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La Niña Bicicletera

Hola a todos mis amigos, soy Susy de nuevo con ustedes. ¿Cómo están? Otra vez muchas gracias por todos sus comentarios y por las cartas que me mandan a mi mail, la neta me hacen sentir muy bien por todo lo que me dicen y que les gustan mis relatos 😉

El relato que les mando ahora es algo que me contó mi amigo Luis de 28 años. Cuando terminó de contármelo me di cuenta que su historia está tan cachonda que tenía que escribirla para compartirla con ustedes así que aquí está. Espero que la gocen mientras se soban sus cosotas paradas 😉

“Hola Susy, gracias por contestar a mis mensajes eres una niña muy buena onda y tan caliente que quiero contarte esto que me pasó hace dos semanas y que es 100% verdadero.

Fíjate que el sábado de hace exactamente dos semanas fui a la fiesta de cumpleaños de uno de mis primos que vive al norte de la ciudad en una zona popular. Cuando llegué eran apenas eran las 2:00 de la tarde pero ya habían llegado muchos familiares y amigos, así que desde el principio nos pusimos a platicar mientras comíamos y tomábamos cerveza.

Cuando ya íbamos por la tercera cerveza mi primo Genaro (que era el cumpleañero de 29 años) me jaló lejos de los demás y me dijo:

– Oye primo a ti te gustan las chavitas verdad?

– ¿Pues a quién no?

– ¡No pero chavitas, chavitas! ¿No me estabas diciendo el otro día que te gustan mucho las adolescentes?

– Bueno pero eso nada más te lo dije a ti un día que estabamos medio pedos. (Yo estaba un poco sacado de onda por la pregunta).

– ¡No pongas esa cara hombre que no se lo voy a decir a nadie!, es más a mi también me gustan un chingo, por eso te jalé aparte para platicarte algo de eso.

– ¡Ah vaya, ya me estabas asustando güey! ¿Y de qué se trata?

– Pues fíjate que la vecina de la casa de atrás tiene una hija como de 12 o 13 años que va en la secundaria y se ve a leguas que es bien putita.

– ¿En serio? ¿Y tú como sabes pinche mentiroso?

– Porque en la noche cuando regreso del trabajo tengo que pasar por su calle para llegar hasta aquí. Ya vez que para entrar a mi calle en coche le tienes que dar la vuelta por atrás porque no hay entrada directa desde la avenida.

– Si ya sé ¿y eso que?

– Mira, desde hace unos días casi diario la he visto en un rincón oscuro de la calle fajando con un cabrón. A de ser algún novio de la secundaria porque también tiene uniforme y como va en el turno de la tarde regresa de noche a su casa y pues se ha de dar su tiempo para agasajarse con ese cuate.

– ¿Y si esta oscuro como es que la puedes reconocer?

– Porque la primera vez que la vi, al brincar el tope que está a la entrada de su calle las luces del coche les dieron directo en la cara por un momento y así la pude reconocer. Yo creo que eso no les había pasado antes porque desde ese día se hacen un poco de lado a donde la luz ya no les da directo pero de todas formas se notan los dos bultos juntos.

– ¡Hijole, pinche suertudo el chamaco baboso ese! ¿Y qué tal está la chavita eh?

– Pues es bonita y delgadita la cabrona pero está algo tetoncita para su edad por eso me imagino que ya se la andan ordeñando jajaja.

– Pinche primo caliente, a ver cuando me la presentas.

– Mira yo nada más la conozco de vista porque algunas veces ha venido con su mamá a visitar a la mía. Pero fíjate que en la barda del patio de atrás hay un hueco de buen tamaño que da directo a su jardín. Lo tenemos tapado con unas maderas pero son fáciles de mover. Si quieres vamos a echar un ojo a ver si de pura suerte la vemos.

– Órale ya me gustó la idea, vamos ahorita que nadie nos ve.

Diciendo y haciendo, cruzamos la casa y pasamos por la cocina para llegar al patio de atrás. Todas las visitas estaban dentro de la casa o en la parte de enfrente por lo que el patio trasero estaba totalmente solo. El agujero del que hablaba mi primo está en el costado derecho de la barda, bastante lejos de la puerta de la cocina, por lo que desde ahí nadie podía vernos. Mi primo movió unas maderas grandes y detrás estaba el hoyo que decía. El hoyo nos quedaba casi a la altura de la cabeza y aunque no era demasiado grande sí nos dejaba ver a los dos muy bien. Del lado de la casa de la vecina había una planta que tapaba el agujero pero con un palo la movimos y así sin dificultad se podía ver todo.

El patio de la vecina era bastante grande, el piso era de cemento y había varias macetas con plantas pegadas a cada barda y a la pared de la casa. Se alcanzaba a ver una ventana con las cortinas cerradas y para nuestra buena suerte la niña estaba ahí en el patio limpiando una bicicleta. Cuando iba a decirle a mi primo que éramos unos suertudos, él me calló luego luego diciéndome al oído:

– ¡Cállate güey que nos puede oír!

La verdad no sé porqué decía eso, pues el ruido de la fiesta era mucho y creo que difícilmente podía escucharnos la nena pero no le insistí y me quedé callado. La chavita estaba como a 4 o 5 metros de nosotros, estaba vestida con zapatos tenis blancos, calcetas blancas que le llegaban a los tobillos, su falda era color rosa de mezclilla, su playera era pegadita con mangas cortas de color rosa también pero un tono más claro que el de la falda, apenas se veía la silueta del sostén debajo de la playera. Su pelo negro lo tenía peinado de colitas como una lolita, con unos listones blancos. La verdad la niña está bastante bonita pues es delgadita, tiene la piel morena pero muy clarita, como apiñonada, sus facciones son delicadas y sus piernas son largas y bastante atractivas. Como había dicho mi primo, se le alcanzaban a ver dos bultos en el pecho de un tamaño no muy grande pero sí inusual para una niña de su edad. De estatura yo le calculo que medirá 1.60 más o menos. Todo esto lo pude ver porque mientras limpiaba la bicicleta se agachaba y estiraba de manera que la vi con detalle pero nunca de frente, sólo vi su perfil derecho y por atrás.

Después de un rato de estar limpiando la bici la recargó en la pared y desapareció de nuestra vista. Así estuvimos por algunos instantes y cuando miré a mi primo para decirle que se nos había acabado la función, él me volvió a callar poniendo un dedo en su boca y señalándome hacia el patio. Miré otra vez y la niña había regresado, tomó la bicicleta y recargándola en sus muslos le quitó el asiento con mucha facilidad. Se agachó para ponerlo en el suelo y con algo que parecía una toalla chica empezó a limpiar el tubo donde iba el asiento, tanto el hueco dentro del tubo como por afuera.

Cuando terminó, miró hacia atrás de ella como para estar segura de que no la estaban viendo, luego puso la toalla en el suelo, se arrodilló sobre ella y empezó a lamer delicadamente el tubo, muy despacio, con los ojitos cerrados. Mi primo y yo nos volteamos a ver sin creer lo que estábamos viendo. En ese momento mi verga empezó a crecer a mil por hora al grado que el pantalón me lastimaba.

Luego de darle lamiditas por un buen rato, la niña empezó a mamar el tubo, muy despacio al principio y más rápido después. Cada cuando volvía a voltear detrás de ella como si temiera que alguien la fuera a sorprender, y luego volvía a lo suyo. Por la forma como mamaba el tubo me di cuenta que no tenia mucha experiencia en eso pero era lo de menos, porque saber que esa boquita adolescente se estaba entrenando en el arte de las mamadas me pone super caliente aún ahora. Luego, mientras con la mano izquierda sostenía la bici, con la derecha levantó su falda hasta la cintura y comenzó a masturbarse. ¡¡¡NO TENIA CALZONES!!!

Yo no sabía cómo hacer para contener la respiración pues para entonces ya estaba muy agitado y además de no querer hacer ruido me daba pena que mi primo se diera cuenta de lo caliente que estaba para entonces, pero él estaba igual que yo.

Luego de estarse masturbando y mamando el tubo, se llevó la manita a su nariz y comenzó a oler sus juguitos, los olfateaba por algunos momentos y volvía a masturbarse y a mamar el tubo. Hizo esto unas tres veces y a la cuarta, después de olerse, empezó a lamer la palma de su mano y los dedos juntos como si fuera una paleta. Saboreaba sus juguitos lamiéndose los labios y luego volvía a mojarse en su puchita y a lamerse nuevamente. En eso oí que mi primo me decía muy bajito:

– Ni modo primo, ya no me aguanto.

Se sacó la verga ahí mismo y empezó a masturbarse. Ya con esa confianza y como yo andaba en las mismas pues que me saco la mía y a darle a las chaquetas también. Casi al mismo tiempo, la niña se limpió la mano en la toalla, se levantó del piso, miró otra vez para asegurarse que no la veían, se acomodó bien la falda en la cintura, pasó su pierna derecha por encima de la bici y dándonos la espalda, ¡¡¡EMPEZO A SENTARSE EN EL TUBO!!!

No podía creer todo eso, hasta ese momento me di cuenta que esa bici era para niños y no para niñas porque el tubo de en medio era recto en lugar de curvo como lo usan las bicis para nenas. Además por el tamaño se veía que era para niños como de 8 años porque ella podía apoyar perfectamente sus dos pies en el suelo sin ninguna dificultad, mientras la sostenía por el tubo de en medio entre sus piernas (Después supe que efectivamente ella tiene un hermanito de 8 años, o sea que la bici era de él). Con la mano izquierda sostenía la bici y con la derecha abrió un poco su nalguita y empezó a acomodar su puchita en el tubo, muy despacito, porque yo creo que podía lastimarse ya que el tubo no tenía ninguna protección, era un tubo común y corriente de bicicleta.

Cuando al parecer ya le había agarrado el modo y como su vaginita debía estar super mojada para ese momento, dejando la punta del tubo dentro de su puchita agarró el tubo de en medio con las dos manos, se inclinó un poco hacia delante, y empezó a cabalgar sobre el tubo abriendo y cerrando sus nalquitas, como si lo succionara con los músculos internos. Su panochita se veía abierta al límite para poder recibir ese tubo mientras sus juquitos empezaban a escurrir por el plateado instrumento. El ruido que venía de la fiesta no nos dejaba oír si gemía o no pero era obvio que la estaba pasando de lujo, porque ella volteaba hacia atrás para mirarse subir y bajar su divino y redondo traserito mientras se culeaba el tubo y su boquita se abria y cerraba, resoplando, lamiéndose los labios.

La cabeza de mi verga estaba tan crecida como nunca la había visto y la mano me resbalaba sobre el tronco con mucha facilidad porque el líquido pre-seminal me salía a ríos.

En eso estaba entretenida la pinche putita cuando al parecer un ruido que veía de su casa la hizo reaccionar asustada, porque de repente miró hacia donde siempre volteaba, se paró en chinga como si le hubieran dado un pellizco en el culo, por lo que el tubo resbaló de inmediato fuera de su hoyito, se sacó la bici de entra las piernas, le puso el asiento, se bajó la falda, aventó la toalla detrás de una de las macetas y se fue corriendo hacia donde la habíamos perdido de vista la primera vez.

Como si nos hubiéramos puesto de acuerdo, al mismo tiempo mi primo y yo nos metimos las vergas en los pantalones, corrimos hacia el baño de él que queda en el piso de arriba, nos encerramos y ahí nos sacamos las vergas para terminar lo que habíamos empezado. La leche se nos vino de inmediato en chorros interminables. Yo fui el primero en terminar, así que me lavé la reata y las manos, salí como si nada y me fui directo por otra cerveza. No volví a ver a mi primo en toda la noche pero lo que vimos ese día me ha estado regresando a la mente desde entonces, por lo que me he vuelto un masturbador compulsivo.

A los dos días me llamó mi primo por teléfono para preguntarme cómo estaba.

– ¿Tú que crees gúey? (Le respondí).

– Pues si andas como yo te va a salir una ampolla marca diablo en la mano.

– Jajaja la neta que sí. ¡No mames eso estuvo increíble!

– ¿Verdad? Hay que hacer algo pronto porque eso no se puede quedar así. ¿O no?

– ¡Eres un pinche caliente, jajaja! Pues tu me avisas, yo estoy más que dispuesto.

– Órale voy a ver qué se me ocurre, yo te aviso.

– Ya dijiste.

En eso andamos ahora, ya te platicaré cuando tengamos algo nuevo que contarte.”

Esa fue la historia de mi amigo Luis ¿cómo la ven? ¿está muy chida no? ¡la neta cuando la leímos Erika y yo nos prendimos a mil! ya hasta checamos nuestras bicis pero están muy grandes como para repetir lo que hizo la niña del relato jijijiji. 😉

Bueno cuídense mucho y no dejen de mandarnos sus mensajes e historias, sale?

Besitos,

Susy. susyteen@yahoo.com

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