronto, pero no importa, tendría otra.

Me puse tras Dylia, y entonces la toqué y fue cuando me cercioré de que era todo real, esa piel suave y sedosa tenía el tacto más real posible. Le pedí que le quitara el tanga negro que llevaba Isus. Así lo hizo, pausadamente. Isus aún parecía un poco avergonzada, pero también debía estar muy caliente, pues levantó un poco su culito para que saliera mejor. Y apareció ante Dylia y ante mi un precioso coñito rasurado, pequeñito pero muy apetecible. Moreno y ahora tapado por Isus, a la que avergonzaba que viéramos así, indefensa pero deseosa.

-¿ Te has comido un coño alguna vez , Dylia?.-le pregunté a la preciosa rubia que estaba pasándoselo tan bien como yo.

-Lo he deseado muchas veces, pero nunca me he atrevido. Pero ahora no se porqué lo estoy deseando. Pero lo haré sólo si luego me dejas comértela.- lo último que dijo era solo un susurro, pero puso sus ojos en los míos para decirlo. E inmediatamente se inclinó abriendo las piernas de Isus y apartando la mano con la que se tapaba ella, alojó sus labios su coño.

Isus se estremeció, y miró con sorpresa y deseo lo que hacía aquella rubia a la que conoció de pasada hace tiempo en una disco, y tan bien le había caído entonces.

Ante aquel espectáculo me decidí a actuar y sin pensármelo me situé en la cama de rodillas ante la carita de placer avergonzado de Isus, y le puse la polla, durísima y caliente, ante la cara. Ella me miró, sabía lo que yo quería.

Dylia estaba haciendo muy bien su cometido, ahora jugando con el clítoris de Isus utilizando su lengua, estaba esplendorosa así vestida comiéndose con ese deleite el coñito de mi amiga. Aprecié que se llevaba una mano a la parte de debajo de su bikini, acariciandose por encima del tanga azul.

Entre gemidos mudos, y como para no defraudarme, isus sacó su lengua y recorrió mi polla en horizontal  llegando a rozarme los testículos, yo estaba demasiado caliente, no estaba acostumbrado a este nivel de excitación, así que me coloqué para metérsela entera en la boca a Isus, ella se asustó y levantó las manos, pero cuando vió que podía comérmela entera se relajó, y mirándome a los ojos con complacencia y respirando dificultosamente por la nariz debido al placer que le estaba dando Dylia, empezó con la felación a ritmo pausado, cogiendo con una mano mis huevos muy prietos.

-Isus si sigues así me correré en tu boca.-acerté a pronunciar mientras temblaba de placer. -¿Eso te gustaría?- Y como pudo asintió con la cabeza con todo mi pene en su boca, desfigurando un poco su preciosa cara dulcemente agitanada. Entonces la saqué dispuesta a correrme sobre sus labios.

-Déjame a mí.-Dijo Isus mientras cogía mi rabo ahora con más confianza y ponía mi glande en su lengua. Ahora estaba mucho más tranquila y empezaba a disfrutar de verdad de lo que  le hacía Dylia entre las piernas. Y me dedicó una gran sonrisa inocente y placentera cuando derramé toda mi leche en su lengua , llenando su boca. Sentí un estremecimiento en el momento del orgasmo como nunca había sentido, era casi irreal. Mi semen rebosó la boquita de Isus y se derramó por su cuello y garganta.  Dylia ya quería alguna recompensa y viendo el panorama dejó de lamer el fruto ahora madurísimo y húmedo en extremo  de Isus. Ahora solo lo acariciaba, apreciando como metía mi rabo lechoso otra vez en la boca de aquella pequeña preciosidad. Luego lo saqué para que se limpiara para el próximo.

- Déjame que me limpie, anda.-Dijo Isus incorporándose. Con su sonrisa peculiar, y alucinada por lo que estaba pasando, se dirigió a una puerta corriendo a saltitos, completamente desnuda y deseando volver limpita a darle más placer al novio de su amiga. Era contradictoriamente morboso para ella, no lo entendía, pero no podía parar.

-Me desnudaré para ti, a ver si animamos otra vez la cosa.- Dijo Dylia, con un tono suave y divertido, dirigiéndose a mi miembro, ahora calmado y recuperándose.

Dylia se puso ante mi y empezó un baile muy suave y sinuoso, pues estábamos en silencio. Una a una sus prendas cayeron al suelo. Su contoneo acentuaba sus curvas una a una a una, era melodioso. El corazón se me aceleró al pensar un momento en lo que me estaba pasando. La larga melena rubia de Dylia tendió delante mía cuando ella se inclinó para sacar su última tela, el tanga.

Se quedó un momento ante mí de pie. Era maravilloso ver el triangulito que sus piernas cerradas creaban entre los muslos y su precioso coño. Éste estaba decorado con un hilo de pelito rubio, sobre la piel bronceada. Yo todavía tenía el pene blando y más pequeño, por lo que ella tomó cartas en el asunto. Sin mediar palabra y con una amplia sonrisa en sus labios, Dylia se acerco a mí pausadamente y se arrodilló. Entonces apartó mi mano, con la que me estaba acariciando el pene. Entonces lo tomó ella como si fuera una golosina, y tierno y aún húmedo de mi anterior corrida, se lo metió en la boca. Noté como jugaba con su lengua, después una sensación latente, y mi polla se fue endureciendo en su boca. Pero ella no se impacientaba y seguía.

Entonces volvió Isus sonriendo como una colegiala, y se arrodilló en la cama tras de mí, abrazándome. Fue muy reconfortante notar sus prietos pechos contra mi espalda, y mientras una preciosidad rubia se deleitaba endureciéndome el pene.

-Es toda una profesional ¿a que lo hace bien?- me dijo al oído Isus al oído. A lo que Dylia respondió con una  suave carcajada que le hizo sacar mi polla de su boca, ahora la meneaba con avaricia, y cuando se concentró otra vez, siguió chupándola maravillosamente moviendo todo su cuerpo hasta que estuvo completamente dura. Entonces se puso de pie.

-Por favor, acuéstate en la cama.-Me pidió Dylia, ¿y quien soy yo para negarme?. Me soltó Isus de buena gana y me tendí en la cama. Y mientras mi amiga miraba, la bailarina se sentó encima mía.  Con cuidado de que mi polla la penetrara bien la colocó con la mano, y eso me encanta verlo hacer a una mujer. Me entregué a ella. Empezó a cabalgarme con mucha parsimonia, me encantaba ver cómo su coño, que por cierto estaba mucho más húmedo de lo que yo esperaba, engullía mi rabo una y otra vez sin cansarse.    Aumentó el ritmo y su respiración cada vez se oía más jadeante. Entonces aprecié que Isus estaba disfrutando de la escena, y disfrutando todavía más de sus dedos. Yo la miraba de reojo porque ella estaba segura de que no le estábamos haciendo caso. Cuál fue mi sorpresa cuando se llevo esos dedos húmedos disimuladamente a la boca para probar su propio sabor, nunca habría pensado que Isus fuera tan atrevida, pero ese gesto tenía otro motivo.

-A que sabe bien.- le dije por sorpresa a Isus.

-¡Me estabas mirando!- me reprochó Isus con una sonrisa ruborizada y unos ojos muy abiertos.

-ven aquí.- le pedí. Y mientras los pechos increíblemente bonitos de Dylia botaban con un ritmo sinuoso, al son de sus movimientos en los que mi rabo desaparecía y aparecía entre sus muslos tonificados, me coloque a Isus sobre mi boca, de frente a su nueva amante. Metí mi lengua en su coño sin pensarlo, y a ella le pilló de sorpresa que le gustara tanto. Entonces Dylia atrajo hacia sí a Isus y sus pechos se encontraron entre jadeos. Mientras la go-gó rubia me follaba, yo me follaba con la lengua a Isus, y ésta ahora tenía las manos en las tetas de Dylia, lo noté porque yo tenía las mías en las de mi amiga. Y en el momento en que Isus acarició a Dylia esta tuvo un orgasmo espectacular, noté como su gemido mas intenso coincidía con un torrente de humedad en su coño. Pasó un momento hasta que la preciosa rubia sacó mi polla de su modelado coño, e instantes después oí su dulce voz en mi oído, mientras Isus follaba con mi lengua y mis labios.

-Por favor, deja que tu amiga me coma el coño.-

Imposible negarse.

Saqué a pulso a Isus de mi lengua, era impresionantemente ligera.  Ella parecía aún insatisfecha, pero la recompensaría enseguida. Dylia ya estaba tendida en la cama abierta de piernas, mirando a los ojos a Isus y sonriendo como pidiéndole un favor.  Ella enseguida comprendió el mensaje.

-No se si lo haré bien.- se disculpó por adelantado Isus.

-Tranquila…  es muy fácil.- la tranquilizó Dylia. Yo estaba alucinando viendo como se deseaban, unas horas antes me habría reído si alguien me lo cuenta.

Isus se acomodó a cuatro patas ante las tonificadas piernas de  Dylia, y empezó a lamerle tímidamente con la lengua, muy superficialmente. Pero eso pareció bastante para que Dylia temblara de placer. Su coño emanaba un licor delicioso, como el que Isus probó de ella misma antes.

Yo disfruté del espectáculo un rato, pero quería clavársela a Isus, hacía meses que lo deseaba. Alli estaba con ese culito moreno todo para mi, adornado con un tatuaje bajo la espalda. Ella estaba muy ocupada con el coño de Dylia, los gemidos de la rubia así lo atestiguaban, ahora se lo comía con la boca abierta.

Separé las nalgas de Isus y aprecié que su ano estaba muy limpio. Entonces apareció la mano de mi amiga entre sus propias piernas, acariciándose mientras saboreaba a su nueva amiga. Eso era señal de que quería más. Le metí la polla por su coño, y entró muy suavemente debido a una lubricación exagerada. Su respiración se aceleró y empecé a follármela como a una perrita, yo ya tenía total control sobre mí. Entonces mi mirada lasciva se cruzó con los ojos verdes de Dylia, estaba descoyuntada de placer, intentaba sonreir,  pero un impulso que hizo que se mordiera el labio inferior no la dejó. Una mueca de gozo en su cara, en una chica de su impresionante belleza, me aceleró.

Sin dudarlo saque mi polla del coño de Isus y mojé su ano con el líquido que había en ella. No era suficiente, se notaba que aquel ano estaba muy virgen, y no quería hacerle daño a mi amiga, mi novia no me lo perdonaría. Así que con la mano recogí mas líquido lubricante de ese coñito rapado, humedeciendo su ano, entonces le metí un dedo.

Ella pareció parar para disfrutarlo, pero enseguida siguió dándole placer a Dylia. Ahora ella estaba con su lengua en su clítoris, pero al notar lo que le hacía yo, le hizo lo mismo a ella, que pareció tener convulsiones de placer.

Viendo que con un dedo no tenía bastante, acomodé mi glande en su ano, era mucho más grande por lo que ofreció bastante resistencia, pero mi suavidad era extrema. Ella gimió ahora de dolor y giro su cabeza para mirarme.

-No pares, por favor te lo pido.- Ya no sonreía , su cara era de sumisión total, nunca la había visto así. Empujé mi polla y la parte más gruesa de mi glande se hundió en su ano, ella respondió con un grito ahogado. Dylia ya parecía haberse corrido más de una vez en la boca de Isus, pero apretó dulcemente la preciosa cabellera negra mechada de mi amiga contra su coño, para que le costara jadear mientras la penetraba por el ano. Dylia resultó ser bastante perversa.

Ahora el ano de Isus ya me recibía con más facilidad y fue cuando la follé más violentamente, incorporándome un poco para conseguir un mejor ángulo de penetración. Gritaba ella contra el coño de la bailarina, pero no intentaba liberarse, estaba gozando como nunca en su vida. Entonces se corrió en su propia mano por mis embestidas, dejando un último gemido bestial entre las piernas de Dylia.

Yo estaba a mil, y apunto de mi último orgasmo, puede que fuera el último ante estas diosas, pero no podía reprimirlo. Dylia pareció presenciarlo en mi cara y, después de besar a Isus como agradecimiento, separó mi polla del ano de mi amiga empujando ese culito moreno hacia fuera mientras me miraba a los ojos. Me empujó hacia fuera de la cama y quedé de pie sobe el suelo, de una blancura marmólea.

-No hace falta que nos lo pidas, queremos que te corras en nuestra cara, en las dos a la vez. ¿Verdad cariño?- preguntó a Isus que ahora, con los ojos llorosos del trance que acababa de pasar, asentía sonriente. Se situaron ante mí de rodillas. Dylia, que era más decidida, se la metió entera en la boca y la sacó rápidamente, para ofrecérsela a Isus, ella la miró a los ojos y la aceptó gustosa, entonces la cogió dulcemente del pelo y la sacó otra vez , y así, ellas dos con la boca abierta,  fui metiéndola y sacándola, de una a otra preciosidad mientras ellas se comían con la mirada, fue la compenetración entre ellas lo que más me excitó, y una sacudida me avisó de que me correría en breve.

-Besaros, por favor.- Les pedí. Y lo hicieron de una forma natural, como si lo estuvieran deseando, sonriendo. Además adoptaron una postura muy sexi, pecho contra pecho, las manos de ambas en el culito de la otra. Era una imagen deliciosa, y yo iba a correrme sobre ella. Cuando notaron mi primer semen, enseguida sacaron ambas la lengua, juntándolas para recibir el resto. No se cómo describir la sensación de sumo placer que obtuve de ese momento. El resto del semen que pude expulsar lo dirigí a la unión de sus tetas. Como colofón a un polvo increíble para mí, ellas se esparcieron mutuamente mi semen por el pecho. Era emocionante ver a esas bellezas sonrientes, totalmente satisfechas, degustando mi esencia. Esa fue la última imagen que tuve de ellas aquel día.

La fantasía había terminado.

En un parpadeo volvió mi habitación, el ruido del tráfico tras la ventana y el tictaqueo del reloj de mi mesilla. Entonces me di de bruces contra la asombrosa realidad.

El dado seguía allí.

No había sido un sueño, estaba allí. Pero yo estaba confundido y  un mal presentimiento me devoró: el dado ya no funcionaría más. Estaba allí él, mostrando impertérrito un número cuatro. Lo recogí, y en un acto reflejo y resolutivo lo volví a lanzar. Marcó otro cuatro, pero no pasó nada más. ¿Habría sido todo cosa de mi imaginación? Claro que sí, ¿Qué otra cosa podría ser? Que tonto que había sido, ¿Acaso pretendía tener un dado mágico que me permitiese hacer realidad mis más ocultas fantasías, en qué cabeza cabría eso?

Y súbitamente llegó la respuesta a todas mis preguntas, y fue lo último que oí hasta el final de aquel día de aquella voz asexuada:   “Señor, hasta mañana no, una vez por día”.

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