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El profe y yo

El profe y yo / 1ra parte

Siempre tan interesante

Con sus lentes y su cabello rizado iba todos los días con un libro en la mano que no entiendo para qué lo utilizaba si en clase ni siquiera lo abría, impartía una materia compleja no apta para cualquiera, tenía que ser una persona especialmente inteligente, yo dentro de mis múltiples talentos no aparecía entre esas personas especiales que conocen ese tipo de materias, si lo tuviera que decidir la desecharía del plan de estudios, sin embargo nunca faltaba a ella y no por lo interesante de la materia sino por lo interesante que la hacía él.

Siempre serio, intelectual, poca conversación parecía ser el silencio, pero su voz resonaba en mi cuando debíamos entregar lecturas de tarea, entre mis fantasías lo imaginaba ayudándome a leer y a tratar de entender particularmente esos temas complejos de retórica.

Mis fantasías se fueron haciendo cada vez más intensas, imaginaba besándonos y al entregarte mi tarea siempre trataba de rozar tu mano aunque lo que me atraía más de ti era tu forma tan especial de ser, esa timidez me excitaba pensaba que yo podía hacerte sentir lo que quizá no habías sentido, despertar esa lujuria que en ti dormía.

Una tarde mientras leía un texto que debíamos entregarte no pude concentrarme, imaginando que podría invitarte a salir en alguna ocasión, tomar un café y quizá conocerte más y que tu me conocieras más a mi, varias veces me acerqué a ti y comenté la clase sin por supuesto nada interesante que poder comentar contigo, pero eso sí con unas ganas inmensas de acercarme a ti…

El profe y yo / 2da parte

Una tarde me acerqué a él pidiéndole una opinión acerca de un proyecto, llevaba uno de esos escotes provocativos que dejaban ver a bien mis senos redondos y firmes listos para ser comidos, con mis movimientos coquetos y atrevidos lo incité a verme, pero no superficialmente incluso se acercó más a mi, después hice un movimiento y tiré despistadamente unas hojas, obvio que no me quitó la vista de encima y cuando me agaché al levantarme lentamente a la altura de su pene no pudo disimular su erección. Ese día me invitó a que lo acompañara por unos documentos mientras hablábamos, durante el trayecto no dejé de mostrar mi escote que pedía a gritos seducirlo en el automóvil.

Pasaron varios días de vacaciones escolares y yo no dejaba de sentirme atraída por él, incluso me masturbé varias veces pensando en él teniendo la fantasía que podía estar observándome cerca de mi ventana y mis orgasmos se los dedicaba a él.

Cuando regresamos a clases le envié estando conectada en Internet tuvimos una conversación en el chat, ahí nos atrevimos a hacer varias insinuaciones, mientras conversaba con él no dejaba de tocar mi clítoris humedecía mis dedos y me acariciaba, por fin pude decirle que lo deseaba, sabía que no era una buena alumna sin embargo no lo hacía por la clase, en verdad lo deseaba, hicimos una cita, llegó a mi departamento el cual rentaba con una de mis amigas, por momentos pensaba que únicamente estaríamos charlando por temor a que ella llegara y nos encontrara, otros momentos pensaba en que hacíamos el amor furtivamente.

Cuando tocó la puerta a las 9 a.m. en punto pasó todo eso por mi cabeza y mi corazón palpitó a mil, me decía a mi misma que no esperara nada que simplemente estaríamos juntos ahí. Abrí la puerta me tomó en sus brazos y me besó yo lo besé apasionadamente también y en ese momento supe que llegaríamos a lo que siempre fantaseé.

Comenzamos a desvestirnos desabroché su pantalón del que ya sobresalía una erección, le pregunté si le satisfacía el sexo oral, respondió que si, su sola respuesta me excitó, saqué su pene y lo chupé hasta casi hacerlo venir, él me detuvo porque la fiesta apenas comenzaba, pude sentir su cuerpo cálido sus pectorales sobre mi y sus nalgas bien formadas dibujando su silueta, no tardó en penetrarme y yo en humedecerme, mis jugos comenzaron a escurrir entre mis nalgas y su pene erecto.

Su enorme pene entraba y salía de mi de una forma tan caliente que aún tengo la sensación de su pene en mi vagina, entraba y salía sin parar, yo súper caliente de pensar que era mi profesor, esa figura tan sabia que veía todos los días sobre el podium del salón de clases, esa figura de la que muchas veces discretamente colocaba mis manos entre mis piernas tocándome excitada por su presencia.

Su pene duro con la cabeza bien hinchada dentro de mi me hacía sentir llegar al orgasmo, se levantó y se sentó en una silla que estaba ahí cerca, baile un poco para él, una música suave se escuchaba en el radio, aproveché para excitarlo más y que ese momento no terminara, bailé moviendo mi cadera y mostrándole mi trasero, para que lo deseara más, él agarró su pene y se lo acariciaba de arriba abajo, me miraba como diciéndome ya no aguanto más ven a que te penetre, mi pene está deseoso de tu rica vagina apretadita, me senté frente a él con su pene duro entrando en mi vagina suavemente, después moviéndome a un ritmo excitante el besaba mis senos, mi cabello caía sobre mi cara y mi respiración agitada anunciaba un orgasmo, no dejé de moverme y él apretaba mis nalgas y mi cadera contra él, como indicándome que no lo hiciera más porque estaba a punto de eyacular, pero el hacer eso me excitaba sobre manera, hasta que se vino dentro de mi y yo al mismo tiempo, besándonos ahogamos el grito de placer…

1 semana Septiembre 2004

LILITH

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