El mejor regalo para un concurso

Hace unos meses vi en una página de Internet que se convocaba un concurso de chico y chica más sexy. Tenías que enviar una foto de cuerpo entero en que se viera lo caliente que eras. Decidí probar y me hice una foto después de una sesión de pesas, la verdad es que voy mucho al gimnasio, y me la hicedesnudo. Me puse de forma que se viesen bien mis músculos moldeados y marcados, pero el centro de la fotografía era mi pene. Antes de hacerme la foto pensé en una de mis profesoras que está muy rica y me masturbé hasta que mi pene llegó a los 32 cm de poder. Ya para terminar la descripción
deciros que mido 1,80, pelo rubio y ojos marrón claro, labios normales tirando a gruesos y piel bronceada. Supongo que les gustó mi foto porque al cabo de unos días me llamaron diciendo que había ganado el concurso y que el premio era pasar una semana en un hotel de lujo junto a la ganadora de las chicas. Era verano y yo no tenía nada que hacer así que acepté, además seguro que la ganadora era muy guapa, pensé. Al llegar al hotel ella no había llegado así que pude ver la magnífica habitación que tendríamos, incluso tenía yacuzzi. Al cabo de unos minutos llegó ella, Irene me dijo que se llamaba. Cuando la vi mis ojos agradecieron ese regalo. Era morena, ojos verdes, nariz pequeñita, gruesos y rojizos labios, delgadita, no debía medir más de metro 60. Pero lo que más brilló en su llegada fueron sus pechos, bastante grandes, sin llegar a ser excesivos, pero redondos y firmes como nunca había visto, su escote dejaba ver la mitad y ya deseaba ver la otra mitad. Cuando entró a la habitación y dio un vistazo como había hecho yo antes me fijé en su trasero, aún más espectacular que su delantera, parecía una cereza, perfectamente moldeado, firme y respingón. La verdad es que no se qué fotografía había enviado pero seguro que se merecía ganar. Le comenté que solo había una cama pero ella me sonrió y no le dio importancia. Guardó
la oca ropa que llevaba en la maleta y cuando los dos ya estabamos instalados le propuse darnos un baño en el yacuzzi. Ella se fue al baño a cambiarse y yo lo hice allí mismo. Me puse mi bañador mientras se llenaba e agua. Cuando ya estaba llena entré, qué calentita… entonces apareció ella con un bikini negro que apenas le tapaba los pezones y el tanguita a juego
solamente le tapaba la rajita, ya que era diminuto. Enseguida mi pene empezó a crecer, me la imaginaba desnuda, mi sudor se mezcló con el agua. Cuando ella se disponía a entrar resbaló y cayó encima de mí, pero yo había reaccionado y me había levantado. Mi bañador no pudo disimular el enorme bulto que formaba mi entrepierna y ella lo notó. La miré a los ojos para
conocer su reacción y ella sonrió, l devolví la sonrisa y entonces, me besó. Yo aún la estaba agarrando y le devolví el beso con mi lengua entro de su boca. Yo me senté pero ella seguía encima de mí. Seguíamos besándonos y su cuerpo perfecto se acomodaba encima del mío. Después de besarnos durante un buen rato ella, aún encima de mí, se desabrochó el sujetador y lo arrojó. Tenía delante de mí los mejores pechos que había visto. Sin dudarlo seguí besándola pero mis labios descendían por su cuello asta que llegaron a los pechos, entonces allí empecé a lamer y a besar, incluso llegué a mordisquearle los pezones. Ella disfrutaba, pues erguía su cuerpo para que yo pudiese hacerla gozar más cómodamente. Notaba el sabor al agua caliente pero me daba igual… entonces mi pene ya estaba en su plenitud, más de 30 cm. debajo de un cuerpo perfecto y tenía ganas de tener sexo con aquel bellezón. Ella debía estar pensando lo mismo ya que se levantó o justo para que yo
pudiese quitarme el bañador y ella también quedara desnuda. Cuando ya había lanzado el tanguita vi que tenía la rajita completamente depiladita, como a mi me gustan, y sin dejar que se sentara la agarré por sus nalgas. Al tacto eran aún mejores que a la vista y la puse de modo que mi cara quedaba justo delante de su entrepierna. Entonces empecé a besarle la rajita, mi lengua entraba y salía y rápidamente un riquísimo líquido salió de su rajita. Seguí lamiendo durante un rato, hasta que ya no pude más y la invité a que volviera a ponerse encima de mí. Esta vez mi pene ya no quedó debajo, sino
que penetró dentro de su rajita, ella respondió con un fuerte gemido a causa del tamaño. A pesar de esto se lo metí hasta el fondo y ella empezó a moverse suavemente. Yo le agarraba los pechos o su culito, mientras ella se agarraba a mí para controlar mejor sus movimientos. Después de un buen rato mi leche calentita llenó su rajita y ella dejó de moverse para abrazarme y siguieron los besos. Luego llamamos al servicio de habitaciones y cenamos. Nos tapamos con unas toallas pero para cenar ya estábamos otra vez desnudos. Mientras sus manos cortaban o pinchaban la comida con los cubiertos sus
pechitos temblaban de una forma muy rica. Ya en la cama ella se colocó encima e mí y me pidió sexo. Yo se lo di encantado y así volvimos a hacerlo. Ya exhaustos nos dormimos. Cuando desperté ella aún dormía, me fijé en que tenía una carita de ángel. Le di un corto beso y me fui a la ducha. Ya estaba terminando cuando apareció ella. Buenos días dijimos los dos. Entró en la ducha conmigo y me dio un buen beso. Aproveché para agarrar ese culito tan rico y por el roce de su cuerpo mi pene volvió a crecer bastante. Entonces ella lo agarró y le izo un suave masaje que terminó de endurecerlo y de crecer.
– Es el más grande que he tenido dentro de mi rajita (Dijo ella mientras miraba el penen re reojo)
– (Sonreí orgulloso) Gracias
– Pero aun falta que lo sea dentro de mi boca
Ella se agachó y le dio un lengüetazo a todo el pene. Abrió la boca tanto como pudo y se metió la punta dentro de la boca. Poco a poco iba entrando más hasta que sus labios marcaban casi la mitad de mi pene. Su lengua seguía moviéndose y entonces su cabeza también empezó a moverse, hacia delante y hacia atrás. Su lengüercita jugueteaba con mi puntita y todo mi cuerpo se estremecía. Una de sus manos seguía masajeando la parte que no cabía en su boca y la otra jugaba con mis testículos. Al cabo de unos minutos su boca quedó completamente llena de leche e intentó tragársela. Cuando ya parecía
que iba a levantarse volvió a meterse el pene dentro de la boca y empezó a lamer todos los restos blancos que habían quedado. Finalmente y con mi pene limpio y caliente ella se levantó y encendió el grifo. El uno al otro nos frotamos y luego nos pusimos jabón. Volvimos a frotarnos y cuando ya estábamos limpios y secos llamamos para que nos trajesen el desayuno. Esta vez comimos vestidos y nos fuimos a pasear por la ciudad. A media tarde volvimos a la habitación. Ella dijo que quería descansar pero esto no entraba en mis planes así que la agarré por el culito y la arranqué la faldita de vuelo que se había puesto y que le quedaba tan bien. Cuando vi su tanguita envolviendo el culito de mis sueños también se lo arranqué me bajé los pantalones y mientras la aposentaba en la cama le metí mi pene por detrás. Ella gritaba pero no me importaba, desde su posición no podía hacer nada. Yo estaba disfrutando de ese culito perfecto. Al cabo de unos minutos y cuando ella ya no oponía ninguna resistencia m corrí y ejé una parte dentro de ella y el resto por su culito. Ella se fue al baño y yo me tumbé en la cama. Al cabo de un par de horas ela aún seguía encerrada y yo me estaba aburriendo así que llamé al servicio de habitaciones. Cuando abri la puerta una hermosa rubia de metro 70, delgadita, pechitos pequeños, culito también pequeño pero muy lindo, ojos preciosos, azules y unos labios de ensueño, gruesos, carnosos entró. Me fijé de que estaba desnudo y que al ver a esa preciosidad mi pene había crecido, esa semana estaba tan activo que enseguida estaba duro y gordo. Ella se quedó mirandolo y se mordió el labio. Y me acerqué a ella y le dije si quería probar. Yo esperaba que se lo tamase broma y se marchara indignada pero se arrodilló y lo agarró primero con una mano, luego con las dos y empezó a masturbarme, luego se lo metió en su boca y disfruté de esos lbios y de su lengua, me hizo una mamada que jamás
olvidaré y me corrí en su boca. Cuando terminó se comió un par de las fresas que me había traido, me regaló un beso muy caliente y se fue. Yo empecé a comer y pasaron pocos minutos hasta que mi compañera apareció de nuevo,
tenía hambre. Me disculpé (no me arrepentía de lo que había hecho pero necesitaba que ella estuviese contenta), ella aceptó las disculpas y después de comer nos fuimos a dormir. Esa noche no follamos pero lo poco que hablamos quedó todo arreglado, como si nada hubiese pasado. A la mañana siguiente, y para terminar definitivamente el conflicto me ofrecí a hacer lo que ella quisiera. Ella sonrió y con una mirada pícara me dijo que quería una comida de coño. Yo acepté el “castigo” encantado y después de desnudarla muy suavemente empecé a besarle la rajita, estaba caliente, poco a poco mi
lengua recorría toda su rajita y se la metía hasta el fondo a lo que ella respondía con un escalofrío. Después de unos minutos así ella tuvo un orgasmo de campeonato y de dijo que ya estábamos en paz. La semana siguió como al Principio, ya no volvimos a salir ya que estábamos todo el día uno encima del otro y uno dentro de la otra. No volví a ver a la rubita
comepollas pero no la necesité, pues mi compañera también le gustaba comérmela.

Mi correo es rubiogim@hotmail.com agregaré a todas las chicas guapas que quieran conocerme. Escribidme si quereis conocerme mejor

Besos

Raúl

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