Archive for the ‘Embarazadas’ Category

Mi esposa, puta preñada

Miércoles, febrero 14th, 2007

Justo cuando yo acababa de ascender en mi trabajo obteniendo buen sueldo, cuando por fin mi esposa estaba embarazada después de 20 años de intentarlo, cuando compramos una nueva casa y nuevo auto, arribó repentina y violentamente la recesión económica.

Nos despidieron de la empresa por quiebra y tuvimos que malvender la casa y el auto, lo que nos dio un respiro mientras encontrábamos algún otro trabajo, pero pasaron los meses y ni ella ni yo encontramos nada, porque ninguno de los dos tenía formación o experiencia en trabajos manuales. El dinero ahorrado se agotaba y la barriga de Elena no cesaba de engordar.

Ya en el séptimo mes de embarazo, llegó un día al mísero hotel donde nos alojábamos y, agotada, me dijo:

- Me han hablado de un sitio donde pagan dinero por fotografiar a mujeres preñadas desnudas. Mañana vence la semana de pago del hotel y no tenemos suficiente para pagarlo, salvo que dejemos de comer y eso es difícil de sobrellevar. Creo que debería ir.

Ante la desesperación acepté la idea pero con la condición de acompañarla, aunque le dije que a sus 44 años era difícil que la aceptasen para fotografiar. No es que no estuviese apetecible, pero su cuerpo no era lo que se estilaba para fotografiar. Los años habían hecho su mella y ya no era esbelta, tenía las tetas grandes y algo caídas aunque sumamente apetecibles, con pezones y areolas también grandes y oscuros. El embarazo la había hecho engordar en todas partes y aparecía rellenita, singularmente del culo, equilibrando su gran barriga de preñada. Elena no era ni fue una beldad, pero tenía una cara graciosa y atractiva enmarcada en su corte de pelo siempre corto y desordenado.

Nos presentamos al día siguiente en el sitio donde nos atendió una mujer madura, unos 60 años, vestida como una furcia. Con malos modos nos informó de que la sesión de fotos de preñadas se pagaba a 80$ la hora, pero que en el caso de Elena, como era una preñada madura, algo que escaseaba y resultaba exótico, pues casi todas las que se presentaban eran jovencitas imprudentes, se le podría pagar hasta 100$ la hora.
También nos informó que esa era la tarifa básica, por tomarle fotos desnuda en diversos escenarios, pero que, según se añadiesen elementos accesorios la tarifa podía subir mucho. Por ejemplo, hacerle tomas con el pubis depilado y mientras se lo depilaban, ascendía a 150$. Si le depilaba el pubis otra mujer y se dejaba tomar en posturas lesbianas con ella eran 180$. Si era hombre y se simulaba sexo ascendía a 200$. Y así progresaba la tarifa pasando por ser follada por un blanco, un negro, sexo real con mujer blanca, con negra, en grupo, ser sodomizada, filmar películas, escenas sado, zoofílicas, etc…

Desde luego las ganancias, desde nuestro extremo estado de miseria, nos parecían impresionantes. No sé que cuentas se hizo Elena pero accedió, tras dirigirme una mirada avasalladora, a una sesión de dos horas de tomas, una desnuda básica y otra siendo depilada y con simulación de sexo con un negro.

Presencié las sesiones y, conforme progresaban me ponía más descompuesto. La sesión con el negro me hizo enfermar. Las posturas obscenas que obligaron a adoptar a mi esposa, abriéndose la vulva descaradamente ante el enorme pene del negro, su cara de libidinosa simulando comenzar a mamarla y, sobre todo la corrida sobre el vientre que albergaba a mi futuro hijo, ayudado el negro para la descarga de semen por la furcia que nos había atendido me sacaron de quicio. A todo aquello había que sumar la presencia de más de cinco personas alrededor sugiriendo a mi esposa en cuanto a posturas, limpiando su sudor, midiendo la luz, cambiando fondos, etc…; Todas ellas testigos de nuestra degradación como matrimonio más que convencional.

Regresamos al hotel con 450$ después de que Elena asistiese a una reunión a la que no me dejaron asistir con la excusa de que no tenía con ella contrato como representante. Me contó en el camino que en la reunión estaban presentes la vieja furcia, el negro de pene enorme, los fotógrafos y otros dos hombres que no supo que papel tenían, pero el caso es que la volvieron a desnudar para que la examinasen los dos desconocidos y la aconsejaron seguir con más sesiones porque podría obtener mucho dinero de ellas. Le dije que aquello no me gustaba y que, teniendo dinero para pagar el hotel, no pensase de momento repetir unas tareas que casi me habían conducido a ser cornudo.

Aquella noche follamos como hacía mucho tiempo que no lo hacíamos. Ella sin duda acalorada por las escenas con el negro que la dejaron frustrada y yo por lo mismo, pero con el aliciente de verla con su pubis tan deliciosamente desnudo de pelillos. Se lo comí hasta que mi lengua se paralizó por el exceso de trabajo. Ella debió tener más de cinco orgasmos cuyos abundantes flujos aliviaron mi sed de su coño.

A la mañana siguiente me comunicó que estaba dispuesta a prestarse a algunas sesiones más ya que había que aprovechar su bien pagado estado de embarazo a edad avanzada para acumular algunos ahorros de cara a la venida del bebé, ya que había perspectiva de obtener empleo normal para ninguno de los dos. Me lo dijo con una expresión de firmeza tal que no me atreví a objetar. Solamente fui capaz de decirle que no quería presenciarlo porque me hacía sentir cornudo. Ella estuvo de acuerdo en que no la acompañase.

Cuando regresó a casa presentaba síntomas de fatiga y me entregó 1500$, por lo que me hice la idea de que o bien había trabajado muchas horas o bien había avanzado en lo atrevido de las sesiones. Le pregunté al respecto y me contó:

Hoy he representado a primera hora una sesión de lesbianismo con una muchachita negra, también preñada, y con la vieja zorra que nos atendió ayer. En el guión se suponía que la vieja era mi madre y la chica negra su criada. Yo la sorprendía en plena faena con ella y me convencía para incorporarme a la sesión de sexo. Un absurdo. Pero lo mejor es que he descubierto lo bien que le lo paso en ese trabajo. La vieja tiene un cuerpo monumental detrás de su aspecto de zorra barata y la chica negra tenía unas tetazas de impresión y una piel muy suave y satinada. Las dos me han comido el coño, me han metido sus deliciosos dedos dentro y he alcanzado dos orgasmos como pocas veces he llegado a apreciar. Yo también les he devuelto el favor y me han soltado sus suculentos jugos cuando también se han corrido. Los fotógrafos han dicho que ha sido una sesión magnífica.

Después de descansar de la sesión de lesbianismo me han convencido para follar con el negro de ayer, que se llama Chuli. Al principio no quería porque tiene un pene muy largo y gordo, pero al final he aceptado. Después de pasar los primeros dolores me he corrido con el por lo menos tres veces. Él ha tenido el detalle de correrse sobre mi barriga en lugar de hacerlo en mi vagina. Es todo un caballero.

¡Pero Elena!, la interrumpí. Me estás poniendo los cuernos con un extraño.

- No cariño. Serían cuernos si follase con otro de forma voluntaria y por gusto, pero ésto es un asunto laboral debido a nuestro extremo estado de necesidad de dinero.

- Amor, ha sido voluntario y gusto has reconocido que has tenido.

- Bueno cariño, sacas punta a todo. El caso es que es un asunto laboral sin más. Yo te amo a ti
.
Fuimos a la cama donde intenté, por prurito, darle tres orgasmos como el negro pollón, pero creo que solamente conseguí que simulase uno.

A la mañana siguiente, cuando me levanté de la cama, la encontré en el baño intentando repasar el depilado de su pubis, cosa que le dificultaba su barriga.

- Cariño, ayúdame y ponme la crema depilatoria. Después de un rato me pasas la hoja y cuida de que quede todo bien lisito. Después me aplicas la crema suavizaste.

- Oye Elena, anoche no me dijiste que seguirías trabajando. Ya tenemos dinero para un par de meses.

- Amor. Si en dos días he conseguido ganar dinero para dos meses, imagina lo que podemos ahorra para nuestro bebé en los dos meses que faltan para el parto. Estaremos desahogados hasta que remita la recesión económica. Esto no puede durar demasiado o habrá una revolución. ¡Hala tranquilo, cariño, tu busca trabajo y yo voy al mío!. A ver si esta noche tu lo has encontrado y mañana me quedo en la cama sin madrugar. Besitos amor.

Al regreso venía maquillada como una chica joven, traía las uñas de sus regordetas y suaves manos lacadas en color rojo y un grueso y ancho anillo en el dedo mayor de su mano derecha al lado de la alianza de matrimonio en el dedo anular. Caminaba de una forma extraña.

- ¡ Ay amor ! me contó. Hoy me han dejado baldada. He empezado a posar para videos y es pesadísimo por los cortes y las repeticiones. Chuli me tenía que follar, pero ha tenido un gatillazo porque ya había trabajado con la vieja antes en una sesión de porno duro con maduras y ha tenido que intervenir un suplente, que también ha fallado porque decía que no le animaban las preñadas. Así que, tras varios intentos de Chuli y del otro me han incorporado a una orgía que estaban rodando en otro plató. Me han follado por lo menos cinco tipos. El director de esa película y algunos de los actores se han enfadado conmigo porque no me he dejado follar por el culo, del que ya sabes que soy virgen, y mucho menos hacerme un sandwich. Me he salvado del despido porque he aceptado que mientras alguno me follaba el coño, me tragase en primer plano el esperma de otros, casi todos negros. Amor mío, he descubierto que me encanta el sabor del semen de los negros.

Después de ese trabajo, la vieja, que se llama Lorena, me ha aconsejado que debo entrenar mi ano para las escenas de sodomización. Me ha prestado un consolador fino que llevo insertado en el culo sujeto a una cadenita en la cintura, pero me ha dicho que es mejor que esta noche me trabajes tu el ano metiéndome los dedos progresivamente. Así que, mi amor, aunque sé que estás cansado de tanto buscar trabajo, saca un poco de tiempo para mi y trabajame el agujero de mi ano para que sea bien elástico y me permita ganar dinero para nuestro bebé.

A base de aceite le afiné durante dos horas su supuesta herramienta de trabajo hasta que ya le podía meter la mano entera. Fue tal la dilatación conseguida que no pude aprovecharme de ella metiendo mi polla en aquel agujero, así que me conformé con pajearme mientras bombeaba mi mano en sus intestinos.

A la mañana siguiente, antes de ir a su trabajo me pidió que le pusiese un enema ya que, según afirmó, no le gustaría chupar una polla con mierda de su propio culo.
Esa tarde regresó eufórica.

- Amor, me ha felicitado el director, el productor, los cámaras los actores, los maquilladores, todos. Dicen que nunca habían visto a una preñada follar por el culo dos pollas enormes de negro juntas como lo he hecho hoy. Me han dicho que, incluso actrices del porno más extremo, sin estar preñadas, montan unos dramas increíbles antes de conseguir que se introduzcan las dos pollas. A veces asustan a los actores y para una escena así tardan horas. Mi escena la han filmado en cinco minutos y me han pagado un extra de 1000$.

A la salida del trabajo Chuli y Lorena me han llevado a una joyería especial donde me han comprado unos preciosos anillos para los pezones y el clítoris que me hacen más apetecible. Los han pagado ellos y les devolveré el dinero descontando el 10% de mis ganancias. Después me han llevado a un especialista en piercing y tatuajes que me ha puesto los anillos y me ha grabado un bonito tatuaje en el pubis y otro en la nalga. El del pubis pone SEX y el de la nalga dice FUCK THIS. Ahora te lo enseño cariño.
Se desnudó y me enseñó muy detenida y orgullosamente su ornamento. Yo no salía de mi estupefacción. Mi recatada esposa hasta hace tres días se estaba convirtiendo a pasos agigantados en un gran ramera, y eso a dos meses escasos de la llegada del parto de nuestro hijo. El pobre bebé iba a ser un hijo de puta.

- Esto hace que sea más cotizada y me paguen más por cada sesión. Además me ha salido barato ya que el especialista me ha hecho un descuento por hacerle una mamada al terminar. También he firmado un contrato para que Lorena y Chuli sean mis representantes ante las casas productoras. Eso me protegerá de los estafadores que pululan en este ambiente. Bueno cariño, me voy a la cama porque estoy cansadísima, hoy no podremos hacer el amor porque debo abstenerme durante tres días al menos para que cicatricen los orificios del piercing. Si quieres te hago una mamada pero te agradecería que me dejases descansar y darme una ducha, que quiero ponerme un enema y limpiarme los intestinos de todo el semen que debo tener dentro. Traigo las bragas empapadas.

Cuatro días después volvió a sus sesiones de filmación y cuando regresó al hotel me informó orgullosamente que sus fotos se difundían por Internet. Me hizo acompañarla a un establecimiento de cibernautas para comprobarlo, ya que le habían informado de una contraseña para entrar en el lugar de pago que proporcionaba sus fotos. Me quedé de una pieza viendo las tropelías que mi esposa consentía que hicieran con su preñado cuerpo. Desde luego no podía comprender el repentino cambio de su conservadora mentalidad anterior y menos a una edad ya tan avanzada. Debía ser verdad eso de que a algunas mujeres se vuelven ninfómanas cuando quedan embarazadas.

Siguió así durante mes y medio en que yo ya no quise saber nada de sus actividades. Gracias a sus ingresos alquilamos una vivienda y, ya tan cercana la fecha del parto, le sugerí que dejase aquello en bien del bebé. Se enfadó y no quiso hablar del asunto so pretexto de que tenía que acudir al médico para que le extendiese el certificado de no ser seropositiva ni padecer enfermedades venéreas que regularmente tenía que presentar a las productoras que la contrataban.

Se presentó en casa por la tarde de la mano del Chuli y acompañados por Lorena. Éstos inmediatamente comenzaron a amenazarme con interponer una demanda contra Elena por incumplimiento de contratos que nos llevaría a la ruina y nos dejaría endeudados para toda la vida.

- ¿ Qué contratos le quedan por cumplir en quince días que faltan para el parto ?. No puede ser tanto.

- No señor, le explicaré: De momento tiene que terminar una película en curso a la que le falta la mitad y eso duraría una semana. Después tiene firmado un contrato para la filmación del parto mientras yo se la tengo clavada por el culo. Esa escena nos puede reportar hasta 50.000$. Pero después de que pase la cuarentena tiene adquiridos compromisos durante dos años para hacer películas de lactancia, sado y zoofilia que producen muy buenos beneficios. Por otro lado tiene firmado un acuerdo con Lorena para hacer películas de maduras follando con jovencitos durante cinco años. El abandono de Elena le produciría graves perjuicios a Lorena. Solo de pensar lo perjudicados que estaríamos me ha puesto nerviosísimo. Zorrita barriguda, cálmame los nervios.

Elena, sin cortarse un pelo por mi presencia, se desnudó prestamente, se hincó de rodillas, le sacó la enorme polla negra de la bragueta y comenzó a mamársela con gran dedicación y destreza. Mientras la vieja se desnudó también y se ofreció a hacerme a mi lo propio, pero rechacé la oferta asombrado del descaro de mi esposa. El negro puso a Elena de pie apoyada de manos contra el respaldo del sofá y procedió a sodomizarla. Elena gritaba: Párteme el culo negro cabrón, enséñale a mi marido como respondo, que soy una profesional, que yo no abandono mi trabajo a medio hacer. Lorena hazme lo que ya sabes. Lorena sacó de su bolso un enorme consolado vibrador y unas cadenitas que enganchó a los anillos de los pezones de Elena comenzando a darle fuertes tirones al ritmo de los envites de Chuli. Por otro lado le insertó el vibrador en el coño y lo puso en marcha a máxima potencia. Los dos gemían y gritaban como locos. ¡Qué bueno, barrigona! Cómo me gusta tu culo mientras el vibrador masajea mi polla. ¡ Y a mi Chuli ! Me encanta que me rompas el culo mientras el vibrador me rompe el coño. ¡Lorena, apriétalo más! Que lo sienta el bebé y disfrute también. Si es niña, cuando nazca ya vendrá sabiendo lo que es bueno en esta vida.

Dudando entre abandonar la sala y seguir presenciando la lúbrica escena me fui calentando y, al final acabé metiendo mi polla de un empellón entre las nalgas de la vieja puta, que por cierto, tenía un espléndido cuerpazo.

Yo acabé en los intestinos de la puta y el Chuli descargó todo su semen en la boca de mi esposa que no dudo en tragar. Descansamos un rato sobre el sofá y el Chuli dijo que tenía ganas de orinar. Las dos zorras se pusieron de rodillas ante él y se bebieron, alternativamente para darse tiempo a tragar, la orina del negrazo. Yo me retiré a la habitación indignado y sumamente humillado por mis evidentes cuernos.

No quise hablar más con mi esposa quien, supongo, siguió trabajando hasta y durante el parto. Regresó casa con una hermosa niña a la que llamamos Laura. Durante la cuarentena obviamos hablar de nada que no tuviese relación con el bebé y nuestras relaciones mejoraron, renaciendo mi esperanza de que la llegada de ella hiciese olvidar a mi esposa su profesión. Yo encontré un trabajo mal pagado, pero algo era algo.

Pasaron los días y una buena tarde me espetó: – Ya está a punto de terminar la cuarentena y tengo que volver al trabajo y cumplir mis contratos. Tengo una buena producción de leche y seguro que haré muchas buenas escenas. Ya he buscado guardería para la niña. Empieza mañana y yo también.

Al día siguiente no apareció por casa y al otro me llamó por teléfono, diciendo que no volvería en algunos días porque estaban rodando en una granja muy lejos de la ciudad. Pasó un año más sin dar señal de vida. Yo, acordandome de la contraseña del sitio web donde exhibían parte de su trabajo, accedí a él para ver si lograba averiguar algo de ella por sus fotos o entrevistas que le hacían regularmente sobre el disfrute de su labor y sus técnicas sexuales. Lo que vi me asqueó: Allí encontre un vídeo con su sodomización mientras nacía nuestra niña y ella gritaba – ¡ En cuanto salga la criatura quiero una verga enorme que tape mi coño, y si no un consolador, me voy a sentir muy vacía y necesito ese agujero lleno!.

También encontré fotos siendo follada por perros, e incluso por un asno. No había de nada que no hubiera hecho, incluso se sometió a prácticas sado en pleno embarazo.
Las fotos más recientes la mostraban preñada otra vez, sin que esto fuera obstáculo para dejar de ser follada por animales o maltratada con latigazos en los genitales y toda clase de prácticas de tortura.

Un día se presentó en casa una mujer que me dejó una niña mulata y una nota. La nota era de Elena y decía: Hazte cargo de la niña que es mía y del Chuli, ya que me quiere preñar otra vez para seguir trabajando de preñada madura porque lo pagan muy bien y no tengo tiempo para atenderla.

No volví a saber de ella, yo que me esperaba una tercera niña, debe ser que le llegó la menopausia y el negro no la pudo hacer otra barriga.

Crecieron las niñas y resultaron tan putonas como su madre. Escarmentado, las puse a trabajar en la profesión de su madre siendo yo su representante. Actualmente las tengo a las dos preñadas y trabajando en pareja. Dan grandes beneficios, pero eso es otra historia que ya contaré.

JP

Comentarios a jorpujolaa@hotmail.com

En estado de buena esperanza

Miércoles, febrero 14th, 2007

Mi hijo, mi Amo, me ha encargado que, mientras el prepara a su hermana, cuente lo que va a ser nuestro día de hoy. No se si podré en tan poco tiempo.

Mi Amo me acaba de preparar y acicalar a mi. Primero me ha repasado la depilación con gran esmero, consecuencia de lo cual luzco un suave, delicioso y aromatizado pubis donde destacan mis prominentes labios exteriores bien cerrados, sin asomo de los interiores.

De entre mis joyas ha seleccionado y me ha colocado en las perforaciones de los pezones y del clítoris los anillos de titanio más gruesos de mi colección. En las perforaciones de los labios me ha colocado dos candados cerrados ya que hoy solamente se usará mi ano. También me ha puesto el collar y las pulseras de acero que, cuando salgamos de casa, serán trabadas a las bandas de cuero que llevo en los muslos. Atará sendas cadenas a los anillos del clítoris de cada una y así nos conducirá a la fiesta y nos presentará a sus amigos que nos usarán.

Llevo también unas medias negras sin portaligas y unos zapatos de alto tacón. Así, pese a mi enorme barriga de ocho meses me encuentro soberbia y apetecible a mis 44 años de edad. Mirando mis pletóricos pechos hinchados por las hormonas que producirán mi leche y rodeados en su base por una bande de acero para erguirlos y proyectarlos hacia adelante me siento más joven que hace diez años. Estoy orgullosa y nada arrepentida de haber accedido a ser esclava sexual de mi hijo y luzco con placer el ancho anillo metálico que lo proclama. es la única joya que llevo en mis cuidadas manos, con sus uñas largas y lacadas en rojo por él mismo con todo esmero. Mi vida ha vuelto a renacer después del divorcio.

El Amo está ahora acicalando a su hermana, mi hija, que también está preñada. No no, nuestros hijos no serán suyos. Él nos hizo preñar por el esclavo de su amante. Su amante es una mujer negra hermosísima que tiene un esclavo también negro, nos llevó durante una semana a la casa de ella para cruzarnos con el esclavo. Este nos follaba alternativamente a cada una solamente en la vagina y depositando su esperma íntegramente en el interior. Tras cada coyunda, en la que nos estaba prohibido alcanzar el orgasmo, eramos taponadas para retener el semen y colgadas de los pies para facilitar la fecundación. Poco después supimos casi al unísono que nuestro embarazo se había logrado, por lo que nuestros hijos nacerán casi al mismo tiempo.

Como serán mulatos, mi hija, casada, tendrá algún apuro por la imagen de su marido, pero éste, cornudo vocacional, no creo que se inquiete. Probablemente le satisfaga que la gente compruebe su extrema cornamenta. De hecho lo que más le gusta es que mi hija le cuente con todo detalle los usos a que nos somete el Amo.

El amo está colocando a mi hija unos resortes en las perforaciones de los pezones que estiran éste apoyándose en una arandela que rodea las aréolas. Son incómodos y dolorosos para la esclava, pero enormemente atractivos para nuestros usuarios. A ella no le ha clausurado el coño, le permitirá follar por ahí. Aunque a mi no me lo consienta nos permitirá tener orgasmos a las dos y por eso estamos la mar de felices e impacientes.

Nos ha contado que en la fiesta estarán dos matrimonios y ocho hombres más. También estará su amante negra. Ojalá que ella me folle, es deliciosa y sabe manejar cualquier cuerpo para que obtenga placer mediante el dolor. Siempre estoy deseando que me torture ella. La idea del amo es una orgía, con juegos sado incluidos, zoofilia y lluvia dorada que tendrá como condición el que todos los hombres eyaculen dentro de mi ano. Esther, mi hija, como reverso del uso de su vagina, no tendrá derecho a semen por ningún agujero.

Para prepararme, me insertó anoche un tapón anal de gran grosor y expandible mediante un mecanismo que ajustaba cada dos horas. Ahora, después de los dos enemas que me ha puesto para limpiar mis intestinos y de desatascarme entre uno y otro con una larga varilla provista de una bola del tamaño de las de tenis que empujaba profundamente y sacaba de mi interior, tengo el intestino perfectamente dispuesto al uso. Su dilatada entrada ha sido lubricada debidamente con un aceite con sabor a jugos vaginales. Nuestros jugos vaginales saben muy bien, pues el nos suministra todos los días una poción para ese efecto.

El Amo espera que mi dilatado culo permita la inserción de las pollas semierectas para que me puedan orinar en el interior y me enorgullezca de servir de letrina por donde es más adecuado, y no por la boca como se hace habitualmente. Ya se sabe que una polla erecta es casi imposible que pueda orinar.

Contando esto se me está mojando la entrepierna. No he tenido más remedio que levantarme e ir a mirarme en el espejo para convencerme de mi hermosa planta con mi barriga que todos acariciarán. A la amante del Amo le gusta mucho sobarmela después de flagelarme el clítoris o los pechos.

Ya casi no me da tiempo a escribir más porque el amo ya ha terminado con mi hermosa hija. Ahora querrá ponernos juntas para examinar su obra. Después nos enganchará las cadenas a los anillos de los clítoris y así desnudas nos llevará al garaje donde nos introducirá en las dos jaulas de viaje que posee la furgoneta con cristales tintados. Antes de meternos en las ajustadas jaulas nos amordazará y trabará por nuestros collares y pulseras para inmovilizarnos en la postura más incómoda posible. Probablemente también nos tapone los agujeros con globos inflados al máximo que permitan nuestros conductos. Así mantendremos la abertura cómoda para las inserciones de las pollas de nuestros usuarios.

FIN.

Comentarios a jorpujolaa@hotmail.com

Lactante por obligación / Segunda parte

Miércoles, febrero 14th, 2007

Mi mujer de nuevo se quedó en estado… cosa que a mi me encantaba, no esperaba tener menos de 5 hijos. Ella solo sabía llorar, quería irse para su casa, cuando le pertenecía a su marido, y a su hijo…. Y un hijo mas por cami no.
Estando ella ya de tres meses, y dándole de mamar al crío y habiéndolo dormido. Vino a la mesa a junta de su esposo y familia de su esposo. Yo acababa ya casi de cenar, ella me miró y dijo:

— Lo siento, no volverá a suceder, come tu cena y mientras yo te la hago rápido para que puedas eyacular en mi boca, como a ti te gusta, como debe de ser.— No, has llegado tarde, y no has cumplido con tus obligaciones, cena y déjame cenar con tranquilidad—. Ella me miraba con ojos de perra asustada, sabía que aquella falta que había cometido no iba a quedar sin castigar.Acabáramos ya todos de cenar, y las mujeres se dispusieron a ir a sus aposentos, cuando Carlota se iba a ir, le grité:

Carlota, tu te quedas —, no dijo nada, sabía que tenía que obedecer. — Carlota, hoy papá esta de cumpleaños, cumple 85, como ves es un hombre fuerte, como yo. Mamá dice que ya no está en plena forma para complacerlo, piensa que mama tiene 70. La otra mujer, la de 20 , está embarazada de 7 meses y para su cumpleaños… No lo complacería, papá es muy exigente. Así que hemos decidido hacerle como regalo a una mulata de gran culo y enormes pechos. Dicen que es virgen, tiene 16 años. Pero claro , papá antes de escogerla, tiene que probarla… Bueno Carlota, a lo que íbamos… Sácate la ropa y estírate en el sofá, deja que papá y los hermanos vean tu hermoso embarazo. Ah, y si alguno quiere tocar, ni se te ocurra decir ni mu. Mientras tanto, yo iré a buscar el cinto grueso.
Veo Carlota que estás comportándote. Como ves papá esta espabilado, y necesita tocar vaginas, jajaja. Puedes seguir poniendo esa cara de asco que siempre pones conmigo, a nosotros nos pone mas.

¿Papá antes de iniciarte con tu futura mujer quieres probar a Carlota?

— Si, hijo…

— Pues es toda tuya.

Yo y mis hermanos nos fuimos a otra habitación, para que tuviesen intimidad, pero desde la otra habitación veía como papá se la metía sin parar, y le echaba los pechos para arriba para sacar leche. Cuando la lastimaba , gritaba mucho, pero papá seguía comiéndole la leche y metiéndosela cada vez mas adentro.

Luego le metió la cabeza entre sus pechos, se los movía, le encantaban. Le cogió con la mano el que aún tenía algo infectado y se lo exprimió a lo máximo y se lo chupó, estuvo mucho tiempo, hasta que sangró. Ella lloraba y gritaba mucho, nunca la escuché gritar así. Incluso me llamaba, claro está que para pedir socorro. Papá acabo con ella, se echó algo mas de una hora y media.

Ella vino hacia mi, y me pidió disculpas, me rogó que no le pegara mas.
le dije que se inclinara y metiera la cabeza en la polla de mi padre, que a cada azote una mamada mas fuerte. Sin rechistar o te sucederá lo mismo que antes, le dije.
Asi lo hizo, metió toda la polla de papá en la boca, y esperó a que yo empezará a darle con el cinturón. Tardé porque lo estaba poniendo en doble.

Le di en total 20 azotes, le dejé todo el culo lleno de sangre. Paré en 20 porque mi padre ya no aguantaba mas para correrse, y porque ella me juró que de ahora en adelante se comportaría.

La agarré, aun tenia lágrimas en los ojos, estaba totalmente desnuda… le dije — Mira y calla —.

Trajeron a la mulata, con sus grandes tetas y enorme culo, con el pelo largo lleno de trenzas. Iba con un vestido muy formal, nos reímos de ella. Le dijimos: ¿sabes a lo que vienes? respondió que si. “Entonces sabes que aquí no sirve un “NO” `por respuesta”, “si lo se” dijo ella.

Habló mi padre……. “Desnúdate, y paséate uno por uno, por delante de mis hijos, deja que te toquen”. Así lo hicimos, yo le balancee bien los pechos…Era una buena jaca.

Ahora estírate en el suelo, y ábrete bien, que voy a ver yo si eres virgencita — dijo Papá.

Se tiró encima de ella, y ella lanzo un grito muy grande. Quedó muy claro era totalmente virgen. Ahora muévete tú encima mía le dijo papá — Así lo hizo. Apenas sabía hacerlo, pero aprendería con el tiempo.

Pues la última vez que la vi y ya pasaran 10 años, tuviera 9 hijos con mi padre, y era ella la que estaba encima de él moviéndose como una leona, y mi padre, dándole en las nalgas.

Carlota tuvo 5 hijos conmigo, las cosas luego se le complicaron y no pudo tener mas, como aún tenía 26 años, y para el acto sexual servía, la deje para fantasías y juegos eróticos de sirvientes, y para los inicios de nuestros hijos.

Yo me casé con 4 mujeres, todas estupendas, incluyendo a Carlota… La ultima tenía 16 años y estaba de 4 meses… Con las demás tuve entre las dos 16 hijos, pero como aún eran fértiles, a una la había dejado en estado, estaba de 1 mes… Todas ellas veían como unos follábamos con otros, tenían que acordar la hora de mamártela, de hacerlo, les obligaba a no estar sin mujer ni un segundo, así como entrara por casa.

Y hasta aquí mi historia… Yo soy el hombre mas feliz del mundo.

Lactante por obligación

Miércoles, febrero 14th, 2007

En realidad, Carlota de 15 años nunca se habría fijado en mi, un hombre de 55 con mucha barriga y dejado.

Sin embargo, yo sabia que sus padres atravesaban un mal momento económico, y tanto ella como sus padres decidieron dármela como esposa.
He de decir que con sus 15 años Carlota tenía un cuerpo que todo hombre desearía, con unos pechos enormes, y unos pezones marrones muy grandes… su culo era duro… en fin… Carlota era la mujer perfecta, con su largo cabello y sus ojos verdes.

La primera vez que la poseí, me puse encima de ella y le metí mi larga y gorda polla en su vagina, lloraba, y lloraba, a cada meneo lloraba mas, me corrí dentro de ella como es de esperar.

Le di la vuelta, y le metí de un tirón la polla en su pequeño culo, crei que se lo reventaría, ella no paraba de gritar y llorar, y cada vez me ponía mas cachondo, y le apretaba los pechos, esos pechos y ese cuerpo que sabia que me pertenecían.

Le obligué a estar en picardía todo el día por la casa, sin nada por debajo. Me encargue de que se quedara embaraza, era su obligación.

Aproveche al máximo para poderla follar por delante, pero a los 5 meses ya tenía demasiada grande la barriga, y se lo hacia por detrás.

Durante su embarazo le obligue a estar desnuda por la casa… Toda mi familia la contemplabla. Yo, como amo de ella, la puse encima de la mesa y le metí la polla mientras todos comían… Siempre hacia lo mismo, estaban acostumbrados. También la tenia muy bien acostumbrada a que mientras yo comiese, ella me la comiese a mi, de rodillas, y no hacia falta decirle nada.

Mientras se lo hacia por detrás, ella rompía aguas, lloraba, como siempre. Yo le exigí que no pararía hasta correrme. Cuando me corrí, me fui de la habitación, y la deje con una matrona, a pesar de que ella quería que hubiese un medico… Escuche unos ruidos horribles, fui a ver, y era que estaba dando a luz, totalmente desnuda, con esos enormes y aparatosos pechos llenos de leche, se arrastraba por el suelo, pedía ayuda, pero sabia que tendría que expulsarlo por ella misma, y al final… Así lo hizo.

Ese fue su nuestro primer hijo. Cada vez que le daba a él la toma de leche, también me la daba a mi, conmigo siempre acababa llorando. La verdad en un pezón tenia algo de infección, pero no la iba a llevar al medico, seguimos con nuestra vida, y siguió dándome mi toma, a pesar de tener aquel pecho muy hinchado y rojo. La verdad, es que los tenia muy grandes, y eso a mi me excitaba mucho.

Incluso un día, mientras en la cena, le daba la toma al niño, mi hermano le vio los pechos, y vi como se le ponia dura… Le dejé el mes que tiene que tener de reposo, pero ni un día mas. Aquel día tuve que pegarle, y obligarle a que abriese las piernas, para poder metérsela, mientras me corría dentro de ella, le mamaba con fuerza sus enormes pechos, ella no paraba de llorar. No quería volver a quedar embarazada… pero quedó. Para su desgracia quedó, y para mi gracia, seguiría teniendo leche y una mujer sumisa.

CONTINUARA…

La leche de Carla / Parte 2

Miércoles, febrero 14th, 2007

Hace más o menos seis meses escribí, casi distraídamente, el primer relato donde hablaba de mi aventura con Carla, y jamás imaginé el impacto que eso iba a tener en mi vida y en la de ella… Más en la de ella.

Su reacción al leerlo fue de furia, se sintió traicionada, y cuando comenzaron a llegar a su casilla de mail mensaje de los lectores de sexycuentos se sintió invadida en su intimidad, primero…, pero excitada después.

Tras dos semanas sin hablarme me dijo, mirándome a los ojos, en un café discreto de Buenos Aires, que en castigo por lo que había hecho… podría disponer de ella para lo que quisiera, incluso hacerla coger por quien se me antojara, pero jamás penetrarla ni vaginal ni analmente.

Me pareció un chiste de mal gusto, de una mujer casada y con hijos que sólo había conocido en sus 34 años un pene: el de su esposo. Así que no respondí, pero la idea, y su expresión al decirla, me quedaron dando vueltas en la cabeza los días que siguieron y me mantuvieron en un estado de excitación que me impidieron concentrarme en el trabajo, en otras actividades, en nada.

Temblándome la voz, llamé por teléfono a Susana, una amante de otros tiempos, y le conté lo que me pasaba. En esos días tuve varias conversaciones con Susana, y en las charlas se fue perfilando una variante sexual que poco a poco nos fue pareciendo más probable y ciertamente nos calentaba la sangre hasta la ebullición. Me contó que su novio actual era un hombre simple, feo y desalineado, incluso sucio, pero brutal en la cama y dueño de un poderoso miembro de tamaño casi monstruoso. Una tarde me citó en su casa una hora después de que su amante la había cogido hasta cansarse, se desnudó y me mostró el estado lastimoso en que habían quedado sus orificios.

–Si estás dispuesto a que Carla se someta a estas mismas vejaciones, hablo con Carlos y lo planeamos como corresponde.

Le pedí que se vistiera y le prometí pensarlo. En realidad ya lo tenía decidido, aunque a partir de ese instante comencé a sentir un poco de temor por mi compañera de trabajo, quien ciertamente no parecía estar físicamente tan preparada como Susana para recibir un miembro masculino (o animal) de semejante poder.

Como sea, la calentura era incontrolable. Pensaba que en última instancia, lo que debía hacer era darle a Carla todos los detalles de la propuesta y dejar que decidiera si quería hacerlo o no. Después de todo, los agujeros eran de ella y sabría si quería someterlos a esa prueba rigurosa o abstenerse.

Frente a mí, mirándome a los ojos con inquietud, escuchó los detalles de lo que deseaba hacer con ella y finalmente, con el rostro enrojecido y la voz temblorosa por el temor y el deseo, sólo dijo “si”.

–Pero me vas a cuidar –agregó-, y como ya sabes, no vas a intentar penetrarme en lugar de esa bestia que me tenés reservada.

–Cuidarte –repuse- no va a ser fácil en este caso, porque Susana me comentó que su amante tiene el control absoluto en la cama, y no acepta sugerencias o estupideces. Sólo sabría que te va a coger, que Susana y yo vamos a mirar, y nada más. Una vez con él, estarías librada a tu suerte, y la idea es que lo obedezcas en todo para no despertar su carácter irritable.

Dudó un momento, y pidió entonces otro día para pensarlo. Le di el teléfono de Susana, y la tarde siguiente Carla la llamó para decirle que arreglara todo, que hablara con Carlos y le dijera que fuese misericordioso y tratara de no lastimarle la vagina ni le descociera el culo, porque no era esa su idea de un sexo placentero. Susana le contó que durante una semana Carlos la iba a coger todos los días, que ella la ayudaría con vaselina y cremas, y que recién al quinto día iba a sentir verdadero placer, más que dolor.

Todo quedó arreglado para el martes siguiente a las 5 y media de la tarde, en la casa de Susana, y Carla me envió un mail con esta frase lacónica e inquietante: “quiero que mires todo muy bien, y lo relates para Internet”. Carlos, por su parte, no tuvo ningún inconveniente en acceder al pedido, pero ordenó que cuando él llegara Carla ya estuviera desnuda en la cama con la concha y el culo convenientemente untados con vaselina, dejando en claro que yo sólo podría mirar, y que si se enteraba de que antes de su llegada, o después de que se fuera, yo tocaba a Carla sin su autorización, sencillamente me iba a cagar a trompadas.

No había dudas, entonces, de que los agujeros de Carla eran para él algo de su absoluta propiedad, y que iba a desflorarlos como mejor le pareciera.

Ese martes salimos de la oficina por separado, y fuimos en taxis diferentes hasta el lugar de la cita. Susana nos hizo pasar, la saludó con un beso y empezó a disponer todo.
El departamento es un monoambiente grande, con el comedor y la cama separados por un tabique. La dueña de casa me indicó que me sentara en un sillón, a un costado de la cama, y observara los preparativos. Después comenzó a desnudar a Carla, se desnudó ella misma, y la hizo acostar para seguir las instrucciones de su amante.

Tomó una botella de vaselina y comenzó a trabajar.

–Abrí las piernas, Carla.

Le pasó vaselina en abundancia por la vagina, separando los labios externos. Después introdujo dos dedos en ese conducto, y Carla emitió un “ay” de dolor o de placer.

–Es una conchita muy pequeña. Carlos va a tener que trabajar mucho para dejarla como corresponde. Y te sugiero que no te quejes, si querés tenerlo tranquilo.

Tomó un pote de crema y la puso sobre la vaselina, incluso dentro de la concha. Carla, en una agradable penumbra, lucía sus mejores colores en la cara y una expresión de terror que me calentaba y me daba ternura a la vez.

Susana la dio vuelta y le separó las nalgas. Vertió vaselina y se la pasó por los esfínteres. Puso crema, mucha, y luego sacó de debajo de la almohada un consolador exorbitante.

–Eso no –dijo Carla, al verlo.

–Te conviene empezar con esto, hasta que llegue Carlos.

–No, prefiero que lo haga Carlos. No deseo nada de plástico del tamaño de su pija.

Susana sonrió y comentó:

–Como quieras, pero te aseguro que este pene artificial no es para nada del tamaño de su pija.

En ese momento sonó el timbre y fui a abrir, temblando. En el marco se recortó la figura de un hombre de unos 30 años, de tez obscura, bajo y musculoso, que me saludó con seriedad, me apartó y entró en el recinto. Cerré detrás de él y lo seguí. Fue hasta la cama, miró el cuadro, se quitó la ropa con lentitud y con un gesto llamó a Susana, mientras Carla ponía cara de terror al ver el tamaño de la pija que cayó cuando se sacó el calzoncillo.

A un gesto suyo me senté en el sillón, mientras Susana le empezó a chupar la pija y a untarlo con mucha vaselina y mucha crema. Su miembro se fue inflamando como a presión, hasta que adquirió un volumen, en largo y en ancho, que jamás hubiese imaginado en un ser humano. Carla se levantó y fue hacia sus ropas, para vestirse e irse.
Él la tomó de un brazo y la arrojó a la cama con violencia, mientras Susana trataba de calmarlo diciéndole que comprendiera, que era la primera vez.

Carla quedó boca abajo en la cama, sin saber qué hacer. Carlos la tomó por la cintura, arrodillado en la cama, la elevó como si fuera una pluma hasta dejarla a la altura de su pija, tanteó la concha para ver si estaba preparada como había ordenado, puso la cabeza en la entrada y sólo empujó con fuerza. Carla gritó, yo me asusté y quise acercarme a ayudarla, pero un fiero gesto de él me contuvo e hizo que volviera al sillón. Siguió empujando y arrastrando esa cosa centímetro a centímetro dentro del cuerpo de Carla, mientras ella no paraba de llorar, putear y pedir por la madre que la había parido.

Susana vertió el contenido de la botella de vaselina en la pija y la pasó por la parte que quedaba fuera de la concha de Carla y por la misma concha, que se estaba abriendo como si fuese a parir. El animal seguía empujando con fuerza, pero evidentemente algo le impedía meterla toda. La escena era del infierno, y Carla lloraba como un bebé mientras el animal le destrozaba la concha y Susana le decía que dejara de quejarse si no quería que Carlos se enfureciera más. Entonces él aulló, la tomó fuertemente del culo y dio un empujón violento, que hizo que la pija finalmente entrara por completo en la vagina que estaba destrozando. Carla pegó un alarido de dolor y balbuceaba que algo se le había roto dentro, y Susana trataba de taparle la boca para que el escándalo no atrajera la atención de los vecinos.

–¡Calláte, por favor, mujer!

–¡¡Es que… algo se me rompiooooooo… dentrooooo…… ¡!

Y seguía llorando. Me acerqué y vi que Carlos sacaba lentamente la pija y volvía a introducirla, varias veces, y que estaba llena de sangre. Él seguía apretando el culo de Carla, y empezó a meterle en el orto uno de sus dedos morcillescos para tocarse su propia pija a través del esfínter mojado con crema.

–¡¡¡Me rompió la concha!!! ¡¡¡Carlos me la rompiste!!!

Y gritaba.

Carlos sacó la pija del agujero, la acomodó en el esfínter y empezó a empujar más despacio, para no lastimarse. Carla abría los ojos y juraba por sus hijos que ese miembro inhumano jamás iba a entrarle en el culo.

Cuando la cabeza entró completamente en el orto dilatado ella gritó de nuevo, lloró más y le pidió perdón a Carlos por haberlo ofendido o lo que sea, pero que no le descosiera el culo.

–¡Carlos… mi amoor……. no me destroces por atrás, te lo implorooooooo ¡

Entonces Carlos la sujetó fuertemente por las nalgas, sacó y puso varias veces la cabeza de su pene en el hermoso agujero anal (no entró más que la cabeza, lo cual es mucho decir) y acabó adentro con una expresión feroz de placer, mientras Carla nos describía en un nuevo acceso de llanto lo que la quemaba por dentro.

–¡Ay, mamita… Susssssansssa, me está matando! ¡Juanjooooo, pedile piedad…¡!!

Carlos sacó la pija del culo con una expresión de satisfacción indescriptible. El aire se llenó de un olor nauseabundo que era la mezcla de los olores de Carla (sus flujos vaginales y anales), la leche abundante de Carlos y la transpiración indeseable que despedía su cuerpo.

Susana comenzó a limpiar la pija de Carlos con una toalla, hasta dejarla más o menos higienizada, mientras se desinflamaba con lentitud. El hombre se puso con parsimonia su ropa, sin lavarse, caminó hasta la puerta y me dijo antes de irse:

–Mañana a la misma hora la quiero acá, ¿entendiste, flaco?

Asentí con la cabeza y cerré la puerta detrás de él.

Volví a la cama, donde Susana estaba tratando de reanimar a Carla, acariciándola y besándole la cara inundada en llanto.

–Vení, Juanjo, mirá –me invitó Susana.

Me acerqué y quedé muy impresionado cuando vi el estado en que había quedado mi compañera, con la vagina y las piernas manchadas de sangre y el culo abierto como un tubo de papel higiénico. Le preparamos un baño de inmersión, y nos quedamos consolándola hasta que dejó de llorar.

Después Susana la secó con suavidad, le puso cremas, cicatrizantes supongo, en la vagina y en el culo, y la ayudó a vestirse y a acicalarse lo mejor posible.

–Mañana tenés que volver, Carla –le dije-… Será a la misma hora… pero si no querés…

–Cuidate y descansá mucho, pero mañana vení, pues sino el esfuerzo de hoy habrá sido en vano -agregó mi amiga-. Y una recomendación más: tomá abundante té de manzanilla para limpiar el conducto anal, porque mañana Carlos lo va a penetrar completamente y si te cagás encima van a ensuciarse los dos…

Carla no contestó. Sólo pidió que le llamáramos un taxi o un remis, lo cual hicimos con prontitud. Después la acomodamos en el asiento trasero y la vimos alejarse por la avenida Asamblea hacia el sur.

Me quedé un rato más con Susana, puteándola por no haber dicho bien lo que tendría que enfrentar mi compañera. Me instó a que me tranquilizara, me aseguró que ella iba a estar bien, y que los veinte minutos en que Carlos la había lastimado serían una marca de fuego para ella. Después me recomendó encarecidamente que respetara las órdenes de Carlos, es decir que no intentara cogerla mientras él estuviese haciéndole el “tratamiento”.

Me fui de ahí cerca de las 8 y media, caliente y angustiado. No podía llamar a Carla por teléfono porque a esa hora su marido estaba en casa, y Susana no había querido hacer eso por mí.

Dormí mal, me cogí a mi hermosa esposa dos veces esa noche, repasando las escenas que había presenciado unas horas antes. A la mañana siguiente quise volver a cogerla, pero como no aceptó tuve que hacerme una paja descomunal mientras me duchaba, antes de ir a la oficina.

Ese día Carla no fue a trabajar, y me intranquilicé. No sabía qué pensar. Avisó que estaba enferma, y que seguramente al otro día no volvería a faltar.

Le avisé a Susana por teléfono que ese miércoles seguramente no habría cogida a Carla, pues no pensaba que pudiera acudir a la cita de la tarde. Ella repuso que igual estuviera en su casa a las cinco y media, pues intuía que Carla se presentaría a la segunda sesión de su desfloración vaginal y anal con la sumisión que Carlos le estaba insuflando.

Lo cierto era que me angustiaba no poder cogérmela yo, tanto por decisión de ella como por órdenes del animal de Carlos, quien como dije, me tenía amenazado. Estaba tan angustiado que pensé en violar a Carla y cogérmela aunque luego tuviese que matarla, y de pronto reparé en que verdaderamente esa mujer estaba aniquilando neurona a neurona la poca cordura que aún conservaba.

Carla ya no tenía leche en sus pechos, pero evidentemente seguía siendo una mujer sorprendente para mí.Como siempre, si alguien quiere convencer a Carla para que se deje coger por mi, su mail es carlabesoro@hotmail.com. De paso aprovecho para agradecer a los que ya se comunicaron con ella con esta misma intención, pero repudio a un lector que la felicitó por hacerme esto y le sugirió persistir en su estúpida negativa.
Juanjo.

La leche de Carla

Miércoles, febrero 14th, 2007

Hola. No fue fácil decidirme a relatar esta reciente experiencia, contándola con todos sus detalles, ya que siempre he sido reservado en materia sexual.

Pero me animé pensando que me haría bien compartirla, aunque sea por este medio.

Soy un hombre de 40 años, casado, sin hijos. Llevo una vida tranquila, trabajo en una oficina desde hace 12 años y el resto del tiempo lo disfruto con mi esposa. Mis compañeras de trabajo jamás despertaron en mí ninguna fantasía erótica, hasta la aparición de Carla, contratada hace un mes y medio para trabajar en el sector de control de calidad.

Al principio ella no despertó en mí ninguna emoción, aunque es una mujer de atractivo físico, cabello rubio y ojos verdes de profunda mirada. Nos cruzábamos en los pasillos de la oficina, y trataba de verla como a una compañera más, con quien apenas intercambiaba saludos de cortesía.

Un mediodía, en el comedor de la empresa, ella se sentó frente a mí, pues ese lugar era el único que había quedado libre. Nos saludamos y de esa forma comenzamos a charlar, y a través de la conversación comencé a pensar que era una mujer simpática y muy interesante.

Los días sucesivos continuamos almorzando juntos, y el primero en llegar le guardaba un lugarcito al otro. Esto despertó la suspicacia de mis compañeros, cuyos comentarios de doble sentido acerca de mi relación con, “la nueva” eran cada vez más disparatados. Todo lo cual, por supuesto, negaba enfáticamente, ya que en realidad nada había sucedido hasta ahí.Para desviar la atención, decidimos, Carla y yo, no continuar almorzando juntos. Pero como queríamos seguir conociéndonos, comenzamos a utilizar el correo interno de la empresa para enviarnos mensajes, cada vez más indiscretos acerca de nuestras intimidades.

Así me enteré de que Carla, una mujer de 34 años, había tenido dos meses antes a su primer hijo, y que estaba amamantándolo. Me contaba que dos o tres veces al día iba al baño de mujeres y se extraía la leche para su hijo, lo cual también le aliviaba la molestia en los pechos sobrecargados. En verdad, yo había notado que sus pechos eran sumamente grandes, pero jamás lo había asociado con la maternidad.

En uno de sus mensajes me comentó que debido al exceso de trabajo, no había podido ese día extraerse leche como acostumbraba hacerlo, y mi respuesta (que pretendió ser graciosa) fue un lacónico “¿te puedo ayudar en algo?”.

Inmediatamente me arrepentí, y supuse que ella se había enojado, porque pasaron como dos horas sin que recibiera ninguna respuesta. Estaba ya pensando que debería disculparme de la manera más convincente, cuando en mi terminal apareció un mensaje de Carla que decía: “¿en serio te gustaría hacerlo?”.

Eso me tranquilizó, y le confirmé que me gustaría mucho aliviar sus pechos, y de paso conocer el sabor que tenía la leche de una madre, porque mi señora nunca había amamantado y de mis tiempos de bebé, claro, no recordaba nada.

Carla pensaba que eso era una asquerosidad, ya que su marido no soportaba ni siquiera mancharse los labios con su leche, cuando hacían el amor. A esa altura, yo quería convencerla, y para eso le envié el cuento “Idilio”, de Guy de Maupassant, donde se plantea una situación muy parecida. Y le expliqué que yo también, como el protagonista de esa historia, tenía sed, una sed que sólo podría calmar ella, dejándome beber de sus fecundos pechos.

Ella lo pensó un par de días, y finalmente recibí la respuesta: “Está bien, te dejaré beber mi leche, como lo hace mi hijo, pero nada más.”

No lo podía creer. De inmediato nos pusimos de acuerdo, y decidimos esperar a que ella tuviera dos horas libres a la salida del trabajo, para ir a un hotel sin que su ausencia despertara las sospechas de su marido.

Nos encontramos y fuimos al hotel, donde alquilé un cuarto muy bonito. Los dos estábamos muy nerviosos, demasiado tal vez, pero sabíamos lo que íbamos a hacer allí. Yo pensaba que me gustaría cogérmela, penetrarla incluso por la cola (muy linda, por cierto), pero mi principal interés era beber su leche de madre, por lo cual se había iniciado aquella historia. Además, ella parecía muy firme en su deseo de que nuestra relación se limitara al amamantamiento.

La ayudé a quitarse la camisa, lentamente, y noté que temblaba mientras lo hacía. Llevaba un corpiño azul, con encajes, muy erótico, demasiado para una madre. Yo me quité la camisa, y luego desprendí su corpiño.

Dios, sus pechos eran más hermosos de lo que había imaginado. Muy grandes, con pezones grandes también, dispuestos para mí.

Me quité el pantalón, y después hice lo propio con su falda, “para que no se arrugue”. Y nos metimos bajo las sábanas sin quitarnos la única prenda que nos quedaba, porque en ningún se había hablado de penetración.

La abracé, besé su mejilla, y bajé lentamente a sus pechos.

—Bueno —me dijo—, ahí los tienes, son tuyos. Espero que mi leche te guste tanto como a mi hijo. Hoy no me saqué en el trabajo, así que hay bastante para calmar tu sed.

Yo pensaba que iba a probar unas gotas de su leche, sentir su gusto, y esparcirla con mi lengua sobre sus tetas. Jamás imaginé que su sabor dulzón iba a ser tan rico, y que en verdad consumiría aquel néctar con una mezcla de excitación y sed.

Chupé de una teta tanto como pude, y en verdad era abundante su producción láctea. Sentía que su leche me inundaba la boca, pasaba por mi garganta, me llegaba al estómago, entibiándolo. Su pecho estaba muy manchado a esa altura, mientras yo, en la penumbra, no dejaba de mamarla, succionando con un firme movimiento de los labios, que cada vez hacía brotar mayor cantidad de líquido.

Después pasé al otro pecho, que parecía tener más abundancia que el anterior. Cuando lo hice oí que Carla jadeaba, y pude ver que tenía los ojos entrecerrados. Deslicé mi mano hacia sus piernas, y ella no se resistió.

Introduje un dedo en su bombacha, y al rozar la entrada de su vagina la sentí muy mojada, como si también por ahí le brotara leche de madre.

Un rato más ella continuó alimentándome, amamantándome como a su pequeño bebé, y entonces su pecho, su abdomen, la cama misma, estaban empapados con lo que yo no había podido consumir.

En ese momento quise quitarle la bombacha, cogérmela, pero con suavidad me tomó la mano y lo evitó.

—No, eso no era lo que habíamos convenido. Tú sólo querías mi leche, y te la di.

—Si, pero me excité mamando tus pechos, y quiero cogerte, Carla. Además, tu concha está muy lubricada, así que también tú deseas que te penetre enseguida.

—Si, lo deseo, pero no lo haremos. No voy a dejar que me cojas o me culees, pero cuando quieras mi leche, sólo tendrás que pedirla, y te la daré.

La llevé al baño, la lavé yo mismo con agua tibia y jabón, limpiando el enchastre que había hecho sobre su cuerpo con su abundante leche.

Eso fue hace un mes. Y todavía no pude hacerle el amor, aunque ya fuimos dos veces más al hotel, y ella me satisface con la cantidad de leche que yo quiera beber de su cuerpo.

Confieso que he llegado a hacerme adicto a este líquido, y en verdad les digo a los hombres que han sido padres recientemente que no se lo pierdan, es formidable.

Bueno, así está la cosa. No me la puedo coger. Y aunque me encanta mamarla hasta que queda agotada (y yo muy satisfecho), mis deseos por cogerla van en aumento, y siempre espero que eso suceda en nuestra próxima sesión de mamada.Ella tiene una cuenta de mail privada, así­ que si el relato les gustó (ojo, es real), y me quieren ayudar a convencerla, o no, acá está la dirección: carlabesoro@hotmail.com

Juanjo

Mi mujer a punto de amamantar… amamantar, pero … a quien? / Segunda parte

Miércoles, febrero 14th, 2007

Tenía tanto a la esclava como a mi mujer embarazadas, ya con un pedazo barrigón las dos, y unos pechos enormes y unas grandisimas aureolas marrones.

Mi perro cada vez se celaba mas de mi mujer y mi criada. Así que una noche, le dije a mi mujer que aparte de hacerlo conmigo, tendria otra sorpresita.

Todas las noches me esperaba de rodillas en la cama, pues con su barrigona, y las tetazas ya no se podia hacer por delante. Esto a ella le dolia mucho, pero lo hacia sin rechistar.

Como tantas otras noches la encontre desnuda encima de la cama de rodillas, me bajé los pantalones, me bajé el canzoncillo y le metí fuerte la polla, ella como siempre me gritaba: no, para, me haces daño.

Pero yo le daba tan fuerte como podía y le estrujaba los pechos , me encantaba.

Cuando acabé le toque el coño y se lo di a oler a mi perro.

De pronto, el perro se excito muchisimo, le salió esa polla grandisima, roja y dura, y sin ella poder moverse la enculo.

Ella rogaba y gritaba: quitame esto de encima mia, por favor.

En ese momento entro mi criada, la puse encima mia y le chupe los pechos, me encantaba, y le dije que viera el espectaculo que luego empezaria con ella. Se puso de rodillas y me suplico que no le hiciera eso. Yo le respondí que se lo haria igual, pero que mientras no se lo hacia me mamase la polla.

El perro arañaba a mi mujer, porque ella no se debaja montar bien, se movia demasiado, hasta que se rindió y el perro la enculo bien, le echo todo el semen dentro de ella. Estuvo un dia sin poderse mover a causa de la enorme polla del animal.

Cuando acabo mi animal, y con el culo muy dilatado, le volvi a dar yo a mi mujer, ella estaba ya muy roja, cansada y sudosa, estaba totalmente amansada, me dejo darle todo lo fuerte que le di, sin rechistar.

Y mi querido perro, se fue a por la criada, la criada se resistio mas que mi mujer, pero finalmente acabo siendo follada por el perro.

Ella daba unos gritos feroces, y el perro se la metía brutalmente.

Le obligué a las dos, seguir como ese dia hasta el final de su embarazo.

Aquel dia, era de mañana la criada no se podia levantar, pensamos que era por el perro, siempre las dejaba rendidas. Pero de repente…… Rompió aguas.

Dio alli mismo a luz, era una preciosa niña.

A las pocas semanas sus pechos habian aumentado muchisimo, estaba preciosa, casi no se podia mover con aquellos aparatosos pechos llenos de leche.

El perro y yo haciamos nuestra tarea….. Claro, pero estabamos esperando a que mi mujer diese a luz, y asi arreglar que alguna le diese el pecho al perrro, como ya os dije el perro es muy celoso….. Y YO LE CUMPLO TODOS SUS CAPRICHOS……

Mi mujer a punto de amamantar… amamantar, pero … a quien? / Primera parte

Miércoles, febrero 14th, 2007

Yo era un hombre mayorcete, de unos 60 años, era Doctor,con lo cual no me faltaba ningun tipo de lujos, me acababa de retirar.
Hacía 3 años, que fui a junta de las monjitas para que preparasen a una de sus chicas para que fuese mi mujer.
Me enseñaron a muchisimas, Acababa de venir una nueva, de 12 años, la elegí a ella nada mas verla.
Con sus 12 años, tenia unos pechos ENORMES, con unas aureolas negras y repingonas. Tenia el cabello pelirrojo y los ojos verdes, al mas puro estilo Irlandesa.
Era preciosa, con su tez blanca, no le faltaba nada.
Las monjas me dijeron que si yo les daba un buen dinero por ella, la adiestrarian para ser mi esposa..
Claro esta que a mi dinero no me faltaba, asi que les di todo cuanto quisieron.
Me dijeron que se haria esposa mia, dos meses despues de tener la menstruacción, yo acepté encantado.
Mis condiciones, eran que nunca mas podria ver la calle, pues la calle la podria pervertir, que solo me podria ver a mi.
Las monjas la tenian todo el dia en su habitacion, siempre con las cortinas cerradas.
Un dia, asi sin mas me dieron la noticia tenia 14 años, y ya tenia la menstruaccion, solo tenia que esperar dos meses.
A los dos meses me dispuse a buscarla, Cuando la vi salir del cuarto con los ojos vendados, con aquella finura, me parecia la mujer mas bella que habia visto en mi vida.
La monte en un carroza y la lleve a mi finca.
Cuando salimos muchisimos invitados la estaban esperando , dentro de casa , claro.
Ella no se podia sacar la venda de los ojos , no, hasta que lo hicieramos.
Hicimos una cena intima, y decidimos irnos para cama.
EL medico nos puso una almohada un poco alta para que cuando lo hicieramos ella pusiese sus piernas encima de ella, y asi quedaria mas facilmente embarazada.
Mis criadas la subieron la desnudaron y le sacaron la venda: la dijeron esto te va a doler… Ella dijo: El es mi amo, no puedo oponerme

Subi desnudo, vi como ella, temblaba de temor, pero eso no me importo.
Le obligue a chuparmela,ella cerraba los ojos,yo se los abri, y le dije: esto es parte de tu amo, tienes que saborearlo, asi como metio un poco mas la boca, tuvo que vomitar, repetimos la accion 3 veces, hasta que al final, lo consiguio.
Luego me subí encima de ella, como una fiera, podia oler su perfume a virgen.
Le abrí bien las piernas, y le meti mi gorda y fea polla dentro de su capullito, le di un golpe fuerte, ella gritaba, yo cada vez se la metia mas fuerte, ella no paraba de gritar y decir: por favor , mi señor , tenga misericordia.

Lo hice hasta que me canse, la cama estaba llena de sangre. Le dije que se quedara quieta y con la piernas para arriba , como dijo el doctor, asi lo hizo.
Luego me cogi delante de ella a la hija menor de la criada, la cual ya estaba embarazada de mi, estaba de un mes, pero la cogi igual. Le puse su boca en el clitoris de mi mujer, y a ella la envesti por el culo, como gritaba esta mujer, y como me gustaba ami, esas grandes tetas, a cada golpe le agarraba los pechos como si extrujandoselos le fuese a salir leche , mi mujer estaba aterrorizada, luego cuando acabe, se arrodillo , sin rechistar, y me chupo toda la leche.
Esta accion la hice durante 7 dias………..

Y a los siete dias, el medico me dijo que mi mujer estaba embarazada.
Mi mayor alegria, lo unico es que tenia en casa un Rotweiller, que miraba todo y estaba celoso, y me plantee , si mas adelante……. DEJARSELA PROBAR.
Todo dependia de mi…………. Seguire contando lo que hice con mi mujer

La mujer de mi socio

Miércoles, febrero 14th, 2007

Les voy a contar lo que me sucedió hace unos meses. Nos encontrabamos en plena expansión del negocio, cuando nos surgió una oportunidad y mi socio tuvo que salir de viaje para un par de dias. Su mujer se encontraba embarazada de 8 meses por lo que quedamos en que en su corta ausencia y ante la falta de familia próxima, yo estarí­a pendiente de si hubiera alguna novedad llevarla al hospital. Con esa condición partií a la mañana siguiente. Estuve trabajando todo el día y se me había ido de la cabeza Pili, que así se llama. Cuando acabe me vino a la mente y crei conveniente pasar por su casa por si le hacia falta algo. Yo solía llevar a casa a dos de nuestros trabajadores, ya que me venía de paso. Les dije que me acompañaran y nos tomariamos una cerveza en casa de mi socio y así le haciamos un rato de companía. Subimos los tres y nos recibio con una blusa y unos pantalones cortos ya que hacía mucho calor y embarazada todavía más. Nos sentamos en el sofa con unos botes de cerveza y estuvimos hablando del próximo parto y de la lactancia de la futura niña, y nos comentó que le habían crecido considerablemente los pechos y se le habían puesto muy duros y con los pezones muy negros. Uno de mis trabajadores, Paco, el más joven apenas 19 años, comentó que no había visto los pechos de ninguna embarazada, a lo cual contestó ella que no había ningún problema, y acto seguido se quito la blusa y el sostén, apareciendo dos pechos enormes y con un pezón muy oscuro. La verdad es que estaba preciosa con el pelo rubio y esos ojos azules, con la enorme barriga y los pechos duros como el marmol. En un ataque inesperado, le comento si los podí­a tocar, y ante la sorpresa nuestra le dijo que claro que si. El empezó a acariciarlas y al ver que a nosotros nos estabamos calentando con aquella visión nos dijo que también habia para nosotros. Casi nos arrojamos encima, y notamos que ella estaba empezando a ponerse cachonda, cuando en el más joven le metió la mano por debajo del pantalón y le empezó a acariciar el coño. Juan y yo nos dedicamos cada uno a un pecho. lo chupabamos y tocabamos como si fuera la ultima cosa que fueramos a hacer en la vida. Ella estaba ya muy cachonda, (después nos confeso que llevaba casi 6 meses sin hacerlo por culpa de los escrúpulos de su marido), empezó a manosearnos los paquetes por encima del pantalón, para después sacarnos nuestras 3 pollas duras como palos, ( yo creia que tenía una gran polla 19 cm, aunque nada comparado cocon mis dos compañeros de orgía). Ella se las introducia en la boca alternativamente más devorandolas que mamándolas. Cuando ya no pudimos mas empezamos a penetrarla por su coño superdilatado y por un culo que hacia nuestras delicias. El asunto subio de tono con los chillidos, casi histericos de nuestra preñada favorita, pidiendonos por favor que nos la follaramos bien dentro para que su futura hijita viera los pollones que la estaban penetrando. Yo le pude contar hasta 4 orgasmos seguidos. Juan fue el primero en correrse y lo hizo dentro de su culo. Cuando la saco le salian burbujas de aire y leche (estaba a cuatro patas) y ante esa visión me corri en su boca Ante mi sorpresa, se la tragó toda mientras decí­a que quería mas leche para su hija. Paco la contentó enseguida y ella lo engullo todo como si fuera el único alimento del dí­a.

Ya nos habiamos corrido los tres, cuando al ver que se habí­a acabado se empezó a sacar la leche de su culo y llevarselo a la boca. Ante esta imagen, no tardamos en tener una nueva erección y volver a follarla por todos los agujeros durante otro rato. A mi se me ocurrió hacerle un regalo a la futura niña. Le pusimos su coño mirando al techo y abriendoselo uno de cada lado el otro se pajeaba y le tiraba todo el semen bien dentro. Asi pasamos los tres uno a uno.

Estuvimos exhaustos durante mas de media hora. Nos hablo de su marido (mi socio) y el poco trato sexual que le daba y mas después de haberse quedado embarazada. Todo esto lo haciamos tumbados por el comedor y mientras hablaba nos iba acariciando nuestras polla y huevos.

Decidimos marcharnos a nuestras casas pero antes nos pidio que nos volvieramos a correr en su boca, cosa que hicimos gustosos aunque ya no nos salió tanta cantidad. Ella se lo volvio a tragar todo y nos hizo prometer que volveriamos a su casa a complacer sus antojos, cosa que hicimos frecuentemente hasta pocos dias antes del parto.

Ahora nos la seguimos follando delante de su pequeña hija, para según dice ella, pueda aprender cuanto antes de los placeres de la vida.

La historia de Rodolfo

Miércoles, febrero 14th, 2007
Hola gente linda, soy Rodolfo, tengo 45 años.

Soy productor de seguros desde hace aproximadamente 15 años, vivo y trabajo en La Plata, aunque también tengo clientes en otras localidades por lo cual viajo bastante. A fines de l999 por mi oficina apareció un señor de unos 60 años, de evidente muy buen nivel económico y cultural, a contratar un seguro para su automóvil recién sacado del concesionario, después de efectuada la operación me comentó que le interesaba contratar un seguro para su vivienda, pero que para eso vendría en otro momento o mandaría a su esposa porque ahora estaba apurado.

A los 3 días se presentó una señora muy elegante de buen cuerpo, pelirroja, que no aparentaba mas de 45 años, después supe que eran 51, quien se dijo ser la esposa de quien había asegurado tres días atrás el vehículo 0 km., venía para consultar por el seguro para su casa.

Luego de explicarle un rato todo lo concerniente al seguro, y de charlar sobre temas varios, al preguntar sobre la valuación de su vivienda y contenido me contestó que no tenía mucha idea de valores y me propuso que vaya a su domicilio para que yo calcule de acuerdo a mi experiencia en el tema; combinamos para ese mismo día después de las 15,30 hs.

A esa hora me encontré tocando el timbre en una hermosa casa de una costosa zona residencial, con mucho parque y con pileta como era de suponer. Me atendió la mucama, una morocha con uniforme rosa que apenas podía contener sus formas muy generosas, por su acento deduje que era de una provincia, luego me enteré que de San Juan, me dijo que pasara que la señora me estaba esperando en la parte trasera de la casa. Pasamos por varios ambientes amplios y muy bien amoblados, y mientras yo sacaba cuentas mentalmente calculando valores para presupuestar el seguro llegamos a la parte trasera donde se encontraba la pileta. Me hizo sentar en un sillón de mimbre y me ofreció un refresco que acepté. Cuando la mucama se retiró apareció la señora desde los vestuarios que estaban a un costado, en ese momento olvidé la cuenta que estaba sacando, estaba con una salida de baño celeste que llevaba abierta, por su malla negra mojada y por su cabello rojizo también mojado se evidenciaba que recién había salido del agua. Perdí el aliento junto con el habla y apenas pude balbucear un saludo, no podía sacar la vista de ese cuerpo maduro pero espléndido por donde lo mirara, piel blanquisima, piernas largas perfectas, caderas que eran una invitación al contoneo, buena cintura, y hablar de su busto sería inútil porque nunca haría justicia al describirlo, era una diosa madura y sensual como no he visto otra, quizás con algún kilo de más, sin llegar a ser rellenita, como a mí me gustan. Emanaba sensualidad y simpatía, combinación explosiva para mis exaltados ratones. Empezamos conversando sobre el calor que estaba comenzando a instalarse aunque todavía no era verano, y entre otros temas me contó que tenía 2 hijas, mellizas de 24 años, ambas profesionales que vivían en Miami, donde su esposo, ejecutivo de una empresa multinacional, había trabajado durante cinco años, antes que lo trasladaran a la Argentina desde hacía casi un año. Luego fuimos al tema específico, en este caso el seguro de la vivienda.

Al rato estabamos dentro de la casa, anotador en mano, calculando valores en distintos ambientes cuando llegamos al dormitorio principal, en suite, se presentó la mucama, Clarita se llamaba, vestida con una remera de colores y una mini roja, que dejaba ver buena parte de sus muslos regordetes y tentadores, subida a unos tacos que estilizaban un poco su generosa figura.

- Señora me retiro, – le dijo a Virginia – luego del médico me voy ha hacer unas compras, vuelvo temprano.

- No te preocupes por la cena Clarita, acuérdate que hoy es Jueves y mi marido tiene la cena semanal en la Empresa, yo me preparo algo livianito, aprovecha para pasear y distraerte un poco – contestó Virginia.

Cuando se retiraba no pude evitar mirarle las piernas, y el trasero espectacular, al volver la vista Virginia se sonreía por mi expresión, por lo cual para escapar un poco a la situación comenté:

- Yo, si fuese mujer no tendría una mucama así en casa, sería una tentación para cualquier marido…-

- Eso pensé yo, – me dijo desviando la vista – pero me equivoqué -

- Como…? – dije, creí que había metido la pata, y sin pensar lo que decía pregunté: – no me diga que Ud. la contrató para que su esposo se “entretenga” ?-

- Para que se entretenga no, pero para que le despierte el indio sí – me contestó. Y por mi cara se dio cuenta de que no entendía nada, me hizo una seña para que me sentara sobre la inmensa cama, ella se sentó también y comenzó a contarme, como si fuese su confidente de siempre, que su marido tenia problemas desde hacía varios años, que ella suponía eran debido a las grandes presiones de su trabajo. Primero habían sido problemas de erección y ya en los últimos dos años, directamente ni lo intentaba – yo no podía creer que me estuviera contando eso a mí. Él, por machismo o por vergüenza no quería ver a un médico, y con el tiempo empezó a molestarse cada vez que ella le sacaba el tema de ver a un especialista. Y pensó, en su desesperación, que quizás motivándolo con otra mujer podría lograr algo, y por eso seleccionó y contrató a esta mucama sensual y provocativa, después se dio cuenta que era inútil su estrategia pero igual se quedó con ella.

Cuando seguía con su relato me miraba fijo a los ojos, yo transpiraba, a pesar del aire acondicionado, y sabía que estaba al palo, pero no podía bajar la vista ni cambiar de posición para disimular mi erección.

- Yo pensé que estaba haciendo lo correcto, ya que mi marido no quería enfrentar el problema traté de buscar una solución por las mías, yo soy una mujer que tiene sus necesidades…-

- Y nunca pensó en buscar otro tipo de solución… para Ud., digo – me escuché decir, totalmente jugado.

- Yo amo a mi marido, a sido mi único hombre – dijo bajando la vista con voz quebrada. Trágame tierra, pensé yo – Jamás se me cruzó la idea de tener sexo con otro… hasta hoy. -

Y se abalanzo hacia mí dándome un beso que me tomó totalmente de sorpresa, puro fuego la señora, y yo leña seca. Me puso de espaldas contra la cama y me demostró que era verdad que hacía más de dos años que no tenia sexo.

No me daba respiro, me apretaba contra la cama y sus manos recorrían mi cuerpo sin darme margen de maniobrar mis manos. Cuando pude tomar un poco el control, comencé a sacarle, casi arrancarle la salida de baño, y le fui bajando la malla hasta liberarle esas tetas fabulosas que empecé a besar con lujuria, otra palabra no cabe para mi acción. Tenía unos pezones hermosos y duros, me metí uno en la boca y ella estalló en un orgasmo infernal, indescriptible, imparable. Cuando dejó de gritar y se calmó por unos segundos, de sus ojos color miel brotaban lágrimas, aproveché para terminar de bajarle la malla que tenía enrollada en su cintura. Ver su rosado mechón de vellos, abrir sus muslos y meter mi lengua en su mojada vagina fue toda una sola acción, a la cual pareció resistirse… en principio. Murmuró algo como – no por favor… a mi nuncaaaa… me aaah… – luego estalló el segundo orgasmo de no sé cuantos se sucedieron esa tarde de desenfreno sexual. Literalmente casi me ahoga con la presión que ejercieron sus piernas sobre mi cabeza contra su pubis, cuando logré retirar mi cara que chorreaba sus deliciosos jugos pude ver sus ojos en blanco mientras me pedía, me gritaba, me ordenaba – cogeme…, por favor…, sino… te mato… – No era ni remotamente mi idea desobedecerle, tampoco estaba en condiciones de hacerlo, no sea cosa que cumpliera sus amenazas.

Me subí sobre ella, en la posición del misionero, mi miembro entró con cierta dificultad, no es nada del otro mundo solo 16 o 17 cm, y comencé, digo comenzamos a movernos rítmicamente en forma calma al principio, desenfrenada cada vez que llegaba y gritaba sus orgasmos. Otra vez calma, desenfrenada, calma, y así sucesivamente hasta que no pude contenerme más y largué toda mi leche en su interior y ahí sí… gritamos juntos. Quedamos abrazados, encastrados diría, totalmente mojados por la transpiración y nuestros jugos, y recién como a los 10 minutos pude reaccionar y liberarme un poco de ese divino cepo que formaban sus brazos y piernas. Parecía como si estuviera en trance, sus ojos semiabiertos al igual que su boca, al liberarme de sus extremidades estas fueron quedando como inertes, sin sensibilidad, sin vida.

Me paré al pié de la revuelta y mojada cama y busqué con mi mirada la puerta del baño, que estaba a escasos metros. Movió un poco su cabeza en dirección a mí y sin mover mucho sus labios la escuché decir:

- Por favor no te vayas… -

- Ni pienso – dije yo – solo quiero ir al baño un momento, y seguimos hablando del seguro… entre otras cosas…-

Cuando regresé del baño comenzó la segunda parte de nuestro primer encuentro, más calmos, los dos, hicimos el amor con mil caricias, descubriéndonos mutuamente nuestros lugares más sensibles, los de ellas eran todo su cuerpo, diciéndonos palabras dulces, alguna que otra palabrota pero con cierta dosis de respeto, y sobre todo con mucha ternura, pasión y dulzura. Me contó que su marido jamás le había hecho sexo oral, ni ella a él, y tampoco se hubiese animado a pedirle ninguna de las dos cosas, de sexo anal ni hablar. Masturbación, juego previo?, que era todo eso?

- Si me permite, yo le puedo enseñar algo de lo que sé – dije modestamente.

- Con lo que hicimos hoy aprendí más que en 28 años de matrimonio, en lo que respecta a sexo por supuesto. No voy a perder tiempo lamentándome por lo que no fue, no sirve de nada, pero a partir de hoy voy a tratar de no perderme de nada más…, y vos me vas a ayudar – dijo con decisión.

Nuestra relación se fue haciendo bastante regular, yo la visitaba los Jueves en principio, ella se deshacía de la mucama y su marido cenaba fuera ese día.

Aparte de nuestra “relación”, comenzó a recomendarme a gente conocida y en poco tiempo aumenté considerablemente mi cartera de seguros con clientes de muy buen nivel económico.

Después comenzó a “visitarme” algún día en la oficina donde tengo un reservado con un sofá cama, lo cual me gustaba y halagaba muchísimo, pero me preocupaba no poder rendir con mi mujer en casa, por suerte nunca ocurrió.

Me fui enterando de ciertas situaciones de su vida y de su casa. Como al mes, una tarde me contó que Clarita, la mucama estaba embarazada de tres meses, que su novio que era marinero y estaba embarcado ni se había enterado, y que posiblemente de acuerdo a los dichos de Clarita, cuando se enterara seguramente no se iba a querer hacer cargo. Mi comentario fue que era una lástima porque parecía una chica muy buena, aparte de ESTAR MUY BUENA, y que con sus condiciones personales podía hacer feliz a cualquier hombre y a cualquier… mujer. Me miró como si hubiese dicho una locura pero inmediatamente cambió de expresión y me preguntó:

- Vos me querés decir que podría satisfacer… por ejemplo… mis deseos -

- No, eso lo dijo Ud. – yo nunca la tuteaba, por las dudas – pero ya que lo menciona me parece que sería una competidora muy difícil de vencer por mí – dije y cuando terminé la última palabra me di cuenta que lo dicho jugaba en mi contra.

- Jamás se me cruzó la idea de hacer el amor con una mujer – dijo entre pensativa y sorprendida.

- Jamás de me cruzó la idea de tener sexo con otro… – le recordé sus propias palabras con las que habíamos iniciado nuestra primera y lujuriosa jornada de sexo.

Pasaron 10 días aproximadamente y una tarde se apareció por mi oficina con una sonrisa pícara, que yo confundí en principio con sus intenciones de usar el sofá cama (que también las tenía, y las cumplió después), y me comentó que el día anterior Clarita se había sentido un poco de malestar y fue al médico que le recomendó reposo por lo cual ella la obligó a acostarse.

Virginia se encargó de llevar a Clarita al cuarto de ésta y la ayudó a desvestirse, luego la llevó hasta el baño y también la ayudó a refrescarse un poco, estabamos ya en pleno verano, pasándole una esponja por ese moreno y sensual cuerpo, luego la secó y ayudó a poner un breve baby doll para acostarse. El roce de su piel, el contraste de sus tonos, la visión de sus hinchados senos, grandes de por sí, la dureza de sus pezones, mezclados con los suspiros y las miradas sensuales que le dedicó Clarita, por primera vez y debido a lo erótico de la situación, la llevaron a que una vez terminada la “ayuda” saliera corriendo a su propio dormitorio y se masturbara por primera vez en su vida, y encima motivada por una mujer, acabando infinidad de veces, era sin saberlo multiorgasmica.

Esa misma noche después de retirarle la cena que ella misma le llevó hasta su cama para que comiera sin dejar de hacer reposo, le acomodó un poco la cama y disimulada e intencionalmente le tocó sus senos al alisar las

sábanas, con lo cual Clarita lanzó un profundo suspiro y le comentó:

- Sabe señora Virginia como extraño a mi novio… yo nunca he pasado tanto tiempo sin alguien que me haga sentir de todo… -

- Pero Clarita – dijo Virginia sorprendida – no hace tanto tiempo que la pasaste bastante bien, las pruebas están a la vista – y le acaricio el vientre, por sobre el corto y transparente camisón, que ya delataba su reciente embarazo, hasta donde comenzaba su frondoso pubis, lo cual hizo cerrar los ojos a la morocha.

- Claro señora, por eso le digo, hace ya dos meses que “el Osvaldo” se embarcó y encima no sabe que estoy encinta

- Yo estuve años sin sexo, y no me di cuenta – pensó Virginia.

- Decime Clarita, – preguntó en tono confidente – a que edad empezaste a tener relaciones… -

- Con hombres a los 15, pero con una amiga ya nos tocábamos desde los 12 – dijo como si nada.

- Tuviste relaciones con mujeres hasta los 15 años? – dijo incrédula.- No señora, a partir de los 12 y cada vez que pude, que han sido muchas, para mí las mujeres son diferentes a los hombres, son más suaves, más tiernas para hacer el amor, la mayoría de los hombres solo quieren acabar y después chau, en cambio entre mujeres nos entendemos mejor, aunque una buena pija no la cambio por nada del mundo – filosofó como si estuviera charlando con su mejor amiga.

La expresión de Virginia, me la imagino con sus grandes ojos dorados abiertos como soles y su sensual boca abierta de asombro que deben de haber traído a la realidad a Clarita que encogiéndose en la cama dijo:

- Señora… por favor discúlpeme, no quise ofenderla con lo que le conté, no se ponga mal, que va a pensar Ud. de mí ahora -

- No Clarita – dijo reaccionando – al contrario me has ayudado a conocer más de la vida – de la que me estuve perdiendo, penso – no me ofendiste para nada. Y lo que pienso ahora de vos es que sos una mujer sincera, conmigo pero sobre todo con vos… con tus deseos, y si me lo permites voy a hacer lo mismo con los míos… -

Dicho esto le besó los labios, primero con delicadeza, pero pasada la sorpresa de Clarita que se quedó dura en principio, ambas se trenzaron en una apasionado beso que incluyó una mutua exploración de sus senos, que aunque de corta duración dejó a ambas muy excitadas.

Virginia, más consiente, se fue separando de la morocha que pedía más a través de sus ojazos negros y de su expresión de deseo.

- Cuando estés mejor vamos seguir – dijo Virginia dándole un breve piquito y saliendo de la habitación, por supuesto que derecho a masturbarse nuevamente.

Semejante relato me dejó más excitado que nunca, no podía creer lo que había escuchado de boca de Virginia, aquella dama que hasta no hacía más que de 2 meses jamás había pensado en tener sexo con nadie más que su esposo. Ella estaba tan excitada como yo o más, el sofá de mi reservado fue el mudo testigo de nuestra calentura infernal, y de su culminación en 2 polvos de mi parte e infinidad de ella.

Como a la semana, ya recuperada Clarita de su malestar, fue el gran debut de Virginia con una mujer, los detalles sobran, la morocha le enseñó el Kamasutra femenino y 2 o 3 obras eróticas más todo junto en una sola sesión, de más de 3 horas de duración, le mostró como chuparse mutuamente, acariciarse, lamerse todo en cuerpo, frotarse pubis contra pubis, tetas contra tetas.

Me contó con lujo de detalles todas las caricias que se prodigaron mutuamente, el sabor de los jugos de vagina, el sabor de su piel morena, la habilidad de la lengua experta de Clarita le despertó sensaciones desconocidas, inimaginables, maravillosas.

Virginia me lo contaba y se le llenaban los ojos de lágrimas, y los muslos de jugo como me lo demostró después, yo me moría de ganas y de envidia.

Primero nos sacamos las ganas mutuamente, nos dimos con todo. Y cuando estabamos ya rendidos acariciándonos ambos le digo:

- Creo que esta nueva relación suya me va a perjudicar un poco, ya no voy a ser el único que calme sus deseos, el único dueño de su cuerpo, de sus fantasías sexuales, de sus sueños eróticos, de sus… — casi estaba haciendo pucheritos cuando ella puso su índice sobre mis labios diciendo: -

- Rodolfo, amor… , estás celoso – se sonreía de forma pícara y burlona a la vez —vos tenés la culpa de absolutamente todo lo que está pasando en mi vida sexual desde hace dos meses y te juro que te lo voy a agradecer siempre – dijo con la cara iluminada por esos dos faroles dorados que tiene como ojos – cambiaste mi forma de vivir, de disfrutar y hasta de ver las cosas, pero…. ¿ en serio estás celoso? -

- Celoso… y envidioso… – dije poniendo cara de víctima -

- Celoso de Clarita, ¿y envidioso porqué? – preguntó con picardía -

- Envidioso por Ud. porqué estuvo con Clarita.

- Ya me parecía que le tenías muchas ganas, – dijo en una carcajada inusual en ella – te tengo preparada una sorpresa con respecto a eso… y si te portas bien te la cuento – pude escucharle decir una vez repuesta de su carcajada -

- Yo siempre me porto bien, ¿o tiene alguna queja que presentar? — bromeé intrigado -

- Bueno te cuento…, pero no sé como lo vas a tomar…- seguía con su tono de picardía ˆ el tema es que Clarita me comentó que sigue extrañando, y mucho, el sexo con los hombres. Desde que su novio se embarcó no ha tenido sexo con nadie, excepto conmigo ˆ dijo sonrojándose – y tiene miedo de buscar otro hombre para tener solo sexo, es por su estado, ella dice que la pueden rechazar justamente por verla embarazada cosa que se le nota bastante, y que en caso de encontrar con quien hacerlo le ronda el temor de perjudicar el bebé en el acto sexual, entonces yo …

- Pero como la van a rechazar…- interrumpí con mis ratones a mil – si en ese estado está mejor que antes, que ya es mucho decir. Además tendría que saber, aunque ella es primeriza – reflexioné – que durante el embarazo se puede tener una vida sexual normal y hasta mejor ya que el cuerpo está mas sensible…y … Ud. se lo tendría que haber explicado…

- Yo durante el embarazo de mis hijas casi no tuve sexo, llámalo tabú, miedo, pero a esta altura estoy convencida que fue solo ignorancia, mía, de los médicos que me atendieron y que no me supieron aconsejar, pero sobre todo de mi marido que tenía pánico, y creo que hasta cierta repulsión de hacer el amor conmigo en ese estado.

Pero como vos decías, el cuerpo está mas sensible, ahora que recuerdo estaba en un continuo estado de excitación ˆ recordó arqueando sus finas cejas.

- En esa época – dije sin pensar que la podría estar tratando de vieja – se podía aceptar ese pensamiento pero hoy no.

- Bueno… bueno… que no fue hace tanto – coqueta, respondió la señora – .

Siguiendo con la sorpresa, y después de escucharte y ver tu expresión, me imagino como lo vas a tomar… Lo que yo te quería sugerir… es que…eee…

- Que yo atienda a Clarita? – pregunté entre sorprendido y excitado (excitado es una palabra que apenas refleja mi actitud de entonces) – Ud. me está sugiriendo que yo le haga el amor a su mucama? – repregunté.

- Bueno… yo pensé… que a vos te podía agradar … — dijo medio asustada de mi reacción, creo que confundió mi calentura con enojo – Pero si vos no quieres… discúlpame…

- Como no voy a querer? – mi amplia sonrisa reveló mi verdadero estado – el tema es si ella quiere. Y la otra gran incógnita es: Cómo se le ocurrió esta idea? que desde ya agradezco mucho, pero yo…

- Yo… nada. Si te agrada la idea, y por lo visto sí – dijo mirando mi erección que no podía disimular – tenés el campo sembrado… Clarita me insinuó, y tuve que admitirlo, que conocía de nuestra relación, y después en tono de confidencias me dijo: – tiene usted muchísima suerte de haber encontrado un buen macho como el señor Rodolfo – te gusta…? le pregunté – y sííí… , pero no lo voy a mirar más ahora que sé que es suyo… — y yo le respondí entre asombrada y risueña : quizás un día te lo preste .-

La conversación se cortó ahí porque la llamaron a su celular. Era su marido que le decía que había invitado a cenar a un directivo de su compañía que había legado del exterior con su señora. Después de reprocharle un rato, como hacen todas las esposas, por el poco tiempo (3 horas) que tenía para preparar la cena, y prepararse ella, accedió y salió como disparada de mi oficina a atender sus obligaciones de anfitriona, no sin antes despedirse con un apasionado beso y la promesa, o sentencia?, de seguir hablando del tema.

Al otro día, cerca de mediodía, me llamó por teléfono y me comentó que con su marido y la pareja con la que habían cenado la noche anterior se iban a Punta del Este por tres días a un evento, aburridísimo según sus palabras, que había organizado la multinacional para la cual trabajaban su marido y el hombre venido del exterior. Y me pedía que pase por su casa para ver como andaba todo… especialmente Clarita que se iba a quedar sola… en su estado… . Que ella ya le había avisado que yo iba a pasar… por sí necesitaba algo… Me mando un beso y cortó.

Me quedé como media hora con el teléfono en la mano. Pensando, es una forma de decir, excitado, confundido, sin saber si era un regalo del cielo… o del infierno… . La alarma de mi reloj me sacó de ese estado recordándome una entrevista muy importante que tenía. Ese día no pude concentrarme más en el tema. Me decía a mi mismo que no tenía porque ir… que después de todo…

Al otro día, Viernes, a la mañana no se me cruzó una sola vez el tema…

Pero a las 3 de la tarde me encontré llamando a la puerta de la casa de Virginia para ver si Clarita necesitaba algo… . Clarita apareció con su ajustado, más ahora, uniforme rosa saludándome me hizo pasar y cuando cerró la puerta se quedó mirándome con esos ojazos negros quise empezar a decir algo como:

- Me dijo la señora Virginia que… – y ella avanzó hacia mí, y poniendo su cuerpo a centímetros del mío dijo:

- A mi también me dijo… – al momento en que se ponía de puntas de pie y me daba un beso… suave pero ardiente, y volcaba su voluptuoso cuerpo sobre el mío.

Por supuesto que no le pregunté que es lo que le había dicho la señora Virgina… pero me lo imaginé.

Me tomó de la mano y me condujo hasta su pequeño departamento de servicio que se encontraba separado de la casa principal junto a los vestuarios de la pileta de natación, allí parados junto a su cama y sin quitarme sus negros ojos de encima se quitó su uniforme rosa para quedar con un conjunto de bombacha y corpiño blanco digno de la más sensual de las modelos de lencería internacional, el contraste de su piel cobriza con el blanco satinado de su conjunto remarcaba la voluptuosidad de sus generosas formas, su redondeado vientre y sus senos más generosos que de costumbre debido a su estado de gravidez hubieran dado letra a Jorge Amado para escribir casi una novela completa…

Yo me quedé mudo y totalmente inmóvil, solo mi pene parecía reaccionar, quizás despertado por el zapateo de mis ratones. Ella, dueña total de la situación, me sacó mi remera, desprendió y bajó el cierre de mis pantalones, y me ayudó a sacarlos para quedar en solo con el slip que por supuesto no servía para tapar la erección de mi miembro que apuntaba “claramente” hacia la morocha. Me abrazó apasionadamente y fuimos cayendo lentamente en su cama fundidos en un beso que parecía ser dado con el cuerpo entero de ambos.

Lo que siguió fue… como describirlo? Sabia en el arte del sexo, Clarita me fue guiando muy sutilmente hacia sus preferencias, habiendo desaparecido nuestras ropas íntimas durante una mutua exploración, eterna y exquisita por cierto, saboree sus enormes pechos de pezones obscuros, duros y deliciosos, provocándole sus primeros orgasmos. Besé y lamí mil veces cada milímetro de su sensible cuerpo, dejando un solo lugar sin tocar… su vulva de la cual emanaba un aroma fuerte, salvaje, inconfundible… el de hembra en celo.

Conocedora de su cuerpo, de sus puntos más sensitivos, Clarita ronroneaba y suspiraba más fuerte cuando salteaba su cueva, hasta que casi al borde de mi propio orgasmo por culpa de tanta sensualidad y buscando una posición cómoda iniciamos un 69 que duró… segundos, tal era nuestra mutua calentura.

Bebimos mutuamente nuestros jugos, el sabor de los suyos fue una sorpresa para mí, una delicia, un manjar jamás repetido en otras intimidades. Los dos seguimos sorbiéndonos como ignorando nuestros mutuos orgasmos, mi miembro apenas aflojó su rigidez unos segundos para erguirse más que antes… Ella acabó dos o tres veces más antes de pedirme, suplicarme, ordenarme…

- Por favor Rodolfo… lo necesito adentro… POR FAVOR… gritó.

Levantando una de las almohadas que habían caído al piso, se la coloque bajo su cintura y levanté sus piernas sobre mis hombros, con mucha delicadeza quise introducir mi pene pero… desapareció como absorbido por su vagina en un movimiento reflejo, reflejo de su hambre de verga, mis manos aprisionaban lo que podían de sus hermosos senos mientras las suyas golpeaban la cama con las palmas abiertas y su cabeza iba de un lugar a otro gritando cosas incoherentes y otras no tanto mientras acababa en forma ininterrumpida.

- Síííííí… esooooo… mássssss… – Fueron algunas de las palabras que entendí.

Habiendo eyaculado en su boca recientemente, no tenía inconvenientes en bombear por un rato largo. Cambiamos de posición primero hicimos la cucharita, y luego la del perrito, en la con una mano acariciaba sus pechos colgantes y con la otra masajeaba su hinchado vientre hasta su pubis, lo que provocaba unas sensaciones totalmente electrizantes para ambos; cuando mis dedos llegaban hasta su clítoris sus gemidos se multiplicaban…

Que no hicimos aquella tarde? … creo que todo, incluyendo sexo anal, otro de sus preferidos… bah, en realidad todo le gustaba y mucho.

Cuando me retiré de la casa ya estaba anocheciendo, al despedirnos Clarita no paraba de agradecerme, aunque era yo quien tenia que agradecer a la Providencia y a Virginia por haberme permitido gozar de una hembra semejante, jamás conocí una mujer tan completa en lo relativo al sexo.

Dándome una importancia, que no la merecía, le digo con tono canchero:

- Por mi parte gracias también… pero a quien tendrías que agradecer es a tu patrona…

- Algo se me va a ocurrir cuando la señora vuelva… – dijo poniendo cara de pícara, más pícara digo, y con una sonrisa que desapareció solo cuando cerró la puerta.

Esa fue la última mención o insinuación por parte de ambas referida a la relación que ambas estaban llevando, y por cierto siguen llevando.

A partir de ese día, y con la vuelta de Virginia de Punta del Este, la visita a Clarita los Martes y a Virginia los Jueves se convirtió en una rutina, gloriosa rutina, a la cual se le sumó otra rutina que era la de visitarme en mi oficina en alguna de mis tardes libre para pasar por el sofá cama de mi reservado, rutina que cumplía cualquiera de las dos indistintamente y en la que curiosamente nunca se encontraron…

Cuando Clarita promediaba su séptimo mes de embarazo volvió “el Osvaldo” de su largo viaje por ultramar, quien contrariamente a lo supuesto se convirtió en el hombre más feliz del mundo al enterarse que iba a ser padre, felicidad que se demostró al proponerle casamiento a Clarita para después que nazca el bebé y cuando pudiera conseguir un trabajo estable en tierra. Pero a pesar de que Clarita le insistió para que vivieran juntos desde ese momento, se negó argumentando que no sabía si podía contenerse de tener sexo en su estado, que no se podía, si supiera… Ella le insistió y le comentó que el médico de había dicho que no había problemas, que era todo tabú, que etc, etc. Pero nada, el siguió en su creencia y yo con mi bendita rutina que duró hasta la misma semana del parto.

Y llegó el bebé, un robusto nene con la piel de su madre y los atributos de su padre. Fui a visitarla luego del parto y con gran sorpresa me enteré que al precioso niño coincidentemente lo iban a llamar… Rodolfo, porqué ese era el nombre que le gustaba a la madre.

En la misma visita me encontré con el esposo de Virginia con quien tenía muy buena relación, no tanto como con su mujer…, quien luego de elogiar al recién nacido me invitó a tomar un trago para charlar un rato. Ahí fue donde me contó algunas cosas que me borraron la alegría que tenía momentos antes.

Me confesó que estaba en negociaciones con la empresa en la cual trabajaba para lograr su retiro, y que con el dinero que recibiría, una cifra impresionante supongo, y con los ahorros y rentas que ya poseía podría retirarse definitivamente e irse a vivir a Miami donde residían sus hijas mellizas, por supuesto con su esposa… Virginia.

Para completar mi desdicha me contó un secreto: como regalo de nacimiento… pensaba llevarse a Clarita y Osvaldo a trabajar con ellos a Miami, previo casamiento, por supuesto. – - La chica ˆ dijo haciendo un gesto de aprobación – resultó muy buena, a pesar de en un primer momento parecía un tiro al aire. Y Osvaldo parece buen muchacho, trabajador y serio.

Al día siguiente yo no podía reaccionar, toda mi dicha sexual se esfumaba de golpe, de golpe se iban las dos hembras más apetecibles, más voluptuosas, más dispuestas, más compinches, con las que había pasado recientemente mis mejores experiencias de “amistad sexual”; y se iban juntas…

Virginia me fue a visitar a la oficina el día siguiente por la tarde, no se sorprendió de verme triste. Me contó que su marido le había comentado sobre nuestro encuentro del día anterior, y me confesó que hacía más de dos semanas que habían decidido lo de irse a Miami, pero que no me lo contó para que no me pusiera mal, como ahora lo estaba.

También me contó que su marido estaba dispuesto a iniciar un tratamiento para recobrar su virilidad y que ya tenía los datos del mejor especialista de EEUU. Y que ella lo iba a ayudar todo lo posible para que se recuperara lo antes posible.

- Yo ahora, soy la parte más interesada, ya no voy a poder recurrir a vos… solo a Clarita – agregó mencionando después de tanto tiempo su relación con la muchacha.

No podía reaccionar por la tristeza que me invadía, pero Virginia se encargó de alegrarme, por lo menos por esa tarde… Ella misma puso llave a la oficina y cuando llegó al reservado ya le quedaban muy pocas prendas puestas. Fue la despedida, toda la tarde me demostró lo mucho que había aprendido en estos felices meses desde que descubrió el SEXO, lo que aprendió de mí no tenía casi importancia comparado con lo que le había enseñado Clarita, “nuestra” maestra. Fueron más de cuatro horas de lo más sensual que he vivido, caricias, besos, lamidas, penetración, podría decir que eyaculé solo dos veces, pero aunque no hubiese eyaculado ninguna, fue un orgasmo de más de cuatro horas.

A los dos días se fue sola a Miami para acondicionar la casa que ya poseían allá, su marido se quedó para terminar con todas sus obligaciones aquí, y a los diez días viajo junto con Clarita, “el Osvaldo” y el pequeño Rodolfito, todos muy felices con sus nuevas vidas.

Con Virginia nos conectamos muy seguido por Internet, chateamos y me envía emails contándome sobre los progresos sexuales de su marido, la vida junto a sus hijas y Rodolfito, y su relación con Clarita a quien enseño algo sobre Internet gracias a lo cual ya me envió varios emails muy excitantes por cierto.

No puedo vivir esperanzado en que ellas vuelvan para estos pagos, y creo que ni remotamente figura en sus planes, solo me consuela la idea de encontrar alguna mujer con las características de ellas, no físicas ni sociales (aunque se puede dar), sino con la sensualidad y el deseo de pasarla bien, de disfrutar del sexo y de la amistad como debe de ser: con respeto.

Si alguna dama le interesa y desea comunicarse conmigo lo puede hacer a mi email rodolgon1960@hotmail.com

Gracias y cariños para todos. Rodolfo