Encuentros especiales

Sandra era una joven muy pasional, con sus 18 años poseía un cuerpo muy atractivo. Nuestros encuentros eran pura pasión, yo no entendía porque pero ella se volvía loca ante mi. Se rendía sexualmente ante mi cuerpo, pero finalmente era yo el que se rendía a sus caprichos.
Al desnudarnos Sandra se excitaba con solo mirarme. Comenzaba a lamerme fogozamenteme, recorría mis tetillas con su lengua chupándolas enloquecidamente, bajaba su lengua a mi ombligo desparramándome toda su saliva caliente por mi cuerpo, hasta llegar a mi miembro que succionaba con desesperación, hasta lo más profundo de su boca. Podía sentir su campanilla con la punta de mi pene. Ella decidía que y como, yo simplemente me dejaba llevar y me rendía a sus deseos.
Sandra besaba mi sexo llenándolo de saliva rápida y desesperadamente, mientras con sus manos tocaba mi cola. Lentamente sus dedos comenzaban a acariciar mis nalgas y acercarlos mi orificio, como un preámbulo de lo que vendría a continuación.
Yo la miraba atentamente excitado de su comportamiento, sabiendo de su excitación por mi humanidad. Sin pausa su lengua comienza a bajar a mis testículos a los que saborea placenteramente, aunque solo unos segundos, su objetivo estaba más allá. Lentamente comienzo a separar mis piernas, sabiendo de sus gustos y preferencias. Su lengua recorre el estrecho camino que separa mis testículos de mi cola. En unos instantes posiciona su cabeza frente a mi cola, su lengua no deja de moverse, puedo notar su frenesí y excitación lo que me provoca a su vez mayor excitación en mí.
Abro mis glúteos e introduce su lengua en mi cola caliente, siento como se deshace de placer su cuerpo y alma. Ella esta feliz y disfrutando cada instante, cada movimiento cada sabor, cada textura, yo siento su locura y me excito mas aun. Su lengua recorre mi cola, una sensación agradable recorre mi ser, por el espejo frente a mi puedo observar el reflejo de su cuerpo delgado y su pelo castaño y largo; sus pechos grandes y firmes y su cintura delgada. Se encuentra acanchada, su boca se pierde en mis profundidades, yo disfruto y la miro, sus piernas esbeltas dejan entrever en el vértice a su sexo excitado, mientras su mano lo recorre y toca su clítoris húmedo y calido.
Llego el momento, su sexo pide a gritos introducir mi pene erecto, se agacha e introduzco mi miembro en su ser, ella gime de placer, y ahora es ella la que mira en el espejo y me mira a mi, excitándose mas, y se mira a ella, sabiéndose hermosa acaricia sus pechos grandes y firmes sin dejar de mirarse, sabe de sus atributos, acerca su pezón derecho a su boca, lo lame con su lengua calida , al verla me acerco y comenzamos a transar como dos chicos por primera vez. Sandra vuelve a tomar mi miembro para llevar a su boca, esta vez me pide que lo introduzca en su cola. Mientras ella lo lubrica con su saliva abundante, yo introduzco un dedo en su orifico trasero, luego otro, mientras sus gemidos aumentan de volumen, luego otro, hasta que a gritos me pide que introduzca mi pene en su cola. Lo hago, no sin dolor de su parte, pero con mucho placer también. Empiezo a balancearme sobre su cola dura cada vez con más fuerzas y ganas.
Sandra grita de placer. Al mirarme al espejo me pide que me acerque. Yo ya lo se. Quiere mi cola. Nuevamente acerco mi cola a su cara pero esta vez me agacho poniéndome en 4, abriendo mi cola al placer. Ella toma mis glúteos y los separa, introduciendo su lengua caliente en mi orificio. Ya loco del placer, mis gemidos son crecientes en volumen, puedo ver su cara de locura chupando mi culo. Sandra ríe de placer y acerca un pequeño objeto alargado, en el cual transporto mi habano. Lo chupa para hidratarlo y lo introduce lentamente en mi culo. Es un placer exquisito, mis gemidos aumentan junto con su excitación. Sandra se agacha y comienza a succionar mi miembro erecto. A punto de desfallecer de placer, mi cuerpo no da tregua y sigue gozando plenamente de la situación, a merced de Sandra y su locura sexual, que tanto me hace gozar. Me siento a punto de acabar, Sandra lo sabe por lo que comienza a masturbarme y a chupar mi pene desaforadamente, mi placer es absoluto siento mi acabar próximamente, ella lo sabe y grita, y me lo pide, en su boca, quiere mi leche en su lengua. Un fuerte chorro de semen sale expulsado de mi ser, directo a su boca excitada, luego otro y otro. Mi satisfacción es inmensurable. Luego de acabar ella acerca su boca a mi y nos damos un beso apasionado compartiendo mis fluidos, mutuamente, disfrutando del momento, nos reímos del placer mientras los restos de flujo caen sobre nuestros cuerpos y que nuestras lenguas chuparan gustosamente.
Sandra se ríe y nos abrazamos, felices.
Es hermoso verla reír, nos seguimos besando abrazados, desnudos, con nuestros cuerpos pegados, mientras sale el sol y nos dormimos felices, agradeciendo estar el uno con el otro.

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