Crea tu cuenta gratis y disfruta de una semana de videos de primera calidad en PornHub Premiun

Palabra de honor

Me llamo Carolina pero todo el mundo me dice Caro, tengo diecinueve años y hace pocos días he descubierto que durante los seis últimos años he vivido víctima de un cruel engaño. A mis trece había comenzado hacía poco tiempo el colegio secundario al que iba con mi hermano mayor Rolando, Roly para todos, de dieciseis años. A esa edad era una chica delgadita que aún no se había desarrollado, piernitas flacas, rodillas huesudas, absolutamente nada de tetas y unos poquitos pelitos que me habían aparecido en el pubis, lo único rescatable en mi era que tenía una carita linda y lindo pelito rubio. Una tarde mi hermano se demoró con sus compañeros y al llegar sola a casa vi que la lucecita del reproductor de video titilaba, alguien había lo dejado prendido. Cuando fui a apagarlo me di cuenta que tenía una película puesta y la curiosidad me hizo tocar el “Play” del control remoto. Lo que apareció en la pantalla era algo que jamás había visto: Dos parejas desnudas en una cama se revolcaban y fornicaban como bestias. Yo no era ninguna ingenua pero vi cosas que no lograba comprender demasiado bien, la curiosidad me atrapó y me senté en el sillón frente al televisor hipnotizada por la imágenes. Las parejas se intercambiaban y adoptaban posiciones extrañísimas, las pijas eran inmensas y las mujeres se las metían en la boca y las chupaban, los hombres hundían la cara entre las piernas de las mujeres y ellas gemían y los ojo se les daban vuelta, me empecé a sentir mojada y me apreté la entrepierna. Estaba vestida con mi uniforme escolar y la pollera escocesa era de tela gruesa así que me la levanté y apreté mi pequeña vagina sobre la bombacha ya totalmente mojada. Empecé a sentir que mi vagina palpitaba y justo en ese momento escuché la voz de Roly a mis espaldas que preguntaba con voz natural: ¿Qué estás mirando Caro? Salté del sillón aterrada y parada frente a mi hermano, pálida y con voz temblorosa contesté: Na…da…, estaba pues…ta y yo.. no sabía y… Roly se rió: Esta bien, está bien, no te asustes, ¿puedo sentarme con vos? -Si, si, contesté, si querés. Roly se sentó a mi lado y trató de tranquilizarme: Seguro que la vieron los viejos anoche y se olvidaron de sacarla, que imprudentes ¿no? ¿Alguna vez habías visto una película porno? Contesté que no sintiéndome un poco más tranquila, Roly se portaba como un buen hermano y me daba a entender que no iba a decir nada de lo que había visto, yo debía irme a lavar porque estaba toda mojada pero algo me retenía frente a esas escenas que me cautivaban. Roly comentó: ¿Qué pijas tan grandes no? -Si, ¿son todas así? Pregunté ingenua. Roly rió. No, esos son actores, no existen pijas tan grandes, los hombres normales no las tienen así. La respuesta me tranquilizó, yo las comparaba con mi pequeña concha y ya me prometía un futuro de virginidad, jamás me animaría a que me metan algo así. Roly continuó: Fijate que las conchas de ellas también son inmensas, apuesto a que la tuya no es tan grande. Me puse colorada: No, contesté, claro que no. ¿Me la mostrás?, pidió Roly. ¡No!, contesté rápidamente. Pero Roly insistió: Dale boluda, queda entre nosotros, nadie se va a enterar, yo te muestro la mía y vos me mostrás la tuya. Me resistí un poco todavía pero la curiosidad me devoraba y estaba excitadísima. Bueno, acepté, pero vos primero. Mi hermano se bajó el pantalón y me dejó verla. Se me paralizó el corazón, ¡era grandísima! Nacía entre un pubis muy peludo y estaba parada y apuntaba al techo. Mi hermano era flaco, lindo chico pero sin nada particular como para decir que era un sex symbol, claro todo su atractivo lo tenía escondido entre las piernas. ¿Qué te parece? Preguntó. Muy grande, contesté, debés tener problemas con las chicas, afirmé más que preguntar con malsana curiosidad. Se rió: No, para nada, todo es cuestión de preparación, a cualquier concha por más chiquita que sea le entran todas las pijas, solamente hay que prepararla con mucho sexo oral, eso la dilata y la abre bien, tus amigas Alma, Celeste y Luna ya probaron la mía y les entró perfectamente. Lo miré sorprendida: ¿Vos y ellas?, ¿y como no me dijeron nada? Hicimos un pacto de silencio, juramos no decir nada a nadie les di mi palabra de honor, por favor no les digas nada. Bueno, mostrame la tuya, exigió. A mi la calentura me desbordaba y ya había perdido la vergüenza, así que me saqué la bombacha empapada y me subí la pollera. ¡Es divina! Elogió Roly, ¡que linda! Me sentí orgullosa, nunca me había imaginado que tenía una conchita linda. ¿Le puedo dar un besito?, preguntó. Sentí miedo pero ya había perdido completamente la cabeza y saber que mis mejores amigas habían cogido con mi hermano me había excitado más todavía, le dije que bueno y Roly se arrodilló entre mis piernas abiertas y mientras en la pantalla del televisor las parejas se cogían desaforadamente yo gozaba como una perra con la lengua de mi hermano. Mis únicos y pequeños orgasmos no habían sido más que unas pocas pajas que desde hacía poco tiempo había comenzado a hacerme, pero esto era distinto, me venían uno atrás de otro, conté cinco, diez, y después ya me abandoné y los dejé venir sin preocuparme por la cantidad. Estaba exhausta y abandonada como una muñeca sobre el sillón cuando Roly se incorporó con la cara toda mojada. Vení me dijo y se sentó en el sillón echándose hacia atrás. Ponete encima mío indicó, así con las piernas abiertas, apoyá las rodillas en el sillón y las manos en mis hombros. Miré la cabeza de su pija apoyarse entre los labios de mi concha que me pareció más grande porque la chupada la había dilatado y cerré los ojos. Sentí las manos alrededor de mi cintura que me guiaban obligándome a sentarme sobre la pija. La sentí entrar deslizándose entre las paredes de la vagina. ¡Entraba con facilidad y casi no dolía, Roly tenía razón! Me dejé caer suavemente sobre la pija hasta sentir los pelos de su pubis, luego comenzó a moverme arriba y abajo, arriba y abajo y era maravilloso lo que sentía. Ondas que me recorrían, una detrás de otra, más grande, cada una más grande hasta que una como una ola que llega a la playa reventó. Grité en medio de un orgasmo increíble, la cabeza se ladeaba de un lado al otro, la boca abierta, los ojos desorbitados mirando sin mirar, eché los brazos al cuello de mi hermano y busqué su boca., nos besamos muy calientes. Mi hermano me levantó sacándome la pija y yo me quejé porque quería tenerla un poco más adentro pero con voz jadeante me dijo: Caro, no puedo acabarte adentro, a ver si te embarazo, chupámela por favor, un poquito, dale se buena. Me arrodillé frente a él y me la metí en la boca como vi que hacían en la película. Roly dió un grito y sentí un torrente caliente que me inundaba la boca. ¡Tragate todo, tragá mi leche Caro!, Le hice caso y aunque era muchísima me la tomé toda. Después Roly me sentó nuevamente sobre sus piernas y nos dimos muchos besitos dulces en la boca. Esa noche mi hermano vino a mi habitación cuando mis padres dormían y cogimos de nuevo, esta vez con forro. Al otro día estaba exhultante, en los recreos jugaba a la rayuela, saltaba a la soga con mis amigas y no podía creer esas chicas con chupetines en la boca y que peleaban por un casillero de rayuela ya habían cogido; mi hermano de vez en cuando me guiñaba un ojo y se llevaba el dedo índice a los labios recordándome el juramento de silencio, no lo defraudé él había dado su palabra de honor. Pasaron los años y tuve novios pero nunca dejé de coger con mi hermano hasta que hace pocas noches, en la cena festejo de nuestro primer año de egresadas nos reunimos con mis ex compañeras. A la hora de los brindis, y con algunas copas de más, ya brindábamos con cualquier motivo hasta que a una se le ocurrió un concurso a ver quien era la que había debutado sexualmente más temprano y con quien. Una dijo a los quince y nombró a un compañero impensable, nos reímos como locas, otra a los dieciséis y con su actual novio y se llevó una aplauso. Pero Alma dijo; A los diecisiete y con mi actual novio y la aplaudieron pero yo me reí y todas me miraban. Celeste dijo: A los dieciocho y nombró un compañero de facultad y yo seguía riéndome y ya creían que estaba borracha pero cuando Luna confesó que aún era virgen yo no pude evitar la carcajada y me empezaron a mirar mal hasta que una preguntó: ¿Y vos, a que edad y con quien? Me paré con una copa en la mano y dije: Chicas perdonen mi risa, no es irrespetuosa hacia ustedes es que creo que soy una de las ganadoras aunque hay aquí tres de nosotras que me ganan por algunas semanas o días quizás, Alma Luna y Celeste, es hora de abandonar el juramento, ya no es necesario ocultarlo más. Me miraron extrañadísimas. Levanté la copa y continué A mi me desvirgó mi hermano Roly a los trece y yo me dejé porque me contó que ya las había desvirgado a ustedes tres chicas y que les había gustado mucho pero que habían hecho un juramento solemne de no contarlo a nadie. La carcajada fue general y yo las miré asombrada hasta que caí en la cuenta, mi hermano me había engañado como a una pelotuda. Se rieron largo rato y luego intentaron consolarme, nunca en la vida me había sentido peor pero al menos gané el concurso.
Cuando volví a casa mi hermano no había vuelto, estaría con su novia Brigitte en un hotel seguramente. Volvió como a las cuatro pero lo esperé despierta y le di tiempo de acostarse antes de entrar en su dormitorio y meterme desnuda en la cama con él. Intentó disuadirme alegando cansancio pero lo obligué a hacerme el amor y cuando estaba acabando le mordí ferozmente el cuello, bien arriba donde no podría disimular la mordida con el cuello de la camisa o un pañuelo. Sofocó a duras penas el grito y preguntó mientras me incorporaba: ¿Qué me hiciste boluda? Te marqué el cuello para que tengas quilombo con Brigitte y te mande a la puta madre que te parió. Y le expliqué porque lo había hecho. Al otro día el pañuelo que se puso al cuello solo llamaba más la atención, nadie usa pañuelos al cuello en pleno verano y con treinta y tres grados, la mordedura se veía claramente y el moretón le iba a durar varios días, muchos más de lo que le duró su noviazgo con Brigitte

Mejora la calidad y duracion de tus erecciones con Vigrax


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*