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La iniciación de Raquel

Por: Eliusbel Loreto

Una de las mujeres más ardientes que ha dejado huella en mi vida fue Raquel. La conocí cuando ella tenía 14 años y yo tenia 16. Llego a pasar una temporada en el pueblo donde yo vivía. Sus padres la mandaron a la casa de sus tíos que vivían relativamente cerca de mi casa.

Raquel era una muchacha muy sensual, parecía de mayor de edad, con unos senos sensuales, una carita de ángel, piel blanca con ojos marrones claros, una sonrisa coquetona, era delgada con unas curvas sensuales que invitaban al sexo, unas pompas paraditas y estrechas y lo mejor de ella eran sus piernas llenitas y morbosas con muslos sensuales. La primera vez que la vi tuve una erección de solo verla. Se convirtió en el sueño dorado de todos nosotros quienes nos masturbábamos pensando en ella.

Raquel se mostraba cohibida e introvertida y evitaba cualquier intento nuestro de enamorarla, sin embargo siempre sonreía con coquetería y nunca decía nada a los piropos que les dábamos. Siempre vestía elegante, limpia y recatada pero su cuerpo de mujer la hacia siempre sexy y deseable y ella lo sabia.

Una noche sus tíos habían salido y ella estaba sentada en la penumbra de su corredor. Al pasar por su casa, Raquel me llamo y me dijo que si iba a ver a mi novia. Le dije que no y mintiendo le dije que pasaba por allí con la esperanza de verla ya que estaba enamorado de ella. Ella se rió con coquetería y riéndose dijo, si? Pues yo te estaba esperando (otra mentira). Estaba sentada en un sillón ancho de jardín para una persona y me invito a que me quedara un rato con ella ya que se sentía sola. Acepte y me invito a sentarme con ella en el sillón que resultaba un poco reducido para los dos. Al sentir su cuerpo junto al mío, yo estaba en el cielo. Cuando me senté sentí su muslo pegado a mi muslo. Pase mi brazo sobre sus hombros y ella pregunto, estas cómodo? Apretando su hombro desnudo con mi mano, le dije si, mas aun que tengo cerquito a mi, tan cerca que me da ganas de darte un beso. Ella sonrió y me dijo, nunca radies me ha besado, tu seras el primero y me quedo mirando a los ojos casi ofreciéndome sus labios. La bese intensamente, con pasión y ella se dejaba besar y me besaba. Nuestro primer beso fue un beso húmedo, largo, sensual y duro no se cuanto.

Cuando nos recobramos, metí mi mano en su cintura para abrazarla y ella para acomodarse puso su muslo sobre mi pene. Mi mano rozo sus senos y mi pene en su muslo estaba por reventar de erecto. Le dije, Raquel, me estas excitando amor. Ella sonriendo como una gatita mimoso me dijo, de eso se trata, no? Y bajo su mano a mi pene y como una palanca lo empujo de la cabeza para ver cuan erecto estaba. Tócame me dijo y veras lo mojada que estoy. No espere dos veces la invitación, metí mi mano debajo de su falda acariciando sus hermosos muslos hasta llegar a su vagina y con mis dedos comencé a explorar su sexo mientras ella excitada apretaba mi pene hasta hacerme venir. Fue una eyaculacion prematura, pero yo estaba tan excitado que no me importo. La seguí acariciando y jugando con su sexo, sus senos, sus nalgas, nos besábamos con frenesí, los dos ardiendo de deseo, hasta que ella exploto en un orgasmo y vibro como una diosa sensual, gimiendo, apretando mi pene, y movía su sexo y sus caderas buscando mis dedos como si la estuviera penetrando. Su sexo emanaba líquidos y su cuerpo se contorsionaba excitado. Podía sentir las contracciones sexuales de su sexo en mis dedos y sus espasmos vaginales. Yo solamente lamentaba no estar dentro de ella en es momento y mas aun ya me había venido por segunda vez en mi cachondez y mi pene se comenzaba a poner flácido para descontento mío y de Raquel.

Cansados y sudados, regresamos del éxtasis a la realidad. Ella me beso y me pidió que no le dijera a nadie de nuestro encuentro. Le dije que no se preocupara pero que yo quería tener sexo con ella. Raquel me miro a los ojos y me dijo, cuando quieras lo hacemos pero la verdad es que yo nunca he tenido sexo y este es mi primer encuentro con un hombre, solo que lo deseaba tanto que estaba muy cachondita. Oye me dijo, tu pene es bastante grande, así son? o tu eres superdotado? Le dije, no se, no le ando viendo los penes a radies, ella se rió. Me vas hacer doler, pero si quisiera tenerte dentro de mi, aunque ya no lo siento duro como lo tenias al principio. Le dije mañana estará listo para ti. Me dijo, mañana mis tíos saldrán como a las 8pm. Quédate pendiente y cuando veas la camioneta salir, te vienes por la puerta trasera, te estaré esperando pero iremos a mi cuarto. Consigue condones, si? Aquí tengo condones, le dije, no te preocupes. Se rió y me pregunto, te estas cogiendo a tu novia? No tengo novia, le dije. Se rió y me dijo, sinvergüenza, pero no me importa con tal que me cojas a mí.

Luego que la deje, me quede pensando. Estaba confuso. Yo sabia que ella no había estado con radies, pero Raquel era muy experimentada, cachonda y agresiva sexualmente que no parecía ser primeriza. En fin me dije, que me importa si anda con alguien más con tal de cogermela. Me quede tan excitado que esa noche en mi cama me masturbe pensando en Raquel y en el mañana que estaba muy lejos.

Al día siguiente cuando sus tíos salieron me acerque a la puerta trasera. Todo estaba en penumbra y de repente la puerta se abrió y Raquel como en un susurro pregunto, estas ahí Eliusbel? Si le conteste. Entre y nos fuimos a oscuras hasta su cuarto para que radies me viera a través de las ventanas. Su cuarto era amplio, simple pero estaba en orden. En cuanto cerró la puerta, ella vino hacia mí y me abrazo y me beso apasionadamente entregándome su cuerpo. Podía sentir sus senos, su vientre, sus muslos y levantándose en las puntas de sus pies trataba de buscar mi pene con su vagina y se contorneaba excitada. En un segundo me puso a 1000. Pensé que tenía que tomarlo con calma si quería penetrar a Raquel por lo que separándome un poco le dije, desnudémonos, quiero verte desnuda, quiero mamarte todita. Ella sonrió y comenzó a desnudarme mientras yo la desnudaba a ella. Trajiste condones, me pregunto? Si le dije. Yo la desnude primero con las ansias que tenia de verla desnuda. Era una Venus, vientre plano, senos grandes y paraditos, unos muslos morbosos, todo en ella era hermoso y una invitación al placer. Raquel removió finalmente mi short y dejo a su vista mi pene duro y erecto. Lo miraba excitada y cogiendolo en sus manos instintivamente lo comenzó a masturbar. Póntelo en tus senos le dije. Ella se arrodillo en la alfombra y se comenzó a acariciar los pezones con mi glande. Me miro a los ojos y me dijo, me lo como? Le dije si, por favor. Ella beso mi glande y comenzó a lamerlo y se lo metió en la boca y lo mamo diestramente. Para evitar venirme prematuramente la levante en mis brazos y la deposite en la cama. La bese en los labios mientras me montaba sobre ella. Ella abrió sus muslos, busco mi pene y se lo coloco en su vagina. Yo con disimulo le frote su vagina con mi pene sin penetrarla mientras la besaba, le besaba el cuello, le mamaba los senos y mientras la seguía besando mi pene se alejaba de sus manos y de su vagina mientras la excitaba con mis besos, mis manos acariciándola, bese su vientre y ella ardía de deseo, podía sentir lo cachonda que estaba, gemía de placer y pose mis labios en su sexo y abriéndole su labios vaginales busque su clítoris y lo bese y ella vibro como en una convulsión y gimiendo de placer me acaricio mis cabello como queriendo ella acariciarse con mi cabeza y mis labios. Le frote su clítoris continuamente con mi lengüita sin darle descanso mientras mis dedos jugaban con su anito y ella se dejaba, estaba en el éxtasis entregándose al placer. Se movía, contorneaba su cuerpo, gemía, no sabia que coger con sus manos y de repente se vino en un orgasmo intenso, sentí sus juguitos fluir en mi boca pero la seguí masturbando con mi lengüita mientras dos de mis dedos le penetraban su anito. Raquel gozaba, cerraba los ojos, se movía, era una potrilla en celo gozando de mis caricias. Ya cuando se calmo un poco y reponiéndose, se sentó en la cama y busco mi pene y me dijo, penétrame, no seas malito, lo deseo dentro de mi, mira como lo tienes, grandote, métemelo por favor. Le dije, ven. Me senté en el respaldo de la cama con mi pene bien erecto. La hice sentar frente a mí, sobre mis muslos con sus muslos abiertos. Ella inmediatamente sintiendo mi pene frente a su vagina trato de penetrarse pero yo la abrasé y la jale hacia mi dejando su vagina sobre mi pene y ella moviéndose instintivamente acariciaba sus labios vaginales a lo largo de mi pene. Instantáneamente ardia nuevamente, gimiendo y gozando de placer. Penétrame me dijo, no sea malito, penétrame, si? Le dije penétrate tu amor, soy todo tuyo. Ella se elevo sus caderas, cogio mi pene entre sus manos y puso el glande de mi pene en su entradita y se sentó sobre mi pene duro y erecto comenzando a penetrarse ansiosa. Yo eleve mis caderas mientras ella bajaba rompiendo su himen, ella gimio, pero ya la tenia adentro y la cogi de sus hombros para que no se saliera. Se le corrieron unas lágrimas de dolor con mi pene muy dentro de ella mientras le mamaba sus senos sin parar dándole tiempo a que se repusiese. No tardo mucho, me beso con sus labios con lagrimas y me dijo penetrarme, cogeme rico amor, hazme una mujer, la mas puta de las mujeres pero cógeme rico, rómpeme todita, hazme lo que quieras pero dame placer. Después de eso estuvimos como media hora cogiendo hasta que no aguante mas y me vine dentro de ella. Ella estaba sudada, mojada con sus juguitos con rastros de sangre pero aun seguía excitada y ardiente y yo había triunfado en no venirme hasta romperle el himen. Ella se miro en el espejo y vio su vagina sangrante y me dijo, no te vayas ahora tienes que romperme mi anito pero mientras te repones me voy a dar un baño. Se volteo y me dijo báñate conmigo, si?

Entramos a la ducha y yo me encargué de lavarle su vagina y quitarle toda la sangre que tenia. Que hermosa era y sensual, era una Venus, una diosa de placer y definitivamente era mucha hembra para mí, no iba a poder aplacar el deseo de Raquel. Mientras la bañaba jugaba con su anito y la besaba para mantenerme sexualmente calientita. Mi pene se iba recobrando y le trabajaba su anito con mis dedos. Ella siempre ardiente y cogiendo mi pene con sus manos y besándolo me dijo, no te imaginas como quería que me penetraras. Mis amigas me habían dicho que tienes la verga mas grande del barrio, sabes que eres famoso entre las mujeres? Hay muchas que quieren contigo, si quieres te las consigo. Yo me reí, no podía creer lo que estaba oyendo, pero eso me excito aun mas y mi pene se puso duro y erecto y ella lo mamo con ansias y se volteo ofreciéndome sus nalgas. Que hermosas nalgas tenia, bien paraditas, se le veía angosta, excitante y sensual. Me acerque a ella poniendo mi pene entre sus nalgas, uno de mis brazos y mi mano se encargaron de acariciar su senos mientras mi otra mano acariciaba su clítoris. La comencé a masturbar y Raquel ardiendo de placer y para mi sorpresa exploto en un orgasmo sin demorar mucho y se convirtió nuevamente en la maquina de placer, gimiendo y gozando. Agarro mi pene y se lo puso en su ano y se inclino un poco abriendo sus nalgas. Mi pene comenzó a penetrarla muy lentamente mientras ella un poco tensa ayudaba a ser penetrada. Yo comencé a masturbarla nuevamente mientras le penetraba el ano le acariciaba con insistencia su clítoris. En su cachondes Raquel dejo de estar tensa y para mi sorpresa mi pene entro muy dentro de ella y me la cogi rico mientras mis dedos jugaban con su clítoris. Raquel no tardo mucho en tener otro orgasmo y sin parar me decía sigue papito, no pares, cogeme amor y yo trataba de contenerme. No quería venirme para darle todo el sexo que Raquel quería pero al tercer orgasmo de Raquel no pude más y me vine con ella en su anito.

Nos quedamos acostados los dos exhaustos. De repente ella se levanto y se fue al baño. Al ratillo regreso son una toalla mojada y me limpio mi flácido pene. Mientras lo observaba y me dijo, aun flácido tu pene es grueso y grande. Yo la miraba extasiado. Raquel estaba nuevamente radiante, hermosa, sensual. Sus curvas eran únicas. La sensualidad que emanaba ver sus senos desnudos, su vientre plano, sus bellos púdicos sedosos y húmedos, sus labios vaginales, sus muslos. Raquel era el sueno dorado de todo hombre cachondo. Limpio mi pene con la toalla mojada rozándolo con sus manos y luego se acostó sobre el acariciándolo con sus senos y mi pene para mi sorpresa nuevamente revivió. Lo beso, jugo con mis testículos y luego subió sobre mí poniéndoselo en su entradita y penetrándose me comenzó a cabalgar. Lo hacia lentamente pero como gozaba, yo me dejaba coger nada mas, ella se penetraba y gozaba y la sentía vibrar en cada orgasmo, tenia múltiple orgasmos, era golosa, se penetraba, gemía, se acostaba sobre mi por ratos, me besaba, me cogia rico, hasta que me hizo venir nuevamente y explote dentro de ella. Que rica es tu verga amor, me llena toda. Hasta ahora no comprendo como me la pudiste meter en mi anito tan chiquito. Quieres seguir cogiendome mientras este aquí? Un día me iré y de seguro no nos volveremos a ver. Quieres, si? Claro que si le dije. Pero que nadie se entere de lo nuestro, si no mis tíos me matan o me mandan de regreso donde mis padres. Y riéndose, me dijo, así podrás seguir cogiendote a tu novia también y nadie se dará cuenta de lo nuestro. Y no te sientes celosa, le pregunte? Se que lo harás así que para que sentirme celosa. Y cual de tus amigas me dices que quiere conmigo, le pregunte? Todas, es cuestión de cultivarlas. Tu dime cual y yo te la consigo. Me rei.
Pase unas semanas cogiendome a Raquel quien era insaciable. La verdad que era una hembra que necesitaba varios hombres para saciarla. Algunas veces pensé en pedir ayuda a uno de mis amigos, pero solo fue un mal pensamiento. Un día saliendo de la casa de Raquel después de cogermela, me vio un amigo mío mucho mayor que yo que era soltero. Se paro y me espero, no lo puedo creer me dijo, estas cogiendote a ese bomboncito? Que condenado que eres. No le dije, ni lo menciones, solo somos amigos. Y que tal es en la cama, es ardiente, anda cuéntame. No hables así le dije, en serio no hay nada. Mira me dijo, te doy 10.000 Bs si me la consigues, un solo polvo, sale? Estas loco le dije. Mi amigo siguió insistiendo y yo seguí negando. Cuando nos despedimos, mi amigo me dijo, mira Eliusbel, a esa hembra le tengo unas ganas que no te imaginas, te voy a dar 10.000 Bs, si me la consigues bien y si no son tuyos y me metió los 10.000 en mi camisa y se fue con unos amigos de el que en ese momento pasaba así que ya no pude devolverle su dinero. 10.000 era mucho dinero y más para mí a esa edad, así que fui y los escondí en mi casa. PERO ESA ES OTRA HISTORIA…

eliusbeloreto@hotmail.com

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