Mi segunda luna de miel

Hola amigos soy yo, Alonso, aquí de nuevo para contarles de un segundo fin de semana junto con mi esposa alias “Raquel o Abejita” y mi cuñada a la que llamaremos Victoria, la cual es una chica esbelta, alta, de una estatura similar a la de mi esposa, una cabellera negra larga hasta la altura de los pechos, unos ojos verdes iguales como mi esposa, un par de piernas realmente bonitas y ni hablar de ese trasero bien formada y redondo, sus pechos son como dos manzanas grandes y bien tonificadas, en otras palabras todo un bombón de 19 años.
Esta historia empieza de la siguiente manera: Raquel y yo teníamos ya un año de casados y para celebrar deseábamos repetir nuestra luna de miel en la pequeña isla, pero como no teníamos el dinero y el tiempo, decidimos esta vez ir a la montaña a un lugar donde rentas una cabaña en medio de una finca aislada de todo y equipada como para una o dos parejas. Yo pensaba que podríamos ir allí y repetir aquella experiencia solo ella y yo; pero me equivoque, ya que mi esposa insistió que su hermana menor fuera con nosotros porque estaba sola en sus vacaciones, ya que sus amigos la dejaron sola y se aburría en casa. Yo no supe que decir pero acepte de mala gana porque Raquel sabía lo que yo planeaba. Total fuimos al lugar y al llegar no estaba del todo mal, la cabaña estaba rodeada por una cerca de pino muy tupido que no dejaba ver al interior de la propiedad, contaba con un pequeño estanque artificial muy lindo, amplia zona verde y unos árboles. En el interior de la cabaña la cosa cambio un poco porque no era tan lindo como esperaba, un cuarto grande con una cama como para 4 personas, un baño con tina, cocina, comedor con una masa con un mantel de plástico blanco estampado con frutas y una salita de estar con un sofá junto a una chimenea no muy fea (para decirlo con gentileza).
Bajamos las cosas del carro y nos pusimos cómodos. Mi cuñada se quito su blusa quedando con un TOP súper sexy blanco y se puso un mini short azul que dejaba ver esas piernas de lujo, de pronto la idea de traerla no paresia tan mala después de todo. Mi esposa se puso un traje de baño negro de dos piezas que no dejaba mucho a la imaginación y el cual yo le había comprado unos días atrás, pusieron unas toallas a la orilla del lago para tomar el sol y después de un rato me les uní. Raquel me dijo que porque no le ponía un poco de crema para el sol, lo cual accedí sin titubear. La recorría de principio a fin sin importarme que Victoria nos estuviera viendo, Raquel volteó a ver a su hermana y dijo que esa era una de las razones por la que se casó con migo y se hecho a reír, por otro lado pude notar que Victoria parecía realmente excitada al vernos, lo supe por que sus pezones se resaltaban y se frotaba la parte alta del pecho. Al verla le dije en son de broma, ya que nuestra relación es muy buena, qué si no se le antojaba un poco de esto, mientras agarraba un pecho de mi esposa con fuerza y lo besaba, Victoria se puso roja como un tomate y me dijo que era un tonto, Raquel y yo nos echamos a reír con más fuerza. Después Raquel se volteo y recorrí esa espalda y glúteos hermosos, lo que hizo que Victoria se excitara más y su respiración aumentara, yo me detuve porque noté que ella ya se sentía muy incomoda con la situación.
Empezó a ponerse oscuro y hacer mucho frío, así que entramos a la cabaña. Una vez adentro Raquel se quedó con el traje de baño y empezó a preparar la comida que llevábamos, yo encendí la chimenea y en poco tiempo la cabaña se calentó (pronto lo haría más), Victoria ayudaba a Raquel a cocinar la pasta para el almuerzo. Después de comer Victoria le pregunto a mi esposa si iba a pasar todo el día en traje de baño, lo que Raquel contesto con cierto tono de broma que no, que después andaría desnuda, Victoria se quedo con los ojos y la boca abierta, yo reía al ver su expresión por la respuesta de su hermana. Victoria nos dijo que por favor no hiciéramos esas bromas, pero al ver que Raquel no se vistió, ni yo tampoco cuando nos sentamos a comer se dio cuenta que la cosa iba en cerio. La comida estuvo grandiosa aunque el postre, un queque de chocolate que compramos de camino estaba un poco pesado y fuerte. Nos sentamos a la orilla de la chimenea a platicar un poco. A los pocos minutos Victoria tuvo que ir al baño a dar del cuerpo porque le callo mal el postre, así que fue y duro toda una vida en el, lo cual me hizo recordar que ella era estreñida como lo éramos Raquel y yo antes de descubrir las lavativas o los enemas, las cuales nos había corregido el problema casi del todo con una aplicación profunda semanal. Cuando Victoria salio se sentó en el sofá un poco agotada por el esfuerzo. Yo le di una copa de vino para que se relajara un poco y Raquel le pregunto que si estaba bien, lo que ella respondió que sí, yo le pregunté que si tomaba algo para ese problema, ella me dio el nombre de una medicina pero que no la ayudaba mucho. Después de unas copas Raquel le sugiere de por que no prueba un enema, ella sonríe como si fuera una broma pero Raquel insiste y le dice que en ella y en mi hizo maravillas, Victoria nos dijo que la idea de insertarse algo en el culo no le paresia bueno y que le parecía increíble que a ella le gustara que se lo hicieran y que debía ser muy doloroso, yo le dije que un tiempo atrás pensaba igual, pero que me había equivocado, que no solo no era doloroso, si no todo lo contrario y que a la larga corregirá su problema. Ella empezaba a ceder un poco pero no estaba del todo convencida de que fuera agradable. Yo de dije que Rabel y yo nos practicamos un enema semanal desde nuestra luna de miel hace ya un año y que tenia nuestro equipo en el carro, que si quería le aplicábamos uno. Ella respondió que no le parecía higiénico usar una lavativa de otra persona, Raquel respondió que no era problema que tenia una cánula nueva entre las cosas de ella, yo le pregunte porque la había comprado, lo que ella respondió que le pareció una buena idea cambiar las que ya teníamos. Victoria nos dijo que la verdad estaba cansada de ese problema y que lo quería intentar pero que quería ver como era antes de hacerlo en ella. Yo fui por el equipo al carro mientras calentaban agua para las aplicaciones. Cuando regrese el agua no estaba lista aun, por lo que aproveche para explicarle a Victoria con más detenimiento lo que es un enema y del como aplicarlo, al poco rato Raquel me dijo que el agua con la solución jabonosa estaba lista para la primera aplicación, pero no había lugar a donde hacerlo, yo fui y traje unas almohadas del cuarto y también una sabana y sugerí que lo hiciéramos sobre la mesa con el mantel de plástico, pondría la sabana enzima y listo. Cuando todo estaba preparado Raquel se quitó la parte de abajo del traje de baño y nos mostró a Victoria y a mi su espectacular triangulito dorado y su vagina estaba ya húmeda, se acomodó sobre la mesa, sobre su lado izquierdo en posición fetal, yo estaba muy excitado y se notaba por la erección que tenía bajo mi traje de baño, me quite la camiseta y empecé la aplicación. Primero le pedí a Victoria que sostuviera la bolsa y la cánula para lubricar el ano de su hermana, ella nos veía realmente excitada y con ojos de asombro mientras yo lubricaba a mi esposa; le introducía un dedo en su ano y acariciaba sus nalgas y piernas para relajarla, después le pedí a Victoria que me diera la cánula porque ya estaba bien lubricada y dilatada, por lo que empecé a meterle la cánula despacio y la movía de un lado para el otro en círculos y de adentro hacia fuera para que entrara fácilmente, mi abejita empezó a gemir y a acariciar sus pechos, por lo que rápidamente se despojo del sostén del traje de baño. Yo gozaba el introducir la cánula y de girarla de un lado a otro, estuve así un rato cuando noté que Victoria realmente estaba excitada al vernos y con la mano libre se estaba acariciando el pezón derecho, yo le dije que bajara la bolsa un poco y abrí el pasador lo que dejo que un torrente de agua tibia entrara en Raquel lo que le causo que gimiera con más fuerza y se jalara y pellizcara los pezones. A Victoria le escurría liquido desde debajo de su short por lo que le dije que se lo quitara para que no lo ensuciara, cuando se lo quitó estaba usando una tanga rosada que ya estaba húmeda, yo con un movimiento rápido me quité el traje de baño y quede desnudo enseñando mi erección que tenía, Victoria no podía dejar de verme el pene ni mis nalgas. Yo le indique que se acercara un poco más y que subiera la bolsa porque ya casi no había agua en ella, cuando termino y retire la cánula le explique a mí cuñada que Raquel debía mantener el enema en su interior por un tiempo, hasta que la presión se acumulara y que nunca debía forzar la expulsión. Por otro lado yo acariciaba a Raquel en su abdomen en donde estaba una ligera protuberancia a causa del enema, lo mismo hacia con su culito al tiempo que la besaba. Victoria nos veía al tiempo que pudo ver que un enema no debía ser algo doloroso y mucho menos humillante. Raquel sostuvo el enema unos 10 minutos antes de expulsarlos, después fuimos todos al baño para que Victoria viera también lo que pasaba allí, cuando mi esposa se sentó en la tasa un chorro de agua caliente fue expulsado al tiempo que se estremecía con fuerza y gemía de placer, como tenía las piernas abiertas no solo pudimos ver ese chorro sino los hilos plateados que salían de su vagina y corrían por sus piernas. Cuando Raquel termino, ella misma le dijo a la hermana que en ocasiones un poco de agua quedaba en el interior del cuerpo pero que después salía sin problemas, cuando termino de decir eso un hermoso chorro de orina salió de ella y le explico que eso abecés pasa al relajarse mucho el cuerpo. Le pregunte a Victoria que opinaba si le aplicaba en este momento el próximo a ella, ella respondió que no había problema, pero que quería que lo hiciera su hermana, yo le explique que entendía que sintiera un poco de vergüenza o temor de que lo hiciera yo, pero que no era necesario porque me había visto desnudo, con una erección y yo a ella mojar su tanga, mi esposa le dijo lo mismo pero que por ella estaba bien.
Regresamos a la mesa le pedí que hiciera lo mismo que Raquel, con un poco de pena se quitó la tanga rosa y Raquel y yo vimos como una frondosa melena negra como la noche. Así que antes de ponerle el enema decidimos deforestar “la selva negra”. Primero recortamos el vello con mi maquina de afeitar eléctrica a la que se le pueden intercambiar diferentes utensilios para convertirla en una maquina de afeitar, de cortar pelo o para las patillas. Después la afeitamos todo el bello. Al final pudimos ver esa hermosa vagina rosada que temblaba temerosa de que la lastimáramos, pero lo que Victoria no sabia era que tanto Raquel como yo nos afeitábamos mutuamente de vez en cuando por lo que teníamos practica.
Al fin, después de unos 20 minutos la acomodamos en la mesa nuevamente y yo cambie la cánula por la nueva que compró mi esposa y rellené la bolsa con un poco de agua tibia con más solución jabonosa, un poco menos de medio litro. Raquel alzó la nalga derecha de Victoria la cual estaba en la misma posición fetal y empezó a lubricarla mientras yo le hacia un masaje para relajarla un poco más ya que temblaba y no por el frió ya que el calor de la chimenea hacia agradable el interior de la cabaña. Raquel lubricaba y masajeaba el culo de su hermana a la vez que introducía sus lardos dedos en el ano de Victoria. Ella después de un rato pudo relajarse lo suficiente como para empezar con el enema. Con la cánula bien lubricada mi esposa empezó a insertarla en ese culito tan lindo mientras yo sostenía la bolsa del agua. Cuando Victoria sintió que le rozaba el ano le dijo que lo hiciera con cuidado por que era virgen, le dijimos que no se preocupara y que realmente lo iba a disfrutar. Raquel movía de forma magistral la cánula en el ano en círculos, adentro y afuera, lo que hizo que mi erección volviera, así que con mi mano libre me estaba masturbando mientras las veía, cuando Rebeca me dijo que parara, al menos hasta que el enema terminara. Victoria estaba más húmeda que antes y sus piernas estaban empapadas de sus jugos, también gemía un poco y se tocaba los pechos sobre el TOP y sus pezones se resaltaban bajo la tela; después Raquel dijo que liberara el agua despacio, Victoria empezó a respiras con más fuerza y lo hacia con unos jadeos que me volvían loco. También pude ver como mi esposa estaba húmeda nuevamente y dejaba una mancha sobre la silla en que estaba. Cuando termino el enema, Victoria empujaba pero le dijimos que no lo hiciera que solo respirara y se relajara, para lo cual le hacíamos unos masajes en su estomago y en sus nalguitas. Lo sostuvo como 5 minutos cuando la llevamos de prisa al baño en donde evacuo dando un gemido de placer y jadeaba. Estaba teniendo un orgasmo.
Después de que se aseo fuimos un rato a la chimenea y nos acostamos en la alfombra, Raquel y yo estábamos desnudos y abrasados de frente, uno sobre el otro, pero Victorio conservaba la parte superior del traje de baño y se acostó en el sofá y nos veía mientras nos besábamos y tocábamos. Hablamos un poco sobre los demás beneficios de los enemas, como que ayudan a perder peso y te mantienen aseado.
Victoria estaba bebiendo otra copa de vino tras otra, yo le dije que cuidado se emborracha y elle respondió que no había problema.
Después me levanté para preparar la manzanilla para los próximos enemas y mientras lo hacia podía oír como Rebeca le contaba mas o menos como fue la luna de miel y como después de eso acostumbrábamos pasar el domingo desnudos en casa. Yo volví y me acosté sobre mi esposa, ella me abrazó con sus piernas y la bese en la boca, barbilla y cuello; en ese momento le dije a Victoria si había oído bien, ¿eres virgen?, yo la verdad no lo creía porque ella es muy jugada con los hombres, y como estaba ya algo pasada de copas me dijo que sí, que se masturbaba de vez en cuando y que había tocado el pene de sus novios solo por encima del pantalón y que lo de hace un rato era su primer orgasmo sin masturbarse. Mientras contaba eso, se sentaba en el sofá con las piernas un poco abiertas por lo que pude ver ese coñito bien rasurado por Raquel y yo. Después me dijo que le encantaba ver a un hombre masturbándose y teniendo grandes eyaculaciones como en las películas, lo que Raquel dijo: “deberías de ver las de mi esposo, son enormes”. Yo me puse rojo como tomate, pero Victoria me pidió un favor, si podía hacerlo para ella como regalo de cumpleaños adelantado (un mes para ser exacto), yo voltee ha ver a mi esposa y ella asintió muy excitada, por lo que empecé a tener sexo con ella sobre la alfombra y Victoria se tocaba entra las piernas, yo estaba bien duro en poco tiempo y como mi esposa estaba bien mojada las penetraciones fueron profundas e increíbles; mi cuñada se quitó el sostén y pude ver ese hermoso par de pechos con unos pezones claros sensacionales, ella se los pellizcaba y humedecía con saliva. Al rato me pare y puse mi pene frente a Victoria mientras mi esposa me masturbaba desde atrás y me acariciaba el abdomen, yo le dije a Victoria que si quería un chorro grande que trabajara por el, por lo que dejó de hacer lo que hacia y empezó a masturbarme y a tocarme las bolas, mientras mi esposa me tocaba toda la espalda y hombros. Victoria no lo hacia mal y se lo hice saber, por lo que tomo más confianza y empezó a recorrerlo con su lengua, chupaba las bolas y las metía en la boca, después puse sus dos manos sobre mis genitales de manera que lo cubrieran lo más posible para que sintiera los pasmos previo a que me corriera, de repente como una gran explosión me corrí, con fuerza sobre el cuerpo de Victoria, le cubrí de semen todo los senos lo que hizo que quedara fascinada y hasta las gracias me dio por hacerlo. Raquel se sentó a la par de ella y comenzó a mamármelo y a tragar el semen que tenía a dentro del pene, lo que hizo que me viniera otra vez pero en su boca y mientras lo tragaba Victoria preguntaba si sabia bien, Raquel le dijo que lo probara, por lo que tomo un poco del que había en su pecho y lo probo y dijo que no estaba mal. Caí rendido sobre la alfombra al tiempo que Raquel quitaba el exceso de semen sobre su hermana con sus dedos y los metía en su boca.
Después pude oír el agua hervir con la manzanilla, con toda esa actividad había olvidado quitar el agua, Raquel dijo que no había problema ya que solo tenía que poner agua fría para hacerla perfecta para los enemas, ella se encargaría de todo mientras yo me reponía, le pidió a la hermana que la ayudara y mientras lo hacían le explicaba a ésta que esta vez sería en otra posición, porque le aplicaría otro de solución jabonosa a ella para limpiar la bien y por ultimo las dos se harían la de manzanilla. Victoria le pareció bien.
Cuando el próximo enema de Victoria estaba listo esta adopto la posición de las dos piernas bien abiertas y boca abajo, yo veía desde la alfombra mientras Raquel la preparaba para insertarle la cánula en ese culito una vez más. El dedo índice lo tenía embadurnado de lubricante, y comenzó a pasarlo por la zona anal, describiendo círculos a su alrededor empezando a introducirlo en el ano. Primero la introducción era lineal, de dentro hacia afuera, luego describiendo círculos dentro del ano, y posteriormente círculos y penetración. Cuando ya el dedo entraba cómodamente junto con el medio comenzó a deslizar la cánula en el interior del recto, Victoria se iba poniendo cada vez más excitada, gimiendo y retorciéndose de placer. La excitación era enorme, y le pidió que por favor comenzara ya con el enema, su hermana mayor no respondió y continuó con su juego un rato más, creo que disfrutando también de que yo las estuviera observando. Finalmente soltó el agua y los gemidos de Victoria se hacían cada vez más fuertes, Raquel deslizó un dedo dentro de la goteante vagina de su hermana a la vez que seguía jugando con el inyector en su culo. Esta ves fue un poco más de un litro y lo retuvo como por 9 minutos antes de que saliera corriendo a expulsarlo. Con eso perdió totalmente el control, se agarraba con fuerza de la tasa, gemía ruidosamente y se retorcía de placer, a la vez que continuaba masturbándose; llegó a un orgasmo de lujo. La ayudamos a limpiarse y nos sentamos abrasados desnudos en el sofá frente al fuego y pudimos ver una sonrisa en sus labios, una expresión de éxtasis se le dibujaba en el rostro.
Después de un rato de estar sentados y abrasados Victoria fue al baño una vez más para terminar de expeler el resto del enema y orinar el exceso de vino ingerido momentos antes, cuando regresó a pesar que se había aseado bien sus labios vaginales estaban húmedos, se puso a mi lado nuevamente, yo estaba pasando mi mano por en medio de las piernas de mi esposa probando sus jugos a los cuales soy adicto. Victoria puso un poco de los suyos en mis labios y pregunto cuales sabían mejor, yo dije que los dos eran demasiado sabrosos pero me quedaba con mi esposa a lo que esta respondió que sería mejor así y que me apresurara a preparar el tercer enema de su hermanita y otro para ella, yo me levanté y fui ha hacer lo que me abejita decía. El agua ya estaba a la temperatura correcta para su aplicación. Las llamé y les pedí que adaptaran una posición de su gusto, por lo que Rebeca dijo que ella quería de perrito y Victoria dijo que ella haría la de boca arriba con las piernas separadas y con las rodillas hacia los hombros. Cuando Victoria se acomodó Raquel lo hizo encima de esta, yo le hacía el sexo oral y recorrí también la zona anal de ambas. Las dos lubricaban a cantaros y con los jugos de una lubricaba a la otra, acerque el perche de los abrigos para poner las bolsas del agua y empecé ha insertar la cánula a mi esposa y cuñada, primero lo metía y la sacaba dando pequeños giros de un lado al otro, una vez adentro daba círculos en el interior de los anos a la vez que los besaba y chupaba, las dos gemían y se retorcían, deje las cánulas en el interior para dejar salir el agua de las bolsas, entre las dos se tocaban y acariciaban todo el cuerpo, Victoria con las dos manos y Raquel con una ya que la otra la usaba de apoyo.
Antes de que se vaciaran las bolsas Raque se bajó de la mesa y se apoyaba recostada sobre el cuerpo de la hermana y me pidió que le hiciera lo que tanto le gustaba; yo retiré la cánula de ella y empecé a hacerle el sexo anal con el enema aún adentro de ella, era algo que la enloquecía, sentir el vaivén del agua dentro de ella con mi pene en el culo es para ella cuestión del máximo clímax; yo la penetraba con fuerza como a ella le gusta mientras esta hacia círculos con su culo y sostenía como podía la cánula de Victoria para que no la expulsara. Por otro lado Victoria le sostenía y frotaba los pechos a mi abejita; con el movimiento de penetración que hacíamos frotábamos la vulva y clítoris de Victoria, por lo que los tres uno a uno fuimos teniendo nuestros org8asmos, yo lo hice de primero y termine adentro del recto de mi esposa, después lo hizo ella y por ultimo Victoria, a la que le retire con prisa la cánula para que fuera a evacuar junto a mi esposa. Yo estaba en la puerta viendo como evacuaban en la tina al mismo tiempo ya que en la taza era imposible que ambas lo hicieran, ambas tuvieron orgasmos largos y fuertes, se estremecían con fuerza al tiempo que gemían de placer. Tuve que sostenerlas para que no cayeran en el interior de la tina, las ayude a limpiarse y las conduje al cuarto, las acosté en la cama pero Victoria dijo que deseaba evacuar lo que le faltaba por lo que la lleve otra vez al baño y otro chorro salio de su culo, dio un gemido y cayo exhausta por lo que si no la agarro va ha dar al piso, la alcé para ir al cuarto otra vez cuando vi a Raquel en la puerta esperando que saliera para entrar ella, expulso un poco de agua y volvió al cuarto con migo. Una vez en el cuarto recosté a Victoria en la cama y se durmió. Como a la hora Raquel me dijo que era tiempo de que su hermana tuviera su primer sexo de verdad, por lo que acepte en ayudarla. Así que con mucho cuidado empecé a besar y acariciar por todo el cuerpo a Victoria, le hacia el sexo oral mientras mi esposa me lubricaba el pene con cuidado y Victoria se movía y retorcía pero sin despertar. Cuando lo hizo al fin ya estaba bien húmeda y con migo en cima, pregunto que pasaba pero la bese junto con un abraso al tiempo que mi abejita jugaba con su clítoris, después de un rato Raquel tomó mi pene y lo uso como un consolador para su hermana, esta que quejaba al tiempo que disfrutaba, Victoria me tomo de la cintura con fuerza al tiempo que se movía para facilitar la penetración y me dijo que lo hiciera de una vez, así que la penetre y pronto sus gritos de dolor cambiaron por gemidos de placer que se podían oír por toda la cabaña, mi pene se hundía en su vagina y me esposa controlaba el ritmo con sus manos sobre mis nalgas, cuando Victoria tuvo el orgasmo me abrazó con sus piernas con fuerza (casi me parte en dos). Después la volteamos y empecé a chuparle el culo mientras Raquel separaba sus nalgas, ella agarraba con fuerza las sabanas de la cama y derramé un poco de lubricante entre sus nalgas para obtener una sabrosa lubricación y la penetré de un poco al principio pero me dijo que o hiciera rápido así que la penetre de un golpe provocando un grito de dolor y placer en Victoria; Raquel me dio una nalgada durísima y me dijo que era un grosero salvaje, yo le dije que había puesto mucho lubricante y que había resbalado además que su hermanita me lo pidió, por lo que mientras seguía con el coito anal ella limpiaba las lagrimas de su hermana y la consolaba masturbándola y dándole un masaje; al poco tiempo Victoria empezó a tener otro orgasmo como con el enema, gemía y aullaba de placer hasta que termine dentro de ella, ella cayo rendida y muy satisfecha, lo se porque lo dijo.
Le dimos unos instantes para que se recuperara ya que habíamos terminado con ella, limpiamos la sangre de su vagina y al tiempo que decíamos: “dile adiós a la niña y hola a la mujer”.
Mi esposa me dijo que era el turno de ella por lo que se puso encima y empezó a botar con fuerza sobre mí, yo jugaba con sus pechos y los mamaba; después se volteo y siguió así un rato entonces podía tocar su culo e introducir un dedo en el, la puse de cuatro patas, se movía frenéticamente y pedí más pero no guante y termine una vez más en su vagina; cuando me retire pude ver un chorrito de semen saliendo de ella por lo quise limpiarlo pero de repente su hermana empezó a tomarlo con los dedos y a chaparlos luego, eso me encantó.
Después nos acostamos todos juntos en la cama y dormimos hasta el otro día.
A la mañana siguiente nos levantamos como a las 10 para desayunar y le pregunté a Victoria si estaba bien, lo que ella respondió que sí, pero que le dolía un poco el ano y que no me preocupara porque la verdad le gusto la forma en que pasaron las cosas, después fuimos a tomar un poco de sol en pelotas ya que hacía un día hermoso y un calor de los 11 mil demonios. Raquel y su hermana estaban en el mismo lugar de ayer y yo como siempre ponía un poco de crema para broncear, cuando ponía un poco sobre los genitales de mi esposa esta abrió las piernas y dejó salir un chorro de orina realmente largo, su hermana dijo “yo puedo hacerlo mejor” y abrió las piernas, las levantó un poco y de su cuerpo también salió otro chorro, cuando termino yo dije que había sido un empate y las dos rieron. Después de un rato al acercarse el medio día Victoria pregunto como a que hora debíamos volver y yo dije como a las 4pm. Toda la tarde estuvimos tomando el sol. Yo por mí parte disfrute mucho el ver como la piel de mi esposa y cuñada se tostaban un poco.
Victoria me dijo si podía ponerme a mi un enema y yo dije que no había problema, por lo que preparamos todo para mi. Yo me acomode con la pierna derecha sobre el hombro izquierdo de Victoria y la izquierda sobre el hombro derecho de me esposa, cuando empezaron a tocarme mi pene empezó a ponerse duró y ellas jugaban con el y me recurrían todo el cuerpo. Mi esposa me mamaba el pene y el perineo, al tiempo que me lubricaban el ano, Victoria se puso sobre mí y podía chuparle la vagina al tiempo que ella me acariciaba mi estomago casi como un 69.
Mi esposa me hacia un masaje en la próstata que me traía como loco y a punto de eyacular. Cuando me introdujeron la cánula y lo movieron en mi interior no aguante y eyaculé y bañé a mi cuñada con mi semen lo que provocó unas risas en ambas hermanas. Después sentí el torrente de agua tibia me inundaba y llenaba mis entrañas cuando terminaron de aplicarme los dos litros los sostuve como 10 minutos antes de evacuarlo.
En el baño sentía como mi cuerpo sudaba y se hacia más liviano. Cuando termine me ayudaron a limpiarme.
Después de un rato y después de limpiar el lugar un poco, nos bañamos todos juntos y nos alistamos para regresar a casa.
De camino le ofrecimos a Victoria que si quería los domingos lo usábamos para aplicarnos lo enemas, que si deseaba podía venir a nuestra casa para acompañarnos, lo que ella accedió con gusto y ese fue el inicio de nuevas experiencias para ella.

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