Archive for the 'Famosas' Category

Natalie, el Enmascarado y yo

Saturday, December 8th, 2007

Como todos los viernes, yo era un asiduo concurrente a las carreras de perros en el galgódromo del DF. Mis ilusiones eran escasas, puesto que sólo quedaba una carrera y había gastado todo mi dinero en malas apuestas y ceniceros descartables (un vicio desenfrenado).
En el momento en que estaba mirando la pizarra de anuncios, sentí por la espalda una dulce voz con tono inglés, específicamente de la soleada California. Me di vuelta, y la bella NATALIE Portman se asomaba bajo un sombrero de lana negro. La saludé, y ella hizo señas de que no gritara su nombre. Entonces habló: ¿El número ocho es un buen perro?. Entonces yo, como todo mejicano de ley, rápido y vivaz le contesté: “Aquí la única perra eres tú, y además estás muy chévere.”
La inocente Natalie se sonrojó, pero atendiendo a sus instintos de ninfómana agarró fuertemente mi bulto y me invitó al hotel Ritz, donde dijo que un “enmascarado” nos acompañaría en nuestra violenta y sexualmente despiadada velada.
Ya en la habitación, Natalie ingresó al ÑOBA. Salió hecha una princesa, vestida de encaje negro y perfumada con un Cristian Lacroix de ORO PURO. En ese instante me ofreció un “Breeder´s Choice” al tiempo que me desvestía.
“Este es un excelente scotch”. El emascarado había entrado en la habitación misteriosamente. Estaba totalmente en pelotas. Es así, que enseguida puede adivinar su identidad. Esa terrible VERGA no dejaba dudas de quien se trataba: Darío Grandinetti

había ingresado a la habitación, y sonreí al pensar que nos íbamos a enfiestar a Natalie de una manera increíble.
El sexo ANAL fue el predominante en la velada. La GARCHA de Grandinetti eran de magnitudes bíblicas, con decir que el excelente actor debía ponerse peso en la espalda para contrarrestar a su peso natural que lo inclinaba hacia adelante.
La PENETRÓ de manera sorprendente. Me daba la impresión que con esa PORONGA podia atravesar las paredes de la Reserva Federal de un golpazo.
La pobre Natalie sufría pero a la vez gozaba. Con Darío nos entendíamos muy bien. Parecíamos como dos pilotos que se conocían de toda la vida.
A las 4 de la MATINA en punto, Darío me miró fijamente a los ojos y dijo una frase que cambiaría el sentido de mi vida para siempre: “Las cosas son como son, yo si quiero cambio las reglas del juego'’.
Y ahí, los dos liberamos una sonrisa cargada de escepticismo e ironía, dejando entender un final abierto, pero a la vez librado a la suerte.

NATALIE Portman NATALIE Portman

Relato sobre Hilary Duff

Friday, February 2nd, 2007

Me llamo Juan Manuel. Les contaré de la vez que conocí a Hilary Duff. Fue con suerte. Gané unos pases para ir a su camerino luego de un concierto y allí estuve.

Llegué a su camerino y ella me saludó y le dijo a su guardaespaldas que se fuera. Allí salimos y me mostró el estudio.

En un momento pasamos por una habitación para quienes allí trabajaban y la llevé adentro tapándole la boca.

La tiré en la cama boca abajo y comencé a apoyarle mi pene en su culito mientras le manoseaba las tetas. Ella llevaba un short de tela muy fina así que casi sentía su culito.

Y llevaba una pequeña blusa.

Puse mi boca en su culito y empecé a besárselo sobre la ropa mientras le sacaba la blusa. Ella me suplicaba: -No!!! Por Favor! No me hagas nada!! Y eso me ponía a 1000.

Le Bajé los pantalones y después los calzoncitos. Ya no tenía nada puesto, estaba desnuda. Estaba seguro, la desvirgaría por todos lados y luego le haría un buen sadomaso.

Me senté en el borde de la cama y la obligué a que me la mamara. Ella no quería así que la agarré de las mejillas y le pellizqué el culo para que abriera la boca y se la metí en la boca. Como ella no chupaba, le agarré de los pelos y la sacudí hacia atrás y adelante. Hasta que se acostumbró y chupó hasta que me corrí en su boca.

No quería tragar, pero le apreté el cuello y se tragó hasta la última gota.

Ella lloraba así que me acosté y la subí, pero no para follarla la abracé y empecé a manosearle su blandito culito. Luego le metí un dedo, dos y tres. Hora de continuar…

Así como estaba le puse la polla en la entrada de su vagina y empecé a empujar suavemente, sin soltar su culito que se movía cada vez más.

Me pidió que no me corriera adentro asi que se la saqué y me corrí en sus tetas.

El siguiente sería mejor. Cuando mi polla creció otra vez, me senté en una silla y la llamé. Le indiqué que se sentara sobre mi polla, pero con el agujerito del ano. Con miedo, se fue bajando, hasta que tocó mi polla. Se asustó. La tomé de sus caderas y la hice bajar hasta que la cabeza de mi pene estaba ya dentro. Gritó: -Sácamela, me duele, ahhh! Pero yo empujé y se la metí de un golpe. Me levanté con ella clavada en mi verga y la llevé hasta una mesa. La empiné de manera que quedara acostada sobre ésta y yo parado detrás de su culito. Ella gritaba de dolor. Empecé el mete y saca hasta que me corrí en su culito. Le dije, mi pene ya no te hará nada pero prepárate para el sadomaso.

Me senté en la silla y la llamé. Le dije: -Acuéstate sobre mi falda, boca abajo pon tu culito hacia mí. Y así lo hizo. Comencé a darle nalgadas lentas que luego se tornaron más rápidas y violentas. Ella gritaba y gritaba, entonces le dije, por gritar será peor.

La acosté boca abajo en la cama y me coloqué en forma invertida de modo que mi pene quedara sobre su pelo y mi boca sobre su culito. Comencé a darle mordidas fuertes en su culito y ella contenía los gritos o si no serían peores y se aguantó unas 50 mordidas hasta que pegó un enorme grito. Le dije ¡Ya verás lo que sigue! La dejé en esa posición y busqué una bolsa de agua caliente y una aguja. Le coloqué sin que se diera cuenta la bolsa en el culo y gritó muy fuerte y le dije: -Lista para seguir.

La obligué a pararse y me coloqué delante de su vagina abrazándola y manoseando su culito. Saqué la aguja y comencé a pincharle el culito. Seguí así y como resistió unos 100 pinchazos le dije: -Por portarte bien, dos cosas: 1. Te dejaré ir luego de la próxima cosa.

-Cuál es la otra? – preguntó sollozando

-2. Te la meteré en el culito dos veces más antes de irte OK?

-Si, señor, pero déjeme ir luego

-Así lo he dicho.

La subí a la cama y la puse en cuatro patas. Con su culito en pompa mi verga se paró enseguida y le dije te daré duro ahora y suave después.

Le puse mi polla en la entrada de su ano, la abracé tomando sus tetas y se la clavé.

-¡¡Aaahhhhhhhhh!! Gritó

Comencé a bombear con firmeza hasta que se hinchó mi verga y me corrí adentro de su hermoso culito.

Le dije, eres hermosa, Hilary!

-Ahora debo hacer crecer mi verga de vuelta, Hil, y vos me vas a ayudar.

La acosté boca abajo y puse mi verga aún no erecta entre sus nalgas, y me moví hasta que se volvió a parar.

Le ordené que se apoyara en la pared y sacara su culito hacia fuera. Asi lo hizo, queriendo terminar rápido.

Me puse detrás le clavé la verga, le agarré de la vagina y empecé a meterla lentamente.

Una vez adentro esperé un minuto y comencé el mete y saca. Bombeé suave según lo prometido y me corrí luego de 20 minutos dentro de su culito. Se la saqué, bajé hasta su culito y se lo besé como si fuese su boca. Luego la di vuelta, la besé y le apreté el culo por última vez.

Cuando estaba en la puerta apunto de salir corrí hacia ella, le apoyé la pija en el culo, la nalgueé y la despedí: Adiós Hilary Duff

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Avril y Yo

Friday, January 12th, 2007

Cuando Avril Lavigne vino a Mexico, tuve la oportunidad de ir a uno de sus conciertos, y como en muchos otros shows, suelen escojer algunas pocas personas para que convivan en camerinos con el artista (en este caso Avril).

Por fortuna, me escogierona mi, entonces fui conducido detras del escenario, con otras 2 chicas. Nuestra felicidad era enorme, imagina estar enfrente de tu actris o cantante favorito (a), simplemente MARAVILLOSO.

Por fortuna, otravez, yo fui el ultimo en entrar a su camerino, traia puestos sus clasicos péscadores negros, top negro tambien, y unos tennis “converse” rojos. Cuando entre me sente y ella me dijo:
HOLA CHICO!!!; me quede congelado, la mire a los ojos y le dije:
HOLA AVRIL, ES UN HONOR PARA MI EL ESTAR AQUI; finalmente salio algo de
mi boca, y ella dijo: AL CONTRARIO, TE GUSTO EL CONCIERTO??
le dije: MUCHO, ME GUSTO MUCHISIMO, AUNUQE ME GUSTA MUCHO EL
HEAVY METAL, ME ENCANTA TU MUSICA, TU ESTILO, Y SOBRE TODO TU!!!.
y pense: DIOS MIO!!!, COMO PUDE DECIR ALGO ASI!!!, y cuando pense que
iba a sentirse ofendida o que me iba a reclamar… Sucedio!!!.

Entonces me dijo: SABES, CUANDO ESTAS DE GIRA, ES DIFICIL DEJAR DE HACER LAS
COSAS QUE ACOSTUMBRAS, HAY COSAS QUE EXTRAÑAS, COMO DORMIR PROFUNDAMENTE
(esto lo dijo riendo), COMER TU COMIDA FAVORITA, ESTAR CON TUS SERES QUERIDOS,
y despues, con su mirada de “niña inocente” dojo: Y SENTIR EL CARIÑO Y EL
AMOR DE UN CHICO.

Y cuando termino de decir esto, se acerco a mi Y ME BESO!!!.

Nunca senti algo similar, no sabia que hacer, pense: QUE TAL SI LLEGAN
LOS DE SEGURIDAD Y NOS ENCUENTRAN… ASI!?!?.

Pero antes de que pudiera decir nada, bajo su mano y me toco la verga!!!,y pense: TOTAL, QUE PUEDE PASAR!, y entonces, estire mis manos, y agarrando su culito de princesa, la acerque a mi y la segui besando de una forma, que no pude
evitar que mi verga empezara a despertar, seguiamos fajando y ella sintio el bulto, volvio a dirigir su mano hacia aya, y busco la forma de sacarlo, entonces, cuando lo tuvo en su mano empezo a agitarlo con un delicioso ritmo.

Ya sin pensar, busque el broche de su pantalon y empese a bajarlo lentamente, mientrastanto, ella se quitaba el top, mostrandome su hermoso par de tetas, muy blancas y redonditas, empeze a chuparselas, lo cual le encantaba, pues
respiraba de forma interrumpida, lo que mostraba su excitacion; en eso, se separo de mi y termino bajandose los pantalones, quedando asi solo en pantaletas, entonces me quite mi playera y abri completamente mis jeans, le dije: VEN PARA ACA CHIKITA; enseguida se poso encima de mi, yo la separe un poquito e hice de lado sus pantaletas y le meti mi verga,
entonces dijo: YEAH COME ON, otravez no pude evitar besarla, y otravez la agarre de las nalgas y la empese a mover encima de mi cadenciosamente.

Ella se movia como pez en el agua, y con su cara de niña buena exitada me calentaba cadavez mas, era una experta, disfrutaba cogermela y besar sus tetas, en eso abri sus nalgas y empece a acariciar su hoyito, no quizo que lo metiera,
pero le gustaba que jugara con el, no decia nada, solo restregaba su cuerpo contra el mio. Ya tenia sus pesones bien rosados de estarlos chupando, y luego me besaba freneticamente, parecia volverse loca, pero en eso, hizo una pausa,
se quito de encima de mi, se puso de rodillas, y me dijo: PUEDO??.

Me puse un poco nervioso, pero senti mas exitacion que nada, cuando la vi que agarro mi verga y la empezo a chupar!!, se nota que tenia experiencia, pues ademas que le gustaba mucho, lo hacia muy bien; mientras con una mano me la agarraba, con la otra se masturbaba metiendola en su deliciosa vagina, la cual ya estaba bastabte humeda, mientras que yo acariciaba su cabello y ambos gozabamos de una manera realmente extraordinaria.

En eso creo que recordo que tenia que seguir de gira, y entonces me dijo:
MIERDA, EL TIEMPO SE CABA. BUENO, ME AYUDAS A TENER “MY HAPPY ENDING”(mi final feliz)?.

Entonces me la chupo de tal manera, que no lo pude evitar y solo pude decir,:
AQUI VOY CHIKITA!! y ella solo movio su cabeza diciendo y gimiendo YEAH!,
entonces solte un chorro de esperma como nunca en mi vida, senti que estaba en otra dimension, y a ella parecio encantarle, lo saboreaba y dejaba escurrir un poco por sus labios, buscando mis ultimas reservas de exitacion, pero yo ya no podia mas, me vine todo lo que tenia, un poco cayo en sus tetas, y el resto se lo trago.

Siguio de rodillas un momento pequeño, dejando mi verga totalmente seca y feliz, despues, se levanto, limpio sus labios, se sento un momentito en mis piernas y me dijo:

ME GUSTO MUCHO, NUNCA OLVIDARE ESTE MOMENTO, PERO POR FAVOR, TEN CUIDADO
A QUIEN LE DICES LO QUE HICIMOS, OK?.

Y le dije: CLARO, NO TE PREOCUPES POR ESO, Y DEVERAS, !MUCHAS GRACIAS AVRIL!.

Me beso, se vistio, y cuando pense que era el final, me dijo,: OYE, ESPERA UN MINUTO,
NO QUIERES TOMAR UN BAÑO???.

Finalmente, y por peticion de ella, solo de ella(jejeje), nos bañamos, y pues… total, nos despedimos, y solo espero ancioso su regreso a Mexico. espero sea pronto.

La hipnosis de Marta Sánchez

Friday, January 12th, 2007

El siguiente es un relato ficticio, inspirado en una persona real, lo que de ninguna manera quiere decir que esto haya ocurrido. Es mas, esto no ocurrió jamas, salvo en la imaginación del autor del relato, y debe ser entendido como una situación ficticia.

Marta Sánchez paseaba tranquilamente por su camerino esperando que la llamaran para entrar. Iba a participar en el programa “Crónicas marcianas” promocionando su nuevo álbum. Estaba acostumbrada a esto: cantaría su canción, contestaría a algunas preguntas de Xavier y después vuelta al hotel. Le encantaban estos momentos, el rugir de la multitud, la adulación y el sentirse el objeto de deseo de la gente. Estas eran una de las mejores cosas de ser una estrella de la canción.

Marta estaba sentada cuando la puerta se abrió y un joven entró. Tendría veintitantos, el pelo oscuro, ojos azules y una complexión normal. Vestía simplemente con una camiseta y unos tejanos.

- ¿Señorita Sánchez? -dijo- Dentro de diez minutos Xavier terminará con Galindo, unos anuncios y luego entra usted. Por cierto, mi nombre es Ricardo.

- Gracias Ricardo -dijo Marta sonriendo. Sus ojos se fijaron en un colgante alrededor del cuello de Ricardo. Eran una doble cadena unida a un cristal- Vaya, esto no es lo que esperaba que llevara un ayudante de plato.

- ¿Esto? -dijo Ricardo- Oh, es un regalo de mi novia. Insiste en que lo lleve puesto en todas partes. Creo que me queda muy bien. ¿Tú que piensas?
Se quitó el colgante y sostuvo el cristal a pocos centímetros de los ojos de Marta.

- Creo que es preciosa la manera en que brilla a la luz, la manera en que destella. Quiero decir, míralo. Tan solo míralo. Mantén tu mirada fija en él y podrás ver todo tipo de pequeñas luces. Sin moverse, sin balancearse, sin girar. Solamente sentarse y dejar a la luz tranquilamente rebotar dentro y fuera de tus ojos.

La mirada de Marta estaba totalmente fija en el cristal, su boca desairadamente abierta. Sabiendo que tenía su atención, Ricardo continuó hablando con voz baja y monótona.

- Mantén tu mirada en el cristal, Marta. Sigue mirándolo fijamente, cada vez más y más dentro de él, justo al centro. El centro del cristal, el secreto de su belleza. Sigue mirándolo. Mientras miras profundamente dentro del cristal, comienzas a sentirte cansada. Muy cansada. Sientes todas las presiones de tu gira, tan agotadoras. Te sientes muy cansada y somnolienta. Mantén tu mirada fija en el cristal, mirando el centro y te sientes muy cansada. Todo lo que quieres hacer es descansar. Solo descansar. Te sientes tan cansada que quieres cerrar los ojos. Cuanto más miras el cristal, más cansada te sientes. Solo mantén tu mirada cansada más y más tiempo mirando el cristal y siéntete mas y más somnolienta. Te sentirás muy bien si cierras los ojos. Cerrar los ojos, descansar y entregarse. Confía en mí y cierra tus ojos. Cierra tus ojos y relájate.

Los ojos de Marta se cerraron pestañeando y cayó pesadamente sobre el asiento. Después de colocarse el colgante en el cuello Ricardo puso una mano en la pierna de Marta. Vestía un ajustado vestido de una pieza con un buen escote. Movió su mano sobre su muslo y ella suspiro en respuesta. Sabía que solo tenia unos momentos antes que Marta fuera llamada al plato, así que tenia que actuar deprisa.

- Marta, escúchame muy cuidadosamente. Solamente me has conocido pero te sientes muy atraída hacia mí. Crees que estoy bueno, ¿verdad?

- Sí… -susurró Marta.

- Piensas que soy sexy, ¿no es verdad, Marta?

- Sí…

- Cuando estés en el plato, pensarás en mí. Cuando se acabe la entrevista, pensarás en mí y en cómo sería hacerme el amor, tener mi polla dentro de ti, tenerme besando tus senos. Pensaras en mí y soñaras conmigo, ¿no?

- Sí…

- Ahora, en un momento, voy a chasquear mis dedos y despertarás. No recordarás haber estado dormida o de qué hemos hablado. Sin embargo, si me ves sosteniendo este maravilloso cristal, volverás a caer en este maravilloso sueño. Y cuando estés dormida soñarás que te estoy dominando, soñarás que quieres que te haga el amor siempre que yo quiera. Lo quieres, lo necesitas y te encanta. ¿Entendido?

Marta asintió. Poniéndose de pie, Ricardo chasqueó sus dedos y vio cómo los ojos de Marta se abrían. Ella lo miró, su fascinante cara enmarcada por el ondulado pelo rubio.

- Es la hora, Señorita Sánchez -dijo Ricardo en su tono de voz normal.

- Será mejor que vayamos, es la hora del show -dijo Marta mientras salía.

Ricardo sonrió. Iba a divertirse con un show privado mas tarde, esa misma noche.

Era poco más tarde de las dos de la madrugada cuando Marta llegó a su habitación en el hotel. Había estado ocupada firmando autógrafos y concediendo una entrevista a una revista, después de una cena rápida. Había dado instrucciones para que nadie la molestara, así que se sorprendió cuando oyó un golpe en la puerta. Abrió la puerta y vio a Ricardo allí de pie, todavía vestido con su camiseta y sus tejanos. Antes de que pudiera pedirle explicaciones sobre qué estaba haciendo allí, Ricardo, levantó el colgante. En el instante en el que sus ojos se posaron en el cristal, se cerraron y Marta se balanceó en el porche.

- Déjame entrar, Marta -ordenó Ricardo.

Ella obedeció echándose a un lado para que él pudiera entrar, cerrando la puerta tras él. Ricardo miró a la hipnotizada cantante y sonrío, complaciéndose de que la cosa hubieran salido tan bien.

- Marta, esto es lo que habías soñado todo el día. Estás dormida y teniendo un sueño maravilloso donde yo te domino. Quieres divertirte con este sueño hasta su plenitud. Ahora, quítate la ropa.

Marta lentamente abrió la cremallera de su vestido y lo dejó caer al suelo. Sus grandes senos salieron al aire, dándole a Ricardo el deseo de asaltarla. Ella se inclinó para desprenderse de sus bragas negras y de sus medias mientras Ricardo también se desnudaba.

- Marta, creo que tú y yo vamos a tomar una ducha. Relax después de un largo día.

Tomando a su hipnotizada esclava de la mano, Ricardo la introdujo en el baño y abrió el grifo de la ducha. Luego se introdujo en ella y ayudó a Marta a meterse. La abrazó mientras el agua caía sobre ellos, enviando un hormigueo por toda su piel. Podía sentir sus senos presionar sobre su pecho y la besó. Ella respondió lentamente, lamiendo sus labios. Le echó la cabeza hacia atrás para que el agua le cayera sobre el pelo y comenzó a besarle los pechos. Ella arqueó su cuerpo hacia atrás y suspiro al sentir la boca de Ricardo sobre sus pezones, enviando descargas de placer a través de todo su cuerpo.

Ricardo tomó una pastilla de jabón y lentamente la frotó contra el pecho de Marta, masajeando sus senos mientras la enjabonaba. Le dio la vuelta y deslizo la pastilla por su espalda. Enjabonó su culo, moviendo la pastilla en una nalga mientras palmeaba la otra, introduciendo sus dedos en el agujero y obteniendo un gemido de Marta. Le dio la barra a ella.

- Marta, arrodíllate y enjabona mi polla.

Marta obedeció, frotando la pastilla y sus bien cuidadas manos a lo largo de la polla de Ricardo. Le costó unos segundos ponerse erecta, el jabón y el agua mezclados con el esperma que comenzaba a gotear.

- Chúpala, Marta -ordenó Ricardo- Métetela en la boca.

Marta acató la orden sin rechistar, poniendo su boca sobre la punta de la dura flecha. Pronto comenzó a chuparla, su lengua lamiendo la punta mientras ponía la polla dentro y fuera de su boca, chupándola de ida y vuelta. Agarrándose en el cristal de la puerta de la ducha, Ricardo gemía de placer mientras su hipnotizada esclava continuaba chupándosela. Dio un salto y comenzó a salir, su paquete expulso el semen a la famosa garganta de Marta.

Los dos salieron de la ducha y se dirigieron a la cama de matrimonio. Ricardo se puso sobre la cama y puso a Marta sobre él. Se besaron de nuevo, y esta vez Marta puso más pasión. Bajó por el cuerpo de Ricardo hasta que se encontró con su polla, se sentó sobre ella y la introdujo en su coño. Lentamente comenzó a balancearse sobre su amo, moviéndose de arriba abajo, meciéndose dulcemente para que la polla de Ricardo pudiera penetrarla cada vez más profundamente. Las manos de Ricardo se movieron al pecho de Marta, aferrándose a sus grandes tetas, apretándolas y empujándolas hacia Marta. Esta gemía lentamente sintiendo el placer que le llegaba de sus tetas y de su coño. El pellizco que Ricardo le dio, pareció empujarla a balancearse más y más rápido sobre la polla de su amo hasta que este eyaculó, emitiendo un sonoro grito. La cantante cayó sobre Ricardo con la respiración entrecortada. Ricardo pasó su mano a través del rubio pelo mojado mientras pensaba en las noches de placer que iba a pasar. Parecía fácil persuadir a Marta para que él se uniera al equipo de la gira. Esto le daría a Ricardo un “pase V.I.P.” soñado por muchos hombres.

Yo lleve a Flavia Miller al orgasmo

Friday, January 12th, 2007

Aún no lo podía creer, tenía el teléfono de Flavia Miller en mi agenda… y aún no me animaba a llamarla. Tenía miedo de que fuera mentira, de que tanta ilusión que yo me hacía terminara desvaneciéndose en la nada. Tantas fantasías, tanta lujuria dispuesta a estallar junto a su cuerpo, y aún existía la posibilidad de que todo fuera un engaño.
Es difícil creerlo cuando te aseguran que una famosa ejerce la prostitución. ¿No se tratará de alguna mujer que, aprovechando un parecido físico, se hace pasar por ella? Eso era lo que mas me temía. Y sin embargo, no podía dejar pasar la oportunidad de estar con ella. Ese martes me tomé la tarde libre en el trabajo, y la llamé.
— Hola. —debo decir que cuando escuché su voz el corazón comenzó a galopar desesperadamente, realmente era la voz de Flavia, mi ilusión iba en franco aumento.
—Hola… ¿Flavia?
—Siii…
— ¿Flavia Miller?
— Así es… ¿quién habla?
Me presenté, explicando que un amigo me había dado su teléfono. Recelosa, me preguntó el nombre y apellido de quien había facilitado ese contacto, hasta que al fin dijo conocerlo muy bien. Hasta ese momento yo, pesimista por naturaleza, había tenido la sensación de que, a pesar de tratarse efectivamente de Flavia Miller, simplemente estaba teniendo un contacto telefónico y que sería imposible avanzar mas que eso, imposible acostarse con una famosa como ella.
— Bueno Flavia, yo te llamaba para saber si es posible tener un… contacto… con vos…
— Claro, pero tiene que ser acá, en mi departamento.
— Si, si, perfecto, ¿puede ser hoy mismo?
— Mirá… tenés suerte, hoy te puedo hacer un espacio, pero otra vez me tenes que avisar con más tiempo.
— Y… ¿cuánto me va a salir? — Hubiera preferido no hacer nunca esa pregunta… sufría imaginando una cifra prohibitiva que me impediría aprovechar la oportunidad de estra con ella… estaba dispuesto a pagar lo que sea por un momento de lujuria junto a Flava, pero debía tener al menos un parámetro de cuanto me iba a salir echarme el polvo mas esperado de mi vida.
— Cien pesos
— Voy para allá, Flavia… ¿me decís la dirección?
en menos de cinco minutos ya estaba en mi auto, demasiado pronto para la cita. Me dirigí al barrio de Flavia y pasé por el edificio, corroborando la dirección, y acto seguido fui hasta un bar que quedaba en la esquina a tomar un café y hacer un poco de tiempo. Casualmente sobre el mostrador estaba un ejemplar de una conocida revista de la farándula. Me lo llevé a la mesa y me dediqué a ojearlo. No tardé en encontrar unas fotos de Flavia relatando algunos episodios que habían tenido lugar en la pantalla de televisión.
Cerré la revista… ya no podía mas del suspenso, pensar que la iba a tener frente a mi… y desnuda… eso era demasiado, eso era demasiado para mí… Extasiado como estaba en mis pensamientos, no advertí que ya era casi la hora en que había quedado encontrarme con ella, apuré el café y fui hasta el edificio de Flavia. Toqué el portero y su inconfundible voz fue la que atendió. Me hizo subir.
Tras la eternidad —o al menos eso fue lo que me pareció a mí— que tardó el ascensor en recorrer los cinco pisos hasta el departamento, por fin estaba frente a la puerta esperada. Toque dos timbres cortos, y esperé. Unos pasos de tacones altos se escuchaban del otro lado, acercándose a mí. La puerta se abrió y efectivamente, para mi indescriptible alegría, la mujer que estaba del otro lado era la misma que aparecía en las revistas y en la televisión.
— Hola, ¿cómo estás? —me dijo dándome un beso en la mejilla e invitándome, con un gesto, a pasar a su departamento.
— Fantástico— respondí con plena sinceridad.
— Bueno, primero arreglemos lo de la plata— me dijo sin titubeos y profesionalmente.
— Claro —respondí, buscando la billetera en mi bolsillo y buscando el dinero… y de pronto… ¡HORROR! Lo mas inesperado, lo que nunca debería haber sucedido, estaba ocurriendo. Como en esas pesadillas, como si en ese momento yo comenzara a caer en un abismo sin fin, observé que en mi billetera había 20 pesos, y unos 130 patacones (*). La miré suplicante, avergonzado, aterrado por mi propia pregunta… —¿Aceptas patacones?
— Si, claro.
Respiré aliviado. Le entregué el dinero, que ella enseguida guardó en un cajón, y me dejé guiar de su mano hasta un cuarto con cama matrimonial.
— Entonces… ¿Qué querés hacer? — me dijo.
La obesrvé de arriba a abajo. Tenía un escotado vestido blanco que le marcaba las enormes tetas, y un tajo que recorría sus piernas, desde las propias caderas hasta los tobillos. Aún con tacos altos, era un poco mas bajita de lo que la había imaginado, pero lo que realmente me interesaba eran sus pechos.
— Quiero que te desnudes — le dije, recostándome sobre la cama.
Su vestido cayó rápidamente al piso, dejando a una Flavia Miller completamente desnuda, sin ropa interior. Sus grandes y firmes pechos se movían de un lado a otro mientras ella se sacaba los zapatos y se subía a la cama. lo que mas me llamaba su atención, de todas formas, era su entrepierna, completamente depilada. Apoyó su mano sobre mi bulto y me dijo
— ¿Y ahora?
No esperó respuesta. Me desabrochó el cinturón y en un abrir y cerrar de ojos me despojó de mis pantalones y de mi slip. Tomó mi pene, erecto hasta la desesperación, y de un bocado se lo metió en la boca. Pronto me di cuenta de que intentar reprimir la eyaculación sería una tarea imposible para mi en esas circunstancias, e inmediatamente descargué mi esperma dentro de su boca. A pesar de haber acumulado litros de leche durante los cuatro días que esperé hasta llamarla, ella no derramó ni una gota de mi semen, y se lo tragó gustosa y relamiéndose.
De todas formas mi pene estaba muy lejos de encontrar la paz… aún estaba erecto, y no necesitaba de un descanso. Le pedí que se pusiera encima mío como si fuéramos a hacer un 69, y que me lamiera las pelotas, mientras yo, dándome todos los gustos, le separaba las generosas nalgas y llegando a su preciado agujerito, le introducía un dedo dentro su ano, completamente depilado.
Sentía como ella se retorcía de placer, apoyando sus grandes pechos sobre mi pelvis, haciéndome gozar hasta lo indecible. Entonces le pedí que se pusiera boca abajo, y separándole las piernas, apoyé mi pene en su dilatada y húmeda vagina, y lentamente la penetré. Me recosté sobre ella, y me dediqué a la tan soñada y esperada tarea de lamerle los pezones.
Sé que llegó al orgasmo. Años de frecuentar burdeles y tener cientas de amantes hacen que engañarme en eso sea imposible. Flavia llegó conmigo a tener un orgasmo increíble, que me arrastró junto con ella a esa cumbre del placer, volviendo a depositar mi semen en el interior de su cuerpo.
Nos quedamos un largo rato en esa posición, abrazados. Sentir sus manos recorriendo mi espalda y mis nalgas era estar en la gloria. Al fin, me levanté para ir al baño, y cuando volví la encontré vestida. Nos despedimos dándonos un piquito en los labios y deseándonos lo mejor hasta un próximo encuentro.
Pero ese encuentro nunca llegó. Esa semana un programa de televisión pasó al aire unas cámaras ocultas con las que denunciaban la actividad de Flavia, y la semana siguiente, cuando la llamé para concretar un nuevo encuentro, me encontré con que nadie respondía a mis llamados. Pero aunque sea una vez, una vez en la vida, yo me di el gusto de hacerle el amor a Flavia Miller.

(*): Letra de tesorería de curso legal en la Argentina, de idéntico valor al peso pero de menor aceptación.

La hipnosis de Natalia Estrada

Friday, January 12th, 2007

El siguiente es un relato ficticio, inspirado en una persona real, lo que de ninguna manera quiere decir que esto haya ocurrido. Es mas, esto no ocurrió jamas, salvo en la imaginación del autor del relato, y debe ser entendido como una situación ficticia.

- ¡Mario, Mario! Vamos Mario, no seas tímido, ven aquí, que vea todo el mundo que el regidor del programa es guapísimo.

Natalia Estrada intentaba que el regidor de su programa, después de equivocarse colocándole los carteles de lo que tenia que decir en pantalla, saliera a escena. Él rehusaba, como la mayoría de los miembros de un equipo de televisión cuando el presentador del programa requería su presencia delante de las cámaras.

- Vamos Mario, si lo estás deseando -insistía Natalia.

Al final Mario salió al plato, era un hombre joven, de unos veinticinco años, pelo rubio oscuro y ojos oscuros.

- Ves como no pasa nada -dijo Natalia- Vamos, di algo.

- Saludo a mi papá y a mi mamá, que me estarán viendo -dijo Mario en un tono bastante azorado.

- Muchas gracias, ¡guapo! -bromeó Natalia.

- Espérame luego, que tengo una sorpresa para ti -susurró Mario en el oído de Natalia al marcharse.

Natalia Estrada adoraba a ese chico, había coincidido con él en varios programas desde que emigró a Italia por motivo del trabajo de su marido y se convirtió en una estrella de la televisión, como presentadora, aunque eso no le ha impedido cantar, bailar y hacer sus pinitos en el cine. Una autentica show-woman. Tener un físico apabullante le ha ayudado mucho.

- ¡Corten! Felicidades, un directo magnífico chicos -gritó el director al finalizar- Nos vemos la semana que viene.

Natalia buscó a Mario por el plató.

- Hey bambino, ¿cuál es la sorpresa?

- Ven luego a mi despacho y te la mostraré. Ahora tengo que revisar unas cosas con el director para el programa de la semana que viene.

Natalia aprovechó para darse un baño en su camerino y ponerse algo más cómodo que el vestido de noche con el que presentó el programa. Optó por un top negro y unos tejanos, la negra melena lisa le caía por los hombros, era preciosa.

Toc, toc.

- Pasa, Natalia, pasa. Sergio acaba de irse -dijo Mario.

- Ya lo sé, me lo he cruzado. Espero que tu sorpresa merezca la tardanza, somos la ultimas personas que quedan en el edificio -le reprochó Natalia frunciendo el ceño como para parecer enfadada.

- Verás -comenzó Mario- He aceptado una oferta de la RAI para ser el ayudante de dirección en la versión española de “Carramba, che sorpresa!

- Eso es magnifico, me alegro mucho por ti -dijo Natalia exultante de alegría.

- Eso no es todo, tengo un regalito para ti por haberme ayudado durante todos estos años -buscó en el cajón de su escritorio y sacó algo- Esto es para ti.

Le mostró un colgante de esmeralda con una cadenita de oro.

- Oh, Mario, no tenías por qué, te habrá costado una fortuna -exclamó Natalia.

- No te preocupes, lo pagué con un adelanto del contrato. En cuanto lo vi me dije: Esto es para Natalia, por todos estos años.

Colocó el colgante en la línea de visión de Natalia y le dio un pequeño golpecito. El colgante inicio una oscilación.

- Es precioso, mira cómo brilla, cómo centellea, cómo manda destellos al moverse de lado a lado, de lado a lado. Mira el colgante moviéndose de lado a lado. Solo mira la manera en que captura la luz y la envía a tus ojos, destello tras destello -dijo Mario.

Los oscuros ojos de Natalia estaban pegados a la esmeralda, siguiendo todos sus movimientos de lado a lado.

- Mira sus movimientos, izquierda, destello, derecha, destello, izquierda, destello. Es muy relajante mirar la esmeralda, muy, muy relajante. Mirar la esmeralda y escuchar mi voz es muy relajante. Cuanto más escuchas mi voz, cuanto más centellea la esmeralda, más relajada te sientes. Te sientes tan relajada y tan bien que quieres cerrar los ojos. Confía en mi, cierra los ojos. Los párpados comienzan a pesarte, cuanto más miras la esmeralda, más te pesan los ojos.

Natalia pestañeó, sus músculos estaban totalmente relajados.

- Ya casi no puedes mantenerlos abiertos, tienes mucho sueño Natalia, mucho sueño. Duerme Natalia, duerme profundamente.

Después de parpadear dos veces, los ojos de Natalia se cerraron y ella cayó sobre el sillón que había detrás, la barbilla apoyada sobre su pecho y los brazos caídos a ambos lados del asiento.

Había funcionado, llevaba varios meses planeando esto. Eran muchos años viendo a Natalia y deseándola en secreto. Leyó unos cuantos libros, le pidió consejo a Guicas Casella el día que vino al programa e incluso lo había probado, y con éxito, con su vecina, una rubia estupenda a la que hipnotizó con la excusa de ayudarla a concentrarse en el estudio.

- Natalia, ¿puedes oírme?- preguntó Mario.

- Sí - contesto Natalia en un tono apenas audible.

- ¿Cómo te encuentras?

- Bien, relajada.

- Escúchame, cada palabra que digo te relaja más y más, te hacer sentir mejor. Debes confiar en mí. ¿Harás todo lo que yo te diga?

- Sí.

- Bien Natalia, escucha atentamente. Cuando dé una palmada, en tu cabeza va a sonar una música y vas hacer un strip-tease, un strip-tease muy erótico para tu amo. Con cada pieza de ropa que te quites comenzaras a sentirte muy caliente, cuanta más ropa te quites más caliente y cachonda te sentirás. Querrás sexo, mucho sexo cuando estés completamente desnuda. Adelante.

Poniéndose cómodo en su sillón, Mario dio una palmada. Natalia se levantó lentamente, y comenzó a bailar, primero de forma vacilante y después con más resolución. Primero se quitó el top, dejando al descubierto un sujetador negro muy insinuante, después los zapatos. Dándose la vuelta comenzó a quitarse los vaqueros, y al inclinarse le dio a Mario una vista inigualable de su culo. Desabrochó el sujetador y se lo quitó poco a poco, ocultando deliberadamente sus grandes tetas durante unos segundos para terminar el strip-tease quitándose las bragas muy lentamente. Después de terminarlo, permaneció de pie. Mario contemplo a la hipnotizada morena, su piel bronceada, su larga melena, sus tetas de considerable tamaño y su coñito.

- Ven aquí Natalia.

Mario la besó apasionadamente, beso que fue correspondido por la hipnotizada show-woman con una pasión todavía mayor que la que puso Mario. Parecía que el estado hipnótico había derribado todas sus inhibiciones. Las manos de Mario recorrieron toda su espalda, desde su nuca hasta su culo. Comenzó a besarle los pechos, la polla comenzaba a apretarle en los pantalones.

- Arrodíllate y chúpame la polla.

Natalia se arrodilló y comenzó a desabrocharle el cinturón mientras Mario se quitaba la camiseta. Cogió la polla y se la metió en la boca. Se lanzó a lamerla para después utilizar el resto de la boca, arriba y abajo, arriba y abajo. Mario emitía gemidos de placer al sentir el roce de los labios de Natalia en su miembro viril. Estuvo a punto de correrse pero se contuvo en el momento justo.

- Levántate Natalia. ¿Por delante o por detrás? -preguntó Mario.

- Fóllame en el culo -dijo Natalia dándole la espalda.

Mario le agarró por detrás las tetas, estrujándoselas y manoseándoselas, enviando ondas de placer por todo su cuerpo. Besándola, inició el ataque por detrás moviendo su polla dentro y fuera de su ano mientras metía sus índices en el coño de la presentadora. La hipnotizada Natalia gruñía de placer. Mario la apoyó en la mesa y eyaculó, mezclando su esperma con el fluido de Natalia, que llegó al orgasmo en ese mismo momento emitiendo un gran gemido. Natalia se desplomó encima de la mesa, gimiendo y suspirando. Mario empezó a acariciar su espalda y su culo. Había sido fantástico, menudo polvazo.

Cuando ambos estuvieron de nuevo vestidos, Mario le dio las ultima instrucciones a su esclava.

- Natalia, dentro de un momento voy a chasquear los dedos. Cuando lo haga, despertarás sin recordar nada de lo que ha sucedido, solo recordaras que me voy del programa. No obstante, cuando oigas la frase “Dormi ragazza” volverás a caer en trance hipnótico. Recuerda esto y nada más.
Dicho esto, chasqueó los dedos y los ojos de Natalia se abrieron.

- Me alegro mucho por ti, te encantara España. Es un país maravilloso. Vaya, que tarde es. ¿Te llevo a casa? -dijo Natalia.

- No, muchas gracias, tengo el coche en el garaje -respondió Mario.

- Entonces, ciao bambino -dijo Natalia saliendo del despacho y con una sonrisa pícara.

- Ciao Natalia.

Y pensar que su padre quería que fuera abogado…

La hipnosis de Valeria Mazza

Friday, January 12th, 2007

El siguiente es un relato ficticio, inspirado en una persona real, lo que de ninguna manera quiere decir que esto haya ocurrido. Es mas, esto no ocurrió jamas, salvo en la imaginación del autor del relato, y debe ser entendido como una situación ficticia.

- Son 1300 ptas, señorita -dijo el taxista.

- Tome 1500 y quédese con el cambio de propina -contesto una mujer desde el asiento de atrás y bajó del coche.

Valeria Mazza se encontraba frente a un gran edificio acristalado, la sede de la empresa de publicidad donde iba a realizar el anuncio. Su agencia de modelos había arreglado un contrato con una gran empresa relojera para realizar la campaña de una serie especial de relojes conmemorativos del fin del milenio y ella sería la cara de esa campaña.

Vestía una gabardina, gafas oscuras y sombrero, no quería que nadie la reconociera. Si le hacían una foto a ella sola, sin su marido, los avispados reporteros de la prensa rosa empezarían a hablar de distanciamiento, de separación, de divorcio y quién sabe lo que harían si la fotografiaban con otro hombre. Entró a toda prisa en el edificio y se dirigió a recepción.

- Señora Mazza -dijo un hombre trajeado levantándose de un sillón- La estábamos esperando. Soy Ernesto Pérez, director general. Si quiere acompañarme a mi despacho, resolveremos el tema del contrato y luego pasaremos a la sesión fotográfica.

Una vez resuelto el papeleo y la pertinente sesión de maquillaje, entró en el estudio fotográfico. Se había quitado todo el disfraz anterior. Llevaba un vestido amarillo con un escote recto y sin tirantes que dejaba desnudos sus hombros, el largo pelo rubio le caía sobre la línea del escote. El estudio estaba pintado de blanco, con un diván a un lado y un sofá al otro. En el centro había un taburete alto y al lado una mesa con los relojes. Los había de todo tipo, de pulsera, despertadores, de bolsillo, de oro, de plata, de acero… Un hombre estaba colocando una cámara en su trípode. Era guapo, de unos treinta años, con el pelo largo recogido en coleta y profundos ojos azules.

- Buenos días, señora Mazza. Me llamo Miguel. Cuando usted quiera podemos empezar -a Valeria le gustó, parecía muy profesional.

- Por mí podemos empezar ahora mismo, y por favor, llámeme Valeria.

- Muy bien Valeria, podría sentarse en el taburete y ponerse uno de los relojes de pulsera. Ahora, como siempre, ¿una sonrisa?

Valeria se aburría con estas sesiones, siempre con posturitas, con sonrisitas, siempre igual. Pero según pasaba el tiempo se iba sintiendo muy a gusto. Miguel tenía un gran sentido del humor, era muy divertido y según avanzaba la sesión se iba sintiendo más cómoda y más relajada. Muy relajada. Miguel se acercó a la mesa.

- Ahora vamos a hacer las fotos con los relojes de bolsillo -dijo y cogiendo uno por la cadena lo puso a la altura de los ojos de Valeria- Para mí son los más bonitos de la colección. Mira el dibujo, es muy interesante -Miguel hizo al reloj balancearse y girar- ¿Puedes ver el dibujo Val?

- Sí, es muy bonito.

- Mira cómo brilla el reloj, se balancea y brilla, se balancea y brilla. Es tan atractivo su diseño, tan maravilloso. Solo quieres mirar el reloj mientras se balancea. Es tan tranquilizante, tan relajante -el reloj recogía la luz de los focos y la enviaba a los verdes ojos de Valeria.

Antes de dedicarse profesionalmente a la fotografía, Miguel había estudiado psicología, descubriendo que tenia un inusitado talento para el hipnotismo. Además, había instalado un pequeño mecanismo que enviaba señales subliminales a los ojos cada vez que disparaba el flash consumiendo la resistencia y relajando al sujeto que se disponía a hipnotizar. Sabía que casi era suya y prosiguió con la inducción.

- Escucha el tictac del reloj, Valeria. Es perfecto, tan repetitivo, tan ordenado. Está casi sincronizado con el balanceo del reloj. Solo escuchar y mirar, escuchar y mirar. Tic, brillo, tac, brillo, tic, brillo. De izquierda a derecha, de izquierda a derecha.

Valeria no podía apartar los ojos del reloj. Su mente consciente trataba de seguir los movimientos del reloj, pero su mente inconsciente se dejaba llevar por el maravilloso estado de relajación. Se encontraba en un ligero estado de trance y la tarea de Miguel era hacerlo más profundo.

- Te pesan los párpados, Valeria. Mirar el reloj, seguirlo, el brillo en tus ojos es muy agotador. Muy agotador. Tienes sueño. Es tan relajante ver los destellos, seguir su balanceo y escuchar el monótono tictac. Tus párpados te pesan mucho, cierra los ojos Valeria. Déjate llevar, es un sueño muy dulce, muy agradable. Ciérralos y déjate llevar por el profundo sueño -los ojos de la bella modelo se cerraron y su cabeza cayó sobre su pecho- Y ahora vamos a pasar a cosa más interesantes que los relojes.

Miguel cogió la cámara de fotos del trípode y le quitó el flash.

- Valeria, abre los ojos, pero permanece profundamente dormida -los ojos de ella se abrieron, tenía la mirada perdida en el infinito. Miguel comenzó a lanzar haces de luz de su modificado flash- Valeria, estás profundamente dormida, yo soy el fotógrafo y tú eres la modelo. Pero la sesión ha cambiado un poco, ahora es una sesión de fotos de desnudo, Valeria, debes desnudarte para que yo pueda fotografiarte. No tendrás ninguna vergüenza. Estás muy a gusto con tu cuerpo, con tu hermoso cuerpo. Quieres mostrarlo. No hay ningún tabú en esto, Valeria. El desnudo es arte.

- Sí, el desnudo es arte. Amo.

Miguel sintió una descarga eléctrica a través de su polla cuando la oyó llamarle amo. Cambió el flash de la cámara por otro que hacía aumentar la líbido.

- Cuanto más tiempo estemos haciendo fotos, más cachonda te pondrás; cuantas más fotos haga, te sentirás más y más caliente, y querrás sexo, querrás sexo con cualquiera.

Miguel cogió a la hipnotizada modelo de la mano y la condujo hasta el diván. Cogiendo la cámara comenzó a disparar.

- Bien, Val, seduce a la cámara, mírala con picardía. Muy bien, una sonrisa. Eso es.

Miguel disparaba desde todos los ángulos, dándole ordenes. Valeria se movía bien, comenzó a desnudarse lentamente, de espaldas a la cámara. El vestido cayó al suelo poco a poco, estaba en top-less pero ella tapaba sus hermosos pechos con su abundante melena. De rodillas, en el diván, se lanzó a acariciarse, a pasear sus manos por su tremendo cuerpazo, cruzando los brazos sobre el pecho, tapándose con los cojines.

- Así, muy bien, muy bien, insinúa, seduce a la cámara, seduce a tu amo.

Valeria se arqueó, y echó la cabeza hacia atrás, apartando el pelo con las manos y dándole a Miguel una vista maravillosa de su pecho. Eran unas tetas para morirse. Se quitó los zapatos y los lanzó a la cámara, después cayeron las medias, enseñando y tapando. Valeria jugaba muy bien el juego de la seducción. Miguel casi no podía contenerse y cuando se quitó las bragas y dejó al descubierto un precioso coño dorado no aguantó mas. Hizo cinco o seis fotos, dejó la cámara e inició su desnudo. Valeria mientras tanto había empezado a masturbarse. Su dedo entraba y salía de su goteante coñito. Se pellizcaba los erectos pezones con la otra mano mientras gemía de placer. Estaba a punto de explotar. Miguel la agarró por el talle con ambas manos y hundió su lengua en la boca de la hipnotizada modelo.

- Túmbate en el diván.

Miguel le masajeaba los grandes pechos mientras ella ahora se masturbaba a con las dos manos y lamía sus dedos probando el sabor de su flujo. La penetró, ella se acariciaba la larga melena sintiendo las ondas de placer por todo su cuerpo. Miguel gruñía mientras se movía adelante y atrás, introduciendo su polla rítmicamente. Valeria estaba loca. El placer que sentía era increíble. Estaba más excitada en este momento que en toda su vida, su flujo estalló al mismo tiempo que Miguel se corría dentro de ella. Valeria daba grititos mientras llegaba al orgasmo.

Miguel condujo a Valeria al orgasmo unas cuantas veces mas durante la siguiente hora y media. Después se dirigió al sofá y se sentó.

- Valeria, ven aquí y chúpamela.

Sin vacilar, ella se arrodilló y colocó el erecto miembro en su boca, masturbándolo con las manos, lamiéndola con la lengua, desde la punta hasta la base. Miguel estaba a punto de correrse otra vez. Valeria se introdujo todo el miembro en su boca, moviéndose de arriba abajo. Miguel no aguantó más y su polla disparó el semen como una pistola, esparciéndolo por toda la cara de Valeria y por su dorada melena. Valeria permaneció a sus pies, acariciándole los muslos mientras recogía con la lengua el semen que todavía caía de la goteante polla. Sus ojos verdes lo miraban como los de una gatita sumisa cuando mira a su amo.

- Muy bien, Val. Lo has hecho muy bien. Ahora, mira este lindo reloj mientras se balancea…

UNA SEMANA DESPUÉS…

El teléfono sonó en casa de Miguel. Estaba acostado en la cama, con una morena estupenda a su lado.

- Diga -contesto con voz soñolienta.

- Miguel, soy Teo -Teo era un pez gordo de la revista “Playboy” en España- No sé cómo lo has hecho. Eres un maldito cabrón. Le ofrecimos el oro y el moro y no aceptó. Y llega un novato y la convence. El contrato en regla y las fotos perfectas. Cuando quieras puedes pasar a recoger tu “kilo”. Pero contesta, ¿Cómo coño lo has hecho?

- Teo, ¿sigues teniendo a esa preciosa rubia 120-60-90 de secretaria?

El concierto de Britney / Segunda parte

Friday, January 12th, 2007

El siguiente es un relato ficticio, inspirado en una persona real, lo que de ninguna manera quiere decir que esto haya ocurrido. Es mas, esto no ocurrió jamas, salvo en la imaginación del autor del relato, y debe ser entendido como una situación ficticia.

Britney jadeaba de placer. Mientras mi polla dejaba regueros de semen en su boca, sus orgasmos eran cada vez más intensos. Mi boca chorreaba su flujo, denso, suave y caliente… Cuando tuve el último orgasmo, me levanté súbitamente, aún con la polla erguida.

Britney se asombró de mi reacción, y la vi ahí, completamente desnuda, tumbada sobre el diván, con las piernas abiertas, sus preciosas y redondas tetas cubiertas de semen, sus labios inundados en él.. su coñito con mediana pelambrera absolutamente regado en sus flujos y mi propia saliva. Sus hermosos muslos completamente mojados; su cuerpo lleno de chupetones y lametones, inclusive el tatuaje chino hallado poco más arriba de su triángulo púbico… Brit aún gemía de placer, y quería ma·s de mi pene, nuevamente renovado y completamente enhiesto. Se sentó sobre el diván, con los pies apoyados en el suelo y sus manos sobre sus muslos. Me dejaba a la vista sus erguidos pechos, sus duros pezones y su prominente chochito, que rozaba la mojadísima sábana que cubría el lecho.

Se acercó restregando su rajita por la sábana… me tomó la polla desde la base y la guió de nuevo a la cueva que hasta hace unos segundos había estado. Mi glande estaba en su espléndida garganta, aquella que habÃŒa sido nominada por tres veces a los grammys, mientras su culito latía de ganas de pene.

Una vez me hubiera provocado el éxtasis de nuevo, se giró cual leona amaestrada, y mostró sus imponentes nalgas, en forma de pompa, y sus lustrosos muslos para que mi falo se levantara de nuevo en explosión súbita.

Totalmente excitado me acerquéa ella, agarré las tetas má·s codiciadas del mundo, notando sus impresionantes pezones, y guié mi miembro hasta su ano, aún virgen y de estrechas dimensiones. Afortunadamente, mi polla estaba bien cubierta de semen, saliva y flujo de la vagina de la princesa del pop. Y su culito estaba dilatado, exaltante ante la llegada inminente de dolor y placer. Primero, le metí el glande, poco a poco, mientras notaba sus jadeos y suspiros suplicantes.

- Métela, métela sin piedad - decÌa ella

Le tomé de la palabra. Introduje mi miembro poco a poco en cada estrecha pero dulce gruta, notando como los flujos que cubrÃŒan mi polla hacían de vaselina para que mi Britney sufriera lo menos posible… Se le oían susurros estertóreos de placer y dolor, pero no se quejaba… llegué a introducirsela hasta que mis testículos tocaron plenamente sus nalgas, sus hermosas, grandes, duras y tiernas nalgas. Yo seguía capturando sus tetas, y ella habÃŒa comenzado a masturbarse, a pasar el dedo por su increíble y maravilloso chochito, de labios prominentes y siempre erecto clítoris.

Comencé a moverme rítmicamente, al son de la melodía de Baby One More Time, llegando a las embestidas más virtuosas cuando la canción (ubicada en mi mente) afirmaba a través de la garganta más virtuosa del planeta: “hit me one more time”…

Mientras embestía su trasero, masajeaba sus senos con una mano, acariciaba su musculada barriga, y le ayudaba en su faena de llegar al orgasmo a través del toque de su rajita. Así llegó al éxtasis en poco tiempo, pero yo aún no había explotado en su ano… y decidí seguir a mis anchas… Ella no sólo no protestó, sino q comenzó a cantar como pudo “Oops… I Did It Again”… eso no hizo sino ponerme más cachondo todavía y comencé a notar como mi miembro empezada a disparar semen a espuertas. Tanto disparó, que a pesar de haber tenido ya incontables orgasmos con la verdadera princesa de la música, su recto se llenó y rebosó el cremoso líquido hasta inundar de nuevo mi miembro, aún ubicado entre sus nalgas.

Britney debía irse ya. Cuando me lo dijo, fue una pena increíble. Debía regresar al aeropuerto, para tomar un avión a Las Vegas, donde actuaría mañana mismo en la noche. Pero, antes, le supliqué si podía acompañarla a ducharse, y bañarnos juntitos…

Continuará…

britneysex5@hotmail.com

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Fantaseando con Britney Spears

Friday, January 12th, 2007

El siguiente es un relato ficticio, inspirado en una persona real, lo que de ninguna manera quiere decir que esto haya ocurrido. Es mas, esto no ocurrió jamas, salvo en la imaginación del autor del relato, y debe ser entendido como una situación ficticia.

…estoy en una habitación con las paredes acojinadas de rojo (tipo manicomio), y el suelo estaba alfombrado del mismo color; en el cuarto flota un ambiente sensual, casi erótico y cálido. Me encuentro sentado en una esquina de la habitación en un sillón del mismo color en una pose muy relajada con las piernas abiertas y con solo un boxer encima.
Del otro lado de la habitación en la esquina frente a mi, se encontraba Britney Spears; Esa hermosa hembra de cabello rubio con sus piernas hermosamente torneadas, su cuerpo hermoso, esbelto y cálido, y sus senos erectos grandes y redondos. Ella traía su pelo suelto y tenia puesto un uniforme de colegiala con su blusa tipo ombliguera bien escotada y su minifaldita tableada. Estaba sudando y traía en las manos una regla que se la recorría por todo su cuerpo y que al parecer le provocaba placer.
Empezó a caminar hacia mí de una forma sensual mientras lamía la regla. Mi verga se empezó a poner dura al ver que ella se dirigía hacia mí; Cuando por fin estaba frente a mi se acostó boca abajo sobre mis piernas, me dio la regla y se levanto la faldita mostrándome todo su hermoso y bien parado culito que tenia puesto unas pequeñas braguitas blancas y me dijo:
- i was a bad girl, please, Punishedme -
Yo no pude contenerme así que deje la regla y con mi mano empece a acariciarle ese culo bien duro que tiene, y con la otra la sujete del uno de sus hombros; empezó a gemir con las caricias que recibía, y así estuve unos tres minutos acariciándole el trasero hasta que me dijo;
- please punishedme, come on-
Entonces empece a azotarle el culo una y otra vez, la estaba volviendo literalmente loca de placer, a cada azote que yo le daba, ella gemía, hasta que llego un momento en el que ella me dijo: stop
y me detuvo la mano, se arrodillo frente a mí, vio el bulto que traía debajo por unos segundos y me quito el boxer que traía puesto, vi como los hermoso ojos que tiene se le abrieron cuando vio el tamaño de mi espectacular miembro, se puso en cuatro patas y poso sus húmedos y calientes labios en la cabeza de mi pene, empezó por darle unos tiernos besitos hasta que vio que me comencé a retorcer de placer, fue ahí, cuando empezó por tragarse toda mi virilidad, y empezó por chuparla vigorosamente inicie a gemir y ha decirle perra, pero como no sabe español… lo único que ella entendía es que lo estaba haciendo muy bien
Oh britney, oh como sabes satisfacer, oh perra, lame mas, ¡mas! Que rico-
Britney manejaba muy bien la lengua, lo hacía tan rico, sus lengüetadas eran extraordinarias, de repente sentí como me sujetaba la verga con las dos manos e intensificaba el ritmo y como mi verga se iba hinchando más; sentía que estaba a punto de venirme, así que la agarre de los cabellos para que dejara de chupármela, pero Britney no quería era tan golosa que se aferro bien y empezó a hacerlo más rápido y duro:
- oh Britney, oh cabrona, por favor, te lo suplico… oh para-
Y cuando estuve a punto de correrme… ahh Britney se detuvo. Suspire y mire a la desgraciada, ella se lamió los labios y volvió a ver mi verga y se mordió el labio inferior. Di un suspiro de alivio por no haberme venido y enseguida tome fuerzas y le pregunte:
-¿Britney are you virgin?-
Britney se volvió a morder el labio y me contesto de una manera inocente:
-No-
Entonces le dije:
-I want fukc you-
Britney no dijo nada, solo sonrío tímidamente como una colegiala y me hizo señas con las manos para que me acercara a ella, me dijo:
-Dont worry i dont gona eat you baby -
Me aproxime a ella y me senté a su lado, ella se me subió encima y empezó a besarme yo empece a deleitarme acariciando sus duras nalgas ella empezó a quitarse su blusa dejando sus hermosos y juguetones pechos al aire, yo no pude contenerme al ver esos magníficos pechos contoneándose así me dispuse a chuparle esos erectos y rosados pezones mientras ella me los ofrecía. En medio de ese juego erótico de lamidas ella empezó a quitarse la faldita; mientras, a cada lenguatetazo que yo le daba ella daba un gemido de placer y se contorsionaba de una manera erótica, de repente ella se detuvo y me miro, yo me detuve y enseguida Britney me acostó en el suelo alfombrado y se coloco encima de mí agarrándome los brazos y así imposibilitándome realizar cualquier movimiento, lo único que traía puesto eran las pequeñas y lindas braguitas; ella trataba de ser una hembra dominante, así que trato de hacerme suplicar, y comenzó a tallar su delicioso sexo húmedo con mí ya duro y a punto de venirse falo como era de esperarse esos embates eróticos hincharon aun mas mi ya gorda verga y empece a suplicarle:
- o-o-h B-bri-britney, oh por… por favor detente-
Britney solo se limito a sonreír de una forma dominante y siguió con su sexual masaje. Cuando ya no creí poder aguantar y ya venirme, fue en ese momento que Britney se detuvo:
- oh, p-pe-perra, oh Britney eres toda una puta experta. -
ella solo volvió a sonreír me sujeto de los cabellos y se sentó, dirigió mi cabeza hacia su vulva aun cubierta por la tela de sus braguitas y me dijo:
-lámeme nene-
En ese momento sin pensarlo empece a mamarle y chuparle la vagina y su entrepierna, inmediatamente comencé a quitarle su ropa interior y tuve una maravillosa imagen de su sexo: era una vagina hermosa y de un aspecto juvenil y fresco, además de que no tenia toda una selva de vello espeso solo tenia una ligera, delgada y clara capa de vellos, sus labios mayores estaban hinchados a mas no poder, su clítoris estaba erecto y duro y sus labios menores estaban dilatados y palpitando, y de su orificio vaginal salían sus líquidos que comencé a chupar y lamer. Britney comenzó a retorcerce de placer:
- oh, baby, oh, yes, yes sigue, sigue baby lámeme todo, a arrgh-
Continúe lamiéndole sus labios y seguí con su clítoris chupándoselo lamiéndoselo, y mordiéndoselo salvajemente para que estallara de placer.
Y así siguió Britney, hasta que me detuvo y se acostó boca abajo separando sus lindas y duras nalgas para mostrarme su apretado y cerrado hoyito anal; y haciendo un gesto de su lengua como lamiendo comprendí el mensaje, inmediatamente le separe las nalgas y comencé a lamerle su hoyito. Britney inicio a gemir y a jadear; podía sentir como gracias a mis lamidas se le ponía el borde de su hoyito mas apretadito e hinchado, Britney comenzaba a sudar y a ponerse mas caliente, aprovechando que le estaba lamiendo el ano, empece a ensalivárselo mas hasta dejárselo como si lo tuviera lubricado, y me dispuse ha hacer lo que muchos desearían: Poseerla por el ano, así que le separe más sus nalguitas, apunte la cabeza de mi pene a su hoyo y… ¡splohs ¡ la penetre
- ¡Aaarrgh! -
Fue lo que lanzo Britney cuando sintió mi enorme barra en su apretadito ano
-No please quiero seguir siendo virgen-
No me importo lo que dijo y seguí dándole de adentro hacia fuera, una y otra vez; su ano estrecho y cerradito provoco que mi pene empezara a estimularse mas y mas:
-Oh Britney, Oh, sigue apretando Ooh-
Cada embestida que yo le daba la excitaba mas y a mí me ponía mas caliente el saber que la estaba poseyendo por un agujero que lo tenia virgen, sin embargo lo virgen se le notaba, pues como lo tenia cerradito me friccionaba mas mi virilidad acercando mas el momento de mi venida.

Cuando quise pararla no pude, por mas que me quería despegar de ella no podía, sentía como su ano se cerraba mas alrededor de mi verga, haciéndola una deliciosa trampa.
- Britney por favor, para, stop, ¡stop!- Le decía con desesperación,
Estaba esclavo de Britney por su ano, que hoyito más poderoso que era capaz de atrapar a un macho. Britney seguía ensartando su ano en mi pene gozándolo con un placer sádico al ver mis suplicas, entonces cuando pense que no soportaría mas y que esta vez me correría, Britney se detuvo. Suspire nuevamente aliviado, sentía como mi verga palpitaba y veía como las venitas que tenia se hacían mas grandes, la tenia toda adolorida, grande y gorda, en ese momento le dije con aire vengativo:
-Puta Britney, te voy a desflorar todita, me vas a suplicar que deje de metértela-
En ese instante la tome de la cintura y la monte sobre mi y ella abriendo sus piernas quedó sentada sobre mi miembro lentamente le metí la verga hasta que mi cabecita topo con su intacto himen, fue ahí cuando lanzo un ligero gemido, la mire a los ojos, y ella a mi, como diciendome que no lo hiciera, y súbitamente la penetre de una manera salvaje y brutal que le hizo soltar un grito de dolor, pero cuando empece a sacárselo y a metérselo, instintivamente, ella enredo sus piernas en mi cintura, e inmediatamente después empezó a lanzar gemidos de placer y a jadear; sus senos se mecian de arriba abajo por mis embates, que imagen tan inocente de ella; su vagina recién desflorada se iba haciendo cada vez mas ancha dejándola saborear toda la inmensidad de mi falo, era delicioso sentir que estaba dentro de Britney y como la estaba convirtiendo en una hembra de verdad:
- Ooh, yes, oh baby come on OOOOOOOOHHH Babyy
Give me more, give me more oh you are a realy man-
Eran los gritos que me decía Britney lo cual me excitaba mas
-Oh Britney, sigue así, apriétame mas, mas, asi hazlo así, oooh-
- Oh daddy, give me more daddy, ooooooh, give me more-
Mis continuas embestidas provocaban que Britney se rindiera más rápido, pero yo no me quedaba atrás, ella hacia que me agotara más rápido, que buena batalla me estaba dando. En esos momentos empece a sentir como Britney y yo nos veníamos
-¡ Ooh daddy, ooh dadyy, oh daDDYYYYYYY!-
Mi verga toda cansada pero fuerte tiraba la leche a borbotones, no podía creer que me estaba viniendo dentro de ella, mis ojos estaban en blanco mientras sentía un delicioso orgasmo y mi verga seguía tirando semen, pude sentir como Britney sucumbía a espasmos de gozo mientras se ponía a llorar de placer.
Cuando por fin nos separamos sentía mi pene todo adolorido, apenas y me podía mover, Britney me había acabado completamente como semental. creo que no voy a poder darle mas pelea al menos por hoy, al menos eso pensaba hasta que Britney se puso encima de mi con ganas de hacerlo otra vez:
- Please baby one more time-
Eso me demostró la supremacía de Britney Spears como una hembra dominante cuando se trata de sexo, o al menos en mis fantasías.

agotara batalla rapido Britney+Spears cansada como dadyy desflorada dominante embestidas falo fantasias hembra inocente llorar puta semen tragando una verga agotara batalla rapido Britney+Spears cansada como dadyy desflorada dominante embestidas falo fantasias hembra inocente llorar puta semen tragando una verga

El concierto de Britney

Friday, January 12th, 2007

El siguiente es un relato ficticio, inspirado en una persona real, lo que de ninguna manera quiere decir que esto haya ocurrido. Es mas, esto no ocurrió jamas, salvo en la imaginación del autor del relato, y debe ser entendido como una situación ficticia.

Tras las gruesa puerta de metal se escondÌa el mayor manjar jamás soñado por un hombre. Mientras el encargado de seguridad me manoseaba, como su deber corresponde, me asaltaba la duda de si se habría dado cuenta de mi potente y extraordinadira erección.

Mientras esperaba el término de la sesión de reconocimiento, contemplaba estupefacto la entrada al camerino: su camerino, y recordaba lo vivido en la última hora y media.

Fue un tiempo de placer y excitación. En primera fila de un multitudinario concierto. TenÌa plena visión de la silueta mas hermosa de la Tierra, con su sonrisa, su mirada y sus sinuosos movimientos. Sus serpenteantes caderas, sus tonificados brazos, sus esbeltos, lisos y musculosos muslos, su marcado abdomen, su redondo y apretado trasero, sus hermosas y esféricas glándular mamarias, bailando al ritmo de sus impresionante voz y candenciosa danza, atrapadas en un diminuto sujetador verde. Su cuerpo, de medidas perfectas, acompañado de un largo pelo rubio y unos increíbles y fulgurantes ojos marrones verdosos. Gotas de sudor impregnaban su cuerpo, haciendo que sus muslos resplandecieran aún más ante las vigorosas luces de la gran cámara del espectáculo.

Miles de paquetes hinchados y, a buen seguro, cientos de pezones endurecidos, estaban atónitos y pletóricos ante el espectáculo que Britney dada aquella noche a todos sus fans y simpatizantes.

Una casualidad del destino, una elección fortuita, hizo que fuera elegida mi persona para visitar a la estrella en su camerino personal, hecho que ocurrió ante las desafiantes miradas de envidia del resto de los presentes.

Allí estaba yo, a punto de conocerla en persona, a un paso de la estrecha visión de su hermoso cuerpo y de la escucha de su increíble voz dirigida directamente a mi afortunada esfigie.

Entré. Allí estaba ella: sobre una tumbona, haciendo ejercicios abdominales…

Vestía un sencillo top con cierto escote y muy apretado. CarecÌa de sujetador y se trasparentabas sus pezones marrones a través del fino tejido blanco. Con su abdomen sudado y al descubierto, tan sólo queda decir que llevaba unos cortísimos pantalones blancos fijados a su resplandeciente piel.

Ante mí podía contemplar la cara posterior de sus inmensos muslos y adivinaba el comienzo de su culito respingón.

Durante unos segundos más observé los acompasados movimientos de Britney enseñándome una y otra vez su espectacular busto.

Cuando advirtió al fin mi presencia, se levantó súbitamente quedando durante unos instantes en posición de perfil. De esta manera, pude acatarme mejor del tamaño de sus pechos y de su imponente figura: su culito y sus tensados muslos Se viró hacia mÌ con su dulce sonrisa y aún me cautivó más. Seguía avanzando con pasos firme, dejándome ver los movimientos de sus caderas, los dulces vaivenes de sus grandes pechos y, para sorpresa de mi durÌsimo miembro, podía observarse con meridiana claridad la marca de su excelsa rajita, que se adivinaba grande y hermosa.

Pero, cuando tan solo quedaba un metro para que alcanzara mi posición, se frena en seco, deja de sonreir, y en pocos segundos, su cara se convierte en el espejo de la sorpresa. Se habÌa quedado mirando fijamente por debajo de mi cintura. Sin duda, se habÌa sobresaltado ante la visión del enorme paquete alojado bajo mis prietos vaqueros. Paulatinamente, su cara de sorpresa cambió por una de lujuria y de curiosidad.

Levanta su cabeza, apunta a mis pantalones con su inocente dedo índice y pregunta:

- ¿Eso es todo tuyo?

Se acercó un poco más a mí, lo suficiente como para ver claramnente que sus pezones habían crecido bajo ese mini top traslúcido. Mi excitación era máxima y mi cabeza estaba a un paso del delirio. No pude articular palabra alguna para contestarle. Pero no hizo falta.

Ella continuó:

- ¿Soy yo la causa?

Entonces, sin dejarme responder, comenzó a acariciarse las tetas sobre el top, tocándose sus inhiestos pezones y apretándose sus sugerentes pechos. Ambos sobresalÌan más allá de sus manos. Continuó bajando éstas por su duro y estilizado abdomen, acariciando su propia piel con gran dulzura y sensualidad.

Luego, llevó sus manos a sus adorables y atléticos muslos, efectuando caricias con gran dulzura y elevando su propia libido gradualmente.

Poco después, depositó su mano derecha sobre su entrepierna. Fue asÌ cuando mi estómago casi da un vuelco, y cuando mi pene alcanzó su máxima excitación: estaba viendo como la chica mas codiciada del planeta se tocaba su chochito sobre el pantalón. Mi cerebro no aguantó más, y mis pantalones ya no podÌan contenerse. Me bajé los pantalones y dejé a su vista mi impresionante paquete y mis también atléticas piernas, libres completamente de vello.

La reacción de Brit fue increible: primero, quedo pasmada, pero enseguida hizo lo mismo que yo: se quitó los pantalones, pero a diferencia mía… ¡no llevaba ropa interior!

La visión fue lo más sugerente que había visto ante entonces: imagínensela ahí de pie, con las piernas ligeramente separadas y vestida únicamente con un top semitrasparente.

Sólo tuve tiempo de imitarla, dejando al descubierto mi monumental miembreo viril: 22 centímetros de largo y 18 cms de perímetro. Completamente erguido, mi cerebro se decantó por dejar el pensamiento a mis gonadas: me acerqué a ella, la toméde su durísimo y al mismo tiempo, suave culo, la peguéa mí y le introduje mi enorme polla en su humeante chochito, mientras la empotraba contra la pared de la entrada. Mientras, sentía sus tetas, aún sin liberar, cerca de mi cuello.

Sus gemidos eran intensos y el placer era inevitable. Yo culeaba cada vez con más fuerza y mayor intensidad, introduciendo mi falo rítmicamente mientras sobaba su culo y sus muslos sin piedad.

Durante veinte minutos, permanecimos en aquella posición hasta que mi polla descargó su munición espesa y caliente sobre la vagina de una Britney absolutamente húmeda, de fuertes, anchas e inquietas caderas.

Extasiado, retiré mi polla de su coñito, dejándola en pie, con mi pene creciendo de nuevo sobre su barriga. Salvajemente, le arranquéel top dejando al descubierto sus redondos y enormes pechos. Los atrapé, los chupé, los sobéy los mordí sin descanso mientras ella tocaba mi cuerpo y me masturbada.

La elevé de nuevo del suelo, esta vez sobre mis brazos, dandome cuenta de su chochito peludito envuelto en semen y flujo. La trasporté a la tumbona donde la había hallado al principio y procedí a secarle su rajita con la lengua, mientras ella hacía lo propio con mi todavía duro y enhiesto pene. Me sobaba el culo mientras se metía el falo hasta lo más profundo de su tierna y valoradísima garganta. Yo le metía mi lengua en su sexo, mordisqueando su clítoris y sus labios vaginales, a la par que tocaba su tierno y bien formado trasero y sus gruesos y firmes muslos.

Continuará…

britneysex5@hotmail.com

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