Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

Papirus

Buen día, espero que disfruten de mi relato y aprendan algo de las experiencias que viví por vez primera en la zoofilia.

De niño al ver a los perros fornicar y quedarse atorados siempre me excitó, pero me agradaba más la idea de ser penetrado por un perro que la de penetrar a una perra. Nunca creí que fuera posible tener relaciones con un perro, pues se excitan con la hormona de fertilidad en los periodos reproductivos de las hembras. Tampoco pensé que este perro al cual llamo Papirus, tuviera deseos sexuales tan arraigados sin importarle percibir a través de su sensible olfato hormonas segregadas por las perras. Sin embargo, el hecho de que este animal estuviera durante varios años sin contacto animal fue el factor que influyó para tener relaciones con él.

La masturbación siempre fue una costumbre que realicé por años, particularmente la mansturbación anal ha sido de muchas satisfacciones.

Comencé con los dedos de las manos, también tratando de aplicarme el candado y por último utilizando el palo de la escoba para la penetración anal.

Me colocaba a gatas, lentamente me movía hacia atrás para clavarme suavemente el palo de la escoba el cual apoyaba entre el piso y la pared o en alguna esquina. De este modo me penetraba y pujaba para sacar el palo y así sucesivamente hasta el orgasmo en donde apretaba con más fuerza el palo de la escoba tratando de contenerlo.

Como a los 18 años recibí como obsequio un cachorrito Rod Whiler color café y de piel bastante suave. Me encariñé con él pues era muy amistoso, inteligente y juguetón. Papirus se convirtió en un integrante más de la familia y a veces dormía en mi cama en las mañanas tomando bastante confianza conmigo.

Aún en la edad madura continuó siendo bastante tierno, pero sus instintos sexuales comenzaron a despertar cambiando todo. Se paraba sobre sus patas apoyándose en mi abdomen y mirándome fijamente a los ojos con gran ansiedad.

Era una súplica de complacencia sexual que realizaba a cada rato y con quien estuviera cerca de él. Pasaron varios meses y Papirus se veía más ansioso en su comportamiento. A veces me abrazaba la pierna y comenzaba a frotar su pene por debajo de la rodilla. En internet aprendí mucho de la zoofilia pero nunca pensé que me sucedería alguna experiencia como esas, sin embargo me resultaban muy atractivas. Para observar la reacción de Papirus, en una ocasión me puse a gatas, él reaccionó pronto, me montó y abrazó con fuerza por la cintura y comenzó a copular restregando su miembro en el pantalón sobre mis nalgas, me paré de inmediato apenado pero se mantenía abrazándome aún y no quería soltarme. Lo aparté y me alejé sorprendido pero ruborizado por la excitación.

Al ver que la relación de zoofilia era factible temblé conteniendo la emoción y el deseo. Pensé “Papirus seguramente sí me puede penetrar”.

En otra ocasión me encontré sólo en la casa y aproveché la oportunidad para hablarle al perro que se encontraba afuera, de inmediato acudió a mi llamado intuyendo lo que acontecería. Lo pasé a mi cuarto y cerré con seguro.

Me mantuve de pie, Papirus percibió mi nerviosismo se paró y me abrazó. Lo retiré y me alejé un poco. Para medir nuevamente su deseo me bajé el short y la ropa interior, Papirus me miró con atención y comprendió lo que hacía, de inmediato se acercó para comenzar a lamer con devoción mi pene erecto.

Me incliné un poco, entonces el animal me rodeó y me lamió el culo y luego el ano empujando con gran fuerza su lengua justo a la entrada del recto.

Se paró nuevamente sobre sus patas y me miró con ansiedad implorándome casi textualmente su deseo de penetrarme, movía su rabo velozmente de un lado a otro y mantenía la boca abierta respirando aceleradamente. Me miraba suplicante, le dije “espérame tantito”. El miembro de Papirus comenzaba a gotear al igual que el mío. Al olfatear mi semen el perro se excitó mucho y me brinco con vigor tratando de montarme, entonces caí sobre mis rodillas y me apoyé sobre las manos sin resistirme más al acto.

Una vez en posición de “perrito” Papirus me montó y me abrazó por la cintura fuertemente para no dejarme ir. Excitado sentí su pene puntiagudo picarme alrededor del ano buscando la penetración, me dolió un poco pues lo hizo repetidas veces buscando entrar en el recto. Sentía su intenso deseo de penetrarme. Copuló varias veces fallando en la penetración; a veces su miembro se corría hacia arriba entre los glúteos o hacia abajo del ano.

Para ayudarlo abrí las piernas un poco más y arquee la columna para facilitarle la entrada. De ese modo, logró picarme con más fuerza , pero esta vez directamente sobre el ano. Abrí más las piernas y doblé las manos de dolor, pero facilité más su copulación y penetró la mitad de su miembro.

Papirus se excitó más que nunca al sentir la penetración. Por el dolor me alejé gateando unos metros mientras apretaba los dientes para contener el deseo y el dolor, pero de inmediato Papirus me alcanzó y volvió a montarme sujetándome por la cintura con más fuerza. Levanté los glúteos y volvió a picarme el ano varias veces hasta volver a clavarme su pene. Me dolió pero no quise volver a zafarme y así continuó penetrándome una y otra vez mientras temblando apretaba los dientes soportando el intenso dolor pero disfrutando el hinchado pene de Papirus. Levanté más las caderas y abrí más las piernas de ese modo la penetración fue más profunda. Me excitaba al sentir el golpe de las caderas de Papirus sobre mis glúteos, el sonido como de un “clap, clap, clap…”, era estimulante. Repentinamente la copulación se aceleró pues el perro estaba eyaculando, me mantuve inmóvil deseando que continuara su copulación. A la vez que eyaculaba sentí sus dos bolas golpearme el ano varias veces, pronto se deslizaron con violencia ensanchando el recto. Disfruté mucho esas dos bolas dentro, apreté el ano con todas mis fuerzas para no dejarlo salir y mantenernos atorados. Papirus se jaloneó intentando zafarse, pero sólo consiguió girar y quedamos culo contra culo atorados como dos perros.

Su semen chorreaba entre mis glúteos. M e hinqué ligeramente para colocar mis manos sobre las rodillas, apretaba con fuerza el ano manteniendo el pene palpitante de Papirus aún dentro. En esta posición me mansturbé con fuerza usando el abundante semen como lubricante hasta eyacular nuevamente mientras pujaba involuntariamente hasta expulsar el pene de Papirus.

Esa fue mi primera experiencia con la zoofilia. En los siguientes encuentros protegí el recto con una prenda de látex unida a un calzón de licra que personalmente confeccioné para tal propósito. También apliqué suficiente lubricante para facilitar la penetración. Para incrementar los orgasmos de Papirus lo alimenté con vitaminas y estimulantes sexuales pero también lo aislé un poco de todo contacto físico. En estas condiciones logré mayor rendimiento de Papirus e incrementé mis horas de placer.

papirus_777@hotmail.com

Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*