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Anita y yo en el auto

De repente ella suelta un grito dejándose caer sobre mi pene y yo soltando un leve respiro de alivio vacié mi semen dentro
Saludos amigos. Motivado por todos los relatos que publican aquí es que he decidido contar algo que me ocurrió a medidos de este año.
Todo partió cuando una noche chateando en un conocido chat de mi país, conocí a Anita una agradable señorita de 29 años, estudiante y ya separada años atrás. Por motivo de trabajo y estudios ella estaba en la Capital realizando ambas cosas. No me considero un tipo modelo, pero tengo mi gracia – según lo que dicen – tengo 27 años, mido 1.70, pelo castaño oscuro corto, ojos café, trigueño, contextura delgada, ella era de 1.60, delgada, pelo corto, y con un culo muy paradito y pequeños pechos, pero ricos.
Cuando la conocí por el chat hablamos tendidamente intercambiando correo y posteriormente hablando por MSN, donde también la conocí por foto y cam, después de un tiempo de conocernos (casi 1 mes ya) de tener diferentes conversaciones de nuestras vidas y algunas más íntimas, decidimos juntarnos. Yo recogería a Anita cerca de la casa donde estaba hospedando, así fue y quedamos ese día de invierno a las 9pm. Pasé por ella para conocernos personalmente, ya que antes nos habíamos visto por foto y cam. Ambos estábamos nerviosos, no decidíamos donde ir para estacionar el auto y conversar más directamente de todo lo que habíamos hablado anteriormente por el MSN, pues bueno busqué una plaza algo privada y allí estacioné el auto. Cuando todo iba encaminado (más de 1 hora) y después de acordarnos de todo lo que habíamos hablado, y de lo elevado de algunas conversaciones ella se acordó que deseaba que le mostrara mi ropa interior, llevando yo un boxer negro, así que después de un par de minutos allí estaba yo desabrochándome el cinturón y abriendo un poco el jeans (imagínense con eso ya estaba algo erecto mi niño) Anita miraba fijamente mi boxer y aunque no era mucho lo que se veía ella me pidió que abriera más mi jeans a lo que accedí. Instintivamente le dije: Anita, no quieres tocar… ella como por impulso puso su mano sobre mi boxer masajeando lentamente, después de un rato comenzamos a besarnos y ella seguía tocándome, pero cuando yo comencé a tocar sus pechos (a lo que no se resistió por sobre la ropa) ella metió su mano, bajó más mi boxer y sacó mi pene erecto fuera de su encierro… lentamente lo masajeaba sintiéndome mojado de a poco, mientras yo bajaba mis manos y las ponía dentro de su ropa y sobre sus pechitos que como dije eran pequeños, pero sus pezones muy grandes cuando se erectaban y duros..
Mientras ella seguía masturbando mi pene, cada vez más erecto (sintiendo como mi líquido pre-seminal comenzaba a mojar y lubricar más mi pene y la mano de Anita) nos besábamos muy apasionadamente, tanto que pasé una de mis manos de sus pezones erectos a acariciar ese rico culo el cual se veía muy apretadito en ese jeans… todo era excitante y cada cierto rato debíamos parar pues estábamos en una plaza no muy transcurrida (ya eran más de las 10pm), pero no faltaba quien andara en la calle a esa hora y nos podía ver – aunque sentir eso calentaba más la situación – ya cuando notábamos que nadie más pasaba por ser cerca de las 11pm, Anita bajó su mano y acariciaba a ratos mis testículos los que poco a poco iban acumulando mi semen.. Me bajó un poco más los jeans para estar cómoda con sus manos y yo tocando su rico culito… Pasó un rato y mis deseos de acabar estaban en mi mente, así que le dije a Anita que lo haría, ella me comenzó a masturbar más rápidamente y acabé de una, lanzando unos chorros en su coleta y sobre mi estómago… nos limpiamos, unos besos y regresamos para pasar a dejarla en su casa. Desde ese día nos llamamos en la semana, seguimos en contacto y nuevamente, al cabo de 2 semanas nos volvimos a juntar, la pasé a buscar, pero esta vez con otro rumbo.
Esta vez, me dirigí a un lugar llamado el Cajón del Maipo, un bello lugar cerca de la ciudad, donde por la noche el cielo se ve muy despejado y lleno de estrellas. Eran cerca de las 10.30pm e íbamos conversando, escuchando música, algunos besos locos en el camino y tocamientos…
Decidí detenerme después de casi algo más de 30 min en una calle no muy transcurrida, eran algo más de las 11.00pm y allí estamos en mitad de la nada escuchando música, besándonos como locos, cuando ella comienza a tocar mi entrepierna, al sentir esto mi pene comenzó a erectarse, comencé a tocar sus pechos, su culito y su entrepierna también… le desabroché el pantalón, tocando sus delgadas tangas negras que llevaba… sentía como estaba de mojada.. La tomé y al oído le indiqué que nos pasáramos al asiento de atrás donde estaríamos más cómodos… allí no aguanté, ella abrió mi pantalón bajó mi jeans y mi zunga, sacó mi pene y comenzó a masturbarme nuevamente, yo saqué completamente su jeans y sus ropas… dejándola casi desnuda para mi… mientras nos seguíamos besando, instintivamente le digo que deseo que me la chupe, ella como una esclava me escucha, baja su cabeza y sus labios a mi pene, lo toma con una mano masajeándolo y lo mete lentamente en su boca, dándome lengüetazos bajando y subiendo en todo el tronco de mi pene, también bajada a besar mis testículos que poco a poco iban llenándose… Ella seguía mientras yo comenzaba a tocar sobre tu tanga su conchita, la cual sentía mojada, hice a un lado el pequeño hilo que llevaba y lentamente metí mi primer dedo en esa húmeda cueva, ella se estremeció tanto que comenzó a darme una mamada más rápida, por lo que metí un segundo dedo para comenzar a gatillar su conchita.. Cuando no aguanté más le avisé, y yo caí atrás dejando salir mi semen acumulado sobre mi estómago. Ella también cayó atrás y se tocaba sus pequeños pechos..
Unos minutos después me abalancé sobre ella, besando sus labios primeramente, y luego bajando hasta sus pechos pequeños, pero ya duritos y mojando con mi lengua esas aureolas y sus duros pezones, dando pequeños mordiscos, ella gemía por el placer, tomó mi pene que comenzaba a recuperarse y lo masajeaba… después de unos minutos le dije que era hora de sentirme dentro, así que tomé un preservativo (en caso de guerra siempre es bueno andar con cascos) y me lo puso… la tomé la puse de espaldas a mi, yo apoyado sobre el asiento y ella sobre el asiento de adelante, puse mi punta a la entrada de su conchita y de una le dije que bajara ella sin más lo hizo y allí se montó sobre mi pene subiendo y bajando… mientras yo apretaba sus pezones, besaba su espalda y a ratos masajeaba su rico culito…
Después de un rato así en esa faena, mi pene no aguantó más, ella ya me indicaba que iba a acabar, de repente ella suelta un grito dejándose caer sobre mi pene y yo soltando un leve respiro de alivio vacié mi semen dentro, pero del condón…. ella extasiada al igual que yo se me acercó, nos besamos… y allí reposamos unos minutos… donde luego comenzamos a besarnos, tomé mi pene y nuevamente saboreó mis jugos y me dio una gran mamada… mientras lo hacía como por arte de magia por el espacio hicimos un 69 y yo lamía su conchita buscando su clítoris… como a los 10 minutos de todo eso, después de tremenda campaña acabé nuevamente sobre sus pechos y ella dejó salir sus jugos… descansamos, secamos y vestimos… y de regreso a la ciudad.
Desde esa ocasión, estuve una vez más con ella en la Pensión donde se había cambiado… alli fue otra historia..
Espero sus comentarios a mi correo haber que les pareció mi relato

Autor: Francisco – adn_x@gtdmail.com

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