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Mi primera vez

Por aquel entonces yo tenía 15 años y empezaba a salir con algunas chicas. Exactamente en esa época estaba con una compañera de mi clase, y aprovechábamos todas las tardes para ir a su casa y estar todas las tardes besándonos en su habitación. A pesar de ser muy fogosa en cuanto a esos besos se enfadaba cuando me excedía metiéndole mano; así que no podía satisfacer todo mi apetito sexual. Por ello durante bastante tiempo no hubo ni u solo día que no me masturbase, ya fuese pensando en ella o en otra. Precisamente uno de los días que volví a la hora de cenar, después de pasar la tarde con ella, me encontré que en casa también estaban mis tíos y mi prima, dos años mayor que yo. Me informaron que tenían un grave problema con las tuberías del agua en su casa y que no tenían dónde dormir; así que durante unos días estarían viviendo con nosotros.

Como no nos sobraba tanto espacio como para ofrecérselo entre mis padres y mis tíos decidieron que mi prima Isabel, y yo teníamos que compartir cama. Que nadie dude que la idea no gustó para nada a Isabel, y ni siquiera a mí, a pesar de que la idea de compartir cama con una mujer, a pesar de ser de la familia me resultaba interesante. Protestamos durante unos segundos pero rápidamente vimos que no conseguiríamos nada; así que fuimos a mi habitación y recogí un poco las cosas para que pudiese instalarse. A los pocos minutos ya estábamos cenando como una gran familia pero al terminar cada uno se fue a hacer sus cosas; los padres se pusieron a ver la televisión mientras mas madres recogían las cosas y tomaban unos dulces. Por mi parte tuve que subir a mi habitación para terminar todos los deberes que aun no había empezado. Isabel me pidió una copia de las llaves de casa y se fue porque su novio quería hablar con ella y no vivía lejos. Me concentré en mi escritorio hasta primeras horas de la madrugada, cuando terminé. Me puzzle pijama y me metí en la cama y apagué
la luz. Inmediatamente, antes de dormirme entró Isabel sin hacer ruido se quitó la ropa y se puso su camisón. A pesar de que la luz de la habitación estuviese apagada, el resplandor que llegaba del exterior mostraba una silueta de mujer exuberante. Mientras se vestía con un corto camisón sus grandes pechos se desplazaron de un lado a otro dando unos pequeños rebotes
contra su propio cuerpo. Mi prima estaba consiguiendo ponerme muy cachondo desde la distancia y sin siquiera mostrarme con claridad todos sus encantos. Se metió en la cama intentando no desertarme ya que intenté parecer dormido.
Pasaban los minutos pero mi caliente cuerpo no podía dejar de pensar en ella y lo que le haría l novio, me quedé mirándola y comprobé que dormía plácidamente. Me armé de valor y decidí aprovecharme de la situación; por ello, como si siguiese durmiendo, me deslicé entre las sábanas hasta abrazarla por detrás. Todo mi tórax estaba en contacto con su espalda y con
la mano con la que la rodeaba acaricié uno de sus firmes pechos. Inmediatamente mi rabo cobró vida, entrando en contacto con su culito, ligeramente tapado por el camisón y unas pequeñas bragas. Tan rápidamente como mi cuerpo había reaccionado al contacto con esa bella mujer, ella dio un salto de sorpresa e indignación. Las sábanas salieron despedidas con el salto, dejándome sin abrigo con el que esconder el gran palo que se había quedado firme en mis pantalones. Ella lo vio, y cuando ya creía que empezaría a chillar locamente, se acercó a mí pausadamente y cuando mi temor superaba su sorpresa agarró mis pantalones y me los quitó con un solo movimiento. Seguidamente hizo lo mismo con la parte superior del pijama y acarició mis adolescentes músculos. Yo seguía tumbado, acorralado entre sus piernas dobladas a ambos lados de mí. Entonces, con una calma asfixiante, fue desabrochándose los botones del camisón hasta quedarse únicamente en
bragas, puesto que ya se había quitado el sujetador antes de ponerse a dormir. Mis ojos eran más grandes que nunca, sin perderse ni un momento de esa obra de arte femenina. Luego se abalanzó sobre mi cuerpo y me dio un leve beso en los labios. Yo seguía sin moverme, sus manos seguían desplazándose sobre mi tórax, y los besos ya se habían generalizado a todo el cuello y pecho. Al minuto, después de unos dulces besos en el cuello subió hasta la oreja y me susurró “¿si tenías tantas ganas de meterme mano por qué no aprovechas ahora?”. Nos miramos a los ojos y después de una cómplice sonrisa, mis brazos recobraron la movilidad rodeando su delgada cintura. Entonces los besos ya pasaron a ser lengüetazos fogosos y las caricias se convirtieron en estrujones. Pasado un buen tiempo, cuando la cama estaba húmeda de tanto sudor, rodó para quedar boca arriba y me dijo que a ella lo que más le gustaba era que una buena lengua le lamiese su coñito; para agradecerle lo que estaba disfrutando acepté a pesar de no tener ningún tipo de experiencia. Le deslicé las mojadas bragas que aun llevaba puestas y después de unos besos a su coño, empecé a lamerle con suavidad. Parecía que estaba disfrutando mucho, a pesar de que a mi no me entusiasmaba excesivamente. Conseguí que ella se estremeciera un par de veces y luego mis besos y lametones fueron subiendo hasta sus pechos; donde sí disfruté mucho. Estaba gozando de una exuberante mujer que además estaba totalmente entregada pero lo que en ese momento deseaba más era meter mi
enorme y caliente rabo en ese coñito que había estado lamiendo antes. Cuando después de unos revolcones en la cama conseguí quedar encima suyo evitando que se moviese le dije que tenía que quedarse quieta, agarré mi palo y metí
la punta entro de su rajita, dejé caer todo mi cuerpo encima del suyo y entró hasta el fondo de lo húmedos que estábamos los dos. Me movía bastante mientras nuestras salivas cubrían el cuerpo del otro y lo frotábamos con nuestras manos. A los pocos minutos una corrida acumulada de tres días sin masturbarme llenó su rajita. Mientras recobrábamos la respiración me
disculpé por haberme corrido dentro suyo pero me dijo que tomaba la pastilla con su novio y que no tenía de qué preocuparme. Así que aproveché por seguir besándola. Mis tíos e Isabel se quedaron cuatro días en casa, y fueron cuatro días de placer.

Para cualquier comentario pueden contactar conmigo mediante el e-mail f19856920@hotmail.com

Un cariñoso saludo

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