Juan Manuel, el hijo de un amigo de mi cuñado

En el relato titulado “RUBIO, VELLUDO Y TRANSPIRADO”, narré lo que me había sucedido una vez que fui a visitar a mi hermana a Buenos Aires y no la encontré.

En el camino concía a ese Rubio del título, que me dejó con muchas ganas de pasar un buen día de sexo con él… pero desde que lo dejé en la verdulería de Pinamar nunca más he vuelto a saber de él.

Pasé unos días muy bellos en Mar del Plata en la casa que mi hermana y su marido habían alquilado allí, lástima que estaba muy lejos de la playa, esa calle Polonia estaba cerca de un bosque.

Tuve una recompensa…, pero no fue precisamente en esa casa donde sucedió, para eso les voy a contar como fue y donde pasó.

Mi cuñado había invitado a pasar unos días con ellos a Juan Manuel el hijo de un amigo suyo de Montevideo, un muchacho de estatura normal, de 28 años, ni lindo ni feo, y de cuerpo más bien delgado ya que muchas veces pude apreciarlo porque íbamos mucho a la playa.

El muchacho aparentemente lo pasaba bien con todos nosotros, pero no tenía amistades de su edad porque mis sobrinos tienen una década menos que él y yo una más, así que el chico en esa semana no tuvo con quien salir a lugares para su edad, pero no se quejó de eso, tal vez porque quería descansar y eso estaba haciendo.

Transcurridos mis días de vacaciones anuncié que volvía a Montevideo y mi hermana aprovechó para pedirme que trajese a Juan Manuel hasta Buenos Aires donde él sacaría su pasaje para Montevideo.

Acepté muy complacido de tener compañía en esas 5 o 6 horas que duraba el viaje hasta la Capital Federal.

Mi hermana me dio las llaves de su departamento para que pasase la noche allí, para que no tuviese que conducir tantas horas hasta Montevideo.

Cargamos todos nuestros bolsos en el coche y partímos rumbo a la Termnial de Retiro para que Juan Manuel sacase su pasaje para Montevideo; en el trayecto conversamos de todo un poco, mientras él iba tomando mate amargo.

A la mitad del camino me dijo:

-No aguanto más… me orino! To! mé tanto mate…!!!

-Querés que pare y meas a gusto?

-Sí! Por favor!

Un poco más adelante vi un desvío, me metí por ahí, estacioné el coche e inmediatamente Juan Manuel salió corriendo rumbo a unos arbustos, se puso a orinar y a los pocos segundos llegué yo imitándolo en desagotar mi vejiga, aunque no había tomado mate pero antes de salir había bebido unas cervezas con mi cuñado y su efecto se hizo sentir con menos intensidad que el deseo de orinar que tenía Juan Manuel.

Nos dijimos cosas como:

Que alivio!! Que bien se siente ahora que la vejiga está vacía y otras cosas por el estilo.

Por supuesto que díjimos todas esas cosas si apartar nuestras miradas de la pija de cada uno.

Su verga era muy cabezona, y aparentaba un buen tamaño aunque su cuerpo no delataba que tuviese algo tan lindo escondido dentro de su slip.

La sacudió para que cayesen las últimas gotas de orina, uego se dispuso a guardarla nuevamente dentro de su escondrijo: la tomó con su mano le corrió el prepucio para que su cabeza quedase oculta dentro de él, pero no pudo porque ésta estaba adquiriendo mayor tamaño por lo que el forro que intentaba hacerla desaparecer apenas cubrió la mitad del glande quedando al aire una gran porción de carne rosácea.

Me sonreí y le comenté:

-Parece que no quiere obedecer!!!

Sonriendo también me contestó:

-Es que anda con hambre… una semana sin coger… me tiene caliente y cada vez que la toco quiere pararse!!!

Eso se arregla con un a buena paja!

-Ahora!!!

Me respondió como espantado.

Alargué mi mano, sin resistencia de su parte tomé su pija y comencé a pajearlo con suma lentitud mientras su verga iba creciendo en mi mano él me miraba a los ojos y luego me dijo:

-Ya está bien, puedo hacerlo yo solo…

Mi pija estaba casi como la suya, porque desde el Rubio de Pinamar no había hecho más nada con nadie, allí no conocía a ningun persona y no tenía ganas de andar pagando taxiboys, que segun había leído en los periódicos abundaban en gran cantidad.

Me puse en cuclillas cerca de su verga, cuando él se dio cuenta de mis intenciones la acercó a mi boca y de a poco me la fui tragando y saboreando su sabor a carne de macho joven.

Solamente la verga estaba asomada por la abertura de sus pantalones, traté de desprenderle el cinturón para poder apreciar y por qué no chupar y lamer todas las adyacencias de esa verga inesperada que se aparecía en mi camino.

Pude oir su respiración agitada cuando sus pantalones cayeron sobre sus pies y sus enormes bolas quedaron a merced de mis dedos y de mi lengua.

Quien se iba a imaginar que ese muchacho de tamaño normal e innsignificante tuviese ocultos esos encantos de primera calidad???!!!

Mientras mi lengua iba y venía a lo largo y ancho de sus bolas su pija permaneció erecta mirando hacia el cielo límpido del verano en un lugar no identificado de la ruta Buenos Aires-Mar del Plata.

Luego de que su bolas quedaran totalmente empapdas por mi saliva me levnté y con el delicioso sabor de su pija y adyacencias impregnado en mi lengua traté de pasarlo a su boca a través de un beso tremendamente caliente y húmedo.

Juan Manuel correspondió a mi beso lamiendo mi lengua y llevando hacia el interior de su boca el sabor de su propia pija.

Mi verga jugaba a los espadachínes con la suya, las dos se tocaban sin necesidad de que nuestros dedos las guiasen, frotándose tan delicadamente que el calor de su verga que era mayor que el de la mía fue notado por la sensibilidad de mi pija y me hizo gozar muy intensamente con el contacto de esa verga adosada a la mía.

En un momento que nuestas bocas se despegaron Juan-Ma me dijo casi en un susurro muy agitado.

-No creeas que soy puto..!!! Ando caliente.. ya te dije que hace como una semana que no cojo y cuando eso me pasa acepto cualquier cosa que me haga gozar y vaciar mis bolas….

Le propuse hacer un 69 y ante mi asombro por las palabras que me acababa de decir aceptó muy dócilmente y se tiró sobre el pasto esperando que yo me pusiese sobre él.

Hice lo mismo que él había hecho un rato antes, me desprendí el pantalón y tomando mi verga con la mano se la acerqué a su boca para luego dejarme caer sobre su cuerpo y depositar mi boca sobre su verga chorreante de precum y de saliva.

Unas pocas lamidas a su glande totalmente excitado, alcanzaron para que de este manase una gran cantidad de esperma, el que me hizo recordar a los géisers por lo largos que eran los diparos de semen que salieron de su pija.

No pudo gemir porque mi verga estaba alojada en su garganta pero cuando notó que latía mucho se apresuró a sacarla y se puso a morderla de lado para que mi leche cayese fuera de su boca.

Quedamos rendidos uno sobre el otro hasta que la agitación hubo pasado, luego recobramos fuerzas para ponernos de pie, levantarnos los pantalones, subir al auto para seguir nuestro camino.

-Sabés Omar…no sé si fue por la abstinencia de una semana o porque realmente la chupás muy bien, me hiciste disfrutar muchísimo de este inesperado 69 al borde de la carretera y si no te ofendés quiero pedirte que lo hagamos de nuevo para sacarme la duda de que lo que sucedió fue placentero.

Acepté encantado porque su verga me había gustado y esos dientes mordiéndomela en el costado en el momento de la eyaculación había sido fabuloso.

Yo iba a pasar la noche en el departamento de mi hermana y él se iba a ir para Montevideo en el primer ómnibus en el que encontrase pasaje.

Le propuse que se quedase conmigo en el depto. de mi hermana y que al otro día volviese a Montevideo en mi coche y así se ahorraría el pasaje.

Juan Manuel telefoneó a su casa y habló con su hermano, quién le prometió que pasaría a buscarlo al día siguiente a la hora que le indicase por el lugar donde yo vivo en el centro de Montevideo.

Le ofrecí pasar la noche conmigo en la cama matrimonial de mi hermana pero no quiso. Me aseguró que él no era ni un vicioso ni un mariquita que me había permitido ese 69 porque andaba caliente y no por otra razón.

Salímos a cenar en un restaurante por las inmediaciones, donde bebímos mucho vino acompañando a un asado muy delicioso que era la especialidad de la casa.

Al volver al depto. me despedí de él, luego se metió en el cuarto de mi sobrino. Yo me acosté en la cama de mi hermana pensando que le costaría mucho trabajo hacer que se me parase de nuevo…,  aunque n! o me faltaban ganas.

Al rato de acostarme sentí que abrían la puerta, encendí la luz, lo vi totalmente desnudo con la verga en la mano y con voz de borrracho me dijo:

-Dale, chupámela un rato antes de que esta verga desaparezca por un buen rato dentro de tu culo porque te voy a coger…

Me destapé y le hice señas de que se metiese en la cama, mientras su verga estaba alojada en mi boca su lengua recorrió mi culo hasta que con su saliva y metidas de dedos lo dilató lo suficiente como para que me entrase esa pija cabezona que en ese momento no estaba tan dura ni tan larga como en la tarde anterior donde nuestros jugos internos estaban acumulados en gran cantidad.

Me puso boca abajo, se puso a caballo mío apretándome las piernas con sus rodillas y asé me la clavó con rabia, de un solo golpe, haciéndome ver las estrellas los planetas y todos los cuerpos celestes que hay en el sistema solar.

Su penetración fue my brusca, ignoro si por rabia me la metió de esa forma o porque era su forma de disfrutar, luego de que quedó alojada dentro de mi recto, él se quedó quieto unos instantes para luego comenzar un mete y saca violento, rápido y en el momento que estaba casi totalmente fuera con un solo empujón muy fuerte su pija terminaba metida hasta el final pegándome con sus huevos en la entrada de mi ano como pidiendo permiso para entrar ellos también.

Ni condón ni nada, me la metió al natural y luego que mis esfínteres se dilataron permitiéndole el paso, esas metidas violentas se torn! aron en agradables.

Desfallecí de placer al sentir que su glande chocaba con mis intestinos y se ensanchaba allí un momento antes de que expulsase el líiquido blanquecino para luego en en el momento en que su eyaculación se produjoa sentí como pequeños disparos de algun arma de fuego que trataba de perforar esa delicada parte del interior de mi cuerpo.

Unos momentos antes había menospreciado a mi verga porque esas arremetidas tan violentas contra la parte trasera de mi próstata la hicieron responder con una dureza total de sus cuerpos cavernosos.

Por suerte Juan Manuel la descubrió después que su verga se hubo bajado totalmente dentro de mi recto por lo que se salió dejándome el culo muy dolorido y a la vez satisfecho por el placer recibido.

Al salir Juan Manuel de arriba mio quedó tirado a un costado de la cama y por eso me permitió dar la vuelta quedando la impresionante erección que mi pija tenía a la vista de todo el mundo.

Es un decir porque todo el mundo no estaba en esa cama, pero sus ojos no pudieron dejar de notarla y menos sus mandíbulas porque se acercaron y se dedicaron a chuparla y sus dientes a morderla como me lo habían hecho la tarde anterior.

Acabé entre mordidas derramando toda mi leche sobre su mejilla y su oreja izquierda ya que mi pija apuntaba para ese lado de su rostro.

Nos dormímos inmediatamente, desnudos con rastros de leche por todos lados especialmente en las sábanas de mi hermana!!!

Al día siguiente él se levantó primero que yo, me invitó con el desayuno como una forma de demostrarme que apreciaba mi ayuda en sacarle la calentura acumulada en una semana de veraneo en Mar del Plata.

Puse las sábanas en el lavarropas donde se lavaron mientras desayunábamos, luego las tendí un rato al sol para que se secasen, finalmente hice la cama sin dejar rastros del uso que le habíamos dado.

En toda la mañana no se habló del tema de lo sucedido la noche anterior, cuando nos dispusimos a ir a almorzar Juan Manuel me dijo:

-Anoche te cojí porque el vino me obligó a ello pero ahora que estoy sobrio quiero hacerlo de nuevo.

Le dije que no tenía ganas, que quería almorzar y que luego tendría muchas horas al volante hasta llegar a Montevideo, ante su cara de pena le dije que lo complacería después de que llegásemos.

Siguiendo las indicaciones de mi hermana cerré el depto. y le dejé las llaves a la vecina que me había dicho y luego emprendimos el viaje de regreso.

El vije hasta Monntevideo fue sin anomalías, y por suerte el condujo gran parte del camino en el que fui meditando sobre lo sucedido.

Su hermano estaba esperándolo en la puerta de mi casa, me despedí de ellos y a Juan Manuel le dije que me llamara si alguna vez venía cerca de mi casa.

Me dieron la mano y enseguida se marcharon.

Tiempo después me llamó por teléfono y me explicó que aún seguía confundido pues no sabía si le gustaban las chicas o los muchachos.

Le respondí que disfrutara de ambos.

Hace dos años recibí una invitación para su casamiento, pero nunca vino de “visita” a mi casa para que yo pudiese disfrutar experimentndo ota vez de esas violentas cojidas y mordidas que sabíia hacer tan bien.

La última vez que recibí carta suya me la envió desde Nueva Orleáns donde vive con su mujer, me decía que, aunque estaba casado, de vez en cuando disfrutaba cogiéndose a algunos tipos.

Con Juan Manuel tuve solamente una placentera jornada de verano pero lamentablemente nuca me planteó un nuevo encuentro a pesar de que en el desayuno me había pedido que lo dejase penetrarme otra vez para asegurarse de que a él le gustaba y que no había sido solamente por el efecto del vino que lo había hecho.

Ahora a través de sus E-mail me entero que allá en norteamérica está haciendo lo que conmigo quiso repetir en Buenos Aires y por cansancio no le permití hacer…

A pesar de que nunca más quiso tener un encuentro conmigo periódicamente me llama por teléfono o me manda postales y ahora E-mails, supongo que me considera un amigo o un confidente pero no un compañero de cama.

Entre sus confidencias me ha dicho que nunca lo penetraron y que él disfruta tremendamente cada vez que al morder una pija percibe los latidos de que en ésta se está produciendo la eyaculación.

OMAR

Como siempre espero comentarios en: omarkiwi@yahoo.com

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