En el vestidor después de nadar

Hola, mi nombre es Eduardo, en mi relato anterior les conté un encuentro entre Carlos, mi instructor de natación y yo, en su departamento, en este relato les cuento como empezó todo. Ya hacía un tiempo que notaba que Carlos me miraba de reojo, cuando salía de la alberca, en los vestidores, y a veces había roces y caricias en el agua, sin que él dijera el típico ¿Qué pasó?; pero no había tenido la oportunidad de quedarnos a solas. Un viernes por la noche, se nos había hecho tarde nadando y ya se habían casi todos, el ultimo hombre de la clase salió del vestidor y se despidió de nosotros. Carlos salió de la piscina, yo admiraba como el bañador se le pegaba al cuerpo por el agua, y lo tenía un poco metido entre las nalgas,
pero esta vez no se lo acomodó como hacía casi por reflejo. Me miro y me dijo que ya me saliera, que ya era tarde.
Yo lo seguí, hasta los vestidores y entrando se quitó el bañador, mostrandome sus nalgas rosaditas, el unico lugar donde no le da el sol. Yo hice lo mismo y nos dirigimos a las duchas, tomé el jabón primero y me empecé a duchar, y jalarme el palo pensando en Carlos. ¡Eduardo!, me habló, ¿me pasas el jabón?, fui hacía su ducha, con la verga semierecta y le dí el
jabón, el se me quedó viendo un par de segundos, le guiñé el ojo y el se dió vuelta. Me dirigí a mi ducha. Mientras lo hacía lo escuché salir, pensé que se había ofendido o algo, pero después escuché que ponía seguro a la puerta del vestidor. El se dirigió a mí por detras y me acercó su verga ya bien dura, poniendomela entre las nalgas mientras me besaba el cuello y con sus manos jugueteaba con mi paquete. Me dio vuelta para besarme, fue un beso ardiente, su barba me raspaba deliciosamente, mientras cuerpo a cuerpo nuestros paquetes se tocaban y nuestras manos recorrían nuestros cuerpos.
Cerró la llave del agua y fue bajando poco a poco, besandome, se detuvo en mis pezones, los lamía, los tocaba, los chupaba hasta que, bien erectos, los mordisqueaba, mientras sus manos no perdían tiempo y sus dedos se perdían en
mi raja, siguió bajando y se metió mi polla de un golpe, sus labios envolvían mi palo, iba y venía, su lengua jugueteaba con mi cabeza, era tan delicioso que apenas podía mantener las piernas derechas, tenía experiencia en lo que hacía. Bajó y se metió mis bolas en la boca. Se levantó para seguir besandonos. Después fui yo el que se aplicó en chuparsela. Mientras
el marcaba el ritmo acariciandome la cabeza, era delicioso chupar ese miembro, firme, venoso, lamer su cabeza, fui bajando, le chupé sus bolas peludas, flojas, era un placer tener sus huevos en la boca. Mientras tanto mis manos jugueteaban con sus nalgas, firmes y redondas y mis dedos encontraron su culito. Un dedo se deslizó en él facilmente, así es que continué el solo se contraía de placer y gemía, ronco, como un macho. Tenía tres dedos en su hoyo cuando el me detuvo y me hizo señas de ir hacía las bancas. Yo lo seguí. Me senté y el se sentó encima de mí, metiendo mi verga en su culo. El se movía lentamente mientras nos besabamos y el acariciaba mi espalda. El gemía de placer, su respiración era fuerte y me calentaba de
oirlo, de saber que este macho era mío. Lo tomé de las caderas para moverlo, me recosté y el me cabalgaba, yo tomé su verga para masturbarlo, mi mano iba arriba y abajo mientras con la otra acariciaba sus muslos, sus nalgas, su
delicioso cuerpo, el gemía cada vez más. Ahhh, me vengo papá!! mientras su semen caía en mi cara y en mi pecho, el lo limpió con la mano y se la llevó a la boca, yo lo acerqué a mí para besarnos y compartir su leche. Mientras el seguía bombeando, cada vez más rapido le pedía, y así siguió hasta que no pude más y exploté dentro de él, él solo respiró profundamente y me miró llenó de lujuría, nos besamos una vez más y nos dirigimos a ducharnos. Ya duchados, nos vestimos, él se puso un pequeño bikini estampado, algo que me excita. Yo me puse una tanga y me tomé mi tiempo en vestirme solo para calentarlo aun más, me puse mis pantalones, ajustados como siempre y terminamos de vestirnos, en la puerta él me tomó para besarnos una última vez mientras ambos nos tocabamos los paquetes. Espero que esta no sea la
ultima vez, papacito, me dijo. Claro que no. Después nos fuimos. Y claro que no fue la última vez.
Espero que les haya gustado mi relato. Si quieren contactarme escribanme a hobby2424@hotmail.com

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