Tristeza

La sociedad muchas veces mira con malos ojos a las chicas abiertas sexualmente pero siempre he pasado de esos prejuicios absurdos.

Gozo del sexo, me encanta porque me hace sentirme viva aunque solo sean breves minutos. Y hasta las experiencias más mediocres, hasta las peores pueden tener su morbo.

Pueden creerme una enferma pero ahí no es donde residen mis transtornos. Al contrario eso los alivia notablemente.

Y me encanta la variedad, la fantasía.

Pero la que voy a relatar a continuación fue una de esas que me hizo entristecer, cuestinorme mi cruda realidad.

Esa tarde de sábado iba dispuesta a conseguir a ese chico que tanto me enloquecía. Sentirle mío solo una vez me bastaría para calmar mis ansias de poseerle, de hacerle mío.

Total su novia me caía fatal y ella no tenía porque enterarse de nada.

Coqueteabamos a menudo y salíamos como buenos amigos a ver peliculas juntos.Siempre en secreto claro.No me gustaba tener que esconderme pero respetaba su decisión. Él quería mucho a Laura a pesar de estar confuso, no soportaría perderla en ese momento.Compartíamos la aficción por el cine,el sexo y la música. Pero nunca habíamos pasado de los besos y leves roces. No quería serle infiel a su novia ¿Pero acaso no lo había sido ya?

Y podía notar solo con mirarle a los ojos cuanto me deseaba igual que yo a él.

No me importaba tener que dar el paso una vez más.

Sabía que estaba solo en su casa, me las ingeniaría para no ir al cine y quedarnos allí.

El lugar ofrecía más intimidad, una mayor seguridad de guardar nuestro secreto ante Laura, una excelente comodidad con tiempo suficiente por delante.

Y el tiempo desapacaible, muy frío. Otra excusa más para acurrucarme entre sus brazos.

Llevaba mi corsé con esa minifalda de cuero que tanto le gustaba. Mis ligueros y las medias de rejilla con una ropa interior sugerente contemplaban el conjunto. Maquillada solo un poco, la melena suelta despeinada por el viento. Y encima la gabardina para refugiarme de miradas indiscretas y del hielo.

Cuando llegue a su casa y llamé a la puerta se quedo muy sorprendido.

— Pero hace un frío de muerte. Vas a caer enferma.Pensaba llamarte para anular la peli. El tiempo está horrible.

— Quiero estar contigo ¿por qué no nos ponemos una película aquí?

— Pero…

Sonreí.

–Venga no seas bobo. No pasará nada.

— Sabes perfectamente que hay situaciones que es mejor no pasemos.

— ¿Tanto desconfías de tu control?

Quité mi gabardina.

— Estoy segura que eres fuerte.

Solo con verme medio desnuda pareció excitarse.Apartó la vista y puso el televisor.

— Estaba viendo Pecado Original. Si quieres rebobinó y la vemos juntos de nuevo.

— Claro.

No nos salían las palabras. En medio del silencio me acerqué a él.

No opuso resistencia me acogió entre sus brazos.

De repente me sentí insegura con mi decisión ¿y si esto fastidiaba las cosas? No, Cristina. Déjalo antes de que sea demasiado tarde.

Pero estaba tan excitada, le deseaba tanto…Me volvía loca esa tortura de tenerle cerca y no poder tocarle.

La sorprendida fui yo cuando note sus labios ardientes en mi cuello, bajando lentamente hasta detenerse en mi escote. Su mano se delizaba desde mis hombros, recorriendo mi espalda.

Un estremecimiento me sobrevino. Nunca habían tenido tanta influencia sobre mí.

Me dejaba hacer, sumisa entre sus manos.

No oponía resistencia cuando quitó mi corpiño para dejarme solo con el sujetador.

Cogió mi mano con delicadeza y la llevó hasta su entrepierna.

— Esto es una locura Cris. Tal vez un error pero no aguanto más. MI control es nulo. Y Laura…

Presioné sus labios con los míos. Callando sus palabras.

— Sss. Regalame este momento solo para mí.

Seguidamente busqué su lengua, enredando la mía. Un juego de batalla. El calor de nuestros cuerpos aumentaba.El deseo nos cegaba y atrapaba.

Sentándome sobre él fui quitandole la camiseta. Recorriendo cada parte de su cuerpo con las llemas de mis dedos. Se estremecía con cada leve movimiento.

Su deseo era aún más grande que el mío.

Y después mi boca hambrienta iba haciendo su camino. Deteniendose en su cintura. Mis manos nunca llegaban donde realmente deseabamos. Quería retrasar ese momento tan lindo,ese sueño que tras dos años de espera tenía ante mis ojos.

Ahí estaba rendido a mí, entregados aunque con ciertas dudas a nuestra pasión prohibida.

Agarró mi trasero con sus manos apretándome contra él.

Podía notar su erección y eso me ponía muy caliente.

Volvi a hacerme con su boca, su cuello. Un peuqño gemido escapó de su garganta.

Y así, en un rato que parecía eterno fuimos acomodandonos sobre el suelo sin dejar de besarnos un solo instante.

Su cuerpo sobre el mío.Sus manos se perdían caminando por mi cuerpo que ardía cada vez más.

Y en mi mente supe que algo diferente me ocurría. Por primera vez en mucho tiempo me sentía valorada. Su manera de acariciarme era apasionada pero cariñosa. Para él no era solo un objeto con el que pasar un rato divertido.

Antes de ser consciente me encontraba reteniendo los gemidos que amenazaban con salir de mi garganta, abriendome a sus dedos que se perdían en la humedad de mi sexo. Rozando mi clitoris hasta volverme loca, entrando y saliendo de mi cuerpo cada vez más rápido.

Le detuve un momento y quité sus pantalones.

A su vez él se deshizo de mi sujetador y mi tanga.

Dejando solo las medias y la minifalda.

Su boca busco la mía. Un beso suave y delicado. Y lentamente hizo su camino hacia mis pechos apoderandose de ellos. Excitandome aún más de lo que estaba.

Inmovilizo mis manos para que solo estuviera a merced de sus caricias.

Cuando su boca llego a mi sexo ya casi me había venido un orgasmo. Su lengua jugaba con mi clitoris.

Y yo me venía lentamente pero con fuerza. El orgasmo que sentí fue el más fuerte desde que podía recordar.

Satisfecho con su obra ahora si dejó que yo le masturbara a él.

Cogí su polla entre mis manos. Quité la ropa que le quedaba y le masturbé.

Alternando el ritmo lento con el rápido. Cuando estaba a punto de no aguantar más se detuvo.

Levántandome del suelo me apoyó contra la pared.

Y quedé así rodeandole con mis piernas, sintiendo sus manos en mi trasero para sujetarme.

Su polla se rozaba contra mí abriendose camino. Lentamente entró en mi cuerpo.

Y mientras nuestras lenguas se enroscaban, las embestidas iban ganando fuerza.

Se corrió dentro de mí, conseguimos llegar al orgasmo simultáneamente.

Después hubo más. Volvimos a hacerlo en la cama y en la ducha pero el relato se alargaría demasiado.

Aunque si quereís os lo contaré en otros.

Ahora ya casi no quedamos porque dice que soy un riesgo para su relación.

Claro ya me consiguió y no quiere saber nada de mí.

Después de ese sábado no he vuelto a tener relaciones. Necesito recuperarme de no tenerle ni si quiera como amigo.

De lo equivocada que estaba. Él en realidad es como todos.

Y a veces me preguntó ¿realmente compensa todo eso? ¿Realmente sirve de algo llenar falsamente el vacío de mi vida de esta manera?

Pero estoy en un pozo sin salida. Y ya no hay marcha atrás para empezar.

Porque algunas estamos destinadas a ser amantes sin que nos tomen en cuenta para nada más.

kristel_cristina@latinmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*