Una iniciación impensada 2

Habían pasado 5 días desde la noche en que sorpresivamente había terminado tragandome el semen de mi amigo Hernán, en ese tiempo no había dejado de pensar en eso y sentía una mezcla de preocupación por que alguien más se enterara y calentura por lo excitante que había sido para mi. Ese día lunes debía volver a la facultad y cursar junto con mi amigo, nos volveríamos a ver después de lo que había pasado y yo estaba muy nervioso. La clase empezó, me encontraba junto a mis compañeros y todo parecía normal, Hernán llegó mas tarde y me saludó como siempre, yo también, como si nada hubiera pasado. Me preguntaba si acaso no lo recordaría, pero lo descarté enseguida, solo estábamos ligeramente tomados y nuestra lucidez si bien no era del 100% en ese momento era la suficiente para saber bien que era lo que estábamos haciendo.
Cuando salíamos de clase solíamos volver con Hernán, que nos llevaba en su auto a mí y a otros dos compañeros mas, cerca de nuestras casas que quedaban de camino a la suya. No pude inventar una excusa para no ir, acepté volver con ellos como siempre, como era el que vivía mas cerca de Hernán, finalmente quedamos solos en el auto. Entonces en un arranque por aclarar todo le dije que pare el auto y empecé a hablarle. “Mirá, no se explicar lo del otro día, yo no se bien que me pasa, pero quedó ahí, no te voy a volver a molestar ni nada parecido, pero por favor no se lo cuentes a nadie.” Hernán parecía entender lo que le decía y me tranquilizó. “No te disculpes, pasó por que los dos quisimos, ya está hecho y no hace falta preocuparte, va a quedar entre nosotros, podemos poner un punto final y no hablar mas de esto si te parece.” Asentí y me quede tranquilo, le creía por que lo conocía desde hacia mucho tiempo. Habíamos estacionado para poder hablar y ya eran casi las doce de la noche y por esa calle no solía haber nadie.
Antes de arrancar Hernán me dijo si solo podía hacerme una pregunta, le respondí nervioso que sí. “¿Te gustó?”. No tenía sentido mentir, era obvio que si recordaba como había sido, notaría que lo había hecho con mucho placer, además en esos días rememore lo que pasó una y otra vez masturbándome más que nunca, así que le dije toda la verdad.
“Si, antes había tenido alguna fantasía homosexual, pero pensé que si la realizaba me sentiría mal, avergonzado con migo o algo así. La verdad es que me gustó mucho, espero que no te moleste.” Mi confesión me excitó y también a Hernán que dijo “¿Querés hacerlo de nuevo?”
No lo podía creer, estaba todo bien, mi secreto a salvo y además tenía una nueva chance de hacer lo que tanto había deseado esos días. Mi expresión tradujo mis pensamientos y Hernán pasó su brazo por detrás de mi nuca, yo mi incline hacia su pene y lo dejé al descubierto, empecé a chupársela esta vez pensando en que estábamos sobrios y que a el le gustaba tanto como a mi, que lo podía hacer sin preocuparme por nada, así que lo disfrute aun más. Hernán estaba muy caliente, su pija estaba más hinchada que la primera vez y segregaba mucho líquido, yo tragaba todo su salado néctar con avidez, me excitaba tragar lo que saliera de su pito, me hacía sentir mas puto. En un momento me detuvo y retiró su pene de mi boca, “Espera, quiero tocarte el culo” me dijo, yo lo obedecí y me gire en el asiento dándole la espalda, mirando hacia al ventanilla con las piernas recogidas sobre la butaca. Empezó a recorrer mi culo, nunca me lo habían tocado y todas esas sensaciones nuevas me enloquecían. Por encima del pantalón su mano busco mi raya y luego con su anular mi agujerito, sobre mi hombro vi como se masturbaba con la mano libre, sentí tanto placer que un gemido salió de mi boca, Hernán me metió su mano dentro del pantalón y yo le facilite la tarea bajándomelo, mi cola quedó desnuda y su anular empezó a jugar directamente en mi ano. “Si, por favor, si” murmure entre gemidos. Hernán metió su dedo despacio, “Ah, ah” no podía contener mis gemidos, y le pedía que lo introduzca todo. Estaba por terminar pero quité su mano de mi culo. “Tengo plata, vayamos a un hotel” le dije. Hernán arrancó en seguida y en unos minutos estábamos pidiendo habitación. La situación me excitaba mucho, me gustaba mostrarme con un hombre en un albergue transitorio, Hernán pidió el turno con naturalidad, y al darme la espalda yo hice un ademán explícitamente femenino delante de un espejo acomodándome el pelo detrás de la oreja y moviendo la cadera ligeramente mire mi culo pasándole la mano, quería que el conserje supiera claramente que papel jugaría yo en unos segundos, creo que me gustaba pensar que me imaginaría siendo la novia de Hernán. Ese día era especial, me iba a iniciar y quería hacerlo plenamente, que alguien más lo supiera era un ingrediente que le agregaba adrenalina a la perdida de mi virginidad con un hombre.
Ya en la habitación nos despojamos totalmente de la ropa. Desnudos y con nuestros penes erectos, los comparé, el de Hernán era de unos 20 centímetros, 6 centímetros más grande que el mío más o menos, me gustó que el mío fuera mas chico y angosto. Lo miré a los ojos y le dije “quiero hacerlo, quiero hacerlo sin ningún complejo. ¿Entendés?” Rodee su cuello con mis brazos y lo besé, me correspondió con su lengua y sus manos recorriendo mi cintura y mis nalgas, habían quedado claro que yo deseaba el rol pasivo, me apoyó contra la pared y mientras nos besábamos profundamente sus caderas empezaron a moverse como si me penetrara, humedeció mi ano con mi propia saliva y luego me introdujo su anular, mucho mas cómodamente que en el auto, esta vez pudo llegar hasta el fondo y moverlo rítmicamente en mi culo que se lo agradecía abriéndose cada vez más.
Me arrodillé en el rincón de la habitación donde estábamos y trague su pija por tercera vez. Hernán sujetó mi cabeza y empezó a bombear con un fuerte ritmo, cogiéndome por la boca como en la primera ocasión. En un descanso de sus movimientos y mientras me fregaba su pito en la cara le dije “Hablame como a una puta” y volví a llevarme su miembro a la boca. Hernán empezó a moverse aun rápidamente y me decía “Así, chupala así, sos una putita chupa pija, que bien lo haces, así puta, así”
Después de chupársela largo rato fuimos a la cama y Hernán su acostó sobre mi, lo rodee con mis piernas como si fuera una chica y mientras nos besábamos se movía rítmicamente como si ya estuviéramos cogiendo. Me indicó que me diera vuelta, lo obedecí deseoso de que por fin me la pusiera. Bajó besándome la espalda hasta mi culo y empezó a lamer furiosamente mi agujerito, no me lo esperaba pero me encantó, yo levantaba mi cola y con ambas manos me separaba los cachetes para que su lengua alcanzara bien mi ano caliente, fueron unos segundos de placer tan intenso que casi rompo a llorar. Metió su anular y empezó a dilatar mi culo moviéndolo en círculos, luego fueron dos dedos, yo no podía estar quieto y movía mis caderas rápidamente intentando que me penetraran más. “Fuerte, así fuerte… mas rápido, así, por favor más, ah, ah, ah, ah”
Sus dedos salieron de mi, y sentí algo frío en mi cola, era gel lubricante, cada vez faltaba menos para ser suyo y no podía estar más caliente, me lubricó bien con sus dedos, metiéndome la pomada adentro de mi agujero que ya estaba listo para recibir su paquete al que también había untado con lubricante. Puse dos almohadas debajo de mi cadera para que mi cola quedara bien paradita y acomodé mis brazos junto a mi pecho, Hernán se ubicó sobre mí y frotó su pene en mi raya repetidas veces.
Su pene estaba enorme, su glande estaba a punto de estallar y yo quería sentirlo metiéndose en mi culo, “¿Queres que te coja? Mira que una vez que te dejes coger ya no vas a ser más un hombre” me decía Hernán, mientras apoyaba su cabeza en mi ano abierto.
“Quiero que me cojas, soy un puto, cogeme por favor” Hernán se acercó a mi oído y me dijo “Decílo más fuerte”. Empujando con mis caderas hacia atrás todo lo que podía, mientras lloraba le dije muy alto, casi gritando “¡Hernán cogeme por favor, cogeme, cogeme!
Hernán empujó con fuerza y su pito que ya estaba con la cabeza adentro se introdujo casi completamente.
“¡Aahhhhy!” grité, sentí un dolor intenso, mi culo no era virgen por que hacía tiempo que usaba un consolador de tamaño similar al pene de Hernán, pero el me la había enterrado de golpe. Me quedé muy quieto y llorando, mezcla de placer, emoción y dolor. Hernán se movió despacio y terminó de metérmela toda. Nunca me había penetrado tanto yo mismo con mi vibrador. “Deja que tu culo se acostumbre” dijo Hernán, nos quedamos moviéndonos apenas durante unos segundos y yo gemía “ah… me duele… hay… mmmm….ah… ay… mmmm”. No tardó mucho en desaparecer el dolor y empecé e moverme despacio y muy sensualmente, con mis manitos juntas debajo de mi mentón. Me gustaba mucho dejarme coger, lo estaba disfrutando y no quería que termine nunca.
Hernán me pidió que me abriera más la cola con las manos y le hice caso, empujo y descubrí que aun quedaba algo de su pene fuera de mí, me penetró por completo y me arrancó un gemido. “¿Te gusta?” me preguntó, entonces además de movernos empezó a meterla y sacarla. Ahora si me estaba cogiendo, nunca había gozado tanto y no quería masturbarme para no terminar, si solo me dejaba coger mi placer duraría más y el orgasmo que alcanzaría seria el más intenso de mi vida.
“Ahora si sos una puta con todas las letras, ya entregaste el culo, te dejaste coger”
Las palabras de Hernán me ponían cada vez más caliente, apenas le podía responder, “Si, así, cogeme Hernán, cogeme bien el culo que me gusta, no pares, cogeme más”
Entonces Hernán me la sacó. “¡No por favor, seguí, dame más!” le supliqué.
“Ni loco te dejo de coger ahora, date vuelta”. Entendí lo que quería y me gustó, me puse boca arriba y Hernán puso mis piernas sobre sus hombros, su pija estaba gigante y colorada, yo abrí mi cola y la puse a su disposición, me penetró despacio pero sin esfuerzo y esta vez sentí que me cogía todavía mas profundo, la posición le permitía moverse mas cómodo y el recorrido de su pito era mayor, me lo ponía hasta el fondo y sentía sus bolas golpear mis nalgas, veía en el espejo como me cogía y lo dispuesto que yo estaba a recibir su garcha en mi culo y volaba de placer. Me sujetaba a la cabecera con ambas manos para no pajearme y gritaba” ¡mmm… mmm… ah… ah, así, ah., aaaahhhh! ¡Soy tu mujer, Ah, Ah, Ah, cogeme Hernán, mmm, haceme el culo así toda la noche!!!”
Ya no aguantaba mas, me iba a acabar, entonces le pedí lo que siempre había querido, “Por favor, cogeme tipo perrito”, Hernán sonrió y nos ubicamos para cumplir mi sueño, ponerme en cuatro para un hombre. Separé las piernas y arquee bien mi espalda parando bien mi culo abierto para Hernán, sentí como apoyó su glande en mi ano y me penetró mientras yo miraba en el espejo de al lado de la cama como me movía tomándome de las caderas y sintiendo su pito entrar y salir de mi culo, sentía como su pene llenaba mi culo una y otra vez, sentía su textura y sentía como se hinchaba palpitante dentro de las paredes de mi ano, estaba a punto de estallar, el orgasmo era inminente, estaba por acabar solo siendo penetrado por el culo. “¿Te gusta así, tipo perrito puta? ¿Te gusta que te coja así? Putito, sos un puto” “¡Sí soy un puto, cogeme así, así, así, cogeme, cogeme! ¡Cogeme! ¡Aaahhhhhh!
Acabé y mi semen salía con fuerza de mi pene que se movía descontrolado al ritmo de los empellones de Hernán, que también estaba llegando ya que su ritmo era mas fuerte que nunca y no me soltaba, la sensación era increíble y parecía que mi orgasmo duraría horas, todo al ritmo de Hernán que me cogía bien fuerte. De repente sentí que sacaba su pene de mi cola, me di vuelta, quedé frente a el con las piernas abiertas, mientras se pajeaba acercó mi cara a su mástil a punto de explotar y eyaculó con terrible potencia dentro de mi boca, sin correr mi cara de su pito me puse en cuatro pero de frente a Hernán que me llevó con sus manos hacia su miembro todavía eyaculando, me lo metió en la boca y terminó ahí dentro, llenándomela por completo de su esperma. Mantuvo su pija adentro hasta que termino de eyacular, yo había tragado gran parte, pero aun conservaba algo de semen en mi boca. Me incorporé y se lo mostré poniendo cara de nena. El me atrajo hacia sí y sujetándome por el culo me beso compartiendo mi saliva y la leche de mi boca. Nos besamos largo rato mientras me metía fuertemente en el culo su dedo anular.
Esto me pasó hace dos meses y necesitaba contarlo, ya que no he asumido públicamente mi homosexualidad, aun es un secreto mi relación con Hernán, y de momento creo que permanecerá así. Espero que les haya gustado mi relato de cómo me deje coger por primera vez y en otras oportunidades les contaré mas.
Un beso.

Un comentario en “Una iniciación impensada 2

  1. Me encantó el relato, a mi me pasó algo parecido a diferencia que lo hice con alguien que conocí en una sitio web en internet. Me calenté leyendo el relato.

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