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La más guapa del instituto

Sucedió esto, realmente, hace un par de meses.

Comienza la situación en mi aula del instituto, en clase de biología nos mandaron un trabajo de recopilación por parejas. Como es costumbre en estos casos cada uno con su mejor amigo o compañero. Pero esta vez no fue así, el profesor decidiría las parejas. Me tocó con una compañera con la que no me había tratado mucho, pero aún así eramos buenos amigos y llgando a sentir por ella verdadero amor. Era, a su vez, la subdelegada de mi clase. Ella era rubia, ojos verdes, alta(calculo que alrededor de 1,70 metros), una figura preciosa: bonitos senos y un trasero respingón que haría las delicias de
cualquier hombre.Yo soy un chico normal: gafas, moreno de piel y castaño de pelo, ojos negros y un físico un poco musculado por unos meses de gimnasio.

Recuerdo vagamente que en los recreos solía juntarse con otras de las chavalas que eran más guapas de mi instituto. Una se llamaba Úrsula, Carmen y Sara. Eran a su vez las más guarrillas del instituto; iban siempre provocando: enseñando las tirillas del tanga(eso en chavales de 17 años es lo mejor del mundo)…, poniendose camisas con pronunciados escotes que
dejaban entrever unas bonitas tetas, etc… Ella siempre me había gustado, era la típica guapa que no se te olvida jamás, pues era ella para mí. Me masturbaba casi diariamente pensando en ella, en su cuerpo, sus labios, en toda ella. La quería mía

Llegado el día de realizar el trabajo(realizaríamos un powerpoint), por lo que se vendría a mi casa a realizarlo junto a mí. Decir que ese día no habría nadie en mi casa, ya que días atras falleció un tío-abuelo mío que nunca llegué a conocer y mis padres no estarían en el piso, ya que fueron a su sepelio. Pensé que así sería mejor para realizar el trabajo(no para
sobrepasar ningún límite ni sexual ni nada). Llegó ella a mi casa, tuve que ir a recogerla a un sitio convenido con sus padres( la puerta del Corte Inglés) y bajó del coche. Venía vestida como una auténtica putona: minifalda negra, camiseta de gasa que dejaba ver un sugurente sujetador de encaje y unos zapatos de tacón. Ahí se produjo mi primera erección de la tarde.
Fuimos caminando a mi casa, conversando sobre el trabajo y las fuentes que y documentos que utilizaríamos para realizarlo.

Una vez en el portal de mi casa, llamamos al ascensor. Ella entró primero y yo después, dio ella al número de mi piso y llegamos en un santiamén. Entramos en mi casa y se la enseñé, el ordenador estaba en mi cuarto, por lo que nos quedamos allí. Encendí el PC al isntante y fui a preparar unas bebidas, mientras ella abría diversas páginas web que consultaríamos. Cuando al llegar de la cocina con las bebidas ví en la pantalla del ordenador una foto suya de espaldas, enseñando el tanga. Pregunté qué hacía eso ahí y dijo ella que era para animar un poquillo el ambiente mientras realizábamos el trabajo. Empezamos a hablar sobre los temas del instituto y las clásicas parejitas y/o rollos que había en el mismo. Ella dijo que había tenido una subida de tono con el sobrino del profesor de tecnología, lo que pasa es que no le gustó y no llegaron a más. Ella se quitaba todo tapujo, pero me llegó el momento de hablar a mí y le dije que no había tenido ningún escarceo con
ninguna chica, por lo que ella se extrañó:

-¿Cómo es que no has tenido ningun rollete con lo guapo que eres?

– Nunca me ha gustado ninguna chavala del instituto-dije yo-.

– ¿De verdad?

– Bueno, sólo alguna fantasía que no se podrá realizar…

– ¿Con quién? -dijo ella-

– Es que me da verguenza decírlo.

Empecé a coger cierto color rojizo en los mofletes

– Venga…¡No te cortes!

– No sé es que es muy difícil de decir…-comenté yo, un poco avergonzado y
libre-.

– Mechacís, pues así no te podré ayudar a conseguir que te la ligues.

– No creo que pueda ligármela, ella es mucho para mí…

– Ayyyyy…Pero dime ya quién es que me estás dejando con la intriga.

– ¿Si te lo digo no se lo cuentas a nadie?-Pregunté yo-.

-Sí, desde luego.

– Pues eres tú, no paro de pensar en tí, en toda tu persona. Me gustas
demasiado como para decírtelo así como así.

– Pues menos mal que me lo has dicho, porque a mi me pasa lo mismo.

Al decir esto , me plantón un beso en los labios. Nuestras lenguas empezaron a juguetear y empezó a tocarme el paquete, que empezaba a tener un tamaño considerable(medía en completa erección unos 19 centímetros). Empezó a tocarle sus pechos, que empezaron a apretarle el sujetador, que no tuve más remedio que quitárselo ya en la cama. Le quedaba todavía la minifalda y el tanga por quitar. Pero esos serías mis últimos puntos de placer, quería centrarme en su boca y en sus tetas, las que tanto me provocaban ¡y por fin las podía tocar! Era un tacto maravilloso, toda su piel era maravillosa, pero todavía quedaba por verle ese tesoro que se veía divino a traves de las transparencias de un tanga negro de encajes( a juego con el sujetador). Le quité el tanga y quedó ante mí un precioso y flamante monte de Venus, que sería mío; totalmente depilado y un poco húmedo, por lo que empecé a probar todo su ser. Era magnífico, ella empezó a dar pequeños gritos de placer y
pequeñas convulsiones. Paré de mamarle la conchita para que ella pudiera darle placer con su tremenda lengua a mi verga. Y por ser la primera vez que me lo hacía puedo decir que es la mejor felación de toda mi vida. Con sólo observar como movía su lengua alrededor de mi polla y el placer que me daba estaba a punto de venirme en su boca, pero ella paró en seco.

Sacó un preservativo de su minúsculo bolso (parece que venía preparada para todo) y lo puso en mi pene. Empezó a cabalgarme de una manera brutal y deliciosa, dejaba sus tetitas a mi libre disposición para poder tocárselas o lamerlas para darle mayor placer. Gemía como una puta, pero ya era mi puta. Cambiamos de posición ya que me corría y nos pusimos a perrito. Podía tocarle el culo y versele ese trozo de carne por el que suspiraba desde hace tiempo. Empecé a meterle un dedo en su culo, a los pocos minutos ya le cabían tres, me corrí dentro de ella en su vagina. Ella me pidió que por el
culo no metiera nada, pero, pese a eso, no le hice caso. Le saqué la polla de su vagina y se la metí en pocos milisegundos en su culito. Ella dio un tremendo grito de dolor y protestó porque se la sacara, pero hice caso omiso y le dejé la polla en su culito para que se fuera acostumbrando. Paró de gritar, ya que veía que tenía la batalla perdida y se dejó hacer. Empecé un profundo mete-saca que a ella le dió su 4 orgasmo y a mí, mi segundo.

Sacó mi polla de su culito y le quitó el condón. Se tragó toda mi leche y me dejó la polla limpia. La acompañé al baño para que viera en un espejo como había quedado su culito y que se limpiara el sudor y todo resto de sexo. Nos quedamos desnudos y terminamos el trabajo a las 2 horas, cada vez que terminábamos una diapositiva del powerpoint nos dábamos un morreo de campeonato. Como celebración cuando terminamos el trabajo, nos llevamos otra buena ración de sexo igual que la anterior.

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