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Perreandola a Nancy

Martes, noviembre 9th, 2010

Hola este es el segundo relato que escribo aqui espero y lo disfruten.

Esto me sucedió hace un poco mas de un año yo tenía 17 en ese entonces y conocí a un chavo super guapo, quizás uno de los más guapos que he conocido y comence a salir en varias ocsaiones con el.

Hast la 6ta vez que salimos me pidió tener sexo y yo claro que le dije que si (de hecho le hubiera dicho que si desde la primera cita)

Fuimos a su casa y rapidamente se desnudó y yo hice los mismo, su cuerpo era imponente y realmente me excité, el me tomó de las caderas y bruscamente me volteó para hacerlo de perrito, a mi siempre me habian gustado las cosas
delicadas pero no se por que me excitó más que me moviera de esa manera sin niguna contemplación me penetró y comenzó a darme durísimo, casi al punto de decirle que parara y en ese momento me empezó a nalguear y me dijo algo que
no imaginé de el, – te gusta perra? – y por una extraña razón esas palabras sucias me exitaron, – te pregunte que si te gusta perra sucia – me volvió a decir y yo casi subconcientemente le dije que si.

El seguía nalgueandome bruscamente e insultandome pero aunque ni yo misma entendía por que me exitaba cada vez más esta especie de juego.

Tanto me exitaba que después de venirse dentro de mi el estaba dispuesto a hacermelo anal, pero me dijo primero, – ruegame que te culee y dime que eres una perra -, y yo increiblemente casi como si estuviera manipulada, o tal
vez lo estaba de cierta manera, lo hice, le empece a rogar que me lo hiciera y a decirle que yo era una perra asi que comenzó a hacermelo por el culo y con la misma rutina de insultarme y nalguerame hasta que nos vinimos los dos.

Después de eso nos acostamos los dos y el volvió a su estado normal, siendo muy tierno conmigo, pero después de esa ocasión preferí ya no buscarlo por que aunque tengo que aceptar que en ese momento me excité muchísimo siendo
maltratada a la hora del sexo no quería que terminara algo mal.

Fin

Con mi tío el pajero

Domingo, octubre 24th, 2010

hola, esta es una historia de verdad que me paso hace 5 años. Mi nombre es Tiago, tengo 20 años, soy un hombre con buen cuerpo y un pene que da para envidiar, 20 cm. pero muy grueso. Así me empezaron a gustar los hombres.

A los 15 años, ya sabia todo lo que un adolescente normal sabe de sexo. Mi historia comienza en un verano que fui con mi padre a la casa de playa que tenia mi tío. Llegamos y teníamos planeado quedarnos toda la semana allí solo los tres. Admito que mi tio es un hombre atractivo y joven pero nunca me sentí atraído hacia el. Esa tarde mi padre se durmio del cansancio por el viaje. Yo decidi ir a nadar a la piscina. Me puse mi short y fui a dar un chapuzon, paso media hora y llega mi tio con una bata que le llegaba por la rodilla. se sento en una silla cerca de la orilla de la piscina, al sentarse no pude disimular notar de que se encontraba totalmente desnudo. Me sorprendio porque nunca habia visto un hombre desnudo, no me interesaba, pero me llamo la atención esa verga flacida y esos huevos colgando en la silla. Le dije: che huevon se te escapa el cachorro. Dio unas carcajadas pero no hizo absolutamente nada para cubrirse. Luego de un rato se fue para adentro.
Al día siguiente mi padre salió con unos amigos a un bar y me dejo al cuidado de mi tio. El me ofrecio para enseñarme a andar en moto, muy entusiasmado acepte. Me llevo hasta un estacionamiento enorme donde pudiera manejar tranquilo. El se sento atrás mio. Maneje un rato largo pero no pude dejar de notar que todo el tiempo mi tío me apoyaba su verga en mi culo. Me sentia un poco incomodo. Leugo empezó a hacer movimientos contra mi culo. Me di la vuelta y le dije que parara porque no me gustaba.
Cuando termine de decir eso me tiro al pasto y me dijo: te voy a romper el orto tiago, quieras o no. Me agarro fuerte las manos y me empezó a desvestir. Comencé a llorar. El se bajo el pantalón y me acercó mi boca a su verga muy peluda con olor a macho. Me obligó a que se lo mamase. Me introdujo 16cm de verga en la boca. Comenze a morderle un poco como para que me suelte pero el me pegó y metió con más fuerza su pija en mi boca. Al terminar se vino en mi cara llena de lágrimas. Me dió la vuelta y me abrió el culo con sus manos. Me metió tres dedos de primera en mi culo. Comenze a llorar más porque me dolía demasiado. Luego escupió  en mi culo y enseguida sentí como su verga entraba en mi cuerpo, empezó el entra y sale de una manera bestial. Al terminar se vino en mi espalda y mi cara de nuevo. Me sentí como una puta llena de leche y con el ano sangrando. Llegue a casa llorando y me encuentro con mi padre, el cual me abaraza y le pregunta a mi tío: ya lo hiciste macho a este pendejo?.. No podia creer lo que escuchaba, mi padre era gay al igual que mi tío y ellos tenian una relación, despues de ahi esto ocurrio muchas veces mas pero con mi padre también, comenze a tomarle el gusto pero nunca lvidare la primera experiencia en donde me rompieron el culo.

Fernanda

Sábado, octubre 9th, 2010

Hola, me llamo Fernanda y les voy a contar una de mis tantas anécdotas. Bueno comenzaré contándoles sobre mí, soy una nena físicamente agradable (eso me dicen), soy alta, delgada, de cabello castaño y quebrado, ojos claros, unas caderas lindas que siempre bamboleo al caminar y unas tetas redonditas que siempre arrancan piropos tanto de hombres como de mujeres, la verdad es que no es por presumir pero soy apetecible, jejeje, en fin, como se darán cuenta soy algo vanidosa, además de fiestera, loca, me encanta ir de compras, pero sobre todo amo el sexo.

Ahora bien, aquí va mi historia (es 100% real por cierto). A mí me gusta mucho la dominación, soy una sumisa declarada, en esa época daba mis primeros pasos en este campo, era dominada y sometida a los caprichos de dos amigas mías, les llamo amigas, pero la verdad es que desde que me comenzaron usar podríamos considerarlas como mis “amas”.

El caso es que un día tuve una sesión con ellas, esa vez me recibieron con muchos insultos y humillaciones, como tenían acostumbrado, pero para variar me dijeron que ese día me iban a llevar de paseo.

­—Hoy queremos presumirle a todo mundo nuestra perrita—dijo Roxana, una de mis amas—solo tienes permitido ponerte esto puta.

Dicho lo anterior me arrojó unas cuantas prendas, que resultaron ser una mini que apenas y me tapaba las nalgas, un top negro y mi collar de perra de cuero que me hacían usar en todas nuestras sesiones, la verdad es que iba a lucir como toda una puta por la calle, sin embargo, a esas alturas ya había aprendido a no rechistar a ninguno de los caprichos que ellas tenían, además debo admitir que la idea me encantaba y calentaba mucho, aunque nunca lo había hecho por temor a varias cosas, pero como ahora era una orden, no tenía de otra mas que obedecer.

Me quité la ropa que traía y me puse lo poco que me dieron; salimos a la calle y yo inmediatamente me daba cuenta de la forma en que me miraban la mayoría de los hombres, muchos incluso me silbaban y me decían o incluso gritaban cosas como “¿Cuánto cobras?” “Somos cinco ¿Podrás con todos?”, eso me hacía sentir profundamente humillada y por lo consiguiente excitadísima, además tengo que decirles que yo caminaba unos pasos atrás de ellas y con la cabeza agachada, aunque por otro lado todas las mujeres que veía me lanzaban miradas llenas de veneno y las señoras mayores se horrorizaban, ya se imaginarán la situación.

La verdad no sabía a dónde me llevaban, pero obviamente por mi posición ni se me ocurría preguntar, finalmente no importó a dónde me llevaban, pues pasó algo que captó nuestra atención e hizo de ese día  uno de los más interesantes de mi vida, lo que pasó fue que de pronto un tipo que pasaba por ahí de repente se fijó en mí, lo curioso fue que entendió que no debería hablar conmigo sino con mis amas, por lo cual, se dirigió a ellas; hablaron unos minutos, sin que yo me enterara de lo que estaban hablando. De pronto Roxana sacó mi correa y la fijó en mi collar y me comenzó a llevar, cual sería mi sorpresa cuando me subió al auto del tipo con el que habían hablado, yo bien sabía que era un tipo al que no conocían ni ellas ni mucho menos yo, por lo tanto me sorprendió que me hicieran subir junto con ellas al coche del desconocido.

Mi curiosidad iba en aumento mientras el tipo conducía por calles que no conocía, la situación me parecía sospechosa, pero ya que mis amas estaban conmigo la verdad es que no me quejaba. Al fin llegamos a nuestro destino: un hotel, uno no muy caro hay que decir, al ver a dónde habíamos llegado, las cosas se me hacían más claras, íbamos a tener una sesión de sexo, pero, ¿Cómo podía ser? Mis amas eran lesbianas 100% yo siempre he sido bisexual, así que tal vez todo consistiera en que entre todos me harían algo, ¿o no?

Subimos a la habitación que nos designaron y de pronto el se comenzó a desvestir, yo no entendía que iba a pasar, sin embargo, al  ver mi cara de estupefacción ellas me llevaron a parte y me dijeron:

—Fernanda este tipo nos dijo que se le antoja cogerte, al ver como te vistes creyó que eras una prostituta a nuestras órdenes, por lo cual nos ha ofrecido una buena suma para darte por la vagina y ano sin condón, así que ahora ya lo sabes, haz lo que te decimos que nosotras nos quedamos para ver el show.

Al oír esto me quedé de piedra, la verdad no me lo creía, el comenzar a ser una mujerzuela, una prostituta, sentía que sería lo más bajo que podría caer, además de tener que hacerlo con un tipo que apenas acababa de conocer y solo de vista era más de lo que me hubiera imaginado, ¡y además querían que cogiera sin protección! Eso de verdad que era demasiado, así que por primera vez desde que comenzamos a practicar esto, me negué a hacerlo.

Al oír mi negativa su reacción no se hizo esperar, se enojaron enormemente, me gritaron, me insultaron, me decían que una perra como yo no tenía ni voz ni voto, que era de su propiedad y que podían hacer conmigo lo que quisieran y cosas por el estilo, a pesar de todo, me seguí negando, cosa que es muy rara en mí. A pesar de todo, la idea comenzaba a crear cierta expectación en mí, la situación poco a poco me comenzaba a calentar y mientras más pasaba el tiempo, la idea de ser humillada de esa manera me comenzaba a parecer más y más excitante.

Después de todo lo que me decían, ellas comenzaron a negociar conmigo, así pues, después de mucho hablar y algunas rabietas, al final me dijeron que solo le tendría que hacer una mamada, pero sabrosa, larga y duradera. Al oír esto me quedé callada un rato y finalmente accedí.

A estas alturas, mi “cliente” ya estaba ansioso y algo aburrido, antes de comenzar mis amas hablaron con él y le expusieron la situación, yo me imagino que era porque no quería quedarse con las ganas de hacerme algo, así que accedió a los nuevos términos.

Finalmente yo me acerqué a él y me puse de rodillas poco a poco; mientras él se desabrochaba el pantalón, sacó su verga, yo la contemplé, era de tamaño medio, unos 18 ó 19 cm. A esas alturas yo ya me había comido miembros más grandes que ese, por lo tanto comencé como la experta que soy, poco a poco le lamí su tronco, desde su base hasta antes de llegar a su glande, varias veces me deleité lamiendo ese rico tronco, después de unas cuantas lamidas comencé con sus testículos, esas bolas deliciosas hechas de carne, le pasa la lengua alrededor y entre ambos, tal vez el estaba en la gloria, pero imagino que lo suyo no era nada comparado con lo que sentía yo. Usada, humillada, obligada a prostituirme, estaba mamándole la verga a un desconocido, todo

el morbo de la escena me volvía completamente loca, mi vagina sacaba jugos como nunca en la vida y me ardía tanto que pensé que podría subir la temperatura de aquel cuarto.

Seguía con mi trabajo, ahora le tocaba el turno a su glande, comencé nuevamente por la base de su pene hasta llegar con mi lamida hasta su glande el cual estaba humedísimo, como a mí me gusta, le pasaba la lengua de lado a lado, de arriba abajo, la verdad he de reconocerle que se contenía muy bien para no venirse aún, después comencé a metérmela por completo y sacarla rítmicamente, en este punto, el me puso las manos en mi cabeza ayudándome (aunque no hacía falta) a moverla.

En eso estaba, cuando mis amas comenzaron a decirme

— ¿Cómo ves a la puta?

—Pues como siempre, ya decía yo que era lo suficientemente perra como para no hacerlo.

—Tienes razón y yo que de verdad lo comenzaba a dudar.

— ¡Que va! Ya ves como lo está disfrutando esta ramera, mírale el culo, le está chorreando—dicho esto, me dio una patada algo fuerte en mi culo, debo de decirles que para entonces yo ya estaba en cuatro.

La patada arrancó un gemido de dolor de mí, el cual sonó ahogado ya que tenía adentro la verga de mi cliente; como sea, poco después de la patada, comenzó a moverme más rápido mi cabeza mientras yo me dejaba ya sin hacer fuerza, en ese momento se vino en mi boca, tal vez llevaba tiempo sin hacerlo, pues me llenó la boca con su semen.

—    ¡Más vale que te lo tragues perra!—innecesariamente dijo una de mis amas, digo innecesariamente porque yo siempre me trago el semen.

Había terminado, mi experiencia como prostituta terminó así, después de recobrarse, mi cliente habló con mis amas felicitándolas por la perra que tenían, asegurándoles que le había dado la mejor mamada de su vida, también les pagó, aunque no ví cuanto, hecho esto se fue de la habitación no sin antes darme una nalgada. A pesar de que el cliente se fue satisfecho, mis amas estaban enojadas porque no quise obedecerlas al principio, como consecuencia me dijeron

—    ¡Estúpida! Como te atreves a desobedecer lo que te digo—y me abofeteó

—    Por esto no deberíamos darte nada—dijo Roxana

—    No, dale algo, debe de sentirse toda una puta, pero una barata, no le des mucho

Así pues me aventaron un billete de $100.00 (en esa época $100.00 mexicanos valían aproximadamente 10 USD).

Para terminar el día me llevaron de regreso a su casa y me castigaron por mi desobediencia con unos ganchos para los pezones bien apretados y un consolador grandote en cada uno de mis orificios.

Muy bien, este es mi relato, espero que les haya gustado, se agradecen comentarios especialmente de mujeres sexy_mgirl@hotmail.com

Pobre Francisca

Miércoles, septiembre 29th, 2010

Le costó decidirse, pero tras meditarlo unos cuantos días y viendo que el problema iba a más, Francisca salió del instituto, con los libros y libretas bajo el brazo, y se dirigió a la farmacia en busca de un remedio. El problema era peliagudo, de esos que cuesta dar a conocer incluso a las personas de mayor confianza y más en una persona como ella, una chica muy tímida y que se sonrojaba con facilidad. Desde hacía días sufría molestias en su zona genital de difícil consideración, mezcla de picor, escozor y dolor. Intentó aliviarse con pomadas hidratantes y antiinflamatorias, antes de decir nada a nadie, pero sus remedios fueron aún peores, le causaban mayor dolor. Le preocupaba que otras personas pudiesen darse cuenta de ello, convirtiéndola en objeto de toda clase de burlas y exageraciones entre sus amigas y compañeros de clase, pero sobre todo pensaba en su novio, en lo que diría él al notar problemas en su zona íntima, puede que incluso la rechazase.

Francisca era una chica muy tímida, como ya dije, pero también muy asustadiza. Su físico era estupendo, no muy alta, delgada, pelo negro a más no poder, largo, liso, de piel blanca, ojos marrones y labios finos y rosados. Su cara estaba salpicada de pecas, no muy numerosas pero sí lo suficiente como para darle a su precioso rostro un toque particular. A sus dieciocho años todavía estaba en el instituto, repitiendo el último curso por culpa de una asignatura suspensa que le impidió ir a la selectividad. Tuvo la posibilidad de repetir únicamente esa asignatura, pero sus padres, de régimen estricto, le obligaron a repetir el curso entero con el objetivo de subir la nota y poder acceder a estudiar medicina, un objetivo que en especial su padre le había impuesto como una obligación que no podía dejar de cumplir. Eso le hizo sentirse intimidada todo ese año, pues sus padres no dejaban de vigilarla y por todas partes recibía reproches que la obligaban a mejorar en sus estudios. Sus amigas terminaron el instituto y se fueron a la universidad, un duro palo para ella que se encontró con la sola compañía de su novio de siempre, un chico mayor que ella que trabajaba en el despacho de abogados de su padre mientras terminaba la carrera de derecho. También por parte de él recibió severas reprimendas, amenazándola incluso con romper la relación cuando supo de su revés académico, pero que al final decidió darle una última oportunidad, por así decirlo.

Mientras caminaba hacia la farmacia, tratando de mover sus piernas de manera que no se rozase mucho en la entrepierna para no sentir dolor, fue pensando en lo que iba a hacer, en cómo se presentaría en la farmacia y cómo explicaría su problema. Le entraron dudas sobre si lo mejor no sería ir antes al médico, pero como tardaban casi una semana en dar cita pensó que, mientras tanto, podía acudir a una farmacia para que le aconsejasen un remedio transitorio hasta que el galeno pudiese explorarla. Sentía vergüenza por lo que pensase el farmacéutico, o la farmacéutica, cuando le dijese lo que le ocurría. Una vocecilla en su interior le decía que seguramente se riesen de ella, otra vocecilla le contestaba que iba a tratar con profesionales acostumbrados a consultas como ésa y que no pasaría nada. Con este último pensamiento adquirió un poco más de firmeza, hasta que llegó a la puerta de la farmacia.

Casi nunca iba a la farmacia, por falta de necesidad. Conocía, eso sí, su ubicación, y el interior, que se podía observar a través del amplio escaparate desde la calle, pero no recordaba cuándo había sido la última vez que había entrado. El interior de la farmacia estaba tomado en su mayor parte por una imponente estantería de madera, de aspecto muy antiguo, que albergaba los típicos frascos de porcelana en los que otrora se guardaban los ingredientes con los que los boticarios elaboraban las fórmulas magistrales por orden del médico. El mueble-estantería estaba detrás del mostrador, fabricado con la misma madera, y el cliente que entraba por primera vez se quedaba unos segundos contemplando el lustre del conjunto de muebles antes de responder a la atención que le brindaba el farmacéutico.

Francisca sonrió al entrar, no sólo por la vista sino también por el agradable aroma de la farmacia, el típico olor que desprenden las farmacias cuyo origen es desconocido o al menos difícil de explicar. Tras el mostrador, un farmacéutico esperaba su consulta con una sonrisa amable. Era un tipo bajito, muy ancho y fuerte, de cara un tanto ruda, con un atractivo extraño, que no llamaba la atención a primera vista. Francisca tuvo dudas. A su lado, una señora mayor hablaba con la farmacéutica y a ella le tocaba hablar con el hombre. No sabía si resultaría de mala educación despreciar la atención del farmacéutico para esperar a que fuese la mujer la que le atendiese, lo prefería, pero volvió a reflexionar en la profesionalidad de él y tras unos instantes de reticencia se animó a contarle su problema:

* Hola, buenos días.
* Hola, buenos días – el farmacéutico se mantuvo a la espera.
* Hace días que tengo un problema en mi zona…vaginal – hablaba con voz suave –, tengo unas molestias que no sé a que pueden ser debidas y quería saber si, antes de ir al médico, puede haber algo que me pueda aliviar.
* ¿Cuántos días llevas así? – el gesto apenas lo cambió, quizás un poco más serio, pero no mostró sorpresa.
* Unos días…una semana o así – albergaba la esperanza de que el hombre, al comprobar el tipo de consulta de que se trataba, la dirigiese a su compañera.
* Qué tipo de molestias son: picor, dolor, escozor,…
* Primero me duele y después, al rascarme…al tocarme me empieza a picar…pero por dentro…en el interior…me duele…
* Hmmmm – esta vez el farmacéutico torció el gesto. Era una explicación muy difusa, poco clara. Antes de arriesgarse a darle algo tendría que saber más.
* ¿Qué tipo de ropa interior tienes? ¿Es muy ajustada?
* No, no es…no del todo…no me aprieta – Francisca empezó a ponerse roja, la pregunta le sorprendió, aunque comprendió su lógica. El farmacéutico continuaba con su gesto serio, indagante.
* ¿De qué material es? ¿Sueles variar?
* Pues tengo de algodón…y de licra, más elástica, y alguna vez de raso.
* ¿De raso? – se sorprendió el farmacéutico.
* Sí, bueno…esa es ropa para ocasiones especiales…
* Entiendo, cuando estás con el novio, ¿no? – sonrió en plan cómplice, algo que molestó a Francisca – Puede que un tipo de esos tejidos te dé una reacción alérgica.
* No, no creo que sea eso.
* ¿No?
* No, hasta ahora no me había sucedido esto.
* Que ropa es, si dices que no te aprieta serán bragas no muy pequeñas, ¿no?
* Son pequeñas, pero – se intimidó cuando pronunció esas palabras. Sin querer estaba describiéndole su ropa interior – me quedan un poco holgadas…
* ¿Tomaste antibióticos hace poco?
* ¿Antibióticos? No – no entendía la pregunta.
* Es normal que tras la toma de antibióticos aparezca una sobreinfección por hongos. Entonces… – meditó unos instantes – puede que tus relaciones sexuales tengan algo que ver con ello.

Otra vez Francisca se sonrojó. No esperaba tener que contar sus actos más íntimos para el tratamiento de una molestia que no debía ser poco común.

* ¿A qué se refiere? No creo que sea eso…
* Tienes novio, ¿no?
* Sí, lo tengo – antes de responder lo pensó, tenía la impresión de que era malo decir que tenía novio. Empezaba a molestarse.
* Y qué tipo de relaciones practicáis.
* …
* Vamos, no voy a darte nada sin tener claro a qué es debido el problema, no me arriesgaré a ello. Si me equivoco seguro que te quejarás después de mí, así que iré sobre seguro. ¿Practicáis sexo oral? ¿Penetración? Dime.
* Las dos cosas.
* ¿Lo hacéis muy a menudo?
* Lo típico, no sé…dos veces a la semana…tres.
* Si te hace sexo oral, ¿te lo depilas? – Francisca pegó un respingo, no podía ser que le preguntase eso.
* ¿Qué tiene que ver eso? – con esa respuesta, el farmacéutico sabía que sí, que se depilaba, pero indagaría más.
* Cómo lo haces: con cuchilla, con crema depilatoria,…quiero saberlo para comprobar si la molestia está producida por quemazón o por incisión de algún objeto cortante.
* Lo hago con… cuchilla a veces…pero casi siempre utilizo una crema…
* Y las molestias comenzaron justo después de una sesión de…rasurado.
* No, no justo después.
* O después de alguna sesión de sexo con tu novio – poco a poco, el farmacéutico comenzaba a abandonarse al morbo de la situación. Ante él, la chica se ruborizaba con cada pregunta, que hacía con cuidado para mantenerse en un aparente estado profesional.
* Tuve…tuvimos hace poco…pero no me molestó.
* ¿Nunca te molesta tu novio? ¿Nunca te hace daño cuando lo hacéis, cuando te penetra? – Francisca tuve en su mente la imagen de su novio, follándosela con rudeza, pero sin daño alguno.
* No…es muy cariñoso…

El farmacéutico se quedó un poco pensativo, haciéndose un resumen de las respuestas obtenidas y buscando en su memoria los tratamientos más adecuados. En su mente circulaban alborotadamente tubos de cremas, cajas de óvulos, comprimidos,…pero todavía no podía elegir uno.

* No tengo muy claro a qué es debido el problema, si es una reacción alérgica, si es una infección, si es una mera irritación,…puede que sea necesaria una exploración antes de decidirse. No puedo darte nada.
* ¿Nada? ¿Ni una simple pomada calmante para unos días?
* No hay pomadas “calmantes” para esa zona. Los tratamientos que hay son muy específicos para cada dolencia y si te doy uno inadecuado el problema se puede acrecentar.
* ¿Qué puedo hacer entonces?
* Ya te he dicho que sin realizar una exploración no puedo darte nada. Es mejor que esperes al médico.
* Debe de haber algo que pueda darme.
* Sí, estoy seguro que sí, pero…- hizo un ademán con las manos, dando a entender que no podía hacer más.
* ¿Qué exploración necesita?
* Nada del otro mundo, puede que con sólo verla…ya sepa la causa del problema.
* ¿Sólo eso?
* Sí, creo que sí. Así se reconocerá si es una alergia o una infección.
* Bueno,…y… ¿podría verme, entonces?
* Sí, por mí no hay ningún problema, pasa por aquí.

El farmacéutico la invitó a entrar en la rebotica, situada tras el mostrador y apartada de la visión de los clientes por medio de un par de pesadas cortinas de color verde oscuro. Francisca no lo siguió enseguida, sino que se hizo la remolona, como no atreviéndose a adentrarse a una habitación privada de presencia de más testigos. Y no tenía muchas ganas de hacerlo, de exponerse delante de ese hombre que por el momento la tenía intimidada y que temía pudiese llegar a manejarla con mayor facilidad. El farmacéutico le insistió para que entrase, y ella, finalmente, lo hizo con paso apocopado y dubitativo.

La rebotica, la antesala de todas las farmacias, era una habitación mucho más amplia que la zona que se dedica para atender al público. En ella se encontraban las grandes cajoneras, muebles con cajones que se abrían deslizándose unos sobre otros, vitrinas con frascos de jarabes y colutorios, y armarios de los que no se podía ver lo que guardaban. El farmacéutico la instó a que se colocase en un lugar arrinconado, protegido de cualquier otro par de ojos indiscreto.

* Aquí no nos molestará nadie.
* No sé si quiero hacer esto. Creo que me iré y… esperaré a ir al médico.
* ¿En serio? No tardaremos nada, simplemente un vistazo – Francisca comenzaba a dar pasitos cortos hacia la salida.
* No, no me atrevo…yo.
* ¿A qué tienes miedo? No serás la primera chica que vea, y yo no soy el primer hombre que te verá.

La chica dudó un instante. La sonrisa y la mirada aparentemente tierna del pesado farmacéutico volvieron a calmarla un poco. Francisca avanzó hasta donde él se encontraba, miró hacia todos los lados para comprobar que nadie más la estaba viendo, y se desabrochó el botón de sus ceñidos vaqueros.

* Gerardo, ¿qué vas a hacer? ¿Por qué estáis ahí? – De repente, la voz de la farmacéutica titular la sobresaltó y se quedó inmóvil.
* Es una consulta, eh…simplemente me va a enseñar la zona en la que tiene molestias, para comprobar qué tipo de lesión tiene – el farmacéutico se desdeñaba en la explicación. Mientras hablaba, la rubia e imponente señora, con su bata blanca perfectamente límpida y clara y su pelo peinado y ordenado en un perfecto recogido hacia atrás, se acercaba a ellos.
* ¿Dónde tienes la molestia? – preguntó dirigiéndose a Francisca.
* En mi zona vaginal – contestó un poco más segura la chica.
* Será mejor que me ocupe yo de esto, ¿no crees? – y así la mujer apartó a Gerardo y se dirigió más específicamente a Francisca.
* Dime qué es lo que tienes.

Volvió a explicarle lo que ya antes le había contado a Gerardo. Éste se movía por la rebotica, buscando los medicamentos que otros clientes le pedían y lanzando miradas furtivas para ver lo que hacían las dos mujeres. Finalmente, Azucena, la farmacéutica titular, también pidió ver la zona para poder decidir el tratamiento adecuado. Esta vez, Francisca fue más decidida y accedió con menos contemplaciones a mostrarse.

Una vez se había desabrochado el botón, bajó la cremallera, con la señora Azucena sentada delante de ella observando minuciosamente como sus manos deslizaban el pantalón vaquero hacia abajo. A la vista quedaron sus braguitas, pequeñas, blancas, ajustadas a su piel, de tacto suave. Azucena no hizo nada más que contemplar a la chica mientras ésta se ocupaba de desnudarse para que la farmacéutica pudiese darle el remedio adecuado. Finalmente, las braguitas tocaron el suelo y Francisca se avergonzó tanto que no pudo mirar a la cara a la farmacéutica. Sentía como una ligera brisa por sus piernas y sus caderas, como toda su piel más sensible quedaba al aire, como su escaso vello se erizaba por el frescor del ambiente y sobre todo por la vergüenza de saberse medio desnuda delante de una extraña.

* A ver, déjame mirar mejor aquí, abre un poco.

Con las manos firmes, Azucena acomodó la postura de la joven para contemplarla mejor. Su rostro no lo reflejó, pero cuando vio el coñito rasurado, libre de cualquier rastro de vello, toda esa piel rosada y húmeda…quiso comérselo entero, a punto estuvo de lanzarse a por él, pero se contuvo.

* Aquí tienes una irritación. Una zona pequeña roja, ¿no te duele? – le tocó con la yema de un dedo.
* Sí,… ¡ay! Escuece un poco.
* Ya, parece que tienes la zona un poco dañada – no dejaba de deslizar el dedo índice por el labio de la chica –. ¿Y por aquí te molesta también? – Le tocaba más abiertamente la vagina, con la mano abierta de arriba abajo.
* No, sólo ahí – Francisca estaba siendo tocada impunemente por la señora. Se retorcía para evitar el tocamiento, sin decir que no porque después de acceder a la exploración no quería retraerse por temor a Azucena.
* Así que solo te molesta aquí. Bien, lo bueno es que no son hongos ni infección, sólo es una irritación, una dermatitis que no necesita un tratamiento demasiado fuerte. No creo que necesites ir al médico, en pocos días se te pasará.
* ¿Me dará algo para…eso?
* Sí, no te preocupes,…pero no te subas el pantalón todavía, que te aplico la crema y te digo como se hace. Espera.

La señora se levantó y se dirigió hacia una cajonera sin mucha prisa, meditando por el camino la crema que le iba a dar. Mientras aguardaba a que regresase la farmacéutica, Francisca se quedó desnuda de cintura hacia abajo. En el ínterin, Gerardo pasó a su lado varias veces, seguramente más de las necesarias, recreándose admirando las preciosas y tersas piernas de la chica. Ésta trataba de taparse con las manos, pero los muslos y las caderas se podían ver libremente. Azucena tardó un rato, apareció con un envase en la mano y se dirigió hacia Francisca con una mueca en la boca que intimidó aún más a la pobre chica.

* Esta crema te va a ir bien – volvió a sentarse al lado de Francisca y abrió el tubo –. Es simplemente para las irritaciones, con cuatro veces al día se te pasará enseguida. Te la voy a echar, para que te vaya aliviando ya desde ahora.
* No,…deje…no hace falta… – pero Azucena le esparció la crema por los labios, sin cuidado y tratando de tocarla sin miramientos.
* Eres tan guapa, una chica tan apetecible… – le susurraba estas cosas mientras acercaba su boca a su cara, hasta que sus labios le besaron la mejilla –. En cuanto te vi me entraron ganas de comerte, ¿no te diste cuenta? Empecé a salivar como una loba. Estás tan buena…

Francisca comenzó a sollozar. Los tocamientos se producían por todo el coño, incluso dos de los dedos de la mujer trataron de introducirse en ella, pero pudo desbaratar el atrevimiento de Azucena con un movimiento de cadera.

* Vamos muñeca, no voy a hacerte daño – Azucena sobaba las caderas de la pobre morenita, que se retorcía y gemía para evitar los tocamientos.
* ¿Qué hace?…déjeme…

La farmacéutica forcejeaba divertida con la joven, le gustaba más el contemplarla sometida y forzada que los tocamientos en sí. Tardó en darse cuenta de que Gerardo las estaba contemplando cerca.

* ¿Qué haces? Vete a despachar a la gente, no te quedes ahí parado.
* Vamos, si ya no va a venir nadie. Déjame despachar a esa.
* Ésta es mía.
* Venga ya, hay para los dos.

Gerardo se acercó a Francisca, él con ojos desorbitados y ella con la mirada que irradiaba un temor profundo. Que una mujer la tocase era incómodo, pero si era un hombre…a saber lo que le acabaría haciendo. Cuando Gerardo llegó hasta ella lanzó sus manos a su blusa ansioso por desabrocharle los resbaladizos botones de la misma, aplicando una fuerza en sus brazos quizás excesiva. Francisca comenzó a gritar, en ese momento sí, y a agitar su cuerpo con desesperación y tratar de ponerlo lejos de las cuatro manos que lo manejaban a su antojo.

* Voy a cerrar la puerta, porque sino ésta puede alarmar a alguien.
* ¿Pero vamos a continuar? – le preguntó Gerardo a su jefa, con una sonrisa.
* Sí, veremos hasta donde llegamos, pero merecerá la pena.

Azucena se levantó y cerró la farmacia sin exponer ninguna excusa en el escaparate. Mientras tanto, Gerardo sujetaba a Francisca por las muñecas y la inmovilizaba con fuerza, sin permitir que pudiera soltarse y escapar. Francisca tenía los pantalones y las braguitas a la altura de los tobillos, y su blusa ya había sido abierta y sus pechos, cubiertos por el suave sujetador blanco, relucían ante los ojos de sus violadores.

Azucena se acercó y todo fue más fácil. Antes, Francisca pugnaba con la esperanza de que un cliente pudiese oírla, pero con la farmacia cerrada esa perspectiva se desvaneció y su lucha se hizo un tanto más fútil. Relajó su cuerpo, se rindió ante el ímpetu de los farmacéuticos, le quitaron la blusa y el sujetador y, mientras Azucena le comía el coño de rodillas delante de ella, Gerardo le comía sus pechos de pie al lado de ella. No sabía hasta dónde iban a llegar esos desaprensivos. ¿Por qué entró en aquella farmacia esa mañana precisamente?

Le pareció una eternidad el tiempo que utilizaron para comerla. Se sentía húmeda en todo su cuerpo por efecto de las salivas de ambos farmacéuticos. Sentía sus lenguas lamer su piel, sus manos apretar sus nalgas y sus pechos, sus bocas lanzando comentarios obscenos en cuanto tenían la libertad necesaria para hacerlo. Ella no pensaba, trataba de no hacerlo, de no darse cuenta de lo que estaba sucediendo y quería perder la noción del tiempo, llegar al momento en que sus agresores se cansaran y la dejaran libre. Pero todavía iba a sufrir más.

Totalmente inmóvil, paralizada por el terror que sufría, se dejó desnudar completamente. Dejaron su ropa sobre una silla y la tumbaron sobre el frío suelo. A través de sus lágrimas pudo ver como Azucena se afanaba en desabrocharle el pantalón a Gerardo.

* Esta nena tiene que ser follada.
* ¡Parece que tienes más ganas que yo de que me la folle!
* Quiero ver cómo la penetras con esa verga tan ancha que tienes, quiero verla sufrir. Vamos cabrón, fóllatela.
* Espera, espera, tranquila.
* Joder, pareces maricón.

Azucena le bajó el pantalón a Gerardo, sin que éste pudiese hacer nada por hacerlo él mismo. También le bajó el calzoncillo, le pajeó un poco su ya mojada polla y lo tiró encima de la chica. Gerardo cayó de bruces sobre ella tratando de no hacerle daño, pero no lo evitó del todo. Tan pronto como pudo hacerlo, ajustó sus caderas a las de la chica de manera que su polla quedó a la altura suficiente como para entrar en su coño. Gerardo sujetó las muñecas de la chica para evitar los forcejeos más intensos con los que trataba de zafarse, mientras que Azucena le guiaba la polla para que penetrase a la llorosa chica. Una vez que se la puso en la entrada, Azucena le empujó colocando sus manos en las nalgas del hombre. Empujó en sentido descendente, haciendo que Francisca gimiese y gritase de dolor. Poco a poco Azucena fue logrando un movimiento rítmico en las caderas de Gerardo, a medida que la vagina de Francisca se distendía en cada acometida.

Francisca sentía el pesado cuerpo de Gerardo, moviéndose sobre ella y penetrándola sin miramientos. Azucena se colocó de rodillas a la altura de la cabeza de la chica. Acercó su cara a la suya, jadeante, gimiendo, roja, congestionada por el dolor de la penetración. Acarició sus mejillas con cínica ternura, le enjugaba las lágrimas suavemente con sus dedos, la miraba admirando como esa tierna belleza estaba siendo corrompida gracias a ella. Francisca la miraba con una mezcla de rabia y piedad, implorándola con los ojos que aquella situación llegase a su fin. Azucena no tenía en mente que aquello durase poco, quería disfrutar más de ese tierno cuerpo y pensaba cómo podía someterla completamente y convertirla en su esclava. Gerardo la follaba cada vez más suave, ya no tenía que sujetarla con tanta firmeza y ya no tenía que embestirla con rudeza para domarla. Adoptó un vaivén manso y comenzó a besarle el cuello de la muchacha. Azucena le apartó y fue ella la que comenzó a comerle el cuello. Gerardo tuvo que dirigir su cabeza hacia arriba para permitir a su jefa que accediera a los pechos de Francisca. Azucena sentía el calor de los dos cuerpos cuando su boca alcanzó la parte baja del cuello. Absorbía todo el sudor y todo el sufrimiento de Francisca a través de sus labios. Las gotitas de humedad que perlaban su piel eran degustadas por la madura farmacéutica, y sus manos amasaban los pechos de la joven, con dulzura, tratando incluso de hacer disfrutar a Francisca.

Pero ella estaba lejos de disfrutar de la situación. Gerardo le hacía menos daño, aunque su polla, cuya vasta anchura le dilataba las paredes de su vagina de manera que su novio no podía hacerlo, le producía un dolor agudo semejante a las puñaladas; pero era una violación, el mayor daño era mental y no físico. Su cuerpo iba por libre, había perdido el control sobre él, se movía según las sensaciones que sus adversarios le propugnaban. Y por si fuera poco, los labios de Azucena se acercaban a los suyos y se acoplaban en un forzado beso. Intentó repelerla, pero Azucena era más fuerte, contaba con una posición dominante y terminó por vencer la boca de la chica y adentrarse en ella. Su cabeza era sujetada con firmeza por Azucena, para que el beso fuese más intenso. Francisca volvió a llorar, se sentía avergonzada siendo besada y tocada por una mujer.

Durante unos minutos, próximos a la media hora, estuvo soportando los embistes de Gerardo sobre su dolorida cadera, y los besos y caricias de Azucena sobre su cara, sus labios, su cuello y sus pechos. Su cuerpo reaccionó con un orgasmo, que dado el estado emocional en el que se encontraba le causó una impresión desagradable en su ser. No luchó por retenerlo, pero tampoco fue algo con lo que disfrutar; su cuerpo tembló, sus ojos se cerraron y gimió como siempre, pero lejos de ser placentero resultó ser un tormento más que añadir a los que aquellos dos farmacéuticos le estaban inflingiendo.

Gerardo se corrió encima de su vientre, no en su interior; al menos, pensó, no tendría que preocuparse por un posible embarazo. Francisca estaba exhausta, tumbada en el suelo con las extremidades extendidas y ya sin necesidad de ser sujetas para mantenerla firme, se hallaba inmóvil por pura fatiga tras una lucha vehemente con sus agresores. Gerardo se irguió, con la polla todavía enhiesta y goteante, y recuperó el resuello de pie, al lado de la chica, con los brazos en jarra y mirándola como reconociéndose a sí mismo la proeza que había realizado. Azucena también había recuperado la compostura y ambos aguardaban a que Francisca se recuperase.

Francisca aguardó unos instantes sollozando en la misma postura. Cuando supo que todo había terminado se levantó a duras penas, y sin decir nada y sin dejar de llorar, recogió sus ropas desperdigadas por el suelo y se dispuso con gran dificultad a vestirse. Sus agresores la miraban sonriendo. Gerardo ya estaba vestido y Azucena la contemplaba como a una presa.

* Espera, no te pongas eso, ponte lo demás pero eso no.
* ¿Qué? – Francisca tenía en sus manos el sujetador.
* Eso nos lo quedaremos de recuerdo, por el buen rato que nos has hecho pasar.
* Pero es mío, no pueden…- rompió a llorar, ni siquiera le dejaban vestirse como ella quería.
* Y las braguitas….también nos las quedamos. Son preciosas y huelen tan bien – dijo esto acercándoselas a la nariz e inspirando con fuerza.
* Por favor,…déjenme ir.
* Y te dejamos ir, cariño, sólo te pedimos que nos cedas estos dos recuerdos. Por lo demás, te puedes ir cuando quieras.

Sin ánimos de discutir con la señora y queriendo abandonar cuanto antes la farmacia, Francisca se vistió con el resto de su ropa. Los pantalones vaqueros, tan ceñidos que eran, le hicieron sentir una sensación de desnudez que le parecía incómoda. Las partes más sensibles de su cuerpo estaban en contacto directo con el tejido duro y recio de esa prenda. Lo mismo pasó con sus pechos y la blusa. Cuando salió del local, abriéndole Azucena cortésmente una puerta trasera, Francisca aún se encontraba temblorosa, todavía se le escapaban lágrimas de sus ojos y corrió unos metros para poner tierra de por medio de la inmunda farmacia.

Francisca pudo recorrer varios metros, hasta que una pareja de policías la detuvo. En el estado de shock en el que se encontraba no conseguía discernir lo que los agentes le decían. Lo que estaba claro era que tenía que detenerse, los policías estaban nerviosos. Mientras uno de los policías la cacheaba, apareció Azucena aparentemente furiosa.

* ¡Esa, esa es la ladrona!
* Tranquila, señora, la tenemos controlada.
* ¿Qué? ¿Qué dice? ¡Yo no he robado nada! ¿Cómo puede decir eso? – la indignación hizo que Francisca gritase.
* ¡Claro que sí! En cuanto te fuiste de la farmacia vi que la caja fuerte de los estupefacientes estaba abierta. Me has robado, yonqui, pero por suerte he podido avisar a la policía con tiempo.
* ¿Robar yo? Después de hacer lo que me hizo es capaz de acusarme falsamente de robo.
* Aquí están – uno de los policías había encontrado algo en uno de los bolsillos del pantalón de Francisca.
* ¿Qué es eso?
* Son pastillas, inyectables y… parches, creo.
* ¡Esos, esos son los estupefacientes que me ha robado!
* ¡No! Yo no he robado eso. No sé qué hace eso ahí. Soy inocente.
* Señora, reconoce estas sustancias.
* Sí, son los medicamentos estupefacientes que me han sido robados hoy.
* ¿Quiere cursar denuncia contra la chica?
* ¡No! ¡Soy inocente! ¡Inocente!
* No sé qué hacer. Veamos….déjenme hablar con la chica, por si podemos arreglarlo – los policías se hicieron a un lado sin dejar de vigilarlas estrechamente.
* Nena, como ves estás a punto de ser detenida por robo de estupefacientes. La cosa no es leve.
* Fuiste tú la que me metió esas cosas en mi ropa.
* Sí, claro que fui yo, para sacar partido y aprovecharme de ti.
* No lo dirás en serio.
* Completamente. Me has gustado, y mucho nena. Quiero que seas mía, quiero usarte a mi antojo.
* ¡Pero bueno! ¡Cómo puede decir eso! Se lo diré a los policías, les advertiré del chantaje que me quiere hacer.
* ¿A los policías? Vamos, díselo. Sólo tengo que decirles que te detengan y acabarás en la comisaría. No sé…eso de los estupefacientes no suena bien, no creo que se solucione con una mera fianza.

Francisca se detuvo a pensar sobre si le convenía tomar el riesgo de ser detenida o debía acceder a ser la querida de la mujer.

* Puede que sea mejor que me lleven detenida – accedió a decir finalmente.
* Piénsalo bien, cariño. A partir de ese momento tendrás antecedentes, cualquier otro descuido que tengas te llevará a la cárcel. Y yo soy tan perra que haré todo lo posible para que suceda eso si me rechazas ahora. ¿Te enteras? Si me rechazas tu vida quedará arruinada.
* No te creo.
* Bien, pues si no me crees esos policías te llevarán detenida ahora.

Francisca seguía pensando.

* ¿Qué pasará si accedo a ser tú…sumisa?
* Nada malo, cariño. Simplemente, el día que me apetezca te llamaré para pasarlo bien contigo. Quien sabe, puede que te llame dos o tres veces a la semana, o una vez al mes,…depende – trataba de convencerla acariciándola suavemente un mechón de pelo.
* ¿Por qué me haces esto?
* Porque me gustas, quiero disfrutar de tu cuerpo.
* ¿De verdad harás todo eso si te digo que no?
* Sí, lo haré, tu idílica vida habrá terminado. Así son las cosas, cielo.
* Está bien.
* ¿Sí?
* Está bien, accedo a ser tu sumisa.
* Pero date cuenta que esto no acaba aquí. Si en cualquier momento me haces enfadar, llamaré a la policía y te reclamaré a la justicia, tendrás que portarte bien en todo momento, ¿me oyes?
* Sí, está bien. Por favor, no me haga ser detenida, haré lo que me pida.
* Muy bien, cariño, muy bien. Ya verás que bien lo vamos a pasar.

Relato de dominación

Viernes, septiembre 17th, 2010

Hola esta historia empezo cuando un dia una pareja de amigos mios se quedaron en casa a dormir ,ese dia por la mañana temprano me enrolle con ella ,desde ese dia nos veiamos cada vez que podiamos .En uno de esos encuentros, descubrimos que nos iban los juegos de rol ama, sumiso .Yo hacia lo que me mandaba, me masturbaba por cam, me hacia fotos en lugares publicos desnudo ,y en casa mas o menos ella mandaba .Pero yo pedia un poco mas y en cada encuentro o por mail se lo contaba. Entoces un dia ella me llamo, quedabamos por la tarde, que tenia comida de empreza y tenia toda la tarde noche para los dos .Eso me gusto ,ella me dio una serie de ordenes, primero que dejara la puerta del porton abierta y le esperara desnudo arriba en la otra puerta, que tenia una sorpresa que darme, yo me puse a cien de solo pensar en que seria .Llego el momento ella llamo ,y yo obedeci ,subio las escaleras me vio diciendo ,hola esclavo preparado para este largo dia, su cara era expectacular tenia un brillo especial con cara de mala me imagino que seria por haber tomado unas copas de mas .Ella cogio su pañuelo y me vendo los ojos, me ato con una cuerda de su bolso al cuello y me ordeno que me pusiera de rodillas .Mi tension arterial subio como la espuma estaba a cien, me fue llevando por el pasillo hasta que me ato ,no me lo podia imaginar sin darme cuenta con el calenton estaba atado en la reja del patio .La chica me dice no querias que fuera mas dura pues aqui tienes ahora todos tus vecinos podran ver lo puta que eres ,porque hoy seras mi puta, me queria morir alli a cuatro patas calculando que pensaria cada vecino si me vieran asi, yo intente decirle que parara pero ni corta ni perezosa cogio un limon del frutero y me lo puso en la voca .Mis pulsaciones se revolucionaron pero en cierto modo me gustaba esa sensacion de fragilidad y exhibicionismo .Ella dijo esto no a hecho mas que empezar, ahora viene tu sorpresa espera que te lo traigo ,se marcho y cuando regreso empezo a acariciarme por la espalda ,por el culo dandome palmaditas y arañando ,yo la sentia detras de mi agarrandome la cintura ,cuando otra persona empezo a vesarme, eran dos chicas ,se me puso los vellos de punta ,en ese momento partieron de risa las dos quitandome la venda de los ojos, alli estaban mi ama y una amiga del trabajo ,las dos eran maestras y por suerte o por desgracia la conocia, era Barbara una chica simpatica y con una manera de decir las cosas que me gustaba no se cortaba de nada al hablar de sexo .Las dos reian y barbara le decia ,que calladito te lo tenias, con que me iba a gustar lo que iba ver no, jajajaja, miralo hay que carita jajaja y para nosotras solas. Yo no dejaba de temblar de verguenza y si dejar de mirar hacia el patio vi como mi vecina con el ruido de las risas se asomaba por el valcon ,al verme hizo un gesto de asombro volvio a mirar,  parecia que no se lo creia, se tapo la voca y se hecho a reir y moviendo la mano me saludo .Mi garganta se seco era la del segundo tendria unos treinta cinco años. Mi ama al ver mi cara de asombro se asomo y la vio, la vecina se fue ha retirar cuando mi dueña le respondio no quedate y disfruta con nosotras de esta puta no lo vamos a pasar bien. Barbara salio al patio y le dijo a su amiga que ella nunca habia tocado el culo a un tio que si podria probar ,mi ama le respondio que no solo eso sino que nos lo vamos ha follar, busca por la casa haber que le metemos a la putita esta. El calenton que tenia subia y bajaba sengun pensaba lo que me venia encima ,barbara aparecio riendo con varias cosas en las manos, mi ama vio lo traido, muy bien  con que empezamos ,con una salchicha enorme, un platano o el mango de este destonillador .Mi vecina pidio la palabraba ,y pregunto¿ pero vais enserio?, respondiendo mi dueña si hija si es lo que me pedia pues aqui tiene dos tazas de chocolate y por haberte conocido tu decides el orden .Ella se carcageaba y dijo pues de mayor a menor haber como te portas campeon .Barbara no se corto cogio la salchicha, me separo los cachetes y me escupio en mi ano, sus dedos me masajearon mi anillo y con su aliento  en mi cara dijo, espero que te guste .Me introdujo el objeto sin conpasion hasta el fondo, yo goce como una perra en celo y me deje llevar con un gemido bastante fuerte ,mi ano rodeo al trozo de carne y lo hizo suyo, con un dolor placentero, no era la primera vez que me enculaban con algo pero no era tan grande, ella fue deslizandolo con potencia si vacilar, dentro fuera asi un ratito hasta que me la metio entera, mi ano se cerro con aquello dentro, sus risas volvieron y dijo ,no vea como se lo a tragado si mide por lo menos veinticinco centimetros, amigo no veas como te gusta que te partan el culo si gimes como yo, jajajaja rieron y rieron ,ahora dejalo dentro que vamos con el platano no se te ocurra hacer fuerza putita, lo quiero dentro de tu culo. Mi polla empalmada se vino abajo como es lo normal cuando te dan por detras y escuchas esas cosas creo .mi ama cogio la fruta y dijo joder esta no es mas larga pero gorda es un taco ,esta se lo va ha dilatar pero bien, vamos chupala me tapo la nariz y al no poder repirar me la tuve que meter ,era rasposa y con trocitos de resina que amargaban el paladar, me la metia hasta la campanilla y la dejaba alli, sin dejarme respirar su grosor se salia fuera de mis esquemas para se violado analmente, pero no habia nada que hacer .Barbara me metio el dedo por mi boquete para tocar lo que todavia me estaba follando, expusalo putita mia haber como sale, hice fuerza con mi esfinter y salio disparado como un proyectil al suelo ,las tres se partian de risa, y comentaban no veas que potencia anal tiene el muchacho con tigo lo maricones tendrian una mina ,pero ahora vamos ha ver si se puede meter pollas mas gordas, cogio el platano he hizo el intento ,no entraba me habia acojonado con aquel tamaño y lo habia encogido  entoces empezo a azotarme cada ves mas fuerte ,te vas a enterar cogio la banana y de un empellon me prenetro, yo chille con voz cerrada y mi brazos se doblegaron por los nervios y el dolor ,de mi ano salia con la entrada y salida de ese enorme pene frutal un hilo de sangre, mi ama al verlo comento ya lo hemos desvirgado es nuestra la putita ,a patir de ahora barbara, vecina, este chico es nuestro esclavo ara lo que pidamos en cualquier momento y lugar del dia, por que sino alguien puede ver el video que hemos grabado verdad, yo asenti con la cabeza, bueno vamos para adentro que no tenemos que ir con los compañeros del trabajo, se despidio de la vecina, me solto las manos,y se fueron dejandome con el falo metido hasta dentro, no se veia ni el rabo. A Partir de hay sigo haciendo lo que me piden las dos amigas, pues era cierto lo del video, me lo mandaron por correo y no le falta ni un detalle al film, con mi vecina es un continuo cachondeo de ordenes desde arriba dice que algun dia bajara para seguir con migo. Pero lo peor fue en el super mi vecino del cuarto, en la cola de pagar  me dijo al oido :me gusto lo que vi el otro dia.

Una de maestras

Domingo, septiembre 12th, 2010

Hola esta historia empezo cuando un dia una pareja de amigos mios se quedaron en casa a dormir ,ese dia por la mañana temprano me enrolle con ella ,desde ese dia nos veiamos cada vez que podiamos .En uno de esos encuentros, descubrimos que nos iban los juegos de rol ama, sumiso .Yo hacia lo que me mandaba, me masturbaba por cam, me hacia fotos en lugares publicos desnudo ,y en casa mas o menos ella mandaba .Pero yo pedia un poco mas y en cada encuentro o por mail se lo contaba .Entoces un dia ella me llamo, quedabamos por la tarde, que tenia comida de empreza y tenia toda la tarde noche para los dos .Eso me gusto ,ella me dio una serie de ordenes ,primero que dejara la puerta del porton abierta y le esperara desnudo arriba en la otra puerta, que tenia una sorpresa que darme, yo me puse a cien de solo pensar en que seria .Llego el momento ella llamo ,y yo obedeci ,subio las escaleras me vio diciendo ,hola esclavo preparado para este largo dia, su cara era expectacular tenia un brillo especial con cara de mala me imagino que seria por haber tomado unas copas de mas .Ella cogio su pañuelo y me vendo los ojos, me ato con una cuerda de su bolso al cuello y me ordeno que me pusiera de rodillas .Mi tension arterial subio como la espuma estaba a cien, me fue llevando por el pasillo hasta que me ato ,no me lo podia imaginar sin darme cuenta con el calenton estaba atado en la reja del patio .La chica me dice no querias que fuera mas dura pues aqui tienes ahora todos tus vecinos podran ver lo puta que eres ,porque hoy seras mi puta, me queria morir alli a cuatro patas calculando que pensaria cada vecino si me vieran asi, yo intente decirle que parara pero ni corta ni perezosa cogio un limon del frutero y me lo puso en la voca .Mis pulsaciones se revolucionaron pero en cierto modo me gustaba esa sensacion de fragilidad y exhibicionismo .Ella dijo esto no a hecho mas que empezar, ahora viene tu sorpresa espera que te lo traigo ,se marcho y cuando regreso empezo a acariciarme por la espalda ,por el culo dandome palmaditas y arañando ,yo la sentia detras de mi agarrandome la cintura ,cuando otra persona empezo a vesarme, eran dos chicas ,se me puso los vellos de punta ,en ese momento partieron de risa las dos quitandome la venda de los ojos, alli estaban mi ama y una amiga del trabajo ,las dos eran maestras y por suerte o por desgracia la conocia, era Barbara una chica simpatica y con una manera de decir las cosas que me gustaba no se cortaba de nada al hablar de sexo .Las dos reian y barbara le decia ,que calladito te lo tenias, con que me iba a gustar lo que iba ver no, jajajaja, miralo hay que carita jajaja y para nosotras solas. Yo no dejaba de temblar de verguenza y si dejar de mirar hacia el patio vi como mi vecina con el ruido de las risas se asomaba por el valcon ,al verme hizo un gesto de asombro volvio a mirar, parecia que no se lo creia, se tapo la voca y se hecho a reir y moviendo la mano me saludo .Mi garganta se seco era la del segundo tendria unos treinta cinco años. Mi ama al ver mi cara de asombro se asomo y la vio, la vecina se fue ha retirar cuando mi dueña le respondio no quedate y disfruta con nosotras de esta puta no lo vamos a pasar bien. Barbara salio al patio y le dijo a su amiga que ella nunca habia tocado el culo a un tio que si podria probar ,mi ama le respondio que no solo eso sino que nos lo vamos ha follar, busca por la casa haber que le metemos a la putita esta. El calenton que tenia subia y bajaba sengun pensaba lo que me venia encima ,barbara aparecio riendo con varias cosas en las manos, mi ama vio lo traido, muy bien con que empezamos ,con una salchicha enorme, un platano o el mango de este destonillador .Mi vecina pidio la palabraba ,y pregunto¿ pero vais enserio?, respondiendo mi dueña si hija si es lo que me pedia pues aqui tiene dos tazas de chocolate y por haberte conocido tu decides el orden .Ella se carcageaba y dijo pues de mayor a menor haber como te portas campeon .Barbara no se corto cogio la salchicha, me separo los cachetes y me escupio en mi ano, sus dedos me masajearon mi anillo y con su aliento en mi cara dijo, espero que te guste .Me introdujo el objeto sin conpasion hasta el fondo, yo goce como una perra en celo y me deje llevar con un gemido bastante fuerte ,mi ano rodeo al trozo de carne y lo hizo suyo, con un dolor placentero, no era la primera vez que me enculaban con algo pero no era tan grande, ella fue deslizandolo con potencia si vacilar, dentro fuera asi un ratito hasta que me la metio entera, mi ano se cerro con aquello dentro, sus risas volvieron y dijo ,no vea como se lo a tragado si mide por lo menos veinticinco centimetros, amigo no veas como te gusta que te partan el culo si gimes como yo, jajajaja rieron y rieron ,ahora dejalo dentro que vamos con el platano no se te ocurra hacer fuerza putita, lo quiero dentro de tu culo. Mi polla empalmada se vino abajo como es lo normal cuando te dan por detras y escuchas esas cosas creo .mi ama cogio la fruta y dijo joder esta no es mas larga pero gorda es un taco ,esta se lo va ha dilatar pero bien, vamos chupala me tapo la nariz y al no poder repirar me la tuve que meter ,era rasposa y con trocitos de resina que amargaban el paladar, me la metia hasta la campanilla y la dejaba alli, sin dejarme respirar su grosor se salia fuera de mis esquemas para se violado analmente, pero no habia nada que hacer .Barbara me metio el dedo por mi boquete para tocar lo que todavia me estaba follando, expusalo putita mia haber como sale, hice fuerza con mi esfinter y salio disparado como un proyectil al suelo ,las tres se partian de risa, y comentaban no veas que potencia anal tiene el muchacho con tigo lo maricones tendrian una mina ,pero ahora vamos ha ver si se puede meter pollas mas gordas, cogio el platano he hizo el intento ,no entraba me habia acojonado con aquel tamaño y lo habia encogido entoces empezo a azotarme cada ves mas fuerte ,te vas a enterar cogio la banana y de un empellon me prenetro, yo chille con voz cerrada y mi brazos se doblegaron por los nervios y el dolor ,de mi ano salia con la entrada y salida de ese enorme pene frutal un hilo de sangre, mi ama al verlo comento ya lo hemos desvirgado es nuestra la putita ,a patir de ahora barbara, vecina, este chico es nuestro esclavo ara lo que pidamos en cualquier momento y lugar del dia, por que sino alguien puede ver el video que hemos grabado verdad, yo asenti con la cabeza, bueno vamos para adentro que no tenemos que ir con los compañeros del trabajo, se despidio de la vecina, me solto las manos,y se fueron dejandome con el falo metido hasta dentro, no se veia ni el rabo. A Partir de hay sigo haciendo lo que me piden las dos amigas, pues era cierto lo del video, me lo mandaron por correo y no le falta ni un detalle al film, con mi vecina es un continuo cachondeo de ordenes desde arriba dice que algun dia bajara para seguir con migo. Pero lo peor fue en el super mi vecino del cuarto, en la cola de pagar me dijo al oido :me gusto lo que vi el otro dia.

Diana

Domingo, septiembre 12th, 2010

Mi nombre me lo voy a reservar, me llamaré Diana que es el nombre que mi ama esposa Ana me puso, soy un chico de 28 años, desde hace ya muchos años, creo que desde siempre me he preguntado por dentro que se sentirá ser mujer, lo he deseado e imaginado, aunque mi físico no es muy femenino, soy de cuerpo bastante bien formado, delgado, algo marcado y de buena nalga, en temporadas que subo un poco de peso suelo tener más nalga que buena parte de las chicas con las que tengo relaciones, que hasta antes de mi ama fueron bastantes, extrañamente con todas con las que llegue a tener una relación más duradera e intima, siempre terminaban de alguna forma descubriendo mi lado más femenino, sobre todo jugando con mi colita, con un par llegue a vestirme de nena o con sexy lencería y jugar un rol femenino, pero fueron solo algunas pocas ocasiones. Todo este mundo femenino me fue atrayendo y fascinando cada vez más, a la vez desde hace ya muchos años también me ha ido atrayendo mucho el mundo sado o más que eso, de la dominación sumisión y los fetiches, el sexo extremo, los juegos de roles, aunque siempre me tocaba jugar el papel dominador, cosa que disfrutaba mucho, pero me quedaba por dentro el cosquilleo por probar el otro lado, el deseo de ser, utilizado, explorado, humillado, de que me llevaran a los extremos de la feminidad y de la sumisión, durante mucho tiempo creí que esto se quedaría solo en mis fantasías, explorándola por partes, en encuentros extremos, mientras tanto mi vida transcurría normalmente, este relato es de los primeros días del resto de mi vida y la mujer que vino a brindarme esta nueva vida.

Era un sábado en la noche y salí a una discoteca con un grupo de amigos, estuve tomando y
platicando por un buen rato al lado de la pista, junto a nosotros había un grupo de mujeres que
bailaban desenfadadas, enseguida la note, no era especialmente guapa, una chica normal, eso
si de de amplias caderas, grandes nalgas, redondas piernas y un par de tetas firmes y grandes,
la tremenda voluptuosidad de esa mujer me llamó la atención pero fue su baile atrevido y
sensual lo que me encantó, la seguridad con la que se movía me atrapó y ella por supuesto lo
notó, nos miramos un momento y lo que más me sorprendió fue la seguridad con la que
comenzó a acercarse a mi bailando aún mas voluptuosamente, yo debía tener una cara de
idiota, me quedé quietecito observándola hasta que estuvo frente a mi, entonces reacciones y comencé a moverme con ella, nuestros cuerpos se juntaron, sentí un tremendo calor venir de
su cuerpo y envolverme, estaba atrapado, bailamos durante un rato sin decir nada, dejando
que nuestros cuerpos se rosaran y se excitaran, ella giraba bailando de frente a mi con la
mirada clavada en mis ojos y luego dándome la espalda, frotando sus enormes y deliciosas
nalgas contra mi pene dolorosamente duro, siempre en silencio, después de un rato estando
ambos tremendamente excitados del continuo roce de nuestros cuerpos se acerco a mi oído y
me susurró, ven, acompáñame al baño, yo me sorprendí bastante, pero ella no pregunto, así
que no conteste, me tomó de la mano y yo solo me dejé guiar, entramos al baño de mujeres,
yo me sentí apenadísimo, se me bajó hasta la excitación, pero no dije nada, por suerte dentro
solo había un par de chicas que se sorprendieron al vernos pero no dijeron nada, Ana, me
metió a uno de los baños, me jaló con fuerza y cerró la puerta, comenzamos a besarnos y
acariciarnos como locos, nos pasábamos las manos por todo el cuerpo, me sorprendió un poco
cuando apenas rozó mi pene y se fue directa a mis nalgas, comenzó a apretarlas con fuerza
mientras me devoraba la boca, luego se separó u poco, estas buenísimo, me dijo, le iba a decir
lo mucho que me fascinaba, pero me interrumpió, se levantó la falda, subió una pierna a la taza
del baño, se hizo la tanga a un lado dejándome ver su hermosa vagina sin un solo pelito y me
dijo, chúpamela ven, me tomó de la cabeza y me llevó hasta su deliciosa fuente yo comencé a
pasar mi lengua por sus labios, luego más adentro, arriba y abajo con su clítoris, metiéndole la
puntita en la entrada y volviendo a trabajarle el clítoris, ella gemía, sin importarle nada, lo
bueno es que la música sonaba fuerte aun dentro del baño, seguí así por un buen rato, un par
de veces quise despegarme de ella para buscar penetrarla pero me lo impidió jalándome la
cabeza con sus manos, obligándome a ir más profundo en su cuevita y yo seguí encantado
hasta que la sentí estremecerse y pegar con aún más fuerza mi cabeza contra su chorreante
vagina mientras ella la frotaba con fuerza contra mi boca y gemía como loca, poco después me
soltó la cabeza, me jaló a su altura y me besó con pasión mientras volvía apretarme las nalgas,
nos separamos un momento y me dijo, te vienes a mi casa papi?, por supuesto, conteste y me
acerque a seguirla besando pero ella me lo impidió firmemente y me tomo de la mano, vamos,
yo la seguí obediente, no regresamos a donde habíamos dejado a nuestros amigos , nos fuimos
directamente a su coche, yo ni siquiera pregunté y dejé el mío ahí mismo, durante el camino
aprovechamos para conocernos, comenzamos con nuestros nombres y en lo que llegamos a su
casa sabíamos lo básico uno del otro, como que se llama Ana, que tiene 30 años, un par más
que yo, que es una mujer de negocios, exitosa, segura de si misma.

Entramos abrazados a su casa y me jaló directamente el sillón de su sala, me dio un
empujoncito y me dejé caer sentado sobre el sillón, ella se sentó sobre mi y comenzamos el
ardiente cachondeo, yo pasaba mis manos golosas por toda la deliciosa voluptuosidad de su
cuerpo, ella me tomaba la cara con fuerza mientras nos besábamos, luego comenzó a jugar con
sus dedos en mis labios, entre los besos, atrapándome la lengua, luego dejo de besarme fueron
solo sus dedos los que se quedaron jugando dentro de mi boca, frotaba mi lengua, atrapaba
mis labios, de pronto comenzó a meterlos lo más profundo que podía provocándome arcadas
mientras me miraba lujuriosamente a los ojos, yo chupe con ardor sus dedos y noté la felicidad
en su rostro, se puso de pie y me pregunto, ¿te gusto?, me puse de pies y le respondí, me
fascinas, me encantas me…. Me interrumpió, quítame la ropa, y levanto los brazos como una
reina esperando a que súbdito la desnudara, rápido obedecí, comencé quitándole la blusa,
besando y acariciando la piel que iba descubriendo, luego el bra y se liberaron sus dos
hermosas y enromes tetas, me dediqué a chuparlas, succionaba sus pezones, luego les pasaba
la lengua desde los pezones hasta el nacimiento de sus senos, ella gemía y me acariciaba la
cabeza, seguí bajando por su pancita hasta su falda que fui bajando lentamente, lamiéndolo
todo a mi paso, se la quité con todo y la tanguita, entonces ella me dijo que la volviera a
chupar y volví a hacerlo, ella de pié con las piernas ligeramente abiertas, yo de rodillas con la
cabeza entre sus piernas y agarrándola de esas deliciosas nalgas que tiene, esta vez, se corrió
mucho más rápido, se tiró en el sillón y me dijo que me quitara la ropa y fuera a su lado,
obedecí presuroso, cuando me quité el pantalón a las prisas me dijo, no, vuelve a subirlo y
hazlo despacio, déjame ver bien tu cuerpo, volví a subirlo y bajarlos lentamente, voltéate un
poco, me dijo y obedecí, mostrándole las nalgas mientras me los bajaba, mmmm que ricura,
decía, cuando estuve desnudo fui a su lado, yo de pié y ella en el sillón comenzó a jugar con mi
pene que estaba tremendamente erecto, me jaló de las nalgas para acercarlo a su boca,
comenzó a chupármelo lenta y delicadamente, mientras me sobaba y apretaba las nalgas,
estaba tan caliente que muy pronto empecé a sentir que llegaba y le avisé, aún no me dijo
dándome un apretón de verga, voltéate, me sorprendió un poco, pero obedecí y le di las
nalgas, mmmm que ricura decía mientras las apretaba y pellizcaba, comenzó a darlas besos,
luego mordiditas y succiones, la piel se me erizó completamente, la excitación aumentó, pero
cambió de objetivo, tomó mis nalgas con ambas manos y las separó, con su lengua comenzó a
jugar con mi colita, la pasaba por todo el borde y luego metía la puntita, yo me sentía en el
cielo y mis piernas comenzaron a temblar, te gusta ehhh, me decía, a ver muévelas un poquito
mi amor, y yo las movía, agáchate un poquito papi y yo me agachaba, comenzó a jugar con su
dedito y yo a gemir delicadamente, diferente, casi como una mujer, con la lubricación que me
había dado con la lengua su dedito comenzó a resbalar hacia adentro, mientras con la puntita
de las uñas excitaba mis inflamados testículos, mi pene comenzó a soltar su juguito y ella se lo
metió en la boca mientras movía mas animadamente su dedo dentro de mí, yo no aguante
mucho, le avisé que estaba a punto de correrme y se la sacó de la boca, sin sacarme el dedo, sino moviéndolo aún más, con la otra mano tomó mi pene y me hizo venir sobre sus enorme
tetas su cara y su boca, la que abrió para recibir una buena cantidad de semen, luego me sacó
de golpe el dedo y me jaló hacia ella, me besó compartiéndome de mi propio semen, nos
besamos apasionadamente con mi flujo durante unos momentos mientras ella sobaba y
apretaba mis nalgas embarrándolas de mis propios flujos, mi semen escurría hasta a su vagina,
me había salido una cantidad como pocas veces bañándola por completo hasta el nacimientos
de sus maravillosos muslos, ella tomó mi cabeza y la dirigió a sus tetas llenas de mi semen, yo
dudé un momento, nunca lo había hecho, pero estaba tan satisfecho, tan feliz de haber
encontrado a esta mujer que saqué la lengua y comencé a lamer, poco a poco me fui
acostumbrando y comencé a besar y embarrar mi rostro entre sus tetas húmedas de semen, el
sabor fuerte y salado me lleno, me embriagó, ella me indicó seguir bajando con la presión
firme de sus manos, yo obedecí goloso devorando mi semen de su abdomen y colocándome
entre sus piernas, ella se levantó un poco para permitirme meter bien mi cabeza y luego fue
bajando sobre mi boca, yo busqué con mis manos sus gloriosas nalgas y las abrí para ir desde
sus hermosa colita, hasta sus vagina, como loca comenzó a frotarse contra mi rostro, yo
prendido de sus caderas sacaba la lengua y trataba de absorber sus todos jugos, embriagante
elíxir de mi diosa, en un momento de pasión intensa tomó con fuerza mi rostro clavándose
literalmente mi lengua lanzada en el fondo de su deliciosa vagina, mientras gritaba de placer y
yo clavaba mis dedos en le exquisita carne de sus enorme nalgas que me asfixiaban, poco a
poco recobró el aliento, me dejó escapara de entre sus piernas y me atrajo cariñosamente a
ella, volvimos a besarnos por un buen rato quedando abrazados y entrelazados, hablamos de
lo mucho que nos había gustado a los dos, del delicioso placer obtenido sin necesidad del sexo
común o penetración , entonces ella me comenzó a explicar lo que ya era obvio, que le gustaba
dominar, tener el control y someter a sus caprichos a su pareja, me dijo que le encantaba mi
cuerpo y que le encantaría hacerme suyo, esta declaración de querer hacerme suyo me
sorprendió, pero inmediatamente hizo efecto en mi pene que comenzó a levantarse, ella
sonrió, creo que el ya respondió por ti, dijo, si, le contesté, me encantaría ser tuyo, genial,
exclamó pasando su mano hasta mis nalgas y azotándomela con fuerza, desde ahora voy a ser
tu ama o tu señora entendido? Dijo dándome otra nalgada, ¿y mi Diosa? Pregunté, mmmm ese
me gusta también, me dijo apretándome con fuerza la nalga y acercándoseme mucho al rostro,
rosando sus labios con los míos, ¿eres todo mío? Preguntó dejando entrar su aliento directo a
mi boca, si mi Diosa contesté.

Esa misma noche, abrazados, entre, besos caricias, pellizcos y azotes me fue explicando lo que
esperaba de mí, sumisión y obediencia, sensualidad y una mente muy abierta, me explicó que
su mayor deseo era tener una verdadera pareja que la compenetrara, su sumiso enamorado y
dispuesto a explorar cualquier camino de placer, por mi parte le expliqué que no tenía ninguna
experiencia pero que me atraía muchísimo todo el mundo fetichista y adorar a una mujer
que realmente lo mereciera como ella, pero que consideraba tener un cuerpo muy sensible,
por una parte esto podría ser muy aprovechable, pero le expliqué que definitivamente era
muy malo aguantando el dolor y más aún, sentir del dolor excitación, primero me dijo que la
sensibilidad en el cuerpo la había ya notado en mi y le había encantado, me dijo que también
había notado una sensibilidad muy femenina y que le encantaría explorar muy a fondo este
lado en mí, luego me tranquilizó diciéndome que no le interesaba torturarme, ni causarme
dolores, algunos castigos y correctivos de vez en cuando que los necesitara y poco a poco de
forma muy sutil algunos castigos no para lastimar, sino para excitar, para sensibilizar el cuerpo,
para hacerme sentir más, me dijo, yo me abracé a su cintura, besé sus muslos y le dije, estoy en sus manos mi ama, pero como es eso de explorar mi sensibilidad femenina, fue entonces
cuando me preguntó si sabía lo que era ser un travesti, si, contesté, pues quiero convertirte
en uno para mí, quiero sacar tu lado más femenino, quiero enseñarte a moverte, a vestirte,
a maquillarte y verte como una mujer, quiero enseñarte la sensualidad, los movimientos, la
forma de comportarte y sobre todo la forma de gozar como una mujer y claro siempre una
mujer muy sumisita, muy puta y muy sensual, me quedé sin saber que decir, con una cara de
sorpresa que le produjo risa, me abrazó y besó, no te preocupes mi amor, todo va a quedar
siempre entre tú y yo, nadie nunca se va a enterar ni de que eres mi perrito travesti sumiso,
bueno, le contesté, confío en ti y volví a abrazarme quedando mi cara atrapada entre sus
divinos senos, ella me acaricio amorosamente la cabeza, me haces tan feliz haber encontrado
al fin a mi esclavita sumisa, mmmmmmmmm….

Nos quedamos dormidos, al despertar estábamos aún abrazados, mi diosa dormía profundamente, yo me moví despacio para no despertarla, me coloqué a sus pies y comencé a besarlos suavemente, apenas rozándolos con los labios, con la punta de la lengua, estuve así unos minutos, recorriéndolos enteros, repasándolos con amor hasta que sentí que comenzaba a moverse, entonces despegué mi boca, ella me corrigió, sigue, has sido un muy buen perrito despertando así a tu ama, ahora no pares hasta que te diga, enseguida seguí besando esta vez con mayor ímpetu aquellos hermosos pies de diosa, después de un rato dijo, que riquísima forma de despertar perrito ven aquí, fui y me beso tiernamente en los labios, muy bien ahora comenzaremos por prepararte, se levantó y fue al baño yo la seguí, se sentó a orinar mientras me miraba a los ojos, yo dirigí mi mirada al chorro que salía de entre sus pierna potente chocando contra el agua debajo, te gusta? Pregunto, todo lo que salga de ti me gusta mi diosa, conteste, ella sonrió tomo un pedazo de papel y se limpio, si te portas bien quizá deje que me limpies tú y me sonrió, luego se puso a buscar entre sus cremas y tomó un bote de crema depiladora, muy bien mi amor ven para acá metete en la regadera, yo obedecí, completamente desnudo como estaba desde la noche anterior, ella comenzó a embarrarme con crema todo el cuerpo, del cuello para abajo casi entero, que no vaya a quedar nada me dijo muy risueña, se le notaba feliz, como una niña a quien se la ha cumplido el mayor de sus deseos, o de sus caprichos, en fin, el caprichito era yo y estaba realmente muy feliz de serlo, tremendamente excitado y debo aceptar también bastante nervioso, unos minutos después de ponerme la crema nos metimos juntos a bañar, bajo el agua ella recorría mi cuerpo entero con sus manos quitando la crema llena de pelitos encantada con mi cuerpo recreándose sobre todo en mis nalgas, las apretaba y amasaba con fuerza, eres toda mía cachorrita me decía al oído, yo solo gemía en un estado de excitación constante, si mi ama, si mi diosa, solo eso salía de mi boca con sus piros y gemidos de placer ye entrega, cuando estuve ya sin nada de crema ni pelitos dejó mi cuerpo, levantó los brazos y ordenó, ahora tu báñame, yo obedecí encantado y pase gran rato lavando, acariciando, apretando y tallando cada parte de su cuerpo, recreándome en sus grandes y hermosas tetas, encendiendo sus pezones, toda ella, sus piernas, hasta terminar lavando amorosamente sus pies, terminamos y salimos, me sequé y luego la sequé a ella, salimos y corrió a la habitación emocionada, yo la seguí detrás, se dirigió al closet y comenzó a sacar ropa, cuando tuvo la que consideró necesaria se volvió hacia mí y me ordenó colocarme en 4 patas en el suelo, yo obedecí de inmediato asumiendo la posición, entonces me llamó con una mano y yo acudí como buen perrito hasta sus pies, me acarició la cabeza diciéndome buen perro, buen perro, ahora te convertiré en una deliciosa perita, con su mano señaló una fusta que había arrojado junto a la ropa sobre la cama, trámela perrita, yo fui y la iba a tomar con la mano cuando me dijo, con el hocico perrita, entonces entendí, la tomé con los dientes y se la llevé igual a cuatro patitas y moviendo lo mas que podía mis nalguitas para complacerla, noté que era una fusta como las de los caballos, larga, de cuero, rígida un tanto flexible con la terminación también de cuero, la tomó de entre mis labios y metió un poco un para de dedos para que se los lamiera como un cachorro, cosa que hice feliz, me levantó por la barbilla hasta que estuve de pie a su lado y comenzó a pasarme las prendas, primero las tangas, me probé muchísimas para ella me hacía dar una vueltecita y mostrarle las nalgas, muévelas más decía, mientras me daba azotitos con la fusta, que rica decía y exploraba con la punta entre mis nalgas, hasta mi boca con la fusta, mientras iba seleccionando la ropa que más le gustaban, y así con medias, ligueros, corssetts, blusas, camisetas, faldas, vestidos y hasta pantalones, estuvimos mucho tiempo en esto y me tuvo todo el tiempo moviéndome y cambiándome para ella, estaba ya cansado y comenzaba a sudar un poco, cuando dijo, muy bien suficiente, mira nomas como estas ya y te acabo de bañar, a ver me gusto este para andar aquí en cacita y me dio y un vestidito de sirvienta, muy chiquito y pegadito en la parte superior y sobre todo en la cintura y con una faldita ampona pero tremendamente cortita que apenas cubría la mitad de mis nalgas, me dio una tanguita bastante chiquita para que me mantuviera bien apretadito el pene, unas medias hasta medio muslo agarradas a un liguero, un collar de perro que colocó en mi cuello y para finalizar unos zapatos de un tacón no muy alto para irme acostumbrando, divina!! Exclamó, da unas vueltitas para mí, yo comencé a caminar pero bastante difícil con los tacones, después de unas vueltas me llamó, muy mal, tan rica que te ves mi putita y tan mal que te mueves, te voy a tener que enseñar, pero primero mereces un castigo por haberme bajado la ilusión de que ya eras un putita bien hecha, se sentó en el borde de la cama y me llamó, me colocó sobre sus piernas y yo atiné a levantar mi culito para ofrecérselo, ella lo acarició un poco con su mano y de pronto plaff!!, tremenda nalgada me soltó, me ardió la piel pero no sentí un dolor como para quererme mover o reclamar, gemí y levanté aún mas mis nalgas, muy bien puta, fue lo único que dijo, y siguió azotando mis nalgas, después de varios azotes comenzaron realmente a dolerme las nalgas, cerré los ojos con fuerza y me mordí un labio, ella siguió sin prestar atención, yo aguantaba solo por complacerla pero había perdido lo excitado, cuando paró las nalgas me ardían tremendamente, las sentía inflamadas, pero no me moví, ella lo notó y las acarició, sentí un delicioso alivio, comenzó a pasar sus dedos apenas rozándome, yo me retorcía de excitación, de pronto me daba alguna sorpresiva nalgada que sentía exquisita sobre la piel excitada. Quien es tu diosa putita? A quien le perteneces? Eres toda mía? Puedo hacerte o que yo desee?. Yo entre gemidos susurraba, soy toda tuya, soy tu esclava, tu perrita, seré la mas puta sumisa a tus pies mi diosa. Mientras retorcía mis caderas y ofrecía lo mas que podía mis nalgas, moviéndome, con cadencia, sintiéndome feliz de exhibirme ante sus ojos, Poco a poco fue separando mis nalgas y dirigiendo sus caricias a mi colita, pasando el dedo debajo de la tanga, después movió la tanga hacia a un lado y poco después la bajó dejándola en mis muslos, sin darme oportunidad a abrirlos demasiado, su dedo pasaba sobre mi anito, lo acariciaba y volvía a ir a la nalga, mi excitación crecía, mi cuerpo se movía involuntariamente y yo gemía cada vez más sensual, mas femeninamente, de pronto separó ampliamente mis nalgas con cada mano y clavó su cara entre ellas, sentí su lengua llegar directa y clavarse en mi colita, alcanzó a introducir la puntita, la retiro, dio algunas lamidas por los bordes, por la rajita y volvió al ataque penetrando un poco más en mi anito, yo estaba gimiendo en la gloria, levantando todo o que podía mis nalgas para que mi diosa no se tuviera que agachar tanto y pudiera llegar a donde quisiera en mi, así estaba cuando siento sus dedos en mi boca, los lamí gustoso, pero ella los introdujo violentamente en mi boca, llegándome tan hondo que me provocó arcadas y mucha saliva, se retiró de mi culito y escupió abundantemente sobre é, luego con la mano ensalivada comenzó a meterme un dedo, fue un momento mágico, su otra mano volvió a azotar con fuerza mis nalgas, yo cerraba mi culito con los azotes y cuando abría el dedo entraba un poco mas y así hasta que estuvo completamente adentro, entonces lo comenzó a mover exquisitamente mientras seguí azotado mis enrojecidas y excitadas nalgas. Eres una putita deliciosa. Me decía, mientras azotaba o apretaba con fuerza mis nalgas, yo seguía moviéndome como una putita, levantando mi colita lo más que podía, gimiendo y gozando con la cogida de dedo que me estaba dando mi nueva diosa, de pronto sacaba su dedo y lo llevaba hasta mi boca, yo buscaba desesperado meterlo dentro de mi, en mi boca en cualquier sitio, sentí mi sabor, no era muy agradable, pero era excitante realmente, luego volvía a mi colita y me penetraba con cuidad y pasión, mientras no dejaba de azotar, apretar y sobar mis nalgas, llamándome putita viciosa, caliente, perrita lamedora, y tantas cosas que me hacían arder y contestarle entre gemidos agudos, femeninos, de putita, que era suya toda suya, que hiciera de mi de mi cuerpo lo que deseara, que quería ser la puta mas sumisa y la perra más caliente para mi diosa, metió un segundo dedo y yo perdí todo control moviéndome como una loca mientras ella me azotaba sin parar gritándome lo puta que era, tiraba de mi collar de perra, gritándome, gozas perra¡? Disfruta esclava, disfruta!! Gritaba y volvía a azotarme con fuerza, las nalgas me ardían, las sentía inflamadas, sensibles como nuca, cada vez que las rozaba o acariciaba un poco me sentía en el cielo, de pronto con dos de sus dedos explorando mis profundidades sentí un orgasmo como nunca había sentido, un placer anal que me hizo venirme sin siquiera tocarme, me deje caer rendido con sus dedos aun dentro de mi, los sacó con cuidado, acariciándome las nalgas que mas que arderme las sentía ya entumidas, la mano que sacó la acercó a mi rostro y yo abrí la boca y busque sus dedos mojados hasta chuparlos perfectamente, limpiándolos de mis propios jugos, ella me dejó recuperar un poco el aliento sobre sus piernas, hasta que me dijo, me puso muy caliente tu colita esclavita, acuéstate que ahora darás placer a tu ama, entendí perfectamente y feliz me tendí esperando el divino manjar, mi semen había quedado justo entre sus piernas, dejando completamente cubierta su vagina y parte de los muslos, con un dedo tomó un poco llevándoselo a la boca, mmmmmm, fue su última expresión antes de literalmente sentarse sobre mi hambriento rostro, esta parte de darle placer quedando asfixiado bajo sus hermosas carnes, respirando con mucha dificultad un aire cargado de su olor, sentirme utilizado para su placer mientras ella se restriega como una fiera sobre mi rostro indefenso y entregado, poder poner mi manos sobre sus hermosas nalgas que me ahogan o sus hermosas tetas para excitarla aún más, mientras ella apretaba y acariciaba mis pezones excitándome aún más, después de un rato de cabalgata feroz siento ríos de su delicioso flujo correr y trato de beber lo más que puedo, de sorberle los labios y el clítoris, quiero devorarla, estoy completamente entregado a la pasión y deseos de esta maravillosa mujer. Después de ese derroche de pasión nos abrazamos y nos besamos, nos tocamos y nos seguimos descubriendo, acariciando.

Por la tarde, me ordena cambiarme, ella me va indicando que prenda y en que posición debo colocarme, siempre con la ayuda de la fusta, que no golpea duro, se siente firme y excitante chocando contra la sensible piel de mis nalgas y muslos principalmente, me pongo medias con liguero y un corssette, bastante ajustado en la cintura, que me hace respirar con una mayor dificultad. Mmmm hermosa!! Exclama, dándome una sonora nalgada con su propia mano, me lleva al baño y me ayuda a retocarme el maquillaje, le digo que tengo que hacer pipi. Con todo el arreglo que te hicimos. Me dice, con un poco de enfado. Muy bien, pero metete en la tina y colócate en cunclillas como si fueras una mujercita, una putita meando en la calle. Por supuesto obedecí y me coloqué como me ordenó, haciendo mi pene hacia atrás y soltando el chorro de a poquito para mojarme lo menos posible, aún así me salpiqué un poco las medias, cuando me incorporé me regaño por eso, dándome un duro fustazo en las nalgas. Perrita sucia! A 4 sobre tus propios orines, vamos. Yo obedecí, mojándome toda, colocando mis manos y piernas sobre el charco, ella se puso sobre mi, abrió las piernas y comenzó a mear

sobre mi espalda y nalgas empapándome deliciosamente, yo me excite y comencé a moverme bajo su chorro, lo cortó y me ordenó voltearme y sentarme sobre los orines mezclados, cosa que hice encantada, entonces siguió meándome del cuello para abajo, yo sentía fascinada su chorro caliente sobre mi, su esencia inundarme y resbalar haciendo arder mi piel, los últimos chorritos los expulso con fuerza, cayendo en mi pelo y otro en las majillas. Quieres limpiarme perrita? Preguntó. Siiiii!! Exclamé feliz, ella se acercó a la orilla de la taza abriendo sus piernas y yo me acerqué a su vagina aun chorreante y sorbí su precioso líquido, una vez más el sabor no fue agradable, pero lo disfrute, con un extraño placer de sumisión que me hacía feliz…

Esta es mi más profunda real fantasía, esta mujer y esta relación no existen, yo sí, todo lo dicho en el primer párrafo y algunas muy ricas relaciones que me han iniciado en este mundo tan extenso y delicioso son completamente verdad y estoy siempre a la espera de aquella que comparta esta mi más profunda ardiente fantasía, que claro que este relato es solo el principio, esta es una muy extensa fantasía que si quieren seguir leyendo me encantaría me lo hagan saber así como sus comentarios o propuestas a otras fantasías…

Por cierto, soy yo en todas las fotos, me pareció importante ahora que me atrevo a abrir mis secretos y deseos en este relato, es un poco como mi propia presentación y creí adecuado mostrar el cuerpo de esta fantasía, je je, espero les guste, espero, sus comentarios, propuestas y fantasías en fetish_travesti@hotmail.com

EN UNA AUTOPISTA DE TEXAS: EL SHERIFF Y LA CHICA LATINA

Domingo, enero 10th, 2010

Julieta era una latina muy hermosa. Bella por dónde se la mirara. Buen físico, buenas curvas, buen culo, buenas tetas. Tenía todo para ser sexualmente feliz. Menos una cosa, la documentación necesaria para vivir en los Estados Unidos de América. Había atravesado ilegalmente la frontera unos días atrás y se dirigía hacia el estado de Texas, ya que en un pueblito de ese estado vivía una prima suya que podría darle alojamiento y ayudarla hasta que encontrara un empleo. Pese a que para los EE.UU. era simplemente una inmigrante ilegal, la latina conducía una linda camioneta 4 x 4, única posesión que le había quedado de un fallido matrimonio en México.

Iba a muy alta velocidad por la carretera, escuchando música y disfrutando del paisaje cuando ve que el vehículo del Sheriff se pone detrás de ella y comienza a hacerle luces. Ella mira el retrovisor extrañada y continúa conduciendo pensando que no es a ella a quien están llamando.

Pasado un tiempo, el vehículo del Sheriff continúa detrás del de ella y empieza a tocarle bocina. Ella va deteniendo la marcha y se estaciona a un costado de la ruta. La camioneta del Sheriff también se detiene. El Sheriff se baja y se acerca hacia su auto.

Era un tipo de más de 50 de años. Robusto, regordete. Usaba unos extravagantes lentes, un típico sombrero texano y era calvo casi completamente. Era el famosísimo Sheriff Jackson. Rusell Jackson. Una leyenda por estas partes del país. Un hombre temido por los maleantes y respetado por sus colegas. Perfecto, impoluto, pero que como todo ser humano tenía al menos una debilidad, el sexo. Y dentro del sexo tenía preferencia por las morochas.

Sheriff: -“Documentos Señorita. Suyos y del vehículo”.

La Latina empezó  a dudar. Se puso nerviosa. Roja de los nervios. Y el Sheriff empezó a sospechar que algo raro estaba ocurriendo. En un primer momento, tal vez distraído por su belleza no pensó en que se tratara de una inmigrante ilegal, sino que el Sheriff pensó que podría traer algo escondido en el auto, drogas, armas ilegales o algo así.

Cuando La Latina sin saber muy bien que iba a decir intentó excusarse por la documentación que no tenía, el Sheriff le dijo: -“Disculpeme pero voy a tener que revisar la camioneta”. Sin pedirle los papeles de la misma, ni de ella personales.

La invitó  cordialmente a bajar del vehículo. Le hizo abrir la puerta trasera y las dos puertas laterales de atrás. Echó un vistazo y no encontró  nada irregular.

Sheriff: -“¿Lleva drogas o algo ilegal Señorita?”

“No” contestó ella muy segura de eso.

Sheriff: -“El auto parece no esconder nada. Entonces voy a tener que revisarla a usted. Permítame los documentos”.

Chica Latina: -“No los tengo”.

Sheriff: -“¿Cómo dice?”.

Chica Latina: -“Que no los tengo”.

Sheriff: -“Esto es muy grave. Gravísimo”.

Latina: -“Sí, lo sé”.

Sheriff: -“Ponga las manos contra el capot del vehículo”.

La Latina así  lo hizo sin protestar.

Sheriff: -“Usted me va a tener que disculpar pero siendo usted una indocumentada la voy a tener que revisar más minuciosamente que el procedimiento de rutina”.

La Latina no emitió palabra. Mantenía las manos apoyadas contra el capot.

Sheriff: -“Separe un poco las piernas por favor”.

Sheriff: -“Este vestido es muy fácil de desabrochar”.

Le desabrochó  el vestido y lo dejó caer. Dejandola en ropa interior a un costado de la carretera. La Latina se puso aún más nerviosa.

Sheriff: -“Tranquila. Es un procemiento de control nada más. ¿Cuántos años tienes?”.

“22” contestó ella.

Una vez que la Latina estuvo en ropa interior, vestía un delicado conjunto de ropa interior negra de encaje, el oficial la palpó por todo su cuerpo. Con sus manos recorrió todo el cuerpo de ella. Desde sus pechos, pasando por su culo, hasta su sexo. Palpaba, acariciaba, apretaba. Eso estaba yendo mucho más allá de un control policial. Sin embargo La Latina no se quejaba, dejaba que tocaran su cuerpo, tal vez como una forma de “compensar” su falta de documentación.

Sheriff: -“Quiero ver sus pechos. Pero le aclaro que no es una obligación. Si usted quiere me los muestra y si no quiere no. Usted sabrá lo que quiere o tiene que hacer. La tanguita igualmente se la voy a tener que sacar sí o sí para revisar que no lleve nada escondido “ahí” ”.

El Sheriff le dio un instante se prendió un cigarro. La Latina supo lo que debía hacer si quería permanecer en los Estados Unidos y se quitó el sostén quedando sus senos al descubierto. El Sheriff se los tocó y se los apretó. “Son muy lindos” le dijo como felicitándola. Cuando se dispuso a bajarle la tanguita. Ella lo interrumpió y le dijo: -“No se moleste, la bombachita yo me la saco solita”. Tomó los finisímos elásticos de los costados y se bajó la tanguita quedando completamente desnuda al lado de la carretera.

Antes de continuar revisándola, el oficial la miró y contempló por un instante. Era realmente muy bella. Verdaderamente hermosa. “¿Puedo tomarte una foto?” le preguntó. Que iba a decir la chica Latina, estaba a merced del Sheriff. “Sí” contestó sin mucha opción. El Sheriff se acercó a su camioneta, tomó una cámara, luego se acercó a la mujer y le tomó una foto.

Sheriff: -“Ahora tu belleza quedó inmortalizada para la posteridad. Y mis amigos me creerán esta historia. Volvé a poner las manos contra el capot que voy a terminar de revisarte. Abríme bien el culito así no te duele”. La Latina apoyó las manos y luego se dio vuelta dejando su culito hermoso bien expuesto para el Sheriff, este con sus dos manos le abrió y separó bien las nalgas. Echó un vistazo. Metió dos dedos en la boca de la Latina para ensalivarles y luego derecho al ano. No había nada.

Sheriff: -“Ahora date vueltita que te voy a examinar la conchita”.

La Latina se dio vuelta. El Sheriff estaba agachado con su cara a la altura de la vagina de la chica. Esta vez metió tres dedos en el orifico. Nada sospechoso. Aunque disfrutó mucho tocando.

La ropa de la latina estaba desparramaba por todo el pasto y el auto. Estaba desnuda al costado de la carretera. Por suerte muy pocos o casi ningunos autos pasaban. Sin embargo uno paso y le toca bocina unas cuantas veces. “Que increíble” comentó un joven dentro del auto que se alejaba velozmente a 130 km./h.

Sheriff: -“Eso exhibite un poco como buena putita latina que sos. Que te vean mis compatriotas. Que vean esas hermosas tetas y ese lindo culo que tenés, que seguro tiene esa forma de tanto que lo usaste y de tanto que te tocaron esas tetas”.

Otro auto más pasó y también le tocó bocina. Luego durante el resto de la tarde, por suerte para ella no pasaría ningún auto más por esa carretera.

La Latina: -“¿Ya me puedo vestir e ir Sr. Sheriff?”

Sheriff: -“No, si bien usted no trae nada ilegal encima. Usted misma no tiene documentos, es decir que usted es una inmigrante ilegal. Y como tal son muy pocos los derechos que tiene. Tiene derecho a tener mi verga en su boca todo el tiempo que necesite hasta sacarle un buen chorro de semen. También tiene derecho a abrir ese culito hermoso y recibir mi pija en él, tiene derecho a que le toque las tetas y el culo hasta que me aburra y también tiene derecho a que esa hermosa conchita que usted tiene sea penetrada una y otra vez por mi pene. Luego de todo eso se podrá ir. Así cuando más temprano empecemos mejor para usted.”.

La Latina estaba desnuda. El Sheriff la hace arrodillar y ella se imaginó lo que venía. Sacó su verga del pantalón y se la introdujo sin más en la boca.

Sin muchas ganas, Julieta, casi de manera autómata se metió la verga en la boca y comenzó a succionar para un lado y para otro. No era la primera vez que no tenía muchas ganas de chupar una verga y lo hacía igual. A su ex marido le encantaba y muchas veces ella no estaba de ánimo y lo hacía igual. Que le costaba hacerlo una vez más por un buen motivo. Por suerte el Sheriff no tardó mucho en acabar. En diez minutos o menos descargo sus líquidos masculinos en ella. No reparó en descargarse en su boca, y lo que no descargó en su boca, lo desparramó por su cuerpo, pechos, cara, etc., por suerte nada me cayó en el pelo pensó Julieta.

Luego de que le hiciera una buena fellada el Sheriff la hizo acostarse en el capot de la camioneta. La latina no sabía que iba a venir ahora. El Sheriff puso su vergota caliente entre sus tetas. Pensó que sería un desperdicio no hacerse una buena paja turca con las tetazas de esta latina. El Sheriff se movía arriba de ella, usando para darle placer a su pene, y a sí mismo obviamente los senos latinos. Cada unas tantas bombeadas, sacaba su verga de entre las tetas de la latina y le metía el pene en la boca. Repitió este procedimiento durante un largo rato.

Julieta lo dejaba disfrutar y hacer con sus tetas y su boca. Su cuerpo estaba ahí, pero su mente en otro lugar. Pensando como sería su nueva y mejor vida en los EE.UU.. No era el comienzo que había soñado, pero bueno a veces las cosas se dan como se dan.

Mientras ella pensaba, volaba, soñaba, divagaba, el Sheriff se entretenía y jugueteaba con sus pechos. Su pene ya estaba rojo, bien erecto, bien caliente y se movía una y otra vez entre sus senos. Con sus manos también le tocaba y jugaba con sus pezones y le movía las tetas. Apretándolas, estrujándolas. Cada tanto le tiraba un “¿Te gusta?” como para hacerle saber quien mandaba en la situación. Julieta asentía con un gesto sin emitir palabra. El Sheriff terminó de entrar en calor y descargó una vez más su leche sobre el cuerpo de Julieta. Acabó en el medio de sus tetas. “¿Te gusta la lechita, no?” le dijo. Julieta intentó limpiarse. “No te limpies es un regalito mío” le dijo él.

“¿Ya me puedo ir?” preguntó Julieta aunque intuía que la respuesta sería negativa, pero igualmente lo hizo como una forma de acelerar el trámite. “Obviamente que no” le contestó él. “Recién me eché dos polvos. Fueron buenísimos es ciertos, pero todavía tengo más lechita para ti. Aparte al costado de la ruta, creo que hacerle el culito de parado contra el capot de la camioneta a una morocha como vos es un clásico y no hay que romper con las tradiciones”.

El Sheriff descansó un rato. Por las dudas le aclaró “Ni pienses en vestirte, y si llega a pasar un auto, exhibite bien y saluda cuando te toquen bocina. Que te vean bien las tetitas y el culito.  Que te disfruten, como vos venís a disfrutar de este país”. Se quedaron los dos por ahí, cerca de la camioneta charlando de trivialidades. El Sheriff le pregunto de dónde venía, como era su lugar de origen, su familia, etc. aunque también le hizo algunas preguntas de tenor más sexual, más ofensivas para hacerla sentir una putita, una perrita.

“Bueno, ya estoy para seguir. Manos contra la camioneta por favor”. Julieta obedeció. Puso manos contra la camioneta. Sacó culo y espero lo que viniera. Fuera lo que fuera. El Sheriff fue al ataque. Mientras la penetraba analmente, le besaba el cuello y le decía cosas sucias. Le amazaba las tetas también. Le besuqueaba y chupaba el cuello (esto último algo que Julieta odiaba y detestaba). El Sheriff bombeaba y bombeaba duramente. De la indiferencia anterior, Julieta ahora empezó a calentarse. Empezó a disfrutar. El pete y la turca hizo o se dejó casi de manera automática o pensando en otras cosas y lugares, ahora este ratito de pija en su culo comenzó a disfrutarlo y comenzó a gemir también. Lo que encendía y calentaba al Sheriff que incrementaba el ritmo y la potencia. El Sheriff comenzó a nalguearla mientras la penetraba. Y ella gemía más y más fuerte. Se le entrecortaba la respiración. El Sheriff con una mano la nalgueaba y con la otra le agarraba las dos tetas. Julieta gemía. Y también comenzó a moverse con intensidad. Ya no sólo recibía pija, sino que se movía hacia atrás acompañaba el tosco movimiento del Sheriff, podemos decir que con su cuerpo iba en busca de su pija. Cuando ambos estaban muy arriba en estado de clímax, casi llegando al éxtasis el Sheriff acabó, descargando su semen dentro del culo de Julieta y fue la gota que rebalsó el vaso y que hizo a Julieta estallar en un orgasmo. Se corrió como nunca.

Cuando el Sheriff satisfació todas sus ganas sexuales recién la dejó vestirse, pero agarró y se llevó la tanguita de recuerdo, “Para mi colección” le dijo. Ella se puso los zapatos, el vestido que llevaba y el corpiño. “Una zorra como vos no necesita bombacha” le dijo El Sheriff. “Ustedes son tan putas que se la sacan y la pierden muy rápido”.

Él se subió a su vehículo de y se fue.

Ella siguió  su viaje.

julieta_s24@YAHOO.com.ar

Pillado por mi mujer

Domingo, febrero 15th, 2009

Sinopsis: Mi mujer descubre mis fantasias al encontrar mi pc encendido y me convierte en su esclavo cornudo y sumiso.

Autor: miriamypablo@hotmail.com

Relato:

Ese lunes por la mañana, Pablo, un joven ejecutivo de cuentas de una multinacional, se volvía a ir de viaje a Paris de viaje de trabajo. Miriam su joven y bella mujercita se levantó para desayunar con él. Su batita semitransparente dejaba ver la silueta de su esbelto cuerpo, resaltado por las braguitas de encaje blanco y sujetador a juego que se había puesto esa mañana. Después de desayunar acompañó a su marido a la puerta y se despidió de él con un cálido beso.

Esa tarde, después del trabajo y el gimnasio, cansada, Miriam volvió a casa para encontrarse en el salón el ordenador portátil de Pablo. Se lo había olvidado en casa y aun estaba encendido. Que raro, nunca se lo deja, no va a ningún sitio sin él se pensó Miriam. Con gran curiosidad, abrió el explorador de Internet y se dijo “a ver con que pasa tantas horas en la oficina”. Que sorpresa, cuando vio el historial de Internet, webs que no conocía, pero al poco de navegar por ellas, compró que su marido se pasaba las horas navegando en paginas de Dominación Femenina, de fetichismo, de relatos, de tríos y para mayor sorpresa de Miriam de cuernos y de tíos desnudos. Miriam no sabía como reaccionar, el enfado por la falta de confianza de su marido, que jamás le había confesado sus fantasías secretas, por mucho que ella le hubiera preguntado, se juntaba con un cosquilleo en su interior y leyendo esas historias sobre mujeres dominantes (ella siempre había sido una chica muy suya y le gustaba salirse con la suya y controlar la situación), así como esos magníficos cuerpos de machos, con sus enromes pollas (mucho más grandes que la de su marido), y las confesiones sobre cuernos y cuernos consentidos, hicieron que su coño se empapara. Masturbándose frenéticamente y mientras se corría, pensaba para si “te vas a enterar de lo que vale un peine, Pablito”.

Miriam llamó a Miguel, su amigo informático, y quedó con él esa noche. Recordando las fantasías de su marido y los relatos leídos, esa noche se vistió muy sexy para quedar con Miguel. Altísimos tacones, un vestido cortito y de amplio escote y un maquillaje “de guerra”, así como un minúsculo tanga y sujetador a juego la acompañaron a la calle, donde gozó con las miradas de admiración y envidia que daba a los hombres y mujeres que la veían. Coqueteando con Miguel toda la noche, éste le explicó como hacer un apañito con el ordenador de Pablo. Cuando se despidió de Miguel, en vez de los normales dos besos en las mejillas, se dejó besar por él en la boca, y disfrutó del beso, por primera vez era besada por otro hombre desde que estaba con Pablo (eso era lo que deseaba él también, no?)

Cuando Pablo volvió el viernes de viaje, saludó efusivamente a su novia, y después de deshacer las maletas y ducharse, se encerró en su despacho “cariño, tengo que enviar unos correos, que como me he dejado el portátil aquí tengo un montón de correo atrasado”.  Te espero en el salón, mi amor, respondió Miriam. Nada más conectar el portátil, Pablo se metió otra vez en la web de marqueze, para leer uno de esos relatos que tanto le excitaban, pero para su enorme sorpresa, un mensaje de error le saludó nada más acceder a la web “VE AL SALON Y PONTE DE RODILLAS PERRO ASQUEROSO” decía la pantalla, y por mucho que tocara el mensaje no se iba. Estaba claro, Miriam le había descubierto por su descuido. Asustado, por como se tomaría su mujercita su secreto, Pablo fue al salón.

Allí le esperaba Miriam, pero que cambio. Le esperaba sobre unas altísimas sandalias de tacón de aguja que dejaban casi totalmente descubiertos sus preciosos pies, resaltados por con unas uñas rojísimas. Nada, más, pero se había rasurado el coñito, que había quedado sin un solo pelo.  Pablo se quedó atónito de ver así a su mujercita. Miriam da un paso adelante y plassssssss le arrea un bofetón a Pablo mientras le dice, así que quieres ser un esclavo, yo te voy a enseñar lo que es ser esclavo.  Se sienta y le ordena: bájate los pantalones y los calzoncillos y recuéstate sobre mi regazo, Pablo, atónito, pero excitado por el tono autoritario que escuchaba por primera vez en su mujer, obedece. “ he visto todo” dice Miriam mientras azota el culito de Pablo hasta dejarlo rojo “conozco tus secretos, y todas tus fantasías. Se que quieres ser mi zorrita sumisa y que te haga cornudo, y todo lo demás también lo se. Quiero que sepas que yo disfruto de esto y que está en mi naturaleza dominar a los hombres. Así que esta es tu oportunidad. Si quieres que siga, has de ser consciente de que todo va a cambiar aquí para siempre. Así que si no es lo que quieres, puedes levantarte e irte, pero si te quedas, serás mi esclavo para siempre.” Pablo sentía miedo, pero la excitación por ver asi a su mujer eran superiores, por lo que contestó, “lo acepto, Miriam”. “túmbate, dice Miriam” y se pasea con sus tacones sobre Pablo, mientras este no pierde ojo de su sexo depilado, hasta que Miriam llega a su cara y planta su taconazo en la boca de Pablo, que este rápidamente se afana en mamar “si, veo que es cierto, te gusta mamar, no te preocupes mi amor, que desde hoy nunca te va a faltar de mamar en esta casa”. A continuación se sienta con su sexo sobre su cara, asfixiándole, mientras Pablo, ávido hunde su lengua en el sexo de su mujer. A continuación le ata un consolador a su polla enhiesta y le mete otro en el culito. Las sensaciones son demasiado fuertes y Pablo explota en un violento orgasmo, tumbado, violado por su mujer, excitado y asustado por la cadena de sensaciones que está experimentando. Miriam se acerca a la cara de Pablo y le susurra tiernamente al oído “así que deseas que te ponga los cuernos, no? Pablito? Pues que sepas que te voy a complacer, y que vas a asistir en directo como me folla el portero de la discoteca que tanto me mira siempre” . Miriam se levanta, hace una rápida llamada y al minuto aparece Clot, el negro de la discoteca, un hombretón de 190 y 100 kilos de puro músculo. En la entrada del salón Miriam rodea con sus brazos el torso enorme del negrazo y se deja comer la boca por él, delante de Pablo que no puede dejar de mirar, notando como su polla le traiciona y se vuelve a poner dura. Miriam se sienta en la cara de Pablo otra vez, para que le coma el coño mientras ella le mama el rabo al negrazo, es el rabo más grande que jamás ha visto Pablo, hasta en las paginas guarras en las que navega. Cuando la tiene bien dura, Clot pone a Pablo a cuatro patas, le pone vaselina en el culo y le penetra lentamente  mientras Pablo se deja hacer, entregado a su destino, escuchando como Miriam alienta al negrazo a follarse a su marido. Pablo gime de dolor, hasta que una extraña sensación de placer se apodera de su cuerpo, entregado al bombeo del negro. Miriam se ha puesto en el sofá, abierta de piernas, mirando la escena, con las piernas completamente abiertas, y sus taconazos sobre el sofá, masturbándose frenéticamente. Clot se gira, “ven negrazo” dice Miriam, y Pablo puede ver en primera fila, como esa enorme verga se mete en el coñito de su mujer, como por primera vez una polla ajena penetra en su coñito. “ven aquí” dice Miriam y cuando Pablo se acerca, mete un pie en su boca y le dice “lámelos” mientras se entrega con pasión al rabo de su amante negro y gime y solloza de placer, como Palo no la había pido nunca.  Clot aúlla violentamente, saca su rabo del coño de Miriam y de su coñito abierto brota un manantial de leche blanca.  A cuatro patas, Pablo limpia su coño con olor a polla de negrazo mientas Clot, de nuevo con ganas se la vuelve a clavar. Le da la vuelta y sigue fallándole mientras ella se sienta encima de Pablo otra vez, par que le coma el coñito otra vez. Miriam explota en un fuerte orgasmo, gritando a su marido “esto es lo que querías, zorrita? Como me gusta”. Al momento comienza a masturbar a Pablo, que se corre, con la polla de Clot en su culo, pero de su polla a penas salen unas gotitas. AL momento Pablo nota como las embestidas de Clot se aceleran y como un espeso manantial de leche caliente le inunda. Clot se retira y del agujero de Pablo sale un río de semen que chorrea por sus piernas. Pablo limpia su polla con la lengua por última vez y queda en el suelo extasiado.

Unas horas después Pablo despierta desnudo en el suelo y pegajoso se das una ducha y va a la cocina, donde le espera Miriam como si nada.

por: miriamypablo@hotmail.com

El intercambio estudiantil 2

Martes, enero 20th, 2009

Esto transcurrió al año siguiente de mi relato anterior. Mi vida transucurría entre monótona y aburrida. No estaba trabajando y solo cursaba algunas materias del C.B.C. de la Universidad, aunque me lo tomaba muy tranquila. Es decir, no le dedicaba mucho tiempo al estudio, la carrera de abogacía concretamente, y entonces tenía mucho tiempo libre. Ah, por cierto, mi nombre es Natalia, ya que no sé si lo recuerdan.

Hacia mayo seguía esta monotonía y de pronto un mensaje de texto me dio un motivo para sobresaltarme e inquietarme. El mensaje decía: “Hola linda, ¿Qué tal tu vida en Buenos Aires? Espero que esté todo muy bien. Aquí muchos hombres preguntan por vos. Nos gustaría que vinieras a visitarnos como el año pasado. Tenemos planes especiales para vos. Un saludo cordial, Madam”.

Tuve que leer y releer varias veces el mensaje para caer en la cuenta de que era real. Lo que había pasado el año anterior yo lo había dejado en el pasado, atrás. No pensaba que eso volvería a mi vida, y mucho menos que lo haría tan pronto.

En un primer momento no contesté, pero luego comenzaron a presionarme de distintas formas. Muchos mensajes de texto, llamados a mi celular, mails, llamadas a mi casa, se puede decir que Madam fue usando y agotando todos los recursos que su perversa imaginación le iba diciendo.

Un día por ejemplo, Madam me llamó a mi casa y me dijo con su voz misteriosa: -“No vi que llenaras los formularios, ni que fueras preparando los trámites para venir aquí”. Me dejó sin habla. Me hablaba como si yo le perteneciera.

Un día me llegó un paquete cerrado a través de Fedex. Lo abrí y dentro de él había una cámara digital de última generación. Junto a ella una nota, que decía: “Te mando la cámara para que te saques fotos (desnuda y en ropa interior por supuesto). Tenemos que ir armando el “book” para esta temporada. Saludos, Madam”.

Que atrevimiento pensé yo. Cómo esta mujer estaba tan segura de que yo me iba a sacar fotos desnuda y se las iba a enviar. Ya que por la forma que había escrito la nota, lo daba por hecho.

Lo cierto es que no sé que bicho me picó, pero me saqué algunas fotos sexys y se las mandé via internet. Me las saqué yo sola en mi pieza, ya que la cámara tenía un modo automático. Posé para la cámara, como si jugara a que era modelo, como hacía cuando era más niña. Ojó! No me saqué ninguna completamente desnuda, pero sí me saqué algunas solo en tanguita. Y se las mandé por internet a Madam.

Al otro día ella me respondió. El mail era corto y breve y decía fundamentealmente: “Esas fotos no sirven. Sácate otras. Otras de verdad, en las que muestres lo que hay que mostrar y pongas la actitud y poses que corresponden. Madam”. El mail tenía también un comentario por cada foto que le había mandado. En cada comentario había una crítica y un consejo para mejorarla para la próxima.

A los dos días, me llegó otro paquete. Esta vez vía DHL. Lo abrí y dentro de él había un hermoso conjunto de lencería en color plateado. Y por supuesto una nota adjunta que decía: “En las fotos nuevas que te saques quiero que uses esta bombachita y este sostén. Madam. Los mensajes se tornaban cada más imperativos. Ya ni me saludaba y parecía verdaderamente que se tratara de una orden. Madam tenía una personalidad muy fuerte. Yo ya lo había vivido y también tenía la habilidad de expresar y reflejar esa fuerza en su personalidad al escribir en un papel.

Yo seguía dudando que iba a hacer. Pero sacarme fotos sexys me gustaba. Así que lo hice. Y las mandé.

Al otro día, voy a sacar plata del cajero automático (yo tenía una cuenta con tarjeta de débito que me abrió mi papá en la que él me depositaba una mensualidad para que yo me manejara) y cuando veo el saldo, veo que había 20.000 dólares en la cuenta bancaria. Jamás tuve tanto dinero. Mi papá tampoco me habría depositado tanto, ni siquiera por error. Pensé que debería ser un error. Fui a otro cajero y pedí un resumen de saldo y exactamente el papelito decía    U$S 20.485,56. Cuando llegué a mi casa, tomé el teléfono inhalambrico y sin que nadie se diera cuenta llamé a la sucursal del banco para preguntar. La empleada que me atendió, me confirmó que ese era el saldo correcto y que se debía fundamentalmente a que a la mañana temprano habían recibido una transferencia directa desde París, Francia.

Que seguridad de sí misma tenía Madam. Me había transferido 20.000 dólares. Quién le aseguraba que yo iba a ir a trabajar para ella.

Estuve una semana entera o más muy nerviosa. No sabía que hacer. Ir, no ir. De repente se me ocurrió investigar que había pasado con las chicas que habían ido de intercambio en años anteriores. Curiosamente me enteré que en los últimos dos años, anteriores a mi viaje, el viaje de intercambio a Francia lo habían hecho dos chicas. Investigué un poco más y supe que estas dos chicas habían ido a la misma casa que yo. ¿Casualidad? No lo sé. Nunca lo sabré . Para salir de dudas, traté de hablar y lo conseguí, con la chica del primer año anterior a mi viaje y me dijo que este año iba devuelta y que le encantó el viaje todas las veces que había ido. Me comentó también que este era su tercer viaje y que “Cada vez se pone mejor. Vos ya estuviste. Vos me entendés de lo que te hablo” me dijo al tiempo que me guiñaba el ojo pícaramente. Esta chica de nombre Marilina agregó: -“Aparte los franceses son tan lindos”.

Seguí investigando y curioseando y llegué aún más atrás. Con mucho esfuerzo ubiqué a la del año anterior a Marilina. Pero desafortunadamente ella ya no vivía más en la Argentina. Estaba viviendo en Francia, en dónde se había convertido en una actriz y cantante famosa (se ve que sin duda Madam usó sus contactos e influencias para ayudarla, a cambio quien sabe de qué).

Tengo ganas de ir, mi conchita me lo pide, pero algo dentro mío me dice que no está bien. Será tal vez toda la educación que recibí durante mi infancia y mi temprana adolescencia. Pero la verdad que a mí, los hombres me encantan. Me gusta que me deseen y me gusta estar desnuda para ellos. Debía tomar una decisión y debía tomarla pronto. En Francia me estaban esperando. Había muchas cosas que analizar, pensar y poner en la balanza, la plata era una de ellas. Pero yo no lo hacía por la plata, había algo más que me costaba descubrir en mí, o más que descubrir, me costaba admitir. Lo que me costaba admitir para mí misma, era que en mí estaba naciendo una incipiente PUTA, con todas las letras. Que me gustaba el Cabaret, que me gustaba estar con poca ropa, que los hombres me miraran con lujuria, que me llamaran, eligiéndome como cuando van a comprar algo y me gustaba ser una perrita que los atendiera, complaciera y dejara satisfechos.

Para terminar de decidirme, cuando estuve sola en mi casa, me probé el conjunto de ropa interior plateado que me habían obsequiado y enviado desde Francia, cortesía de Madam. Me quedaba divino. Me sentía una diosa con él. Me sentía a gusto con él y me imaginé todas las noches de hombres, copas, diversión y sexo que me estaba perdiendo aquí en Buenos Aires. Esa misma noche tomé la decisión y decidí firme e irrevocablemente que iba a ir. Le escribo un mail a Madam comunicándole de mi decisión. Ella, aunque era muy avanzada la noche cuando le escribí me contestó inmediatamente un escueto mail: “Naty: Gatita. Sabía que ibas a venir. Sé que te estabas aburriendo mucho allí y que te encantó jugar a la putita. Te espero pronto. Madam”.

Al día siguiente, 10.30 hs. de la mañana tocan el timbre en mi casa. Otro paquete, esta vez de UPS. Dentro de él. Un pasaje de avión. Destino: Francia. Una tarjeta VISA a mi nombre. Toda la documentación necesaria para viajar y U$S 5.000 para gastar. El pasaje tenía fecha para ese mismo día dentro de 5 hs.. Con lo cuál debía correr hacia el aeropuerto para llegar a tomar el vuelo. En el paquete había también otra notita: “Naty: Disculpame que te tenga que hacer apurar tanto, pero acá te estamos y está esperando mucha gente. Conozco Argentina y sé que si te tomas un taxi en un rato llegás al aeropuerto. Además no creo que te salga más de               U$S 5.000. Por el bolso y la ropa no te preocupes, sabés que acá no la necesitas. Madam”.

Armé un bolsito de mano, con las cosas indispensables. “Expliqué” la situación lo mejor que pude a mi familia y me fui al aeropuerto. En parte no les mentí, les dije que la familia que me había hospedado el año anterior en Francia, me había invitado a ir por un tiempo ya que nos habíamos llevado muy bien. Y este año querían llevarme a recorrer Francia más a fondo, no sólo París y para mí era una oportunidad única.

Bueno, a las corridas llegó al aeropuerto, me embarcó y voy rumbio hacia Francia. Era la primera vez que viajaba en primera clase.

Hay veces las coincidencias son increíbles. En el avión viajaba una persona que había estado en el Burdel de Madam y me reconoció. “Hola Natalie” me dijo. Y me miró con mucha lujuria en sus ojos. “Hola” respondi yo. Esta persona hablaba español, pero con un marcado acento francés, se le entendía lo que decía pero hasta ahí. Yo no lo recordaba, pero él parece que a mi sí. Seguramente me había hecho suya en alguna de esas noches. Lo siguiente que me dijo en su poco fluido español fue. -“Que hermoso culo y que hermosas tetas tenés”. “Gracias” dije yo sin saber bien que decir. El prosiguió: -“Lo digo porque las vi, las toqué. Son hermosas. Además que bien que la chupas”. Ahí me sonrojé. Justo pasó por mi lado la azafata: -“¿Necesita algo señorita?”. “No Gracias” le respondí yo.

La azafata se fue y el hombre continuó: -“Dale, vení, tomáte un whisky conmigo”. Yo me negué, le agradecí y me fui a sentar a mi asiento. Me puse a pensar en otra cosa, aunque escuché que el hombre levantó el teléfono y se puso a hablar con alguien. Enseguida sonó mi celular. Un mensaje de texto. De Madam. Y decía: “Nenita, tu trabajo ya comenzó desde ahora. Hace todo lo que te pida este señor. Es una orden. Madam”.

Siendo así, me acerqué al señor y le dije “Hola” como para volver a entablar una conversación. Luego continué: -“¿Sabé que? Los viajes en avión no me gustan. Así que le voy a aceptar un whisky”.

Ese día estaba vestida con zapatos de taco, una pollera blanca muy muy cortita, una remera escotada rosa y una vincha que me recogía el cabello. Mi ropa interior de ese día era blanca también. Me iba a sentar en el asiento que estaba al lado de ese señor y que estaba por otro lado vacío. Cuando me estoy por sentar él, me toma de la cintura fuertemente y me hace sentar en su falda. El tipo ya estaba bastante caliente. Lo noté en cuanto su verga hizo el primer contacto con mi colita. Había otras personas en la cabina del avión, pero como era una primera clase de lujo, había bastante distancia entre asientos. La azafata iba y venía con lo cuál había que disimular. Sin embargo, poco le importó a este tipo. Su nombre era Raini. Me levantó la pollera. O sea que mi culo en tanga quedó al desnudo y apoyado sobre su verga (aunque el traía el pantalón puesto). Me masajeo disimuladamente los pechos. Hasta me metió mano en la vagina. Jugueteó un poco con los elásticos de mi bombacha, hasta que terminó su whisky. Cuando pasó la azafata se pidió otro. Cuando tuvo ya servido el segundo y la azafata se alejó un poco, me dijo al oído: -“Quiero que me hagas un pete. Ya!”.

En cierta forma yo sentía una especie de obligación. Era mi “trabajo”. Así que me arrodillé disimuladamente, sin que nadie se diera cuenta, el puso una manta encima de mi cabeza y debajo de la manta yo empecé a trabajar. Desabroché lentamente sus pantalones.y me metí su pene en la boca. No lo podía creer. Este año las cosas habían comenzado más rápido que el año pasado.

Estaba en el avión y ya tenía un buen trozo de verga en la boca. Era increíble la rapidez con que avanzaban los acontecimientos. Me metí su pene en la boca. Tenía un lindo y muy buen trozo. Confieso que me gustó. Me lo metí en la boca una y otra vez. Lo saboreé.Lo disfruté. Le chupé el pene y los huevitos. Le hice delicias con la lengua. El hombre de a poco se iba excitando mucho. Mi boca lo hacía delirar. Lo hacía sentir en el cielo y que yo era un angel. Me sentía una linda y joven puta con él. El era un empresario importante. Yo, un cuerpo sexual para disfrutar y ser disfrutado. Seguí chupando. El siguió gozando. Hasta que se vino. Y se me vino con todo en la cara. Y en la boca. Una vez eyaculado. Muy amablemente me cedió una toalla para que me limpiara la cara. Yo la tomé, me limpié y le agradecí.

Obviamente como era costumbre, no me avisó y me depositó gran cantidad de semen en mi boca. Como no pude tragarlo todo, se me manchó un poco la remera.

Eso no le bastó. Hizo que me sentase encima de él, me levantó la falda nuevamente. Me corrió la bombacha hacia un costado y comenzó a penetrarme

Yo cabalgaba encima de él. Semi-desnuda. Un cuerpo entregado al sexo. Ya me sentía una trola. Y lo disfrutaba mucho. Después de todo había venido a Francia, para jugar a eso. A ser puta. Igualmente debo confesar que me sorprendió tener que empezar a serlo desde el avión. Me gustaba el sexo, pero no me dieron ni un minuto de respiro. El tipo tampoco me daba respiro me penetraba una y otra vez. Yo cabalgando arriba de él. Había perdido el sentido de la situación. Estaba entregada al sexo. Era ya, una máquina sexual. Había alcanzando mi plenitud sexual a una edad muy temprana. Este hombre me dio realmente muy duro. Sentí su miembro muy duro dentro de mí. Me penetró toda. Hasta  lo más profundo de mi ser. Cada tanto se tomaba un sorbo de whisky mientras yo hacía casi todo el trabajo. Hasta que descargó violentamente y con fuerza semental su semen en mi interior. Me corrí hacia el asiento del costado. Me acomodé la bombacha lo mejor que pude.Y fui hasta el baño en dónde me arreglé para estar presentable para descender del avión.

Finalmente el avión llega al aeropuerto y aterriza. Raini se despide con un: -“Adiós Naty. Nos vemos en el Cabaret de Madam. Ahí me voy a cansar de cogerte una y otra vez. Es más, ya reserve dos noches con vos”. “Nos vemos” contesté yo con una voz de gatita muy sexy. Ya me estaba metiendo en el “personaje”. Aunque me planteé que tal vez no fuera un “personaje” sino mi verdadera yo y que el “personaje” lo “fingido” era mi otra vida. El ser una “nena de papá”. Una “nena de su casa”:

Al bajar de la avión recojo mi maleta y me suena el teléfon celular. Era la inconfundible voz de Madam.

Madam: -“Hola. Espero que la ropa interior que traigas puesta sea linda. Ya que no hay tiempo que perder. Afuera del Hall Central te está esperando una limusina. Diez metros antes de subir al auto haya gente o no, te tenés que sacar la ropa que tenés puesta y quedarte en bombacha y corpiño, seguir caminando hacia la limusina y subir. Es una prueba más que tenés que superar para unirte a nuestra gran familia”.

No sé porque pero yo confiaba en Madam. En todo lo que me decía. Cuando salí del Hall Central vi a lo lejos la limusina. Fui caminando y me fui acercando a ella. Cuando estaba a 15 metros comencé a ponerme nerviosa. Había mucha gente alrededor. Sin embargo cuando calculé que faltaban 10 metros fui caminando y desnudándome al mismo tiempo. Primero me saqué la vincha, luego los zapatos, luego la remera y por último la pollera. Quedé solo con mi tanguite. Bien diminuta y mi sostén. Había mucha gente alrededor. Todos me miraban. Sentí un poco de vergüenza y apuré el paso para subir al auto. Cuando trato de abrir, la puerta estaba trataba. Demoró unos instantes, que a mí se me hicieron larguísimos hasta que de adentro me abrieron. Subí a la limusina y este arrancó. Nadié a excepción de mí, Madam y los suyos entendían nada. Dentro del auto estaba Rikjard esperando con un balde con hielo y una botella de caro champagne dentro. “Bienvenida” me recibió. “Veo que estás más linda que nunca. Es un placer que estés de nuevo con nosotros”.

Yo: -“Gracias, gracias”. Luego me atrevo a preguntarle: -“¿A que se debe esto de que me tenga que desnudar?”.

Rikjard: -“Ideas de Madam. A ella la divierten mucho estas cosas. Este tipo de pruebas. Además, así como estás te tengo que entregar en una casa. Recién mañana te pasaremos a buscar por la mañana o a la hora que te despiertes para llevarte a la mansión. Tomate un trago así te relajas”.

Yo: -“Dale servime un trago de ese champagne que debe estar exquisito”.

Charlamos y tomamos un poco de champagne.

A los veinte minutos el auto llegó a una mansión. Se anunció, entró y estacionó en la entrada central. “Bajá” me dijo Rikjard “Y atendé muy bien a estos señores. Han pagado una suma de dinero importantísima”. Bajé así semi-desnuda como estaba. Enseguida un mayordomo de color negro me hizo pasar a la casa. Ni bien entré me recibieron casi como si fuera una celebridad. Había 20 hombres dentro de la mansión. La misma estaba ambientada de fiesta y en dos o tres lados había carteles que decía “Club L’ Natalie” (El club de Natalia). Más tarde Rikjard me explicaría que eran 20 caballeros de mucho dinero. Todos eran clientes del Burdel y todos ya me habían visto, tocado o me habían cogido. Decidieron formar este club para juntar el dinero y poder reservarse para ellos mi primer noche de mi regreso a París. Madam realmente les había sacado una buena suma de dinero. Yo no creía valer tanto. Nunca me lo había imaginado. Por supuesto que no me valoraban como persona, pero debo confesar que era gratificante saber lo que pagaban por mí como máquina sexual. Y aunque gracias a estos viajes pude juntar una buena cantidad de dinero, creo que es sólo una pequeña parte, una punta de iceberg, de la montaña de dinero que Madam junto conmigo. Con mis tetas, con mi vagina y con mi cola.

Una vez dentro de la casa, lo primero que hicieron fue hacerme subir como a una especie de escenario. Comenzó a escucharse de fondo una música sublime de un pianista francés. Era una melodía muy francesa. Yo estaba como saben, ya semi-desnuda. Estando arriba del escenario apareció un hombre alto y buen mozo, vestido de smokin, con un micrónfono en la mano. Era como una especie de presentador que me dio la bienvenida y me presentó ante los asistentes, los miembros del “club”. Aplauso cerrado. Me sonrojé. Me excité. Mis pezones se erectaron y eso se notó por debajo de mi sostén. Luego de una linda presentación en la que el presentador reseño suscintamente mi vida (realmente hay algunos datos que no sé como los averiguaron) cerró su speech con un: -“Caballeros, muchas gracias por haber venido y ¡Que comience la fiesta!”. Y la fiesta no tardaría en comenzar.  De fondo comenzó a sonar una música de strip-tease. Un asistente del lugar se acercó y me indicó que se  esperaba que yo hiciera un strip-tease. No tenía mucha más ropa por sacarme. Pero comencé a bailar sensualmente. Los caballeros comenzaron a encenderse. A aplaudir, a gritar, a vociferar, a alentarme y pensé que era buena señal de que era un buen momento para regalarles mi sostén. Me lo quité muy despacito para hacer durar el momento.  Me lo saqué y lo sostuve con una mano mientras con la otra hacía como que me tapaba los senos. Sé que eso calienta a los hombres. Los pone ansiosos por ver todo, por lo poco que se puede tapar con las manos. Siendo además mis manos muy chiquitas y delicadas. Seguí bailando sensualmente. Pero comenando a dejar de lado el erotismo para pasar a lo sexual. Miré al público, intenté descubrir con un golpe de vista quién era el “líder” del grupo o por lo menos algún miembro “influyente” de este. Elegí al que más apropiado me pareció, bajé del escenario y me acerqué a él. Le susurré al oído que “Me sacara la bombachita”. Me di vuelta y el puso manos a la obra dejandome completamente desnudita  en un segundo.  En el centro del salón había una cama. Redonda y gigante. Especial para orgías grandes. Me tiré en ella y dejé que hicieran conmigo lo que quisieran. Las manos no tardaron en llegar. Tampoco los penes. Tanto manos como penes los sentía por todos lados. Y la sensación me gustaba. Y mucho. Me rozaban la cola, lospechos, la vagina. La cara, la boca, el cuello, los labios, etc.. Aún no me habían penetrado, pero Ah! Ahí sentí la primer pija que me entró por la vagina. Inmediatamente otra en la cola y una en la boca. Luego sentí que mis manos eran conducidas a dos vergas más. Y bueno, creo que ya nada más podía hacer por ellos, los otros 15 caballeros deberían esperar o contentarse con meter alguna mano, al menos hasta que alguno de los 5 primeros produjera y descargara su líquido masculino sobre mi. Cuerpito femenino. Me cogieron tantas veces ese día y estuve tan rodeada de pijas, que obviamente no puedo recordar cada una. Pero sí recuerdo la primera, la última y el momento en general. La primera fue por el culo, la eyaculación digo, y la última en la boca, la cara y las tetas. En esta situación de “máquina sexual de 5 posiciones” estuve varias horas sin descanso. Iban pasando los turnos y pasado un rato, los primeros estaban para una segunda vuelta, algunos para una tercera y solo unos  pocos para una cuarta. No soy buena en matemáticas, pro si cuentan que había 20 caballeros en el club y que casi todos llegaron a la tercera “vuelta” haciendo las multiplicaciones correspondientes podrán tener una idea de cuantas veces me cogieron ese día.

Sé que le hice por lo menos un pete a cada uno. Las probé todas. Tal es así, que me quedó la boca seca. También me hicieron tomar semen en vaso. Me corrí más de una vez. Pese a que era joven y el sexo me encanta con todo lo que había cogido ese día podría haber estado luego semanas sin coger. Pero eso … eso … no era lo que Madam tenía planeado para mí …

A la mañana la misma limusina del día anterior me pasa a buscar. Me había quedado dormida desnuda en un sillón de la mansión. Desnuda entre muchos hombres desnudos que estaban tirados durmendo por ahí. No encontré por ningún lado, ni mi bombachita, ni mi corpiño, con lo cuál tuve que subir a la limusina como Dios me trajo al mundo.

Esta vez, dentro de la limusina no estaba Rikjard, sino que estaba Madam. Me saludó y comenzamos a hablar. Me pregunta como me había ido la noche anterior. Yo le respondí que bien. Me preguntó si me habían penetrado mucho y si había tragado mucha leche y yo le dije que sí. Me preguntó si alguno de los hombres que me habían poseído la noche anterior me había gustado especialmente a lo que yo le respondí la verdad y era que no. Ahí aprovechó para aconsejarme que en este lucrativo negocio era mejor no involucrarse sentimentalmente con los clientes. “Sólo entregate a ellos en cuerpo, pero no en alma” me dijo y siempre recordaré sus sabias palabras. En ningún momento me ofreció ropa, ni nada para cubrirme. Ni siquiera una manta o un sacón. Si me ofreció un café expreso caliente. Yo lo bebí y estaba muy rico. Además era una mañana bastante fría. Seguimos conversando. Una vez que yo terminé mi café y dejé mi vaso a un costado, sin mediar palabra, ella comenzó a manosearme toda. Fue directo a mi vagina por donde pasó su mano un largo rato. Tocando y aún introduciendo sus dedos en ella. Luego subió a mis tetas y las palpó, manoseo y magreo por un largo rato. Luego de un rato de toquetearme la vagina y las tetas me dijo: “Necesito saber que es lo que tanto les gusta a los hombres de vos. Necesito saber cuál es el secreto de tu rotundo éxito ¿A ver porque vales tanto?” Yo me dejé seguir manoseando. “Date vuelta” me pidió. Y empezó a examinar cuidadosamente mi culo. También me lo tocó, acarició e introdujo dedos en mi ano por un largo rato. Luego de todo este manoseo, comenzó a besarme. Con besos bien sentidos y profundos, metiendome su lengua de serpiente hasta el fondo de mi garganta. Estuvo besándome y toqueteandome un rato largo, hasta que volvió a pronunciar palabra y dijo:           -“Ahora lo entiendo. No sé como te probé antes. Sos magnífica. Sos espectacular. Sos joven, hermosa, tenés un cuerpo bello, bien proporcionado y encima besas muy bien. En síntesis, sos perfecta”.

“Gracias” contesté yo tímidamente.

El viaje siguió seguimos charlando, Madam dejó de tocarme, pero yo seguía desnuda. Y creo que ahí no había satisfecho completamente sus ganas de mí.

Cuando llego a la casa me reciben muy muy bien, mucho mejor que el año anterior. Era casi una semi-estrella. Me aplauden y me saludan con muchos elogios. Estaba desnuda. Pero la mayoría, por no decir todos ya conocían mis partes íntimas a la perfección. La desnudez en esa casa era algo natural para mí. Luego de la recepción y de la ubicación en uno de las suites, esta vez, me había tocado una mucho mejor que la del anterior, que también había estado muy linda.

Esa noche como ya conocía el lugar, me entangué, me puse un corpiño llamativo y fui hacia el Burlesque. En la puerta estaba Madam, que antes de dejarme entrar me dijo:

Madam: -“Vos ya estás para otra categoría, para otro tipo de trabajos”.

Con esta frase Madam terminaba de comunicarme que había convertido en una puta 5 estrellas. Durante mi larga ausencia, ella se había encargado de promocionarme y hacerme conocer y muchos ya me habían solicitado y habían reservado turnos para estar conmigo. Madam me mostró la agenda que me esperaba y era interminable. Era como cuando un grupo de música se va de gira. Prácticamente iba a tener sexo todos los días más de una vez por día, durantes unos tres o cuatro meses. La vagina me iba a quedar destruida de tanto poner y sacar.

No conocía, ni conozco demasiado de Francia, pero en la agenda que me mostró Madam había muchas personalidades famosas y no faltaban agendadas citas como “Fiesta en el barco de …”; “Orgía en la mansión de …”; “Cenar con …”; “Exhibirse para …” y demás.

Entonces esa noche no trabajé en el NightClub, sino que una vez me llevaron en limusina hacia otro lugar. El segundo trabajo que tuve que hacer, ese mismo día que llegué. Casi sin descansar fue para un futbolista famoso de Francia. Un verdadero ídolo en su equipo. Me llevan en limusina. Famoso lugar. En reservado, me desnuda delante de todos y yo no puedo hacer nada. Estoy para eso, soy su putita. Me dejó en tanga como si no hubiera nadie alrededor. El ambiente era un descontrol algunos miraban otros no. Otras minas también estaban en bolas y algunos hombres también. Otras putitas como yo.

Ël me dijo: -“Subíte y baila arriba de la barra”. Y yo lo hice. Pero para hacerlo lo hice en tanga. Algunos que estaban debajo de la barra medio alcoholizados me gritaban cosas. Otros trataban de tocarme el culo, pero enseguida el personal de seguridad del boliche lo impidió. Cuando me aburrí de bailar, simplemente bajé y volví con el futbolista que me había contratado esa noche. Tomamos unos tragos de caros alcoholes en el VIP. La pasé muy bien con él. Tenían mucha clase. Estuvimos ahí, como dos o tres horas en el VIP del boliche, tomando alcohol, besuqueandonos y tocándonos.

Luego del boliche, él me subió a su lujoso auto y me llevó a un lujoso hotel. En el hotel pasó lo que tenía que pasar, es decir hice “mi trabajo”. Y él se quedó muy contento, muy satisfecho.

Después de varios día volví a reflexionar sobre lo que había pensado al ver por primera vez el dinero en mi cuenta bancaria. Como Madam estuvo tan segura de que yo iba a venir. Y la respuesta estaba en que en mi viaje anterior ella me había transformado. Me había transformado en una puta. Había dejado una semillita latente en mí. Algo que a la primera oportunidad floreció. Y la verdad era que me sentía muy bien en este ambiente. Me sentía a gusto. Me sentía útil. Sentía que hacía algo muy bien, que por primera vez en mi vida, era realmente buena en algo y que era reconocida por ello.

Una de las curiosidades que descubrí en este segundo e interesante viaje fue que Madam y Rikjard no tenían hijos. Ninguno de los dos. Melanie no era sino una puta que mandaban de viaje de intercambio. A veces iban otras y no ella. Y descansaban. El único requisito era que tenían que ser o parecer muy jóvenes.

Algunas noches dormí en la alcoba de Madam. Desnuda. A los pies de su cama. Solo me invitaba a su cama para cogerme o meterme consoladores en la conchita o el culo. Pero no dejaba ser muy activa. En cuanto yo quería iniciar algo ella me decía “No, no, ese esntusiasmo guardalo para los clientes”. “En mi alcoba domino yo”. Decía ella. Y hacia conmigo lo que quería pero lo que más le gustaba era que me acostara boca abajo y meterme en el culo unos consoladores de unos tamaños incréibles, casi podríamos decir, gigantes. No sé bien como, pero terminaban entrando. Ella era muy hábil también haciendo masajes y no solo eso, una experta en el estímulo clitoriano. Dicho esto solo me resta decirles que en la alcoba de Madam me mojé una y otra vez. A lo largo de mi estadía tuve un montón de orgasmos buenísimos en esta alcoba aún ante la ausencia de penes.

Era parte del plantel VIP de Madam. Tan VIP que en este viaje también conocí al Presidente de Francia. Y cuando lo conocí, quiero decir que lo conocí muy íntimamente. Un día Madam, Rikjard, el chofer-custodio y yo nos dirigimos a la Casa de Gobierno. Nos dejaron pasar sin problemas y tanto Rikjard y Madam eran saludados como si fueran el Presidente y la Primera Dama, la Presidenta y su esposo. El Presidente un hombre de aspecto muy cordial y amable, nos invito a pasar al salón oval (al igual que el que hay en la Casa Blanca) y a tomar un té. Madam con la actitud directa, e incisiva que la caracterizaba abrió la charla, rompiendo el hielo de una sin problemas: -“Sr. Presidente, la putita que pidió”.

Me ofendí un poco, pero sabía que eran gajes del oficio, yo ahí era un cuerpo. Una chica que brindaba un “servicio”. No era ni más ni menos que el placer sexual que mi cuerpo podía proporcionar.

Mr. President: -“Veo Madam que lo haces cada vez mejor. De dónde consigues estas putas. Esta es verdaderamente hermosa”.

Madam: -“Esta pieza de colección particularmente es de Argentina. Un país situado al sur del continente americano donde hay muchas chicas hermosas y que quieren ganar un buen dinero. Y eso es lo que yo les doy: mucho dinero a cambio de entrega y servicio total y sin límites”.

Presidente: -“Y vos me aseguras que ella. ¿Cómo te llamas?”

Natalia: -“Natalia”.

Presidente: -“¿Vos me aseguras que Natalia va a cubrir todas mis expectativas?”.

Madam: -“Absolutamente todas. Eso te lo garantizo. Esta nena no solo es hermosa como podrás apreciar visualmente. Tiene una actitud sexual pocas veces vista. Que solo las grandes y más finas putas tienen. Yo lo único que hago es ayudarla a descubrir su verdadero ser. A sacarlo de su interior y a canalizarlo”.

Presidente: -“¿Vos Natalia estás de acuerdo con lo que dice? ¿Sos realmente una puta o sos una chica de vacaciones con la vagina algo caliente?”.

Natalia: -“Creo que tengo un poco de las dos cosas, pero ¿Cuál es la diferencia para el caso?”.

Presidente: -“Creo que ninguna. Así que podés comenzar a desvestirte”.

Madam: -“Do it”.

Presidente: -“Pero no te desvistas toda. Deja algo para después. Cuando Madam y Rikjard se vayan”.

Me saqué el trajecito sastre formal que tenía puesto tipo de ejecutiva y que fue necesario ponerme para entrar a la casa de gobierno sin despertar sospechas. Madam me ayudó a sacarmelo. Lo tiré a un costado, di una vuelta como hacen las modelos en ropa interior y me volví a sentar en el cómodo sillón en el que estaba sentada.

Madam: -“¿Viste? Es perfecta.

Presidente: -“Ya lo creo. Ese culito me volvió loco. Esas tetitas. Es hermosa. Simplemente hermosa. Bueno gracias por todo y mi secretario los conducirá hacia la salida. Nos vemos en la cena de caridad de fin de mes”.

Madam: -“Ok. Que te diviertas y que la disfrutes”.

Un asistente del presidente acompañó a Madam y a Rikjard hacia fuera y cerró la puerta tras de ellos mientras estos y el Presidente se saludaban efusivamente.

Cerradas las puertas quedamos él y yo solos. Él, el hombre más poderoso de Francia. Y yo una chica de barrio, lejos de mi país. Aunque no es por vanagloriarme, pero con el viaje anterior y con este creo que mi territorio, el lugar en donde soy local, es la cama; y mientras hubiera una cama yo seré tan o más local y me sentiré más a gusto que los demás.

Presidente: -“Voy a dejar que demuestres que sabés hacer. Después de todo soy el Presidente y merezco atención”.

Me tomé un instante y pensé en como arrancar mi labor. Quería que el momento fuera perfecto, pero no sabía como arrancar.

Entonces arranqué con lo mismo de siempre. Él hombre sentado en su silla, desde la cuál gobernaba al mundo y hacía cosas importantes y la putita, cuál secretaria que quiere ascender rápidamente, arrodillada también haciendo cosas importantes jugueteando con el pene presidencial. Primero con las manos con un poco de masturbación y luego con la boca. Siempre mirándolo a los ojos mantuve su pene dentro de mi boca casi todo el tiempo. Chupé duro y constante. Cada tanto, muy cada tanto le daba una lamida a sus huevos, pero el presidencial pene estuvo casi todo el tiempo en mi boca. Era un honor para mí. Después de todo me había cogido a cada pelotudo. Esta era una verga importante y como tal había que hacerlo bien. Y así lo hice. El presi que en definitiva era un hombre, acabó con todo, manchando el fino y caro escritorio y derramando algo de sus líquidos sobre mi persona.

Luego del mínimo descanso lógico, me agarró, me hizo dar vueltas y me puso contra el escritorio. Ahí me la metió en seco por el culo. Y comenzó a penetrarme duramente. Me cogió y me cogió. Yo cara boca abajo y tetas contra el escritorio. Él dándome bomba por atrás. Mi culito también haciendo gala del pene presidencial que tenía introducido. Otro honor, mi culo hecho por un presidente. Y esta vez, no solo el pene, sino también el semen presidencial estuvieron dentro de mí. Ya que el presidente me eyaculó muy potentemente dentro del ano.

El Presidente me dijo que se hubiera quedado conmigo cogiéndome una eternidad, pero que ello no le era posible dado sus ocupaciones y que en breve tendría una reunión de gabinete. Se tomó 5 minutos y descansó. Bebió un sorbo de whisky y también me dijo que por más reunión de gabinete que hubiera si mi culo y mi boca habían sido tan placenteros no se perdería por nada del mundo mi vagina. Me tiró sobre el escritorio, esta vez yo boca arriba, y se vino encima de mí. Ahí nos echámos un polvo rápido. Casi mecánico. Él acabó enseguida, lo cuál era su intención. Se vistió muy a las apuradas, se arregló un poco y me dijo: -“Naty, eres genial, lástima que no puedo quedarme más tiempo. No va a faltar oportunidad si sigues viniendo a Francia. Vístete que algún asistente mío te va a acompañar hasta la salida. Ha sido un verdadero placer conocerte”. Y se fue de la habitación. Quedé realmente halagada.

El Club de Caballeros, el encuentro con el Futbolista, y el encuentro con el Presidente no fueron mis únicas situaciones sexuales de ese viaje, pero no quiero aburrirlos.

Vuelvo con 40.000 dólares y ya me hago a la idea, que sí el año que viene me llaman voy a volver. Me asombró de solo pensar como un viaje escolar de estudios, me transformó de una chica común argentina a una puta de clase alta francesa. Pienso, si cuando vuelva a Argentina no voy a dejar mis estudios de Derecho, en busca de una vida mejor y más fácil. En la que el dinero se gane más rápido. Ustedes me entienden.

Al volver veo la página de Internet. Veo mi foto. Lo que valgo. Todo el mundo. Me recibí de puta high class.

julieta_s24@YAHOO.com.ar