Mi fantasía

Mi nombre es Gustavo, tengo 23 años, y esta que voy a contar no es una historia vivida sino una fantasía que tengo. Estoy en una pileta. Pleno verano. Hace mucho calor y es casi inevitable meterse en el agua y refrescarse un rato. Me muevo a mis anchas, y cada tanto salgo a la superficie, siempre remojándome un poco.

En eso veo a un hombre, de unos 40 años, aunque parece más joven. Me quedo mirándolo unos segundos y el también me mira. Trato de apartar la mirada para otro lado pero ya es tarde. Hay que seguir el juego.

Salgo del agua y me siento en la orilla. Exhibo mi bulto parado debajo de la malla por un momento mientras lo observo directamente a los ojos. Luego me doy vuelta y le muestro un poco el culo y el resto de mi cuerpo. Al rato me levanto, doy unas vueltas, y después de mirarlo nuevamente a los ojos, agarro mis cosas y me dirijo a los vestuarios.

Como ya son las últimas horas de la tarde, no hay casi nadie en esa zona. Me agacho un poco sobre los bancos simulando secarme los pies, cuando él entra. Estando yo completamente desnudo, me recorre todo el cuerpo con su mirada.

Los dos estamos excitadísimos y con nuestras vergas al palo. El empieza a sacarse su slip, quedando también en bolas. Puedo ver una verga de buen tamaño, normal, mas o menos como la mía. Verificando que no haya nadie, finalmente establecemos contacto físico besándonos, franeleando, tocando nuestros cuerpos uno con el otro. Es tal la calentura que no puedo más y lo invito a meternos en una de las duchas, las cuales tienen una cortina que cubren su interior.

Una vez adentro me empieza a hacer una mamada fenomenal, que casi me hace explotar. Al cabo de un minuto acabo dentro de su boca llenándolo de leche.

Nos besamos otro poco, y me doy vuelta para que recorra mi espalda y mi culo con su lengua. Me manosea la cola y empieza a meter un dedo, cosa que me excita muchísimo. Le pido que me penetre, cosa que hace con suavidad y a ritmo constante primero, y más fuerte después. Llega su turno de acabar en mí, y el placer es mucho.

Es tal la calentura que parecemos no querer terminar con el acto. Nos besamos nuevamente, y comienzo a acariciar sus nalgas, apretándolas, acercando mis dedos a su orificio. El sabe mi intención, y previa mamada a mi pija, se da vuelta entregándome toda su cola. Casi sin esperar, lo penetro de una vez, a lo que el emite un gemido que me pone a mil. Lo cojo con fuerza hasta que acabo; exhausto yo, exhausto él, terminamos bajo la ducha con inmenso placer.

Los dos salimos, y luego de vestirnos, cada uno sale por su lado.Esta es una fantasía que me calienta mucho y que espero cumplir alguna vez.GUSTAVO gybi2000@hotmail.com

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