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Unos meses después, el regreso “del curandero”

Martes, febrero 1st, 2011

Me había amenazado que si comía muchas golosina antes de su regreso me tendría que hacer enemas para adultos con esa gran cánula, yo muy obediente no comí ninguna, me masajeaba mis tetas en todas mis duchas y me metía pedacitos de jabón en el culo para estar lista cuando el volviese, a su regreso ya estábamos en verano yo con una linda camisa blanca el entró me beso en la frente y me miró a los ojos dijo “bien jovencita te mereces este chupetín”, yo inocente lo agarre y de inmediato me lo metí a la boca era de los largos, cuando terminé el ya había comentado a mi mamá que solo me haría unos baños, “jovencita prepra la bañera, ponte una bombacha y corpiño o remera que ya estas desarrollada”.

Mamá en esos meses noto una mejoría en mi salud y accedió a todo, cuando salí a prepara todo me mojé entrepiernas, el muy cauteloso me pidió que me entre a la bañera y dijo “jovencita ya no eres más, ahora tu solita debes hacerlo” y me dío el jabon para que me lo pasase por mi cuerpo, al terminar yo el hizo un no con su cabeza y dijo “el de atrás también se limpia o prefieres una enema, yo abrí mis piernas y me lo lavé muy bien corriéndome la bombacha para que lo viera, como estábamos solo porque mamá fue a preparar el toallon caliente, y dijo “bien muy bien ahora lávate el cabello, eso levanta los brazos en alto que aún falta que te crezcan más las tetas, cuando regresó me envolvío como cigarro, me sacó la bombacha y el corpiño sin rozar parte alguna, era otro hombre o yo otra mujer… no entendía mucho, me hizo ir caminado despacio a la cama, me acosté y me pidió que me tapara con las frazas, mientras pedía a mamá una compota de pera, se reclinó me miró a los ojos y me dijo “serás una buena amante con el que elijas yo ya soy mayorcito para vos. se dio cuenta todo ese día que yo deseaba entregarme a sus manos… que hombre aquel que dejó mi culo marcado para siempre.

Al día sigiuente nuevamente la ducha el viendo me como me limpiaba mis partes intimas, me envolvío en la tolla,me sacó la bombacha y la remera, me hizo unos masajes sin tocarme parte alguna, solo me decía que el culo había que limpiarlo tanto como los dientes, que el masaje en mi concha y mis tetas harían de mi una hermosa mujer y que con mis ojos conquistaría el universo… que gran sabio, como me mojaba y mis pezones se ponían duros, también dijo que tendría que visitar una depiladora para que me dejara el monte de venus mas hermoso.

Años más tardes volvío a casa con un discípulo a quien mietras compartíamos unas compotas de pera con mamá, le contó todo el tratamiento de desintoxicación, yo me ruboreaba cuando comentaba lo de las enemas, cuando de repente me miró a los ojos y comentó que no había estado haciendo bien mis tareas y que estaba intoxicada nuevament. , yo me sonreí dando una aceptación y mamá solo se quejó diciendo es que a que adolescente nadie le quita las hamburguesas y los panchos, “el curandero” comentó que si estaba de paso que no tendría tiempo para hacer buen tratamiento y que lo mejor sería que en algunas vacaciones nos fuéramos para su pueblo.

Después de esa conversación yo me moje, me quedé con ganas de ir tras esos dos hombres y entregarme toda, claro que tuve que esperar unos meses hasta que mamá sola se convencío y partimos los tres a su pueblo, como yo ya era más grande y confiaban en que si existiera alguna mala intencíon o sobrepasada se los haría saber, me dejaron sola en su gabinete al cual acudí durante 5 días seguidos mientras mis padres dormían, se relajaban y disfrutaban el paisaje,yo me sometí a los enemas, masajes y desvisrigiminetos…

SIIIIIIIIIIIIIIi solo quería que me desvirgara quien me había hecho sentir mi primer orgasmo y fue entonces que yo entré a su gabinete, me senté y le dijo ahora soy mayor y quiero que me desintoxiques y me hagas feliz, el me besó en la frente me dío una bata y me dijo que mientras esté en ese santuario debía usar eso,

Comenzamos baños intensos, enemas con la ducha teléfono y masajes en la tetas, al otro día preparó una enema jarra pero excitante y me introdujo suavemente una pera bien lubricada en mi concha y me unto con un barro la tetas – por primera vez sentía ser mujer – , al otro día me dio una enema vaginal, que sensación, que orgasmo y me unto con aceite todo el cuerpo y el último día con el culo me sorprendió me metío una canúla tan ancha que me dejó caminado mal, pero nuca me lastimo y me metió unas bolitas en mi concha, me hizo vestir y me dijo “que no las expulsara hasta la mañana siguiente. que sensación caminar con eso adentro que grande “mi curandero”.

Al otro día cuando volví a contarle como me había sentido toda la noche con mis agujeros, “mi curandero” no estaba, estaba el discípulo y dijo “entra el maestro no está, cámbiate, súbete a la camilla que ya regreso”, cuando entró traía un ambo de los que usan los médicos en el quirófano, se unto las manos, me desató los nudos y sacó mi bata, quedé desnuda por primera vez ante “el discípulo” me untó por todo mi cuerpo hasta penetrar sus 3 dedos en mi concha y otros 2 en mi culo, me me tío su pija en mi garganta y tomé su licor seminal que fortalecería mi cuerpo y espíritu, después me hizo una enema de jarra en el culo y una de pera y yogurt en la concha, que día tan largo, luego de desagotar todo, me dormí en su regaso, con su pija entre mis manos, y cuando desperté tenía frente mí a “mi curandero con el mismo ambó, quien me dío un chirlo me puso en la camilla y me penetró con su gran pija en el culo, dejando libre mi concha para su discípulo” este hubiera sido el mejor final para mi tratamiento, lastima que nunca me penetraron, lo que paso ese día fué muy distinto junto a mis padres y mi concha y culo en flor fuimos a despedirnos y pagaron por el tratamiento de desintoxicación.

El 3er día y último con “el curandero”

Domingo, enero 30th, 2011

El 3er día, me hice la dormid, cuando entraron a la habitación preguntó a mamá si había registrado la temperatura d ela mañana y ella dijo no, entonces él levantó suavemente la frazada y me vío dormida como me había dejado la noche anterior sin mi bombacha, entonces me despertó y dijo “niña es hora del termómetro no te asustes que lo meteré despacio”, lo sacó a su manera presionando sus dedos en mi agujero y me dio un desayuno de te y tostadas, después fuimos a la ducha en bombacha, le decía a mamá que había que cuidar muy bien la intimidad de las niñas y cuando ella se distraía el masajeaba mis tetas, pidió la toalla caliente y al quedarnos solo me dijo “si de niña masajeas tus tetas con agua caliente todos los días tendría las mejores del universo, el lo hacía muy lindo, cuando mamá entró el me levantó y me hizo un cigarro, pidío a mamá que fuera a calentar el consomé y aprovecho en meter las manos entre mi culo y mi concha sus dedos rozaban mi monte de venus para bajarme la bombacha mojada, me alzó con un gran apretón entre sus pecho me llevó a mi cama, que excitada que estaba ese día, esperaba ansiosa la hora de la enama para darle mi culo, cuando comentó que segurante a la tarde no podría ir por una eventualidad con un paciente, yo tomé el caldo callada escuchando sus recomendaciones sobre la preparación de los alimentos.

Me dormí todo cuando a las 7 de la tarde me llevé una sorpresa cuando lo ví entrar en mi habitación con papá quien me preguntó como esta mi niña y yo con la cabeza a acentí que bien, ese día había un partido de futbol, papá estaba más interesado en ver la pelota que ayudar “al curandero”, pero como mamá le comentó que el hombre era muy recto y que no había visto actitud alguna de abuso no habría problema en que estuvera en casa y nosotros entre la habitación y el baño, “el curandero” me miró a los ojos y en voz alta dijo “que bien niña ya estamos lista para la otra” y papá salió de la habitación a buscar todo lo de la enama, solos una vez más me sacó las frazadas. me miró de abajo a arriba. me puso de costado me tapó las nalgas e introdujo su termómetro, cuando regresó mi padre el le comentó que no hacía falta la enama, sacó el termómetro haciendo sus movimientos, ya está desinfectada ahora me daría masajes con esencias especiales, que hermoso me puso de espaldas con una tolla en las nalgas y me masajéo toda, nunca tocó mi culo, despues me lo hizo de frente con la tolla sobre el pecho y la concha, nunca toco nada ni insinúo querer hacerlo, “ya está niña, ven que te visto miró todo mi cuerpo de arriba a bajo, me puso una camisa cerrando botón a botón rozando todas sus manos en mi pecho y haciendo que mis pequeños pezones se paren, parada me comenzó a subir la bombacha y rozando con las manos mi monte de venus y mi trasero, me beso en la frente, con su lentes en la punta de la nariz escribía unas preparaciones que mamá debía hacer. Yo en la cama tapada con mis sábanas, no quería que se me fuera la sensación de sus manos y el rostro de aquel hombre.

Y en voz alta dijo a mi papá yo en 30 días vuelvo y veremos como está la niña, se acercó ami y me dijo”no te mojes más que mamá se dará cuenta”.

Mi 2do día con “el curandero”

Viernes, enero 28th, 2011

Este es uno de los mejores de enemas recibidas, a la mañana todo trascurrió como el día anterior, bañera con yodo, masajes y roces en mis tetas y unas gran masajeada por mi espalda hasta mi culo, a mi ya me empezaban a gustar esos masajes de aquel extraño hombre, quien conversaba con mis padres refiriéndose a mi como una niña con una gran intoxicación y que el liberaría para que seá feliz, después del baño y hecha un cigarro a la cama, le pidió a mi madre mi consomé, quien muy a prisa se dirigió a la cocina a terminar de preparar, nos quedamos otros minutos solo en mi cuarto, me desenvolvió de las toalla, me secó pasando sus dedos entre mis pezones y entrepiernas, me aconsejó que siempre seque muy bien entre mis labios y mi culo para evitar hongos, me volvió a envolver y cuando mamá entró todo parecía igual, el me reclinó sobre unas almohadas mi cabeza y comenzó a darme cuchara a cuchara el consomé, primero dijo que estaba muy caliente y lo soplaba muy cerca de mi boca para no quemarme, mi madre solo veía un hombre tierno atendía a su hija, después me arropó con fradas y a dormir, estaba bien relajada por lo que el sueño llegó rápido.

Sorpresa fue cuando desperté, con el termómetro en el culo, pero esta vez mi mamá, yo me sobresalté y el dijo en su castellano raro “niña no te asustes esta todo bien, evacuaste hoy” no respondí con mi cabeza, bien doña prepare para una nueva enema, cuando mamá se retiró me sacó el termómetro de su manera rara, haciendo presión con algunos dedos y dando vuelta de derecha a izquierda con movimientos suaves pero bine precisos, anoto en su cuaderno mientras yo permanecía con el culo al aire, saco de su maletero una cánula más grande que la de mamá y la puso sobre la cama junto al aceite, yo cerré todos mis agujeros y cuando mamá apareció el le comentó que hoy haría lago distinto, me puso en 4 patas con el culo levantado, las almohadas en mi vientre y le pidió a mamá que se siente sosteniendo mi cabeza y que me acaricie el cabello, yo me asuste un montón, el mojó su dedo en aceite y comenzó a hacerme los masajes mientras hablaba con mamá de los beneficios de algunas frutas y verduras de repente recibí algo finito, que impulsó agua en mi culo y reconocí que se trataba de la pera más chiquita, pero esta vez me puso 3 con pausas en distintas posiciones y me masajeba el vientre desde abajo explicándole a mamá que debía ejercer presión y que esa es una cánulas que se usa para jarra la tenía en su mano – o se a la bien grande – , nuevamente sentí que retiraba la pera a su manera, me puso la toalla y me sujetó ambas nalgas y comentó que debía retenerla por un buen rato, en eso le pidió a mi mama que preparada la manzanilla para el lavado posterior a mi deposición. – todo un maestro en el arte de hacerme asustar y borrar a mi madre para quedarse solo masajenado mis nalgas y mi vientre – y cuando me dio ganas me dijo que lo retenga mientras me rozaba con su brazo mi concha, que sensación nueva para mí, me levantó y me puso una camisa que había solicitado a mi madre despacio uno a uno cerraba cada boton me tapó con la toalla y me dio un golpe en la nalga diciendo “vaya niña a desagotar sus mierdas”, cuando volvió mamá entro con la manzanilla y el quiso probar la temperatura, y se quedo en el baño mientras mamá me limpiaba mis zonas, cuando de repente abrió la ducha y cuando la temperatura estaba ideal pido a mi mamá que me entrara en la bañera y que no me sacara la camisa, ella se quedo todo el tiempo sentada sobre la tapa del inodoro mientras el me pasaba un jabón de oliva entre las piernas, nalgas y culo cerrado, yo ya no quería saber nada, cuando comentó a mamá que mis deposiciones eran pocas y que de continuar así debería hacerme otra enema a la noche, le pidió que trajera una toalla grande calentada con la plancha y mamá otra vez nos dejó solo, lo que aprovecho para abrirme de piernas e introducir su dedo en el culo y decirme “ábrete bien si no quieres la cánula grande, solo es mi dedo meñique con un trozo de jabón que dejaré adentro para que te lave bien, que hasta no logre la limpieza total no podría comer golosinas”, y entró mamá “el curandero” me sacó de la bañera, puso la tolla en mis hombros y comenzo a desabotonarme la camisa suavemente- siempre mirando a mamá mietras hablaba de que seguro a la noche repetiría la enama”, que excitación corrió por mi cuerpo con el culo fruncido con el jabón para que no se escapara y sus manos sobre mi pecho me moje, me envolvío hecha un cigarro y de vuelta a la cama, le pdió a mamá una bombacha y camiseta y dijo “niña no te muevas mucho porque mamá se enojara su defecas en la cama, ayúdeme señora en cambiarla, ponga Ud la camiseta en los brazos y luego la cabeza, deje allí arriba, ahora ayúdeme con la bombacha acerquesela lo más que pueda yo retiro la tolla y Ud subasela” el junto a mi mamá me pusieron la ropa, me arropo con frazas y me dío una rica compota de manzana

A la noche cuando lo ví aparecer con el termómetro sabía bien a que venía me lo coloco suavemente y lo retiro como de costumbre yo ya me dejaba tocar un poco más, tomo los datos y le dijo a mamá “la niña está haciendo todo de su parte ya se entregó al tratamiento, dejemosla descanzar esta noche que seguramente mañana sería la última enema”, y me dijo al oído “niña deja de mojarte, que si tu bombacha estaba humeda no se porque es”, me sentó me dío el consomé en la boca, un jugo de naranjas y dijo “esta lista para que hoy comenze con la otra etapa – yo ya me imaginaba una nueva enema, lo peor es que no me daba ganas de cagar por nada, debe ser porque tenía prohibido levantarme si el no estaba, tenía que hacer todo en la chata – se puso aceite en las manos y me masajéo todas las articulaciones incluida mi pelvis y mi coxis como el decía lo más importante de una mujer, entre sus consejos a mamá de la buenas costumbres hindú y lo importante que es que la madre enseñe a sus hijas a conocer su cuerpo y entregarse al verdadero amor que es el que no lastima y otros versos más y sus termino los masajes, me hizo beber mucha agua, me ayudó una vez más junto a mi mamá a ponerme la camisa, la bombacha y me arropó con las frazadas, se quedó con mi mama a media luz haciendo unos preparados para el otro día en base de tes, cuando de repente ya no aguanté más, la llamé a mi mamá y le dije en el oído que quería hacer pis, ella fue a buscar la chata y encuanto regresó, el dijo “bien niña ahora las ayudo”, yo no podía creer mi mamá le pasó la chata, el se acercó, comenzaron juntos a sacarme la bombacha, “quieta aguanta” me ió una orden “señora ayudela a levantarse y tu niña no hagas fuerza, yo colocaré la chata, bien bien, ahora relajate piss, piss, piss” yo no podía con mi mamá a mi espalda haciendo de respaldo y el viendome a los ojos “señora hagale piss, piss al oído” aprovechando la distración de mi madre, el con su mano de abajo hacia arriba paso por mi montes de venus levantando la camisa, yo me aflojé y salio una linea de pis y grité ya está, “no niña eso no puede ser todo, relajate y deja que salga sino vamos a tener que poner una sonda” me volvío a pasar su mano sobre mi monte de venus levantando la camisa, mi madre al oído piss, piss, piss y yo volví aflojar y esta vez si salío bastante, “bien ahora respira profundo y relaja tu vejíga, vamos 3 veces, señora dejela que se acueste yo retiraré la chata”, me arropó me puso de costado izquierdo y me dio una palmada. dejela dormir hasta mañana…

Otra enema distinta a la de mamá, “el curandero”

Jueves, enero 27th, 2011

Esta vez fué unos años después a los 16 e inocente como mamá pensaba – yo ya tenía algo de bello pubico y mis tetas creciendo, mamá trajo a casa un señor naturista que hacia tratamientos para aliviar dolores reumáticos, y como yo tenía muchos dolores en las articulaciones “el curandero” visitó nuestra casa, esta vez yo ya comprendía que era una penetración y un orgasmo por algunas charlas entre amigas más grandes, me había iniciado en el juego de dar besos con lengua y sentir las pijas de los chicos sobre mi vientre cuando se les paraba por lo que yo hacía con la lengua.

Todo comenzó cuando “el curandero” junto a mi cama le comentó a mamá y papá que el tratamiento sería de 3 a 5 días,y dijo “todo depende de la obediencia de su niña#, y que quería que siempre estuviera alguno de ellos presente junto a mí, que necesitaría una bañera, toallas, frazadas y reposo en mi cama, sin radio ni tele.

El primer día comenzó a las 9 de la mañana en ayuno me dijo “niña bebe tu solita este té que te he preparado yo” y luego me dio en la boca una cucharada de aceite, después preparó el baño de inmersión bien caliente con yodo y le pidió a mi papá que me desnudara -“el curandero” nunca me hablaba directamente a mi sino a mis padres y “dejadle su bombacha a la niña porque no es necesario”, en la bañera con agua oscura por el yodo y yo adentro el introdujo sus manos y me masajeaba todas mis articulaciones y cuando le tocaba hacerlo en los codos rozaba mis pezones y realizaba comentarios a mi padre de lo importante que era el cuidado de las caderas para las futuras madres y me hacía masajes pasando sus pulgares cerca de mi monte de venus, y después se volteó para no mirar y pidió que me diera vuelta y me hacía masajes en la columna, y cuando llegaba al final lo hacia muy cerca de mi culo, comentando que tenía una columna bien derecha y que el coxis estaba normal, el hecho que rozara mis pezones, mi monte y mi linea del culo me estremecía, el seguramente se daba cuentas, el único que seguía charlando ere papá con monólogos que ni recuerdo, para ese momento “el curandero” dio una mano para que me levantara de la bañera mientras volteaba su cara mirándolo firme a papá, me envolvió como un cigarrillo en una gran toalla, entró sus manos desde abajo, puso sus pulgares entre mi obligo y mi bombacha y comenzó a bajarla – algo muy diferente de como lo hacemos todos desde los costados – entonces me alzó y me llevó a mi cama, le pidió a papá que me le trajera el te que había preparado y a unas fradas – según yo para hacerlo salir de la habitación – en ese momento a solas me sacó el gran toallón y me secó desde el cuello hacia las tetas y desde la pierna a las entre piernas, después con otra toalla nuevamente un cigarrillo y me tapó con todas las frazadas – sin emitir palabra alguna, solo con profundas respiraciones – , le comentó a mi mi papá que debía traspirar y que tenia que ir cambiándome las tollas a medida, que las mojaras – o sea el muy picaro se lo dijo como para probar que comentarios hacían mis viejos que el me viera desnuda y como ellos buscaban milagros para mi salud no hicieron comentario alguno -, para recambio como él lo decía miraba a los ojos a mi padre mientras sus manos se movían para cambiar las tollas y volver a envolverme como cigarrillo. Es más después de despedirlo “al curandero” papá comentó a mamá que el hombre era muy respetuoso que nunca me miró desnuda, y que el trabajo que hacía era muy cuidado.

A la tarde después de una siesta que me hice envuelta en mi cama me desperté viendo “al curandero” junto a mi mamá comentándole que debía tomarme la temperatura, le pidió que trajera el termómetro de casa y mientras ella no estaba me sacó todas las frazasa, me observó mi cuerpo desnudo, me puso sobre mi costado izquierdo y dejó mi culo listo, me introdujo suavemente al termómetro abriendo mis nalgas con sus gruesos dedos – al igual que mamá -, lo sacó de una forma muy distinta con movimientos etaraños anoto el resultado en un cuaderno y con los anteojos sobre la punta de la nariz dijo “es necesario suministrarle a la niña una enema, para que comience el proceso de desintoxicación, vaya Ud a prepara una buena jarra más bien caliente con jabon” y le ordenó a mi mamá que preparase todo, ella obediente se fue a la cocina y me dejo nuevamente sola unos 10 minutos. “El curandero” se sentó en mi cama y me pidió que me vistiera con una camiseta mangas largas y una bombacha grande de algodón – que mamá había dejado sobre la cama – , yo lo hice tratando de taparme con las frazas, y el leía un libro grande donde había dibujos de cuerpos humanos, cuando mamá entró con el set de enemas de casa el dijo “Señora esa cánula no es apropiada para una niña, hay que tener más cuidado con esa región” y que utilizaría la suya, fué cuando ví sacar de su maletero una gran goma larga con algunos agujeros, el me pidío que me coloque en cuatro patas, me colocó algunas almohadas en el abdomen con un toalla y dijo “Señora esa es la posición correcta para este tipo de enema, retirelé la bombacha hasta las rodillas”, deslizó un aceite sobre mi linea, me hizo un masaje con un dedo por fuera indicándole a mamá como debía hacerlo y en ese momento dijo que no me sumistraría una jarra, eso me relajó y en preciso momento me introdujo esa goma larga y delgada – y porque prefería hacerlo lentamente con pera, por la presión y no se cuanto verso más, mamá salío nuevamente a buscar la pera, “el curandero” aprovecho para masajear mi vientre pasando su bazo sobre mi pequeña concha, cuando mamá entró con la pera en la mano, solo vío unas toallas sobre mis nalgas y nunca pudo ver de donde retiraba sus manos – era muy hábil – y con algunos movimientos de ida y vuelta con su larga manguera me hacía sentir el agua en distintos lugares, después con un movimiento parecido al anterior del termómetro me retiró todo y le pidió a mamá que limpiara todo de inmediato con el agua de jarra y una vez más solos me fruncí toda, mientras retiraba mi bombacha de entre mis piernas y las almohadas rozando su mano con mi pubis, dijo “niña retiene hasta que yo quiera o tendré que darte otra”, con una mano me apretaba mis dos nalgas para cerra el culo y con la otra me acariciaba mi cabeza.

Por supuesto después de eso me fuí al baño, y le dijo a mi mamá “lava bien el culo de tu niña con un asiento de manzanilla que tenía preparada y que no lo hiciese con el bidé”. Cuando regresé a mi cama envuelta en la tolla mientras comentaba a mamá que haríamos al día siguiente, dijo “niña ponte la bombacha no vallas a tomar un frío”, me indicó que me acostara y comenzó a darle en la boca unas buena compota de pera, y dijo a las 10 volveré para ver como vá todo, a esa hora sonó el teléfono de casa era “el curandero” que se diculpaba por no poder ir que tendría un retraso y que mi madre se ocupara de tomar la temperatura y de registrarla, cosa que hizo de inmediato….

Continuará día 2 …Un agradecimiento a mis padres y “al curandero” por parte de mi esposo

A mis 16 con una enfermera y papá presente

Miércoles, enero 26th, 2011

Como niña y criada a la antigua desde que recuerdo mi ano fue parte de la atención de mis padres, ya seá porque tenía fiebre el termómetro me lo introducían lentamente o bien por mis estreñimientos me colocaban supositorios, enemas de pera y hasta emana de jarra, lo que más recuerdo es una vez que mamá estaba hospitalizada y papá le comento que yo con mis 14 años – hija menor de padres muy grandes, y que no me dejaban salir con mis compañeras de cole y que aún jugaba en casa con mis sobrinas de 7 y 8 años y que recientemente me había desarrollado – estaba estreñida, entonces mi mamá le recomendó hacerme una enema, fue muy raro papá – que antes de niña me había bañado, puso alguna vez el termómetro y alguna enema de pera – no se animó y me llevo con una enfermera “amiga o amante” la cual siempre tuve mis sospechas porque me pidió que no se lo contara a mamá.

La enfermera una mujer linda, delgada y de vos dulce nos atendió en su casa, se puso unos guantes de latex algo distinto a lo que hacía mi mamá y le pidió a mi papá que me pusiera boca abajo en su regaso y me levantara la pollera, para ella bajarme la bombacha, en ese momento sentí los guantes sobre mis nalgas, le indicó a mi papá como abrirme mis nalgas para que no doliera “tu sabes que a este agujerito hay que lubricarlo y tratarlo con cuidado” – sus palabras eran muy dulces, algo muy diferente a cuando me lo hacía mi mamá junto a mi abuela que me llegó a pegar algunos chirlos para relajarme – comenzó a acariciar mi culo con el dedo aceitado y después introdujo algo muy largo más finito que lo que mamá tenía en casa y entonces me dijo “se una buena nena quédate quietita hasta que acabes la jarra”, por primera vez no me quejé ni tenía ganas de salir de esa situación, papá acariciaba mi cabello y ella me hacía masajes en la cola para que la manguera no saliera, después la sacó y cambío la cánula por una mas larga y ancha la metió lentamente, depues de un buen rato la saco tan suavemente que ni sentí ganas de ir al baño, así permanecí otro rato más y después ella misma me llevo hasta su baño, me dejó sola en el inodoro y después entró para lavarme con el bidé y dijo “recuerda siempre dejar correr agua y con el dedo limpiar, nunca con el chorro que te lastimará”, me ayudó a vestirme. Papá le dio un beso en la mejilla, una sonrisa y un muchas gracias por hacerlo tan cuidadosamente.
Fue nuestro gran secreto por siempre

Hasta la próxima …Un agradecimiento a mi padre y su amiga la enfermera

Un deseo inconfesable

Jueves, noviembre 25th, 2010

Ella, joven, atractiva, sola, había llegado al punto sin retorno para que sus fantasías eróticas más inconfesables se hicieran realidad. Ya había tenido una cita virtual con un extraño que ejercía sobre ella un raro dominio.

La tarde convenida esperaba en un café. Se habían hecho las 7 y el no llegaba. Sintió esa mezcla de desasosiego y alivio, al saber que, bueno…hoy no sería.

Ya dispuesta a marcharse, ve abrir la puerta a la figura ansiosamente esperada. Alto, con tapado negro, casi joven, huesudo, de anteojos oscuros que no permitían estudiar sus facciones. Había dirigido su mirada a ella y se dirigía directamente, casi sin darle oportunidad de dar marcha atrás. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo. Sus piernas comenzaron a temblar y se sintió desfallecer. No podía moverse, creyó que estaba en una pesadilla o un mal sueño.

No hubo saludos ni frases de cortesía, simplemente una mirada de aprobación. El la ayudó a levantarse prácticamente como si fuera una condenada a muerte. La acompañó sosteniéndola por debajo del brazo que tenía libre hasta la puerta y salieron. Ya en la calle ella se sintió con más fuerzas y se distanció algo de él. Lo seguía como sigue un condenado al verdugo, sabiendo que es inútil resistirse. De vez en cuando el atentamente la tomaba del brazo para cruzar las esquinas. Así llegaron a un hotel. Antiguo, lujoso pero de buen tono.

El adelantándose pidió una habitación en el 2º, dieron sus nombres y subieron.

Recién en el ascensor ella reparó en la maleta de cuero tipo clínica del siglo XIX que el desconocido portaba. En ese momento sus piernas comenzaron a temblar y sintió como el calor de la desesperación invadía su cuerpo y llegaba hasta su cabeza.

No hubo saludos ni frases de cortesía, simplemente una mirada de aprobación. El la ayudó a levantarse prácticamente como si fuera una condenada a muerte. La acompañó sosteniéndola por debajo del brazo que tenía libre hasta la puerta y salieron. Ya en la calle ella se sintió con más fuerzas y se distanció algo de él. Lo seguía como sigue un condenado al verdugo, sabiendo que es inútil resistirse. De vez en cuando él atentamente la tomaba del brazo para cruzar las esquinas o para recordarle lo inútil de una pausa. Así llegaron a un hotel.  Antiguo tipo fin de siglo,  decadente pero de buen tono.

El se adelantó y  pidió la llave, como si fuera habitué.

Recién en el ascensor ella reparó en la maleta de cuero tipo clínica del siglo XIX que el desconocido portaba. En ese momento sus piernas comenzaron a temblar y sintió como el calor del febril deseo invadía su cuerpo y llegaba hasta su cabeza.

Ya en la habitación él se sacó los  anteojos , se miraron de frente y se conocieron.  Le tomó la mano y la atrajo hacia su cuerpo como si fuera de trapo. Se besaron desesperadamente.

Seguían sin hablarse. Le preguntó si necesitaba que la atara…que en esos casos era mejor…no,.. no  hace falta.. .está  bien… le pidió que se quitara la ropa pero no completamente…”no las medias no… tal vez va  a tener frío y el pullover, déjeselo…”…Ella obedecía  totalmente entregada, enervada. ..El la ayudaba  con suavidad hasta colocarla boca abajo con la cintura sobre una almohada. Mientras abría la maleta y preparaba las cosas sin ninguna premura, ella sin perder detalle, temblaba de excitación y vergüenza, ardiendo en la anhelada humillación.

Pavorosos  e interminables minutos después la ENEMAya estaba preparada y lista para el suplicio.

La chica del enema

Martes, noviembre 16th, 2010

Que tal, mi nombre va a ser Elio , por cuestion de privacidad. Quiero compratir lo que me paso con todos los lectores de este tipo de relatos, una cosa quiero aclarar, es totalmente veridico.

Era un viernes por la noche, tipo 22 hs, salia de la facultad de rendir un final, habia sido un dia pesimo para mi, dado que no tuve tiempo para repasar y para completar se me rompio el auto, paso por un cyber, a revisar mi correo y al lado de la maquina donde estaba sentado, se sienta una señortita muy sexy, de cara angelical, a la cual miro y ella responde con una sonrisa muy picara…yo segui en lo mi, pero la mirada se me hiba a su belleza, hice que hiba al baño y cuando pase por detras de ella, tome su direccion de msn, la agregue y me puse a charlar con ella, lo cual a ella le causo gracia y simpatia a la vez, de ahi nos fuimos a tomar un cafe y charlamos largo y tendido.

Yo con mis 23 años, asombrado de las cosas que escuchaba de esta niña, que ella nacio para el sexo, que era alguien totalmente descomunal, a lo cual entre mi pense, que puede hacer una nena de 17 años que no haya vivido yo con la vida que lleve desde chico….hasta que en un momento me dijo, a mi me copa tu onda y me recalentas, si queres vamos algun lado…no dude en arrancar para un mueble, entramos y ella empezo a desnudarme, yo estaba muy efusivo, entre despacio a desnudarla y no dejaba de asombrarme del hermoso cuerpo de esta niña, una cola impresionante…unas piernas mmmm…, nos entrelazamos en la cama y ella de repente se para y me dice, yo no soy igual a todas, a mi me gustan otras cosas, a lo que le pregunte, que cosas te gustan?, todo lo que tenga que ver con el sexo anal me enloquece, ella ya me habia contado algo en el café, bueno, de mi parte no hay problema, me encanta tu cola y muero por hacertela, y ella me responde, no entendiste, me gusta el sexo salvaje, quiero atarte…yo en ese momento rapido pense, me roba, pero la vi muy convencida de lo que decia, accedi, me dice, primero boca abajo, te voy hacer unos masajes….bueno.

Saca de la cartera unas sogas, me ata primero las manos y sigue con mis piernas, separandolas lo mas que pudo. Ahora si, comenzemos bombom me dice, entra a masajearme la espalda, lengua de por medio, continua por los cachetes de la cola, separandola y comienza a lamer mi ano, experiencia que ya habia vivido y muy placentera, entro a enloquecerme, a juguetear con su lebgua en mi cola, comenzo a tocarme con los dedos, a girar en circulos sobre el ano y de apoco introducirlos, te gusta bombom, si respondi como puede, me dice, y esto no es nada, se baja de la cama y va a la cartera, empieza a sacar cosas, no las podia ver bien por el angulo de giro que tenia, se acerca y me vuelve a separar la cola, me dice, ahora vas a sentir verdadero placer, entra a lubricarme el ano con vaselina o algo parecido y me pregunta, probaste alguna vez las enemas?….a lo que repondo, que? Estas loca, ni se te ocurra, ella entra a reirse, yo intento zafar lo que me fue imposible, ella comeineza a penetrarme algo como una goma en forma de circulo, la canula de la enema y comienza a mandar aire, lo cual mi organismo respondio con gases, ella se ponia mas loca, y a mi me entraba a gustar, ahora si, ahora le pongo agua y vas a sentir placer….vuelve a introducirme la enema y empizo a sentir como empieza a correr el agua en mis instestinos, situación placentera, de repente le digo, me hago encima, ella me reponde, hacete, me encanta bombom, saca la enema y me dice si queria ir al baño, siiiiiiiiiiiii fue mi actitud inmediata, fui, descargue todo, vuelvo a la pieza y me dice, esto continua…con que te salis ahora, me pregunta, te gusto, si la verdad que si, ok, date vuelta, hoy soy tu enfermera y quiero jugar con tu cola, me doy vuelta, pero ya libre de pies y manos, me dice, que bien dilatadito quedo tu culito, ahora vas a sentir placer, vi como se colocaba un cinturón, con un consolador, empieza a lubricar mi ano un poquito, y me dice, a ver ese culito bombom, cuando empeze a sentir la punta que entraba, ella sonriendo perversamente, comienza a moverse cada vez mas rapido, de golpe saca el consolador y empieza a meter su mano por completo en la cola, la saca y se la lame, la vuelve a introducir , ella riendose constantemente, yo gozando, por ahí me dice, bueno amor, ahora te toca a vos, haceme lo que vos quieras, le pregunte, puedo hacerte enemas?…………continuara….

Mi pasión por los enemas

Lunes, noviembre 15th, 2010

Todo empeso a la edad de 16 años cuando cuando un dia me voy a dormir a casa de mi novia llamada Julia. Ella era una chica muy linda de unos hojos azules de mi misma edad, nos conociamos de chicos. Un año mis padres se fueron de vacasiones y como ellos eran muy amigos de la madre de Julia, Mabel, me dejaron en su casa. Su madre es una mujer de unos treita y picos de años muy linda con lindos pechos y lindas nalgas y estaba separada del padre de Julia, ellas 2 vivian solitas. Pasados ya unos dias en su casa, en confiasa le digo a Julia que desde que estaba ahi no habia ido de cuerpo, vieron que uno cuando no esta en su baño no en lo mismo, y le pedi por favor que no le cuente a su madre porque me daria mucha verguenza. Al dia siguiente la madre de Julia me dice,
-Bruno July me dijo que hace desde que estas aca no has ido de cuerpo. Eso es verdad?
-SI Mabel. respondi yo con verguenza todo sonrojado
-Bueno si para esta noche no vas tendremos que hacer algo.Yo ahora me voy atrabajar. y se fue

Al irese la madre de Julia le pregunte porque le habia contado a su madre y ella me dijo que era por un bien mio.

Al regresar Mabel del trabajo me pregunta si habia solocionado mi problema y le contesto que no. Entonses me dise bueno te voy a hacer algo que le hago a July cuando ella no puede ir, me cambio y ahora vengo. Al irse Mabel le pregunto a july que le hace su madre cuando no puede ir al baño, ella me dice que le hace un enema. Un enema? le digo, si me dice y se va que la llama su madre. Vuelve mabel ya combiado con una biquini muy chiquita y un pareo de gasa por ensima que dejava ver toda su bombachita, y me dice bueno Bru te voy a hacer un enema para que puedas ir de cuerpo, yo le digo eso duele? y ella me dice que no porque me lo va a hacer con mucho dulzor. Mientras preparaba sus cosas mi corazon iba a 1000 no savia que hacer, termina y me dice bueno vamos para la abitacion de July que ella ya tiene todo listo.
Llegamos ahi y july hbaia preparado cobre la cama un toallon para no machar el acolchado. Bueno bruno bajate los pantalones y ponete en forma de perrito que te voy a hacer el enema, july me va a ayudar. Cuando dijo eso vi cara se
volvio de todos colores. Bajé mi pantalon y me puse en la posicion que me habia indicado mabel, quedando mi orificio anal expuesto, entonses ella me dice voy a lubricar tu ano para que no te duela, comiensa a lubricarme y siento como una especie de exitacion luego me dice respira ondo que te voy a colocar la canula y le dice a july que mantuviera la bolsa a una sierta altura. Cuando el liquido comenzo a fluir empese q sentir una fuerte sensacion de exitacion y al rato fuertes ganas de evacuar y le digo mabel no aguanto mas tengo gans de evacuar, me dice que aguante un poquito mas. July en su abitacion tenia un baño, entonses Mabel le dice july que me acompañe hasta el baño con el enema puesto asi no perdia nada por el camino. July sostiene la canula firme en mi ano con una mano y con la otra la bolsa, su madre sale de la abitacion, al pararme se noto mi gran exitacion, cuado llegamos al baño july saca la canula y me dice que me ciente entonses comiensa a practicarme sexo oral y en eso suelto todo mi excremento en el inodoro. Despues de todo eso mi estadia duro 2 dias mas y ahora con July todas las semanas nos aplicamos enemas mientras su madre esta en el tabajo.

Mi experiencia con las lavativas

Lunes, octubre 4th, 2010

Hola: Me llamo Yadira Hernández L. Y quiero contar mi experiencia de lo que me ocurrió la vez que tuve que ir a mi clínica  debido a una alergia intestinal que me dio, eso ya tiene dos años y debido a que soy una chica alérgica a toda clase de medicamentos, acudí a la clinica que me corresponde donde me atendió una doctora joven y muy bien parecida llamada Verónica, la cual me mandó hacer estudios muy profundos para descartar problemas comunes de gastroenterología. Me hicieron los estudios y posteriormente acudí nuevamente con la doctora Verónica y ella al analizar los estudios me dijo:   -“Yadira, de acuerdo a tus analisis tienes una alergia intestinal causada por tus malos habitos al intimar con tu pareja, (mi novio)   y debido a que no te puedo mandar medicinas por tu alergia a cualquier medicamento lamento informarte que te voy a tener que mandar enemas de dos litros diariamente y durante dos años y medio.”-    Entonces yo le pregunté a la Doctora:   -“¿Si me pudiera explicar por favor que son los enemas?.”-    Y la doctora me contestó:   -“Mira Yadira, suena muy fuerte y penoso lo que te voy a decir, pero en términos coloquiales se les conoce como lavativas.”-    Cuando la doctora mencionó la palabra Lavativa me puse de todos los colores que existen y empecé a sentir sudor y una pena demasiado grande, entonces le dije a la doctora:    -“Ayy doctora que horror, ay qué pena, recéteme lo que usted quiera por favor menos lavativas,  es que me dan mucha pena, además las lavativas son la muerte, es que son un sacrificio doctora, ya una vez me pusieron una y fue una experiencia demasiado fuerte para mi por todo lo que implicó para mí la lavativa y ahora usted me dice que me las tienen que poner diario y durante dos años y medio, ayy qué horror.”-    Y la doctora me dijo:    -“Ni modo Yadira, te las vamos a tener que poner quieras o no, si quieres mejorar en tu salud.”-     Entonces salí del consultorio con mi tia y yo iba agachada y con una pena y una verguenza horribles, queria esconder la cabeza debajo de la tierra como si fuera un avestruz. Entonces mi tia me dijo:   -“Mira hija necesito que me acompañes a la farmacia porque tengo que comprar el irrigador para lavativas, es necesario porque ya mañana te las van a empezar a poner, acabo de hablar con una chica que es enfermera y se prestó para ponerte tus lavativas a un costo muy bajo.”-     Entonces yo le dije a mi tia:     -“Ay tia, no, por favor no quiero lavativas.”-    Y mi tia me dijo:   -“Ni modo hija es necesario que obedezcas las órdenes médicas, es por tu bien, asi que vamos a comprar el irrigador para lavativas a la farmacia.”-     Después de un rato llegamos a la farmacia especializada en instrumental médico y mi tía le dijo a la dependiente:    -“Señorita por favor me da un irrigador para lavativas de dos litros.”-   Y la señorita dependiente se metió y tardó un rato, después salio con el irrigador en sus manos y lo puso sobre el mostrador de la farmacia y le dijo a mi tía:     -“Ay señora, pocas veces mandan lavativas tan fuertes a la gente, es muy feo, pobre de la persona a la que se las mandaron.”-          Entonces cuando dijo eso y vi el irrigador tan espantosamente grande porque era de dos litros sentí que me moria, estaba espantoso, era de peltre blanco de dos litros, se veia gigantesco y junto con él venía un tubo de goma y un juego de cánulas bastante grandes gruesas y largas, era horrible lo que estaba viendo. Pero al ver yo detenidamente el irrigador empecé a sentir además de la pena, cierto morbo solo de pensar que me tenian que conectar el irrigador por el ano y al ver la cánula tan grande senti  hormigueo en la vagina y en el ano y comencé a asociar en mi mente las lavativas con una relacion sexual anal, y me dije para mí misma: -“Ay que pena, que horror, siento que me van a hacer sexo anal con el irrigador a la fuerza.”- Y cada que volteaba a ver el irrigador que estaba sobre el mostrador de la farmacia sentia eso mismo y sentia que un calor me llenaba la cara y sentia muchísima pena solo de verlo con su tubo de goma y su cánula. Después de eso mi tía pagó en la caja y la señorita envolvió el irrigador para lavativas en un papel y lo metió en una bolsa y se lo entregó a mi tía. Partimos de la farmacia y yo solo iba pensando en las lavativas, sentia una sensación muy extraña en mi, como que en ese momento se me juntaba todo lo que una  persona puede sentir en diferentes circunstancias, porque al mismo tiempo que sentía pena, sentia preocupación y al mismo tiempo sentía mucha ansiedad y nervios, sobre todo cuando volteaba a ver la bolsa donde venía el irrigador. Media hora después llegamos a la casa y lo primero que hizo mi tía es llamar a la enfermera por teléfono para comentarle que ya habia comprado el irrigador para lavativas, acordaron que al otro día ella iba a venir a mi casa a comenzar mi tratamiento por la noche. Ese día tomé un baño y no pude dormir, solo de pensar que al otro día me iban a poner una lavativa de dos litros era suficiente para sentir demasiada ansiedad, me daba vueltas y vueltas en la cama y no podía conciliar el sueño, solo pensaba: -“Qué horror mañana comienza mi tratamiento, mañana me van a poner una lavativa, ay que feo.”-  Al otro día amanecí desvelada y me levanté, tomé un baño y me dirigí a la cocina con el fin de tomar mi desayuno, y allí me encontré a mi tía preparándome algo natural, un jugo y algunas verduras, y le pregunté: -“Tía, ahora porqué me preparas ese desayuno?.”-   Y Mi tia me contestó:   -“Yadira, a partir de hoy vas a llevar una dieta muy rigurosa como indicó la nutrióloga en la clínica por mandato de la doctora porque no debes recargar tu estómago por la alergia que tienes, y sobre todo porque hoy comienzan tus lavativas.”-   Y le respondí a mi tia:  -“Ay tia, qué horror, anoche no pude dormir solo de pensar que hoy comienza mi tratamiento.”-    Entonces de mala gana desayuné lo que se me había preparado sabiendo que la comida iba a ser temprano debido a que en la noche me tenían que poner una lavativa bastante pesada y como iba a ser la primera no sabía como me iba a ir con ella. Posterior al desayuno llegó la hora de la comida y fue igual, comí algo muy ligero de acuerdo a la dieta que me mandó la nutrióloga de la clinica. Tenía que comer a la una de la tarde porque a las nueve de la noche iba a comenzar mi experiencia con las lavativas. Después de comer me comencé a sentir muy tensa y ansiosa, estaba sudando y solo pensaba en el irrigador que estaba sobre la repisa en el baño. Al fin llegó la hora, esta chica, Brenda la enfermera, llegó a las ocho y media de la noche, estaba vestida con su uniforme de enfermera porque venía directamente de la clínica donde trabajaba, no vivía lejos de mi casa. Entonces me comenzó a decir:   -“Hola Yadira, me llamo Brenda y soy enfermera y yo soy la chica que va a realizarte tus enemas.”-   Yo le contesté y le dije:    -“Si ya se, mucho gusto, ya me dijo mi tía que ibas a venir a esta hora.”-   Entonces ella me dijo: -“Bueno entonces voy a preparar el irrigador y quiero que veas como lo hago.”-  Y yo le dije: -“Está bien.”-   Y Brenda la enfermera me dijo: “Bueno Yadira por principio de cuentas voy a hervir dos litros y medio de agua y posteriormente llenaré el irrigador con un litro y medio de ésta agua lo suficientemente caliente y el otro medio litro tiene que ser de jabón quirúrgico.”-   Yo me encontraba demasiado tensa y estaba pensando en todo el procedimiento que iba a utlizar Brenda la enfermera para ponerme la lavativa, me empezó a invadir una pena y un morbo indescriptibles porque nuevamente recordé que las lavativas me las tenían qué poner por el ano. Después de un rato Brenda me llamó al baño y me dijo:   -“Yadira ya tienes que prepararte porque tu lavativa ya está lista.”-   Entonces ella llenó el irrigador tal como lo había dicho, le puso un litro y medio de agua algo caliente y medio litro de jabón quirúrgico. Cuando terminó de llenarlo lo colgó en la pared del baño y en ese momento vi lo largo que era el tubo de goma conectada al irrigador y me impactó ver la cánula tan grande y gruesa al final del tubo de goma, me sonrojé nuevamente y empecé a sentir un morbo que antes no había sentido y una pena indescriptible y al mismo tiempo me imaginaba lo que se sentiría tener la cánula conectada en el ano, yo intentaba inhibir esos pensamientos porque trataba de ver las lavativas y el irrigador como un simple procedimiento médico pero no podía porque me vencía el morbo. Entonces en ese momento Brenda la enfermera me dijo:  -“Yadira cierra la puerta del baño y desvistete por completo, quitate tus pantaletas y el sujetador o sosten para que no te incomode al momento de estar con tu tratamiento.”-  Y yo le dije:  -“Ay Brenda me da mucha pena, ¿es necesario que me desnude completamente para mi lavativa.?”-  Y ella me contestó:  -“Si Yadira, te tienes que desnudar por completo pòr comodidad tuya pero sobre todo por higiene, así fue indicado para tí y tienes que obedecer las órdenes médicas.”-   Entonces yo comencé a desnudarme y conforme me iba quitando la ropa sentia mucha vergüenza, primero me quité las zapatillas y después me quité el sostén, tenía tanta pena que le daba la espalda a Brenda. Cuando empecé a quitarme las pantaletas sentí que mis manos se debilitaban de la pena y la vergüenza, no quería que Brenda me viera completamente desnuda y aunque ella también era mujer sentía que mi pudor se desvanecía delante de ella. Y también sentía que en ese momento el control de mi cuerpo pasaba a Brenda y ella contaba con el espantoso irrigador para lavativas para controlarme y dominarme. Eran muchos sentimientos encontrados porque yo soy una mujer heterosexual y me incomodaba mucho saber que otra mujer iba a tener dominio sobre mi utilizando un irrigador para ponerme lavativas.Y aunque ella era enfermera, yo no tenía la preparación suficiente para entender eso, sobre todo por el morbo tan profundo que sentía en ese momento. Entonces en ese momento ella me dijo:    -“Bueno Yadira, deja toda tu ropa en el rincón y vas a hacer lo siguiente: hincate en el suelo.”-  Entonces yo me hinqué viendo de frente al W.C. ya que el baño no era tan grande.  Ya que estaba hincada, Brenda me dijo nuevamente:   -“Bien, ahora Yadira, así hincada como estás te vas a doblar toda hacia adelante, tienes que quedar lo más empinada que puedas casi tocando el suelo con la frente y vas a abrir las piernas lo suficiente para que yo te pueda introducir la cánula en el ano, esta posición se llama genupectoral y es la forma en que te mandaron los enemas a ti Yadira.”-   Y yo le dije:  -“Ay Brenda, no habra otra posición?, es que no me gusta asi.”-  Y es que solo de pensar en esa posición definitivamente me imaginaba que me iban a hacer el sexo anal con el irrigador, con una lavativa. Y empecé a sentir nuevamente una pena indescriptible, el morbo se apoderó de mí como nunca, incluso los latidos de mi corazón se agitaron mucho. Entonces Brenda me dijo:  -“No Yadira, lamentablemente no hay otra posición para tí porque así te las mandaron, para que el jabón penetre uniformemente por todo tu intestino para que no se agolpe en un solo lado.”-    Después que Brenda me dijo eso tuve que obedecerla. Entonces ella me dijo:   -“Bueno Yadira te voy a poner el lubricante en el ano para introducirte la cánula.”-   Y entonces sacó un tubito y empezó a ponermelo en el ano y yo lo sentía bien frío, ya cuando terminó de ponerme lubricante en el ano y en la cánula me dijo:  -“Ahora si Yadira, quiero que estés flojita porque te voy a introducir la cánula en el ano.”-   Cuando me la empezó a meter empecé a sentir mucha pena, por la penetración anal, y en mi mente empezaron a circular muchos pensamientos eróticos, sentìa como si me estuvieran introduciendo un pene muy grande, pero al mismo tiempo me sentia muy mal porque sabia que era un tratamiento médico que me habían mandado y yo no lo estaba viendo con la seriedad que debía tomarlo. Cuando Brenda terminó de meterme la cánula sentía que me lastimaba porque que era muy gruesa y larga, pero al mismo tiempo, sentìa mucho placer y solo de pensar que atrás de mi estaba colgado un irrigador de peltre blanco de dos litros lleno con jabón caliente y yo sometida ante él sin poder defenderme, comencé a sentir un morbo demasiado fuerte acompañado de una exitación sexual que iba en aumento al sentir la cánula lastimándome horriblemente, porque sentía que se me encajaba muy fuerte. Entonces Brenda la enfermera me dijo:   -“Bueno Yadira, voy a soltar la manguera para que te empiece a entrar el jabón por el ano, vas a sufrir un poco, pero asi son las lavativas, asi que te vas a aguantar.”-    Entonces de repente sentì como me entraba el jabón caliente a través del ano, sentia como me iba penetrando el jabón sin parar. Era una sensación indescriptible, porque después de un rato, comencé a sentir muchas ganas de hacer del baño y yo le decia a Brenda:   -“Ayy Brenda ya me estoy haciendo del baño ufff, ya me hago, ya no aguanto la lavativa, por favor te suplico que ya me la quites.”-    Y Brenda solo me decía:   “Ya te dije que te tienes que aguantar porque asi son las lavativas, además no te la puedo quitar hasta que se vacíe el irrigador por completo.”-   Y yo seguía sufriendo mucho con la lavativa, era un tormento, sentia que la lavativa era la muerte, pero al mismo tiempo al entrarme el jabón sentia una exitación demasiado exacerbada, sentía un placer sexual como nunca lo habia sentido, y durante la lavativa tuve un orgasmo tras otro, sentia un fuerte dominio sobre mì,  y sentìa que en ese momento yo dependía de un irrigador para lavativas, dependía de la inexistente voluntad del irrigador ahi colgado en la pared del baño, solo él controlaba y decidía cuándo iba a vaciarse por completo, yo sentía que era mi verdugo. El irrigador era el dueño de mí y del tiempo en ese momento y él decidía cuanto tiempo me iba a seguir exitando y haciendo sufrir al mismo tiempo. Él tenia el control sobre mi sexualidad y sobre mi tormento. El irrigador se había posesionado de mì con la lavativa que me estaba metiendo por el ano. El irrigador se estaba viniendo dentro de mí y me controlaba completamente y Brenda era una simple espectadora que estaba esperando con los brazos cruzados a que el irrigador decidiera vaciarse por completo. Yo con anterioridad había pensado que Brenda iba a tener control absoluto sobre mí, pero oh sorpresa al darme cuenta que finalmente el irrigador para lavativas era mi dueño en ese momento, el que me dictaba cuanto tenía que gozar y cuanto sufrir al mismo tiempo. El irrigador se convirtió en un tirano para mi, en mi dictador pero al mismo tiempo en mi dueño sexual y no me podía zafar de él. El irrigador me estaba atormentando pero al mismo tiempo me recompensaba con una satisfacción sexual indescriptible, máxima.  Así pasaron 45 minutos, hasta que finalmente el irrigador decidió terminar mi placer y mi tormento. Decidió al fin terminar mi sacrificio y mi morbo. Entonces de repente Brenda me dijo:   -“Yadira, ya se vació el irrigador, ya te lo puedo quitar al fin, te voy a sacar la cánula para que te levantes y te sientes en el W.C.”-   Cuando Brenda comenzó a sacarme la cánula sentia que me lastimaba mucho, debido a los cuarenta y cinco  minutos que duró mi lavativa y que se me hizo eterna. Finalmente Brenda me sacó la cánula, sentí un alivio y al mismo tiempo frustración de ya no sentir los fuertes orgamos que la lavativa me estaba produciendo, yo me imaginaba que después de esta experiencia tan fuerte el irrigador también había quedado exahusto, pero cuando lo vi parecía listo para continuar con su dominio sobre mí. En ese momento todavía estaba colgado en la pared del baño y nuevamente sentì esa sensación extraña de morbo, sentí que a partir de ese día me había convertido en esclava del irrigador y de sus lavativas, tanto en sentido sexual como médico, y que él iba a dictar a partir de ese momento y por una larga temporada mi vida, ya que mi vida iba a girar alrededor de mi tratamiento de lavativas. El irrigador para lavativas se había convertido en mi dueño absoluto.  Y hasta el día de hoy el irrigador y sus lavativas siguen dictando mi vida, me converti en su esclava.    JYHL.

La amiga de internet

Miércoles, enero 14th, 2009

Amigos y amigas amantes de los ENEMAS, os voy a contar un hecho que me ocurrió no hace mucho tiempo.  Yo entraba con frecuencia en los chats con el nick “busco enemas”, y una de las veces entró una persona que al principio no se identificó como mujer pero que mostraba mucho interés por el tema, preguntando como lo hacía, que material usaba, con que frecuencia, hasta que al final me comentó que era una mujer de 45 años, yo tengo 42, y que desde hacía algún tiempo, y a raíz de que una amiga le incitó y la inició en el tema, estaba interesa en los enemas, que casi todas las semanas se ponía uno, pero que al estar sola y ya no tener la compañía de su amiga no era lo mismo y buscaba a alguien, preferiblemente a un hombre, que dominara el tema y fuera de total confianza para realizar sus fantasías y poder unir los enemas al sexo.  Después de mucho dialogar, quedamos para vernos días después y así, aparte de conocernos, podríamos planificar un encuentro con todo lujo de detalles.

Así fue, quedamos tres días después en un lugar tranquilo, ella subió a mi coche y en la intimidad del habitáculo comenzamos a charlar sobre el tema.  Su apariencia era muy agradable, no aparentaba la edad que tenía, cuerpo esbelto, pelo largo, pechos no muy voluminosos pero bien puestos, venía vestida como le rogué en el Chat, con una falda vaporosa algo corta, medias negras, zapatos de tacón alto  también negros, camisa blanca que deja entrever un sujetador también blanco y llevaba un tanga del mismo color,  que se podía vislumbrar al entreabrir las piernas, operación que realizaba sin ningún pudor.

Después de largo rato dialogando, comencé con mucha sutileza a acariciarle por dentro de la corta falda mientras besaba sus pechos por encima de la ropa, notando como sus pezones se endurecían, la vagina se lubrificaba pues el tanga ya se encontraba húmedo al tacto. Llegado a este punto me rogó que fuéramos a su casa para poder ponerle lavativas mientras disfrutábamos del sexo, a lo que acepté encantado dado que mi pene estaba a punto de explotar, y el coche no era el sitio mas cómodo para tener un encuentro sexual.

Durante el trayecto me comentó como se había iniciado en el tema de las lavativas, me dijo que una amiga suya que también era su vecina estaba separada y al intimar le contó que en su casa todos los fines de semana hacía lavativas a toda la familia, tanto a su marido, como a los hijos, e incluso para ella misma, que a cada uno le tenía asignado un utensilio.  Para los niños peras de goma para el marido depósito de 2 litros y para ella también depósito de 2 litros, para vagina y ano a la vez, y también pera vaginal, usando todo tipo de utensilios para añadir a esas sesiones.  A estas sesiones semanales, las llamaba “día de limpieza”. Por eso al separarse de su marido y entablar amistad con ella la fue introduciendo en este agradable y placentero mundo de los enemas, enseñándole trucos, y fantasías y ella había sido la artífice de todo el material que tenía en casa.  Pero para su desdicha, Luisa que así se llamaba mi nueva amiga, después de muchos meses de amistad con su vecina, ésta se trasladó a otra provincia por lo que desde hacía bastantes meses era ella la única que se administraba las lavativas.  Al principio le pareció interesante ir probando todo el material que había atesorado, pero con el tiempo todo resultaba rutinario, por eso, con ciertas reservas y algo de temor y desconfianza, buscaba a alguien con experiencia y de total confianza.  No era lesbiana, aunque recuerda con agrado las sesiones que había mantenido con su amiga, los orgasmos que habían tenido juntas, y las sesiones interminables de lavativas, por lo que se consideraba bisex.

También me contó como se inició su amiga en todo este tema pero no es lo importante ahora.

Ya en su casa, entramos a una pequeña habitación que estaba al fondo de un largo pasillo, cerrada con llave, y que era el lugar donde realizaba sus fantasías, estaba muy bien equipada, contaba con una camilla, varios orinales, una mesa donde se encontraban varias peras de goma, una vaginal grande, otra un poco mas pequeña, 3 peras rectales una con cánula y las otras todas de goma incluida la cánula, tres depósitos de 2 litros, uno de plástico plegable azul, otro de plástico duro transparente y uno antiguo esmaltado con un ribete azul en la parte de arriba, por cierto es el que mas me gustó, me recordó a mi infancia, pues en casa había uno de ese tipo.  También se encontraba sobre la mesa varios plugs de diferente calibre, diversos consoladores y vibradores también de diferentes tamaños, bolitas chinas anales y vaginales, guantes de látex, preservativos, crema dilatadora, correas y un largo etcétera, cuya visión me produjo un escalofrío de placer en todo el cuerpo, y una erección mantenida, originando un bulto en el pantalón difícil de disimular.  Una luz indirecta acompañaba a todo este recinto y una música muy dulce, que automáticamente se ponía en marcha al dar el interruptor de la luz, se dejaba oír envolviendo, sin molestar, el ambiente.

Luisa me indicó que pasáramos al servicio para lavarnos los genitales y prepararnos para los enemas y el sexo. Fue ella la primera en sentarse en el bidé y comenzar a lavarse la vagina y el ano habiéndose bajado previamente el tanga blanco, el cual mostraba evidentes señales de flujo por las caricias antes recibidas y el grado de excitación que ambos teníamos.

Abrió el agua caliente y la fría hasta lograr una temperatura ideal y comenzó a lavarse, momento que yo aproveché para untarme de jabón líquido dos dedos de la mano derecha y comenzar a acariciarle el ano, hasta lograr introducir lentamente uno dentro, con este vaivén logré meterlo hasta el fondo, a lo que Luisa respondió con unos gemidos, pero no hizo ademán de querer que los retirara.  Aparte de lavarse la vagina estaba comenzando a masturbarse pues los movimientos sobre la misma se hicieron más frenéticos. Yo saqué el dedo, puse mas jabón y volví a introducirlo pero esta vez intenté con dos, el índice y el medio, montados uno sobre el otro, hasta que después de varios intentos y de hacerlo con delicadeza y dulzura, entraron ambos, a lo que Luisa respondió con un “siéntate y lávate que ya me tienes caliente, vamos a la habitación que no puedo mas”.

Me senté y fue la propia Luisa la que me enjabonó el pene y la zona anal, y con esa espuma del jabón comenzó a mover su mano por mi pene hasta lograr ponerlo bien gordo y potente, mientras con la izquierda me acariciaba la zona anal, de forma similar a como yo se lo había hecho a ella anteriormente.  La sensación que sentí fue indescriptible, y como observaba que se acercaba una eyaculación, le rogué que parase para así poder disfrutar en la habitación del tamaño y la potencia de mi pene.

Enjuagó y quitó el jabón de mis zonas sexuales y besándonos y abrazados nos dirigimos a la habitación.  En el Chat, y a la vista de nuestro primer encuentro, le indiqué que estuviéramos varios días sin hacer caca pues dado que nos haríamos varias lavativas, tendríamos así materia para sacar y limpiar por dentro y así lo habíamos hecho.

Una vez en “la mansión de las lavativas”, como yo bauticé a la habitación y que por cierto le arrancó una gran sonrisa a Luisa al oír ese nombre, se retiró un momento con un cubo con capacidad para cinco litros, para llenarlo de agua bien caliente usando el calentador de casa, para así mantener el agua a buena temperatura mientras hacíamos los preliminares a las lavativas, así el agua se iría enfriando poco a poco pero conservando algo de calor.  Yo mientras me paseaba mirando todos los utensilios, las sondas, los bardex, que tenía uno doble y otro sencillo, pues era ahora cuando me estaba fijando con mas detalle en el material ahí expuesto, en resumen, un lugar para pasar horas y horas de placer, y yo era el agraciado que iba a disfrutar de todo eso.

Al cabo de unos diez minutos como mucho, apareció Luisa en el dintel de la puerta, radiante, en ropa interior, con el cubo lleno de agua y el nuevo conjunto, esta vez era negro, haciendo juego con el sujetador y el tanga, unas medias negras con liguero y unos zapatos de tacón de aguja del mismo color, se había dado unos toques de maquillaje y unas gotas de un perfume embriagador, que llenó de una agradable fragancia la habitación.

Dejó el cubo en el suelo, se acercó sinuosa hacia mi, una mano fue directamente a mi abultado pantalón, y con la otra me abrazo y nos fundimos en un largo beso en la boca, intercambiando nuestras lenguas, así estuvimos unos minutos hasta que yo con mucha dulzura y sin dejar de besarla, fui dando la vuelta hasta colocarme detrás de ella mientras le besaba ahora por el cuello, la nuca, las orejas y mis manos se acercaban a sus pechos y con mucha dulzura y delicadeza los saqué por encima del sujetador quedando así su busto mas marcado y firme al llevar  todavía puesto el sostén.  Empecé a apretar y soltar suavemente sus pezones, alternando uno y otro, mientras seguía mordisqueando y besando su cuello y orejas, aprovechando para acercarle mi paquete a su trasero.  Esta situación hizo que empezara a jadear poco a poco.  Le sugerí al oído que cogiera un vibrador de buen calibre y que se lo introdujera suavemente en la vagina que tendría que estar muy lubrificada, y que mientras yo seguiría con este juego.  Se introdujo lentamente el vibrador en la vagina y la pequeña braguita sirvió de tope, quedando dentro de su sexo vibrando sinuosamente, produciendo un leve zumbido y una suave vibración que recorría todo su cuerpo.  Yo comencé a desnudarla, sin dejar de hacerle caricias, hasta que se quedó con la ropa interior y los zapatos, tenía un cuerpo maravilloso, escultural, y la poca luz reinante formaba unos contraluces muy exóticos.

Yo también me desnudé rápidamente, la tenía superexcitada, gemía, se revolvía de placer y me rogó que comenzara con los enemas que ya estaba preparada, a lo que le respondí que faltaba lo mejor, que me dejara hacer.  Por lo pronto que se tumbara boca arriba en la camilla, cosa que hizo con prontitud, tan solo le quité el sujetador y el tanga, levantó las piernas y las ajusté en los estribos de la camilla, quedando entreabiertas como en una revisión ginecológica, y dejando a la vista todo su sexo atravesado todavía por el sinuoso vibrador que seguía ronroneando. Con un pañuelo de seda que había en el lugar, le tapé los ojos para que así las sensaciones que recibiera fueran mucho mas acentuadas, pues al tener los ojos vendados, la apreciación es muy distinta y el resultado muy diferente a si lo está viendo.  Luisa se dejaba hacer y observaba que a cada momento se iba excitando mas y mas, y que el primer orgasmo estaba muy cerca.

A continuación me coloqué unos guantes de latex de una caja que allí se encontraba, me lubrifiqué los dedos índice y medio y comencé a acariciar su ano e introducir lentamente los dedos en ese agujero que tanto iba a ser penetrado en las próximas horas.  Logré nuevamente introducirlos hasta el fondo, entraban y salían con libertad, Luisa gemía de placer y con la otra mano metía y sacaba el vibrador en la vagina, acercándolo también al clítoris y volviendo a introducirlo en la vagina.  Desde el interior del ano, notaba como entraba y salía el vibrador.  Cuando comprendí que el orgasmo se iba a producir, cerré la vibración del aparato y me acerqué a la mesa a por un juego de bolitas anales de un grosor medio y que lubrifiqué con los dedos dado que los tenía impregnados con la crema suavizante.

Fin de la primera parte

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