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Laura por siempre

Recuerdo que para la época que conocí a Laura, yo contaba con 19 años, siempre había admirado sus largas piernas y esa tersura en su piel, que cualquier mujer envidiaría, desde muy niño conocí a su familia, era amigo de sus hijos y por un accidente perdió a su esposo, ella casi no soporta su partida, pero se fue superando, ya sin tener la misma vida social que compartía con su esposo. Un día fui invitado por un hijo suyo, quien en ese momento era mi mejor amigo, después de la secundaría nos habíamos separado por carreras diferentes, diferente universidad y diferente ciudad, esa noche departimos como en los viejos tiempos, bebimos tanto que me quedé en su casa, mi amigo recibió una llamada, muy temprano para salir a un pueblo cercano invitado por la familia de su novia a disfrutar de la costa del mar atlántico del país, oportunidad que aprovechó para salir bien temprano eso si me recomendó por favor quédese unos días en mi casa y acompaña a mi mamá que esta sola.

Dormí por largo rato y me paré a darme una ducha, esa agua refrescó mi cuerpo y mi vida, por largo rato disfruté del agua relajante, de pronto advertí que no tenía la toalla a la mano e inclusive me había desnudado lejos de la ducha, entre abrí la puerta y pude ver a Laura, haciendo labores de aseo en la recamara donde había dormido, dudé mucho en pedirle el favor, perdón doña, no me diga doña, llámame Laura, bueno Laura disculpa me alcanzas una toalla, fue hasta el cuarto de ella y me alcanzó una toalla con un provocante aroma femenino, yo desnudo por entre la puerta corrediza de la ducha estiré la mano para alcanzar, sin ninguna intensión agarré su mano que temblaba como la de un adolescente, sin decir una palabra y mas bien jugando con la imaginación me excité pensando mil locuras, siempre pensando que era una señora que nunca me prestaría atención,. Salí del cuarto de baño y ella merodeaba por ahí e igual que una colegial tímida no me miraba pero los dos sentíamos una sensación de pasión que nos hacia actuar diferentes, siempre pendientes de la reacción del otro, buscando quien daba la primer puntada; con esa intensión y sabiendo que ella me miraría en el reflejo de un espejo grande, me quité la toalla dejando ver un pene erecto, que simulaba secar con la toalla fingiendo no ser visto, al tratarme de poner el pantaloncillo simplemente mi aparato no se dejaba guardar, traté de acomodarlo de diferentes maneras y tocarlo para el acomode me excitaba mas y mas, el glande se ponía mas cabezón, me daban ganas de masturbarme para terminar con esta excitación, dejando mi prominente pene por fuera me subí los calzoncillos hasta donde me llegaban, frente al espejo alcé los brazos para aplicarme desodorante y vi a una mujer que se agarraba los senos de arriba abajo, al abrir sus ojos advirtió que la había podido ver y sentí unos pasos apresurados correr por el pasillo buscando su habitación.

Como les conté a pesar de esa edad era muy tímido y siempre había tenido relaciones con muchachas adolescentes de mi edad o menores, pero nunca me había arriesgado a conquistar a una madura, con temor a ser rechazado o a llevarme una sorpresa, decidí vestirme e irme de esa casa, hasta luego doña Laura, le toqué en la puerta, voy,voy no te vallas, espérame, abrió la puerta y como una noviecita tierna corrió a mis brazos y me abrazó con mucha fuerza, perdóname, su cuerpo estaba caliente, sus manos que pasó por mi rostro, olían a flujo de sus entrañas, mi pene volvía a reclamar volumen y me encuentro con un beso apasionado y urgente, su lengua la movía como culebrilla, mi camisa voló a un lado de la puerta, se arrodilló y desabotonó mi pantalón y como un regalo sorpresa salió un inmenso pene, enrojecido por el calor de la situación, no estuvo expuesto tanto tiempo cuando una boca lo tragó como una carnada de pez, ohoh, que sensación nunca sentida, cada vez que succionaba, sentía un corrientazo que me hacía temblar las piernas, miraba su cabellera rubia como se balanceaba al compás de su boca, tanta experiencia, tanta pasión guardada, se colocó de pie y me llevó hasta su cama, allí levantó su vestido, no llevaba bragas y dejó ver una vulva muy mojada, pidiendo a gritos que la penetrara, esta vez jugué con su deseo, quité suavemente el zapato izquierdo y como en una sesión de acupuntura ponía mi lengua en sitios claves, chupaba, mordía o solo cosquilleaba con la lengua, su coño dejaba ver un liquido lujurioso blanco, por favor ya…ya, penétrame por lo que mas quieras, no lo hice, esta vez fui a chupar sus líquidos, cerraba y abría sus piernas aprisionando mi cabeza, con sus manos me halaba hacia si, o me alejaba según sus necesidades, gritaba y jadeaba, su sabroso coño se puso resbaloso y en una convulsión de orgasmo me encontré su ano mojado, mi lengua se internó hasta donde alcanzó, hice figuritas con la punta que enloquecieron a mi bella señora, abría, cerraba las piernas, dejaba escapar fluidos y gemidos, cómeme, cómeme….en un envión me paré y en el borde de la cama alcé sus piernas y empecé con el pene en mi mano a pasarlo por su clítoris, sus labios, subía y bajaba con mi instrumento, su suplica era mas angustiante ya, por favor ya, al pasar las manos por sus pezones estaban rígidos, se chupaba los dedos de la mano, en un intento por tener el control de la situación paré un momento, con sus dos manos agarró mi pene y se lo introdujo, subiendo sus piernas y acomodándose para sentirlo mas adentro, ahí donde sería su punto máximo de excitación, no dejaba que me moviera como quería hacerlo, no se como hizo un nudo con sus piernas detrás de mi trasero y mas me aferraba a su coño caliente, ella era quien se balanceaba en forma circular, retiraba o apretaba de acuerdo a su placer, que era el mió, después de tantos balanceos, gemidos y convulsiones, llegó un chorro grande de semen, que invadió su chocho ardiente, todavía goteando chupó exprimiendo todo el contenido, alzó sus piernas y pude ver como su rojizo coño lucia una espumosa cresta blanca de deseo que se desbocaba y mojaba su ano también. Estuvimos tres días haciendo el amor día y noche, había noches en que me quedaba dormido y me despertaba ella chupándome el pene, era incansable pero muy sabrosa.

Después me alejé de ella, siempre la llamaba, tuvimos encuentros furtivos, donde la pasábamos muy bien, ella encontró un señor de su edad, se le veía muy feliz, me alegré por ella, han pasado muchas chicas, me he enamorado, pero no se por que ella me cautivó, siempre pienso …Laura por siempre.

Mike

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