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El rellano

Soy Santiago, tengo 32 años, vivo en un apartamento en la sexta planta de un edificio en…, bueno creo que la ciudad no tiene importancia, trabajo de delineante, soy soltero, pero a veces vivo con alguna mujer, ahora estoy solo.

Por mi trabajo no hago mucho deporte y como he leído cosas que dicen que hay que hacer ejercicio, me he impuesto bajar y subir todos los días de mi casa por las escaleras y ahí empezó la cosa.

En el cuarto piso del edificio, vive una familia, matrimonio con una hija como de 15 años, son muy amigos míos, nos juntamos muchos días a cenar y hacemos partidas de cartas con algún otro amigo/a, a la niña no la había tomado nunca nada mas que como, eso, una niña, entraba, salía, comía con nosotros y ya esta. Que equivocado estaba yo.

Una tarde al volver del trabajo, como de costumbre subiendo a mi casa por las escaleras, pasado el cuarto piso escuche ruidos como de que había alguien en el rellano siguiente e instintivamente seguí silenciosamente y con cuidado me asome a mirar, me quede como una piedra, Lupita, así se llama la hija de mis amigos, estaba allí con un chico de su edad, el estaba sentado en la escalera con su cosita fuera y ella de rodillas delante de el se la estaba chupando. No supe que hacer, me quede parado mirando la escena, no me habían visto, creo que fue menos de un minuto, ella chupaba la cosita del muchacho y tenia una mano en su chichi, de pronto levanto la vista y me vio y así mirándome siguió en sus chupeteos, unos segundos tarde en reaccionar, entonces hice un ruido y seguí andando, poniendo cara de sorprendido y como enfadado dije.

– Lupita, ¿Qué pasa aquí?

El chico al verme se asusta, se pone de pie guardándose su cosa precipitadamente, y sale corriendo, pasando a mi lado sin decir nada, escaleras abajo. Mientras ella se ha enderezado y sin decir nada me esta mirando con una carita como de no haber roto nunca un plato. Yo no se que hacer, con la escena me había excitado, notaba una fuerte presión en mis
pantalones, pienso: mi deber es…, pongo una cara muy seria y digo.

– Niña, esto que estabas haciendo no esta bien.

Ahora me estoy fijando en ella, una muchacha bonita, tiene una cara redondita con una boca pequeña en forma de corazón, nariz pequeña y ojos grandes marrones que me miran directamente. Mide como 1,6 metros, unas piernas preciosas y su culito es algo respingon, con las caderas anchas y unos pechitos ya marcados descaradamente, viste un pantalón ceñido pero
con bolsillos, una blusa rosa con los dos botones de arriba desabrochados y ahora esta diciendo algo.

– No soy una niña.
– Eso lo dirán tus padres cuando les cuente esto. Le contesto y ella pone cara de susto.
– Santi, no les cuentes esto a mis padres, es la primera vez, yo te prometo que no lo voy a hacer mas.
– Es mi deber.

Empiezo a subir, paso a su lado, voy pensando en el lío que se puede montar y que a lo mejor no merece la pena, al fin solo ha sido una niñería. Ella sube detrás mío y va como compungida con un pañuelito que ha sacado poniéndoselo en la nariz, como si fuera a llorar, a mi me esta dando pena. Llego a mi casa y abro la puerta, al pararme choca contra mi
espalda y yo me quedo parado sintiendo su cuerpo pegado al mío.

– ¿Puedo pasar a lavarme?

Me aparto y la dejo pasar, entra derecha al baño. Estoy confundido, la presión en mis pantalones ha ido en aumento con el último roce. Cierro la puerta y me voy a sentar al sofá. La escucho chapotear no puedo casi ni pensar de lo excitado que me encuentro, estoy deseando que se valla. Se demora unos minutos que a mi se me están haciendo larguisimos. Pero ya
sale viene hacia mi algo roja, se ha desabrochado un botón mas de su blusa. Se sienta junto a mí, mirándome de frente.

– Santi, yo ya soy una mujer y tengo mis necesidades.

Me ha cogido mis manos y se las lleva sus pechos y las aprieta contra ellos, estoy de piedra, los noto desnudos debajo de la tela, ahora ya estoy que exploto, me suelta las manos y se abre la blusa ahora casi todo mi mano toca su carnecita, veo sus pezones rosados, duritos. Me quedo así quieto, no me atrevo a moverme, acerca su cara a la mía, me gira para que
la mire, me planta un beso muy cerquita de mi boca, acurruca su cabeza en mi hombro, yo instintivamente ya estoy acariciando sus pezones.

– Yo te quiero mucho, perdóname, anda se bueno y dame un beso tu como perdón.

Ya no puedo mas, solo pienso en acariciarla, paso una mano por su espalda y la atraigo hacia mi, la beso en la boca, que ella abre y saca la lengua al mismo tiempo metiéndola en la mía, las dos lenguas se rozan se besan, dura este beso mas de un minuto y mientras le he quitado del todo su blusa y le acaricio los pechos y la espalda, nos besamos de nuevo ahora mi mano
baja hasta su pantalón y lo desabrocha, toco su pubis que es muy suave con una ligera pelusilla. Suspira, casi jadea.

– Acaríciame toda.

La empiezo a chupar los pechos sus pezones están durísimos, me arrodillo delante de ella y bajo por su vientre besando y lamiendo, al mismo tiempo que empiezo a bajarle los pantalones y sus pantis, veo muy cerca su rajita, la toco, esta mojadísima, pego la boca a ella y lengüeteo su clítoris, se retuerce, murmura palabras, así, mas, tuyo, se tensa como un
arco y empieza a dar como grititos, la niña se me esta corriendo en mi boca, de pronto se relaja y se queda quieta, yo me he quedado atontado mirándola a la cara de gusto que ha puesto. Tengo mi pene mas duro que una piedra, me levanto pero ella me obliga a sentarme en el sillón, ha visto el bulto, lleva su mano a el y lo toca, me quita la camiseta, yo la ayudo, me besa el torso mientras con las manos desabrocha mi pantalón, ya me la esta acariciando con la mano, ahora es ella la que se arrodilla entre mis piernas y me termina de quitar la ropa, se queda quieta con mi cosa entre las manos, esta en todo su apogeo hinchada a tope.

– Que gorda la tienes, pero es bonita.

Su mano no la abarca del todo, tira de la piel y descubre mi glande, se agacha y en toda la punta le da un beso, abre la boca, yo pienso, no le va a caber, pero si se la mete hasta la mitad y juega con su lengua, se la saca y la chupa, otra vez a dentro, se la nota inexperta, a mi me gusta, repite el mismo movimiento varias veces, voy a explotar y sin poder controlarme suelto un suspiro y un chorro sale de mi, ella no la saca y con la lengua le da lamiditas a mi punta, otro chorro y otro, todo dentro
de su boca, no se ha perdido ni una gota, que gusto, cuando ve que ha parado empieza otra vez el mete y saca con su boca, ya me tiene otra vez durísimo, la cojo de lo hombros incorporándola la tumbo en el sofá y la doy un largo beso en la boca, noto el sabor del semen, estoy a cien, ella se retuerce y gime.

– Quiero ser tuya, tenerte dentro de mí.

Los dos estamos desnudos, me incorporo y la cojo en brazos, casi no pesa, entro en la habitación con ella y la deposito en la cama, yo de pie la miro y me admiro lo bella que esta, tiene las piernas juntas, se las separo con cuidado, ella se deja, le vuelvo a besar su coñito y se lo lamo un ratito, lo tiene mojado, me acerco a ella y la beso en la boca, bajo a los pechos, poniéndome ya entre sus piernas.

– Es mi primera vez, no me hagas daño. Dice.
– Si quieres lo dejamos.
– No, no, mi amor, sigue. Casi me grita.

Tomo una almohada y se la pongo debajo de su culito, así le pongo la punta de mi pene en la entrada de su cueva, esta chorreándose toda, con esto cuando empujo un poco, despacio, la cabeza le entra sin problema entre sus labios mayores, me quedo así, parado, ella ha dado un grito entre de dolor y suspiro, la beso, sin continuar y me doy cuenta de lo excitada que esta, entre besos me pide que siga, me lo ordena. Esta duro, aprieto un poco mas, dos lagrimitas, quiero, sigue, ella también intenta apretar, ya no aguanto mas empujo fuerte y noto como algo se rompe dentro de ella, su himen ha sido traspasado, ya la tengo toda dentro, la sensación es maravillosa, noto algo caliente, un poquito de sangre, me quedo quieto,
ella llora un poco pero sigue apretando como si quisiera mas adentro, suspira me clava las uñas en la espalda, se la saco un poco y de golpe se la vuelvo a meter hasta dentro, esta gritando de placer y de dolor al mismo tiempo, repito el mete y saca varias veces, ahora sus gritos y sus suspiros son de placer, empiezo a bombear con buen ritmo, noto como se tensa, dame mas, todo, se esta viniendo da espasmos, yo tampoco puedo mas y empiezo a soltar chorros de semen dentro de ella y me quedo quieto, me besa, me acaricia todo, suspira llora, se la saco y me pongo tumbado a su lado y los dos nos quedamos como traspuestos en silencio, pasan unos minutos.

– Gracias, amor, lo estaba deseando. Dice, yo estoy mudo.

Me incorporo y la cojo en brazos, al baño, allí la siento en la bañera, agua caliente, un poco de gel, con mucho cuidado le lavo su conchita al mismo tiempo le doy besos por el cuello y pechos, ya se levanta y vamos al salón, donde nos vestimos, es tarde se tiene que ir, le acompaño a la puerta y le doy el ultimo beso de hoy en la boca.

– ¿Se lo vas a contar a mis papas?. Dice.
– Mala. La respondo mientras sale.

De esto ya hace como tres meses, Mucha experiencias más hemos tenido. Le he enseñado este relato y se ha puesto muy calentita con el. Me ha prometido que ella escribirá pronto su versión y que es diferente, no se porque lo dirá. Pero espero ansioso ver el resultado. Mientras si me queréis comentar algo yosipaleto@ozu.es

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