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Buscando unos pies bellos

Hola, esto me sucedió hace poco, al ir en un autobús de trasporte publico, subió una chica de unos 18 años muy guapa, arreglada para ir a la escuela, el camión iba tan lleno que inconscientemente nos íbamos apretujando unos a otros, y yo veía que ella se movía de un lado a otro, entre enfrenones y acelerones, yo la notaba incluso un poco chocante, daba la impresión, que le molestaba que se recargaran en ella por el movimiento del vehículo, por lo que trate de descubrí cual era la razón de su comportamiento, y la recorrí lentamente con la mirada, era morenita, de unos 160 CMS, delgada, con una coleta en la cabeza, llevaba sus libros entre los brazos, y vestía una blusa rosa clara sin mangas dejando al descubierto unos lindos hombros, luego un pantalón de mezclilla de esos que llaman “a la cadera” mismo que denotaba unas hermosas caderas, y una bien formadas piernas, justo en ese momento el camión vira, y ella hizo un mohín de disgusto, moviendo rápidamente su pierna, baje la vista de inmediato y lo que vi fue un pie hermoso, calzado en una sandalia descubierta sostenida con 2 cintas, ahí estaba la razón de su molestia, cada que nos movíamos, al mover los pies muy posiblemente le iban pisando los suyos, al llegar a una parada clave, bajo bastante gente como para poder sentarnos, ella quedo en un asiento adelante y del lado contrario al mío, por lo que pude admirar, esa belleza, era un pie delicado, delgado, calcule yo del numero 4 con deditos largos y delgados, todos rectos, y con una forma perfecta, sus uñas bien conformadas, sin barniz, solo se notaba que se había puesto brillo transparente, cortadas casi de manera perfecta, muy limpias, y sin signos de haber sufrido por el calzado o por los pisotones, tenia razón para cuidarlos de tal manera, su piel era un poco mas clara que sus brazos, se notaban suaves, muy suaves, sin marcas de resequedad, o de callosidades, eran un autentico monumento al pie femenino, mil veces mejor que algunos que modelan zapatos, así que tuve que extasiarme de ellos, a pesar de mis casi 40 años soy tímido para relacionarme con chicas, así que me conformaría con eso, pero esa mañana todo cambio, cuando llegaba mi destino, me levante y casi al parar el autobús ella se levanto y se paro atrás de mi preguntando si bajaría, como es común acá, el chofer nos llevo una calle mas adelante, a pesar de mis maldiciones, y con un fuerte enfrenon que casi me hace sentarme sobre un pasajero, de detuvo y pudimos bajar, mi primera reacción fue, extender mi mano para ayudarle a bajar, ella me ofreció una sonrisa seguida de un, gracias, como dije soy tímido, pero esa vez la visión de tan hermosos pies y su sonrisa franca me dio la pauta, y trate de iniciar una conversación y mas o menos empecé diciéndole:
—de nada además hay que tener cuidado para no caerse de lo mal que manejan estos tipos, y te imaginas si llegas a lastimarte un pie
—hay pues ya ni modo (respondió)
—no imagínate los tienes tan hermosos, te juro que jamás había visto unos pies tan lindo y perfectos como los tuyos.
Ella comezo a reír un poco y agregué.
—es en serio, tienes unos pies muy hermosos, sigue cuidándolos,
—no es para tanto, y no creo que sean tan bonitos como Usted dice.
—claro que si y estoy seguro que tu novio debe de estar feliz y complacido por tener a una chica como tu.
Ella se intereso por mi insistencia en sus pies y le comente de manera breve que soy admirador de los pies femeninos, o en otras palabras fetichista de pies, ella me comentaba, que no conocía a alguien que tuviera mis mismos gustos, a lo que repuse que muchas personas tienen gustos de este o otros tipos, pero que pocos lo reconocen y que la mayoría de los mexicanos acabamos siendo reprimidos en ese sentido. Finalmente acabamos sentados en un Vips tomando café, y yo extasiado hablándole de sus pies, y de las deliciosas sensaciones que se pueden experimentar, con ellos, de cómo puedes excitarte gozar etc., y todo girando a rededor de esas preciosidades, yo me sorprendí cuando me dijo que jamás había sentido nada así, que nadie la había acariciado sus pies, no de esa forma, así que quería que le tocara el pie debajo de la mesa, mi asombro no cabía y mi excitación menos, baje la mano y lo sentí, estaba un poco frío por la temperatura de la mañana, pero extremadamente suave, la posición de las mesas, me permitía tocarlo, sin que nadie de los comensales se diera cuenta, y le empecé a rozar con la yema de mi dedo índice, recorriéndole todos sus deditos, rozando su piel de la punta del dedo hasta el nacimiento de tobillo, recorriéndolo, conociéndolo con mi dedo, ya que con mi mirada no podía en ese momento, le saque su sandalia, y empecé a recorrer, el contorno de su planta, ella reacciono con un reflejo de cosquillas, entonces, discretamente metí mi dedo en mi boca humedeciéndolo con mi saliva, y así volví a acariciarlo todo, metía mi dedo entre sus deditos, por debajo de ellos no mientras su talón descansaba en mi rodilla, poco a poco, fui acariciando mas de lleno luego ya no era un dedo sino con 2 y luego 3 recorría todo su pie, y al rato ya acariciaba su planta, sus cosquillas habían desaparecido, en ese punto ella me comento que se sentía muy bien, que era algo diferente y muy agradable, a lo que agregué, y no sabes que diferente es cuando te lo hacen con los labios, con la boca, es lo máximo, pidiéndole una oportunidad para demostrárselo, ella de momento se negó pero me dio su correo electrónico, y que luego veríamos, nos levantamos de ahí y caminamos, la deje a una calle de su escuela y con un beso en la mejilla nos despedimos, esa mañana llegue muy tarde a mi trabajo, pero valió la pena, ese mismo día le escribí, sin esperar una respuesta, mi gran sorpresa fue al otro día al revisar mi correo, ella me confeso que había terminado muy excitada, y que le hubiera gustado seguir pero que a la vez tenia miedo, así intercambiamos mail por unos 15 días, yo tenia demasiadas ganas de volver a verla pero no quería molestarla o incomodarla, así que deje que el tiempo siguiera, ella decía que tenia ganas de sentir otra vez eso, pero que de verdad sentía miedo, yo le dije que si ella quería pasaría lo que ella quisiera no mas, finalmente, acabamos citándonos en el mismo café, no podía creerlo, pase por ella, y tomando un taxi acabamos en el cuarto de un hotel, no podía creer tanta suerte para mi, ahí ella me dijo que no estaba segura de querer llegar a mas, que solo quería sentir mas es sus pies, yo por supuesto acepte su condición, esa mañana llevaba una falda de pana corta, y unas zapatillas de punta sin talonera, un suéter de cuello alto, e iba con el pelo suelto, se sentó en la cama, yo me arrodille, le tome el pie derecho, lo puse contra mi muslo y empecé a acariciarlo, a tocarlo muy suavemente, con delicadeza, me agache y deposite en el un beso de admiración, de adoración, olía a ella, una mezcla del olor de su piel combinado con el olor de la piel del calzado, era extasiante, no podía disimular mi excitación, y seguí recorriendo con todos mis dedos alternadamente, le recorría todo el pie, le recorría, el tobillo, y regresaba por la planta, en un momento escuche que de sus labios salía un leve gemido, entonces, deje ese y tome el izquierdo, pera repetir la misma acción, lograba sentir su piel erizada a pesar de que hacia un poco de calor, y nuevamente oí ese leve gemido, la mire tenia los ojos entrecerrados, y muy suavemente mordía su labio inferior, entonces me volvía a agachar, y le di un beso en cada uno de sus dedos, un beso ligero, solo rozándolos con mis labios, de ahí seguí el mismo camino que con mis dedos, ahora con mi boca, era turbador, la sensación de mi aliento caliente con lo frío de la piel de su pie, regrese a sus dedos y volví a besarlos, pero como todos los besos, aumentaron de intensidad, y ahora mi lengua arremetió suavemente a sus dedos, para empezar a succionar como si estuviera chupando un pezón, me extasié en todos sus dedos, todos se los chupe, todos se los mame, y luego introduje mi lengua entre ellos, por arriba por debajo, a ratos solo lamía uno y me lo introducía en la boca, a ratos tomaba dos o tres, y cuando pude metí sus cinco deditos en mi boca, de ahí con mi boca, con mi lengua pude saborear cada centímetro de su piel, no quedo nada que mi lengua no recorriera, todo su pie por el dorso hasta llegar al tobillo, jugueteando con los huesitos del tobillo, pasando por su talón que era un agasajo para mis sentidos y siguiendo con la planta, recorriéndola, llenándola de besitos, llenándola de saliva, no se cuanto tiempo estuve así, luego cambie por el otro pie, haciéndole lo mismo, yo estaba transportado en otra dimensión haciéndole el amor a esos pies tan lindos, tan divino, yo los llenaba de saliva dejándolos humeados y yo mismo los secaba con mis labios, lo que siguió fue juntar sus dos pies para besarlos, chaparlos, lengüetearlos alternadamente casi en un despertar de un sueño, volvía a oír sus gemidos, y recordando después, nunca deje de escucharlos, solo que me concentre tanto en disfrutar los pies de tan linda chica que me desconecte de todo lo demás, al levantar la vista lo que vieron mis ojos, fue maravilloso, ella misma se había levantado su falda, había hecho con su mano izquierda a un lado su pantaleta y con la otra se masturbaba frenéticamente, pude ver su rajita entreabierta, ver como tocaba su clítoris mientras gemía deliciosamente, era una vista única, excepcional, por momentos se tocaba el clítoris, por momentos se pasaba el dedo en medio de su rajita, yo seguí en mi trabajo, la condición de ese encuentro es que no haríamos nada, solo le adoraría sus pies, nada de intentar nada mas, era de caballeros cumplir, y sus pies me estaban dando tanto placer, que seguí adorándolos, no se que tiempo tardo pero de repente, sus gemidos se hicieron mas intensos, yo tenia sus pies juntos y ella prácticamente me arrebato uno al abrir sus piernas al máximo, yo seguí con el otro con mas pasión, pasando mi lengua por todo su pie, y chupando sus dedos al momento que escuche que estaba teniendo un orgasmo, seguido de un estremecimiento delicioso y maravilloso, ella quedo desmadejada así con las piernas abiertas, la falda en la cintura, y su pantaleta de lado, me levante, le observe unos segundos, y le tape con la colcha, mientras ella seguía ahí, descansando me levante y me dirigí al baño, no podía mas mi excitación estaba al máximo, cerré la puerta y me saque el pene y empecé una deliciosa masturbación, aun con el sabor de sus pies en mi boca, cuando toco la puerta, y me dijo que haces, abrí, y le dije perdona pero no aguando tengo que hacer algo estoy muy excitado, ella me pregunto me dejas ver??? Por supuesto acepte, y me salí del baño me recosté en la cama bajándome los pantalones, y empezando una parsimoniosa masturbación, lenta, rica, suave, hasta que delante de sus ojos eyacule con una fuerza inusitada producto de tanta excitación contenida, nos acomodamos la ropa después de un rato y salimos, esta vez nos despedimos con un beso prometedor en los labios, y si que prometió y además cumplió, varias veces mas nos vimos, y todo se limito a que le adorara sus pies, mientras ella se masturbaba y después yo lo hacia, nunca insinué nada mas ella tenia que quererlo, no que yo le insistiera o la convenciera, ella reconoce que aun así fueron experiencias extraordinarias, y para mi aun mas, tiempo después se dio y hacer el amor con ella fue aun mejor, pero, esas sesiones donde le adoraba sus pies sin que hubiera sexo de por medio, fueron hermosas, esta historia es totalmente real y como dije soy un caballero de 39 años de Puebla, México, fetichista de pies y que le gustaría conocer a chicas a quienes les pueda interesar el tema, para platicar, hacer amistad o algo mas según ustedes decidan, no tengo preferencias por edad, solo que sean mayores de 18 años, no importa físico ni nada de eso. Ofrezco amistad real, honesta y sincera. Escriban a: adorare_tus_pies@hotmail.com Su amigo Paco

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