Marc el fiestero

En mi ciudad vive una familia de Rumania muy numerosa. No se cuantos hermanos son exactamente pero dos de las hermanas mayores (tienen unos 18 i 16 años respectivamente) son realmente atractivas. Tienen unos rasgos caucásicos bastante marcados, piel clara, ojos azules y melena rubia. La verdad es que si no fuese por la diferencia de edad se podría decir que son gemelas ya que son iguales con la simple diferencia que una es 2 o 3 años menor que la otra. Pues bien, las dos son delgaditas, la menor tiene pequeños pechitos y un trasero de los más lindo y redondito aunque aún no es una mujer ya empieza a parecerlo. La mayor en cambio posee los dotes de su hermana pero a aprovechado estos años para convertirse en una mujer de película con unos pechos redonditos, firmes y algo mayores que los de su hermana; y su trasero es de ensueños, respingón, firme y muy bien puesto, la verdad. Acostumbran a vestir ropa ajustada que les queda fenomenal. Me llamo Marc, tengo 20 años, soy alto, intento mantenerme en forma, soy moreno, ojos verdes. He tenido bastante éxito con las chicas pero jamás pensé que me ocurriría lo que pasó aquel día de verano. Eran las fiestas de mi ciudad y salí con mis amigos. Después de pasármelo muy bien decidí que ya era hora de volver a casa. Dejé a mis amigos en la playa y me fui. Cuando ya estaba casi en casa vi a dos preciosidades que se balanceaban de un lado al otro de la calle. Cuando me acerqué un poco más vi que eran las dos chicas rumanas. Al ver que no tardarían en desplomarse al suelo. La verdad es que no las
conocía pero pensé que se merecían que alguien las acompañara a casa ya que no se si habían bebido o simplemente estaban cansadas de toda la noche pero dudo que hubiesen llegado sin mi ayuda. Me acerqué por detrás y las agarré
por la cintura con suavidad. Se sobresaltaron un poco pero sin pensárselo demasiado ellas también se agarraron a mí. Les conté que las acompañaría donde quisieran i ellas entre risas aceptaron, me contaron donde vivían i seguimos caminando. Después de hablar un rato; me contaron qué habían hecho durante toda la noche. De mientras yo aproveché para tocarles ese precioso culito que tantas veces había visto enfundado en sus lindos pantalones. Ellas no se inmutaron. Incluso de vez en cuando ellas también me pellizcaban mi trasero. Cuando llegamos a su casa me invitaron a entrar y acepté. Las
acomodé en el sofá y busqué la cocina. Lené un par de basos con agua y se los llevé. Cuando volví al salón encontré a la menor que solamente llebava el sujetador y las bragas. –Tengo calor- me dijo cuando le pregunté que
hacía. Les di el vaso y me los devolvieron vacíos. Cuando volví de dejar los vasos, vi que la hermana mayor también tenía calor porqué llevaba la misma ropa que su hermana. Entonces me quedé de pié y comparé esos maravillosos
cuerpos que tenía delante. La menor levaba un sujetador azul y un tanga a juego. Debajo de esos pedazos de ropa se escondían unos pechitos pequeños típicos de una joven de su edad pero que algunas mujeres más creciditas ya
querrían tener. Por la postura que había cogido no le veía el trasero pero sí se le notaba un bultito dónde se escondía su rajita. A los lados del tanguita se le escapaban algunos pelitos rubios como su melena. A su lado, la hermana mayor llevaba aún menos ropa ya que el sujetador, de color negro, apenas le tapaba los pezones de sus maravillosos pechos. Creo que nunca había visto algo tan hermoso. Su tanguita era también negro y como el sujetador era la mínima expresión ya que su hubiese sido un poco más pequeño se hubiese visto su rajita. Lo que si que le veía perfectamente era su traserito perfecto que estaba envuelto en un fino hilo negro del tanguita. Al ver la situación no pude resistirme y decidí aprovechar la ocasión.
Cuando me acerqué ellas se levantaron y me abrazaron mientras restregaban sus lindos cuerpos y me empezaban a desvestir. Ya estavamos los 3 con solo la ropa interior cuando la mayor me metió la lengua hasta el fondo de mi boca, nuestras lenguas jugueteaban y mis manos disfrutaban del mejor trasero que he agarrado en mi vida. Mientras, su hermana desde detrás de mí me agrazaba con fuerza, sus manos recorrían mi abdomen. Mi rabo ya estaba muy duro así que aproveché para refregarlo contra el cuerpo de la hermana mayor. Ella se calentó mucho, yo lo notaba porque cada vez su lengua se movía más violentamente. Finalmente me cansé i decidí que era el momento de terminar de desnudarlas así que empecé con la que tenía delante, primero me deshice del sujetador. Al ver cómo sus pechos daban unos botes como si de un par de flams se tratase llevé mi lengua sus pechos y empecé a chuparlos. Ella me agrazaba con más fuerza todavía. La hermana menor también se deshizo del sujetador porqué noté sus pechitos en mi espalda. Cuando terminé de comerme
los pechos que tenía enfrente la empujé con suavidad hacia una alfombra que había en el suelo. Allí tumbados terminé de desnudarla y al ver que se había depilado su rajita no dudé y le metí el rabo asta el fondo de esa linda rajita. Ella empezó a gemir e incluso me arañó pero una vez consiguió dejarme debajo suyo empezó a cabalgar y a moverse violentamente. Yo me puse súper cachondo. Yo le agarraba el culito y cuando acercaba su cara a la mía la ahogaba con mi lengua. Ya estaba a punto de correrme cuando dejó de cabalgar, me besó con mucha ternura y me susurró al oído que su hermana se
merecía disfrutar. Yo acepté encantado. La menor de las hermanas no era tan rica pero tenía ese aspecto de niña crecidita que me daba mucho morbo. Así que empezamos besándonos y mientras yo le lamía sus pechitos ella me agarró el rabo y lo empezó a masajear. No tenía experiencia sexual pero no lo parecía. Cuando ya estábamos enlazados y me había colocado encima suyo decidí penetrarla. Lo hice con suavidad. Ella gimió a pesar de mi ternura. Después de unos empujones por mi parte ella se sintió a gusto y como había hecho anteriormente su hermana se colocó encima de mí y empezó a moverse con
golpes suaves y largos. Yo estaba muy caliente y le dije que estaba a puntito de correrme. No se qué había hecho ella mientras yo disfrutaba de su hermana mayor pero mientras estaba con la menor vi que su hermana se estaba
masturbando y esto terminó de calentarme. Finalmente un río de leche llenó su joven y linda rajita. Nos abrazamos y cuando yo aún no me había recuperado la hermana mayor le susurró no se qué a su hermana, ella se levantó e inmediatamente después de separarse de mí, la mayor de las hermanas me agarró el rabo, lleno de leche y se lo metió en la boca. Se
tragó la leche que había quedado y me dejó limpio. Después de esto nos fuimos los tres al baño y nos dimos una ducha. Pero esto y lo que siguió ya se lo contaré en otro momento.

Además de disfrutar del sexo me gusta que me pongan cachondo contándome vivencias calientes. Escríbeme a marc_el_fiestero@hotmail.com me encantará contarte mis más calientes secretos si tu me cuentas los tuyos. 1 beso para
todas las chicas guapas que han leído este relato. Espero que hayan disfrutado. Yo disfruté mucho con las dos hermanas, ¿podré disfrutar contigo?

marc_el_fiestero@hotmail.com

Marc

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