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Aquella mañana

Hola soy de México tengo 19 años y esta es mi historia.

Mi historia comienza cuando yo tenia 18 años y mi novia 17, los dos eramos vírgenes, yo frecuentaba mucho su casa pero siempre estaba su mamá o sus hermanos, nunca estabamos solos. Nos la pasábamos en su cuarto supuestamente escuchando música pero la verdad nos dábamos unos fajes buenos, nunca paso a más.

Un día suspendieron clases en la escuela y decidí ir a visitarla, para esto sus hermanos estaban en la escuela y su mamá trabaja por las mañanas, no vivían con su padre, (es todo lo que se de él) llegué como por las 10 de la mañana y ella tenía puestos unos shorts chiquitos que le dejaban media nalga de fuera y una playera blanca que hacia que se les trasparentara todo su lindo brasier.

Tenia uno senos grandes y jugosos muy redondos esperando a ser lamidos, creo que sabía lo que iba a pasar. Eso hizo que se me pusiera dura pero resistí unos momentos, nos sentamos a ver la tele por un rato pero yo ya no aguantaba, de pronto como un llamado del cielo me dijo que la besara por que se sentía rara, no se por que pero me ayudo bastante a dar el primer paso, la verdad ella tampoco se aguantaba las ganas de tener por primera vez sexo.

Nos besamos hasta que nos acostamos en el sillón, ella arriba de mí, y comencé a tocar esas lindas nalgas, las tocaba debajo de sus shorts y las amasaba con suavidad. Mientras nos besábamos baje sus shorts y se quedó con sus pantis rosas muy sexys, metí mi mano y quedaron justo a mi merced sus nalgas duritas que las seguía amasando, la voltée, y me quitó mi playera. Yo empecé a quitarle la playera y su brasier y de pronto explotaron frente a mi esos pechos deseosos de ser lamidos. Jugué con ellos entre mis labios mientras se ponían duritos sus pezones, y mi mano bajaba hacia su pelvis, la tocaba entre sus pantis y podía sentir ese rico vello. Mi pene explotaba de emoción, de pronto ella bajo su mano y me toco mi verga dura y lista. Me la sobo con una suavidad demasiado rica para resistir, pero me aguanté, bajé mi pantalón y mis boxers quede desnudo y ella con sus pantis. Las baje con suavidad mientras ella lanzaba pequeños gemidos de placer, y ahi estaba, toda para mi, su rajita estaba húmeda y probé todo ese elixir de la vida mientras ella aumentaba sus gemidos. Lamía toda su vagina, metía mi lengua, no sabia como hacerlo, estaba temeroso, en todo momento esperaba que ella alcanzara el orgasmo antes de penetrarla, sin previo abiso me subió hacia ella y nos volteamos, ella arriba de mi. Bajó hacia mi pene y le dio una mamada deliciosa, podía sentir su lengua que recorría todo mi pene, no pude resistir, me vine, pero le avise antes de, me vine en el aire. Ella se rió pero seguimos besándonos. No podia quedar así, no podía acabar así, decidí seguir masturbándola rico hasta que se vino ella también.

Para esto mi verga ya había alcanzado un tamaño adecuado para que la penetrara, pero antes de todo, y lo recomiendo mucho, me puse el condón, no se por que no lo hice antes pero bueno, me acordé, eso es lo bueno. Ahora si estaba listo, la acomode, abrí sus piernas, ella ya estaba demasiado lubricada o como se diga, todo iba a estar facil y así fue, le meto toda mi verga hasta el fondo, ella lanzo un gemido de placer y dolor al mismo tiempo, la verdad si hubo dolor, pero el placer no se comparaba con nada, después de un constante bombeo que duro mas de lo que esperaba, lo cual me alegro, me vine acabando exhausto y ella también.

Nos abrazamos, sabia que nunca olvidaría aquella mañana, todo fue demasiado lindo. Además lo hacia con la persona que quería, teníamos un año de novios y una relación bonita, eso fue la culminación de aquel noviazgo delicioso.

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