Archivo por meses: Septiembre 2016

En la granja con cachito y mis caballos

Hola amigos, soy Camila con mis locuras sexuales. Si leyeron mis relatos anteriores sabran que necesito coger mucho para poder quedar satisfecha, así que últimamente mi amante Cachito me comparte con mi perro para poder llenar bien mis agujeros. Y como siempre, cada vez que pruebas algo quieres pasar a un nivel superior. Esto fué lo que me motivo a llevar a Cachito a lo de mis abuelos, para poder ir a la granja y que me cogiera junto con los caballos.
Despues de mi viaje con Cachito a Santa Fé donde fué la primera vez que me compartió con otro hombre, tuvimos varias salidas a otros lados. La idea es que el tenga en claro su lugar y así no arriesgarme a que me descubrieran mis familiares y amigos.
Sabia que tambien tendría que lidiar con el viejo sereno de la finca, que seguramente querría su ración de sexo. Así que la mejor opción era ver de coordinar un fin de semana largo para garantizar que no estuvieran peones dando vuelta. Llegado el momento, el primer día actué de forma natural, llevé a mi amante a conocer la finca y pasear en caballo como para que entrara en contacto con todo este ambiente. El establo esta alborotado por que llegó su hembra y el sereno ya se fué a preparse para cogerme en cuanto le de cabida. Durante el paseo fué inevitable el polvo, tirados en el pasto al lado del arroyo me desnudé y esperé que me hiciera lo que él quiera, mi amante estaba tan caliente que directamente bajo sus pantalones y se tiro encima de mí para penetrarme profunda y bestialmente. Me cogío un buen rato logrando que nos vinieramos juntos, pero como acostumbramos hecharnos dos polvos seguidos, simplemente giramos y lo cabalgué lentamente mientras le indicaba que tomara mis pechos. Los perros, fieles acompañantes y con ganas de poseer a su hembra, me lamían el culo hasta que uno de ellos me montó y me encajó su verga en mi culo. Cachito imitó la velocidad del perro para cogerme así que me dió una hermosa clavada, aún con el perro abotonado a mi trasero. Mientras tranquilizó al perro para que no tire y siga dentro de mí, le pido a mi amante que me acerque un caballo para tomar su pierna y sostenerme, lo cual era una gran mentira. Una vez cerca de mí, mientras lo tomaba con un brazo de su pierna, con la otra mano empecé a acariciar su pene, que de a poco empezó a mostrar su dimensión. Como un poco de mañas, me acerque lo suficiente para llevarlo a mi boca, mi amante se exito nuevamente al ver mi espectaculo. Se la chupe hasta que me lleno de leche el cuerpo. Luego me limpié y volvimos nuevamente, le dije a Cachito que quería jugar con los caballos y con él, y que posiblemente el viejo tambien juegue con nosotros.
LLegando al establo, el viejo nos estaba esperando, con su cara de degenerado, con las mantas listas y los fardos ubicados. Como mi amante se ponia muy tímido ante la presencia de otra persona y no hablaba, el viejo me pregunto disimuladamente si lo mandaría a que pasee un rato, entonces le mentí que ya lo había mandado a pasear y que cuando regreso me encontro con el perro así que le dije que le daría un premio a cambio de que no cuente nada a nadie. El viejo se largo una carcajada falsa y se me acercó tomandome de mi trasero mientras me preguntaba por donde quería empezar, y empecé por descargar un poco al viejo. Tambien empezando con mi simulacro de virginidad de Cachito, comencé a mamarle la verga al viejo que bufaba como toro embrabecido, por lo que no soporte casí nada y se vino casi al minuto en mi boca perdiendo rapidamente su firmeza. Miro a mi amante y le pregunto si quiere probar que se siente que se la mame, simplemente asentó con su cabeza y tomo el lugar del viejo, quien no podía creer al ver la pija de mi amante que ya estaba dura como un palo y forzaba mi mandíbula al maximo cada vez que la quería engullir. Y como siempre, quienes aparecian en escena? Mis perros, que empezaban a lamer mi concha haciendo que esa sirvienta reviente de placer; me montaron ambos, dilatando cada uno un agujero diferente y haciendo que el viejo se ponga a mil de nuevo. Aún estaba abotonada con mi culo y el viejo quería que yo gire para clavarme por mi concha, así que le pido que se recueste mientras ayudo al perro a salir de mi trasero. Listo esto monto al viejo y le indico a Cachito que me la meta por el culo, cosa que hizo de inmediato y dandome duro, mas el viejo que intentaba tener el ritmo de mi otro macho, que entre ambos me sacaron dos hermosos orgasmos.
El viejo quedó liquidado, se ve que perdió la forma ya que sabía ser un toro. Asi que con toda la calentura que me quedaba y lista para hacer lo planeado, me dirigí directamente a mi amado semental, que ya relinchaba de ansiedad. Le explique a Cachito que queria ser cogida por ambos así que bajo mis indicaciones nos ubicamos debajo de este corcel que tenia su tranca ya hasta la mitad, mas unas mamadas mías quedó dura en un momento. Una vez que me monto el caballo, metiendome toda su carne por mi culo, mi otro macho lo hizo por mi vagina, y con sus embestidas hacia que el caballo se exitara aún mas para explotar dentro de mi trasero dejandolo lleno de su leche. De a poco fue perdiendo forma y saliendo de mí, mientras mi vagina no era perdonada por la otra tranca.
Lo detuve y nos dirigimos al burro, pero esta vez cambiamos posición, el burro me daría por la concha. El viejo nos tuvo que ayudar ya que la desesperación de este animal por montarme lo hacia que este como loco. Nos ubicamos y comenzaron a clavarme nuevamente mientras el viejo ofreció su rabo para que se lo chupara. Fantasía cumplida! Me sacaron otro fantastico orgasmo mientras ambos me llenaban mis agujeros y de la emoción me acomodé mejor y le estruje la verga al viejo tragandome toda su leche. Desocuparon mis hoyos y me quede recostada y boca abajo sabiendo que los perros me lamerían toda, y con suerte el burro me entraría de nuevo; y me lo hizo por le culo, como a mí me gusta.
Quede exhausta, así que me quedé en esa posición. El burro se descargó bien por que perdió el interes, pero el viejo quería seguir jugando conmigo así que fué a buscar a los ponys para que tambien me clavaran. Yo simplemente me quedaba recostada sobre los fardos con mis piernas separadas y mi culo en pompa. El viejo muy zorro, hizo que cada uno tomara un agujero diferente cuando me montaban, mientras Cachito miraba y se volvía a exitar ofreciendome su pija para que la chupara, cosa que ya no hacia muy bien por el cansancio, así que una vez firme se encargo de clavarme nuevamente por el culo super dilatado y lubricado con los jugos de los otros animales. El viejo se encargo de hacer el cierre del día tirandome sus últimos corros de leche dentro de mi concha. Esa noche llegué destruida a descansar a la casa.
Al día siguiente, aún sin reponerme pero entregada a que me cogieran a su antojo, repetimos la vivencia alternandose ellos dos mas el burro y el gran danes del viejo; dándome duro hasta que dejaron sus huevos secos. Esta vez el viejo me cogio mas veces, Cachito llego un momento que se quedó quieto por que le dolía la pija de tanto darme y el burro terminó del romperme bien el culo despues que el perro se desabotonó. Fin de semana para el recuerdo, con un Cachito super obediente y siempre con su tanque de reserva lleno para darme duro varias veces en cada sesión de sexo que tenemos. Mas el viejo que sueña con preñarme, ya que esta vez no se interesó en ningún momento por mi culo, casi no se la chupe y me lleno siempre la concha con su leche expresando en cada acaba “te voy a preñaaaarrrrrrr”, jajaja. Esta vida si que es maravillosa, y mi trasero no pedira verga por una semana seguro. Saludos a todos.

Orgia anal

Hola amigos, soy Camila nuevamente. Esta vez les quiero contar mis aventuras en viaje a Cuba. Resulta que hace como un año y medio atras conocí a una chica que de a poco fuimos formando una amistad. Ella también es bastante liberal, sin novio a quien responderle, le enseñe la zoofilia, y siempre esta ligando como yo. O sea igual de puta que yo. Es una morocha con un cuerpazo, no tan alta como yo y todo natural. Fué en un gym que nos conocimos en invierno, ella me ubicaba de una disco a la que frecuentamos ambas. De la zoofilia se dió cuenta una noche que se quedó a dormir en mi casa al ver como se ponía mi perro. Pasaron como 2 meses hasta que se atrevió a preguntarme sobre eso, y luego otro mas hasta que se animó a probar.
Viajamos juntas a Cuba, ya para esa altura nos conocíamos todos nuestros secretos, incluso la llevé a la finca de mis abuelos a jugar con sus animales y el viejo sereno.
Los dos primeros días fueron agotadores por que queríamos conocer todo a la vez y llegabamos rendidas a la noche. Pero la tercer noche, nos fuimos a bailar y conocimos a mucha gente, entre ellos a un par de viejos alemanes donde supuestamente eran pareja. Pero mas tarde, ya con varios alcoholizados, el activo, por así llamarlo ya que no recuerdo su nombre, empezó a seducir a mi amiga y nos invitó a unas cabañas que quedaban como a 500 mts. de ahí. Nos dijo que ahí la fiesta estaba mas acorde a nosotras. Y cuando llegamos nos dimos con una sorpresa: era el lugar para las orgías de los turistas. Pasamos por un sector de tragos con 4 barman que estaban ordenando todo, luego una pista de baile ya vacía y al final un sector con muchos sillones de diferentes tipos donde estaban todos. Jamas pensé en encontrar algo así por este pais, me parecía algo mas europeo este tipo de prácticas.
Había gente de todos lados, parejas swinger, infieles, solteros, gay… de todo. Estimo como unas 30 personas, de las cuales solo quedaban despiertas unas 10, 3 mujeres y el resto hombres que se las estaban cogiendo a su antojo mientras ellas pedian mas. La escena era provocadora, así que este aleman empezo a desnudarse y nos invito a hacer lo mismo, que al ver su cuerpo todo fornido para este gigante cincuenton con una pija de sueños no demoramos en hacerlo.
Lo primero fué comerle la pija como los dioses, la compartíamos entre las dos, luego sentimos manos que empezaron a acariciar nuestros cuerpos, tres hombres se acercaron a nosotras así que nos pusimos mas comodos todos para disfrutar chupando vergas y que nos coman la concha con lujuria. Pero hubo un problema. Estos hombres de tanto coger con otras mujeres solo descargaron una vez cada uno y nos dejaron queriendo a nosotras, y sabíamos que el alemán no podría con ambas. Así que cuando estabamos limpiando sus vergas y notamos que ya no levantaban, reaccionamos automáticamente levantandonos a buscar a los barman.
Estaba claro que estos también se enfiestaban con los clientes, ya que todos eran morenos de hermosos cuerpos que estaban con el torso desnudo y solo un moño en el cuello. Los tomamos de las manos y los llevamos al salon, tenían puestos pantalones como los de stripers, asi que de un tiron quedaron desnudos demostrandonos que no habian tenido fiesta todabía esa noche ya que sus trancas estaban firmes.
Tomamos a dos cada una y empezamos a jugar, el aleman estaba muy entusiasmado con mi amiga por que hizo sentar a los barman para que ella les mamara bien la verga mientras el se la cogía con su gran cañon superior al de estos morenos. La tenía tan gruesa que no lograba levantarse del todo, pero tenia la firmeza para taladrarte sin piedad. Yo la miraba de reojo y me imaginaba rompiendome el culo, eso me exitaba mas aún así que hice que me montaran los dos agujeros a la vez. Mi amiga se copó al verme y ella quizo lo mismo así que ubicó para hacerlo, pero el alemán quería ser el que le rompiera el culo. Lo intentaban y no había forma de que entrara en su culo, así que de inmediato le ofrecí un cambio de machos así que el alemán solo tuvo que acomodar su gran tranca y empujar dentro de mí.
Fué hermoso sentir como se expandían mis tripas al entrar semejante tranca. Todos se sorprendieron al ver que no me quejé para nada y lo disfrutaba a mil. Mientras tanto yo seguia engulliendo un verga en mi boca y presionaba para que esta gigantesca tranca me entrara toda. De a poco empezaron a llenarme por todos mis agujeros. Luego descansamos un momento mientras tomabamos unos tragos, los negros empezaron a tocarnos nuevamente, esta vez cambiamos de machos, y al notar nuestras conchas lubricadas nos colocaron a cuatro y nos penetraron por ambos agujeros nuevamente sacandonos gemidos de placer a pesar de que esta vez fueron con las embestidas mas brutales. A todo esto el aleman se tomó una pastilla de viagra para seguir participando de la fiesta, así que cuando terminaron el resto, recoste al viejo y me clave su verga en el culo cabalgandola lo mas profundo posible. Estuve sobre él hasta que me vino un orgasmo espectacular dejandome rendida, así que el viejo me colocó boca abajo y me monto para penetrarme de forma bestial por un rato largo hasta que se vino. Con las pocas fuerzas que nos quedaban, tomamos nuestras pertenencias y nos retiramos viendo como el resto descansaba y hasta se dormia en el lugar. Fué una experiencia maravillosa que espero pronto se repita.

Enfiestada con viejos

Hola amigos, soy Camila con una de mis historias de sexo.
Esta vez les quiero contar una aventura que tuve con unos españoles a quienes conocí de casualidad en el parque de mi ciudad, y que luego terminó en otra fiesta. Dentro de mi recorrido cuando salgo en bicicleta está el parque, donde realizo mis rutinas gimnasia y de elongación por que vivo muy cerca del parque.
Eran 3 hombres que estaban como auditores de una empresa multinacional. Se instalaron en el hotel por la mañana y estaban buscando un gimnasio. Todos cincuentones y no parecian ser del tipo que hace mucha actividad física. Como me quedaba de paso los lleve hasta el frente de un gym y durante el camino aprovechamos de charlar un poco. En todo momento noté como me desvistieron con sus miradas, algo que me gusto mucho, ya que los veteranos son mi debilidad. Este parque lo cruzo todos los día ya que me queda muy cerca para ir a mi trabajo, así que por la tarde del día siguiente los encontre nuevamente así que charlamos otro rato y acordamos salir a que conozcan la ciudad por la noche, la pasamos bien pero tranquilos tambien.
Al día siguiente me acompañaron en mis ejercicios físicos en el parque, estaba claro que estaban cachondos conmigo y por mi parte ya empezaba a soñar con ellos y de como me cogerían estos viejos. Ya en este tercer encuentro no paramos de coquetearnos todos.
Ya sabía que el domingo por la mañana regresaban a su pais, así que el jueves no me junte con ellos pero les propuse preparar una cena de despedida en su apart, ya que era un lugar muy reservado. La programamos para el viernes por la noche.
LLegué temprano, con un vestido muy provocativo, ellos me recibieron muy ansiosos y el mas viejo de todos (y mas picaro) no paraba de alabarme por mi figura, por lo apretado de mi vestido que marcaba muy bien mis curvas, pero me preguntaron si ellos se habían equivocados y tendríamos que salir ya que ellos estaban con unas simples bermudas y camisas; Les respondí que nó, que simplemente fueron una muy grata compañia estos día que los quería despedir de la mejor manera. Se quedaron si palabras, uno solo hizo por acercarme un trago y de inmediato terminaron de preparar la cena.
La ansiedad nos tenía a todos algo nerviosos, así que comenzamos a relajarnos con varios tragos, luego me turnaba para bailar con ellos… bachata. Estabamos ya todos exitados, mi calentura no daba mas así que en uno de los movimientos le comí la boca a uno desencadenando la lujuria que vendría.
Bajé mi mano para tocar su rabo, que empezó a reaccionar de inmediato, lo tome de la mano y lo lleve al sillon, luego les indique a los otros dos que se ubicaran ahí mismo. Eran mi público para mi baile sensual mientras de a poco quitaba mi ropa quedando totalmente desnuda luego tome a uno de ellos y lo desvestí mientras le bailaba frotandolo con mis pechos y nalgas, repetí la operación con los otros dos. Ya todos de pié me rodearon y empezaron a acariciar mi cuerpo y a besarlo por todos lados. Uno me levanto en sus brazos y nos dirigimos a una habitación donde me recostaron para continuar con sus besos y empezar a jugar con mis agujeros. Les pedí que me dejaran besar sus vergas que estaban tiesas como un mastil, así que me arrodille en la cama y ellos de pie frente de mí para chuparselas a los tres a la vez, así que jugué con sus vergas un rato pero ya necesitaba sentir algo adentro. Por lo visto todos sabíamos como seguir que sin decir nada nos ubicamos para que me llenaran mis dos agujeros dejando una para mamarla.
Me cogieron lentamente haciendo que tenga varios orgasmos hasta que recién ellos empezaron a venirse dentro de mí. Tuvieron que descanzar un momento así que aproveche para ir a higienizarme en el baño, luego entro uno de ellos a lavarse la verga así que me encargué de hacerlo yo para continuar mamandosela de nuevo. Los otros escucharon los gemidos de su compañero así que se dirigieron al baño, se limpiaron sus vergas y volvimos a la cama a seguir con nuestra fiesta cambiando ellos el agujero que les tocaba penetrar.
Lo hicimos 2 veces mas para que todos disfrutaran de mis agujeros, pero yo seguía caliente y ellos estaban rendidos. Así que decidí retirarme a mi casa para que mi perro me cogiera el culo que no había recibido una verga grande como me gusta. Mi casa estaba muy cerca de donde estaba así que regresé caminando pero sin entrar al parque por seguridad. Pasando frente al casino escucho que alguien dice mi nombre, giro y veo a mi jefe Esteban, con quien ya venía cogiendo hacía como dos años. Se acerca, nos saludamos y me invita a pasar, pero mi calentura era tanta que le digo que realmente lo que quería era coger. Él estaba con Ruben, quien tambien ya me cogió y otros 2 viejos mas. Así que los llamo y nos fuimos todos al departamento de piratas que tienen estos señores. Manejaba Ruben con Esteban a su lado, así que yo quedé entre estos dos viejos desconocidos, tambien abogados pero mucho mayores que Esteban, quien ya rondaba los 55 años pero muy bien mantenido. Durante el viaje de tan solo 10 minutos aproveché de mamarle la verga a los viejos y dejar que jugaran con mis pechos. En cuanto entramos me desnude por completo para que estos viejos gozaran de mi cuerpo, desesperada por sentir las vergas de Esteban y Ruben que eran verdaderamente grandes. Ellos como ya me conocían me dejaron actuar a mí, les mame bien la verga a los viejos y cuando estuvieron duras puse a uno bajo de mí y al otro detras para que me clavaran ambos agujeros a la vez y les pedí a los otros dos que trajeran sus vergotas a mi boca. El que me clavaba la concha fué el primero en venirse y se quedó quieto con su verga dentro de mí mientras succionaba mis pechos a la espera de que el mas viejo de todos, que estaba disfrutando de mi culo acabe. El pobre viejo termino a duras penas ya que era un setentón bastante flojo por lo visto (estuve con otros mas viriles de esa edad) así que se quitó recostandose a mi lado en el sofá. Al otro viejo se le paró de nuevo la pija y quiso seguir pero lo hice levantar y que trajera su verga para que yo se la limpiace a mamadas. Esteban y Ruben tomaron sus posiciónes, Ruben sabiendo de mis gustos y por tenerla mas grande se ubico en mi culo. Me penetraron practicamente a la misma vez y con fuerza ya que mis agujeros estaban bien abiertos esperando estas trancas gigantes, dandome duro desde el inicio sacandome el primer orgasmo al instante. Esto llevo a que se la mamara al otro viejo con locura y metiendome toda su verga hasta mi garganta.
Esteban tomo uno de mis pechos y lo succionaba con fuerza, y del otro se prendió el otro viejo. Estaba en la gloria gozando como loca por la cogida brutal que estaba recibiendo. Note que me estaban apretando con mas fuerza así que me tome del culo del viejo para que me la metiera bien por la boca al ritmo de las estocadas de los pollones. Me calentó tanto esto que fuí la primera en venirme de una cadena de acabadas. Siguió Esteban en mi concha, Ruben en mi culo y por último el viejo en mi boca. Se quedaron quietos todos con sus pijas dentro de mí mientras yo succionaba para tomar toda la leche y dejar limpia esta tranca.
De a uno empezaron a quitarse y yo caí rendida a la par del otro viejo quien ya se estaba pajeando de nuevo, me quedé boca abajo ya que mis piernas no respondían. Mientras me decia cosas sucias acariciaba mi culo y se acomodó de rodillas detras de mí para introducirmela de nuevo por mi culo que lo recibió con ansias. Mientras este viejo me seguía cogiendo, los otros fueron a limpiarse sus vergas y relajarse un poco con bebidas. El viejo me tuvo un buen rato pero se cansó y no pudo venirse quitandose de mí. Aún con las piernas temblorosas, me fuí al baño y me duche para limpiarme un poco, de ahí me dirigí a la habitación y me recoste para relajarme y recuperar fuerzas. Al rato entro Ruben, quien seguía cargado de energías. Me empezó a comer la concha y lamer mi culo que de a poco había tomado forma nuevamente, para luego subir y empezar a disfrutar de mis pechos mientras acercaba su glande para empezar a penetrarme nuevamente. Empezó a darme de nuevo con fuerza, yo tomaba su culo para apretarlo hacia mí, luego me giro y me puso en 4 clavandome nuevamente la concha hasta que se vino dentro de mí. Me dieron ganas de mamarsela así que se recostó y le empecé a limpiar la tranca que no perdía tamaño. En este momento entra el mas viejo nuevamente y dijo que solo venía a mirar ya que estaba cansado. Yo seguí con lo mio y ví como se pajeaba, Ruben tuvo otra acabada ahora en mi boca. Llame al viejo y lo hice recostar, se la empecé a mamar suavemente hasta que empezó a tomar fuerza, calculo que ya se había recuperado por lo que no pude acabarme hacía un rato así que lo monte y me encargué de cabalgarlo con mi culo logrando que el viejo se pueda venir nuevamente. Necesitaba un último polvo, sentía que tenia aún ganas, así que estos toros viejos, Esteban y Ruben, se encargaron de darme los últimos orgasmos ya de la mañana por que estaba amaneciendo.
Luego de esto me quedé dormida, al despertar como a las 10 am, veo que no estaba sola. Esteban y Ruben también se quedaron a dormir dandome los buenos días con mi ración de leche en mi boca. Nos fuimos de ahí recien como a las 12 despues de un par de cogidas mas. Tenia mi cuota de sexo cubierta por el fin de semana. Me fuí a descansar todo el fin de semana para recuperarme de una noche a full.

Año sabático con sobresaltos…

Salió de casa por la mañana a eso de las 09,00h, iba vestida con un short muy ajustado blanco, liviano, y transparente, se le veían a través de la tela perfectamente las bragas blancas, con unos dibujitos de florecillas de margaritas, dada la transparencia de los shorts, se podía apreciar sin esfuerzo alguno por la visión más avispada, el tallo verde, los pétalos blancos, y el polen amarillo circular. Un polo con capucha azul celeste, amplio hasta la cintura, que dado el contraste aún hacia resaltar mucho más la ropa interior. Con unas bambas blancas Nike y unos pequeños calcetines blancos de deporte, hacían resaltar sus hermosas piernas así como unos firmes muslos y un prieto trasero que a cada paso que daba palpitaba como si tuviera vida propia.

La muchacha entro al parque municipal, colocándose unos pequeños auriculares en los oídos, ya que en interior del parque no había peligro de atropello por algún posible vehículo, del cuello le colgaba un pequeño MP3, lo puso en marcha y metiéndoselo por dentro del polo, y cubriéndose con la capucha empezó a correr.

Hacia una mañana preciosa para hacer deporte, con un cielo azul y un sol que radiaba una temperatura excelente.

La muchacha absorta en la música de su MP3, iba haciendo footing y no se percataba de nada, paso por delante de unos hombres que jugaban una partida de ajedrez, al pasar por delante del banco en que estaban sentados, las piezas cayeron al suelo, uno muy mayor de unos 80 años le calculo ella, y el que jugaba con él estaría sobre los 50 años, que al verla pasar se la quedo mirando, sin percatarse que al hacerlo el tablero se le cayó al suelo, admirando la belleza y las preciosas piernas de la joven, la muchacha giro la cabeza con una sonrisa coqueta en sus labios, el señor mayor le hizo un gesto con la mano característico de regaño y con cara de pocos amigos, mientras se agachaba con claro esfuerzo y recogía las piezas del suelo, el otro seguía mirándola, más bien ahora miraba su trasero. La muchacha volvió a mirar al frente con una picara sonrisa en sus labios. En otro banco habían dos señoras con el rostro claro de indignación, que le decían algo…

-. Desvergonzada…!!!

-. Sinvergüenza…!!!

Una de las señoras la que parecía algo más joven le gritó;

-. … Como vuelvas a pasar, tu culo lo lamentará…!!! Descarada!!! Desvergonzada!!!

La muchacha con la música no escucho nada, pero giro la cabeza hacia ellas, mirándolas y con una picara sonrisa y vio que las señoras se levantaban del banco, y que gesticulaban pero no les prestó más atención siguiendo el camino del parque.

Las señoras indignadas la siguieron a paso ligero con el rostro claro de indignación:

-. Será descarada! La niña!!! Vamos madre! nadie se ríe de nosotras…!!! Y se queda tan fresca!!! A esa le voy a enseñar modales y a vestir como es debido, habrase visto! va casi desnuda la muy golfa!!!

-. Que poca vergüenza! Reírse de una anciana, que podría ser su abuela!!! Vamos hija! Como la coja va a ver…

Caminando detrás de ella…observaron que había cogido un sendero a la derecha.

-. Emilia hija, acortaremos por aquí… Va a saber esa desvergonzada lo que es bueno…

Los dos hombres también se levantaron y salieron detrás de las dos mujeres… El hombre mayor se ayudaba con un bastón.

-. Emilia, hija! Que sucede? Antonia… Que os pasa?

-. Es que no habéis visto a esa pelantrusca como va vestida! Semejante desfachatez de esa sinvergüenza? Va medio desnuda con esa ropa! Y encima se reía de nosotras, y no contenta, se ha burlado de nosotras. Cuando la coja no se va a poder sentar en una semana…

La muchacha seguía a lo suyo escuchando música y corriendo sin percatarse que estaba escandalizando a todo el parque con su indumentaria. Ya eran varias las personas que avanzaban, detrás indignadas o por curiosidad por saber cómo terminaba aquello. La muchacha al ver un grupo de personas que iban haciendo aspavientos con las manos y llamándola para que fuera hacia ellos. Alarmada e inconsciente de lo que realmente sucedía, y el revuelo que había armado con su ropa tan provocativa, se detuvo y andando se acercó hacia ellos pensando que algo grave sucedía, sin percatarse absolutamente de nada. Cuando estuvo delante de las dos mujeres, encogiéndose de hombros y con los brazos encorvados y las palmas de las manos hacia arriba, les pregunto sin quitarse los auriculares.

-. Qué ocurre?

Como llevaba los auriculares no se dio cuenta que había gritado más de lo debido al preguntar.

Algo que fue malinterpretado;

-. Tendrá descaro la niña encima!

Dijo el padre de Emilia, el Sr. José;

-. Ven aquí descarada! Te voy a enseñar yo modales! Y a vestirte decentemente!

Emilia regañándola se acerco a la joven y sujetándola de un brazo, tiro de ella conduciéndola hacia un banco que estaba cerca. Una mujer de armas tomar, alta, como de un metro ochenta de estatura, y unos 70 kilos de peso, llevaba una blusa negra y chaquetilla azul marino de hilo, y una falda negra por debajo de las rodillas.

Protestó…

-. Señora! Que hace, porque me sujeta del brazo. Suélteme señora…

La chica iba tropezando con sus propios pies, por intentarse soltarse de la mano que la mantenía sujeta del brazo izquierdo.

-. Ya puedes forcejear lo que quieras niña! Te voy a enseñar a reírte de las personas mayores, así como hacer burla. Vas aprender modales ahora mismo, ya que no te los enseñaron tus padres…

A pesar de sus intentos por liberarse no le sirvieron de nada, a trompicones y tirones llego la Sra. Emilia hasta el banco tomando asiento en él. La chica intentaba en ese momento explicar que llevaba unos auriculares en los oídos y que no podía oír lo que la estaban hablando, acción que fue mal interpretada, pues parecía que insinuaba algo que no le pareció correcto a la señora.

-. Esas tenemos desvergonzada! Además te atreves a insinuar que estoy loca? Ahora vas a sentir el haber hecho eso… ya lo creo que lo vas a lamentar…

Tirando del brazo la hizo caer sobre su regazo, colocándola boca abajo sobre sus rodillas quedando su trasero bien expuesto, la señora la sujeto firmemente con su brazo izquierdo asiéndola de la cintura y aprovechando el peso de su antebrazo para mantenerla firme e inmovilizada, levanto su brazo derecho y empezó a azotarla fuertemente en el culo, indecorosamente protegido por aquellos shorts obscenos.

-. Señora que hace…no puede hacerme esto…que he hecho yo! Señora! Señora! Au! Au! Au! Noooo… por favor señora! Sueltemeeeeeee me está haciendo dañoooo! Au! Auuuu!

Se retorcía la chica intentando ponerse en pie, pero todos sus intentos eran evitados con destreza por la Sra. Emilia, que continuaba de manera firme dándole azotes en el culo y en la base de los muslos los cuales, hacían a la chica aullar de dolor…

-. Noooo noooooo nooooo… Que me hacen ay ay ay! Ay! Ayyyyy! No me peguen! Ay! Ay! Ay! Pero que les hecho… Ayyyyy!!! Ayyyy!!! Ayyyy!!! Porqueeee… Ayy! Ayyy! , me hace dañoooo!!! Ohhhh no por favorrrrr…!!! Que les he hecho yoooo…! Ay! Ay! Ay! Ay! Bastaaa! Bastaaaa…!!! Noooo ay! AAAAYYYY…!!!

La Sra. Emilia la azotaba fuerte muy fuerte, sin pausa sin apenas dejar a la muchacha coger aire. Que meneaba el trasero y agitaba sus piernas alocadamente en todas las direcciones, con las manos intentaba forcejear para escapar, para poco después intentar taparse el culo de los tremendos azotazos que la estaban golpeando en el culo… Entonces intervino la Sra. Antonia la madre sujetando las manos a la joven y manteniéndolas tirantes, y su yerno el Sr. Francisco le sujetó de un pie, el Sr. José hizo lo propio con el otro inmovilizando por completo a la joven.

-. Ayyyyy! Ayyyy! Ayyyy! Porqueeee! Ayyyyy! Basta! Basta! No me peguen más! Ayyyy! Ayyyy! Ayyyy! Ayuyyyyyyy!

La Sra. Emilia se detuvo un instante, e introdujo los dedos por la cinturilla del pantaloncito blanco…

-. Nooooooooooo…!!! Eso Noooooooooo… Con tanta gente Nooooooo… Por favoooorrrr… Noooooo…!!!

La muchacha al sentir como sus shorts iban a ser bajados, rompió a llorar más de la vergüenza e humillación, que del dolor de sus nalgas. Entonces la Sra. Emilia levantó la mirada, y vio muchas caras sonrientes, sobre todo de hombres y se abstuvo de desnudar el trasero de la muchacha…

-. Madre!, vamos a casa! Allí castigaremos a esta descarada…!!! Aquí esto se ha convertido en un circo y esta desvergonzada se merece que le demos más que una soberana azotaina, una buena paliza!!! Pero no está bien que la desnudemos en público, por muy grosera y maleducada que haya sido…

La muchacha pudo al fin levantarse, pero continuaba bien sujeta por las manos, y se puso a dar saltitos como último recurso para mitigar el intenso ardor de su pobre culo, muy dolorido. Con los saltitos se habían desprendido ambos pequeños auriculares de sus oídos, pudiendo escuchar por primera vez…

-. Vamos a casa descarada!!!

La muchacha perpleja mientras era casi llevada arrastras por la Sra. Emilia de su mano izquierda y la madre de la mano derecha.

-. Yo… Descarada…? Y ustedes Brujas!!! Se puede saber porque me han pegado…?

-. Como nos has llamadooo…!!!

Mientras pronunciaba esto la madre, con la mano derecha le quitó la capucha y dándole dos bofetadas tremendas…

-. Sinvergüenza…!!! Te parece bonito pasearte medio desnuda, y coquetear con mi marido que podría ser tu abuelo!!!

-. Tranquila madre! Enseguida llegamos a casa, y esta descarada con sus veinti…pocos años va aprender modales! Buenos modales!!!

La joven se resistía a que la condujeran a esa casa, a pesar del dolor que sentía en el culo, y el intenso ardor. Pero si no hacia algo por escapar, en breve el culo le iba doler mucho más, y ya era mucho lo que le dolía, además de la vergüenza que había pasado, siendo azotada como una niña pequeña ante tanto viejo verde.

-. Deja de forcejear golfa!!! No te va a servir de nada intentar escapar… Ahora vas a ver ya me has hartado!!!

La Sra. Emilia se plantó delante de la joven, y agachándose la cogió por sorpresa de las piernas, y con una habilidad envidiable se la coloco sobre el hombro izquierdo, izándola del suelo, la joven indignada y avergonzada empezó a patalear y pegarle con las dos manos en la espalda, pero la Sra. Emilia respondió dándole unos fuertes azotes en el culo, con su mano derecha, y luego agarro el pantalón y las bragas de la joven tirando hacia abajo…

-. Ayyyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyyy ayyyy ayyyyy… Nooooooo eso Noooooo!!!

-. Te vas a estar quietecita…!!!

-. Siiiiiiiiiiii…

-. Bien, vamos para casa! te voy a dar una… Que no la vas a olvidar mientras vivas…

-. Ay! Ay! Ay! Ay! Ayyyyyy…!!!

Cinco azotes más, la terminaron por convencer que debía portarse bien, y empezó por primera vez a sollozar, pero era más por el temor de lo que le esperaba, de lo que el culo le ardía y dolía, ahora además por primera vez, mientras era transportada se podía frotar las doloridas nalgas.

Entraron todos en la casa, la Sra. Emilia dejo en suelo a la joven que miraba asustada en todas direcciónes, estaba en una casa extraña para ella.

Y para que…la joven estaba muy nerviosa, era cierto había coqueteado con aquellos dos viejos, pero debía de haber algo más.

Su cabeza le daba vueltas a lo sucedido, no puede ser, no puede ser, no puede ser…

La madre. La cogió del brazo..,

-. Vamos, entremos al salón…buena te espera niña…!

-. Por favor no me peguen más, ya he aprendido la lección, no volveré hacerlo.

-. Hacer el que?

-. Coquetear con…sus maridos…lo siento…perdón… Pero ya me han pega…castigado por ello.

La joven se arma de valor y…

-. Saben que podría…denunciarles por lo que tratan de…hacerme…

En ese momento suena el timbre..,

Se levanta la Sra. Antonia del sofá donde se había sentado con los dos hombres para ir abrir…

-. No madre, usted descanse ya voy yo abrir…

Unos instantes después entra seguida de un policía local…

-. Es Felipe el J.E.F.E de la policía local…

Y mira a la joven, esta sonríe al saber quién es, esta salvada piensa…

El Sr. Francisco se levanta, ahora la joven lo observa, no es tan mayor, tendrá la edad de la Sra. Emilia o quizás algo más joven, sobre el metro ochenta de estatura y unos 55 años.

-. Hola Felipe que asunto te trae por aquí?

La joven sigue sonriendo, alguien debe haber denunciado que la estaban maltratando.

-. Sr. Me han avisado que una joven andaba por el parque municipal, escandalizando a los ciudadanos en ropa interior, y que se había mofado y burlado públicamente además de insultado gravemente a la Sra. Alcaldesa y de su madre de 88 años, alguien con tan pocos escrúpulos no puede quedar sin ser encerrada en la cárcel durante varios días, Sr. Alcalde, ah! Sr. José lamento lo sucedido, lo que ha hecho esa joven es imperdonable, esa falta de irresponsabilidad de ir casi desnuda y pasar por delante de usted varias veces con su delicado estado de salud, y más teniendo en cuenta que su yerno es el alcalde de este pueblo…

La muchacha se quedó paralizada, su semblante de cambio, pasando a ser de preocupación y entonces fue cuando bajo la vista y se miró como iba vestida, comprobó levantándose el polo que era verdad, iba casi desnuda y se bajó el polo estirándolo hacia abajo intentando cubrir lo que ya era en balde, el mal estaba hecho no habiendo posibilidad de reparar, exclamo…

-. Oooohhh… Lo lamento mucho Sra. Emi…lia…

-. Puedes estar segura que lo vas a lamentar…

-. …ah! Esta aquí…!!! Señorita queda arrestada!!!

-. Tranquilo Felipe!!! La joven se queda aquí! Mi esposa se encargara en persona de castigarla, y puedes estar seguro que preferiría la joven, que te la llevaras detenida. Cariño acompaña a nuestro jefe de policía a la puerta, y Felipe… quiero que olvides el escándalo que ha habido hoy en el parque.

-. Si señor alcalde… Es que ha ocurrido algo en el parque hoy…?

Diciendo esto abandono el salón, seguido por la Sra. Emilia detrás, antes de abandonar el salón la Sra. Volvió la cabeza hacia la joven…

-. Jovenzuela! Cuando vuelva quiero ver esos ridículos pantaloncitos, doblados sobre esa mesa, y ese polo también!!! Y que estés colocada junto a esa silla de pie y con las manos sobre la cabeza…

La muchacha estaba muy avergonzada, sus manos temblorosas, y con la mirada buscaba el perdón de la Sra. Antonia y de su marido el Sr. José…

-. Joven como venga mi hija y no estés como te ha ordenado, lo vas a lamentar y mucho.

-. Sra. Yo…lo siento…mucho…

Estaba muy arrepentida de como se había comportado, sólo había hecho que empeorarlo todo aún más, con las manos temblando de miedo por lo que la esperaba, empezó a quitarse el polo pasándoselo por la cabeza, se lo quito y lo doblo depositándolo sobre la mesa del salón, quedando con una fina camiseta de tirantes. Luego introdujo sus dedos por la cinturilla de los shorts blancos, y fue deslizándolos por sus muslos, rodillas, tobillo y extrayendo un pie y después el otro, lo doblo y lo puso encima del polo. Ya quedando sólo con las bragas y camiseta se puso al lado de la silla y puso sus manos entrelazadas sobre la cabeza.

A los pocos minutos apareció la Sra. Emilia, en su mano derecha llevaba una regla de madera de medio metro, y en la izquierda un cepillo de cabello. Llego hasta la mesa depositando en ella la regla y el cepillo. Luego pasando por detrás de la joven rodeándola y se sentó en la silla. La escena parecía de mediados de siglo XVIII, la señora sentada en la silla, a su derecha la muchacha solo en ropa interior con las manos sobre la cabeza, y enfrente de ellos con una posición envidiable para observar con todo detalle, el Sr. Alcalde, la Sra. Antonia a su lado sentados en el sofá y un poco más a la derecha sentado en un sillón el Sr. José. Todos observando a la infractora fijamente.

-. Bien muchacha! Baja las manos y colócate boca abajo en mi regazo, ha llegado el momento de ajustarte las cuentas jovenzuela… Venga no me hagas esperar o…

-. Por favor Sra. Noooo… Nooo me pegue más, … Lo siento mucho, de verdad. Llegue ayer al pueblo, con intención de pasar un año sabático después de haber terminado la carrera, y hoy es el primer día que salgo por el pueblo…y no me he fijado en la ropa que llevaba puesta, hasta que le he oído hablar al agente, no sabía que iba vestida tan…

-. Mira niña!!! Todos somos responsables de nuestros actos, esos pantaloncitos tan descarados te los compraste tu?

-. Si señora…

-. Entonces sabias que eran muy provocativos, o no?

-. Si lo sabía…per…

-. Y aún sabiéndolo, en vez de ponerte unas bragas blancas para pasar desapercibida, te has puesto unas con flores de margaritas, y quieres hacerme creer que no lo sabias? Eres una descarada y una sinvergüenza. Ven aquí ahora mismo…!!!!

-. Pero no he pensado en ell…

La Sra. perdió su paciencia y levantándose agarro de la mano a la joven tirando de ella, se sentó en la silla y arrojo sobre sus rodillas a joven…

-. Ven aquí desgraciada, ahora vas a ver lo que les ocurre en este pueblo, a chicas descaradas como tu… Tus escusas…no sirven…de…nada…desver…gonzada…

La muchacha en vez de forcejear como hiciera en el parque, se dejó llevar por la evidencia de su culpabilidad, no poniendo resistencia cuando la Sra. Emilia la tumbo sobre sus rodillas. Los primeros azotes enseguida cayeron sobre su trasero. Sus piernas colgaban semi flexionadas sin tocar el suelo, mientras sus manos se agarraban a las patas de la silla. Los azotes no paraban de golpear su trasero cubierto por las bragas de algodón , con fuerza y rapidez, no tenía tiempo de recuperarse de un azote, que ya sentía uno de nuevo. La muchacha se dejaba azotar en el culo sin moverse, sabía que tenía bien merecida la azotaina que le estaban dando, tenía la cara congestionada por el dolor que le causaba cada azote que recibía, lo único que de su cuerpo se movía eran los párpados de sus ojos que los apretaba con fuerza a cada azotazo que sentía en sus nalgas, y sus labios se contraían y sus dientes apretados para no gritar del intensísimo ardor y el dolor en su culo. Sus manos se aferraban a las patas.

Había recibido no menos de 50 azotes, en sólo unos minutos, que a ella le parecieron horas, ya que la mano de la Sra. Emilia no cesaba de azotarla y recriminarla por su comportamiento indecoroso. La muchacha ya no podía mantener la compostura por más tiempo, su culo empezó a menearlo de un lado a otro, sus piernas se abrían y cerraban, subía la izquierda y bajaba la derecha, para volver a separarlas y abrirlas todo lo que la posición expuesta en la que se encontraba le permitían. Sus lágrimas empezaron a caer por sus mejillas, y sus lamentos ahora eran ahogados por sus sollozos. Pero nada parecía enternecer a la Sra. Emilia, que seguía y seguía azotándola en su enrojecido culo. Durante diez minutos interminables para la muchacha que ya se debatía sobre el regazo de la Sra.

Al fin detuvo la severa azotaina pero el alivio de la chica duro muy poco. Ya que sólo se detuvo para bajarle las bragas hasta las rodillas, la chica completamente derrotada no protesto siquiera, aunque de poco le habría servido, el culo tenía un color rojo intenso.

Y reanudo la Sra. La azotaina ahora sobre las nalgas desnudas, con la misma intensidad y con la misma fuerza.

-. AYY! Ay! Ay! Ayyyy! Ayyyyy!!! Ay! Ay! Ay! Ay! Ayyyyyyy!!! Ayyy! Ayyy! Ayyyy!!! Ay! Ay! Ay! Ayyyyyyy!!! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ayyyyy!!!!

Las nalgas y el principio de los muslos estaban muy muy rojos, igual que los ojos de la chica de tanto llorar. Sus piernas seguían pataleando sin control, las abría y cerraba todo lo que la traba de sus bragas a la altura de las rodillas le permitían. Durante otros diez largos minutos la señora la estuvo azotando severamente, su mano subía por encima de su hombro y lo dejaba caer con toda la fuerza que su brazo era capaz de impulsar, los azotes sonaban muy fuertes desde el primero que le diera sobre las bragas, hasta el último azote que le acababa de propinar sobre el culo desnudo…

La Sra. Emilia una vez había dado por terminada la severa azotaina, a siéndola por los hombros la ayudo a incorporarse, la muchacha al estar de pie, apoyo la cabeza en el hombro de la señora y se abrazó llorando a todo llorar, sollozando y haciendo ruidos con la nariz, ya que la mucosidad le dificultaba la respiración. La señora le acariciaba con ambas manos las nalgas muy a doloridas de la joven, le permitió permanecer así consolándola unos minutos.

Al cabo de unos minutos la separo de ella y…

-. Basta…!!! Ahora tal y como estas con las bragas en las rodillas, te vas a aquel rincón a reflexionar y que no se te ocurra girarte o tocarte el culo, jovencita… Aún no he acabado contigo…!!!

De; Juanspanker

Visita al médico

Mi nombre es Luis, y ahora que ya no ejerzo la medicina me vienen a la mente muchos de los recuerdos que han dejado huella en mí durante los muchos años de profesión. Situaciones, muchas de ellas agradables, como la que ahora voy a relatar, y de la que guardo un muy grato recuerdo.

Era una tarde de Agosto, estaba a punto de coger las vacaciones, tenía pendiente únicamente la visita de una paciente, y la verdad estaba ansioso por terminar y así comenzar mí merecido descanso. La cita la tenía para las cinco de la tarde, y faltando unos minutos llamaron a la puerta, solícito me dirigí y abrí la puerta. De verdad que quedé gratamente sorprendido por la visión. Ante mi estaba Marisa Sánchez la paciente que esperaba, era encantadora, llevaba unos zapatos de tacón beige, una faldita de tablas blanca y una camisa color rosa que marcaba su busto, no muy grande pero bien formado, iba pintada y su pelo negro azabache le llegaba a los hombros, aparentaba unos 35 ó 40 años muy bien llevados. Irradiaba hermosura, su rostro, aunque bonito, mostraba preocupación y malestar. Pasados los primeros segundos de sorpresa, y una vez repuesto le pregunté ¿es usted Marisa Sánchez?, a lo que ella con voz un poco tenue respondió, exacto, pero por favor podemos tutearnos, ya que me encontraré mucho más cómoda. Por supuesto – respondí – Haga el favor de pasar a mi consulta.
El taconeo de sus zapatos fue resonando por el pasillo hasta llegar al despacho. Ella iba unos pasos por delante de mí, por lo que podía contemplarla en toda su plenitud, verdaderamente tenía un cuerpo precioso, vestía con gusto e incluso el perfume que llevaba era el broche perfecto para una imagen así.

Le indiqué que se sentara frente a mi mesa. El despacho de corte moderno se componía de unos cómodos sillones muy próximos a mi mesa también de línea moderna con cristal en lugar de madera. Al sentarse Marisa cruzó sus piernas y no sé si fue a propósito o circunstancial, que entreabrió sus piernas y puede ver a través del cristal y de manera fugaz el color blanco de sus braguitas. Le invité a que me contara su problema y el motivo por el que se le notaba nerviosa y alterada. Como tenía el aire acondicionado puesto, a Marisa se le pusieron los pezones tiesos y se le marcaron con total claridad en la blusa, siendo un maravilloso espectáculo para la vista.

El tema, me dijo, es que tengo mucho estrés en el trabajo y llevo ya mucho tiempo nerviosa y duermo poco, desde hace tiempo voy bastante estreñida, y concretamente hace cinco días que no voy al aseo, me siento hinchada, molesta, y eso hace que tenga mal humor, incluso creo que hasta tengo algo de fiebre, ya que noto un calor y un malestar que no es fruto del verano.

Bien, respondí, vamos a ver todos los síntomas, te haré una revisión completa y luego veremos cómo solucionar todo esto, pero ten tranquilidad que todo es solucionable. Pasa por favor a esta habitación donde te haré un examen exhaustivo.

Mira Rafael, a mí me dan pavor los médicos, las pruebas y todas esas cosas, lo único que admito muy bien son las inyecciones, pues entre otras cosas la medicación así va mucho más rápida, pero de lo demás me pongo muy nerviosa.

Perfecto, pero no todo en la medicina se soluciona con inyecciones y parches, hay otros medios y otras alternativas. Vamos a solucionar lo de tus nervios, que eso sí, con unas inyecciones que ahora te pondré seguro que se soluciona todo, pero también hay que ver ese poco de fiebre y el tema del estreñimiento, ya que tener el intestino limpio es muy importante. Pasa por favor a la habitación contigua, quítate la falda y la camisa para así poder auscultarte, revisar el vientre y ponerte el termómetro y las inyecciones para tranquilizarte. En unos instantes entraré yo.

Marisa, descruzó las piernas, se inclinó levemente hacia delante y se levantó, como yo estaba sentado frente a ella pude contemplar, ahora con buena visión, unas piernas estilizadas que al abrirse dejaron paso a unas braguitas que ahora podía ver con total claridad. Su imagen se perdió tras la puerta. A continuación me levanté, cogí el estetoscopio, la libreta de apuntes y me acerqué a la otra habitación donde Marisa se estaba desvistiendo.

La habitación, de estilo similar al despacho, tenía una camilla, un perchero, tres sillas, varias estanterías con cristales donde guardaba los utensilios de uso en la consulta, inyecciones, algunos medicamentos comunes, tensiómetro, termómetro, lavativas de varios tamaños, un irrigador con su goma y diversas cánulas, vendas y otros objetos diversos más.

Marisa no hizo ningún gesto de rechazo al entrar yo en la estancia mientras ella se desvestía, hasta quise pensar o imaginar que le gustó el que yo la viera mientras se desnudaba, lo hacía con soltura, con total naturalidad.
Le indiqué que se tumbara en la camilla para proceder a revisar el vientre, comencé por apartar un poco las braguitas para de esta forma tener mejor acceso a vientre, observando que el pubis lo tenía afeitado y retocado, lo que le daba un aspecto muy sensual y agradable a la vista. Todo el cuerpo desprendía un agradable olor a perfume, que no supe identificar, pero que hacía las delicias del sistema olfativo. Procedí con delicadeza a palpar toda la zona del vientre, observando que tenía los típicos nodos de la materia fecal retenida, y al hacer esta operación arrancaba ciertos gemidos de molestia, por lo que al finalizar dicha operación ratifiqué rotundamente, – Marida, tengo que administrarte una o dos lavativas para poder limpiar perfectamente todo tu intestino y así liberarte de todo el material que ahí tienes retenido.
Nada mas escuchar esto, Marisa se sonrojó y muy enérgica respondió que no deseaba recibir ningún enema, que eso no se lo habían practicado nunca y que le daba cierto miedo y desconfianza, a lo que yo respondí que era la única forma de limpiarla por dentro, que no le iba a doler lo más mínimo, y que con toda seguridad encontraría placer al recibir el agua calentita, ya que hay personas que les agradan esas sensaciones, que yo me ocuparía de que no sintiera ninguna molestia ni dolor, todo lo contrario, que la administración de la lavativa fuera lo más agradable y placentera posible. Algo más tranquila, Marisa asintió con la cabeza aunque manifestó que se encontraba muy nerviosa por todo, a lo que respondí que antes que nada le pondría dos inyecciones intramusculares para relajar sus nervios y tranquilizarla, por lo que se bajara o quitara las braguitas mientras yo preparaba los inyectables.

Marisa con gesto muy sensual, se levantó de la camilla y haciendo un gesto muy propio de una vedette, comenzó a bajarse las braguitas mientras yo de reojo contemplaba extasiado la escena. -¿no me harás daño al pincharme verdad? Inquirió Marisa con voz muy suave y sensual. Su voz resonó dentro de mis oídos como canto celestial, verdaderamente era magnífica esta mujer, por supuesto que no, respondí, voy a conseguir que esta visita sea provechosa en todos los aspectos Marisa e intentar también que sea para ti inolvidable. Ahora sube por favor a la camilla y estando de rodillas hunde la cabeza entre los brazos dejando el trasero hacia arriba, así podré inyectarte más cómodamente y será en esta posición como te aplicaré la lavativa, y de esta manera el agua te limpiará mucho más pues irá mucho mejor por todo el intestino. Marisa asintió, y quise apreciar que se le notaba como un poco excitada, tal vez por la curiosidad de recibir el tratamiento, o bien por las dulces palabras de ánimo y dulzura con que yo le hablaba, lo que si era cierto que confiaba mucho más en mí que cuando entró en la consulta.
Los inyectables estaban ya preparados, me acerque, con el algodón impregnado en alcohol, froté en la nalga izquierda y con destreza clavé la aguja con tanta maestría que tan solo notó el palmetazo que siempre se da para despistar, ya que ni se movió apliqué lentamente la jeringuilla y poco a poco fue entrando el líquido que desaparecía dentro de ella. Al finalizar quité enseguida la aguja y froté nuevamente el lugar del pinchazo para evitar posibles moratones y a su vez distribuir el líquido uniformemente. Dejé la jeringuilla y procedía coger la segunda para el nuevo pinchazo, esta vez en la otra nalga para así repartir los pinchazos. Procedí con la misma destreza y una vez puesta la aguja Marisa comentó con voz tenue, – en verdad pinchas muy bien, espero que el resto del tratamiento sea igual de agradable que lo que estás haciendo ahora – a lo que le respondí, que todavía lo sería mejor ya que al ser una cosa nueva para ti el tema de las lavativas haría que resultase lo más agradable posible.
Marisa rápidamente respondió – en ese caso tendré que corresponderte con la misma amabilidad con la que me trates.
Será mucho de agradecer, respondí, señal de que habrás disfrutado de todo el tratamiento.
Hasta ese momento sentía como un cosquilleo en el estómago, pero desde ese instante y sin proponérmelo noté como el pene comenzaba a tener cambios, se estaba despertando como consecuencia de las insinuantes palabras que mi paciente había pronunciado.
Al fin de evitar mostrar la erección que ya se notaba en mis pantalones blancos de médico, le rogué a Marisa que no cambiara de posición, que se relajara mientras preparaba rápidamente la lavativa que le iba a administrar.
Mientras lo hacía le comenté que en principio le pondría una y que en función de lo que expulsara y vaciara le administraría una segunda, aunque visto como estaba el tema lo más probable es que le pusiera las dos.
-Estoy en tus manos doctor, y sé que me vas a tratar muy bien y con dulzura, y te puedo asegurar que se agradecer el buen trato. Ahora sí que tenía ya una erección considerable, sus palabras habían calado hondo y mientras sacaba el irrigador de la vitrina, lo enjuagaba y llenaba con agua caliente, pero que no quemara lo más mínimo, mi mente no dejaba de pensar que tal vez con esta mujer tendría un feliz encuentro. Ciertamente hacía mucho que no tenía una relación de pareja satisfactoria, ya que con mi esposa hacía mucho que no realizábamos ninguna actividad sexual y francamente, esta promesa me hizo volver a la realidad y a imaginar una situación que desde hacía mucho que no tenía.

Ya preparada la lavativa, la cogí en una mano y con la otra acerqué hasta la camilla un perchero que en situaciones como la presente, hacía las veces de soporte para lavativas, sueros, y cualquier otro objeto que necesitara mantenerse en alto. La colgué, puse la goma sobre el depósito descansando sobre él, fui nuevamente a la vitrina y me coloqué sendos guantes de látex finos, cogí también la crema suavizante para dilatar el ano, un tapón anal para luego colocarlo dentro del ano e impedir que durante unos minutos no se saliera el agua, aunque posiblemente lo utilizaría en la segunda lavativa ya que en la primera lo que importaba era quitar el fecaloma que tenía Marisa y que tanto le molestaba. Mientras preparaba todo, la cánula de la lavativa goteaba sinuosamente, como indicando que estaba ansiosa por entrar en el cuerpo de la paciente. Ya todo estaba preparado, me senté en un taburete justo detrás de Marisa para proceder a la dilatación del ano y a la administración del agua. Unté mi dedo índice de la mano derecha con el lubricante y comencé por la parte externa del ano a acariciar suavemente la zona, pues la tenía contraída por lo que era imposible intentar la introducción de la cánula, y para relajarla, con la mano izquierda comencé a acariciar su vagina por la parte externa y comenzar a rozar levemente el clítoris para así conseguir que por el placer que le administraba abriera la zona anal. Su vagina estaba bastante lubrificada, tal vez aun estando nerviosa, esta situación le excitaba. Con la mano derecha hacía círculos exteriores en sentido de las agujas del reloj y con la izquierda, justo al contrario, cosa fácil de realizar y muy efectiva. Poco a poco esa tensión que mantenía Marisa fue disminuyendo por lo que con un simple resbalón entró parte del dedo índice en el ano, a lo que ella exhaló un suspiro y un leve jadeo, ciertamente esas caricias estaban surtiendo efecto. Ya que tenía el dedo dentro del ano, ahora lo movía de izquierda a derecha a la vez que lentamente lo introducía poco a poco logrando así como el efecto taladradora pero con tal suavidad y dulzura que nuevamente escuché unos gemidos ahora mas profundos. Su pelvis, antes un tanto rígida y sostenida, ahora se había relajado y ya no ofrecía ninguna resistencia a la entrada de mis dedos. La vagina estaba totalmente lubrificada y ya podía introducir hasta tres dedos superpuestos con total libertad, cosa que combinaba con caricias intermitentes en el clítoris, pero lo que pretendía era estimularla, no que tuviera un orgasmo, ya que eso lo dejaba para cuando ya tuviera el agua dentro, pues si llegaba al clímax final posiblemente hiciera reparos a recibir su primera lavativa.
Como ya todo estaba totalmente relajado, saqué los dedos de ambos orificios, me limpié las manos con toallas desechables, me levanté y cogí la cánula que todavía goteaba ligeramente. Con el lubricante lo pasé suavemente por toda la extensión de la cánula y dado que el ano estaba lo suficientemente preparado la paciente no iba a notar absolutamente nada cuando entrara la cánula por el ano. Y así fue, una vez en la entrada del ano con la otra mano la acerqué al clítoris y empecé a masajearlo, y con el estremecimiento de dicha acción el ano se entreabrió y suavemente entró la cánula hasta más de la mitad, entonces abrí la llavecita del paso del agua y comenzó ésta a inundar las entrañas de Marisa.
Durante los primeros instantes no ocurrió nada, pero no había transcurrido ni medio minuto cuando Marisa exclamo con una voz tenue, – ya noto como me entra, está calentita, que sensación más agradable, me inunda todo el vientre, mmmmm, tenías razón, no duele y unido a esas manos que acarician todo mi sexo te aseguro que estoy como en una nube, cuando todo esto termine, cumpliré la promesa de saber recompensarte debidamente.

Al tener el intestino ocupado tardó en notar la sensación del agua un poco, en caso contrario la sensación habría sido inmediata.
Ahora el deposito está lleno pero tan solo te cabrá medio litro o tres cuartos, ya que el vientre lo tienes totalmente ocupado, intentaremos que lo aguantes un poco de tiempo para que se reblandezca todo y enseguida evacuarás, a continuación te masajearé el vientre a ver cómo va y nuevamente te colocaré otra lavativa para limpiar totalmente, ese sí que te hará expulsar, y haré que te coincida con un buen orgasmo, verás que sensación más agradable notas. – Tu eres el médico y voy a seguir todo el proceso que me indiques al pie de la letra, dejando aparcados temores y reparos.

Mientras hablábamos ya habíamos llegado a los 700 cc de agua por lo que Marisa comenzó a indicar que tenía ya ganas de expulsar, era lógico tenía el intestino muy ocupado, por lo que cerré el grifito y lentamente le saqué la cánula del ano, pese una toallita en el mismo, se la aguanté para evitar escapes, y le sugerí que se levantara lentamente y fuera al aseo a expulsar el agua, mientras yo preparaba la segunda lavativa.
Así fue y al instante desde la consulta se escuchaba como expelía el agua acompañada del ruido producido por los gases que liberaba. También escuché, pues no intentaba disimular las exclamaciones, frases en las que decía, ¡ por fin me libero de este maldito tapón ¡
Con toda esta situación mi pene había duplicado su tamaño y se apreciaba un bulto en el pantalón, cosa que intentaría disimular ya que en unos instantes saldría Marisa y no era la situación más apropiada.
Durante ese cruce de pensamientos, preparaciones y arreglos, se abrió la puerta del aseo y apareció Marisa, ahora tenía el semblante más alegre, no exento de una excitación propia del momento. Solo llevaba puesto el sujetador y los pezones se le había marcado totalmente, motivado por la excitación, el aire acondicionado y todo lo ocurrido hasta ese momento, no llevaba nada bajo, ya que lo que hubiera intentado tapar lo había mostrado minutos antes, la visión de su imagen era espectacular.
¿Cómo te encuentras tras el primer enema?, pregunté, – de maravilla contestó pero todavía me noto ocupada y pesada. Así es respondí, por eso voy a reconocerte, por tanto túmbate nuevamente boca arriba, y posteriormente procederé a ponerte otro enema, pero voy al aseo un momento si me disculpas. A lo que ella respondió – te aseguro que olerá mal ahí dentro, y yo dije a continuación, – es algo a lo que estoy acostumbrado y no me importa lo más mínimo, salgo enseguida.
Mi intención no era otra que lavarme y bajar un poco la tensión pues estaba totalmente excitado.

Minutos después aparecía yo y me acerqué a la paciente para reconocer su vientre, palpé y observé que todavía molestaba al tocar diferentes zonas del mismo, y mientras realizaba todo eso Marisa comentó con voz suave pero contundente – Cuando he salido del aseo te he notado muy excitado, ¿ha sido por mí?. Ciertamente ese comentario me pilló desprevenido pero rehaciéndome de la sorpresa respondí afirmativamente, y lo que ocurrió entonces fue una experiencia que no olvidaré nunca, Marisa levantó su mano izquierda y la depositó sobre mis pantalones y a la altura del pene y susurró, me encantaría acariciarte mientras masajeas mi vientre y así aliviar un poco tus tensiones.
Sin dudarlo bajé la cremallera, me bajé los pantalones y un miembro erecto apareció en escena, Marisa me pidió que me subiera en la camilla pues no tenía acceso a mi pene en esa posición, por tanto y sin pensarlo dos veces me subí y quedamos en la posición del 69, ella comenzó a succionar mi pene y yo a besar, lamer y comer toda la zona de su vagina. No habían pasado muchos segundos cuando se comenzaron a escuchar por parte de ambos jadeos, y quejidos de placer por parte de ambos, y así transcurrieron unos segundos, hasta que fue la propia Marisa la que me indicó, sacando mi pene de su boca, – Creo que sería mejor que me aplicaras la lavativa y mientras me entra el agua me penetres, seguro que el placer será mayor al notar la doble penetración – No tengas la menor duda, respondí, ya que posiblemente hasta tengas un orgasmo antes de expulsar el agua.
Con los pantalones quitados, el pene del tamaño de un mástil de bandera y una excitación por parte de ambos tremenda, me levantaba del cuerpo de Marisa y procedía a la colocación de la segunda lavativa.

Nuevamente Marisa adoptó la postura anteriormente adoptada y como el ano lo tenía ya dilatado de la vez anterior, tan solo fue necesario lubrificar ligeramente y la cánula se deslizó suave hasta su interior una vez la cánula dentro se puso de espaldas y boca arriba con los pies levantados y que los apoyé sobre mi pecho, nuestras miradas desprendían sensualidad, vicio, sexo, y deseo ferviente de placer.
Antes de llegar a la penetración me coloqué un preservativo y acerqué lenta y sinuosamente mi pene a su vagina, que receptiva y lubricada se encontraba, y tan solo rozarnos entró hasta su totalidad en la vagina lo que hizo que Marisa se estremeciera con un grito de placer inmenso, ya que el agua estaba haciendo su trabajo y mis movimientos pélvicos hacían que a cada empuje hasta mis testículos tocaban su cuerpo, ya que tenía sus piernas sobre mi pecho y hombros, quedando el cuerpo de Marisa en ángulo recto con respecto a mí.
Ella jadeaba, y mis manos fueron directamente a sus pechos, sacándolos con mucho cariño del sujetador y pude comprobar que sus pezones estaban totalmente tiesos y erectos, por lo que ya que no podía besarlos ni chuparlos, comencé a realizar el ritual de acariciar los pezones, los pechos, el cuerpo e incluso llegar mis manos al clítoris y tocarlo.
Mientras todo esto ocurría, observé el depósito de la lavativa que ya llevaba casi un litro vaciado, y Marisa no experimentaba ninguna molestia al respecto, fruto de la excitación y de que ya había recibido la primera y ya su organismo aceptaba el agua y hueco había hecho la expulsión del primer enema.
No dejaba de jadear y agitarse y con voz entrecortada dijo, voy a correrme enseguida, estoy muy caliente, a lo que respondí, -aguarda un instante que aún ahora viene lo mejor.
Yo también estaba casi a punto de tener un orgasmo por lo que retiré mi pene de su vagina, acto seguido cerré la llavecita de paso del agua de la lavativa y para que no se saliera el agua le inserté con dulzura el plug anal, el cual entro con suavidad dada la dilatación ya existente.
Tendí mi mano a Marisa para que se levantara, y sin dejar de jadear se abrazó a mí y mientras acariciaba sus pechos y besaba la por el cuello, nos dirigimos al aseo
Nada más sentarse en él, comencé a masturbarla y casi al instante le vino el orgasmo y para que pudiera expulsar libremente y sintiera la combinación de ambas cosas, le pedí que levantara un poco el trasero y saqué de golpe el plug anal, cosa que le produjo un escalofrió por el cuerpo del gustazo que representaba la extracción del plug, la salida del agua y la caca más el orgasmo, todo a la vez, ahora si que se corría con gusto. Como acto reflejo cogió mi pene que permanecía erecto y comenzó a masturbarlo con energía, como todavía llevaba el preservativo cuando me sobrevino el orgasmo todo el semen se depositó en él.
Ambos gemimos de placer, jadeamos hasta el límite y el sudor del placer unido al calor reinante se hizo notar. Sonreímos, nos besamos, nos acariciamos, y cuando ya Marisa dio por finalizada la evacuación del agua, se levantó y ambos nos dirigimos a la ducha para lavarnos, quitarnos el sudor y seguir acariciándonos bajo los chorros del agua que inundaban nuestros cuerpos. Besos por el cuello, la espalda, pechos, caricias en la vagina, ano, pene, fue un cúmulo de placer que disfrutamos bajo el agua.
Una vez salimos y nos secamos, volví a revisar a Marisa y ya su vientre se encontraba perfectamente.
Se terminó de vestir, y me preguntó ¿Qué te debo de la consulta?, a lo que yo respondí, ha sido un placer compartir contigo estas horas, y me has proporcionado una alegría en el cuerpo que hacía muchísimo que no tenía. ¿te volveré a ver? Pregunté, a lo que ella respondió, – No lo sé ya que no soy de esta ciudad, pero todo es posible, ya que eres un encanto. Se despidió con un largo beso en mis labios y salió por la puerta.
Meses después recibí una breve carta en la que me decía: Gracias a ti he descubierto otra dimensión del placer, todo lo que me enseñaste lo realizo ahora con mi actual pareja. Gracias por tus consejos.
Todavía recuerdo aquélla tarde Agosto y nunca se me borrará de la mente.

rafaelespain@yahoo.es

Castigada por mi novio

Hola, voy a comenzar diciendo que me llamó María, y mi novio Hector, vivimos juntos en Bogotá, Colombia hace al rededor de tres meses. Yo soy castaña, mido 1,70 y tengo 17. Él es un poco más alto que yo, morocho y tiene 27.

Todo comenzó un día que estábamos ahí conversando, y mi novio ya hace tiempo venía diciendo que me tenía que corregir, por lo tanto me dijo que teníamos que implementar un método de castigos para cuando me porté mal o me saque malas notas. Yo no entendía mucho lo que quería decir pero me interesó mucho. El intento explicarme pero yo aún no entendía, entonces me tomo la mano, me llevo a la habitación y se sentó en el borde de la cama.
Hector: María sácate el jean y las bragas
Yo lo miré atónita y me quedé inmovilizada por un minuto que me pareció eterno. Él se levanto, se acercó a mí, me bajo el jean y luego las bragas hasta la pantorrilla. Sin decir nada me tomo y me coloco en su regalo, boca abajo, dejando mi cola totalmente expuesta. Ahí recién entendí de que castigo estaba hablando. Yo estaba totalmente mojada ya que cual tipo de contacto con su piel me pone a mil.
Plaf! Siento que cae su mano fuertemente sobre mis nalgas, tuve que apretar los dientes para no gritar, al segundo caen dos más súper fuerte en diferentes lugares de mi cola. Me dolió muchísimo pero quede súper caliente.
Héctor me empezó a hacer mimos para que se me pase el dolor y me dijo “Mi vida, esta vez son solo tres porque no haz hecho nada malo, solo te estaba mostrando, pero ni bien te portes mal, te voy a nalguear hasta que me duela la mano”
Dicho eso nos quedamos un rato juntos sin decís nada.
El resto del día transcurrió con normalidad

Al día siguiente estábamos charlando amenamente, cuando me decidí a decirle: “Hector, te acordas aquel escrito que me te dije que me había ido medio mal”
Héctor: si, por?
María: mmmm me dieron la nota, me saque 4
Héctor: vale, lo arreglamos de noche
Todo estuvo bien, pasamos el día, cenamos y cuando nos fuimos a acostar yo ya no recordaba lo ocurrido, hasta que veo que él se sienta en el borde de la cama.
Héctor: María sácate el jean y las bragas ahora y sentate como lo hiciste ayer
Dijo en modo de orden
Yo con algo de miedo lo hice automáticamente
Cuando ya estaba en esa humillante posición como si fuera una cría, ya me dolía sin que me hubiera pegado la primera nalgada, pero también me sentía totalmente caliente de no podes hacer nada para evitar lo que venía
Antes que me diera cuenta callo la primera nalgada, intente mantear la compostura pero después de las diez primeras le pedí por favor que parara, que ya había entendido, que iba a estudiar más
Héctor me ignoro completamente y siguió nalgueándome como por media hora más, mientras tanto yo gemia suplicándole que pare
Cuando terminó yo estaba totalmente adolorida y me árida muchísimo pero también estaba muy mojada, me encantaba este nuevo Héctor autoritario.
Héctor: vamos a dormir, ya es tarde y mañana tenemos que madrugar

Cuando ya estábamos acostados platicado, le dije:
María: che, cuanto era que te dije que me saque en el escrito?
Héctor: 4
María: aaaa me confundí, me saque 8
Héctor: que dijiste María? Me mentiste?
——–silencio——–
Héctor: esto no lo vamos a poder arreglar con nalgadas
Se paró, prendió la luz de la habitación, me ordenó quedarme quietecita, salió de la habitación y volvió a los 5 minutos con una cinta paro en la mano. Me ordenó desnudarme y poner las manos detrás de la espalda y me dio varias vueltas con la cinta hasta que quedaron inmovilizadas.
Héctor: esto te lo ganaste vos sola mintiéndome, así que no quiero ni una queja de tu parte
El me tumbo boca arriba y me abrió las piernas a la fuerza, yo todavía no sabía que me esperaba. Hasta a que me dio un azote muy fuerte en mi parte delantera. Me dio 15 más fuertísimos que me dejaron palpitando del dolor y una lagrima me caía por la mejilla. Yo me moría de vergüenza y le pedía que parara y luchaba intentando cerrar las piernas.
Cuando me alivie porque pensé que había terminado me di cuenta que lo peor no había llegado.
Me volvió a abrir las piernas pero para mí total sorpresa me empezó a hacer sexo oral, yo no entendía nada pero lo estaba disfrutando muchísimo, me retorcía y gemia bajo su boca; me sentía totalmente extasiada, estaba a punto de venirme cuando paró. Entre jadeos le pedí que por favor siga, que ya casi terminaba. Semi me ignoro y dejó pasar 10 minutos
Antes de volver a hacerme sexo oral me dijo: “hoy no tenes permitido venirte”
Volvió a hacerme llegar al climax y en ese momento se detuvo. Le supliqué que siga, que me la meta por favor
María: Hectoooor, por favor, metemela, quiero sentirte.- dije como una niña chiquita suplicando
El me ignoro y volvió a dejar pasar 10 minutos
Repitió ese proceso durante un rato hasta que se dio cuenta que si lo volvía a hacer me iba a venir.
En ese momento se fue de la habitación y me dejo sola con mi calentura y las manos inmovilizadas.

Gracias por leerlo, por favor mándenme sus comentarios y/o anécdotas a mi mail
relato.caliente@outlook.com

Cuando empecé a sentir como mujer

Mi historia empieza en mi casa a mis 14 años. Mis padres tuvieron que viajar a otra ciudad por dos semanas y me dejaron al cuidado de una prima de 25 años que aunque le gustó el dinero que le dieron por hacerme de comer y limpiar la casa quería salir a divertirse el fin de semana ya que su novio y amigos la invitaron a pasar de viernes a domingo en la playa. Entonces ella me dijo que me daba parte del dinero si no decía nada, a lo que acepté.
Apenas ella se fue corrí a su cuarto a cumplir el objetivo real de por qué acepté el trato: su ropa. Desde niño me llamó la atención la ropa de chicas y cómo yo parecía niña si cruzaba las piernas frente al espejo o si me peinaba de manera coqueta. Claro todo esto a escondidas.
Bien, ya en el cuarto de mi prima me puse todo lo que ella tenía: calzones, tangas, sostenes, blusas, jean, faldas, vestidos, me puse labial, yo estaba explotando de emoción a tal punto que estuve hasta las 3 am jugando a ser mujer. Para que se hagan una idea yo medía 1,65 m delgado, caribonito, semilampiño y nalgón así que todo lo que me puse me hacía ver como una mujer sexy.
Al siguiente día en la mañana un muchacho del barrio llamado Carlos, que me acostumbraba a molestar por mi trasero, llamó a mi casa porque quería saber si le podíamos compartir frutas del patio de mi casa. Cuando me asomé me dijo:
Él: Heeeey que sorpresa no sabía que vivías aquí, mira disculpa por las bromas pero sólo ha sido eso, bromas, sabes que somos amigos, ¿me das unos mangos y limones?
Yo: Ok, está bien pero no lo vuelvas a hacer (era verdad, me hacía bromas pero nunca fue abusivo ni malo y eso que en ese tiempo tenía 17 años de aspecto fuerte y grande).
Luego me preguntó que qué estaba haciendo y le dije que jugando Street Figther a lo que dijo que si podíamos jugar y bueno como no tenía nada que hacer le dije que espere un momento. Como andaba caliente por el día anterior, me sentía como una nena sexy así que busqué unas pantalonetas de cuando tenía 12 años que luego de dos años ya me quedaron cortitas y pegadas al trasero y una camiseta celeste, quería parecer lo más seductora posible.
Cuando entró le dije que espere que iba a ver unas bebidas a refrigeradora cuando regresé no dejaba de mirarme las piernas y me dijo “¡qué bueno que no sales así a la calle te molestarían mucho porque esa ropa te hace ver como mujer! incluso yo te daría unas nalgadas jajajaja”. Yo me sonrojé y le dije que no bromeara a lo que él dijo ok ok juguemos en el PS3. Luego de unas horas de jugar y yo levantarme y agacharme varias veces mostrándole el trasero mientras buscaba bebidas en la refrigeradora me propuso algo que cambiaría mi vida. Me dijo que el que ganaba el último torneo se vestía de mujer y sería la novia del otro por el resto del día. Yo quedé en silencio, es decir, era mi oportunidad de vestirme de mujer y que un hombre me trate como una. Así que acepté luego de disimular risas. Me di cuenta que yo jugaba mejor así que llevé el torneo hasta el final y en el último momento él ganó (obviamente).
Al principio me negué y me hice el que no quería hasta que acepté. Me dijo vamos a ver qué tiene tu mamá y le dije que no que respete a mis padres, el pidió disculpas. Le dije que una prima se estaba quedando y quizás ella tenga algo a mi talla. Buscamos y me escogió en vestido morado cortito con espalda descubierta pero cerrado al frente hasta el cuello y también escogió un labial color púrpura y una diadema entonces salió del cuarto y me dijo “te espero princesa no demores”, esas palabras me hicieron temblar las piernas y agitar el corazón. Ya en el cuarto me saqué todo y me puse una tanga negra con encaje que se me metía entre las nalgas y un sostén del mismo color que rellené con unos calcetines. Me puse el vestido, unas sandalias muy femeninas, el labial, me puse algo de rubor, me delineé los ojos y me puse la diadema, al verme al espejo parecía una prostituta hermosa a tal punto que tuve una erección y tuve que masturbarme para que no se notara.
Cuando empezó a golpear la puerta diciendo que me estaba tardando mucho, abrí. Se quedó boca abierta pero como si hubiese visto un fantasma. Yo dije que me veía como un payaso ***mentí me sentía regia*** y él me dijo noooo estas linda mi vida y me plantó beso que tuvo que forcejear unos segundos porque trataba de evitarlo hasta que me entregué. Nunca había besado con lengua y se sentía muy rico como la punta de nuestras lenguas se presionaban y se envolvían hasta que le dije “ya ya ya ya suficiente, tampoco exageres” él sólo sonrió. Fuimos a la cocina y preparé algo de comer mientras él no dejaba de mirarme sobre todo el trasero y las piernas.
Luego de comer empezamos a conversar un rato en el sofá mientras me tomaba de la mano como novios. De vez en cuando me decía “habla más femenino como una novia enamorada” a lo que yo trataba de meterme en el papel. Luego de un rato me vi con las piernas cruzadas y moviendo las manos como una chica a lo que él sonrió y se abalanzó sobre mí, pero esta vez me manoseaba, me decía princesa, mi vida, mi amor y cada vez me sentía más atrapada en sus besos y menos fuerte frente a su hombría. Intentaba escapar, lo empujaba, me ponía de pie y entre besos y risas terminamos en la pared, no me dejaba escapar. Yo le decía que ya fue suficiente que mucha mariconada mientras evitaba que me vuelva a besar, cuando miro a mi izquierda mi reflejo en un espejo grande de la casa: era una mujer sexy delgada en un mini vestido pegado al cuerpo que se le levantaba un poco atrás por mi trasero redondo dejando ver mis femeninos muslos, el rostro maquillado y un macho tratando de besarme.
¡Me derretí con esa escena!
Dejé de forcejear y me entregué a sus besos y caricias, me estrujaba apasionadamente y yo le rodeaba el cuello con un brazo y con el otro acariciaba su fuerte pecho, él me agarrada el trasero por encima del vestido y me manoseaba las piernas, y eso me tenía mil. Si no fuera por la tanga ajustada mi pene ya hubiese brincado a escena. Me levantó como a novia y me llevó al cuarto de mi prima y me acostó en el colchón. Yo empecé a sentir miedo y le dije que por favor traiga el espejo de la sala y lo ponga al lado del colchón, y al otro lado puso el espejo del cuarto de mi prima. Así podía ver cómo me comía a besos ese hombre.
Me besó hasta llegar a mis nalgas en donde empezó a usar la lengua. Yo trataba de no gemir pero era imposible, suspiraba, respiraba fuerte y gemía suavemente. Me bajó un poco la tanga y se comió mi ano a besos y lengüetazos a tal punto que no aguanté más y eyaculé. Estaba como loca, ¡literalmente loca! Ya le decía papacito, mi rey, etc. Él se paró y se sacó la ropa dejando que mire su varonil cuerpo y su pene duro como una piedra. Nunca había tenido sexo y mucho menos sexo gay, pero recordé escenas de sexo oral de vídeos porno y, de rodillas, me metí su pene a la boca. Fue una sensación difícil de describir: mi corazón bombeaba con fuerza, sentía una especie de dolor y contracción en la zona de mi ano y un poco detrás de mis testículos, me dolía la barriga de los nervios y las manos me temblaban y, a pesar de haber eyaculado hace unos minutos seguía excitado pero sin erección, bueno a esas alturas, mejor dicho excitada. Seguí comiéndome su pene envolviéndolo con mi lengua, chupando sus líquidos pre-seminales, lamiendo sus testículos hasta que Carlos empezó a rugir y explotó con fuerza en mi boca, yo no lo podía creer, me sentía una mujer al 100% con la boca siendo llenada por un pene que me bombeaba semen mientras intentaba tragar todo y entonces sentí un orgasmo inmenso, eyaculé nuevamente a pesar que no tenía erección, me saqué el pene de la boca y gemí como gata mientras algo de semen rodaba de mi boca hacia el cuello hasta el pecho.
Nos quedamos casi un minuto respirando y nos miramos a los ojos, vi su pene y seguía duro. No lo pensé, era una perra su perra, me puse en cuatro y con el semen con saliva que tenía en mi boca me lubriqué el ano y le dije “¡mi amor hazme tuya, hazme mujer!”. Él metió su lengua en mi ano y me hizo estremecer de placer, la sacó y me puso su cabeza en la entrada y empezó a empujar suavemente mientras yo decía “¡dámelo, dámelo, dámelo yaaa!” y entonces ocurrió lo inesperado. Escuché la voz de mis padres llamando desde la calle, quedé en blanco unos segundos y de un brinco me puse de pie y fui sigilosamente a la ventana. ¡Eran ellos y venían con mi prima! Se supone que ellos estaban en otra ciudad y ella en la playa.
Lo que sigue les contaré en la próximo lectura. Besos.
Si quieren escribirme: compufoxy@yahoo.com

Despido o acción disciplinaria, tú eliges


NOTA: Este relato expone una fantasía entre dos adultos que consienten. Salvo esto el lector es libre de poner cara a los protagonistas e imaginarlos como mejor le parezca, más o menos jóvenes, con el color corto o largo, pelirrojos, morenos, rubios. Les animo a que llenen con su imaginación de olores, colores y sonidos el relato. Espero que os guste.

– El vestido te queda muy bien – dijo Don Carlos.

Elvira tardó en reaccionar un par de segundos. Acababa de entrar en el despacho de su jefe y esperaba una bronca por haber respondido a un cliente de manera áspera. El cliente le había acusado de poca profesionalidad y Elvira no se había mordido la lengua. Nada más responder se había dado cuenta de su error, pero había tardado algo más en pedir disculpas y para entonces ya era demasiado tarde. Le costó a Carlos más de una hora convencer al cliente de que todo había sido un pronto de su empleada que no se volvería a repetir.

– Gracias – respondió la muchacha algo desconcertada.

Don Carlos se levantó del sillón, y sin alterar el tono suave y neutro de su voz dijo.

– Reclínate sobre la mesa, levántate el vestido y bájate las bragas –

Elvira se quedó sin palabras… Habría oído mal, estaría soñando.

– perdón… ¿Qué ha dicho? – alcanzó a responder sonrojándose levemente.

De repente estaba muy nerviosa, las “mariposas” de la expresión revoloteaban en su estómago como locas y tubo que contraer involuntariamente el trasero para evitar que se le escapase un pedete.

Don Carlos tardo unos interminables segundos en responder, se había dado cuenta de que su empleada le había llamado de usted cuando en la empresa todos se tuteaban. Lo que había dicho Elvira al cliente, su comportamiento nada profesional, era causa de despido fulminante.

Carlos había estado realmente cabreado con todo este asunto, en su mente había dedicado todo tipo de insultos hacia la muchacha. La humillación de tener que disculparse ante el cliente y compensarle económicamente con horas de trabajo a mitad de precio le había puesto de muy mal humor. Pero todo eso había pasado ya, no habían perdido al cliente y enfrentarse a su empleada verbalmente no solucionaba nada, incluso despedirla sería una mala opción… Elvira no era una mala empleada, se había equivocado, eso era todo, un mal día lo tiene cualquiera. Sin embargo había que hacer algo con ella, de eso no cabía la menor duda, esto no podía volver a repetirse.

– Dije que tienes dos opciones – respondió serena pero firmemente su jefe.

– recoger tus cosas e irte a casa para no volver más. –

– o que olvidemos este tema a cambio de aplicarte una medida disciplinaria… Digamos, Contundente. –

– Quiere.. Quieres decir que… Eh… Que-

– que tienes dos opciones… Que te despida o que te ponga el culo colorado. –
– Sabes, comprendes… Me he tenido que “bajar los pantalones” y compensar al cliente… No es solo la pasta que eso supone, si no también la imagen… Ya es hora de que la responsable ponga de su parte. ¿Crees que es plato de buen gusto hablar con un cliente y decirle perdón un millón de veces? Esto no se va a volver a repetir y tú vas a pagar por ello. Porque yo no me voy a \”poner vaselina en el agujero del culo\” más veces para que la tipa esa u otro cliente cualquiera me la meta otra vez, ¿está claro? – terminó Carlos alzando la voz mientras tomaba asiento nuevamente.

A pesar de la calma que mostraba externamente y de pensar en todo este asunto de manera \”profesional\”, Carlos era de carne y hueso y consciente o inconscientemente, la idea de exponer el culo de Su empleada y azotarla “le ponía” y su pene, muy a su pesar, se hacía grande bajo sus pantalones.

“Tienes un minuto para darme a conocer tu decisión… Yo optaría por la azotaina que sabes te mereces… Pero eres libre, tú decides.” Dijo mientras se ajustaba con una mano, amparado por la privacidad del escritorio, el miembro, tratando de tranquilizarlo para que volviese a su tamaño original.

Elvira se puso roja del todo. Las palabras de su jefe, tan directas y sin tapujos, no por esperadas, hicieron menos mella en su ánimo… Se vio a si misma expuesta y desnuda mientras la tocaban… No, peor aun, la golpeaban el trasero. Apoyó el peso de su cuerpo primero sobre su pierna derecha y dos segundos después sobre la izquierda. En ese momento, deseaba más que nunca estar sentada o mejor aun, acostada y sola en su habitación, con el fin de tener tiempo para pensar y asimilar todo esto.

Don Carlos, pareció leer la mente de la mujer que tenía enfrente y deseoso de terminar con el tema cuanto antes, la apremió.

“Elvira, ya pasó el minuto… Necesito una respuesta ya. Sabes, te lo he dicho muchas veces, que considero que eres una persona que vales mucho y que tienes un gran potencial para llegar muy lejos en lo que te propongas. Pero esto no puede, por más que me duela tomar estas decisiones, quedar impune. Si optas por los azotes, mi recomendación, será rápido, unos minutos más y todo habrá acabado. Se que no es fácil, pero realmente necesitamos cerrar esto ya, ¿qué me dices?”

Elvira presto a medias atención a las palabras de su jefe. En su mente, mezclándose con mil y una sensaciones que intentaban abrirse hueco, intentaba desesperadamente buscar una salida, una respuesta al dilema… No entre ser despedida o castigada, la opción de ser despedida la había descartado instantáneamente. Si no entre como mitigar un castigo que le resultaba inaceptable… Bueno, si fuese en un sueño, como fantasía erótica… Pero allí… Como iba a…

– pero yo no quiero enseñarle el trasero… Yo, no me eh, no puede castigar con la ropa puesta. – se oyó incrédula a sí misma responder en voz alta.

Carlos suprimió su sorpresa. Había aceptado, de alguna manera, había dicho sí a los azotes más rápidamente de lo que el creía.

– No. El culo al aire forma parte del castigo por dos razones… Para controlar la intensidad y efecto de los azotes en la piel y para dar esa pizca de humillación y humildad que se necesita. –

Y sin dejar tiempo a que Elvira replicase se levantó del sillón y se acercó a ella.

-Vamos, sobre la mesa – dijo mientras apoyaba su mano en la espalda de la chica, invitándola a cumplir la orden.

Hay algo curioso en esto de las órdenes. De alguna manera nuestros cerebros están hechos a ellas y en ciertas condiciones, cuando no sabemos que hacer, tendemos a obedecer a aquel que nos “soluciona” el problema y nos ahorra el trabajo de pensar.

Elvira fue pues hasta la mesa y se reclinó sobre ella, extendiendo las manos y agarrando con ellas el otro extremo del mueble.

– Ahora descubrimos el culo.- Dijo Carlos, procediendo a arremangar el vestido de Elvira y dejando a la vista su culo. La raja había atrapado parte de la tela de las bragas de la empleada, dando al conjunto un toque de lo más sensual.

-bragas abajo.- continuó Carlos metiendo ligeramente los pulgares entre elástico y piel y tirando de la prenda íntima para exponer el culete de la chica.

Ante esto, Elvira salió del estado semi-hipnótico en el que había permanecido durante más de un minuto y llevándose una mano a los glúteos, intento impedir, de manera algo torpe y totalmente ineficaz que su jefe la desnudase.

– Pórtate bien Elvira y mantén las manos en la mesa. Si no me obedeces, el castigo durará más y será más severo. –

– ok. Obedeceré. – prometió Elvira con la voz del que acepta resignado lo que le espera.

– empezamos –

Y sin esperar respuesta, la mano abierta de Carlos golpeó las nalgas de Elvira.
Lentamente al principio, y con más ritmo poco después, los azotes caían sobre las posaderas de la empleada, quién, valientemente, aguantaba la compostura mientras la mano de su jefe caía aleatoria y rítmicamente sobre nalgas y parte superior del muslo. Pasados unos pocos minutos de esta guisa, que a Elvira le parecieron una eternidad, Carlos retomó la palabra.

-Incorpórate- dijo.

La empleada se incorporó y Carlos, tras inspeccionar el trasero ya colorado de Elvira, añadió.

– Te has portado muy bien y ya casi hemos acabado. – dijo con tono conciliador. – Para terminar, te daré diez azotes con una regla de madera. –

Y tras decir esto se dirigió hacia la mesa y abrió el cajón, mientras los ojos de Elvira no perdían detalle de los preparativos.

– ¿Eso duele? – preguntó tímidamente.

– Supongo – respondió Don Carlos. – pero seguro que lo aguantas bien.-

– No hace falta que te inclines sobre la mesa. – dijo mientras la agarraba por la cintura.

– lista-

-sí- respondió Elvira apretando las nalgas.

Y un instante después la regla cayó justo en mitad de su culo.

-auf- alcanzó a decir. -uno- contó aunque nadie le ordenó que lo hiciera.

– ya falta menos. – dijo Don Carlos mientras descargaba el segundo reglazo sobre el pompis de su empleada, cuya respuesta fue doblar un poco las piernas, lo que hizo que su jefe la sujetase más firmemente contra su cuerpo.

Y como todo inicio tiene su fin, también, los diez azotes terminaron para alivio de Elvira, quien frotó sus nalgas con dedicación durante unos segundos.

– gracias Carlos y perdone… Perdona por todo, lo siento de verás. – dijo recuperando de alguna manera su voz. – No le dejaré quedar mal. Se lo prometo –

– Lo sé. Puedes retirarte. – respondió Carlos.

Y tras subirse las bragas y bajarse el vestido, abandonó el despacho.

Carlos esperó unos instantes a oír el ruido de la puerta al cerrarse. Luego se dirigió al cuarto de baño. Allí se desabrochó el cinturón y bajándose los calzoncillos comprobó que estaban impregnados con unas gotas de semen. Agarró el pene, totalmente erecto,con una mano y con la otra exprimió la punta ligeramente para que cayeran dos gotas amarillas de semen y entonces empezó a frotarlo y menearlo rápidamente mientras apretaba a intervalos su ano y visualizaba, en su imaginación, el culo encarnado de su empleada. Segundos después, una ráfaga de semen salió disparada del miembro de Carlos, iniciando un rápido orgasmo. Poco después, tras esperar unos segundos, el pis salió al fin y se estrelló con fuerza en la taza, mientras nuestro protagonista tiraba, con una mano algo pegajosa, del papel higiénico.

Fin

Firmado: El Zorro 333.

Mi vida en los cines

Me fui aislando de mis amigos heterosexuales, de vez en cuando charlaba con un vecino, Huguito, un moreno achocolatado,mayor que yo , por las noches pasaba por mi casa,y saliamos, yo era como un amig@ , una vez me dejo ver su superioridad, estabamos en su casa, en su habitacion, y muestra tremenda pija, gruesa ,negra, hermosa pija. Pero nunca le mostre mi gusto bisexual.En las tardes me iba para los cines triple x , eran mi escape a mi reprimida sexualidad, un día salir del cine con un señor mayor, me llevo a una residencia, Allí desnudos, como par de camarones no hicimos sino acariciarnos,culo,verga, pero no quisimos penetrarnos. Otra tarde en otro cine, se iba uno a los baños, allí había una filita ,el motivo un joven gordo,pelirrojo,se dejaba penetrar,muy guapo, logre mi turno, hasta el jadeo meto mi pija, dejando mi leche. Ya con mas experiencia, iba a los cines, me sentaba, buscaba un señor que me agradara, siempre los buscaba mayorcitos,junto a alguno,sentado,la sala oscura,empezaba un@ a poner la mano sobre sus piernas, buscando el bultico de las pijas, si no me rechazaban, bajaba las cremalleras del pantalón, me enfrentaba al obstáculo del calzoncillo,y a veces con la ayuda del señor, tomaba mi mano las calurosas pijas, generalmente eran pijas pequeñas, y empezaba a másturbarlos,ellos al rato hacían lo mismo conmigo,y así los brazos cruzados, y en movimiento nos desarrollabamos. Y así ya roto el temor, algunas pocas veces, al sacar la pija en vez de masturbarlo, me agachaba y me llevaba a mi boca las pijitas, hasta hacer de su semen parte de mi liquido bucal. Fue una epoca buena,el olor de los baños, el olor a semen de los cines, el uso del tacto en la oscuridad, una de mis ultimas entradas a estos cines,no me sente, parado en un corredor lateral de la sala, empece a tocar culos,vergas,cuando de repente me vi rodeado de varios señores, que no veía, pero si sentía sus manos que me acosaban por todo el cuerpo, culo,pija,me bajaron los pantalones,me acariciaron…