Horario de atencion

Eran las tres de la tarde, me encontraba en mi habitación, viendo televisión. El calor era insoportable y fue al baño a buscar un poco de agua. Al pasar por la oficina, veo que un papel se desliza bajo la puerta. Me asomo a la ventana a ver quien había echado el papel, pero no veo a nadie. Tome mi vaso y me llevé el papel al cuarto. Me acosté nuevamente y me puse a leer: “Antes que nada te pido disculpa por esta osadía, pero la verdad, no aguantaba tenía que decírtelo de algún modo, se que solo puedo conformarme con mirarte, pero déjame decirte que eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida”

Me dio un poco de risa la carta, aunque debo reconocer que elevó mucho mi ego. Seguramente se trataría de uno de los muchos jóvenes adolescentes que jugaban o se reunían a conversar en el barrio. Pasaron dos días, y nuevamente cerca de la misma hora, recibí otra nota en esta decía que me había visto pasar en mi auto y que me veía espectacular. Que cuando me bajé, él se quedó mirando cada movimiento mío hasta que entré a la casa, en fin, una serie de detalles, siempre alabándome

Otro día, al salir, encontré una rosa roja en el parabrisas de mi auto, otro día una rosa en la cerradura de mi puerta La verdad no me molestaba, al contrario, me alegraba el día recibir una de sus notas o algunos de esos gestos que mi admirador tenía conmigo. Le comenté a Julio respecto de este admirador secreto, como una anécdota simpática, y él lo tomó a mal, y me dijo que era mi culpa, que era muy sugestiva, que esos muchachos pajeros seguramente me miraban. Tuvimos una pequeña discusión respecto a eso. A las finales terminamos sin hablarnos y quedé bastante molesta.

Un día, mientras veía televisión, vi como un muchacho miraba hacia mi casa. Cuando se cercioró de que nadie lo miraba, cruzó y arrojó un papel bajo la puerta, para luego salir corriendo.

Me sorprendí mucho al ver quien era mi Admirador secreto. Era el hijo de una vecina, se llamaba Alex. Era un joven muy apuesto, rubio, tez blanca, delgado, ojos verdes, calculo yo unos 16 años. No se me ocurrió otra cosa que visitar a esa vecina, al llegar a su casa, mi vecina me recibió como y me hizo pasar. Vi como el joven bajó varias veces y buscaba algo en la cocina, para luego volver a subir a su cuarto.

Yo sabía que el mantenía la fachada de su casa, por que más de alguna vez lo había visto limpiando y pintando, así que le mencioné lo bonita que estaba su casa. Ella me dijo que su hijo Alex, la mantenía asi, que le gustaba hacerlo. Le dije a mi vecina, que le preguntara a su hijo si quería ganarse algunos soles e ir a mi casa, que ya necesitaba de unos retoques. A ella le gustó la idea y dijo que le haría las consultas, pero que de seguro diría que si.

Cuando llegué a mi casa, sonó el teléfono. Era mi vecina que me decía que a su hijo le había gustado mucho la idea, ya que como estaba de vacaciones, no tenía nada que hacer y se aburría. Concertamos la cita para el otro día en la tarde, después de almuerzo, donde yo me encontraba sola hasta el anochecer. Al otro día, en la tarde, llega Alex con sus herramientas. Lo saludé con un beso en la mejilla y lo hice pasar y le di algunas indicaciones. Lo dejé trabajando y le dije que me daría una ducha de agua fría, por que el calor ya no lo aguantaba. Vi en todo momento como sus ojos no perdían pista de cada una de mis curvas. Entré a ducharme mientras lo hacía, me empecé a imaginar como sería estar con un jovencito de esa edad y sin darme cuenta, comencé a calentarme. Salí de la ducha, aún desnuda miro por la ventana, escondida tras las cortinas, cómo Alex ya se había puesto a trabajar.

Estaba caliente y pensé en darme el gusto con ese muchacho. Sin ponerme ropa interior, me puse un vestido corto amarillo, pero no ajustado. Mis pezones duros se translucían completamente y convertida en toda una hembra en celo, aún con mi pelo mojado, bajé al patio. Me acerqué a conversar con él. Noté en su rostro la sorpresa que se llevó al verme vestida así. Sus ojos no podían dejar de verme las tetas, por más que lo intentara. Me agaché en 90º a recoger unos papeles delante de él. Sabía perfectamente que mi escote le dejaría ver mis pechos y mis rosados pezones. Al levantarme pude ver la expresión de su rostro. Lo invité a tomar un refresco. El me siguió mientras yo, delante de él, caminaba haciendo que mis nalgas se movieran de un lado a otro en forma insinuante. Le serví el vaso con refresco y serví otro para mi. Tomé uno de los hielos, y comencé a pasármelo por la cara y mi cuello, hablando del gran calor que hacía. Solté el hielo, el que fue a parar entre mis tetas. Era todo un espectáculo el que le estaba dando, de haber sido mayor, seguramente ya se habría dado cuenta

Le dije que le daría un regalo de cumpleaños -¿Qué regalo? -¿Me lo prometes que no le dirás a nadie & ni a tus amigos, ni a tu madre ni a nadie? -Si se lo prometo -¿Prometido eh? bueno, ahora cierra los ojos.

El cerró los ojos y me acerqué y lo besé. El se sorprendió mucho con el beso y temeroso comenzó a correspondérmelo. Le tomé la mano y la puse en mi cintura. El chico no se atrevía ni a moverla ni un centímetro de donde yo la había dejado.

-¿Te gustó tu regalo? -Ohhh si , me encantó -Lo deseabas -Mucho.

-¿Y que mas deseas? -Nada más.

-¿Nada mas? &.. ¿Solo eso? ¿Tan fea soy? -No, no como puede decir eso, usted es hermosa… ¡Preciosa! –Entonces ¿qué más deseas?

Seguramente él no podía creer lo que estaba viviendo y escuchando. Una mujer de 27 años, dispuesta a cumplir todas sus fantasías -Ya pues, no te quedes callado, ¿qué más deseas? -No se que puedo pedir esto es un sueño para mi -Bueno, hagamos una cosa, yo pido algo y tú me pides otra cosa a cambio -Bueno -Ven acompáñame

Lo tomé de la mano y lo llevé al segundo piso. Le mostré el baño. Le dije que tomara una ducha, pero que no me cerrara la puerta con pestillo, para traerle toallas secas. El se me quedó mirando, con sus ojos muy abiertos sin decir nada. Salí del cuarto y solo junté la puerta. Al poco rato, sentí como el agua de la ducha corría. Esperé unos minutos, detrás de la puerta hasta que el agua se cerró. En ese momento entré con las toallas. El corrió solo un poco las cortinas y estiró su mano para recibir las toallas. Yo las coloqué detrás mío y le dije que tenía que permitirme a mi secarlo. El se sonrió y no dijo nada. Me acerqué a la ducha y corrí, lentamente las cortinas. El se encontraba todo mojado, de pie, con las manos tapando su sexo.

Le dije que se diera vuelta. Quedó delante de mis ojos su cuerpo desnudo. Una espalda ancha para, ser un joven de 13 años, su cintura y un trasero exquisito, sin ningún pelo. Me acerqué a él y comencé a secarlo. Mis manos recorrieron toda su espalda hasta llegar a su trasero. Lo sequé suavemente y terminé con sus piernas. Le pedí que se diera vuelta y lo hizo, pero esta vez sin tapar su verga completamente erecta. Su rostro rojo de vergüenza. Seguramente era la primera mujer aparte de su madre que lo veía desnudo. Comencé a secarlo lentamente hasta tomarle esa hermosa y juvenil verga entre mis manos y secarla como se merece. Lo tomé de la mano y le hice salir. Entramos a mi habitación y desnudo como estaba, lo senté a los pies de la cama.
-Cumplí mi deseo, ¿ahora que deseas tú? -¿Cualquier cosa? -Cualquier cosa, .. lo que sea -Quiero verte desnuda.

Me corrí unos pasos hacia atrás y desabrochando los tirantes de mi vestido, este cayó al piso, dejándome completamente desnuda ante sus ojos. Me sentía como una diosa, admirada y venerada por esos vírgenes ojos. Me di una vuelta lentamente, para que me admirara completamente Sus ojos estaban pegados en mi cuerpo, sus palabras se le enredaba. Me acerqué a él, lo tomé de la mano, lo hice levantarse y nos fundimos en un apasionado beso. Sentía su verga caliente en mi vientre. Le tomé las manos y las puse en mi culo. El como despertando me agarró las nalgas fuertemente y comenzó a besarme fuertemente. Le tomé su cara y la llevé a mis tetas, las que chupó desesperadamente. No pasó ni un minuto, cuando sentí un fuerte chorro de semen caliente en mi vientre mientras él se quejaba entre mi primera vez y me confesó que si. A cada rato le preguntaba si yo le gustaba y él me decía que era la mujer más hermosa de la tierra y cosas por el estilo. Le dije que perdería su virginidad conmigo. Le hice colocarse de espaldas y me coloqué sobre él. Le tomé su verga con mis manos y me la fui metiendo poco a poco. El cerró sus ojos y se dejó llevar. Le dije que me digiera que es lo que sentía “Es la cosa más rica que he hecho alguna vez en mi vida” siento como le va entrando, por su cosita mojada mmmmmmm OH .que rico se siente, jamás pensé que fuera así”

Me senté sobre él con su verga introducida hasta el fondo de mí ser. El me miraba y gemía disfrutando . Me comencé a tocar las tetas, dándole un espectáculo completo. Pasándoselas por la cara y dejando que me las chupara. El no sabía que hacer, le faltaban manos me tomaba del culo, me tocaba las tetas le dije que me avisara cuando fuera a acabar para que acabáramos juntos y me dijo que ya casi no se aguantaba.

Estar así quitándole la virginidad a ese joven muchacho, me tenía muy caliente me comencé a masturbar con su verga dentro cuando siento que estaba a punto de alcanzar mi orgasmo – ¡Ahora! dámelo ¡lléname la concha con tu semen caliente mi niño!!!!!!!!!!!

Casi al instante sentí una explosión de semen dentro de mi sexo que se llenó de una cantidad increíble de joven semen que comenzó a salir y a correr por mis piernas. Me bajé de él y quedé toda mojada. El con los ojos cerrados y una sonrisa de oreja a oreja quedó también rendido a mi lado. Esperé unos minutos, para recuperar el aire le pregunté si le había gustado, y me dijo que le había fascinado. También nuevamente le hice prometer que esto nunca tendría que saberse y me dio su palabra de hombre.

Descansamos desnudos en mi cama largos minutos. Le dije que era muy buen mozo y que era muy bueno en la cama, para levantarle su ego. El cansado, aún me tocaba suavemente mis pechos y me decía lo hermosa que yo era. Me levanté y le dije que nos fuéramos a duchar. Entramos al baño, y nos enjabonamos mutuamente. Sus manos no podía estar ningún segundo sin estar tocándome y eso me gustaba. Me dijo que lo mejor que le podía haber pasado en la vida, es haber perdido la virginidad con una mujer como yo y tenía razón. Volvimos a la cama me monté sobre él y le besé su pecho. Como una gata en celo, me fui restregando la cara por su pecho, bajando lentamente hasta tener su verga ante mis ojos. El ya con solo sentir mi cara bajando por su pecho, e imaginando lo que se venía, estaba nuevamente erecto. Era increíble que en tan poco tiempo se hubiese recuperado comencé lentamente a meterlo a mi boca, para posteriormente darle una mamada de toda una profesional que soy. De su boca salían gemido una y otra vez, acariciándome el cabello.

Si hay algo que me fascina es chupar una verga y esta estaba siendo atendida como se merecía continué dándole grandes chupadas hasta que me dijo que no aguantaría mucho más. Le dije que no se contuviera, y continué chupándosela una y otra vez, esperando su descarga en cualquier momento. Un gran quejido me hizo saber como su semen venía subiendo por su verga y golosa, abrí mi boca al máximo. Un chorro de leche caliente inundó mi paladar . Sin pensarlo comencé a tragar ese elixir de placer disfrutando hasta la última gota, para continuar hasta dejarle su verga completamente limpia

El volvió a chuparme por largo, largo rato, esforzándose por darme el mismo placer que yo le había dado . Llevábamos como dos horas seguidas haciendo el amor y ya, por la hora tendríamos que parar. Le dije que teníamos que parar, pero que quería que me la metiera por el culo y que acabara dentro de él.

Me abrí las nalgas y sentí como me la trató de meter de un solo golpe, causándome un poco de dolor. Le pedí que me la metiera lentamente. Al poco rato sentí como sus centímetros de verga me invadían el culo. Le dije que no podíamos estar mucho rato a si, ya que era muy tarde… él me penetró como un animal una y otra vez, hasta que su verga entraba completamente en mi culo, dándome… le pedí que me llenara el culo con su semen… noté que el no quería acabar aún, que quería estar así más tiempo, pero le dije que si no terminaba, tendríamos que cortarlo. Así que me dijo que acabaría.

Mientras me poseía por detrás, yo apoyada con la cara en la cama, me masturbaba mientras sentía como esa verga entraba y salía de mi culo. Siento por su respiración que estaba por acabar y aumento mis toqueteos para tratar de acabar al mismo tiempo en que el se descargara en mi.

Sus fuertes movimientos, sus quejidos, me tenían loca. Siento acompañado de un gran gemido como su leche me inunda el culo, dejándome la verga metida hasta el fondo. Le pido que no me la saque y apretándosela con mis músculos anales, se la estrujo fuertemente mientras con mis dedos lograba alcanzar mi tercer orgasmo.

Besitos

Vicky

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