Mi primer orgía

Hola, soy Claudia, una mina que me considero piola, de buen espiritu, alegre, divertida, con ganas de disfrutar las cosas lindas de la vida y tratar de superar las que no lo son tanto. Tengo 45 años, morocha, pelo castaño (ahora con claritos), de buena figura aunque no me gusta mi panza pero no todo debe ser perfecto, creo lo mas interesante que tengo son mis piernas y por supuesto, mi negro llamado Hector,(a el le gustan mis tetas y mi culo), de 55 años, tirando a normal, pero no mucho pues algunas locuras tiene y aunque no se anime a decirlo, se que la mas grande soy yo (modestia al margen, eh?), algo gordito, de buen humor, curioso, divertido y con dotes de docente, y no solamente en temas de la escuela.
Con paso buenos momentos, compartiendo y aprendiendo ambos muchas cosas que hacen a una buena convivencia, y por supuesto, un lugar de privilegio es el sexo, tema en el cual ´no seremos unos doctos, pero nos defendemos bastante bien; incluso, en nuestro afán de ser cada vez mejor en el tema, procuramos hacer los “cursos de especializaciòn” necesarios para éllo y disfrutar cada dia mas de esa maravilla que son las relaciones sexuales.
Ya experimentamos diversas alternativas,y hoy es tema de nuestro primordial interés, el intercambio de parejas, los trios y las orgías sexuales.Esto siempre con una limitacion: Nada de drogas, exceso de alcohol y en lo posible, sin fumar -(nosotros no lo hacemos)
Fue él quien me lo propuso; hace un tiempo que somos pareja durante el cual compartimos hermosos momentos suficientes para despertar en mi sensaciones prácticamente desconocidas o tal vez postergadas en mi vida sexual, hasta que el muy bandido, consiguió volverme una adicta a la pija.
Cuál fue esa propuesta?, Nada mas y nada menos que una orgía donde “gentiles invitados” de mi varón se repartirían mi cuerpo para procurar mi gozo y mi plena satisfacción.
En un primer momento no me convencía la idea, pero poco a poco el muy picarón llevó a que la propuesta me llegara a interesar, incluso a no desagradarme en absoluto y desearla cada dia mas.
La verdad, siempre tuve esa fantasía aunque claro, mi “recato interior” no me dejaba mostrarla ante mis parejas anteriores, como también, suponía que la posibilidad de hacerla realidad era muy lejana, sobre todo si me aferraba a los “valores” inculcados en mi crianza.
Pero llegó Hector, mi amante, mi macho, quien me guió y poco a poco me fue sacando de ese mundo de autolimitaciones al goce total y pleno en lo que a sexo se refiere. El me coge como a mi me gusta, o cogemos como prefiere diga; con el disfruto de las mejores salsas; con él está todo permitido, tanto es así que cogemos sin forro; en ocasiones me trago su lechita hasta la última gota relamiéndome como la gatita lujuriosa que me gusta ser; o disfrutando cuando con ímpetu y energía penetra mi culito dejándolo como es lo ideal para mí: todo roto, colmado de leche, hecha la putita dispuesta a todas las experiencias propuestas.
Así es como me lo propuso y ya acepté hacer realidad mis sueños anhelados: ser cogida por mas de un hombre; ser culiada por otra pija igual que la de mi macho, mejor imposible encuentre otra aunque una nunca sabe; ser penetrada por mi concha y por mi culo simultáneamente, producirme todos los orgasmos posibles y dejarme totalmente rendida, plena y satisfecha .
Yo no tendría que hacer nada; él se encargaría de todo:lugar, fecha, participantes, en fin, de todo.
Ya varios días antes estaba re-ansiosa; me mojaba toda de solo pensar en lo que pasaría: Yo y otras pijas, solo para mí.
Yo y varios tipos más. Cuántos serian? Dos, tres, cuatro…., cuanto mas, mejor , me ratoneaba yo; la cantidad era lo de menos; sabia que Hector me cuidaría, como también que mi conchi aguantaría todos los honores que le quisieran dispensar; ya mi negro la tiene entrenada para eso, después de todo, para que es una orgía si no lo es para divertirse? .
Cuando me dijo estaba todo preparado, de inmediato me moje toda, no podía controlar mi ansiedad y el muy atorrante no me quería decir cuantos serían, “es la sorpresita” me contestaba. Mi sueño se estaba por hacer realidad, aunque a veces creo era mas el sueño y deseo de él de verme sometida por otros chotos, que el mío de ser poseída, aunque la idea me encantaba.
Llegó el día; me hizo poner un conjunto de ropa interior color azul, con el cual me veía realmente sexy, aunque no se para que me preparé tanto, si sabia no me iba a durar mucho tiempo puesto., pero bueno, para estos actos hay que estar debidamente preparada.
Llegamos al dpto. donde sería la reunión; aunque no me agrada mucho hacerlo, accedí a que me cubra los ojos con un pañuelo, según me dijo para una mejor sorpresa; acepte por suponer resultaría gratificante. Me hizo parar en el centro de la habitación y a la cuenta de tres me arrancó la venda; lo que vi superó mis expectativas previas: cinco tipos mas Hector, todos para mi solita; tendría suerte si salía entera luego que me cogieran y culiaran, pensé pero para nada me iba a echar atrás ya en ese momento.
Sin mas preámbulos Hector me presentó como “la damita a la cual había que satisfacer y hacerle todo lo que se les ocurriera”, a la vez que me agarraba de atrás y frotaba su bulto cubierto por el pantalón pero que se notaba inmenso como a mí me gusta, por todo mi culo.
A una seña de él, me rodearon los “invitados” sintiendo sus manos por todo mi cuerpo, arriba, abajo, por atrás, por adelante, sin reservas ni limitaciones. Alguno me besó de prepo en tanto otros ya me sacaban la ropa, o mejor dicho, me la arrancaban sin al menos admirar mi ropa interior tan gustosamente elegida.
Así de repente, me encontré desnuda en medio de todos éllos, provocando una masiva exclamación jubilosa,destacando con especial y calenton enfasis mis “partes intimas” prometiendome comerse mi conchita,mi culito y disfrutar de mis tetas, algo que a Hector lo pone medio loquito, incluso con solo verlas. Asi es como todos se fueron sacando los pantalones y los calzoncillos, quedándose todos en bolas, como los queria ver, exhibiendo en cada uno sus ya imponentes erecciones; por supuesto, al ver ese manojo de pijas para mi,mi concha se inundó por completo, mi corazon aceleró su pulso, incluso hasta mi culito palpitaba imaginandose todo lo que vendría despues; no me quedó otra que empezar a pajearlos como me fuera posible, ya que lo tenido a la vista era un catalogo de tamaño, forma, volumen, dimensiones y aromas. Tanto era que no sabia con cual empezar, al ser todas duras, calientes, vigorosas, soberbia; unos pedazos verdaderamente apetecibles y a las cuales mi concha ya las esperaba anhelantes.
La primera que me metí en la boca era colosal, pero las otras no se quedaban atrás, pasándomelas a todas para sentir sus sabores.
Luego me indicaron eligiera con cual choto comenzar mi disfrute.
Opte por la que veia como la mas chica,para ir adecuando mi ya recaliente conchita; el elegido me volteo al suelo y me metió de inmediato una pija queresulto ser mas larga de lo que parecía, no terminaba nunca de entrar, aunque tambien puede haber sido mi ansiedad o la poca habilidad del vago para que pasara eso; después vino otro, otro y otro, pasando todos y llenando todos los espacios de mi gozosa concha que realmente lo disfrutaba.Ya no sabia a cual calificar como su preferida para repetir el juego.
Yo ya no era dueña de mis actos; ellos actuaban y decidían por mí; asi fue como luego me pusieron en cuatro y empezaron a darme por atrás; de pronto uno de éllos la sacó de mi concha y me la dio por el culo, separando mis cachas y penetrando hasta el fondo de mi ano. De esa forma, mientras éste me culeaba, otro se metió y por debajo me calzo su pija en mi concha, llenando los dos agujeros llevándome a lo máximo: el sentir por primera vez la tan ansiada DOBLE PENETRACION.
Ellos lo hacían muy bien, ensartándome hasta los huevos por los dos agujeros; sentí que terminaban y luego las vergas de otros dos repitiendo el jueguito, para con su acabada, dejar el lugar a los dos restantes.
Luego me dejaron en la alfombra y rodeándome los cinco, se pajearon acabando sobre mi cuerpo, bañándome con una deliciosa y tibia lechada.,
Para terminar, les brindé una última chupada a cada uno, relamiéndome gustosa con ese esperma que tanto placer me había brindado.A los juguetes que nos causan placer hay que dejarlos bien limpitos, no?, al menos eso pensé y creo haberlo hecho adecuadamente.
Por supuesto, quede hecha de goma pero plenamente satisfecha, convencida que fue muy bueno lo vivido y lamentandomente interiormente por no haberlo hecho antes; ya hoy hubiese sido una doctorada en el tema, pero ya llegara el momento.
En ese momento y de soslayo, alcance ver a Hector quien estaba muy comodamente sentado en un sofa, cual un espectador privilegiado mi miraba picaramente gozando mi “actuacion”, mientras se masturbaba con gusto.
Nos despedimos y cada uno emprendió la retirada proponiéndome reiterar el encuentro, algo que no descarto, ya veremos que ocurre mas adelante o con que idea me sorprende mi machito titular.
En el camino de regreso a casa dormité en el hombro de Hector, quien dulcemente acariciaba mi cabeza alternando con mis piernas, viéndose muy feliz por mi predisposicion en la fiesta y goce aprovechado en la misma.
Pero faltaba la frutillita de postre para el festín vivido y esa la disfrutamos bien llegamos, brindando con un champan preparado al efecto mientras que con caricias y mimos recíprocos, nos >preparábamos para nuestra privada celebración.
Esta fue espectacular, ni se imaginan lo que hicimos, pero eso es tema de otra historia a contar, que si son comprensivos conmigo y con mi granplacer vivido, se las contare.
Claudia

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