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Mi hermana me sedujo

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de intimar con mi hermana; honestamente yo no tenía ninguna idea loca con ella en mi cabeza, hasta que me comenzó a enviar sutiles indirectas. Siempre habíamos sido muy cercanos, aunque no vivieramos juntos. Ella me buscaba por consejos, y cuando la vistaba en su casa, ella buscaba siempre hacer alguna clase de contacto físico conmigo, muchas veces me hacía el desentendido, pero al pasar el tiempo, ella se volvió cada vez más confianzuda y hacía cosas para que yo la viera con otros ojos. A veces se llegaba a sentar a mi lado en el sofá de la sala y me acariciaba la cabeza y me decía cosas como “que guapo te ves hoy” ó “esa pinta que traes me gusta mucho”. Al principio yo no hacía caso a sus calenturas, sino hasta que una mañana que pasé por su casa a recoger unas cajas, ella estaba en pijamas, sin sostén y sin calzón, que me llamó la atención ver sus pechos parados y puntiagudos detrás de la delgada blusa y el bóxer del pijama ceñido a su pélvis. Esa vez, al verme, me saludó con un abrazo que me hizo apretujar mi rostro contra sus pechos y sentí lo firmes que eran, para luego darme un beso pequeño ente la boca y la mejilla, y eso desató un correntazo de morbo que me estremeció y me produjo un escalofrío que he de decir que me gustó mucho. Hice lo que tenía que hacer en su casa, y al despedirnos, me abrazó, y esta vez yo le devolví el beso de despedida de la misma manera que ella, sin antes decirme: -“Ahhh! el otro viernes hay noche de pelis, chucherías y gaseosa. ¿vas a venir? Respondiendo con la cabeza afirmativamente le dije que si, dicíendole que llevaría varias bolsas de chucherías y que le llevaría una Dr. Pepper que sé le gusta mucho. Me retitré de su casa con su aroma inundando mis ideas y con un montón de ideas locas en mi cabeza.

Se llegó el día de las pelis, llegué y ella estaba junto a su madre y su actual pareja y nos acomodamos en la sala a ver un par de películas; le entregué las chucherías prometidas y se fue a la cocina a llenar un bol con ellas y traernos un gran vaso de gaseosa junto a las chucherías. Esa noche, ella lucía muy atractiva la verdad, con un jeans negro ajustado, descalza y una camiseta blanca desmangada que dejaba ver su bra color fucsia debajo, y se había dejado su cabello castaño sin recoger, se veía linda la verdad.
La sala tenía un sofá grande y dos sillones, yo me acomodé en uno de ellos mientras la madre de mi hermana y su marido se habían acomodado en el sofá, mi hermana estaba frente a mí en el otro sillón. Era una peli medio aburrida tanto así que los dos viejos empezaron a cabecear y al rato ya estaban roncando. Mi hermana se levantó del sofá y caminó a la cocina mientras me preguntaba si quería más bebida y le pregunté si había alguna cerveza en la nevera. Ella con picardía, quizá ya con un plan en mente me tomó la mano y me dice -Vení y escogé, que hay de varias marcas. Y así de la mano la seguí hasta la cocina, era una casa chicha y estaba todo oscuro por el rollo de la película; al llegar frente a la refrigeradora, la abrió y me señaló el anaquel donde estaban las cervezas, ella se ubicó detras de la puerta y yo me acurruqué para coger una lata; al levantarme, mi cara quedó frente a la suya, y de sorpresa me cogió con sus manos y me dió un beso en la boca, por un segundo no supe que hacer pero en el mismo instante se lo devolví con más intensidad, cerrando la puerta de la nevera ella me empujó hacia la puerta y continuamos besándonos de una forma desenfrenada y carnal. Durante ese lapso, una de mis manos le rodeó la cadera y con la otra le apreté uno de sus pechos; ella por su parte metió una de sus manos dentro de mi camisa y con la otra, con sutileza apretó mi bulto, el cual ya estaba un poco erecto tras la besuqueada y la manoseada que nos estabamos dando.
Entre beso y beso, me mordió una oreja, susurrándome al oído, -Bebé te deseo mucho, siempre había querido que esto pasara, pero tenía miedo que me rechazaras. -Mi nena, yo también sentía miedo de llegar a este punto, me gusta besas muy rico, hueles divino, sabes fantástico. -besame, no pares, besas sabroso, sigue manoseandome, estrújame las tetas con tus manos grandes, te deseo, te necesito.
Poniendo un pié en la tierra le señalé la sala, como recordándole que allí estaban sus viejos, a lo que ella me responde entre beso y beso: – Suelen dormir como piedras mientras la tele está prendida, no hay problema… Al decir esa frase, dejé de juguetear cos sus tetas y bajé mi mano derecha a su sexo, y sobre el jeans empujé mi mano hacia su púbis, sintiendo el calor que se sentía en su concha; gimió un poco diciéndome -Estaba esperando eso bebé, necesito tu mano dentro de mi ropa!!, inmediatamente se desabrochó el botón del jeans, se bajó el zipper y guió mi mano hasta su sexo, húmedo a morir, acaricié su clítoris con mi dedo índice, lo saqué por un instante para probar el sabor de sus jugos, era una nena que no había conocido hombre antes, pues ya me lo había confesado alguna vez. -Tocame, tocame, que rico se siente, te deseo bebé, quiero ser tuya, quiero regalarte mi virginidad. Nos seguimos besando por un momento más y tras unos minutos más de seguir acariciando sus labios y su clítoris, me acurruqué frente a su sexo vírgen, bajé su jeans y su tanga, para inmediatamente comerme por primera vez su concha y saborear sus jugos. Ella me halaba el pelo y se estremecía como loca mientras le metía la lengua y le halaba con mis labios sus labios y le besaba y lamía su clítoris. Me pidió incorporarme, se subió el pantalón y me plantó un gran beso en la boca untada de sus fluídos, me intentó bajar el pantalón para explorar mi verga, pero le di un gran beso dicíendole: -Será toda tuya, pero no hoy. Otro día, iremos a algún lado y podrás hacerme todo lo que tu quieras, porque yo quiero seguir, pero no quiero que nuestros ruidos nos delaten con tus viejos.

Cogí mi cerveza, regresamos a la sala y los viejos aún dormían plácidamente frente a la tele, la película iba a más de la mitad. Me senté en el sofá, ella se sentó sobre mis piernas, se acomodó acurrucándose contra mí, la abracé, le di un beso tierno y le susurré al oído -Yo también te deseo mi nena…

Continuará…

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