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Screamfields

Este sábado pasado, 12 de noviembre de 2005, hubo Creamfields en Buenos Aires, fue mi primer Creamfields. Fui con mis tres primos varones, los dos mayores fueron con sus novias y Santiago y yo solos y el arreglo fue que no teníamos estar juntos toda la noche y ni siquiera volver juntos excepto Santiango y yo ya que él se comprometió a llevarme de vuelta a casa, porque yo soy menor y mis padres me dejaron ir con esa condición. En el auto nos repartimos pastillas, no hay fiesta de Creamfields sin pastillas y al llegar ya estábamos bastante excitados. Había una multitud y la música era ensordecedora y nos pusimos a bailar y a rebotar, cada uno con su botella de agua en la mano, todos bailaban con todos y de pronto te encontrabas con una chica delante o con un chico, el único que se quedó conmigo fue Santi, a los otros los perdimos rápido de vista. De pronto cuatro chicas se pusieron a bailar frente a Santi y a mí y medio nos rodeaban, eran muy lindas las cuatro, tres de ellas sólo tenían ojos para él pero la cuarta no dejaba de mirarme a mi mientras ondulaba mostrando sus generosas tetas y sacudiendo su culo. En un momento nos hablaron:
-¿Hola chicos, están juntos? Preguntó una de ellas.
-Si, contestó Santi. Ella es mi prima Kimberley. Aclaró.
-¡Genial! Dijeron a coro. Nosotras estamos solas… Ella es Samy, ella Pam, ella Luli y y a mi me dicen Kitana.
El que dijo ¡Genial! Ahora fue Santi.
-¿Quieren pastillas? Preguntó Kitana.
-¿De cuales tenés. Preguntó Santi y Kitana le mostró rosas, verdes, blancas, amarillas y hasta azules, esa chica era una Farmacia ambulante.
Yo tomé una rosa que me re-puso y a Santi le recomendó una rosa y una azul.
-La rosa es de efecto inmediato, la azul la vas a sentir dentro de un rato, te prometo que vas a tener la mejor noche de tu vida, aseguró, no dejen de tomar agua chicos. Nos pusimos a bailar como poseídos, el ruido, la música, los olores de perfumes y cuerpos que se mezclaban, todo era tan alucinante que no lo podía creer. Samy no se separaba de mí y me empezó a excitar la forma en que me miraba y se movía, parecía provocarme pero yo no estaba acostumbrada a que las chicas intentasen seducirme y me ponía algo nerviosa. Pero Samy tenía recursos.
-Estás algo tensa Kim, te hace falta esto, tomatela haceme caso. Y me dio una pastillita blanca que me metí en la boca sin dudar y tragué con agua de la botella que tenía en la mano. De pronto todo empezó a cambiar, las luces eran más intensas, esas estrellitas de colores que flotaban en el techo de la carpa antes no estaban y esas cosquillas que sentía en el vientre eran deliciosas y me empecé a mojar. Ahora devolvía los besos que me tiraba Samy y me movía delante ella de manera sugestiva intentando yo seducirla. De pronto vi que Santi salía de la carpa con Kitana de la mano y Pam y Luli se miraban con sonrisa cómplice. Entonces Samy me tomó de la mano y me dijo:
-Vamos afuera, hace calor…
Salimos y caminamos hasta el estacionamiento de autos, Samy no me soltaba la mano y ahora me la apretaba y yo le devolvía el apretón. Me apoyó contra un auto y me besó con un beso muy caliente, su lengua era una pequeña viborita que recorría mi boca, la abracé muy caliente, me di cuenta que deseaba a esa chica aunque jamás había pensado antes en mujeres. La mano de Samy bajó y me acarició la entrepierna, después me levantó la pollera y me empezó a masturbar sobre la bombacha, yo metí las manos bajo su pollera y me aferré de sus cachetes desnudos y busqué el agujerito de su culo apenas cubierto por la tanguita, le metí un dedo lo más adentro posible y Samy gimió. Buscó mis tetas y las sacó sobre el escote de mi top y las empezó a chupar desesperada, ahora era yo la que gemía. Se empezó a deslizar hacia abajo y mi dedo se escurrió de su culo, finalmente arrodillada frente a mí me bajó la bombacha y me la empezó a chupar, esa lengua era enloquecedora, casi tanto como ese dedo que me penetró en el culo y me masturbaba o ese otro que ahora me entraba en la concha y también me masturbaba hasta uno de los orgasmos más terribles de mi vida. Luego me besó con toda la cara mojada por mis jugos y me pidió con voz jadeante y ronca:
-Ahora vos a mi Kim…
La apoyé contra el auto y la besé mientras buscaba sus tetas y cuando las tuve en mis manos me las metí en la boca, ¡Qué pezones!, ¡Eran inmensos! Nunca me sentí tan excitada en mi vida, los chupé, lamí y mordí hasta que la volví loca, después me arrodillé y le bajé la bombacha empapada, el olor de su concha me embriagó, apoyé mi boca en ella y la respiré primero oliéndola, saboreando ese exquisito aroma, ese jugo que parecía un néctar. Cuando la empecé a chupar pensé que era lo más delicioso que había probado en la vida y perdí la cabeza, le metí dos dedos en el culo haciéndole pegar un respingo y mi pulgar se enterró en su concha, Samy se dobló hacia mí y pensé que se caía pero apoyó sus manos en mis hombros y se fue en una acabada antológica. Ahora fui yo la que cuando se paró buscó su boca llevándole sus jugos hasta su garganta. Cuando nos serenamos Samy dijo:
-Te imaginaba sin experiencia con chicas…
Le costó aceptar que realmente no la tenía y que había sido mi primera vez pero se lo juré y terminó creyéndolo. Al volver a la carpa vimos bajar de la parte trasera de un auto estacionado a Kitana y a Santi pero Luli los interceptó diciendo:
-No chiquito, vos te quedás, ahora es mi turno.
Kitana se rió y le aconsejó tener cuidado “porque este chico está a mil” Antes de cerrar la puerta del auto Santi le pidió.
-Kitana, mandame a Pam en unos quince minutos.
Se rieron, estas chicas habían dio a Creamsfields a coger y lo estaban haciendo. Kitana nos vio y preguntó si lo estábamos pasando bien y Samy le contestó que era una pena que no le gustasen las chicas porque esta chiquita vale su peso en oro y eso que asegura que es su primera vez. En la carpa Kitana volvió a repartir pastillas y nos tomamos como un litro de agua cada una, de todas las que tenía ya le quedaban apenas seis o siete, excepto de las azules que tenía bastantes más. Le pregunté que producían las azules y me contestó que eran de Viagra, son solo para hombres y agregó:
-Santi se tomo dos, esta noche nos mata a todas, no se le baja ni metiéndola en hielo…
Ahora entendía la performance de mi primo. A las cinco de la mañana Santi había bajado del auto sólo para tomar agua y las chicas habían subido tres veces cada una y Samy y yo también habíamos salido al estacionamiento también tres veces. Finalmente estábamos todos agotados, mis otros primos y las chicas no aparecieron y Santi y yo decidimos volver a casa, luego de intercambiar teléfonos con las chicas y jurar que nunca habíamos pasado una noche mejor en toda la vida. Al menos teníamos el auto porque mis primos lo dejaron para nosotros. Al sentarse en el auto Santi hizo un gesto como de molestia y le miré la entrepierna, aún tenía una erección notable, Salimos de la Avenida Costanera buscando la Autopista y entonces rompió el silencio:
-¿Lo pasaste bien Kim?
-¡Genial! Repetí usando su expresión.
– Y… ¿Está bueno entre chicas?
– Ajá, yo ni me imaginaba pero esas pastillas me re-pusieron, estaba para cualquier cosa, no se si lo hiciese de nuevo si no estoy empastillada…
– A mi también las pastillas me re-pusieron, el problema es que ahora no se me baja y me duele de tan dura que la tengo. Y agregó:
– Kim ¿Vos no me harías un favor muy, pero muy grande?
– Si, claro Santi, decime.
– ¿Podemos ir a un hotel a ver si haciendo el amor una vez más se me baja?
– Pero… ¿Vos estás loco? Somos primos, como hermanos, ¿Cómo me pedís una cosa así? Es incestuoso..
– Justamente por eso, porque somos primos, ¿A quién le voy a pedir un favor si no es a mi prima favorita?
– Santi, no seas cínico, soy la única prima que tenés…
– Bueno, pero sos mi prima favorita igual, dale Kim se buena, mirá como estoy, no sabés como me duele, Kim…
Me sentí terriblemente confundida, por un lado estaba el vínculo sanguíneo que se me hacía una muralla moral y por el otro estaba mi cariño por mi querido primo, que sí era mi favorito, al que ver sufrir se me hacía insoportable.
– Dejame pensarlo, contesté.
– Apurate que en la próxima bajada hay un hotel. Dijo empezando a tirarse hacia la derecha sin esperar mi respuesta.
– Ufa, está bien, acepté.
Cuando entramos a la habitación Santi se abalanzó sobre mí intentando quitarme la ropa.
-¡Despacio!, Lo paré. Me vas a romper la ropa. Mirá hagamos una cosa, dejame desnudarme sola y vos desnudate solo, ¿si?
Santi se empezó a quitar la ropa a toda velocidad y pronto estuvo totalmente desnudo frente a mí con su terrible erección. ¡Qué lindo chico! Pensé, que pena que sea mi primo… Cuando quedé desnuda ante él me miró con cierto asombro.
– Kim, yo no me imaginaba… ¡Qué linda que sos!
El clima había cambiado, ahora yo no estaba ahí para hacer un favor ni Santi estaba por realizar una masturbación higiénica con mi cuerpo. Me abrazó y me besó dulcemente y me di cuenta que quería ser de él con todo mi cuerpo. Me acostó y sentí su pija dura como el acero contra mi vientre, me besaba y acariciaba y sentí que su mano bajaba y guiaba su glande hacía los labios de mi vagina.
– No Santi, esperá, preparame un poco antes, necesito algo de lubricación sino me vas a lastimar…
La pija de Santi no era terriblemente grande pero tenia un tamaño respetable y había que manejarla con cuidado, sobre todo porque el Viagra la había puesto extraordinariamente dura. Rezongó un poco pero entendió que tenía razón y hundió la cara entre mis piernas y me regaló una maravillosa chupada de concha, tuve tres orgasmos. Cuando entendió que la preparación era correcta me penetró cuidadosamente, estaba durísima y muy caliente y mi excitación era completa. Me aferré a sus nalgas y lo apreté contra mi y Santi me la metió hasta el fondo. Le metí un dedo muy adentro del culo y nos fuimos juntos, nos apretamos como desesperados y yo sentía mi concha latir y a su pija eyacular fuertemente, ni nos movimos y nos quedamos así agarrados acabando durante varios minutos hasta que cuando nuestros sexos ya no latían Santi se deslizó a un lado y me abrazó y besó agradecido. Busqué su pija con mi mano y comprobé que aún estaba dura aunque ya no parecía de acero.
-¿Estás mejor Santi? Pregunté preocupada.
– Bastante, respondió, pero todavía no se me baja del todo.
– Descansá un poquito que yo te voy a ayudar mi amor. (¿Le dije mi amor a mi primo?)
Un ratito después se la chupé hasta hacerlo acabar, no le salió ni una gota de semen, el pobre estaba vació después de la noche pasada. La tuve en mi mano y comprobé que se había ablandado bastante aunque seguía dura, pero al menos ahora parecía de carne. Lo dejé descansar un poquito antes de sugerirle que me hiciese el culo, que estaba segura que con eso se le bajaba definitivamente, en realidad lo sugerí porque tenía unas ganas terribles de comerme esa pija encantadora por el culo. Usamos como lubricante acondicionador de pelo que había en el baño y que resultó muy apropiado. Yo me puse boca abajo flexionando las rodillas y llevando mis talones hacia mis nalgas y abrí bien las piernas y me apoyé en los codos dejando que mis tetas colgasen entre los brazos como si me dispusiese a leer boca abajo (vi una foto así de Kim Basinger, mi tocaya) Santi se puso loco al verme así y se arrojó de cabeza entre mis nalgas y me lamió el culo
hasta hacerme perder la cabeza. Me entró muy fácilmente y Santi me cogió con una maravillosa dulzura y acabamos juntos en el mejor sexo anal de mi vida. Cuándo me la sacó estaba flácida, ¡Al fin! Nos abrazamos y nos comimos a besos un largo rato, yo le tenía la pija en la mano pero ya no se le paró más y Santi me agradecía riendo y me daba besos todo el tiempo. Llegamos a casa a las ocho y media de la mañana y al despedirnos Santi me dijo que nunca iba a olvidar lo que había hecho por él y que le gustaría mucho que otro día saliésemos juntos, “si vos querés, claro” Le contesté que sí quería volver a salir con él y que había sido una noche inolvidable y que si durante el día necesitase algún otro favor no dejase de llamarme. Mi mamá estaba despierta esperándome y al ver llegar el auto salió a recibirme y tuvo tiempo de saludar a Santi con la mano cuando el auto arrancaba. Me preguntó si me había divertido y si había estado todo el tiempo con mis primos y le contesté que Santi no me había dejado sola en ningún momento, excepto para ir al baño, y que nos habíamos hecho amigos de unas chicas geniales y que no entendía por qué dicen cosas de ese tipo de recitales, la gente va sólo a bailar y a divertirse te digo más, casi nadie fumaba, a mí me pareció de lo más sano, es más mamá, lo único que tomamos en toda la noche fue agua, te juro.

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