La primera

Tal vez el primer beso que nos dimos fue el más sensual de todos. Al instante que rozó su lengua mis labios, mi cuerpo me alertó, estaba lista. Pero me provoca mucho placer demorarme, esperar, prepararme.

Así fue que decidí dilatar el encuentro hasta la próxima vez, que no tardó en llegar.

Entonces si. Primero nos fuimos a beber un vino en un lindo bar, empezamos hablando de trivialidades, después empezamos a besarnos. Le gustaba y le gusta, deslizarme la mano por debajo de la ropa y palparme la cintura fina, el vientre chato, y fantaseaba con las alas de ángel que tengo tatuadas en la espalda. A mi me gustan sus dedos suaves y temblorosos, y ruego sin decirlo que sus manos suban un poco hasta los senos, que me roce los pezones. Pero no tengo que decírselo, porque ya están acariciándome, primero sobre la ropa interior, luego corriendo suavemente me pellizca los senos, me mojo un poco, le digo -Mejor nos vamos-

Y nos vamos, pero una vez montados en el auto, noto que esta totalmente excitado, entonces mientras le da marcha, le suelto el cinturón, el botón del pantalón, bajo la bragueta. se deja, me mira con una sonrisa cómplice. Palpo por primera vez la verga expectante, no puedo evitarlo, lo beso en la boca, y despues agacho la cabeza entre sus piernas y lo lamo, lo acaricio, está húmedo, con sus manos me acaricia la cabeza sin empujarla, pero otra vez prefiero demorarme, y vuelvo a mi posición. -Sí, mejor vamos. –

ya en la habitación de ese hotel que tantas alegrías nos da, inesperadamente, se ofrece a darme masajes. Me recuesto en la cama vestida, llevo una blusa y una pollera a las rodillas que se abre con un cierre por atras. Se sienta sobre mí con una pierna a cada lado, baja suavemente el cierre de la pollera, baja la tanga un poco tan solo. Me acaricia el trasero, que es muy bonito, me lo dice, pero yo ya lo se, me masajea la espalda, suelta el corpiño y desliza las manos hacia mis senos, me acaricia con suavidad, siento que otra vez se ha puesto duro, y no puede esperar : me levanta la pollera, corre la tanga, y el ya se ha liberado del pantalón y se ha bajado un poco el calzoncillo, me penetra, suavemente, estoy recostada pero me enderezo para que con su mano pueda tocarme por delante, me aprieta contra su cuerpo, su verga entra y sale suavemente de mi vagina, tengo tanta sensibilidad en la cola que me encanta sentirlo por detrás. Me suelto y lo empujo para que se tumbe en la cama, me siento sobre el y otra vez la deliciosa sensación de su verga penetrándome, me mira con una expresión extremadamente lasciva, me llega el orgasmo, cierro los ojos, me acaricia los pezones. Me pide que continúe, que esta por llegar. pero me salgo, y vuelvo a chupársela, está mas dura que nunca, grande, tiembla, me jala del cabello, finalmente un estertor, el líquido caliente llena mi boca y aún se derrama por fuera, lo miro, ese rostro de placer incommesurable, no voy a olvidarme de eso.

Sabrina Love.

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