El lecherito de Gaby

Hoy quiero contarles lo que me sucedió con mi amigo Gaby y su Lecherito.

No es un repartidor de leche, en lo estricto de la palabra pero al leerlo comprenderán por qué Gaby lo llama así.

A Gaby lo conocí hace muchos años, contesté un anuncio en una revista especializada en contactos gay, me dio por escribirle,me contestó y así mantuvimos una amistad por correspondencia bastante prolongada, hasta que hace un par de años empezamos a mandarnos E-mails y la correspondencia por correo desapareció de nuestras vidas, supongo que desapareció de la vida de muchas personas.

E-mail va E-mail viene, me fui enterando de la vida de Gaby, hasta que un día me mandó una fotografía suya en la cual pude ver su aspecto de oso bastante peludo, un tipo de cerca de treinta años con una barba y un bigote bastante cuidados, su cuerpo rosado casi blanco en el que predominaba su abultada barriga, su pija se podía ver poco en esa foto porque se asomaba de un calzoncillos blanco, pero pude imaginarme que no era muy larga más bien gordita.

Voy a copiar aquí dos de los mail de Gaby en los que me habla de que conoció a un Lecherito y como me lo descibió.

10 May 2003 14:53:23 -0300 (ART)
De: “gabriel costa galana <costagalanagabi@com.ar>
Asunto: gaby
A: omarkiwi@yahoo.com

Hola Omar:
Estuve releyendo todos tus mails y no tengo ninguno
como el que me pedis.
En Rosario vivo cerca del Parque Independencia
hacia el centro de la ciudad.
Te cuento que conseguí novio.
Mi novio, 27 años, 1,70, 70 kg, pelo negro, juega al
basquet, morochito, 18 x 5.5,y bien lecherito.
un abrazo enorme, besos,
Gaby
Fecha: Mon, 3O June 2003 13:45:10 -0300 (ART)
De: “gabriel costa galana <costagalanagabi@com.ar>
Asunto: gaby
A: omarkiwi@yahoo.com

Hola Omar:
Como va? Espero que super bien.
Por aquí esta haciendo frío pero no tanto, la semana pasada
llego a hacer tres bajo cero, pero tenemos la ventaja que de
dia sale el sol y la temperatura sube bastante.
A mi novio lo que mas le gusta es que le chupe la pija, si
por el fuera estaría chupándosela hasta que se me acalambren
las mandíbulas, mientras el se dedica a chuparme el culo y a
jugar con sus deditos en él.
Te digo que es lecherito por las dos cosas, por que acaba
siempre como si fuera la primera vez, y por se aguanta tres
y hasta cuatro por vez.
A mí lo que mas me gusta es cuando me pone en cuatro patas,
me la apoya en la entrada, me puertea con su cabezota, me
agarra de las caderas y me la va poniendo hasta los huevos,
se prende de mis tetas y comienza a culearme sin parar, puede
estar 10 minutos, media hora, y hasta una hora.
Una noche me la tuvo puesta casi tres horas sin sacármela,
él guacho no quería acabarme y yo ya tenía el culo un infierno,
le terminé rogando que me acabara, y el disfrutaba diciéndome
al oído lo puta que era y que le rogara por su leche.
Un abrazote.
Gaby

Con semejantes mails describiendo lo que hacía su lecherito, se me hizo agua la boca y todo mi cuerpo con semejante ejemplar!!

Le mandé un mail a Gaby diciéndole si no quería compartirlo una noche conmigo. Medio en broma medio en serio me contestó que el lecherito era muy tímido, que no se animaba a hacerlo frente a otros y menos si eran extraños.

Nunca me mandó fotos de él, supongo que no tendría, porque si era tan tímido no querría tomarse fotos desnudo.

En Julio nosotros en Uruguay tenemos las vacaciones en la primera quincena y en cambio en Argentina son las dos últimas semanas que se dan vacaciones a los estudiantes.

La primera semana de las vacaciones me tocó tomar esxámenes, por ese motivo mis vacaciones comenzaron en la segunda semana.

Me fuí a Buenos Aires a la casa de mi hermana, disparando del frío de Montevideo, pero allá estaba igual.

Desde allí le mandé un mail a Gaby, diciéndole donde estaba y pidiéndole que convenciera a su lecherito, que si aceptaba hacer un trío y me recibía en su casa, me iría hasta allá.

Después de dos intentos y un rato de chateo finalmente llegó la tan ansiada respuesta positiva.

Adolfo que así se llama el lecherito, había aceptado a regañadientes ya que nunca se había acostado con un extranjero.

Gaby me dijo que tenía poco tiempo, porque el domingo siguiente que empezaban sus vacaciones se iría al norte de la provinica de Santa Fe a la casa de sus padres.

Claro, para él empezaban sus vaciones en cambio para mi finalizaban, porque ese domingo yo tenía que regresar a Montevideo porque al otro día tenía que trabajar.

Arreglamos, de que iría el sáabado y pasaría con ellos hasta el domingo en que Gaby se iría a su pueblo y yo regresaría a Buenos Aires para tomarme el Bus de la Carrera que me traería nuevamente a Montevideo.

Le dije a mi hermana que me iría un día antes porque quería conocer a un amigo que vivía en Rosario y me iba para allá a pasar el fin de semana.

Salí de la terminal de Retiro con todo mi equipaje, como a las 6 de la mañana, para llegar a la Terminal de Rosario pasadas las 9.

Allí me esperaba Gaby, nos reconocímos inmediatamente y nos dimos un abrazo muy fuerte.

Tomamos un taxi y a los pocos minutos estábamos cruzando la puerta de su departamento, lo abracé nuevamente y le di un beso en los labios.

-Al fin te conozco!! Vamos al dormitorio…

No me dejoó terminar la frase.

-Ya habrá tiempo para eso esta noche cuando venga Adolfo. Ahora te voy a llevar a conocer la ciudad.

Su departamento tiene dos ambientes, o sea dormitorio y estar.

Dejé mi valija en el dormitorio y salímos con una mañana muy fría a recorrer lo más interesante que tenía su ciudad.

Su depto. queda cerca de las calles Río Bamba y España unas tres cuadras del Parque Independencia hacia donde me llevó.

Al pasar por un café entramos a tomar algo caliente, porque ninguno de los dos había desayunado y allí me explicó que ese Parque es uno de los más grandes e importantes no sólo de la Ciudad de Rosario sino de la Argentina.

Me mostró el Hipódromo, la Sociedad Rural, el Estadio Municipal, el Rosedal, el zoológico y las fuentes de Lola Mora.
En fin en ese parque había de todo hasta un almanaque floral!!

Le comenté a Gaby que en mi excursión a Salta había visto estatuas de Lola Mora y de su sobrina.

-Sí, es muy famosa en Argentina, hasta en Buenos Aires hay fuentes hechas por ella.

Pasamos casi hasta la una de la tarde metidos en ese parque interminable, el frío y el hambre se hacían sentir y por eso decidímos salir de allí y buscar en las inmediaciones un restaurant donde poder saciar nuestro apetito y cobijarnos por un rato del inhóspito invierno austral que debíamos soportar unos meses maá…

En el restaurant Gaby me contó de las maravillas que hacía su lecherito dentro de su cuerpo.

A pesar del frío la verga se me empezó a mover con solo oir los placeres inigualables que ese ser le daba a mi amigo.

Terminamos de comer y Gaby me llevó por una calle que atraviesa el parque dijo que ese era el Bulevard Oroño, muy famoso por las gradnes residencias y jardínes. Las residencias las vimos, pero los jardínes con la heladas del invierno estaban hechos una calamidad.

-Sí Omar tenés razón están espantosos, pero si venís en octubre vas a ver que maravillosos y coloridos son.

Ya se hacía la noche, porque a las cinco y media de la tarde en invierno en estas latitudes empieza a oscurecer, así que nos fuímos para su casa donde tomamos más café caliente y nos dispusimos a esperar al lecherito.

Al rato apareció, venía del gimnasio muy limpito porque después de las prácticas de basquet se había duchado en el club.

Efectivamente era como me lo había descipto Gaby en sus mail.

Su altura era igual a la mía, su peso unos 10 kilos más que yo, pero su piel oscura y ese pelo renegrido lo diferenciaban mucho de mi aspecto exterior.

Gaby nos presentó, nos dimos la mano, seguimos tomando café y tratando de entablar una conversación.

-Vamos a dar una vuelta, porque todavía no viste los comercios iluminados del centro.

Fue la propuesta de Gaby y salímos nuevamente a las gélidas E invernales calles de Rosario.

Anduvimos como una hora, dando vueltas por calles iluminadas, con gente para todos lados hasta que se hicieron las nueve de la noche.

El lecherito dijo que tenía ganas de come pizza con muzzarella y nos metímos en un restaurant que según dijo él, allí hacían las mejores pizzas de Rosario.

Nos ofrecieron cerveza, pero hacía mucho frío por lo tanto preferimos tomar vino tinto.

Comímos bastantes pizzas y tomamos entre los tres dos litros de un vino tinto muy rojo, que era una delicia.

Salímos de ese restaurant y nos tomamos un colectivo para volver nuevamente a la casa de Gaby.

Yo estaba helado, pero quería ansiosamente ver con mis popios ojos las dotes del lecherito.

Gaby encendió la calefacción porque su depto, estaba muy frío y no daba ganas de quitarse ni una prenda de ropa.

Nos tomamos un par de whiskeys para entrar en calor y para que el lecherito se deshinibiera porque a pesar de que hacía una buen rato que nos estábamos tratando tenía sus reparos.

El whisky, la calefacción y los relatos que les hice de las más insólitas aventuras que me ha tocado vivir hicieron que Adolfo se soltara un poquito más y contó algo de su vida.

Gaby se sentó sobre sus piernas, lo empezó a besar y a darle pequeños mordisco en los labios ante su resistencia.

Cuando sus labios empezaron a responderle, Gaby se levantó, lo tomó de la mano y lo condujo al dormitorio que por supuesto yo aproveché la ocasión y los seguí.

Gaby empezó a besarlo muy apasionadamente hasta que terminaron uno sobre el otro encima de la cama, mientras yo me senté en una silla esperando que me invitaran a unirme a ellos.

El lecherito se resistía un poco a las manos de Gaby que intentaban quitarle la ropa hasta que finalmente una a una fueron desapareciendo de sus cuerpos todas las prendas que los cubrían.

Pude admirar en total plenitud sus dos cuerpos, el de Gaby en parte ya lo conocía por la fotografía envíada por Internet, pero el cuerpo de Adolfo me pareció normal, sobresalía como me había adelantado Gaby una gruesa verga con dos monumentales bolas que colgaban hacia abajo en la plenitud de sus 27 años.

Ni que decir que ver a esos ds hombres jóvenes en esa actitud tan apasionada hizo que mi verga se pusiera a tope palpitando tanto dentro de mis vestimentas hasta que tuve que liberarla de su prisión de tela. Gaby aprovechó y se puso a mamar la pija de su novio lecherito con total dedicación, mientras mis manos iban y venía a lo largo de mi verga que empezaba a humedecerse con su pre-cum.

Desde mi silla podía apreciar perfectamente la posición de 69 en que estaban ellos, veía a Gaby chupando la pija de Adolfo la cual se notaba gruesa pero no muy larga pero no se endurecía por más que este tratase de succionarla y de apretarle los huevos.

El lecherito se dedicó de lleno a lamerle el ano a Gaby y a meterle dedos tal como me había dicho en un mail que esas eran sus preferencias en la cama.

Estuvieron como diez minutos en esa posición hasta que Gaby se cansó de chupar pija y le pidió a Adolfo que se la metiese de una buena vez.

Yo seguí contemplando el espectáculo pero ni me tocaba la verga porque no quería eyacular sin antes haber disfrutado de mis nuevos amigos y si Adolfo tenía eyaculaciones tan lentas no iba a disfrutar nada.

Puso a Gaby en cuatro patas, le levantó las nalgas, Gaby las separó con sus manos y vi como acercaba su gruesa pija al agujero que la estaba pidiendo desesperadamente. La apoyó en esa entrada y empujó un poco hasta que entró la mitad de su cabezota acompañada por un profundo suspiro emitido por la garganta de Gaby, empujó otro poco y mas de media pija fue para adentro mientras Gaby se quejaba de dolor y de placer.

No pude ver más porque el cuerpo del lecherito me tapaba la imagen que antes podía apreciar, por lo que tuve que levantarme y acercarme a la cama.

De costado vi la unión de la verga de Adolfo con su cuerpo, bueno la unión no la vi porque la tapabn infinidad de pelos negros muy brillantes. Vi las nalgas gordas y rosadas de Gaby que apretaban esa vara de carne de una forma icnreíble, tendría miedo de que se escapase de dentro de su cuerpo y no volviese??

Adolfo dio el empujón final y su pija desapareció totalmente, lo único que se veía eran sus pelos negros pegados a las nalgas de Gaby.

Gaby me dijo que me acercara. Levantó la cabeza y me la empezó a chupar, así yo podía ver la cara de Adolfo, una cara de gozo, se notaba que le encantaba tener su verga metida allí dentro
del culo de Gaby, yo no podía verla porque las nalgas levantadas de Gaby me lo impedían, pero en el momento que sus cuerpos se separaban y la pija iba saliendo de su placentera prisión sí la podía ver!!!

El Lecherito se las ingeniaba y la sacaba totalmente la ponía entre las nalgas y yo podía disfrutar de la visión de una pija colorada y chorreante que se asomaba entre las nalgas de Gaby.

Me excitó tanto esa visión que casi acabé en la boca de mi amigo Gaby, pero este al darse cuenta de que mi verga latía mucho y por la intensidad de mis gemidos, la sacó de su boca y descansó.

No pude contener mi agitación, ver esa verga gruesa toda enterrada en la entrada posterior de mi amigo Gaby y ver como era sacada, toda empapada por sus jugos naturales y vuelta a enterrar ante los gemidos de agotamiento y de dolor, sí porque los intestinos de Gaby no aguantaban más tanta fricción hasta que finalmente con la ayuda de mi mano acabé una buena cantidad de leche blanquecina que fue a parar a la cabeza de Gaby.

Gaby al sentir su cabello mojado alargó su mano y mi semen se desparramó por gran parte de su cabeza.

Gimió más fuerte y ante sus protestas Adolfo se la sacó, esa verga seguía dura a pesar de que llevaba como media hora en acción primero dentro de la boca de Gaby y luego en su recto.

Gaby estaba cansado de estar boca abajo, se dio vuelta y se acostó sobre su espalda con su pija dura apuntando hacia su voluminoso estómago.

Adolfo la agarró con una mano y le frotó su verga sobre la cabeza hasta que Gaby empezó a eyacular sobre la cabeza de la pija de su amigo.

Yo miraba extasiado la verga de Adolfo, todavía dura y mojada, se me hacía agua la boca, me dieron unas ganas tremendas de chuparla, pero no me animé.

Adolfo se dio cuenta de mi mirada y me dijo.

-Querés probarla?

-Sííí……

Sin decirme nada más me dio un forro y me hizo señas de que se la metiese a Gaby que el me la metería a mi. Tanto la verga de Gaby como la mía estaban muertas, si recién habíamos desagotado nuestras vesículas seminales.!!!

El Lecherito me puso sobre Gaby, yo podía sentir su cuerpo macizo y por qué no decirlo bastante entrado en carnes, debajo mío, sentir el calor de ese cuerpo y los masajes que le daba Adolfo a mi ano con sus dedos untados con una crema lubricante fue lo que hizo que mi pija se pusiese tiesa nuevamente.

Gaby levantó las piernas, su culo estaba impresionantemente dilatado, por lo que mi verga entró con mucha facilidad, encontré un poco de resistencia en su interior porque como ya dije Adolfo la tiene gruesa pero la mía es más larga.

Una vez que entró toda caí sobre el estímago de Gaby y me quedé allí quieto esperando que se produjese el dolor que me daría Adolfo al metérmela.

Sentí un poco de dolor, pero una vez que pasó el esfínter y este se acostumbró a su visitante todo fue más fácil.

Al Lecherito le gusta coger poniéndose sobre sus victímas o sea que le gusta ponerlas boca abajo y darle con fuerza. Yo ni me movía, sentía los huevos de Gaby muy calientes contra mi vejiga y la a verga de Gaby apretada entre nuestros dos cuerpos se iba despertando otra vez.

El Lecherito empezó un mete y saca con toda la fuerza de que era capaz, me gustaba pero me hacía doler, mi verga trataba de hacer lo mismo dentro del recto de Gaby pero este tipo ni me dejaba moverme. Me pellizcaba las nalgas mientras yo trataba de hacer lo mismo con las tetillas de Gaby.

Para no seguir detallando tanto placer y suplicio al mismo tiempo diré que estuvimos un buen rato en esos menesteres hasta que le dije que no aguantaba más.

Adolfo me la sacó, descanzamos un poco hasta que nuevamente quiso metérsela a Gaby, éste no aceptó porque dijo que estaba muy dolorido y se la empezó a chupar yo miré el culo peludo de Adolfo y empecé a tocarlo con mis dedos hasta que agarré la crema puse un poco sobre mi pija forrada y otro poco se lo puse a su ano.

Mientras ellos seguían con su 69 yo se la metí y acabé nuevamente pero dentro del culo muy apretado del Lecherito. Se notaba que lo había usado poco para esas cosas.

Oí unos gemidos tremendos que provenían de la garganta de Adolfo, no los pudo exteriorizar mucho porque la verga de Gaby ocupaba su garganta, pero pude sentir como su ano palpitaba mucho y me di cuenta de que estaba teniendo un gran orgasmo dentro de la garganta de Gaby.

Gaby también tuvo su segunda eyaculación en el interior de su novio hasta que nos calmamos permanecímos sin movernos los tres uno arriba del otro.

El olor a semen era impresionante!!!

Mi semen en el pelo de Gaby estaba seco, el condón que había usado Adolfo conmigo estaba sin leche porque no había acabado, pero el que salió de su culo largaba un olor bastante fuerte a semen y a materias fecales, de su bocas salí un aliento a leche de hombre muy concentrada.

Fue una lástima que Adolfo eyaculase dentro de la boca de Gaby, porque me perdí de ver la gran cantidad que decía Gaby que salía de su interior en sus prolongadas sesiones de sexo.

Ni que decir que tuvimos que bañarnos como a las 3 de la madrugada, cambiar las sábanas e irnos a dormir los tres juntos.

A la madrugada me despertaron los gemidos de Gaby, estaba siendo penetrado otra vez por su novio, pero simplemente fui espectador, con dos sesiones hacía un par de horas mi organismo no quería más por esa noche.

Las tetilas de Gaby estaban rojas por los apretones que recibían, sus nalgas estaban igual, el culo de Gaby era visitado violentamente por el arma implacable de Adolfo que quería más y más.

Gaby se cansó de tanto que entraba y salía de su ser hasta que finalmente el Lecherito la sacó y la empezó a fregar entre sus nalgas hasta que unos largos chorros de leche saltaron de su verga y fueron a caer sobre la espalda de Gaby.

Se durmieron otra vez muy abrazados hasta cerca de las nueve de la mañana, hora en la que me despertó Gaby para desayunar y para decirme que antes de irme tenía que conocer la costa y el famoso Monumento a la Bandera.

Fuímos los tres hasta allí donde el viento era insoportable, muy bonito todo ese Río Paraná, el Parque Belgrano, la isla del Espinillo al otro lado pero no era época para andar por allí por lo que les dije:

-Mejor lo dejamos para otra vez.. si puedo venir en verano.

Volvímos al depto. de Gaby cerca del mediodía ya que antes quiso pasar por la Catedral que está cerca del monumento, la visitamos y regresamos.

Yo tenía que tomar el micro para Buenos Aires alrededor de las cinco de la tarde pues debía estar en Retiro antes de las 9.30 para marcar el pasaje de regreso a Montevideo y Gaby tenía que tomar el suyo para su pueblo a las 18 horas.

Después de entrar en su depto a Gaby se le ocurrió tomar un whisky para festejar nuestro encuentro y nuestra despedida.

Bueno en realidad esa fue la excusa que usó para tomar algo que nos sacase el frío, después de recibir tanto viento en nuestras caras, las cuales estaban gélidas.

Gaby se puso mimoso con Adolfo, se sentó en sus piernas y lo empezó a besar y a abrazar hasta que éste le dijo:

-Te voy a extrañar… pero antes de irte te la voy a meter otra vez para que no me olvides en estas vacaciones…

-Imposible olvidarte!!!

Tenía razón Gaby, quien se iba a olvidar de esa verga??? Si se tuvo dentro de uno por supuesto!!!

Se despojaron de sus ropas, Adolfo ya la tenía en acción de ataque y Gaby no se hizo rogar se la empezó a chupar con mucha vehemencia mientras yo los contemplaba quitándome la ropa.

Una vez que el Lecherito la tuvo bien dura, Gaby se acostó con la esplada sobre la cama levantó las piernas bien alto y le ofreció el culo para que su amante lo penetrase.

Yo estaba de pie al borde de la cama con la verga en la mano, bastante dura por lo que podía ver una espléndida panorámica de lo ansioso que estaba el culo de Gaby por recibir pija a cualquier precio.

A Adolfo no le gusta coger de esa manera por eso le dijo que se pusiera en cuatro patas porque así no se la iba a meter.

Discutieron un poco hasta que finalmente Gaby me hizo poner a mi en la posición en que el quería estar, se acostó arriba mío, sentí su pesado cuerpo y su barriga apretádose contra la mía, mi verga sobresalía por atrás de sus bolas y se pegaba a las paredes de su ano.

Gaby estaba montado sobre mí, yo no podía ver lo que sucedía, pero el Lecherito, hurgaba con sus dedos en el ano de Gaby que ahora si lo tenía en la posción que a él le gustaba penetrarlo.

Sentí que su verga pegaba en la mía y sus bolas calientes sobre las mías, hasta que Gaby dio un grito de dolor y se quejó de que fue muy bruto, se la había metido toda de golpe.

Mi verga quedó medio aplastada y presa entre los cuerpos, yo no podía moverme, sentía el movimiento del cuerpo de Adolfo cada vez que salía y entraba del orto de Gaby.

Cuando Gaby dejó de quejarse y empezó a gemir porque esa verga le estaba dando suficiente placer, dejé de percibir los movimientos de entrar y salir.

Unos instantes pasaron hasta que sentí que mi verga era mojada por la saliva de Adolfo, la agarró con una mano y la acercó al hoyo que él había abandonado, sentí como apoyaba la cabeza allí, como pude intenté empujarla y sin dificultad entró la cabeza y un poco más.

Por supuesto, como la verga del Lecherito es más gruesa que la mía, por eso el camino estaba muy dilatado y entró tan facilmente, pero allí no paró la cosa, sentí que algo tocaba mi verga, y no era precisamente la mano ni la lengua de Adolfo, era su pija que la había puesto sobre la mía y recorría con su cabeza parte del tallo de la mía abriéndose camino.

Gaby se quejó un poco y gritó bastante cuando sintió que su ano era embestido por otra verga!!!

Sí, Adolfo intentaba meter la suya sobre la mía hizo tanta fuerza y Gaby contrajo otras tantas veces su esfinter hasta que esa cabeza gruesa se abrió paso y logró su objetivo alojándose dentro suyo sobre mi verga.

Fue muy placentero sentir como su frenillo frotaba el mío, en ese lugar tan estrecho.

Adolfo como enloquecido empujó más su verga contra el interior de Gaby y al hacer ese movimiento arrastró mi verga con la suya hacia las profundidades de las entrañas de su amante.

A pesar de lo incómodo que estaba yo bajo esos dos cuerpos, gocé muchísimo sentir mi verga frotándose contra otra dentro de ese apretado recto.

Gaby también lo disfrutó mucho, porque su leche empezó a salir a borbotones sin siquiera agarrarse la pija con sus manos, pude sentir sobre mi vientre la gran cantidad que expulsó.

Las bolas de Adolfo se pusieron más calientes, era insoportable sentir ese calor sobre mis propias bolas cada vez que empujaba su pija dentro de Gaby sus bolas se pegaban a las mías.

Pude sentir su transpiración porque además de quemarme sentí que un líquido me las mojaba.

Acabé dentro de Gaby sin forro ni nada, ni tiempo para eso me dieron, en realidad ni me acordé de los condones.

Como siempre a Adolfo ni se le aparecían las ganas de terminar esa cogida, Gaby se quejaba de que no aguantaba más, su pija estaba apretada sobre mi cuerpo, toda pegoteada por su propios jugos, mi verga bajándose dentro suyo apretada por la pija del Lecherito que seguía embistiendo.

Adolfo después de un buen rato decidió sacarla ante los ruegos de Gaby, un tremendo olor a materias fecales inundó la habitación por lo cual Adolfo y yo corrimos al baño a lavarnos.

Nuestras pijas estaban marrones y mi leche entreverada con esa materia marrón que habíamos extraído de las profundidades del cuerpo de nuestro amigo.

Una vez que pudimos sacarnos ese aroma volvímos a la habitación donde Gaby seguía sobre la cama, oímos un estruendo que salió de su ser.

Habíamos abierto tanto su esfínter que por allí había entrado aire y su cuerpo expulsó a ese elemento extraño que había entrado a él.

Adolfo seguía de pija dura, Gaby se quejaba de que le dolía mucho y no lo dejó que se la metiese nuevamente.

El Lecherito quería acabar y largar toda la leche que tenía dentro de sus vesículas seminales, por lo que Gaby sin ganas se la empezó a chupar nuevamente ante mi atónita mirada.

Yo estaba agotado, había gozado muchísimo, quería ver en que terminaría eso, pero el Lecherito como siempre demoraba en eyacular. Gaby se cansó de chupar, por lo que ocupé su lugar, pero con la condición de que no acabase en mi boca que yo quería ver su leche deslizarse por el pecho de Gaby.

Con mucho esfuerzo, chupadas y metidas de dedos en el culo de Adolfo logré que finalemnte este diese un:

-Ahhhhhhhhhhhhhhhh…………….!!!!

Sacó la pija de mi boca, la apuntó al pecho de Gaby que aun permanecía acostado y pude ver un imprsionante chorro largo y espeso de leche recién hecha que chocaba contra ese pecho rollizo y rosado.

Adolfo se acostó sobre Gaby lo empezó a besar mentras sus pechos se pegoteaban con los restos de la leche de Gaby y la recién expulsada por el Lecherito.

Con toda esa fiestita, se nos hicieron como las tres de la tarde.

Nos bañamos los tres juntos muy apresuradamente, después Gaby puso a las apuradas algunas ropas en un bolso y nos fuímos para la terminal de ómnibus donde almorzamos algo rápido, porque a las cinco salía mi micro para Retiro y a las seis el de Gaby para su pueblo.

Espero que Gaby lea este relato y recuerde los gratos momentos que pasamos los tres en ese día y medio que estuve por ahí.

OMAR
Como siempre espero comentarios en omarkiwi@yahoo.com

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