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Las hermanas lujuria

Aquel sábado a la noche se presentaba frío y lluvioso, no tuve mejor idea que irme a dormir temprano ya que estaba recuperándome de un fuerte catarro.
Serían cerca de la una de la madrugada cuando el timbre sonó por primera vez, supuse que sería algún gracioso por eso no moví un dedo, solo me di vuelta en la cama. Pero el timbre seguía insistiendo una y otra vez, con rabia me puse el salto de cama, el revólver en la cintura por las dudas, nunca se sabe, de noche el barrio es otro y bajé hecho un ají picante.
Al salir del ascensor me llevé tremenda sorpresa, eran Fer y su hermana Andy, las hijas de unos amigos, estaban todas mojadas y tiritando de frío.
-“¿Qué pasó chiquilinas?¿Qué hacen a esta hora por acá?”- Pregunté imaginando algún accidente u otra desgracia que pudiera haber ocurrido.
-“Nada, no pasó nada, solo que fuimos a bailar a un boliche cerca de aquí y nos agarró la lluvia, además no tenemos un peso para volver a casa…y pensamos que tu podrías ayudarnos”-Dijo Fer, la mayor con cara de súplica.
-“Bueno pasen, antes que se agarren una congestión. ¡Ustedes también con este tiempo salir así, con esas minifaldas y remeritas que no le tapan nada..!” Les reprendí al tiempo que cerraba la puerta del ascensor.
Las ropas mojadas se habían pegado a sus jóvenes cuerpos revelando algunos interesantes atributos físicos como la figura elegante de Fer y los pechos redonditos de Andy.
Al llegar, les di unas tollas, mientras fui para la cocina a esconder el revólver y prepararles unos cafés bien calentitos.
Cuando volvía al living con la bandeja humeante de café, mi cara quedó congelada en una mueca estúpida y graciosa que haría reír hasta un muerto.
Andy estaba de espaldas, desnuda, exhibiendo sus regordetes glúteos… con lo que me gustan las mujeres de cola grande, no sé, creo que hasta me babee en ese momento.
Fer en cambio mostraba su fino cuerpo de gacela, totalmente afeitada, que hizo despertar la fiera que llevo dentro.
Ambas al mirarme comenzaron a reírse a carcajadas, sin mostrar el más mínimo signo de pudor.
-“Bueno chicas tápense que me puedo olvidar que son las hijas de Rubén y Victoria”- Avisé esperando una reacción de recato en ellas.
-“Ja, ja, ja… dale “Chelito” que nos dimos cuenta como nos mirabas en el ascensor, es más se te nota algo entre las piernas, ja, ja, ja, ja,”- Respondió Fer, la mayor.
-¿Ustedes están drogadas, verdad?”- pregunté extrañado pues no podía creer lo que veía.

-“Ja, ja, ja, hoy no, solo queremos sacarnos una duda. Queremos saber si lo que dijo tía Celina es verdad, porque ella es muy exagerada, como sabras.”- asevero Fer exhibiendo toda la frescura de su cuerpo.
-“¿Y que les dijo esa?”- Pregunté intrigado porque tiempo atrás había tenido una serie de encuentros muy fogosos con ella.
-“Dijo que eras un semental, que le hiciste ver las estrellas y todos los planetas…y hoy nosotras andamos con ganas de aprender astronomía.”- Respondió la chica muy risueña.
-“Bueno, no jodan, miren que yo también soy un hombre y me estoy calentando”- reiteré mientras dejaba la bandeja en la mesa y sin ocultar mi erección.
Andy, la de amplias caderas intervino: -“ Nosotras queremos comprobarlo en carne propia las palabras de tía Celina. Además sabemos que tienes buena onda con nosotras…salvo que no te gusten las mujeres, entonces nos vamos a dormir y listo….”
Medio obnubilado por la calentura y tocado en mi fibras intimas por estas mocosas respondí con los ojos encendidos de lujuria: -“Bueno putitas, voy hacerle lo mismo y más de lo que le hice a la prostituta de Celina”- al tiempo que mis calzoncillos tocaban el suelo, dejando al descubierto mi pedazo totalmente erecto y duro.
Instintivamente abracé a la gordita fundiéndonos en un ósculo interminable, llenándome mis manos de sus nalgas suaves y carnosas, un deleite que se reflejaba en la dureza de mi pene mojando su vientre de lubricante.
Fer, se sumó a nosotros y apretó con firmeza mi pija, mientras refregaba sus pezones sobre mi cuerpo. Luego con ella, nos dimos un tremendo beso donde nuestras lenguas se entreveraron furiosas e incontrolables, mis manos no dejaban de acariciar sus pezones regordetes y rosáceos…
Andy, arrodillada me mamaba la berga de forma entusiasta y experiente a pesar de su corta juventud.
¡Que sensación más hermosa! Casi no podía articular pensamiento alguno, solo sé que viví ese momento con gran intensidad, aun hoy me excita cuando lo recuerdo.
Los pechitos infantiles de Fer eran suaves, se perdían en mi boca hambrienta, arrancándole gemidos aquella tierna flaquita de piernas largas.
-“Vamos a la cama chicas que allí vamos a ver las estrellas con mi telescopio” – Dije risueñamente.
Una vez en mi lecho, el turno de chuparme el aparato fue para Fer que estuvo sensacional, mientras Andy me ofreció su rajita húmeda, a la que no dude meterle mi lengua hasta su clítoris…
-¡Aaaaaaaahhhhhhhhhhh que rico!”- Suspiro la jovencita mientras se acariciaba sensualmente las tetas.
Mi lengua loca no dejaba de hacer travesuras con su clítoris mimoso, saboreando conjuntamente sus jugos mezclados con mi saliva.
No tardo unos minutos que la chiquilla se estremeció y tuvo un orgasmo, lo que me contagió acabándole en la boca a su hermana que se trago todo mi esperma, dejándome el aparato limpio.
-“¡Ah, Fer no me dejaste nada para mi!”- Se quejó Andy.
-“No te preocupes linda, que todavía tengo más tiros, déjame reponerme un poco” – La consolé acariciándole sus naranjas de carne.
-“Andy, si nos tocamos entre nosotras, vas a ver como se le para en menos de 5 segundos”- Le propuso Fer a su hermana menor.
Entonces, ambas empezaron a tocarse y besarse con lujuria, mirándome de cuando en cuando, riéndose de mi cara, que seguro seria muy graciosa, y en efecto, mi pedazo se levanto por ese arte de magia lésbica.
Andy se sentó sobre mí y empezó a cabalgar con mucha pericia, si bien las paredes de su vagina eran estrechas ya tenía unos cuantos kilómetros hechos. ¡Tan joven y tan puta! Me dije, pero no me importaba, solo quería cojermela y gozar de ese momento.
Fer al contrario de su hermana, me ofreció su ano, pues a ella le encanta el sexo anal a pesar de tener nalguitas de niña.
Cuando mi lengua entro en contacto con su recto, ella comenzó a llenar la habitación de gemidos, -estaba pasándola bomba me diría más tarde- también le metí dos dedos en su culo provocándole una regia acabada. Como buenas hermanitas, se cambiaron de posición, Andy me puso sus redondas y grandes nalgas en mi cara, para que le comiera el ojete como a su hermana; en tanto Fer, se introdujo mi sable en su culito delicioso. Costo un poco pero entro hasta el fondo, allí empezó un frenético mete y saca que como poseída aquella hembrita emitía quejidos que resonaban en todo el edificio como comprobé el lunes siguiente, por comentarios de los vecinos, que equivocados le echaban la culpa al matrimonio de recién casados del 605.
¡Que deleite fue comerme el culo de Andy! Su ojete delicioso, sus nalgas carnosas, redondas que mordisqueaba de tanto en tanto, provocaban el delirio en aquella gordita calentona que no cesaba de balbucear cosas sin sentido.
-“Aaaaaahhhhhh……que feliz me haces”- Grito Fer para toda la vecindad, habiendo acabado y dejándole mi pija a su hermana para que la chupara. Así Andy probó mi semen hasta dejar totalmente limpia mi poronga.
-“Viste que rica es…”- Le dijo Fer a su hermana, que de sus labios carnosos le chorreaba aquel líquido viscoso.
Ambas se pusieron a mi lado y empezamos a jugar con nuestros cuerpos; sus cuerpos juveniles, llenos de vida y de frescura eran un verdadero deleite para todos mis sentidos.
Y otra vez, sentí mi pinga endurecerse en las manos de aquellas lindas adolescentes. Andy se puso en cuatro patas y le enterré mi nabo en su culo carnoso, haciéndole escapar un gemido de dolor al principio, pero enseguida su anillo de carne se adapto al tamaño de mi caño y corrió canilla abierta de placer.
Fer, le puso su vagina a su hermana en la cara y esta con gusto empezó a lamerla provocando un griterío desenfrenado en aquel cuarto.
El cuerpo delgado de Fer se arqueaba desbordado de gozo, las caderas de Andy contenían todos mis embates cargados de lujuria, podía oírse el choque de mis pelotas contra sus nalgas provocando gran excitación en ambos.
Los gritos felinos de Fer anunciaban su acabada por la excelente mamada que le había propinado su hermana, que a su vez estaba por acabar también. Andy intuyó mi eyaculación y apretó su cola en el momento justo, recibiendo toda mi leche en su culo y en sus nalgas….fue una gran acabada que me dejó rendido sobre su cuerpo y así quedamos entrelazados hasta dormirnos.
El día nos encontró desnudos y abrazados. Fuimos al baño donde la seguimos bajo la lluvia; penetré a Fer que me recibió con sus piernas abiertas, comiéndome su boca a besos, mientras su hermana me lamía los testículos.
-¡Aaahhhh Chelito linda cojida!- expreso Fer al llegar a su orgasmo.
Antes de terminar de bañarnos logré otra erección con la ayuda de las chicas, claro está, y se la mandé a guardar en el culo de Andy, volviendo a disfrutar de aquellas nalgas opulentas y de aquel agujerito placentero, pero esta vez, las dos recibieron mi leche arrodilladas con las bocas abiertas como dos nenas buenas…
En el desayuno, ellas me comentaron que hacía dos años se habían vuelto adictas al sexo y les encantaba estar con uno, o una, o varios hombres y mujeres a la vez, pero sus padres no lo saben, pues se creen que salen con amigas con la coartada de una familia amiga que están en la misma onda.
Andy me contó que una noche estuvo con todos sus compañeros de clase, los cuales eran unos 20 más o menos. Fer me confesó que consiguió su trabajo tras acostarse con su actual jefe, del cual es su amante.
Después de estas confesiones, llamaron a su madre para decir que estaban bien y salían para allá no sin antes pasarme con ella.
-“¿Hola Marcelo, como estas?”- Me saludo Victoria.
-“Bien, un poco engripado pero bien” – Respondí
-“Sí se nota, estas destruido y estas dos molestándote, las voy a reventar. ¿Se portaron bien?¿No te hicieron rabiar no? Son fatales, me siento mas tranquila ahora que sé que estaban contigo.” – Se quejó mi amiga.
-“Quedate tranquila Vicky, se portaron como dos mujeres hechas y derechas, fue un placer tenerlas de visita.”- Le contesté mientras le hacia una guiñada a las chicas.

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