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El despertar de Ana Michelle

Hola, me llamo Isaac, soy panameño y en la actualidad cuento con 32 años de edad, estoy casado y con un hijo. Lo que les narraré todavía hace que mi verga se levante sólo de recordar los gratos momentos que tuve con Ana Michelle y follarme a mi esposa. Esto sucedió cuando tenía 22 años y estaba por terminar la universidad. Antes que nada debo decirles que en aquel entonces era un chico que ligaba chicas en cualquier lado debido en gran medida a mi cuidada apariencia física. Ahora mido2.60, obeso, trigueño, buena gordura (lograda en gran medida por comer mucho) y con la suficiente labia para convencer a la más inocente de las nenas.

Todo comenzó un día que se me daño el auto y tuve que ir a la universidad en microbús. Luego de terminar un pesado día de clases, me dispuse regresar a mi casa por lo cual me dirigí a esperar el microbús de regreso. Estando dentro del mismo, me senté al lado de una señora de unos 40 años, la cual era parlanchina hasta más no decir y me entabló conversación en la forma más trivial posible.

Yo trataba de cortarla pero la señora se daba mañas para seguir hablando de esto y de aquello, tanto así que comenzó a informarme que su hija tenía serios problemas con las matemáticas y que estaba tratando de ayudarla pero no conseguía nadie que le diera clases privadas a un precio módico. Por mi mente pasó la idea de ganarme unos dólares fácilmente pues era ducho en las matemáticas e ingenio no me faltaba para enseñar. Tomando valor, le dije a la señora que yo podría darle clases privadas a su hija por la módica suma de cinco dólares la hora y que podía contar con que su hija superaría sus problemas escolares.

Me dijo que estaba bien y en vista de que actuaría como profesor, nos presentamos. Me dio su teléfono y su dirección para reunirnos al día siguiente para comenzar las clases. Llegué temprano al lugar y mi sorpresa fue que ya me estaba esperando hasta con un buen desayuno preparado.

Su hija no tardó en presentarse y dijo llamarse Ana Michelle. Era una chiquilla preciosa de unos 15 ó 16 años, blanca, casi de mi estatura, con buenas piernas, senos redondos y súper parados, claro que mi esposa no lo tiene igual, culito respingón y sobre todo una mirada de niña traviesa. De inmediato, por mi mente pasaron todo tipo de pensamientos indecentes en los cuales estaba involucrado directamente el divino cuerpo de tan linda criatura.

Comenzamos por ver las áreas donde tenía problemas y luego de casi media hora, entró la madre anunciándonos que se retiraba pues debía hacer algunas compras, lo cual nos dejaba solos en la casa. Esto me excitó sobremanera pues dispondría del tiempo suficiente para conocer y tratar de seducir a semejante bomboncito.

Noté que mi excitación no pasó desapercibida pues al rato de estar explicándole algunos conceptos fundamentales, Ana Michelle me preguntó si tenía novia y le respondí que no, pero que no perdía la esperanza de encontrar a alguien con quien compartir gratos momentos, lo cual hizo que ella sonriera pícara e insinuantemente. En vista de eso, pasé a la ofensiva, preguntándole lo mismo y su respuesta me dejó helado: no busco un novio, busco un hombre que me haga sentir como una perra.

Me sonreí ante esto y le dije que siendo tan bella, era raro que ella no hubiese encontrado un hombre que la hiciera mujer. Además, agregué que cualquiera perdería la cabeza por estar con una hembra como ella. Esto hizo que ella arqueara su cuerpo hacia atrás y colocara sus senos casi cerca de mi boca y en una actitud provocativa, me dijo: la perderías tú?

Ante este reto, me olvidé de las clases y la atraje por la cintura para comenzar a besarla lentamente. Esto provocó una oleada de pasión entre ambos pues nuestras manos no paraban de recorrernos el cuerpo. Pasados unos cinco minutos de besuqueo y toqueteo por encima de la ropa, decidí ser más audaz e introduje una mano bajo su polo y con la otra comencé a recorrerle la raja, lo cual hizo que mascullara: oooohhhhhhh, qué rico, me gusta, sigue…no pares, se siente delicioso…

A estas alturas, yo me había quitado la camisa y el jeans, lo cual hizo que mi verga se pronunciara en el slip, cosa que la excitó más, ya que de inmediato comenzó a darme un delicioso masaje por todo mi aparato.

De tanto tocar, logré sacarle el sostén y pude admirar sus divinas tetas, con sus pezones rosados, los cuales estaban duros y puntiagudos debido a las caricias que le había prodigado. Pasé entonces a mamárselas con mucha pasión, chupándole los pezoncitos con delicadeza y ritmo, lo cual hizo que se viniera por primera vez, entre gritos y gemidos.

Ana Michelle, estaba como poseída, me decía: sigue, es la primera vez que siento algo como esto….me vuelves loca….uuuhhhhmmmm, así mi hombre…..chúpamelas duro…aprieta mis tetas y muérdeme el alma….aahhhggg…..siiií…..

Viendo que estaba a mil, decidí que nos desnudáramos por completo, para proseguir con las caricias. Mi verga estaba pidiendo ser mamada por lo que la arrodillé y sin dejarla pensar se la introduje en su boca. Ella quiso protestar pero no la dejé y la obligué a llevar un ritmo que le impuse. En poco tiempo, ella se acostumbró y siguió mamándome y recorriéndola por completo. Sintiendo que me venía detuve la mamada y la coloqué en el sillón con las piernas levantadas, para comenzar a darle una lamida a su raja. Tenía poco de haber comenzado cuando sentí que se venía y recibí todos sus fluidos en mi boca…fue ambrosía pura sentir ese néctar por primera vez….

Luego de esto, ella quedó como desmadejada en el sillón pero seguí enterrando mi lengua en su raja hasta que tuvo dos o tres orgasmos consecutivos. Ella se levantó y me pidió que la poseyera, pero que quería que fuese en su cuarto pues el calor la estaba matando.

La seguí como hipnotizado viendo ese par de nalgas moverse delante de mí y no pude detenerme pues al llegar al cuarto la arrojé a la cama y colocándola de espaldas comencé a pasarle mi lengua por sus nalgas y por el ojete. Su culo era delicioso, divino y espectacular. Me decía: qué me haces?, para luego decirme: cómeme, muérdeme, hazme gozar…

Le di vuelta y coloqué una almohada debajo de su cintura, situándome encima de ella para proseguir besando sus labios y frotarle mi verga erecta sobre su encharcada raja. Llegado el momento se la fui introduciendo poco a poco, entre gemidos de placer y dolor de ella, hasta que sintiendo su himen se la dejé ir con toda la saña y fuerza del mundo. Quería ser partícipe de su sangre y dolor para que nunca me olvidara….unas gruesas lágrimas brotaron de sus ojos, cuando me mantuve en la misma posición para que su raja se fuera acostumbrando a mi aparato.

A pesar del dolor, ella musitó: ¡gracias por hacerme mujer! Me duele pero no me lo saques….esto hizo que iniciara un suave vaivén circular para agrandar su espacio y posteriormente comenzara con un mete y saca que la llevó rápidamente a la gloria.

En este punto, mis embestidas se hicieron más fuertes y rápidas…estaba por venirme pero deseaba que ella probará también mi leche por lo cual antes de acabar se lo saqué y así, todo sanguinolento se lo metí en la boca, inundándola por completo…mi venida fue inmensa, tanto así que delgados hilos de esperma corrían fuera de su boca y se deslizaban por sus pechos.

Ella estaba extasiada y seguía mamándome la verga hasta que me la dejó limpia totalmente. Yo comencé a besarla nuevamente y en un santiamén mi verga volvió a levantarse. Entonces decidí que era hora que ella me cabalgara para que disfrutara un poco más de las delicias del sexo y se relajara para la parte final de mi plan: romperle el culo…

Ana Michelle se colocó sobre mí a horcajadas y su raja engulló mi verga literalmente en el primer envión, a pesar de que todavía le molestaba un poco…como a los diez minutos después de correrse como tres veces, le pedí que cambiara de posición y la hice colocar en posición invertida, es decir, cabalgando pero dándome la espalda con lo cual pude manipular su culo.

Cada vez que subía, yo lubricaba mis dedos con sus jugos y se los introducía en su ano….esto hizo que se corriera de forma espectacular pues se tiró encima mío como si estuviese desmayada…así estuvimos algunos minutos pero reanudamos la acción con algunos cambios en las posiciones, lo cual la hizo disfrutar sobremanera.

En cada cambio de posición yo manipulaba su ano y cuando sentí que estaba bien lubricado decidí meterle mi verga por allí. Ella comenzó a quejarse diciendo que le iba a doler y que no quería que la lastimara. Sin embargo, su resistencia fue disminuyendo en vista que le introduje tres dedos por allí y le demostré que podría tolerar el tamaño de mi aparato.

Lentamente le fui empujando la cabeza, permaneciendo inmóvil algunos minutos para que se adaptase y proseguí metiendo toda mi carne hasta que sentí como chocaron mis huevos con sus nalgas. Sólo atinaba a decir: dulzura, que rico culo tienes!!

Seguidamente, comencé a clavarla despacio para ir acelerando el ritmo hasta alcanzar el máximo nivel de aceleración…ambos gemíamos como dementes, gritábamos incoherencias y decíamos vulgaridades….nos vinimos entre explosiones de placer y permanecimos entrelazados por largo rato. Al final nos duchamos, en vista de que ambos teníamos rastros del intercambio de fluidos corporales y de tanto limpiarnos volvimos a hacerlo en la posición del perrito dentro del baño. Créanme que ver deslizarse el esperma de uno por la raja y el culo de una mujer, es de verdad alucinante….lo hace a uno sentirme poderoso….

Nuestros encuentros prosiguieron por espacio de casi tres años hasta que ella cumplió 18 años y se fue a vivir a USA. Por supuesto, que su madre jamás sospechó que el supuesto profesor privado de su hija, era quien la había desvirgado por todos lados y a la vez, le había enseñado el infinito arte del amor carnal.

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