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Tía Angelina

He escuchado decir que en materia de preferencias e inclinaciones sexuales no existen reglas establecidas, y que por tanto los matices personales deben respetarse y aceptarse en tanto no representen alguna situación en detrimento de la integridad física o emocional de los involucrados; así que desde que en mi adolescencia me di cuenta de la enorme atracción que las mujeres mayores ejercían en mi, y de que esas mujeres eran casi siempre parientes bastante cercanas, con rapidez fui haciendo a un lado la inicial sorpresa e incomodidad que esto me provocó, y con la mayor naturalidad pude ir aceptando esta particularidad de mi persona; de esa forma, durante mis sesiones fantasiosas en materia erótica, cada vez con mas insistencia se fueron haciendo presentes en mi cabeza las imágenes de todas mis Tías, tanto consanguíneas como políticas; como casi todas ellas vivían en la capital de nuestra entidad, en la región central de México, las épocas en las que me deleitaba la vista con ellas coincidía con los periodos vacacionales durante los cuales se reunía el grueso de la familia en nuestra localidad; incluso cuando por motivos de continuar con mi preparación profesional, yo también abandoné temporalmente el terruño, estas atractivas damas continuaron presentes en el mosaico de mis fantasías insatisfechas, y dada la relación de parentesco existente, y lo impensable del asunto, siempre consideré que tales pretensiones se quedarían ahí para siempre, sin sospechar que el futuro me depararía una enorme y agradable sorpresa;
Todo comenzó allá por el año de 1990, cuando yo había concluido mis estudios profesionales y por afortunados azares del destino comencé a trabajar para una empresa del ramo financiero en la ciudad capital de nuestra entidad, nada menos donde vivían, en compañía de sus respectivas familias, tres de mis adorados objetos del deseo; entre ellas, desde un primer momento había yo identificado a mi favorita, y esa no podía ser otra mas que mi Tía Angelina, la mayor entre mis parientes consanguíneas y la que guardaba la personalidad y el atractivo que mas se amoldaba a mis preferencias; ella ha mantenido siempre una imagen de madurez y alto perfil social, pues desde que mis primos, sus hijos, cursaban la educación primaria, recuerdo que dedicaba buena parte de su tiempo en atención de actividades relacionadas con la sociedad de padres de familia de los planteles, así como en el circulo de amistades de su esposo, quien por aquel entonces era un importante funcionario en la banca estatal; estoy seguro que su físico le permitía encajar sin problemas en cualquier situación; desde que recuerdo ella siempre ha recogido sus largos y oscuros cabellos hacia atrás, rematando su peinado en un alto y voluminoso chongo, lo que resalta los maduros rasgos de su bello rostro, el cual adorna con un discreto maquillaje, sabedora de que no necesita mas que eso; el ajuste de sus blusas permite apreciar unos senos de muy buen tamaño, firmes y bien desarrollados, cuyo volumen contrasta agradablemente con su cintura, que aunque lógicamente muestra acumulación de grasa, aun conserva una dimensión apetecible; pero la verdadera fiesta comienza mas abajo en su anatomía, pues sus pantalones vaqueros o sus largas faldas ajustadas encuentran imposible esconder las suaves curvas de sus caderas, deliciosamente amplias que preludian el nacimiento de sus muy bien torneadas piernas, y que son el marco perfecto para su increíblemente llamativo trasero, conteniendo a su espectacular par de voluminosas y antojables nalgas; una cola de ensueño sin duda alguna.
Pues bien, por aquel entonces contaba yo con 23 años de edad, y ella andaría por los 45; dado que ahora vivíamos en la misma ciudad, yo aprovechaba para poder verla, a ella y a mis otras tías, tantas veces como me fuera posible, disfrazando mis intenciones con visitas familiares que ellas siempre recibían de buen grado; sin embargo debido a las obligaciones del trabajo llegó una temporada en la que pude deleitarme con la presencia de ellas en muy pocas ocasiones; sin embargo, un día, cerca de la hora de salida de mi oficina, mi secretaria me pasó una llamada sin avisarme de su procedencia; para mi muy grata sorpresa identifiqué de inmediato la agradable voz de mi Tía Angelina; ella notó mi sorpresa, pero tras los saludos iniciales comenzamos a conversar de cosas intrascendentes, alargando mi curiosidad por el motivo de su llamada; al poco rato me preguntó sobre algo de disponibilidad de tiempo para dedicarle a ella esa misma tarde, lo cual despertó una mayor emoción en mi, y de inmediato me manifesté a su disposición; me pidió que pasara al negocio familiar, mismo que consistía en un establecimiento de abarrotes, frutas y verduras que ella atendía alternándose con mis primos, dos hombres y dos mujeres; por supuesto que acudí con puntualidad a su cita, y para mi suerte la encontré sola en la tienda; disfruté brevemente de su suave beso en mi mejilla como saludo, y ante la afluencia de clientes, ella comenzó rápido a comentarme el motivo de su llamada; como siempre, sus compromisos sociales la tenían atareada y estaba por llevarse a cabo un evento importante en el plantel educativo de la menor de mis primas; de hecho no era en la escuela, sino que la misma había encargado a mi Tía la organización de un evento de celebración de un día que concluiría en algún tipo de cena baile con el fin de recaudar fondos, y en el cual además se estaría realizando una recepción a importantes invitados de otras ciudades; un evento de mucha importancia sin duda, tanto para ella como para la escuela; en virtud de que mis primos se encontraban muy ocupados con sus asuntos personales, había decidido recurrir a mi, dado que a mi tío, su esposo, no le agradaba involucrarse en tales asuntos; según ella misma me contó, era una situación por la que entre ellos se generaban discusiones frecuentes, y el había optado por apartarse de ella en momentos como aquel; ese día debía pues recoger algunos documentos relacionados con los locales en los que se iba a realizar el evento, así como trajes, atuendos diversos para alumnos y maestros, y hacer ordenes de bocadillos; con mucho gusto pasé la tarde con ella llevándola en mi vehiculo a efectuar sus quehaceres, disfrutando de su grata presencia; cuando la dejé en su casa por la noche, mi tía no cabía en agradecimientos, pero quien había pasado el rato mejor era yo mismo, sin duda; al día siguiente seguía recreando los momentos de la tarde noche anterior, cuando recibí de nueva cuenta un telefonazo de su parte; debía otra vez recurrir a mi, en razón de que los múltiples aspectos de la organización a su cargo así la obligaban; pasamos otra tarde de ajetreo por diversos puntos de la ciudad, y estoy seguro que en dos o tres ocasiones ella me sorprendió mientras yo embobado observaba con atención su bella figura; no se si percibió la naturaleza de mi fijación, pero me respondió en cada vez con una de sus amplias sonrisas; cuando, cansados de ir y venir, la estaba dejando frente a su domicilio, y sobreponiéndose a la pena, comenzó a balbucear haciéndome saber de lo mucho que se sentía presionada por el evento, lo que se agravaba debido a que no contaba con quien le apoyara; mirándome con una mezcla de pena y preocupación me pidió que continuara ayudándola durante el resto de la semana, incluido el día sábado en el que se realizaría la festividad; me hizo saber que con el fin de dar seguimiento a los detalles del evento, ella esperaba que me vistiera formal ese día y la acompañara al mismo, pues daba por descontado que nadie en su familia le apoyaría en eso; como hipnotizado le ofrecí mi ayuda para todo lo que hiciera falta, así que a partir del día siguiente me involucré mas en el asunto, llegando incluso a dejar por ratos mis deberes en la oficina para acudir presuroso en respuesta a alguno de sus llamados; la semana se pasó rápido en tan agradable compañía, y a cada momento mi Tía se mostraba mas agradecida y cariñosa conmigo, robusteciéndose de una forma mas madura el lazo afectivo que existía entre ambos; yo seguía viendo como algo fantasioso a la excitación que ella me provocaba con su sola presencia, sin embargo el día jueves, lo recuerdo bien, sucedieron un par de situaciones que comenzaron a calentarme la cabeza mas de la cuenta; mientras esperábamos en la trastienda de un almacén, estando solos, a que nos mostraran el avance de un juego de mantelería, ella aparentemente sin éxito trataba de rascar su espalda contra unos rollos de tela; de pronto tomó mi mano y sonriéndome la dirigió pidiéndome que le ayudara; tuve la gran impresión de que ella intencionalmente me había conducido a recorrer con mis uñas la totalidad de su dorso, incluyendo la cintura y muchas áreas que evidentemente por si misma podía alcanzarse sin dificultad; por supuesto que yo disfruté enormemente del momento, pero mi sorpresa sería mayor, al igual que mi disfrute, cuando mas tarde, ya en su propio negocio y una vez cerrada la cortina cuando estábamos a punto de salir, ella volvió a quejarse de otro ataque de comezón, pero esta vez al pedir que rascara de nueva cuenta su espalda, se levantó el borde inferior trasero de su blusa de tejido de punto; tratando de disimular el emocionado temblor de mis dedos, introduje mi mano y sentí la tersura y tibieza de su piel y comencé a rascarla por donde ella me indicaba; casi dejo escapar un gemido cuando mis dedos tropezaron con los tirantes de su brassiere, mientras ella movía cadenciosamente su dorso; estuve a punto de llevar mi mano mas allá de donde me indicaba, pero repentinamente ella me tomó de la muñeca y se apartó; al día siguiente, el viernes previo al evento solamente pude, para mi pesar, acompañarla durante la tarde, sin embargo sus muestras de acercamiento volvieron a hacerse presentes; constantemente tomaba una de mis manos entre las suyas, aun cuando yo conducía, y la mantenía entre las suyas por largos periodos de tiempo, mientras que por momentos se sentaba en el coche mucho mas cerca de mi que lo que había acostumbrado en días previos; yo trataba de apartar la inverosímil idea de intentar estrechar mas el contacto entre ambos, pero su cercana presencia hacia volar mi imaginación; hasta que esa noche, cuando la llevaba a su casa mas tarde de lo habitual y comentábamos los faltantes para el gran día, sucedió algo impensable que terminó por trastornarme; una vez que dejamos su tienda bien cerrada, al subir a mi vehiculo ella volvió a sentarse muy cerca de mí; comenzó a expresarme lo agradecida que estaba de que le estuviese dedicando tanto tiempo; intencionalmente sujeté el volante con la mano izquierda mientras dejaba mi derecha sobre el asiento junto a ella; el ardid dio resultado y en breve ella volvió a tomarme la mano entre las suyas; con todo tacto le correspondí apretando un poco sus dedos y así trascurrimos buena parte del trayecto, en el que ella me soltaba solo para permitirme cambiar la marcha y de inmediato me volvía a tomar la mano; lo mismo sucedió una vez que dejé el ultimo semáforo y me enfilé por la larga y desierta calzada hacia su casa, y mientras ella seguía dándome indicaciones para el día siguiente, de manera aparentemente impensada jaló mi mano y la depositó sobre su pierna izquierda; la sorpresa y la excitación se apoderaron de mí, y mientras trataba de seguir sus palabras pude percibir en mis dedos la firmeza de su muslo bajo su falda; mientras seguíamos en marcha yo trataba de adivinar las consecuencias de llevar mi mano mas allá, pero ante la perspectiva de un conflicto innecesario me limité a disfrutar de lo que tenia a mi alcance; ella suavemente apartó mi mano llevándola a la palanca de velocidades cuando nos aproximamos a la esquina que marcaba el inicio de la manzana en la que vivía; con el corazón desbocándoseme pude entender las ultimas indicaciones que ella me daba; esa noche tardé en conciliar el sueño debido a la gran excitación que no cedía.
Al día siguiente pasé temprano por ella y en medio de muchas prisas procedimos a finiquitar los últimos preparativos; un poco después de medio día volví a presentarme en su casa para irnos al inicio de los eventos programados, y en todo el trayecto no había podido hacer a un lado los eventos de la noche anterior; al verla salir de su casa el corazón me dio un vuelco, pues si bien ella acostumbraba a vestir con elegancia, ese día había puesto mucha mas atención a su arreglo; su cabello estaba peinado como siempre en su clásico chongo, pero había remarcado mas su maquillaje y ese detalle le venia muy bien a su rostro; pero lo que me dejó mudo fue el resto de su atuendo; ella había elegido un largo vestido de color verde claro de tejido de punto, con botonadura al frente, lo bastante estrecho para resaltar poderosamente las suaves curvas de sus femeninas formas; una mascada blanca como accesorio alrededor de su cuello, y unas botas negras de tubo corto pero de altos tacones resaltaban su figura; con su habitual sonrisa subió al coche y me saludó con un beso; llevaba el nerviosismo y la emoción a flor de piel, así que de inmediato me puse en marcha; la primera parte del día se desarrolló en el auditorio de la escuela, y me hice cargo de algunos detalles mientras ella fungía como maestro de ceremonias durante la entrega de algunos reconocimientos; grande fue mi sorpresa al ver que los alumnos brillaban por su ausencia, salvo los que tenían alguna encomienda directa con el evento, y la mayor parte de los presentes era gente mayor, exalumnos y quienes se relacionaban con aportes económicos a la Institución, así que al igual que mi prima quien cursaba estudios ahí, los jóvenes se encontraban ausentes; la siguiente fase del programa consistió en un recorrido turístico de varias horas por la ciudad, lapso que mi tía y yo aprovechamos para finiquitar los arreglos del salón en el que se culminaría con el día; a ese lugar nos permitieron el acceso hasta muy entrada la tarde, y yo esperé hasta que la gran mayoría de los coches de los numerosos invitados habían llegado; el salón cuenta al lado con un estacionamiento cerrado de tres pisos, y mi tía Angelina me acompañó a acomodar nuestro vehiculo, pocos instantes antes de que diera inicio la velada, con el fin de poder ubicarle en cuanto fuésemos a salir y para bajar todas las cosas que necesitaríamos; al comenzar a subir por la rampa me di cuenta de que el lugar se encontraba prácticamente a su capacidad, y al llegar al primer piso uno de los empleados me detuvo y me explicó que mas arriba no había lugar disponible; acto seguido me condujo hacia el interior de esa primera planta, señalándome un sitio en el que otro coche se disponía a salir; con gusto me di cuenta de que se trataba casi del cajón de estacionamiento mas recóndito de aquel piso, y mientras maniobraba para entrar, mi mente comenzó a sopesar las posibilidades de intimidad que aquel sitio ofrecía; al bajar del coche, el encargado de la planta nos comentó que en la misma se encontraban estacionados vehículos que usaban el lugar como pensión por una o mas noches, y que por lo pronto no se moverían, por lo que no habría tanto problema para salir; con prisa nos dirigimos al salón que ya se encontraba lleno de invitados; de inmediato dio inicio una serie de participaciones por parte de personajes importantes en el grupo, mientras yo ayudaba a mi tía como podía en la atención de requerimientos de la gente que participaba en el evento; durante este lapso me di cuenta de las numerosas miradas masculinas que mi tía atraía por dondequiera que se paseaba, y comprobé que no era el único que estaba gratamente impresionado por esta mujer; un poco mas tarde ella misma me pidió que buscáramos una mesa para poder degustar de la cena; cuando por fin nos habíamos sentado y disfrutábamos de los platillos, ella fue numerosas veces interrumpida por los invitados, quienes se acercaban a felicitarla por la organización de todos los eventos del día, y cuando le permitían sentarse, ella se volvía y se deshacia en agradecimientos hacia mi; y de nueva cuenta comenzó a permitirse acercamientos mas íntimos, pues cuando ya nos retiraban los cubiertos, ella puso sus manos sobre mis rodillas, por debajo de la mesa; yo le correspondí con un fuerte apretón en sus dedos, mientras que ella no dejaba de sonreírme agradecida; posteriormente se le solicitó que pasara al estrado para recibir una ovación emocionada de todos los presentes, y para mi sorpresa me pidió que la acompañara; su emoción era evidente, pues un evento que le había preocupado y hasta quitado el sueño por varios días, estaba teniendo un desarrollo de lo mas afortunado; acto seguido dio comienzo el baile; las luces se hicieron mas tenues en todo el salón, y una orquesta hizo sonar sus instrumentos; nos encaminábamos a nuestra mesa pero ella me tomó otra vez de la mano y sin mediar palabra nos dirigimos hacia la pista; caminando detrás de ella y sabiendo que pronto danzaría con aquella mujer tan especial, sujetándola por su talle, supe que esa noche debía intentar obtener de ella lo que siempre me había ilusionado; nos mezclamos entre la gente y, para mi sorpresa, ella se estrechó íntimamente a mi cuerpo, permitiéndome sentir sus deliciosas formas; comenzamos a bailar siguiendo un ritmo suave, y yo me permití percibir la cercanía de ese monumental cuerpo junto al mío; el aroma de su perfume y su cabello me llenó la nariz y comencé a sentirme como en un sueño; de tanto en tanto ella me soltaba para seguir recibiendo felicitaciones de gente que se acercaba, pero de inmediato ella volvía a acercarse estrechamente y seguíamos bailando; en ningún momento noté alguna mirada indiscreta que nos siguiera mientras bailábamos; al cabo de un rato ella me pidió descansar y nos acercamos a la mesa; de inmediato un mesero se acercó con dos copas que nos llenó con vino; ante una duda inicial de su parte, yo le acerqué la copa y ella bebió de buen grado; antes de volver a la pista nos tomamos otras dos rondas, por lo que yo esperaba que ella perdiera aun mas sus escrúpulos en el resto de la noche; el tiempo pasó con gran rapidez en medio de aquel disfrute, y cuando nos dimos cuenta la gente comenzó a retirarse; alrededor de las 2:00 AM la música concluyó, y mi tía subió de nueva cuenta al estrado para agradecer a todos por su presencia e invitarles para el próximo año; los encargados del salón y de la música se acercaron a mi para comenzar a finiquitar los detalles pendientes, mientras el salón se vaciaba con rapidez; de esa forma estuvimos otro rato ocupados despidiendo a quienes mas se demoraban en salir; al poco tiempo, mientras las puertas principales de acceso se cerraban tras el transporte de la orquesta, el encargado del lugar pasó también a despedirse, indicándonos que en la ultima planta del estacionamiento, que salía hacia una calle mas arriba por la parte de atrás del estacionamiento, quedaría únicamente el velador, quien bajaría para atendernos en alguna necesidad si se lo pedíamos, y que por tanto el mencionado camino de salida quedaría abierto hasta que lo necesitáramos; tras pagar una suma adicional a los últimos dos meseros, y sin perder su bonita pero cansada sonrisa, mi tía me pidió que nos fuéramos, cerca ya de la 3:30; con presteza acudí a nuestra mesa y recogí su bolso y mi chaqueta, la cual coloqué sobre sus hombros; salimos del salón hacia la solitaria rampa de acceso a los cajones de estacionamiento, mientras ella me tomaba del brazo y comenzábamos a subir; yo rezaba por que la planta donde teníamos el coche estuviera vacía de gente, y sabiendo que pronto tendría que proceder a acercarme a ella, mi corazón parecía desbocarse.
Yo sabia que no tendría mejor oportunidad que la que me propiciaba la penumbra e intimidad de aquel estacionamiento, así como el ambiente de comunión y cercanía que en ese momento se daba entre mi Tía Angelina y yo; mientras caminábamos ella permanecía bastante cerca de mi, bien sujeta a mi brazo, así que su cadencioso andar me permitía sentir las deliciosas formas de su cuerpo en un continuo roce con el mío; mientras la tensión del momento aumentaba en mi interior, mi Tía seguía hablando, quedo pero entusiastamente, de los pormenores en el desarrollo de la fiesta y de lo bien que había salido todo; avanzamos por el piso en penumbras, hacia el cajón del fondo mientras yo atisbaba en los vehículos estacionados tratando de comprobar que éramos a esa hora los únicos presentes en ese lugar; divisé nuestro coche y supe que el desenlace estaba cerca; la llevé hasta la puerta del pasajero de la camioneta que yo conducía en ese entonces, y que quedaba hacia el rincón mas oculto de la planta, a un lado de un ultimo coche que no parecía tener a nadie en su interior; quité el seguro de su puerta y mañosamente tomé mi chaqueta de sus hombros y su bolso y los arrojé hacia el asiento; antes de que ella intentara subir al vehiculo, la tomé de sus hombros y la jalé hacia mi con la mayor naturalidad posible; al principio ella cedió a mi movimiento, un poco azorada quizás, por lo que sin dejar pasar un instante con presteza busqué besarla; los primeros roces de mis labios con su boca parecieron no causarle mayor reacción, pero pronto percibí que la tensión se apoderaba de su cuerpo, aunque por unos instantes me dejó apretar sus labios entre los míos; de pronto ella intentó con brusquedad apartarse, pero ya había ido yo demasiado lejos, así que bajé mis manos a su cintura y de nuevo la acerqué a mi; otra vez pude llegar a su boca, sin embargo sentí como sus manos se posaban en mis hombros e intentaban apartarme; quedamos ahí en la oscuridad buscando nuestras miradas, y solo acerté a decir ,__ Por favor Tía, es solo un Beso !__; aparentemente su confusión aumentó, y esta vez me permitió un contacto mas largo con su boca; aunque aun me daba cuenta de la tensión en sus músculos, me dejó hacer mas con sus labios, y por momentos me pareció que iniciaba a corresponderme; pero volvió a apartarse de nueva cuenta y el asombro era lo único que salía por sus ojos; permanecimos unos interminables segundos en esa posición, yo tan cerca de ella pero sin saber que hacer; __ estos son besos sensuales ___, me dijo ___ y tu y yo somos Tía y sobrino; esto no está bien __ concluyó; __ Tía, yo lo sé, y espero que me perdones __ le respondí, pensando que mi acometida llegaba a su fin, y le espeté __ sucede que durante todos estos días me he sentido bastante apegado a ti, al grado de comenzar a verte con otros ojos ___; pero no está bien! __ volvió a decirme; sin embargo me daba cuenta de que ella no armaría un escándalo, y de que se lo estaba tomando con mucha calma, y eso me envalentonó al darme cuenta de que mi atrevimiento difícilmente terminaría en un problema familiar; ___ Por favor Tía, te lo suplico, toda la tarde he tenido la ilusión de que me dejes acercarme a ti —; ella me miraba con una mezcla de asombro y curiosidad, y finalmente comenzó a mover su cabeza en señal de desaprobación; me sentí perdido, pero tan cerca de ella no iba a retirarme sin hacer otro intento; con cuidado acerqué mi rostro al suyo, y me sorprendió que ella no hizo el intento por retirarse; permanecí muy cerca de ella unos instantes, tratando de adivinar sus pensamientos a través de sus ojos; nuestro aliento comenzaba a mezclarse y ella no daba señales de huida, así que terminé mi recorrido y me apoderé de sus labios; esta vez sentí casi de inmediato como ella tímidamente correspondía a mi boca, entreabriendo sus labios y permitiendo una leve entrada de mi lengua; sentí como sus dientes se cerraban apenas sobre mi labio inferior, y al cabo de un rato ella trataba de seguir el ritmo de mi vehemencia; sus manos seguían en mis hombros pero ya no me empujaban, y sintiendo aumentar mi emoción nos entregamos en un intercambio de besos que se fueron haciendo cada vez mas apasionados; mientras yo buscaba y llegaba a su cuello perfumado, noté como ella se giraba para atisbar a la entrada a la planta del estacionamiento previendo la llegada de alguien; con mas fuerza la tomé por su cintura y mi lengua recorrió su cuello hasta sus oídos; por momentos ella hacia un pequeño intento por zafarse de mi abrazo, pero al instante cejaba y seguía dejándome hacer; eché un vistazo al acceso y entendí que por un buen rato ella y yo estaríamos solos en aquel recinto, así que me decidí a ir por todo; mientras volvía a encontrar su deliciosa boca, localicé con mis dedos la botonadura frontal de su vestido, y cuando su mano me tomó para detenerme, ya había yo zafado dos botones; sin dejar de besarla regresé al resto de los mismos y mientras intentaba zafarlos ella volvió a hablarme, __ No, por favor, no; esto es demasiado__; sin hacer caso a sus ruegos y eludiendo su mano, el resto de sus botones fueron cediendo, y su vestido quedó abierto hasta su cintura; __ No, alguien puede venir; Por favor, esto no está bien; No, déjame, no quiero hacer esto__; estos y otros varios débiles ruegos no fueron suficientes para persuadirme; abrí las solapas de su vestido y lo bajé por sus hombros, aunque dejando sus brazos aun dentro de las mangas en previsión de necesitar acomodarlo nuevamente con rapidez; de inmediato resaltaron sus redondas chichotas retenidas apenas por un sostén cuyas breves copas color amarillo se veían rebosantes de piel; sin perder tiempo y pasando por alto su evidente nerviosismo, me abalancé sobre aquel tesoro, besando y lamiendo sus hombros, su pecho y el nacimiento de sus senos, aspirando su aroma y percibiendo la suavidad de su piel mientras la sujetaba con desesperación rodeándola por su cintura; ella poco a poco fue aceptando mi vehemencia, tratando de dominar su tensión, y quizás comenzando a tener algún disfrute de nuestro contacto; en cuestión de segundos mis dedos se deslizaron por debajo de las copas de su brassiere, y pude por fin tener acceso directo con aquellas deseables chichonas; con inmenso placer sentí como mis manos se llenaban de su redonda carnosidad, y como sus pezones se ponían erectos con gran rapidez, al tiempo de que la respuesta de su boca se traducía en un claro apasionamiento al corresponder a mis alocados besos; en seguida me asaltó la impaciencia por comerme sus senos, pero ella estaba rápidamente entrando en el juego, aunque de tanto en tanto volvía la vista sobre su hombro para seguir vigilando lo que hubiera sido una inoportunisima entrada de quienes aun se mantenían en el edificio, así que con un rápido movimiento ella misma deslizó los tirantes de su sostén y a su vestido hasta sus codos, doblando las copas de su prenda hacia abajo y permitiendo escapar a sus aprisionados pechos; anonadado contemplé por unos instantes la forma de sus antojables senos, con una redondez rayando en lo artístico, grandes, un poco colgados en virtud de su edad paro bien plantados, coronados por unos antojables pezones de amplias aureolas color café claro, que se mostraban erectos y absolutamente apetecibles; por un instante continué con las caricias de mis manos sobre aquel tesoro, pero no pude resistirme mas y con mis labios busqué aquellas delicias; mis sentidos se embotaron cuando por fin pude meterme sus tetas en mi boca, y comencé a besarlas, a lamerlas, a chupar sus pezones alternándome de un biberón al otro, mientras mi Tía Angelina me ayudaba ofreciéndome una y luego la otra, dejando escapar suspiros y suaves ronroneos, mostrando lo que disfrutaba de mis caricias; una vez que sus tetas estaban al alcance de mi boca mis manos estaban libres para continuar con la conquista de mas terreno, así que de inmediato fui en pos del que para mi es la mayor tentación que atesora esta mujer; recorriendo su cintura dejé que mis manos bajaran por las amplias curvas de sus caderas, acariciando un poco la parte superior de sus muslos, para luego encontrar su increíble trasero; por sobre su falda pude percibir entre mis dedos el sabroso volumen de sus grandes, redondas y firmes nalgas, y me di cuenta además, al sentir los bordes de la prenda, que llevaba puesta una pantaleta exquisitamente breve que debía dejar al descubierto la mayor parte de su maravilloso trasero; es sorprendente a veces ver los matices en las reacciones de las mujeres, pues extrañamente aun cuando yo tenia a mi completo alcance sus senos desnudos, las caricias por debajo de su cintura volvieron a ponerla nerviosa; tomándome de las muñecas intentó detener mi acometida sobre sus pompas mientras miraba con nerviosismo hacia la entrada del piso; __ Nos van ver, alguien puede venir __, me dijo, al tiempo que cubriéndose un poco los senos con sus manos iniciábamos un breve forcejeo que no hacia mas que aumentar mi deseo de tenerla; __ Por favor Tía, déjame llevarte a otro sitio; si aquí te pone nerviosa, vamos a donde tu me digas, pero por favor, déjame tenerte esta noche __; ella se quedó mirándome por unos instantes, sorprendida con lo que me había escuchado; temeroso de que su reacción fuese la de detener todo ahí, con prisa busqué otra vez sus labios, y ella correspondió con calidez a mi beso; se apartó un poco de mí y me espetó __ ¿Crees que alguien pueda entrar? __; aun sin estar totalmente seguro de mis palabras mi único camino era tranquilizarla, __ Tía, los coches que iban a salir de esta planta ya se han ido, nadie mas vendrá a entrar aquí, y el velador solo bajará si le llamamos __; continuamos mirándonos por unos segundos, mientras me daba cuenta de que ella trataba de creer en lo que le decía; sin perder mas tiempo volví a abalanzarme sobre ella; en un instante sentí su cálido abrazo envolviéndome el cuello mientras me besaba con un apasionamiento que no me había mostrado hasta ese momento, y de nueva cuenta me agaché un poco y proseguí mamando sus deliciosas tetas; sabia que cualquier ruido extraño iba a echar a perder mi aventura, así que con prisa volví a bajar mis manos y a sujetar otra vez su suculento trasero, pero ahora tomé el borde inferior de su vestido y con un rápido movimiento se lo levanté dejando al descubierto la parte un inferior de su cuerpo; mi Tía Angelina se estremeció al verse en situación tan vulnerable, pero no hizo intento alguno por hacerme retroceder; descubrí que bajo su vestido no llevaba fondo, y que sus piernas se adornaban con un par de largas medias de color oscuro que llegaban hasta muy arriba en sus muslos, y que se sostenían en su sitio mediante unos aditamentos de elástico con broche; y como punto final pude ver que remataba su atuendo con una breve pantaleta de color también amarillo que completaba el juego con su brassiere, y cuyo liso diseño se estrechaba mucho en la parte de atrás, dejando apreciar casi la totalidad de la piel de sus nalgas al descubierto; recorrí con mis manos sus preciosos muslos, sintiendo la textura de sus medias y la firmeza de su piel; con desesperación me apoderé de su trasero y jugué a estrujar sus calzones tratando de romperlos; metí mis dedos por debajo de su prenda y pude al fin tocar su velludo monte de Venus, pudiendo percibir una abundante humedad en los pliegues de sus labios vulvares, algo que me sorprendió dada su edad; en ese punto ambos sabíamos que seriamos uno del otro, así que con prisa y estorbándonos, nuestras cuatro manos jalaron su pantaleta hacia abajo, y yo terminé quitándosela por completo cuando ella levantó sus pies alternadamente para que saliera, y la arrojé al interior del vehículo; con presteza me arrodillé en el suelo y ella entendió lo que iba a hacer, pues con sus manos mantuvo levantado su vestido, mostrándome de frente su monte de Venus; la empujé hacia atrás hasta recargarla contra el costado de la camioneta, y cuando acerqué mi rostro a su entrepierna el aroma de su maduro sexo me inundó la nariz; con gran desesperación abrí mi boca y comencé a besar su pubis, bajando lentamente hacia los pliegues de su vulva, mientras su abundante mata de pelos se desperdigaba por mi cara; nunca había percibido una pucha con un aroma tan delicioso como la suya, y una urgencia por comerme aquel manjar me invadió; mi Tía Angelina comenzó a disfrutar de la sesión de sexo oral que yo le prodigaba, y un leve temblor en sus piernas y su zona púbica se fue haciendo cada vez mas evidente; una de sus manos se posó en mi cabeza y me sujetaba contra su entrepierna, mientras yo alternaba mis labios y mi lengua a lo largo de su raja, sintiendo la erecta protuberancia de su clítoris, por el que comencé a pasar mi lengua con toda la suavidad que me era posible; mi Tía Angelina comenzó a dejar escapar algunos gemidos entrecortados que de pronto aumentaban en sonoridad, pero era evidente que hacía un esfuerzo por no hacer ruido excesivo; la lengua y la quijada comenzaban a dolerme cuando el temblor de sus caderas fue haciéndose mas fuerte, hasta que de pronto su cuerpo entero comenzó a sacudirse en medio de violentos espasmos; ella emitió un largo gemido en medio de la explosión de su clímax, el primero de muchos mas que desde entonces ha tenido conmigo, y me percaté de como sus piernas perdían fuerza, al punto que comenzaban a doblársele, por lo que aun de rodillas y con mi cara en su vulva, la sujeté por su trasero y la sostuve; una serie de orgasmos siguieron sacudiendo su cuerpo; cuando recuperaba un poco el control, mi Tía se deslizó hacia la puerta de la camioneta aun abierta y se dejó caer en el asiento, recargándose en sus codos y echando la cabeza hacia atrás; solo se enderezó un poco para verme cuando escuchó el ruido de mi cinturón y el ziper de mi pantalón cuando yo al fin liberaba mi pene erecto y babeante; __ ¿Vas a penetrarme? __, me preguntó, como si aun tuviera dudas sobre el desenlace del rato que pasábamos juntos, pero al mismo tiempo fijando su mirada en mi tranca erecta y palpitante, una costumbre muy arraigada en ella, como disfrutando de antemano del trozo de carne que la va a empalar; jugué un poco con mi verga y luego me acerqué a ella; mi Tía Angelina clavó una firme mirada en mis ojos, al tiempo que levantaba y separaba sus piernas; yo aparté su vestido levantándolo y descubrí ante mi su fabulosa raja semiabierta; con prisa toqué con mi falo su clítoris y lo hice recorrer sus labios y entre su monte de Venus, mientras ella permanecía expectante; me coloqué finalmente en la entrada de su orificio del amor, y con un suave movimiento empujé hacia delante; mi endurecida verga se deslizó por el interior de su vagina, y mi Tía Angelina emitió un sonoro gemido, mientras yo percibía la tibieza y la abundante humedad de las paredes de aquel agujero delicioso, y todo mi palo se perdía en el interior de aquella cueva; después de bombear suavemente dentro de ella por unos instantes, con cuidado levanté mas sus piernas y coloqué sus chamorros sobre mis hombros; ella se acomodó mas a su gusto y sentí como sus caderas iniciaban con un movimiento mas enérgico; en mi nueva posición podía, por encima del toldo del vehiculo, vigilar la entrada al piso del estacionamiento, y este lucía tan desierto como al principio; nuestros movimientos se hicieron cada vez mas fuertes y pronto me encontraba bombeando con frenesí dentro de ella, mientras mi Tía solo atinaba a proferir gemidos que denotaban la intensidad del placer que sentía; un penetrante e inconfundible olor a sexo comenzó a emanar en el ambiente, y cuando trataba de aspirarlo con apetito voraz, percibí un movimiento cerca del acceso al piso; sabía que no debía asustar a mi Tía Angelina, sopena de que se molestara conmigo, amen de concluir precipitadamente nuestra sesión, así que solamente reduje el movimiento de mis caderas; alguien se encontraba parado como a 30 metros de nuestra posición, pero tras unos breves instantes dio media vuelta y se alejó; sabía que no íbamos a tener mucho tiempo mas, así que en cuanto desapareció yo reinicié con mas intensidad mis acometidas dentro de mi Tía; sin embargo la presencia de alguien en las cercanías, el velador probablemente, me había quitado concentración y ahora no dejaba de prestar atención en dirección de la entrada a esa planta; mi Tía Angelina comenzaba a dar señales de cansancio y pronto comenzó a pedirme, __ vamos, termina, alguien puede venir; estoy empezando a ponerme nerviosa __; mi placer subía en oleadas y volvía a bajar sin poder permitirme culminar con el clímax, y yo sabia que ella tenia razón, sin embargo mis acometidas volvieron a rendir el fruto esperado, y esta vez en medio de un espasmo su espalda se arqueó levantándose del asiento de la camioneta, mientras sus dedos se clavaban en mis hombros anunciando la llegada de otra serie de estremecedores orgasmos que hacían sacudirse a todo su cuerpo; sus convulsiones me quitaban ritmo y por un momento empecé a temer que no pudiera yo alcanzar a venirme; sin embargo cuando ella se tranquilizó un poco tomó una rápida decisión; con aparente brusquedad se levantó en el asiento y empujándome un poco me dijo ___ ¡Ahora te vienes por que te vienes!, vamos a cambiar la posición__; de inmediato plantó sus pies otra vez en el suelo, y dándose la vuelta se inclinó por delante del asiento sobre el piso de la camioneta, en cuyo borde apoyó sus rodillas; de esa forma quedaba empinada, ofreciéndome así un acceso si restricciones a su espectacular par de sabrosas nalgas, y a penetrarla en mi favorita posición de “perrito”; con presteza me acerqué por su retaguardia, observando como su vulva sobresalía entre su enormes y estéticas nalgonas, y sin perder tiempo apunté a la entrada de su vagina; introduje mí ansiosa verga con un movimiento rápido y mi pelvis hizo un chasquido cuando choqué con su trasero; con ansias acariciaba sus nalgas mientras la cogía por detrás, masajeándolas, apretándolas, pellizcándolas, dándole suaves nalgadas, tanto como me lo permitía el estrecho espacio en el que nos habíamos acomodado; tener a mi Tía Angelina, la mujer de mis sueños eróticos, a mi merced en esa posición tan deliciosa, poseyéndola, haciéndola mía sin restricción alguna, por fin llevó mi placer a las alturas que esperaba; en medio de sacudidas en mi espina dorsal mi pene arrojó con violencia mi semen hacia los ovarios de mi sensual Tía, mientras la sujetaba con brusquedad por sus caderas y arremetía sin miramientos contra sus nalgas, pero ella no me dijo nada, y se limitaba a mirarme por sobre su hombro, sonriéndome evidentemente feliz ante la intensidad del orgasmo que me había provocado; tras unos instantes mas, mi pene casi flácido salio del paraíso, y con premura nos dedicamos a arreglar nuestros atuendos; tras limpiarse y sacar mis mecos de su vagina, mi tía solamente se acomodó y abrochó su vestido, el cual lucía bastante arrugado, y procediendo no a ponerse sus pantaletas, sino a guardarlas en su bolso; yo acomodé mi atuendo mientras ella intentaba recomponer un poco su peinado; en ese momento no sabía cual sería su reacción después de la lujuria que habíamos experimentado, pero cuando puse el motor en marcha mis temores se disiparon; sin asomo de pena, mi Tía Angelina se acomodó muy junto de mi en el asiento, rodeándome la cintura con su brazo y recargando su cabeza en mi hombro; con prisa subí por la rampa hacia los otros dos pisos, y ante la mirada desconcertada del vigilante nocturno del lugar, salimos hacia la calle de mas arriba; las calles estaban desiertas como es natural a tales horas, pasadas las 4:00 am, y eso agregado a los momentos de plena comunión que habíamos pasado mi Tía y yo, propiciaron un ambiente de gran intimidad; recorrimos el camino a su casa con mucha calma, despacio y prácticamente sin hablar mientras ella seguía acurrucada a mi lado; ya sobre la calzada que conduce a la entrada de la colonia en la que vive, ella me pidió que saliera del camino, señalando una bien cuidada y abundante arboleda que limita un parque publico y el área de una escuela universitaria; busqué y encontré un espacio junto a unas bancas, cerca del camino principal, y aparqué; sabia que algo teníamos que hablar sobre lo sucedido antes de que nos despidiéramos esa madrugada, pero no adivinaba a ciencia cierta que era ni en que términos; una vez detenido el coche permanecimos unos instantes en silencio, hasta que me aventuré a decir, __ ¿estuve bien? __; ella pareció sorprenderse y divertirse un poco con mi pregunta, y comenzó a reír despacio; __ quiero que entiendas __, me dijo__, la gravedad de lo que acabamos de hacer __; __ si mi marido se entera que he sido de otro hombre me mata__, prosiguió__, y si se sabe que ese hombre eres tu, mi sobrino, nos mata toda la familia__; procedí a tranquilizarla, haciéndole saber que a mi vez entendía cabalmente la situación en la que nos habíamos involucrado, y que lo que menos debía temer era que alguien aparte de nosotros pudiese enterarse; __ es mas Tía__, le dije__, quiero que sepas que deseo a partir de ahora que me consideres tu amante__; un amante__, respondió__, es lo que he considerado tener desde hace algún tiempo, pero para mi es difícil relacionarme con plena confianza con alguien ajeno a mi familia__; por supuesto que ella se mostraba reticente a aceptar mi propuesta, y yo esgrimía lo mejor posible el argumento de que alguien tan cercano a ella como yo podía brindarle la seguridad del anonimato y la total discreción necesaria, mas aun cuando entre nosotros ya había ocurrido una aventura inicial; ella no dejaba de manifestar que dado nuestro parentesco la situación se tornaría mucho mas peligrosa y comprometida; yo la volvía a abrazar y a besar, pero en ella no desaparecía la sombra de duda natural en su sentir; después de un largo rato, ella me tomó de las manos y a su vez me cuestionó sobre el hecho de que la hubiera buscado esa noche, aduciendo que a mi edad yo bien podría encontrar a una chica mucho mas joven que ella, y que por supuesto, no guardase alguna relación de parentesco conmigo; de inmediato pasé a contarle sobre mis secretos sentimientos hacia ella, y pasé a dejarle bien claro que yo la veía como una deliciosa mujer, y no como parte de mi parentela; seguimos conversando por un rato mas, hasta que por fin, después de las 5:00 am, logré que mi Tía Angelina por fin aceptara el establecimiento de nuestra relación como amantes; la llevé a su casa con prisa, justo antes del amanecer, y prometí buscarla mas tarde; esa misma noche volví a hacerla mía, cuando la visité en su negocio comercial a la hora en la que ella, sola de nuevo, procedía a cerrar las cortinas metálicas del local; recuerdo que aproveché la estiba de unos costales con granos en la trastienda, para recostarla y cogerla un par de ocasiones luego de bajar lo suficiente sus ajustados pantalones; de hecho a partir de esa fecha y por un lapso de algunos tres meses pude verla por dos o tres veces a la semana, pero durante ese periodo ella todavía tardó en aceptar sin cortapisas nuestra relación, y seguramente en respuesta a sus sentimientos encontrados, únicamente me permitía cogerla en rápidas sesiones, para lo cual aprovechábamos la trastienda de su negocio, o bien salíamos en vehiculo a suburbios apartados en las orillas de la ciudad, quedándonos en el interior del coche, o al aire libre entre las altas hierbas de algunos arroyos, pero yo me moría de ganas de desnudarla por completo y meterla en una cama; esto ocurrió como ya dije, al cabo de varios meses, cuando ella seguramente adquirió la suficiente confianza y apego a la relación como para aceptar acompañarme a un motel; a partir de ahí mi Tía Angelina y yo fuimos amantes por un lapso de casi siete años; pero mas que amantes nuestra situación derivó en una estrecha comunión, ya que en muchas ocasiones era yo la única persona en la que podía confiar sus situaciones familiares y personales, y a quien podía pedir ayuda; de esta forma, incontables veces durante nuestros encuentros yo solamente la abrazaba y la escuchaba con absoluta atención para que se desahogara.
Hasta que un día ella me hizo saber que en aras de revivir su matrimonio y recomponer a su familia mas cercana, debía terminar lo que existía entre nosotros; desde entonces no hemos vuelto a tener mas aventuras sexuales, pero hasta la fecha nos une un gran sentimiento de comunión y un gran apego mutuo. Nunca nadie, estamos bien seguros, ha podido darse cuenta del gran secreto que compartimos mi Tía Angelina y yo. Desde luego que por siempre estaré agradecido con el destino, pero sobre todo con esta maravillosa y asombrosa mujer, gracias a quien pude conocer la plenitud en una relación amorosa y sensual, aunque debo agregar que esta historia la cuento sin que ella lo sepa; Angelina es su nombre verdadero, ella sigue unida al hombre con el que se casó, que es el padre de mis primos, y espero se me disculpe por no mencionar sus apellidos ni mi identidad.

Me hice cargo de mi sobrina

El título ya adelanta los acontecimientos, sin embargo quiero relatarles esta experiencia, que dejó en mi vida una huella imborrable.

Por mi actividad profesional llegué a la ciudad donde vivo, después de dos días de un curso de capacitación. Pasé por la casa de mi hermana a saludarla y me encuentro con la visita que ella tenía: una sobrina que no veíamos hace mucho. Es curioso como, desde el primer saludo y una mirada profunda entre ambos, esta sobrina que llamaré Jessi, conmovió mi adultez. Solamente fue un saludo y salió a pasear. Al otro día partía y le ofrecí mi coche para acercarla hasta la Terminal. Ella accedió y en la despedida me dejó su e-mail. Mensaje va, mensaje viene durante tres meses, hasta que finalmente nos encontramos en su ciudad, durante mis vacaciones. Era una noche calurosa, propia de esa tierra norteña. Ese primer momento de encuentro ya es imborrable para mí. Como dos viejos conocidos y nuevos enamorados nos abrazamos y nos besamos. Vestía un pantalón crema, una remerita con breteles, muy ajustada a su cuerpo de niña. Sus 18 años se veían espléndidos en esas ropas sencillas. Las sandalias que hacían juego con su encanto, coqueteaban en la alfombra de mi auto. Mis ojos prestaban atención a los semáforos y  a la figura que llevaba a cuestas mi Polo azul neptuno polarizado. Después de cenar, charlamos largo rato caminando por el Parque y a la una de la mañana, me pareció apropiado dejarla en su casa. Partimos hacia allá, pero nos quedamos cerca antes de despedirnos. En un primer momento fue un abrazo fugaz que transmutaron en besos desesperados, intensos, soberanos, Abrí su boca inmadura con la lengua y su corazón palpitaba fuerte, la fragilidad de su esencia estaba acumulada detrás de sus orejas perfumadas. Ahí estaba yo, hambriento, enamorado, corriendo su bretel y besando sus pequeños senos. Ella suspiraba y volteaba su cabeza hacia atrás. ¿Señal de entrega?, ¿vergüenza por nuestra filialidad?. La Bersuit sonaba tenue en el stereo, cuando empecé a palpar su cuerpo tierno por encima del pantalón, primero su rodilla y sus muslos, el calorcito de su entrepierna regocijaba a la Diosa Venus. Para esto mi bulto se oprimía y reprimía desesperado. Nos acomodamos un poco y mis manos ya jugaban con su cadera desnuda. Timidamente le había bajado sus pantalones. Le corrí hasta los tobillos y se los saqué “para que no arruguen”, Jessi temblaba y yo todavía entre la euforia y el raciocinio, la recosté en el asiento trasero del coche y por encima de su tanga probé acercarme a su intimidad. Un relámpago de lujuria dejó su última prenda sobre el volante. Mi adúltera lengua recorría ese inmaculado aposento de placeres. El sabor de sus jugos, el perfume de su nidito, sus gemidos, su llanto involuntario y sus apretadas manitos en mis cabellos, me anunciaban que Jessi andaba por el Everets pisoteando escaladores, atravesando suelo selenita, navegando por los cursos de los astros y explotando en universos desconocidos… Ahora, sentada con las rodillas sostenidas por sus manos, me miraba silenciosa con sus ojos rojos de sal.

 –Quiero ser tuya, hoy y siempre– Melodías de fuego deshacían mi razón. Sirenas cantarinas revolucionaban mi ser. Palomas blancas orbitaban en el entorno. -Vas a ser mía, hoy y siempre-. ¿Vencido o vencida?. La acosté tiernamente, nos besábamos con furia, Jessi me mordía los labios y me dolía. Su mirada denotaba una entrega total, doblé sus rodillas hasta casi tocar sus propios hombros, acerqué mi pene a su vagina húmeda y la sentí palpitar cual dedos sienten el pulso temporal. Ahí, mi glande hizo la primera obra: ¡explorar!, ¡gratificarse de la estrechez! y ¡frenarse ante la membrana impoluta!.  Ante el avance, ella lloró, bajó un poco las piernas y me estrechó con ellas y me apretó con sus delicados brazos. Ya estaba hecho. Me quedé quieto y ella se movía sorprendentemente, cual mujer experimentada,   yo sentía todo fuego y líquido entre las piernas. Me soltó y sus manos fueron a aferrase al tapizado del coche, se arqueaba convulsionadamente, gemía y lloraba. Una y otra vez, yo entraba y salía, con la sola fantasía de sentir su estrecho camino. Su cuerpecito quedó inerte, parecía desmayada.   Y yo no podía seguir así, aunque me moría por dejarla con el recuerdo de mis jugos. Me recosté a su lado, ella, pálida recobró sus sentidos. –No terminé– atiné a decir vergonzosamente, me había preocupado que tuviera una buena iniciación, talvez Jess lo entendiera. No sé.  Sus manos tocaron timidamente mi erecto miembro, lo aprisionó, lo miró, lo sintió suyo. –Soy tuya-. Mi mano recorrió su espalda hasta la nuca para empujarla hacia lo nuevo, ella sonrió y abrió la boca con torpeza. La movía como una vagina. En pocos segundos, se acomodó a la situación: con la mano despejó el pene, que miró asombrada por unos instantes, su lengua recorría todo el contorno, sus labios apretaban el glande, empezó a succionar y cada segundo de su esmero era una eternidad para mí. Con mi mano derecha alcancé su ano y mis dedos jugueteaban en círculo con el. Ella desconocía los momentos de los hombres y la sorprendí llenándole la boca de miel. Curiosa, miraba cómo salpicaban mis últimas gotas y con su dedito índice las sacaba y se maquillaba los ojos, los labios, los senos y el cuello. –Soy tuya, hoy y siempre-. Miraba con ojos de mujer plena.

Como una señal de nuestra existencia terrenal, la sirena de un patrullero pasaba a dos cuadras. Eran las cuatro de la mañana.

 NazaSantacruz

Sexo en casa

Esta es la historia de cómo desvirge a mi hermanita y tuve relaciones con mi prima todo en un mismo día.

Hola mi nombre es Carlos soy un chico de 17 años, deportivo práctico artes marciales  soy de contextura gruesa, mido 1.70, blanco, ojos café claros, cabello castaño, de descendencia portuguesa; Alejandra mi  media hermana de 16 es una chica un poco más alta que yo con un bronceado espectacular, ojos verdes y de un excelente cuerpo de modelo; mi prima Maria de 21 es de mi estatura, morena con unas curvas para morirse y grandes senos.

Todo comenzó cuando mi padre y yo fuimos a visitar a mi abuela en otra provincia del país que quedaba como a 4 horas de donde vivíamos, era una ciudad pequeña, en donde mi familia paterna se estableció.

Luego de un largo y agotador viaje llegamos a la casa yo quedándome en la planta baja y mi padre en un anexo que era un apartamento tipo estudio (típico casa de soltero con una cocina-comedor y un cuarto con un baño)….Luego de varios días de fiestas y de más reuniones familiares   note que  mi hermana y mi prima estaban  muy cariñosas con migo y lo relacione con el hecho de que teníamos un par de años   sin vernos (estaba equivocado).

Al día siguiente  mi padre me levanta temprano y  me dice para ir a visitar a una tía   que esta en otra ciudad a 2 horas de camino cosa que me negué por el hecho de que no me caía muy bien mi tía, haciendo un drama merecedor del OSCAR convencí a mi padre que fuera con mi abuela y mi tía, quedando la casa para mi solo bueno con mi prima.

A media mañana  fui a trotar para mantenerme en forma después de toda la comida ingerida días atrás…cuando regrese de mi trote, me sorprendí de que mi hermana estaba acostada en la cama de papá   me  quite la camisa y me metí al baño para ducharme, el baño tenia una ventana que daba al cuarto de una vecina la cual por cosa de dios   se estaba vistiendo es ese instante mi pene aumento drásticamente de tamaño controlándome  para no pajearme con mi hermana al otro lado de la puerta .

Salí de la ducha con un bulto de un tamaño notorio busque es mi maleta la ropa y cuando me dirigía al baño para vestirme mi hermana sentada en el borde de la cama me   arranco la toalla de la cintura dejándome como mi madre me trajo al mundo…ella  reía picadamente mientras su ojos subían y bajaban detallando mi cuerpo   hasta que clavo su mirada en mi paquete ocultado con mis manos, ella empezó a tocarme diciéndome que “hermanito la verdad es que has cambiado  mucho en estos años –mientras tocaba mi pecho- tienes grandes músculos y esas nalgas provocan darle palmadas-subiendo y bajando por mis muslos-  bueno hermanita para que veas que la gente cambia-descubriendo mi paquete y tomando sus manos para que lo tocara- que grande la tienes hermanito, provoca chuparla.-mientras se la acercaba   a la cara –  y que te lo impide –respondí – nada – riendo- luego de darle varias sacudidas para que alcanzara su tamaño máximo, le dio un de beso antes de   comérselo y que desapareciera en su boca, mientras yo, la despojaba de su blusa la cual cubría sus firmes y hermosos pechos de una tonalidad rosada en los pezones…luego de darles unas buenas mamadas a mi pene la empuje hacia la cama de una manera erótica diciéndole que era mi turno, su falda no fue un problema y sus pantaletas bastante húmedas tampoco.

Arrodillándome frente a su coño le abrí sus piernas mientras lamía y besaba sus muslos, introduje un par de dedos en su coño y para mi sorpresa era VIRGEN hice una pausa y pregunte: “eres virgen” – “si”-respondió- y quiero que tu me lo quites quiero que me cojas, que folles mi coño-con una vos casi sin aliento y bastante exitada- métemelo –pedía-a lo cual no me opuese tumbándome sobre ella e introduciendo mi pinga con cuidado para que no le doliera, dando lentas y suaves estocadas a su coño el cual estaba extremadamente húmedo sus jugos recorrían todo mi palo…luego de varios minutos de buen sexo y unas cuantas posiciones   llegamos al clímax del asunto mi hermana había llegado 2 veces e iba por la tercera , sudados y fornicando como locos, nuestros cuerpos se unían  y mezclaban …”hermanita quiere lechita” -pregunte con dificultad- “si dámela toda” -incorporándose y metiendo mi verga en su boca chupando hasta la ultima gota de liquido que salía de mi-ella estaba extremadamente excitada después que chupo mi verga por secunda ves le devolví el favor   y lamí su coño como nunca chupando sus deliciosos jugos  hasta que llegara su orgasmo-

Después de esa sofocante sesión de sexo con mi hermana no dimos una ducha-solo nos besamos- ella se vistió me dio una gran beso con lengua y se marcho.

“dios mi hermana es  una putica”- me dije-.

Después de toda esa acción ocurrida en la mañana  dormí varias horas, hasta la tarde, cuando desperté me dirigí  directamente a la cocina en la parte abajo, comí algo ligero y fui a ver que estaba haciendo mi prima la cual estaba dormida…subí y me dedique a ver TV –(mi relación con mi prima era algo extraña desde hace mucho quería tener algo con ella y ya teníamos meses mandándonos correos electrónicos que no era de primos realmente insinuándole cuales era mis intenciones hacia ella…la relación que ella tenia con mi hermana era distinta parecía hermanas y todo se lo contaban y lo que paso en la mañana con migo no fue la excepción)…a eso de las 4 PM.         mi prima sube y toca la puerta-mi reacción fue quitarme el pantalón corto y quedarme en bóxeres, abrí la puerta –ella se sorprende al verme escaso de ropa y me senté en la mesa que estaba justo al lado de la puerta …ella tenia un vestido corto que estaba muy bien escogido para lo que hay pasaría- “guao primo estas erótico hoy- dijo – jajaja prima es solo que fastidia estar todo el día con ropa ¿no crees? Y con este calor!!!! – le dije- eso es verdad-respondió- pero pasa prima no como gente, pero puedo probarla!!!!-Ella rió, entro y se sentó en mis piernas –primo y ahora que estamos solos, todo lo que hemos hablado durante   estos meses se  cumplirá  o quedara en el olvido??? –pregunto ella a lo cual respondí mientras metía mi mano entre sus piernas dándome cuenta que no tenia nada puesto -que pervertida eres prima una niña como tu y mostrando sus partes eso esta mal?!-dije iniciando un juego sexual-claro primo y eso hay que castigarlo- quite su vestido chupe   y lamí sus enormes tetas ya duras por el grado de excitación nos pusimos de pies ella se sentó en la mesa, me tomo por los cabellos y me guió hasta su coño humeado lamí metí mi dedo y chupe su clítoris metí mi pinga y empezamos a fornicar , mis movimientos de caderas aumentaban y ella gemía de pacer al igual que yo… me senté en la silla y ella sobre mi haciendo una especie de tijereta cabalgando sobre mi hasta llegar al orgasmo e inprecnando todo con sus deliciosos jugos.

Los días pasaron y mis encuentros con mis 2 chicas se limitaron a besos y tocadas por encima de la ropa y una que otra mamada rápida. Me quedaban 2 días en casa de mi abuela y quería mas no comentábamos mucho acerca del tema.

La noche anterior antes de regresar a mi casa la fiesta no se hizo esperar era una despedida repleta de alcohol y todos estaban borrachos desde temprano…cuando todos estaban concentrados en un juego de béisbol del equipo local decidí subir a empacar. Maria me vio y se fue atrás de mi con la excusa de ayudarme…desde el momento en que entramos al   cuarto no besamos con pasión  me dijo que quería darme una despedrada  , bajo mis pantalones saco mi verga bástate grande y ella de quito la franela que llevaba   puesta sacando a flote sus grandes y preciosos pechos  los cuales probé se arrodillo frente a mi y empezó a mamar mi pinga metiéndosela hasta la garganta de arriba a bajo lamiendo mi escroto lo cual era muy excitante   empezó a pajearme con sus grandes tetas  hasta llegar mi orgasmo que fue muy explosivo llenando su boca de leche la cual no se desperdicio ni una gota.

Me quede arriba limpiando aquel desastre me duche cuando Salí era el turno de mi hermana para despedirse la cual ya se estaba desnudando….ella me pregunto si Maria ya me lo había chupado y respondí afirmativamente con la cabeza ….ella me dijo que haría algo mejor, me quite la toalla y empezó a mamar mi pinga nada más para que despertara

Se quito las pantaletas y lamí  su coño y su ano me  senté en la cama y ella hizo lo mismo arriba de mi quedando frente a frente y culiando como locos a ella le encantaba mi pinga se la metía conpletica   y sus movimientos parecidos a los de la danza árabe me fascinaban ella cambio de posición se sentó Esta vez dándome la espalda y con su mano introdujo mi pene poco a   poco en su culo, a ella le dolía pero eso no le importaba quería mi pene dentro de ella  luego que entro y desapareció entre sus bellas nalgas empezó el típico sube y baja con mi mano hurgaba en su coño mientras la otra se concentraba en sus tetas..era lo máximo mi hermana era toda una experta   …de repente la puerta se abre un gran temor invadió mi cuerpo mi pene se puso flácido de inmediato pensando que era mi padre pero gracias a dios era mi prima la cual entro serró la puerta y sonrió   se acerco  hacia nosotros y se arrodillo y empezó a lamer mis pelotas y el coño de mi hermana eso puso de nuevo a mi pene en marcha   varios minutos pasaron mi prima metía su dedo en el coño de Alejandra y chupaba mis bolas y pasaba su lengua por parte de mi pene cuando se acerco mi orgasmo me incorpore y acabe en las bocas de mis dos perras.

Eso fue lo mejor que me a pasado hasta ahora…Estoy esperando con ansias las otras vacaciones.  ciao

Mi cuñado me hizo mujer

Hola, me llamo Mario. Soy un hombre de 32 años, felizmente casado desde hace dos.
Mido 1,78 metros y peso 82 kilogramos. Me considero una persona heterosexual, con cierto atractivo para las mujeres y de aspecto varonil. Nunca he tenido contactos con hombres, ni nada en mi apariencia hace suponer que lo desee. Sin embargo, desde hace algún tiempo frecuento chats de bisexuales, páginas de relatos gays y demás. Un día por curiosidad me hice pasar por mujer y tuve cibersexo con un hombre. Fue una de las experiencias más eróticas que jamás he tenido. Desde entonces lo hago con frecuencia y, debe ser por lo salidos que somos los hombres, jamás nadie lo ha advertido.

La verdad es que me pongo tanto en el rol femenino que cuando me hago pasar por Mónica, casi me siento mujer. Imagino el aliento viril de un hombre sobre mi rostro. Su barbilla sin afeitar raspándome al besarme en la boca. Sus manos acariciando mi cuerpo. Mis manos y mi boca dando placer a su poderoso miembro.

Estos sentiemientos se hacen tan intensos que pese a que mi vida sexual con mi mujer es muy satisfactoria, me masturbo todos los días imaginando que soy una mujercita en brazos de un vigoroso macho.

Lógicamente las fantasías no serían tales sin ponerle un rostro al objeto de deseo. Busqué entre mis conocidos alguien que encajara en el perfil de mi macho deseado: Alto, moreno, pelo corto, fuerte, pero no muy musculoso, varonil y algo velludo sin llegar al macho ibérico de toda la vida.

Casualmente lo tenía cerca de mí: mi cuñado Antonio. El hermano de mi mujer, con su 1,90 y más de 90 kilos, su barba cerrada de dos días, su pecho fuerte y velludo, se acercaba bastante a mi modelo de macho.

Así pues todas las noches me masturbaba pensando en él. Incluso como pasábamos los veranos en su chalet, forzaba la situación para intentar verle desnudo. Un día lo conseguí, pues él entró a ducharse mientras yo me afeitaba. Su polla era un sueño para mí, en estado de semirreposo, amorcillada era más grande y gorda que la mía, que era de 17 cms empalmada. Tenía la entrepierna muy velluda y un rabo de gorila lleno de venas. Además no estaba operado de fimosis, con lo que su capullo abultaba bajo una oscura capa de piel llena de pecas. Casi tuve una erección.

El caso es que mi cuñado, que tonto del todo no era, acabo dándose cuenta de que algo raro había en mi conducta.

Un día que estábamos solos los dos porque las mujeres habían ido de compras y a comer juntas se produjo la situación con la que tanto fantaseaba. Yo estaba sentado en el sofá viendo una película. Mi cuñado entró por la puerta. Venía de una comida de trabajo con unos compañeros, y por lo visto algo bebido. Empezó a contarme que venía muy cachondo porque una de sus compañeras de trabajo que era bastante calientapollas le había estado provocando y que se había venido a casa para no follársela. El caso es que me enseñó como abultaba su paquete por debajo de los pantalones:

– Mira como me ha puesto la muy zorra.

Mire de reojo, aunque disimulé mi ansiedad:

– Ya te veo, la tienes como un burro.

– Qué te parece mi tranca cuñado. Seguro que nunca has visto una así.

– No suelo ir observando las pollas de los demás.

– Mentiroso, he visto como me la miras. Seguro que te molaria comérmela.

– Estás borracho.

– Venga so puta que sé que lo estás deseando. Chupámela.

Dicho esto se acercó a mí y me cogió de la mano.

– Ven conmigo, que te voy a hacer mujer.

Me hice el remolón, protesté, pero me dejé llevar por él a su dormitorio. Esa frase, “te voy a hacer mujer”, resonaba en mi cerebro mientras me cogía entre sus brazos y me alzaba como un mujercita para llevarme a su cama. En ese momento, Mario se fue y apareció Mónica. Me agarré a su cuello y me dejé llevar por ese pedazo de animal, mientras mis ojos miraban con deseo su boca y mis labios ya se humedecían pensando en su tremenda verga.

Cuando llegamos a su dormitorio me arrojó sobre la cama. En esa cama Antonio se follaba a mi cuñada Sandra, que estaba buenísima, y ahora Antonio iba a follarme a mí.

Caí de espaldas en su cama y el empezó a desabrocharse la bragueta. Se desnudó por completo y me miró con deseo mientras se tocaba su enorme polla. Estaba medio empalmada y apenas asomaba el capullo, pero ya debía medir unos 18 cms.

– Me vas a chupar la polla y luego te voy a follar hasta que revientes putita.

A estas alturas yo ya estaba excitado hasta límites insospechados, y mi falsa indignación había desaparecido. Los dientes me castañeaban por una mezcla de miedo, emoción y excitación.

– Te voy a hacer mía, cariño – Me dijo Antonio.

Yo no podía articular palabra, sólo tenía ojos para su polla.

– Toma cariño, aquí tienes lo que tanto deseas me dijo.

Yo estaba de tumbado en la cama y el se puso de rodillas sentado sobre mi pecho, ofreciéndome su polla. Yo la cogí con la mano izquierda. Apenas podía abarcarla de gorda que era. Era de color marrón oscuro, estaba caliente y el capullo comenzaba a asomar. Tenía dos huevos gordos y enormes como pelotas de tenis. Con la mano derecha comencé a estrujarlos y acariciarlos. El se estremeció. Entonces me incliné sobre su polla y la chupé. Fue algo tímido, con los labios apoyados dulcemente en la puntita.

– Si cariño, come tu golosina, putita.

Entonces empecé a chuparla de verdad. La primera vez que me atrevía a tener un contacto con un hombre, la primera vez que tenía una polla a mi disposición. No me podía creer mi fortuna. Realizando mi fantasía con un pedazo de hombre que me tenía a sus pies. Podía hacer de mí lo que quisiera y el muy cabrón lo sabía. Sabía que era su puta y que lo iba a ser para siempre.

– Cariño, tu y yo vamos a ser muy felices me dijo.

– Si Antonio – le dije – quiero ser tu mujercita.

– No dudes que lo vas a ser preciosa – Y me puso la mano detrás de la nuca para besarme. Fue un beso rudo. Su lengua profanó mi boca sin piedad. Me besó con pasión. Su boca sabía a macho. A alcohol y tabaco. Le besé con deseó. Le abracé con mis brazos y piernas, me entregué al que iba a ser desde ese día mi macho, mi amo y señor.

De repente se separó y me dijo: Chupámela putita.

Su polla ya estaba empalmada y su enorme capullo rosado y suave estaba fuera del todo. Debía medir unos 22 ó 23 cms. y era casi como mi muñeca de gruesa.

Se la mamé con pasión como había visto tantas veces hacer en las películas. La sensación era increíble, sabía salada porque Antonio estaba sudando. Estaba caliente Estuvo un buen rato follando mi boca. Entonces la sacó y dijo

– Ahora te voy a convertir en mujer putita.

– Si cariño, fóllame, párteme en dos, hazme tuya – le rogé.

Él me colocó en la postura que al parecer más le gustaba. Me tumbó bocarriba, se puso de rodillas frente a mí. Apoyó mis piernas en sus hombros y después de untarse la polla con vaselina me metió uno y luego dos dedos en el culo untados en vaselina. Sus gruesos y duros dedos provocaron una oleada de placer y humillación en mi culo.

Entonces apoyó su verga en la entrada de mu culo. Y de un empujón la introdujo casí de golpe en mi ano. Dolió un poco, pero el trabajo previo de sus dedos (y de algún juguete improvisado en alguna de mis pajas) facilitó el trabajo.

En ese momento me sentí mujer totalmente. Un macho me follaba y jadeaba sobre mi rostro besándome de vez en cuando. Sus huevos topaban con mis nalgas. Su tremenda polla llenaba mi cuerpo.

Nuestras imégenes se reflejaban en el espejo de su dormitorio. Antonio me estaba follando. Yo era una mujercita en sus brazos. Mi excitación era tremenda. Primero me corrí yo y mi semen se restregó entre los dos cuerpos. Entonces se corrió él. Un chorro de semen caliente inundó mis entrañas. Fue una sensación increíble. Sacó la polla de mi culo, dejando un vacío y un chorro de semen goteando por mis muslos. Recordé como cuando era un hombre esa sensación de suciedad excitante la comentaba mi mujer. Ahora yo era la mujer que chorreaba semen.

Pero mi cuñado aún tenía semen que regalarme. Me puso la polla en la boca y me dijo:

– Toma puta, tu ración de leche.

Me lancé como un poseso sobre su polla y comencé a mamarla. Un par de chorros de semen más inundaron mi boca. Su semen agridulce y sabroso era un manjar para mí. Continué mamandola hasta dejársela limpia. Finalmente cayó sobre mí exhausto.

Permanecimos abrazados como dos amantes durante veinte minutos. Nos besábamos tiernamente y nos acariciábamos, me susurraba.

Me besó los labios y me dijo:

– Que bien follas cuñadita, eres toda una putita. Desde ahora tengo dos mujeres. Pero esto debe quedar entre tú y yo. Si lo cuentas te mataré.

Yo la verdad, como comprenderán no tengo intención de contársela a nadie salvo a Uds. Así que desde entonces soy el marido de mi mujer y la mujer de mi cuñado. Cuando estamos a solas me convierto en su hembra, incluso me llama Mónica y me hace ponerme ropa de su mujer, lo que me excita un montón porque mi cuñada también me pone cachondo.

Espero que les haya gustado.

Mi primo Julio

El pasado enero, un viernes a medio dia, me puse junto a la piscina, a tomar el sol para empezar a broncearme, de cara al verano. Mi enamorado se había marchado esa mañana a Arequipa a pasar el fin de semana con su familia, yo me encontraba en casa de unos familiares, ya que la mis padres   tampoco regresarían hasta el lunes por la mañana. Me puse antisolar y me tumbé en la hamaca a leer “El arpista ciego” de Terenci Moix. Al poco, aburrida, dejé el libro y, como estaba sola, me quité también la ropa de baño, para que no me quedaran marcas en el cuerpo. Me tumbé boca arriba con los brazos y las piernas abiertas para recibir mejor el sol y, al poco, me quedé dormida. Más tarde, percibí que alguien se estaba bañando, miré hacia la piscina y era mi primo Julio que, al verme ya despierta, salió y vino hacia mi. Al darme cuenta que yo estaba completamente desnuda, me tapé la zona del pubis con una toalla.

El desde niño practica mucho la natación y el tenis, eso le da un aspecto a su cuerpo, como de atleta.   Al igual que yo estaba desnudo, su verga   en erección es de unos 21 cms. y gorda. Casi todo su cuerpo está cubierto de vello corto y suave, que le da un aire muy varonil. Se acercó a saludarme con un beso, como siempre y yo, riendome, lo aparté porque me estaba mojando con el agua que caía de su cuerpo.

El riendose también, pero más fuerte, de un tirón, me quitó la toalla con la que me habia tapado y se apartó para secarse, yo me levanté y corrí tras él para quitarle la toalla y él riendose más y con ganas de jugar, corria delante de mi, dandole la vuelta a la piscina, hasta que se paró y yo tropecé con él, cayendo los dos al césped. Entre juegos y risas, los dos completamente desnudos, rodamos por la hierba pugnando ambos por la posesión de la toalla. Seguiamos rodando y jugando, pero la toalla ya habia quedado varios metros mas atrás. En una de las volteretas, él quedó encima de mi y me plantó un beso en la boca, yo cerré mis labios y quedé rígida, noté su verga dura entre mis piernas. Lo empujé a un lado y me tiré al agua, pero él me siguió. Le grité que no me gustaban los juegos dentro del agua, y me iba apartando a medida que él nadaba hacia mi sonriendo. Cuando me di cuenta, yo estaba contra la pared de la piscina, de pie, en la parte menos honda, llegó y me abrazó e intentó de nuevo besarme, yo aparté mi cara a un lado y mi cerebro trabajaba a la velocidad de un Pentium. Por una parte sabia que no debía consentirle que me besara en la boca, soy su prima pero, por otra parte, por eso mismo por ser su prima, porqué no darle ese momento de felicidad a mi propio primo. El, manteniendome abrazada, acercó su boca a mi oido y me dijo, casi en un susurro: prima, por qué no me das lo que das a otros? Eso me desarmó, rompió mis defensas, me vino al pensamiento que yo hacia meses, me entregaba a mi amante y a otros hombres y mujeres. Lo miré a los ojos y no fui capaz de resistirme a mi propio primo, yo misma me abracé a él y lo besé en la boca, primero con ternura y enseguida nos entregamos a un beso apasionado, mientras con nuestras manos nos recorriamos los cuerpos. Sin dejar de besarnos, él restregaba su cuerpo contra el mio, luego enterró su lengua en mi vagina, sorbiendo mis jugos y metiendo toda su lengua dentro, moviendola de abajo hacia arriba y viceversa. Mi concha era ya un manantial, yo misma me masajeaba las tetas y pellizcaba mis pezones, convulsionandome por tanto placer que mi primo me estaba proporcionando. Por fin se apoderó de mi clítoris con sus labios, titilaba la punta de su lengua sobre él y me transportaba al septimo cielo, mientras yo misma alzaba mi pelvis espasmódicamente, para un mejor contacto con su lengua y mi cabeza giraba de un lado a otro, entre gemidos, cada vez más guturales.. De pronto rompí en un orgasmo apoteósico, de esos que te dejan marcada, me pareció derretirme como un terrón de azúcar en el café, un placer total me inundó hasta la ultima célula de mi cuerpo, como el agua penetra en cada hueco de una esponja. Julio subió a besarme y me acariciaba con mucho amor, mientras me recuperaba y me susurraba al oído: Vicky eres fantástica, eres única, eres la mejor prima del mundo, te amo con locura…. Ese fue mi primer orgasmo con mi Julio, después vendrían más, muchos más…. hasta hoy y espero que se repitan por mucho tiempo.

Nos refrescamos en la ducha de la piscina y entramos desnudos a la casa, en busca de unas cervezas frias. Yo me senté en una silla de la cocina a beber mi cerveza y él arrimó un taburete delante de mi y se sentó mirandome, con sus brazos sobre mis piernas le tomé la cara y le di un beso suave en los labios dandole las gracias por el cariño que me demostraba .

Un poco ruborizada, lo aparté y le dije, anda vete a duchar que yo voy a preparar algo para que comamos. Cuando él regresó, le pedí que llevara todo aquello al comedor, mientras yo me daba una ducha.

Cuando terminamos la comida, me levanté, me acerqué a donde él estaba sentado y, desde su espalda le tomé la cara y lo besé, diciendole… mientras yo recojo todo esto, prepara tu el café y las copas. Seguíamos desnudos con toda naturalidad, ya no sentía yo pudor por que me viera. Me llevé una toalla, la extendí en un sofá del salón y me senté sobre ella, al poco llegó Julio con el café y se sentó junto a mi. Despues del café le pedí una copa de wisky con hielo, él se preparó otra y volvió a mi lado, pasando un brazo por mi cintura. Entre trago y trago nos besabamos y acariabamos, con caras de enamorados. Vi que su hermosa verga la tenía completamente tiesa y yo, con un trago de wisky en la boca, me incliné y le derramé el liquido por el capullo brillante y luego trataba de recuperarlo con la lengua, mirandolo a los ojos. Mi primo empezó a gemir de placer y yo engullí toda su herramienta hasta la garganta, jugando con mi lengua en su derredor, con una mano se la masajeaba y con la otra hurgaba por sus huevos. Recostó su cabeza en el respaldo y desplazó su culo hasta el borde del sofá, con lo que dejó a mi alcance su ojete. Mojé un dedo en el wisky y, al mismo tiempo que le mamaba su verga, le metí el dedo en su culo. Gemia él de placer y me decía, sí prima, sigue, sigue…. Yo queria hacer feliz a mi primo, queria que gozara tanto o más que mi amante y….qué gozada para mi, tener su hermosa y palpitante verga en mi boca por primera vez, uuuummmmm, me sentía muy feliz. Con una mano me acariciba una teta y con la otra sobre mi cabeza, me seguia diciendo, sigue, sigue, por favor Vicky. Al poco me avisó que se venía, que no aguantaba más y yo apreté mis labios alrededor de su verga y movía mi dedo dentro de su culo sin parar. Dio un fuerte gemido y descargó en mi garganta su caliente y rica simiente. Seguí chupando y tragando hasta la ultima gota de aquel manjar, que mi primo me obsequiaba por primera vez. Ummmmm, yo me sentía la mujer más dichosa del mundo, mientras recogia con mis dedos el semen que resbalaba por mi barbilla y lo llevaba a mi boca. Nos unimos en un beso de amor, tierno y apasionado y, así, unidos en un abrazo, nos quedamos un rato dormidos sobre el sofá.

Cuando desperté, lo tenia casi encima, totalmente dormido. Con cuidado para no despertarlo, lo aparté y tumbé en el sofá, poniendole un cojin bajo la cabeza. Yo me fui a la piscina a nadar un rato. Cuando él apareció más tarde, me acompañó en el agua y nos pasamos un buen rato jugando. Después él quiso hacer el amor conmigo y yo le dije que, en ese momento no, que queria rodear esa primera vez con un ambiente más especial, algo que recordaramos siempre. Le dije que, como teniamos esa noche del viernes, más el sábado completo y el domingo hasta medio dia, que nos iriamos a otra lugar, a un buen hotel y…bueno… me gustaba la idea de tener una luna de miel con mi propio primo. A él le entusiasmó la idea y pronto entramos a la casa a prepararnos y recoger las cosas que llevariamos.

Estaba oscureciendo cuando enfilamos la autopista en dirección sur. El conducía, yo no paraba de mirarlo embelesada. Lo veía guapísimo, varonil, todo un hombre. Me dijo que conocía un hotel muy bueno, junto al mar. estacionó a la puerta y entró él solo, al poco, con la llave en la mano, me invitó a entrar, acompañados por un mozo que llevaba nuestro equipaje. Al entrar al hotel, me gustó, rezumaba lujo por todas partes, claro, era un cinco estrellas, jajaja. Le dio la llave al mozo y le dijo que subiera nuestro equipaje y que estariamos en el pub situado a la izquierda del salón de entrada. Nos sentamos junto a una mesita muy coqueta, en ambiente muy íntimo de media luz y se escuchaba a Juan Manuel Serrat…”nací en el mediterráneo”., pidió unos wyskis, el mozo nos trajo la llave y mi Julio le dio una buena propina. La verdad es que aquel ambiente invitaba al romanticismo. Hablamos poco, nos besamos mucho y, a la media hora, subiamos en el ascensor. Abrió la puerta y con risas, me tomó en brazos, jajaja…como recién casados en su luna de miel, qué feliz me sentía, mientras me llevaba adentro. Era una suite inmensa, con un salón muy lujosamente amueblado y, el dormitorio, también refinado y espacioso, con dos camas grandísimas. Me depósitó sobre una de ellas y me dio un beso delicioso, diciendome que me amaba y que era muy feliz. Despues, entre arrumacos, nos metimos los dos un rato al jacuzzi y enseguida nos vestimos elegantes para ir a cenar.

Me llevó a un restaurante muy lindo. La cena transcurrió muy romántica y, como la comida tenia mucho picante, no parábamos de beber y beber, sin faltar el tequila, claro…jo…cuando salimos a eso de las doce de la noche, ibamos como esquiadores, jajaja. Despues me llevó a bailar, era un lugar de parejas, con música romántica. Aquello estaba muy lleno, claro, era la noche del viernes, pero Julio consiguió una mesa, junto a la pared, con asiento corrido y poca luz. Seguro que soltó una buena propina.

Bailamos pegaditos y besandonos, como dos enamorados, pero no le bajaba la erección y allí era imposible “solucionarle” el problema, así que pronto decidimos irnos al hotel. Por el camino me dijo que le dolía, se la toqué y efectivamente, la tenía super dura, me compadecí y le dije que se apartara de la carretera. Tan pronto paró, se la saqué y le hice una mamada profunda, ayudandome con las manos. En pocos minutos me inundó la garganta con su espesa y caliente leche, que yo aproveché hasta la ultima gota. Aunque no se le bajó la erección, pero ya un poco más calmado, proseguimos el camino al hotel. Yo iba muy mojada de flujos vaginales, también necesitaba urgente llegar a nuestro lecho de amor, donde me entregaría totalmente a él. Esa noche iba a tirarr por primera vez con mi amado primo.

Una vez en la suite, casi sin separar nuestras bocas, nos fuimos desnudando uno al otro y caimos en la cama con deseos incontenidos, comiendonos literalmente uno al otro. Bajó con su boca a mi entrepierna y despues de algunas lamidas, le pedí que por favor, me hiciera suya, quería sentirlo dentro de mi, lo necesitaba. Colocó una almohada bajo mis caderas para alzar mi pelvis, se arrodilló entre mis piernas abiertas y colocó su glande entre mis labios mayores y siguió con una suave penetración, mirandonos a los ojos con infinito amor. Yo iba recibiendo a mi primo en mi interior, en una explosión de anhelante felicidad. Julio me miraba emocionado, sin poder creer que su sueño se estaba convirtiendo en realidad, hacer el amor con su amada prima. La caliente y hermosa verga de mi propio primo, se abria paso dentro de mi vagina….sublime… Es imposible describir con palabras ese momento crucial de nuestras vidas

Una vez que sus testículos se pegaron a mis nalgas, estiró las piernas y apoyandose en sus codos, comenzó un mete y saca glorioso. Nuestra emoción hizo que pronto empezara yo a subir mi pelvis en la búsqueda de una mayor penetración y él aceleró el ritmo, con gemidos que se fundian con los mios. Fue una tirada emocionada y emocionante entre primos, fué una intensa, gloriosa, donde los sentidos y los sentimientos gozaban a la par. El amor más puro, el de primos, quedaba coronado con la entrega sin límites del instinto más primario e íntimo de la humanidad. Nuestros cuerpos se estremecian por las convulsiones del placer y la verga de mi primo entraba una y otra vez gozosa en mi interior, a la que estaba haciendo tan feliz. Y pronto los sentidos reclamaron su parte, Julio rebotaba sobre mí con increíble energía y mi sensual cuerpo lo desafiaba con lujuriosa posesión. Con mis pies cruzados tras él, nos buscabamos con embestidas descontroladas. Nos revolcabamos por la cama, entre continuos gritos y gemidos, buscando cada vez más contacto de un cuerpo con otro, más penetración. Nuestro desenfreno llegó a tal punto, que caimos de la cama y seguiamos unidos y revolcandonos por la moqueta, en la experiencia más gloriosa que he tenido en mi vida. Eramos como dos animales en pleno celo, incansables, incontrolados, olvidando el mundo que nos rodeaba, inmersos en una lujuria desenfrenada e irracional, con la única obsesión de tirar, tirar, tirar, cada vez más profundo. Yo lo tenía rodeado con mis brazos y piernas, más que besarnos, nos mordiamos, mis uñas se clavaban una y otra vez en su espalda, como temiendo que escapara. Rodábamos por toda la habitación, chocábamos con los muebles y volviamos a rodar en otra dirección en un frenesí sexual, totalmente incontrolados. De pronto él quedó rígido, quieto y, al sentir yo el primer trallazo de su leche en mi interior, me llegó un orgasmo como jamás sentí en mi vida, un orgasmo infinito, cósmico, galáctico, millones de estrellas multicolores danzaban por mi cerebro, todas mis células vibraban, se disgregaban, explosionaban como una super nova, mi gozoso placer era expansivo, desde el núcleo de la vida que mi primo depositaba en mi interior.

Silenciosos, sudorosos, con la respiración aún agitada, ahítos los cuerpos de sensual placer, cada uno rumiando sus recien vividas sensaciones, sin deshacernos del abrazo posesivo con el cual lo tenia envuelto, con mis tetas aplastadas sobre su pecho, nos mirábamos a los ojos con una sonrisa de felicidad, complicidad y amor.

Despues en la ducha, Julio seguia con su verga muy dura, no había perdido su erección e intentó metermela por el culo. Yo me encontraba ya muy cansada por tanto ajetreo y tantas emociones vividas y se lo dije. Le pedí que yo queria gozar con él de esa primera vez por el culo, pero que ahora no podia, estaba agotada. Mejor mañana, ya descansados. Tampoco tenia fuerzas ni para hacerle una buena mamada, así que me incliné, apoyé mis manos al borde de la bañera y le ofrecí mi sexo para que lo disfrutara. El inmediatamente, desde atrás, me la metió en la vagina casi de una estocada. Agarrado a mis caderas, me bombeó con su hermosa verga, hasta que estalló de nuevo dentro de mi. Yo sentí bienestar, aunque sin llegar al orgasmo. Después terminamos de lavarnos y nos fuimos a la cama y, abrazados, nos dormimos casi enseguida.

Ya estaba el sol alto, cuando me desperté con un hormigueo sensual entre mis piernas, era él que me pasaba suavemente su lengua por mi pubis. Al notar que yo habia despertado, acercó sus labios a los mios y nos fundimos en un tierno beso, lleno de amor y complicidad. Yo le pasaba mis manos por su cabeza y hombros, no exento de sensualidad y deseo. El masajeaba mis tetas y bajó su boca para besar y chupar mis pezones, mientras nos mirábamos con una sonrisa complice. Yo me sentía muy feliz, con mi primo desnudo en mis brazos y veia que él estaba muy emocionado y feliz de tenerme, también desnuda y totalmente entregada a él. Le cogí su verga y la tenía completamente dura y grandiosa. Me arqueé para darle unas lamidas y terminamos por acomodarnos en un 69 riquísimo. Su lengua en mi vagina me hacía estragos, pronto empecé a orgasmar entre gemidos, sin sacarme su linda verga de mi boca, que la devoraba como un manjar. Mis líquidos fluian y su boca era una esponja que todo lo absorbía. Metió un dedo muy dentro de mi vagina y lo movia, dandole con su lengua un masaje a mi hinchado clítoris, que hacia retorcerme de gusto. Metió su dedo pulgar en mi vagina y el dedo corazón en mi culo palpitante y yo me convertí en un puro y apoteósico orgasmo. Sin dejar de tragarme su verga, le metí un dedo en su culo y dio un respingo de insoportable placer. La lujuria se apoderó de nosotros y nos retorciamos como epilépticos y descargó una andanada inmensa de semen en el interior de mi boca, que yo degusté, como si fuera nectar de los dioses, con glotonería y ansiedad. Nos fuimos relajando y acerqué su boca a la mia, jugamos con nuestras lenguas, para compartir los sabores de su crema, aun caliente.

Nos enjabonamos uno al otro en la ducha y, como lo vi tan excitado, con su verga mirando al techo, le dije que se corriera en mi vagina, para que, al salir de la habitación, no se le notara tanto la erección. Me levantó una pierna, que sujetó con una mano y los dos de pie, cara a cara, me la metió hasta el útero de una sola vez. Uuuuuummmmmm qué rica vergaza calza mi primo, qué placer sentirla tan dentro, ensanchando con su grosor todo el canal vaginal. Yo me agarré a su cuello y empujaba mi pelvis hacia él, consiguiendo un mete y saca fabuloso. Pronto reventamos los dos en un tremendo orgasmos y caimos sentados y abrazados al fondo de la bañera, entre espasmos de placer.

Terminamos de lavarnos y nos dimos cuenta que teniamos hambre, ya eran las 12 del medio dia. Decidimos ir a tomar algo al bar de la piscina y nadar un rato. Despues del baño, decidimos tomar algún aperitivo y comer allí mismo, en una mesita , bajo una sombrilla. Mientras yo tomaba un Martini rojo acompañado de unas olivas, é se fue a la cocina a ver qué habia de bueno por allí y a escoger el vino. Al rato nos trajeron una ensalada, entremeses y dos apetitosos chuletones de ternera de Avila, asados a la leña, de los que dimos buena cuenta con el trasiego de dos botellas de rioja. Despues del café, mi primo insistía en subir, estaba ansioso y me decía que le tenía una promesa pendiente. Yo estaba tan ansiosa como él, pero disimulaba, me reía e hice tiempo. También es que consideraba oportuno reposar un poco la comida.

En el ascensor, entre risas, nos quitamos la poca ropa que llevabamos, él lucía un empalme glorioso. Al abrirse la puerta miré al pasillo y como no vi a nadie, salimos corriendo desnudos hasta nuestra habitación, que no atinabamos a abrir, jajaaja

Una vez dentro, me tiró sobre la cama y él se lanzó sobre mi, me lamía y masajeaba por todo el cuerpo, casi me mordía por la excitación y el deseo. Yo hacía como que le rehuia y le decía, entre risas, que yo iba a dormir la siesta. La verdad es que yo estaba tan excitada y deseosa como él, pero queria llevarlo al límite, jajaja Y me decía aquí no duerme ahora ni los vecinos, jajaja, ahora todo el mundo a tirar o que nos acompañen, jajaja. Me puso a cuatro patas y se dedicó a lamerme el ojete y a introducir su lengua, despues me metió un dedo, a continuación dos y, cuando notó que yo misma le decía más, más   intentó subierse sobre mí para clavarmela. A esto le dije que así no, que yo queria verle la cara mientras me iba entrando su verga por mi culo por primera vez. Me tumbé boca arriba en la cama y puse una almohada doblada bajo mis caderas, a fin de dejarle mi culo lo más alto posible. Doblé las rodillas y las atraje abiertas hasta mi cuerpo. Julio se arrodilló y puso su brillante glande en mi ensalivado ojete. Se agarró a mis muslos y empezó a empujar. Yo no perdia detalle de su cara entusiasmada. Yo misma era un mar de felicidad. Entró el capullo y me miró por si me dolia. Le dije que siguiera entrando. El dudaba, no queria hacerme daño, pero yo le insistía que no me dolia, que la metiera entera. Cuando él la vió desaparecer entera en mi interior, se recostó un momento sobre mí y me dio un beso de felicidad. Vicky, eres fabulosa, me dijo al oido. Volvió a su anterior postura y la fue sacando suavemente, para volverla a introducir, igualmente despacio, saboreando ese momento glorioso de hacer suya a su propia prima, de sodomizarla plenamente. Yo misma empecé a moverme hacia él, para indicarle el ritmo que queria y lo animaba con palabras, como: demuestra a tu prima lo macho que eres, tirame el culo como tu mismo me dijiste que lo deseabas tanto, así, así fuerte que yo sienta tu verga hasta la boca. Vamos Julio, no te pares, tirame con locura ese culo que tanto deseabas, méteme tu verga y tus huevos también, así, así fuerte, no pares, dale gusto a tu prima, siiiiiiii&. Qué rico me tira mi primo, no pares, no pares ya, siiiiiigue dándole placer a tu prima.

Yo le decía no pares, dale caña a tu prima, rómpeme el culo, hazme morir de gustoooooooo. Mientras nos enardeciamos en una lujuriosa tirada de primos, mis dedos no paraban de frotar mi clítoris y, de vez en cuando, entraban a mi chorreante vagina, en un frenesí desesperado de alcanzar los límites del placer, de gozar al máximo esa primera gloria de ser penetrada por el culo por mi querido primo, tan hombre, tan machote, tan entregado al placer suyo y de su adorada prima. Me llegaban oleadas de extremo placer a todo mi cuerpo, pero yo queria retardar mi orgasmo, queria unirme a él en una apoteósis especial y gloriosa, digna de los dioses del Olimpo. Julio, apoyado sobre sus rodillas y sus manos, me entraba y salia con energía, con ímpetu desbocado, sentía aplastarse sus gordos huevos contra mis nalgas. Los dos gemiamos, más bien eran gritos los que salian de nuestras gargantas, gritos incontenidos por tanto placer mutuo. Yo no podia retener por más tiempo el gran orgasmo que me venía y seguía animandolo con palabras cada vez más obscenas, casi con insultante lascivia. Mi primo me tiraba altivo, hasta que inundo mi interior en un desborde de placer.

Ya había anochecido cuando desperté. Con cuidado salí de la cama y entré al yacuzzy a relajarme. Al poco llegó, se metió a mi lado. Nos rozábamos los labios y nos mirábamos sonrientes, con cara de feliz complicidad. Despues nos vestimos y bajamos a cenar al restaurante del hotel. Le dije que esa noche sí queria bailar, mi cuerpo me pedia marcha y era, de momento, la ultima noche que nos quedaba para nosotros solos.

De regreso al hotel, en el coche, le hice una rica mamada, tragandome todo su néctar y, aunque le dije que era para que no se le notara tanto la erección al entrar al hotel, la verdad es que me apetecia disfrutar su hermosa verga en mi boca.

También esta vez nos desnudamos en el ascensor, jajaja y corrimos por el pasillo con la ropa en la mano, no queriamos perder tiempo ninguno de los dos. Mientras fui al baño a orinar, le dije que me preparara una copa. Entre risas y dándonos empujones llegamos al mueble bar, yo me empiné una botella y le di un largo trago, pasándosela seguidamente a él. Con la botella en la mano, me fue empujando a la cama y me dijo: esta vez sí, esta vez ponte a lo perrito que quiero ver tu hermoso culazo mientras te lo tiro. Yo me fui al centro de la cama, alcé mi pompis para que lo gozara y puse mi cara sobre la almohada. El vino tras de mi, me dio lenguetazos por el coño y el culo, saboreando los restos de mis orines y pronto se colocó de rodillas y, una vez que apuntó su verga sobre mi ojete, me agarró por las caderas y me dio una embestida que por poco salgo disparada por el cabezal de la cama. Esta vez se dejó de florituras, menos mal que mi culo esta acostumbrado y recibe bien las vergas y apenas senti dolor. Al contrario, me gustó su bravura desbocada, yo arremetía mi culo contra él, buscando una más profunda penetración y lo enardecía con palabrotas soeces. Me acordé de aquel gordito que me sodomizó a lo bruto en el hostal, con aquella verga tan gordisima y yo misma estaba desconocida por mi lujuriosa lascivia, no paraba de provocarlo para ponerlo más bravo, para que me tirara más a lo bestia en esa noche memorable. Yo, en verdad, estaba desconocida, la lujuria me invadió a tal punto que llegaba a insultarlo para que arremetiera más y más, que me traspasara con su poderosa verga. El me la metía con furia, golpeaba contra mi, cada vez que entraba y yo le decia: más adentro cabrón, más fuerte hijo de puta, niñato de mierda, más, más….tirale a tu prima el culo como un macho, no me seas maricón y dame, dale, cabrón, sigue fuerte. Julio parecía un toro en pleno apareamiento con su vaca, resoplaba, mugía, sudaba y arremetía con un vigor salvaje contra ese culo insaciable. Rugió como un toro en celo (yo creo que despertó a medio hotel, jajaja) y descargó su espesa leche en mis intestinos, como un huracán. Todo mi cuerpo vibró y se colvulsionó en un orgasmo selvático, grande y salvaje como el amazonas, mi ano se contraía espasmódicamente como ordeñando la verga que tanto placer le proporcionó y que no queria dejar escapar. Todo mi cuerpo parecia gelatina estremecida por un terremoto y me derramé desmallada de puro gusto.

A la mañana siguiente me comentó Julio que se habia asustado por mi pérdida de consciencia. Me habia llevado en brazos a la otra cama, limpia y me estuvo observando angustiado, hasta que notó mi respiración tranquila y mi sueño profundo y relajado. El se durmió, con mis manos entre las suyas.

Lo tranquilicé y le dije que no era la primera vez, que la primera vez que estuve con otros agarres, también me ocurrió lo mismo, pero que no pasaba nada, solo dormir y quedaba nueva. Con su dedo empezó a masturbarme, pero le dije que me encontraba sucia y pegajosa, mejor nos duchábamos y nos íbamos a casa.

Una vez en la casa, como estabamos solos, nos desnudamos y nos fuimos a la piscina a bañarnos y tomar el sol. Estaba yo tumbada sobre una toalla en el césped y él en otra, cerca. Vi su erección pero él no me decia nada, parece que ya en la casa, no se atrevía, no sé. Lo llamé a mi lado y le dije que si le apetecía que nos echáramos un polvete, me contestó con un largo siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, que le alegró la cara. Lo atraje encima mía y yo misma le coloqué su verga a la entrada de mi coño y crucé mis pies por detrás de su culo para empujarle. Nos amamos al estilo misionero, en una tirada tranquila, degustando deliciosamente nuestros cuerpos. El apoyaba sus codos sobre la toalla para no aplastarme y nos gozamos por largo rato, besándonos sin parar. Los dos tuvimos una larga y placentera corrida. El se vació dentro de mis entrañas con un amor inmenso y yo gocé con mi primo, llena de felicidad por gozar tanto con él y verlo tan feliz.

Después de esto Julio tiene libertad para venir a tirar conmigo cuando quiere. A veces va a mi casa por la noche, a veces solo se queda un rato de dia, en fin…. Ah y con los demás me sigo viendo de vez en cuando.
Con David, con la simpática y alegre María y también con la dulce Karina y su sensual hermana y sus calientes enamorados.

Escribeme

vickysalazarr@hotmail.com

Hasta la proxima

Besitos

Vicky

Nancy mi cuñada

Hola amigos de sexy cuentos!

Me anime a escribir este relato despues de ver que de forma anonima, se pueden compartir esas experiencias inolvidables que suceden en la vida…

No me considero guapo ni atractivo, pero atribuyo mi buen caracter y mi buen trato con las mujeres, a lo que me ha llevado a vivir estas experiencias…

Nancy, mi cuñada de 17 años, no es como las otras niñas que describen, esculturales, rubias, altas, de grandes tetas y con el culo bien paradito. Ella si es real, es un poco alta, delgada, de pocas nalguitas, pero de unos pechitos levantados y para mi, muy antojables…y eso si con una cara bonita.

Todos los sabados, mi esposa y sus padres, se van a Puebla para ver a un gastroenterologo que le recomendaron a mi suegro, casi siempre los acompaño y aprovechamos para distraernos un poco.

Pero hace dos semanas no pude acompañarlos, teniamos cierre de mes en la empresa y por motivos del sistema no terminamos a tiempo.

Asi que le avise a mi esposa y se irian sin mi. Como nos quedamos en casa de mis suegros porque salimos temprano a Puebla, pasamos la noche ahi para que mi esposa los acompañara.

Al sonar el despertador me dijo que no me levantara, que siguiera durmiendo y que ellos se iban rapido. Le hice caso y segui durmiendo. Al poco rato desperte, pero era temprano como para levantarme ya, asi que decidi seguir acostado. Pero ya saben, me dieron ganas de orinar y fui al baño.

Al abrir la puerta cual seria mi sorpresa, al ver a mi cuñada despojandose de su camison de dormir, lo estaba sacando por arriba y le cubria la cara, por lo que aproveche para verla, mire sus tetas medianas y levantadas, y su rajita con poco pelos y bien cerradita.

Como de rayo jale la puerta para que no notara mi presencia y me quede afuera, camine a la recamara y me meti a la cama. Parecia que habia tenido un sueño. Recorri como en camara lenta otra vez la escena, sus pechos, sus rajita….me prendio recordar aquello, pero quize hacer a un lado las tentaciones.

De nada sirvio intentarlo, pues la orina que no habia tirado, en complicidad con esa tentacion me hizo levantarme e ir al baño. Con toda intencion me quite el boxer y fui desnudo al baño, el pretexto era obvio, yo no sabia que ella se habia quedado…

Abri la puerta de golpe y ella no estaba…Me lleva!!!!, pense. Asi que al dar la vuelta para regresar a la recamara la encontre de frente….

-Me asustaste!, le dije exagerando un poco mas el susto

-Puerco! Que haces asi desnudo?

Poniendome las manos al frente le conteste:

-Y porque andas asi tambien?

-No sabia que estabas….

-Ni yo tampoco, pense que te habias ido con ellos…

-Bueno dejame ponerme algo, le dije haciendo tiempo para verla mas…

-Para que si ya te lo vi…

-Que tu piensas quedarte asi sin nada?

-Ya me viste no? Para que me tapo…

– Entonces yo tampoco me tapo. Y quite las manos de mi pene, el cual ya se habia levantado nada mas de estarla viendo…

– Tu si tapate, no manches…

-Ya me viste no? Entonces que…

– No es lo mismo…

– Porque no?

– Porque tu ya has visto a mujeres desnudas y yo no; bueno por lo menos a mi hermana…

– A poco tu no has visto a ninguno?

– Pues claro que no!

– La verdad, a poco nunca has estado con un hombre?

– Que te importa, es cosa mia…

– Que bueyes son tus amigos, sino fueras mi cuñada….

– Sino fuera tu cuñada que?

– Nada!

– Nada que?

– No seas grosero…!- Aventandome una cahchetada finjida.

– Bueno ya! Cada quien para su cuarto orale, le dije…

– Pero dime, porque son bueyes mis amigos…

– No le sigas, porque si te lo digo me vas a querer dar mas cachetadas…

– Si me dices, te prometo que no te hago nada…

– Es que estas muy….bien, como para que no se te halla aventado uno de tus amigos…

– Bueno, si se me han declarado, y he tenido novios….¿A poco me pedirias que fuera tu novia?

– La verdad si…

– Y por eso te daria de cachetadas?

– Por eso no, por lo demas si…

– Cual demas?

– Dejalo asi. quieres?

– Ahora me dices o te acuso con todos que me enseñaste tu pene.

– Eso no es cierto..!!!!!

– A quien le van a creer?!Jajajajaja

– Ok, – siguiendole el juego

– Que son muy bueyes, porque estando tan sabrosa como estas y sino fueras mi cuñada, te haria el amor aqui mismo….

– Oye! No te pases…

– Ya ves? Por eso te dije que ya no preguntaras…Pero es la verdad, tienes unos pechos muy ricos y un culito muy sabroso…muy antojable….

– No seas grosero! te voy a acusar…- Y corrio hacia su recamara….

Corri atras de ella, y antes que cerrar su puerta la alcanze a tomar del brazo y la jale….

– Oye, solo conteste lo que me preguntaste…no te lo dije solo por decirtelo…

– Sueltame!

– Si pero con la promesa que esto va a quedar entre nosotros…

– Si me contestas una pregunta….

– Cual?

– Porque tienes el pene asi de levantado…?

– Porque nada mas de verte te me antojas…y si no fueras mi cuñada te cogia ahorita mismo…- le dije ya sin importarme nada….

– Pues cogeme aunque sea tu cuñada….

Me jalo y me beso en la boca, la abraze y acaricie sus nalgas, suaves y aunque pequeñas bien redonditas. La cargue y sus piernas se abrazaron a mi, me di la vuelta y me sente en la cama.

– Abre tus piernas…asi….sientate poco a poco

– Despacio por favor, no quiero que me lastimes…..

– No te voy a lastimar..tu te lo vas a meter…

Puse la punta en la entrada de su rajita y lo empuje despacito…

– Uyyyy

-Te dolio?

– No, se siente caliente…

La jale para que le entrara mas, hasta la mitad…

– Ayyy

-Te dolio ?

– Si, un poco

La jale para que se lo clavara todo…

– Ahhhh, lo tienes muy grande…

– Y tu muy rico…muy apretadito…

Le subi los pies para quedara haciendo sentadillas. Comenzo a meterlo y a sacarlo todo. Yo aproveche para saborear sus tetas que tanto se me habian antojado….

– Eres hermosa…me encantan tus tetas…tus nalgas….toda…

– Que tonta soy yo, por perderme de todo esto…

Senti que me venia, pero todavia no era el momento, la cargue y la acoste en la cama…

– Abre tus piernas….

– Asi…- levantadole las suyas…

Puse la punta en la entrada de su rajita y se la deje ir de golpe…

– Asi….que rico….cogeme…soy toda tuya…

– Mas…dame…mas….

Me agache para besar su boca y despues besar sus tetas….

– Quiero mas….dame mas….dame todo…..

Al sentir de nuevo la proximidad del orgasmo, me quite y me puse boca arriba….

– Subete…

Se sento en mi la abraze para besarla. Asi, acomode la punta en su entrada y me empuje…

– Uyyyy, que rico…

– Dame detus tetas…..

Las tome y comenze a besarlas, mientras ella cabalgaba sobre mi pene. Esta vez ya no me quize contener y me vine en ella…..

Al sentir mi leche que entraba en ella, se detuvo y disfruto el sentirla. Me beso y me dijo….

– Ahora si, esto va quedar entre los dos, y espero que se vuelva a
repetir…

Nos quedamos acostados, medio abrazados y medio dormidos durante un rato, vi la hora y le dije que me tenia que bañar, le di un beso y me levante, me metia la regadera y luego me alcanzo. El resto lo supondran, y si quieren
saber que paso escribanme…

pasale69@hotmail.com

Mi Sobrino Andre

Tengo un sobrino precioso, André, de 17 años, de 1.70, moreno, de cara aniñada, de rasgos casi perfectos, media melena, delgado y algo musculoso. Muy tierno de carácter.

 

Una día, André estaba enfermo de Gripe, estaba debilitado, medio mareado. Como buena tia , le dije a mi amor:
– Cariño, dúchate hoy que eso va muy bien para el catarro.
– No, Vicky que estoy algo débil.
– Bueno, cielo, si quieres te ayudo yo.
– ¡ Vicky !, ¡ Pero si hace años que no me bañas !.
– ¡ JA !. ¿Y qué crees? ¿Que me voy a asustar? (me hice la veliente).
Mi chico se metió con el calzoncillo puesto, y en ese momento me lo tomé a broma:
– Jo, André, te dije que no me iba a asustar, que tengo 27 años y varios novios detrás… ! (lo dije riendo).
– Bueno, supongo que eres de la familia, …, pero no mires mucho ¿Eh?.
Se sacó el calzoncillo y dejó al aire un pene todavía flácido, con el Glande dentro, con un poco de pelusilla en los huevos, pero el pene límpido y precioso. Me sonreí. No sé por qué, pero estaba feliz !.
Empecé a bañarlo, con mi único “novio” sentado. Le enjaboné el pecho y el cuello, y dio un suspiro. Le dije:
– André, cielo, levántate que tengo que lavarte el trasero…
Y mi mano rozó su culo sin pelo alguno, tierno, carnoso…
Y se dio la vuelta. Nadie dijo nada, pero se suponía que tenía que limpiarle su aparato también. Lo hice con la mano, acariciando ese “dedo” suave y esa bolsita carnosa…, y empezó a crecer, mucho. Miré para sus ojos y ví que él miraba directamente para el escote de mi bata, que algo dejaba ver. Y con la mano derecha, como una parva, seguía magreándole el palo que a su edad era ya de 14 cm., y de repente, en una de mis sacudidas, salió su rojo glande.
No paré en ese momento, ni siquiera me tapé el escote porque sería demasiado obvio.
Me levanté y él intentó darme un beso, pero lo esquivé. Su respiración iba a mil.
– Bueno, mi vida, a secarte…
No pude contenerme y le sequé de primeras su falo, para ver si se pausaba un poco porque hasta yo me asusté. Pero nada, notaba su calor y dureza tras la toalla.
Los dos de pié, frente a frente, pecho a pecho, de repente, él me abrazó (había un clima muy propicio). Y le sonreí inocentemente.
– Gracias, Vicky. (notaba su verga en mi bata, clavada).
Y empezó a besarme en los labios, con un pico. Me di cuenta:
– No, André, tranquilo, para…
Pero empezó a apretarme contra él para notar cerca mis pechos, a besarme por la cara y en mi cuello. No sabía qué hacer, y de repente noté como me “culiaba”, hacía que me penetraba pero con mi bata de barrera.
– NOOOOOO, ¡ André !
– ¡ Vicky !
Me desató la bata y noté su pecho y su vientre directamente con los míos, y su polla ya rozaba mis labios vaginales. De repente, me pasó su lengua por mi cuello.
– Contrólate,   qué estamos haciendo.
Me separé bruscamente de él y caí al suelo en el amplio cuarto de baño…; me di cuenta que estaba desnuda. Mi sobrino tenía sus ojos clavados a mis pechos, estilizados y que tenían los pezones duros en ese momento.
El muy mañoso, en vez de ayudarme, ¡ Se puso encima mía para tirarme !
Apreté mis muslos y noté su pene atrapado en ellos. En un último intento, mientras el acariciaba mis pechos, le puse mi mano en su cara y le dije:
– André, cariño, no podemos, no. Por favor, para ahora que aún estamos a tiempo… !. Contestó mi amor:
– Vicky, me haces daño, me duele el pene…
¡ Menudo dilema !. Era mi tesoro, y en ese momento temí hacerle daño en su delicadísimo miembro todavía en crecimiento. Miré preocupada hacia abajo y abrí mis muslos.
– Gracias, Vicky, ahora está mejor.
Y su pene contactó con mis labios vaginales. Estaba mojadísima… !
Él empujaba con fuerza mientras se agarraba de mis hombros. No pude hacer otra cosa…: “consentí”.
Di un respiro y dejé que poco a poco me penetrara mi André amado. Se puso nervioso, su pene no daba entrado. No pude más. Le dije:
– SSSSSSSSSSS. Espera cariño…
Le cogí su pene y lo dirigí a mi vagina. Me penetró, lo sentía dentro, duro, que entraba y salía muy deprisa. A veces se salía del todo pero entraba perfectamente por lo húmedos que estábamos. Me besó en la boca y yo también se la ofrecía. Me abrí por completo a mi sobrino. Era un acto de amor supremo. Lo amaba por completo.
– Vicky, …, me voy, que me voy !
– Tranquilo, cielo, no te preocupes por nada.
Le besé en la mejilla dulcemente, hasta que se puso coloradísimo, eyaculó y acabé besando con lujuria su nuez.
Lo amaba tanto que quise hacer de aquella experiencia algo normal, no traumático:
– André, mi amor. Que bueno fue hacerlo!!!
Nos vestimos como si nada hubiera ocurrido.
Quise aparentar normalidad, como una TIA muy moderna. Aunque en mi interior tenía enormes dudas.
Al día siguiente, cenamos juntos viendo una peli. Tomamos los dos vino, y reíamos mucho. De repente, André, desinhibido, se puso enfrente a mí, que estaba sentada en el sillón. Me besó en los labios y le sonreí (después de lo que había pasado no iba a estar ahora yo de monja).
– Vicky, me gustó mucho lo de ayer. Fue el día más feliz de mi vida.
Se acercó más a mí agarrándose en las hombreras del sillón con una mano y me besó el cuello.
Le dejé y le acaricié su barriga para darle cariño:
– Venga, pesado, que no podemos hacerlo más…
Me besaba totalmente excitado mi cuello con su lengua.
– Vicky, mira cómo estoy… !
– Ya veo, ya, mi cielo, pero no está bien hacerlo. Eres joven y has de encontrar un amor de tu edad, no a tu tia, cariño.
– Tócame y verás, por favor…
Le toqué la verga más bien por curiosidad, total, es casi como cuando le acariciaba cariñosamente el culo. Pero mi sorpresa fue enorme: al tocársela estaba ya sin pantalón ni calzoncillos. Tenía el Glande fuera, y los huevos muy duros, más pequeños, apretadillos…
– Eres un tramposo, André.
– Jejejejejeje; Por favor, quiero hacerlo.
– ¿Tú estás loco?
– Sigue, no dejes de acariciármela, por favor…
Yo tenía dudas, seguí masturbándole el pene y mi impulso me llevó a besarle yo a él, en sus labios, en su lengua, en su cuello de adolescente.
– Sigue, Vicky, así…
Con su mano derecha me desabotonó la blusa y quedé en sostén. Me sobó el pecho izquierdo casi hasta hacerme daño. Y noté gotitas en mi mano.
– Cariño, que te vas a correr.
– ¿Vicky!, no me dejes así.
Vi triste a mi amor, y me puse de pié, le abracé y le besé en la cara.
– André, cariño.
Nos estábamos dando un magreo.
– Vicky, será la última, te lo prometo, pero hoy te lo suplíco, déjame.
Me quitó el sostén y besó todo mi pecho, mamando de los pezones durísimos. Miré al techo y eché un suspiro de emoción y placer, y mi chico me lamió de arriba abajo mi estilizado cuello.
Quedé sólo en calzoness y él sólo con su camisa. No era justo, mientras me lo pensaba, le desnudé a él y tomé mi parte: Le besé su pecho sin pelos todavía y así él sobaba mejor aún mis pechos, por la postura, en todo su esplendor.
Le toqué el pene, que explotaba, y supe que quedaban segundos antes de que mi vida, mi verdadero amor se corriera. En ese momento lo amé con todas mis fuerzas: se había hecho un hombre.
– André, lo hago para demostrarte mi amor…
Le besé la barriga, plana, sin bello, y mi lengua jugó con su ombligo. Él daba jadeos y suspiros de placer, y yo estaba húmeda por completo, Ahora me resarcí, con mi sobrino: le agarré su culo y besé más abajo del ombligo. Su glande ya rozaba mi barbilla, y le toqué los huevos.
Me incorporé, me saqué el calzón y le abracé como a un amante, le metí mi lengua en su boca y le cogí sus manos llevándoselas a mi pecho. Nos juntamos tanto que su pene casi entra de lleno por hasta mi utero.
No quería tener un hijo, la verdad, y por eso me agaché hasta tener delante al pene joven de mi querido. Lo toqué y me lo dirigí con ansia a mi boca. Le chupé su pene, que estaba empapada, con un sabor a piel húmeda, algo salada, con un tacto rugoso y terso. Y se la chupaba con fuerza mientras mi mano izquierda le acariciaba el vientre. Mi mano derecha le sobaba los huevos, y así soltó su chorro, que no era amargo, era agri dulce.
Se cayó del esfuerzo y suspiraba. Me senté junto a él, me puse encima de él, clavándole mi pecho y le besé en la cara.
– Te quiero, André, nunva tuve un orgasmo como el de hoy.
– Vicky…
Me acarició de nuevo el pecho. Nos besamos, reímos y le vestí a él.

 

 

Besitos

 

Vicky

Mi prima amorosa

hola a todos de nuevo soy yo MAX y ela historia que les traigo ahorita es acerca de cuando fue que me tire a mi hermosa prima vika(por obvias razones no dire el nombre de ella claro)
Vika es una joven de unos 22 años chaparrita pero con buien cuerpo, tetas medias y duras y pompis redondidtas y muy linda ella tiene una cara puy simpatica y de labios pequeños.
Ella y yo siempre nos habiamos llevado super bien ella me queria muchisismo y yo a ella nos llevamos a todo dar e incluso hasta mis tios(sus papas) me tenian mucha confianza para con ella para todo me encerraba en el cuarto con ella y todo tranquilo.
dejeme recordarle que yo tengo un buen fisico, atractivo soy alto y todo lo que una mujer desea jaja.
bueno el chiste es que un dia yo estaba en su casa de ella y yo le comentaba a mi prima por que estaba cansado de viajar todo los dias a la universidad y que necesitaba rentar un cuarte cerca de por ahi, entonces mis tios me dijeron que por que no iba al cuarto donde rentaba ella que si me parecia bien me podria quedar ahi, entonces le dije que si que lo iba a checar a ver que me parecia.
un dia la fui a buscar a su escuela, entonces despues de varios mandados nos fuimos a su cuarto y cansado pues me acoste en la cama, ella todavia salio un ratito a platicar con unas amgias y luego regreso y se acosto conmigo en la cama entonces al sentir su hermoso cuerpo junto al mio pues la empeze a besar de golpe y ella me dijo que estab a haciendo, le respondi ke no podia contenerme que desde hace tiempo la deseaba, ella me respondia max. max no tientes al diablo y le dije no te tiento a ti y ella me empezo a besar de una manera pasion y me subir arribna de ella y nos empezamso a besar.
de pronto se empezo a quitar la ropa poco a poco, se dejo su conjutno su brasier y su tanguita sus senos eran tal y como me los imagine, entonces se quito el brasier y se descrubrio sus hermosos pechos y se los comenze a chupar y a mordisquear ella gemia de placer despacito, luego me empezo a quitar mi camisa, besandome poko a poko por todo mi cuerpo empezo a bajar hasta llegar hasta mi pantalon me acaricio el gran y enorme bulto que tenia y entonces me bajo el pantalo y saco mi gran pene y lo empezo a lamer, que rico sentia en ese momento, se metio todo mi pene en su bokita mamadora y me lo hiz ode una gran manera que me dejo impactado, luego se paro y se bajo su taguita y puso su coñito en mi boka y se lo lami luego se fue bajando hasta que se ensarto y se lo metia y se lo sakaba ella solita y empezo a gemir de una manera rica y de mucha satisfaccion y luego los dos empezamos hacer el amor ahi rapido y despascio.
luego me dijo que lo queria de perrito y se lo hize asi entonces mas gemia y gemia, nalgueme, nalgueame me decia metelo mas rapido y mas rapido se lo metia y se lo sacaba, eras dos bestias haciendo el amor luego nos parabamos con nada..
luego nos fuimos al baño y ella se agarro de la venta y la levante se lo meti con las piernas bien abiertas, estando frente a ella vi como su gran expresion de gozo y satisfaccion me contagiaba y sus hermosos pechos como se movian de un lado para otro,
entonces nos volvimos a la cama y estado arriba de ella me dijo quiero todo tu lechita en todo mi cuerpo, estnado a punto de termina saco mi pene y le tiro mi leche por todo su hermoso cuerpo.
ya los dos tirados en la cama rendidos totalmetne me dijo que esperaba que no fuera la ultima vez por que nunka habia sentido lo que sintio comiingo….
asi ke si kieres saber mas de mi no dudes en escribirme mi correo es vico_virux21@hotmail.com
les prometo que no se arrepentiran….

Estela su madre y yo

La convivencia entre los tres no sufrió alteraciones. Estela y yo nos amábamos y nuestros encuentros sexuales eran volcánicos. Cada día eran más sentidos y gozábamos de todas las maneras posibles explorando la sensualidad de un hombre y una mujer entregados al amor y al placer. Más de una tarde, en ausencia de Estela tuve relaciones con su madre Elsa, que en el momento de máxima lujuria me prometía que se aproximaba el día en que con su hija me iban a dar placer las dos juntas.

Una noche Estela entre besos y abrazos me preguntó si había hecho el amor con su madre. Quedé en silencio, y ella sin esperar la respuesta continuó “Mamá me contó que la habías hecho feliz el día en que se quedaron solos”. La besé y cuando iba a disculparme se adelantó. “Le debo y la quiero tanto, que lo único que me importa es verla feliz”.

ç Dudé pero me atreví sospechando que Elsa le había contado todo. “¿Puedo compartirlas mi amor?”, le pregunté. “yo te amo y haría cualquier cosa por complacerte y verte contenta”, y agregué. “Tu madre es una diosa y vos tan adorable y generosa como ella”.

“Mamá espera que la comprendamos y desea ser nuestra sumisa y darnos su amor y explorar los placeres del sexo que solo entre los tres podemos disfrutar”. “No necesitamos recurrir a otros para hacer realidad la fantasía de muchos hombres y mujeres”., reflexionó Estela

“Por supuesto y me pondré muy feliz si compartimos el sexo”, “Tu madre estuvo tanto tiempo sin gozar hasta esa noche en que no me pude negar a su provocación y sus encantos”.

En ese momento apareció en la puerta de la habitación Elsa. Casi desnuda, solo cubierta con un corpiño y portaligas rojos que sujetaban sus medias negras. Los zapatos de tacos altos realzaban su figura. Estaba impactante. Había esperado el momento en que su hija me revelara el conocimiento de la verdad y obtuviera el consentimiento de mi parte para hacer realidad lo prometido. Se acercó y nos pidió que continuásemos que ella solo quería mirar y disfrutar de ese momento mágico que desde hacía tiempo envidiaba.

Me incorporé y tomé a Estela de la mano quien besó a su madre. Luego yo la abracé y la besé en la boca sellando nuestro pacto.

“Sigan chicos y disfrutemos juntos” nos pidió.

Sentado de espaldas al respaldo del sillón de pana roja, Estela se subió a horcajadas sobre mi miembro duro y palpitante, mientras Elsa le abría los glúteos con sus manos para ampliar el orificio. Entre con mi verga hasta el fondo de su concha que encharcada por los jugos que fluían de la vagina, generaban un chapoteo ruidoso que hacían las delicias de su madre que miraba todo sin perderse detalle. La cogida era brutal y los gemidos de Estela pidiéndome más me excitaban. Tenía esa manera sensual de decir las cosas que pasaban de la delicadeza hasta la grosería.

“Papi dame tu amor y esa pija enorme que me hace tan feliz”. “Siento que me llega hasta el fondo pero quiero más”. “Asssiii, mi vida, soy tuya, aaaahhhh”.

Mi suegra, tomaba fotos registrando el momento sublime, mientras se masturbaba con su mano libre. Luego colocó la maquina para sacarnos a los tres juntos, se aproximó y beso con ternura el orificio anal, los labios de la concha y mi pija lo que quedó reflejado en una primera foto.

Yo seguía, cogiendo y gozando de las caricias que madre e hija me prodigaban. Sabían como hacer para que mi miembro se mantuviese firme. Pasaba de la concha de mi mujer a la de su madre, hasta que la muy zorra nos pidió que la preparásemos para que yo la enculara.

Me senté con mi verga endurecida por la inminente penetración y Estela que había lubricado el ano de Elsa con los flujos que escurrían de su concha, acomodó a su madre abierta de piernas y dirigió mi verga hacia el orificio pidiéndole que se relajase.

“Hija ya estoy lista”, musitó Elsa.

“Mamá déjate caer sentada de a poco pues puede dolerte cuando atraviese el esfínter”. “No hija nunca lo hice, es la primera vez que lo haré por el ano, pero como los escuché gozar cuando lo hacían, quiero sentir lo mismo”, “Estoy dispuesta a experimentar el dolor y el placer”. Me animó Elsa.

“Aaaayyy, por favor despacio que me duele, aaayyy”, “Que cabeza gordota para mi culo virgen, por Dios, aaayyy”,

Sentí como mi verga se enterraba en sus entrañas hasta los testículos. Gritó de dolor y se levantó, pero inmediatamente se dejo caer e inició una cabalgata furiosa.

Mi pija entraba y salía al compás de sus movimientos. Desde atrás yo le acariciaba las tetas y Estela le besaba y estimulaba el clítoris.

“Así sigan por favor así, por Dios me corro aaahhh, aaahhh, aaahhh, quiero toda la leche aaahhh, aaahhh, me rompieron el culo”, “Que rico por Dios”. “Estoy gozando”. “Que maravillosa experiencia y que orgasmo me produjo”. Concluyó Elsa.

Terminamos exhaustos y sudorosos, y luego de prometernos repetir otras noches de amor, placer y lujuria nos bañamos juntos iniciando una vida en común que aún hoy disfrutamos.

Munjol hjlmmo@ubbi.com

Mi tia Marta

Cuando mi padre murio yo tenia 9 años.Cuando cumpli mis 13 años mi madre fue a la carcel por trafico de estupefacientes. Mi tia Marta me llevo a vivir a su casa.yo no habia tenido mucho contacto con ella,era una mujer atractiva pero algo extrana siempre vestia  de negro sus labios siempre pintados del mismo  color negro al igual que sus unas.Su casa estaba siempre limpia fue un gran contraste con lo que yo habia visto en mi casa siempre sucio y el refrigerador siempre vacio y comiendo comida preparada.

Mi tia me llevo a comprar ropa y me registro en el colegio del barrio.Mi tia  hacia tatuajes y perforaciones “piercing”su salon estaba cerca de la casa cuando yo salia del colegio me acercaba al salon hasta que mi tia terminaba su trabajo.

Un dia ya en la casa y despues de recojer la mesa y limpiar toda la cocina,me acerque a decirle a mi tia que ya habia terminado entre en su cuarto y fue la primera vez que vi sus pechos tenia un tatuaje en uno de ellos me quede apenado y no sabia lo que hacer,ella sonriendo me dijo que tenia que aprender a llamar a la puerta antes de entrar pero yo no escuchaba mi mirada estaba fija en aquellas tetas y sobre todo los pezones grandisimos y negros como una ciruela pasa.Fui a salir de la habitacion y ella me dijo que me quedara,me dio una silla y me dijo que me sentara y que no me moviera entonces vi como se metia una barilla en el pezon esa misma varilla le atravesaba los dos pezones y en el final tenia unos tornillos,luego se bajo las bragas y en la labia tenia una anillo grandisimo yo nunca habia visto una mujer desnuda y menos tan atractiva como mi tia,estaba como petrificado ademas de asustado.Me dejo que la manoseara las tetas y el cuerpo era la primera vez en mi corta vida que yo habia tenido esa experiencia me hizo desnudarme y me agarro mis testiculos y los miraba de arriba a abjo yo no sabia lo que pasaba y ella murmuraba creo que si tienes madera,creo que me serviras fue la primera vez en mi vida que me vine ella miraba el liquido que salio y dijo todavia no tienes leche pero eso vendra

Ya les contare como sigue

chao