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Julieta (2)

Mis dulces dieciséis fueron maravillosos, dos días antes de cumplirlos fui desvirgada por quien es hoy mi querido suegro y el mismo día de mi cumpleaños cogí por primera vez con su hijo, mi actual marido. Me repartí entre ambos desde entonces sin prescindir de ninguno excepto durante mi luna de miel. Son tan parecidos en tantas cosas pero tan distintos en otras que no puedo pensar en ellos como dos personas, se complementan y me colman no solo sexualmente sino también afectivamente, claro que sólo mi suegro posee mi culo, es una promesa que le hice y que cumplo religiosamente. Por otra parte mi amado esposo aprendió a hacer el amor maravillosamente y con los años se ha puesto bellísimo como su padre y como él es incansable cogiendo. Con mi querido suegro también tuve una breve pero fogosa luna de miel, fue la primer vacación luego del nacimiento de Robertito. Tenía seis meses mi bebé querido y pasaríamos todo enero en la casa de Punta del Este con los padres de mi marido pero hubo un inconveniente: Mi esposo y mi suegra que compartían el Estudio Jurídico se encontraron con un importante proceso y demorarían el viaje por una semana, pero insistieron en que viajase con mi suegro para no perder días de nuestras vacaciones. Simule disgusto y mi suegro intentó una débil protesta pero cruzamos miradas de intensa alegría. La noche antes de nuestro viaje le pegué a Rob una cogida antológica como para que no me extrañase en la semana que no íbamos a estar juntos y además para evitarle cualquier tentación extramatrimonial. Viajamos el dos de enero y al llegar, antes de abrir las valijas, ya habíamos caído en la cama y nos amábamos desaforadamente revolcándonos a los gritos y mordiéndonos entre jadeos y repitiendo obscenidades que tanto me calentaban, por suerte Robertito que es un santo no se despertó para nada. Esa noche, al fin, dormimos por primera vez juntos, bueno en realidad mucho no dormimos porque cogimos hasta el amanecer. Cerca del mediodía fuimos a la playa y tranquilamente podríamos haber pasado por una pareja de esposos porque mi suegro se veía maravillosamente joven y atractivo. La noche siguiente fue idéntica a la anterior, yo le daba la teta a Robertito mientras Federico se desnudaba mirándome y esperando su turno. Después, con el bebé dormido me quitaba el camisón y me acercaba a la cama donde Fede me esperaba masturbándose lentamente para excitarme. Me gustaba pararme a su lado mirándolo pero casi nunca podía resistirme demasiado y terminaba arrodillada entre sus piernas chupándosela. La primera noche la calentura nos hizo olvidarnos del preservativo así que dejamos de cuidarnos porque ya no tenía sentido; Rob y yo estábamos buscando un hermanito para Robertito y yo me había hecho sacar el DIU unos días antes de viajar porque esperábamos que las vacaciones fuesen propicias para el encargue y que fuese de Rob o su padre era igual para mi porque amaba a ambos. La mañana siguiente encontramos en la playa a mi hermana que estaba pasando unos días con dos amigas. Noelia es tres años menor que yo pero mucho más puta, había debutado a los trece con un chico de dieciocho y ella misma contaba riéndose que había perdido la cuenta hacía muchos años de a cuantos se había cogido. Claro, es hermosa y terriblemente simpática y además mi mejor confidente, ella es la única que sabe de mi relación con Federico y sé que puedo confiar en ella porque es terriblemente discreta con las confidencias. Cuando nos vio se acercó corriendo a saludarnos, la guacha estaba divina con un bikini increíblemente pequeño totalmente metido en el culo y un corpiño que le tapaba apenas los pezones que se veían claramente a través de la delgada tela. Federico la saludó apreciativamente admirando su juventud y belleza y sentí un poquito de celos. Decidió quedarse con nosotros y se despidió de las amigas hasta el almuerzo alegando querer disfrutar un poco de su sobrinito. Con la excusa de comprar unas bebidas me llevó al Parador sólo para hablar un rato a solas. Estaba fascinada por Federico, nunca lo había visto en malla y le pareció increíblemente varonil con sus músculos marcados, el vello algo canoso de su pecho y esas piernas que quitaban el aliento, por supuesto me preguntó si me lo estaba cogiendo y le aseguré que como nunca se lo habían cogido en su vida y largamos la carcajada. -Cómo te envidio, acotó. Invitame turra y nos lo cogemos entre las dos… – Simulé horrorizarme pero la idea no dejó de excitarme. -Hagamos un trío propuso, y le pegamos la cogida de su vida, dale.- Dudé de la propuesta porque pensé que a Fede la idea podía caerle mal pero le aseguré intentar sugerir algo para ver como reaccionaba. Quedamos en que a la mañana siguiente volveríamos a encontrarnos y le contaría como había reaccionado. Esa noche fue Fede el que sacó el tema de mi hermana; hablaba de ella halagando su belleza y su frescura y se le notaba que lo había calentado así que la ocasión era propicia. -Noelia es una loca, dije. ¿Sabés lo que me dijo? Que le encantaría hacerte el amor y si fuese conmigo presente mejor aún… Los ojos de Federico brillaron y me di cuenta que ya era solo cuestión de fijar el día nada más; le propuse invitarla a cenar la noche siguiente y ver como se daban las cosas, ¿te parece Fede? A la noche siguiente le di la teta a Robertito más temprano, lo puse a dormir y me preparé para nuestra pequeña orgía privada. Me vestí juvenil para competir con Noé: mini de jean, blusa blanca con tres botones abiertos para que se me vean las tetas y corpiño de esos que levantan, tenía una ventaja sobre mi hermana: Al estar amamantando estaba muy tetona y eso a Fede le encantaba. Pero la guacha se apareció con una mini blanca muy, pero muy corta y un top ceñido que dejaba ver sus tetas redondas y muy paradas. Con sus hombros bronceados descubiertos y su cabello dorado y alborotado estaba fascinante. Federico había preparado una cena fría exquisita y tomamos mucho vino blanco helado que nos predispuso a superar los prejuicios y a excitarnos imaginando la continuación de la noche. Después apareció el champagne, Fede sabía lo que hacía, luego música suave y luces que se apagaban creando un clima íntimo y sugerente. Fede sacó a Noé a bailar y la apretó muy fuerte y ella se colgó de su cuello, casi no se movían, Noé me miró guiñándome un ojo y yo sentí que me empezaba a mojar, me calentaba terriblemente ver a Fede y a mi hermana abrazados. Mucho más me calenté cuando Fede la besó y vi la lengua de Noé que entraba y salía de la boca de Federico. Se besaron y apretaron hasta que Fede me miró y me dijo: -¿Qué hacés allí sola?, vení a bailar vos también.- Me acerqué y abrieron los brazos para recibirme y ahora nos movíamos lentamente los tres, Fede me besó y después me sorprendió diciendo: -Ahora besensé ustedes.- No supe como reaccionar pero Noé me miraba sonriendo: -Dale boluda, besémonos dijo y ahora había algo que no entendía muy bien, ¿besar a mi hermana? Dudé un momento pero enseguida me dije: Y bueno, es una noche de reviente, vamos adelante nomás… Y nos besamos mientras sentía que Fede me tocaba el culo y me imaginé que se lo estaría tocando también a Noé. Era la primera vez que besaba a una mujer pero no me disgustó, al contrario, me calentaba hacerlo, la boca pequeña, el perfume, los labios suaves, la mano delicada que acariciaba mis tetas… Fede sugirió ir al dormitorio y fuimos los tres abrazados, él se desnudó solo pero Noé y yo nos desnudamos una a otra mientras nos besábamos, la tanguita de Noé me recordó de aquella tanguita de mis quince años que Fede guardó de recuerdo, después él tomó la iniciativa y besó a Noé mientras sus manos la recorrían excitándola. Yo empecé a tocarme pero Fede se dio cuenta y me abrazó a mi y me besó mientras ponía la pija entre mis piernas y yo las cerraba apretándola y la sentía muy caliente. Luego me miró y me dijo: -Primero las visitas mi amor.- Yo asentí porque en realidad todo había sido idea de Noé y a ella le correspondía gozar más esa noche. Fede la acostó y se acostó sobre ella y yo al lado de ellos; Fede la besaba, le besaba el cuello y Noé gemía, le chupó las tetas y los pezones le crecieron tanto que me asombré y Fede me dijo: -Julie ayudame, chupale la otra teta.- Entonces me di cuenta que yo también tenía que participar y no ser sólo una espectadora. El pezón de Noé me encantó, ahora entendía porque a los hombres les gustan tanto las tetas. Mi hermana gemía y sollozaba y cuando la lengua de Fede se metió en su concha gritó acabando. Vi los dedos de Fede meterse su concha y su culo y su lengua que entraba y salía y me di cuenta que eso era lo que me hacía a mi también pero ahora podía verlo por primera vez. Noelia me pidió: -Besame.- Y yo la besé y ella me agarró del cuello y me chupaba la lengua delirando de tanta calentura. Pero Fede se incorporó y me dijo: -Dejame solo un poquito Julie.- Me hice a un costado pero pude ver como la pija le entraba a Noé y a ella el cuerpo se le arqueaba de goce y gritaba de puro placer que sentía. Abrió los ojos muy grandes y mientras Federico se la cogía me miró y yo me pajeaba con las dos manos y la vi acabar y los ojos se le cerraban y Fede gimió y se sacudió mientras eyaculaba y la abrazaba muy fuerte y yo me fui con ellos gozando como nunca. ¡Qué cogida! y yo la había visto en primera fila… Fede trajo más champagne, estaba helado y nos cayó muy bien y después de tomar otra copa Fede sugirió: -Bueno chicas ahora les toca a ustedes.- Noé me miró y preguntó: -¿Te animás?- Contesté que si, ya no había prejuicio por derribar, había besado a mi hermana, la había visto coger con el hombre que me desvirgó y aún era mi amante, ¡Por qué no podía coger también con ella? Noé tomó la iniciativa y se puso encima mío y me besó, lamió y chupó cada centímetro de mi cuerpo, por supuesto se estacionó largamente en mi concha haciéndome acabar como una perra. Después se me subió encima y me empezó a frotar su concha sobre la mía cogiéndome despacito, cerré los ojos gozándola pero la escuché gemir y abrí los ojos en el momento que los brazos de Fede se apoyaban a los lados de mis hombros y vi su cara encima de la cabeza de Noé y vi que empezaba a moverse cogiéndosela por el culo. Noé tenía los ojos y los labios apretados pero gemía y se la veía gozar con toda el alma. Quise estirarme y llegar al culo de Fede pero no llegaba así que me conformé con aferrarme a su espalda; Noé acabó gritando y yo me fui con ellos. Luego hubo más champagne y ya casi se hacía la hora de la mamadera de Robertito así que la adelanté un poco para poder seguir cogiendo. Después me animé y me cogí a mi hermana pero a Fede no se le puede dar la espalda y me empaló en un descuido delicioso. Cogimos hasta que la luz del sol empezó a filtrarse por las persianas, entonces decidimos dormir un poco. Cuando Noé se despidió la mañana estaba muy avanzada; nos abrazamos y mirándonos a los ojos nos sentimos más unidas que nunca, ahora éramos mucho más que simples hermanas. Roberto y mi suegra llegaron el sábado y esa noche mi marido me demostró que no puede estar separado de mi y por los ruidos que escuchamos en la habitación de sus padres comprendí que mi suegro es insaciable y mi suegra una mujer muy afortunada. Al regresar de las vacaciones con gran alegría para toda la familia supimos que Robertito iba a tener el hermanito tan buscado.

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