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Esclava de un desconocido

Miércoles, noviembre 23rd, 2011

Bernardo, mi esposo, nunca se imaginó que la computadora que él usaba para trabajar a mí me servía para serle infiel…. Bueno, al menos cibernéticamente hablando.

Después de unos meses de casados, nuestro matrimonio había caído en cierta monotonía. No es que él me descuidara, no. Pero el sexo se había vuelto algo rutinario, a fuerza de experimentar. Lo habíamos hecho en casi todo lugar imaginable, y eso había hecho que poco a poco la excitación se fuera apagando. Lo amo, sí… Lo deseo, también es cierto… pero yo necesitaba algo más. Sin contar lo que sucedió días antes de mi boda, donde cogí con un compañero de trabajo, y fuera de algunos flirteos sin importancia, nunca me había atrevido a serle infiel después de casados. Por eso es que empecé a frecuentar salas de chat, donde podía dejar salir mis deseos ocultos sin temor de que nadie supiera quién era yo.

Los periodos en que Bernardo tenía que trabajar por las noches habían sido la ocasión perfecta para adentrarme en el mundo del sexo virtual. En la soledad de mi habitación, por las noches dejaba de ser Martha para convertirme en Velia, una ama de casa aburrida que buscaba cibersexo con quien quisiera tenerlo… y vaya que en esas salas abundan los hombres que desean tenerlo.

A escondidas de mi esposo compré una web cam con la que, si el ciberamante en cuestión tenía suerte, me dejaba ver por completo, exceptuando el rostro. Ya si había alguien que me iba a videograbar, al menos que no supiera mi verdadera identidad. No quería hacerme una celebridad en el mundo de la pornografía casera, después de todo…

Durante semanas el cibersexo se me volvió un verdadero vicio. Incluso llegué a disfrutarlo muchísimo más que el sexo con mi propio esposo, en que la mayoría de las veces cerraba los ojos e imaginaba que era uno de mis tantos ciberamantes ocasionales quien me cogía. A final de cuentas, muchos de ellos me habían mostrado sus vergas erectas a través de la cámara y por ello tenía yo amplio repertorio para fantasear…

Sin embargo, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Después de un tiempo el cibersexo en esas salas me aburrió. Con frecuencia me topaba con verdaderos idiotas que no sabían nada acerca de coger y en vez de excitarme me hacían salirme de la sala de chat. Y fué entonces cuando me decidí a ir un paso más allá…

Con mi personalidad de Velia, ingresé a un sitio de sadomasoquismo y dominación. Quería probar cosas nuevas en ese mundo. No por nada el ser dominada y humillada siempre me resultó algo particularmente excitante, y pensé que ahí iba a encontrar algo que me ayudara a seguirme masturbando como ya acostumbraba. Después de conocer a algunos “amos” con los que jugué mucho, empecé a cansarme de nuevo. Incluso entré a salas de chat de zonas cercanas a donde vivo, con la esperanza de encontrar algo que mereciera la posibilidad de conocer en persona en un momento dado.

Hasta que lo encontré a Él… o, mejor dicho, hasta que Él me encontró a mí.

Se llama Fernando, pero le gusta que lo llame Señor. Porque desde entonces Él es mi Amo y Señor. Vive a una hora de aquí. Más perfecto, imposible.

Desde el principio Él dejó claro quién mandaba. No Se anduvo con rodeos y me trató como Su esclava. Me proporcionó noches interminables de placer diciéndome qué deseaba Él de mí, siempre con lenguaje autoritario y sin dejar lugar a dudas de cuál era mi lugar. Al principio deseaba con ardor que Bernardo tuviera sus turnos nocturnos para buscar a mi Señor, pero con el paso de los días empecé a inventar pretextos para quedarme tarde en la computadora, buscando alimentar mis fantasías con mi Amo. Después de un día arduo de trabajo y una buena cogida antes de dormir, Bernardo caía muerto de cansancio por las noches y no se daba cuenta de lo que su esposa hacía casi frente a él. En más de una ocasión me mostré completamente desnuda ante mi Señor, y no pude negarme cuando me ordenó que le mostrara mi rostro. Tanto me excitaba, que no me importaron las consecuencias.

Sin embargo, Él no accedía a mostrarse. Yo le rogaba que me dejara verlo, pero Él me ordenaba no insistir. Él se mostraría sólo en persona. Y fué esa noche cuando me ordenó fijar una fecha para encontrarnos. Ansiosa, le dije que el siguiente fin de semana sería perfecto. Estaba ansiosa por, finalmente, dar el paso que apagara el fuego que me consumía a esas alturas. Quería conocerlo… quería verlo para ver si en persona era tan excitante como era con sus palabras. Quería ver si valía la pena el considerar el serle infiel a Bernardo por vez primera desde que nos casamos.

Sólo que las cosas no serían como yo pensaba, oh, no… Mi Señor me dió una descripción detallada de lo que debía hacer y dónde nos veríamos. Leí atenta sus indicaciones y no sin algo de temor y recelo me dije que sería aún más excitante de lo que había pensado… y que por ello bien valdría la pena el arriesgarme. Si las cosas eran como parecían ser, que me perdonara Bernardo, pero bien valdrían la pena…

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Bernardo trabajaria todo el fin de semana fuera, y pude entonces regodearme en la espera de encontrarme con mi Amo. Al atardecer, y después de un baño que no consiguió apaciguar mi calentura, empecé a vestirme para salir al encuentro de quien se había adueñado de mi pensamiento. Todo lo que hice a continuación fué por órdenes expresas de mi Amo.

Tomé un taxi y pedí que me llevara a cierto motel en las afueras de la ciudad. Mi Señor no quiso que yo fuera en mi coche. El chofer me comía con la mirada las piernas y las tetas, que se asomaban a través de generosos escotes. El sentirme observada, y de ser tomada seguramente por una puta pagada, fué un verdadero afrodisíaco para mí. El hombre inició conversación conmigo, y me dije que, de no ser porque ya iba yo al encuentro de mi Señor, le daría oportunidad de darse gusto conmigo. Ya sería en otra ocasión.

Llegando al motel me asignaron una habitación, y fué entonces cuando, armándome de valor, le dije al micrófono que asomaba por la ventanilla:

- Dentro de unos minutos llegará una persona preguntando por Su esclava Velia… Déle por favor el número de mi habitación. Lo estaré esperando.

El taxista apenas podía creer lo que oía. Temblando ligeramente, le sonreí. La excitación me estaba matando. Era la primera vez que me declaraba públicamente esclava de alguien, y aquel hombre se veía con ganas de cogerme ahí mismo.

- ¿Esclava? – me preguntó, mientras conducía hacia mi cuarto.

- Sí – le respondí, mirándolo a los ojos -. Esclava.

Me barrió de pies a cabeza, mirándome descaradamente las piernas y las tetas.

- Qué afortunado es tu amo. ¿Y qué es lo que hace una esclava?

- Lo que Él me ordene hacer – dije, sintiendo cómo mi sexo se humedecía rápidamente. Aquel juego era en verdad excitante. Llegamos al estacionamiento de mi habitación. Le pagué y, mientras me bajaba y sin darle tiempo a nada más, me despedí diciéndole:

- Si no fuera yo a encontrarme con mi Amo, te pagaría de la manera que tú quisieras – y lo dejé con la palabra en la boca. Me rogaba que regresara, pero lo ignoré sonriendo discretamente y subí al cuarto. Entonces le mandé un mensaje de texto a mi Señor avisándole que ya estaba lista.

Al poco rato de estar istalada en la habitación, tocaron a la ventanilla y pagué el costo del cuarto. Ahora sí, había que prepararme para recibir a mi Amo. Me desnudé por completo, dejándome sólo los zapatos de tacón alto, y extraje de mi bolso dos cosas que mi Señor me había ordenado usar: unas esposas y unas antiparras. Dejé la puerta entreabierta para que mi Amo pudiera entrar cuando llegara y coloqué la llave de las esposas en un rincón de la mesita de noche. Apagué el aire acondicionado. Pronto el cuarto sería un verdadero horno, pero así eran Sus deseos. Me coloqué las antiparras, asegurándome de no poder ver absolutamete nada y sólo entonces me coloqué con algo de trabajo las esposas en las muñecas, tras mi espalda. La suerte estaba echada. Sólo restaba esperar.

Me situé a lo que consideré centro de la habitación, de cara a la puerta, y me arrodillé sobre el piso alfombrado, sentándome sobre mis talones. Si alguien entraba en esos momentos me encontraría en una situación bastante comprometedora. Prácticamente quien entrara podría hacer conmigo lo que quisiera.

Los minutos de espera siguientes fueron desesperantemente lentos y excitantes. El ambiente en la habitación se calentaba cada vez más, en todos los sentidos, y podía sentir mi cuerpo perlado de gotas de sudor, producto de mi ansiedad. Lo necesitaba… lo deseaba…

Entonces oí unos pasos subiendo las escaleras. Mi corazón se aceleró al escuchar que giraba la perilla de la puerta y la abría, para entrar al cuarto e inmediatamente cerrarla tras de sí. Arrodillada como estaba, me erguí y pude sentir cómo resbalaban unas gotas de sudor entre mis tetas, bajando por mi estómago y perdiéndose entre mis muslos. Mis pezones se endurecieron al máximo al escuchar… al sentir que Él se aproximaba a mí. Completamentre en silencio, se situó frente a mí y escuché el leve sonido del cierre de Su pantalón al bajarlo. El saber que ahí estaba yo, desnuda, esposada y completamente a su merced, elevó mi excitación al máximo. Ni siquiera Lo conocía. Nunca había visto Su rostro. Jamás había escuchado Su voz. Y ahí estaba yo, arrodillada ante a un completo extraño y ofreciéndome como Su esclava.

Pude escuchar cómo Él extraía Su verga del pantalón y yo, obedeciendo las órdenes recibidas días antes, abrí mis labios y saqué ligeramente la lengua. El primer contacto físico que habría entre los dos sería el de Su Verga y mi lengua… Y entonces la sentí: suave, firme, babeante. Casi experimenté un orgasmo ante esa sensación. Si alguna duda respecto a mi fidelidad hacia mi esposo quedaba, desapareció en ese momento. Enloquecida por lo caliente estaba, me abandoné a mis deseos. Jugué con Su glande, acariciándolo con mi lengua lentamente, y Lo metí despacio en mi boca, aprisionándolo con mis labios y chupándolo con deleite, disfrutando segundo a segundo Su sabor a macho dominante… Mamadas cortas, pero firmes y que le dejaban sentir que esa mujer que tenía ante él era incondicionalmente Suya . Rendida ante Él, jadeando recorrí con mi lengua todo el largo de Su verga hasta llegar a sus huevos, los cuales lamí y chupé con placer… Para mí el mamar la verga de un hombre siempre ha sido el signo de máxima sumisión. Es algo a lo que no se puede obligar a nadie. Es algo que se hace por voluntad propia. Y a mí simplemente me fascina…

Tras unos minutos de jugueteo lento que poco a poco subía de intensidad, de saborear aquel enloquecedor aroma y sabor a verga, perdí el control de mí misma y, abriendo al máximo mi boca, intenté tragarla entera. No era particularmente grande, pero sí era de buen tamaño y Su dureza me asombró, además de que pronto descubriría que Sus características principales estaban lejos de ser el tamaño o el grosor… Lo que hacía de aquella verga algo enviciante era la cantidad de leche que arrojaba, así como Su capacidad de volver a ponerse dura casi de inmediato.

Empecé a mamarla con auténtico frenesí, como una becerra hambrienta de leche. La chupaba como si en ello me fuera la vida, con fuerza, casi con violencia. El saber que se la estaba mamando a un completo desconocido, de quien no conocía ni su voz, y que podría ser cualquier hombre del mundo, me hizo sentir como la peor de las putas, dispuesta a chupar cualquier verga que se le pusiera enfrente. Podía sentir el sudor de mi excitación cayendo a chorros por mi cuerpo, y luchaba frenéticamente por liberarme de las esposas para poder acariciar ese cuerpo ante el que me estaba rindiendo.

Pronto sentí Sus manos tomar mi cabeza y atraerla hacia Sí, metiendo Su miembro hasta lo más profundo de mi garganta. Sentía ahogarme, pero no podía dejar de mamar. Quería Su leche. La necesitaba. Con mi propia saliva resbalando por mi mentón, Le apliqué las mamadas más intensas que jamás había dado en mi vida, y pude sentirlo estremecerse ante ellas. Pronto Lo sentí tensarse. Sostuvo mi cabeza firmemente, de manera que Su semen descargara en mi lengua… y en seguida pude sentir cómo Se venía en mi boca, con un gemir apagado. Mantenía con Sus manos mi cabeza fuertemente contra Sí, para obligarme a no desperdiciar ni una gota. Grandes y espesos chorros de leche me inundaron lengua y garganta y pude sentir Su sabor glorioso en mi boca, así como Su bajar en mi garganta. Me estaba tragando el semen de un perfecto desconocido, de quien me había convertido en Su esclava. Adivinando que Él me veía, tragué lentamente y con deleite Su leche, mostrándole y dándole a entender que lo haría siempre que a Él se le antojara. Que para mí mi mayor placer sería el hacer lo que Él deseara…

Mientras Su pene perdía rigidez, yo continuaba chupándolo como una becerra, y Él empezaba a despojarse de Su ropa. Pronto pude adivinar que se había quedado completamete desnudo, al igual que yo.

Aún con su verga en mi boca, mi Señor me tomó violentamente de los cabellos y me obligó a ponerme de pie y a darle la espalda. Me atrajo hacia Sí, de manera que mi espalda rozaba Su pecho y mis manos podían tomar Su divino miembro. Me tomó las tetas con ambas manos y las apretó con fuerza, amasándolas con rudeza, mientras me besaba y me lamía el cuello y las orejas. No pronunció ni una sola palabra, pero Su aliento en mi oído y Sus violentas caricias me tenían en el límite de la calentura. Sus manos se deslizaban con facilidad por mi cuerpo desnudo y sudoroso; yo jugaba con Su semierecto pene, que conservaba rastros de Su leche y de mi saliva y me ayudaban a masturbarlo con fuerza y torpeza, dada mi limitación por las esposas.

Sintiéndolo besarme el cuello y los hombros, y Sus manos amasando mis tetas, y yo aún sintiendo en mi boca el sabor de Su semen, no conteniéndome más, le rogué:

- Cógeme, mi Señor… por favor, cógeme… méteme Tu verga… métemela toda… cógeme… destrózame…

Entonces me lanzó con fuerza sobre la cama y caí sobre mi espalda, en una posición incómoda por la posición de mis manos esposadas. Sin embargo, me acomodé rápidamente y abrí mis piernas, ofreciéndole mi empapado sexo para que me penetrara a su antojo. Era completamente Suya, y Él lo sabía.

Se avalanzó sobre mí y empezó a besarme las tetas… mordía y chupaba mis pezones con una rudeza calculada, de maestro. Lo suficiente para producirme dolor, pero sin dejar de sentir placer. Él lamió, besó, mordió y chupó cada centímetro de mi piel. No me importaba que me dejara marcas. Lo único que quería era que hiciera conmigo lo que quisiera. Que me usara. Que desahogara en mi cuerpo todas las bajas pasiones que sintiera y quisiera. Sentir Sus dientes mordiendo mis pezones y mis tetas era la gloria. De vez en vez su verga rozaba mis muslos y era una sensación maravillosa. Él me besaba y lamía las tetas, me mordía el cuello y las orejas… Y bajaba hasta mi sexo, donde Su lengua me arrancó gritos de dolor y placer intensos… y yo jadeaba, extasiada por aquel macho que sabía bien cómo tratar a una puta como yo…

Se situó entre mis muslos y colocó Su aún semierecto pene en mi raja, deslizándolo a todo lo largo de ella, jugueteando y encendiéndome aún más. Pronto Su verga recuperó Su dureza y empezó a amagar con metérmela una y otra vez.

- Por favor, Amo… tómame ya… dámela… la necesito dentro de mí… cógeme… úsame… hazme tuya… métemela…

Jugueteó unos segundos más, metiendo apenas la cabeza de Su verga dentro de mí, para inmediatamente retirarla. De pronto embistió con fuerza. De un firme empujón me la metió hasta el fondo, haciendo que en un acto reflejo yo arqueara mi espalda y lo aprisionara con mis piernas. Mis manos se crisparon y lancé sin querer un grito por el dolor y la sorpresa, pero éste sólo fué durante unos segundos, porque pronto el dolor se tornó en un intenso placer, y el grito en estridentes gemidos de excitación. Era el placer de ser poseída por alguien que no era mi marido. El placer de saberme la esclava sexual de alguien de quien no le conocía la cara, ni la voz. El placer de saberme cogida por un desconocido de Internet a quien me había sometido, dominada por mis bajos instintos.

Mi Amo inició un violento movimiento de cintura, metiéndome y sacándome Su verga una y otra vez, Podía sentir que ya no sólo yo sudaba, sino Él también. Mis muñecas estaban entumecidas por las esposas, y deseaba poder librarme de ellas para acariciar ese cuerpo firme y resbaloso. Las embestidas eran cada vez más violentas, como si deseara acabar conmigo, y sentí que Se vendría dentro de mí. En esos momentos mi mente no se preocupaba por cosas como el estarle siendo infiel de la peor manera a mi esposo, ni por estar siendo cogida sin protección, ni por estar a merced de alguien que podría ser un maniático sexual que podría hacerme lo que se le antojara… Mi mente estaba, precisamente, enloquecida por el placer de estarle siendo infiel a mi esposo de la peor manera, por ser cogida por un extraño, sin protección, y que podría ser un maniático sexual que podría hacer conmigo lo que se le antojara…

Y lo hizo. Acompañando Sus brutales embestidas, me besaba en la boca con fuerza de manera deliberadamente prolongada para forzar un abundante intercambio de saliva, que acepté gustosa, y acallando mis gemidos de placer. Sus manos recorrían mi cuerpo arriba y abajo, deteniéndose por momentos en mis tetas para retorcer con fuerza mis pétreos pezones. Luego bajaba por mi cuello, lamiéndolo, hasta llegar a mis senos y chuparlos y morderlos con violencia, causándome un placer que rayaba en el masoquismo.

- ¡¡Aaaaaahhhh!! ¡¡Sí… así, mi Señor!! ¡¡Cógeme, muérdeme, mátame!! ¡¡Soy tuya, Señor, sólo tuya!! ¡¡Así, así!! ¡¡Destrózame!! ¡¡Acábame!! ¡¡Úsame!!

No me importaba que todo el motel se enterara de lo que estaba sucediendo ahí. Lo mío eran auténticos gritos ya. Los gritos de la peor de las putas, que se entregaba sin pedir a cambio nada más que una verga dentro de su cuerpo.

Pronto Él se vino dentro de mí, lanzando un prolongado gemido de placer. Su cuerpo firme se tensó y me abrazó con fuerza, embistiéndome a cada chorro que descargaba en mi interior. Yo lo aprisionaba con mis piernas, deseando que no me sacara Su verga de dentro de mí… quería tenerla adentro siempre…

Estaba yo en éxtasis. Con el cuerpo bañado en sudor, sintiendo el peso de mi Amo sobre mí, aprisionándolo con mis piernas para que no me abandonara nunca, sometida a Su voluntad… me tomó por sopresa el que de pronto Se retirara de mí, sacándome de golpe Su pene. Desconcertada, pensé que todo había terminado, y estaba por suplicarle que no me dejara todavía, cuando lo sentí montarse sobre mí, sentándose en mis tetas y poniéndome en los labios su verga, aún chorreante de semen y de mis propios jugos. Me tomó de los cabellos de manera violenta y me la restregó en los labios. Hambrienta de sexo, abrí mi boca y la recibí con gula, saboreando una vez más Su semen delicioso. Podría pasarme la vida mamando aquella verga maravillosa. Incluso llegué a pensar que podría ser esclava de Su verga, como si ésta tuviera vida y voluntad propias…

Unos minutos después, y ante el ímpetu de mi lengua y boca, Su miembro endureció una vez más, y pude sentir a mi Señor apoyarse sobre sus manos, para luego empezar a cogerme con fuerza por la boca. Sentí que me ahogaba, y de repente las arcadas me traicionaron, pero estaba tan caliente que me dije que morir ahogada por aquella verga sería lo mejor que me podría pasar. El aire me faltaba, pero sentir aquel cuerpo firme embistiendo mi boca era enloquecedor.

Esperaba yo Su descarga de leche de un momento a otro, cuando súbitamente se detuvo y se sentó nuevamente en mi pecho. Yo podía imaginarlo, observándome, con Su verga apuntando firme a mi barbilla. Abrí de nuevo mi boca, mostrándole que necesitaba su sexo en ella… que deseaba que me siguiera cogiendo… que podía pasarme la vida mamándosela, aunque me ahogara y me matara con ella… Entonces Él se inclinó hacia mí y me susurró:

- Eres una puta, Velia. La puta más puta que he conocido. Lo supe desde que te encontré en el chat. Lo supe también cuando te encontré en este motel, arrodillada, con los ojos vendados y esposada. Y eres mía… sólo mía… ¿entendiste? ¡Sólo mía, y voy a hacer contigo lo que se me antoje!

Escuchar Su voz fué cómo si me hubieran dado un afrodisiaco… ¡era tan firme, tan autoritaria! Imposible negarme a lo que me pidiera. Él bien sabía que era mi dueño ya.

- Sí, mi señor… soy tuya, sólo tuya… úsame como mejor te parezca… mi cuerpo te pertenece por completo… sígueme cogiendo, por favor… te necesito… métemela otra vez… déjame seguirte mamando la verga… necesito tu leche… la necesito…

Entonces se levantó y a los segundos regresó. Me hizo incorporarme y, dándome vuelta para darle la espalda, me quitó las esposas de las manos y luego me volvió hacia Él. Mi impulso fué el de quitarme la venda de los ojos para verlo… cuando entonces me aplicó una fuerte bofetada que me cruzó el rostro y me impidió hacerlo.

- No, estúpida… las cosas no son así. Entiende: tú eres mía y vas a hacer sólo lo que yo te ordene hacer. Tu cuerpo y tu vida me pertenecen. Yo soy tu único Amo, Señor y Dueño. Tu voluntad no significa nada. Si yo te digo “ven”, tú vienes. Si yo te digo “lárgate”, tú te largas. Si yo te digo “mámamela”, tú me la mamas. Las cosas se hacen cuando yo te lo diga, en donde yo te lo diga, de la manera que yo te lo diga y las veces que yo te lodiga. Sin preguntar. Sin protestar. Y no te he ordenado que te descubras los ojos… ¿o sí?

Confundida por la bofetada, no supe qué decir…

- ¡Contéstame, perra! ¿Estás sorda, o qué? – y me abofeteó otra vez-. ¿Acaso te ordené que te descubrieras los ojos?

- N-no, señor… No me lo ordenaste… perdóname, soy una idiota…

De manera extraña, el ser maltratada y humillada de esa manera, e incluso el humillarme a mí misma, provocaba que mi excitación aumentara. Ese tipo de violencia que combinaba lo verbal con lo físico era algo nuevo para mí, y descubrí que me gustaba. Muchísimo.

- Por supuesto que eres una idiota. Una pinche puta imbécil que no piensa. Una puta que sólo sabe mamar vergas y tragar leche. Una puta que no respeta a su maridito, y que coge con el primer desconocido que encuentre. Eso eres, ¿verdad?

- Sí, Señor. Soy una puta de lo peor.

- No, estúpida. No eres una puta. Eres MI puta, ¿lo sabes?

- Sí, Señor. Soy tu puta particular. Tuya y de nadie más. Mi cuerpo te pertenece.

- Y voy a hacer contigo lo que se me dé la gana. Tu cuerpo y tu voluntad son míos y sólo míos. Repítelo, pendeja chupavergas.

- Mi cuerpo, mi voluntad y mi vida te pertenecen, Señor. Tú puedes hacer conmigo lo que se te antoje.

- Por supuesto, imbécil. Ven acá…

Y entonces me tomó con rudeza por los cabellos y me quitó las antiparras de un golpe. No supe si abrir los ojos o mantenerlos cerrados. Preferí hacer esto último.

- Mírame, pinche estúpida. Dime qué ves.

Entonces abrí los ojos y pude verlo…

¡Dios mío, qué hombre!

No sabía si me impresionaba y excitaba más el hecho de que era mucho menor que yo, ya que no tenía más de 26 ó 27 años y yo ya pasaba de los 35… o Su cuerpo firme, esbelto, marcado, brillante y perlado de gotas de sudor, tal como estaba el mío… Era un cuerpo sin duda forjado no por el gimnasio, sino por el trabajo duro, físico, como de peón de albañil, en el que no había un gramo de grasa, pero que no era tampoco excesivamente musculoso… Un cuerpo joven, de los que enloquecen a las señoras mayores… y a las putas esposas infieles como yo… Su rostro no era muy agraciado, pero Su expresión era dura, autoritaria, que no dejaba lugar a dudas de que con Él no se jugaba y que a Él se le obedecía o se pagaban las consecuencias. Mis ojos inmediatamente encontraron Su verga… Su deliciosa y divina verga… erecta, dura, desafiante… la deliciosa arma con la que podría matarme de placer y de dolor cuando Él quisiera… una verga de la que, como había pensado antes, podría ser esclava toda la vida, sin importar cómo fuera el resto del cuerpo… Un portentoso par de huevos gordos y grandes colgaban bajo ella, invitando a ser lamidos y chupados una y otra vez…

- ¡Dime que ves, idiota! – me gritó y me plantó una nueva bofetada, que me sacó de mi abstracción.

- Veo el cuerpo de mi Señor… el cuerpo perfecto… excitante… delicioso de mi Amo y Señor… – y, sin pensarlo, caí de rodillas ante Él sin dejar de mirarle, demostrándole que en todos los sentidos estaba a sus pies. Que era suya.

- Así me gusta, Velia estúpida… vaya nombre de puta que elegiste… Nombre de señora vieja que busca jóvenes que la cojan una y otra vez… Por cierto… ¿Velia es tu nombre real, perra?

- No, Señor… mi nombre real es Martha.

- Martha… puros nombres de putas mamavergas tienes.

Como para probarme, se acercó a mí, colocándome Su pene a tan sólo un par de centímetros de mi boca, que al tenerla tan cerca inmediatamente se me hizo agua, pero ya había aprendido que no debía hacer nada que Él no me ordenara. Él se dió cuenta y sonrió, complacido, pero sólo durante un segundo. Inmediatamente recuperó su aspecto frío y autoritario. Me tocó con ella mis labios y la frotó en mis mejillas. Entonces me escupió en la cara. Y mientras su saliva resbalaba por mi nariz y mejillas, me arriesgué a que me regañara, pero saqué la punta de mi lengua para tomar un poco de ella y saborearla… Entonces me tomó nuevamente de los cabellos y, agitando con violencia mi cabeza, me preguntó:

- Eres una puta. Te mueres por mamarla, ¿verdad, Marthita? Se te ve en los ojos tu vicio por las vergas… ¿Quieres seguirla chupando, perra estúpida?

Aguantando el dolor, pero disfrutando la humillación, lo miré a los ojos, que destellaban furia. Sus manos fuertes parecían no querer dejar de zarandearme y de abofetearme.

- Sí, mi Señor… Quiero chupártela… me muero por tenerla en mi boca otra vez…

Entonces me agitó aún más violentamente por los cabellos y me hizo ponerme de pie, para lanzarme sin consideraciones, como un muñeco de trapo, a la cama.

- Pues la vas a mamar, pero cuando yo te lo ordene, pinche zorra. Ahora quiero seguirte cogiendo. Abre las piernas.

Me acomodé rápidamente, recostándome sobre mi espalda y alzando y separando lentamente mis piernas, con las rodillas flexionadas, para recibirlo. Mientras Él se acercaba a mí para poseerme de nuevo, pude admirar Su cuerpo brillante, sudoroso, excitante… tal como estaba el mío. Disfruté por anticipado la cogida, saboreando desde ya en mi mente el sudor de Sus hombros y anticipando el contacto caliente y resbaloso de nuestros cuerpos. Mientras Él se echaba sobre mí, me mordió y chupó el cuello, seguramente dejando marcas… Seguramente una manera de marcar el que desde ese día era Su territorio, Su propiedad… pero no me importaba. Él era mi dueño y podía hacerme lo que se le antojara. Me susurró al oído…

- Estás buenísima, pinche Martha puta, y te voy a coger hasta que me harte de tí. Quiero que me saques hasta la última gota de leche. – me puso una mano en la boca y, presionando con fuerza a los costados de mi quijada, me obligó a abrir la boca. Entonces me escupió dentro de ella y me soltó. Sin esperar orden suya, yo me tragué su saliva… Incluso abrí de nuevo la boca, ofreciéndosela para que escupiera en ella cuanto quisiera. Yo me tragaría todo lo que él arrojara en ella. Pero no me escupió, sino que me besó con fuerza, metiendo su deliciosa lengua hasta lo más profundo. Yo le correspondí con la mía y, mientras nuestras lenguas se acariciaban frenéticamente, Él me acariciaba las tetas y me colocaba Su verga en la entrada de mi sexo, que lo esperaba hambriento…

Y, mientras yo rodeaba con mis pienas su cintura y Él me penetraba de nuevo, invadiendo el cuerpo que él sabía ya era suyo incondicionalmente, me dijo:

- El idiota de tu maridito ni se imagina dónde está la mamavergas que tiene por esposa en estos momentos, ¿verdad? Si supiera que a su mujercita le está metiendo la verga alguien que ella acaba de conocer… el que desde hoy es su Dueño, no le gustaría mucho que digamos, ¿no? De seguro ni sabe la clase de puta con la que se casó… Si tan sólo te viera la cara ahora, y viera cómo estás disfrutando siendo cogida por otro, se moriría el desgraciado…

Yo lo escuchaba, pero sólo jadeaba ante sus embestidas, extasiada… Gemía cada vez que Él me penetraba violenta y profundamente, como buscando desgarrarme en lo más profundo, mientras Sus palabras eran una especie de pecaminoso afrodisiaco. Aquello era una violación consentida. Sabía que cada palabra que Él decía era verdad, y no sólo no me importaba… sino que me gustaba Estaba yo disfrutando todo aquello a un nivel que ni yo misma había imaginado tan sólo unas horas antes.

Durante la noche y la madrugada siguió cogiéndome, abofeteándome, escupiéndome, haciendo que me tragara Su esperma, insultándome, humillándome… y dándome con todo ello un placer que hasta entonces no había imaginado. Había llegado yo a mi punto más bajo… me revolcaba en mi inmoralidad y descubrí que me gustaba… que me gustaba muchísimo.

No me importaba en esos momentos nada… ni mi esposo, ni las marcas que dejaría mi Amo en mi cuerpo y que serían más que evidentes, ni las consecuencias que podría traer el que eyaculara dentro de mí, ni lo que habría d evenir en el futuro. No, no me importaba nada, excepto el embriagarme de esa sensación de ser la propiedad de alguien que no era mi esposo. De alguien que podía disponer de mí como se le antojara, sin importarle mis deseos, cuando, donde, como y las veces que se le diera la gana.

Fernando, mi Amo, Dueño y Señor, tenía ya en mí a Su más fiel esclava.

Toma de rehenes

Domingo, noviembre 20th, 2011

Hoy les traigo este relato que es 100% ficcion como todos mis relatos, asi que no empiecen con donde fue ?? quien era ?? ….es todo ficcion, solo es para dejar volar la imaginacion…..cualquier semejanza con la realidad es pura coinsidencia

Todo ocurrió en un comercio de San Miguel yo entraba a mirar ropa como toda mujer a ver si encontraba algo que me guste y comprarlo obvio, solo había una persona comprando un chico flaco como de 1.85 …bah!! Flaco, re-flaco, usaba lentes grandes y como de 28 años. Estaba la encargada del local y la vendedora entonces entro pregunto por un modelo que había en la vidriera, la vendedora me muestra mientras la encargada seguía atendiendo al muchacho.
Entonces ocurrió algo impensado entro un flaco como de 22 años vestido como típico pibe chorro, equipo deportivo, gorra y lentes de sol, saco un arma….Nunca supimos si era de verdad o de juguete, lo que si nos asustamos mucho. El delincuente empezó dame la plata o te mato!! Encaro a la rubia que se quedo como estatua y cara de sorprendida y asustada, la encargada le dijo Tomà!!! Por favor andàte no nos hagas nada!!!……el flaco que estaba comprando tenia cara de terror y yo ni te digo…… como era ½ día el delincuente miro el reloj de la pared y como no pasaba nadie en ese momento pregunto….. a que hora cierran ??? Nos miramos entre todas y el muchacho que estaba comprando……medio desconcertados, la encargada dijo en un rato…..el delincuente pregunto esta vez de mala manera!!!….te dije a que hora cierran??? ….dale conchuda!!!…..la encargada ya muy asustada le dijo ahora en 10 min !!! ….. el delincuente le dijo dame la llave!!!! La encargada se la dio…… y todos pensamos se va y nos deja encerrados…..pero se va……menos mal.
El delincuente cerro con llave y con el arma en la mano dijo todos para arriba, o sea el deposito…..haaa!!!! y todos dejan los celulares acá arriba !!! ……todas empezamos no nos hagas nada!!!! Por favor!!!…………….para arriba dije!!!!! a los gritos insistía el delincuente….. me apunto con el arma en la cabeza y me dijo …..Dale pendeja!!!! subí !!! ….. Dale flaco anda para arriba la conch……….de……tu …….. el chico estaba súper asustado. Apago las luces del local y fuimos para arriba.
Estábamos en el deposito y todas le decíamos no nos hagas nada…… yo le implore no nos hagas nada!!!! Por favor!!! …entonces el delincuente le dijo….. Yo no me las voy a coger!!! Pero el si !!!….que se piensan que soy un violador ??!!. El muchacho con cara de asustado y lentes grandes abrió los ojos ……dijo …..Como??………… si flaco vos te las vas a coger….. yo no soy un violador….. Pero estas conchudas están muy fuertes !!!. No era para menos yo soy flaquita cuerpo armonioso o sea bien de todos lados, sin exagerar, la vendedora caderas grandes culo grande y unos pechos impresionantes tenia la rubia…..pero la encargada!! Podía ser vedette una culo… de otro mundo linda de cara alta como de 1.75 y pechos normales como los míos pero todo quedaba en lo que dirían los hombres ….un minòn !!!.
El chico con cara de boludo, lentes grandes , sin onda para vestirse y nada de lomo, cero….. Flacucho hasta decir vasta. Le decía al delincuente le pedía por favor que no….. Mientras movía el arma para todos lados….. Dale flaco sacate la ropa la recoch….de tu……. Pero tengo un problema dijo en flacucho…..que problema!!! Decía el delincuente….. Dale !!! no me hagas poner loco !!! el flaco se saco la ropa , primero la remera…piel y hueso , luego las zapatillas, después el pantalón….. entonces todos nos miramos….El delincuente dijo….Heeee!!! Flaco que tenes ahí ??!! ….sacate todo dale !!! Era un bulto impresionante, yo creía que algún relleno o algo así. Se saco el calzoncillo ….. El delincuente se quedo mudo….yo como si estaría viendo un marciano, la rubia se tapaba la cara, la encargada con la boca abierta, no podía disimular su asombro. Entonces el delincuente dijo….que hijo de puta flaco!! Que pedazo de poronga que tenès jajajja…. Se reía a carcajadas….. el flaco era pura poronga nomas la tenia muerta, pero así y todo media como 18 o 19 cm y se veía gruesa………. El delincuente le dijo sentate ahí , avía una silla, agarro a la encargada le puso el arma en la cabeza y nos dijo…. Chúpala…. La chica estaba súper asustada….le dijo dale o te mato !! la encargada se arrodillo le agarro el pedazo que era enorme muerto y se lo metió en la boca, el flaco no podía contener el placer cerraba los ojos….. y empezó a crecer…. Dale chupa conchuda!!!! …. Ustedes dos también!!! Hay pija de sobra!!! y a vos , mas vale que se te pare o te mato entendiste ??!! le decía al flaco con el arma en la cabeza.
Ahí estábamos las tres pasándole la lengua a un pedazo que se transformo en una poronga como de 25 cm y gruesa seguíamos la indicaciones yo le chupaba la cabeza y las otras el tronco y así fuimos cambiando a veces nos rozábamos las lenguas con las otras chicas, pero la rubia tetona ya no podía disimular la calentura, la encargada le pasaba la lengua desde la base hasta la cabeza, no había dudas…. Estaba como loca con esa pija, y yo no podía creer que alla algo tan grande, mientras el flaco estaba como en un sueño el delincuente le preguntaba cosas como… tenes novia?? el flaco le dijo ahora no…. El delincuente se reía y también con esa cosa??? Que paso?? se entero que andaba con otra chica….. el delincuente le decía….con esa cara de boludo!!!….. a cuantas en el barrio te garchastes ?? Decime!!! Como 15 le dijo el flaco…… jajajaja se reía el delincuente….. Tantas?? Las chicas o señoras casadas del barrio ….no se como se enteran de mi teléfono pero me mandan mensajes, quieren saber que se siente….. y gritan mucho ?? si todas…. Pero casi todas son casadas…. Jajaj con esa cara de boludo!!! a quien te vas a garchar primero…. Dale o te meto un tiro en la pija y te morís desangrado……ustedes sigan chupando !!! …. A ella dijo asustado y caliente al mismo tiempo….. la encargada!!
No!! Decía ella, el delincuente le puso el arma en la cabeza al flaco y le dijo sacate ropa!!! Ahora vas a probar una pija de verdad!! Se sacaba, la verdad tenia un lomo impresionante….ustedes también conchudas!!! o lo cago a tiros !!! Me saque la ropa y la rubia también, era impresionante la tetas que tenia, el flaco dijo puedo agarrar un forro, yo tengo le dijo el delincuente, toma !! pero esos son comunes no me entran…. Dale agarra los tuyos ojo con lo que haces o te meto un tiro….. Las tres contra la pared… y empezó la garchada a la encargada….el delincuente decía que culo!!…. se calzo el forro y empezó, la encargada decía no para!! Para flaco que es muy grandeeeee!!! Y le había metido la mitad nomas , la encargada hacia gestos de dolor, el flaco la tenia agarrada de las caderas y empezó el movimiento hasta que ella dijo asiii …. No se pudo contener….el delincuente decía, Que puta!! Como le gusta la pija a esta hembra!! Mientras el flaco se movía el delincuente le puso el arma en la cabeza a la encargada y le pregunto si tenia novio o era casada, ella entre jadeos le conto que estaba en pareja con un tipo de 40 años y el delincuente la obligo a decir todo, y dijo que tenia 25 años no llegaba ni la mitad de la pija de el flaco, entonces nos pregunto a todas , me pregunto a mi , le dije la verdad que tenia 20 años nunca vi algo tan grande , La rubia dijo que tenia 23 años y tubo un novio que la tenia grande pero no como esto….así todas nos confesamos ante nuestro secuestrador, a todo esto la encargada no paraba de gritar , el flaco se la había mandado hasta el fondo y según ella estaba mas grande que antes…. Entonces me toco a mí, la encargada había tenido un orgasmo tremendo y solo fueron 10 minutos!!! . Quedo agarrada a la pared seguía gimiendo.
El delincuente le dijo…. a esta dale despacio o la vas a matar entendiste??!! ….si-si dijo el flaco y me la empezó a meter un dolor con mezcla de placer, hasta que no aguante mas y empecé a gemir , el flaco lo hacia todo despacio pero era muy grande y no podía meter todo, a los 15 min ya casi había metido ¾ de pija y no pude contener el orgasmo. Quede hecha bolsa!!.
El delincuente dijo a esta le gustan las pijas grandes dale para que tenga!! La agarro a la rubia, hay que admitir que estaba muy caliente…. Fue la primera en demostrarlo…la agarro se agacho un poco la empalmo y en el 4 empujón se la mando hasta el fondo la tetona gritaba como loca ….decía, es muy grande para !!! nooooo!!! Noooo!!!! Y tubo un orgasmo tremendo….. el delincuente le dijo agarrala de las tetas y matala a pijazos!!! La agarro de las tetas y el flaco estaba como loco la rubia decía ayúdenmeeee!!! Yo y la encargada la teníamos agarrada de los brazos, pero el flaco siguiendo las órdenes del delincuente la estaba matando a pijazos. La rubia entre gritos y gemidos decía sos un animal!!! Que pija por dios …..Vengo…vengooo!!! y tubo otro orgasmo y solo fueron 15 min.
El delincuente le dijo al flaco sentate y sacate el forro……..se sentó abrió las piernas se saco el forro, a esa altura el pedazo era impresionante. Chupen conchudas!!! Dijo el delincuente y se dirigió a mi y me dijo vos te la vas a tomar toda!!! Te garcho despacito…así que otra vez estábamos chupando ellas el tronco y yo la cabeza, el delincuente le dijo dale leche loco!!! Se empezó a pajear y estábamos las 3 meta lengüetazos a la cabeza , es mas nos rozábamos las lenguas entre nosotras , a esa altura la calentura no invadió a todas !!!. El flaco me la enzarto de una en la boca y empezó a acabar ….era tanto semen que salía por el costado de mi boca y chorreaba por el tronco de semejante poronga, la rubia y la encargada estaban meta lengüetazos, hasta que casi ahogándome largué ese animal y la encargada siguió estaba como loca !! No era para menos!! El flaco era un verdadero animal, un macho en todo sentido, mientras nosotras seguimos el estaba con la cabeza para atrás, parecía que se iba a desmayar. Yo levante la vista y no vi al delincuente mire otra vez y no estaba, la rubia también se dio cuenta y me miro, la encargada no podía parar de chupar estaba como loca.
Mientras el flaco acababa y nosotras volábamos de calentura el delincuente se fue. Nos vestimos y llegamos a la conclusión de solo hacer la denuncia por robo. Pero la encargada le dijo, nosotras no decimos nada pero el domingo que viene vos te venís para una quinta que tiene mi tía en Pilar y nos garchas a todas otra vez!!!………… bueno dijo el flacucho con cara de boludo……pero ese domingo el flaco al final se tubo que garchar a 4 chicas al final…… y dándome a mi y a las chicas el garche del siglo!!! Pero eso es otra historia………………

Espero les alla gustado y calentado…

Como provoqué mi primer violación

Jueves, noviembre 3rd, 2011

Mi nombre es Irina, tengo 31 años. Soy rubia, pelo largo por la mitad de la espalda, mido 1,78, ojos color marron, delgada, cuido mucho mi fisico, considero que tengo muy buenas piernas y cola por mi edad y pechos me los operé porque desde chica eran mi complejo, y a los 26 cuando tome coraje me hice los implantes, nada muy exagerado pero un tamaño normal donde haya para agarrar.
Al poco tiempo que cumplí los 30, descubrí a mi pareja de toda la vida me engañaba con una compañera de su trabajo, el día que lo confirmé me fuí de casa, y me quedé con una amiga un par de meses hasta que puede mudarme a mi casa propia. Fue bastante duro superar la separación porque lo conocí a los 16 años y siempre estuvimos juntos, hubo un par de peleas grandes que tuvimos, que nos dintanciamos por pocos meses pero siempre terminabamos juntos.
Los primeros meses de soltería fueron bastantes intensos, quería recuperar el tiempo perdido y me la pasé cogiendo con conocidos, desconocidos, no me importaba, solo quería tener sexo casual. Fueron unos meses salvajes.
Un día volviendo de una fiesta, eran cerca de las 4.30 de la madrugada, me agarra la barrera del tren, que esta detras de la plaza Flores, y estuve unos 15 minutos hasta que abrió nuevamente. En ese tiempo se me pasó por la cabeza, que facil sería que alguien pudiese robarme o violarme directamente, y nadie se daría cuenta porque estaba completamente sola. En el camino a casa, pensaba en como sería si me violasen, y debo confesar que me excitaba la idea. Desde ese día empecé a masturbarme pensando que era violada. También bajaba relatos sobre el tema de internet. Se me estaba volviendo una obsesión, que no sé donde nació pero hasta tenía sueños en que me violaban y me despertaba con mi concha humeda y excitada.
Fueron 3 o 4 semanas con estas fantasías, hasta que me decidí provocar que pase.
Empecé dejando el auto en un garage cerca de las vías que pasan por Flores, y caminaba todas las noches entre las 3 y 4 de la madrugada, sola esperando que alguien me ataque. Pensé que iba a ser mas facil con las cosas que una escucha en los noticieros, pero fueron 14 días hasta que pasó.
Era el 15 de marzo, cerca de las 4 de la madrugada, me dí cuenta que alguien me estaba siguiendo, yo llevaba puesto un jean muy ajustado que me marcaba toda, unas sandalias blancas, una remera verde tambien ajustada y una campera blanca de media estación. Me siguió por unas 4 cuadras, se mantenía a una distancia de 10 o 15 metros detras mio, pero iba acortando distancias de a poco, nadie pasaba por ahí, ni siquiera un auto. Realmente me moría de miedo, aunque yo buscaba la situación no sabía como iba a terminar. Mi corazón me latía muy fuerte y me faltaba un poco el aire. La verdad que en ese momento me arrepentí y empecé a correr, pero mi atacante también y me agarró a los metros. Me tomó por mis cabellos y me jaló hacia a atrás, caí muy fuerte sobre mi cola, me levantó a la fuerza sujetandome de mi brazo, dí un grito, pero ahí mismo me lanzó un puñetaso a mi cara, que dío de lleno en mi mejilla y en parte de mi nariz, que comenzó a sangrar. El golpe me dejo mareada y con mis ojos llorosos, me costaba ver, pero sentí que me llevó hacia el costado de la vía que había unos arboles frondosos, para que tenga privacidad. Yo seguía atontada del golpe, pero podía sentir sus manos manoseandome toda, sobre todo mis pechos.
Me dí cuenta que pronto me iba a penetrar, ya que me estaba desabrochando el jean y me lo bajo hasta los tobillos. La tanga me la rompió de un tiron, era toda blanca y bastante pequeña, me quedaba muy ajustada. Lo primero que hizo fue penetrarme con sus dedos en la vagina, era demasiado brusco, era como si quisiera meterme toda su mano en mi concha, grité del dolor y con su mano izquierda me tapó la boca, hundió bien fuerte mi cabeza contra el suelo, mientras me penetraba con su otra mano. Yo seguía llorando y tenía miedo de lo que podía pasarme. En esos instantes pude verlo bien, se veía que era mas alto que yo, ojos negros, cabello negro y muy delgado.
De un instante a otro dejó de violarme con sus dedos, y pensé que se iba, pero vi de reojo que saco su pija de su pantalón, se acomodó sobre mi, y me clavó de lleno con su pedazo de carne, era bastante larga, supongo que unos 20 cm, pero a la vez era bastante delgado su miembro. De todas formas la penetración fue muy dolorosa, mas que nada por la falta de lubricación. Como gritaba me penetro con sus dedos la boca, los metió muy adentro, me producía arcadas. El me penetraba bien duro sin parar, gemía, gemía, su cuerpo estaba empapado de sudor, las penetraciones realmente me destrozaban, sentía como me ardía todo por dentro, su cara asustaba parecia realmete un psicopata, creía que en cualquier momento me mataba. Pude sentir como acabo dentro de mi, largó un grito de desahogo muy fuerte aunque trató de contenerse. Espero unos segundos y sacó sus dedos de mi boca y se levantó lentamente, yo seguía llorando. Yo lo miraba en todo momento quería saber que iba a pasar, pero el no me miraba, es mas durante toda la violación nuestras miradas nunca se cruzaron, siempre miraba hacia un costado. Vi como se subía su pantalón, se acomodó la ropa y se fue caminando como si nada pasó. Mi cuerpo estaba lleno de dolor y cansancio me costo mucho levantarme. Me subí el jean muy rapidamente y corri como pude, hasta el garage fueron unas 8 cuadras, pero no pare hasta llegar, le dí $50 pesos al sereno, aunque era mucho menos plata, ni una palabra le dije. Me subí a mi auto y mi cuerpo no paraba de temblar, y estaba muy agitada y traspirada por las cuadras que corrí. El sereno se me acercó y me trajo el cambio, pero no le contesté y me fuí. A las dos cuadras del garage tuve que estacionarme, porque tenía el estomago revuelto. Terminé vomitando, me limpié con unas toallitas y seguí manejando hasta casa, mientras manejaba pensaba por dentro, que locura lo que hice, me preguntaba si alguien mas había hecho algo así y cosas por el estilo.
Llegué a mi departamento y me vi en el espejo, estaba desecha, con un moreton en mi mejilla derecha y un poco de sangre seca en mi orificio nasal, completamente despeinada. Y con toda la ropa desalineada. Fuí al baño y puse a cargar la bañadera con agua caliente. Comencé a desvestirme, cuando me saqué el jean vi, que estaba humedo en la entrepierna, y aún tenía restos de semen dentro mio. Metí 2 dedos dentro de mi concha y los saqué humedo con el semen de mi violador, me los puse en la boca y comencé a lamerme los dedos con semen, mientras que con mi otra mano, comencé a masturbarme, me frotaba el clitoris, me penetraba con mis propios dedos, me acariciaba, realmente tuve los tres mejores orgasmos de mi vida esa noche.
Ser violada se convirtió en una droga, que se que puede terminar muy mal pero ya no pude dejarla. Esta fue mi primer violación buscada.

Romina y los ladrones

Martes, octubre 25th, 2011

Romina y Manu estaban tranquilos, habían decidido quedarse en casa viendo una película, los dos abrazados se habían quedado dormidos en el amplio y cómodo sillón. Por un descuido, la puerta había quedado sin seguro y cuando alguien tanteó para ver si estaba abierta, ellos no sintieron nada. Los intrusos eran tres. Uno parecía ser el jefe, y como tal daba instrucciones a sus cómplices con señas. El segundo debía ser novato, pues sus movimientos eran un poco torpes y el tercero, el más joven de los tres, se lo notaba nervioso, y a punto de estallar.
El jefe se colocó frente a la pareja y los otros a cada costado de ellos. Con un arma en la mano, apunto a la cabeza de Manu y con el caño le dio unos golpecitos para despertarlo.
-dame la guita- le dijo el jefe a Manu
Sobresaltado pero no asustado y mirándolo, manu contestó
-¿Qué guita?, no tengo nada- dijo él.
-dale, no te hagás el pelotudo que la cocino a ella- dijo el jefe apuntando a Romina que en ese momento se despertó. Comenzó a los gritos y el mas joven de los tres intrusos tuvo que taparle la boca con la mano, mientras trataba de inmovilizarla.
-callate, petera, que tambien lo podemos quemar a él- le decía el joven señalando a Manu. Romina pareció entender, y se quedó callada e inmóvil.
-Bueno, dale que no tenemos tiempo, dame la guita- volvió a exclamar el jefe
-Buscá por donde quieras, acá no tengo un mango- dijo Manu bastante tranquilo.
El jefe miró a Romina, la tomó de la muñeca con brusquedad, y la atrajo hacia él.
Apenas la vió, el tema de la plata pasó a un segundo plano.
Romina tenía un culo imponente y como tenía puesta una calza, se divisaba perfectamente la pequeña tanguita que se perdía entre las hermosas nalgas.
-No se si plata, pero me parece que para esta noche conseguimos una carnecita- dijo el más joven.
Romina se sintió invadida por una extraña excitación, pues entre sus fantasías, figuraba enfiestarse con más de un tipo y que Manu lo consintiera, y esa situación se estaba presentando ahora.
-Atalo- dijo el jefe al más novato, y de sus bolsillos sacó un precinto plástico, suficiente para inmovilizar los brazos de Manu a una silla, el más joven tomó un largo pañuelo de cuello y con eso le taparon la boca.
El jefe ahora le levantó uno de los brazos a Romina
-Date una vueltita para nosotros- dijo en tono imperativo
Romina tenía sentimientos encontrados, por un lado el miedo a tres desconocidos que habían reducido a Manu, por otro lado la enorme excitación que le producía estar a merced de ellos tres. Por lo que movida por ambas sensaciones obedeció “dando la vueltita” muy lentamente.
-huy, que culito nos vamos a comer hoy- dijo el jefe riendo.
Alargó la mano y manoseó el hermoso culo de Romina, ella se quedó inmóvil, pues el miedo y la excitación se hicieron más poderosos en su interior.
-Las ganas que tengo de comerme una culoncita- dijo el más joven
Sin más preámbulos, éste último se colocó detrás de ella, y la tomó por la cintura, apoyándole con rudeza la dura pija que ya se adivinaba a través del pantalón.
-cabrón- dijo ella en voz baja
-¿Cómo me dijste?- el tipo repetía la acción, simulando una perfecta penetración anal.
No solamente el tipo lo imaginaba, también a Romina se le instaló esa imagen en la cabeza. Sin darse cuenta cerró los ojos, demostrando placer con lo que sucedía.
-parece que le gusta- dijo el novato riendo
El jefe la volvió a tomar de la mano y se la llevó a su entrepierna, Romina accedió sin resistencia y sintió la verga en su mano, y también se sentía dura a través de la ropa.
El más joven deslizó la mano por debajo de la apretada calza, y para Romina sentir esa mano desconocida contra la suave piel de sus nalgas, estaba siendo demoledor, la excitación en ella seguía creciendo, y sin darse cuenta comenzó a apretar su mano en torno a la verga del jefe. Éste se le colocó por delante,
-desnudate- le ordenó él, a lo que ella obedeció sin resistencia
Ahora el jefe comenzó a recorrerle las tetas con determinación, mientras le apoyaba la verga ahora contra la vagina. Romina era la primera vez que estaba en “sanguchito” entre dos tipos, por lo que se dejó llevar por sus impulsos y pasó sus brazos por los hombros del jefe. Este sin pérdida de tiempo acercó sus labios a los de ella, y apenas rozándolos le dijo
-¿tenés hambre de verga?- la voz era grave, pero suave e imperativa
Para Romina no fue una pregunta, fue una orden que no pudo desobedecer.
-Si- dijo solamente ella, pero sus ojos que miraban fijamente al jefe expresaban la calentura de la que era presa ella.
Se agachó, dejando su culo al alcance del más joven que todavía la estaba manoseando, y ella con presteza desprendió el pantalón del jefe, que la tomó con fuerza de la nuca y hundió su verga en la boca de ella.
-mirá como se la come- dijo el jefe mirando a Manu.
Romina extendió su mano, queriendo tomar la verga del más novato, que tímidamente se mantenía al margen de la situación, pero el jefe se lo impidió.
-¡Que pedazo de culo!, mirá lo que es esto- dijo admirado el más joven
Rápidamente extrajo su verga, y comenzó a rozarla contra el imponente culo casi desnudo. Romina no pudo resistirse a la tentación, y apoyó su culo con fuerza contra la dura pija que tenía detrás.
-Jah, mirá, culo divino y encima petera- dijo divertido el joven.
Romina se excitaba cada vez más, sentía como la humillaban, y descubrió que eso le encantaba. El jefe, casi con violencia, la obligaba a sacar e introducirse la verga casi completamente, haciendo que ella en ocasiones se ahogara. En cambio el joven, con su verga seguía rozándola en su vagina, y con sus manos trenzadas en la cintura de ella la sostenía a su voluntad. Por su parte Romina se saboreaba y con pasión pasaba la lengua por el contorno de la cabeza de la verga que invadía su boca. Ahora el joven con sus manos trataba de separar un poco sus nalgas, y le hizo doler un poco a Romina.
-ay, despacito, por favor, me duele- dijo ella
Los tres rieron a coro.
-pobrecita, si ahora te duele, imaginate enseguida- dijo el jefe
El joven estaba como hipnotizado por el culo de ella, y con su verga hizo presión en la vagina de Romina. Un quejido se escapó de ella cuando comenzó a ser penetrada.
-ahh, veo que te gusta- dijo el joven, ante la risa socarrona del mas novato de los tres.
Las embestidas eran violentas, y Romina no pudo continuar con la verga del jefe, pero la tomó con una mano y no podía soltarla. En cambio sus labios dejaban escapar profusos quejidos. La violencia era tal, que ella debió sostenerse del jefe, para no caer.
-ay…si…si…así- decía ella
El jefe se sacó los pantalones, y a una seña de él, el más joven dejó de penetrarla, entonces el jefe hizo que ella nuevamente pasara sus manos alrededor de su cuello, y la levantó por las nalgas, ella se sostuvo con fuerza de “su jefe”, ahora era él el que la penetraba por la vagina, sosteniéndola en su cintura, ella se sintió un juguete en sus brazos, y fue en ese instante que sintió la otra verga pugnando por entrar también en la vagina.
-no…las…dos…no, por…la…conch- no pudo terminar de hablar, ambas vergas se introdujeron a la vez, la sensación de placer de Romina era totalmente superior a todo lo que hubiera conocido.
-nunca más vas a querer coger con él- El jefe señalaba a Manu, que atado e impotente observaba inmóvil la escena.
Los gemidos de Romina eran gritos de placer, uno de sus brazos lo llevó hasta el más joven, los tenía a ambos por el cuello. Las penetraciones eran profundas y su vagina parecía que se iba a desgarrar. El orgasmo se hizo presente en forma intensa, arrolladora y Romina llegó al clímax cuando ambos delincuentes acababan a la vez dentro de ella. Pero la acción estaba lejos de terminar.
-Preparate negro, venís vos- le dijo el jefe al que parecía ser el más novato.
El tipo miró hacia los costados como si hubiera alguien más mirando. El jefe tomó a Romina que a estas alturas ya era un objeto sin propia voluntad, e hizo que apoyara sus manos en las piernas de Manu. El novato, sacó su verga, lo que provocó que el jefe y el más joven, estallaran en risas. Romina giró su rostro y no pudo evitar la sorpresa. El tipo tenía la verga más grande que ella hubiera visto en su vida, las tenía todas, era grande, gorda y cabezona.
-no…por…favor…no- atinó a decir Romina
-vamos a ver si te la bancás por el culo- dijo el jefe riendo
Romina quiso moverse, pero el más joven ya apuntaba nuevamente a Manu a la cabeza, quitándole toda posibilidad de resistencia.
-lubricala, por favor, me va a partir- dijo ella con miedo
El jefe fue hasta la cocina, volvió con un poco de aceite de cocina.
-Lo siento, es lo único que conseguí- dijo él
El tipo se mostró compasivo y lubricó abundantemente su enorme miembro erecto. Lugo con uno de sus dedos lleno de aceite, comenzó a hacer presión en el ano de ella. El dedo se hundió fácilmente. Los quejidos de ella fueron instantáneos, cerraba sus ojos con fuerza, y sus suspiros y gemidos dejaban ver que ella estaba gozando con ese dedo intruso. Otro dedo se sumó al anterior, haciendo que su ano se expandiera un tanto, los dedos entraban y salían cada vez más fácilmente. Y ella gozaba más a cada instante. De pronto cesó toda actividad en su culo, ella giró su rostro y vió como el tipo ahora “la amenazaba” con su gran miembro erecto. Sintió el contacto con su culo seguido de una suave penetración. Ella igualmente sintió dolor.
-Ay, por favor despacito, te lo ruego- dijo suplicante.
La penetración le arrancó amargos quejidos, que fueron coreados por la risa de los delincuentes que miraban la escena.
-pero, tanto culo, y no te bancás una pequeña verga- dijo el jefe
-Dale duro, no seas gil- dijo el jóven
La penetración continuó suavemente. El dolor daba paso al placer y como tal ella comenzó a gemir.
-¿te gusta que te partan el culo?- preguntó el jefe.
Romina sonrió y quiso mirarlo a la cara pero el placer no se lo permitió, continuó con los ojos cerrados.
-si…me…encanta- balbuceó ella afirmándose con fuerza en las piernas de Manu.
Los movimientos cobraron fuerza y poco a poco se hicieron más veloces y toscos. Romina estaba entrando en un nuevo orgasmo y cuando sintió que la verga del jefe se apoyaba en su boca, ella la abrió prontamente, permitiendo que la pija entrara en ella sin ningún problema.
-Me parece que vamos a venir más seguido a visitar a…¿Cómo es tu nombre?- preguntó el joven.
-Ro…Romina – dijo ella entre quejidos
-Romina la petera- se rió el jefe
-Romina culona- dijo el otro
Esa actitud de humillarla, la hacía gozar más y más, y verse en poder de esos desconocidos, y sentir como le destrozaban el culo, la hizo acabar con una fuerza inusitada en ella.
-Si…así…así- decía ella
-¿te coje él así?- preguntó el jefe señalando a Manu
-no…no…no- ella no podía pensar y contestaba casi mecánicamente.
Las manos en su cintura se atenazaron con fuerza, y la verga entraba hasta el fondo, ella respondía con movimientos equivalentes, mientras con pasión continuaba succionando la verga del jefe.
Todo ocurrió a la vez, el jefe le llenó la boca con su semen, el que estaba en su culo, gimió con fuerza, indicando que también estaba acabando, y ella comenzó a gemir en voz alta.
-si, hijo de puta, si, haceme acabar así- exclamaba ella mientras también entregaba su orgasmo a los delincuentes. El tipo se retiró suavemente de su culo que ya chorreaba la abundante acabada del tipo, a la vez también por la comisura de la boca se le escapaba un pequeño hilo de semen del jefe.
-Mirá, está rebalzada de leche- dijo el joven riendo
-La peterita se llenó, y está perdiendo por todos lados- dijo el jefe sumandose a las risas
Lejos de molestarse, Romina también rió, demostrando que la humillación le encantaba.
De pronto el joven miró por la ventana.
-Cacho, ¿Qué número te pasaron en el dato de la casa con la guita?- dijo alarmado
-136- dijo el jefe también presa de la alarma
-Boludo, es enfrente, la guita está enfrente- dijo el joven
Ambos miraron por la ventana nuevamente, y luego miraron a Romina, que se había recostado en el piso totalmente agotada.
-bueno, tan mal no nos fue, ¿no es cierto?- dijo el jefe mirando a Romina
Romina sonrió nuevamente.
-una noche de estas volvemos por más, ¿querés?- preguntó a Romina
Romina asintió aprobando la idea.
Los tipos desaparecieron por la puerta tal como habían entrado, Y ella fue a liberar a Manu. Le sorprendió verlo con una poderosa erección.
-huy, ¿mi bebé también quiere darme lechita?- dijo ella riendo
Y mientras desprendía el pantalón, aprovechó que él estaba inmovilizado y suavemente comenzó a darle una mamada.
Final.

La iniciación de Ana

Lunes, octubre 10th, 2011

Ana era una chica normal, de aspecto normal… Podría ser perfectamente tu compañera de trabajo, la cajera que desagradablemente te atiende los lunes por la mañana en tu oficina bancaria o la vecina del tercero a la que nunca has prestado atención.

Su altura y peso era el normal en una chica de su edad (27 años). Sus pechos estaban ligeramente caídos, ligeramente separados, incluso eran ligeramente pequeños. Es decir: Eran ligeramente normales.

Sus ojos eran negros y enormes; probablemente era de las pocas partes de su cuerpo que llamaban la atención. Digo de las pocas cosas que uno podía apreciar a simple vista, porque el verdadero encanto de Ana estaba en su cabecita….. Donde por desgracia pocas veces los hombres nos fijamos y, cuando lo hacemos, normalmente es desgraciadamente tarde.

Conocí a Ana en una cena organizada por unos amigos comunes; al parecer se había trasladado recientemente desde su Barcelona natal a Madrid en busca de una nueva vida que esperaba encontrar aquí.

José y Bea me invitaron a la cena como acompañante de Ana; la idea en principio no me disgustaba, ya que tampoco tenía nada mejor que hacer y la pareja en cuestión eran amigos míos desde la juventud; pensé que sería una forma diferente de pasar ese viernes en el que, por otra parte, nada interesante tenía previsto hacer.

Durante la cena, Ana se mostró como una chica extremadamente educada para su edad; era tímida y las pocas veces que abrió la boca fueron para llevarse algo de comer o para responder a las preguntas que los demás compañeros de mesa le hacíamos con la sana intención de hacerle pasar una grata velada.

Siempre me han gustado las mujeres femeninas y su comportamiento durante la cena me llamó la atención. La forma en la que cruzaba las piernas; su ropa, cuidada hasta en el último detalle… Informal pero con clase; la forma en que se alimentaba, su tono de voz, todo era envolvente; sin necesidad del don de la palabra consiguió tenerme pendiente de ella durante toda la velada.

Después de tomarnos unas copas y charlar durante un buen rato, decidimos dar punto y final a la velada. Me ofrecí amablemente a llevar a Ana a su casa y ésta aceptó al sentirse algo mareada por el Viña Albina de la cena con el que gentilmente José y Bea nos agasajaron.

Durante el trayecto en coche estuvimos charlando alegremente de cosas banales hasta que una llamada a mi móvil interrumpió la conversación.
Siempre llevo el móvil conectado al manos libres por lo que Ana, sin quererlo ella ni por supuesto yo, escuchó la conversación.

- Si, ¿Quién es?

- Hola, Señor… Soy su perra, Jewel.

- No es buen momento, Jewel…. Te llamo yo en unos minutos.

Nunca me he avergonzado de practicar el BDSM (Bondage, Disciplina, Sadismo y Masoquismo), pero reconozco que la situación me violentó bastante, por inesperada y por hacer partícipe de ella a una persona a la que apenas conocía.

Es una práctica que desgraciadamente por incomprendida hace que no sea algo que comente alegremente y ahora Ana, la amiga de mis mejores amigos, había escuchado una voz femenina que se dirigía a mí llamándome Señor y reconociéndose una perra.

Ana se quedó callada y mirando a la ventanilla en un intento baldío de evitar que nuestras miradas se cruzasen. Estaba ligeramente ruborizada y eso, unido a lo alocado de la situación, hizo que la misma me resultara graciosa.

- Perdóname Ana. Debí mirar de quien era la llamada, lamento si te has sentido incómoda.

- No… No pasa nada… De verdad… No pasa nada.

Ana no volvió a abrir la boca en los minutos que pasaron hasta llegar a su casa. Yo tampoco.

Nos despedimos con dos besos y no volví a saber nada de ella hasta dos semanas después.

Catorce días más tarde, Ana me llamó por teléfono; la sorpresa fue mayúscula, puesto que yo no le había dado mi móvil y pensé que después de aquella noche lo último que haría sería pedir mi móvil a José para llamarme.

- Si, ¿dígame?

- Hola Marcos, soy Ana… La amiga de José y Bea.

- Ah, qué sorpresa… Dime.

- Mira, es que me gustaría quedar contigo y hablar.

- ¿Hablar? Bueno…. Pues tú dirás.

- Prefiero hablarlo cara a cara, ¿te importa si voy a tu casa y charlamos?

Le di mi dirección a Ana y en media hora llegó; vestía una falda negra justo por encima de las rodillas y llevaba una camisa de cuadros, de esas en las que la manga termina justo por debajo del codo. Llevaba varios botones desabrochados, lo que dejaba ver el canalillo de los que, en ese momento, me parecieron unos pechos de lo más exuberantes.

Serví unas cervezas y, algo curioso, le pregunté a Ana por el motivo de la visita.

- Verás… Desde la noche en la que te conocí no he dejado de pensar en la conversación que mantuviste con la chica que te llamó por teléfono. Hace años que siento una terrible atracción por esa forma de sexo y me gustaría saber si tú… Si te gustaría ser mi Amo.

A eso le llamo yo ir directamente al grano- pensé.

La verdad es que Ana me sorprendió tremendamente; no me esperaba que aquella muchachita de aspecto normal, con cara angelical, modosita y a la que apenas conocía, se estuviese entregando a mí de aquella manera.

- Bueno… La verdad es que no sé que decir, Ana. ¿Sabes bien de lo que hablas? Es decir… ¿Conoces las prácticas sexuales del BDSM?- pregunté.

- Más ó menos… Esperaba que tú me enseñases todo lo concerniente al tema, la verdad.

- ¿Y por qué yo?- pregunté con cierta incredulidad.

- Porque sé que no me harás nada malo; desde siempre me ha atraído este tema, eres amigo desde hace muchos años de José y Bea y… Porque me gustas…. Mucho. Llevo tocándome todos los días desde que oí a esa chica llamarte Señor…- dijo ruborizándose.

Mientras Ana me hablaba… Noté como sus pezones se endurecían, como sus labios se mojaban alocadamente, y todo lo que en aquella chica días atrás me había parecido normal, empezó a parecerme precioso.

- De acuerdo, Ana. No voy a decirte que tú no me atraigas y que no me seduzca la idea de tratarte como a una perra. Pero en el BDSM hay unas normas y a ellas hay que atenerse.

Yo entiendo esto como un juego en el que tu adoptarás el rol de sumisa y yo el de AMO. Lo que más me atrae de este mundo es tener la responsabilidad de obtener el máximo placer para ambos…. Pero hay que imponer unos límites, y para ello debo saber qué es lo que realmente te excita de las prácticas del BDSM.

Te diré que yo me niego al dolor extremo, la sangre, coprofagia, Zoofilia y a todo aquello que te denigre como persona, Ana.

En mis sesiones hay dos palabras claves. Una es piedad… Con ella conseguirás que aminore la intensidad de la sesión. La otra es “Para Marcos”; en ese momento se detendrá por completo la sesión. Aunque bien es cierto que nunca se me ha dado tal caso, es importante que tengas presentes estas dos posibilidades.

- Me parece bien… – dijo Ana

Las palabras fluían sin cortapisas, sin dilación y con una química que llegó a hacerme estremecer.

- Necesito saber cuales son tus límites; te iré diciendo las prácticas más comunes en mis sesiones y tú me dirás el grado de excitación que te produce imaginarte tales cosas. Me las puntuarás del 1 al 10. ¿Entendido?

- Sí… Entendido.

- Waxing (Todo lo concerniente a la cera). Normalmente se utilizan ceras incoloras, ya que las de color suelen pegarse más a la piel y pueden provocar quemaduras; las de parafina son las mejores.

- Un 9… La verdad es que a veces he jugado yo misma con velas y la sensación ha sido placentera.

- Spanking (Azotes). Normalmente se utiliza la mano, una fusta, paletas o látigos. Es conveniente evitar zonas peligrosas como la espalda; el culo es la mejor parte del cuerpo para esta práctica, espaciando los golpes en intensidad y zonas.

- Si no son muy fuertes…. Un 8, me excita la idea.

- Bondage (Atar y vendar). “Es la técnica de capturar a la presa”. Se utilizan, pañuelos, cuerdas, esposas, etcétera.

- Un 10… Eso me encanta. Creo que todas las mujeres, al menos en alguna ocasión, hemos deseado tener esa sensación de indefensión.

- Humillación verbal (Insultos)

- Sí… Eso me gusta, sin duda.

- Humillación física: Utilizar collares de perra, obligar al sumisa/o a beber de un plato, pasearlo con una cadena, y todo lo imaginable que pueda ser humillante para él/ella.

- Bueno…. Tendría que probarlo… En principio no me disgusta la idea.

- Lluvia dorada (Orinar al sumiso/a). Suele usarse como bautismo del sumiso/a.

- No sé… La idea, en un principio, no me gusta; sólo como muestra de entrega haría algo así.

- Bien, Ana… Lo demás son cosas más comunes; como el exhibicionismo, tríos, cesiones, etcétera. Ahora que conozco tus límites… Te diré que me parecen correctos; si te parece bien, nos daremos una semana de plazo para que tú te reafirmes en tu entrega y yo vea si estoy dispuesto a iniciar tu Doma, ¿De acuerdo?

- Sí… me parece bien, Marcos.

Mi pija estaba dura, muy dura…. Sobre todo al saber que si quisiera, podría “usar” a Ana en ese mismo instante. Pero cada cosa a su tiempo….

Pasaron dos semanas y los dos lo teníamos claro; ella quería ser mi sumisa y yo me moría por poseer a la que durante esas dos semanas, tras charlas interminables vía teléfono o cara a cara, había conseguido cautivarme de tal manera que jewel, la que hasta ese momento era mi sumisa…. Había pasado a un segundo plano.

Su iniciación como perra empezaría esta misma noche. Como habíamos acordado, Ana llegó a mi casa pasados unos minutos de las diez de la noche de su primer viernes como sumisa.

Sin apenas maquillaje, su cara lucía más preciosa que nunca; se había vestido igual que la noche en la me planteó ser mi sumisa, pero esta vez unas botas de cuero alto estilizaban aún más una figura que ya de por sí era realmente hermosa.

Todo estaba hablado y bien hablado… Así que, preso de una excitación al límite de lo controlable, pasé a la acción sin mayor demora.

Ana ya sabía como tenía que dirigirse a mí; sabía que en mi presencia jamás cruzaría las piernas, que era libre de pedir su libertad cuando lo creyese oportuno, sabiendo que yo se la concedería. Pero mientras no fuese “libre”, obedecería cada una de mis órdenes ya que para ello había depositado en mí toda su confianza.

Hice que se despojase de la ropa lentamente. De toda menos de sus botas y de su tanga blanco e inmaculado.

Me coloqué delante de ella…. Y le di un bofetón seco, más sonoro que doloroso.

Ana ni se inmutó.

- Ahora soy yo el que manda, perra. – dije con firmeza.

Ese bofetón daba comienzo a la sesión. Puse el collar de perra a Ana y adoptó su posición de sumisa.

Cabeza gacha, piernas separadas y manos a la espalda.

Lentamente fui dando vueltas a su alrededor… Contemplando su belleza; sin detenerme en ningún sitio en concreto, puesto que ninguno era más bello que otro ante mis ojos.

Tirando de su pelo corto, negro y ondulado, coloqué una mordaza en su boca que mientras llevase puesta le impediría articular palabra. Ana temblaba…. No era de miedo, era de excitación, de curiosidad por saber cuál sería mi siguiente paso; temblaba de deseo y eso provocó en mí una seguridad total.

La senté en una silla de espalda alta, muy adecuada para la realización del Bondage con el que tenía pensado obsequiar a mi perra. Con unas tijeras corté la tanga de Ana, como estaba previsto… Su sexo estaba rasurado completamente; rasurado y húmedo, ligeramente hinchado por la excitación reinante y listo para mi disfrute.

Podía ver y notar con mis dedos cómo, al rozar su sexo, éste estaba completamente mojado y deseoso.

Até las manos de Ana a la espalda de la silla, sus tobillos a las patas de la silla y rodeé con una cuerda sus pechos. Ésta, ejercía sobre ellos una ligera presión que provocaba su endurecimiento y una creciente excitación.

Liberé su boca soltando su mordaza… Quería oír su voz, quería tener la tranquilidad de que todo marchaba bien.

- ¿Estás bien, puta?

- Sí, Señor… Dispuesta a darle el placer que se merece. – dijo tranquilizándome.

Pasé una cuerda por el coñito húmedo de Ana, anudándola a su espalda.
El roce de la cuerda con su sexo provocó los primeros suspiros de Ana.
Eran gemidos secos, violentos, temerosos. Eran gemidos en forma de regalo.

Mi excitación aumentaba por momentos; mi lengua recorrió lentamente el cuello de Ana, bajando por su cuerpo hasta llegar a morder levemente sus duros y excitados pezones rosados.

Me excitó sobremanera ver cómo cada centímetro abandonado por mi lengua se erizaba, dejando su piel de gallina.

La habitación estaba en penumbras, tan sólo iluminada por unas velas que ardían dejando ese olor inconfundible que tanto me atrae.

- Eres una perra, Ana…. Debería darte vergüenza ser como eres, mírate… Sentada en una silla, atada… Y chorreando como una puta en celo. – solté a bocajarro.

- Soy Su puta, Señor. Y no me avergüenza; es un placer servirle.

- Buena puta, Ana.

- ¿Sabes qué? Me encantan tus pezones… Pero seguro que pinzados lucen más… ¿No crees, zorra?

- Seguro que sí, Señor.

Puse dos pinzas BDSM en sus pezones… Ana no pudo evitar dar un pequeño quejido, pero mantuvo el tipo y siguió con su mirada baja, orgullosa de sí misma.

Pasé mis dedos por la rajita de Ana, comprobando como su sexo encharcaba ya la silla; sin duda la perra estaba gozando como nunca de la situación, y ese, su gozo, hacía que el mío creciese de forma paralela.

Introduje un pequeño vibrador en su sexo, provocando que Ana empezase ya a gemir descaradamente y sin ningún tapujo.

Entonces me distancié; quería contemplar su imagen…. Atada, pinzada…. y follada por un consolador, sabiendo que todo aquello lo disfrutaba, pero que sobre todo, lo hacía por darme placer a mí, a su Amo.

Manteniendo la distancia adecuada (unos 30 cm), dejé caer unas gotas de cera blanca sobre los pezones de Ana; eso provocó que ella se retorciese de dolor y placer… Una sabia mezcla que, bien utilizada, es cruelmente excitante.

Sin duda, Ana por aquel entonces estaba deseosa de catar la polla de su Amo, pero ese regalo había que ganárselo, y ella lo sabía perfectamente.

Liberé a la zorra de sus ataduras y tras hacerla gatear por toda la habitación, le di permiso para meterse mi pija en la boca.

Como una buena perra, Ana chupó mi pija sin necesidad de sujetarla con las manos; se la metía en la boca y, sin dejar de mirarme a los ojos, lamía con pasión y dedicación cada centímetro de mi pene. Su boca lo succionaba en un enjambre de besos, mordiscos y lametones que hicieron que mil escalofríos recorriesen mi piel, desde los dedos de mis pies hasta el último pelo de mi cabeza.

En ocasiones jugué con su boca; me encantaba sacar mi verga de ella y contemplar como Ana, con las manos cruzadas en su espalda, intentaba sin éxito volver a introducirse mi miembro en una boca, la suya, abierta y deseosa de ser tapada.

Cuando lo creí adecuado, llevé a Ana a la cama; la puse a cuatro patas y me dispuse a recorrer su cuerpo con mi lengua.

Antes de hacerlo, vendé sus ojos para que perdiese el sentido de la vista y acentuase otros sentidos que, en ese preciso instante, yo consideré más importantes.

Mi lengua recorrió todo su cuerpo; lamí sus pezones, su cuello, y me detuve especialmente en su culo. Mi lengua fue haciendo círculos alrededor de su ano, mientras mis dedos masturbaban frenéticamente y sin descanso su mojado sexo.

Ana se retorcía de placer y me pedía que le metiese la pija. Incluso llegó a suplicármelo:

- Deme su pija, Señor, cogéme como a una perra en celo… Es lo que soy, una puta deseosa de pija.

- Mi pija tienes que ganártela, putita. Ana… Nunca te han sodomizado, ¿verdad?

- No, Señor… Nunca.

-¿Quieres?

-Quiero, Señor.

Fusta en mano, acaricié el culo de Ana con la prolongación de mi brazo… La fusta recorría su culo provocando los gemidos de una Ana, consciente de que su culo recibiría mi pija antes que su coñito.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco….. Hasta diez fustazos recibió el trasero de Ana, que poco a poco fue enrojeciendo y haciéndola arder.

- ¿Quieres pija, puta? Pues la vas a tener…

Coloqué mi pija, con una tremenda erección, en el culo de Ana, previamente dilatado con mis dedos.

Lentamente fui metiendo mi pija en su culo, abriéndome paso sin descanso alguno…. Mi pene entraba y salía cada vez con más fuerza y deseo de esa vagina que me atrapaba sin dejarme huir. Ana tuvo su primer orgasmo con mi pija follando su recto… Mientras oía toda clase de insultos que tan sólo conseguían darle más placer; esa polla violando su culo, y los insultos recibidos, consiguieron hacerla sentir la mejor de las putas.

Agarré su pelo y la obligué a mirarme a los ojos mientras la enculaba.
Mi pija alternaba sus dos orificios, tan pronto follaba su culo como follaba su coño en un mar de idas y vueltas infernal.

Entonces, y cuando quedaba poco para que eyaculase, la obligué a ponerse de rodillas en el suelo.

Acerqué a sus manos un pintalabios y le dije:

- Ana…. Escribe en tu pecho con el pintalabios lo que eres.

- Sí, Señor…

Ana cogió el pintalabios rojo y, lentamente y apretando con fuerza, escribió la palabra puta en su pecho.

Agarré su cabeza y le metí la pija en la boca sin ningún miramiento…. Follé su boca mientras ella permanecía con sus manos a la espalda, mamando sin parar hasta que bebió todo mi placer. Eyaculé en su interior y ella pudo saborear toda mi pasión; la vorágine había comenzado, ya era imposible retroceder.

Desde esa noche, Ana fue mía y yo de ella. Somos nuestros. Para siempre.

Chantaje a la profesora II

Jueves, octubre 6th, 2011

La vuelta de Carmen a las clases el siguiente lunes, después de haber sido usada y estado a disposición de sus dos alumnos, fue complicada. Aron y Francis la miraban con aire de superioridad. Cuando los observaba se veía desnuda ante ellos, y por su parte ellos la imaginaban continuamente sin ropa.

La profesora se encontraba muy abatida, con cierta depresión. En otras circunstancias, habría pedido una baja médica, pero sabía que si hacía esto, seguramente sus dos rebeldes alumnos le ocasionarían más problemas.

La días fueron pasando y por fin el viernes haría el rutinario viaje a su anterior residencia. Se encontraría con su marido y vería a Gino, pero había algo que le preocupaba en exceso.

Cómo se sentiría cuando por la noche se tuviera que desnudar ante su marido y este le hiciera el amor como todas las veces que se reencontraban? Sin duda, aquella noche sería algo diferente. Ignoraba cual sería su reacción después de aquella experiencia traumática.

Carmen llegó a su casa, donde fue recibida por su marido y por su hijo. Cenaron, y después el muchacho se marchó con sus amigos. Llego para la mujer el momento más difícil.

Se desnudó rápidamente y dando la espalda a su marido se metió en la cama. Temblaba mientras su esposo pensaba que era por la frialdad del lecho, o por los nervios de volver a ser amada después de tres semanas sin estar con él.. Nada más lejos de la realidad, era un enorme temor por volver a estar con un hombre, aunque fuese el suyo.

Hicieron el amor de la forma rutinaria de siempre. La besó, mordió y jugó con sus pechos y la penetró. Carmen se mordía los labios para no llorar, aunque la oscuridad del dormitorio le permitía que su esposo no viese sus lágrimas, que iban cayendo en la almohada.

Sábado y domingo pasaron pronto y de nuevo se vio a primera hora de la mañana del lunes dando clases a sus alumnos de siempre.

Francis y Arón, salvo alguna mirada más centrada hacia sus pechos, o al menos lo que ella percibía se comportaban de forma educada, no haciendo ningún comentario, ni lanzando indirecta alguna sobre lo que había sucedido en casa de Arón.

La profesora había meditado mucho sobre lo que había pasado aquel día. No debió someterse a aquel chantaje, o tal vez si, para evitar que Gino tuviera problemas con la justicia. Ahora tenían algo más para chantajearla, las fotos que le hicieron y que en la soledad de la noche imaginaba el uso que aquellos dos desalmados podrían estar dando a las imágenes.

Carmen no sabía que además de aquellas comprometidas fotos existía un video con el encuentro completo, que recortando ciertas escenas representaban a una profesora teniendo sexo con dos alumnos de su clase.

A primera hora de la tarde del viernes, Francis y Aron acudieron al despacho de la profesora que preparaba la siguiente clase.

* Doña Carmen, queremos hablar con usted, dijo uno de los muchachos.

La mujer tembló de pánico al ver a aparecer a los dos chicos.

* Qué queréis? No os preocupéis por vuestras notas, serán excelentes.
* Eso ya lo sabemos, pero esta tarde, cuando el colegio esté vacío, queremos que nos de una tutoría especial.– Los chicos, aunque intentaban mantener la seriedad, sonreían descaradamente, lo que hizo suponer a la mujer que desearían de nuevo poseerla.
* No voy a daros clase, dijo con voz rotunda. Sé lo que buscáis y no me vais a volver a chantajear. Sois unos cabrones y unos niñatos de mierda. Unos consentidos, violadores, niños de papá…………… Además, voy a llamar al director y le contaré todo. Estoy harta.

Una larga lista de insultos salió de boca de la profesora. Los chicos esperaron pacientemente a que se calmara.

* Señora Carmen, nadie la ha violado. Sólo nos ha convencido para que no dijésemos nada. Por supuesto, puede hablar con mi padre, ya será el lunes, puesto que acaba de marcharse de fin de semana, pero no se olvide de enseñarle estas fotos y este DVD. También, les daremos estas otras fotos a la policía, seguro que saben que hacer con ellas.
* Vais a conseguir que me quite la vida para que no os sigáis riendo de mi
* Si hiciera eso le prometemos que mostraremos las fotos y el DVD a quien corresponda.

Dejaron sobre la mesa las fotos de Gino robando en la joyería y las de Carmen, que ella permitió que le hicieran, mientras que Francis, abriendo el ordenador de Arón, le explicó que el DVD contenía algunas partes del encuentro que habían mantenido en su casa, como ella pudo verlo a la vez que le insistían que sólo se veían las preguntas, las escenas eróticas. En aquel video, Carmen parecía una madura caliente más que una profesora chantajeada obligada por sus alumnos.

Aquellos muchachos lo iban a hacer otra vez. No podía soportarlo. Todo tipo de locuras para evitar pasar por lo mismo, pasaron por su mente.

* A las seis en la clase, le ordenó Arón. Yo cerraré la puerta del colegio para que nadie nos pueda molestar. Por cierto, tengo la dirección de su otra residencia, en la que vive su marido. Estoy seguro que le excitaría mucho ver estas fotos de su mujer y este vídeo erótico haciéndolo con dos alumnos.

Carmen se sabía atrapada. Meditó lo que podía hacer para evitar enfrentarse de nuevo a los dos chicos, pero cualquier solución sería tardía y los muchachos enviarían y enseñarían el material que tenían a la policía, marido y dueño del colegio. No tenía otra salida que aceptar.

Cerró la puerta de su despacho, y estuvo sin salir hasta que llegó la hora. Le hubiera gustado que el reloj se hubiera detenido, pero poco a poco las agujas señalaron las seis en punto de la tarde. Se dirigió al baño y se miró al espejo. Retocó su maquillaje, y se acicaló. Se sabía una mujer atractiva. A sus cuarenta y dos años, unos vaqueros ajustados, un jersey marrón y unas botas negras, la hacían aún deseable para la mayor parte de los hombres.

Antes de alcanzar las escaleras observó que la puerta ya estaba cerrada con llave. Comenzó a subir hasta la primera planta, lugar donde estaba situada la clase. Al llegar a ella su rostro palideció.

No sólo estaban sus dos alumnos Francis y Arón, sino que también se encontraban cuatro chicos más. Javier, Gustavo, Héctor y Raul.

* Qué significa esto? Dijo muy enfadada a Francis y Arón—Los muchachos estaban situados en sus pupitres, todos rodeando la mesa que utilizaban los profesores.
* Ellos son amigos nuestros y cuando vieron en las fotos lo bonita que es usted, quisieron también que les diera una clase extra, dijo Arón enseñando sus fotos desnuda.
* Esto es inaudito– Diciendo esto salió de la clase hasta llegar a la puerta de la calle, que estaba cerrada con llave.

Arón la siguió. La mujer estaba parada en la salida.

* Espere, voy a abrirle la puerta para que pueda marcharse. Nosotros tenemos que ir a la comisaría y enviar a su marido cierto material que tenemos sobre usted. A mi padre se lo enseñaré el lunes.

A los pocos instantes, Carmen, con el abrigo y el bolso en la mano, volvió a entrar en la clase. A pesar de estar caldeada sentía mucho frío y temblaba. Gustavo jugaba con enorme dado de peluche que debía de haber sacado de la clase de los pequeños. Encima de cada pupitre habían colocado un papel en el que figuraba un número, del uno al seis.

* Carmen, le explicaré esto, dijo Francis. Haremos un juego. Tirará usted el dado, y el que resulte elegido le hará una pregunta o le pedirá una prueba. 1-Arón, 2 yo, 3 -Javier, 4- Gustavo, 5-Hector y 6-Raul. Recuerde que usted hace esto voluntariamente y que en cualquier momento puede parar y marcharse, eso si, no nos sentiremos obligados a guardar su secreto.

La profesora sabía que estaba en poder de aquellos maquiavélicos muchachos. Dejó su abrigo y su bolso sobre su mesa y esperó que alguno de los chicos le dijera lo que tenía que hacer.

* Tire el dado, dijo Raul, vamos a comenzar a jugar.–Ella cogió el peluche lo tiró, quedando detenido en el número 4. Gustavo era el afortunado.
* Siempre he deseado ver que llevaba usted en su bolso, así que vacíelo encima de la estantería que tiene a su izquierda.–Carmen quedó parada y la ansiedad del muchacho le hizo levantarse y ser él quien tirase todos los objetos de su bolso ante la humillación de la mujer.

Arón se levantó, e hizo un recuento en voz alta de las pertenencias de su profesora.

* Llaves, un monedero, en el que abriéndolo vio que tenía 200 euros, maquillajes, pintalabios, cepillo de dientes dos paquetes de pañuelos de papel y demás en esta carterita, una pequeña agenda, un móvil casi idéntico al mío y………….. un tampón.

Todos rieron ante la última palabra del chico, que volviendo a guardar todo en el bolso, lo cogió y lo llevó con él, mientras que le hicieron volver a tirar el dado de nuevo.

* 1 Aron. Cogiendo la cartera de la mujer y su teléfono, le propuso que les invitase a todos a merendar. Tenía doscientos euros. Para ello debería llamar a una pizzería para que los trajesen pizzas, cervezas y refrescos para las siete personas que estaban allí.

La profesora les recriminó, explicando que el dinero era para comprarse algo de ropa cuando saliese del trabajo. Sus quejas cayeron en saco roto, le decían que estaría muy guapa con cualquier trapito o sin él. Ante las burlas, no tuvo otra opción que llamar al restaurante para que trajeran una opípara merienda al colegio. Según colgó, la orden era volver a tirar el dado.

* 5 Hector. Quítese las botas, yo la ayudaré. – Apoyada en la mesa el chico tiró fuertemente de cada una de ellas, haciendo reír al resto de sus compañeros.– Venga, saque el siguiente número. Ahora notó el frío suelo en sus pies lo que le hizo volver a la realidad.
* No creéis que ya sois mayorcitos para jugar a los dados? Preguntó indignada la profesora. – Sin duda, pretendía hacer reaccionar a los chicos, que dejaran humillarla y para su sorpresa, Francis la respondió positivamente.
* Creo que lleva usted razón. Vamos a dejar el dado y jugaremos a examinarla, como el otro día, sólo que sin tarjetas, haremos la preguntas y las pruebas sobre la marcha.

La mujer no sabía que decir. Sin duda alguna, ahora se precipitarían todos los acontecimientos. No tenía ninguna escapatoria, sino hacía todo lo que aquellos chicos quisieran, su vida de desmoronaría. Un escalofrío recorrió su columna vertebral.

Francis tomó la iniciativa, subió con ella al altillo donde se encontraba y la habló al oído. La colocó dos metros por delante de la mesa y enfrente de sus compañeros.

* Ahora tomaré yo la iniciativa. Levante los brazos que seré yo quien le quite el jersey.– La mujer obedeció y él, situado detrás sacó lentamente su jersey por encima de sus brazos. No obstante, su sujetador aún estaba cubierto por una camiseta de algodón.

Todos los muchachos jalearon a su compañero y empezaron a animarle para que le quitase también la camiseta.

La profesora comenzaba a sofocarse sabiendo que su estancia en la clase sería aún más terrible que la vez anterior en la que “sólo” tuvo que lidiar con dos alumnos. Ahora eran seis, con más tiempo y cabezas para pensar las perversiones. Evitaba llorar, pero la sangre le subía a la cabeza y su cara estaba colorada de vergüenza.

De nuevo se situó detrás de ella, y sin decir nada le sacó su camiseta. Ella, sumisa, levantó sus brazos para facilitar la salida de su prenda. Un sujetador rosa quedó a la vista de los muchachos que escoltaba fielmente los pechos de la profesora.

* Vaya tetas¡¡ Comentó Hector. Qué talla usa usted de sujetador?– Carmen cabizbaja comenzó a soltar sus primeras lágrimas.
* Conteste, dijo Arón. – La mujer levantó la cabeza y vio al muchacho con su teléfono móvil.
* Qué haces con mi móvil, cabrón? Devúelvemelo.
* Acabo de hacerte una foto en sujetador y me la he reenviado. Por cierto, quieres que se la envíe también a tu marido, o tal vez a mi padre?– La mujer intentó bajar a por su teléfono, pero Francis la contuvo y le recordó todo lo que podrían enviar, a parte de una casta foto en sujetador.

Francis besaba sus mejillas y le secaba las lágrimas con un pañuelo. Le animó a contarle a Hector y a todos los que estaban allí, su medida de pecho y talla de sujetador.

* Uso una talla 90 y dentro de ella la letra F, que significa que tengo bastante profundidad el el pecho, dijo Carmen con la voz entrecortada y humillada.

El chico seguía situado a su espalda. No paraba de besar su cara y su cuello. Le dijo al oído que le quitaría los pantalones.

La mujer, resignada, no se movía. Las manos de Francis fueron bajando, no sin antes acariciar sus pechos por encima del sujetador, lo que provocó los jaleos de los demás estudiantes. Pasando la mano por su estómago, llegó al botón de sus jeans y lo desabrochó. Bajó su cremallera y teniendo cuidado de no bajar su braga hizo descender los pantalones hasta sacarlos por sus tobillos.

Arón puso música y Francis, sin soltarla por detrás siguió el ritmo agarrando a la mujer, que en ropa interior rosa, tenía que seguir los pasos del muchacho que tenía a su espalda. De nuevo, Arón, ante la mirada de su profesora, sacó una nueva foto y se la reenvió a su teléfono.

* Ahora voy a quitarle el sujetador, o mejor, pídaselo a alguno de los muchachos que no seamos ni Arón ni yo, eso si, siempre por favor.– De nuevo la mujer aumentó su llanto. Les suplicó que tuvieran piedad, que hicieran lo que quisieran, pero que terminasen pronto y la dejaran marchar. La respuesta fue de Arón que al menos dijese que fotos quería que enviase primero, las de Gino, las de hoy, las de su casa, el DVD.

Sin casi poder pronunciar las palabras por el llanto:

* Por favor, no me hagais decir esto. Haced lo que debais, pero no me impliqueis.– Después de un silencio, habló de nuevo. Hector, por favor, podrías quitarme el sujetador?– Dijo el nombre al azar, pero el elegido salió a su encuentro y de forma torpe y rápida lo desabrochó y se lo sacó, volviendo a su sitio con él en la mano.

Francis siguió besándola por detrás, acariciando ligeramente sus pechos y pellizcando sus pezones, mientras Arón sacó una nueva foto. Ahora ella ya no protestó. Sabía que era absurdo hacerlo, y lo único que conseguía era excitar más a los muchachos por su debilidad.

En ese momento sonó el timbre de la puerta del colegio. Era el repartidor de pizzas. Arón ordenó a la mujer que se pusiera las botas y su abrigo y bajarse a recogerlas y pagarlas.

* Estoy ridícula así. Qué sucederá si el repartidor comenta como me ha visto?
* Es sólo una persona. Será sólo su palabra. No haga caso a la habladurías.

A pesar de sus protestas le ayudaron a calzarse y le colocaron su abrigo, que apenas le faltaba más de un palmo para llegar a sus rodillas y le entregaron el monedero. Arón se encargó de abrir la puerta y hacer pasar al muchacho que traía la comida hasta el vestíbulo, con la idea de que pudiera contemplar a Carmen tan sólo con un corto chaquetón y sus botas altas.Intentando cerrar su abrigo lo máximo posible por arriba y por debajo, bajó a recibir el pedido y pagó al muchacho, que observaba expectante la indumentaria tan sensual de la profesora.

Subió otra vez a la clase donde “la invitaron” a quitarse de nuevo el abrigo. Los alumnos dieron buena cuenta de la comida que había comprado la profesora. Carmen fue sirviendo a todos los chicos con tan sólo un pequeño tanga rosa.

Mientras comían, se le ocurrió a Raul que Carmen leyese mientras iba recorriendo el aula. Le entregó un texto de todorelatos que había impreso en su casa. La mujer empezó a leer. Ahora estaba más calmada, o quizá sólo intentaba aparentar una falsa tranquilidad sabiendo que le quedaba la parte más dura de su clase.

El texto narraba en primera persona como una mujer lo había hecho con varios compañeros de trabajo, con un lenguaje que a ella le costaba pronunciar, pero que cumplió a la perfección, mientras, alguna palabra soez, algún cachete y unos tocamientos acompañaron el relato.

* Tengo una idea, dijo Héctor. Quiero que se se siente sobre la mesa con las piernas abiertas.– Carmen sentía escalofríos mientras con un rotulador de punta gorda el chico marcó su sexo con tinta negra, añadiendo pequeñas marcas a los lados, simulando una vagina con sus pelos.

Su braguita marcaba el negro de su sexo. Francis le dijo que volviese a colocarse como había hecho anteriormente, en frente de sus alumnos, mientras él volvía a situarse a su espalda. Le dijo en voz baja que le iba a bajar el tanga, ahora pintado de negro, al igual que hizo Arón la otra vez, sólo que ahora la orden era:

* Por favor. Francis, podrías quitarme el tanga para que todos tus compañeros puedan ver mi rajita peluda?

De nuevo dijo la frase llorando. De nada volvieron a servir sus protestas. Siempre se las apañaban para humillarla más de lo que esperaba. El chico de rodillas fue bajando su braga y sacándolo por debajo de sus bocas permitió a sus compañeros que viesen desnuda a su profesora. Sus ojos estaban empañados, lo que impedían ver a sus sonrientes y expectantes alumnos.

Una vez más, Arón hizo una foto con el móvil de Carmen. Ella, aunque lo vio, no tenía ya fuerzas, ni moral para recriminarle nada.

* Francis, dijo Gustavo, tengo una idea. Por qué no nos enseña como se coloca un tampón? Nunca he visto hacerlo.

Todos los compañeros aplaudieron su idea. Francis ordenó a Carmen que se pusiera sobre la mesa, abriese sus piernas y se colocase el tampón.

* Esto es para cuando las mujeres tenemos el periodo, dijo indignada.
* Lo sabemos, sólo queremos que haga una demostración práctica.

La mujer lo desembaló y se lo introdujo hasta que desapareció de la vista de los chicos quedando una pequeña cuerda por fuera. No podía mirar a los críos, toda su intimidad estaba a la luz.

* Gustavo, puesto que ha sido tuya la idea, por qué no lo sacas tú? Dijo Francis.

Gustoso de la idea, se acercó a ella, momento que acarició para acariciar su sexo y cogiendo el pequeño cordón que colgaba, lo extrajo.

- Una mujer moderna como usted no debería llevar el pelo de su pubis tan largo, dijo Raul. — Francis le entregó unas tijeras y le dijo que lo podía dejar a su gusto. Los llantos y súplicas de Carmen no fueron obstáculo para que poco a poco, Raul estirase su vello vaginal y lo fuese cortando hasta dejarlo casi rapado y pinchante.

Antes de proponer el siguiente juego, Arón sacó una foto al sexo de Carmen, depilado con la mayor profesionalidad, y propuso el siguiente juego. Debían quitar las mesas. Carmen les haría una felación de tres minutos, o tal vez menos si alguno se corría antes. Los que aguantasen sin eyacular podrían seguir disfrutando de la profesora.

La mujer se colocó de rodillas, no para meter el miembro del primer chico en su boca, sino para implorarles piedad con las manos juntas. Los muchachos reían y se burlaban sin compasión.

* Carmen, es bueno para ti, los que consigas que se corran en tu boca, no te tocarán más. Si consigues que todos tengamos un orgasmo, podrás irte.

Gustavo fue el primero. Estaba muy caliente. Arón puso el cronómetro en marcha, pero apenas habían pasado cuarenta segundo cuando mostró sus labios llenos del semen del chico.

Tosiendo, sintiendo un tremendo asco, se levantó y cogió uno de los paquetes de pañuelos que estaba sobre la estantería y se limpió.

El segundo fue Hector. Disfrutaba de cada embestida en la boca de su profesora. Su cara mostraba una gran excitación, todos pensaban que sería el segundo en correrse pero el cronómetro sonó y respiró aliviado.

Raúl tomó la cabeza de la mujer y la llevó a su miembro. Al igual que el de sus compañeros, estaba empalmado. Agarró su cabeza y empezó a dirigir la penetración bucal. Tuvo que masturbarlo con sus labios los tres minutos sin que pudiera llegar a conseguir la explosión de semen que le habría elminado de la lista. Después del sabor acre de su miembro sintió la humedad amarga del semen.

Javier fue el siguiente. Su cara denostaba un enorme calentón. Carmen, desganada, llorosa y humillada agarró con sus labios el pene del muchacho y volvió a repetir el movimiento que había hecho con los otros chicos. Pasaban de los dos minutos cuando de nuevo su garganta fue inundada por el íntimo líquido del chico.

Ahora le tocaba a Francis. Antes de empezar, miró con complicidad a Arón. Ambos sabían que aguantarían sin problemas. – La profesora sentía como sus rodillas se clavaban en el suelo lo que le producía un cierto dolor, al igual que en sus labios, de tenerlos presionados mientras hacía su trabajo, aunque el mayor daño era el moral, por todo lo que estaba sufriendo. El cronómetro sonó y Arón, en su turno, agarró de brazo a su profesora para introducir la cabeza entre sus piernas.

Arón entregó el cronómetro a su amigo Francis que lo puso en marcha al primer lametón de Carmen. Agarrando su pelo animó a su profesora a hacerlo aún más rápido e intenso. Aunque se le veía excitado, Arón controlaba la situación llegando sin problemas al pitido final de los tres minutos de sexo oral.

* Se ha cargado usted a dos. Ellos ya no disfrutarán más de usted. Sólo mirarán mientras nosotros continuamos, dijo Francis.

La profesora se levantó. Sentía frío y sus piernas apenas la mantenían en pie.

* Qué se les podría ocurrir a esos chicos ahora, pensó.– No tuvo que esperar demasiado para que Francis explicase la siguiente prueba.
* Ahora, salvo Javier y Gustavo, vamos a echar un polvo tradicional a la profesora. Nos la vamos a follar, cada uno como lo estime conveniente. Tenemos cinco minutos cada uno.

Raúl fue el primero, se sentó en una silla, colocando a su profesora encima de él, metiendo su miembro dentro de ella. La mujer, que no estaba lubricada sentía como el bastón de muchacho la perforaba. Besaba sus pechos, los mordía mientras estos bailaban al ritmo del sube y baja que imponía el muchacho. Ahora ya no se pudo aguantar y descargó todo su semen contenido en el útero de Carmen.

Hector decidió hacerlo encima de la mesa. La llevó en volandas, mientras ella tapaba sus ojos que no paraban de soltar lágrimas. La penetró de nuevo. Aunque su pene era más grande que el de Raul, sintió menos las embestidas del muchacho, que viendo la esplendosidad de la mujer tampoco llegó a agotar el tiempo, vaciando por segunda vez en el sexo de su profesora.

Francis y Arón tenían pensado llegar al final. Los dos consumieron el tiempo sin necesidad de eyacular. Se les veía sueltos, acariciaban a la mujer, mordían sus pechos. Lo hicieron en la silla, después en la mesa, para terminar con ella a cuatro patas. Cuando acabó Arón, sabía que junto con Francis disfrutarían del último orificio de la mujer.

Escupió su ano y Arón introdujo su miembro en él. La mujer lloró y suplicó de nuevo. Se limitaron a decir que era lo último. Sus nalgas eran cabalgadas y los muslos víctimas de los azotes de los chicos.

Francis fue después. Ahora no decía nada. Se limitó a colocarse en posición para que el muchacho terminase cuanto antes.

Los muchachos ya vestidos, dieron un fuerte aplauso a la profesora, que quedó tumbada en el suelo, sin poder moverse, abatida, hundida y humillada.

- Vístase y vayámonos. Entre todos recompusieron su ropa y la sacaron en volandas a la puerta del colegio. Los muchachos dudaban de la posibilidad de que Carmen hiciera alguna tontería, pero aún así, se marcharon.

Chantaje a la profesora

Jueves, octubre 6th, 2011

La profesora que había empezado a darlos clase en el colegio tenía 42 años, llegó de otra ciudad, por motivos personales. Eso le comentó el padre de Arón, que como dueño, fue quien la contrató. Era una mujer atractiva, que para ninguno de los chicos pasó inadvertida. Carmen, era casada y su hijo, Gino, había venido con ella a vivir a la ciudad, mientras que su marido se había quedado en el lugar de origen, a más de 600 kilómetros de distancia, en su anterior residencia, lo que hacía que sus encuentros hubieran de demorarse a una o dos veces al mes. Gino era reservado, algo mayor que los muchachos a quien ella daba clase, de carácter altivo y parecía estar de vuelta de la vida, a pesar de contar con apenas diecinueve años.

Arón, es como he dicho, hijo del dueño del colegio en el que Carmen daba clase y su mejor amigo Francis, hijo del comisario de policía de la ciudad. Ambos son íntimos desde niños. Aunque se les podría considerar bastante inteligentes, pero malos estudiantes, por lo que sus aprobados solían ser raspados.

Gino acudía frecuentemente a buscar a su madre a la salida de clase. Aunque Arón y Francis intentaban entablar conversación con él, y a pesar de la frialdad del muchacho, los chicos consiguieron ganarse la amistad con el hijo de la profesora.

Un día, le ofrecieron acompañarlos. Tenían un poco de hierba, compraron bebida y se marcharon a las afueras de la ciudad a fumar unos porros y tomar unos litros de cerveza.. Allí, Gino se confió a ellos. Les dijo que su madre había cambiado de trabajo y de residencia por él, puesto que había tenido algún problema legal. Su padre no tenía posibilidad de pedir traslado, y además estaba ya cansado de sus andanzas, por lo que se se habían trasladado los dos solos. Eso fue todo lo que consiguieron sacarle

Les intrigaba los motivos por los que tenían que haber abandonado su ciudad, aunque eran conscientes que la causa, seguramente era algún problema de drogas o tal vez, un robo.

De vez en cuando, el padre de Francis trabajaba por las noches, y como sólo vivían los dos en la casa, se iba a dormir a su casa, lo que les permitía escaparse alguna madrugada, aunque tuvieran clase a la mañana siguiente.

En una de esas escapadas, habían salido a dar una vuelta, cuando los amigos vieron de lejos a Gino, que hablaba con dos hombres mayores que él. Era muy tarde, en torno a las cuatro de la mañana, y las calles estaban desiertas. Parecían discutir, y escondiéndonos entre los coches se acercaron a ellos. Arón tuvo la impresión de que tramaban algo, comenzó a sacar fotos compulsivamente con su móvil, sin saber muy bien para que le servirían. Al momento, Gino subió en un todo terreno, mientras que los otros dos hombres se dirigieron a otro coche que tenían aparcado justo detrás. Arón no dejaba de sacar fotos, en principio sin ningún fundamento.

Les siguieron con la moto de Francis, y la sorpresa fue mayúscula al pararse en frente de una joyería. Dio marcha atrás con el coche, y rompió los cristales. Se bajó del 4 x 4, con la cara enmascarada, y en pocos segundos salió de la joyería con una bolsa llena. Después se dirigieron al aparcamiento de un centro comercial, donde Gino entregó la bolsa a los otros hombres, y dejaron el vehículo en el que habían perpetrado el robo abandonado.

Al día siguiente, no se hablaba de otra cosa en aquella pequeña ciudad, un lugar donde nunca sucedía nada. Habían hecho un alunizaje en la joyería y según decían, el botín había sido abundante, el coche había sido robado unos días antes, y la opinión de la policía es que sería una banda procedente de otro lugar.

Arón pasó todas las fotografías al ordenador. Se le veía perfectamente como subía al coche, como se había encapuchado, como entraba y salía de la joyería, y como entregaba el botín a sus compañeros.

Francis dijo que le diera las fotos para decírselo a su padre, y que detuvieran al ladrón, al fin y al cabo tampoco tenían mucha relación con él. Pero Arón le convenció para que no dijese nada, sabía que estas pruebas serían mucho más valiosas en sus manos.

Los chicos ya habían chantajeado a una antigua profesora porque la habían visto besarse con un alumno, y aunque sólo tenían su palabra, ella les aprobó con muy buena nota. Ahora era aún mejor, tenían unas pruebas concluyentes, en las que su hijo, podría ir a la cárcel.

Arón, pasó todas las fotos al ordenador. Lo cierto, es que ni el mejor paparazzi habría hecho un trabajo de mejor calidad.

Un viernes por la mañana los acercamos a hablar con ella. Le pidieron que les diese una tutoría individual el viernes por la tarde. El padre de Arón, se iba a pasar el fin de semana fuera, por lo que , como hacía frecuentemente, le dejaría a él las llaves del colegio y sería quien se encargase de cerrarlo. Las normas del colegio era que no se podía tutear a los profesores, por lo que siempre los alumnos debían llamarlos de usted.

A Carmen le extrañó que aquellos chicos tuvieran interés en unas clases particulares. Tal vez no le apeteciese mucho, pero no se podía negar a dárselas al hijo de su jefe.

Cuando las clases habían terminado, los dos chicos se acercaron a ver a Carmen. No quedaba nadie en el colegio, por lo que ella los llevó a la sala de profesores.

La profesora sacó unos libros y varios cuadernos con notas. Por su parte, Arón encendió su portátil.

* Qué duda tenéis exactamente?

Los chicos se miraron.

* Donde está Gino? Hace días que no le vemos
* Se ha ido a pasar una temporada con su padre, respondió.
* Creo que sabemos porque se ha ido.

Lo cierto es que la mujer no tenía ni idea del motivo de la espantada de su hijo, aunque estaba extrañada que estuviese con su padre, ya que su relación no era demasiado buena.

- A si? Y por qué se ha ido según vosotros? Preguntó con cierto aire de superioridad

Gino comenzó a enseñarle las fotos. La cara de Carmen palideció.

* Quien sabe esto? Queréis que os apruebe? Es lo que buscáis?
* Sólo lo sabemos por el momento nosotros tres, respondió Francis. Aprobar? No sólo nos aprobará, sino que será con nota, pero a parte, queremos hablar del tema detenidamente con usted. Sabemos que nadie la espera, así que nos veremos en casa de Arón en media hora.

La mujer estaba desconcertada. Creía que los chicos le pedirían dinero. Ahora no estaban en su mejor momento, pero si era necesario pediría un crédito sin que su marido se enterase, ya que este estaba un poco harto de los problemas con su hijo Gino.

Los jóvenes prepararon la casa para recibir a Carmen. Si todo les salía como lo habían planeado, pasarían unas horas bastante entretenidas. Sólo había que ver el grado de implicación de la mujer hacia su hijo.

A la media hora, sonó el timbre de la puerta. El director tenía una enorme casa a la salida de la ciudad. La profesora pasó dentro y la invitaron a sentarse en el salón.

* Tomad, es todo lo que he podido conseguir. Os puedo dar el lunes algo más.

Dejó sobre la mesa mil euros. Ambos chicos rieron.

* Nos quedaremos con los mil euros de hoy, nos daremos una fiesta con ellos, aunque no es dinero lo que queremos, dijo Arón riendo.

La mujer quedó desconcertada y sin saber lo que aquellos muchachos pretendían de ella.

* Bien, presentaré mi dimisión y me iré del colegio, si es lo que queréis
* Para nada, no queremos que se vaya, y no te irá.

Los chicos le explicaron que les apetecía pasar una noche casera, en la que ellos hicieran de profesores y ella de alumna, con el único límite que pusiera su imaginación. Podía aceptar y salvar a su hijo de una condena segura o marcharse y que su hijo terminase entre rejas.

Carmen se sintió indignada, cogió los mil euros y salió de la casa llorando. Llegó hasta el jardín de la casa, pero apesadumbrada, volvió a llamar a la puerta, donde sonriente, la recibió de nuevo Arón.

Sin decir nada, la mujer volvió a sentarse y a dejar de nuevo los mil euros sobre la mesa.

* No quiero que mi hijo vaya a la cárcel. No lo soportaría. Decidme que queréis de mi
* La queremos a usted. Sin límites, como hemos dicho antes.

Arón sacó unas cervezas y algo de picar, mientras Carmen estaba sentada, pensativa y cabizbaja. Los muchachos sacaron dos paquetes de tarjetas que dejaron encima de la mesa y le explicaron el juego.

* Carmen, hay dos grupos de tarjetas, empezaremos por este, que son preguntas a las que deberá contestar de forma sincera, mientras que el otro serán pruebas que deberá ir pasando.
* Sois unos críos, les recriminó.

Los muchachos le dejaron claro de nuevo que podría marcharse si lo deseaba, pero si se quedaba, debía empezar a sacar tarjetas del primer montón. También le advirtieron que si dejaba de contestar serían ellos quien pararían el examen así que Carmen empezó a leer:

* 1, Ha sido usted alguna vez infiel, leyó. Su respuesta fue no.

* 2, Carmen, defínase físicamente..Altura media, rubia, ojos azules, complexión normal.
* 3. Detalle como va vestida, incluída la ropa interior.
* No me veis? Preguntó malhumorada y cansada de los juegos de los críos.
* A la siguiente impertinencia tuya, romperemos el trato. Conteste y haga todo lo que pidamos.
* Llevo un vestido de lana morado hasta un poco más abajo de las caderas, unos leggins negros y unas botas altas, unos centímetros por debajo de la rodilla. Esto es absurdo, reclamó.
* Limítese a contestar y hacer lo que le digamos, no habrá más avisos.

* Sujetador negro y un tanga rosa, añadió

Siguieron las preguntas referidas a sus experiencias sexuales, pérdida de virginidad, sexo anal, veces por semana. Por las respuestas, Carmen parecía ser una persona con poca experiencia sexual.

El taco de las preguntas terminó, y temerosa de lo que le esperaba, esperó a que alguno de los chicos le pidiese que empezase a leer de nuevo. Fue Arón quien lo hizo

* 1. Quítese las botas y los calcetines.– Lo hizo sin dudar demasiado
* 2. Quítese los leggins.– Les dijo a los muchachos que el vestido era muy corto, pero hiceron caso omiso a sus quejas, incluso se burlaron diciendo que eligiera un vestido corto para ella o una condena larga para Gino.

Carmen dudó, pero sabía que no podía hacer nada, así que ahora ya con cierta vergüenza, se quitó los pantalones. Sus ojos ahora estaban mojados. El vestido le subía un palmo por encima de las rodillas, lo justo para tapar sus bragas. Su aspecto era de una mujer de 42 años vestida como una de quince, con una minifalda extrema.

* 3. Vuelva a ponerse las botas ahora.– Lo hizo con cierta soltura.

* 4.Quítese el vestido, de forma lenta.–Protestó, pero los chicos se limitaron a esperar sabiendo que terminaría obedeciendo.

Arón enchufó una lámpara hacia el cuerpo de su profesora, mientras esta dejó su cuerpo tapado por un sujetador negro y un tanga rosa, tal y como había contestado en las preguntas. La profesora intentaba cubrir su cuerpo de las miradas indiscretas de los muchachos.

* 5. Deberá pedir a sus alumnos, de forma educada, introduciendo en la frase la palabra, por favor, que le quiten su sujetador.– Dudó, lloraba desconsoladamente, pero los chicos se limitaban a esperar. Con voz entrecortada, les habló
* Por favor, podríais quitarme el sujetador? Dicho esto le dio un ataque de llanto.

Uno de los muchachos se acercó a ella por detrás y se lo desabrochó, mientras que el otro lo sacó por delante. Inmediatamente procedió a taparse los pechos con sus manos. A los chicos pareció no importarles, era cuestión de pocos momentos que tuviera algo más importante que tapar.

* 7. Diríjase al espejo que hay en el salón, sitúese de frente, abra sus piernas y diga el nombre del alumno que desee que meta su mano bajo la parte delantera de su tanga, de nuevo, introduciendo en la frase la palabra, por favor.– Se sentía agobiada, lloraba, no podía pensar. La estaban humillando, pero necesitaba salir airosa de la situación. A quien elegir, al hijo del dueño del colegio o al hijo del comisario. Gino era lo principal, sólo una madre sabía que haría cualquier cosa por su hijo.
* Francis, por favor, puedes meterme la mano por la parte delantera del tanga? Se ahogaba al decirlo, pero terminó sus palabras.

La mujer se situó frente al espejo mientras que el muchacho alcanzaba su sexo con su mano. Francis estaba excitado, besaba la cara de Carmen que lloraba. Francis la miraba en el espejo, sus pechos, su pequeño tanga, sus botas altas. La abrazó por detrás y su mano se deslizó por debajo de su vientre, entrando en sus bragitas y disfrutando de su presa. Le pasaba la mano, acariciaba su clítolis, le introducía lentamente su dedo.

* Qué pensaría tu marido si te viese ahora? Le preguntó el muchacho mientras le mordía su oreja y acariciaba todo su sexo.– Ella hizo intención de dar un brusco giro, pero la agarró fuerte y al oído le volvió a decir que debía pasar su examen para que su hijo no tuviera problemas.

Francis se apartó y le pidió que volviera a sacar una nueva tarjeta

* 8. Sitúese de nuevo frente al espejo y deberá pedir al alumno que no ha participado en la prueba anterior que le quite su tanga, de nuevo, con la palabra, por favor– Estaba sofocada. Estos chicos no tenían fin, pensaba Tan sólo estaba tapada por unas botas y un pequeño tanga. Volvió a situarse frente al espejo.
* Arón, por favor, quítame el tanga.– El chico se colocó de rodillas, colocando su cabeza a la altura de las caderas de Carmen, que tenía sus piernas muy juntas y mirando al espejo comenzó a deslizarlo por sus muslos hasta que con cierto esfuerzo, lo sacó por debajo de sus botas.

Su sexo quedó a la vista de los muchachos. Una mata de pelo negro, en forma rectangular, cubría su vagina. Los muchachos lo contemplaron y le ordenaron sacar otra tarjeta.

* No habéis tenido ya bastante? Tenéis delante de vosotros a vuestra profesora desnuda.
* Una palabra más de desaprobación, y terminaremos con el examen, dijo Francis
* 9. Siéntese en la silla, abra bien las piernas y permita que sus alumnos la unten de aceite corporal.– En ese momento Carmen fue consciente que esa noche tendría sexo con los muchachos. Hundida y humillada abrió se sentó y abrió ligeramente las piernas. A cada prueba, la imagen de su hijo aparecía en la cabeza de la mujer.

Arón le gritó a la vez que le decía que las piernas debían estar más abiertas, las separó bruscamente con sus manos. Los dos chicos, tomaron abundante aceite que extendieron por todo el cuerpo de su profesora. Las cuatro manos se alternaban por cuello, brazos, muslos, pero los lugares preferidos eran los pechos y entre las piernas. Los dedos de los muchachos se perdían en la cavidad sexual de su profesora.

Aún quedaban varias tarjetas, y Carmen, ya entregada, sacó la siguiente.

* 10. Abra el archivo numerado como 10 en el ordenador y proceda a hacer lo mismo.– Era un video en el que una mujer hacía una felación a dos hombres que tenían sus pollas juntas.
* Por favor, por favor. Replicó entregada. – Sólo dijo esas palabras en voz baja para volver a su silla.

Los chicos se desnudaron, mientras que la mujer, sentada en la silla comenzó a chupar los miembros de sus alumnos. Los muchachos agarraban su cabeza y la llevaban de un pene a otro. No se llegaron a correr, aunque hilos de semen salían de la boca de la madre de Gino. No tenían prisa, y tenían aguante, pero antes de que sus pollas explotasen, la invitaron a sacar otra tarjeta.

* 11. Abra el archivo numerado como 11 en el ordenador y proceda a hacer lo mismo. – En este caso era otro vídeo. La mujer estaba tumbada en una mesa, mientras un hombre la penetraba por delante, su boca hacía una felación al otro, después cambiaban de posición.

Lamentos en voz baja, súplicas que caían en saco roto. Los chicos acompañaron Carmen a la mesa y empezaron a replicar la escena. Francis se quedó de pie y torció la cabeza de la profesora para meter su miembro entre sus labios, mientras que Arón, le abrió las piernas e introdujo bruscamente su miembro en el coño.

Jugaban, disfrutaban y evitaban correrse. Los chicos cambiaron sus papeles y Francis comenzó a penetrarla y Arón a disfrutar de su boca. Cuando llevaban unos minutos, Arón preguntó a su compañero.

* Nos corremos ya?
* Perfecto por mi parte.

Las embestidas de ambos aumentaron hasta hacerse ciertamente violentas. Casi a la vez, la boca de Carmen se llenó de semen y su coño recibió el chorro de Francis.

Los chicos quedaron relajados. Carmen estaba dolorida y hundida. Lloraba, apenas se movía, pero con las fuerzas que le quedaban, se acercó e intentó recomponer su ropa.

* Qué hace?, preguntó Francis
* Me voy a mi casa. Ya habéis tenido lo que queríais, no? Os lo habéis pasado de puta madre, verdad?
* Señorita Carmen, quedan aún tres tarjetas. Lea la siguiente.

Se hundió de nuevo. Estos muchachos no tenían fin. Andando lentamente, sacó otra tarjeta.

* 12. Siéntese en el sofá, abra las piernas, y comience a tocar lentamente su clítolis y a meter el dedo dentro de su coño– Carmen cerró los ojos. Aún quedaba más, aunque esperaba que fuese poco.

Se sentó, abriendo las piernas como le habían indicado y empezó a tocarse. Los chicos la jaleaban para que abriese sus labios vaginales. Ella obedecía como una autómata. Poco a poco, los dos alumnos se fueron excitando de nuevo. Cuando sus penes volvieron a estar erectos le indicaron que leyese la siguiente.

* 13. Coja la moneda que está sobre la mesa. Láncela al aire. Si sale cara tendrá sexo anal con Arón, si es cruz, Francis.– Carmen se estremeció. Era virgen por detrás. Negaba con la cabeza pero a la vez cogió la moneda y la tiró al aire.
* Podríamos evitar esto?, por favor, haré otra cosa que queráis.

No obtuvo respuesta. Tiró la moneda y salió cara. Arón la colocó de rodillas, con la cabeza apoyada en el sofá. Le dio un poco de aceite corporal que habían usado anteriormente y le introdujo su pene, desgarrando su ano, a la vez que ella daba muestras de dolor. La estrechez de su trasero hizo que el chaval se corriese rápidamente.

* Hemos terminado? Preguntó ella entre sollozos, en voz baja y abatida
* Queda una tarjeta más. Ábrala y podrá marcharse. Hoy ha salvado a su hijo de ir a prisión. Gino puede sentirse orgulloso de tener una madre que le quiera tanto.

Carmen leyó la última tarjeta.

* 14. Sitúese junto a la pared y haga un posado para ser fotografiada con cada una de las prendas de su ropa. La primera, será como está ahora. Sus manos siempre estarán detrás de su cabeza– Carmen protestó, pero ya que había llegado a tanto aquella noche.

Dudó y al final preguntó que como sabría que no enseñaría esas fotos a alguien.

* Si enseñamos esas fotos, te echarán del colegio, y no queremos que eso suceda, verdad Arón?

Ella estaba confundida y no sabía las consecuencias que traería eso en su vida. Arón sacó su cámara y le hizo la primera foto, totalmente desnuda, sólo con sus botas. En la segunda, le añadieron el tanga, la tercera el sujetador, cuarta el vestido. Carmen se quitó las botas para ponerse sus calcetines y leggins, y le hicieron una última foto

* Ahora se puede ir usted. Ha sido un placer que haya obtenido tan buena nota en su examen, dijo jocosamente Francis.

La profesora salió por la puerta. Los chicos automáticamente fueron buscar una cámara de video que estaba escondida, que había estado funcionando desde la entrada de ella en la casa y con la que habían filmado todo el encuentro completo.

* Francis, con las fotos de Gino robando la joyería, sus fotos ligerita de ropa, y este video, tenemos a Carmen en nuestro poder. Si alguien viera este material, no sólo sería despedida del colegio, sino que no volvería a trabajar nunca como profesora, y su hijo iría a prisión.

Los muchachos cogieron los mil euros que les había dado Carmen, y salieron a vivir la noche.

Un donante para mi mujer

Jueves, septiembre 29th, 2011

Con mi esposa llevábamos 6 años queriendo tener un hijo, después de muchos estudios descubrí que yo era el de los problemas y como a ella le hacia ilusión tener un hijo no le dije nada, para no angustiarla. Paso un tiempo olvidamos un poco el tema, con ella solemos tener una buena vida sexual, pero algunas de mis fantasías mas bizarras ella se negó de plano. Estando de guardia en el Hospital conocí a en enfermero joven, alto bien parecido que le toco asistirme ese día. Como la noche estaba tranquila empezamos a hablar el chico era soltero, sin pareja y un poco tímido. La conversación giro en torno al sexo y una de sus fantasías era tener sexo con una mujer sin que esta lo viera, vendada supuse, de repente en mi cabeza surgió una idea. Siempre soñé con ver otro hombre follarse a mi mujer una fantasía que mi mujer siempre se negó. El enfermero al cual llamare Oscar para resguardar su identidad se mostró curioso cuando le conté de mi fantasía. Le mostré una foto de ella para ver si le gustaba y efectivamente si. Preparamos un plan. Tardamos unos 10 minutos. Luego le dije que necesitaba unos estudios médicos de el porque mi mujer toma la píldora y no usamos condones, no era cierto del todo. Una semana después  Oscar me contactó preguntó si todo seguía en pié que ya tenía los análisis y habían dado bien, le dije que sí.

En casa le propongo a mi mujer salir de fin de semana  romántico,  paseo, cena, sexo asintió encantada. Mande un SMS a Oscar, reserva habitación a mi nombre en Hotel Casablanca, a la hora 24  tú escóndete en el baño de la habitación, consigue filmadora. Luego de una linda cena con mucho alcohol partimos hacia el Hotel, llegamos, yo la dejo y voy a recepción simulando un registro pues la habitación 101 ya estaba abierta y reservada las llaves las había retirado Oscar antes. Entramos  vi., que el baño estaba a oscuras, tuve que disuadir a mi mujer de no entrar en el baño metiéndole mano y fingiendo un calentón, ella se entra a calentar, por el rabillo del ojo veo una lucecilla roja en el baño, ahí está  él, es la cámara, pienso. A propósito empiezo a desnudar a mi mujer cerca del baño, vestido, zapatos, medias, sujetador queda solo con las braguitas la acuesto en la cama le beso labios cuello y paso a acariciar sus tetas y pezones, después de juguetear 5 minutos con sus pezones, se ponen duros como rocas ella estaba muy caliente, le propongo hacerlo pero ella con la vista cubierta para aumentar otros sentidos y atada. No se niega, le cubro la vista y ato sus manos con pañuelos a la cama. En ese instante sale Oscar del baño, desnudo, sonriente, cámara en mano, su polla es grande pero no esta erecta, cambio de lugar con él, silenciosamente, tomo la encendida cámara. El suavemente besa el cuello de mi mujer que está tan cachonda que no se percata que es otro hombre, sigue hacia abajo, pezones ,ombligo, se topa con las braguitas y rápidamente se las quita deslizándoselas  piernas abajo. El coño de ella esta  prolijamente rasurado, él le separa las piernas hasta que se ve claramente, labios mayores menores y clítoris. El recorre con sus manos las piernas de mi mujer desde los tobillos hasta la entrepierna. La mira extasiado unos segundos. Esta imagen de ella atada, vendada, desnuda, abierta de piernas y a su merced lo excita, su polla lentamente como un cañón va creciendo y poniéndose erecta. Con  habilidad mete su boca en el coño haciéndole un espectacular cunnilingus sacando de ella fuertes gemidos luego mete sus dedos en su ano y coño hasta hacerle pedir que la penetre. No se hace rogar  le levanta sus piernas abiertas las apoya sobre sus hombros apunta su glande inyectado en sangre hacia la vulva y zup entra todo, deslizando por una bien lubricada vagina. Mientras yo filmo entretenido con la toma que se ve el trasero apretado y firme de el, entre sus piernas medias abiertas cuelgan sus hinchados testículos, su pene  casi no se ve pues esta dentro de mi mujer y apenas sale. El embiste, mete y saca. Los gemidos de ella son fuertes, y después un ahhhhh!! Tan fuerte que retumba y se escucha fuera de la habitación, su primer orgasmo, luego vino un segundo casi igual al primero el está a punto de correrse, ella ruega dame tu leche, pero no, la penetración es tan profunda que su pene pega en el útero, ella se queja de dolor, yo no quiero que el se corra, tengo muchos minutos para grabar aún. Interviniendo lo freno diciéndole a ella de darse la vuelta  y ponerse en cuatro patas. El de mala gana calladito retira su polla. La desato, evito que descubra los ojos, ato las muñecas a su espalda y pongo almohadas bajo su vientre. Meto mis dedos en el coño de ella, esta húmedo y muy,muy caliente, se la dejo a Oscar que sube a la cama, mete su boca en el año de mi mujer que sorprendida por la guarrada grita mi nombre, luego le sujeta las tetas, tira de los pezones,agarra sus caderas y la penetra vaginalmente con suma facilidad pues su coño esta dilatado y mojado, empieza a bombear tan fuerte que los resortes de la cama trinan como si se fuera a desarmar. Ella gime, ritmicadamente  ah,ah,ah, suda, el también, dámela, ruega ella, la pareja de amantes grita al unísono tanto que ella no se da cuenta que no es mi voz, llegan a orgasmo juntos. Entre la polla que el mantiene dentro se ella y la vagina de ella se escapa un hilillo de semen pero al retirarla una cascada de semen blanco, espeso, caliente se escapa de dentro de ella resbalando por sus piernas !que rico! te siento caliente dentro de mi! grita ella, olvidándose que esta en un hotel y no en casa. Que toma de cine. El saca su miembro flácido, goteante, cambiamos de lugar, mientras yo meto mis dedos en el ano y juego un rato veo fascinado como el semen de Oscar no para de salir. Oscar  juguetea con su polla, mientras pasan los minutos, vuelve a tener una erección. Móntame ahora le digo a ella y hago una seña a Oscar que  hábilmente ocupa mi lugar. Ella tantea unas piernas, sube sus manos atadas por ellas hasta encontrar una gran verga, tiesa, dura  e instintivamente se la mete entre sus piernas lo monta dándole la espada a su cara, increíble ver la cara de ella aún con su vista cubierta con su boca abierta su mueca de éxtasis mientras como una joqueta cabalga a pelo, sus tetas bailan, dame, dame, gime. Esa es una hermosa imagen de mi mujer siendo gozada por un extraño. Un fuerte respiro de él, explota dentro de ella, indica que la inseminado por segunda vez , ella sigue cabalgando, el no puede más, su pene, vientre, pubis se ensucian del semen que pierde ella, ella grita siii, ha llegado a  su tercer orgasmo de la noche. Hay que bien, dice ella, descúbreme que me quiero lavar (no debo dejarle) le digo que hay mas, ¿aún te queda, que tomaste?, pregunta ella, vamos colita arriba, le digo. Mientras se acomoda, Oscar baja de la cama escapa, se va al baño sigilosamente se viste. Yo la penetro analmente  mientras un ya vestido y sonriente Oscar filma. Cuando me corro, apaga la filmadora  y sale de la habitación. La descubro y desato, satisfecha y feliz se va a lavar, vuelve y dormimos hasta la mañana siguiente, despertamos la habitación huele a esperma y sudor, salimos, entregamos las llaves a un sonriente conserje, (que habiendo escuchado y luego visto a Oscar salir de la habitación) pregunta intencionadamente si lo pasamos bien. A la semana Oscar me entrega un DVD, si hizo copias no lo sé. A los tres meses mi mujer confirma que está preñada. Feliz me pregunta ¿como?.¿Después de tantos años? Le muestro la filmación, entre llantos al verse cogida por un extraño, casi me mata, pero al ver mis estudios que demuestran mi esterilidad se calma y al verse gozar como una perra se excita tanto que follamos, luego me pregunta ¿Quién es él? Un donante, respondo. A los nueve meses tuvimos una niña. A Oscar no lo he visto desde entonces. Por supuesto a él ni una palabra de esto. Yo cada tanto me excito mirando el disco. Tal vez repetiremos pero…sin taparle los ojos.

 

Bizarrot

palpago@yahoo.es

 

Polvo en la discoteca

Miércoles, septiembre 28th, 2011

Fue un fin de semana, mi mujer y yo recibimos de una tercera persona una invitación  a una nueva discoteca, un local pequeño fuera de la ciudad en una quinta. Para la ocasión mi mujer se puso tacos y un vestido corto muy sexy. Llegamos después de 40 minutos de viaje, fuera del local habría unos 10 coches. Entramos, buena música, buenas luces, había una barra y un Barman. Parecía que todo el mundo se conocía y que nosotros éramos los nuevos. Después de 2 horas nos dio sed  he hicimos valer la consumación que daban con la entrada. Seguimos bailando y bebiendo no  nos empezamos a sentir bien, una sensación extraña de confusión, sedación en mi caso. Parece que algo había en la bebida, fui por un momento al baño y cuando vuelvo veo que tres hombres se llevan a mi mujer y los pierdo de vista todo alrededor me parece girar. En la sala la gente acomoda sillas y tragos en las mesas en la pared donde había una gran cortina hay ahora un gran pantalla de LCD y unos altavoces añadidos. La pantalla se encendió para mostrar una habitación solo provista de un sommier y una cómoda. De repente en esa habitación entra mi mujer y 6 hombres. En la sala la gente aplaude y silba. En la habitación un hombre ordena a mi drogada y desorientada mujer que se desnude, ella se niega y dice que es casada lo que desata risas en la sala. El hombre le insiste , parece que la sedaron con algun tipo de hinoptico que doblega la voluntad. Al fin ella obedece, zapatos ,medias, vestido mas despacio! le ordenan ,sujetador, en la sala contienen hombres y mujeres la respiración. En la habitación uno de los seis varones se acerca a ella y le quita despacito las bragas. Ahh! gritan los espectadores. La empujan sobre el sommier y le ordenan abrir las piernas; Oh!  tiene depilación brasileña. Eso no les conforma pues de la cómoda sacan una maquinilla de afeitar y le rasuran el coño e inmediatamente todos se desnudan, seis grandes penes erectos inyectados en sangre, predicen lo que continuara, trato de impedirlo, mi lengua esta trabada, me caigo, alguien me ayuda a incorporarme y me sienta en una silla, es una chica, me susurra, la quetamina es fuerte no luches, disfruta la peli, tu mujer es una estrella, la idea es abusar de ella, uno de ellos mete su cabeza entre las piernas de mi mujer y empieza a sobarle el coño ella gime no,no! Se esta mojando grita uno de los seis. Es inútil luchar, dos de ellos acercan sus pollas a la cara de ella ,mientras uno le obliga a mantener abierta la boca ,el que le chupaba el coño cambia de postura ahora el glande de su pene erecto apunta a la entrada de la vagina de ella mientras su compañeros le mantienen las piernas abiertas a ella que lucha por cerrarlas. Hay dos que ya se han corrido en su boca y cara. La gente aplaude. Esos dos tipos salen de la habitación y como si fuera un partido de futbol entran dos ya desnudos. El que intentaba penetrarla lo logra metiendo el miembro hasta la base empezando a bombear levantandole las piernas apoyando los tobillos de ella en sus hombros, para lograr una penetración profunda.. Bajo los efectos de la droga ella no puede saber la diferencia entre un sueño y la realidad así que no puede reprimir sus orgasmos y empieza a gemir, ah, ah, ahh…acompasadamente. Los minutos son interminables hasta que un grito de el y un alboroto en el público me indican que se ha corrido…dentro, el primero de los tantos que sufriría. Un hilo de esperma se escapa de la vagina de ella aún con la polla del extraño dentro, que va perdiendo dureza. Los tipos le manosean las tetas le chupan los pezones y parece que quisieran ordeñarla la dan vuelta la ponen “mirando a Cuenca” y sacan un dildo del armario e intentan introducirlo en su ano a ella le molesta se mueve, quieta guarra le gritan y la inmovilizan logran meterlo hasta la mitad. Ay grita ella sacadlo, duele! Ni caso, de un envión se lo empujan todo para adentro, AYYY! Grita ella, risas del  público. Meten y sacan el dildo varias veces y cuando el ano esta bien dilatado lo sacan y meten sus vergas de a uno, dos, tres tipos la penetran analmente solo sintió el primero cuando le lleno los intestinos de semen, cuando terminaron los tres en su culo, toman el dildo y tal cual tapón de bañera se lo reintroducen, que no se escape una gota bromean. Los otros tres la penetran vaginalmente, abriéndole con las manos los labios mayores y menores del coño que gotea semen,  para, para, gemía y luego llegaron… los ahhh! mas largos que le he escuchado, forzándola al orgasmo tres veces, vibraba, temblaba su respiración, ellos no dan cuartel se corren de a uno dentro de ella entre gritos, sus pollas salen flácidas goteantes cambian de lugar, se corre uno, saca y penetra el otro. Para terminar la obra sacan un especulo ginecológico de la cómoda y se lo meten, lo abren, el semen chorrea por el y muestra un fondo de saco del útero lleno de esperma blanco, espeso, extraño, ya no cabe ni una gota mas, el publico de pie aplaude. En la habitación mi mujer esta a punto de perder la conciencia con dildo y especulo colocados la ponen boca arriba y los que aun tienen reservas en sus testículos se masturban sobre el cuerpo de ella, pelvis, tetas todo salpicado. Mas aplausos, me desmayo. Cuando recobro la conciencia no queda nadie solo botellas viejas vacías ni rastro como si todo hubiera sido un sueño. Encuentro la habitación al cabo de un rato ella yace ahí desnuda, su ropa en  una silla, todo huele a semen, ella recobra la conciencia y me susurra  me duele el vientre el coño, donde estoy? pregunta ,soñé…pero instintivamente al bajar sus manos a su pelvis se encuentra con el especulo colocado junto con el dildo  al sacarlos salen blancos de esperma Ella grita NOOO! Que me han hecho no lo soñe? No, le respondo, se viste pero no encontramos sus braguitas. Ocho ADN diferentes encontró el forense y chupetotes en todo su cuerpo, de los hombres y mujeres ni rastro, en su sangre varios tipos de drogas terminadas en pam y éxtasis. Lo que mas confunde a mi mujer es que recuerda esos orgasmos intensos, largos, nunca vividos antes, satisfecha, saciada pero sodomizada y ultrajada a máximo e ignora también que fue vista por más de 20 personas. ¿fuimos victimas o invitados? Dime tú?.

Bizarrot Email: palpago@yahoo.es

La venganza

Martes, septiembre 27th, 2011

Candance camino orgullosa por los pasillos del colegio.

Para ese mismo día en exactamente un mes podría mirar a todos los estudiantes sabiendo que ELLA era su presidenta. La que tomara las decisiones y la que todos debían seguir.

Y se lo merecía, porque era la mejor. No habia duda al respecto.

Sus padres se lo recordaban constantemente y ella sabia que tenían razón.

 

Entro al baño para acomodar su maquillaje antes d ir a su club de debate. Una presidenta debía verse siempre perfecta y debía prepararse, pues su victoria era inevitable.

Su principal rival no tenia nada contra ella. Era un chico silencioso y aburrido, siempre con la cabeza metida en libros.

Y esa hermana rara que tenia no ayudaba a su imagen.

 

Freno con determinación frente al espejo. Su reflejo fue satisfactorio, como de costumbre. Su pelo corto, oscuro y lacio caia perfectamente sobre los contornos de su cara, dándole un aspecto que otros podían considerar severo pero ella sabia que denotaba pasión por la atención a detalles.

Menuda como era, tuvo que ponerse en puntillas de pie para ver sus labios correctamente y delinearlos con un lápiz labial suave. Nada de rojos para ella. No, dios.

Sabia que tipo de mujer usaba esos maquillajes, y ella no era ni seria ese tipo de mujer!

Nada de delineador en sus ojos alargados y de un profundo color azul. No, demasiado maquillaje era para mujerzuelas o niñas inseguras, y ella no era ninguna de las dos.

 

Acomodo su vestido, fijándose que el dobladillo no subiera de la rodilla. Sonrió complacida al ver que cumplía con la reglamentación del colegio, que por supuesto ninguna de las chicas se gastaba en cumplir.

Pero las reglas están por un motivo, y ella iba a seguirlas!

 

Salio del baño complacida con su apariencia. Su cuerpo menudo encajaba bien en su vestido pulcro y recto. El colegio no era lugar para mostrar curvas.

…no que tuviese muchas que mostrar de todos modos…

Su cuerpo habia comenzado y terminado de desarrollarse a sus 14 y su talla de corpiño nunca habia cambiado: una cómoda y confiable copa A.

 

Una mirada la siguió mientras caminaba llena de seguridad hacia su clase.

La miro de reojo sin detener su paso fuerte. Era esa freak…

-ugh- pensó -esa chica no me saca los ojos de encima desde que rechace al perdedor d su hermano!

Candance no entendia porque su contrincante le habia pedido una cita. Era ridículo! El creía que ella saldría con alguien como el? Y menos durante tiempo de elecciones!

 

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Dominic la observo mientras entraba al salón de debate.

Era hermosa… Debía admitir que en un modo ligeramente masculino por su cuerpo menudo y sin curvas… Pero aun así se encontraba a si mismo fantasiando sobre ella.

Su hermana le habia advertido que nada bueno podia salir de eso… Pero el decidio ignorarla esta vez.

Habia juntado el valor para invitarla a salir.

Y la realidad es que esperaba un rechazo. Y estaba preparado para aceparlo y seguir adelante con su vida.

Pero no estaba listo  para lo que ella hizo.

Lo observo en silencio por un momento y luego dejo salir una carcajada de sus hermosos labios.

 

-vamos a empezar o que?- la voz de Candance lo devolvió a la realidad como un balde de agua fría.

Candance  lo observaba impaciente. Sin ningún tipo de signo de arrepentimiento.

 

-tengo cosas que hacer- murmuro sin detenerse a explayar una excusa y salio molesto.

Su hermana lo esperaba afuera en silencio, girando una bolita de vidrio entre sus dedos.

 

-Hazló, sasha. Se lo merece

Su hermana le sonrió complacida. Busco en su bolso y le dio un pequeño recipiente con un polvo de un íntenso color rosa.

-tira esto sobre ella y diviertete observando, hermanito. Sabia que ibas a aceptar mi hechizo tarde o temprano.- dominic tomo el recipiente y comenzó a marcharse con una sonrisa de agradecimiento. Sasha lo tomo del brazo con suavidad- Pero recorda lo que te dije, Dom… No podes intervenir hasta que el proceso termine…Después es toda tuya.- Le guiño un ojo con una sonrisita maligna asomandose con picardía de los costados de sus labios- Como esas munequitas barbie que ella tanto odia verdad?

 

-Si el hechizo funciona como prometes, exactamente como una de esas.

 

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Quien se cree ese imbécil que es? Solo lo rechace, no tiene derecho a arruinar mi ropa con una maldita brillantina rosa!!

Cree que este acto infantil y estupido lo ayudara?? Si es venganza, no funciono ya que no solo es la broma mas tonta de la que haya escuchado sino que se soluciona con un lavarropas en menos de una hora.

Y si se trata de un bizarro intento de convencerla de aceptar una cita, es el intento mas patético que haya visto.

 

Uh… La ducha esta tibia… Esto es agradable…

En cuanto termine tengo que continuar con mi discurso. Es fundamental que todos vean los beneficios de que yo los represente.

Soy la mejor para el puesto, pero todos deben entender racionalmente los motivos. Así que debo esforzarme!

 

Con esos pensamientos, Candance  paso sus dedos enjabonados por su cuerpo con precisión. Era efectiva hasta en sus baños. No le gustaba gastar agua ni tiempo.

Pero algo extraño paso al subir su mano de su panza a su cuello. Rozo su pezon, sin prestar mayor atención a la limpieza de esa zona, pero algo fue diferente. Sintió un escalofrío.

Un pequeño salto de algo dentro suyo.

 

Bajo la mirada observando su cuerpo desnudo. Eso habia sido…raro…

Volvio a pasar sus dedos sobre el pequeño y perfectamente rosado pezoncito que adornaba sus pequeños pechos y el escalofrío volvio a recorrer su espalda.

 

Raro… Su cuerpo no solía ser tan sensible.

Contuvo el repentino impulso de volver a rozar… Tal vez inclusive girar con cuidado, los dedos por ese pequeño punto que repentinamente generaba ese efecto desconocido en ella, pero se contuvo.

No tenia tiempo para eso, y honestamente la idea le disgutaba…

 

Apago la ducha con celeridad y rodeo su cuerpo mojado con una toalla suave y…

-ah!-un ligero y repentino gemido escapo d sus labios. El roce de la toalla con su pezon habia producido una ráfaga sorpresivá, aunque no ligera de placer allí abajo.

Que estaba pasándole? No solía ser tan sensible!

 

Se vistió con cuidado de no volver a despertar otra sensación semejante, y tomo asiento.

El resto de la tarde fue pasada frente a su laptóp, corrigiendo y reescribiendo su discurso hasta llegar a ser satisfactorio.

 

Cerca de la media noche se permitió detenerse. Su espalda dolía, y estaba sumamente cansada… Mas que de costumbre.

No sabia que estaba sucediendo con ella ese día.

Se recosto con cuidado en su cama y cerro los ojos con suavidad, cáyendo en un sueño profundo sin dificultad.

 

 

A las 6 de la mañana su despertador sonó sonó como de costumbre.

Debía prepararse correctamente para un largo día de actividades. Estar quieto era para los perezosos. Ella debía mantenerse en el primer lugar de todo: notas, carrera política, popularidad…solo para nombrar algunas.

 

Se sentó entusiasmada por el examen de matemáticas que sabia iba a aprovar con 10, pero se detuvo antes de ponerse de pie.

Algo raro estaba pasando.

No podia decir exactamente que era… Pero algo se sentía diferente…

Se observo confundida, y no pudo créer lo que sus ojos le mostraban.

Sus pequeños pechos, que antes casi ni se asomaban de su torso, eran ahora dos pequeñas pero perfectamente paraditas montanitas. Nada extremo… Solo… Solo que ahora algo salia de su torso previamente liso y suave.

 

Se levanto, preguntándose como su pequeño corpiño no apretaba dolorosamente contra el tardío surgimiento de su pubertad. Se quito el corpiño que encajaba cómodamente y observo la talla: B.

Algo la incómodo.

Ella usaba una A. Desde su primer corpiño. Nunca habia tenido la necesidad de comprar uno mas amplio, y definitivamente no se habia cambado el brassier la noche anterior…

Como diablos habia sucedido este cambio de ropa interior?

 

Confundida abrió su placard. No sabia que pensar de lo sucedido, pero no se atrevía a pregutarle a sus padres. No queria quedar como una loca… Tal vez habia tenido algún tipo de lapsus de memoria?

Todo era posible en estos dias de alto stress.

 

Sin embargo su confusión no hizo mas que aumentar al observar las prendas que colgaban delante suyo.

El cambio no era radical, pero si notorio. Los vestidos eran mas coloridos, con un corte ligeramente mas ceñido y…

Oh dios! Esos eran escotes?

Nunca en su vida habia comprado una prenda de ropa con escote!

 

Bajo las escaleras furiosa. No sabia que estaba pasando con sus padres, pero no iba a aceptar este atropello a su privacidad!

Ella era una mujer fuerte y decidida, con principios marcados y gran inteligencia… No necesitaba de escotes, como esas mujerzuelas que se pavoneaban por la escuela.

 

-Me pueden explicar que demonios hicieron con mi ropa?? La quiero de vuelta y ahora!-chilló Candance, furiosa.

Se llevo la mano a la garganta, ligeramente confundida… Su voz era mas fina, mas suave, y su grito habia sído finito y agudo… Eso nunca le habia pasado antes!

Que demonios estaba pasando con élla?

 

Sus padres la miraron confundidos.

-princesa, nosotros jamás tocariamos tu placard. Sabemos lo importante que es la ropa para vos.

 

Candance parpadeo confundida. Sus padres hubiesen dicho privacidad. No ropa. Jamás habia mostrado mayor interés por la ropa… Ese tipo de interés era vacuo y súperficial y ella era demasiado inteligente para caer en ese tipo de cosas!

 

-pero… Mi ropa esta cambiada!!

-Cariño, no te ofendas pero eso no es raro… Creo que cambias tu placard entero cada tres meses… Seguro no tíraste la ropa simplemente? Soles ser un poquito olvidadiza a veces!

 

Candance  abrió la boca ofendida. Ella era muchas cosas, pero olvidadiza y fanática de la moda no eran parte de su personalidad!

Subió corriendo la escalera furiosa.

 

Sus padres se miraron sonriendo. Su hija podia ser tan exagerada a veces!

 

Rebusco el placard en busca de algo decente para ponerse.

Su búsqueda comenzó por algo sobrio y sin ninguno de esos ridículos pequeños escotes…

Pero sin notarlo comenzó a rechazar conjuntos porque no convinaban.

-No… Esta remerita no es tan adorable…-Murmuro sin pensar.

Dejo caer la remera al oírse a si misma.

Que estaba pasando?? Ella jamás habia pensado algo así antes!

 

Pero ahora… La idea de usar uno de esos vestidos que conformaban su estilo le daba… Asco… Estos parecían tanto mas bonitos.

Tomo dudando un vestido rosa. Color que jamás antes habia considerado.

Era suave, y bonito. El escote era pequeño, pero levemente sugestivo.

 

Se lo puso con suavidad… Y algo en ella sintió placer. Era tan adorable y… Era sensual. No demasiado… Solo lo suficiente… Y se sentía tan bonita en el.

 

Se miro frente al espejo. El vestido no llegaba a su rodilla, cosa que jamás antes hubiese aceptado y ahora sentía tan correcto…

Que estaba mal con ella?

 

Pero su sorpresa no se detenía allí. Sentía el pelo mas largo…

No podia estar segura… Pero… Parecía…

 

Cerro los ojos tratando de controlarse.

Obviamente estaba exagerando la situación.

Era adolescentes y era común esos cambios fisicos y de gustos…

Ese vestido era tan bonito…

Tal vez deberia comprar otro… O dos… Y unos tacos que combináran…

O una cartera…

Dios, que eran estas ansias de ir al shopping?!

Algo raro estaba pasando… Esto no era común en ella…

 

Tomo su mochila y corrió al colegio… Estaba llegando tarde y tenia mucho para hacer.

 

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Dominic observo a Candance mientras ella entraba al aula.

Se veía hermosa. Sus pechos parados e inflados… Aun faltaba mucho para llegar al punto que debía alcanzar. Pero era un buen adelanto de las picaduras de mosquito que usualmente cargaba.

Se sonrió a si mismo. Su vestido ya mostraba mas piel de la que jamás antes habia hecho.

Recordó con una sonrisa aquella risa de rechazo. Candance pagaría por aquella humillación y pronto ella no se negaría a el… Ni a ningún otro hombre para ese punto.

 

Observo a Candance tomar asiento. El vestido se elevo pocos milímetros, revelando un hermoso lunar. Deseaba estirar su mano y acariciar su muslo… Pero no deseaba arriesgar el hechizo. Ella debía pagar… No solo por lo que le habia hecho a el. Sino por como trataba a todos… Pronto ya no seria más que una linda rubia que solo se preocupaba por todas aquellas cosas que ahora Candance  consideraba superficiales.

Pronto ansiaría hacer todas esas cosas que atribuía a las chicas débiles de carácter.

Se preguntaba cuanto faltaría para que no pudiera evitar rogarle a un chico que le besara… Que levantara su pollera y la inclinara sobre la mesa… Entre pequeñas risitas y gemiditos llenos de ansias.

 

Dominic respiro con profundidad. Debía relajarse, o no podría evitar acercarse a ella.

Pero no iba a dejar que las cosas fuesen lentas. Su mejor amigo estaba al tanto de todo, y el si podia darse el lujo de jugar con ella hasta que la transformación estuviste completa.

 

Dean se acerco a Candance tras ver el rostro de su amigo. Sabia que era tiempo.

Se sentó al lado de la hermosa chica y sin decir nada apoyo su mano en su rodilla.

Candance lo observo furiosa! Su primer impulso fue gritarle y preguntarle quien demonios se creía, pero las palabras se congelaron en su boca.

Solo pudo mirarlo. No podia hacer mas que desear que esa mano se escondiera bajo su vestido… Lo deseaba con un ansia repentina y fuerte.

-La subo?-le pregunto el con suavidad.

Ella quiso gritarle. Realmente quiso hacerlo.

Pero la reacción que mostro fue todo lo contrario. Por primera vez en su vida una risita burbujeante broto de sus labios.

Fue repentino, audible y honesto. No hubo ironías ni burla. Algo en lo que estaban haciéndole le parecía excitante y divertido…

Y queria decir que si.

Queria saber que se sentía ser tocada allí… Era… Divertido… Y… Era bueno divertirse…

 

Dean sonrió.

-Eso significa si Candy?

-No soy Candy!- Dijo ella furiosa poniéndose de pie.

 

Corrió al baño confundida… Estaba excitada? Que estaba mál con ella?

Al entrar fue directo a los lavabos como de costumbre.

Elevo la mirada al espejo y retrocedió dos pasos espantada.

Devolviendole la mirada no estaba la chica que habia salido de su casa aquella mañana.

Su pelo llegaba a sus hombros y los pasaba… Ya no era oscuro… Apenas podia considerarlo marrón ceniza…

Sus pechos, suaves y ligeramente mas visibles en su escote mas generoso que el de esta mañana la saludaban inflados y paraditos.

Entro á uno de los baños y lo cerro con llave.

Se quito el corpiño con temor y espio el talle. Una C.

Una MALDITA C!

Respiro confundida. Algo estaba mal… Porque nadie decia nada?

Se colocó nuevamente el corpiño rozando su pezon sin querer.

Un gemido audible escapo d sus labios… Se llevo la mano presurosa a la boca.

Unas muchachas afuera comenzaban a murmurar.

-Voy a salir ahora y descubrir que demonios sucede!- se dijo a si misma determinada.

Y quiso hacerlo. Era su intención.

Sin embargo su mano no fue a la perilla.

No.

Su mano subió con lentitud a su escote.

Lo bajo con suavidad.

La curiosidad estaba matandola…

Apoyo la punta de su dedo sobre el pequeño pezoncito rosado.

Otro gemido escapo a sus labios. Era tan sensible!!

Las chicas afuera rieron. La escuchaban!

Deberia detenerse avergonzada… Pero solo se escapo una risita tonta de su rostro asombrado.

Era… Divertido…

Y ella… Queria divertirse.

Apretó con suavidad su propio pecho.

Estaba inflado… Lo podía sentir crecer lentamente bajo su mano.

Queria concentrarse en eso… Encontrar la forma de deternerlo. Preocuparse por eso… Pero la idea que la obsesionaba era volver a tocar su pezon.

Gimo nuevamente, mas fuerte. Su otra mano recorrió su panza y arribo a su ropa interior…

Estaba mojada… Nunca antes habia estado mojada…

-Que esta mal conmigo? Porque estoy haciendo esto? Las chicas de afuera pueden oirme y le contaran a todos…. Pero… Eso no puede ser tan malo…. No! Por supuesto que es malo!

 

su gemido fue fuerte y claro cuando su dedo corrió su bombacha para llegar a esa húmeda y suave

Escucho risas claras afuera.

-esa chica se esta tocando, Lucy! Ayudame a ver quien es!

 

Candance sabia que debía detenerse. Pero la idea de que la vieran… Hizo q sus dedos sintieran su clítoris mas mojado y latiendo bajo su tacto.

 

Subió la mirada para ver una de las muchachas, una compañera del consejo estudiantil, trepada a la puertesita del baño.

Con una risita de reconocimiento, se dejo caer y ambas chicas huyeron del baño.

Ahora todos sabrían lo que estaba haciendo! Que vergonzoso!

 

Queria detenerse y volver a sus vestidos largos y puritanos… Pero no queria. Queria…pero no realmente.

Estaba tan confundida…. Su cuerpo cambiaba con celeridad y su mente… Su mente se sentía adormilada…

Queria querer gritar y buscar una solución… Pero… Era todo esto realmente tan malo!?

Por supuesto que lo era! Se grito a si misma, deteniendo la mano y poniendose de pie.

Detendría esto y volveria a ser ella misma!

 

Salio del baño avergonzada e incomoda… Pero algo dentro suyo sentía todo esto tan divertido…

 

Entro a clase en silencio.

El profesor la miro cansado.

-Tarde otra vez- le dijo con tono de hartazgo.

Otra vez?? Se pregunto confundida. Nunca llegaba tarde!!

-toma tu prueba y sientate. Ya las coreegi.- le dijo el profesor ofreciéndole su examen.

Candance lo tomo y se sentó en su pupitre.

Lo miro.

6?

Como podia haberse sacado un 6??

Comenzó a mirar las preguntas… Y noto con horror que no recordaba las respuetas!

Habia dado el examen hacia una semana y recordaba haber escrito mucho… Pero ahora faltaban algunas respuestas… Y tampoco podia recordarlas…

Esto era feo, raro… Se detuvo en seco. Feo, raro? En otro tiempo hubiese usado palabras mas elaboradas para describir esta situación… Pero ahora simplemente no podia recordarlas!

 

Una sensación agradable detuvo sus pensamientos.

Allí estaba dean, con su mano nuevamente en su pierna.

-Hola candy

-no soy candy. Soy Candance

-Candy… Las chicas me contaron de tu aventura…

 

Candance se sonrojo! Quiso golpearlo. Quiso gritarle.

Pero en cambio

-en serio??-pregunto entre risitas. Su mano subió a su pelo y comenzó a girar un mechon rubio oscuro coquetamente

-En serio, Candy- dijo el subiendo lentamente su mano.-Entiendo porque… Yo mismo quiero descubrir esas partes ocultas. El sennit de tu cuerpo

-El que?- Pregunto Candance confundida. Sintió que deberia conocer la palabra… Que la habia conocido… Pero era tan cómplicada… Y solo quéria consentrarse en aquella mano masculina subiendo por su muslo…

-Nada hermosa… Nada con lo que tengas que preocupar tu rubia cabecita.

 

Ella dejo escapar una risita infantil y burbujeante. Se sentía bien reír así. Se sentía bien aquella mano casi alcanzando su ropa interior. Era… Divertido… Y queria divertirse.

-Vamos al baño Candy. Y dejame ver lo que tocabas hoy.

Ella quiso protestar.

Pero… Pero queria ir al baño. Queria enseñarle lo que estaba tocando.

-Candy?-su mano salio de la pollera-vamos?

Ella asintió emocionada, sin saber como controlarse.

 

La guió de la mano al baño de hombres. Era mucho mas pervertido así… En su baño. En donde solo las mas putitas entraban.

Ella trato de detenerse, pero Dean la sostuvo por la cintura y la miro a los ojos.

-Candy. Veni conmigo. Voy a hacer que te diviertas…

Candance abrió los ojos. Divertirse? Esa palabra era en todo lo que podia pensaar los ultimos dias!

-Deja de decirme Candy…-Murmuro luchando la sensación. Ella era mas fuerte que esa cosa extraña que la habia invadido.

El la llevo al espejo, parandose detrás suyo.

-Miraté, hermosa…- le digo rodeando su panza con ambos brazos.- Esa chica que ves allí es una Candance?

Ella se observo roja.

Sus labios estaban mas rellenos que de costumbre, sus pechos no podían ser mas pequeños que una D a este punto, su vestido era ya realmente escotado y ceñido.

Queria odiar el vestido, pero era tan sexy y a la moda!! Quedaría tan bien con esos tacos rosas que habia visto en el shopping!

Su pelo ahora era rubio claro. Largo por su cintura, y ondulado.

-Sos Candy.- Dean le susurro al oído, subiendo las manos por su esternon hasta sus pechos, amplios y suaves-Sos una linda – Apretó sus pezones – Putita – Bajo el escote revelando sus pechos blancos y grandes.

-D…Dean, no!

-No? No pareces muy segura… Ni siquiera trataste de correrte…-Dijo el riendo besandole el cuello.

Un giggle escapo de sus labios.

-No tengo que querer esto!- Pensó Candance entre beso y beso.- tengo que detenerlo, tengo que decirle que pare! Pero… Mm!!- Largo una risita boba nuevamente al sentir que terminaba de quitarle el vestido- Pero es tan divertido! Porque deberia parar? Porque soy  una mujer decente e inteligente!!

B…bueno… No se sentía tan inteligente ultimamenmte… Todo… Todo parecía mas colorido y simple… Y ya no se preocupaba por esas cosas tan complicadas como la política. Queria preocuparse… Pero le daba dolor de cabeza…

Esos eran temas que la gente aburrida debía ocuparse… No?

 

-Donde esta tu cabeza Candy?- Pregunto el risueño al ver su carita confundida y con el mas ligero puchero en sus labiencitos gruesos y sexys. Solo obtuvo un risita de respuesta. Estaba lista… Este era el punto del que Dominic le habia hablado. Estaba lista para comenzar a ser la perfecta bimbo que dejaría que cualquier hombre la tocara.

La inclino con suavidad contra el lavabo.

 

La cabeza de Candance… No. Candy, daba vueltas… Quería concentrarse. Pensar. Razonar el porque no debía hacer esto… Pero su cabeza estaba como dormida… Solo podia pensar en lo divertido que seria ser usada como una hermosa muñequita sexual… Esa palabra la perseguia… Divertido! Era lo que queria. Le aburria todo el resto.

El estudio, ew! Las elecciones eran tan tediosas! Pero… Pero divertirse era *risita* divertido!

 

-Candy, concentrate tontita- Dijo el riendo, observando su rostro perdido en el aire, su boquito entreabierta con una sonrisita sensual e inocente. Queria que estuviese completamente conciente a la hora de entrar por primera vez en ella. Ella asintió riendo tontamente.

-Perdón… Estaba pensando en…

-No estas aca para pensar- La detuvo el pasando un dedo suavemente por sus labios vaginales. Un fuerte jadeo se escapo de los labios de esa hermosa rubia platinada. La acomodo sobre el lavabo, disfrutando como sus enormes pechos se presionaban contra el borde. Estaba a solo dos tallas de ese perfecto doble D que iba a alcanzar. Y no podia esperar… Pero sin duda podia confórmarse con esos perfectos y enormes pechos blancos y suaves apretujados y duros contra el fríó borde, lo que hacia que esos pequeños pezones rosas se pararán llamándolo a lamerlos como golosinas.

 

-Concentraté, Candy.-Le dijo serio, bajando su cierre. Algo en ese ruido hizo que Candy levantara mas su culito, exponiendose, ansiosa.

Los pensamientos se mezclaban con sus sentimientos. Y ni siquiera eran pensamientos profundos… Y lo sabia… Sabia que cada vez era menos y menos conciente de eso… De que antes… Antes era diferente… Pero… Diferente era mejor?

 

-Quiero que te concentres, hermosa bombo-Dijo el con suavidad. Ella abrió la boca para protestar, pero el metió la punta de su pene adentro de ella.

Candy gimio. Esa sensación… Estaba cubriendola por completo… Su cabeza era una nube blanda y todo era mas fácil ahora. Ya no estaba estresada ni confundida… Solo… Solo queria diertirse… Y esto *risita* es divertido!!

 

-Estas concentrada en esto, Candy?- Ella asintió- Estas concentrada en sentir que te penetro?- pregunto hundiendo su pene dentro suyo.

Un gemido de placer broto de sus labios. Esos labios tan gruesitos y suaves ahora que parecían estar constantemente en un eterno y sensual puchero.

-S…si!-Gimio ella sin poder pensar en nada mas ya. Nada mas que aquel pene entrando y saliendo de ella con fuerza. Las paredes de su coño estaban tan apretaditas contra su pene que Dean estaba seguro que jamás habia tenido una mejor cogida que esta.

 

Sin aguantar mas su lucha interna, Candy comenzó a acompañar el movimiento con su cadera, buscando que ese delicioso miembro la penetrara con mas profundidad… Mas fuerte, mas duro…

No parecía importar que fuera una virgen… No le dolía… Solo sentía un placer que la inundaba… Que la hacia gemir sin importar si alguien mas podia oír… Que la obligaba a mover las caderas con desesperación por ese delicioso pene que la penetraba con fuerza.

 

Dean apretó su culito con sus manos y comenzó a apretarlo contra el. El movimiento de esas caderitas redondas era perfecto, coordinado para que cada embestida le diera la perfecta dosis de placer. Ese polvo mágico realmente funcionaba… Si… Esa puritana aburrida se habia convertido en la perfecta putita…

Llevo sus manos a esos perfectos pechos, levantandola del lavabo. Los estrujo entre sus dedos y comenzó a estimular sus pezones.

Los gemidos de Candy subían cada vez mas y mas de volumen. Eran perfectos, tan de putita que podría jurar que tendeia que pagarle despues de terminar de cogerla.

 

Con una ultima embestida, acabo dentro suyo con una potencia que nunca antes habia logrado.

Candy sintió un suave calor dentro suyo. El habia acabado dentro suyo… Pero… No podia encontrar en su cabecita porque eso podría molestarle… La sensación era tan rica…

 

El la tomo de su culito y la separo tirando con suavidad. Ella intento enderesarse pero el la detuvo.

-No. No Candy…- La reto. Ella lo miro, girando su cabecita confundida.- Vas a quedarte aca. Las clases terminaron… Pero estoy segura que algún chico va a entrar y… Le va a gustar la sorpresita de encontrar esta pequeña bimbo apoyadita aquí esperando que alguien mas le de esa pija que tanto ansias.

 

Algo dentro de Candy quiso quejarse. Candance… Aun no habia perdido toda la batalla… Ella no podia dejarse poseer por cualquier pervertido…

No… Diría que no y eso era todo.

 

-N… No…?- Murmuro duditativa, pero aun sin intentar enderezarse.

El río. Apoyo su mano en su pezoncito duro y lo giro con suavidad, produciendo ese gemido tan sensual y entregado.

-Quietita ahí, putita.-Le dijo divertido. Ella asintió con una risita ansiosa. La idea de decir que no comenzaba a parecerle tan ridícula…

 

Ella asintió con suavidad. Ya no podia esperar… Pronto otro chico entraría y podría sentir esas cosquilla en todo su cuerpo que las embestidas producían. Ese placer que le derretia los pensamientos…

Dean salio tras darle una palmada juguetona en su culito, dejándola sola para la larga espera.

 

Los minutos pasaron con lentitud… Intento distraerse pensando en ropa… Se compraría un vestido rojo… Apretado y con el escote mas bajo que pueda encontrar… Y esas hermosas botitas con tacos de 10  centímetros!

Pensar en comprar ese conjuntito solo ayudo a excitarla mas. Era tan extraño!!

 

El sonido de la puerta abriéndose hizo que jadeara con ansiedad.

-Que… Que diablos!?- la voz de un chico pregunto desde atrás suyo. No levanto la mirada hacia el espejo ni volteo. Le… Excitaba la idea de no saber quien la penetraría…

 

-por favor… Por favor cogeme…-Dijo con tono suplicante y excitado.

Sintió que el chico retrocedía unos pasos dudando.

La idea de que se fuera y tuviera que esperar por otro chico que tal vez no vendría por horas la desespero.

Giro con celeridad y cayo a sus pies ansiosa.

Gateo a el mirando a un muchacho con expresión nerviosa y tímida en el rostro, vistiendo una remera con un personaje de un comic y amplias gafas.

Continuo retrocediendo mientras ella lo perseguía gateando como una gatita en celo.

-Q…que haces??-Pregunto nervioso, al ser acorralado contra el rincón de la pared. Ella aprovecho su confusión para apoyarse en sus rodillas y bajar el cierre que la separaba del objeto de sus deseos.

 

Tomo el pene entre sus manos, sintiendo que su boca se hacia agua con la idea de lamer y tragar sus jugos.

Comenzó pasando su lengua suavemente desde la punta hasta la base de su pene, disfrutando cada centimetro.

El muchacho se rindió al placer, cerrando los ojos y disfrutando mientras la rubia platinada con los pechos tan grandes como dos sandías metía su pene entero dentro de su perfecta boca.

Conocía la reputación de Candy. Gracias al hechizo, nadie recordaba a la vieja Candance. Solo estaba Candy, la pequeña bimbo que rozaba la ninfomania.

Candy estaba perdida en un mar de deseo y risitas, y ya nada mas le importaba. Era feliz así. Mucho mas feliz de lo que habia sido en el pasado.

Todo era simple y divertido.

 

Continuo succionando ese pene con ansias. Lo tomaba con sus dos manos, acariciandolo con deseo, lamiendo y succionando cada vez con mas velocidad, deseando mas que nada que sus jugos terminaran en su boca y puidiera tragarlos como la buena putita que era.

Con una ultima succion fuerte y precisa, finalmente acabo en su boca, con un gemido ronco y lleno de placer. Ella se apretó a el, aprovechando cada gota y no se separo hasta haberla tragado toda.

El le acarició la cabeza tubado y agitado.

-Bu…buena chica…-Murmuro.

 

Candy asintió contenta. Era una buena chica!! Estaba cumpliendo su trabajo!

 

Se puso de pie y lo miro a los ojos.

-Vamos a hacerlo de nuevo mañana?-pregunto con una risita sugestiva

-P…por favor- asintió el torpemente, sin poder creer su suerte.

 

Candy río entusiasmada y brinco fuera del baño, feliz con su nueva posición, y ansiosa de probar todos los hombres que desearan probar a la pequeña bimbo del colegio.

 

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Dominic sonrió complacido tras apagar su televisión. Gracias a las brujerias de su hermana, habia podido observar toda la transformación de su nueva bimbo en aquella pantalla.

La magia realmente podia hacer cosas increíbles. Y ya no podia esperar mas para probar su nuevo juguete y darle su ultimo castigo.

 

Camino hacia la casa de Candy con presura. Deseaba poseerla como nunca habia deseado antes algo. Esa pequeña putita lo complacería como el deseaba sin discusión, y el castigo seria permanente luego de que terminara la ultima fase del plan.

 

Toco la puerta y espero impaciente.

Escucho pasitos de tacón y pudo imaginarse a esa pequeña putita corriendo a abrir la puerta en tacones altos y sensuales.

Cuando la puerta se abrió la imagen no lo desilusiono.

Allí estaba la hermosa rubia platinada, con un vestidito rojo escotado y ceñido y tacos altos q le formaban el perfecto culito.

 

Sin decir palabra la tomo por la cintura y la beso con pasion, jugueteando con la lengua traviesa de Candy.

Ella se entrego con ansias al beso, presionando su cuepo al de el.

 

-Vamos al cuarto, pequeña Candy.

Ella asintió jadeante, mirandolo con ánsias que solo una putita podría tener ante el sexo.

La llevo al cuarto impaciente, comenzando a acariciar su culito perfecto mientras subían las escaleras.

Ella gimio con suavidad cuando Dominic, sin poder aguardar a llegar a su habitación, metió un dedo en su ropa interior, y sintió lo mojada que ya se habia puesto Candy.

Ese vestido era de tan fácil acceso que solo habia tenido que correr su mano hacia adelante de su culo para poder penetrarla con su dedo índice.

La detuvo en la puerta, sin dejarla entrar. La haría sufrir.

Metió otro dedo y los movió en circulos dentro de su coño húmedo y expectante.

 

-Como fue tu día, mi putita?- le pregunto con un poco de maldad, deteniendola cuando intento tocar su miembro. La haría rogar por el. La haría rogar como la puta que el habia creado.

-B…bien…-Sus ojos rogaban entrar al cuarto, rogaban ser penetrados. Era mas que un simple deseo. Lo necesitaba. Era adicta a ser poseida, a ser usada como una muñeca de placer. Su muñeca de placer… Por supuesto que no tenia problemas en compartir…

 

-Por favor entremos…-Le rogo ella con sumisión. La misma estiradita que se habia mofado de el al invitarla a salir ahora rogaba por ser poseida como una cualquiera.

-Aun no-Dijo el severo frenandola. Hundió sus dedos en su coño disfrutando al sentirla retorcerse de placer-cuando yo decida, iremos.

La retuvo allí por varios minutos, prsionando y girando sus dedos con fuerza por momentos y por momentos solo frotando con suavidad para mantenerla excitada.

Sólo cuando la desesperación de Lacey fue tan grande que tuvo que retenerla para que no se arrodillara frente a el, le permitió entrar.

 

Sin delicadeza, la posiciono como si fuese una perrita en celo en su cama y sin aviso la penetro con fuerza.

Tomándola por la cadera comenzó a embestirla con pasión y dominación, disfrutando de escuchar esa perfexta mezcla entre gemidos y risitas, y de ver esas amplias y hermosos pechos moverse hacia adelante y atrás con un movimiento hipnotizante.

-Candy… Escuchame bien- Empezó a decir entre embestida y embestida- Este es tu castigo por ser una perra maldita con todo el mundo. De ahora en mas nosotros pensaremos por vos y vos… Vos te limitaras a ser mañoseada, a ser cogida y a verte bonita. Lo entiendes?

 

-s…si!!-grito ella entre gemidos

-Y ya no le dirás nunca mas que no a nadie… Ya no vas a rechazarnos, vos vas a necesitar de nuestras pijas porque ese es el tipo de putita que sos ahora… Te hace feliz la idea de ser así el resto de tu vida?- Le pregunto apretando sus pezones sin dejar de penetrarla. Ese coño estaba tan apretado y mojado que sentía que podia continuar todo el día sin detenerse. Cada embestida se sentía como la primera.

-si!! Soy muy feliz así!

-No…Candy es una bimbo… Y las bimbos hablan de si mismas en la tercera persona… Deci eso bien

-Candy es muy feliz así- Repitió siguiendo con sus caderas el movimiento continuo, mostrando incluso mas ansias que el de que su pene continuara dentro de ese coño perfecto.

-Y si candy quiere ser una bimbo el rsto de su vida, candy debe quedar embarada…- Ella lo miro con un pequeño asomo de confusión- Así son las reglas, Candy… Debes hacer eso y sras una bimbo el resto de tu vida.

 

Dominic sonrió con placer. Sabia que Candance jamás aceptaría algo semejante, que nada la degradaría mas. Y ella ya no podia hacer nada al respecto. Candy haría lo que el dijera por sexo, y no habia forma de evitarlo.

 

Acabo dentro de Candy con placer, disfrutando como ese cuerpo perfecto tambien se contorcionaba de placer en un largo y sonoro orgasmo.

 

-Los chicos van a seguir acabando dentro tuyo… Y tarde o temprano quedaras embarazada… Y ya no serás una política ni nada mas que la perfecta bimbo que solo desea complacer…- le tomo la perita rescostandola en la cama- Voy a cuidar de vos… Vas a vivir conmigo… Vas a tener ejercicios diarios para mejorar tus habilidades… Viendo películas porno y practicando con un gran dildo… Y cuando nos visiten amigos… Vas a mostrarles que tanto mejoraste… Te gusta la idea Candy?

 

Candy asintió entusiasmada! Una vida dedicada enteramente al sexo? Que mas podia pedir una chica?

 

veronica231