La trola

“Siempre les digo a mis amigas que si yo me tuviera que pelear con otra mujer me iría corriendo. La rubia me dice que ella una vez se cagó a palos con sus compañeras de secundario. Y que no otra no le quedaba. Agarró y le tiró de los pelos a una boludita que la estaba molestando. Cuando vinieron las amigas a defenderla tuvo que también pelearse con las otras. No dudo que las mujeres de mi casa si tuvieran que trenzarse a muerte lo harían. Incluso una vez mi mamá le dio una piña a un inquilino que no se quería ir y le dejó un ojo marcado y el tipo agarró sus cosas y se fue. Dijo en el barrio, para preservar su hombría, que se cayó de una escalera. Y yo insisto tanto en mi falta de belicosidad que alguna noche tenía que pasarme algo que la probara. Y así fue.

Resulta que una vez fuimos a un bar. Festejábamos un cumpleaños o algo y yo tuve un acercamiento muy light con una pared y un chico. Estabamos de lo mejor, yo adentro de su pantalón y el debajo de mi pollera bien bien corta, cuando ah, vino una chica, me empuja, me saca a un costado con una violencia extrema, me encara y yo retrocedo porque me da un poco de miedo y le dice a martin qué hacés con esta trola, pedazo de pelotudo, yo te creí, yo te quiero. Triste, no?. Yo, como una trola, me di vuelta, me puse a hablar con el chico de otra mesa que me gastaba y me tiraba onda al mismo tiempo. Cuando la escena terminó ella tal vez me buscaba entre la gente pero yo ya me había escabullido entre las mesas. Lo peor es que Martin me siguió, me encontró, yo lo perdoné porque no me interesaba y seguimos. La pared me caía bien. Esta vez buscamos un lugar más alejado y cada vez nos calentábamos más y más tanto que estaba a punto de chupársela. Y cuando creí que todo había terminado adivinen quién regresó. Y encima te la seguís transando delante de mí, sos una basura, un enfermo, pensar que yo te quería. Triste. triste, triste. Eso no es todo. Agarró y le comió la boca de un beso. Yo esta vez no me escabullí. Me quedé al lado como mirando la hora porque me di cuenta que la chica estaba más borracha que yo y era totalmente inofensiva. Aparte si por una noche tenía el papel de trola despiadada tenía que hacerlo bien. Y ella se fue. Yo que quedé con Martin toda la noche tratando de dilucidar cómo si era un pelotudo despertaba semejante pasión. Tan pelotudo no era y cogía bastante bien por lo que tal vez era eso el secreto de su éxito. Me la dio por todos lados, el muy hijo de puta. Pero hoy sólo me acuerdo de esa chica. Triste. Muy triste. Creo que algo de mí se sintió identificada.

Algunas noches fantaseo que peleo con ella. Que nos trenzamos a muerte y que yo para distraerla le chupo las tetas y a ella le gusta tanto que me perdona todo todo y me pide más”

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