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Mi abuelo materno II

…Aun hoy día, recuerdo como fueron aquellos primeros días y las tremendas azotainas que recibía mi mama, y yo misma. Al día de hoy, han pasado tres años y cinco meses por lo que ahora a mis dieciocho años recién cumplidos, y ser mayor de edad creí que todo ese sufrimiento habría acabado, que ya no recibiría más azotainas de mis abuelos. Había terminado el curso en el instituto y regresaba a casa después de haber estado todos aquellos meses en una residencia de estudiantes. Después de unas horas de autobús desde la capital, Madrid. Llegaba aquella pensión donde nos recogieron los abuelos la primera vez, al llegar el autobús, pude observar con alegría que mi madre ya me estaba esperando en la parada, en seguida agarre mi maleta y baje corriendo abrazarla. La abuela estaba dentro del auto, abrí la puerta del conductor para darle dos besos a mi abuela, y fue como si besara a una figura de mármol, ni siquiera me miro a la cara, solamente me hablo para decirme.

-. Sube al coche inmediatamente! En casa ya hablaremos!

-. Pero… Abuelita acabo de llegar…

-. Es que no he hablado claro? Sube al coche y no empeores más la situación!

Cerré la puerta y volviendo hacia donde estaba mama, la vi que me miraba con tristeza y me abría la puerta de atrás para que subiera.

-. Sube hija, y mejor que no hables hasta que se te mande, si no deseas empeorar las cosas…

Subí al coche sin decir nada más, pude observar como mi madre se subía delante con la abuela, y vi en ella los mismos gestos que aquel día que vinieron los abuelos a recogernos, hasta la casa de los abuelos tardamos casi dos horas en llegar, en mi mente volvió aquella imagen cuando era niña, que durante todo el trayecto fui sobre las rodillas de la abuela, recibiendo mi primera azotaina que me dolió horrores, ya que fue mi primera vez, hasta ese día nunca había recibido un solo azote. Al llegar mi madre bajo del auto, me abrió la puerta y solo me dijo…

-. Sube a tu habitación y espérame, que subiré a vestirte en breves minutos.

-. Pero mama! Acabo de llegar, tenía muchas ganas de verte a ti y a los abuelos.-.entonces vi bajar a la abuela y me hablo.

-. Niña, sube a tu habitación como dice tu madre, si no quieres que me quite la zapatilla!!!

Entonces me di cuenta de lo que ocurría, o de lo que podría ocurrirme en breve. Entonces me recordé que habrían recibido por correo mis notas, pero no entendía porque de aquellas caras largas, había aprobado el curso con buenas notas. Si de algo no tenía ninguna duda, es que si hubiera suspendido por el camino seguro que me habría castigado la abuela, pero había tenido que estudiar de firme y esforzarme todo lo posible para no suspender ninguna asignatura, pues conocía muy bien cuál hubiera sido mi castigo. No tuve otro remedio que callar y subir a mi habitación sin decir absolutamente nada más.

Una vez en mi habitación me senté en mi cama a esperar, pocos minutos después entraba mi madre en la habitación, y sin decirme nada. Empezó a desnudarme como cuando era niña, cuando estuve como vine al mundo, me observo y me hizo tumbar en la cama boca arriba. Ella se giró y salió de la habitación tal y como había venido sin decirme nada. Pude ver con espanto que mi mama, se había cambiado de ropa y que aparte de la blusa gris perla, llevaba una falda tableada de cuadros negros y aristas blancas, pero lo que me dejo estupefacta es que la falda apenas le cubría las bragas blancas seguramente de algodón, pero lo que me espanto fue que por los bordes de las bragas, se veían claramente unas marcas azuladas del cinturón del abuelo, de eso no había duda alguna, pero eran marcas de unos días, pero se le veían la parte baja de las nalgas que estaban muy rojas, así como el inicio de sus muslos, estaba muy claro que habían castigado a mama, esa mañana antes de ir a recogerme, de ahí, que la viera hacer muecas de congestión en su rostro, cuando se sentó al subir al auto.

A los pocos minutos volvió a entrar en la habitación, portando una palangana pequeña como una cubeta, extrajo una esponja con jabón y me empezó a lavar el pubis con delicadeza, dejándolo bien enjabonado, me temí en esos momentos lo que iba a continuación, y así fue. De la cubeta extrajo una maquinilla de depilar las piernas, y apenas unos minutos ya no tenía nada de vello ahí abajo, a medida que iban transcurriendo los minutos lo veía cada vez más oscuro para mí. Aquello tenía muy mala apariencia y pude imaginar que no había cambiado nada desde mi marcha al instituto. Una vez volví a estar seca mama, extrajo del cajón de la cómoda unas bragas blancas con pequeños racimos de uvas violetas, y me las fue pasando por los pies y las subió hasta mis rodillas, entonces me permitió incorporarme y me acabo de poner las bragas. Eran horribles me cubrían totalmente el culo, y me llegaban justo por debajo el ombligo. Debían de ser igual que las que llevaba mamá, e igual que las había llevado desde el fatídico día que llegamos a esa casa.

-. Mamá. Porque te ha castigado el abuelo hoy?

-. No, hija. No ha sido el abuelo, ha sido tu abuela esta mañana con la zapatilla.

-. Porque mamá?

-. Ya sabes cómo es tu abuela, no se le puede contradecir y menos replicarle.- diciéndome esto vi cómo se sobaba el culo-. No veas como me duele. A más mayor es, parece que más fuerza tiene, uuuuffff… no veas hija, que tunda me ha dado antes de salir de casa, he visto las estrellas de todo el firmamento…

-. Porque lo has hecho, sabes muy bien como es.

-. Que quieres hija. Cuando íbamos a salir de casa para ir a buscarte, tu abuela me ha comentado que debía hacerte nada más llegar a casa, o sea esto que acabo de hacer y vestirte con un vestido como cuando eras una niña. La he contrariado al decirle que ya eras una mujer adulta y mayor de edad. No veas como se ha puesto, estábamos en el porche, ya habíamos salido de casa. Y en el mismo porche, me ha bajado los pantalones que me había puesto y las bragas con ellos, y ya ves hija como me ha dejado con esa dichosa zapatilla. Cualquier día le voy a pegar fuego, uuuuffff no veas como ardeeee… bueno hija déjame que acabe de vestirte y bajas a saludar a los abuelos, antes de que suban ellos a por nosotras y las dos acabemos con el culo ardiendo.

La madre sobándose el culo sobre las bragas, pues la falda apenas se las cubría por detrás, y no le importaba hacerlo delante de su hija, pues esa misma acción había sido algo muy habitual, en ellas dos desde el fatídico día que llegaron a ella. Fue hacia el armario y extrajo un vestido rosa, volvió al lado de la hija e hizo que metiera los pies y le subió el vestido, al tiempo que la hija introducía sus brazos por las mangas, y este era ajustado a sus hombros y luego abotonado por la espalda, como los clásicos trajes de los bebes. Luego unos calcetines blancos y unos zapatos de charol modelo Merceditas, sin tacón apenas. Luego dedico unos minutos a cepillar el cabello de la hija y hacerle unas coletas, ambas al acabar se miraron al espejo. La madre con esa falda y la hija el vestido rosa, se giraron para mirarse por detrás y daban la impresión de ser dos niñas de 12 años, pues ambas llevaban las bragas a la vista, pues ambos modelos, solo les cubría hasta la mitad del trasero, dejando la parte baja de sus bragas claramente a la vista.

-. No veas como llevas el culo de marcado, mamá! Esas marcas parecen de días, no de hoy.

-. Estas, dices? Estas me las hizo tu abuelo hace una semana con su cinturón, ya sabes tú lo rápido que se lo saca por cualquier motivo.

-. Si, mamá. Lo sé muy bien. Porque…?

-. Te estas volviendo muy preguntona últimamente. Y muy descarada, no te da vergüenza preguntarle a tu madre porque le han pegado en el culo, a mis treinta y dos años? conoces de sobra que mientras estemos bajo su mismo techo, viviendo en su casa, tenemos que vivir bajo sus estrictas normas y eso significa, irnos a dormir calentitas si el encuentra cualquier causa para bajarnos las bragas y azotarnos el culo hasta que el considere que ya vamos bien servidas, más te valdría en pensar en bajar rápido a saludarles o las dos seremos castigadas, y a mí ya me duele el culo demasiado, como para que me den una segunda azotaina en el mismo día.

-. Si mama pero la curiosidad… Ya sabes… Es más fuerte que yo, mientras he estado en el instituto, hasta he echado de menos sus azotainas… Y más de una mañana me despertaba con mis braguitas… Ya sabes…

-. Hija!!! Eres una cochina!! Mira que decir que te mojas las braguitas soñando con las azotainas de los abuelos, no te da vergüenza desvergonzada?

-. Mira mamá….- María se levantó la falda de su vestido y mostró una mancha de humedad en sus bragas blancas con aquellos simpáticos racimos de uva violeta-. Solo de sentirme el Chichi así depilado rozarme en las braguitas, ya se me han humedecido, así como el hecho de tener que llevar estas horribles bragas con estos dibujitos clásicos de chiquillas, tan grandes, solo de la vergüenza ya me vienen ganas de tocarme… Y si mamá, me muero de ganas que el abuelo me ponga sobre sus rodillas….- entonces le levanto la falda a su madre con todo descaro.- Y tu mira cómo vas! también las llevas manchadas de la humedad, mamá!.

-. María, estas segura de pensar lo que me imagino? Quieres que les hagamos esperar, para que nos castigue el abuelo?.- María hizo un gesto afirmativo con su cabeza, con una picará sonrisa en sus labios-. Los sacrificios que tiene que hacer una madre! Por su hija. Porque a ti, el abuelo te dará una azotaina con la mano seguramente, pero a mí, cuando vea como llevo el culo de rojo, sabrá porque me ha castigado hoy tu abuela y a mí, me azotara con ese viejo cinturón, bueno niña bajemos ya, o nos ira mucho peor a las dos.

-. Porque te fuiste de esta casa mamá? Es algo que siempre me pregunto.

-. Hija! Porque entonces yo desconocía por completo, lo que estoy disfrutando de sus azotainas desde que volvimos a esta casa y al poco de nacer tú, entonces me di cuenta de que algo me faltaba y desconocía lo que era. Hasta que descubrí por internet páginas de relatos sobre spanking, que es como lo llaman los aficionados a los azotes, entonces empecé añorar las azotainas de los abuelos, incluso probé de buscar un spanker, que es como llaman a los que les gusta azotar a mujeres sobre sus rodillas, pero no funciono. Tú entonces tenías unos seis años, eras muy pequeña para traerte a esta casa, pues el abuelo a mí me azotaba desde que tengo memoria, y para mi entonces eran verdaderos suplicios aquellos dolorosos castigos, hasta que al quedarme en estado de ti, vi que era el momento de marcharme y vivir mi propia vida. Lo que jamás sospeche ni en mis más horribles pesadillas, que echaría de menos aquellas palizas tan tremendas, o eso era lo que me parecían. Pero con el paso del tiempo me dedique a ti en cuerpo y alma, aunque de vez en cuando me volvían deseos de ser castigada, pero estabas tú. En aquellos momentos pensaba por ti, no podía traerte a esta casa. A ti yo nunca te tuve quedar unos azotes, eras un trozo de pan. Hasta que los señores me comunicaron que deseaban volver a ver a sus hijos, me avisaron con varios meses de antelación, pero por más que busque un trabajo, no encontré ninguna casa que necesitara una mujer para doncella, o para servicio. Por lo tanto, cuando los señores se marcharon, nos quedamos en la calle y solo tenía unos ahorros, que nos permitieron vivir una temporada, pero al final no tuve más remedio que llamar a tu abuela, y rogarle si podíamos volver a casa, tuve que suplicarles a los dos que al menos lo hicieran por su nieta, si por mí no lo querían hacer, al menos que no dejaran a su nieta viviendo bajo un puente.

Entonces fue cuando me lo dijeron sin ningún tipo de tapujos, si me aceptaban debía aceptar mi castigo y no sería una simple azotaina. Casi me da un vuelco el corazón en ese momento, pues era lo que más deseaba yo, ser castigada de nuevo por mis padres y sentir arder mi trasero como nunca lo habría sentido. Si recuerdas cuando vinieron a buscarnos, al salir tú yo ya me estaba quitando la falda y bajándome las bragas yo misma, pues era las instrucciones que me habían proporcionado, primero me azoto padre, poniéndome inclinada hacia adelante bajo su brazo izquierdo con ese feo cinturón que siempre lleva, fue terrible para mí. Me castigo muy duro y madre, me sujetaba las manos por detrás de él para que no pudiera interponerlas entre su cinturón y mis doloridas nalgas, después fue madre, quien aprovechando que padre me tenía firmemente sujeta, me azoto con la vara de avellano hasta que esta se partió a la mitad, solo entonces me dejaron subir mis bragas de nuevo y volver a ponerme la falda.

Después durante el tiempo que duro el trayecto a casa de mis padres, fue horrible el escucharte llorar, muchas veces he podido disfrutar de la mano de mi madre, durante estos últimos tres años. Parece que sea de cemento, es muy pesada y dura. Nunca he comprendido como puede tener esas manos tan fuertes o ese cuerpo tan corpulento y fuerte, es tan alta como el abuelo superan con creces ambos el metro noventa, y ese corpachón que poseen, no comprendo cómo puedo ser su hija, ellos con esa altura y fuertes como robles, yo no les llego apenas al pecho con mi metro sesenta y cinco, como tú más o menos, nos parecemos mucho en estatura, no me extraña que nos hagan vestir como a niñas de diez años, para ellos es como si lo fuéramos, pues nos manejan a placer sin podernos escapar de sus rodillas como si fuéramos chiquillas.

Fue horrible escuchar cómo se escuchaban los azotes caer sobre tus pequeñas nalguitas, y escuchar como berreabas como una bebe, mi pobre niña. Por eso no quería hacerte pasar por todo lo que tuve que pasar yo en mi infancia, intente por todos los medios posibles evitarte esos sufrimientos, pero al final no pudo ser. Además por otro lado creí necesario que un poco de disciplina te iría muy bien, últimamente apenas podía contigo. Estabas en la clásica edad que las niñas se rebelan, por creerse mayores porque su cuerpo se esté desarrollando, y empezaste a suspender y faltar a clase a menudo, así como a contestarme de muy malas formas. Yo había pasado una infancia horrible y fui incapaz de enseñarte la disciplina que estabas pidiendo a gritos, y sabía que con los abuelos eso iba a cambiar, y vaya si cambiaste… Bueno pequeña bajemos al salón y no les hagamos esperar más.

Salieron de la habitación y empezaron a bajar las escaleras lentamente, María iba dos pasos por detrás de su madre, le encantaba mirar cómo se iba sobando el culo sobre sus bragas blancas, con su mano derecha, mientras la izquierda la llevaba apoyada en el reposa manos de la baranda de la escalera. Apenas habían bajado una docena de escalones, y comenzaron a divisar las piernas de los abuelos, seis peldaños después ya veían a la pareja de ancianos sentados en unas sillas con respaldo alto, uno frente al otro sobre la mesa, ya habían comenzado a comer, algo que no sería un buen presagio. Estaba claro que no las estaban esperando a las dos, para sentarse a comer. Los platos humeaban ya puestos en su lugar donde debían sentarse ellas, el enfado por la tardanza era obvio en sus rostros. Estaban muy enfadados, pues era una norma inviolable estar a la mesa todos sentados a la hora designada y bajaban diez minutos tarde, por menos tiempo ya hubieran sido caldeados sus traseros cualquier día de la semana.

Al estar frente a la mesa, se quedaron esperando que las autorizaran a sentarse, pero las miradas de ambos ancianos estaban en ellos mismos, hablaban entre ellos como si ellas no estuvieran allí. Su tono de voz, hizo que ambas empezaran a preocuparse. María ya no estaba tan segura de que desease recibir una azotaina, ahora sus sentimientos la traicionaban y sus deseos primitivos, se habían convertido en un claro temor a lo que se presagiaba.

Entonces fue cuando se dieron cuenta, a su izquierda había una silla colocada aislada de todo mueble, sobre todo algo que había sobre el asiento de la silla, las dejo a ambas estupefactas. Allí estaba el viejo cepillo de baño de mango largo, de madera. Apoyado sobre su parte plana, con sus cedras para arriba. Susana, con cara de espanto se llevó sus manos a su trasero, lo acaricio con suavidad, y estiro hacia abajo el elástico de sus bragas blancas, como si pretendiera asi cubrir más superficie de sus nalgas, y que estas, quedaran más protegidas para lo que en breve espacio de tiempo, iba a suceder. Miro a su hija María, pudo leer en sus ojos el miedo que sentía. Sus miradas se cruzaron observando la madre, que su hija ya no mostraba su seguridad de momentos antes en la habitación, ahora era una mirada de preocupación y de miedo. Igual que hiciera la madre, María por instinto se cubrió su trasero con las manos, ella al estar a la derecha de su madre, tenía enfrente de ella al abuelo. Sin que el abuelo la pudiera ver, muy disimuladamente estiro el elástico de sus bragas, bajándolas un par de dedos y cubriera más sus nalgas. Pero este hecho no pasó desapercibido como esperaba y el abuelo les dirigió la mirada a ambas.

-. Que María! Esta es la manera de saludar a tu abuelo, después de todo este tiempo sin verme? Crees que es la manera apropiada de presentarte en esta casa! Y por si fuera poco, el hecho que no hayas venido a darme un par de besos, nada más bajar por esa escalera. Qué ocurre? Que sabes que has cometido una imprudencia al no bajar antes? Tu abuela y yo hemos estado esperando que bajaras a saludarnos, y en vez de eso. Te has quedado arriba en tu habitación hablando con tu madre, por lo visto tenías mucho que contarle. Aun conociendo la disciplina de esta casa, y lo importante que es la buena educación. Esa conducta no es la que has aprendido en esta casa, nosotros siempre te hemos dado el trato que se debe, para que una adolescente se comporte como es debido ante sus mayores, cierto que somos muy estrictos aplicándoos los castigos pero es por vuestro propio bien, para vuestra buena conducta, si no os comportáis como se espera de vosotras no se os va a permitir esa falta de educación y mal comportamiento con vuestros mayores, y eso puedes estar segura jovencita que en esta casa no se te va a tolerar. No puedo imaginar que educación te han dado allá a dónde has ido a formarte, para tener un futuro con más seguridad, por lo visto no te han enseñado a respetar a quienes se ha preocupado por ti.

En la regañina del abuelo, se entrometió la esposa, madre, y abuela;

-. Y tú! Susana que te había mandado yo que hicieras? Que subieras para arreglar a tu hija, para que estuviera presentable para bajar a saludar a su abuelo, y que es lo que haces desvergonzada! Quedarte hablando, y desobedeciendo. Y tú, sabes muy bien qué ocurre si no estáis en la mesa a la hora de comer. Esa desobediencia vuestro abuelo os va informar sobre ello cuando terminemos de comer, ahora desvergonzadas, que ya hemos visto como os cubrís el culo con vuestras bragas, sabed, que seréis castigadas con las bragas bajadas las dos, así que… quiero ver vuestras bragas bajadas por encima de vuestras rodillas, ya!!!

Madre e hija, introdujeron sus manos bajo sus faldas, levantándose las mismas, ya que para poder coger el elástico de la cinturilla de sus bragas, al ser de cintura alta, ambas pasaron la vergüenza de mostrar sus bragas unos instantes, hasta que las hicieron descender por sus muslos hasta dejarlas sobre sus rodillas.

-. Bien niñas! Ahora daos la vuelta para dejarnos comer tranquilos, y poned vuestras manos sobre vuestra cabeza…

-. Veo que a tu hija las has calentado el culo hoy, que ha hecho esa desvergonzada esta vez…?

-. Tu hija aún no ha aprendido que es una falta muy grave, contradecir a sus mayores, cuando se le manda que haga una tarea…

-. Ya veo que le has puesto el culo como se merece, nada comparado con la que le voy a dar yo en breve… aprenderá que se debe respetar las normas de esta casa, y que a su madre no se le falta el respeto, aunque yo no esté presente para castigarla, debe obedecer a su madre siempre.

A Susana sin atreverse a girarse, las lágrimas le descendían por sus mejillas. Había hecho mal, no debía haber hecho caso a su hija, ahora se arrepentía. Pues con sus padres no se podía jugar, siempre han sido muy rigurosos a la hora de aplicar la disciplina, y si no la hubiera hecho caso, no estaría ahora en serios problemas.

Madre e hija se miraron, ambas tenían los ojos llorosos. María, miraba a su madre con compasión, la había metido en un buen lio. Y se sentía culpable por ello, pues esto no era lo que hubiera deseado, y menos aún, hacer que castiguen a su madre por su culpa, pues ella la había advertido. Que si el abuelo averiguaba que le había contestado a la abuela, por esa indisciplina seria castigada más severamente. Pero el cinturón hubiera sido aceptable, duele por supuesto, pero no había comparación con lo que puede resultar una azotaina con el cepillo…

Habían terminado de comer y hecho el café. El abuelo había subido con la abuela a su habitación, a dormir la siesta. Mientras ellas continuaban en el centro del salón, de pie con las manos sobre la cabeza. No sentían ya sus piernas del tiempo que llevaban así castigadas y expuestas, sus brazos estaban cansados y aunque sabían que estaban solas, no se dirigieron palabra alguna, pues no había palabras que pudieran expresar como se sentían. Solo pensaban en lo que les esperaba en pocos minutos, pues ya no podía tardar en bajar el abuelo a ocuparse de ellas como había prometido hacer.

El abuelo era así, sabía que estarían apesadumbradas, y que la espera para que les llegase el turno de ser castigadas, las tendría en vilo todo el tiempo. Sabía que no había peor castigo que hacerlas esperar, por eso habría la puerta de la habitación saliendo al pasillo del piso de arriba, caminando por él, de un extremo a otro. Ellas en sus cerebros se activaba la extrema preocupación, pues pensaban que había llegado el momento y sus nervios se erizaban el vello de sus brazos, así como en otras partes que llevaban horas al aire, si los hubieran tenido. Y al poco tiempo volvía a encerrarse en la habitación. Al poco escucharon de nuevo abrir la puerta, los pasos se escuchaban por el pasillo del piso de arriba, luego bajaban las escaleras, esta vez si había llegado el momento de que el abuelo las colocara sobre sus rodillas, los pasos los escuchaban detrás de ellas, pero se mantenían impasibles con la mirada al frente, si hubieran girado sus cabezas no hubiera sido nada agradable para ellas, y lo sabían.

-. Lleváis mucho tiempo con las nalgas al aire, vais a coger frio.- era la voz de la abuela, y le subió las bragas a su nieta, ajustándoselas en la cintura. Y dándole un cariñoso azote en el culo, la hizo darse la vuelta.- no vas a dar un beso a tu abuelita pequeña? Perdona lo de esta mañana, estaba enfadada por lo de tu madre.

Se abrazaron las dos efusivamente, y le dio varios besos a su nieta, la cual con una gran sonrisa se abrazó a la abuela. Entonces después de tan intenso abrazo, ambas se separaron, mientras la abuela le ponía las manos sobre los hombros, y su alegre rostro cambio por un semblante muy serio.

-. Bien mi pequeña, ahora sube a tu cuarto. Tu abuelo te está esperando.- soltó a la nieta y esta se dirigió hacia las escaleras, cuando sintió en sus bragas un fuerte azote en el culo propinado por su abuela.- ves rápidamente, mejor que no le hagas esperar está muy enfadado porque ya, en tu primer día, te tenga que pegar en el culo tu primera azotaina el mismo día que has llegado.

Desde las escaleras María se detuvo un segundo para mirar, y vio a su abuela que la seguía con la mirada, mientras su madre continuaba en la misma posición, con las manos sobre la cabeza y las bragas bajadas por encima de las rodillas. Desapareció escaleras arriba y poco después se escuchaban unas voces que regañaban a la pequeña, poco después desde abajo se escuchaban azotes, eran muy fuertes pues se escuchaban perfectamente desde abajo en el salón, y con un sonido muy nítido de que la azotaba en el trasero desnudo, unos segundos bastaron para oír como rompía a llorar desesperadamente, sus gritos de dolor se escuchaban después de cada azote, desde abajo madre y abuela no podían ver nada, pero el ruido de lo que sucedía en la habitación de María, era tan nítido y claro, que parecía que estuviera en el mismo salón. Poco después solo se escuchaba llorar desconsoladamente, pero ya no se percibían el sonido de los azotes. Unos pasos rompieron el sonido de fondo de los lloriqueos de María, cuando estos se escuchó que bajaban la escalera, Susana se puso a temblar, los gritos de su hija la habían hecho mella, ahora al escuchar los pasos detrás de ella hizo que sus sentidos estuvieran al acecho.

-. Ahora vamos a ajustarte las cuentas a ti desvergonzada.- al oír esto, sintió Susana como era agarrada por el lóbulo de su oreja derecha, y tiraban de ella en dirección donde había visto la silla con el cepillo. Trastabilló un par de veces hasta verse arrojada sobre las rodillas de su padre.- te voy a enseñar yo cuando se come en esta casa!!! Y donde debe estar tu culo sentada a esa hora, que te has creído desvergonzada, que puedes hacernos esperar en la mesa a que tú y tu hija, bajéis a comer cuando queráis!!!

Los azotes del cepillo no tardaron en caer con fuerza sobre sus nalgas desnudas, al colocarla sobre sus rodillas, su falda se le había levantado por sí sola, dejando su culo desnudo bien expuesto al severo castigo. Los azotes caían implacables, en el mismo centro de cada nalga, las lágrimas descendían por sus coloradas mejillas, antes ya de sentirse así misma sobre el regazo de su padre, la espera la había sensibilizado tanto, que al sentir el dolor en el lóbulo de su oreja, ya se puso a llorar, por lo tanto al sentir los cepillazos en su culo, solo la hicieron llorar con más ímpetu, en apenas un minuto habían caído en sus nalgas alternativamente, mas de cuarenta o cincuenta azotes…

-. Basta padre!!! Basta padre!!! No lo volveré hacer… Basta padre!!! .- llorando sin tregua, consiguió dejar salir de su garganta esas palabras pidiendo que parase de azotarla, era tal el ardor de su trasero, que ya no pudo suplicar más, y solo llorar…

Sus brazos suspendidos en el aire aleteando sin control, buscaban la forma de llevar sus manos a su trasero, pero los azotes tan seguidos en su ya maltrecho trasero, apenas podía intentar aferrarse a lo que fuera… sus piernas por el contrario se arqueaban en cualquier dirección sin rumbo fijo, sus bragas blancas habían bajado por sus piernas hasta sus tobillos y se aferraban a estos, enganchadas en la pequeña hebilla de sus zapatos, de tal forma que no la dejaban separar sus piernas, ya que parecía que hacían de fuelle, y le resultaba imposible separarlas, por lo cual sus muslos semi abiertos, mostraban su sexo mojado, al igual que sus piernas también mojadas, como la pierna derecha del pantalón de su padre, pues su vejiga al llevar tanto tiempo parada, tener sus piernas casi dormidas, apenas pudo dominar su control, por lo que acabo haciéndose pis.

-. Será sinvergüenza!!! Mira a tu hija! Se ha meado la muy cochina, mira como me ha puesto el pantalón, ahora veras marrana!!! Te voy a dejar el culo en carne viva por esto… no podías haberle pedido a tu madre, que te dejara ir al baño? Si tenías que ir!!!

Los azotes siguieron cayendo sobre su pobre culo indefenso, la vergüenza de haberse orinado sobre las rodillas de su padre, fue tan grande que se quedó quieta de la vergüenza, si hacer nada por escapar a la terrible azotaina, la azotaina aún se prolongó unos veinte minutos más, cuando por fin el padre se detuvo, sus nalgas estaban muy maltrechas, había sido la peor azotaina de su vida, pues en esos momentos no pensaba en otra cosa, que en el intenso ardor de sus nalgas, que se encontraban en un estado lamentable, muy muy rojas, un rojo morado intenso, muy intenso.

Con la indignación del padre, la llevo arrastras hasta el rincón, donde la hizo colocarse de rodillas y las manos sobre la cabeza. Pero apenas la dejo, cayo hecha un ovillo de costado en el suelo, no cesaba de llorar del intenso dolor en su pobre trasero. Aunque el padre la vio que no mantenía la posición, no hizo nada por que ocupase la posición de castigo de nuevo. Se hacía cargo de lo mucho que debía de dolerle el trasero, había sido una azotaina de las más severas que le había dado en la vida, el hecho de que se orinara encima, le hizo perder el control. Se acercó a su esposa…

(Continuara…)

De; juanspanker88@hotmail.es

Mi abuelo materno I

Como te dije estimado amigo Juan, voy a relatarte algunas de las azotainas que suelo recibir aun hoy día, pese a mis 23 años de edad. Empezare por mi primera azotaina y la que más me marco, aparte de que mi vida dio un cambio de 360º.

Yo entonces contaba con la edad de 14 años, y vivía con mi madre de 28 años. No sabía porque mi madre había abandonado la casa de mis abuelos, (sus padres) pero ahora 15 años después volvíamos a su casa, yo estaba muy feliz por ver a mis abuelos por primera vez. En cambio mi madre estaba muy triste y consternada, ella jamás hubiera vuelto si no fuera por mí, se había quedado sin trabajo y nos habíamos tenido que ir de la casa en donde vivíamos, en la cual había trabajado sirviendo desde antes de tenerme a mí, los señores habían decidido vender la casa e irse a vivir con sus hijos a Alemania los años restantes que les quedase de vida. Viajamos en autobús hasta un pequeño pueblo escondido en los picos de Europa, Asturias.

Nos hospedamos en una pensión del pueblo hasta que el abuelo bajara a recogernos, según mi madre tardaría aun unas dos horas. Una vez en la habitación mi madre me hizo desnudar del todo, yo no comprendía nada, y menos aun cuando empezó a vestirme con unas bragas de niña pequeña de algodón, blancas con unos ramilletes de flores de margaritas amarillas. Le pregunte porque…

-. María hija no preguntes y deja que te ponga estas ropas de niña, ya sé que tienes 14 años y que eres muy mayor para estas ropas, pero créeme es mejor para ti mi niña, que el abuelo crea que eres una niña inocente, no lo vas a pasar nada bien cuando averigüe las calificaciones que has sacado este trimestre, se fuerte y no respondas al abuelo como sueles hacer habitualmente, o lo lamentaras y no te puedes hacer idea de cómo.

Me fue vistiendo ella misma, primero aquellas horribles bragas, que me llegaban por debajo del ombligo, luego me paso por la cabeza un vestido blanco con adornos voladizos como volantes, que no me tapaba casi las bragas, luego unos calcetines cortos blancos también, y los zapatos. Luego comenzó a peinarme haciéndome dos coletas con un lazo azul, cuando me mire al espejo parecía que tenía 10 años. Minutos después llamaban a la puerta, abriéndola mi madre, ante el umbral apareció un hombre como de 60 años con el rostro congestionado, se le veía muy enfadado.

-. Padre…

-. Esta es tu hija?

-. Si…Padre…es tu nieta… María.

-. Pequeña sal fuera, tu abuela y yo debemos de hablar con tu mama, no tardaremos mucho.

Salí hacia el pasillo, al pasar por delante del abuelo, este llevaba en la mano un viejo cinturón muy grueso de cuero, y la abuela en la mano llevaba una vara como de un metro de larga, luego sabría que era de avellano. Al salir yo entraron los abuelos y yo me quede en la puerta, antes de que la cerraran vi, que mi madre se desabrochaba la falda y como esta caía al suelo a sus pies. Me quede en el pasillo y a los pocos minutos empecé a oír sonidos como si estuvieran sacudiendo una manta, no puedo decir que eran aquellos sonidos, eran extraños para mí, pero poco después supe que eran azotes, mama gemía después de oírse aquel sonido, y poco después empezó a gritar y llorar, para minutos después solamente la escuchaba sollozar y todo quedo en silencio.

No sé el tiempo que paso, pero se abrió la puerta y salieron los abuelos, con nuestras maletas en la mano, la abuela ya no llevaba la vara y el abuelo si llevaba una maleta y su feo cinturón en la otra, entonces vi a mama secándose las lagrimas de los ojos y corrí a abrazarme a ella. Salimos de la pensión y en la puerta había un auto, mi madre se subió adelante con el abuelo que era quien conducía, y la abuela me hizo subir atrás con ella, vi la cara de dolor de mi mama cuando se sentó en el asiento, el coche se puso en movimiento.

-. María, tu madre nos conto por carta que habías suspendido el curso, eso está muy mal, pero tu abuela te va arreglar pequeña sinvergüenza, Isabel encárgate de que aprenda la lección!!!

No me lo esperaba, mi abuela me agarro del lóbulo de la oreja y me lo retorció, y tiro de ella, no pude hacer otra cosa que levantarme y en ese instante me tiro boca abajo sobre sus rodillas, y empezó a darme azotes sobre mi culo fuertes, era la primera vez que me pegaban. Y enseguida empecé a llorar pues dolían mucho, aunque llevara las bragas puestas. Me estuvo dando azotes hasta que se paró el auto, el culo me ardía horrores entonces paro.

Bajamos del coche y entramos en la casa, antes de que yo pudiera acceder al interior, me agarro el abuelo de los hombros con ambas manos y me dijo;

Ahora jovencita vamos hablar tu y yo sobre esas notas, cuando me quise dar cuenta me llevaba bajo su brazo izquierdo en volandas, se sentó en una silla al tiempo que me colocaba sobre su rodilla izquierda y pasaba su pierna derecha sobre las mías, me levanto el corto vestido, y note como introducía sus dedos por la cintura de mis bragas, bajándomelas hasta las rodillas me dijo mientras yo rompía a llorar de nuevo.

-. Tu madre a intentado engañarnos vistiéndote de niña, pero tu abuela y yo no nos chupamos el dedo, y sabemos qué edad tienes realmente, por lo tanto vas a probar el cinturón que ha probado tu mama antes de venir para a casa…

Y en seguida sentí como me quemaba el cinturón en mi culo desnudo, no sé cuántos azotes me dio, pero para mí fueron muchísimos, cuando me dejo en el suelo, la abuela me agarro y apenas me dejo subirme las bragas, que sentí un nuevo azote en el culo, de mi abuela esta vez.

-. Acompáñame niña. Vamos a tu cuarto.

Yo seguía escuchando en mis oídos los chasquidos del cinturón, me volví y vi a mi madre sobre las rodillas del abuelo, con el trasero al aire y como el abuelo la azotaba de nuevo con el cinturón.

El culo me dolía horrores, lo sentía arder como si tuviese fuego encendido en él, la abuela me hizo subir casi a arrastras al piso de arriba, apenas podía caminar, la abuela me llevaba de una mano y yo la otra la tenia sobándome el culo, esta fue mi primera azotaina de las muchas que he ido recibiendo de los abuelos, hasta el día de hoy…

De; juanspanker88@hotmail.es

Un año sabático con sobresaltos 3

Alison Stuart dormía en su cama, se encontraba destapada desde sus muslos a su cabello ondulado rubio, cubierta por un camisón corto y transparente de color rosa fucsia. Apenas le cubría el cuerpo o durmiendo se le había subido por encima de la cintura, dejando al descubierto unas braguitas rosas de encaje a juego con el camisón. Se hallaba claramente sudorosa y con ligeras convulsiones, estaba teniendo una pesadilla, sus manos, posadas en su trasero se lo sobaba como si algo la molestara, como si intentase protegerse de algo que la amenazara a su integridad, tumbada de costado dormía inquieta. Algo terrible debía suceder en su pesadilla, por la posición incómoda que se encontraba echada sobre la cama, en su parte intima cubierta por la ropa interior, se vislumbraba una pequeña sombra de humedad que amarilleaba el fondillo de sus braguitas, se podía divisar que dicha humedad habría sido durante la noche, pues el fondillo de las braguitas estaban secas por lo tanto llevaba unas horas. En un brusco movimiento corporal, su mano derecha apareció desde atrás de su espalda, donde segundos antes se sobaba el trasero, su mano se posaba en su entrepierna y con el dedo anular se acariciaba lentamente, marcándose ahora una ranura de su sexo en la tela sus braguitas por la presión, por el roce del dedo en la misma. Una nueva mancha de humedad volvía a aparecer y que oscurecía la tela de sus rosas braguitas, humedeciendo el fondillo de la prenda intima, de su garganta broto un gutural gemido, acompañado de un grito ahogado apenas milésimas de segundo después. Bueno, al parecer no era precisamente una pesadilla, pues era muy preciso lo que acababa de suceder, había tenido un orgasmo estando aun dormida…

Algo la despertó inesperadamente…

El timbre de la puerta acababa de sonar, Alison se sentó en la cama moviendo su cuerpo hacia el almohada quedando apoyada su espalda en el respaldo de la cama y se desperezo estirando sus manos todo lo que sus brazos daban de sí mismos, abriendo la boca de par en par, como si quisiera atrapar todo el oxigeno de la habitación. Se levanto girándose sobre si misma quedando sentada sobre el borde de la cama. Y volvió a desperezarse estirando los brazos de nuevo, tenía en sus labios una alegre sonrisa… (este narrador estaba muy equivocado, no era una pesadilla, si no, un sueño muy agradable por su manera de sonreír)…

El timbre volvió a sonar, ahora repetidamente como si desearan quemarlo, manteniéndolo pulsado.

-. Ya voyyyy, jodeeerrrr…!!! Porque no van a joder a su puta madre…!!! Vaya mierda de pueblo, no hay quien pueda dormir tranquila en su casa…!!!

Ahora su sonrisa se había borrado de su rostro, estaba claramente muy disgustada… Sus exclamaciones e improperios hubieran hecho sonrojar a cualquiera de ser escuchada…

-. Con el sueño tan rico que estaba teniendo, y tienen que venir a joderme…!!! Ya voooyyy!!! coño…yaa!!! Ya voyyyyy… mierda!!!

Alison llego a la puerta y manteniendo la cadena puesta, abrió lo justo que esta permitía, sin cesar en sus insultos, que ahora si eran escuchados por quien estuviera al otro lado de la puerta.

-. Vaya, es usted… Qué coño desea ahora…!!! después de dos semanas que me golpeo en su casa lo que quiso…

Al otro lado de la puerta había aparecido la Sra. Emilia, vestía de manera sencilla una blusa color azul claro, una falda ajustada de tubo, por debajo de sus rodillas, con un fino estampado color canela, acompañada de una chaqueta igual tejido y color, era un traje bastante pasado de su temporada, medias color carne, y unos zapatos de tacón de unos tres centímetros, bastante hortera para Alison.

-. Ya veo muchacha que no fui lo suficientemente severa contigo!!! Estos son los modales que te ha enseñado tu abuela?

-. Y a usted que cojones le importa cómo me haya educado mi abuela, al menos ella, nunca me golpeo salvajemente como usted!!!

-. Abre esta puerta ahora mismo…!!! Te voy a enseñar como debes tratarme…!!!

-. Lo tiene claro, bruja!!! si cree que le voy abrir la puerta!!! estoy en mi casa y aquí mando yo!!! ya se está marchando con viento fresco, Bruja, más que Bruja…!!!

-. Abre esta puerta desvergonzada, como te atreves hablarme en ese tono, es que no respetas a tus mayores? Bruja!!! a mi… Como te atreves a llamarme así en mi propia cara, vas a ver cómo te voy a dejar ese culo, deslenguada!!!

-. NO LE VOY ABRIR, DIGA LO QUE DIGA, BRUJA…!!!

-. A mi no me hables en ese tono jovencita!!! Vas desnuda? como te atreves a salir abrir la puerta así en bragas?

-. Abro la puerta como me sale del coño, vieja remilgada y anticuada !!! Váyase al cuerno bruja!!!

Una voz, se escucho a través de la piel del bolso que llevaba en la mano la Sra. Emilia…

-. Que ha salido abrir la puerta desnuda? Esa que habla en ese leguaje deslenguada es Alison?

-. Si, Sra. Stuart, ya lo ha oído como va su nieta y su manera de hablar tan soez que tiene, es una desvergonzada, y así lleva tratando esta semana a todo el pueblo, cuando ha salido a la calle en esta última semana, todos los vecinos han ido a quejarse de su mala forma de expresarse. El señor Felipe el alguacil del pueblo ha venido varias veces para hablar con ella y ni siquiera le ha abierto la puerta. Por ese motivo me he visto en la obligación de hacérselo saber y la he llamado, porque esta situación es insostenible, mi marido como alcalde del pueblo no puede permanecer impasible ante estos hechos por más tiempo y por eso le he sugerido de dejar el teléfono en el bolso con el altavoz conectado, la tecnología moderna a veces sirve para algo de más provecho, como en este caso, para que pudiera usted escucharla directamente… De otra manera su nieta Alison, nos habría dejado de embusteros pues no nos creería a unos extraños, así, usted misma ha podido escucharla…

Alison se quedo con la boca abierta y muda del susto al escuchar la voz de su abuela… su expresión era todo un poema, estaba claro que estaba metida en un lio de nuevo…

-. Abu…ela… No creas… nada de lo que te diga esta arpía… Si conocieras como me trato el día que llegue a este pueblo de mala muerte… te escandalizarías abuela…!

-. Si soy yo…Tu abuela! Daria lo que fuera por poder moverme de esta maldita silla de ruedas, e iría a darte una buena azotaina, deslenguada!!! Estoy avergonzada, jamás me había sentido peor en la vida, esto no me lo hubiera imaginado de ti, que podrías hacer esta majadería… Hacerme quedar así y que llames pueblo de mala muerte a mi propio pueblo, donde me vieron crecer y con la hija de mi mejor amiga en mi niñez, abre la puerta a Mili… y ves a ponerte algo decente, rápido…!!!

-. Mili…?

-. Si! Mili! Me has oído mencionarla en casa miles de veces, es como mi propia hija te lo he dicho miles de veces. Y sabes las ganas que he tenido siempre de poder volver a mi País de nacimiento e ir a mi pueblo, para poder conocer y abrazar a Mili, a la cual quiero como si fuera mi propia hija. Es que te habías creído que te iba a dejar viajar a España a ti sola? , y sin que nadie te controlara, que te creías? Que fue la agencia de viajes la que te recomendó ese pueblo, yo pague a la agencia de viajes para que te dijeran eso, deseaba asegurarme que ya eres toda una señorita, que podía dejarte viajar sola, como vivir una vida en calma, sin hacer de las tuyas como siempre. Está claro que me tenias engañada, que solamente era una argucia tuya mas para salirte con la tuya una vez más, me has avergonzado e humillado en el pueblo que me vio nacer y crecer, donde mis amigas eran como mis propias hermanas, que no dudaron un segundo cuando les dije que les enviaba a mi nieta además de única descendencia de mi hija Laura, que fallecieron en un accidente aéreo cuando Alison no contaba más que seis años, te he criado, te he mantenido dándote estudios y una carrera como deseabas, aunque últimamente te portabas muy bien, siempre has creado problemas, pero esta vez te has sobrepasado en tus actos y ya te puedes ir preparando… Pero ahora abre esa puerta!!! ahora vamos hablar, jovencita!!!

Alison cerró la puerta con lentitud lo justo para retirar la cadena, y abrió la puerta dejando entrar a la Sra. Emilia.

-. Yo..yo… Usted perdone señora Emil…ia…

PLAFFF

Una sonora bofetada hizo silenciar a Alison.

-. Ahora obedece y ves a ponerte ropa decente… Luego te ajustare las cuentas niña!!! …

La mano izquierda de Alison se la puso en las dolorida mejilla, la marca de los dedos había quedado marcada en ella. La Sra. Emilia con su mano derecha alzada, y su rostro descongestionado por el enfado, esperaba que Alison se girase para asestarse unos azotes sobre su trasero revestido con las braguitas rosas… Alison la contemplaba asustada, sabía que apenas dejara el culo al alcance de la bruja, le asestaría tantos azotes como le fuera posible darle. Retrocedía a pasos cortos hacia atrás de espaldas, pero paso que ella retrocedía, la Sra. Emilia avanzaba y con su vista clavada en aquella mano derecha que aguardaba alzada que ella se girase. Alison se cubría el culo con su mano derecha, por su mente pensaba en echarse a correr muy rápido y no pudiera darle con aquella mano en su culo. Nada mas girarse para ir a su cuarto, salto arqueando su cuerpo hacia atrás, sus nalgas desprotegidas había sentido una dolorosa palmada en el culo, sintió en su trasero como la mano de la Sra. Emilia la alcanzaba una y otra vez, se pudieron escuchar varios azotes seguidos en el culo de Alison, y como raudas fueron sus manos a cubrirse el trasero…pero de nada le sirvió, pues fueron sus muslos lo que recibieron de nuevo…sobándose culo y muslos, echo a correr a su habitación… La Sra. Emilia avanzo igual de rápido que Alison, y a cada paso los azotes se sucedían hasta lograr atravesar la puerta, y la cruzo lo mas rápido que sus pies descalzos podían dar de si…

-. De nada te va a servir correr, ya te voy a dar yo a ti, en cuanto salgas de ahí… Ya que esta casa no la vas a olvidar fácilmente, buena te espera cuando salgas…!!! si tu abuela acepta mi solución al problema que tienes de educación… .- al cerrarse la puerta, quedando fuera de la habitación-. Date una ducha fría, no hay más que verte la entrepierna para ver que estabas haciendo, cochina…!!!

Recordando en su mente como Alison había sujetado sus nalgas a dos manos, y corría sobándose el trasero, hacia su habitación como alma que lleva al diablo… La Sra. Emilia volvió sobre sus pasos y entrecerró la puerta de la entrada, entornándola pero sin que llegara a cerrarla, quedando atrancada nada mas, y sacando el teléfono del bolso, desconecto el altavoz y se lo puso al oído derecho. Continuando hablando ahora de manera que solo escuchase ella a la Sra. Stuart, abuela de Alison.

-. Y bien, que me tiene que decir ahora? usted misma Sra. Stuart ha oído a la desvergonzada de su nieta. Qué medidas piensa tomar?…Hubiera podido creer lo que le decía si no lo hubiera escuchado usted misma?… Si, ya se lo Decía… Y no me quería usted creer,…Si tiene usted razon, pero ya ha oído… si… pero… Ya!, pero algo hay que hacer con ella,…Que me encargue yo misma de ella? No señora Stuart, ya no es una niña!!! En el pueblo no se puede quedar,… No, de ninguna manera,… Que usted no puede hacerse cargo de ella en su estado,… Si, lo comprendo, pero,…. Sí, pero,… Si, ya se que,… Ya le he comentado como esta de revolucionado todo el vecindario,… Si, Sra. Stuart, pero comprenda que una situación así para el Alcalde, mi marido. No puede hacer nada, está atado de pies y manos, su nieta tiene que irse,… Si, la comprendo,… Qué?, que haría yo en su lugar? Huuuyy Sra. Stuart, si de mí dependiera no se iba a poder sentar en una semana! … Algo que es lo que voy hacer apenas salga de su cuarto… Su nieta iba andar mas derecha que una vela,… No, Sra. Stuart, no puede ser, su nieta es mayor de edad, y no se la puede retener por la fuerza,… No, señora,… Comprenda que sería muy embarazoso si se llegase a conocer, que la retenemos en contra de su voluntad,… No, le vuelvo a repetir que no es posible,… Estamos en el siglo XXI señora,… Eso es, completamente impensable,… Claro que el otro día la castigué,…Y ahora mismo lo voy a volver a hacer de nuevo… Pero fue un acto muy distinto,… Si, Sra. Stuart,… Estaban presentes varios vecinos y aprobaron mi actuación en ese momento,… No, Sra. Stuart,… Claro que pienso calentarle el culo ahora, y una azotaina bien dada que se va a llevar su nieta,… Nadie me habla a mí, de ese modo!! Y usted me autorizo a castigarla si lo creía conveniente, y eso hice el otro día, y eso voy hacer apenas salga de su habitación,… Lo que usted me pide no lo puedo hacer, una cosa es que después de cómo me ha insultado, me ocupe de darle una lección, pero lo que usted me habla, es un secuestro, no puedo retenerla,… Porque? Porque mi marido es el Alcalde del pueblo, y eso acabaría con su carrera política,… Ya!, que usted se ocupara de que no nos falte de nada,… Cree, que con su fortuna lo puede comprar todo…? Es que a caso a podido con su fortuna educar como se merece a Alison? Que,… Que dice,… Como le he comentado a usted antes de salir de mi casa? Claro,… Claro,… Claro que me haría cargo de ella, por supuesto,… Si,… Sí, pero,… Sí, pero el problema es cómo va lograr que ella acceda voluntariamente?,… Alison, ya no es una chiquilla Sra. Stuart, a sus veinticinco años como va a acceder un programa de esa magnitud? Ninguna chica de su edad, aceptaría un plan de reeducación juvenil. Claro que si, Sra. Stuart,… Claro que estoy preparada para un caso especial como el de su nieta,… Haría falta comenzar desde cero, y ese sería el problema, su nieta no aceptaría jamás algo tan descabellado,… Porque…? Porque sería necesario medicarla para iniciar el proceso, y ello, la dejaría como una bebe de veinticinco años, comprende ahora? Quien se iba a dejar realizar una tortura para ella misma voluntariamente, claro que es un método infalible… Claro que funcionaria,… Por supuesto,…

…Durante una media hora estuvieron hablando por el teléfono, hasta que Alison salió de la habitación apareciendo en el salón, vestía una blusa rosa clara y una falda muy corta tableada blanca, como si fuera a jugar un partido de tenis, apenas le cubría las braguitas, ya que al andar la falda se balanceaba enseñando unas bragas blancas, calcetines blancos cortos por encima de los tobillos y una zapatillas de deporte, en el cabello se había hecho dos trenzas que la hacían parecer una chiquilla que no ha roto un plato en la vida.

La Sra. Emilia seguía hablando por teléfono, pero había bajado el tono de voz lo suficiente para que Alison solo escuchase un murmullo. Sin dejar de hablar y con el teléfono en la oreja, se dirigió a la muchacha.

-. Alison ven aquí ahora mismo!!!… Quiero que sepas que tu abuela y yo… . Que es esa ropa que llevas puesta?… Tu abuela y yo hemos llegado a un acuerdo sobre tu futuro inmediato, ya veo que ni estando tu abuela al teléfono eres capaz de vestirte decentemente… Si? Sra. Stuart. La desvergonzada de su nieta va vestida como si fuera a jugar al tenis, con una faldita que apenas cubre sus vergüenzas. Si,… Ahora mismo lo vuelvo a conectar…. Ya puede usted hablar Sra. Stuart. Su nieta ya está a la escucha…

-. Allie, mi pequeña… como te atreves a vestirte de ese modo?

-. Y como debo vestirme para ir a jugar al tenis? Pues con ropa de deporte para jugar al tenis, abuelita…

-. Ve usted, Sra. Stuart. La he mandado darse una ducha y vestirse decentemente, para darle una lección por su forma de hablarme e insultarme, y hace como si tal cosa no fuera con ella, ya la puede usted oír, es una desvergonzada que no obedece a nadie, así como no la respeta ni a usted misma, esta jovencita a la cual le hace falta mucha disciplina, y mano de hierro.

-. Mili…, si ya veo que tienes toda la razón, la culpa en parte es mía el no haberla educado como debía, pero postrada en una silla de ruedas poco es lo que he podido hacer. Pero todo eso va a cambiar desde luego… Y va a ser desde este momento, mismo… Mili…!!! Encárgate de ella, quiero oírla como recibe esta desvergonzada de mi nieta, un poco de buenos modales… Y por favor Mili, deja de llamarme Sra. Stuart, llámame Magda como suele hacer tu madre, ella siempre me ha llamado así, era la única de mis amigas de niñez, que no me llamaba Magdalena.

-. Como desee usted Sra. Stuart, digo…Magda. Y tu niña, ven aquí ya!!! te voy a enseñar a faltarme al respeto de esta manera, desvergonzada!!!

-. Vas lista, bruja!!! si crees que voy a dejar que me agarres de nuevo… Ahora no estoy en tu casa, indefensa… estoy en la mía y aquí mando yo, mi abuela puede cantar misa si lo desea, ya estoy cansada de sus normas, dentro de poco voy a heredar todo lo que mis padres me dejaron y que ella administra hasta que cumpla los veintisiete años, es una clausula que mis padres pusieron, porque decían que era incorregible, pero van listas si creen que me voy a dejar coger, además yo me voy ahora mismo a jugar al tenis, he quedado con un monitor del polideportivo para que me enseñe a jugar.

-. Felipe!!! Ya puedes entrar en la casa!!! Que decías niña? Donde decías que ibas? Tu abuela me ha prevenido que intentarías escabullirte como siempre, por eso he venido preparada… El otro día en casa, parecías muy bien educada. Pero ya veo que solo era porque no tenias otra alternativa, bien nos engañaste a todos, dabas la impresión de que solamente había sido un despiste, y así lo interpretamos todos, pero ya hemos podido comprobar estos días que únicamente era pura fachada, eran las consecuencias de que el hecho que fueras castigada las que te hicieron comportarte como una buena muchacha, y tu trasero te hacia recordar que no era prudente portarte tal y como eres, aunque tu trasero debía de dolerte bastante por su estado, igual que lo vas a tener en breves minutos y luego hablaremos de tu futuro…

Alison miraba en todas direcciones, quería escapar de esa casa, pero solamente había una salida posible, y el alguacil Felipe cubría con su cuerpo la puerta de escape, entonces empezó a comprender que su situación era complicada, y desesperada. Su mano izquierda se poso en su muslo izquierdo, se lo acariciaba con suavidad, parada frente a Felipe mirándolo, viendo como se aproximaba hacia ella, su mano fue subiendo por el muslo, y su corta y plisada faldita, ascendía descubriendo su nalga, cubierta por una braguita blanca con margaritas, se había puesto las mismas bragas de algodón que el día que hacia footing por el parque… se acariciaba como un reflejo la nalga izquierda, como si pensara o sintiese que ya ardía. La mano derecha la puso sobre su barriguita, su estomago se removía en su interior, como si cientos de mariposas revolotearan en su interior, acompañada por una sensación de vacío. Su rostro empezó a cambiar, antes de esos instantes, tenía una aureola de seguridad de si misma, con un rostro de completa seguridad de escapar a su destino inminente, ahora ya no mostraba dicha seguridad de sí misma, ahora se mostraba un rostro compungido, pues se veía atrapada, se daba cuenta que no tenia escapatoria posible. Sus pies se quedaron como clavados en el suelo, ahora era obvio su temor. Su mirada quedo fija observando al alguacil que se acercaba a ella, de reojo desviando brevemente su mirada, vio a la Sra. Emilia o Mili, que se había sentado en una silla acomodando su falda y con dedo índice y pulgar, pellizco la tela o tejido de su falda para aflojarla con el fin de ahuecar la tela, y estar más cómoda, con más movilidad poder separar sus rodillas, para sostener mejor en breve al cuerpo sobre su regazo de Alison, seguidamente extendió su brazo derecho con la mano cerrada estirando el dedo índice, haciendo la indicación flexionándolo y estirando varias realizando un gesto clarividente de que se acercara a ella. Era claro que Mili le indicaba que se colocara sobre sus rodillas, pero aunque Alison no tenia intención de obedecer, tampoco sus pies hubieran reaccionado, su mente recordaba como había sido el día del parque, además de aquel intenso ardor en sus nalgas, el terror de lo que se le avecinaba le resultaba cada vez mas obvio, cada vez era más claro e intenso, la tensión en el salón era tan espesa y densa, que se podía cortar con un cuchillo.

Alison, se hallaba en esos instantes sin poder centrar sus pensamientos. Cuando sintió que alguien la sujetaba del lóbulo de su oreja derecha y tiraba fuerte de ella, haciéndola inclinar su cabeza hacia esa dirección, mitigando en algo la presión, sin lograrlo.

Ay,Ay,Ay,Ayyyy, Ayyyy Ayyyy

Era el alguacil el que la tenia bien sujeta por el lóbulo de su oreja derecha, y la obligaba a avanzar hacia el centro del salón, donde la aguardaba sentada en la silla la Sra. Emilia. Que ahora con la mano abierta con la palma hacia arriba, le hacia un claro gesto moviendo la palma de su mano repetidamente, de izquierda a derecha.

-. Felipe! Tráeme a esta desvergonzada!! que le espera una azotaina que no olvidara… Hay que comenzar a enseñarle que en este pueblo ella no es más, que una más, y que no estamos en el pueblo, para soportar y aguantar sus impertinencias. Debes aprender niña!!! Que todo los actos tienen sus consecuencias, que mas tarde o más temprano, llegara la hora de asumir tus actos y ser castigada por ellos… Vas a aprender Niña!!! que no te puedes reír de los conciudadanos de este pueblo, sin que esas impertinencias tuyas queden impunes a la más estricta disciplina. Y la única que tu mal comportamiento, como tu conducta, te llevan por un camino erróneo.

El alguacil dejo a Alison al costado derecho de la Sra. Emilia. Pero sosteniéndola por el brazo para que no pudiera escapar, pues ahora si forcejeaba por librarse de la tenaza del fuerte brazo del alguacil. Que la mantenía firme de su brazo derecho, mientras la Sra. Emilia la sujetaba del izquierdo. Alison por su parte, retrocedía hacia atrás tratando de alejarse de la Sra. Emilia, acto que resultaba infructuoso, intentaba revolviéndose hacia ambos costados librarse de los brazos que la mantenían al costado derecho de la Sra. Emilia. Al final fueron los brazos de ambos los que la impulsaron hacia delante, cayendo bruscamente sobre el regazo.

Alison ya echada boca abajo sobre las rodillas de la Sra. Emilia, no ceso de contonearse removiéndose desesperadamente por escapar de la posición disciplinaria sobre las rodillas, su falda quedo por encima de su cintura debido al revuelo ligero de su falda tableada, mostrando sus hermosas braguitas de algodón con flores de margaritas, que resaltaban sobre el tejido de la prenda intima, con el circulo amarillo del polen, y sus pétalos alrededor blancos de un tono algo más oscuro, sobre el blanco inmaculado del algodón de sus bragas, y por debajo, un pequeño tallo con un par de hojas verdes.

-. Nooooo… Suéltenme… No quieroooo, nooooo ,… Nooooo!!!

Las piernas de Alison junto con sus brazos, se movían alocadamente en cualquier dirección, intentándose encontrar un punto de apoyo para librarse como fuera y levantarse del regazo de la Sra. Emilia. Algo que dicha señora no estaba dispuesta a permitir, las manos de Alison fueron cazadas al vuelo en su forcejeo por escapar, y dobladas sobre su espalda siendo sujetadas ambas por la mano izquierda de la Sra. Emilia con cierta facilidad. Ya apenas tenía movilidad la muchacha, únicamente sus piernas pataleaban en el aire, pero estas únicamente hacían que Alison se fuera agotando por el esfuerzo realizado.

-. Que dices? que te suelte? que te lo has creído tu eso! cómo diablos piensas que vas a poder librarte, me lo quieres decir…? Llevas unas braguitas muy monas lo sabías? Resulta extraño que te hayas ido a poner las mismas que la primera vez que te puse este culo colorado como un tomate maduro. Ahora vas a comprobar que de nuevo te voy a calentar este travieso trasero como esa primera vez en el parque… .- sus braguitas con el forcejeo se habían reunido en el centro de su trasero, en donde la línea que dibuja la separación circular de las nalgas, hacen que su pequeño y precioso trasero respingón. Cobardemente sus braguitas se habían cobijado en la raja del culo, reluciendo así, el contraste de la blancura de su piel, con las piernas de un tono más oscuro por los rayos solares, la Sra. Emilia a muy pesar de los esfuerzos de Alison, con el dedo índice y pulgar, busco el delicado ribete de encaje del borde de sus braguitas, extrayéndolas y acomodándolas bien estiradas cubriendo el magnífico trasero de Alison, así como hacer lo propio con la cinturilla y dejar la prenda bien tensa, cubriendo y realzando mas la prenda intima cubriendo ese travieso trasero. -. Así te quedan mejor tus braguitas, tienes un trasero muy lindo cubierto por dicha prenda. Sabes pequeña, ahora vas aprender que no se puede ser tan petulante con los vecinos de este pueblo, vas aprender lo que una buena azotaina en el culo, y sus efectos que unos buenos azotes pueden lograr en una muchacha tan sinvergüenza como tú, esta semana, he recibido innumerables protestas en el ayuntamiento. Sabes por lo visto una chica de unos veinticinco años, con muy mal carácter y una educación deplorable, los había insultado de muy malas maneras, cual ha sido mi decepción al conocer quién era esa joven y la causante del problema. Con lo modosita que estabas el otro día en casa, hubo momentos en que pensé en dejarte marchar, que ya habías recibido tu castigo y estaba segura que ya no volveríamos a escuchar tu nombre, pues al irte ibas muy compungida, además de muy avergonzada. Cuando el alguacil me ha comunicado tu nombre, no me lo podía creer que fuera la muchacha que me rogaba que parase de azotarla en el culo con la zapatilla. Que me rogaba una y otra vez que no lo volvería hacer nunca mas, parecías una niña perdida que no había roto jamás un plato, y mira lo has resultado ser, una pelantrusca de tres al cuarto.

…(Esas palabras causaron una reacción en Alison que no esperaba ni ella misma, dejando de forcejear, se daba cuenta que había obrado mal, y la rabia que había descargado en los vecinos, como una forma de vengarse del trato que había recibido. Aunque eso solamente fueron unos segundos, cuando a la mente volvieron las imágenes de cómo fue enviada por la Sra. Emilia a su casa, llevando únicamente el polo, y de la cintura hacia abajo, solamente llevaba las braguitas. La obligaron a ir hasta su casa desnuda prácticamente, y lo peor, con el culo muy rojo que resaltaba sobre el inicio de sus muslos, parte que las bragas no le cubrían, teniendo que soportar las burlas y risas de los vecinos que se detenían a mirarla y como el alguacil la sujetaba del brazo, por lo cual no pudo echar a correr a su casa y encerrarse en ella a llorar. Y tuvo que soportar la terrible humillación y vergüenza de caminar lentamente mientras ella iba llorando mas por la vergüenza que por el terrible ardor y dolor de sus nalgas que le resultaban un martirio el caminar. Y al conducirla el alguacil sujetándola de un brazo, solamente podía usar una mano para tirar del polo hacia abajo y cubrir su parte intima, y cada vez que lograba soltar el brazo que la llevaba el alguacil, para cubrirse el trasero, el tal Felipe le daba dos o tres azotes en el culo delante de todos, y la volvía a agarrar del brazo, siguiendo caminando a la casa de Alison. Durante los días que estuvo sin apenas salir de casa por la vergüenza que sentía, cuando pasaba cerca de algún vecino pues murmuraban en su manera de caminar, pues resultaba obvio los días siguientes a la azotaina recibida, que debía de sentir serias molestias cuando caminaba. Cuando creía que nadie la observaba se detenía a sobarse el trasero. Y luego a buen paso, se volvía a encerrar en casa. Durante esos días, los paso en la cama tumbada boca abajo, con las bragas bajadas pues no soportaba su tacto y menos aun, el elástico de las mismas pues daban la impresión que abultaban dos y tres veces su tamaño original, y se le quedaban las marcas del elástico imprimidas en la piel. Los primeros días no pensaba en nada mas, que apenas pudiese caminar sin que se le notase lo que le molestaba el trasero y pudiera sentarse con comodidad, no era otra cosa, que en marchar de ese infierno de pueblo de trogloditas que Vivian en el.

Pero, después de cinco largos días con un dolor horrible en su trasero el cual jamás había sentido nada igual, pues nunca la habían puesto la mano encima, y mucho menos dado unos simples azotes, ni cuando era pequeña. Pero… fue entonces cuando ese ardor en sus nalgas y las molestias habían menguado, quedando solo unas ligeras molestias, no comprendía que sucedía pero su cuerpo estaba comportándose de forma extraña para ella. Sus bragas las sentía húmedas, y no era porque se le hubieran escapado unas gotas al ir al servicio, pues llevaba horas sin haber ido, pero en cambio cuando se acariciaba el trasero por encima de sus bragas, o se contemplaba en el espejo las marcas moradas que le habían quedado, por la terrible azotaina que había recibido. Y ese solo hecho, de alguna manera sentía unas oleadas de placer que jamás había sentido antes, y poco después el fondillo de sus bragas estaban empapadas de fluidos, como si se hubiera orinado en ellas, y con unas ganas tremendas de acariciarse ahí abajo. Los días siguientes sus sueños cuando dormía, siempre terminaba soñando lo mismo, se imaginaba que de nuevo estaba sobre el regazo de la Sra. Emilia, con la falda levantada y las bragas bajadas, pataleando como una descosida, recibiendo una azotaina con aquella zapatilla, o con aquel feo cepillo para el cabello de madera, o con aquella regla… luego de nuevo se veía siendo llevada arrastras por las calles por el alguacil el Sr. Felipe. Los deseos de ser castigada de nuevo iban siendo cada día que pasaba mas y mas claros para ella. Había días que volvía a salir a la calle haciendo Footing con el mismo short blanco transparente y con esas bragas con flores de margaritas, pasando por el parque expresamente para ser descubierta y castigada de nuevo, pero cuando entraba al parque, su estomago empezaba a sentir como si le dieran pequeños mordiscos, su angustia a ser sorprendida de nuevo, la hizo detenerse en la entrada del parque, de repente se veía tapándose el culo, para que nadie la viera así vestida, el miedo a ser castigada era mucho mayor que las ganas de sentir arder sus nalgas de nuevo, retrocediendo sobre sus pasos, se bajo el polo que llevaba puesto para cubrirse el trasero, y nadie la pudiera ver de esa manera vestida y volvía a su casa corriendo antes de que fuera observada por alguien y mandaran al alguacil a buscarla. Luego se estaba todo el día encerrada en casa, con el temor de que en cualquier momento sonara el timbre de la puerta. Pero la angustia de la espera era mayor de lo que ella creía, pero poco a poco su seguridad volvía a ella, por lo cual con el miedo en el cuerpo, fue desapareciendo hasta que se decía así misma, …”nadie a podido verme”… poco después acaba atravesada sobre una silla, como si estuviera sobre las rodillas de la Sra. Emilia, y ella se bajaba las bragas, subiéndose la falda, se acariciaba el culo frio, comenzando a darse azotes así misma, mientras sus nalgas iban adquiriendo un tono rosáceo, sentía sus nalgas arder por sus propios azotes, hasta que lo dejaba, para acabar tocándose y llegando al orgasmo, pero todo aquello no bastaba, y le creaba una sensación de vacío, como si algo mas necesitase… si, necesitaba sentir de nuevo en su trasero aquel intenso ardor de nuevo. La semana siguiente paso algo inesperado, estando en la panadería, el panadero se hallaba sirviendo a una señora, y Alison estaba tras ellos, pero dicha señora no la había visto entrar, hablaba de como la chica que corría por el parque, había sido castigada con una azotaina en medio de una muchedumbre, Alison al escucharla hablar no se pudo contener, y contesto a la señora si no tenía otra cosa en que fijarse, llamándola bruja y otras lindezas, que hizo que la mujer saliera por la puerta avergonzada sin comprar el pan. El panadero regaño a Alison por hacerle perder una clienta y ella acabo insultándole de malas maneras. Los días siguientes las mañanas eran iguales, se vestía con ese short blanco y salía a correr de nuevo, pero al llegar a la entrada, volvía a sucederle lo mismo, el miedo se apoderaba de ella, acabando volviendo a toda prisa a casa. Las noches eran siempre igual, se levantaba por las mañanas con el fondillo de sus braguitas húmedas, a veces incluso en las sabanas aparecía una clara mancha. Dos días después en el supermercado habían unas señoras, al pasar Alison por el pasillo colindante, escucho a las señoras reírse y hablar de ella, enfurecida apresuro su paso, pasando por donde estaban la mujeres, se detuvo frente a ellas llamándolas brujas cotorras y mas insultos, siendo llamado el encargado y la echaron de allí, acabando insultando también al encargado. Al día siguiente al pasar por una tienda de frutas, paso algo muy similar, acabando a insultos con los dueños y otras clientas que esperaban ser atendidas.

Ahora se encontraba sobre las rodillas de la Sra. Emilia, comprendía de golpe todo lo sucedido y una ligera sonrisa apareció en sus labios, sin buscarlo directamente había encontrado lo que ella deseaba, aunque ahora si estaba muerta de miedo, y va a volver a ser castigada por la Sra. Emilia dos semanas después de su castigo por ir provocativa por el parque. Ella que había intentado provocar de nuevo para recibir una azotaina, y ahora la iba a recibir, pero sin haberla buscado deliberadamente, pero agravando en mucho su situación según se iba a enterar en unos minutos. Escuchaba que la regañaban de fondo, pero mientras ella había retrocedido en el tiempo en los hechos que la imputaban que había estado creando todos esos problemas a los vecinos, entonces sintió una humedad en el fondillo de sus braguitas. Pero ahora su mente, clara a lo que acontecía la hizo estremecer de temor…)…

…Luego con tu abuela hablaremos de todo ello con detenimiento. Pero ahora todos y cada uno de tus insultos a mi persona los vas a lamentar haberlos dicho…

Alison escucho esas palabras en su mente, cuando algo la hizo salir de la especie de letargo que la había embargado y distraído su mente por unos minutos sin poner atención a la regañina tremenda que la Sra. Emilia no cesaba de gritarle. Pero Alison no había escuchado ni una de aquellas frases que no hacían mas que decirle lo mal que se había comportado. Pero ahora si las oía de nuevo, así como sus nalgas aun cubiertas por sus braguitas, iba sintiendo como comenzaban a arder e ese ardor iba en aumento progresivamente.

-. Desvergonzada vas a aprender buenos modales, por las buenas o por las malas, si es lo que prefieres…

Alison sentía como su trasero ardía mas y mas a cada nuevo azote que recibía, su culo iba aumentando su temperatura. Había pasado unos días intentando ganarse una azotaina de nuevo, y no lo había logrado. Había sido demasiado para ella, no era tan valiente como para provocar para que la azotasen en el culo, eso dolía…(pensaba)… Y recordaba aun muy recientemente lo mucho que había llorado, así como la muchísima vergüenza que había pasado por no decir lo mucho que la había dolido aquella azotaina. Esos días después de ser castigada, revivía unas situaciones que la confundían. Había sentido unas sensaciones que jamás había sentido, mientras aun sentía los efectos de la azotaina, teniendo unos orgasmos que quitaban el hipo a cualquier chica, pero tenía que estar loca para dejarse azotar de nuevo… y… ahora lo estaba siendo de nuevo. Aunque sentía el calor de como en sus nalgas le ardían cada vez mas. Esta vez, estaba dispuesta a disfrutar mientras su cuerpo pudiera aguantar. Que no sería mucho, la Sra. Emilia estaba poniendo mucho énfasis a sus azotes, cada vez dolían y dolían mas. Y cada vez que impactaba un nuevo azote sobre su trasero cubierto por las bragas de margaritas, no podía evitar el patalear con sus piernas, a su mente cada vez le costaba más mantenerse serena. Y poder disfrutar de la situación, le encantaba estar sobre las rodillas boca abajo, no sabía el porqué, pero le gustaba esa sensación de impotencia. Verse a sí misma en esa situación, sobre las rodillas de la Sra. Emilia, con sus manos sujetas e inmovilizadas a su espalda, sentir sus piernas como pataleaban de manera inconsciente, sin poder evitarlo. Le resultaba una escena sencillamente excitante, y el fondillo de sus braguitas con margaritas, o así lo presagiaba. Las tenia completamente mojadas, sentía una oleada de intenso placer en su sexo, había sido algo sublime, sensacional, maravilloso, fantástico, único, acababa de tener un orgasmo como jamás hubiera podido sospechar, bien valía la pena una azotaina…como la que estaba recibiendo… Ahora sentía vergüenza, pues sus braguitas estaban muy mojadas, era imposible que nadie lo descubriera. Sus bragas tan mojadas, Alison notaba como sus fluidos bajaban por entre sus muslos, la falda de la mujer que la estaba castigando, por fuerza debía de notar su humedad sobre ella.

Después del orgasmo se había quedado como desganada, como si ya no sintiera el deseo impetuoso de ser castigada, ahora ante esta nueva situación los azotes dolían mucho mas, no comprendía que había pasado. Ahora no quería seguir siendo castigada, y la azotaina la notaba insoportable y comenzó a llorar, no comprendía que había ocurrido, estaba disfrutando muchísimo mientras sentía como su culo ardía como ascuas encendidas al rojo, y de golpe aquella sensación había desaparecido.

La señora Emilia se había enardecido dando azotes bien sonoros en aquellas nalgas, sobre las bragas blancas de algodón, con florecillas de margaritas con su polen amarillo, con sus pétalos y su tronco y hojitas verdes, le parecían simplemente preciosas. Por eso no se las bajaba, y seguía azotando el culo de Alison sobre las bragas. El color rojo intenso se comenzaba a ver cada minuto que pasaba mas y mas rojo, por el borde de las perneras de encaje de puntilla ondulada sobre todo su ribete, cuyo ribete asoman la parte baja de sus nalgas, que las bragas no cubrían, su rojez de la piel era muy notable. De vez en cuando se detenía, y dejaba su mano posada sobre el culo de la joven, era una delicia sentir en la palma de su mano, como emanaba aquel fuego que desprendían las nalgas a través del algodón de las bragas. Así como escuchar al detenerse de darle azotes, la joven gimoteaba imperceptiblemente o mejor dicho, muy perceptiblemente… Emilia o Mili, desde niña había disfrutado de los recuerdos que como su madre solía castigarla, y como solían arder sus nalgas en aquellos recuerdos. Por eso ahora le gustaba sentir como en su mano podía tener ese tacto del ardor que percibía del culo de Alison. Ahora sentía deseos de ver en qué estado estaba aquel travieso trasero, por lo que, volvió a levantar su mano derecha por encima de su cabeza, y le sacudió a aquellas dos medias lunas protegidas por las braguitas, una verdadera somanta de azotes con todas sus fuerzas. Veía como esas hermosas nalgas, se notaban mullidas al impactar su mano sobre ellas, en la forma que su mano, formaba una onda ondulada a cada azote, su mano se sumergía en la mullida nalga, y la onda subía y bajaba en forma circular y se detenía al llegar a su muslo, para retornar a su protuberancia de la nalga abultada y forma natural. Una forma deliciosa….huuuummmm la niña la verdad es que tenía un trasero hecho para ser azotado, resultaba todo un placer azotarla en el trasero.

Emilia era un ser humano, no disfrutaría castigando a Alison si esta no lo disfrutara. Pero podía ver el fondillo de sus braguitas lo húmedas que estas estaban, además de sentirlo en su muslo, pues los fluidos de la joven habían traspasado la tela de algodón de las bragas mojando su falda, y era tan intenso el orgasmo que Alison acababa de tener, había visto como sus muslos se convulsionaban por si solos, y no por los azotes que le estaba propinando. Y sentía como su falda mojada había traspasado esta, y había mojado su muslo. Lo cual no dejaba dudas, la chica se lo estaba pasando de puro vicio. Aunque ello no quisiera decir que no le doliera el culo bastante, una azotaina debe de ser así, tiene que doler, ya que es un castigo. Y como lo propio, no sabe mal azotar el culo a una joven si esta, lo disfruta como Alison estaba disfrutando…

-. Bien Magda! que le parece como su nieta deja bien claro que sus nalgas estan recibiendo los efectos de una soberana azotaina como la que le acabo de dar una buena zurra? Ha oído bien como llora? ya no es tan impertinente. Verdad pequeña que ya no lo eres?

-. Muy bien Mili… Veo que sabes cómo se debe corregir a una muchacha incorregible. Espero que…

Mili, cogió el teléfono y apretó el botón de colgar y corto la llamada. entrego el teléfono a Felipe el alguacil, y hablo con él….

-. Felipe, toma el teléfono y sal fuera, debo hablar seriamente con esta joven… Si vuelve a sonar no me lo pases hasta que te lo pida yo.

-. Si señora alcaldesa, como usted ordene.

Mili, observo como Felipe el alguacil salía del piso y cerraba la puerta de la calle. Entonces permitió a Alison levantarse de su regazo, una vez de pie, la atrajo hacia sí misma y la sentó sobre su muslo derecho, sobre la falda…

-. Bien Alison… Toma este pañuelo y sécate las lagrimas, cariño… tenemos que hablar muy seriamente muchacha. Ya esta, pequeña. Ya esta… Ya no te voy a castigar mas por ahora, sabes? te hace falta mucha disciplina… Y estoy empeñada en dártela como nunca podrías imaginar en tu pequeño cerebro, y estoy dispuesta a encargarme de educarte como debes comprender, no será, muy placentero para tus nalgas, o quizás sí!

-. No sé a qué se refiere, señora!

-. No? No lo sabes? No me seas impertinente, o te vuelvo a colocar sobre mis rodillas y te doy una azotaina con este cepillo que no vas a olvidar mientras vivas…!

-. Pero, es que no lo sé. De verdad? Por favor no me castigue de nuevo.

-. Mira Alison, no soy tonta. Se como esta tu entrepierna de mojada, tus bragas están mojadas, ves? desvergonzada el estado de tu humedad te delata.

Mili, separo sus rodillas a la joven. Y poso sus dedos en el fondillo de las braguitas de algodón de Alison, que al sentir la caricia en su sexo, cerro las rodillas. Pero la Sra. Emilia no se lo permitió.

-. Ves como estas de mojada mi niña? Esta clarísimo que te gusta que te den azotes en tu culito travieso.

-. No entiendo, que quiere decir…

-. Mira Alison. Las dos sabemos que te gusta que te ponga sobre mis rodillas y te de una azotaina y no me mientas!!! Que te crees, que no te he visto esta semana que ibas al parque vestida igual que hace dos semanas, y al entrar te daba miedo, dándote la vuelta y volviendo a casa corriendo sobre tus propios pasos. Además he notado como te has corrido mientras estabas sobre mis rodillas, y has mojado mi falda…Y ha sido tan intenso niña, que me ha traspasado la falda y mojado mi muslo, o has pensado que no me iba a dar cuenta. Ahora me entiendes? .- Alison asintió con la cabeza, poniéndose muy ruborizada-. Mira, resulta que tu abuela está harta de tu mal comportamiento, sabes? Y me ha pedido que me ocupe de ti. Y estoy dispuesta a hacerlo, está muy claro que eres una spankee Alison, quizas aun no has tenido tiempo de descubrir que ese aspecto de nueva vida se le denomina de ese modo. Una spankee, es una chica que le gusta que la disciplinen, con severas azotainas cuando así indica su conducta que sea necesario, ya que si tu travesura no las has tenido en cuenta a la hora de idearla, la gravedad de la misma, así como, sus consecuencias seran muy graves, comprendes? Y otras azotainas, que te pueden resultar muy placenteras, porque calculas hasta el último detalle el urdirla para simplemente te calienten el trasero, y no acabar sin poder sentarte en dos semanas. Y la persona que disciplina es un spanker y disfruta dando azotainas, así como disciplinando a jovencitas como tú. Yo por si no te has percatado, soy una spanker. A tu abuela, le he sugerido un plan de reeducación para ti, algo así como, un rejuvenecimiento a una edad más joven, y volver a proceder a enseñarte educación, lógicamente vistiendo con ropa adecuada a esa edad, aunque seguirás teniendo interiormente tu edad de veinticinco años. Pero exteriormente, parecerás una niña de diez años. Algunos nos gustan esos fetichismos, o juegos de rol. Algunos a los cuales les gusta poner nombres a las practicas que practicamos algunos desde el inicio de los tiempos, lo llaman algo así como ” Little girl Babe”. Veo que te gusta usar ese tipo de bragas, por lo cual, ese seria tu fetichismo, comprendes ahora… Lógicamente serán las que usarías a partir de ahora, si decides aceptar. Yo, no podría acarrear con esos gastos, ya que esa ropa te la tendrán que hacer a medida, así como hacerte las bragas, además de buscarte a un profesor o profesora. Si decides aceptar te informare de más cosas, pero esto es lo que debes conocer por el momento. Tu abuela será quien corra con todos los gastos de tu rejuvenecimiento, así como sus medicamentos necesarios, lo que tu abuela no sabe, es que podemos nosotras hablarlo y hacerlo bien hecho, sobre todo muy consensuado, lo que te ahorrara el tener que tomar esos medicamentos, pero debes estar de acuerdo voluntariamente. Tu abuela, para que aceptes te va amenazar con desheredarte y que no veas un céntimo de su fortuna. Pero para este tipo de tratamiento, estaría mucho mejor si aceptases tu, por propia voluntad. Bien qué opinas?

-. Y si… digo que no?

-. Si dices que no. Entonces lo tendré que hacerlo en contra de tu voluntad, yo soy spanker como te he reconocido, y para mi será todo un gran placer ocuparme de ti, porque tu abuela está decidida a que te sometas a ese tratamiento. Pero ella no tiene porque saber que te gusta ser castigada… comprendes? En cuanto hacerlo en contra de tu voluntad, no me gustaría tener que hacerlo. Pero entiéndeme, si tu abuela te obliga a obedecerla, es cosa suya, no mía. A mi acudirás por tu propia voluntad, aunque esta sea forzada por los intereses que puedas tener, con tal de heredar a tu abuela. Esa no es mi cuestión, comprendes? Y tu abuela me va a pagar muy bien por hacer algo que me encanta hacer… Que puede haber de malo en ello?

-. Es que no se. Si, es cierto que me gusta que usted me casti…gue, pero ser una niña… no se eso si me gustaría. Esto es muy nuevo para mí, hasta hace dos semanas no sabía que me pudiera gustar que me…azo…ten en el culo. Sí, me gusta usar braguitas de niña, aunque son muy pocas las que encuentro de ese estilo, esas las vi en un tendedero y… las…ro…be. Siempre me he visto como una niña, de esa edad aproximadamente, eso es verdad. Pero serlo…. No sé. cuanto tiempo debería de serlo? O cuánto tiempo aguantaría vivir bajo esa disciplina. Sería muy… severa… usted… conmigo? y Como serian?

-. Cuando te portases mal, si, serias castigada severamente según acorde a tu falta. Si, vestirías de niña siempre, incluso para salir a la calle, cuando tuvieras permiso para salir por tu cuenta, podrías vestir como mujer de tu edad, pero con normas estrictas, claro. El tiempo, oscilara de los años que pueda vivir aun tu abuela… Pues no hemos hablado de cuánto tiempo deberás vivir bajo ese régimen. Otra cosa que no te puedo decir aun. Seria cuestión de negociarlo… Pero tu abuela, no accederá a una negociación… Por lo visto tu comportamiento durante estos años no ha sido… digamos… muy de una joven de tu edad. Mas bien, le has dado muchos quebraderos de cabeza… Y por lo que me ha dado a entender, no vas ver un céntimo de euro, hasta que ella no deje este mundo… qué decisión tomas?

-. Tengo alguna otra opción alternativa?

-. Mucho me temo que no tienes otra alternativa, si deseas heredar a tu abuela. A no ser, que te pongas a trabajar y vivas por tu cuenta. Eso, significaría ser pobre el resto de tu vida.

-. No, tanto. La fortuna no era, ni es, de mi abuela. Es mía, es la herencia de mis padres, por lo que tengo una asignación para mis gastos que mi abuela no puede quitarme, aunque si tiene el recurso de donar esa herencia si yo no soy merecedora de ello. Mis padres ya me conocían como era, por eso pusieron esa clausula. Ellos no querían que a mi abuela le faltara de nada, mientras viviera, por eso mientras ella viva, yo no puedo hacerme cargo de la herencia, a pesar de ser mayor de edad. Por eso si se pone así de borde la vieja, no tendré otra salida que aceptar su propuesta. Y ahí debe estar su secreto, con lo que puede amenazarme, Y los abogados no creo que lograran nada, mi conducta no ha sido muy aceptable estos últimos años.

-. Entonces no tienes ninguna necesidad de aceptar sus condiciones, no? Solo debes cambiar tu forma de ser y ser muy atenta… Sin necesidad de someterte a esta disciplina… Si tu abuela vive los años suficientes podrás demostrar por medio de tus abogados que has cambiado… Y que tu conducta es ejemplar…

-. Si, tiene mucha razón usted en hablar así. Pero mi abuela lleva en silla de ruedas desde antes que yo viniera al mundo. Tiene hipertensión, su circulación sanguínea es muy precaria, fue operada de la aorta hace dos años, y desde entonces, ha sufrido dos infartos, es diabética, solo le funciona un riñón, tiene a dos enfermeras que no la dejan sola ni un minuto del día. Ya me había hecho la idea que había perdido toda esperanza de recibir esa herencia, y ahora, pactando con mi abuela podría tener alguna baza a mi favor, no soy tonta, podría cambiar mi vida si acepto?

-. Niña…! Si te lo pones así de complicado tu misma, la disciplina no te va ir nada mal. La verdad y hablando sinceramente te hace mucha falta el tener un comportamiento digno a tu edad. Y no, el que has llevado hasta ahora. Ha sido una verdadera vergüenza, te han expulsado de varias escuelas en tu infancia, es más que posible que la muerte repentina de tus padres, te haya influenciado a comportarte como hasta ahora, no es precisamente una buena escusa, pues tienes veinticinco años, las chicas suelen ser más sensatas y más maduras a esa edad, tú en cambio has sido todo lo contrario, completamente inmadura. Entonces levántate de mis rodillas y vete aquel rincón colócate de rodillas en el, con los brazos en cruz. Mientras yo saldré a por Felipe y que me devuelva el teléfono para hablar con tu abuela.

La Sra. Emilia salió al exterior unos minutos, al cabo de ellos volvió a entrar con el teléfono en la oreja derecha.

-. …Magda… Si he hablado con Alison. Ahora se encuentra castigada cara a la pared de rodillas. Pongo el teléfono en altavoz, así podrá hablar con ella… Si está de acuerdo en aceptar sus condiciones. Pero creo que igual le pide algo a cambio, como que restablezca o se extravié el informe de su mala conducta, el cual podría hacer que no pudiera heredar su derecho a recuperar lo que sus padres le dejaron al fallecer…

-. De que estás hablando si se puede saber Mili? Sus padres fallecidos? Herencia de sus padres? Qué demonios significa esto, Alison?

-. Abuela… No te comprendo, a que te refieres?

-. Magda…. qué diablos sucede aquí….? ahora quien no comprende nada soy yo.

-. Mira Mili… Por lo visto Alison te ha contado un montón de mentiras de las suyas. Mi hija tuvo a Alison estando soltera, y falleció al dar a luz. Desde bebe la hemos criado mi marido y yo, el pobre falleció de un infarto mientras conducía, y yo desde entonces voy en silla de ruedas, Alison salió ilesa del accidente pues veníamos de hacer un viaje a Sevilla.

-. Entonces eso que me ha contado que es usted, diabética, que tiene hipertensión, circulación de la sangre precaria, etc…

-. Estoy imposibilitada en una silla de ruedas, eso sí es verdad. Pero gozo de una salud bastante buena, a pesar de mi minusvalía. Entonces Alison has vuelto a hacer de las tuyas de nuevo, que mentiras le has contado más? que te expulsaron de varios colegios! Siempre igual, es que no vas a cambiar nunca? dejemos este tema… Alison me tienes más que cansada con tus jueguecitos, pero esta vez se te ha acabado todos tus entremediados problemas. Aceptas, tu proceso de rejuvenecimiento? No voy a volver a preguntártelo…

-. Si abuela, acepto.

-. Mili, mañana mismo te enviare a mi modista a tomar las medidas de Alison, ya le diras como deben ser los vestidos que debe hacerle… A partir de este instante, Alison esta bajo tu custodia.

(Continuará…)

De; Juanspanker .

Un año sabático con sobresaltos 2

…La muchacha llevaba como unos treinta minutos cara a la pared en el rincón, a pesar de tener sus manos pegadas a su cuerpo inertes, en posición de firmes, ni por asomo se le ocurrió ni una sola vez acariciarse sus doloridas nalgas, la Sra. Emilia se lo había dejado bien claro. Y ella tenía la firme convicción de obedecerla, el ardor de sus nalgas no hacía más que recordárselo continuamente, y no le apetecía para nada que la volviera a castigar, para ser una mujer, la Sra. Emilia pegaba muy fuerte. Aunque se lo había dejado muy claro antes de enviarla al rincón… “…aún no he acabado contigo”. Y eso, la hacía estremecer pues con cinco palabras se lo había dejado muy claro, su castigo aún no había terminado. Desde el rincón no podía oír nada de lo que hablaban, solo escuchaba un murmullo de palabras las cuales a pesar de su esfuerzo por enterarse por si se trataba sobre ella, pero que no captaba que significaban.

El alcalde, el Sr. Francisco se levantó del sofá dirigiéndose hacia la muchacha, dándole un sonoro azote en cada nalga, le regaño.

-. Que te ocurre desvergonzada? Es que no has aprendido la lección, del porque te encuentras en esta situación, que aun deseas agravar la misma…!

-. Señor no se a qué se refiere… Ayyy Ayyy -. Dos nuevos azotes volvieron a hacer estremecer sus rojas nalgas….- no me peguen más! No sé de qué me habla.

-. Como que no lo sabes desvergonzada!!! Llevas todo el tiempo poniendo orejas para escuchar nuestra conversación, es que no sabes que es de mala educación escuchar las conversaciones de los mayores? O vas a decirme que pretendes escuchar a los pajarillos en la calle…

-. Desde aquí no puedo oírles a ustedes, como voy a oír los pajarillos, oh! no se…ñor… no pretendía de…cir eso…

-. Sinvergüenza mentirosa! Tu misma acabas de confesar que intentabas escucharnos, ahora vas a saber lo que les pasa a las niñas maleducadas y fisgonas. -. El señor alcalde se desabrocho el cinturón del pantalón, extrayéndolo de las presillas y acto seguido con una maestría envidiable, junto ambos extremos enrollando la hebilla a su mano derecha y con la mano izquierda sujetando el otro extremo y tensando la correa para que quedara bien tensa y lista para castigar el culo a la muchacha.- ahora vas a ver como aprendes modales…!!!

Agarrando el brazo izquierdo de la muchacha la retiro del rincón como unos dos metros, y levantándole el brazo y manteniéndolo en alto, el Sr. Francisco empezó a darle con la correa en el culo desnudo, los azotes eran pausados pero seguidos, la muchacha no podía hacer nada por evitar que el cinturón alcanzase su culo una y otra vez, ella contorsionaba su cuerpo, barriga hacia adelante y hombros tensos hacia atrás, arqueando su cuerpo para que los azotes no dieran en su culo dolorido, pero la maestría en el uso del cinturón del señor alcalde no dejaba dudas, que lo había utilizado a menudo, pues todos y cada uno de los zurriagazos impactaban en las nalgas de la chica. Ella intento varias veces mientras sus ojos derramaban lagrimas a raudales, ya que el cinturón le causaba terribles quemazones a cada azote que recibía, bien fuera en sus nalgas o en el inicio de sus muslos, intentaba taparse con la mano libre, pero sobre ella recibió varios azotes, algo que la hizo declinar a no cubrirse de nuevo con ella. Entonces para intentar escapar, empezó a dar saltos y avanzar hacia adelante, pero solo consiguió, dar vueltas alrededor del Sr. Francisco, que seguía manteniéndole el brazo en alto a la chica, lo cual la obligaba a danzar alrededor de su castigador…

-. Basta!!! Basta!!! Basta!!! No lo volveré hacer de verdad, señor… no maaasss no maaaaassss….

-. Que es lo que no volverás a hacer, muchacha?

-. Tratar de escuchar lo que… dicen… Aaaayyyyy Aaaaayyyy Basta!!!

El ultimo azote cayo más fuerte que los anteriores, y el señor alcalde la soltó del brazo que la mantenía sujeta. La muchacha se llevó ambas manos a su castigado trasero, cayendo al suelo hecha un ovillo sobándose su dolorido culo, que ahora si le ardía considerablemente, y ahí permaneció unos minutos hasta que la señora Emilia la recogió del suelo, la muchacha al estar de pie, trato de abrazarse a la Sra. Emilia, pero esta vez no se lo permitió, en vez de abrazarla, le dio dos bofetadas una en cada mejilla, y agarrándola del lóbulo de la oreja izquierda, la llevo casi arrastras hasta el rincón, donde esta vez la hizo ponerse de rodillas y brazos en cruz, pero en vez del rincón, de cara a la pared, para que pudiera mantener los brazos bien estirados.

Durante dos horas estuvo de rodillas cara a la pared. Hasta que escucho pasos a su espalda, pero no se movió aunque sintió deseos de saber quién estaba allí tras de ella.

-. Bien muchacha puedes levantarte, y puedes ponerte las bragas de nuevo que están sobre tu ropa en la mesa.

Era la señora Emilia la que le había hablado y dado permiso para levantarse. La muchacha con dificultad se levantó, tenía las rodillas y las piernas dormidas por permanecer tanto tiempo castigada de rodillas, con ambas manos se sobo las rodillas para sentirlas de nuevo, y al estirar su cuerpo para ponerlo recto, fue cuando unos pinchazos terribles abordaron su maltrecho y castigado trasero, con claros gestos de dolor se encamino hacia la mesa y cogió sus bragas, desdoblándolas y las abrió con ambas manos para agacharse para meter por las perneras de la prenda íntima, primero pie izquierdo y luego el derecho, con mucha dificultad consiguió ir subiéndose las bragas muy poco a poco, sobre todo al pasar la cinturilla elástica por su trasero, y al estar en posición erguida de nuevo los pinchazos volvieron a estremecer sus nalgas, una vez la cinturilla de sus bragas bien tensa ocupo su lugar, introdujo sus dedos por el interior del elástico de las perneras para ajustarla bien a sus nalgas, cuando fue a coger sus shorts. La señora Emilia no se lo permitió.

-. Ni se te ocurra ponerte esos pantaloncitos otra vez!!! Ponte el polo, y acompáñame a mi despacho que tenemos que hablar de algunos temas jovencita!!!

El hecho que no le hubiera permitido cubrir su desnudez, y que tuviera que acompañarla a su despacho en ropa interior, como un auto reflejo sus manos fueron lentamente a su trasero, sobándoselo suavemente de arriba a abajo, mientras salían del salón y caminaban por el largo pasillo hasta llegar a la entrada del despacho. Una vez dentro, la señora se sentó en una silla que estaba situada delante de la mesa del escritorio, casi apoyando el respaldo sobre el borde de la mesa, quedando sentada de tal forma, que era como invitarla a colocarse de nuevo sobre sus rodillas. La muchacha dejo de frotarse el culo con las dos manos, y paso a hacerlo únicamente con la mano derecha, mientras la izquierda intentaba cubrir su desnudez tirando del polo hacia abajo, pero apenas cubria su barriguita, asi que no logro su objetivo.

-. Bien jovencita, ha llegado la hora de las presentaciones oficiales, como te llamas?

-. Allison Stuart, señora.

-. Bonito nombre Allison y de dónde eres?

-. Vivo con mi abuela materna en Washington, señora.

-. Estudias?

-. No, acabo de acabar la carrera de medicina.

-. Entonces no eres ninguna chiquilla, verdad?

-. Tengo veinticinco años señora.

-. Y tan joven has acabado una carrera de medicina, no estarás mintiendo otra vez, verdad?

-. Noooo… señora. Aun me queda hacer uno o dos años de prácticas, pero deseo hacerlas en el Hospital Monte Sinaí y hasta el año que viene no tienen plaza vacante, por lo cual me he tomado un año sabático para relajarme y prepararme para las prácticas.

-. Eso está muy bien, y como fuiste a parar a este pueblo?

-. Lo vi en una agencia, que era un lugar muy tranquilo para… descansar y relajarme, con varios parques y zonas verdes para… pasear.

-. Eso está muy bien pequeña, has venido a un pueblo pequeño de España y crees que pasear medio desnuda es la mejor forma para hacerlo, descansar y relajarte?

-. No, señora. Ya intente decirles que lo había hecho sin querer y que no me había dado cuenta de cómo se me trasparentaban los shorts, y que mostraba mi ropa interior…

-. Otra vez con la misma monserga desvergonzada!!!

-. Pero es la verdad, no me di cuenta de verdad…

-. No puedo creerte!!! Eres una mujer de veinticinco años, no una niña o jovenzuela. Una niña si vistiera así, nadie lo interpretaría como una ofensa, pues su inocencia y candidez, no serían tomadas en cuenta. Pero en una mujer que ya no es, ni por asomo una adolescente puede vestir de manera tan vergonzosa y decir que no se ha dado cuenta. Eso es imposible de creer!!! Y por si fuera poco, al decirme tal barbaridad me estas insultando a mi inteligencia, tratando de engañarme de nuevo!!! Sepa usted que no va a salir de rositas de este despacho, y que el castigo que le la dado mi marido con la correa, había pensado que habría sido más que suficiente, y que se mostraría usted joven, más inteligente, sobre todo no volviendo a mencionar la misma escusa estúpida, pero ya veo, que aún no aprendido la lección y que es necesario recordarle que en este pueblo puede que seamos brujas! Como nos ha llamado hace unas horas a mi madre y a mí misma!!! Pero sabemos tratar a las chicas descaradas y golfas como tú.

De los ojos de Allison volvieron aparecer unas lágrimas, en su mente no hacía más que repetirse que era una estúpida soberbia, y no comprendía que no hubiera aprendido la lección, con lo mucho que le dolía el culo, y lo caliente que aún lo tenía. Y por soberbia, ahora iba a ser castigada de nuevo, todo su cuerpo era un flan gelatinoso de la angustia que estaba sintiendo en esos momentos, y el temor que le hacía estremecerse con solo recordar lo fuerte que castiga esa señora.

-. Ven Allison y colócate a mi derecha, más te vale que no me hagas levantarme e ir a por ti, pues será mucho peor para ti pequeña. -.Al decir esas palabras la señora Emilia movió su pie derecho hacia adelante, liberando así su zapatilla. Era una zapatilla muy simple, claramente una clásica como lo era el pueblo, la parte que enfundaba en el pie, de simple paño. Pero al inclinarse para agarrarla por el talón y levantarla, dejaba a la visión de la mirada de Allison, una suela muy poco convencional, era una suela confeccionada totalmente a mano y de manera muy artesanal, era, “de esparto y cuerda del mismo material, para tejerla”.- Ven pequeña no me hagas ir por ti.- Allison observaba como la Sra. se daba golpecitos con la zapatilla sobre su muslo derecho, invitándola con ese gesto a acomodarse sobre sus rodillas, pero con ambas manos de frotaba sus ya muy doloridas nalgas, y miraba como aquella zapatilla se balanceaba sobre el muslo de la señora Emilia, Allison estaba petrificada. Quería obedecer pues el no hacerlo iba a sentirlo de verdad, y lo sabia. Pero no se podía mover.

-. Que te ocurre? es que no me oyes lo que te estoy diciendo? no me hagas levantarme!!!

Allison en vez de acercarse a ella, sollozando y cayendo lagrimas por sus mejillas, asustada retrocedía a pasos cortos, mientras asustada, contemplaba como la Señora Emilia se levantaba de su silla y en tres pasos se planto ante Allison, blandiendo su zapatilla en su mano derecha, sujeto a Allison del brazo izquierdo, forzándola a entre girar su cuerpo hacia la derecha, la zapatilla no tardo en impactar sobre el trasero de la muchacha cubierto con sus bragas blancas de algodón y con florecillas de margaritas, los zapatillazos golpeaban implacables sus nalgas, a lo que ella comenzó a danzar hacia adelante, al ritmo de los azotes. Su cuerpo a cada impacto de la zapatilla en su indefenso culo, aunque intentaba cubrirse con sus manos, pero entonces la zapatilla caía implacable sobre sus manos, las cuales las retiraba en el acto, de nuevo su culo sintió varios y fuertísimos azotes que por el dolor la obligaba a retorcerse y balancear su cuerpo encorvado hacia delante, para escapar de los zapatillazos, pero de nada le valió todos sus esfuerzos por librarse.

La señora Emilia se detuvo unos instantes pasando su zapatilla a su mano izquierda, y aprovecho al tener la derecha libre, apara agarrar a Allison de la oreja tirando de ella, fue hacia la silla mientras con la mano izquierda con la que sujetaba la zapatilla, le daba a la joven en los muslos para que no se entorpeciera y avanzase mas rápido.

-. Ahora sinvergüenza vas a saber lo que es bueno!!! te he dicho que no te atrevieras a hacerme levantar e ir a buscarte, te voy a poner ese culo mas caliente que las brasas de una estufa de leña, y leña es lo que vas a recibir en el culo… A mi nadie se atreve a desobedecerme, me has oído, desvergonzada? vas a lamentar este día… Te lo aseguro que lo vas a lamentar, iba a darte una azotaina bien dada, pero ahora por hacerme levantar te voy a mondar ese culo a base de zapatilla, te aseguro que cuando yo te diga que vengas, vas a venir ipsofacta!!!

Al llegar a la silla, la señora Emilia se sentó rauda, y tal como conducía a la joven de la oreja, tiro de ella haciéndola caer sobre su regazo, la acomodo sobre sus rodillas y agarrando de nuevo la zapatilla con la mano derecha, aprovecho con la izquierda a sujetar la espalda de la joven firmemente, al tiempo que la zapatilla caía implacable sobre las bragas de la joven, que aullaba de dolor al sentir el fuerte impacto en su trasero, aun con las bragas puestas, nada la protegían de esos tremendos azotes que seguían cayendo seguidos y muy rápidos así como certeros. La joven solamente sollozaba y gemía con la tremenda azotaina que estaba recibiendo, la zapatilla se erguía por encima del hombro de la Señora Emilia, luego dejándola caer con toda la fuerza que le era posible. La azotaina se prolongo por varios minutos, y debajo de las perneras de las bragas, sobre la parte baja de las nalgas que las bragas no le cubrían se podía ver como de rojo y morado estaba el trasero de la pobre muchacha. La zapatilla aunque mas lentamente por cansancio de la Sra. Emilia, continuaban azotando las maltrechas nalgas de la muchacha, el ardor era tan intenso que la muchacha ya hacia rato que había dejado de debatirse pataleando o meneando sus caderas, para librarse como fuera de aquellos terribles azotes, agotada por el forcejeo se resigno al castigo sollozando. Pero aunque pausadamente la Sra. Emilia siguió azotándola varios minutos mas, aunque ya los azotes no eran tan severos, pero seguían haciendo que la joven se estremeciera con cada uno de ellos, pues el dolor tan intenso de sus nalgas no cesaba un ápice.

Ya habría pasado como unos treinta largos minutos, siendo castigada la joven sin apenas resuello por parte de su castigadora la Sra. Emilia, cuando por fin la zapatilla ceso de darle azotes en el pobre y muy dolorido culo de la muchacha. La Sra., dejo caer su zapatilla al suelo, volviendo a calzar en ella su pie derecho, durante unos cinco minutos permitió que la muchacha siguiera sobre su regazo, sin dejar de llorar amargamente.

Poco a poco la joven fue dejando de llorar, y con sus manos se frotaba sus enrojecidos ojos de tanto llorar, parecía que la azotaina se había terminado, o eso creyó Allison cuando intento levantarse de las rodillas de la Sra. Emilia. Durante ese espacio de tiempo había sentido las caricias de la Sra. Emilia, la cual la había estado acariciando en su maltrecho y dolorido trasero, a veces dejando la mano quieta sobre el trasero, notando en la palma de su mano, como a través de la prenda intima de la muchacha, emanaba un intenso ardor que abrasaba su mano. Pero la muchacha se equivocaba, pues la Sra. Emilia no le permitió levantarse, es mas, introduciendo sus dedos por el elástico en la cintura de sus bragas , se las bajo hasta las rodillas y apoyando la palma de su mano derecha sobre sus desnudas nalgas, la levanto a una altura media, y reanudo la azotaina ahora con la mano, los azotes volvieron a ser rápidos e intensos, la muchacha por toda respuesta rompió a llorar de nuevo, el ardor en su trasero era muy intenso, pero no tenia fuerzas para debatirse de nuevo, esa mañana había sido castigada como nunca hubiera imaginado que se podía castigar a una chica y ella era esa chica.

-. Que esto te sirva de lección desvergonzada…!

La Sra. Emilia con estas palabras dejo de azotarle el culo a la muchacha, que seguía llorando ahora de manera persistente e incontrolada.

-. Levántate, o te vas a quedar sobre mis rodillas? no has tenido bastante!

Allison con breve ayuda por parte de la Sra. Se levanto con gran esfuerzo de sus rodillas, dando pasos muy cortos, pues el dolor de su trasero era muy intenso y apenas podía dar un paso sin sentir como su trasero le pinchaba a cada paso que intentaba dar, era como miles de avispas la estuvieran picando a la vez, ligeramente encorvada hacia delante dio unos pasos para separarse de aquella estricta mujer, que la acababa de dar tan tremenda paliza. se giro hacia la Sra.

-. Bien Allison, espero que hayas aprendido que en este pueblo no puedes vestir como lo harías en tu ciudad, espero que tu comportamiento de hoy no vuelva a repetirse, pero, ese sexo lo quiero ver rasurado, la próxima vez no quiero ver un solo vello en tu entrepierna. ya que estoy segura de que vas a volver en días próximos a ser castigada de nuevo, es algo que no sabéis comportaros las chicas de ciudad, estoy convencida de ello. Ahora súbete las bragas y vete a tu casa a la cual estas hospedada, tal y como estas ahora. si no te ha importado enseñar las bragas esta mañana, porque ha de molestarte ahora. Además no iras sola.

Allison con claros gestos de dolor se agacho para subirse las bragas, pasándolas muy lentamente al pasarlas por sus muy doloridas nalgas, ajustándolas así a su cintura, tenia el culo tan inflamado que las bragas le macaban con las costuras en la parte baja de sus nalgas, donde el elástico de las perneras mordían sobre ellas, haciéndole que marcara mas descaradamente su castigado trasero.

La Sra. Emilia se acerco a un mueble en el cual había un teléfono, en el cual marco un numero.

-. Felipe! puedes venir a casa ahora… Bien, estas en la puerta, bien ahora salgo con la joven.

-. Vamos niña, nuestro policía del pueblo te conducirá a casa, para que ningún viejo verde se tome ciertas libertades por ir por la calle en bragas…

Acercándose a la joven, la agarro nuevamente de la oreja y así la saco a la calle donde esperaba el policía del pueblo. Abriendo la puerta de la calle allí estaba el agente.

-. Felipe! acompaña a esta desvergonzada a su casa, si se revela o se niega, tienes permiso para darle unos azotes en el culo.

-. Vámonos niña…

El agente la sujeto del brazo izquierdo y la obligo a caminar hacia su casa, Allison agarrando la parte baja del polo que llevaba puesto lo estiro todo lo que pudo para cubrirse, pero aunque la parte delantera consiguió cubrirse, el trasero quedaba a la vista de los transeúntes, que podían apreciar lo colorado y partes moradas de su culo, así como sus bragas blancas con margaritas…

(Continuará…)

De; Juanspanker.

Año sabático con sobresaltos…

Salió de casa por la mañana a eso de las 09,00h, iba vestida con un short muy ajustado blanco, liviano, y transparente, se le veían a través de la tela perfectamente las bragas blancas, con unos dibujitos de florecillas de margaritas, dada la transparencia de los shorts, se podía apreciar sin esfuerzo alguno por la visión más avispada, el tallo verde, los pétalos blancos, y el polen amarillo circular. Un polo con capucha azul celeste, amplio hasta la cintura, que dado el contraste aún hacia resaltar mucho más la ropa interior. Con unas bambas blancas Nike y unos pequeños calcetines blancos de deporte, hacían resaltar sus hermosas piernas así como unos firmes muslos y un prieto trasero que a cada paso que daba palpitaba como si tuviera vida propia.

La muchacha entro al parque municipal, colocándose unos pequeños auriculares en los oídos, ya que en interior del parque no había peligro de atropello por algún posible vehículo, del cuello le colgaba un pequeño MP3, lo puso en marcha y metiéndoselo por dentro del polo, y cubriéndose con la capucha empezó a correr.

Hacia una mañana preciosa para hacer deporte, con un cielo azul y un sol que radiaba una temperatura excelente.

La muchacha absorta en la música de su MP3, iba haciendo footing y no se percataba de nada, paso por delante de unos hombres que jugaban una partida de ajedrez, al pasar por delante del banco en que estaban sentados, las piezas cayeron al suelo, uno muy mayor de unos 80 años le calculo ella, y el que jugaba con él estaría sobre los 50 años, que al verla pasar se la quedo mirando, sin percatarse que al hacerlo el tablero se le cayó al suelo, admirando la belleza y las preciosas piernas de la joven, la muchacha giro la cabeza con una sonrisa coqueta en sus labios, el señor mayor le hizo un gesto con la mano característico de regaño y con cara de pocos amigos, mientras se agachaba con claro esfuerzo y recogía las piezas del suelo, el otro seguía mirándola, más bien ahora miraba su trasero. La muchacha volvió a mirar al frente con una picara sonrisa en sus labios. En otro banco habían dos señoras con el rostro claro de indignación, que le decían algo…

-. Desvergonzada…!!!

-. Sinvergüenza…!!!

Una de las señoras la que parecía algo más joven le gritó;

-. … Como vuelvas a pasar, tu culo lo lamentará…!!! Descarada!!! Desvergonzada!!!

La muchacha con la música no escucho nada, pero giro la cabeza hacia ellas, mirándolas y con una picara sonrisa y vio que las señoras se levantaban del banco, y que gesticulaban pero no les prestó más atención siguiendo el camino del parque.

Las señoras indignadas la siguieron a paso ligero con el rostro claro de indignación:

-. Será descarada! La niña!!! Vamos madre! nadie se ríe de nosotras…!!! Y se queda tan fresca!!! A esa le voy a enseñar modales y a vestir como es debido, habrase visto! va casi desnuda la muy golfa!!!

-. Que poca vergüenza! Reírse de una anciana, que podría ser su abuela!!! Vamos hija! Como la coja va a ver…

Caminando detrás de ella…observaron que había cogido un sendero a la derecha.

-. Emilia hija, acortaremos por aquí… Va a saber esa desvergonzada lo que es bueno…

Los dos hombres también se levantaron y salieron detrás de las dos mujeres… El hombre mayor se ayudaba con un bastón.

-. Emilia, hija! Que sucede? Antonia… Que os pasa?

-. Es que no habéis visto a esa pelantrusca como va vestida! Semejante desfachatez de esa sinvergüenza? Va medio desnuda con esa ropa! Y encima se reía de nosotras, y no contenta, se ha burlado de nosotras. Cuando la coja no se va a poder sentar en una semana…

La muchacha seguía a lo suyo escuchando música y corriendo sin percatarse que estaba escandalizando a todo el parque con su indumentaria. Ya eran varias las personas que avanzaban, detrás indignadas o por curiosidad por saber cómo terminaba aquello. La muchacha al ver un grupo de personas que iban haciendo aspavientos con las manos y llamándola para que fuera hacia ellos. Alarmada e inconsciente de lo que realmente sucedía, y el revuelo que había armado con su ropa tan provocativa, se detuvo y andando se acercó hacia ellos pensando que algo grave sucedía, sin percatarse absolutamente de nada. Cuando estuvo delante de las dos mujeres, encogiéndose de hombros y con los brazos encorvados y las palmas de las manos hacia arriba, les pregunto sin quitarse los auriculares.

-. Qué ocurre?

Como llevaba los auriculares no se dio cuenta que había gritado más de lo debido al preguntar.

Algo que fue malinterpretado;

-. Tendrá descaro la niña encima!

Dijo el padre de Emilia, el Sr. José;

-. Ven aquí descarada! Te voy a enseñar yo modales! Y a vestirte decentemente!

Emilia regañándola se acerco a la joven y sujetándola de un brazo, tiro de ella conduciéndola hacia un banco que estaba cerca. Una mujer de armas tomar, alta, como de un metro ochenta de estatura, y unos 70 kilos de peso, llevaba una blusa negra y chaquetilla azul marino de hilo, y una falda negra por debajo de las rodillas.

Protestó…

-. Señora! Que hace, porque me sujeta del brazo. Suélteme señora…

La chica iba tropezando con sus propios pies, por intentarse soltarse de la mano que la mantenía sujeta del brazo izquierdo.

-. Ya puedes forcejear lo que quieras niña! Te voy a enseñar a reírte de las personas mayores, así como hacer burla. Vas aprender modales ahora mismo, ya que no te los enseñaron tus padres…

A pesar de sus intentos por liberarse no le sirvieron de nada, a trompicones y tirones llego la Sra. Emilia hasta el banco tomando asiento en él. La chica intentaba en ese momento explicar que llevaba unos auriculares en los oídos y que no podía oír lo que la estaban hablando, acción que fue mal interpretada, pues parecía que insinuaba algo que no le pareció correcto a la señora.

-. Esas tenemos desvergonzada! Además te atreves a insinuar que estoy loca? Ahora vas a sentir el haber hecho eso… ya lo creo que lo vas a lamentar…

Tirando del brazo la hizo caer sobre su regazo, colocándola boca abajo sobre sus rodillas quedando su trasero bien expuesto, la señora la sujeto firmemente con su brazo izquierdo asiéndola de la cintura y aprovechando el peso de su antebrazo para mantenerla firme e inmovilizada, levanto su brazo derecho y empezó a azotarla fuertemente en el culo, indecorosamente protegido por aquellos shorts obscenos.

-. Señora que hace…no puede hacerme esto…que he hecho yo! Señora! Señora! Au! Au! Au! Noooo… por favor señora! Sueltemeeeeeee me está haciendo dañoooo! Au! Auuuu!

Se retorcía la chica intentando ponerse en pie, pero todos sus intentos eran evitados con destreza por la Sra. Emilia, que continuaba de manera firme dándole azotes en el culo y en la base de los muslos los cuales, hacían a la chica aullar de dolor…

-. Noooo noooooo nooooo… Que me hacen ay ay ay! Ay! Ayyyyy! No me peguen! Ay! Ay! Ay! Pero que les hecho… Ayyyyy!!! Ayyyy!!! Ayyyy!!! Porqueeee… Ayy! Ayyy! , me hace dañoooo!!! Ohhhh no por favorrrrr…!!! Que les he hecho yoooo…! Ay! Ay! Ay! Ay! Bastaaa! Bastaaaa…!!! Noooo ay! AAAAYYYY…!!!

La Sra. Emilia la azotaba fuerte muy fuerte, sin pausa sin apenas dejar a la muchacha coger aire. Que meneaba el trasero y agitaba sus piernas alocadamente en todas las direcciones, con las manos intentaba forcejear para escapar, para poco después intentar taparse el culo de los tremendos azotazos que la estaban golpeando en el culo… Entonces intervino la Sra. Antonia la madre sujetando las manos a la joven y manteniéndolas tirantes, y su yerno el Sr. Francisco le sujetó de un pie, el Sr. José hizo lo propio con el otro inmovilizando por completo a la joven.

-. Ayyyyy! Ayyyy! Ayyyy! Porqueeee! Ayyyyy! Basta! Basta! No me peguen más! Ayyyy! Ayyyy! Ayyyy! Ayuyyyyyyy!

La Sra. Emilia se detuvo un instante, e introdujo los dedos por la cinturilla del pantaloncito blanco…

-. Nooooooooooo…!!! Eso Noooooooooo… Con tanta gente Nooooooo… Por favoooorrrr… Noooooo…!!!

La muchacha al sentir como sus shorts iban a ser bajados, rompió a llorar más de la vergüenza e humillación, que del dolor de sus nalgas. Entonces la Sra. Emilia levantó la mirada, y vio muchas caras sonrientes, sobre todo de hombres y se abstuvo de desnudar el trasero de la muchacha…

-. Madre!, vamos a casa! Allí castigaremos a esta descarada…!!! Aquí esto se ha convertido en un circo y esta desvergonzada se merece que le demos más que una soberana azotaina, una buena paliza!!! Pero no está bien que la desnudemos en público, por muy grosera y maleducada que haya sido…

La muchacha pudo al fin levantarse, pero continuaba bien sujeta por las manos, y se puso a dar saltitos como último recurso para mitigar el intenso ardor de su pobre culo, muy dolorido. Con los saltitos se habían desprendido ambos pequeños auriculares de sus oídos, pudiendo escuchar por primera vez…

-. Vamos a casa descarada!!!

La muchacha perpleja mientras era casi llevada arrastras por la Sra. Emilia de su mano izquierda y la madre de la mano derecha.

-. Yo… Descarada…? Y ustedes Brujas!!! Se puede saber porque me han pegado…?

-. Como nos has llamadooo…!!!

Mientras pronunciaba esto la madre, con la mano derecha le quitó la capucha y dándole dos bofetadas tremendas…

-. Sinvergüenza…!!! Te parece bonito pasearte medio desnuda, y coquetear con mi marido que podría ser tu abuelo!!!

-. Tranquila madre! Enseguida llegamos a casa, y esta descarada con sus veinti…pocos años va aprender modales! Buenos modales!!!

La joven se resistía a que la condujeran a esa casa, a pesar del dolor que sentía en el culo, y el intenso ardor. Pero si no hacia algo por escapar, en breve el culo le iba doler mucho más, y ya era mucho lo que le dolía, además de la vergüenza que había pasado, siendo azotada como una niña pequeña ante tanto viejo verde.

-. Deja de forcejear golfa!!! No te va a servir de nada intentar escapar… Ahora vas a ver ya me has hartado!!!

La Sra. Emilia se plantó delante de la joven, y agachándose la cogió por sorpresa de las piernas, y con una habilidad envidiable se la coloco sobre el hombro izquierdo, izándola del suelo, la joven indignada y avergonzada empezó a patalear y pegarle con las dos manos en la espalda, pero la Sra. Emilia respondió dándole unos fuertes azotes en el culo, con su mano derecha, y luego agarro el pantalón y las bragas de la joven tirando hacia abajo…

-. Ayyyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyy ayyyyy… Nooooooo eso Noooooo!!!

-. Te vas a estar quietecita…!!!

-. Siiiiiiiiiiii…

-. Bien, vamos para casa! te voy a dar una… Que no la vas a olvidar mientras vivas…

-. Ay! Ay! Ay! Ay! Ayyyyyy…!!!

Cinco azotes más, la terminaron por convencer que debía portarse bien, y empezó por primera vez a sollozar, pero era más por el temor de lo que le esperaba, de lo que el culo le ardía y dolía, ahora además por primera vez, mientras era transportada se podía frotar las doloridas nalgas.

Entraron todos en la casa, la Sra. Emilia dejo en suelo a la joven que miraba asustada en todas direcciónes, estaba en una casa extraña para ella.

Y para que…la joven estaba muy nerviosa, era cierto había coqueteado con aquellos dos viejos, pero debía de haber algo más.

Su cabeza le daba vueltas a lo sucedido, no puede ser, no puede ser, no puede ser…

La madre. La cogió del brazo..,

-. Vamos, entremos al salón…buena te espera niña…!

-. Por favor no me peguen más, ya he aprendido la lección, no volveré hacerlo.

-. Hacer el que?

-. Coquetear con…sus maridos…lo siento…perdón… Pero ya me han pega…castigado por ello.

La joven se arma de valor y…

-. Saben que podría…denunciarles por lo que tratan de…hacerme…

En ese momento suena el timbre..,

Se levanta la Sra. Antonia del sofá donde se había sentado con los dos hombres para ir abrir…

-. No madre, usted descanse ya voy yo abrir…

Unos instantes después entra seguida de un policía local…

-. Es Felipe el J.E.F.E de la policía local…

Y mira a la joven, esta sonríe al saber quién es, esta salvada piensa…

El Sr. Francisco se levanta, ahora la joven lo observa, no es tan mayor, tendrá la edad de la Sra. Emilia o quizás algo más joven, sobre el metro ochenta de estatura y unos 55 años.

-. Hola Felipe que asunto te trae por aquí?

La joven sigue sonriendo, alguien debe haber denunciado que la estaban maltratando.

-. Sr. Me han avisado que una joven andaba por el parque municipal, escandalizando a los ciudadanos en ropa interior, y que se había mofado y burlado públicamente además de insultado gravemente a la Sra. Alcaldesa y de su madre de 88 años, alguien con tan pocos escrúpulos no puede quedar sin ser encerrada en la cárcel durante varios días, Sr. Alcalde, ah! Sr. José lamento lo sucedido, lo que ha hecho esa joven es imperdonable, esa falta de irresponsabilidad de ir casi desnuda y pasar por delante de usted varias veces con su delicado estado de salud, y más teniendo en cuenta que su yerno es el alcalde de este pueblo…

La muchacha se quedó paralizada, su semblante de cambio, pasando a ser de preocupación y entonces fue cuando bajo la vista y se miró como iba vestida, comprobó levantándose el polo que era verdad, iba casi desnuda y se bajó el polo estirándolo hacia abajo intentando cubrir lo que ya era en balde, el mal estaba hecho no habiendo posibilidad de reparar, exclamo…

-. Oooohhh… Lo lamento mucho Sra. Emi…lia…

-. Puedes estar segura que lo vas a lamentar…

-. …ah! Esta aquí…!!! Señorita queda arrestada!!!

-. Tranquilo Felipe!!! La joven se queda aquí! Mi esposa se encargara en persona de castigarla, y puedes estar seguro que preferiría la joven, que te la llevaras detenida. Cariño acompaña a nuestro jefe de policía a la puerta, y Felipe… quiero que olvides el escándalo que ha habido hoy en el parque.

-. Si señor alcalde… Es que ha ocurrido algo en el parque hoy…?

Diciendo esto abandono el salón, seguido por la Sra. Emilia detrás, antes de abandonar el salón la Sra. Volvió la cabeza hacia la joven…

-. Jovenzuela! Cuando vuelva quiero ver esos ridículos pantaloncitos, doblados sobre esa mesa, y ese polo también!!! Y que estés colocada junto a esa silla de pie y con las manos sobre la cabeza…

La muchacha estaba muy avergonzada, sus manos temblorosas, y con la mirada buscaba el perdón de la Sra. Antonia y de su marido el Sr. José…

-. Joven como venga mi hija y no estés como te ha ordenado, lo vas a lamentar y mucho.

-. Sra. Yo…lo siento…mucho…

Estaba muy arrepentida de como se había comportado, sólo había hecho que empeorarlo todo aún más, con las manos temblando de miedo por lo que la esperaba, empezó a quitarse el polo pasándoselo por la cabeza, se lo quito y lo doblo depositándolo sobre la mesa del salón, quedando con una fina camiseta de tirantes. Luego introdujo sus dedos por la cinturilla de los shorts blancos, y fue deslizándolos por sus muslos, rodillas, tobillo y extrayendo un pie y después el otro, lo doblo y lo puso encima del polo. Ya quedando sólo con las bragas y camiseta se puso al lado de la silla y puso sus manos entrelazadas sobre la cabeza.

A los pocos minutos apareció la Sra. Emilia, en su mano derecha llevaba una regla de madera de medio metro, y en la izquierda un cepillo de cabello. Llego hasta la mesa depositando en ella la regla y el cepillo. Luego pasando por detrás de la joven rodeándola y se sentó en la silla. La escena parecía de mediados de siglo XVIII, la señora sentada en la silla, a su derecha la muchacha solo en ropa interior con las manos sobre la cabeza, y enfrente de ellos con una posición envidiable para observar con todo detalle, el Sr. Alcalde, la Sra. Antonia a su lado sentados en el sofá y un poco más a la derecha sentado en un sillón el Sr. José. Todos observando a la infractora fijamente.

-. Bien muchacha! Baja las manos y colócate boca abajo en mi regazo, ha llegado el momento de ajustarte las cuentas jovenzuela… Venga no me hagas esperar o…

-. Por favor Sra. Noooo… Nooo me pegue más, … Lo siento mucho, de verdad. Llegue ayer al pueblo, con intención de pasar un año sabático después de haber terminado la carrera, y hoy es el primer día que salgo por el pueblo…y no me he fijado en la ropa que llevaba puesta, hasta que le he oído hablar al agente, no sabía que iba vestida tan…

-. Mira niña!!! Todos somos responsables de nuestros actos, esos pantaloncitos tan descarados te los compraste tu?

-. Si señora…

-. Entonces sabias que eran muy provocativos, o no?

-. Si lo sabía…per…

-. Y aún sabiéndolo, en vez de ponerte unas bragas blancas para pasar desapercibida, te has puesto unas con flores de margaritas, y quieres hacerme creer que no lo sabias? Eres una descarada y una sinvergüenza. Ven aquí ahora mismo…!!!!

-. Pero no he pensado en ell…

La Sra. perdió su paciencia y levantándose agarro de la mano a la joven tirando de ella, se sentó en la silla y arrojo sobre sus rodillas a joven…

-. Ven aquí desgraciada, ahora vas a ver lo que les ocurre en este pueblo, a chicas descaradas como tu… Tus escusas…no sirven…de…nada…desver…gonzada…

La muchacha en vez de forcejear como hiciera en el parque, se dejó llevar por la evidencia de su culpabilidad, no poniendo resistencia cuando la Sra. Emilia la tumbo sobre sus rodillas. Los primeros azotes enseguida cayeron sobre su trasero. Sus piernas colgaban semi flexionadas sin tocar el suelo, mientras sus manos se agarraban a las patas de la silla. Los azotes no paraban de golpear su trasero cubierto por las bragas de algodón , con fuerza y rapidez, no tenía tiempo de recuperarse de un azote, que ya sentía uno de nuevo. La muchacha se dejaba azotar en el culo sin moverse, sabía que tenía bien merecida la azotaina que le estaban dando, tenía la cara congestionada por el dolor que le causaba cada azote que recibía, lo único que de su cuerpo se movía eran los párpados de sus ojos que los apretaba con fuerza a cada azotazo que sentía en sus nalgas, y sus labios se contraían y sus dientes apretados para no gritar del intensísimo ardor y el dolor en su culo. Sus manos se aferraban a las patas.

Había recibido no menos de 50 azotes, en sólo unos minutos, que a ella le parecieron horas, ya que la mano de la Sra. Emilia no cesaba de azotarla y recriminarla por su comportamiento indecoroso. La muchacha ya no podía mantener la compostura por más tiempo, su culo empezó a menearlo de un lado a otro, sus piernas se abrían y cerraban, subía la izquierda y bajaba la derecha, para volver a separarlas y abrirlas todo lo que la posición expuesta en la que se encontraba le permitían. Sus lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, y sus lamentos ahora eran ahogados por sus sollozos. Pero nada parecía enternecer a la Sra. Emilia, que seguía y seguía azotándola en su enrojecido culo. Durante diez minutos interminables para la muchacha que ya se debatía sobre el regazo de la Sra.

Al fin detuvo la severa azotaina pero el alivio de la chica duro muy poco. Ya que sólo se detuvo para bajarle las bragas hasta las rodillas, la chica completamente derrotada no protesto siquiera, aunque de poco le habría servido, el culo tenía un color rojo intenso.

Y reanudo la Sra. La azotaina ahora sobre las nalgas desnudas, con la misma intensidad y con la misma fuerza.

-. AYY! Ay! Ay! Ayyyy! Ayyyyy!!! Ay! Ay! Ay! Ay! Ayyyyyyy!!! Ayyy! Ayyy! Ayyyy!!! Ay! Ay! Ay! Ayyyyyyy!!! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ayyyyy!!!!

Las nalgas y el principio de los muslos estaban muy muy rojos, igual que los ojos de la chica de tanto llorar. Sus piernas seguían pataleando sin control, las abría y cerraba todo lo que la traba de sus bragas a la altura de las rodillas le permitían. Durante otros diez largos minutos la señora la estuvo azotando severamente, su mano subía por encima de su hombro y lo dejaba caer con toda la fuerza que su brazo era capaz de impulsar, los azotes sonaban muy fuertes desde el primero que le diera sobre las bragas, hasta el último azote que le acababa de propinar sobre el culo desnudo…

La Sra. Emilia una vez había dado por terminada la severa azotaina, a siéndola por los hombros la ayudo a incorporarse, la muchacha al estar de pie, apoyo la cabeza en el hombro de la señora y se abrazó llorando a todo llorar, sollozando y haciendo ruidos con la nariz, ya que la mucosidad le dificultaba la respiración. La señora le acariciaba con ambas manos las nalgas muy a doloridas de la joven, le permitió permanecer así consolándola unos minutos.

Al cabo de unos minutos la separo de ella y…

-. Basta…!!! Ahora tal y como estas con las bragas en las rodillas, te vas a aquel rincón a reflexionar y que no se te ocurra girarte o tocarte el culo, jovencita… Aún no he acabado contigo…!!!

De; Juanspanker

Castigada por mi novio

Hola, voy a comenzar diciendo que me llamó María, y mi novio Hector, vivimos juntos en Bogotá, Colombia hace al rededor de tres meses. Yo soy castaña, mido 1,70 y tengo 17. Él es un poco más alto que yo, morocho y tiene 27.

Todo comenzó un día que estábamos ahí conversando, y mi novio ya hace tiempo venía diciendo que me tenía que corregir, por lo tanto me dijo que teníamos que implementar un método de castigos para cuando me porté mal o me saque malas notas. Yo no entendía mucho lo que quería decir pero me interesó mucho. El intento explicarme pero yo aún no entendía, entonces me tomo la mano, me llevo a la habitación y se sentó en el borde de la cama.
Hector: María sácate el jean y las bragas
Yo lo miré atónita y me quedé inmovilizada por un minuto que me pareció eterno. Él se levanto, se acercó a mí, me bajo el jean y luego las bragas hasta la pantorrilla. Sin decir nada me tomo y me coloco en su regalo, boca abajo, dejando mi cola totalmente expuesta. Ahí recién entendí de que castigo estaba hablando. Yo estaba totalmente mojada ya que cual tipo de contacto con su piel me pone a mil.
Plaf! Siento que cae su mano fuertemente sobre mis nalgas, tuve que apretar los dientes para no gritar, al segundo caen dos más súper fuerte en diferentes lugares de mi cola. Me dolió muchísimo pero quede súper caliente.
Héctor me empezó a hacer mimos para que se me pase el dolor y me dijo “Mi vida, esta vez son solo tres porque no haz hecho nada malo, solo te estaba mostrando, pero ni bien te portes mal, te voy a nalguear hasta que me duela la mano”
Dicho eso nos quedamos un rato juntos sin decís nada.
El resto del día transcurrió con normalidad

Al día siguiente estábamos charlando amenamente, cuando me decidí a decirle: “Hector, te acordas aquel escrito que me te dije que me había ido medio mal”
Héctor: si, por?
María: mmmm me dieron la nota, me saque 4
Héctor: vale, lo arreglamos de noche
Todo estuvo bien, pasamos el día, cenamos y cuando nos fuimos a acostar yo ya no recordaba lo ocurrido, hasta que veo que él se sienta en el borde de la cama.
Héctor: María sácate el jean y las bragas ahora y sentate como lo hiciste ayer
Dijo en modo de orden
Yo con algo de miedo lo hice automáticamente
Cuando ya estaba en esa humillante posición como si fuera una cría, ya me dolía sin que me hubiera pegado la primera nalgada, pero también me sentía totalmente caliente de no podes hacer nada para evitar lo que venía
Antes que me diera cuenta callo la primera nalgada, intente mantear la compostura pero después de las diez primeras le pedí por favor que parara, que ya había entendido, que iba a estudiar más
Héctor me ignoro completamente y siguió nalgueándome como por media hora más, mientras tanto yo gemia suplicándole que pare
Cuando terminó yo estaba totalmente adolorida y me árida muchísimo pero también estaba muy mojada, me encantaba este nuevo Héctor autoritario.
Héctor: vamos a dormir, ya es tarde y mañana tenemos que madrugar

Cuando ya estábamos acostados platicado, le dije:
María: che, cuanto era que te dije que me saque en el escrito?
Héctor: 4
María: aaaa me confundí, me saque 8
Héctor: que dijiste María? Me mentiste?
——–silencio——–
Héctor: esto no lo vamos a poder arreglar con nalgadas
Se paró, prendió la luz de la habitación, me ordenó quedarme quietecita, salió de la habitación y volvió a los 5 minutos con una cinta paro en la mano. Me ordenó desnudarme y poner las manos detrás de la espalda y me dio varias vueltas con la cinta hasta que quedaron inmovilizadas.
Héctor: esto te lo ganaste vos sola mintiéndome, así que no quiero ni una queja de tu parte
El me tumbo boca arriba y me abrió las piernas a la fuerza, yo todavía no sabía que me esperaba. Hasta a que me dio un azote muy fuerte en mi parte delantera. Me dio 15 más fuertísimos que me dejaron palpitando del dolor y una lagrima me caía por la mejilla. Yo me moría de vergüenza y le pedía que parara y luchaba intentando cerrar las piernas.
Cuando me alivie porque pensé que había terminado me di cuenta que lo peor no había llegado.
Me volvió a abrir las piernas pero para mí total sorpresa me empezó a hacer sexo oral, yo no entendía nada pero lo estaba disfrutando muchísimo, me retorcía y gemia bajo su boca; me sentía totalmente extasiada, estaba a punto de venirme cuando paró. Entre jadeos le pedí que por favor siga, que ya casi terminaba. Semi me ignoro y dejó pasar 10 minutos
Antes de volver a hacerme sexo oral me dijo: “hoy no tenes permitido venirte”
Volvió a hacerme llegar al climax y en ese momento se detuvo. Le supliqué que siga, que me la meta por favor
María: Hectoooor, por favor, metemela, quiero sentirte.- dije como una niña chiquita suplicando
El me ignoro y volvió a dejar pasar 10 minutos
Repitió ese proceso durante un rato hasta que se dio cuenta que si lo volvía a hacer me iba a venir.
En ese momento se fue de la habitación y me dejo sola con mi calentura y las manos inmovilizadas.

Gracias por leerlo, por favor mándenme sus comentarios y/o anécdotas a mi mail
relato.caliente@outlook.com

Despido o acción disciplinaria, tú eliges


NOTA: Este relato expone una fantasía entre dos adultos que consienten. Salvo esto el lector es libre de poner cara a los protagonistas e imaginarlos como mejor le parezca, más o menos jóvenes, con el color corto o largo, pelirrojos, morenos, rubios. Les animo a que llenen con su imaginación de olores, colores y sonidos el relato. Espero que os guste.

– El vestido te queda muy bien – dijo Don Carlos.

Elvira tardó en reaccionar un par de segundos. Acababa de entrar en el despacho de su jefe y esperaba una bronca por haber respondido a un cliente de manera áspera. El cliente le había acusado de poca profesionalidad y Elvira no se había mordido la lengua. Nada más responder se había dado cuenta de su error, pero había tardado algo más en pedir disculpas y para entonces ya era demasiado tarde. Le costó a Carlos más de una hora convencer al cliente de que todo había sido un pronto de su empleada que no se volvería a repetir.

– Gracias – respondió la muchacha algo desconcertada.

Don Carlos se levantó del sillón, y sin alterar el tono suave y neutro de su voz dijo.

– Reclínate sobre la mesa, levántate el vestido y bájate las bragas –

Elvira se quedó sin palabras… Habría oído mal, estaría soñando.

– perdón… ¿Qué ha dicho? – alcanzó a responder sonrojándose levemente.

De repente estaba muy nerviosa, las “mariposas” de la expresión revoloteaban en su estómago como locas y tubo que contraer involuntariamente el trasero para evitar que se le escapase un pedete.

Don Carlos tardo unos interminables segundos en responder, se había dado cuenta de que su empleada le había llamado de usted cuando en la empresa todos se tuteaban. Lo que había dicho Elvira al cliente, su comportamiento nada profesional, era causa de despido fulminante.

Carlos había estado realmente cabreado con todo este asunto, en su mente había dedicado todo tipo de insultos hacia la muchacha. La humillación de tener que disculparse ante el cliente y compensarle económicamente con horas de trabajo a mitad de precio le había puesto de muy mal humor. Pero todo eso había pasado ya, no habían perdido al cliente y enfrentarse a su empleada verbalmente no solucionaba nada, incluso despedirla sería una mala opción… Elvira no era una mala empleada, se había equivocado, eso era todo, un mal día lo tiene cualquiera. Sin embargo había que hacer algo con ella, de eso no cabía la menor duda, esto no podía volver a repetirse.

– Dije que tienes dos opciones – respondió serena pero firmemente su jefe.

– recoger tus cosas e irte a casa para no volver más. –

– o que olvidemos este tema a cambio de aplicarte una medida disciplinaria… Digamos, Contundente. –

– Quiere.. Quieres decir que… Eh… Que-

– que tienes dos opciones… Que te despida o que te ponga el culo colorado. –
– Sabes, comprendes… Me he tenido que “bajar los pantalones” y compensar al cliente… No es solo la pasta que eso supone, si no también la imagen… Ya es hora de que la responsable ponga de su parte. ¿Crees que es plato de buen gusto hablar con un cliente y decirle perdón un millón de veces? Esto no se va a volver a repetir y tú vas a pagar por ello. Porque yo no me voy a \”poner vaselina en el agujero del culo\” más veces para que la tipa esa u otro cliente cualquiera me la meta otra vez, ¿está claro? – terminó Carlos alzando la voz mientras tomaba asiento nuevamente.

A pesar de la calma que mostraba externamente y de pensar en todo este asunto de manera \”profesional\”, Carlos era de carne y hueso y consciente o inconscientemente, la idea de exponer el culo de Su empleada y azotarla “le ponía” y su pene, muy a su pesar, se hacía grande bajo sus pantalones.

“Tienes un minuto para darme a conocer tu decisión… Yo optaría por la azotaina que sabes te mereces… Pero eres libre, tú decides.” Dijo mientras se ajustaba con una mano, amparado por la privacidad del escritorio, el miembro, tratando de tranquilizarlo para que volviese a su tamaño original.

Elvira se puso roja del todo. Las palabras de su jefe, tan directas y sin tapujos, no por esperadas, hicieron menos mella en su ánimo… Se vio a si misma expuesta y desnuda mientras la tocaban… No, peor aun, la golpeaban el trasero. Apoyó el peso de su cuerpo primero sobre su pierna derecha y dos segundos después sobre la izquierda. En ese momento, deseaba más que nunca estar sentada o mejor aun, acostada y sola en su habitación, con el fin de tener tiempo para pensar y asimilar todo esto.

Don Carlos, pareció leer la mente de la mujer que tenía enfrente y deseoso de terminar con el tema cuanto antes, la apremió.

“Elvira, ya pasó el minuto… Necesito una respuesta ya. Sabes, te lo he dicho muchas veces, que considero que eres una persona que vales mucho y que tienes un gran potencial para llegar muy lejos en lo que te propongas. Pero esto no puede, por más que me duela tomar estas decisiones, quedar impune. Si optas por los azotes, mi recomendación, será rápido, unos minutos más y todo habrá acabado. Se que no es fácil, pero realmente necesitamos cerrar esto ya, ¿qué me dices?”

Elvira presto a medias atención a las palabras de su jefe. En su mente, mezclándose con mil y una sensaciones que intentaban abrirse hueco, intentaba desesperadamente buscar una salida, una respuesta al dilema… No entre ser despedida o castigada, la opción de ser despedida la había descartado instantáneamente. Si no entre como mitigar un castigo que le resultaba inaceptable… Bueno, si fuese en un sueño, como fantasía erótica… Pero allí… Como iba a…

– pero yo no quiero enseñarle el trasero… Yo, no me eh, no puede castigar con la ropa puesta. – se oyó incrédula a sí misma responder en voz alta.

Carlos suprimió su sorpresa. Había aceptado, de alguna manera, había dicho sí a los azotes más rápidamente de lo que el creía.

– No. El culo al aire forma parte del castigo por dos razones… Para controlar la intensidad y efecto de los azotes en la piel y para dar esa pizca de humillación y humildad que se necesita. –

Y sin dejar tiempo a que Elvira replicase se levantó del sillón y se acercó a ella.

-Vamos, sobre la mesa – dijo mientras apoyaba su mano en la espalda de la chica, invitándola a cumplir la orden.

Hay algo curioso en esto de las órdenes. De alguna manera nuestros cerebros están hechos a ellas y en ciertas condiciones, cuando no sabemos que hacer, tendemos a obedecer a aquel que nos “soluciona” el problema y nos ahorra el trabajo de pensar.

Elvira fue pues hasta la mesa y se reclinó sobre ella, extendiendo las manos y agarrando con ellas el otro extremo del mueble.

– Ahora descubrimos el culo.- Dijo Carlos, procediendo a arremangar el vestido de Elvira y dejando a la vista su culo. La raja había atrapado parte de la tela de las bragas de la empleada, dando al conjunto un toque de lo más sensual.

-bragas abajo.- continuó Carlos metiendo ligeramente los pulgares entre elástico y piel y tirando de la prenda íntima para exponer el culete de la chica.

Ante esto, Elvira salió del estado semi-hipnótico en el que había permanecido durante más de un minuto y llevándose una mano a los glúteos, intento impedir, de manera algo torpe y totalmente ineficaz que su jefe la desnudase.

– Pórtate bien Elvira y mantén las manos en la mesa. Si no me obedeces, el castigo durará más y será más severo. –

– ok. Obedeceré. – prometió Elvira con la voz del que acepta resignado lo que le espera.

– empezamos –

Y sin esperar respuesta, la mano abierta de Carlos golpeó las nalgas de Elvira.
Lentamente al principio, y con más ritmo poco después, los azotes caían sobre las posaderas de la empleada, quién, valientemente, aguantaba la compostura mientras la mano de su jefe caía aleatoria y rítmicamente sobre nalgas y parte superior del muslo. Pasados unos pocos minutos de esta guisa, que a Elvira le parecieron una eternidad, Carlos retomó la palabra.

-Incorpórate- dijo.

La empleada se incorporó y Carlos, tras inspeccionar el trasero ya colorado de Elvira, añadió.

– Te has portado muy bien y ya casi hemos acabado. – dijo con tono conciliador. – Para terminar, te daré diez azotes con una regla de madera. –

Y tras decir esto se dirigió hacia la mesa y abrió el cajón, mientras los ojos de Elvira no perdían detalle de los preparativos.

– ¿Eso duele? – preguntó tímidamente.

– Supongo – respondió Don Carlos. – pero seguro que lo aguantas bien.-

– No hace falta que te inclines sobre la mesa. – dijo mientras la agarraba por la cintura.

– lista-

-sí- respondió Elvira apretando las nalgas.

Y un instante después la regla cayó justo en mitad de su culo.

-auf- alcanzó a decir. -uno- contó aunque nadie le ordenó que lo hiciera.

– ya falta menos. – dijo Don Carlos mientras descargaba el segundo reglazo sobre el pompis de su empleada, cuya respuesta fue doblar un poco las piernas, lo que hizo que su jefe la sujetase más firmemente contra su cuerpo.

Y como todo inicio tiene su fin, también, los diez azotes terminaron para alivio de Elvira, quien frotó sus nalgas con dedicación durante unos segundos.

– gracias Carlos y perdone… Perdona por todo, lo siento de verás. – dijo recuperando de alguna manera su voz. – No le dejaré quedar mal. Se lo prometo –

– Lo sé. Puedes retirarte. – respondió Carlos.

Y tras subirse las bragas y bajarse el vestido, abandonó el despacho.

Carlos esperó unos instantes a oír el ruido de la puerta al cerrarse. Luego se dirigió al cuarto de baño. Allí se desabrochó el cinturón y bajándose los calzoncillos comprobó que estaban impregnados con unas gotas de semen. Agarró el pene, totalmente erecto,con una mano y con la otra exprimió la punta ligeramente para que cayeran dos gotas amarillas de semen y entonces empezó a frotarlo y menearlo rápidamente mientras apretaba a intervalos su ano y visualizaba, en su imaginación, el culo encarnado de su empleada. Segundos después, una ráfaga de semen salió disparada del miembro de Carlos, iniciando un rápido orgasmo. Poco después, tras esperar unos segundos, el pis salió al fin y se estrelló con fuerza en la taza, mientras nuestro protagonista tiraba, con una mano algo pegajosa, del papel higiénico.

Fin

Firmado: El Zorro 333.

Pamela, Capitulo 4: Castigada por partida doble

Calzas negras que se adhieren a su culo y a sus piernas sin dejar nada a la imaginacion, top blanco que no llega a cubrir la cintura, y zapatillas deportivas. De este modo, Pamela estaba siendo una vez mas, y como cada dia que asiste a entrenar, el centro de las miradas de todo el gimnasio. Comenzo su dura y exhaustiva rutina corriendo en la cinta y a causa de esto generando que sus gigantes tetas reboten al ritmo de sus movimientos, prosiguio levantando mancuernas para mantener sus brazos firmes, luego una sesion de casi media hora de abdominales, y en este preciso momento le tocaba el turno a sus tan preciados gluteos, que los hacia trabajar con una serie de sentadillas con barra. Era realmente sacrificado, pero sin dudas semejante exigencia fisicarendia frutos en el cuerpo de Pamela Suarez, que confirma tener el mejor cuerpo de todo Villa Freak al mirarse al espejo y contemplar aquella figura de escandalo: largo cabello brilloso y sedoso, de un color castaño oscuro, brazos tonificados, abdomen plano y marcado, piernas fuertes y voluminosas, y sobre todo, lo mas destacable de su cuerpo: esos senos naturales del tamaño de dos pomelos, y el culo grande, firme y duro que mas de una modelo, vedette o actriz envidiaria…A sus 43 años ella tiene pleno conocimiento que mantiene una figura envidiable.
Pamela arqueaba su espalda para flexionar suavemente las rodillas haciendo que los muslos queden paralelos al suelo, a la vez que mantiene el peso de la barra. Pamela entrenaba con disciplina y dedicacion, obviando los comentarios lascivos que la rodeaban alli dentro.
Axel la miraba fascinado. No habian vuelto a concretar un encuentro desde la ultima vez, en la que Pamela termino corriendo desnuda por la calle. Axel deseaba con locura el cuerpo de Pamela, pero las cosas con su ex no estaban claras aun, y en este momento habian vuelto a estar juntos, o al menos estan intentando una reconciliacion.
“Te extraño. Extraño esa cola”. Axel enfatiza sus dichos con un leve chirlo en la nalga de Pamela. “Estoy entrenando Axel, ademas la ultima vez las cosas no fueron del todo bien, tu ex o tu actual o lo que sea es una pendeja desquiciada”.
“Pido disculpas por eso, pero soy sincero, yo quiero estar con vos Pame, la experiencia que tenes no la tiene Romina. Dame una chance, ella no se va a aparecer…” Pamela observo al experto orador de pies a cabeza, lleva consigo una musculatura digna de un fisicoculturista. Por otra parte Pamela ama a su marido, pero hay momentos en los que ella siente que no puede refrenar el impulso sexual que en ella habita. Finalmente cedio: “Hablemos afuera Axel”
En las afueras del gimnasio no habia nadie que opacara la tranquilidad que ellos necesitaban. Sin maspreambulos, Pamela dejo que Axel le robe un sentido beso en su carnosa boca, para despues descansar sus enormes manos en los gluteos de la madre mas sensual de Villa Freak.
“Hey! No tengo 15 años, si queres algo conmigo busquemos un lugar bien tranquilo, aca pueden vernos.” Axel le dio la razon a esa afirmacion tan frontal de Pamela y respondio:”¿Qué te parece esta noche en mi casa?”
“Hecho!” Aceptando la invitacion, Pamela abandono el gimnasio con una caminata decidida, pero la sorprendio ver un auto que la seguia: “Debe ser algun viejo baboso para ofrecerme dinero” penso. Nada de eso, lo que le esperaba era aun mucho mas grave… Romina, la ex de Axel se encontraba dentro de ese automovil junto con dos amigas: “Esta zorra va a aprender a no meterse con los hombres de los demas.¡ Chicas, ataquemos!”
La orden de Romina se hizo efectiva, entonces sus dos amigas bajan del coche junto con ella, y toman por sorpresa a una confundida Pamela, que es forzada a entrar al auto: “Pero que hacen pendejas? Esto es un secuestro! AUXILIO!” Una vez adentro del auto, sus gritos son silenciados por una sonora bofetada de Romina.
“Te vi besandote con el, sos una vieja perra. Pero esta vez te voy a dar tu merecido!”. Romina y sus amigas entonces, empiezan a desvestir a Pamela, que intenta evitarlo pero es superada en numero, trata de soltarse pero ellas la sostienen fuertemente mientras Romina le quita las zapatillas, las calzas, el top, y el corpiño.
“Nooo!!! No, devuelvanme mi ropa por favor! No me quiten la bombacha!!!” Precisamente eso es lo que hicieron, y dejandola completamente desnuda, abrieron la puerta del automovil, y de un patadon la dejaron en el medio de la calle y sin una sola prenda para cubrir su exageradamente exhuberante cuerpo.
“Oh Dios! Oh Dios!”. Pamela se cubria con sus manos, o al menos lo intentaba, pero los transeuntes ya habian advertido la presencia de semejante diosa al desnudo, y comenzaron los gritos: “ME CASO!!!” “MIREN! ES PAMELA, Y ESTA EN BOLAS!!!” “Quiero tocar esas tetas!” “AMO ESE CULO!” “Se le ve toooodo!!!!” “WOOOOOOOOO” “Mira como se mueven esas tetotas!!!!!”
Los labios de Pamela temblaban nerviosamente, mientras distinguia las erecciones de todos los hombres que la rodeaban. Al parecer nadie le iba a tender algun abrigo para cubrirse, entonces opto por correr lo mas rapido posible, pero tampoco sirvio, pues los hombres totalmente excitados seguian fielmente sus pasos, y cuando intento tomar el camino que la llevaria irremediablemente a su edificio, se topo con una decena de personas que tomaban fotos capturando aquella situacion lamentable para ella, pero inmejorable para los hombres y sus penes parados.
Siguio corriendo, mientras los flashes de las camarasseguian disparando contra ella, hasta que finalmente se encuentra frente a frente con la iglesia.
“Supongo que esto es una especie de ayuda divina, Dios me guio hasta aca, para que la iglesia sea mi refugio…” Penso la abrumada Pamela. Por desgracia, la puerta de entrada estaba cerrada, pero al lado, la pequeña ventana estaba abierta, acaso la unica manera de adentrarse en dicho refugio. En ese momento tan limite, Pamela no advirtio que esa ventana se componia de unos escasos metros de ancho, y jamaspodria meter su formidable cuerpo ahí dentro, por lo tanto cometio ese error. Milagrosamente, la mitad de su cuerpo hasta un poco debajo de sus pechos logro entrar, pero la cintura, el culo y las piernas quedaron del lado de afuera. “Estoy atorada!!!” Los gritos de Pamela unicamente generaban risa en los testigos, mientras ella se movia para poder adentrarse completamente en la iglesia. Mientras luchaba para meterse, pudo dilucidar que el resto de las ventanas eran mucho mas amplias que la que en ese momento la tenia prisionera, y todas se encontraban abiertas. “Que mala suerte!” Penso, mientras dejaba caer su largo pelo encima de su rostro. “Esto no puede ser peor…” Desafortunadamente para Pamela, podia ser peor, y de hecho lo fue, pues en el medio de los bullicios de hombres excitados, de chicos sacandole fotos, pudo advertir una voz que le sonaba conocida: “PERO QUE VERGÜENZA! QUE ES ESTO!?” El publico callo ante semejante grito de indignacion. Pamela con mucho esfuerzo logro girar su cabeza, para encontrarse nada mas y nada menos que con doña Josefa. “NO! Dios mio, no puede ser!” Grito quejosamente la pobre Pamela.
“No menciones a Dios, desvergonzada! Te dije que no vuelvas a la iglesia, y te encuentro en la ventana mostrando todo eso! Sucia, atorranta, chiruza!!! Ahora vas a ver!”. Pamela una vez mas estaba tratando de impulsar su cuerpo hacia dentro de la iglesia, pero sus futiles intentos no lograron escapar del castigo de doña Josefa, que empezo a propinarle unas sonoras nalgadas con su arrugada mano derecha en todo su enorme culo: CHAS CHASCHASCHAS!
El clon de Sofia Vergara se quejaba constantemente, se retorciafutilmente en la ventana, mientras experiementaba un dolor insoportable en sus firmes nalgas:”!AAAY! OW OWOWOW! POR FAVOR BASTA!!!!Ayyyy!!!! Nooo!!! Awww!!!! Ayudenmeee!” La gente alli aglutinada, se asomaba a las ventanas de la iglesia para ver las ridiculas expresiones que Pamela hacia mientras recibia chirlos como si fuese una nena de 10 años: El dolor en su culo hacia que ella abra la boca en una perfecta forma de O, por momentos apretaba sus dientes, moviafreneticamente sus brazos, abria los ojos como dos huevos, y sus gigantes pechos se bamboleaban desesperadamente, como intentando pedir auxilio. Doña Josefa sera anciana, vieja(muy vieja, cuenta la leyenda que tiene casi 90) y en apariencia fragil, pero sabia como administrar unas buenas nalgadas a muchachas desvergonzadas como Pamela, que se encontraba sumida en un llanto desonsolado, sus lagrimas le habian corrido todo el maquillaje, ahora cayendo sobre sus mejillas, su culo estaba tomando un color rojizo, y en apariencia se encontraba bien caliente. Asi y todo, la anciana parecia no detener su castigo ante la mirada de los alli presentes, algunos atonitos y otros riendo de la situacion y disfrutando, con sus erecciones a flor de piel. La hermosa madre sentia como su dignidad se desvanecia con cada chirlo, hasta que finalmente la perdio por completo, al avizorar a Romina y sus amigas que se encontraban comodamente apoyadas en el auto en el cual Pamela fue despojada de su costosa ropa, mientras reian a carcajadas.
Para dar enfasis a sus crueles nalgadas, doña Josefa regañaba a Pamela al ritmo de los incesantes chirlos en el culo: “Sos lo peor que le paso a este barrio! Toma! Desvergonzada, ahora vas a aprender! Irrespetuosa! Te adverti sobre andar desnuda!!! TOMA!”
Pamela no soportaba mas el dolor, y la humillacion. Jamas se habia sentido tan miserable. Estaba realmente agotada. Finalmente, el castigo llego a su fin. Doña Josefa miro a su victima con una mirada de desaprobacion, su trabajo habia estado bien realizado, cruzo los brazos triunfalmente y volvio hacia la pobre Pame: “Ahora vestite chiruza, y no te quiero ver nunca mas por la iglesia!” Con estas palabras, la anciana se retiro del lugar abriendose paso entre la muchedumbre, la mayoriaaplaudia y arengaba a doña Josefa, sin borrar la sonrisa de sus rostros, mientras Pamela Suarez yacia colgando sobre ese diminuto espacio de la ventana, llorando, adolorida, con el culo rojo y humillada totalmente:”Buu…duele tanto!…snif!”.
“ABRAN PASO!”. A lo lejos, y a paso decidido, se acercaba un atractivo hombre en direccion a Pamela; era nada menos que el jardinero del barrio, Dario, que al ver que ninguno atinaba a ayudar a la indefensa mujer, por el contrario disfrutaban enormemente ese espectaculo, se adentro en la iglesia desde una de las ventanas mas amplias (no precisamente en la que la mujer se encontraba atrapada), y de un jalon la libero de esa lamentable posicion en la que estaba. Tomando a la desnuda mujer en sus brazos, trataba de consolarla: “Tranquila, tranquila, ya paso. Me presento soy Dario el jardinero, se que sos una vecina nueva. Siento mucho lo que ocurrio.” Pamela en tanto intentaba secar sus lagrimas y limpiar el rimel de su rostro, mientras con la otra mano se frotaba las doloridas nalgas. Dario entonces, la ayudo a ponerse de pie, le ofrecio su abrigo para taparse, y la llevo con su vehiculo hasta la casa. Durante el viaje, Pamela observo detenidamente a su salvador, y advirtio el evidente atractivo fisico del jardinero, entonces sonrio: “No hay mal que por bien no venga.” Penso, mientras llegaban a destino.
FIN

 

Max

Fútbol

Yo tuve una vez un novio con el que mantenía una relación muy especial. Nuestra relación se basaba en salir, divertirnos y follar cuanto más mejor.

Una vez saliendo del trabajo llegué a casa y allí estaba él, viendo el fútbol como siempre, delante del televisor sentado en el sofá. Yo me cambié la ropa tranquilamente y me senté a su lado a hablar del día. Me besó y empezamos a tocarnos. A mi me gustaba que me apretase los pezones con fuerza, haciéndome daño, y él disfrutaba haciéndolo. Me bajé para hacerle una mamada mientras él seguía mirando el fútbol, yo le lamía su miembro. Mi lengua deslizándose poco a poco arriba y abajo, mordisqueando suavemente la punta, sin llegar a doler, pero solo lo justo, un dolor controlado, de placer. A él le gustaba aguantarme la cabeza para que no la levantara, sumisa, haciendo entrar todo su miembro en mi boca. Yo lo miraba, él miraba el fútbol y yo seguía chupando, succionando como un helado de vainilla. De repente y con un violento movimiento me coge y me tira encima del sofá, encima de él, que seguía sentado. Acomoda mi culo en sus piernas y me dice que he sido muy mala porque no le dejo ver la televisión tranquilamente. De golpe empieza a pegarme violentamente en el culo a lo que yo exclamo de dolor y le pregunto qué está haciendo, que no me pegue. El no escucha, dice que calle que seguirá azotando hasta que se canse. Me muerdo los labios, pero noto que me estoy excitando, poco a poco noto mi sexo húmedo, duro, pienso que me gusta que me pegue… abro un poco mis piernas y él lo nota y sigue azotando en todas las nalgas cada vez con más fuerza y más rápido. Duele pero el dolor es placentero, cada vez estoy más mojada. Me pide que me toque el clítoris con mi mano mientras sigue pegándome. Yo le obedezco y empiezo a masturbarme sabiendo que no tardaría nada en correrme porque aquello me había excitado muchísimo. Abro más mis piernas encima de él y aprovecha para introducir sus dedos en mi abertura, dejando de azotarme por un momento, mientras yo sigo masturbándome encima de él. De repente se levanta y me deja de rodillas en el suelo inclinada en el sofá, dice que siga, que abra mis piernas que quiere ver como me corro mientras él sigue azotando. Obedezco. Y sigue y disfruto el dolor es grande pero el placer es sublime. Exploto de golpe dejando ir agua a través de mi vagina abierta, estimulada por el dolor de las nalgas, convulsionando, mientras él da el último manotazo de gracia.

Se sienta en el sofá de nuevo y sigue con el fútbol….

Él lo sabía

 

Autor: Eleutheris

Él lo sabía. Mantenía la cabeza gacha y fumaba con intensidad el último cigarrillo de la cajetilla comprada por la mañana mientras caminaba a su encuentro.

Él lo sabía. Levantó la visto y se dio cuenta de lo cerca que estaba de su casa. Al notarlo y sin implicar a su voluntad, los pasos fueron cada vez más cortos y lentos. Puso la bachicha entre la uña del dedo anular y la yema del pulgar, estiró el brazo y con un gesto de enfado y contrariedad, la arrojó por su costado sin ver que caía en un pequeño charco, se humedeció y el humo persistió sólo unos segundos antes de perderse en las pequeñas ráfagas de viento que provocaban en esa tarde-noche una rara sensación de frío para los inicios del otoño en el DF.

Él lo sabía. Y lo asumió con un largo suspiro, al que siguió un ligero ataque de tos. Mientras ponía el dedo en el botón que haría sonar el timbre en el departamento de Gavi.

-¿Sí?

– Hola, soy yo, Eleutheris.

– ¿y?

– ¿Cómo que “y” Gavi?, déjame pasar, anda, que está haciendo frío. Dijo mientras se acomodaba el cuello de la chamarra de mezclilla y metía en seguida las manos a las bolsas laterales de la misma.

– ¿Y si no te dejo pasar qué? (Se escuchó en seguida una pequeña risa ahogada con la palma de una mano pequeña).

– …

– Te hablo, que si no te dejo pasar ¿qué?

– …

– Si no me dices no te dejo pasar, ¿eh? La voz había cambiado, la risa había desaparecido por completo,  y Eleutheris no se decidió a asumir si lo que se dejaba escuchar era enfado o nervios.

– Gavi, tenemos que hablar.

Ella ya no contestó, sólo se oyó la clásica chicharra del portero automático, Eleutheris empujó la puerta, y sacando las manos de la chamarra empezó a subir peldaños de dos en dos. Ahora tenía prisa y algo más que le hacía mantener los músculos tensos y el cuerpo rígido y es que, él lo sabía.

Al llegar al piso indicado, tomo aire, pensó en los cigarros que había fumado de más ese día, y limpió unas pequeñas gotas de sudor de la nariz con el dorso de la manga de la chamarra. Acomodó las gafas, y se encaminó a la puerta. Contra lo que pensaba, la encontró entornada, empujó un poco y le sorprendió también encontrar todo a oscuras. Todo es un decir, se veía luz en la recámara que Gavi usa para dormir.

– ¿Gavi?

– …

Le encantó el aroma que golpeó su nariz al dar los primeros pasos cuando se encaminó al pasillo. La puerta del baño estaba abierta y era evidente que se acababa de duchar. Era el agua vaporizada que carga empequeñecidas las moléculas de los aromas que unos minutos antes se habían puesto en juego, el shampoo de siempre, la loción para el cuerpo, las cremas para la cara, y sí, ese otro aroma que era sólo de ella, que era ella.

Su pene reaccionó, pero dejó de pensar en la molestia que le representaba en sus pantalones cuando la vio reflejada en el espejo al abrir la puerta. Tenía el pantalón del pijama puesto, y se empezaba a abrochar los botones de la camisa. Al verlo hizo ella su clásico gesto de niña berrinchuda, giró la cadera y le volteó la cara.

Evidentemente no sabía lo que él tenía planeado. Se sentía segura de la situación, se sentía con el control total. En las últimas semanas, él le había permitido más cosas de las que hubiera esperado. De hecho, los gestos de enfado no eran simple coquetería, había además una molestia real, tal vez por eso sonrió cuando al escuchar el sonido clásico, volteó para comprobar que él se quitaba el cinto y lo dejaba doblado cerca de la cabecera de la cama.

– Eleu, que tú no le pegas a nadie. ¿Para qué te quitas el cinto?

Aparentemente ella esperaba una retahíla de reclamos, o las ya cansadas explicaciones teóricas de Eleu. Lo que menos esperaba era el silencio que acompañó los pasos que le llevaron a su lado.

Ella continuó con su actitud, se mantuvo firme y retadora, levanto la barbilla, e intentó mirarle por encima del hombro. Pero él estaba demasiado cerca, y al hacerlo perdió el equilibrio. Trastabilló, y para no ceder ni un milímetro de piso, se agarró con la mano izquierda del tocador.

Iba a decir algo, cuando sintió la mano de él sujetar su oreja y jalarla hacia el lado de la cama, dobló la cabeza y se resistió a romper contacto con el mueble que le daba equilibrio.

– Eleutheris, ¿qué haces?, ¡me lastimas!

Sin soltar la oreja, con la otra mano, la tomó de la cintura, y la empujó en la misma dirección del jalón de orejas. Ella se percató entonces de que algo no estaba dentro de lo esperado.

– ¡Que me lastimas imbécil! ¿Qué te…..?

No pudo terminar la frase, tenía la cara en la cama, y no podía creer que él la hubiera arrojado así, intentó erguir el cuerpo para salir de la cama y el acoso, pero algo la sujetaba por la espalda, ¿Era su pierna? No lo podía creer, estaba siendo tan violento como nunca lo había sido, confiaba en él, pero se sintió sorprendida como nunca, ¿cómo era posible que sintiera al mismo tiempo esa excitación entre las piernas y el estómago?

Por lo extraño de la situación, por la mezcla de sensaciones quizá, se dio cuenta de lo tensa que estaba cuando las uñas le empezaron a lastimar sus propias manos, estaba sujeta a la sábana, y pegaba la cara al colchón, reaccionó y se notó llorando, levantó un poco la cara, la inclinó y a pesar de que lo único que veía era a él azotando rítmicamente con el cinto sus nalgas, supo que estaba con el culo al aire ¿a qué horas le había bajado el pantalón? En seguida notó el ardor, cómo picaba… intentó moverse, y una vez más se sintió por la espalda contenida, la fuerza de ese brazo le hizo caer rendida de nuevo…

Sí, se percibió rendida, y cuando lo hizo notó como estaba inflamada su vulva, estaba excitada, y darse cuenta de ello la llevó a frotar sus piernas y a caer de nuevo con la cara en la cama, sujetó la colcha, y dijo en un susurro involuntario: – Ya, Eleu, ya por favor.

Sabía que no la escucharía, en parte porque no quería. Ya no sentía del cinto más que la ola que en forma de excitación llegaba hasta al otro extremo de su cuerpo donde se había iniciado. Tensó un poco las rodillas, levantó el culo, y siguió llorando…

Al día siguiente, al despertar, se encontró con una nota en el buró:

“Gavi, lo sé, tenemos que hablar”

“Un beso,”

“Eleutheris.”

Dejó la Nota sobre la almohada vacía, sonrió, cerró lo ojos, y se acomodó de lado, ¿Qué horas serán?, Pensó, mientras conciliaba de nuevo el sueño.

Eleutheris.

26 de Octubre de 2005.