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Perversiones con Anaís

Martes, abril 23rd, 2013

La red es un pañuelo. Me vuelvo a encontrar en el inframundo virtual con Hetaira. Ya no es Hetaira, ahora es Anaís. Yo tampoco soy yo. La gente cambia. Los prófugos se mudan a cada rato de nombres y de lugares. Nuestras mentes perversas viven en la clandestinidad. Nunca está demás escaparse, aún de un lugar anónimo como internet.
Finalmente nos vamos a concer en persona. La cito donde empiezan o terminan los bosques de Palermo, en la calesita abandonada de Pampa, llegando a Figueroa Alcorta. La veo venir. Viene con calzas y una pollerita deportiva cubriéndole el culo. ¿Habrá hecho lo que le pedí?¿Habrá considerado que valía la pena arruinar unas calzas haciéndole agujeros solo por mí? Nos abrazamos como dos viejos amigos que se reúnen después de una eternidad de no haberse conocido nunca. Un beso en la mejilla está bien. La invito a caminar, a relevar el terreno. Vamos en silencio, no hace falta hablar. Me toma de la mano y me gusta. Somos dos noviecitos degenerados. El tiempo está asqueroso, nublado, negro, en cualquier momento se larga. Pero está bien, el parque está casi desierto. Cada tanto pasa algún maniático de la vida sana que no abandona su rutina ni aunque caigan macetas del cielo. Nos sentamos bajo un árbol. El pasto está húmedo. Nos besamos calientes, recalientes. Nos conocemos de toda la vida. Ella separa las piernas. Su concha rosada aparece por la ventana de las calzas negras. Hermosa. Está tan caliente y yo tengo las manos frías. Se estremece. De a poco se me van calentando los dedos en el caldo de su agujero. Respiramos fuerte, entrecortado, mientras nos comemos las lenguas. Ella ya está frotando mi verga dentro del pantalón. Me baja el cierre y la saca. Cada tanto relojeamos a ver si viene alguien. Cada tanto viene alguien y no nos importa. Le digo que se siente arriba mío. Entro por primera vez a su concha. Me recibe con calor de hogar. Es como volver a casa. Nos quedamos quietos. Pasa gente y no sospecha nada. La pollerita resguarda la argolla de mi amada de las miradas indiscretas. Anaís aprieta sus músculos vaginales. Los domina perfectamente. Aprieta y afloja succionando mi verga con su concha. Chorreamos. No quiero acabar. Le doy unos golpecitos en el culito y le digo: Vamos. Se desencanta pero confía en mí. Seguimos de la mano. Buscando algún buen escondite para garcharnos como Dios manda. Un pibe que pide plata se acerca por unas monedas. Te doy diez pesos si le mostrás la pija a mi hermana. Anaís arquea las cejas con una sonrisa leve. Le gusta ser mi hermana, es más perverso. El pibe se ríe, es tímido. En serio te digo. Mi mamá no la deja tocar pijas y yo la quiero ayudar pobrecita. Acepta. Lo llevamos contra un árbol. Nuestros cuerpos frente a él hacen de carpa. Anaís lo entusiasma: Dale, no tengas miedo que nadie te ve. Yo le levanto la remera y le desnudo una teta. Saco con mis dedos los pezones escondidos de mi hembra. El pibe sigue indeciso, se ríe vergonzoso. Anaís le palpa el bultito. Yo le amaso la teta. Chupásela. El pibe se prende. Le bajo el pantalón y aparece una pija de nene. Parece de catorce años pero seguro que es más chico, apenas tiene sus primeros pelitos. Está dura y babosa. Anaís lo masturba con amor de madre. Dame la lechita mi amorcito. Dale la lechita a mami. El pibe está a mil, los ojos se le abren, la panza se le tensa. La leche se le escapa entre los dedos a Anaís. Le doy los diez pesos. Seguimos de la mano. Se larga una tormenta de la puta que lo parió. Corremos de la mano como esos pelotudos de las películas romanticonas. Nos cagamos de la risa. Buscamos refugio, no hay. De pronto me doy cuenta que la gente desapareció. Nadie a cientos de metros a la redonda. Me quedo en pelotas totalmente. Anaís también. No hay nadie. Se prende de mi verga como un ternero mamón. Nos tiramos al piso. Los pastos mojados se nos pegan al cuerpo. Le chupo la concha, hambriento. Suenan truenos. Si nos parte un rayo en este instante, por mí está bien. Me la cojo furioso. Me pide que le haga el orto. Se lo hago. El ojete de Anaís tiene mil batallas, se abre como una flor, me deja entrar enseguida. Es divino. Se lo cojo. Aguanta todo. Se lo lleno de leche. Mi puta hermosa y degenerada.

Apretada en el microbús

Martes, mayo 8th, 2012

Tenemos 16 años de matrimonio, mi esposa es menor que yo en casi 8 años, ella tiene 45 años, pero se encuentra en perfecto estado de conservación gracias a su dieta y a los ejercicios de gimnasia que hacemos a diario en casa.

Era un soleado día de verano, salimos con mi esposa del estudio donde trabajamos a visitar a un cliente en un distrito cercano; ella estaba ese día vestida con un pan-talón jean apretado que hacía resaltar perfectamente sus hermosas nalgas y torneadas piernas, así como de una blusa amarilla con amplio escote que dejaba ver los inicios de sus turgentes senos níveos; estaba tan atractiva que todos los hombres dirigieran su mirada hacia su hermoso cuerpo en especial del bello trasero, lo que me excitaba de sobremanera.

Siempre he tenido la fantasía de que otro hombre disfru-tara de su cuerpo, con sutiles roses primero y después con sexo total en mi presencia, haciéndola bramar de placer sin ningún reparo y verla llegar a varios orgasmos espectaculares, para luego hacerle yo sus masajes corpo-rales con toda ternura. Pero la vez que se lo comenté se sintió confundida y rechazó de plano la idea, así que nunca más volví a tocar el tema.

Esa, tarde esperábamos el microbús para desplazarnos, pero no llegaba el carro, así que ya nos íbamos a otra avenida para encontrar otro carro, cuando en eso apare-ció nuestro microbús, pero estaba completamente lleno, así que cruzamos de la peor manera la pista y nos subi-mos rápidamente, nos quedamos casi en el estribo, ella un poco más arriba y yo abajo en el primer escalón del estribo, avanzando unos metros más, deteniéndose otra vez para que subieran más pasajeros, pero estaba tan lleno que solo pudieron subir dos jóvenes, uno se puso atrás mío y el otro le permití que se colocara justo detrás de mis esposa, quién estaba agarrada del pasamanos lateral, el joven se colocó de tal manera que rozaba las preciosas nalgas de mi mujer con su pecho y al agarrarse del mismo pasamano del que estaba asida mi esposa, hizo contacto plenamente con su hermoso trasero con el antebrazo, levantándolo notoriamente hacia arriba, lo cual me produjo una excitación inesperada, poniéndose erecto mi órgano masculino inmediatamente.

El viaje demoraba más de lo esperado por el tráfico y mi esposa se acomodaba un poco mejor y el joven también, aumentando el contacto corporal con todo el culo de mi mujer, especialmente su antebrazo, comprimiéndolo un poco más que antes, yo totalmente invadido por la excitación, discretamente empujaba al joven para que el contacto entre ambos fuese mejor, consiguiendo mi objetivo; el joven ni corto ni perezoso se acomodó mejor para el contacto con su antebrazo con el medio del precioso trasero de mi mujer, que eran levantadas deliciosamente, banqueteándose con ellas. Y a mí, me daba la impresión de que ella disfrutaba rico, pues no se movió (no se podía tampoco con tanta apretadera) para evitar el tocamiento, estaba sonrojada por el calor o por la excitación, no decía absolutamente nada, hasta que comenzó a bajar la gente del bus y quedando más espacio terminando el excitante espectáculo.

Finalmente nos bajamos del bus en nuestro destino, le comenté a mi esposa, lo apretados que vinimos, sonroja-da y sonriendo me dijo que sí, efectivamente yo estuve bien apretada.

Esa noche gracias a ese extraño suceso, le hice el amor a mi mujer hasta saciarla totalmente. Yo particularmente mejoré mi rendimiento evocando el recuerdo del mi-crobús y por supuesto agarrando su hermoso trasero durante toda la fornicación.

Una tarde en el cine

Miércoles, enero 19th, 2011

Esperamos que este relato sea de su agrado y logre provocar excitación. Empezare por comentarles que nosotros somos un matrimonio desde hace 13 años de los cuales los 7 últimos hemos sido swingers . Esto nos ha permitido vivir experiencias sexuales muy satisfactorias y extremas. Mi esposa actualmente tiene 28 años y es una mujer muy abierta, caliente y sobre todo obediente. Yo tengo 33 años y me encanta vivir momentos muy atrevidos y también soy muy caliente. Acostumbro en ocasiones visitar el único cine porno que existe en esta ciudad. Me encanta ver la película mientras se acercan los chicos que les encanta mamar y dejarme llevar por los deseos hasta desbordar mi exitacion en una boquita de esas. Pero siempre que estoy en el cine fantaseaba con ver a mi esposa en el mismo lugar y ver como reacciona la gente que ahí se encuentra. Así que un día le propuse que fuéramos a este lugar. Ella me pidió que le explicara como era esta cine a lo cual le explique que iban sobre todo hombres jóvenes y también maduros a satisfacer sus deseos. Cuando le platique con lujo de detalle note que se excitaba al máximo y en ese mismo rato la tuve que coger para que se calmara. Y así es como pude sembrar en su cabeza esta excitante idea. Así que si mas determinamos la fecha para ir. Ese día llegue por ella a la casa por ella. Se veía bastante apetecible con una blusa ligera color negra. Una faldita corta, sin calzones así como se lo había pedido y unas zapatillas muy sexis. Nos dispusimos a ir directamente al cine el cual se encuentra en la zona centro de esta ciudad fronteriza de México. Llegamos de dejar la camioneta en un estacionamiento cerca del cine, y en cuanto nos bajamos nos dirigimos al cine y note que ella iba súper nerviosa. Sabía muy bien que se iba a encontrar con una experiencia totalmente nueva y excitante. Para ser sincero yo también sentía una mezcla de excitación y nervios que me hacia estremecer aun que hice todo lo posible por que no se me notara. Por fin llegamos a la taquilla y el tipo que nos vendió los boletos al ver que éramos una pareja nos
recomendó que nos sentáramos en la parte de enfrente para no ser molestados. Lógicamente que
yo no lo iba a hacer puesto que yo quería que mi esposa chupara en mayor numero de vergas
posibles. Así que cuando entramos al cine me dirigí a la penúltima fila del cine, yo ya sabia que ahí
era en donde hay más actividad. Estoy seguro que en cuanto entramos llamamos la intención,
sobre todo porque se dejaba ver que éramos una pareja ya que llevaba a mi esposa de la mano.
Llegamos a la fila en donde quería que nos sentáramos y la lleve al centro de esta, en este camino
los chicos que estaban sentados casi la devoran con la mirada. Nos sentamos y ella muy tensa se
puso a ver la película porno. Yo la abrase y también hice lo mismo. Para esto yo ya estaba súper
excitado y con el pene punto de salir disparado. No tardo mucho para que el chico que estaba
sentado al lado de ella se sacara el pene y se empezara a masturbar. Ella discretamente lo vio y
siguió viendo la película. Poco a poco fue volteando para ver a las butacas de atrás y hombres la
miraban fijamente y con una morbosidad tremenda. Al rato me dijo que el chico de al lado se
estaba masturbando y también varios de los que estaban atrás hacían lo mismo sin dejar de
observarla. Yo creo que se imaginaba lo que se aproximaba porque me dijo que la única verga que
iba a chupar era la mía. Los hombres estaban tan calientes que incluso algunos pasaban en frente
de ella con la verga de fuera. Al cabo de un rato el chico de a lado le empezó a acercar su mano a
las piernas y ella reacciono volteando a ver a lo cual le hice un gesto de permiso. El chico al ver que
tanto ella como yo, no decíamos nada. Esto le dio confianza y le empezó a meter mano sin ninguna
consideración. Ella tan solo abrió las piernas. Se puso tan caliente que su cara gritaba que le estaba

excitando al máximo. Voltio a verme y con un gesto le día a entender que se la chupara. Ella
accedió y se bajo discretamente a su cintura y empezó a darle una mamada tan rica como solo ella
sabe, para esto ya teníamos encima a mas de 5 que veían detenidamente la escena. Poco a poco
le empezaron a meterle la mano por todos lados y yo me limite tan solo a ver. Pude ver en la cara
del chico como se venia en la boca de mi esposa, ella no dejaba de mamar. Para cuando se
incorporo ya tenia otro pene jugoso en frente de ella, al verlo no dudo en llevarlo a su boca y darle
placer hasta sentir la lechita. Cuando vi otro chico se estaba masturbando atrás de ella mientras le
masajeaba las tetas. Me sorprendió mucho cuando vi que empezó a eyacular y echándole su
semen en su pelo negro. Tenía un deseo tremendo en sentarme en otro lugar y dejar que hicieran
con ella lo que quisieran pero a la vez me dio miedo que la situación se me saliera de control. Los
hombres eran como perros en brama. Todos la tocaban como querían incluso la querían acomodar
para cogérsela pero ella se rehusaba. Termino con el chico de la mamada cuando se levanto el
chico de a lado y inmediatamente s e sentó un señor como de 60 años y no dudo en bajarse el
cierre y sacarse la verga. Tomo a i esposa por la cabeza y con un poco de agresividad la llevo a su
verga. Mi esposa estaba incontrolable y empezó a mamar esta nueva verga. Este viejo se ve que
tenía mucha experiencia ya que el cabron tardo muchísimo en venirse. Mi esposa ya tenía pitos y
manos rosándole por todo el cuerpo. Eran como una manada de animales en brama imposibles de
contener. Ya había chupado como 5 pitos cuando sentí que si no hacia algo rápidamente
terminarían cogiéndosela todos sin que yo pudiera evitarlo. Así que el tome de la cabeza la puse a
que me mamara la verga. Estaba encantado viendo como le metían mano a discreción mientras
sentía esa boquita tan rica y mamadora. La verdad no me pude contener mucho así que deje que
corriera toda mi leche por su boquita. Deje que pasaran unos 3 minutos y de repente me levante
la tome de la mano y la saque de ahí ante la mirada de los que todavía estaban esperando el turno
para su chupa dita de verga. Salimos casi corriendo del cine y nos dirigimos al auto. En el camino a casa me confeso que le encanto la experiencia. Me dijo que todos los penes que chupo se trago el semen y que estaba tan caliente que ya quería acceder a que se la cogieran todos sin importarle
nada. No tuve más remedio que pedirle que me la volviera a chupar en el estacionamiento ya que
esta confesión me volví a prender al 100. Volvimos a regresar a este cine pero esa será nuestra próxima confesión cachonda. Saludos desde tj. B.c. bye.

Nos pueden pasar sus comentarios a cachito6@hotmail.com

Justiciera Argentina: La superheroina nalgueada

Miércoles, noviembre 3rd, 2010

Ivana estaba preparando el desayuno para su hijo Matias, que debia ir a la escuela al mediodia. Aquella mañana se presento soleada y calurosa, pero con la humedad tipica de Buenos Aires. Todo marchaba como un lunes comun y corriente: su marido en el trabajo, su hijo jugando al futbol con un amigo en el patio, y ella preparando el desayuno para luego ir a dar sus clases de aerobics en el gimnasio de su barrio.
De repente, su pequeño hijo entra sobresaltado a la casa, junto con su amigo:

-Maty, que te pasa? Pregunto la joven madre.

-Mama, estabamos jugando a la pelota y sin querer se nos cayo en el patio de al lado,donde vive don Ramirez y doña Doris, agarraron el balon y se lo llevaron adentro, y luego nos amenazaron diciendo que si volviamos a arrojar otra cosa en su casa, nos iban a dar una paliza.Los ojos del niño de 10 años permanecian abiertos mientras relataba lo ocurrido.La madre intento calmarlo:-Bueno hijo,no te preocupes.Yo voy a hablar con ellos,o en todo caso te compro otra pelota de futbol.
Ivana no podia dejar pasar esto: tenia que recuperar la pelota.Don Ramirez y Doña Doris son una pareja de ancianos que viven en ese barrio practicamente desde que se creo:Don Ramirez es un viejo que odia a los chicos:antipatico, malhumorado, anticuado,siempre encuentra algo para quejarse; a sus 80 años discutio con muchos vecinos,pero aun asi respetan enormemente a este hombre calvo,de estatura mediana,y de poblados bigotes blancos.

Doña Doris es practicamente la version femenina de Ramirez:sus caracteristicas fisicas son tipicas de una señora de barrio:cabello canoso,recogido con un rodete, el rostro provisto de arrugas,delgada, algo encorvada, y siempre se la ve con el mismo vestido largo adornado de lunares blancos;octogenaria igual que su marido, es una mujer de mucho caracter,quizas mas temperamental que don Ramirez.

-Estos viejos creen que pueden hacer lo que quieren-penso Ivana.Pero aquel dia iba a ser diferente.Ivana siempre tuvo admiracion por superheroinas de los comics, como Wonder Woman, y Supergirl.Estas justicieras eran portadoras de fisicos perfectos, y es por eso que, intentando emular los cuerpos de sus idolas de la infancia, se convirtio en profesora de aerobics entrenando duramente su cuerpo desde hace años,combinando el ejercicio fisico con dietas estrictas, y vaya que logro grandes resultados.

Ivana debia hacer algo:el vecindario necesita una heroina, y ella es la indicada;espero a que su hijo se vaya a la escuela, y dijo: estos vecinos van a pagar lo que hicieron…pero no responeran a Ivana Gonzalez sino a…Justiciera Argentina!!!

Tomo una ducha rapida,y comenzo a diseñar su disfraz de superheroina basado en su propia imaginacion:consistia en un antifaz celeste,con forma triangular en las puntas, el cabello largo y rubio atado con una cola que descendia sensualmente hasta la cintura, guantes blancos que le tapaban los antebrazos, costosas botas blancas bucaneras de tacos altos que le llegaban hasta la rodilla, una pequeña minifalda blanca y una ajustado top deportivo celeste, que dejaba al descubierto su abdomen plano y fibroso:lo unico que llevaba debajo era una diminuta tanga blanca.El cuerpo de Justiciera Argentina era perfecto:el cabello rubio despedia un hermoso aroma, su piel tostada por años de tomar sol, senos sugerentes y bien levantados,el abdomen marcado, las piernas duras y torneadas, y unos gluteos firmes que cualquier supermodelo envidiaria.
El plan de Justiciera Argentina consisita en entrar a la casa de sus vecinos, intimidarlos y asi recuperar la pelota de su hijo. -No sera muy dificil.-Penso la superheroina, solo debia darles un susto a los villanos.

La curvilinea justiciera salio de la ventana de su habitacion, y de un salto logro inmiscuirse en el patio de los ancianos vecinos.Evitando que nadie la vea,intento entrar por la puerta que afortunadamente estaba abierta.La puerta hizo un leve chirrido, pero los viejos no lo oyeron:Justiciera Argentina alzo la mirada y vio a don Ramirez y doña Doris sentados en el comedor, bebiendo tranquilamente un te…

-Señores, disculpen la molestia…vine a recuperar alg que ustedes tienen y no les pertenece!-La superheroina interrumpio abruptamente con un tono firme que dejo boquiabiertos a los dos viejos, a lo que don Ramirez llego a preguntar:-¿!Se puede saber quien es usted, y que hace en nuestra propiedad!?

La profesora de aerobics se acerco, coloco sus manos a ambos lados de la cintura, y dijo: -Soy Justiciera Argentina, la superheroina del vecindario.- Al oir eso, el viejo lanzo una carcajada escupiendo el te, Ivana prosiguio:-Vine a buscar una pelota de futbol perteneciente a su vecino, quiero que se la devuelvan inmediatamente…de lo contrario, se las van a ver con Justiciera Argentina.

En ese momento, Ivana advierte que doña Doris se levanta lentamente de su silla:-Finalmente lo logre.-penso la joven superheroina.-Se dispone a entregarme el balon.-

Pero don Ramirez interrumpio sus pensamientos:-Si, ya se de quien me hablas, le sacamos la pelota a ese mocoso de al lado, para que aprenda, y no se la voy a devolver, señorita. Y ahora vas a pagar un precio muy caro por haber entrado a nuestro domicilio de esa manera.De repente, Justiciera Argentina siente un fuerte golpe en la zona de sus nalgas que la hace perder el equilibrio:-Oooofff!!!-Exclama Ivana,cayendo boca abajo en la mesa que tenia enfrente, para luego sentir otro golpe mas en el mismo lugar, la justiciera nuevamente vuleve a quejarse. La habian golpeado con algo duro, aun encima de la mesa, intenta girar su cuello y distingue justo detras suyo a doña Doris con una escoba en su poder, a punto de efectuar otro golpe mas con el palo de esa escoba:TOC!!!-AAAYYYY!!!!-El palo de la escoba emitia un sonido seco al chocar con las duras nalgas de Justiciera Argentina.La heroina se encontraba dolorida y asombrada, esto no estaba resultando como ella creia: intentando recobrar un poco de dignidad, la profe de aerobics intenta reincorporarse tratando de escpara de esa posicion tan lamentable en la que se encontraba, tan expuesta para seguir recibiendo escobazos por parte de doña Doris: Entonces Justiciera Argentina da un giro brusco apartandose de la mesa, pero los tacones altos patinaron en el resbaloso piso,dejando caer de culo a la rubia heroina:-OOOOWWW!!-Grito Ivana, pues su parte traser aya estaba dolorida.Los viejos reian con sus escasos dientes al ver su infortunio,pero doña Doris no pierde tiempo, y antes que Justiciera Argentina pueda recomponerse, le conecta un severo puntapie en la entrepierna de la superheroina, que emitio un rugido de dolor: -YYYIIIIIIIIIIEEEEEEEEEEEEWW!!!!!!!!-Justiciera Argentina se retorcia en el suelo,tomandose la castigada vagina con ambas manos. Entre gritos y gemidos, oia a la vieja decirle:_¿Quien te pensas que sos,entrando asi a la casa de dos personas mayores, maleducada? Ya vas a ver lo que hacemos con irrespetuosas como vos!!!

La dolorida superheroina se encontraba fuera de combate, esa patada en la zona genital la habia dejado sin respiracion, y no podia levantarse,mas lo peor era estar siendo sermoneada por su vecina como si fuese una chiquilla traviesa,obviando su rol de superheroina.Pero repentinamente sus esperanzas volvieron: Delante suyo, a escasos metros de distancia, se encontraba la preciada pelota de futbol de su hijo.Tomandose la entrepierna con una mano, Justiciera Argentina comenzo a gatear rapidamente ayudandose con su otro brazo para alcanzar el balon secuestrado, pero detras suyo era inminente el ataque de la pareja de abuelos.En una hazaña muy inteligente, don Ramirez, aprovechando la postura de Justiciera Argentina, y evitando que ella logre recuperarse, se sienta encima de su espalda, colocando todo su peso en el cuerpo de la desventurada heroina, reduciendola completamente: -Vos no te vas a ningun lado, oiste?.- Le dice don Ramirez. Ivana intenta desesperadamente quitarselo de encima,pero es inutil, y poco a poco se hunde en la impotencia de ver frente a sus ojos aquella pelota de futbol que la metio en este problema, y no poder acercarse y tomarla;al mismo tiempo, el peso del viejo sobre sus espaldas la estaba dejando sin respiracion.La joven superheroina siente que don Ramirez le levanta la pequeña minifalda hasta la cintura, y junto con doña Doris, comienzan a nalguearla:_OOWOWOOWWWWOWWOWW OWW!!_ Las manos de doña Doris y don Ramirez golpeaban sin clemencia la exhuberante cola de Justiciera Argentina, apenas cubierta por una diminuta tanga, que no protegia en absoluto sus nalgas.Sus botas bucaneras pataleaban sin cesar al ritmo de los terribles chirlos que los viejos le estaban propinanado: la joven heroina sentia un dolor y una humillacion nunca antes jamas sentida: se encontraba en el suelo, atrapada entre las piernas de un abuelo de 80 años que le daba nalgadas junto con su mujer…

_Aaayyy!!!! Basta, por favor!!!AAWWW!!! No pueden hacerme esto!!!!_ Justiciera Argentina no podia creer que aquellos viejos golpearan con tanta fuerza, aunque los maleficos vecinos hacian oidos sordos de sus suplicas, hasta que Don Ramirez dijo a su mujer:_Vieja,  traeme el cucharon de madera.Al oir estas palabras, la desventurada heroina evoco un grito ensordecedor:-NOOOO!!!!.

_Te quiero bien calladita, o el castigo puede ser peor todavia_ Le murmuro el anciano, mientras acariciaba suavemente las redondas nalgas de Justiciera Argentina:_Esto te va a doler mucho, pero vas a terminar aprendiendo que con nosotros no tendrias que haberte metido_

Finalmente, Doña Doris se acerca con el cucharon en la mano, a la vieja le genero mucha bronca ver a su esposo tocandole la cola fraternalmente a la intrusa, y decidio interrumpir el momento dandole el primer azote con la cuchara en los grandes y enrojecidos cachetes de Ivana, que la hizo aullar.

_Aca tenes lo que me pediste_ Dijo secamente la vieja, como si nada hubiera ocurrido.El viejo comenzo a repartir impiadosamente una serie de azotes, mientras Justiciera Argentina se movia y se contorsionaba freneticamente, pero era inutil: estaba atrapada y ya sin fuerzas para intentar quitarselo de encima.La madera de la cuchara le estaba dejando marcas muy visibles en el culo de Ivana, debia hacer algo urgente;Don Ramirez se veia muy entusiasmado castigando sus nalgas, y algo le decia que no iba a detenerse. Justiciera Argentina, en un intento desesperado por escapar de tremendo castigo fisico, tomo del cuello a Don Ramirez usando sus largas y esbeltas piernas, y tomando impulso intento quitarselo de encima, pero lo que logro fue meter la cabeza del viejo en el medio de sus gluteos.Aunque esa no fue su intencion, logor su cometido que era ganar tiempo y huir. Don Ramirez quedo con su cabeza en la raya del trasero de la superheroina, que impulsando su cintura hacia atras, logro deshacerse de el; los reflejos y la velocidad de Don Ramirez hicieron que se demore en incorporarse y Justiciera Argentina aprovecho la oportunidad: era ahora o nunca; Comenzo a correr, atraveso el living, la puerta de entrada, y se encontraba en el patio: debia olvidarse de la pelota de su hijo y pensar en la salud de sus nalgas, la joven heroina habia llegado a la conclusion que su mision fue un fracaso y su plan de ataque fue un desastre. La castigada heroina sentia la voz de los viejos que la perseguian: _veni para aca!!!_. Si bien sus piernas eran mas largas y agiles, los tacones altos de sus botas bucaneras y el tremendo dolor en sus nalgas le impedian correr rapidamente y sus temibles villanos estaban a unos pasos de acercarse a su presa. Justiciera Argentina se encontro frente al enrejado que rodeaba la casa de los ancianos, y opto por pasar a traves de las rejas, pero fue lo mas erroneo que podria haber hecho:milagrosamente su cabeza y sus enormes pechos atravesaron el enrejado, pero su cintura quedo atascada: Justiciera Argentina intentaba impulsarse con las piernas, pero era imposible, y lo peor de todo es que un numeroso grupo de curiosos vecinos se acerco a ver el espectaculo, incluyendo su marido, Pedro.
_No se queden ahi mirando!!! Saquenme de aca!!!!_ Gritaba histericamente la humillada superheroina, pero don Ramirez le retruco: _ No la ayuden. Esta señorita  se metio en nuestra casa sin permiso, y ahora vamos a enseñarle que tiene que respetar a sus mayores._ Los vecinos asinetieron, y la heroina se encontraba perdida:_No señor, por lo que mas quiera, ya aprendi la leccion! La nalgueada superheroina rogaba desconsoladamente, mientras veia la expresion atonita de su marido al ver esa situacion tan peculiar: La humillacion de Justiciera Argentina era completa, pero al menos se sintio aliviada al saber que su antifaz cubria su rostro y su esposo no sabia que era ella.Doña Doris, en tanto, le levata la faldita exhibiendo su preciosa cola en forma de manzana frente a toda la multitud, las nalgas maltratadisimas rebotaban y se movian deseperadamente, intentando evitar lo inevitable. La vieja, obviando sus suplicas, toma con su arrugada mano la parte de atras de la pequeña tanga blanca de la superheroina, y la jala fuertemente para arriba, dejando aun mas al descubierto su culo:_ OOOHH!!!_ Se quejo la rubia justiciera, y Don Ramirez retomo el castigo pendiente con el cucharon de madera, mientras decia entre dientes:_Esto es por querer escapar…CRACK! CRACK!

Justiciera Argentina lloraba sin cesar. Las lagrimas recorrian  su antifaz mientras la muchedumebre alli reunida observaba aquel extraño espectaculo: Justiciera Argentina podia ver como su marido se descomponia de la risa, mientras gritaba:_ Mas fuerte, don Ramirez, mas fuerte!_ El castigador vecino propino unos 30 azotes, que fueron suficientes para que las nalgas de Ivana le qumen como el fuego mismo: La nalgueada superheroina aullaba como una gata en celo, su cabeza colgaba inerte del otro lado de la reja, con su largo cabello rubio que tapaba su llanto.

_Ya no hay nada mas que ver aca, mudense todos para su casa!_ Ordeno Doña Doris con su manera tosca de decir las cosas. Los vecinos, incluso el esposo de Justiciera Argentina, obedecieron a la anciana. Haciendo un poco de fuerza, don Ramirez logro separar un poco las rejas que aprisionaban a la nalgueada heroina; finalmente estaba libre, al menos eso penso ella…
Al liberarse de las rejas, Ivana cayo desplomada en el piso, tomandose las nalgas y refregandoselas freneticamente.Sin ningun tipo de piedad, doña Doris la tomo de la oreja como si fuera una niña traviesa:_ Veni para aca_

_AAAYY!! No por dios, señora, no me quedan fuerzas para nada, mi culo esta en llamas, apenas puedo caminar!ay!Mi oreja!! Me duele!!!. Justiciera Argentina estaba siendo honesta, pero la anciana no le prestaba atencion. Finalmente la pareja de castigadores y nuestra heroina se adentran nuevamente a la casa, entonces el viejo la toma fuertemente de ambos brazos y le dice a su mujer: _Doris, sacel la pollera_ La vieja le quita la falda facilmente._La braguita tambien._ Ordena don Ramirez. La pobre heroina sentia escalofrios mientras sentia los dedos de la anciana bajarle la tanga lentamente; Justiciera Argentina ya no podia defenderse, habia perdido todo su orgullo, y los viejos lo sabian. Don Ramirez deposita a la nalgueada joven sobre las rodillas de doña Doris, mientras el sostiene sus manos.La vieja empezo a nalguear a Ivana con dureza, y al unisono ,la regañaba como si de una niña se tratase:_Toma esto…SPANK!!y esto!! PAF!!!Te crees que vas  ahcer lo que queres…SPANK!!! Ahora vas a aprender a comportarte con las personas mayores…toma!!SPANK!!!
Ivana gritaba, rogaba, lloraba a mares, hasta que afortunadamente para ella, el castigo llego a su fin.Ivana estaba agotadisima luego de la terrible tortura a la que fue sometida, sus lagrimas caian a traves d esu antifaz para mojer los pantalones del viejo, que seguia sosteniendole los brazos. Ivana, aun en las rodillas de doña Doris, empezo a sentir que la mano de su castigadora vecina comenzo a masajearle suevamente el dolorido culo, haciendo movimientos circulares todo alrededor de los gluteos que si bien no calmaban el terrible dolor, eran muy relajantes. Justiciera Argentina sollozaba cada vez menos,mientras Doris proseguia con aquellas caricias tan suavizantes alrededor de toda la zona afectada, que a pesar de verse visiblemente lesionada, conservaba esa forma perfecta. Ivana entrecerro los ojos con su cabeza apoyada en las rodillas de don Ramirez que comenzo a acariciarle la cabeza mientras la mano de la ancianahacia lo propio con su trasero. Asi estuvo unos quince minutos, por un momento se durmio profundamente debido a las suaves caricias de la vecina y el agotamiento fisico que sufrio aquella tarde, hasta que oyo la voz de doña Doris que le ordeno ponerse de pie, y saliendo de la tranquilidad que le proporcionaron los masajes, se dio cuenta que estaba casi desnuda:habia sido despojada de su minifalda y su ropa interior. Totalmente avergonzada, se tapo su parte mas intima, y dijo: por favor señora, puede darme la ropa?_

_Nada de eso, querida. La falda y las bragas se quedan aca, y no quiero escuchar una sola queja, o te voy a dar tal paliza que no vas a poder caminar por semanas.

_Exacto. La pelota y tu ropa se quedan aca._ Interumpio el viejo.

Justiciera Argentina se moria de verguenza:el balon, su minifalda y su tanga eran trofeos de guerra , la vieja se llevo las prendas de la superheroina mientras ella miraba sin poder hacer nada, lo unico que llevaba puesto eran los guantes largos, el antifaz, el top, y debajo las costosisimas botas bucaneras.Lo peor de todo es que su marido ya estaba en su casa, y no podia entrar por la puerta, pues la descubriria.

La dolorida superheroina, nalgueada a base d emanos, un palo de escoba, y una cuchara de madera, les imploraba con la mirada, sin poder soltar una palabra, a la par que se tapaba su vagina con ambas manos, pero los vecinos permanecia inmutables, hasta que doña Doris le clavo una mirada intimidante a Ivana y le dijo:_Ah, no te vas a ir?? No fue suficiente? Ya vas a ver…_ La vieja arremango su anticuado vestido, y tomo un rebenque que colgaba de la pared. Justiciera Argentina sabia muy bien que la malvada vecina no dudaria en usar ese rebenque contra sus enrojecidas nalgas. No lo dudo mas: La derrotada y humillada superheroina opto por salir corriendo de esa casa del infierno en la que no solo quedo secuestrado el balon de su hijo, sino tambien la minifalda y la tanga….la semidesnuda heroina corrio atravesando el patio de la casa de sus castigadores vecinos, hasta que logro alejarse de los inminentes fustazos: Detras de ella oia las risotadas de los viejos que la veian huir disparada, con el culo al aire.Justiciera Argentina entonces, entro por la parte trasera de su casa, la unica entrada que tenia era la ventana de su habitacion.Evitando hacer ruido, la joven logro meterse en su cuarto. Rapidamente se quito el antifaz, las botas, y los guantes, y se puso su ropa deportiva que usa para dar sus clases de aerobics: una musculosa negra,una vincha para sostener el cabello, zapatillas blancas y unas apretadisimas calzas negras: Ivana rechinaba los dientes, evitando dar un alarido de dolor provocado por el simple roce de la calza contra su culo, hasta que con muchisimo esfuerzo,  logro meter su trasero en ellas.

_Ivana, no sabia que estabas en casa_ Pedro, el marido de la nalgueada heroina estaba frente a ella.

_AY! Amor…si…no, ya me iba al gym, se me hizo un poco tarde._ Contesto nerviosamente Ivana, casi balbuceando._ Que raro, yo estoy aca desde hace una hora, me entretuve viendo lo que ocurrio en la casa de don Ramirez, te enteraste?_

_No, no me entere de nada…_Ivana baja la mirada y pretende retirarse evitando aquel momento tan incomodo, pero repentinamente, el esposo la toma del brazo y la pone sobre sus rodillas.

_Pedro…que estas haciendo, estupido??? Soltame!!! Soltame inmediatamente, carajo! Sacame las manos de encima, te voy a matar!!!!_ Ivana, sobre las rodillas de su marido, pataleaba, intentaba salir de esa penosa posicion que ella ya conocia…El hombre le quito las calzas, y sin apiadarse de sus castigadas nalgas, comenzo a darle unas buenas nalgadas.

_Sabia que eras vos, pude reconocerte, y dejame decirte algo: Te tenes bien merecido lo que nuestro vecinos te hicieron, eso quiza te enseñe a que los problemas se resuelven de otra manera…toma!!! PLAS!!!PLAS!!!! Ivana gritaba y lloraba, mientras a lo lejos, doña Doris y don Ramirez oian su llanto y sus quejidos que les resultaron muy familiares: El viejo miro a su mujer y sonrieron al darse cuenta que la heroina que tan mal la habia pasado en su casa era nada menos que la joven y atractiva vecina de al lado, que ahora seguia sufriendo un castigo en su propio hogar. Al otro dia, Ivana opto por comprarle una pelota a su hijo…y es algo que deberia haber hecho desde el principio. Aun asi, ella sabe muy bien que Justiciera Argentina volvera a las andanzas…
FIN

Más pública y perversa que nunca

Sábado, julio 10th, 2010

Hay días en que todo parece planificado por Eros, con los planetas alineados o quién sabe qué, y todo dispuesto para el disfrute: los latidos en mi vagina, los pezones duros por el frío, las hormonas enardecidas y, sobre todas las cosas, la cabecita perversa pensando y pensando.
En el último tiempo, y en especial en invierno, junto a F., mi marido, las salidas habían quedado acotadas a los fines de semana. Pero el miércoles unos amigos a los que hacía rato no veíamos nos invitaron a su casa, en Vicente López. Cuando les dijimos que iríamos no contábamos con que el auto iba a estar en el taller: nada que el colectivo 59 no pudiera solucionar. La cena fue divertida y el vino ayudó. Después de algunas semanas difíciles, la salida nos había hecho bien, estábamos llenos de energía, pero el marido de mi amiga tenía que levantarse temprano al día siguiente y no suelo necesitar demasiadas indirectas para darme cuenta que es momento de irnos.
El colectivo estaba casi vacío, nos sentamos en uno de los asientos dobles, casi a la mitad. Ideal para dormirse una siestita y despertarse justo en la parada. Perdón, ¿dije “parada”? Sí, estás pensando lo mismo que yo pensé en ese momento.
– Mi amor, tengo ganitas…
– Yo también, no veo la hora de llegar y…
– No, no entendes. Ahora tengo ganas. Se me ocurren muchas cosas nuevas para hacer.
– Bueno, tampoco tan nuevas.
Cuando me dijo eso, sentí que me desafiaba. Aunque tener sexo en el colectivo es de por sí excitante y peligroso, necesitábamos hacer algo que nos llevara más allá. No se me ocurría nada, así que decidí frotar la lámpara a ver si así se me ocurría algo. Metí la mano en su pantalón y debo admitir que no me llevé ninguna sorpresa cuando sentí que su pija estaba ya parada como si me la hubiese apoyado durante quince minutos. Miré para todos lados para asegurarme que, desde los pocos lugares que estaban ocupados, nadie pudiese ver mi mano yendo y viniendo para frotársela. Aunque no lo veía, mis dedos adivinaban cada una de las venas que lo recorrían, los bordes de la cabeza, tan suave al tacto como un terciopelo. Mientras veía a través de la ventanilla a hombres y mujeres cubiertos de camperas, insultando al frío, yo disfrutaba del calor que irradiaba esa pija. Hundía cada vez más la mano; el pantalón me tapaba ya hasta la mitad del antebrazo. Tenía los testículos en la palma de mi mano. F. cerraba los ojos para disfrutar mejor de esa paja que se iniciaba donde nacen las bolas hasta el roce de la punta de la pija con el pantalón. Y ahí, donde nacen las bolas nació mi nueva fantasía.
Con mi mano derecha aferrada al tronco, mi mano izquierda abrió la cartera. F. me dijo:
– ¿Qué buscas? Ahora no, seguí.
No soy una chica coqueta, nunca llevo conmigo maquillaje ni nada de eso, por lo que haber tenido conmigo ese día crema humectante fue una suerte. Le di a F. una mirada con mi mejor cara de putita (que cada vez me sale mejor, ¿será la práctica?) y llené mi mano izquierda de crema. Le di uno de esos besos que a los hombres les hacen parar la pija con sólo mirarlos. Pasé mi mano llena de crema por atrás de su espalda y llegué hasta el perineo, donde acompañé el movimiento de la paja y sentí toda la transpiración, que tanto me gusta saborear en los labios. F., que es un poco más pudoroso que yo, puso la campera por encima de sus piernas. Ahí, frente al colectivero que de tanto en tanto miraba por el espejo retrovisor, dos pendejos que iban a algún boliche (y quizás soñaban con encontrar alguna putita que los pajeara en un colectivo), una vieja y alguno más, yo gemía y hacía gemir a F. tironeando cada vez más fuerte de su pija y metiendo la puntita del dedo en su ano.
No podía dejar de imaginarme a cada uno de los pasajeros descubriéndonos. A todos ellos les diría lo mismo:
– Sí, soy toda una putita. ¿Y qué?
Tenía el poder, nada me calienta como eso. Y mi bombacha lo sabía, porque el flujo empezaba a sentirse tibio, era una lengua que iba desde mi conchita bajando por los muslos. Mis gemidos alertaron a F., que apoyó su mano en mi concha. Claro que quería sentirlo en mi clítoris, pero que él dispusiera de mi placer iba contra la fantasía de que fuera mi esclavo en ese colectivo. Hundí el dedo entero en su culo, no me importó hacerlo con fuerza y hasta con cierta torpeza: le había hecho doler y eso no estaba nada mal. Su gemido se convirtió en un grito ahogado. El colectivero miró. Yo le mantuve la mirada, no hay hombre que pueda resistir la mirada fija de una mujer acompañada de otro hombre. El tipo arrancó y volvió a prestar atención en el camino.
– Si gritas todos van a ver como tu mujer te mete un dedito en el culo, no te lo recomiendo. – dije.
Con mi dedo bien adentro, F. empezó a cabalgar haciendo que mi mano derecha gozara del roce de su pija transpirada. Le faltaba poco.
– Seguí vos, a mí me queda algo más para hacer.- dije.
F. dio las últimas estocadas y cuando vi sus ojos cerrados, su respiración contenida y los abdominales tensos puse como un cuenco mi mano frente a su pija. Sentí el chorro de semen caliente derramarse sobre mi palma, mis dedos goteaban.
– ¿Con qué te vas a limpiar ahora? – me preguntó.
¿Limpiarme? No. Una vez servido, ni el champagne ni el semen pueden quedar sin beberse. Puse el cuenco en mi boca y, como una buena nena, me tomé todas las vitaminas; y, como una nena putona, pasé la lengua por cada resto de semen que había quedado hasta no dejar una gota sin tomarme.
– Saladito – dije en voz alta, como para que todos lo escucharan pero nadie lo entendiese.
Para cuando F. puso su mano dentro de mi bombacha mi vagina era un río, los labios estaban tan abiertos que pensé que podría introducirme el pasamanos entero. Tenía ganas de gritar pero disfrutaba de la tortura de no poder hacerlo. Mientras un dedo dibujaba círculos en mi clítoris, podía imaginarme en el pasillo del colectivo, en cuatro patas y mi hombre metiéndomela hasta el fondo; el colectivero tocándose por sobre el pantalón, los dos pendejos dispuestos a desenvainar sus pijas en mi boca y la vieja murmurando, sílaba por sílaba, “pu-ta”. Cuando acabé, entre suspiros, busqué con la mirada a cada uno de ellos.

Al bajar del colectivo, además de reírnos, pensábamos en si alguno de todos ellos se había dado cuenta. Coincidimos en que deberíamos viajar más seguido en colectivo y todo lo que hablamos fue el preludio para otro hermoso polvo, pero ya en nuestra propia cama.
Ah, no te conté cómo me limpié el dedito. Ya sabes, soy una buena nena, cómo voy a dejar algo en el plato sin tomármelo…