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La violación de Vicky

Saturday, October 25th, 2008

Hola de nuevo, mi nombre es Roberto, tengo 26 años y vivo en el pequeño país de El Salvador, en Centroamérica. Esta no es la primera vez que escribo para sexy cuentos, y agradezco mucho los comentarios a mis anteriores historias.

Hay tres cosas en este mundo que a me excitan tremendamente: las lesbianas jóvenes, el sexo anal y las violaciones, así que lo más excitante para mí sería contemplar a una nena violando por el culo a otra nena… ¡wow! Solo de pensarlo ya me excité… Bueno, un día se me ocurrió que yo mismo podía hacer una historia sobre eso, así que les he traído esta historia ficticia, espero que disfruten al leerla tanto como yo al escribirla.

Vicky era a muchacha más bonita de primero de preparatoria, a sus 16 años medía 1.60 m de estatura, tenía la piel clara y su pelo lacio y castaño le llegaba hasta los hombros, en marcando una carita preciosa de ojos claros. Era delgada y sus senos redondos y su culito parado y firme hacían babear a todos los muchachos que la veían… y también a una chica.

Teresa era una chica normal de 17 años, tenía el pelo negro. Lacio y bastante largo, sus ojos eran café y sus piel blanca, era ligeramente más alta que Vicky y un poquito más robusta, no tenía un culo tan espectacular como ella, pero sus senos eran más grandes.

Era la nueva del instituto, hasta los 16 había estudiado en una escuela católica para señoritas, pero la expulsaron cuando la encontraros besándose y tocandose con una amiga en los vestidores, eso la hizo perder un año. Sus padres decidieron que la falta de compañía masculina la había inclinado al lesbianismo, y creyeron que enviándola a una escuela mixta la “curarían”; pero ella sabía que no estaba enferma, que simplemente le gustaban las mujeres en lugar de los hombres.

Como Vicky era muy sociable se hicieron amigas muy rápido, a Tere le encantaba verle el culo, y casi se desmaya la primera vez que le vio las bragas en los vestidores, a menudo se masturbaba pensando en estar con ella… Definitivamente quería follársela, pero no sabía como; charlando con Vicky, Teresa se convenció de que era heterosexual, incluso había perdido su virginidad con un ex novio un año atrás y no le atraía para nada una aventura lésbica. No había posibilidades de convencerla de tener sexo, así que una noche, recostada en su cama luego de masturbarse pensando en aquel hermoso culo, Tere tomó una decisión: Iba a follarse a Vicky, de cualquier forma, ¡por la fuerza si era necesario!

Durante una semana pasó convenciendo a sus padres de que salieran a celebrar su aniversario todo el fin de semana en la playa; luego convenció a Vicky de que se quedara a dormir en su casa. “Nos vamos a divertir” le insistió hasta que aceptó.

Vicky llegó pasadas las seis de la tarde, vistiendo una blusa de botones, una falda corta de paletones y unas botas, al verla Tere quiso caerle encima en la misma entrada de la casa, pero se contuvo como pudo.

“¿Y tus papás?” preguntó la visitante al no ver a nadie.

“Ya vendrán salieron a un compromiso” contestó la otra tratando de fingir indiferencia “Iba a ver una peli, ¿te parece?”

“Sí, claro”

Ambas se desparramaron por el sofá a ver la película, cuando habían pasado varios minutos y Vicky parecía sentirse más en confianza, Teresa le ofreció una soda: la chica se tomó su tiempo para ir a la cocina y regresar con las dos bebidas.

“Que raro” dijo Vicky unos minutos después de haber vaciado su vaso, “de pronto me ha dado mucho sueño…” y se tumbó sobre el sillón.

La hermosa chica despertó una hora después y se encontró acostada sobre una cama con las manos atadas a la cabecera y los pies, sin botas, atados a las patas de la cama para que sus piernas quedaran abiertas.

“¿Qué pasa?” dijo asustada “¡Tere! ¡Tere, sueltame! ¡Esto no es gracioso!”

“Tranquila, mi amor” contestó la aludida haciéndose una cola en el pelo “Es mejor que estés relajada”

Vicky se asustó más cuando vió a Teresa parada junto a la cama en ropa interior

“¿Qué vas a hacer Tere? ¿Qué vas a hacer?”

“Me voy a divertir contigo” Contestó ella tumbándose junto a su victima “No te imaginas lo mucho que me he aguantado esperando a que despertaras.”

Vicky entonces comprendió de que se trataba todo eso y comenzó a sollozar

“¡No, Tere, por favor! ¡No me hagas nada! ¡Suéltame, no seas mala!”

Pelo su captora la cayó con un beso, con una mano le apretó las mejillas para que no cerrara la boca y poder meterle la lengua; para Tere fue el mejor beso de su vida, para Vicky fue el peor. Entonces Tere se sentó sobre las caderas de su amiga mientras esta lloraba consciente de que la iba a violar.

“¡Por favor, Tere, te juro que no se lo le diré a nadie!” suplicaba

“Llora todo lo que quieras, Vicky” contestó la otra “Mis papás vendrán hasta mañana y estando en este cuarto los vecinos no te van a escuchar.”

Entonces le abrió la blusa y se la subió hasta las manos, tan rápido que más de un botón salió volando, y casi de inmediato le desabrochó el sostén que convenientemente tenía el broche adelante. Teresa se quedó unos instantes viendo los senos de Vicky, le parecieron deliciosos, blancos, redondos y firmes como eran; sin decir palabra comenzó a acariciarlos con ambas manos.

Vicky soltó un simple “¡NO!” que pareció casi instintivo y se arqueó ligeramente como tratando de escapar, aunque sin éxito. Ese mismo reflejo se hizo más fuerte al sentir una boca de violadora sobre sus rosados pezones; la chica se quedo un buen rato chupando y lamiéndole los senos, hasta dejarles marcas de rojas, a lo que Vicky solo podía responder sollozando más profundamente.

Luego Tere bajó por su delicioso vientre adolescente y le levantó la falda descubriendo unas bragas blancas. “Si supieras lo mucho que me he masturbado imaginando este momento” Le dijo a su amiga y comenzó a comerle el coño por encima de las bragas; Vicky arqueó la espalda, soltó un gemido y comenzó a llorar en serio:

“¡Waaaaaaa!”

Lo que verdaderamente estaba haciendo mella en su psique era el hecho de que era otra chica quien la estaba violando.

Entonces Tere se levantó, cogió unas tijeras de la mesa de noche y le cortó las bragas a Vicky; cegada por las lágrimas la pobre chica no pudo ver los juguetes sexuales que su captora tenía en la mesa, preparados para la ocasión… y quizá fue mejor así.

Tere estaba muy excitada viendo el coño desnudo en el que tanto había pensado, se quitó el sostén si se acarició los senos con una mano mientras con la otra tocada el sexo se su amiga. Finalmente se inclinó y comenzó a lamerlo y chuparlo, haciendo que Vicky se arqueara de nuevo.

“¡No, Tere! ¡Nooo!”

Pero Tere chupaba y lamía con ganas, con ansia; le abrió los labios con los dedos y le metió la lengua lo que hizo respinga a su victima con fuerza. De pronto, en la excitación, la chica le metió un dedo en el coño a Vicky y ella gritó:

“¡AAAHH! ¡Nooo, por favooor!”

Pero la violadora siguió metiendo y sacando el dedo, y al poco rato le metió un segundo dedo, mientras seguía lamiendo y chupando y se metía ella misma dos dedos de la otra mano en su propio coño. Vicky no paraba de llorar, no quería esos dedos invasores en su cuerpo.

Tere entonces se levantó, fue a la mesa de noche y cogió un arnés con un pene de plástico que lubricó debidamente, Vicky se asustó al verla quitarse las bragas y ponérselo.

“¡No, Tere, te lo suplico! ¡No lo hagas! ¡NO!”

Pero las súplicas solo excitaron más a la chica del arnés. Se colocó sobre ella, la besó de nuevo en la boca y le dijo: “Ahora vas a ser mi mujer, Vicky” y comenzó a meterle el pene de plástico, Vicky gritó:

“¡AHHH! ¡AHHH!” El plástico invasor penetró por completo, Tere lo sacó y volvió a meterlo una y otra vez, cada vez que lo hacía el arnés presionaba deliciosamente su clítoris.

“¡AHHH! ¡AHHH! ¡AHHH! ¡AHHH!” gritaba Vicky y su amiga le besaba el cuello y le frotaba los senos contra los suyos. La pobre Vicky estaba roja de tanto llorar, tenía la voz ronca y casi no le quedaba aire, cuando de pronto Tere se arqueó y lanzó un profundo gemido de placer:

“¡GUUUU MMM AHHH!!!”

Se había corrido… y Vicky sintió algo que le pareció horrible, el arnés tenía un conducto especial para fluidos y cuando la chica se corrió todos los fluidos de su orgasmo salieron disparados por la punta del pene de plástico, para Vicky era como si su amiga hubiese eyaculado como un hombre dentro de ella.

La chica violada creyó que todo había terminado, pero se olvidó que era una mujer, no un hombre quien la tenía ahí. Tere le sacó el pene de plástico y, aprovechando que estaba débil, le desató las piernas, le quitó la falda y la volteó poniéndola boca abajo, además metió un par de almohadas bajo su cadera para levantarla.

Vicky no estaba muy consciente y solo reaccionó al sentir una lengua pasando por entre sus nalgas; Tere se las estaba separando con las manos y lamía con pasión su ano.

“¡AH! ¡No! ¡Basta, Tere! ¡Por Dios, basta!” gimió casi sin voz

“Dime, Vicky” preguntó la chica “¿Y tu culo si es virgen?” Vicky se asustó más que antes.

“¡NO! ¡ESO NO! ¡POR EL CULO NO!!!” gritó, pero su amiga le metió un dedo en su agujerito haciéndola casi brincar, lo metió y lo sacó varias veces tratando de abrirlo “Relájate, mi amor” le dijo “O esto te va a doler más de la cuenta”.

Entonces comenzó a meterle unas bolitas anales que cogió de la mesa de noche, Vicky se arqueaba cada vez que una entraba “no…” lloraba, sentía horrible. Cuando la última entró Tere se dirigió a la mesa de noche y tomó un vibrador, era delgado y lizo, especial para culos. Regresó y le sacó despacio las bolas a Vicky, ella respingaba con cada una que salía, sentía como si se estuviera cagando

“mmm… mmm…. mmm”

Cuando la última salió Tere le lamió de nuevo el culo un par de veces, encendió el vibrador he hizo círculos con la punta sobre el ano de su amiga, al sentir la vibración ella lloró; entonces Tere se lo metió y Vicky gritó con una voz ya ronca:

“¡waaaaa! ¡Nooo! ¡Sácamelo! ¡Sácaloooo!”

Las vibraciones dentro de su ano la estremecían, nunca había tenido nada ahí adentro y menos algo que se moviera. Tere entretanto se masturbaba aún con el arnés puesto viendo a Vicky temblar.

Luego de unos momentos, pensando que ya era suficiente, le sacó el vibrador y se puso tras ella con el pene de plástico que aún tenía puesto apuntando hacia el culo de Vicky. Sin decir se puso sobre ella, la cogió de la cintura y le metió el pene.

“¡AAHHH!” lloró la chica con sus últimas fuerza “¡Ya no, por favooor! ¡Mi culo nooo! ¡Por lo que más quiera, Tere! ¡Por el culo ya noooo!”

Pero ya era tarde, Tere sacaba y metía el pene de plástico en su ano como lo había hecho en su coño. Pronto la chica del arnés comenzó a gemir con más fuerza… y se volvió a correr

“¡GUUUU MMMM AAAHHH!”

Y Vicky sintió como se le inyectaban dentro del ano los fluidos de su violadora… Tere le sacó el pene y se tumbó a su lado, ambas se quedaron dormidas, exhaustas.

A la mañana siguiente Vicky estaba todavía atada y claramente afectada por lo de la noche anterior, antes de soltarla Tere le advirtió que no dijera nada a nadie porque de todos modos nadie le creería que la había violado otra chica.

El resto del año Vicky se mostró distante con todos y al año siguiente se cambió de escuela, pero nadie supo nunca porque.

Bien, pues esta fue la historia… espero que les haya gustado debo confesar que me masturbé mucho mientras la escribía… jejeje… y espero que también ustedes mientras la leían. Aceptaré gustoso sus comentarios en mi correo:

sir.mhytos@gmail.com

En especial si son chicas quienes me escriben XD

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El intercambio estudiantil

Wednesday, May 7th, 2008

Mi nombre es Natalia y cuando estaba en el secundario fui en un viaje de intercambio estudiantil a Francia. Soy una chica común. Linda, es verdad, pero común. Mi familia no tenía el dinero para pagarme un viaje a Europa. Y yo desde siempre quise viajar y conocer el mundo. Con lo cual, cuando me enteré la oportunidad que ofrecía la escuela, me anoté de inmediato.

El mecanismo era el siguiente: una chica de Francia, en este caso particular de nombre Melanie, vendría a vivir a mi casa por un mes y yo iría a Francia a vivir en la casa de ella por un mes. Yo había salido sorteada para el viaje dentro de los que se anotaron y autorizada por los profesores debido a mis buenas calificaciones. Ya que un alumno/a por más que saliera sorteado/a con malas calificaciones no sería autorizado por el Colegio a viajar.

Me describo, para que puedan imaginarme mejor, les cuento que soy rubia, soy tirando a alta. Soy flaca, tengo buen cuerpo, mis amigas me dicen que tengo un aire a Ingrid Grudke (yo no les creo, me parece demasiado, ella es una supermodelo, pero es lo que mis amigas dicen). Tengo buena cola y lindos pechos. Y los chicos del curso cuando pueden me elogian ambos.

Todo ese último año de secundaria estuve muy emocionada con la idea de poder viajar a un país extranjero. Nunca lo había hecho y que más lindo que Francia. Un hermoso país para conocer y disfrutar. La ciudad del amor. Del romanticismo. La ansiedad hizo que el año se me pasara volando, pero finalmente todo en la vida llega.

Junto a mi familia hicimos todos los preparativos del viaje y cuando tenemos todo listo, nos dirigimos al aeropuerto, me subo al avión y me voy rumbo hacia Francia. El viaje se hace largo, pero como iba muy contenta, se hizo largo para los demás pasajeros no para mí. Tuve algún percance con un gordo baboso que me tocó al lado y que me miraba todo el tiempo las piernas pero nada más. La comida excelente, el servicio del avión excelente también y por suerte dieron excelentes películas para ver. Todo iba de maravilla. De diez.

El avión llega al aeropuerto y aterriza. Cuando salgo del avión enseguida me doy cuenta que no estaba en París sino en otro lado. Una ciudad o pueblo mucho más chico, en las afueras, pero cerca de París, la ciudad del mundo que tanto yo quería conocer. Aunque no era París a donde estaba, el optimismo y las ganas por el viaje no me dejaban ver la realidad por completo. Seguía muy emocionada y contenta.

Por suerte, me estaban esperando. En el aeropuerto un empleado de la familia que me iba a alojar, tenía un cartel que decía Natalia y mi apellido. Era muy grandote, parecía un hombre de seguridad de una discoteca. Me saludó muy cordial y educadamente, me dio la bienvenida en ambos idiomas (español y francés) y me comentó brevemente, algo acerca de la ciudad y de la casa a dónde iba. Hablamos de trivialidades e hizo algún que otro chiste, pero se notaba que no era un tipo muy conversador sino que estaba haciendo un esfuerzo grande para ser cordial y amable conmigo. Yo le agradecía el gesto y trataba de facilitarle las cosas. Me miraba un poco el escote, pero yo estaba tan contenta que no me molestaba.

Al llegar, saludo a la familia. Los dos dueños de casa se llamaban Rikjard y Rachel. Aunque a la Sra. Dueña de Casa le decían Madam. Todos la llamaban así. Nos presentamos mutuamente, hacemos las introducciones de cortesía correspondientes y también charlamos acerca de trivialidades para romper el hielo.

La primer semana transcurrió con absoluta normalidad. Me llevaron a conocer toda la casa que era enorme; no era un castillo, pero le faltaba poco. Era una casa hermosa, de una arquitectura antigua de tiempos napoleónicos. En realidad me llevaron a conocer toda la casa, excepto una puerta que no me quisieron decir hacia dónde conducía, ni tampoco me dejaron atravesar. Me llevaron también a recorrer ese pueblo y algo de París.

La familia que me recibió se dedicaba a la industria vitivinícola, me contaron la historia de la familia y de la empresa. Como el tatarabuelo había empezado la industria, como creció y llegó hasta nuestros días. El patriarca de la familia, ahora ya difunto, había sido todo un pionero, un tipo muy importante en la industria del vino, reconocido mundialmente. Pero los nietos del fundador, actuales dueños y directivos, no tenían tan buen instinto empresario como aquel. Y los negocios vitivinícolas no le marchaban a la familia tan bien como para poder sostener el alto nivel de vida que llevaban.

Todo transcurría con aboluta normalidad pero luego de una semana hubo un par de cosas, un par de diálogos que escuché al pasar y que seguramente no debía de haber escuchado que me hicieron sospechar de que el negocio de la familia no era en realidad tan próspero y que debían de tener otra distinta fuente de ingresos para subsistir. No pasaría mucho tiempo hasta que descubriera cuál. Concretamente esa misma noche, en la cena me enteré de cuál era ese “segundo negocio”.

Ese día, que sería un miércoles, sinceramente ya no lo recuerdo, bajé a cenar a las 20 hs. como era costumbre en esa casa. Nos sentamos a la mesa y empezamos a comer. Charlamos un poco de los lugares de París que había recorrido y si me habían gustado o no. Ellos también conocían Argentina así que también charlamos acerca de mi país.

Comimos una ligera entrada. Tomamos un poco de vino. Me sorprendió que el plato principal tardó en venir. En un momento La Dueña de Casa tomó la palabra, su verdadero nombre era Rachel, pero todos le decían “Madam”. Hizo una nueva introducción sobre el negocio y los orígenes de la familia bastante largo que yo no entendía muy bien a que venía. En las partes finales de este “speech” fue al grano y dijo algo así como: -“Acá la comida y el alojamiento hay que ganárselo”. Me explicó también que el negocio de los vinos estaba pasando por un muy mal momento y que la fuente real de ingresos de la familia era una Casa de Burlesque (un Cabaret o Nighclub) que funcionaba de manera aledaña a la casa, que era uno de los de más prestigio y más reconocidos en toda Francia, y cuya puerta de acceso desde la casa era justamente esa que no me habían invitado a trasponer. Luego de todo ese speech todo fue muy rápido y entre el Dueño de Casa y el Guardia de Seguridad me desvistieron, en cuanto me quise acordar estaba en mi bombachita celeste y mi corpiño del mismo color. Tenía los pechos bien apretaditos, juntitos y turgentes por el corpiño chico que tenía puesto. En uno de los ricones del comedor había un espejo de auténtico cristal y me vi ahí reflejada, la verdad que estaba muy linda, en mi conjuntito de ropa interior celeste.

“Como te dije, aquí la comida y el alojamiento hay que ganárselo” me volvió a decir la Sra. Dueña de Casa, que era la madre de la chica que se estaba alojando en mi casa y de seguro, que dado lo hospitalarios y buenos anfitriones que son mis padres, estaría recibiendo todas y las mejores atenciones por parte de ellos. Seguro que no estaría desnuda, sino disfrutando de una ciudad hermosa como es Buenos Aires y disfrutando de todos los paseos y a todos los lugares que mis padres la llevarían a conocer. Yo en cambio estaba en bombacha y corpiño en una casa desconocida y el Sr. Dueño de Casa me estaba “examinando”. Me estrujaba un poco las tetas, me miraba de arriba abajo, el culo, la cara, las tetas, la vagina, me miraba íntegra y también me tocaba. Y con una expresión de lujuria muy fuerte en sus ojos por cierto. Una lujuria salvaje.

“Necesito verte las tetas” me dijo. Yo no me saqué el sostén de inmediato. Entonces de atrás se aproximó un gorila de dos metros y me lo desabrochó sin que me diera cuenta. Si bien tenía un aspecto de gorila, me desabrochó el corpiño sin que me diera cuenta, como un verdadero experto en el amor. Quedé en tetas. Delante de todos, los dos Dueños de Casa y este enorme Guardia de Seguridad. Los tres me miraban. Yo sólo estaba vestida con mi tanga, si se puede llamar a eso estar vestida. Me miraban de arriba abajo, me observaban detenidamente, todo mi cuerpo, mi figura, me recorrían de arriba abajo. La Sra. Madam, se puede decir con una mirada de negocios, como si yo fuera una mercancía, un bien de uso, los otros dos, me miraban como mujer, miraban mis tetas, mi culo y mi vagina. Y creo que se deleitaban y les gustaba lo que veían, porque no podían parar de mirar.

Por suerte no me sacaron la bombacha. Cuando terminaron de mirarme y revisarme les pregunté: -“¿Ya me puedo vestir?”

Los Dueños de Casa dijeron casi al unísono en un tono muy normal y cordial, completamente ajeno y fuera de lugar con la situación que estábamos pasando: -“Preferiríamos que termines la cena así como estás y luego puedes ir a tu habitación”.

Yo me senté en la mesa así como estaba y terminamos de cenar. Era raro estar desnuda ante desconocidos, pero si no tomé mi ropa y me vestí fue porque en parte esta rara situación me excitaba. Algo me gustaba el exhibicionismo y era mi oportunidad de satisfacer esas ganas o fantasía que nunca había podido cumplir. Nunca había ido a una playa nudista, siempre tuve ganas, pero nunca me animé a estar desnuda enfrente de tanta gente. Esta vez, era algo más íntimo, eran tres personas y una era una mujer, así que es como si fueran dos personas. Era preferible eso, a los cientos de personas que puede haber en una playa.

Cuando terminamos de cenar nos saludamos y nos fuimos todos a dormir. Noté como me miraban de atrás (el culo) mientras me retiraba del salón y luego cuando subía la escalera. Instante que se me hizo larguísimo.

Cuando llego a mi habitación, entro y voy al placard para ponerme algo de ropa. La desnudez, ya me estaba incomodando. Grande fue mi sorpresa cuando vi que mi ropa ya no estaba. En su lugar había tangas y sostenes de todos los colores, formas y tamaños. Algunas medias y algunos zapatos de taco alto, y un cartel que decía: “Tu ropa está muy bien guardada en nuestra habitación. Te será devuelta completa cuando vuelvas a Buenos Aires y te daremos lo que necesites para cuando salgas de la casa a pasear por París. Pero cuando andes por la casa deberás andar en tanga y corpiño y se te prohíbe usar más ropa que esa sin autorización”. Me quedé helada. No tuve mucho tiempo de pensar, cuando sentí un Toc Toc en la puerta. Era el Dueño de Casa para explicarme que esto que decía el cartel era durante el día, y que para dormir debía hacerlo completamente desnuda, y que tipo 3 de la madrugada él pasaría a controlar que así lo hiciera. Espero a que me sacara la ropa me miró de arriba abajo con mucha lujuria una vez más y luego se fue.

Me acosté a dormir, en una casa desconocida, con gente desconocida, sin mi ropa y completamente desnuda. Pensaba que en realidad no iba a venir, pero tipo 3, mientras yo dormía entró a mi habitación directamente. Yo no lo sentí entrar, pero me di cuenta que vino cuando me acarició mi culo, desnudito y al aire. No me hizo más que eso. Y luego dormí desnuda toda la noche y todas las noches que le seguirían a esa. Por lo general yo era de dormir boca abajo, y cuando entraba él, mi culo quedaba bien expuesto para él.

Cuando se hizo de día, bajé a desayunar con una tanga y un corpiño blanco que elegí entre los muchos que había ahí. Era un conjuntito de lencería hermoso, muy sexy y delicado y de diseñador. Debía ser realmente muy caro. La bombacha era bien cola-less, como casi todas las que había en el placard.

Luego del desayuno, anduve todo el día de esta forma por la casa. Lo peor es que como eran gente de dinero, por esa casa circulaba mucha gente, jardineros, sirvientas, mayordomos, incluso invitados que venían a ver a la familia y todos me veían así, casi desnuda. Algo me reconfortaba, saber que era gente que en un mes no vería nunca más, pero igualmente el pudor se siente. Sin embargo, no mucho podía hacer, no tenía ropa que ponerme. Solo tangas y corpiños.

Ya era verano, así que ese día la pasamos una buena parte en la pileta. Yo no usé una bikini, sino que me metí al agua así como estaba, total cuál era la diferencia, y además había tantas tangas y corpiños en mi habitación que al subir podía cambiarme esta ropa mojada y ponerme otra. Los que estuvieron en la pileta, ya sea los dueños de casa, algunos invitados que cayeron a la casa, y/o empleados de los primeros, me miraron toda. Y mucho. Creo que hay muchas, muchas personas, en Francia, que me han visto por lo menos en ropa interior.

La verdad que ese día estuvo muy bueno y lo disfruté bastante.

A eso de las 15 hs., me llama Rikjard y me dice: “Mirá, los hombres prefieren los bronceados parejos, así que porque no te sacás la bombachita y el corpiño así te quemás mejor”. Yo bien obediente, hice lo que me pidió y le entregué en la mano tanto la tanga como el corpiño. Quedé como Dios me trajo al mundo.

Rikjard también me dijo: -“Acostáte acá que te voy a pasar el bronceador” y se dedicó unos quince minutos a paserame el bronceador por todo mi cuerpo. Empezó por la espalda, la recorrió toda, muy suavemente y muy despacio también; se fue a las piernas, en dónde hizo lo mismo y luego llegó al culo, me lo toqueteó todo un rato largo largo largo.

Luego me dijo. –“Ahora date vuelta que te voy a poner de adelante”.

Repitió un procedimiento similar, primero me pasó por los hombros, luego por la panza, el ombligo, las piernas y todo para llegar a las tetas, las que me manoseó y magreo por un rato largo largo. También me metió mano en la vagina. Vio que tenía algunos vellos púbicos y me dijo: -“Espera que de pasó vamos a aprovecha parar rasurarte” e hizo llamar a una sirvienta y le pidió que traiga las cosas. La sirvienta trajo una palangana con agua, una crema especial y una hojita de afeitar. Rikjar me colocó la crema por la vagina, y luego con mucha paciencia me la depiló a cero. Al terminar me enjuago muy prolijamente, se ve que había hecho esto muchas veces.

A los 3 o 4 días, me acostumbré a andar en ropa interior por la casa. Dejó de darme vergüenza y se tornó algo “natural” el hecho de que los sirvientes, mayordomos, dueños e invitados me miraran. Y si bien me sentía un poco puta, trola, algo en mi interior se encendía con esta situación. Conciente o inconcientemente cada día buscaba las tangas más chiquitas y sexys, las más provocativas. Incluso al vestirme me fijaba, que la tanga que me ponía se me metiera bien bien dentro del culo. Y también elegía cuidadosamente los corpiños, si bien tengo naturalmente hermosos senos, elegía aquellos que me los realzaran más, que los hicieran más turgentes, aquellos en los que parecieran más grandes. Seguramente esto era ni más ni menos que mi instinto natural de mujer.

El Burlesque estaba separado de la casa solo por una puerta. Yo todavía nunca había entrado. A la semana más o menos de aquella cena en la que empecé a andar semi-desnuda por la casa la La Sra. me invitó a pasar con la frase: -“Conoce el lugar, ambientate. Mira el lugar, fijate bien como es todo. Que mañana vas a empezar a trabajar”. Pasé así como estaba en ropa interior. Recuerdo que ese día tenía puesto un conjuntito rojo muy sexy. El lugar estaba lleno de hombres, y de mujeres también, vestidas más o menos con la misma cantidad de ropa que yo. Yo me quedé a un costado solo observando. Aunque era más observada de lo que yo observaba. La ropa interior roja hacía que me miraran bastante. Tomé una o dos cervezas que me invitaron desde la barra. Y traté de entender y descifrar “los códigos” del lugar.

Al otro día recién empecé como camarera. En bombacha y corpiño por supuesto. Ese era mi uniforme de trabajo y de estar. La Sra. me había dicho que tal vez tuviera que hacer un strip-tease, pero que la idea no era que hiciera “pases” con los clientes. También me dijo que iba a ser como un juego, que me iba a divertir y a vivir una experiencia nueva. No estaba segura hasta ese momento si me iba a resultar divertido o no, pero estaba segura de que era un experiencia completamente nueva.

No estaba en los planes, y yo solo era una camarera más, hasta que un cliente me vió, se ve que le gusté y me solicito especialmente. Yo no quería hacerlo. Cuando lo vi, no era un tipo tan feo, de hecho era algo atractivo. Era alto, era rubio, realmente no me explicaba que hacía un hombre así en un lugar como este. La Dueña de Casa se acercó a mí, me lo señaló con un ademán de cabeza, me dio una palmadita en el culo y me dijo: -“Dale es él, pasa con él”. Y luego nos presentó: -“Hola ella es Natalia, él es Kevin, es irlandés, y ella, el caramelito que te vas a comer, es de Argentina”. “Hola, ¿Que tal?” lo saludé yo y el me contestó algo similar. Hablaba muy poco en español, yo hablo en inglés, pero él hablaba cero español.

Madam continuó la presentación, sólo que la hizo un poco más física: -“¿Estás seguro Kevin o querés ver alguna otra chica?” Le preguntó. Luego tomó la mano de él, la derecha y la llevó hasta uno de mis senos, y le dijo: -“Tocá, mirá lo que es esto, carne de primera”. Ni Madam ni yo estábamos seguros acerca de si Kevin estaba convencido o no, entonces Madam que era una excelente vendedora y mujer de negocios (más adelante me enteraría que fuera de este ámbito era una reconocida empresaria, incluso hacía consultoría en empresas y había escrito dos libros, pero le encantaba la noche más que la vida misma) prosiguió: -“Nati date vuelta”. Yo me di vuelta y quedé de espaldas a Kevin. Madam tomó mi bombachita y me la bajó un poco. Me quedó donde empieza el culo, y luego me dio una nalgadita. “Mirá lo que es esto Kevin” le dijo, “¿Estás seguro de que no estás convencido?”. Y Kevin se convenció. El mismo me subió la tanga y dijo: “Ok. Acepto. En la habitación de siempre”.

Madam me condujó hacia una sala privada en dónde una de sus asistentes, Roxana me arregló un poco el pelo y me dio algunas indicaciones y consejos. Roxana no era ni más ni menos que una ex puta que habia decidido por un tiempo alejarse de la actividad. Lo que me dijo fue: -“Hacé todo lo que te pida. No te niegues a nada. Igual no te asustes este tipo es buenísimo. Si el te pide que te desvistas o bailes, hacélo. Si el te quiere desvestir, dejáte. Dale una buena chupada, eso siempre les gusta y hacéles creer que te están matando con el sexo que están dando. Hacéles creer que estás recibiendo los mejores pijazos de tu vida. Pero siempre tranquila, vos manejá la situación que actitud y condiciones para puta no te faltan”.

Una vez lista, me indicaron el camino hacia los cuartos privados, al 314, una habitación que él conocía perfectamente ya que era habitué del lugar. Entré a la pieza y él me estaba esperando, ya estaba desnudo por completo, con la verga bien erecta. Yo pensé: “Oh esto va demasiado rápido”. Estaba en mis planes conocer algún chico lindo en mi viaje por Francia, pero no de esta forma.

Volviendo a la realidad y saliendo de mis pensamientos, era una pieza de tamaño medio, con no mucho más espacio que para una cama, aunque tenía su bañito privado.

Se paró y se acercó. Y me pegó una cachetada fuertísima en la nalga. Lo miré y sin decir nada, puso su mano en mi corpiño para desabrocharlo. Lo hizo, me lo sacó y enseguida y quedé en tetas. Solo protegida por mi bombachita, que tampoco demoraría mucho tiempo en volar. Y efectivamente me la sacó en un segundo, se ve que la lencería no lo apasionaba demasiado. Me toqueteó toda, como hacia rato no me manoseaban, ni mi novio, ni algún chico que me gustara. Me estrujo el culo y las tetas una y otra vez, mientras me besaba en el cuello, en la boca, o alternaba con chuparme los pezones también. Me apoyaba su miembro en la conchita, me lo hacía sentir, me hacía sentir quién mandaba, que él era el cliente y yo bueno … la flamante puta. Me puso de espaldas a él también y me apoyaba la verga en el culo, aunque sin penetración todavía, esto me calentó muchísimo, me puso a mil. Y mientras tanto me tocaba las tetas y me seguía besando el cuello. Yo no se crean que me quedaba atrás, con mis manos me deleitaba tocando su importante miembro y acariciando sus huevitos. Que luego debería seguramente de probar con la boca. Ya me lo veía venir.

Cuando se aburrió de tocarme y ya estaba listo para más acción, me hizo arrodillar en la cama y que le pusiera el condón con la boca y se me dificultó bastante ya que nunca lo había hecho. No tenía experiencia en hacer eso, tan propio de las prostitutas. Le di una buena fellada, o por lo menos hice lo mejor que pude, estuve un rato bien largo con su largo vergo en la boca.

Se la chupé por un larguísimo tiempo. El se calentaba. Yo metía su miembro hasta el fondo de mi garganta. Y usaba solo mi boca, no las manos. Cada tanto lo sacaba de adentro mío y le lamía los testículos. Ahí sí, mientras le lamía los testículos usaba mis manos para acariciarlo y masturbarlo. El estaba realmente  muy caliente. Tanto que se sacó el forro y me hizo que se la siguiera chupando. Cada tanto me tomaba fuerte del pelo, me sacaba su verga de la boca y me hacía lamerle los huevos nuevamente. Y finalmente pasó lo que están pensando, no me avisó y descargó como les gusta hacer a los hombres casi toda su leche en mi boca. Pero lo último que escupió su pene, me lo tiró en las tetas. Yo con el dedo índice de mi mano derecha, me lo pasé por el semen que tenía en las tetas y me lo introduje en la boca al tiempo que se le sonreía pícaramente. Eso lo calentó mucho mucho mucho.

El descansó un poco. Se pidió un whisky a la habitación y se lo trajeron. Se lo tomó y luego la cosa siguió. Que rara me sentía. Una experiencia nueva, que pasaba por mi vida como un torbellino. Parecía que fue ayer que estaba subiendo al avión y ahora … Tantas cosas nuevas vividas.

Mientras yo pensaba y me pasaban miles de cosas por la cabeza a Kevin sólo le pasaba una: el sexo. Entonces me hizo que volviera hacia él y me empezó a besar en la boca. Esta vez estábamos los dos acostados en la cama. En cierta forma esta vez fue distinta, me trató de manera mucho más dulce. Casi como si fuera su novia. Me dio muchos besos, me chupó un poco los senos y me estimuló el clítoris con sus manos. Lo cuál me encendió realmente. Me calentó mucho y casi me provoca un orgasmo antes de que me penetrara. Kevin sabía donde tocar. Pero también sabía cuando parar y antes de que yo estallara de placer, el hizo una pausa y comenzó con la penetración vaginal. Esta vez fue algo muy lindo, muy suave. Una penetración rítmica y cadenciosa la que me dió. Fue por un intervalo de 45 minutos más o menos que estuvimos de esta forma. Fui muy lindo como me trató, me sentí protegida por él, realmente como si algo nos uniera, aunque en el tercer coito volvería a la realidad de que no. Cuando acabó, descargó su leche dentro mío, con profiláctico obviamente. Y yo acabé con él casi al mismo tiempo. Fui un momento muy lindo. Mi primer orgasmo francés y vaya que había sido de los buenos.

Se tomó otro descanso y otro whisky. Al volver a la acción me puso en cuatro esta vez en la cama y me hizo el sexo anal. Todo lo que había pasado antes desapareció. No le importó nada mío. No me lubricó bien y al principio me dolieron mucho sus penetraciones. Si bien no era virgen del culo, no lo había hecho demasiadas veces. No estaba tan dilatado mi anito. A él poco le importó, me puso en cuatro y me empezó a dar bomba. Encima como ya era el tercer polvo, le costó muchísimo acabar y me dio bombazos muy fuertes por el culo por largo tiempo. Tanto que al otro día, me dolía un poquito. Cuando estaba por acabar, hizo lo mismo que hizo cuando me puso su pene en la boca, se sacó el forro, volvió a penetrarme, bombeó un par de veces más y luego descargó todo su leche dentro de mi ano. Que sensación deliciosa debo confesar. Pero no me gustó que no me preguntara o pidiera permiso. Sin embargo yo seguía los consejos de Roxana, que algo sabía del tema: “Hacé todo lo que te pidan”.

Luego se tomó algunos descansos más, algunos whiskys y me echó algunos polvos más, pero no les voy a contar todos para no aburrirlos, pero puedo decirles que era bien potente, me cogió y re cogió. Tal vez fuera así naturalmente o tal vez habría tomado algo que lo ayudase a tener tanta duración y potencia.

Esto fue el primer día. Y cómo ese cliente era un cliente importante, habitué y pagó una importante suma de dinero, estuvo casi toda la noche conmigo. Cuando volví al bar, luego de ser recontra recogida, eran algo de las 5 de la mañana. Ya estaban casi por cerrar y no quedaban muchos clientes. Ahí me tomé otra cerveza, un poco para sacarme tanto gusto a leche y a condón de la boca. Un cliente más quería pasar conmigo, pero Madam decidió que por esa noche era suficiente, por ser la primera y además el cliente no tenía el dinero suficiente para pagar la elevada suma de dinero que Madam había fijado como tarifa para estar conmigo. Madam le hizo entonces un precio más bajo, pero sólo para que bailara un poco frente a él, me desnudara frente a él de manera sexy, y luego tomara un trago sentada en su falda. Hice todo lo que me pidió e indicó Madam. Cuando ya estaban cerrando y los clientes se debían ir, este cliente me dijo: -“Bueno, ahora quiero vestirte”.

“Ningún problema” dije yo.

Entonces él, tomó de arriba de la mesa mi tanguita y me la puso, de paso obviamente que aprovechó para toquetearme la cola y la vagina e hizo lo mismo con el corpiño y mis senos. Y me gané una buena propina que me pusó en la bombacha. Bien adentro de la tanga, no en las tiras de los elásticos como es la costumbre. El bar cerró y yo me fui a descansar.

Llegué a mi habitación y como era costumbre, me desnudé. Me miré frente al espejo y me vi muy linda. Intenté hacer un balance de todo lo que había pasado en el día, y tenía un torbellino de ideas, así que no pude hacer ninguno, ni sacar nada en claro, lo único que recuerdo, es que cuando me miré frente al espejo, así toda desnuda, sonreí.

Al siguiente día, tuve que ir a trabajar al NighClub. En este día, no hice ningún pase pero bailé con varios clientes. En el lugar cada tanto ponían música para bailar y a algunos clientes les gustaba bailar. Bailábamos ritmos como salsa, merengue, y similares y me hacían girar y cuando me daba vueltas me tocaban o pellizcaban el culo. Yo, y otras chicas, bailabamos así en bombacha y corpiño y eso calentaba a los hombres y los llevaba a beber más o bien a “pasar” a los privados a tener sexo. A mí me encantaba bailar, así que este segundo día de burlesque fue muy lindo y divertido. Sin sexo explícito y con mucho baile, muy sensual y erótico, ya que lo hacía casi desnuda para hombres que no conocía, pero nada pasó de algunas tocadas lógicas de mis nalgas y de fuertes apoyadas de penes en mi culito. Lo cuál esto último no me molestaba, ya que en el colectivo o en el tren siempre me apoyan, especialmente los hombres mayores.

Al tercer día de burlesque ni pasé con algún cliente, ni bailé con ningún cliente. No sé si esto fue casualidad o parte de un muy planeado y proyectado entrenamiento que Madam tenía en su perversa cabeza. En este tercer día trabajé de otra modalidad. Creó que era la peor de todas.

En esta los clientes pagaban, íbamos a un privado y se masturbaban solo con mirar. Esto era claro mucho más barato y accesible que “pasar”. Esto lo tuve que hacer un par de veces, y no sé si no era peor que ser garchada. Era por lo menos más desagradable. Muchos viejos pagaban por verme desnuda y masturbarse ahí delante de mío. Creo que sin duda eso era peor. Algunos me decían “Juntate un poco las tetas” o “A ver date vuelta y mostrame el culito”. Yo obedecía y hacía lo que me pedían, pero me daba bastante repulsión esta gente, no así los otros.

La mayoría de los que se acogían a esta modalidad gustaban de “hablar sucio” y me decían las peores barbaridades que hube de escuchar en mi vida. Alguna irreproducibles, pero todo el tiempo me decían cosas como “Putita”, “Que trolita que sos”, “Cómo te gusta la verga”, etc. y muchas frases de este estilo.

Sólo una vez tuve que hacer un domicilio y Ohh casualidad, fue el cuarto día. No se porque pero me acuerdo el Nombre y Nro. de la calle, la calle Rhing 383, era cerca de la Torre Eiffel. Un médico prestigiosísimo. Quiso jugar a la nena y el doctor. Y pidió a Madam una linda puta, pero que no tuviera tanta cara de puta, que no estuviera consumida por la noche, entonces Madam pensó inmediatamente en mí. La única que tenía en su harém de bellezas que no estaba consumida por la noche. En mi rostro todavía se veía inocencia. Que iba perdiendo de a poco.

Me arreglaron como una reina, como una diosa. Estaba vestida muy hermosa muy linda, muy distinguida.

Me llevaron en limusina hasta la puerta del lugar y me indicaron que timbre debía tocar. Me prepararon una cartera con todos los elementos necesarios para la tarea, condones, lubricantes, algunos juguetitos, etc..

Toqué el timbre: “Ring” sonó el timbre de la calle Rhing 383.

Me atendió el médico y me hizo pasar a su residencia. Como ya les mencioné su fetiche era jugar a “la nena y el doctor”. Y jugamos todo un día. El me revisaba, me hacía desnudar, me pasaba sus “instrumentos” médicos por todo mi cuerpo una y otra vez. Y finalmente me cogía también una y otra vez. Pero esto es un episodio que tal vez les cuente más en detalle en otro relato.

A partir del quinto día, los días se fueron repitiendo. Pero en general se parecían al primero y al segundo: hacía “pases” con los clientes, y bailaba un poco con ellos. También alguna que otra vez hice algún que otro strip-tease a pedido de algún cliente. Pero no hice más domicilios ni por suerte Madam me expuso a que se masturbaran conmigo (yo le había comentado que no me gustaba y ella me dijo que no me preocupara que no iba a ocurrir más).

A los 10 días más o menos, llego a mi pieza. Me quiero cambiar y veo que esta vez había solo tangas y había un nuevo cartel relativo a la ropa: “Esta semana hemos cambiado las reglas, ahora solo podrás usar una prenda para cubrir tu cuerpo y será una tanga. No puedes usar nada más a no ser que nosotros te autoricemos. Si te vemos aunque sea una vez con un corpiño puesto, tomaremos severas medidas. Rikjard y Madam”. Nuevas reglas, parecía casi lo mismo, pero de hecho no lo era. A lo otro ya me había acostumbrado, a esto tendría que acostumbrarme. Y no sería fácil. Así como uno se siente seguro con ropa, yo me sentía “vestida” (por efecto del acostumbramiento) en tanga y corpiño. Pero ahora, debería sentirme nuevamente desnuda por un tiempo hasta que me acostumbrara.

Y estas reglas regían para todo. O sea que cuando iba al Cabaret, ya entraba de movida en tetas. Los hombres no paraban de mirarme, de “violarme” con la mirada.

La nueva perversión que conocí de Rikjard fue que cuando a la mañana venía algún cartero o alguien a entregar algo me hacía ir a mí a recibirlo. Y no me daba ropa adicional. Tenía que salir así en tetas. Los empleados postales y/o similares no entendían absolutamente nada, pero se deleitaban con la visión que Rikjard les ofrecía.

Los días en tanga directa en el Cabaret, tuvieron mucha más acción que antes, los hombres se calentaban con más facilidad conmigo y me elegían mucho más que antes, con lo cuál tuve que hacer muchos más “pases” con clientes que antes.

Para si, entre Rikjard y Madam, comentaban y pensaban: “Va muy bien, aprende muy rápido esta chica. Tiene un futuro, si le interesa, extraordinario”. “Hay que ver, hay que esperar, darle su tiempo de maduración, pero condiciones y actitud no le faltan”.

A los 8 días de haber andado en tanga todo el tiempo por la casa, llegó a mi habitación y para mi sorpresa, un nuevo cartel: “Nuevamente hemos cambiado las reglas. Esta semana, solo podrás usar sostén para cubrir tu cuerpo. Te vas a sentir bien putita con tu conchita al aire, seguramente más que antes y tal vez como lo que eres, una putita. Al estar tu culo descubierto por completo, cualquiera lo puede tocar o nalguear en cualquier momento y no te puedes resistir, pues esas son las reglas de la casa. Gracias. Rikjard y Madam”.

Pensé en ir a protestar pero luego me di cuenta que sería inútil. Quería aunque sea usar tangas. Además, los corpiños me incomodaban y me parecía sin sentido usar corpiño y no tanga. Cuando le comenté esto a Rikjard y Madam que prefería usar ropa interior completa, o solo tanga si tenía que elegir o completamente desnuda si no había chance de que me autorizaran a usar tangas. Ellos muy estrictos me dijeron: -“Las reglas son las reglas y debes aceptarlas”. Y no me quedó otra que aceptarlas. Así transcurrieron varios días, casi 11 en los que mi vagina anduvo bien ventilada.

Mientras tanto de noche seguía trabajando en el NightClub de la familia. Ahora entraba directamente en sostén y nada más. Alguna veces me permitían ponerme alguna falda transparente, pero no tangas. Y eso hizo que los clientes me eligieran mucho más que antes e hice muchísimos pases. Había tenido más sexo en par de semanas que en toda mi vida anterior. Incluso muchos clientes, como ya estaba en conchita, me hacían que les suba arriba, me hacían desabrocharles sus braguetas, sacar sus vergas y me cogían ahí en el salón. A la vista de todos. Me hacían quedar como la más puta entre las putas, ya que alguna que otra vez no pude aguantar y me corrí con todo. Y me fui transformando en la más puta entre las putas.

A los 11 días de haberme casi acostumbrado a andar mostrando mi concha y mi culo por todos lados, llego a mi habitación y ahora el placard estaba lleno de ropa, pero era ropa algo anticuada, bastante conservadora, no había una sola minifalda, o una musculosa escotada. El cartel del día decía: “Toma esto como un entrenamiento. Ya puedes vestirte, con lo que quieras que hay aquí. Esta ropa es tuya, te la regalamos toda, incluso cuando vuelvas a tu casa puedes llevarte lo que quieras. No puedes andar más desnuda por la casa, ni siquiera puedes usar biquini y No puedes ingresar más a la Casa de Burlesque. No debes, ni puedes trabajar más allí. Ya te has ganado el alojamiento y comida del que te hemos hablado. Rikjard y Madam”.

Ya no entendía nada. Había pasado el último mes casi desnuda todo el tiempo y ahora no podía. Estuve 5 días usando esta ropa, vestida como Laura Ingalls prácticamente y al 6to. día no aguante más. Estaba desesperada. Necesitaba desnudarme. Necesitaba que alguien viera mi vagina, mi culo, mis tetas. Que alguien me rozara incidentalmente o intencionalmente, necesitaba exhibirme en ropa interior en el Cabaret y que los hombres se babearan conmigo, necesitaba bailar strip tease para los clientes, ponerles un condón con la boca y que luego me cogieron y re-cogieran. Necesitaba todo eso y más. Pero no. No me permitían más trasponer la puerta negra que daba al Cabaret. Estaba vestida casi como una monja, y ya la ropa me molestaba. Y por lo que me había comentado Rikjard esto iba a ser así hasta mi vuelta a Buenos Aires. Es decir que ya no iba a entrar nunca más al NightClub. Ni siquiera para tomar una cerveza o despedirme de las chicas. Con algunas de ellas, había entablado una buena relación y me habían enseñado unas cuantas cosas.

En otro momento, en otro rincón de la casa, Rikjard le comentaba a su mujer: -“Esta funcionando a la perfección el entrenamiento. Está sacando la putita que tiene en su interior. En unos días más te va a suplicar que la dejes volver a desnudarse y al Cabaret”. Y no se equivocaban para nada …

Un día no aguante más y si bien no lo tenía permitido me agarró como un ataque de locura, de pánico y me desnudé en el medio de la casa. Quedé desnuda completamente y comencé a andar así por la misma. A nadie le molestaba realmente, los mayordomos y sirvientes contentos, pero las reglas eran las reglas y yo las había quebrantado flagrantemente.

Rikjard me hizo llamar a su despacho. Me saludo muy cordialmente. Me preguntó que había pasado y yo le conté. Al final de la charla, en la que yo le expliqué y conté todo, él me puso un collar negro en el cuello, para marcar que estaba en peritencia. Aunque no me hizo nada. Me explicó que ese collar lo llevaría todo el tiempo mientras durara mi período de castigo.

Ese día a la noche pude volver al cabaret, pero sería de una manera especial.

Rikjard me mandó a decir por uno de sus asistentes que me estuviera desnuda en el jardín principal a eso de las 19 hs.. Así lo hice.

Fueron dos guardias de seguridad, dos gorilas, me ataron, me llevaron a una habitación oscura de la casa y me dejaron así hasta las 24 hs.. A esa hora, me llevaron al burlesque. Yo seguía teniendo el collár negro que marcaba que estaba en penitencia. Y sí antes fui un objeto sexual, un juguete sexual de varias personas durante varias semanas, en calidad de penitencia me tratarían con algo mucho más bajo y vil que ello.

Con los ojos vendados, amordazada con una de mis tangas en la boca y desnuda. Me ataron en el medio del Cabaret y dejaron una fusta a mano. Cualquier cliente que quisiera y gratis, me podía dar fustazos en el culo, en la vagina o en las tetas. También podían realizar conmigo otras prácticas medio sado como introducirme bolas chinas en el culo y demás. Yo estaba completamente expuesta e indefensa, desnuda y atada por las muñecas al techo.No veía, no podía gritar, solo sentir, lo que fuera que tuviera que sentir. En un momento tuve ganas de orinar y se lo dije a Rikjard cuando pasó cerca de mí. “Aguantate” me dijo él en un tono cortante. También los clientes podían introducirme dedos en la vagina. Muchos lo hicieron y me corrí una y otra vez, como una verdadera zorra delante de todos. No podía parar de gemir, de humedecerme, la sensación era de una lujuria total, aparte llevaba antes de esa noche casi una semana de abstinencia sexual. Más tarde me comentarían que al lado mío había un cartel con un listado de todas las cosas que los clientes podían hacerme gratis ese día y por cuáles tendrían que pagar. Hacerme sexo anal ahí delante de todos costaba unos 70 euros y si no me fallan las cuentas recibí unas 3 o 4 vergas por el ano. Sexo vaginal unos 50 euros y solo 2 quisieron hacermelo así, ya que estando yo parada se complicaba un poco. Otra cosa que me hicieron ese día fue: un cliente pagaba la suma correspondiente, entonces venía un empleado y al collar le ponía una soga que entregaba al cliente, me soltaban las ataduras de las muñecas por un rato, el cliente tiraba de ella y yo debía ir gateando hasta la mesa de ese cliente y practicarle sexo oral, tragandome todo el semen.

Fue una rara sensación, pero también tuvo algo de lindo. Yo estaba ahí, desnuda, atada y expuesta. Era menos que un juguete sexual. Menos que un animal sexual. Cualquiera de los presentes hacía conmigo lo que quería. Me tocaron, me penetraron, me hicieron de todo. Y me gustó. No me pregunten porqué. Sé que no es lo normal, lo lógico, lo convencional, pero me gustó y lo disfruté. Disfruté que me hicieran sexo anal, los fustazos, los petes, el sexo vaginal, en fin confieso que disfruté todo ese día de penitencia muy intensamente.

Al otro día ya había superado mi día de castigo y volví al Cabaret pero normalmente como en los días anteriores. Sin embargo no pude volver a usar ropa y mientras estuve en esa casa anduve o bien desnuda o por momentos en tanga. A partir de ahí saqué bien afuera la PUTA que hay en mí y fui en el Cabaret la más perra de todas. Batí todos los records de ganancias del mismo. No le hice asco a nada, hasta hicieron un Gang Bang conmigo en el medio del salón en el que me habrán cogido unos 20 a 24 clientes.

Así transcurrió más de un mes. Luego, por suerte el mes de intercambio estudiantil terminó. Los padres de Melanie me acompañaron al aeropuerto y me despidieron como si todo el mes hubiera sido un “intercambio estudiantil normal” y no como lo que fue. Que gente rara que eran. Por suerte terminó y volví a mi casa. Realmente no aprendí mucho de lo que venía a aprender a Francia, pero por cierto que aprendí muchas otras cosas y debo confesar que hoy ya devuelta en mi país y en mi vida normal, usar ropa me cuesta, por eso cuando puedo, aprovecho y me hago una escapada a playas nudistas.

Me excitaría recibir tus comentarios a:

julieta_s24@hotmail.com

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Violada entre cinco

Tuesday, May 6th, 2008

Lo que voy a relatar a continuación es algo muy reciente. Soy Alejandra, vivo en Buenos Aires, tengo 21 años y estudio en la UBA. Tengo un lindo cuerpo, de esos que los hombres se paran a piropear: soy morocha de ojos celestes, mido 1,70cm y la genética me bendijo dándome un hermoso culo y un excelente par de tetas, piernas esbeltas y abdomen chato.
Hace alrededor de un mes, recibí un mensaje de texto de un número desconocido, que decía: “TE ESTOY ESPERANDO. EL PINTOR” Dándome cuenta de que el mensaje no era para mí y como, cuando sonó el celular me despertó, conteste de mal humor: “No necesito un pintor, necesito un hombre que me coja”
Así empezamos a mandarnos mensajes por varios días hasta que decidimos conocernos. La primera vez nos vimos a la tarde, en un bar cerca de la galería pacífico. Elegí ese lugar porque tenía miedo de que el intentara hacerme algo pero, debo decir, fue todo un caballero aparte de ser muy buen mozo, bastante mayor que yo, de ojos claros, esbelto y dulce. Asique continuamos viendonos a lo largo de dos semanas, sin que pasara absolutamente nada: no tuvimos sexo.
Una noche me llama para salir, me dijo que me esperaba en un bar cerca de casa… yo, no tuve mejor idea que ponerme un vestidito corto sin corpiño y sin tanga y unos tacos altos negros que lucían mis bellas piernas. Cuando llegué al bar, me elogio y nos sentamos a tomar algo. Debo decir que bebí un poco demás  y cuando salimos del bar para tomar un taxi estaba mareada. Extrañamente el taxi nos estaba esperando afuera y extrañada le pregunté si él lo había llamado, a lo que me contestó que si. En el taxi empezó a manosearme, metía mi mano por debajo de mi falda, metía sus dedos en mi entrepierna a lo que yo intentaba resistirme.
En un momento dado, Javier (el pintor), habla con el taxista:
Pedro, dobla acá que nos están esperando.
Entonces el auto dobló y  se detuvo a media cuadra. Allí subieron tres hombres: uno muy joven, otro gordo y grasoso y, el tercero,  de la misma edad de Javier.
Yo le dije: que pasa??
y no me contestó. Los tipos empezaron a manosearme mientras el auto arrancaba.  El gordo y el viejo venían sentados conmigo y con javier, me chupaban los pezones, me masturbaban, mientras el joven le daba indicaciones al taxista. Grité y el gordo sacó una navaja y me la pusó en el cuello. Me dijo que me calmaba o me mataba. Después me ataron las manos y me vendaron los ojos, me amordazaron y siguieron tocandome. Luego de un rato de manosearme, que pareció una eternidad, y yo había pasado ya de asustada a excitada y curiosa, el auto se detuvo.
Me bajaron del auto a empujones, tenia la navaja al costado de mi cuerpo, me metieron en una habitación y entraron los cinco detrás mío. Javier me desvendó los ojos y me desato la mordaza. Me empujó sobre la cama y destrozó el vestido con la navaja. Así me desnudo. Ellos no perdieron tiempo y se desnudaron al vuelo. Pude ver sus penes erectos y algunos,como el de javier, enormes. Me miró, en tanto, el taxista y me dijo: “ahora vas a ser nuestra puta, y si tratas de hacernos algo o irte t matamos”
Lo miré y me largué a llorar. Javier puso su pene en mi boca y apenas lo metió, lo mordí…lo cual me valió una cachetada. Volvió a intentarlo y esta vez lo logró, asique me metió su gran pene de una hasta el fondo. El gordo, mientras tanto, me gritó que abriera las manos, que lo iba a pajear a él y al taxista. Asique obedecí y empeecé a masturbarlos con ambas manos.
Como yo estaba acostada, los otros dos empezaron a meterme sus dedos en el coño, de pronto tenía 8 dedos en mi conchita y me dolía pero no me quejaba. Acabé enseguida
El gordo le grito a Javier que se corriera, que iba a acabarme en las tetas. Javier salió de golpe mientras el gordo se meneaba la pija para acabarme y otro de los hombres me mordía el clitoris. Allí volví a acabar. Me excitaba mucho lasituación y tuve otro orgasmo bestial. Mientras unos me lamían las tetas, el taxista empezó a meterme un dedo por el orto. Mi culito era virgen y me dolía muchísimo, y grité de dolor. El taxista, dándose cuenta de esto, dijo que tenía el culo virgen y me agarró del pelo y me pusó en cuatro dispuesto a culearme. Javier entonces dijo: “Yo la traje, yo la desvirgo” Y se pusó atrás mío. El más joven mientras se deslizó por debajo mío y me empezó a lamer nuevamente la concha, mientras el más viejo me ponía la polla en la boca. Los otro me seguían tocando las tetas desesperados.
Javier empeezó metiendome un dedo en el ano, luego dos… grité de dolor con la pija del viejo estallando en ese momento en mi boca. Me obligó a tragarme toda su leche, mientras Javier empezaba a meter la cabeza de su pene en mi culo. Costó bastante que entrara pero, cuando lo hizo, me la metió toda de un solo golpe, haciendome gritar de placer y dolor. Empezó a menearse cada vez más rápido, hasta acabarme en el orto de donde empezó a salir la leche por mi  agujerito abierto.
Tuve otro orgasmo. Entonces el taxista se metió debajo mío y me metió la pija en la concha con todas sus fuerzas y el gordo me metió su polla en la boca, mientras el más joven tomaba el lugar de Javier para culearme.
De pronto tenía una pija en cada agujero y una polla en cada mano. Acabé de esa manera dos veces.
Entonces a Javier se le ocurrió que no había sido lo suficientemente culeada y lo mandó al gordo a acostarse debajo mío, mientras él buscaba algo en el cajón.
Otra vez tuve la pija del viejo en mi boca, mientras Javier me culeaba y el gordo me daba por la concha. De pronto sentí un gran dolor en el ano. Javier me estaba metiendo un consolador aparte de su pija. Tenía dos pijas en el orto. AH… gemía de placer y dolor, me dolía pero estaba demasiado excitada.
Asi siguieron un rato hasta que el gordo empezó me levantó y dejo meterse al más joven debajo mío y sobre él. (Tenía al viejo en la boca, al joven y al gordo abajo mío y Javier con el consolador y su pija en el orto, mientras pajeaba al taxista)
El más joven me empezó a meter su pija por la vagina mientras el gordo se acomodaba y me empezaba a meter su pija también por el orto. Tenía  tres pijas en el culo, estaba sumamente excitada y acabé otras 4 veces más.
Así siguieron hasta que todos me metieron la pija en mi culito virgen y por mi coño.

Si les gustó este relato, manden sus comentarios a: ale_vanucci@hotmail.com

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Disfruto viendo a mi esposo con hombres

Saturday, January 26th, 2008

Hola, soy Ximena, tengo 35 años y disfruto viendo a mi esposo teniendo sexo con hombres.

Mi mejor amigo Raúl es peluquero y siempre me ha parecido tremendamente sexy, siempre que me corta mi cabello me cuenta de sus experiencias sexuales con su novio… Y eso me pone a mil!!! Por eso empecé a fantasear con la idea de que mi esposo tuviera relaciones sexuales con un chico, pero no sabia como planteárselo puesto que el no es gay. Por eso decidí pedirle concejos a Raúl y puse mi plan en marcha!!!!

Era el cumpleaños número 38 de mi esposo Carlos, lo recibí del trabajo con una torta y festejo con nuestros hijos y amigos. Cuando termino la fiesta, acostamos a los niños y nos encerramos en nuestro cuarto. Carlos empezó a besarme pero yo le dije que aún faltaba un regalito. De atrás de la almohada saque una caja de regalo y Carlos emocionado lo abrió. De adentro saco una diminuta tanga roja de hilo dental para hombre.

CARLOS: ¿Y esto?
XIMENA: ¿Te gusta?
CARLOS: Pues… Es raro, no sabia que te gustara esto.
XIMENA: La verdad me encantaría vértela puesta.

Carlos se sonrió y se despojo de su pantalón y dándome la espalda se puso la tanga roja. Sus nalgas se veían divinas!!!  En seguida Carlos no pudo ocultar su erección.

XIMENA: Me encantas mi amor, te ves precioso… ¿Te gusta?
CARLOS: Se siente extraño en medio de las nalgas…
XIMENA: Te gusta? Lo sientes ¿Rico?
CARLOS: ….Si… Me gusta… Me veo bien no?
XIMENA: Divino mi amor!!!

Tome a Carlos y le hice el amor como hacia tiempo no lo hacíamos, pasaron los días y pronto convencí a mi marido de que ya no usara boxers si no solamente tangas de hilo dental. Fue así como comenzó todo!!

El hilo entre las nalgas de mi marido le produjo un deseo sexual constante por la estimulación de su ano, fue así como cuando llego el momento de ir de vacaciones a la playa lo convencí de que compráramos un tanga de hilo dental como vestido de baño. Carlos inicialmente no quería pues decía que una cosa era la privacidad pero otra era hacer público nuestro gusto por la tanga. Yo le dije que si nosotras las chicas lo usamos sin problema en la playa no veía por que ser tan machistas de que un hombre no pudiera usarlo si le gustaba, además le dije que no quería que le quedaran sus nalgas todas blanquitas. Carlos pregunto: ¿y los niños? No te preocupes por ellos, aun son pequeños, los acostumbraremos a ver sus papis en hilo.

Juntos fuimos a un almacén de hombres metrosexuales y compramos una preciosa tanga de baño de colores tipo hawaiano. Recuerdo como al vendedor del almacén se le ilumino el rostro cuando vio a mi marido en hilo dental. Entonces el vendedor comento:
VENDEDOR: Te queda fantástico ese diseño pero creo que deberías hacerte el bikini.
XIMENA: Que idea tan fantástica mi amor!!! Voy a pedirle una cita a Raúl para eso!
CARLOS: Tu crees? ¿El también se tiene que enterar?
XIMENA: Mi amor, que tiene, es solo una moda… ¡Vamos que quiero verte un pubis precioso.

Raúl, mi cómplice gay nos recibió en la peluquería y haciéndose el que no sabía nada, nos pregunto que queríamos. Yo le pellizqué el brazo a mi marido para que hablara.

CARLOS: Vengo… para que me hagas el bikini…
RAÚL: Que? Que emoción, un heterosexual vanidoso, me encanta!!

Eso le dio confianza a Carlos y paso a la camilla con tranquilidad para que Raúl le hiciera la cera.

RAÚL: Carlos!! Esa tanga te queda preciosa, te ves divino. Vas a enloquecer a mas de uno en la playa… Mujeres y hombres mi amor!!!
CARLOS: jajaja, no es para tanto.

Poco a poco Raúl comenzó a tocar el pubis de Carlos y todos vimos como su pene empezó a ponerse de pie. Luego Raúl le dio la vuelta a Carlos para depilarle las nalgas.

RAÚL: Huy que bombón mi amor.
CARLOS: ¿Te parece?

No se de donde salio eso, mi marido me sorprendió, era evidente que estaba exitado. Entonces decidí aprovechar el momento.

XIMENA: Por que no te depilas todo de una ves mi amor.
CARLOS: Tu que opinas Raúl, te gustan más velluditos o lampiños.

No lo podía creer, mi marido se comportaba como un gay… Estaba muy exitada!!

RAÚL: Depiladito mi amor.

Raúl le quito la tanga a Carlos y le untó todo el cuerpo de cera, incluidas sus bolas, sus axilas y su ano. Cuando Raúl le arranco la cera, carlos dijo: “¡Ahhgg, que rico!”. Yo quería que pasara algo más, pero Carlos se limito a ponerse su tanga y mirarse en el espejo.

CARLOS: Me encanta! Gracias Raúl. Vendré a menudo para que me hagas esto.

Decepcionada de que no pasara nada más entre ellos dos, regresamos a la casa para hacer las maletas para el viaje. Cuando nos acostamos a dormir, no pude contenerme las ganas y abrazada a mi esposo me decidí a preguntar:

XIMENA: Mi amor? Como te sentiste hoy con ese vendedor mirandote?
CARLOS: Bien… ¿Por qué?
XIMENA: No se, me pareció que te miraba raro… Como con lujuria.
CARLOS: ¿De veras?… Que divertido.
XIMENA: ¿Te divierte?
CARLOS: Pues… Mira mi amor, no quiero que te asustes con lo que te voy a decir, pero.. Me está agradando la idea de parecerle sexy a otros hombres!

Me quede pasmada de la sorpresa mirando a Carlos, en seguida sentí como se me mojaba mi vagína.

XIMENA: ¿De veras? Por que…
CARLOS: No se… Me estimula. Pero no te preocupes, no pasa nada.

Emocionada, me sonreí, pues mi plan estaba surtiendo efecto.

XIMENA: Nada? Al contrario mi amor… Esto es importante!! Es… Sexy!!!
CARLOS: Sexy? Pensé que te iba a molestar!
XIMENA: Pero por que mi amor, al contrario, me parece super divertido, y es que la verdad tengo que admitirlo… Eres precioso mi amor y todos tenemos derecho a sentirnos sexys!!!
CARLOS: jajaja, ¿tu crees?
XIMENA: Y dime, ¿te gusto que Raúl te tocára?
CARLOS: Me vas a matar!…. Fue… Fantástico!!
XIMENA: Wow!! Mi amor que sexy!!
CARLOS: ¿De veras te parece Sexy?
XIMENA: ¡Me encanta!!!
CARLOS: jajaja, Yo la verdad estoy asustado.
XIMENA: No te preocupes mi amor, todo esto es normal, la piel es piel… Y a todos nos gusta ser deseados… Yo te entiendo mi amor… Es más juguemos con eso!
CARLOS: ¿Cómo? ¿Jugar?
XIMENA: ¡Si! Aprovechemos este paseo a la playa mi amor, miremos hasta donde llega tu sexapíl!!!
CARLOS: ¿Qué quieres decir?
XIMENA: ¡!Veamos si te puedes levantar un chico en la playa mi amor!! No tiene que pasar nada, solo probemos tu potencial!! Será divertido!
CARLOS: ¡No! Ni loco!!!

Rápidamente sin perder el momento le di un apasionado beso a mi marido y metí mi mano entre su tanga. Con ímpetu empecé a frotarle su verga de arriba abajo, Carlos estaba muy caliente, lo que demostraba que no le disgustaba la idea para nada, entonces le hable suave al oido:

XIMENA: ¡Vamos mi amor! Me encantas, no me dejes así de prendida… Dime que vas a jugar conmigo en la playa!…. Dímelo.
CARLOS: Si mi amor… ¡Vamos a jugar en la playa!
XIMENA: Eso mi amor, ¡eso! Dime que te vas a ligar un chico!
CARLOS: Si!! Me lo voy a ligar!!me lo voy a ligar!!
CARLOS: Me vengooooo!!!!

Mi esposo eyaculo como nunca, su exitación era tremenda!!! Y mi emoción de todo lo que viviríamos en nuestro viaje no me dejaría dormir esa noche…

Después de un vuelo de 2 horas finalmente llegamos al mar. Esa tarde como al medio día, sin perder tiempo nos fuimos a la playa como una familia feliz, Carlos mi esposo, Luisa mi hija de 8 años y Pablito de 10 años. La playa estaba a reventar, chicas en bikini por todos lados, muchos machos buscando ligue y familias descansando como siempre.
Nos ubicamos en una zona cerca al mar y colocamos unas esteras y una sombrilla playera para darnos sombra.

Sin mas preámbulo me quite mis shorts y  mi camiseta y deje a la luz mi bikini de tanguita amarilla que tanto me gustaba lucir, por mi piel bronceada mis nalgas se me ven geniales!!

XIMENA: ¡Vamos chicos, quedemos ya en vestido de baño que el sol está espectacular!

Mis dos hijos me hicieron caso en seguida pero Carlos se acercó a hablarme al oído.

CARLOS: ¿Estas segura? Mira que no veo ningún tipo en hilo dental, yo mejor me quedo con el Short.
XIMENA: Hay mi amor, no te pongas con eso ahora, entre gustos no hay disgustos!… Dale, con confianza.

Entonces muy tímido, Carlos se quito la camiseta, debo decir que su cuerpo no esta nada mal y por la depilación que se hizo se veía divino. Luego se quito su Short y dejo ver la preciosa tanga de hilo dental de colores Hawaianos que habíamos comprado el día anterior. Mis dos hijos se quedaron pasmados, nunca habían visto la cola de su padre. Ellos, bien respetuosos a sus padres como los habíamos criado, inicialmente no hicieron ningún comentario. Yo estaba super emocionada, sabía que el cuerpo de mi marido iba a generar muchas reacciones con la gente que estaba a nuestro lado. Saque de mi mochila el bronceador, se lo esparcí por el cuerpo a mis hijos y luego le pedí a mi esposo que se acostara boca abajo en la estera para echarle el bronceador en la espalda. Luisa mi niña, siempre cariñosa con su padre se ofreció a ayudarme, mientras Pablito miraba atónito el cuerpo de papá.

LUISA: ¿Mami, por que su vestido de baño es distinto al nuestro?
XIMENA: Porque ustedes son pequeños aún. Te prometo que cuando cumplas 15 yo te comprare un bikini de tanga.
LUISA: ¡Si! Yo quiero verme igual.

Juntas cubrimos de aceite el cuerpo de Carlos y yo me dedique a frotarle las nalgas, lógicamente mi idea era calentar a mi maridito. De pronto Carlos hizo un comentario que me sorprendió.

CARLOS: ¿Y tu Pablito? También te gustaría usar tanga?

Muy tímido respondió mi precioso hijo.

PABLITO: … No se… Es cómodo?
CARLOS: Muy cómodo. No solo eso… Se siente rico.
XIMENA: ¿Tu también quieres una?
PABLITO: No se… No se.

Decidí no incomodar más a mi hijo con eso y deje el tema quieto… Por ahora. Luego mis dos hijos se pusieron a hacer un castillo en la arena y yo aproveche para acercarme al oído de Carlos.

XIMENA: ¿Ya te diste cuenta de cómo te miran?
CARLOS: Si… Que pensaran.
XIMENA: Que eres divino mi amor, alguien moderno y liberal.
CARLOS: ¿Te gusta esto? ¿Qué me miren?
XIMENA: Me encanta… Me encanta que seas moderno… ¿Has visto algún chico que te guste?
CARLOS: ¿Cómo?.. No! Que cosas dices!!
XIMENA: ¿Ni siquiera un poquito?
CARLOS: ¡No!
XIMENA: ¿De veras? Y aquel?

A unos dos metros había un grupo de tres muchachos, uno de ellos era trigueño, muy buen mozo de cabello largo y Short negro.

CARLOS: Es pinta el tipo.
XIMENA: Muy pinta ¿no te parece?
CARLOS: Si tiene muy buen cuerpo.
XIMENA: A que no eres capas de picarle el ojo.
CARLOS: ¿Quieres que le pique el ojo?
XIMENA: En que quedamos mi amor anoche, antes de venir al paseo…
CARLOS: Esta bien, esta bien… Vamos a jugar!!!

Carlos se levanto de su estera y empezó a caminar en dirección de los muchachos luciendo sus preciosas nalgas y cuerpo depilado, pero el joven no lo miro, sin embargo, otro chico delgado que salía del mar con un slip y buen paquete se quedo pasmado viendo a mi marido. Carlos no se dio cuenta de aquel muchacho. Entonces mi marido regresó.

CARLOS: Si viste? Nada! Ni se dieron por enterados de mi.
XIMENA: No te preocupes mi amor, apenas estas comenzando, a veces ligar chicos no es fásil…. Déjame mostrarte.

Me levante y camine en dirección de los chicos, moviendo mi cadera de lado a lado y deje caer una pulsera frente a ellos. Mi esposo miraba con atenta nota, Me agache dándoles la espalda para que vieran mis nalgas dilatándose frente a ellos. Entonces el muchacho de pelo largo me hablo.

MUCHACHO: ¿Necesitas ayuda?
XIMENA: No, gracias.
MUCHACHO: ¿Con quien bienes?
XIMENA: Con mi peluquero y mis dos hijos.
MUCHACHO: pero estas muy bien para ser mamá.
XIMENA: Gracias!
MUCHACHO: ¿En que hotel te quedas?

Para no demorarme más, le di mis datos de contacto y seguí caminando hacia una fuente de soda pues era evidente que al muchacho no le había interesado mi esposo con la mentirita de que era peluquero. Entonces pedí unas piñas coladas cuando el joven de slip que hacia un rato había observado a mi marido se me acerco.

JOSE: Hola soy José… ¿Con quien bienes?
XIMENA: ¡Hola! Mucho gusto.  Con mi esposo… ¿Por qué?
JOSE: ¿Tu esposo? Wow! ¿Y no te molesta que el se exhiba tanto?
XIMENA: Al contrario… me gusta… Somos muy liberales… Ves?
JOSE: Que bonito, yo quisiera tener una esposa igual.
XIMENA: ¿Por qué lo dices?
JOSE: Yo también quisiera usar hilo, pero ella solo me deja usar este Slip.
XIMENA: Que mal, ¿y bienes con ella?
JOSE: No, es que estoy en viaje de negocios.
XIMENA: Veo. ¿te gustaría conocer a mi marido?
JOSE: Me encantaría, nunca e tenido un amigo con el cual compartir mis gustos.
XIMENA: Ven te lo presento, quizás compartan algo más…

Carlos estaba sorprendido, desde lejos lo había visto todo. Nos acercamos, le di la piña colada a mi esposo y los presente.

XIMENA: Mira carlos, te presento a Jose.
CARLOS: Mucho gusto, ¿quieres sentarte?
JOSE: Si gracias, tienen una bonita familia.
CARLOS: Muchas gracias.
JOSE: Le comentaba a tu esposa que me encanta lo que usas?
CARLOS: jajaja, de veras, te gusta?

Mi esposo se levanto y daba vueltitas para que Jose pudiera apreciarlo. Con mi cara le hice gestos a mi marido, diciéndole que intentara coquetear con el.

CARLOS: Déjame ver tu que traes puesto!
JOSE: No es nada…

Jose se levanto y se dio una vueltita.

CARLOS: Si, esta muy grande por detrás, pero tienes muy buena cola.

Pablito, desde el castillo de arena alcanzo a escuchar eso y volteo a mirar hacia nosotros sorprendido… Yo sabía que no era bueno que mis hijos vieran esto, pero me estaba calentando tanto que no quise parar.

JOSE: Gracias, la tuya tampoco está nada mal.
XIMENA: Y que dice tu esposa, por que no te deja lucirte.
JOSE: Ella dice que son cosas de gays.
XIMENA: Para nada, la moda no incomoda… Y si lo fuera, que tiene de malo ser gay, o bisexual?

Pablito no podía dejar de mirar lo que hablábamos, pero yo ya no podía parar.

JOSE: Ya que dices eso… No quisiera hacer una imprudencia, tu que opinas de eso Carlos.

Rápidamente con la mirada le pedí a mi esposo que no la fuera a embarrar.

CARLOS: Que eres libre de que te guste lo que te plazca… Y pienso que tus seres queridos deben aprender a respetarte, apoyarte y quererte tal y como eres.

En ese momento mi esposo le agarro la mano a Jose… Eso me sorprendió.

JOSE: Que bonito escuchar eso.
CARLOS: Donde te estas quedando Jose.
JOSE: Aquí atrás, en el hotel del sol.
CARLOS: ¡Estamos en el mismo hotel! Por que no vamos, si quieres te puedo prestar una tanga.
JOSE: ¿De veras?
XIMENA: Claro! Que buena idea, con eso puedes tomar el sol con nosotros!
CARLOS: entonces que dices, ¿bienes a nuestro cuarto?
JOSE: Claro que si ¡Vamos!

Emocionada me levante para recoger las cosas, pero no sabia que hacer con los niños. Jose, de forma discreta tomo de la mano a Carlos.

JOSE: No te preocupes, no te lo voy a demorar… Ya venimos.

Carlos se asusto cuando vio que José se despedía de mi.

CARLOS: No espera, podemos ir con los niños.
JOSE: Nooo, pero para que los vas a sacar de la playa. Mejor vamos solitos.

No lo podía creer, al fín había conseguido que Carlos ligara con alguien y me lo iba  a perder por culpa de mis hijos.

Carlos se soltó de la mano de José y se acerco hacia mí para hablar en privado mientras José esperaba.

CARLOS: Que hago mi amor? Este tipo me va a querer follar.
XIMENA: Yo se, yo se…. Pero tu como te sientes.
CARLOS: ¡Mirame!

La verga de mi esposo se quería salir de su tanga, estaba exitadísimo, yo en cambio me sentía frustrada de lo que estaba a punto de perderme… Pero sabía que tenía que aprovechar la calentura de mi esposo. Con todo mi cariño me acerque y le di un beso en los labios.

XIMENA: ¡¡Disfrútalo mi amor, fóllatelo como a nadie!!
CARLOS: ¿Estas segura? Yo no soy gay.
XIMENA: Tu eres muchas cosas mi amor… ¡¡¡Esta es tu oportunidad de probar!! ¡¡¡Disfrútalo mi amor!!!
CARLOS: Gracias mi amor… Te amo!

Carlos se acerco a José y de nuevo se aferro a su mano. Ambos hermosos hombres se alejaron rumbo al hotel tomados de la mano. Entonces Pablito se me acerco.

PABLITO: ¿A donde va papá?
XIMENA: Cosas de hombres mi amor… Cosas de hombres.

De nuevo me recosté en la estera, sentía una frustración terrible al tiempo que se me mojaba mi cuca…. Quería masturbarme… Pero no podía… Que exitación tan terrible, realmente quería dejar botados a mis hijos y reunirme con ellos. En ese momento mi sueño se hacía realidad, mi esposo tendría sexo con un hombre y me lo iba a perder.

Cayo la tarde y mi esposo no regresó a la playa, sin duda aún estaría follando con José. Estaba tan exitada, quería ver el rostro de mi marido gritando de dolor por una fuerte penetrada en su culito.

PABLITO: Nos vamos al hotel mamá?
XIMENA: Si hijo. Vamos Luisa.

Cuando subimos las escaleras, vimos a mi esposo Carlos sentado en una banca, aún con su tanga de hilo dental… Se veía exhausto!!! No permití que los niños lo saludaran, los metí al cuarto y les pedí que se fueran bañando que en un rato sus papis entraban.

XIMENA: Como te fue mi amor!
CARLOS: Me siento terrible.
XIMENA: ¿No te gusto?
CARLOS: Es que… No pude.
XIMENA: ¿Por qué?
CARLOS: Estaba tan exitado que entre en pánico, pensé que sería un juego pero en verdad José me encanta!!
XIMENA: Oh mi amor… eres tan tierno!!
CARLOS: ¿De verdad quieres que haga esto?
XIMENA: Con todo mi corazón… ¡Sí!… No te preocupes mi amor yo te voy a ayudar.
CARLOS: Por favor! Lo deseo tanto! Ayúdame!
XIMENA: Si! Yo te voy a ayudar, te enseñare a ser gay, te lo prometo.
CARLOS: Si mi amor, ¡Quiero ser el más gay de todos! Quiero que me llamen maricón!!
XIMENA: Te amo!! Te amo!!

Esa noche acostamos a los niños temprano y nos fuimos de parranda. Yo tenia un precioso vestido negro de falda corta y escote profundo en la espalda. Carlos lucía de blanco, le pedí que usara una camiseta blanca apretada que me encanta. Nos subimos a un taxi y el chofer nos pregunto para donde íbamos:

XIMENA: Llévanos al mejor bar gay de la ciudad por favor.

Mi esposo aún estaba nervioso, pero yo le dije que se tranquilizara que allí solo estaríamos el tiempo necesario. Ya estando en el bar le pedí a mi esposo que bailara con un chico. Después de unos cuantos tragos mi esposo estaba felíz, se reía con todo hombre que le tocaba la cola o le hacía un piropo. Yo mientras tanto me sentía tan realizada que tampoco paraba de beber.

CARLOS: Mi vida, dime cual te gusta por que esta noche me los comería a todos!! Son tan viriles!! Me encantan!!!
XIMENA: Wow, en serio? Que tal aquel, dime que le harías.
CARLOS: Huy, ese bombón? Me lo comeria a besos, chupándole esa boquita tan deliciosa mientras le acaricio el pecho! Luego le mordería los pezones y bajaría besándolo hasta encontrarme con su verga… ¡¡¡Dios mío como deseo mamar una verga!!!
XIMENA: Y yo deseo tanto ¡que la mames mi amor!

Pero yo sabía que aún faltaba más para que mi esposo diera el gran salto, por eso en seguida tome a mi esposo de la mano y lo saque del bar.

XIMENA: ¡Vamos, te tengo una sorpresa!!! Este viaje no sería placentero para ti si no te acuestas con Jose!!
CARLOS: ¿Jose? Aún quiere hablar conmigo?
XIMENA: Te desea mi amor.

Subimos juntos de la mano y golpeamos a la puerta de Jose. El nos abrió, se veía lindo con su bata roja.

JOSE: Hola, los estaba esperando.

Fue increíble, ante la presencia de Jose, Carlos se ponía super nervioso, yo sabia que tenía que tomar la iniciativa, tras tomar otro par de tragos decidí hacerle una pregunta a mi esposo.

XIMENA: Te importaría si se la chupo a Jose?… O te pones celoso… Es que estoy muy caliente.
CARLOS: Celoso yo?

Sin que me respondiera me pare frente a Jose y comencé a moverme como una puta moviendo mi cadera como una zorra en celo, lo tome de la mano y lo levante, luego le abri la bata y se la deje caer. El llevaba puesta la tanga de hilo dental que le regalo mi esposo. Con mis manos comencé a frotarle sus nalgas mientras le mordía su verga aún cubierta por la tela.

XIMENA: Vamos mi amor libera esa verga que se que debe querer estallar, quiero que te la frotes mientras me ves.

Mi esposo me hizo caso y saco su poderosa verga de 19cm completamente erguida y comenzó a frotársela.

XIMENA: Dime que ves Jose.
JOSE: Veo la verga de tu marido.
XIMENA: ¿Te gusta?
JOSE: ¡Me encanta!

Entonces baje un poquito de su tanga para liberar su miembro. Se trataba de una verga re gorda de unos 17cm.

XIMENA: Huy mira mi amor esta cosa tan rica!!!
CARLOS: La veo mi amor… ¡me enloquece!!
XIMENA: ¿Te enloquece?
CARLOS: ¡Si!!!!!
XIMENA: Venga mi loca, venga y prueba esta chupeta!!!!

Carlos se levanto de su silla y se arrodillo junto a mi.

XIMENA: Mira mi amor, mira lo suave que es… Dame tu mano!

Tome la mano de Carlos y acerqué la yema de sus dedos hasta el cuerpo del pene de Jose.

XIMENA: Eso mi amor, siéntelo!!

Mi esposo estaba super exitado, de su pene salían gotícas de deseo. Mientras yo parecía una regadera, me deleitaba el rostro de deseo de mi marido por un hombre. Mi esposo no aguanto más y comenzó a frotarle la verga a Jose.

XIMENA: Eso mi amor, así se hace!!! Así se hace!!! ¿Te gusta jose?
JOSE: Me derrite!!!
CARLOS: ¿Puedo chuparlo?
XIMENA: Dale mi amor, sin temores, esta polla es todita para ti!!

Carlos estiro su lengua y toco la punta del glande y sintió su humedad.

XIMENA: Trágatelo todo mi amor.

Mi esposo hundió su boca en ese pene y comenzó a chupar como una puta, de arriba abajo, con total sevicia.

XIMENA: Te ves tan lindo mi amor, estoy tan orgullosa de ti. ¡¡Mira como lo chupas!!!
CARLOS: ¡Me encanta! ¡me encanta! ¿Te gusta Jose lo que hago?
JOSE: Si!! Ya eres un experto señor.

Jose no aguanto más y se agacho y beso a mi esposo en la boca, fundían sus lenguas de forma apasionante, fue allí donde supe que ya todo se había consumado!!! Me retire un poco por que quería contemplarlos!!! Por fin mi fantasía se hacía realidad!!.

CARLOS: Chúpamela por Dios!!!

José termino de desnudar a Carlos y le practico una salvaje felación, mientras que con su mano comenzó a masajearle el ano.

CARLOS: Wow ¡Que es eso!

Me levante de la silla y me senté a su lado y mientras le besaba la boquita a mi esposo le dije:

XIMENA: Es tu punto “G” mi amor, ese mismo que has deseado penetrar desde que usas tus tanguitas!!
CARLOS: ¿Me dolerá?
JOSE: Prometo hacerte suavecito.
XIMENA: Vamos mi amor, te encantara.

Mi esposo soltó su cuerpo y se dejo a merced de Jose, él le levanto sus piernas a Carlos y se las puso sobre sus hombros y apunto con su verga.

CARLOS: ¿No es mejor primero con el dedo?
XIMENA: Mejor un solo dolor mi amor.

Jose penetro con violencia el ano de mi esposo, casi me vengo de solo ver eso!!

CARLOS: Oh!! Ohhh!!!
XIMENA: ¡Si mi amor, dime que te encanta!!!
CARLOS: No… No se! Ohh!! Ohhh!!
XIMENA: Relájate mi amor… solo siente!!!

Carlos me hizo caso y soltó sus músculos, entonces comenzó a sollozar como un toro.

CARLOS: Si!!! Me encanta!! Me encanta!!!! Dale jose, ¡Dale!!!
XIMENA: Eso Jose!! Dale bien duro!!! Dale!!

Carlos se retorcía de placer mientras yo con mi mano le frotaba su verga, decidí sentarme sobre la cabeza de mi marido para que el pudiera darme una poderosa mamada.

XIMENA: Oh!!oh!!! siii!!! Este es mi macho!!!! Mi macho GAY!!! ¡¡Aaaaaahhhhh!

Que orgasmo tan impresionante el que tuve, me sentía en el cielo!!! En seguida José se bino también entre las entrañas de mi marido.

JOSE: ¡Ohhhh! Aaahhhhhh!!! Que culo tan rico!!!

Solo faltaba mi marido. Me acerque a su verga y empecé a mamarlo con pasión.

CARLOS: Quiero mamar el culo de Jose!!!! Quiero mamarlo!!!

Esas palabras me prendieron otra ves, Jose se sentó sobre la cabeza de mi marido y Carlos por primera ves probó las entrañas de un hombre.

CARLOS: ¡Huy que delicia!!! No, no , no, no quisiera terminar!!! No quiero!! ¡AAAAHHHH!!!!!!!!
La verga de mi esposo estallo dentro de mi boca en una lluvia de semen sin precedentes!!!!

XIMENA: Te amo mi amor, te amo!!!

Eran las 4:00 de la mañana, teníamos que regresar con los niños, no fuera y se despertaran. Nos despedimos de Jose y nos fuimos hacia nuestro cuarto. Antes de entrar, Carlos me tomo de la mano.

CARLOS: Que piensas de todo esto que nos ocurrió.
XIMENA: Pienso que es lo más fantástico que nos ha ocurrido!!!!
CARLOS: ¿Y que vamos a hacer?
XIMENA: Disfrutar de tus amantes mi amor.
CARLOS: ¿Estas segura?
XIMENA: ¡SI! No sabes como disfruto viéndote tirar con un hombre!!!
CARLOS:  ¿No te preocupa que ahora sea gay?
XIMENA: No te preocupes… Tu siempre serás mi MACHO!! Mi machito gay!!!
CARLOS: Te amo mi amor… me haces feliz.

Ese resto de la madrugada dormimos placidamente abrazados como una pareja feliz.

Mis hijos se despertaron muy temprano y empezaron a molestarnos para ir a la playa, entonces Luisa mi niña de 8 años le pregunto a mi esposo:

LUISA: ¿Papi? Y que te fuiste a hacer ayer por la tarde con ese señor?
CARLOS: Fuimos ha……
XIMENA: Negocios nena! Tu papi se fue a hacer negocios con el y sabes que? Llegaron a un acuerdo, así que lo veremos más a menudo!!!
LUISA: ¡Que bueno papi!!
CARLOS: Si nena, por eso hoy vamos a celebrar por que mami y papi están muy felices!!!
LUISA: Yupiiiiii.

Pablito apenas nos escuchaba hablar, me pregunto que pasaría por su cabeza…. Pasaron los días y regresamos a la ciudad, entonces Carlos y yo fuimos a visitar a Raúl mi peluquero.

RAUL: Hola tortolitos, como les fue?
XIMENA: Bien Raúl, no sabes lo bien que nos fue.
CARLOS: Asi es, pero mira como estoy.
RAÚL: Dios mio, pero si ya te están saliendo los bellitos.
CARLOS: Te das cuenta? Estoy tenaz!! Venimos para que rectifiquemos mi bikini.
RAÚL: Huy pero que vanidoso estás… jajaja ¿Fue que hiciste un ligue por allá?
XIMENA: Si te contara…
RAÚL: ¡No! Cuéntamelo todo!!

Raúl se sorprendió de la efectividad de nuestro plan, y ahora el es quien nos ayuda a hacer nuevos amigos… Sin duda nuestra vida cambio, hasta el futuro de mis dos hijos cambio, pero que puedo hacer… Me llamo XIMENA, tengo 35 años y disfruto la vida viendo a mi esposo tener sexo con hombres!!!!

FIN

Mi nombre es Carmen

Thursday, January 24th, 2008

Mi nombre es Carmen, tengo 46 años y ayer por la tardecita fui al club a ver a unas amigas para tomar el te como habitualmente hacemos todos los martes.  Aprovechando el tiempo pase por la  administración para iniciar el trámite de admisión a natatorios dado que están empezando los días lindos y seguramente empezaremos a ir en familia  los fines de semana. La secretaria me informa que en cualquier momento previo al uso del natatorio debería  pasar a tramitar la inspección medica y que si quería aprovechar en ese momento estaba atendiendo el Doctor que atiende a los niños, un joven medico que no supera los 25 o 26 años. Yo siempre había concurrido cuando estaba la doctora para las señoras, por pudor y por la comodidad de lo conocido. Pero la practicidad de terminar con el tema me seducía. Yo estaba con un vestidito de algodón blanco bastante sugerente y recordé que llevaba un corpiño de esos que transparentan completamente las areolas y los pezones y una tanga blanca muy chiquita que quedaba bárbara marcadita debajo del vestido, una ropa interior que no era la ideal para una consulta medica. Pero mis amigas alentándome a terminar la cosa me dijeron que ya habían estado ellas mismas con este muchacho y que la revisación no pasaba de la simple rutina de solo unas preguntas y la revisacion de los dedos de los pies en busca de hongos como tantas veces hacen. Me deje convencer y aprovechando que no había nadie fui. Golpee y pase. El Doctor estaba leyendo una revista, por cierto bastante aburrido en esa mínima salita de revisada, que pretendia el titulo de consultorio.

Pase y vi que le impacto mi presencia. “Hola Mami” fue su saludo que en ese momento me sonó cariñoso. Nos presentamos, me senté frente a su escritorio y empezó el cuestionario típico de historial medico, de enfermedades y todas esas cosas propias de la rutina.

Se paro y me indico que me parase para revisarme. Yo me puse de pie me indicó abrir la boca y sacar la lengua. Me miro bien la boca con linterna y cuchara, las manos de ambos lados y detenidamente entre los dedos y luego me indicó levantar los brazos para ver mis axilas. Me observo y palpo las axilas cuidadosamente no sin rozar los costados de mis pechos en su accionar.   Muy cordialmente me pidió que me quitase el vestido para revisarme mejor. Sorprendida porque no lo esperaba dude, pero insistió con mucha autoridad en examinarme bien. Como no había biombo ni nada que ofreciese cierta intimidad tuve que desvestirme delante de él, que no disimulaba demasiado su interés en mirarme. Realmente yo estaba tensa, muy tensa por desvestirme tan cerca de un extraño y porque sabia de mi ropa interior inadecuada. Ya sin el vestido, solo con un corpiño que transparentaba absolutamente mis grandes pechos y con una muy mínima bombachita blanca que potenciada por el calor la tenia mas escondida que nunca entre mis importantes nalgas, sentia el calor propio de la vergüenza de encontrarme tan impúdica. Pensaba para alivianar mi bochorno “soy una señora casada que le debo llevar 20 años o mas a este joven y por mas obscena que me encuentre seguro he de parecerle una vieja” a fin de relajarme.  Pero al Doctor por más que yo quisiera pensar otra cosa le agrado y mucho verme así. Primero me pidió subir a la balanza, No quería porque como a cualquier mujer no me gusta que sepan cuanto peso, pero insistió hasta que accedí. . Me acomodo bien sobre la balanza y anoto en una planilla mientras estaba detrás mió y yo sentía que me miraba de arriba abajo. Me hizo pararme bien firme y me recorrió las vértebras desde el cuello hasta el final, llegando con sus dedos justo al lugar donde la tanguita desaparecía entre la raja de mis nalgas. Presiono fuertemente sobre el huesito final, mientras aumentaba mi vergüenza de encontrarme semidesnuda, con mis maduras nalgas a su vista, frente un un jovencito que morbosamente ponía su dedo donde las nalgas se descubrían exuberantes para su placer.  Me tomo de la mano para bajar de la bascula y me llevo a la camilla donde me hizo sentar. Me miraba y era obvio que lo estaba disfrutando a pesar que era una “vieja” para el. Me tomo la presión atentamente  anotando los valores y luego con el estetoscopio empezó a auscultarme detenidamente. Era evidente que mis abundantes pechos lo aturdían, quizás por su tamaño quizás por las transparencias que poco ocultaban a us vista. Puso el estetoscopio de todas las maneras posible para rozarme las tetas una y otra vez, animándose cada vez a un poquito mas mientras yo no sabia como actuar, aturdida por la sensación de que alguien tan joven me estuviese dominando como a una niña. Me hace un comentario acerca del tamaño de mis pechos y el peso que representaba para mi columna y todas esas cosas que ya escuche mil veces. Me destaca y muestra como los breteles de mi corpiño se clavan en la carne de mis hombros por el peso de mis mamas, mientras corre levemente el bretel. Me corre el otro sin necesidad aparente  y me pregunta si habitualmente me duele la espalda y otro montón de excusas, preparando la justificación de lo que seria su próximo pedido que  textualmente sonó así “Bueno Mami, vamos a soltarnos el corpiño que te quiero revisar las mamas para quedarme tranquilo”. Pensé para mi, es un mentiroso, el corpiño me lo suelto solo yo, y tranquilo estaba lo que quería era verme bien las tetas,  Pero sin oponer resistencia y sentada en la camilla me solté la presilla del soutien y mis blancos y generosos pechos quedaron a su total disposición, ofreciendo a su vista todas las redondeces y  pliegues de mi anatomia de mujer madura que apenas quedaban cubietos por una muy minima bombachita que cubria el vello pubico.  Su cara describió un placer que no les puedo contar. Me volvió a hacer comentarios del tamaño que ya eran bien morbosos. Me hizo poner ambas manos detrás de la nuca para empezar a palparme, obligandome a erguir los pechos y convertirlos en realmente importantes.  Primero hizo una revision bastante profesional, palpando las axilas, los costados de las mamas, presionando sobre las areolas y todas las rutinas que muchas veces me han hecho. Pero después de a poco, sentí que empezó a tocarme por placer.  Ya no me palpaba sino que me tocaba las tetas de todas las formas hasta lograr que mis pezones se pusieran bien duros y tensos. Y la máxima fue cuando haciéndose el buenito me quiso enseñar a hacerme un autoexamen. Me hizo parar frente a un espejo y él se paro justo detrás mió para enseñarme como debía hacerme. Era una situación inimaginable, avergonzante: yo estaba apenas con una bombachita muy chiquita para toda mi abundante carne, en bolas frente a un espejo con un joven que me apoyaba lascivamente por detrás para mostrarme como tocarme las tetas. Insistió muchas veces y yo sentía que cumpliéndole sus pedidos le hacia frente al espejo todas las poses que lo excitaban. Hasta  tuve que revisarme sola frente al espejo mientras el me observaba en algo que era realmente erótico. Volvimos a la camilla. Me dice el muy cochino que para su total tranquilidad me tenia que hacer un tacto rectal. Le digo que esta loco. Me explica que dada mi edad (una señora vieja) a mujeres mayores de cuarenta convenía hacerlo y que el se quedaría mucho mas tranquilo. Me dice que no me va a doler que lo va a hacer suave. . Me hace pones parada de espaldas, con las manos en la camilla y la cola hacia fuera.  Me pide que me baje solo un poquito la bombachita para que no me dé tanta vergüenza la situación. La situación me aturde: tengo 46 años, estoy en un cuarto de 3×3 con un joven medico que me tiene hace rato a su merced, desnuda, parada de espaldas con la cola para afuera y con la bombachita entre las piernas.  Camina con parsimonia a buscar sus guantes y sus lubricantes mientras me conversa sabiendo que me tiene humillada y a su merced. Me habla todo en diminutivos, mientras me pide que me relaje que va a ser muy suave. Se que se va a dar cuenta que mi cola no es virgen y me avergüenzo de estar allí con el.  Acerca su dedo y avanza a explorar la cola de esta señora, mientras yo estaba a punto de perder toda mi dignidad y mi compostura porque empezaba a excitarme. Suavemente roza mi rajita y las humedades lo envuelven, dándole certeza de que me tenia excitada .Yo entre avergonzada y excitada, empiezo a mover la cola sin pudor indicando que sus dedos me agradaban. Insisto en despatarrarme ofreciéndome como una puta cualquiera para que me haga lo que quiera. “Tranquilita Mami que ya terminamos” me dice y tocándome bien mis pliegues como para mostarme que sabia que estaba chorreándome de la calentura, me da una palmadita en la cola y me dice que me vista. Yo quería matarlo, estaba avergonzada como nunca me paso en mi vida. Roja de la vergüenza, aturdida por la situación me subí la bombacha, tome mi ropa y sin otra alternativa me vestí delante de el mientras me miraba con total desparpajo como si fuese mi hombre. Sin  poder mirarlo a los ojos escucho que me dice tengo un honguito en la cola, que me va a recetar una crema para ponerme tres días y que el viernes próximo que el vuelve a estar de guardia vaya a verlo para que  me de el aprobado.

Sigo aturdida y no se que hacer. No se que voy a hacer

Carmen es mi nombre rectal tacto Carmen es mi nombre rectal tacto

La madre soltera

Thursday, September 27th, 2007

Silvana vivía en un edificio de departamentos de alquiler con su hija de 2 años. Trabajaba en un videoclub, pero no siempre su sueldo le alcanzaba para cubrir los gastos del mes. Algunas veces incluso, cuando podía, tomaba un segundo trabajo, pero el mismo era temporal. Tenía unos 23 años y era toda una luchadora. Desde siempre había trabajado, y aunque terminó con muy buenas calificaciones sus estudios secundarios, luego su temprano embarazó le impidió terminar una carrera universitaria. Ella era morocha, divina, se la notaba una mujer fuerte y decidida. Tenía unos ojazos celestes y un físico espectacular. Una cola firme, paradita, durita. Y dos senos hermosos, grandes, interesantes y turgentes. 
Ese mes, el día 5 cayó un jueves, y como era de esperarse, el Gordo González, pasó a cobrarle la renta. Sin embargo ese mes había sido muy difícil, había tenido muchos gastos imprevistos (en los que no vale la pena entrar en detalles) y verdaderamente no tenía para pagar el alquiler.

Por más que tuviera razones, por las que no había podido juntar el dinero, el Gordo González era un ser despreciable y sin corazón. O por lo menos así era como lo veía Silvana. No obstante, el alquiler que le cobraba era menor a otros departamentos de similar nivel de la zona.

Silvana, estaba casi convencida de que el Gordo González le cobraba algo menos de la tarifa promedio que indicaba el mercado porque era bonita. Cada vez que se cruzaban, ya sea en la calle, en el ascensor o cuando el pasaba a cobrarle la renta, este la miraba de una forma muy obscena. Lo mínimo que puede decirse es que la “desnudaba” con la mirada, más bien le arrancaba la ropa con la mirada y luego le hacía “otras cosas”, también con la mirada claro.
Ese mes como ya les comenté antes, Silvana no tenía, no había podido juntar el dinero para pagar el alquiler. “RING!” sonó repentinamente el timbre. “¿Quién es?” preguntó Silvana.

González: - “Soy yo Sil, venía a cobrarte el alquiler”. Ya su voz, pensaba Silvana, sonaba desagradable.

Silvana abrió la puerta. En ese momento estaba vestida de entrecasa con una remera cortita y unos minishorts tipo calza ajustados al cuerpo (al culo, que se le marcaba de una manera hermosa). El Gordo González agradecido, y disfrutando del espectáculo visual que se le ofrecía. Con cualquier excusa, ya sea pidiéndole una bebida o que le mostrara algo, el Gordo intentaba mirarle el culo a Sil por un rato. Esta vez el pretexto era si le podía traer algo fresco para beber.
Tomó su bebida, le dio un largo trago y luego dijo:

González: - “Bueno a ver, pagame los U$S 500, así me voy”.

Silvana vaciló un poco y le dijo casi avergonzada: - “Este mes no tengo para pagar el alquiler, te pido que me aguantes hasta el mes que viene”.

El Gordo González empezó a los gritos y armó un escándalo, cuando se calmó un poco, dijo:

González: - “Bueno, mirá. Si vos no tenés plata, de alguna forma esto lo podemos arreglar. Me podés ayudar con algunas cosas”.

Silvana: - “Seguro, lo que vos digas”.

González: - “Bueno. Vamos a hacer lo siguiente. Veníte el viernes a mi casa. Yo me reúno con unos amigos y tal vez me puedas dar una manito”.
Todos los viernes había Noche de Póker en la casa del Gordo González. Ese día se reunía con sus amigotes. Los mismos ya estaban alrededor de la mesa jugando cartas, cuando Silvana tocó el timbre. Ring, Ring! sonó la campanilla. El Gordo González abrió la puerta. “Hola” saludó Silvana, con su mejor cara. “Hola” le contestó el Gordo ya con aliento a alcohol y la hizo pasar. La entrada de la casa daba directo a la cocina. Era un piso entero en uno de los edificios en los que el Gordo González poseía algunos otros departamentos.

Gordo González:- “Bueno, vos hoy vas a ser la camarera en este viernes de póker con mis amigos. Y si no conseguís dinero para pagarme el alquiler, en unos cuantos más también”. Silvana:- “OK. Lo que vos digas, ¿Querés que les lleve unas cervezas? ¿Qué les cocine algo?”.

A lo que el Gordo González responde: “Sí, traénos una cervezas”. En la heladera había una gran cantidad de cervezas, todas marca Budweiser.

González: - “Traénos un par, somos cinco”.

Silvana se disponía a agarrar los cinco porrones (botellitas chicas) de Budweiser, cuando González le dijo: “¿Qué color de ropa interior tenés puesta?”.

“¿Qué?” re-preguntó Silvana extrañada.

González: -“Te pregunté ¿Qué color de ropa interior traes puesta?”

Silvana: - “¿Y para que quiere saber eso?”

González: - “Sólo contesta la pregunta”.

Silvana no recordaba con seguridad, entonces tomó uno de los elásticos de su tanga, lo sacó fuera de su jean azul y le contestó: -“Negra”.

González: - “Me gusta. Perfecto. Sacate la ropita y te podés quedar en bombacha y corpiño … Por ahora”.

Silvana (pregunta sorprendida): -“¿Cómo?!”.

González: - “Sí, nena. Dale, que no tengo toda la noche para perder. O te pensabas que te voy a perdonar el alquiler sólo por alcanzarnos un par de cervezas de la heladera. Está bien que estoy gordo, pero puedo levantarme de mi sillón y caminar dos metros hasta la cocina”.

Silvana, dudó un instante, dos instantes, tres instantes. Primero miró el suelo mientras pensaba y luego miró al Gordo González, que tipo desagradable y que mirada lasciva. Encima, aún no sabía como eran sus amigos, mas si eran como él que larga noche le esperaba …

Luego de pensar un rato prolongado en silencio, pensó “Que más da. Necesito pagar el alquiler. Por mi hija. No tengo la plata, ni otro lugar adónde ir. Haré de cuenta que estoy en bikini en la playa. Después de todo, no es la primera vez que un hombre me ve en bikini o ropa interior”. Silvana se sacó la remera primero quedando en corpiño. El Gordo quedó maravillado con lo que veía, con esos hermosos pechos. Luego, Silvana junto un poco más de coraje para el paso siguiente y se bajó el jean quedando completamente en ropa interior ante el desagradable Gordo González. “Que empiece el show” dijo este. Y el show habría de empezar …
Silvana tomó las cervezas y así como estaba se acercó a la mesa. Saludó a todos los muchachos con un sensual y fresco: “Hola” al que los amigos de González respondieron tomándose el tiempo necesario para contemplar la belleza de Silvana. La miraron de arriba abajo, como corresponde a una mujer de semejante hermosura.

Julián, el mejor amigo de González sacó un billete de U$S 10,00 y se lo puso en el elástico de la bombacha y luego le dio una palmada fuerte en la nalga. Silvana lo miró sorprendido. “Es por los U$S 10,00” aclaró el Gordo. 
Silvana, se disponía a irse para la cocina. De atrás escucha al Gordo González que le ordena: “Nena, cocinanos algo, que sea rico y que sea rápido, que los muchachos tienen hambre”. Silvana fue para la cocina, con intención de cocinar, tras de sí, la seguían las miradas de los hombres.

Silvana, tardó unos 20 minutos en cocinar unos exquisitos platos, con lo poco que encontró en la desordenada cocina del Gordo González. A los 20 minutos volvió a entrar en escena acercándoles los platos a la mesa. Esta vez no sólo Julián le tocó el culo, sino que a medida que iba sirviendo a cada uno todos le agradecían con una cariñosa “palmadita” en la cola. La fina tanga, la dejaba más que expuesta para este proceder por parte de los amigos del Gordo.
Los muchachos se tomaron un recreo, mientras comían y dejaron de jugar Póker, se pusieron a charlar. Silvana, una vez servida la comida, fue a buscar refugio temporal en la cocina, pero el Gordo González, le dijo que se sentara con ellos a charlar. Así semi-desnuda como estaba se sentó a charlar con los muchachos. Sin embargo, no le trajeron una silla, sino que tenía que irse sentando alternativamente en cada uno de ellos. Con su cola, notó y le hicieron sentir las erecciones de cada uno de ellos.

Hablaron de la vida en general y contaron muchas anécdotas. Muchas de ellas, tal vez motivados por la presencia de una mujer, de índole sexual.

Después de finalizada la comida, los muchachos siguieron jugando en una larga noche de póker. Jugaron durante más de dos horas, después de la comida, y ya el Gordo González que no había tenido una buena noche, estaba casi sin plata. Cuando se quedó en cero, y tenía una buena mano como para seguir jugando, dijo a uno de sus amigos: “Te apuesto el corpiño de Silvana”.

Marcelo, el amigo en cuestión, le contestó enseguida: “Apuesta aceptada”.

Silvana, estaba en la cocina, no había escuchado en que consistía la apuesta. Marcelo que tenía póker de ases ganó la mano. Entonces el Gordo González la llamó con un grito y cuando esta se acercó al living le dijo:

“Sil quítate el corpiño por favor y entregáselo a Marce”. Silvana, demoró un instante ya que era la primera que se exhibía así en público ante varios hombres, pero luego obedeció y mostró sus tetas a los jugadores, entregándole el corpiño a Marcelo.

Otro de los amigos, Damián, dijo: “La verdad que sos hermosa nena”.

Silvana se sonrojo un poco y le dijo un tímido “Gracias”.

Nuevamente todos los amigotes y el Gordo González aprovecharon para contemplar su belleza.
Los 4 amigos, que ya estaban más que excitados y calientes, Julián, Marcelo, Damián y Roberto le pedían al Gordo lo siguiente: “Dale Gordo, por un strip-tease, si lo hace bien de verdad. Perdonále el alquiler de todo el mes a la piba”.

Gordo González: - “Bueno déjenme pensarlo. Aparte hay que ver si Silvana quiere”.

Julián: “Cómo no va a querer, si igual ya está en tetas. Mucho no le costó desnudarse a la putita esta” comentó Julián, con Silvana allí presente.
A Silvana, por un momento se le iluminó la cara. Total ya estaba en el baile, en el medio del río. Con un poco más de audacia y coraje, tal vez se ahorraría el alquiler del mes, y la verdad que ese dinero no le vendría nada mal. Lo necesitaba. Sin que el Gordo, tomara su decisión y sin dejarlo pensar, Silvana empezó a bailar de la manera más sexy y erótica que jamás haya hecho. Y lo hizo bien, casi como una verdadera profesional de cabaret.

El Gordo González, eufórico, excitado, parte por la excitación sexual y parte por la provocada por el alcohol dijo: “Está bien, por esto te perdono el alquiler de este mes completo”.
Silvana continuó con su show, pero más motivada. Tenía un motivo, y estaba dispuesta a llegar hasta el final. Siguió bailando por un largo tiempo de manera sexy. Se acerca a los hombres, se frota con ellos, los excita, se les sienta encima. Sumerge sus caras en sus senos, se agacha delante de ellos, se deja tocar toda, en fin, hace todo lo que se hacen en los nightclubs de cualquier lugar del mundo. Y va repitiendo el circuito una y otra vez, haciendo que todos los muchachos tengan oportunidad de sentir, tocar y jugar con sus partes más sexuales. Es toqueteada, apoyada, lamida y demás.

Luego de un largo tiempo bailando de manera erótica, se acerca al Gordo González, se le para al lado, ya que era a quien le debía el alquiler, para darle el privilegio de sacarle su bombachita. Tomó con sus manos las dos manos del Gordo y las puso sobre los elásticos de su tanguita, dejando muy claro todo. El Gordo, se toma un segundo y luego la deja completamente desnudita. Ahí la excitación es total y los hombres se le abalanzan como salvajes para toquetearla. La manosean un buen rato, por el lapso de 30 minutos, pero sin llegar a penetrarla.
Cuando Silvana termina de hacer su baile erótico y de ser manoseada por los muchachos, intenta agarrar su ropa para vestirse pero estos no la dejan. Le esconden primero la ropa y luego no se la quieran dar. Se la pasan de uno a otro, mientras Silvana intenta agarrarla. Finalmente se aburren de verla moverse y bambolear sus pechos y su cola de un lado para otro y le entregan su ropa. Así la noche casi estaba llegando a su fin. Con lo cuál la mayor parte de los amigos del Gordo González comienzan a irse, pero se queda él con uno para charlar sobre un negocio que tenían pendiente.

Los otros van hacia la puerta junto con González que los acompaña y los despide. Alguno de ellos comenta “Linda la piba”, otro “Que venga más seguido” y no faltaron las expresiones del tipo “Está bárbara”, “Me la cojo toda” y demás.

El Gordo y un amigo se quedan.

Gordo González: “Sil, traénos dos cafés por favor”.

Silvana: “Enseguida”
Silvana va a la cocina, nuevamente vestida, prepara los dos cafés y los alcanza a la mesa. Los dos hombres, conversan y luego de una media hora, terminan de cerrar el negocio en cuestión. El amigo, Julián, le dice en voz baja y con una mirada cómplice: “¿Gordo, no vamos a terminar la noche acá, no?”

Gordo: “Cómo te conozco, yo sabía que me ibas a decir esto”.

Gordo (hablándole a Silvana ahora): “A ver Silvana, vení. ¿Te querés ahorrar el alquiler del mes que viene también?”.

Silvana que ya estaba en el baile preguntó con una mirada excitante que indicaba en parte que ya estaba dispuesta a todo: “¿Y que tendría que hacer?” al tiempo que se ponía un dedo en la boca como haciéndose la inocente y la que no entendía. Pero en realidad entendía perfectamente.

Gordo González: “Y mira, tendrías que usar tus dotes y habilidades de mujer como mejor sabés. Y cuánto más placer nos des, más plata te voy a compensar yo del alquiler”. Por si quedaban dudas, le aclaró: “Placer sexual, se entiende, no”.
Silvana, que por un lado era una chica grande y entendía perfectamente lo que le querían decir y por otro, realmente necesitaba el dinero, se acercó a ellos dos entregándose. Pronto la comenzaron a manosear y a desnudar. Le sacaron su ropita como desesperados. Casi a los tirones y pronto la dejaron nuevamente en bombacha y corpiño como cuando estaba haciendo el baile sensual. El Gordo González, estaba delante de ella y la tocaba por todos lados e incluso la besaba, con su aliento desagradable. El otro iba por atrás, y le hacía sentir bien su miembro, entre sus nalgas. Luego Julián, que estaba detrás, le sacó el corpiño. Ella instintivamente se cubrió los senos, pero luego el Gordo González le apartó las manos y le dijo: “Compartí, dejate ver, que sos linda”. Ella dejó sus manos a los costados del cuerpo pasiva mientras la seguían tocando. Una vez tetas que sus tetas estaban al aire, nuevamente Julián, le bajó la tanguita de  dejándola desnudita, mientras ellos estaban casi vestidos por completo. Simultáneamente el Gordo le chupaba los pezones y le llevaba una de sus manos a su bragueta.

Gordo González: “Dale sacala que te gusta”.

Ahí Silvana, tuvo que bajarle el cierre del pantalón, meter su mano dentro del mismo y sacar el pene del Gordo González, fuera del pantalón. Mientras tanto Julián le chupaba el culo, le colaba los dedos y también le metía mano en la vagina. 
De a poco los dos hombres comenzaron a desvestirse, el Gordo desagradable se sacó la remera, quedando con el torso desnudo. El otro hizo lo mismo. Y acto seguido ambos se bajaron los pantalones para estar listos para la acción. Silvana, terminó recibiendo penes por ambos frentes. El Gordo González por delante al cuál tuvo que hacerle un largo y prolongado “pete” hasta que este acabara en su boca. Tragó el semen como le ordenó el Gordo. El otro la penetró por la cola sin pedirle permiso y sin lubricarla adecuadamente, lo cuál le dolió demasiado. Sin bien no era la primera vez, para ella la cola era algo que no se la “entregaba” a cualquiera, pero aquí no tuvo más remedio. Sentía como en su boca debía entrar una y otra vez el desagradable pene del desagradable Gordo González. Mientras que también recibía el pene de Julián por su colita, casi sin lubricación alguna. A medida que la penetraba Julián le daba palmadas en la nalga, fuerte que le enrojecían un poco las mimas y le decía alternadamente cosas como: “Dale movete”; “Dale que te encanta”; “¿Te gusta que te coja?”. Cada tanto Silvana le contestaba un “Sí, me encanta” y esto así excitar más a un Julián que le daba con todo, a un ritmo frenético. El Gordo González más tranquilo, disfrutaba y dejaba hacer a Silvana. Se relajaba y gozaba de la felación que estaba recibiendo. Sin embargo, cuando Sil dejaba de chupar por instante o intentaba ayudarse con las manos, masturbándolo por un instante, enseguida el Gordo, le quitaba las manos, le agarraba fuertemente la cabeza y le metía su pija hasta el fondo de la boca, tan adentro que casi al punto de provocarle arcadas. Y así Silvana recibía simultáneamente de un lado y de otro una buena cogida. Mejor dicho, dos buenas cogidas. Los dos terminaron como mejor quisieron. El Gordo, no tuvo ningún reparo ni respeto en acabarle primero en la boca, una parte, semen que tuvo que tragarse, y luego en la cara. El otro acabó algo después y no sacó su miembro al eyacular. Descargó todos sus fluidos en el culito tierno y suavecito de Silvana.
Por suerte para ella los muchachos estaban algo cansados, sino la noche hubiera sido aún más larga. Pero cuando se estaba cambiando para irse el Gordo le dijo:

González: -“Dale, uno último rápido para cada uno y no te jodemos más e incluso por el mes que viene y el otro no me debes el alquiler”.

Silvana, no tenía más ganas de ser penetrada, estaba ya bastante cansada. Pero ahorrarse otro alquiler y visto el punto hasta dónde ya había llegado era algo importante para ella.

Lo que hace entonces, es ir delante de ellos, arrodillarse y hacerles un fellatio doble. Por momentos chupaba el pene de uno y masturbaba al otro e iba alternando. Lo hizo con mucha ener