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El don de Silvia

Silvia no era guapa, no tenia el mejor cuerpo, y tampoco era popular, pero todos la temian. Podria ser su pelo negro, podria ser su piel clara, podria ser su nariz respingona llena de pecas, pero no era nada de eso. Eran sus hipnoticos ojos azules los que hacian que la temiesen.

Laura era su mejor amiga, y conocia su secreto. Sabia que nada ni nadie podia resistirse a sus ojos, pero jamas habia usado su don, hasta ese dia.

Entro en la clase de matematicas y lo vio. Era guapo, casi irresistible. Tenia el ppelo negro y los ojos oscuros, y su piel era morena. En otras condiciones lo habria ignorado, pero estaba sentado en su sitio, al fondo de la clase, pegado a la ventana. Se acerco a el.

-Perdona. Debes de ser nuevo. No quiero empezar con mal pie, pero te has sentado en mi sitio.

El la miro, dispuesto a replicar. A decirle que se buscase otro sitio, pero no pudo, porque se encontro nadando en sus ojos.

-Lo siento. Ahora me voy.

Silvia lo cogio de la muñeca.

-No es necesario- le tendio un trozo de papel doblado-. Solo ven a mi casa esta tarde. Por cierto, ¿como te llamas?

-Me llamo Oscar. No te preocupes, ire por la tarde.

Todas las demas chicas la miraron sorprendidas. Silvia, la paliducha, la de los ojos raros, acababa de ligarse en cuestion de segundos al chico mas guapo que habian visto en mucho tiempo. Silvia sonrio satisfecha.

En efecto, a las seis de la tarde, Oscar se presento en casa de Silvia.

-¿Vives sola?

-Algo parecido.

Silvia se nego a dar mas detalles, y condujo a su nuevo amigo a su cuarto.

-Desnudate.

Oscar iba a negarse, pero recordo sus ojos, sus hermosos ojos, y no lo dudo. Se sorprendio a si mismo al ver como una ereccion comenzaba a formarse. Cuando miro de nuevo a Silvia, estaba solamente vestida con un kimono. Su ereccion aumento.

-Ahora mirame- Oscar obedecio, y se perdio en sus ojos-. A partir de ahora haras todo lo que yo te diga. Mañana iras a clase como cada dia, pero vendras conmigo siempre que puedas. Ademas, si alguien te pregunta que hay entre nosotros, diras que soy tu novia. ¿Me has entendido?

-Si, mi señora.

-En agradecimiento te ayudare con eso.

Silvia señalo su sexo, y Oscar observo como su pene estaba tan erecto que incluso dolia. Ella se acerco y comenzo a lamerle el capullo, para mas tarde pasar al frenillo y acabar por metersela entera en la boca. Se corrio dentro de su boca, y ella se trago su semen, y sonrio con una mezcla siniestra de satisfaccion y victoria.

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Hipnotizando a mi hermana

“Si noqueamos a alguien en sueños, significa que lograremos el triunfo sobre nuestros adversarios.”

Me encontraba sentado frente a mi computadora cuando mi hermana Valeria entró en mi habitación.

-Hola Rulo, que haces?

Valeria, mi hermana, es una verdadera hermosura. Tiene 21 años, mide 1.71 y posee unos pechos simplemente adorables.

Desde que tengo memoria, siempre me he imaginado follándola hasta el cansancio…

Quien hubiera dicho que mis deseos estaban por hacerse realidad!

En aquél entonces, la escuela había terminado su ciclo escolar y nos encontrábamos de vacaciones pero yo me había inscrito a un curso de hipnosis que siempre me había llamado mucho la atención. Y la verdad es que, dicho curso de hipnosis, podría decirse que me llamó la atención porque siempre creí que, sabiendo hipnotizar, podría follarme a cualquier chica que quisiera.

No me culpen, la verdad es que ya casi tenía 20 años y aún era virgen así que ya se imaginaran como traía las ganas de follar.

Y es que, si bien no me considero un chico feo, siempre he sido un chico bastante tímido y me cuesta mucho trabajo desenvolverme con las chicas. De hecho, creo que con la única mujer con la que puedo desenvolverme bien sin que se me trabe la lengua es con mi hermana.

De hecho, cuando mi hermana entro en la habitación, me encontraba buscando información acerca de cómo llevar a la cama a una mujer mediante la hipnosis.

-Estoy buscando una tarea en el ordenador…- le dije a Valeria.

-Que tarea?

Aunque en ese momento quise decirle a mi hermana: que te importa!. No lo hice…

-Es de un tema de hipnosis…

-Porque?

-Porque el profesor así no lo pidió… no tienes nada más que hacer Valeria?

-No, además me gusta mucho molestarte hermanito…- me miró fijamente y luego con una sonrisa malévola me dijo.- me puedes hipnotizar?

En ese momento sentí como la verga se me ponía dura nomás de imaginarme a mi hermana hipnotizada y bajo mis órdenes.

-No lo se…

-Que, es que acaso ese curso del que hablas no ha servido de nada Rulo? Acaso mis papás están tirando su dinero a la basura en un curso que tan solo es un fraude?

-Claro que no. La hipnosis funciona… yo mismo he sido testigo…- le dije ya un poco cabreado.

-Funciona ah? Entonces, porque no me hipnotizas?

-En verdad quieres intentarlo?- le dije dispuesto a hipnotizar a mi hermana aún cuando nunca antes había tenido la práctica y tan solo me había limitado a la teoría y a ser testigo de cómo mi profesor hipnotizaba a los voluntarios que se animaban a experimentar.

Mi hermana movió sus bellos ojitos de un lado para otro como siempre lo hace cuando esta pensando y me dijo:

-Mediante la hipnosis podrías hacer que yo hiciera cualquier cosa aún cuando no quiera?

-No, no puedes hacer que una persona haga algo en contra de su voluntad…- le mentí pues varias veces había visto a mi profesor controlar a las personas como se le daba la gana.

-Bueno, después de todo estoy tan aburrida que vale la pena intentarlo. Anda, hipnotízame!- Me dijo entusiasmada con la idea.

En ese momento decidí intentar hipnotizar a mi hermana de verdad.

-Siéntate en mi cama y observa detenidamente mi dedo. Lo comenzaré a mover y tú lo seguirás con la mirada entendido? Pronto comenzarás a sentirte relajada. Comenzarás a sentirte en un estado bastante agradable y relajado…

Moví mi dedo acercándolo a sus ojos y luego alejándolo lentamente, tratando de hacer lo que el profesor siempre nos había dicho como parte fundamental en la hipnosis: atraer la completa atención de quién hipnotizábamos y establecer una completa credibilidad.

Pronto tuve su completa atención y estaba a punto de establecer la credibilidad en el momento en que sus ojos comenzaran a cansarse.

Mientras tanto yo no paraba de repetirle: estas a punto de entrar en un estado de relajación total… cuando mi dedo se acerque a tu nariz sentirás tal cansancio que te será imposible mantener tus ojos abiertos. Una vez cerrados no deberás abrirlos nuevamente…

Al hacer lo que le decía ella cerró casi de golpe los ojos.

Habrá funcionado?- pensé sorprendido pues la verdad aunque quería que sucedieran, no esperaba muchos resultados. De inmediato proseguí.

-Te encuentras en un estado de relajación total. Tu cuerpo entero se siente relajado. Cuando te despierte te sentirás maravillosamente. Contaré hasta 3 y te despertaras pero cada vez que te pida que duermas, volverás al estado en el que te encuentras actualmente con el cuerpo completamente inerte. 1,2,…3!

Mi hermana abrió los ojos.

-Me hipnotizaste?- preguntó inmediatamente.

-Creo que si…- respondí aún teniendo mis dudas acerca de mis habilidades como hipnotizador.

-No te creo…- me dijo con una enorme sonrisa.

-Duerme Valeria…- le dije sin saber cual sería la reacción de mi hermana y en ese momento, mi hermana cerro sus ojos y cayó de espaldas en la cama.

No podía creerlo, estaba completamente hipnotizada!

-Como te sientes?- le pregunté queriendo gritar de la emoción.

-Muy relajada…-contestó ligeramente.

En ese momento sabía que tenía que poner a prueba su profundidad. Quería saber si mi hermana sería una sonámbulo y no recordaría lo que pasara cuando se iba en trance.

En ese momento vi lo que llevaba puesto, una blusa de botones…

-Cuando despiertes no recordaras haber sido hipnotizada y sentirás mucho calor. Tanto que desabrocharas tu blusa completamente pensando que yo no me he de dar cuenta de ello… 1,2…3.

Mi hermana abrió sus ojos y se sentó en la cama. Acto seguido se desabrochó todos los botones de su blusa. Después me miró y me dijo:

-Que calor siento Rulo… entonces que, me hipnotizaras?

-Duerme Valeria…

Nuevamente mi hermana se colapsó en la cama.

En las clases de hipnosis a las que había asistido me habían dicho que uno podía comunicarse perfectamente con la persona sin que esta recordara algo de la comunicación. Además de que se obtendrían respuestas completamente honestas.

-Valeria, eres virgen?

Sin moverse me respondió:

-No…

-Te gusta el sexo?

-Si, me encanta.

Estaba de pie, a escasos 2 metros de ella y con la verga más tiesa que nunca. El hecho de tener a mi hermana con la blusa desabotonada y tirada en mi cama me ponía tan caliente como nunca.

En ese momento decidí arriesgar el todo por el todo.

-Cuando despiertes estarás sumamente atraída sexualmente hacia mi persona. Te imaginarás haciendo el amor conmigo, imaginarás mi verga ancha y larga entrando y saliendo de tu ser y esto te hará sentir una excitación como nunca. No pensarás en mí como un hermano sino como un hombre con el que quieres coger. 1,2…- apenas podía pronunciar los números de lo excitado que estaba.- 3!

Mi hermana se sentó y abrió los ojos. Miró a su alrededor y luego a mí. En ese momento vi como su mirada se iba directamente hacia mi entre pierna.

-Rulo, creo que debemos olvidarnos de la hipnosis por ahora… me siento un poco rara.

Me senté a su lado y ella se acercó a mí.- Podía sentir sus caderas pegadas a mi cuerpo.- La envolví en mis brazos para ver que pasaba y ella se me repegó.

Luego la miré de frente y atrevidamente la besé en los labios. Ella me correspondió abriendo su boquita y dejando salir su juguetona lengüita.

-Recuéstate…- le ordené y mi hermana se tiró de espaldas en mi cama.

Pronto comencé a manosearle las tetas por debajo del brassier hasta que casi de un tirón se lo saque. Sus 2 senos brincaron libres y me quedé atónito. Vaya par de tetas!

Comencé a acariciárselas, eran las primeras tetas que acariciaba en mi vida. Eran suaves y duras a la vez, no tarde mucho en inclinarme a besarlas.

-Oohhhh… Ruloooo!! Hmmm…- mi hermana comenzó a gemir. Menos mal que mis padres no se encontraban en casa.

Sus pezones cada vez se ponían más duros. Sentí como si estuviera a punto de recibir lechita tibia. Me encantaban!

No estaba seguro de que hacer luego así que continué mamando su pezón durante mucho tiempo hasta que mi hermana, tomando una de mis manos, la llevo hasta su vagina.

Comencé a acariciársela por encima de los pantalones vaqueros que llevaba puestos. Luego, sin dejar de besarle las tetas, con trabajos se los bajé y acaricié su conchita por encima de su pantaleta. Estaba empapada!

Mi hermana comenzó a abrir mis pantalones y saco mi verga inmediatamente. Casi me desmayo. Miré el reloj de pared de mi alcoba, mamá no estaría en casa por lo menos en 1 hora más así que teníamos tiempo…

Mi hermana me acariciaba la verga como cuando yo me masturbaba. Sentí que acabaría en cualquier momento.

Sin decir nada, Valeria se agachó y beso la punta de mi verga.

-AAAHHHHHHHH…- Gemí al instante. Creí que estaba en el cielo pero apenas se la metió en la boca me comprobó que había mucho más placer por seguir.

No pude más y me vacié en su boca. Su boquita nunca paró de mamar.

Mi cuerpo temblaba, mejor dicho se convulsionaba intensamente. Nunca antes había sentido tanto placer.

Mi verga permaneció en su boca los siguientes 10 minutos. Flácida en un inicio pero poco a poco se fue poniendo dura ante las incesantes mamadas de mi hermana quien era toda una experta.

Mientras tanto yo ya le había sacado la pantaleta y le acariciaba los labios vaginales con un dedo.

-Métemela Rulo…- me dijo y acto seguido comenzó a subirse encima de mí.

-Y si quedas embarazada?- pregunté espantado.

-No estoy en mis días… anda métela!

Con una mano guío mi verga hasta la entrada de su vagina y una vez bien colocada se la ensartó de un bajón.

-AAAHHHHHHHHHHH…- Gemí con furia… mi hermana me había hecho hombre!

Su vagina era estrecha, calientita y estaba empapada.

Cabalgo como una diosa. Sus tetas subían y bajaban al ritmo en que mi verga entraba y salía de su conchita.

-AAAAHHH me vengo Rulo… que ricooo… HMMMMMM…- Gritó mi hermana acelerando su cabalgar y en ese momento solté los últimos chorros de leche que tenía acumulados en los huevos.

Permanecimos acostados durante varios minutos. Miré el reloj y me percaté de que mamá estaba a punto de llegar.

Mande a Valeria a su habitación sin tomarme el tiempo siquiera de deshipnotizarla y de inmediato escuche como mamá entraba en la casa.

-Hijos, ya llegue!!- gritaba al entrar.

Me arregle como pude y baje a recibirla.

-Traigo varias bolsas en la cajuela, me ayudas a bajarlas?

Me apresure a ayudarla. Salimos a la calle donde estaba estacionado el auto y en ese momento mamá tiró una bolsa donde traía fruta. Se agachó a recogerla y no pude evitar que mi mirada se fuera a posar en su cachondo culo. En ese momento llegó mi hermana y me pilló mirándole las nalgas a mamá. Me guiñó el ojo y cuando mamá entro en la casa me dijo:

-Te ayudo?

-Si, agarra las bolsas que pesan menos.- le dije.

Valeria se acerco a mí y en me susurró al oído:

-Ni lo pienses hipnotizador… tal vez conmigo haya funcionado pero con mamá no lo creo…- luego me besó en la mejilla y me dijo.- y asegúrate de dejar esas clases de hipnosis que no son más que una vil farsa. Mejor ahórrate el dinero y cómprame algo lindo eh? Después de todo tú y yo podemos seguir practicando la hipnosis cada vez que quieras…

Me beso en los labios y me dejo parado atónito…

Tal vez no sepa hipnotizar pero después de todo, gracias a la hipnosis conseguí lo que más añoraba, llevarme a mi hermana a la cama…

 

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El juego con mi amiga que se hacia la hipnotizada

En una ocasión estando en mi departamento comentando con una amiga (Adriana) sobre mi afición a el hipnotismo y platicándole sobre los libros que había estado leyendo sobre el tema me comenzó a preguntar que si ya lo había practicado con alguien, bueno entes de comenzar les platicare como es ella, es de complexión regular, ni delgada ni llenita es a lo que le llaman en mi ciudad Gordibuena, tiene 19 años y tiene unos muy buenos senos de tamaño creo que b no se muy bien de medidas pero justo lo que necesita uno, chaparrita como de 1.55, piel blanca, labios carnosos, buen trasero cabello negro lacio, traía puesta una faldita de mezclilla corta y una blusa de tirantitos negra, ella estudió para masajista profesional y nunca habíamos tenido ningún tipo de experiencia sexual, solo platicábamos de nuestras experiencias con otras personas , ambos éramos muy de mente abierta y nos encantaban los libros del Márquez de sade, yo soy delgado, 1.68 complexión delgada, mi herramienta de tamaño normal, tez blanca, bueno ya que saben como era ella regreso a lo que paso, entonces le conteste que, la verdad no, nunca había tenido con quien practicar y me dijo que porque no la hipnotizaba a ella, y le dije que la verdad ella debería de estar con fe del hipnotismo para poderla meter en transe a lo que me dijo que o iba a tomar en serio, entonces accedí y le dije que se recostara en el sofá, puse una música para meditación y comencé a hablarle con todo el protocolo para hipnotizarla conforme lo que había leído en los libros, bien concentrado yo le hable como unos 20 minutos y comencé con la cuenta regresiva para que durmiera uds. saben, en fin yo estaba feliz y convencido de que había sido un éxito, le dije que se levantara y que hiciera 10 sentadillas y Adriana se levanta y comienza a hacerlas y obvio me di cuenta de su tanga muy sexy que traía, me excite pero no quise sobrepasarme porque dije si nunca ha pasado nada entre nosotros cuando estamos en estado consiente porque hacerlo en contra de su voluntad, total que le recostar de nuevo pero no pude contenerme y le levante poquito la falda para ver su rajita y me puse súper caliente y decidí ya terminar con eso porque luego no me podría controlar, la baje la falda y de nuevo volví con el protocolo de la cuenta regresiva y todo eso, bla bla bla…… se despertó y me dijo, que paso? Así como si no supiera que había pasado y le dije yo bien feliz pues lo logre pude hipnotizarte, y ella apocooo? No recuerdo nada y yo también me sentí aliviado porque me sentía medio culpable por lo de la faldita y las sentadillas y por ese día ya no paso nada mas, al día siguiente llega a mi casa y me dice oye Leo no me quieres hipnotizar de nuevo y a ver si me ayudas para que pueda aprender mejor en la escuela porque ando muy mal, y yo va Adri a ver si puedo de nuevo, se recostó de nuevo (por cierto que traía unas mallas y un top de esa ropa que usan para ir al gimnasio) se veía muy rica, comienzo el protocolo y la duermo de nuevo “eso creía yo” y comencé a decirle que de ahora en adelante iba a tener mas interés por la escuela, por las matemáticas, la historia, en fin todas las materias que le enseñaban en su escuela y que aparte iba a tener mas retención de todo lo que estudiara y bla bla bla… de un de repente me dieron ganas de ir por una cerveza al refrigerador y estaba situado a unos metros del sofá y al abrir el refri dando la espalda al sillón, me doy cuenta que Adri estaba volteando a ver que hacía, fue donde me di cuenta de que la muy canija me había estado jugando a la que se hipnotizaba, y dije pues entonces ya se porque me pidió que lo volviera a hacer, y regrese a sentarme frente a ella y le dije Adriana párate, quiero que te quites el top, y ella se siguiendo el juego o obvio causándole morbo y excitación hiso lo que le pedí, ahí fue cuando me di cuenta de que tenía unas tetas muy antojables, después le dije que se bajara las mayas y obedeciendo lo hizo sin titubear, sabía que si lo hacía me daría cuenta (ignoraba que ya me había dado cuenta que la muy putita se hacía nada mas ) yo estaba demasiado excitado y me dije, ahora yo jugare contigo, al bajarse las mayas me di cuenta de su rica tanguita y que estaba mojada, yo me acerque y le baje la tanga y le dije, Adriana vas a hacer todo lo que yo te pida escuchaste? Y ella asintió y dijo si, que vas a hacer Adriana? Todo lo que tu me pidas, ok Adriana ahora quiero que te sientes y me te masturbes, y ella se sentó y comenzó a masturbarse muy cachondamente, se metía los dedos y con la otra mano se acariciaba el clítoris y sus tetas, fui a mi cuarto y saque mi caja de juguetes , consoladores, y lubricantes y le dije que se parara y que no hiciera nada, comencé a manosearla toda y dedearla por todos lados, ano, vagina, todo, le di un dildo y le dije que se lo metiera por la vagina y yo estaba lamiéndole las tetas y luego le lamí el clítoris y el ano, ella estaba muy excitada al igual que yo, le dije que se hincara y me la mamara que le iba a saber mi verga como a fresa, que la disfrutara, se la metía toda y ella seguía metiéndose el dildo , hincada en el piso hice que se recostara en el sofá y yo comencé a lubricarle el ano y se la metí, ella soltó un pujido de dolor pero no podía decir nada o más bien no quería para que no se terminara ese juego, la perfore y yo creo que si la lastime pero en ese momento me valió y continúe cogiéndomela por el ano y ella metiéndose el dildo por su rajita sonadísima, ella estaba muy excitada pero a la vez pujaba de dolor, y de repente le dio una ataque de temblorina y exploto en orgasmo, sincronizado yo en un momento más que termino yo comencé a sentir que venía todo me Salí le dije que se volteara y abriera la boca y me vine en su boca, ella no hizo nada más que obedecer mis órdenes de que se tomara mis fluidos y los que le escurrían llegaron hasta sus tetas, hice que se sentara y fui por papel para limpiarla y limpiarme, le di un cariñoso beso en la boca, le ordene que se vistiera y se recostara, ya que todo estaba normal , comencé con el protocolo para regresarla del transe (como si no me hubiera dado cuenta de nada) y despertó, me dice que paso? Si me dormiste? Y yo : si Adriana supuestamente ya estas programada para que seas una buena estudiante y ella a que bien Leo se levanto y me dio un beso en la mejilla, y como si nada continuamos el día, yo no deje de pensar en lo que había pasado y en ratos la cachaba viéndome y pensando en la cogida que le di, creo que este juego me ayudara a realizar todas las fantasías que siempre he querido tener.

Continuara..

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Mi poder mental / Capitulo 3 / La colita de mi mami

El día siguiente a haber perdido la virginidad follándome a mi madre, estaba aún mas caliente que antes. Fue un día desastroso para mi en la escuela, puesto que tenía mi cabeza en otra cosa, a saber, en todo lo que pensaba hacer con mi madre en cuanto pudiera estar con ella en mi casa.
Normalmente yo llego a mi casa una hora antes que mi madre, pero esta vez en lugar de dirigirme a casa fui hasta su oficina a esperar a que terminara de trabajar. Cuando lo hizo, yo la estaba esperando en la puerta.

—¡Qué sorpresa, Pablo! ¿Qué haces por acá?

—”No hagas preguntas y subamos al auto”— respondí mentalmente.

Subimos al auto y ella condució rumbo a nuestro hogar, y en el camino comencé a darle algunas órdenes de caracter sexual.

—”Subite la pollera”— le indiqué cuando nos detuvimos en un semáforo. Ella obedeció al instante. Quedaban a la vista sus panties, asique le indiqué

—”Bajate las panties y la bombacha hasta las rodillas”— y quedó a la vista su coño peludo. Sin importarme de nada le indiqué que continuara conduciendo con rumbo a nuestro hogar, y mientras tanto yo la masturbaba, metiéndole con cierta torpeza un dedo en su cuevita. Ya no podía más, tenía que acabar en seguida, estaba tan empalmado que esperaba sentir la leche en mis calzoncillos de un momento a otro, así que en cuanto llegamos a casa y pusimos el auto dentro del garage, sin siquiera salir del auto, me bajé los pantalones y le ordené —”Chupamela” y ella se inclinó sobre mi y se metió mi polla en su boca, mamándomela y haciéndome acabar en cuestión de segundos… —”Tragatela toda, te gusta, te gusta tragar la lechita de tu hijo… trágatela…”

Nos arreglamos las ropas y nos bajamos del auto, y dejé libre a mi madre para que preparara la comida, mientras yo miraba un poco de televisión tratando de despejarme de tanta calentura, pero unos minutos después ya estaba en la cocina nuevamente. Ella estaba cocinando, y yo me le acerqué a ella por detrás y le ordené —”Seguí cocinando, quedate tranquila”— al tiempo que le tocaba el culo y elegía una zanahoria de las que ella había lavado para preparar el almuerzo. La hice inclinarse un poquito, le subí la pollera y le bajé las panties y la bombacha, y le separé las nalgas, y apoyándole la punta de la zanahoria en el culo, lentamente se la fui introduciendo. Ella seguía cocinando como si nada ocurriera, evidentemente la tenía tan controlada mentalmente que ni siquiera la afectaba el dolor de estar siendo penetrada analmente. Sin casi interrumpirla de sus tareas, la fui desnudando por completo, sin sacarle la zanahoria del culo, para poder contemplar su cuerpo por completo. Pronto ella termino de preparar el almuerzo, y entonces si le quite el improvisado consolador para que pudieramos sentarnos a comer.

Antes de ir a la mesa, yo también me quité la ropa, y allí estabamos los dos, sentados uno junto al otro, completamente desnudos y almorzando. Con tan solo unos bocados calmé mi hambre, dado que mi verdadero apetito en ese momento era el sexual, y me dediqué a mi madre nuevamente. Había llevado la zanahoria que le había metido un rato antes en el culo, y le indiqué que se la comiera, mientras yo le ponía puré en los pezones y comía directamente de las enormes tetas de mi madre. Una vez que terminamos, ella quiso juntar los platos sucios, pero yo estaba muy caliente como para eso.

—”Inclinate sobre la mesa, apoyá las tetas sobre la tabla sin flexionar las rodillas… separá más las piernas…”—. Ella obedecía al instante mis pensamientos, sin tener yo siquiera que repetirlos. —”Separate las nalgas, abrite la cola con las manos”. Apoyé mi polla sobre la entrada de su cola, y de a poco fui penetrando analmente a mi mamá, mientras le daba cachetadas en las nalgas, que quedaban marcadas con la forma de mi mano. —”Pajeate… tocate las tetas… movete para adelante y para atras, hacé que mi polla entre y salga de tu culo… te gusta… te gusta mucho…”.

No sé si realmente yo podía ordenarle que lo disfrute, pero realmente ella estaba gozando como loca. Tuvo dos orgasmos masturbándose ella misma, mientras yo la sodomizaba, hasta que al fin sucumbí a la lujuria de ese culo enorme, que se movía para adelante y para atrás haciendo que mi polla entrara y saliera con facilidad… le llené la cola de semen, cuando se la saqué pude ver un chorrito de leche que salía de su ano, y pensé que ya que alguna vez había estado en el interior de mi madre, era lógico que volviera a estarlo ahora, aunque sea mi polla y mi esperma.

El resto del día la deje libre, y yo lo pase con mis amigos, ahora mucho mas relajado después de haberme descargado.

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Mi poder mental / Capitulo 2/ Debutando con mamá

Cuando cumplí 15 años, mi hermana no estaba ya en casa. Se había ido del pueblo para poder estudiar, y si bien venía de visita, todo el tiempo que permanecía en nuestro pueblo estaba con sus amigas o en compania de nuestros padres, que la extrañaban mucho y no nos dejaban solos jamás. Si bien yo ya había decidido que estaba dispuesto a tener relaciones sexuales mas allá de estar desnudos y masturbarnos mutuamente, me era imposible concretar porque no teníamos oportunidad de estar a solas. Sin embargo, la primera vez que volvió de visita a nuestro hogar, le ordene mentalmente, y varias veces, que no tuviera relaciones sexuales de ningún tipo, que conservara su virginidad. No sabia cuando se daría la oportunidad, pero estaba dispuesto a ser yo quien le robara la virginidad a mi hermana.

En esos tiempos mi madre empezó a trabajar solo por las mañanas, y ya no podía disfrutar de la independencia que antes tenia en mi hogar, pues por las tardes ella estaba en la casa, y a la noche volvía mi padre de trabajar. Yo concurría al colegio por las mañanas, y ya no disponía de tanta libertad. Esas tardes mi madre las pasaba viendo televisión, cocinando, o haciendo tareas del hogar, y yo pasaba entonces mas tiempo con ella. A las tres de la tarde, siempre, invariablemente, se ponía su ropa deportiva y hacia gimnasia frente al aparato de tv, con unos videos de esos para ejercitarse, donde aparecen unas tías buenísimas. Claro que mi madre no se parecía a estas mujeres ni de lejos, pero tenia un muy buen cuerpo, aún a sus 42 años, y lo conservaba bastante bien gracias a sus rutinas de ejercicios y dietas. Usaba el cabello corto, rubio, y realmente tenia formas generosas, pero armoniosas al mismo tiempo, o sea, buenas tetas, un culo un poquito grande, pero buena cintura y todo en su lugar. Yo no perdía ocasión de hacerle companía, sentado en un sillón, mientras ella hacia gimnasia, porque realmente las tías del video me calentaban, y algunas veces que me quedaba solo en casa miraba esos videos y me hacia unas pajillas calentándome con eso.

Un día, mientras ella hacia gimnasia, me puse a darle ordenes mentalmente, como hacia con mi hermana, pero esta vez solo por jugar, porque ya lo había probado antes y no daba resultados con otras personas. Pero esta vez noté algunas reacciones. Por ejemplo, si ella estaba haciendo un ejercicio donde los brazos debían quedar pegados al cuerpo, yo le ordenaba “levanta los brazos”, y ella dudaba un poco, y al final, a veces, los levantaba, haciendo cosas distintas a las coreografías del video.

Entonces me dediqué a perfeccionar la técnica, y me di cuenta de que, con tiempo, podía dominar mentalmente a quien quisiera, pues en realidad se trata de “domar” las mentes. Al principio me costaba trabajo, no me hacían caso o solo me obedecían a veces, pero con constancia, las mentes —al menos la de mi madre— iban dejando de oponer resistencia y me obedecían ciegamente.

Al principio lo hice para ayudar a mi madre a hacer ejercicios que a ella le costaban mucho o no tenía voluntad, le ordenaba que fuera a correr al parque, que hiciera rutinas mas difíciles, que siguiera las dietas al pie de la letra, etc. Y al mismo tiempo, ganaba un poco de libertad en mi hogar, pues podía mandarla a pasear cada vez que quería masturbarme.

De todas formas, con el tiempo, empezaron a ocurrírseme cosas mas diabólicas. Mi madre trabajaba por las mañanas, por lo que ella disponía de un sueldo, y por lo tanto yo también, dado que le ordenaba que me entregara buena parte de sus ingresos cada vez que me hacía falta.

Una tarde, en que ella estaba haciendo ejercicio, la mande a ir corriendo hasta el video club y alquilarme un par de películas porno. Cuando volvió, la mandé a ducharse un largo rato y luego a que se quedara en el baño hasta que yo se lo ordenara, pues quería estar un rato solo para poder pajearme. Puse una de las películas y enseguida estaba empalmado, y bien, me masturbé. Luego le di la orden de que fuera a vestirse y la tarde continuó normalmente, ella se vistió y luego se puso a limpiar la casa. Ese día todo hubiera continuado normalmente, si no fuera porque a esa edad las hormonas nos empujan a pajearnos constantemente. No había pasado mas de una hora que ya quería volver a masturbarme, pero mi mamá estaba viendo una telenovela. Así que le ordene:

“Quédate donde estas, viendo la tv, y no digas nada”

Puse el video porno y me senté en el sillón individual, al lado de donde estaba ella sentada, y me puse a ver la porno. Me daba bastante morbo que ella también viera a esas parejas follando, a pesar de mi orden de que no reaccionara. Y entonces fue cuando, por primera vez, me dio curiosidad de verla desnuda.

Ella tenia puesta una blusa blanca y una pollera gris que le llegaba a las rodillas, y yo le ordene “desabróchate la blusa” y ella me obedeció. Quedó a la vista un corpiño blanco que ocultaba sus enormes tetas. Me acerqué y me arrodillé delante suyo, para poder verlas de cerca, y fui yo quien terminó de abrir la blusa para ver que había dentro. Podía ver a través del corpiño las enormes areolas de mi madre, tan grandes como podía esperarse de semejantes tetas, aquellas que me habían amamantado en mi mas tierna infancia. “Quítate el sujetador” y ella pasó sus manos por su espalda y quitó el broche, y luego pude ver en directo esos enormes pechos. Los contemplé en silencio, hasta que al fin los acaricié… creo que nunca antes me había fijado en lo hermosas que eran las tetas de mi madre. Además, con todo el ejercicio que le había hecho hacer en ese tiempo, ella estaba mas buena que nunca. Tomé sus tetas con mis manos, y levantándolas un poco me las llevé a la boca, primero una, luego la otra, y luego me metía los dos pezones al mismo tiempo y se los mordisqueaba. Hice que se los pellizcara, que se los chupara, que los amasara, y mientras tanto yo ya me había bajado la bragueta y me estaba masturbando. Y entonces, luego de pensarlo un poco, tan fríamente como podía frente a la visión de las enormes tetas de mi madre, decidí ir mas lejos. Apagué la video y fuimos a su pieza. Me senté en la cama y la hice quedarse de pie junto a mi.

“Súbete la pollera… lentamente”

Entonces pude ver una bombacha muy grande, creo que les dicen bombachón, de color beige, con encajes, y… ¡estaba húmeda! ¡Mi madre estaba cachonda, con todo el toqueteo! Muy despacio le bajé el bombachón, y de a poco fui dejando a la vista sus pelillos rubios, su raja… Sin mas preámbulos pensé “Abrete el coño, mamá” y ella, sin dejar caer la pollera que tenía a la altura de la cintura, con sus manos separó sus labios vaginales y me mostró el interior de su conejo rosado. Yo me humedecí el dedo índice con mi saliva, y se lo hundí en ese coño de donde yo mismo alguna vez había salido. La masturbé un rato, y luego le terminé de quitar la ropa por completo.

“Acuestate en la cama y separa las piernas”, y ella obedeció. Yo me acosté sobre ella y, muy lentamente, temblando como una hoja, la penetré…
¡Que placer! Sentía por primera vez mi polla envuelta en carne, y era la carne de mi madre, estaba cogiéndome a mi madre… Chupaba esas tetas con locura, con desesperación, y los pezones se le hinchaban como uvas, se le ponían durísimos… me movía embistiéndola con furia, con toda la furia que tanto tiempo acumulé esperando debutar, y ahora lo estaba haciendo… ¡con mi madre!

“Ten un orgasmo, grítalo”

—¡¡Aaah…!!! mmmhhh…. ¡¡¡siiiii!!! ¡¡¡AAAhhhh!!!

Movía sus caderas desesperadamente, de arriba abajo, y yo no paraba de embestirla metiéndole mi polla cada vez mas hondo… hasta que al fin… llegamos al mismo tiempo… y yo apoyé mi cabeza, aliviado, sobre las tetas de mi madre.

Quedé agotado. Estaba recostado sobre el cuerpo desnudo de mi madre, a quien le había llenado el coño con mi esperma. Me vestí rápidamente y la mandé a ducharse, y me fui, a dar una vuelta por allí con mis amigos. Volví a la noche y cené con mis padres como si nada hubiera pasado, pero con muchas cosas en mente para disfrutar con mi nueva esclava sexual.

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Mi poder mental / Capitulo 4 / En la cama de mis padres

Esa misma noche, después de haberme follado a mi madre temprano, por la tarde, ya estaba empalmado nuevamente. En la oscuridad de la habitación, me tocaba estando envuelto entre las sábanas, y me moría de ganas de follarme a mi madre nuevamente, pero ella dormía junto a mi padre en su habitación, y me resultaba un poco complicado el despertarla para poder saciar mis instintos sin que mi padre se diera cuenta. Entonces me di cuenta de que si no había tenido problemas en dominar mentalmente a mi hermana y a mi madre ¿por que habría de tener problemas para que mi padre obedeciera mis pensamientos?

Vistiendo mis calzoncillos y unos pantalones cortos, me acerque sin hacer ruido a la pieza de mis padres. Ambos dormían profundamente. No sabía si podría dominar la mente de mi padre estando él dormido, y no quería despertarlo porque temía que mi poder fracasara con él, y entonces tendría que darle una explicación respecto a que hacía yo en su habitación.

Me acerqué a su cama todo lo que pude y empece a enviarle mensajes mentales a mi padre.

—”Papá, soy yo, Pablo. ¿Me escuchas?”

—”Perfectamente”

Era maravilloso, en el primer intento ya había logrado comunicarme. Luego, con el tiempo, comprendería que es mas fácil dominar a una mente dormida, que no opone ninguna resistencia.

—”Papá, te ordeno que me obedezcas en todo, absolutamente todo lo que te ordene”

—”Si, Pablo”

—”No me llames Pablo, llámame Amo”

—”Si, Amo”

Ahora que ya sabía que mi padre no era una molestia, entablé comunicación con mi madre.

—”Mamá, ¿me estás escuchando?

—”Si Pablo”

—”Quiero que te pongas boca arriba”

Aun estaban los dos profundamente dormidos, pero de todas formas obedecían mis ordenes. Mi mamá, que dormía volteada hacia a mi padre, se puso boca arriba enseguida que se lo ordené.

—”Dime mamá, ¿Que llevas puesto?

—”Mi camisón rosa, Pablito”

—”Quítatelo”

En seguida se lo quitó. Saber que ella estaba desnuda, bajo las sabanas, esperándome, no hacía mas que empalmarme mas de lo que ya estaba. Me pare junto a la cama, y apartando las sabanas, encontré a mi madre y a mi padre, profundamente dormidos. El vestía únicamente un calzoncillo, y mi madre estaba, como se lo ordené, completamente dormida. Me desnudé yo también, y recostándome sobre ella, cubrí nuestros cuerpos desnudos con las sabanas.

—”Bésame, mamá”

Y nos besamos apasionadamente. Sostuve su cabeza con mis manos, atrayéndola hacia mí, y sin pensarlo deje que mi lengua se mezclara con la suya. Luego baje hasta sus enormes tetazas y me quede un rato mordisqueando sus gordos pezones. El hecho de sentir mi polla apoyada entre sus piernas contenía mi excitación, y la tranquilidad volvía a mi cuerpo. Mientras le chupaba las tetas a mi madre, tuve curiosidad por ver como sería cuando mi padre la penetraba. Me corrí a un costado y les ordené mentalmente

—”Mamá, papá, hagan de cuenta que no estoy aquí y follen como lo hacen siempre”

Mi madre le sacó rápidamente los calzoncillos a mi padre, y de un solo bocado se tragó su polla, acomodándose al mismo tiempo sobre él, y quedando el la posición del “69”. Mi padre comenzó a comerse el coño de mamá, y así estuvieron largo rato. Yo, a un lado de la cama, ayudado por la tenue luz del velador, los observaba, admirado y sorprendido de ver a mis padres practicando el sexo oral con tanta experiencia.

Ya no podía mas, sentía que la polla iba a explotarme de un momento a otro. Me subí a la cama y me puse detrás de mi madre, y comencé a meterle un dedito en su culo. Estaba gozando como loca, tragándose entera la polla de mi padre, y sin interrumpirla me acomode atrás suyo y aferrándome a sus nalgas la penetre analmente, muy despacio y con cuidado, pero con la facilidad que me daba el hecho de que estuviera totalmente relajada.
Mi padre no dejaba de comerle el coño, a pesar de tener mis pelotas en el rostro, y eso me daba un morbo enorme.

—”Papá, lámeme los cojones”

—”Si, amo”

Eso fue demasiado. Sentía que iba a eyacular de un momento a otro, y les di la orden de que se vinieran conmigo. Así lo hicieron, y en el momento en que descargué mi leche en el recto de mi madre, ella se convulsionaba al llegar al orgasmo al mismo tiempo que mi padre le llenaba la boca de leche.

Estaba agotado. Realmente agotado. Le ordené a mi padre que se fuera a dormir al living, y que al día siguiente no recordara nada ni le resultara extraño despertarse allí, y que se fuera a trabajar sin entrar a su habitación, así que se llevara su ropa antes de salir de la pieza.

Acomodé mi polla extenuada entre las nalgas de mi madre, y me dormí haciendo “cucharita”, pegado a su cuerpo desnudo.

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Cura antiestress / Parte 2

Así que al día siguiente de convertir a Eva la llamo.

– Hola Eva.

– Hola Ramón, te iba a llamar ahora. He quedado con unas amigas para ir al cine, si te parece bien nos vemos cuando termine la película.

Él necesitaba tiempo para enseñarle a manejar el aparato antiestres y para los otros planes que tenia para esa tarde.

– Eva, me gustaría que quedásemos a las 6 en mi casa.

– De acuerdo, les diré a mis amigas que no voy a ir al cine. – Ella no dudó un minuto en cambiar sus planes.

Esa tarde Eva llegó puntualmente a las 6. Según entro, Ramón le pregunto que si había tenido tiempo de hacer algo de lo que le ordeno. Ella respondió

– Sí. Aprovechando que estoy sola en casa fui a un videoclub y alquile algunas películas porno. He estado aprendiendo a chuparla practicando con un plátano.

– Vaya, veo que eres muy diligente. Veamos lo que sabes.

Ella se arrodilló frente a él y comenzó a lamerle lentamente la polla. Cuando la tuvo dura, la introdujo en su boca y empezó a chuparla, moviendo la cabeza adelante y atrás. Se la veía mucho mas suelta que el día anterior. Le dijo que se fueran a su cuarto y allí le ordeno que se pusiese a cuatro patas en la cama. Ella obedeció.

– Eva, ¿te han dado alguna vez por el culo?. – Sabia de sobras la respuesta, no, y seguro que no le gustaba.

– No.

– ¿Por que?.

– No creo que me gustase.

– Cuando yo te de por el culo veras como te gusta, ¿te apetece que lo haga ahora?

– Sí.

Metió su polla por el culo de Eva y empezó a darle. Ella empezó a jadear y a disfrutar mientras él metía y sacaba su polla de su culo. Los jadeos se fueron haciendo más y más continuos hasta que Eva y Ramón se corrieron. El se corrió sobre su espalda y ella se tendió en la cama exhausta. Estuvieron descansando y luego se dieron una ducha. Ramón le enseño el aparato antiestress y le dijo como usarlo, como debía ir cambiando las cintas y como cerciorase de que el sujeto estaba respondiendo adecuadamente al proceso.

– ¿Cuándo vuelve tu hermana Ana?.

– Mis padres y ella vuelven dentro de tres días.

– Bien, quiero que aproveches cualquier oportunidad para usar con ella el aparato antiestress.

– Lo haré.

Una semana después sonó el teléfono de Ramón. Descolgó y era Eva.

– Hola Ramón.

– Hola Eva.

– ¿Te parece bien que quedemos esta tarde para que te devuelva lo que me dejaste?. A mi hermana le ha encantado.

Esa era la frase convenida. Eso significaba que había sometido a Ana.

– De acuerdo, ¿esta Ana por ahí?. Si esta dile que se ponga.

Nunca había cruzado con Ana mas que un hola y adiós pero ahora sabia que seria distinto.

– Hola Ramón.

– Hola Ana. Vente con tu hermana esta tarde a mi casa. – Ramón no supo controlarse y su voz sonó algo autoritaria. Pero no importaba…

– De acuerdo, a las 7 si te viene bien.

– Claro, ponte guapa.

– Lo haré.

– Dile a Eva que se ponga…

Poco antes de las siete llegaron ambas hermanas a casa de Ramón. Este se fijo en la vestimenta de ambas. Eva no había recibido ninguna orden acerca de como vestirse y la ropa que traía iba en su línea habitual, discreta. Ana sin embargo venia de lo más sexy. Llevaba una minifalda negra y un jersey rojo muy ajustado que marcaba perfectamente sus pechos. Si Eva no se había equivocado, Ana debería estar dispuesta a aceptar cualquier orden o sugerencia de Ramón y su indumentaria indicaba que la cosa había ido bien. Tras saludarlas, decidió pasar inmediatamente a la acción y probar el poder que tenia sobre ambas.

– Ana. – Su voz volvía a sonar autoritaria.

– ¿Sí?.

– ¿Por que no te vas desnudando?

En una situación normal habría sonado muy mal la frase de Ramón pero esta no era una situación normal. Sin dudarlo Ana se quito el jersey y Ramón pudo ver sus pechos bajo el sujetador. Se volvió hacia Eva.

– Eva, desnúdate tu también. Coge la cámara de vídeo que hay sobre el televisor y comienza a grabar cuando yo te diga. – ahora se dirigió a ambas -. Hasta que os marchéis de aquí seréis mis esclavas y me llamareis amo. ¿Lo habéis entendido?

– Si amo. – Respondieron ambas a coro.

Ramón dijo a Eva que comenzase a grabar y se puso a sobar las tetas de Ana mientras la besaba. Eran firmes y suaves.

– Ana, ¿sabes hacer una cubana?

– Si amo.

– Hazme una.

Ana le quito los pantalones y los calzoncillos a Ramón, coloco su polla entre sus tetas y comenzó a hacerle una cubana. Eva no perdía detalle y se acerco para tener un primer plano de las tetas de su hermana con la polla de Ramón entre ambas. Tras un rato de cubana, Ramón decidió probar la boca de Ana pero dándole un poco de picante al asunto. Hizo una seña a Eva para que parase y ordeno a Ana que se comportase como una ninfómana desesperada que a toda costa quería follar, chupar pollas, etc. Indico a Eva que siguiese grabando y a Ana que prosiguiese.

– Amo, quiero chupar tu polla, deseo hacerlo. Córrete en mi cara… – Ana lo miraba lascivamente y subrayaba cada palabra lamiéndose los labios.- Vaya esclava, pareces muy dispuesta.

– Si amo, estoy dispuesta a entregarme totalmente. Necesito follar, necesito que me jodan, que me den por el culo. Quiero sentir una polla en mi boca, tu polla en mi boca, en mi culo, en mi coño.

– Bien, adelante… – dijo Ramón acercando su polla a la boca de Ana.

Ella se introdujo la polla de Ramón en la boca con ansia. Empezó a chupársela como una loca, moviendo rápidamente la cabeza atrás y adelante. Ramón se sintió tan excitado que sabia que tardaría muy poco en correrse y quería seguir disfrutando de Ana. Le dijo que se detuviese y se tumbase en el sofá con las piernas abiertas. Ramón acarició su coño para excitarla.

– Follame Amo. Follame, jodeme, necesito follar.

Ramón introdujo con un rápido movimiento su polla en el coño de Ana y comenzó a follarla. Ana no paraba de jadear y Eva grababa todo con la cámara. Cuando sintió que le quedaba poco para correrse Ramón se detuvo y ordeno a Ana que se masturbase. Ana se introdujo dos dedos en el coño y comenzó a masturbarse mientras con la otra mano se daba pequeños pellizcos en sus erectos pezones. Cuando Ana se corrió Ramón le volvió a decir que se la chupara. Ana volvió a chupársela como una loca y Ramón no tardo en correrse. El aspecto de Ana tras la explosión de Ramón lo decía todo. Miraba a Ramón con una mirada lasciva que haría arder el hielo, mientras el semen del goteaba por los labios de ella. Definitivamente Ana seria una esclava excelente. Hizo una seña a Eva para que dejase de grabar.

– Ve a adecentarte esclava – dijo Ramón a Ana.

– Si amo – contesto y salió de la habitación.

– Buen trabajo Eva, tu hermana es una esclava excelente.

– Gracias Amo.

– Has traído lo que te pedí

– Sí Amo.

Eva cogió su bolso y saco de él unas fotos. Eran fotos de ella con sus amigas y de las de Ana con las suyas. Ramón iba a escoger a la siguiente incorporación a su selecto club. Estuvieron un rato ojeando las fotos y finalmente señalo una con el dedo.

– ¿Quien es?

– Es una amiga de mi hermana que se llama Cristina, Amo.

– Es guapa.

– Mucho Amo.

– ¿Son muy amigas?

– Bastante Amo.

Eso facilitaría las cosas, penso. Entonces llegó Ana. Venia desnuda, se paro frente a Ramón y dijo

– He terminado Amo. ¿En que puedo servirte?

– Veras voy a enseñarte a manejar un aparato que te resultara familiar y….

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Lluvia relajante

“Bajas ya o te tenemos que esperar otro cuarto de hora” Dijo Óscar por el micro del portero automático.

“Y eso que te hemos avisado con tiempo” “Venga Óscar, déjala y que baje cuando quiera” Le gritaban sus compañeros desde el coche. “Escucha Teresa, voy a llevarlos al restaurante, tienes 20 minutos para arreglarte y esperarme en el portal.” “De acuerdo, 20 minutos” Respondió la voz metálica.

“Venga chicos, Vámonos, ya volveré a por ella.”- Informo Óscar a sus acompañantes.

“Ten cuidado, amenaza lluvia”- Dijo Luis

“¿Lluvia? Va a caer la que no esta en los escritos”- Dijo Claudia

Comenzó a llover mientras volvía a por Teresa. Estaba en el portal bajo un paraguas y cara de cabreo que asustaba.

“¿Qué te pasa? Se supone que el enfadado debería ser yo, que he tenido que volver del restaurante bajo este chaparrón.”

“Habría bajado antes, pero me han cortado el agua cuando estaba en la ducha, se ha roto el secador y para colmo me encuentro con la sorpresa de que mi compañera de piso me ha quitado el vestido que me iba a poner esta noche”

“Pues lo que llevas puesto te sienta estupendamente. Vamos a una cena de fin de curso con los amigos de la facu, no a una recepción en la Casa Blanca.”

“Muy gracioso” Dijo Teresa con retintín.

Levaba puesta una blusa blanca algo escotada y unos ceñidos pantalones de cuero que se ajustaban perfectamente a su hermoso culo. Su pelo, negro como el azabache, le caía sobre los hombros enmarcando sus profundo ojos y su encantadora sonrisa. Una idea apareció de repente en la mente de Óscar. Le echo un vistazo a Teresa, estaba mirando a través de la ventana, perdida en sus pensamientos:

“Es tranquila, ¿verdad?”

“¿Cómo?”

“La lluvia. Siempre he encontrado la lluvia tranquila. Solo escucharla y mirarla. Es muy tranquila. Escucha la lluvia caer contra el cristal del coche y poder sentir como se lleva todos los problemas. Es tan bonito, solo deja que la lluvia se lleve todas tus preocupaciones. ¿Lo sientes, Teresa?”

“Sí” Dijo Teresa con voz distraída mientras miraba a través del parabrisas.

“Si, mirar la lluvia te ayuda a relajarte. Y te ayuda especialmente cuando ves los limpiaparabrisas, los limpia te ayudan muy bien. Se mueven de lado a lado, de lado a lado llevándose la lluvia. Se llevan la lluvia y la lluvia se lleva tus problemas. Es muy relajante ver moverse los limpia de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, mira las ondas de agua barrer la superficie del cristal, onda tras onda. Es tan relajante, tan tranquilizante. Olvida todos tus problemas, todas tus preocupaciones, olvida todo. Solo relájate, escucha mi voz y mira los limpia moverse de lado a lado.”

Óscar dio un rodeo, necesitaba tiempo. Dirigió una mirada silenciosa a Teresa. Ella no respondió, sus ojos estaban fijos en el balanceo de los limpia. “Es tan relajante, solo mirar los limpia balancearse y dejar que el agua se lleve todos tus problemas. Es tan tranquilizante mirar y escuchar que te sientes relajada. Muy relajada. Mira los limpia moverse de lado a lado, de lado a lado. Solo escucha mi voz y entraras en un maravilloso sueño. Un agradable y maravilloso sueño. Cuando pare el coche, cuando deje de sonar el motor caerás completamente en ese sueño.” Mientras decía esto Óscar había aparcado el coche, y cuando paro el motor los ojos de Teresa se cerraron y su cabeza cayo hacia delante. Todavía no estaba en un trance lo suficientemente profundo como para ordenarle nada, así que le dijo “Teresa, si vuelves a oír mi voz y solo mi voz decir “Lluvia relajante” volverás a dormir mas profundamente que ahora. No recordaras nada mas, solo que te has quedado dormida durante el viaje y despertaras cuando te toque el hombro.” La cosa prometía. Le gustaba Teresa desde la primera vez que la vio hace dos años. Pero él era muy tímido y no muy agraciado físicamente y ella muy distante, muy orgullosa. Pero las cosas iban a cambiar.

Durante la cena y sin que nadie se diera cuenta Óscar se las arreglo para que Teresa se “sintiera” indispuesta. “Óscar, no me encuentro bien. ¿Podrías llevarme a casa?” Dijo “¿Qué te pasa, Tere?” Dijo Claudia “No sé, me duele mucho la cabeza y me arde el estómago” “Seguramente sea una indigestión. Venga vamos” Óscar sabía que en cuanto salieran por la puerta iban a ser el centro de todos los cotilleos de la facultad. Un pequeño precio a pagar.

Tenia que profundizar en el trance y darle algunas ordenes mas precisas. Así que cuando se montaron en el coche le dijo: “Teresa” “¿Sí?” “Lluvia relajante”. Sus músculos faciales se relajaron y sus párpados cayeron. “Teresa, escúchame. Mi voz es como la lluvia cayendo. Cada palabra te relaja mas, cada palabra te hace caer más y más profundamente en este maravilloso sueño. Te encanta oír mi voz, Teresa, adoras oírme hablar. Quieres hacer cualquier cosa que digas porque te gusta mucho mi voz. Cualquier cosa, ¿no estas de acuerdo?

“Sí… Cualquier cosa…”

Paso el resto del viaje profundizando en su trance más y más hasta que llegaron a su piso. “Debes confiar en mi. Después de todo te he ayudado a librarte de tus problemas. ¿Confiaras en mi?” “Si…” Susurro Teresa. “Bien, bien, debes confiar en mi. Después de todo soy tu amigo. Un buen amigo. Un amigo amable. De hecho, soy algo mas que un amigo para ti, Teresa ¿No estoy en lo cierto?” “Si…” “Teresa, te voy a pedir que hagas algo por mí, ¿Lo harás?” Tras un momento ella asintió. ” Bien. Teresa, ¿podrías desabrocharte la blusa?” No del todo, solo unos pocos botones, eso es todo, esta todo bien, puedes confiar en mi. Adelante. Quieres hacerlo”

Teresa dudo un poco mientras dirigía su mano hacia el primer botón, pero pronto desabrocho la mitad de los botones, lo suficiente para que Óscar pudiera ver el sujetador. Lanzo su mano para agarrar una teta, Teresa gimió, pero no hizo nada para impedírselo. Óscar la masajeaba suavemente mientras le hablaba a su hipnotizada amiga: “Teresa, cuando despiertes no recordaras haber estado dormida ni enferma. Te encontraras perfectamente. No obstante, comenzara a tener pensamientos eróticos sobre mí. Pensamientos muy eróticos. Cuando te vayas a la cama ahora, pensaran en mis manos recorriendo todo tu cuerpo. Soñaras conmigo haciéndote el amor. Soñaras con eso y lo estará esperando. Cada vez que me veas, sentirás que esas sensaciones crecen hasta que hasta que quieras hacerme el amor.” Óscar recompuso la blusa de Teresa y la despertó. “Buenas noches, Óscar” “Buenas noches, Teresa” Cinco, cuatro, tres, dos, uno, cero. Óscar miro por el retrovisor y vio a Teresa apoyada en la pared, mirándole. Había funcionado.

La durmió varias veces para reforzar la sugestión, y para disfrutar un poco, un strip-tease, un par de magreos, una cubana… además, manipulaba su mente para que empezara a verlo de forma diferente.

Finalmente llego el momento que había esperado. Se encontraban estudiando en la biblioteca, Teresa paso un dedo por su nuca, dándole a Óscar un escalofrío de placer y le susurro “Vamos fuera un rato” Parecía nerviosa “Estooo ¿Óscar?” “Si” dijo Óscar como si la cosa no fuera con él. Me estaba preguntando si tenias planes para esta noche. Porque si no los tienes me pregunto si quisieras tomar algo conmigo.

“Claro, será estupendo”

“Me lo he pasado estupendamente” Dijo Teresa. Ella y Óscar se dirigían a su piso. “Sabes, pensaba que eras un chico mas…” “Aburrido, tonto” Dijo Óscar “Tranquilo, estoy acost…” Fue interrumpido por un súbito beso de Teresa, las manos de Óscar recorrieron su espalda y se posaron en su firme culo. “Veras Óscar, últimamente he estado pensando mucho en ti, y se me ha ocurrido que tal vez podríamos…” Estaba muy azorada, roja como un tomate “Olvídalo, lo siento. Me lo he pasado muy bien, eres un chico magnifico, tenemos que rep…” “Lluvia relajante” Dijo Óscar después de un ahogado suspiro. No había llegado tan lejos para nada. “Teresa, ¿Quieres hacer el amor conmigo?” “Si” dijo Teresa “¿Quieres hacer el amor conmigo esta noche?” “Sííí” “¿Eres virgen?” Óscar siempre había tenido la idea de que uno debía tener su primera relación sexual cuando uno estuviera preparado, no de manera forzada “No” Contesto Teresa “Bien, cuando chasquee los dedos despertaras y me contaras lo que sientes. No tengas miedo al rechazo, solo se honesta y confía en mi, siempre confía en mi.” Óscar chasqueo los dedos y Teresa despertó. Le lanzo una mirada picara “Óscar, quiero follar contigo. Ahora.” “¿Estas segura? Mira, no vayas demasiado rápido.” Disimulaba lo mejor que podía. Teresa le abrazo y le dio un beso, primero suave, después comenzaron a rozarse las lenguas. “Responde esto a tu pregunta. Vamos para arriba.”

Óscar se desnudo rápidamente y se tumbo sobre la cama, preparado para realizar su anhelado sueño. Teresa se desvistió lentamente, en su mente estaba la idea de darle el máximo placer a Óscar, primero la camiseta, después la falda, las medias muy lentamente, por ultimo el sujetador y las bragas. Tenia unas tetas muy bonitas, del tamaño justo, altas y firmes. Se tumbo sobre Óscar y se besaron de nuevo. Óscar se zambullo entre sus tetas, besándolas, lamiéndolas y chupando sus erectos pezones. Teresa gemía de placer muy ruidosamente. Menos mal que su compañera se encontraba en una fiesta y no volvería seguramente hasta la mañana del día siguiente.

Teresa se introdujo la verga en su coño y comenzó a moverse de adelante y atrás rítmicamente. Empujaba ambos muslos contra la verga de Óscar. Óscar acariciaba su cuerpo, pellizcando sus tetas mientras la introducía cada vez más. Estaban ebrios de placer, Óscar por razones obvias y Teresa por el trance hipnótico al que había esta sometida los últimos días. Ambos alcanzaron el clímax a la vez mientras ella empujaba su cuerpo contra el de Óscar. Se volvieron a abrazar y a besar.

Sorprendentemente, Teresa se deshizo rápidamente de los brazos de Óscar y se puso a gatas, levantado su hermoso culo frente a Óscar. “Fóllame aquí, quiero que me folles el culo” Esto si que era una sorpresa. No pensaba “sugerírselo” hasta la quinta o sexta vez, pero Óscar no sabia que una de las mayores fantasías de Teresa era ser sodomizada. Óscar no podía rechazar una invitación como esa. Introdujo su polla en su fantástico culo y comenzó a empujar. Teresa se aferro a sus nalgas, usándolas para sentir mas todavía la polla de Óscar moverse dentro y fuera de ella. Gemía salvajemente sintiendo descargas de placer por todo su cuerpo. “Más, sigue, sigue, más fuerte, más fuerte” Óscar introdujo su polla lo mas profundo que pudo. Teresa no dejaba de moverse, espasmos de placer recorrían todo su cuerpo, Óscar tres cuartos de lo mismo. “Me corro, me corro” Y Óscar descargó su semen dentro de su ano mientras ella respiraba afanosamente. Se abrazaron y cayeron exhaustos sobre la cama. No les tomo mucho tiempo volver a empezar

Había sido increíble. Teresa dormía ahora después de una noche de placer, con la cabeza apoyada en el pecho de su amante mientras él acariciaba su hermoso pelo negro. Óscar no creía que la fría y distante Teresa pudiera ser una amante tan maravillosa. La verdad es que últimamente había cambiado debido a las sugestiones de Óscar, era más simpática y más agradable. Óscar se preguntó si alguna vez la compañera de piso de Teresa accedería a dar un paseo en coche bajo la lluvia.
Si tienes alguna sugerencia sobre las historias o algún escenario /situación no dudes en escribirme: LatinHypno@telepolis.com

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Mi compañera Nuria

Mi nombre es Juan y soy un estudiante de química, trabajo en el departamento de Orgánica y elegí esta carrera porque me encanta el trabajo de laboratorio, me sirve de terapia para escaparme de las presiones que tenemos todo estudiante entre los trabajos, las practicas, los exámenes… ojalá pudiéramos clonar el tiempo. Pero me gusta relajarme en el laboratorio, diluir, extraer, filtrar, depurar y obtener un bonito cristal de color verde esmeralda a partir de una disolución negra y espesa. Lastima que a Nuria no le parezca tan relajante.

Nuria, tan buena estudiante como guapa. Algo mas baja que yo, pelo rubio y unos ojos azul verdosos capaces de enamorar con una sola mirada. Me pasaba noches enteras soñando con sus voluptuosas curvas. Y en una de esas noches febriles me vino la inspiración.

Me encontraba en el departamento, trabajando en una síntesis cuando sonó el teléfono del laboratorio. “Juan, soy Nuria” dijo su melosa voz al otro lado del hilo “Estoy cansada. ¿Te apetece un café?” “Espera un momento que ahora bajo” Nuria también era alumna interna como yo solo que ella estaba en el departamento de Analítica, un par de pisos mas abajo. Deje todo bien tapado y baje por las escaleras deseando que la primera parte del plan hubiera funcionado. Allí estaba ella, con su bata blanca, el pelo recogido en coleta y unos auriculares de walkman alrededor del cuello. “¿Te han gustado las cintas que te deje, ojazos?” pregunte. “Si, son geniales. ¿Cómo dices que se llama?” “New Age”, conteste. “¿Qué te pasa? Pareces agotada” “Estresada es la palabra” “Me hago a la idea.” Dije mientras me sentaba en uno de los taburetes “Tienes que relajarte. ¿Has probado con la hipnosis?” “¡¿Qué?! Es una broma, ¿no? ¿No creerás en esas tonterías?” Me espeto. “Oh sí, realmente funciona, hace maravillas en la gente” “Me sigue sonando a fraude. Y te quiero decir que nunca funcionaría conmigo.” “No estés tan segura. Creo que yo podría hacerlo” Le conteste. Nuria me miro con dubitativamente con esos ojazos antes de asentir “¿Por qué no? Me reiré un poco, y eso también quita el estrés”

Mi excitación crecía por momentos mientras íbamos hacia los sillones del vestíbulo del departamento. Nos sentamos uno enfrente de otro. “Bien, respira profundamente” comencé “Solo ponte cómoda y a gusto. Ahora, mírame a los ojos. Solamente mira. Fija tu mirada en la mía y trata de limpiar tus pensamientos. Solamente sigue mirando profundamente a mis ojos. Profundamente, Nuria. Sigue respirando dentro y fuera, y mirando profundamente a mis ojos. Bloquea todos tus pensamientos ajenos, concéntrate en mi mirada y en mi voz. Sigue mirándome a los ojos, más y más profundamente, Nuria, estas cayendo en la profundidad de mis ojos mientras miras más y más profundamente.” Mientras hablaba iba desplazando mi mirada lentamente, para ver como Nuria balanceaba su cabeza para mantener su mirada fija en la mia.

Los mensajes subliminales de las cintas habían hecho bien su trabajo, reduciendo su resistencia a la inducción. Además, Nuria era ya de por si un estupendo sujeto hipnótico, con inteligencia e imaginación. Caería en poco tiempo, mucho más rápido de lo que yo esperaba. Podría haberla hipnotizado con las cintas pero quería hacerlo por mi mismo. “Profundamente, Nuria, mientras miras profundamente mis ojos, comienzas a sentirte somnolienta. Muy somnolienta. Muy cansada, Nuria. Mientras miras más y más profundamente a mis ojos, sientes como caes en un profundo sueño. Un agradable y profundo sueño, Nuria. Déjate llevar por ese profundo sueño. Es muy agradable dejarse llevar por el sueño. No puedes mantener los ojos abiertos. Cae dormida, Nuria. Duerme. Duerme profundamente.”

La cabeza de Nuria cayo hacia atrás mientras sus ojos se cerraban. Podía sentir mi polla endurecerse mientras miraba a la chica de mis sueños bajo mi hechizo. Me tome unos momentos para asegurarme que estaba en un trance lo suficientemente profundo antes de darle algunas ordenes. “Nuria, estas hipnotizada ¿Verdad?

“Sí… estoy hipnotizada…”

“Si, Nuria, y sabes lo que tienes que hacer bajo hipnosis, ¿no?”

“Síí… Haré… cualquier cosa que digas…”

“Debes obedecer, ¿verdad, Nuria?”

“Sí… te obedeceré.”

Nos dirigimos al despacho de mi tutora, la había “persuadido” para que me dejara solo trabajando en el proyecto. Nuria me seguía como un perro sigue a su amo. Nos sentamos en el sofá uno junto a otro y me incline para besarla. Quede sorprendido con la pasión con la que me correspondió. Al final me separe lo suficiente para ordenarle “Quítate la ropa, Nuria. Debes obedecerme, quítatela.” Comenzó a desabotonarse la bata, que cayo lentamente al suelo. Vestía con un vestido amarillo de una pieza, muy sexy. Primero se quito un tirante, después el otro y el vestido se unió a la bata. No llevaba sujetador, seguramente por el calor así que sus maravillosas tetas quedaron libres. Eran más grandes de lo que había imaginado. Tenia los pezones erectos. Comencé a besarla, primero su increíble boca, dirigí mi lengua alrededor de sus carnosos labios y después nuestras lenguas comenzaron a rozarse. Baje la cabeza hasta introducirla entre sus pechos y me lance a besarlos y chuparle los pezones. Empezó a gemir al sentir las ondas de placer que le llegaban de los senos. Estruje y manosee sus hermosas tetas. Seguí bajando mi cabeza besándole el liso vientre hasta llegar a su rubio coño. Le quite las bragas e introduje mi lengua en su clítoris mientras ella masajeaba sus pechos y yo hacia lo propio con sus nalgas. Cada vez los gemidos eran mas fuertes.

“Ahora me toca disfrutar a mí, Nuria” le dije mientras me quitaba toda la ropa y me tumbaba sobre el sofá. Mi polla estaba totalmente erecta. “Hazme el amor” Ordene. Mi hipnotizada compañera acato la orden y comenzó a cabalgar sobre mí. Mi polla entraba y salía de su cuerpo mientras yo empezaba a gruñir, sintiendo los espasmos de placer por todo mi cuerpo. Mis manos acariciaban todo su cuerpo y ella lo hacia con el mío. Fue entonces cuando me lleve un tremendo susto. Nuria abrió sus preciosos ojos y yo creí que iba despertar del trance. Me calme cuando me di cuenta de que su mirada estaba perdida en el infinito, sin expresión. Estaba demasiado entregada al placer como para salir de mi control. Continuaba moviendo su cuerpo de arriba a abajo, intentado que mi polla penetrara cada vez mas en su coño. Yo estaba a punto de correrme. “Nuria, túmbate en el suelo” Le dije. Ella obedeció y yo me arrodille su pecho. Coloque mi polla entre sus tremendas tetas y comencé a masturbarme. Nuria se las estrujaba para darme más placer. De pronto agarro mi polla con sus manos y se la llevo a su boca. La recorrió de arriba abajo con su lengua y con sus labios. Se la introdujo totalmente en la boca. Yo estaba al borde del éxtasis, mi querida esclava estaba tan perdida en la lujuria que tomaba decisiones por si misma si estas me conferían más placer. Me corrí en su boca y le ordene que se lo tragara todo. Me seque el sudor de la frente mientras ella lamía los restos de semen que habían caído sobre sus pechos.

Después de limpiarnos con unas toallas que había traído en mi mochila y vestirnos de nuevo bajamos al vestíbulo de su departamento y le ordene que se sentara. “Nuria, en uno momentos, voy a dar una palmada y despertaras. No recordaras nada de lo sucedido, ni siquiera nuestra conversación sobre la hipnosis. Solo recordaras que nos sentamos aquí, comenzamos a charlar sobre los exámenes y te quedaste dormida y si alguna vez te miro fijamente a los ojos y te digo “Duerme” volverás a este maravilloso estado de trance. Recuerda esto pero nada mas” Dicho esto di una palmada. Nuria se despertó. “Vaya, me he quedado dormida. En esta época de exámenes parezco una marmota, me quedo dormida por todas partes” “Será mejor que te vayas a casa y descanses. ¿Te llevo a casa?” “Si, muchas gracias. Soy capaz de quedarme dormida en el autobús y pasarme la parada.” “Ve a recoger tus cosas, yo subo a por las mías.” Mientras subía por las escaleras me complacía en haber encontrado algo más relajante que el trabajo de laboratorio.
Si tienes alguna sugerencia sobre las historias o algún escenario /situación no dudes en escribirme: LatinHypno@telepolis.com

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Cura antiestress / Parte 1

Tras la primera semana la cosa empezó a decaer y pronto se dio cuenta de que lo de Eva no iba a funcionar. Ella era una chica de 25 años, corriente en todos los aspectos, sobre todo en el físico. No era ni guapa ni fea, estatura media, pelo corto, pechos no demasiado grandes, en fin, nada fuera de lo común. Su carácter era algo arisco y en cuanto al sexo se la podría calificar de estrecha. Por todo esto, decidió usar con ella su invento. Se trataba de unas gafas que emitían destellos sincronizados con música que sonaba por unos auriculares instalados en las patillas. Inicialmente debían servir para aliviar el estrés y conseguir que el sujeto se relajase, pero Ramón descubrió que podían servir para algo más. El proceso era largo y necesitaría una tarde a solas con Eva.

Ella acababa de terminar los exámenes y estaba bastante alterada, así que decidió usar eso como excusa para invitarla a su casa a merendar. Cuando llevaban un rato merendando Eva le contó lo estresada que estaba y Ramón aprovecho para contarle que había comprado un aparato que a él le había ayudado bastante para recuperarse del estrés. Ella acepto rápidamente la propuesta de Ramón de que probase el invento. Se coloco las gafas y el activo una cinta con la música, dando comienzo a la primera de las tres fases del proceso. La primera tenia como objeto relajar al sujeto y transmitirle una sensación de paz y tranquilidad. Una vez completamente relajada, Ramón cambiaría la cinta por otra muy parecida pero que llevaba mensajes que harían que Eva fuese bajando su resistencia hasta que, por fin, con la tercera cinta ella seria programada como quería Ramón.

Durante todo el proceso, Ramón permaneció tranquilamente viendo un partido de fútbol que termino 5 minutos antes de que la tercera cinta terminase de hacer su trabajo. Cuando la cinta termino, desconecto las gafas y vio como Eva parpadeaba y lo miraba.

– ¿Que te ha parecido? . – Preguntó él

– Me encuentro estupendamente, muy relajada. Es un gran invento este.

– Me gustaría que no le hablases de él a nadie.

– De acuerdo.

– Prométemelo

– Lo prometo. No le hablare de él a nadie.

– A menos que yo te lo diga.

– Por supuesto.

La cosa parecía funcionar porque a estas alturas era muy raro que Eva no le hubiera preguntado el por que de tanto secreto. Decidió ir algo mas lejos, si salía mal no pasaría nada porque de todas formas pensaba romper con ella. Decidió probar con algo que sabia que a Eva le resultaría difícil hacer.

– Tenemos que celebrar que hemos terminado los exámenes, hagamos algo distinto. ¿Por que no te fumas un cigarrillo?. – Dijo Ramón alargándole un paquete de cigarrillos.

Sabia que Eva odiaba el tabaco, le molestaba el humo y nunca había fumado ni lo haría nunca. Pero en lugar de mandarlo a paseo contesto:

– De acuerdo.

Cogió el paquete de cigarrillos lo abrió, coloco uno en su boca y lo encendió. Tosió al aspirar el humo pero no apago el cigarrillo, fue fumándoselo dándole caladas cortas procurando no aspirar demasiado humo.

– ¿Por que te lo estas fumando?. Tu odias el tabaco.

– No sé, imagino que me lo estoy fumando porque tu me lo has pedido.

– Vaya, ¿qué pasa, vas a hacer todo lo que yo te diga?

Eva puso gesto pensativo, como si tuviese que meditar la respuesta. Finalmente, un par de segundos después, parecía como si se hubiera dado cuenta de algo.

– Si, voy a hacer todo lo que me digas.

– ¿Por que? ¿Qué te impulsa a hacerlo?.

– Porque me apetece hacer lo que tu quieras. Es una sensación muy rara, cuando me pides algo, es como si mi propia voz resonase en mi cabeza y me dijese “Obedécele Eva, debes hacerlo”. No sé, deseo hacer lo que me digas.

– Y, ¿no te extraña?.

– No, imagino que eso me ha pasado siempre desde que salgo contigo. Es algo perfectamente normal y sin importancia.

Ramón penso que el invento había funcionado a las mil maravillas. Eva estaba convencida de que obedecerle era algo normal. Lo bueno del aparato es que no creaba esclavas sin iniciativa. Eva seguiría siendo la Eva de siempre, solo que vería como algo normal obedecer a Ramón. Debería darle instrucciones para que esa obediencia sólo se diese en privado o cuando Ramón se lo ordenase. Llego el momento de jugar fuerte.

– Eva.

– ¿Sí?

– Chúpame la polla.

Eva se arrodillo frente a él y comenzó a bajarle los pantalones. Ramón sabía que esta era otra de las cosas que Eva odiaba y, sin embargo, ahí estaba, arrodillada frente a él, introduciéndose su polla en la boca. Comenzó a lamérsela de arriba a abajo, dando pequeños besos en la punta. Ramón anoto mentalmente que debía hacer algo para mejorar la técnica de Eva. Luego penso en llegar mas lejos y le dijo.

– Eva, cuando me vaya a correr lo haré en tu cara y luego quiero que me la sigas chupando.

– Uuummm, ummmmm, sí Ramón, ummmm, ummm

Finalmente Ramón se corrió en la cara de Eva, que se lleno de semen. Luego ella continuo chupando su polla como si se la quisiera limpiar con la boca. Bastaba por esa noche, ya se la follaría otro día.

– Basta, Eva, ve a ducharte.

– De acuerdo.

Ya era muy tarde cuando Ramón comenzó a dar a Eva sus instrucciones. No hablaría a nadie de la existencia del aparato antiestress, a no ser que Ramón se lo ordenase y la primera excepción era su hermana Ana. Una belleza de 20 añitos que, afortunadamente, no se parecía a su hermana. Si pasaba una sesión con el invento de Ramón empezaría a sacarle verdadero partido. Otro de sus deberes era aprender a chupar pollas mejor. Para ello debía instruirse con libros, revistas y películas porno. Eva abandonó la casa de Ramón dispuesta a cumplir con los deberes que le había encargado.

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