El primer paso

Después de leer muchos relatos, como un simple espectador, junto coraje y comienzo a escribir. Vengo debatiéndome si hacerlo o no desde hace tiempo y me cansé de darle vueltas.

Esto es algo que nunca compartí con nadie y voy a aprovechar el anonimato de esta página para ir contando otras experiencias de ese tipo.

Hace unos años fui con dos amigos de vacaciones a Buzios y la pasamos bárbaro. Durante el día tiroteando en la playa (los otros dos no son ningunos quedados) y a la noche nos veíamos con las minas que conocíamos durante el día. O lo que pintase en el momento. Siempre había plan. Genial.

La ante ultima noche habíamos salido a un boliche , como todas las noches, y me encuentro en unos sillones con una rubia. La mina estaba buenísima pero lo único que hacía era buscar excusas para sacar su celular y mirarse en los cientos de fotos de ella misma.

Ya medio entonado y con poca paciencia, me levanto y voy a buscar a los pibes. Los veo a ambos en pleno laburo con unas minas y sigo para la barra. Me clavo una cerveza, ya medio desconectado de la situación, y salgo del boliche a tomar aire/fumarme un pucho.

Con el aire salado del exterior me doy cuenta de que estoy más borracho de lo creía. Si les soy honesto, estaba en ese momento de la noche en el que estás para cualquiera. Esa hora en la que el alcohol y la calentura te pegan y haces cosas que no pensaste que ibas a hacer cuando saliste.

Escucho una voz que me llama (no entiendo una goma lo que dice pero entiendo que se dirige a mi) y al mirar a mi derecha veo que se me acerca caminando una travesti bastante bajita. No era la más linda del mundo, he de confesar, pero cuando me quise dar cuenta la tenia parada enfrente y diciendo alguna versión de “que lindo sos papucho, bla bla bla…”.

Yo, con un historial 100% hetero pensaba que si alguna vez me agarraba una travesti, iba a ser con una que estuviese buenísima. Que fuese linda mina. Esta no era un desastre, pero no era lo que había imaginado alguna vez.

Yo balbuceo alguna motivo por el que “no, gracias” pero insiste.

De pronto estoy siguiéndola por los estacionamientos exteriores del boliche, en la parte de atrás mientras repito : “Mirá que no tengo plata…” una y otra vez hasta que se frena, se me plata en frente, me manotea el ganso y me dice que “no me preocupe, que no es por plata el tema”.

Como les dije antes, estaba en ese momento en el que el sentido común y la precaución ya están fuera de combate.

Entramos en un baño muy chiquito en alguna parte del estacionamiento. Es un baño para uno y casi no hay lugar para los dos. Me apoya contra la pared, me manotea de nuevo la pija y me come la boca. Para cuando termino de entender lo que está pasando, ella está de rodillas chupándome la pija y manoseándome los huevos con unas ganas conmovedoras.

No se por que, pero en ese momento me acordé de algo que escuché una vez en el secundario. Fue en una de esas clases de educación sexual en las que de pronto tus profesores de todos los días te están hablando de sexo. Alguno/a de ellos en un momento dice que “todos los hombres, al menos una vez en su vida, tienen una experiencia homosexual”. Es lo único que me acuerdo de esas charlas y el recuerdo acudió a mi en ese baño. A lo que pensé, “ok, si es así y esta es mi experiencia, ya está. La disfruto” y deje de hacer de cuenta que me iba a ir de ese lugar y me permití pasarla bien”.

Después de chupármela un rato, me pone un forro y se pone de pie. Se da vuelta, se apoya con una mano en el lavamanos y con la otra me guía la pija hasta su culo. Se calza la punta y ahí, todo borracho y torpe, arremeto y le meto todo el resto. Soltó un gemido/grito que no voy a olvidar nunca. La vocecita de mina se le fue un poco y me di cuenta de que, si bien estuve medio rústico, le encantó.

En ese momento ella comenzó a moverse para atrás, hacia mi, buscando más y yo respondí bombeando con más fuerza. “Plas, plas, plas” resonaba en todo el baño.

Al tiempo siento que me explotan las pelotas y estoy para soltar mi descarga. Sin mayor preámbulo, comienzo a darle con todo lo que tengo, en ese pique final del que no hay retorno, hasta que acabo como un cavernícola, apuñalándole el culo con mi pija.

La escucho gemir, mientras aprieta su cola contra mi, hasta empujarle el fondo.

Sale, se da vuelta y me sonría. Me saca el forro, me limpia la pija y salimos del baño. Volvemos al lugar donde se me acercó al principio, afuera del boliche,me dice algo (?!) y se va.

Entro, uno de mis amigos está con una mina el otro en la barra. Me pregunta donde andaba, le invento alguna excusa y le digo que yo voy arrancando al hotel. Lo dejamos al otro con la mina (volvió al mediodía) y nos fuimos a dormir.

Mientras caminaba esas cuadras al hotel, me juré que esta experiencia no se lo iba a contar a nadie nunca. Que me lo llevaba al fondo del mar.

No fue la única vez que me hice esa promesa.

Y acá estoy.

Esto quedó más largo de lo que planeaba. La próxima irá mejor.

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