Los antojos de ella

Andrea y yo hace cinco años que estamos casados. Ambos estamos empleados en la misma empresa. Yo soy gerente de administración y Andrea es la secretaria del presidente. Mi mujer es muy bonita, fina y de excelente presencia. Tenemos dos hijos varones.

Los jueves sale con las amigas. Uno de esos jueves volvió con unas copas de més y me dijo algo al oído:

– ¿Un qué? – Dije incorporándome en la cama
– Un travestí – Me dijo Andrea con total desparpajo
– Para? – Fue mi contestación medio tonta
– Decime si no te gustaría?? – Me dijo dándome besitos en la oreja
– Pero me va a querer coger a mi!!!!
– Si a mi me gusta que vos me hagas la colita, a lo mejor a vos también que te la haga un travesti, – Me decía en la oreja, con una voz que derretiría a cualquiera – por allí le encontras el gustito, que te preocupa??? Yo quiero verte porque me calienta muuuuuuuuuuuuucho.
– Es que es mi colita….
– Tu colita es MI colita.

Obviamente no le di importancia ya que me pareció que era otra más de las fantasías que solíamos jugar en la cama. Teníamos varias de esas como, que nos veían y que algún extraño se nos unía, a veces era una mujer, otras un hombre o varios.

Paso el tiempo y un fin de semana largo que nos quedamos en casa, Andrea me dijo que salía con unas amigas y que muy probablemente llegara tarde. Lo tome como lo más normal del mundo, me quedé con los chicos, ella salió antes de la cena así que me pedí una pizza y unas cervezas, me acomode en el sillón y prendí la tele, me quede viendo una película hasta tarde, acosté a los pibes y después me fui a dormir.

Como a las cuatro de la mañana escucho la puerta que se abre, la voz de Andrea y algunas risitas. No llegue a escuchar nada más y me quede en la cama esperándola. Al rato escucho que deja la cartera, se saca los zapatos, siento el ruido del cierre de la ropa y que venia para el dormitorio. Se acostó totalmente desnuda en la cama y pude sentir su cuerpo frío contra el mío, me estremecí un poco.

– Qué tal fue la reunión?
– Linda, nos divertimos mucho, ¡hasta bailamos….!
– Quiénes fueron?
– Maria, Celina y el resto de las chicas.
– Concurrido…
– Estas dormido? – Me pregunto de la manera más “inocente” del mundo, mientras me acariciaba la cola y me lamía la oreja.
– Depende
– ¿Del amiguito? – Me dijo, llevando su mano hasta mi pija y comenzando a acariciarla.
– El siempre te espera y tiene ganas…

Allí me di vuelta, la tome entre mis brazos y comencé a besarla en los labios. Le di un profundo beso de lengua y pude sentir el olor a alcohol, el humo en su pelo, la transpiración en su piel.
En sus tetas me detuve un largo rato, luego le acaricie el culo. Le toque la concha con mis dedos y pude sentir que estaba muy mojada.

– Epa, que mojadita que estamos hoy – Le dije.
– Es que te tengo una sorpresa – Me contesto.
– Sorpresa, cual?? No estoy muy seguro si quiero una ahora….
– Relájate – me contesto mientras me ponía de espaldas y se sentaba arriba mío.

Esta posición me encantaba ya que podía verle las tetas balanceándose, las podía pellizcar, besar, su pelo caía sobre mi cara y tenía la libertad de darle pellizcos o cachetearle la cola.

Se quedo un rato así, comenzó con besitos por mi pecho, tomo mis pezones en sus labios y los beso y mordió apasionadamente. Luego siguió bajando hasta mi ombligo, lo beso, metió su lengua, me saco el calzoncillo lentamente, tomo mi pija con sus manos y comenzó a chupármela. No hizo falta mucho para que estuviera totalmente al palo y con todas las ganas de cogérmela.

– Parece que la fiesta nos dejo muy calientes- Le dije – Que anduvieron haciendo?
– Traje a una amiga – Me contesto levantando la cabeza Eso me sorprendió e instintivamente quise levantarme y taparme.
– Una amiga tuya, aquí?? Y nosotros así??
– Le hable de vos y a ella le va a encantar conocerte….
– Cómo se llama, la conozco???
– Se llama Karen, no la conoces y es muy tímida, no esta acostumbrada a estas cosas
– Y entonces qué hace acá??? – Le dije tomándola de la cintura y trayéndola hacia mí.
– Nunca estuvimos a solas, si esa era tu pregunta…
– Ok, – dije excitadísimo, si era una amiga y ella estaba de acuerdo, que más podía querer – Me la vas a presentar o no?

– Te dije que era muy tímida así que a vos te toca cerrar los ojos.

Era rídículo, pero agarró una tira de seda que teníamos en el cajón para estos juegos y me vendo los ojos. Entre la penumbra de la habitación y la venda, no podía ver nada, solo escuche los pasos de Andrea por el pasillo, como hablaba con alguien, zapatos que caían al piso, mas ropa que caía al piso, y las pisadas que venían hacia la habitación.

Luego pude sentir una boca por mis piernas. No me lo esperaba así que me sobresalte, y me moví.

– Tranquilo, te va a gustar – Me dijo Andrea, cerca mío. Entonces esa boca, no era la de ella.

Deje que, la amiga de Andrea, Karen me siguiera mimando y debo decir que era muy buena. Empezó a hacerme caricias en los tobillos y fue subiendo lentamente por la rodilla primero y luego por la entrepierna hasta mi pija que estaba a full. Allí, apenas me dio un besito en el capullo y siguió bajando por la otra pierna. Mientras tanto Andrea me daba besos en los pezones, me acariciaba, me besaba la oreja, me estaba volviendo loco.

Karen seguía muy entretenida con los besos y mimos pero ahora ya más concentrados en mi pija, primero me beso y chupo los huevos, luego tomo mi pija con sus manos y me la lamió toda desde la base hasta el capullo. Esta chica, no era ninguna novata, sabía muy bien lo que hacia.

Trate de estirar las manos para tocarla pero solo llegue a su pelo, se lo acaricie ya que Andrea no me dio tiempo a mucho mas, me empujo para que me acostara y puso su conchita en mi boca.

Obviamente no iba a desperdiciar semejante placer, y se la chupe con todas las ganas, jugué con sus labios, le tome los cachetes del culo con las manos y se los pellizque bien fuerte.

Al rato sentí que me ponían un profiláctico con los labios, esto me estaba volviendo loco, le chupe el clítoris a Andrea con todas las ganas y le apreté un cachete hasta hundirle los dedos.

Luego sentí como tomaban mi pija con las manos y la iban guiando hasta que entro en lo que parecía la cola de Karen, ya que se sentía bastante apretada y no muy lubricada. Me quede quieto y deje que Karen fuera guiando el paso, Andrea aprovecho para levantarse de mí y comenzó a besarme.

– Te gusta – Me pregunto suavemente.
– Me encanta – Le dije mientras le metía la lengua profundamente en su boca.

Karen ya se había metido toda mi pija en su culo y comenzaba a moverse muy suavemente apretando y aflojando los esfínteres cosa que me volvía loco, podía escuchar sus gemidos y su respiración agitada.

Andrea me tomo las manos y las llevo hasta las tetas de Karen. Se sentían grandes, duras, parecían operadas, no eran naturales, pero no me molestaba para nada, es más, revelaba que en parte era medio putita y le gustaba mostrarse. Se las acaricie durante un rato hasta que Andrea me tomo las manos y me las fue bajando por el pecho, y la pancita de Karen, sentí su ombligo y los pelitos del pubis bien depilado y….

Allí me lleve la gran sorpresa…. Donde esperaba encontrar una hermosa concha sentí la pija que tenia Karen…. Era la primera vez que me pasaba esto y me quede duro con la mano en su pija, mientras ella se movía lentamente.

Con la mano que me quedaba me saque la venda y pude ver a Karen… Tenia el pelo castaño, con reflejos rubios, los ojos y la boca muy pintadas, su cara era muy agradable con esos ojos castaños y tenía un cuerpo espectacular, delgada, las tetas le quedaban estupendas, redonditas, duritas, y la pija que tenia me daba envidia ya que era más grande que la mía.

Andrea ni lenta ni perezosa se agacho y le comenzó a hacer una mamada a Karen mientras ella se quedaba quieta disfrutando de mi pija en su culo. Karen estaba en el cielo, gemía y le acariciaba la cabeza y la espalda a Andrea. Después de un par de mamadas Andrea dijo

– Creo que ahora me toca a mí Lentamente Karen saco mi pija de su culo, Andrea que ya había conseguido otro profiláctico, me saco el que tenia, me puso el nuevo y se subió arriba mío.

Me encanto tenerla arriba, sentir su concha toda mojada, ver sus tetas bamboleándose frente a mí, se las tome con las manos y comencé a chupárselas.

– Vení Karen – Dijo Andrea, separándose de mi, y le tomo la pija con la mano y se la siguió chupando. – Ponemela vos también – Le dijo con vos melosa.

Era obvio que Andrea estaba muy excitada por la situación y quería más, esta era la primera vez que íbamos a probar una doble penetración. Karen ni lenta ni perezosa se puso detrás de Andrea que apoyo todo su cuerpo sobre mí, yo deje de moverme y me quede quieto esperando….

No tuve que esperar mucho y pude ir sintiendo como la pija de Karen comenzaba a empujar contra el culito de Andrea. Era una sensación muy rara, la de sentir algo más estaba allí, me seguí quedando quiero mientras Karen muy suavemente le seguía poniendo toda la pija por el culo. Andrea gemía, se mordía los labios, trataba de ir acomodándose, abría la boca, estaba gozando muchísimo. Luego Karen le dio un último empujón que arranco un grito de placer de Andrea, yo le tome la cara y le comencé a dar un profundo beso que fue ahogando sus gritos. De a poco me fui moviendo, despacio al principio tratando de acomodar mis movimientos a los de Karen y después cada vez más rápido.

Andrea seguía gritando y gimiendo, estaba en el cielo, sacudía la cabeza, sus hermosas tetas se balanceaban frente a mí y cada tanto se las mordía, se las chupaba, era un placer ver como gozaba.

– Me están matando!!!! -Gritaba mientras no dejaba de moverse.

Con un grito, que hacía mucho no le escuchaba, con arqueos de la espalda y mientras me mordía los labios Andrea acabo extasiada.

Lentamente fui bajando el ritmo y sentí como Karen le sacaba la pija del culo. Andrea se salió de mi pija y rodó sobre la cama a mi lado, seguía suspirando y se tomaba la cabeza. Con la voz entrecortada me miro y me dijo – Ahora te toca a vos. – Y le saco el profiláctico a Karen y le puso uno nuevo, aprovechando la oportunidad para darle un par de mamadas. Luego hizo lo mismo conmigo, me cambio el profiláctico, me tomo mi pija y también me dio un par de mamadas. Andrea se acostó de espaldas como para hacer un 69 y yo no pude menos que seguirla. Karen atrás mío comenzó a jugar con mi cola, primero dándome besitos, luego con la lengua que pasaba por mis nalgas y jugueteaba traviesa con mi ano. Al principio me dieron entre cosquillas y cierto “no sé qué” que hicieron que quisiera acabar…

– No seas tonto – Me dijo Andrea – te va a gustar.

Karen siguió con sus besos mientras Andrea me besaba las pelotas, las tomaba en su boca, se las pasaba por la lengua, y yo trataba de disfrutar de su concha. En un momento sentí como Karen me lubricaba el ano con algún gel y luego me ponía un dedo.

– Te gusta dulce? – Me preguntó.

No sabía que contestar, era una catarata de sensaciones, los mimos de Andrea, mi culito que era penetrado con un dedo por primera vez, el ser tres en la cama.

No espero a mi respuesta, y sin demasiados miramientos, me apoyo su pija en mi culo y comenzó a empujar. Me sorprendió lo fácil que entro, al principio me dolió un poco y tuve que salirme, luego probó nuevamente, esta vez más despacio y con un poco de cuidado, logro metérmela toda.

– Que linda colita que tenés papito, como me gusta hacértela.

Me quede quieto mientras me lubricaba con algo suave y frio. Luego me apoyó la puntita y me quedé quieto y relajado esperando adaptarme, era una sensación rara, eran demasiadas sensaciones todas juntas, no podía seguir chupándole la concha a Andrea… Karen comenzó a moverse, despacio al principio pero luego cada vez más fuerte, tomándome de la cintura.

– Te está gustando? – Dijo Karen – Te gusta mi pija en tu culo?

Andrea tenía razón, dolía, pero esto me estaba gustando, me sentí raro pensando así…. Entre los mimos de Andrea y el bombeo de Karen, no iba a durar mucho más y Andrea se daba cuenta. Se tocaba apenas el clítoris y acabó viéndome enculado como jamás la había oído gritar tanto en su vida.

– Nunca en mi vida acabé tan fuerte – Decía Andrea entre jadeos – Nunca me calenté tanto.

Karen parecía una locomotora, seguía empujando con todas sus fuerzas y yo le ayudaba un poco mas haciendo fuerza con mi cola hasta que acabe como nunca, grite y sentí un escalofrío que me recorría toda la espalda, que me llegaba hasta la punta del pelo, ni siquiera me di cuenta cuando Karen termino. Nos quedamos los tres tirados en la cama, yo en el medio con dos hermosos pares de tetas a mi lado, pero con una con una pija y la otra con una concha…

– Te gusto mi sorpresa – Me pregunto Andrea
– Es como mínimo diferente y debo decir que la verdad, no estuvo mal – Le conteste mientras le besaba las tetas a Karen.

Le pagamos a Karen y se fue. Andrea seguía caliente y yo también. Cuando yo estaba previo a un nuevo orgasmo y ella parecía que también, me dijo:

– Si te cuento otra cosa caliente, ¿te vas a enojar?
– No dije – yo en el medio del fragor.
– ¿Seguro?
– Si.
– Bueno, pero ¿seguro?
– Siiiii, dale.
– Bueno, estoy de amante con Javier, el hijo menor del dueño de la empresa desde hace varios meses…
– ¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeeé?
– Es un pendejito divino, tiene 22 nada más. ¡Me dijiste que no te ibas a calentar! Porque no termina ahí…

Al pendejo lo conocía de sobra, era un lacra bárbaro, simpatiquísimo y muy divertido, pero que se divirtiera con mi mujer me hacía poca gracia, pero mucho no podía zapatear, porque yo me había divertido varias veces con la hermana de él que es mi jefa, casada, madre de tres, está buenísima y es más puta que las chicas de Tinelli. Por miedo a enterrarme como la almeja, slí por la tangente:

– ¿¿¿Estás embarazada del pendejo????
– No. El tiene novia, pero también coge con los amigos.
– No entiendo – y esos sí que era sorpresa total para mí.
– Se coge a los amigos y los amigos se lo cogen a él. Quiero que nos coja a los dos y el también quiere.
– ¿A qué dos?
– A vos y a mí.
– Si vos cogés con él, yo qué tengo que ver.
– El travesti me lo consiguió él porque estaba seguro que te iba a gustar.
– ¿Y?
– Está en el living… ¡Javier! ¡Pasá! Ya estamos listos.

autor: universalis

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