En la oficina con Luci

Esta historia tiene lugar en mi oficina donde a menudo se organizan reuniones de trabajo y pedimos café en un bar que está a la vuelta. Siempre trato de organizar las reuniones en el mismo horario para que venga siempre la misma moza con la que ya tengo un poco de confianza y creo que algo de onda también. Hay miradas que insinúan y comentarios que alimentan mi fantasia de tener sexo con ella en la oficina; o quizás soy yo que me imagino esas cosas por el solo hecho de que me ratoneo mal, no lo se, pero solo hay una forma de averiguarlo y tengo que juntar el coraje para ver si puedo cumplir mi fantasia o seguirá siendo solo eso…
Ella es morocha, con un cuerpo armonioso, 1,65 mts aprox, una cola bien paradita y redonda, sus pechos se notan firmes y serán de un 95 creo yo la medida del corpiño. Siempre usa una calza negra, remerita azul entallada al cuerpo y un delantal negro (es el uniforme del bar).
Este dia, en una reunión mas, hice el pedido al bar y vino ella, abri la puerta de la oficina y la mire directo a sus hermosos ojos color miel de mirada penetrante, saludó sonriente como siempre y pasó a dejar el pedido sobre la mesa de reuniones. Yo iba atrás de ella imnotizado con su cola escultural, tenia una tanguita chiquita que se marcaba en su calza, mis ratones corrian a una velocidad increíble, no podía concentrarme en nada mas que en tratar de tener ese cuerpo para mi. Después de dejar el pedido, la acompañe hasta la puerta y le dije que pasara a buscar las cosas cuando termine su turno. –Bueno dale, asintió con una sonrisa; -nos vemos después, le dije yo.
Esa reunión era interminable para mí, solo quería que se pasara el tiempo y mi fantasia se convirtiera en realidad…. Una vez que terminó la reunión, empezaron a irse todos de la oficina y yo me quedé esperando unos 40 minutos más para que termine el turno de Luci (así se llama) tratando de elaborar una estrategia o frase para encararla. Estaba nervioso ya que no se si Luci tendrá onda conmigo o solo son mis ratones los que me hacen creerlo. Por ahí ella es muy macanuda y soy yo el que la pudre tirándome un lance.
Por fin llegó Luci,
– Pasá Luci, ya te vas? Le pregunté.
– Si, llevo estas cosas y me voy a casa.
La acompañé a la mesa de reuniones y mientras acomodaba las cosas en la bandeja me quedé paralizado, parado cerca de ella mirándola. De todo lo que había pensado decirle no me salía nada (siempre conversábamos mientras Luci levantaba las cosas). Es obvio que ella se dio cuenta que ese día era distinto de las otras veces que fue a la oficina y cuando estaba terminando de juntar las cosas me miró y dijo:
– Que pasa? Te colgaste.
– Si, le dije.
Y solo atiné a agarrarle un brazo, acercarme y con la otra mano agarrarla de la nuca y tirarle la boca. Me encantó chocar sus labios carnosos contra los mios. Su primer reacción fue separarme y decirme:
– Que haces?
Yo sin decir nada solo volvi a la carga con otro beso y esta vez agarrándola de la cintura para traerla en contra mio. Ahí me di cuenta que ella sentía lo mismo que yo, me abrazó y abrió su boca para dejar entrar mi lengua, al principio desaforada, después de unos segundos comprendí que ese momento era quizás único y teníamos que disfrutarlo. Entonces con intensidad pero sin desesperarnos seguimos apretando mal. Mis manos ya estaban en esa cola que tanto deseaba, la acariciaba, la apretaba contra mi verga, que a esa altura ya estaba que explotaba, se sentía tan suave, tan firme… Empecé a besarle el cuello, la oreja y soltó un gemido que lo acompañó llevando su mano a mi verga.
– Que querés? Me preguntó susurrando al oído
– Chupame la verga, le respondí.
Mientras me sacaba la camisa ella se encargaba de desabrochar el cinto y bajarme los pantalones, en un segundo quedé en bolas, sentado en el filo de la mesa con un pie arriba de una silla y Luci arrodillada empezó a chuparme la verga con una dedicación exquisita, suave se la tragaba toda, la sacaba y con su lengua jugaba con mi cabeza enrojecida. Con sus labios carnosos besaba la cabeza de mi verga, se la volvia a tragar y la mojaba toda con su saliva.
– Te gusta que te chupe la verga? Preguntaba mientras me miraba con una carita de puta que me calentaba más todavía y me pajeaba despacito.
– Me encanta como te queda mi pija en la boca, le dije.
Siguió chupándome las bolas hasta que la separé, ahora me tocaba a mi sacarle la ropa. Primero la remerita entallada, besaba sus hermosas tetas mientas desprendía el corpiño. Sus pezones estaban duros, sus tetas firmes tal cual las imaginaba, lamia esos pezones con un placer increíble mientras iba bajando su calza negra. Hice que ella se apoyara en la mesa mientras le bajaba la calza, yo estaba arrodillado enfrente de ella y empecé a besarle la concha con la tanga puesta. Luci se sentó en el borde de la mesa y subió un pie en cada silla para que me quedara libre su dipilada conchita, ya estaba húmeda, corrí la tanguita para el costado y hundí mi lengua. Estaba en el paraíso, no podía creer estar chupándole la concha a esa hermosura, me dediqué a jugar con mi lengua en su clítoris mientras mis manos apretaban sus tetas. La escuchaba gemir y sentía como se retorcia de placer, apretaba mi cabeza contra su concha con una mano mientras con la otra se apoyaba en la mesa. Me encantaba estar ahí, probando su jugo, quería hacela acabar con la boca, me calienta muchísimo eso pero me paré e hice que se recostara en la mesa, me quedé admirando su cuerpo por un segundo y entré despacio con mi verga en su concha, estaba bien mojada, sentía su calor en la cabeza de mi verga, entré bien profundo hasta que sentí como mis bolas chocaban en su culo. La agarraba de la cintura mientras la cogia con un placer indescriptible, veía como sus tetas se movían con cada encontronazo, sus gemidos me volvían loco. Dejé mi verga adentro moviéndome arriba y abajo mientras le tocaba el clítoris, casi furiosamente, quería hacerla acabar. Ella tenía los brazos hacia atrás agarrándose de la mesa, pidiéndome que siga así, hasta que soltó un grito, vi como su cuerpo se retorcia y empecé a sentir como su concha se contraía apretando mi verga. Delicioso momento, saqué mi verga y le di una rica lamida a su vulva. Me senté y le pedí que se sentara arriba mio dándome la espalda, -dejame ver ese culo- le dije, y se sentó sobre mi verga pajeandome con su culo, -asi te gusta?- me preguntó, -me encanta, ahora cojeme vos- le dije. Inclinó su cuerpo para adelante agarrándose de la mesa con una mano, con la otra acomodó mi verga en su concha y empezó a dar saltos haciendo rebotar su culo en mi abdomen….Increíble!. Con la otra mano me agarraba las bolas y se tocaba el clítoris. No pasó mucho tiempo hasta que sentí que iba a acabar, entonces le dije que se pare y agarrada de la mesa, con su cuerpo bien inclinado, yo le di un par de bombazos y saqué mi verga para llenarle de leche su hermoso culo, acababa a chorros, el primero le llegó casi a la nuca, apoyé la cabeza de mi verga en su ano y segui acabando. Quise meterla por su culo pero estaba muy apretado y le dolia, -vení a chupármela ahora- le dije y me limpió todos los restos de leche de mi verga.
Nos cambiamos y salimos juntos de la oficina. Los dos seguimos con nuestras vidas, ella con su novio, yo con la mia pero desde ese día nos encontramos en la oficina cada 15 días a matarnos y disfrutar del buen sexo….

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*