Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

El guardia y su perro

Creo que hoy voy a terminar esto, no quiero que digas que te tengo abandonado. No se si te gustará, supongo que si, porque estás muy pesadito últimamente con lo del perro. Hoy no te voy a dar la paliza con mis penas, ya te la doy bastante y como escribo en dos o tres sitios , nunca se si lo que te digo te lo he dicho ya.

Bueno, pues te voy a contar lo que me pasó con el guarda que me pilló haciendo fotos en una propiedad privada. Se acercó a mi y me dijo muy serio que no se podía entrar allí y que tendría que acompañarle mientras su perro me miraba con cara de pocos amigos. Me hizo entrar en el interior del edificio, seguimos andando hasta llegar a una especie de trastero. El perro nos seguía como si no quisiera perdernos de vista. Me hizo dejar la cámara en un rincón, se puso detrás de mi, me puso las manos en los hombros y me empujó hacia abajo hasta que me arrodillé, metió las manos en el cuello del plumas y tiró de él hasta que me le quitó al tiempo que se iba arrodillando a mi lado. Eché los brazos hacia atrás mientras sentía las mangas deslizarse por ellos. Lo tiró a un lado y me sujetó las manos antes de que pudiera moverme, sentí el roce de algo frío en las muñecas, me había puesto unas esposas. Intenté moverme, pero no pude, claro. Se puso detrás de mi y me apretó contra él. mientras me sobaba. El perro se acercó y empezó a lamerme la cara. “Tranquila, zorra. Te vamos a tratar bien”. Me dijo mientras me mordía el cuello. Antes de que me diera cuenta, agarró los dos lados de mi camisa y la abrió de un tirón. Me agarró las tetas estrujándolas hasta que me hizo daño. La lengua del perro bajó por mi cuello hasta ellas y siguió lamiendo entusiasmado. Su lengua caía sobre ellas una y otra vez deslizándose por ellas hasta los pezones duros como piedras. La sensación resultaba muy agradable. Eché la cabeza hacia atrás y mi amigo el guarda abrió más la camisa bajándomela por los brazos también, dejándome practicamente en pelotas ante la lengua del perro. Después bajó la mano hasta mis pantalones y los abrió, metió la mano dentro y empezó a sobar mis bragas empapadas. “Estás cachonda. ¿Verdad, puta?”. Me dijo mientras me metía un dedo pringoso en la boca. “Quieres correrte. ¿Verdad?”. Y dicho esto volvió a meter la mano en mi coño, apartó la braga hacia un lado y empezó a follarme con los dedos. Metiéndolos y sacándolos, estrujándome el coño, mientras yo me retorcía buscándolos y el perro seguía llenándome de babas todo el cuerpo. Al cabo de un rato me corrí. Dejé caer el culo sobre mis pies y sentí el bulto de su polla contra él.

Riéndose se levantó y tiró de mi. Me tumbó sobre un bulto, me quitó los zapatos y tiró de mis pantalones hasta que me los quitó también. Tiró de mis piernas hasta que apoyé los pies en el suelo. Separó mis rodillas y me ató los pies de forma que no pudiera juntarlas. Cuando estuvo satisfecho, se despelotó. Al ver la mirada que eché a su polla, se echó a reir. Se puso a mi lado y el perro volvió a acercarse, metió la cabeza entre mis piernas y empezó a lamer mi coño por encima de la braga. El guarda mientras tanto, se meneaba la polla junto a mi cara mientras miraba el espectáculo. De repente el perro abrió mucho más la boca, hasta meterse mi coño dentro prácticamente, sentí el roce de sus colmillos en la piel. Se deslizaron por ella hasta engancharse en el encaje de la braga, tiraron de ella hasta que se rompió. El animalito parecía divertirse, repitió la operación hasta que consiguió arrancármelas del todo. Con los trozos colgando del hocico, pegó un salto y se puso sobre mi, con las patas a los lados de mi cuerpo. Levante la cabeza y pude ver su polla grande y rosada, como una enorme salchicha antes de que se dejara caer sobre mis tetas y empezara a restregarse contra ellas mientras intentaba metérmela. No lo conseguía. Una y otra vez resbalaba sobre mi coño sin entrar. El roce me ponía más y más cachonda. Me movía y me retorcía intentando ayudarle. El otro miraba alucinando.

“Estás deseando que te la meta. ¿Verdad guarra?. ¿Quieres que le ayude?. Vamos, pidemeló”. “Si, quiero que me folle y quiero chupártela mientras lo hace”. Dejó de meneársela junto a mi cara y se puso detrás del perro, agarró la herramienta del animalito y la puso en la entrada de mi coño. Me la metió hasta el fondo de un solo empujón y empezó a empujar como una fiera. Su rabo crecía dentro de mi llenando mi coño hasta el fondo. Empecé a chillar de gusto hasta que de repente, mi amigo el guarda se puso de rodillas, con las piernas a los lados de mi cabeza y me metió su polla en la boca. Chupé y chupé mientras me corría con los meneos del perro. No pude evitar morderle, pegó un grito, la sacó y me cruzó la cara de una hostia. “¡Serás zorra, casi me la arrancas!”. Casi no me di cuenta, mientras sentía como la leche del perro me inundaba, siguió meneándosela al compás de mis gritos hasta que me echó toda su corrida en las tetas. Jadeando se apartó de mi y se quedó mirando al perro caído sobre mi cuerpo con la polla hinchada todavía dentro de mi coño que parecía a punto de reventar. No se cuanto tiempo estuvimos así, pero el sentir el coño tan lleno, me volvió a poner cachonda. Por fin la polla del perro salió con un ruído como de botella de champán. El animalito se sentó a lamérsela mientras su leche me resbalaba por las cachas y la de su dueño por las tetas. Este me levantó y me dió la vuelta, me soltó las manos y me puso a cuatro patas. Mientras me restregaba las corridas por todo el cuerpo, su polla volvía a levantarse. “¡Follamé!”. Le dije mientras intentaba arrimar el culo a su rabo. “Claro, pero no voy a meterla en el mismo agujero que el perro”. Me dijo mientras me abría el culo y me metía dentro dos dedos pringosos. Los metió y los sacó varias veces hasta que el agujero estuvo empapado. Colocó su capullo en la entrada y empujó hasta que consiguió meterle. Gruñia y jadeaba, pero parecía contento. Me agarró por las cachas y empezó a follarme por el culo con más ganas que el perro si cabe.

“¡Que buen culo de puta tienes!. Se nota que te gusta que te lo rompan, pedazo de zorra”. Decía mientras me la metía una y otra vez hasta los huevos. Yo empecé a tocarme el coño mientras movía el culo con su polla dentro. “Tranquila, guarra, algo meteremos ahí también”. Alargó la mano hasta el montón de su ropa y cogió la porra, la puso a la entrada de mi coño y empezó a metérmela más y más dentro. “¡Joder que coño!. ¡Casi te cabe entera!”. Decía mientras la meneaba sin dejar de follarme el culo. Le agarré la mano y empecé a menearla yo, restregándome el clítoris y metiéndomela bien dentro, hasta que volví a correrme chillando y aprentando su polla con el culo. “¡Joder, que manera de correrse!…”. Dijo antes de empezar a gruñir mientras se corría el también. Chilló y chilló mientras reventaba dentro de mi culo. Por fin la sacó mientras yo me derrumbaba chorreando leche por los dos agujeros. Al oír el escándalo, el perrito volvió a acercarse, se puso al lado mío y empezó a olerme por todas partes, menos mal que lo único que hizo fue levantar una pata y empezar a mear encima de mi, su dueño sintió envidia, e hizo lo mismo, los chorros corrían por mi espalda y mi culo y la verdad es que se agradecía el calor, aunque fuera de esa clase.

En fin, menos mal que cuando volví al hotel, mi marido seguía roncando, me duché otra vez y aquí no ha pasado nada. Nadie se enteró de mi pequeña aventura, aunque no hacía más que decir que mi mochila olía muy raro.

Ayer cuando estábamos follando encima de tu mesa me dijiste que había soñado conmigo y me puse como loca, pero luego añadiste: “Que te follaba un perro”. Y me hundiste la moral, estoy un poco depre, supongo que porque te echo de menos y porque me da rabia que al final no hayamos podido hacer nuestra pequeña excursión, ya no creo que la hagamos dada las fechas que se avecinan. Supongo que estarás de acuerdo en que eso deprimiría a cualquiera. Si, me da rabia y la verdad es que para un ratito que estamos solos, pues no me gustó mucho que te acordaras ni de un perro ni de nadie más, pero en fin. De todas formas sigue siendo una sorpresa muy agradable que quieras follar conmigo. Que me pidas que te la chupe y todo eso y que me digas que que bien me la como. No se, yo lo veo muy fácil, pero me alegro de que te guste, así que no voy a poner más pegas, ya se que eso es lo que hay. Parece mentira que estemos en la era de las comunicaciones. Yo si me comunico. ¿Verdad?. Ya lo creo, pero hoy no quiero aburrirte. Hazte una paja a mi salud si te ha gustado la historia, eso me hace mucha ilusión, ya lo sabes, en la ducha. Siempre que tengo que follar con mi marido, para ponerme cachonda te imagino en pelotas debajo de la ducha, con el agua corriéndote por las tetas y la barriguita hasta la polla. O por detrás. Venga, date la vuelta, así, pon las manos en la pared y separa las piernas que te caíga el agua desde el culo. Eso es una catarata y no las del Niágara. Ya me gustaría tenerte así, para meterte algo por el culo mientras te la meneo. Pero no creo que tenga ocasión, que pena, aunque quedarías muy bien si me dijeras que a ti también te gustaría. Hay tantas formas de quedar bien con poco esfuerzo. Un beso.

Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*