Una iniciación impensada

Mi nombre es Mariano, tengo 20 años y soy de contextura mediana tirando a menuda, delgado, de rasgos suaves, de ojos claros, casi lampiño, tengo una barba muy delicada que nunca me dejo y cuando me afeito no queda el menor rastro de ella. Quisiera contar lo que me sucedió hace apenas dos meses y por pudor solo me animo a contar vía net amparándome en el anonimato que ella brinda. Se trata de mi primera relación homosexual, la que compartí con mí hasta entonces amigo y nada más, Hernán.
Hernán es compañero mío en el primer año de la universidad y amigo desde la secundaría que cursamos juntos.
Todo empezó después de una reunión entre compañeros de la facultad, nos juntamos en la casa de Hernán para terminar un trabajo grupal. Una vez resuelto nuestro trabajo tomamos unas cuantas cervezas entre todos, después, uno a uno los integrantes del grupo se fueron yendo y solo quedamos Hernán y yo. Charlamos de diversas cosas mientras veíamos televisión en el sillón del living, era entrada la madrugada. Terminamos viendo el canal de películas condicionadas y en un rato pasamos de hacer chistes a mirar con mucha atención la película. No pasó demasiado para que me encontrara muy excitado, me incliné un poco para intentar disimular mi erección. Hernán, que había tomado bastante más que yo estaba casi recostado sobre el sillón, con las piernas ligeramente abiertas, pasaba su mano sin darse cuenta por su bulto y miraba fijo la pantalla. Era obvio que estábamos igual de calientes, su pene se notaba erguido abultando mucho debajo del pantalón. Yo me sentía compelido a mirar su miembro, pero no quería que lo notara, hasta ese momento la homosexualidad para mi había sido una fantasía que no pensaba concretar, pero en ese momento estando algo ebrio y tan excitado, no podía dejar de imaginar el pene parado de mi amigo debajo del pantalón. Sentía muchas ganas de masturbarlo, pero no me animaba a decirle nada, imaginaba que me rechazaría y que todos se enterarían de mis inclinaciones sexuales que ni siquiera yo tenía muy en claro, no estaba listo para eso. Estaba decidido a levantarme e irme a tocar a mi casa, solo iba a decir “bueno me voy, que esto ya no da para más”, antes de hacerlo decidí mirar una última vez el pito de Hernán. Cuando terminé de hacerlo, cruzamos las miradas y quedó totalmente en evidencia que había fijado mi vista deliberadamente en su bulto por unos segundos, dirigí mis ojos rápidamente a la pantalla y se notó mi incomodidad, evidentemente no había podido disimularlo, pero los dos hicimos como que sí. En la pantalla una chica le practicaba un tipo una mamada espectacular, pasando su lengua desde la base del tronco hasta llegar a su glande totalmente mojado. Pasaron unos segundos en silencio entre Hernán y yo y finalmente dijo, “¿Te gusta? ¿Te va la onda de…?” no terminó la frase, pero yo entendí lo que me preguntaba, el corazón se me salía del pecho, no sabía que decir y Hernán adivino mis deseos y dudas, “No se entera nadie, te lo juro” siguió Hernán.
Yo muy nervioso conteste “Si, pero por favor, no le digas a nadie”. Hernán asintió, me arrodille delante suyo, y Hernán se desabrochó el botón, la cabeza húmeda de su pija asomaba por el elástico del slip, tome con mi mano su pene y lo empecé a pajear despacio, Hernán levantó sus caderas y se bajó el pantalón hasta la mitad de los muslos, sus genitales se movieron a escasos centímetros de mi cara y podía sentir su olor volviéndome loco, con la mano que me quedaba libre bajé aun mas sus pantalones, permitiéndole abrir las piernas.
Sus testículos quedaron expuestos para mi, me acerque y los bese, los lamí después y por fin los metí en mi boca chapándolos y saboreándolos casi en éxtasis.
Hernán gimió despacio “chupáme la pija”, mi lengua empezó entonces a recorrer su pene una y otra vez, lamí su glande con lengüetazos pequeños confundiendo mi saliva con su líquido seminal. Ya no podíamos esperar más ninguno de los dos y me introduje su pito en la boca, esa sensación de inundar mi cavidad bucal con su carne caliente y resbalosa fue mucho más excitante que cualquier experiencia que hubiera tenido. Subía y bajaba por su berga extasiado tragándola entera y dejándola hasta el fondo unos segundos, rodeándola toda con mi boca en forma de “O”, para después seguir moviendo mi cabeza hacia arriba y hacia abajo. Hernán tomo mi cabeza con sus manos y yo me puse en cuatro, con mis dos manos apoyadas en el suelo como si fuera una perra, así me sentía, como una perra, una muy puta y me encantaba. Ahora Hernán controlaba el ritmo, la metía y sacaba suavemente haciendo que le acariciara la pija con mis labios, después de un rato empezó a moverse mas rápido y fuerte, me estaba cogiendo por la boca y yo creí que me enloquecía de calentura, hasta que la sacó y la dejó a unos centímetros de mi cara mientras se masturbaba rápidamente, entendí que se quería correr afuera, entonces abrí lo mas que pude mi boca ubicándome para que su cabeza apuntara directamente hacia mi lengua que salía de ella. Un potente chorro salió de su pito entrando enteramente en mi boca y al instante fueron dos mas, que empezaron a chorrearse por mi barbilla. Su semen caliente se había volcado por completo en mi cara y yo tragué todo lo que pude mientras el seguía eyaculando ahora sobre mis labios momentáneamente cerrados para tragar su primera descarga, abrí mi boca nuevamente y me metí su pito hasta el fondo para sentir como largaba sus últimos chorros de lleno en mi garganta.
Cuando Hernán terminó yo recogí todo el semen de mi cara con mis dedos y también lo tragué como si fuera un manjar y yo estuviera muriendo de hambre. Era increíble lo excitado que estaba, así que agarré una vez mas su pija y la limpie totalmente con la punta de mi lengua, solo me tranquilice cuando ya no quedó ni una gota de su esperma fuera de mi garganta.
Estaba muy excitado y confundido, ninguno de los dos sabía muy bien como comportarse, después de unos segundos Hernán se subió los pantalones y dijo “¿Estás bien?”, “Sí, esta todo bien” le respondí, y articule una pequeña sonrisa que el correspondió. Me fui rápido pensando en lo que había pasado, en lo que pasaría a partir de ahora con Hernán, si le diría a alguien, o si sus padres nos hubieran visto. Pero estaba claro que algo se había despertado en mí con mucha fuerza y que ahora muchas cosas serían distintas. Cuando llegué a mi casa las preocupaciones dejaron lugar solo a la idea de saciar mi calentura y corrí a buscar mi consolador, (me había quedado de una relación previa con una chica y desde nuestra separación quedó en mi casa, como nunca me lo pidió, me lo quedé y empecé a usarlo descubriendo un placer que pensé que siempre disfrutaría en privado). Me desnudé completamente sobre mi cama y empecé a penetrarme rememorando la mamada que le había realizado a mi amigo, cuando estaba por acabar me di vuelta, quedando boca arriba, acerqué mi cara lo mas que pude a mi pene y mi eyaculación entró en parte en mi boca y en parte se derramó caliente sobre mi torso. La saboree y trague recordando placenteramente el sabor del esperma de Hernán. Me dormí satisfecho y pensando en como serían las cosas desde ese momento.
Continua.

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