El curso

Aquel fin de semana teníamos curso en Lugo. Como mi casa está lejos y comenzábamos muy temprano, Mónica me propuso dormir en su casa. Así que, al terminar de trabajar, enfilé la hora y media de autopista que me llevó el camino.

Tras saludarnos y decirme cual era mi habitación, me instalé y nos fuimos a tomar algo. Regresamos temprano, a eso de la una de la madrugada pues en seis horas tendríamos que estar en camino para recoger a otros compañeros y asistir al curso.

Me metí en cama muy sigilosamente pues en la habitación de al lado dormía Noelia, la hermana de Marta. No quería despertarla. De hecho sólo la concía de oídas y nunca la había visto físicamente. A la media hora de estar en cama, casi dormido, creí sentir como se habría la puerta. Pensé que estaba soñando hasta que una mano me tapó la boca y una voz susurrante me dijo “Si te estás callado nos lo vamos a pasar muy bién. “

Dige que si con la cabeza y me soltó. Sin pensarlo ni un momento se quitó la camiseta y puede ver aquellos pechos grandes y firmes. Sus pezones me desafiaban con aquella dureza y mi calentura comenzó a fraguarse. Se puso encima mía y comenzó a besarme por el cuello, a morderme la oreja, a tocarme con sus manos por todo. Cuando agarró mi polla estaba dura y
palpitante. Mis manos se deslizaban por su ceurpo la cogí de las nalgas y pude sentirlas firmes y redondas. No sabía quién era pero que más daba.

Su calentura también empezó a aumentar y poco a poco comenzó a moverse en celo sobre mi. En un instante de cordura me di cuenta de que la cama comenzaba a hacer ruido así la abracé y lenvantándola en el aire la tumbé sobre la alfombra. Ahora si la podía ver bién. Sus pechos perfectos, su gesto de lujuria, labios carnosos y vientre plano, su coño chorreaba
pidiendo placer. Sin pensarlo hundí mi boca en él y busqué desesperado el clítoris. Con la lengua lo lamía sin parar mientras su respiración se aceleraba y cons sus piernas y manos tiraba de mi para que llegase más adentro. Me aprisionó con todas su fuerzas, noté que le llegaba el orgasmo y aunque era incómoda mantube la postura y seguí dándole placer, ahora
también penetrándola con un dedo, hasta que exhauta se quedó inerte.Pasados unos minutos, dos o tres no sé, se puso ella por encima y me dijo “aún quiero más”. De una vez se comió toda mi polla. Chupaba como si la vida se le fuese en ello, arriba y abajo mientras con una mano me pajeaba y con la otr acariciaba mi escroto. Estaba a punto de correrme cuando se
paró y susurró en mi oido ”te quiero dentro”Se puso encima y cabalgó como una yegua en celo. Una y otra vez metía y
sacaba mi polla en un ir y venir de placer. La agarraba de las tetas y eso parecía gustarle. Cuanto más apretaba más suspiraba. No contenta con una mano se masturba. Aquella vista era celestial, tanto que en escasos minutos me vine y la llené con todo lo que tenía dentro. Ella continuó masturbándose hasta llegar al final.

El cansancio nos pudo y se recostó sobre mi. A los minutos nos dimos cuenta de sería muy fácil quedarnos dormidos así que decidimos que cada uno se fuese a su cama. Pero no sin antes terminar con un 69 que a ambos nos dejó saciados.

A la mañana siguiente mientras desayunábamos Mónica y yo una chica entró en la concina, era ella. “Hola soy Noelia , su hermana mayor” Ni que decir tiene que fingimos no habernos visto nunca antes.
Quitos

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