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Mis cazoncitos eróticos

¿Qué tal amigos, cómo están? Sí, ya sé que hace rato que no escribia con la ayuda de mi amiga Susy pero hemos andado muy ocupadas con la tarea de la escuela y esas cosas pero me hice un tiempo para contarles algo muy chido que ando haciendo desde hace poco.

Pues recordarán lo que pasó con mi primo y que les conté en mi tercer relato. Bueno pues luego de eso estuve platicando con mi mamá sobre noviazgos entre primos (así como si no fuera algo de importancia) y que se enoja diciéndome que no se me fuera a ocurrir andar pensando en eso porque está muy mal que los primos anden noviando; también me preguntó si se lo preguntaba por mi primo porque últimamente nos había visto muy “raritos”.

– ¡Cálmate má! ¡Osea HELLO! ¿Cómo se te ocurre? Yo nada más te preguntaba porque una amiga de la escuela quiere andar con su primo pero nada que ver conmigo ¿de acuerdo? ¡Te pasas la neta!

– Pues más te vale porque ni tu papá ni yo vamos a permitir nada de eso ¿eh?

¡Chin! como ven mi mamá se puso como fiera y yo nomás le hice una pregunta inocente (jijijiji) Bueno pues con eso se me quitaron todas las ganas de seguir pensando en mi primo, así que me dediqué mejor a seguir cuidando mi cosita como ya saben. Pues fíjense que un día Susy me enseñó un video que le mandaron por internet de una niña que se está metiendo en su cosita unas bolas de metal unidas con un cordón, eso nunca lo habíamos visto y la neta nos excitó mucho a las dos, incluso el video me estuvo dando vueltas en la cabeza por varios días. Yo no puedo hacer eso primero porque no sé donde conseguir esa clase de bolas y no creo que se las vendan a menores, además de que me moriría de vergüenza de ir a comprarlas, pero lo más importante es que todavía soy virgen y no me gustaría desvirgarme yo solita pero la idea no me dejaba estar en paz.

Bueno pues el sábado de hace dos o tres semanas mi papá estaba arreglando algo en el motor de su coche mientras yo cuidaba la tienda. Como no había nada que hacer y estaba súper aburrida, me senté sobre la barra que está en la ventana de la tienda y que da a la calle y por donde atendemos a los clientes, así me puse a ver lo que hacía papá. En eso sacó su caja de herramientas y la puso en el suelo, la abrió y me puse a curiosear lo que tenía ahí ¿y qué creen? ¡Que me encuentro unas bolas de metal como las que se metía la niña del video! Pero mucho más chicas!

– Oye papi ¿para qué sirven estas bolitas?

– Ah pues para muchas cosas, se llaman balines. ¿Parecen canicas verdad?

– Sí. ¿Oye me las regalas?

– ¿Y tú para qué las quieres?

– Este… ándale no seas malo están bien bonitas ¿Siiiii?

Y como yo las quería cañón que lo abrazo y me le voy a besos rogándole que me las diera con mi voz más aniñada y coqueta (ya se imaginarán como).

– Bueno, bueno ya, te vas a llenar de aceite. Mira no te doy esas porque luego las puedo necesitar pero mira, toma este dinero y ve a comprarte las que quieras a la tlapalería.

– ¡¡¡Ay papi gracias!!! Eres un súper lindo…muuuuaaa!

– Ya barbera. Ándale déjame trabajar porque quiero acabar antes de comer.

No me lo dijo dos veces, me fui corriendo a la tlapalería a comprar las bolitas. Ahí pedí que me vendieran unas grandes (como las del video) pero me dijeron que de esas no tenían, solo del tamaño de las que tiene mi papá y bueno con esas me conformé y con el dinero que llevaba me alcanzó para cuatro. Me moría por meterme a mi cuarto y hacer muchas cositas con ellas pero como no estaban ni mi mamá ni mi hermano pues me tuve que estar en la tienda hasta que llegaran, así que me la pasé en la barra de la tienda jugando con las bolitas imaginándome cómo usarlas. Mientras pensaba en eso mi cosita empezó a mojarse y ponerse inquietita por la emoción. Como mi papi no podía verme desde afuera y atrás de mí no había nadie para verme empinada, pues con una mano empecé a jugar con las bolitas rodándolas sobre la barra mientras la otra la pasaba por atrás, en medio de mis nalguitas, acariciándome mi pussy por debajo de la falda. ¡Ay que rico se mojaron mis deditos! ¿Qué pensarían los clientes si supieran que les estuve dando el cambio (monedas y billetes) con un poco de mis juguitos? Jijijiji 😉

Así me la pase muy excitada hasta que por fin llegó mi mamá como dos horas después.

– ¡Ay ya era hora mamá! Ahora le toca cuidar a mi hermano yo ya me voy a meter.

– Está bien pero te aviso que ya mero vamos a comer, yo te llamo.

Y que me meto corriendo para llegar a mi cuarto y ya adentro cerré con llave, me lavé las manos y las bolitas y me acosté de panza en mi cama pensando como gozar con ellas. No podía amarrarlas con un hilo porque no tenían hoyos así que se me ocurrió otra cosa. Me quité el calzón y me senté en la orilla de la cama; tomé una de las bolitas y comencé a sobar con ella mi clítoris. ¡Ah que rico se sentía el metal acariciándome ahí! Desde antes ya estaba excitada como les dije pero con eso me mojé todavía más por lo que mis dedos y la bolita ya estaban todos mojados y me empezó a costar trabajo detenerla porque se me resbalaba de lo húmeda que estaba. Quería metérmela como la niña del video pero me daba miedo que se quedara ahí y ya no pudiera sacarla; la verdad hasta ese momento la estaba pasando súper chido por masturbarme con la bola sobre el clítoris pero yo quería sentir más y como ya estaba hiper caliente me empecé a desesperar. Cada cuando limpiaba las bolitas con mi calzón para que no se resbalaran y en una de esas me fijé que el calzón tiene dos partes de tela en la zona que cubre mi cosita, una arriba tocando el pussy y otra abajo, y en medio de las dos quedaba un hueco. ¿Cómo nunca me había fijado? Metí mis dedos ahí y ví que ese huequito estaba de buen tamaño ¡y que se me prende el foco!

Metí una bolita en ese hueco, me puse el calzón y me paré. La bola se fue hasta abajo del hueco, así que la sentía a la altura de los labios de mi pussy, se sentía bien pero no apretaba mucho. Me agaché para mirar y me fijé que aunque no pesaba mucho se colgaba un poco en la tela y además estaba muy abajo como para tocar mi clítoris. Entonces me bajé el calzón un poco y metí las otras tres bolitas, me lo puse otra vez y probé. ¡En eso que tocan la puerta metiéndome un susto horrible!

– ¿Ay que quieren? No me molesten ¿¿¿SI???

– ¡Cálmate loca! Dice mi mamá que ya te bajes a comer.

¡Híjole pensé que me cachaban! Pues toda temblorosa por el susto me lavé las manos, me puse la falda y bajé a comer. Se sentían muy bien las bolas aunque no tocaban mi clítoris, por eso me detuve en la escalera y revisé rápido. Por el peso de las cuatro se fueron al fondo, donde se forma un triángulo en la costura del calzón, juntándose unas con otras y colgándose un poquito. Seguí bajando, como estoy apretadita de las piernas, con cada paso que daba los músculos apretaban las bolitas contra mi pussy hasta que se metieron entre los labios, sobándolos desde adentro. ¡Ahhhh que rico se sentía! Bajé las escaleras despacito, caminando como modelo para apretar mas. ¡Mmmmmm se sentía chidísimo! ¡Me estaba masturbando sin usar las manos y sin que nadie se diera cuenta! ¡Qué cool…era increíble! Llegué al comedor y me senté en mi lugar.

– Oye hija porqué estás tan colorada?

– ¿¿¿Qué??? (¡Chin otra vez los condenados cachetes!).

– ¿Que estás toda roja de la cara pues que estabas haciendo?

– ¡Hay mamá pues nada!

– Déjala de seguro le pegó el sol en la cara cuando me estaba viendo arreglar el coche.

– ¡¡¡SI, SI!!! ESO FUE! Luego me pongo crema mamá ¿sale? (Ufff mi papá es un santo, me salvó de esa jijijiji).

Comí lo más despacio que pude tratando de que no se dieran cuenta de lo caliente que estaba pero no podía evitar juntar los muslos lo más posible ahí sentada para sentir más a mis amiguitas de metal. Cuando terminé di las gracias y me fui a mi cuarto. ¡Estaba muuuuy mojada! Cuando entré a mi cuarto volvía a encerrarme, me quité la falda y la aventé por ahí, entré al baño y cerré también, me levanté la playera y el bra para acariciarme las boobies con una mano y mi cosita con la otra, sobre el calzón. Me recargué en la pared, abrí las piernas, cerré los ojos. Por primera vez gemía libremente sin importarme nada porque desde ahí nadie podía oírme, así que me dejé ir, sin pensar nada…. solo sentía taaan delicioso!

Luego me senté en la tasa, abrí las piernas lo más que pude, sobaba mi cosita con las bolas dentro de mi pussy, cada vez más adentro, cada vez más rápido. No sé cuanto estuve así porque ya no podía pensar, sólo sentía y gozaba como loca. De repente el calor me llegó muy fuerte debajo de mi pancita, como un fuego que ya conocía desde que empecé a masturbarme pero nunca tan caliente y fuerte como en ese momento. Mi cosita empezó a temblar como loca, con espasmos en mi pancita, yo estaba con la boca abierta y la cabeza recargada en la pared sin dejar de hacerme eso y de acariciar mis tetitas al mismo tiempo.

¡¡¡¡Ahhhhhhhhh… Siiiiiiiiiiii!!!!!!!!

En eso me vino, fue un orgasmo tan fuerte como jamás me había pasado antes haciéndome casi gritar mientras mi vaginita disparaba todos los juguitos, dejándome vacía. ¡Ay fue tan chido! Me quedé ahí un rato disfrutando los últimos momentos, feliz, con las piernas temblándome, no podía ni quería levantarme. Luego de un rato lo hice, y me miré ahí, el calzón estaba todo húmedo y los juguitos me escurrían por las ingles. Me quité el calzón, saqué las bolitas y las puse en la jabonera, puse el calzón frente a mí y lo olí un poco, olía a mis juguitos muy rico, entonces se me antojó probar a qué sabían y lamí la tela. El sabor no era como me imaginaba, osea, no estaba muy salado, nunca había probado algo así… y la verdad me gustó mucho. Seguí lamiendo los juguitos de mi calzón hasta que no dejé nada.

Después de todo eso tenía que bañarme, así que lo hice después de dejar mi calzoncito en el bote de la ropa sucia para lavarlo con mi otra ropa después. ¡Ay… pues luego les cuento lo que hice después de mi primera experiencia con las bolitas y mis calzoncitos eróticos porque tengo que seguir haciendo mi tarea. No nos olviden y sigan escribiéndonos a Susy y a mí ¿sale? 😉

Sus amigas Erika y Susy.

susyteen@yahoo.com

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