Estudiando en diciembre

Esta es una historia real, tan real que me paso a mí en persona. Todo paso en un martes 13 de diciembre, todo acontecía con su ritmo normal, seria el día en que nos entregarían las notas de matemáticas, yo estaba demasiado confiado ya que me había matado estudiando.
Cuando llega mi preceptora, Elena a entregarnos nuestras notas, se me cayo toda esperanza de aprobar la materia, me saque un triste y penoso 4.50, fue lo más trágico que me había pasado en un largo tiempo.
Volví a casa totalmente angustiado y desilusionado, Ni bien llegue fui directo a la notebook de mi papa y entre en internet, para despejarme un poco y olvidar lo que me había pasado.
En eso me encontré con mi amiga Lorena, nos pusimos a charlar un poco de esto y de lo otro y me contó que el profesor Martínez, el sátiro que me puso el 4 se jubilaría en tres días y tendríamos un reemplazo en su lugar. Me alegre y la vez pude respirar con toda tranquilidad, era la mejor noticia que había recibido en el más 78 horas.
Al día siguiente fui a la escuela a inscribirme y averiguar quien seria mi nuevo profesor, ya que la duda me carcomía la cabeza durante un rato largo. Lo único que pude averiguar fue que su apellido era Aroca y que era un recién egresado, lo que me hizo pensar un segundo de que si era recién egresado no sabría como lidiar con adolescentes y mucho menos sabría dictar una cátedra de diciembre.
No me importo, con el correr de los días me fui preparando para el calvario que seria enfrentarme cara a cara con mi peor pesadilla, la matemática. Pero tendría que ser fuerte y salir adelante, pero la verdad que me traumaba demasiado.
Por fin llego el día, estaba más nervioso que nunca, mas perdido que astronautas en el subterráneo, pero igualmente trate de contenerme y que no se me contrahará.
Al ingresar en el curso me paralice, técnicamente, era demasiado bello para ser cierto, era un adonis dando una materia y yo tratando de darle, y no matemáticas exactamente. Morocho, ojos negros, bastante corpulento, tenia unos brazos, unas piernas y un bulto… exorbitantes, cualquiera se empacharía con tanta carne junta.
Estaba demasiado caliente con el profe, nos dio una hoja y nos pidió que empezáramos, pero no le podía sacar los ojos de encima, y creo que en ocasiones el se daba cuenta, pero no decía nada, porque no sabría interpretar lo que serian mis miradas supongo yo, el caso es que con una mano escribía y con la otra me tocaba la pija, masajeándola y estimulándola a levantar la cabeza.
Yo suspiraba cada vez que me daba la espalda y dejaba a mi vista ese culo redondo, formadito y bien redondo propio de su persona, durante toda la prueba no le quite la vista de encima, le que explica el que luego me sacara un 2.
Durante la semana de apoyo, escolar obviamente, me pregunto el por que de mi penosa nota, le dije que no pude estudiar, obvio que no le iba a decir que fue por imaginármelo desnudo.
Me estuvo explicando durante dos días, pero fue en vano, hasta que un día me dijo – Ven a mi casa y te explico, allá tengo mas libros y la verdad son incómodos de traer-. Se me ilumino la cara.
Como a las cuatro de la tarde yo estaba en la puerta de su casa, golpee y salió a entender con una gran sonrisa, me dijo que pasa, que lo esperara en el living. De curioso que soy, saque del aparador un álbum de fotos y me quede con la boca abierta, eran todas de el con otros hombres semidesnudos en la playa o en otros sitios, pero vi un cuadro que me llamo la atención, tenia un titulo de profesor de gimnasia.
Para cuando volvió le pregunte por el titulo de gimnasia y charlamos bastante, lo que justificaba el echo de que su cuerpo estuviera tan bien cuidado, mientras él hablaba yo me limitaba a escucharlo, pero al bajar la mirada me petrifique, su chota estaba parada.
Se puso a explicarme en la mesa del living, para ello se puso junto a mí y yo lo miraba a los ojos continuamente, él pensaba que era por que le estaba prestando atención, yo tenia casi 49ª de temperatura, estaba ardiendo por dentro, era un volcán de testosterona dispuesto a explotar en cualquier momento.
Le pregunte si estaba casado, y con quien vivía, me dijo que era soltero y que vivía con su hermana, pero que ella ahora estaba en Holanda en un seminario de psicología, por lo que estaría un mes en soledad.
De pronto note que se relamía los labios, bajaba la mirada y luego la volvía a subir, y su respiración era entrecortada, casi jadeando. De pronto note que una gota de sudor recorría su robusto pecho en busca de libertad.
De pronto me toco la pierna, no supe bien como reaccionar, si excitarme y liberar mi calentura o rechazarlo e irme, por obvias razones no me fui y decidí seguirle la corriente. Pero su mano no se conformo simplemente con mi pierna, empezó a escalar posiciones hasta llegar a mi pija y ahí si que no me pude rehusar. Bajo mi bragueta y saco mi manguera de su corral y comenzó a masajearla.
– Déjame a mi hacer todo el trabajo- me dijo con todo interés en continuar lo que habíamos empezado, yo simplemente lo miraba, como si en sus ojos pudiera encontrar la respuesta que tanto tiempo había tardado en encontrar. Lo deje continuar.
Él estaba desesperado, completamente enfurecido, parecía que al pajearme estuviera descargándose a sí mismo, yo por supuesto, gemía demasiado y mis ojos estaban en blanco, después de que mi musculoso amante desprendiera de sí mismo todo un clímax, que al parecer, tenia escondido hacia muchísimo tiempo.
Luego se arrodillo ante mí y me quito por completo la ropa, la poca ropa que me quedaba, y se arranco su camisa azul y su bóxer negro ajustado Calvin Clain voló por los aires, terminando su travesía sobre una lámpara a la otra punta de la sala.
Me levanto las piernas, yo ya me imaginaba lo que venia, las llevo hasta sus hombros, en ese momento aprovecho para ponerse un condón y sin mas preámbulos me la mando a guardar de un solo golpe, el único sonido que puede emitir en el momento fue un largo y exagerado grito que, me imagino se escucho hasta Japón.
Me la dio con todas las ganas, sin asco alguno, estaba mas dura que una viga de hierro, y las larga que un caño de agua, aunque el liquido que contenía en su interior era bastante intrigante, hasta ese momento era algo desconocido para mí.
Me envestía como un toro en celo, bravo, despiadado, desesperado por dejar en su victima los lagos y lagos de semen que brotaban por su gran y cabezona pija, la que lograba con cada penetrada que pudiera ver las estrellas, aun a plena luz del día.
Me tumbo bocabajo, abrió mis nalgas y otras vez a la faena, solo que esta vez, el dolor comenzaba a notarse mas y a tomar dimensiones importantes a la hora de entregar si resistencia alguna y débil, inocente, indefenso y virgen culito de adolescente frenético, desesperado porque un musculoso y depravado profesor le rompiera en mil pedazos lo poco que quedaba de su virginidad.
Me la metió hasta el fondo, podríamos decir que casi me salió por la boca o por las orejas, pero seria demasiado exagerado, solo digamos que me llego a lo más profundo de mi alma, y marcaría un antes y un después en mi vida, tanto es así que a mas de 4 años de sucedido, todavía la puedo sentir.
Pero el señor no podía conformarse solo con dos o tres posiciones, quería mas y más, estaba sediento de sexo, se puso boca arriba y con el dedo me hizo un gesto como diciendo – ven que no te voy a hacer nada, nada que tu no quieras – y lo acompaño con una mirada perversa, de esas que ponen los violadores ante sus victimas, y lo hizo señalando su pija. Me dijo – ven, aquí hay un lugar para que te sientes, te va a gustar-
Que más da!!, pensé yo, sin pensarlo me senté sobre su monumento a la erección perfecta y comencé a cabalgar sobre él, llevo sus manos hasta su nuca y me dejo hacer todo el trabajo, mientras repetía una y otra vez – me das tanto placer pendejo puto, que ganas tenia de romperte el ojete y hacerte llorar como un bebe, sobala, chupala, mordela, hacele lo que quieras pero hacelo ya!!!- a gritos me lo decía.
A todo esto, habían pasado mas de 3 horas y todo continuaba como si fuera el primer momento, y me latía el culo como si fuera mi corazón, nada mas que un poco mas acelerado y más destruido.
Justo cuando me la enterró por ultima vez, acabo con la largo e interminable chorro blanco que marcaba el final de nuestro éxtasis desenfrenado. Lo único que se le escucho fue un leve suspiro y una cara de felicidad indescriptible, lo ultimo que se escuchó fue el sonido del condón saliendo de mi mojadísimo culo, y como se escuchaban mis nalgas con tantos líquidos dentro, parecía un zapato mojado.
Luego con toda sutileza me dijo que podía usar su ducha para bañarme, lo que más me sorprendió de todo esto fue que mientras me tenia entre sus garras me trataba como un monstruo, pero cuando acabo, era súper inofensivo y manso. La verdad que la gente cambia cuando consigue lo que quiere.
Mientras me bañaba escuche unos pasos, pero no les di importancia, que se dirigían la baño y se notaban por el crujir del piso de madera. De la nada mientras me duchaba corrió la cortina de un solo tirón, me agarro del brazo y me puso contra la pared, y mientras me violentaba dijo – ¿te gusto lo de recién?, pues eso no fue nada, ahora me vas a ver en acción-.
Me puso con la cara contra los azulejos y me frotaba su pija con toda rudeza, se le notaba que estaba hirviendo de excitación y calentura y quería mas, me encajo su pija, ante la idea de que estaba demasiado húmeda, en la punta se le podían observar gotas de semen que sobrevivieron de la relación anterior.
Partamos de una idea, yo a su casa entre a las 4 de la tarde, llegue a mi casa a las 10 de la noche, es decir, que en seis horas me hizo su esclavo en todo sentido y posición existente, me machuco las nalgas de tanto entrarme, porque además de larga, la tenia gruesa que daba gusto verla, pero dolor sentirla.
Cuando llegue a mi casa mi madre me pregunto – ¿aprendiste mucho en la casa del profe? – le respondí que si, ¿que más podía decirle?, ¿que en lugar de estudiar estuve cogiendo con un dotado hombre que casi doblaba mi edad?, suficiente con que me había doblado el culo como una cinta de papel, subí las escaleras, no se como, porque mis nalgas estaba súper abiertas, me dolía muchísimo el ano, no me podía casi ni sentar y además me dolía el cuello de tanto cabecearle la chota y mamarla hasta hacerlo acabar, y lo peor era que al día siguiente tendría que volver.
Dormí pensando en la hermoso y dolorosa imagen de hace unas horas. Al día siguiente me levante, por así decirlo, a las 12.50 del mediodía, aun me tiritaban las piernas y mi pija había estado tiesa desde que me levante hasta el momento en que me estaba por ir, un largo rato.
Ante mi sospecha, la confirmaría en unos instantes, pero suponía que su apetito sexual no había cesado y que el lobo vendría por la carne que quedaba sin desgarrar. Cuando me atendió, lo hizo con una remera de manga corta blanca, apretada y mojada, un Jean todo desgarrado y apretado que denotaba sus nalgas y unos lentes de sol negros que lo hacia más demostrativo de su cuerpo.
Me dijo que pasara, lo raro era que me lo decía con un tono misterioso como intentando ocultarme algo, yo solo le seguí la corriente como en las anteriores ocasiones, al llegar a la sala me encontré con un “amigo“ suyo que estaba igual de bueno que el profe y aun más. Me parecía que algo se traían entre manos o entre piernas.
Al presentármelo le dijo a su amigo – este es el alumno del que tanto te hable – yo me quede con la pica de que era eso que tanto le había hablado de mí, pero con solo verlos me di cuentas. De pronto mi profe se me acerco por atrás, prácticamente me apoyó empujándome hacia él, besándome el cuello y tocando mis nalgas, ¿su amigo que más podía hacer?, lo mismo.
Era demasiado pronto para que yo experimentara este tipo de relaciones, con dos hombres a la vez es algo para mas avanzados en el tema, yo era un simple e inocente adolescente virgen… eh… si… virgen…, ja, ja. , bueno tampoco ahh que virgen, pero era un poquito virgen, mis tobillos aun eran vírgenes, ja, ja.
El caso es que entre los dos me llevaron al dormitorio a cuestas y me lanzaron sobre la cama, ya desecha por tanta actividad, y no era mía, o sea que ellos no estaban hablando exactamente antes de que yo llegara.
Comenzaron a tocarse y eso me excito bastante, se manoseaban y me manoseaban, mi polla reacciono como un reloj, se paro a las 2, ja, ja, me calentaban demasiado y la verdad, no quería dejar pasar la oportunidad de dos miembros a las vez.
Ni bien quedaron con sus enormes chotas al aire, se lanzaron en picada sobre mi como buitres hambrientos, lo bueno era que me comerían en poco instantes, mientras uno me besaba dulcemente, el otro era mas bruto, me colaba un dedo y me intentaba coger de entrada, mientras uno me acariciaba cuidadosamente, el otro me mordía las nalgas, y ya se imaginaran quien era el bruto en cuestión, si el sediento de sexo profesor.
Pero toda caricia se transforma en herida, y así fue, pero esta vez fue en mi corazón, pero eso te lo cuento al final. Me pusieron en 4, uno delante mi boca y el otro se poso en mi culo, me cogieron como nunca, me dolió el culo como nunca en mi vida, el profe me la metía como un caballo, de una y adentro. Pero el otro no se quedaba atrás tampoco, me metía la pija a la boca con una velocidad y excitación que habría que haberlos visto, y mientras lo hacia me decía – vas a hacer gárgaras con mi leche, chupa que sale, ordéñame con la boca –
Así estuvimos casi tres de las más largas horas de toda mi vida, pero no fue solo esa posición si ese espacio físico, digamos que hicimos el Kamasutra completo 79 veces, en la cocina, el baño, el patio, los muebles, cualquier lugar era el indicado, y ellos los indicados.
Cuando antes dije que toda caricia en algún momento se transforma en herida y que en este caso había sido en mi corazón fue porque sin darme cuenta, eso que yo llamaba debut sexual, calentura, deseo y cogidas sin freno, se convirtieron en algo tétrico y morbito, y en realidad era un violación de un mayor pederasta hacia mi, tarde en darme cuenta, pero así son las cosas, tardan en salir a las luz.
No solo por el sexo, sino porque cuando me presente a rendir, todos los profesores, hombres por supuesto, lo sabían, y me intentaban cambiar un 10 por una noche de sexo, llego a tal punto que me dio asco lo que muchos intentaban. Les hice una denuncia y desde entonces no he vuelto a ver a muchos de los profesores que intentaron apropiarse de mi.

Si te gusto esta historia, me gustaría que me lo hicieras saber, te doy mi mail y me escribís que tal te pareció la historia, quisiera recibir tus criticas y consejos e intercambiemos experiencias, Mi mail es Valdenvolten_len1733@hotmail.com

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